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ISMAEL
ACIEN
DIARIO
DE UN

SEMIDIOS
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Titulo original:

DIARIO DE UN SEMIDIOS

Corrector :

ALEJANDRO ACIÉN MOLINA

Edición:: AGOSTO, 2000


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Dedicado a todos los


los que creyeron posible que
este libro tenía posibilidades
para ser leído.
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NOTA DEL AUTOR

Este libro empezó siendo un sueño hace ya 10 años del cual


quedé altamente impresionado por creer que había tenido una
especie de revelación espiritual.
Que pena del tiempo transcurrido hasta la fecha pues en su
día esta lectura hubiera provocado más inquietud.
Sin embargo, yo no pretendo revelar nada sino que de
alguna manera aunque sea egoísta decirlo, mi deseo ha sido el
de desprenderme a través de este libro de toda esta vivencia
onírica.
Espero que haya sabio dar a lo escrito una lectura amena y
atractiva, pero sino es así, desearía que el posible lector sea
transigente y llegue al final en la lectura de este libro. Gracias.
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PROLOGO

¿Cuál es la finalidad de la existencia? ¿Y la realidad a la que


está sujeto cualquier ser vivo? ¿Hay hilos invisibles que rigen
el destino? A esta última pregunta hemos de contestar que sí,
lo que no significa que alguien los mueva.
El destino final al que por ejemplo la humanidad se
encamina, es a una globalidad, pese a la condición de egoísmo
y separativismo en la que está sumergida. Sólo hay que echar
una mirada a nuestra historia para comprobar que todos los
imperios formados se han ido derrumbando uno tras otro por
estar formados a través del egoísmo y el enriquecimiento. En
este sentido y por poner un ejemplo, las diferencias raciales
también son motivo de discordia y sin embargo en el
transcurso del tiempo van calmándose las fobias e
integrándose; que quede claro que todo se integra y se une
cuando bajamos a guardia y que está clarísimo que el egoísmo
es el estigma que nos aparta del curso natural.
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¿Pero quién tiene la llave para formar una sociedad


igualitaria y unida? En realidad, nadie, ya que no se puede dar
el caso por falta de recursos sociales que provienen hoy por
hoy, de un esfuerzo particular y egoísta; por lo tanto,
actualmente, aunque sufrimos por ello, poco se puede hacer.
Pero para qué nos vamos a engañar: Ni aún teniéndolo
todo, saldríamos a flote, ya que siempre destacaría alguien que
codiciara más y en eso sí que no hay límites.
En resumen, ¿qué grado de globalidad podríamos llegar a
alcanzar? Verdaderamente, podrían pasar mil años, volver a
pasar todas las miserias una y otra vez y aún nos
encontraríamos en el mismo punto. La humanidad no ha
cambiado ni un ápice en su comportamiento, pero eso sí, vive
más cómodamente.
Quizás por nosotros mismos nos veamos imposibilitados
para tal cambio; digamos que somos reacios, no que no
podamos. Necesitaríamos pues una ayuda que podría venir
sin lugar a dudas de la ciencia; no de la actual, proclive a sacar
beneficios egoístas, sino de otra, que mire hacia los intereses
verdaderos, tanto de la humanidad como del planeta donde
vivimos.
Una pregunta: ¿Cuándo se calma una fiera? En el supuesto
de que la fiera seamos nosotros mismos, la respuesta solo
usted debería conocerla. El plan a seguir podría ser bien
sencillo y justo.
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DESPERTARES

En lo más recóndito del planeta Raám, dos seres se


despedían de la vida. Muchos siglos velando por ese planeta
les habían hecho presenciar enormes cambios, sobre todo, el de
su estrella, cuando como cualquier otra empezó a agotarse
convirtiéndose en una *gigante roja. Siempre solos, sus iguales
ya no estaban con ellos.
-Ya podemos descansar -dijo Obbo a Eela.
-¿Sabrán salir adelante? ¿Y qué nos sucederá a nosotros?
-Es nuestro destino, Eela. -anunció con una mirada
radiante- Ya lo hemos demorado bastante. Estos nuevos seres
ya están preparados y nosotros también. Bueno, es hora de
cruzar la raya.

*Gigante roja: Estrella que ha perdido poder calorífico y


gravedad, proclive a desaparecer.
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-Tengo miedo, Obbo -Eela lo decía de verdad, pues la vida


era lo único que conocía en sus casi 150.000 años-¿Qué
sentiremos?
-No has de temer nada. Te sentirás más viva que nunca, te
lo aseguro. Me hablan; nuestros anteriores me hablan y nos
lloran.
-No comprendo -Eela mostraba asombro por las palabras de
Obbo.
-Están incompletos, nos necesitan. Algo grandioso ha de
ocurrir.
-¡Obbo! -exclamó Eela temerosa.
Él le tendió la mano, le sonrió y juntos, cerrando los ojos,
cruzaron sin más a otro plano. Su misión acababa de
comenzar.

La negrura volvió a dar paso a otro día pálido y rojizo en


Ráam, debido a su estrella gigante roja Tuut. Pero éste no sería
como los demás; alguien se despertaría con una singular
inquietud.
-¡Rayos, me explota la cabeza! -dijo Jáaic apretándose y
frotándose las sienes- No hay nada mejor para aclarar las ideas
que un buen café *silkano.
Jáaic pensó que tal vez éste le pondría de nuevo la cabeza
en su sitio, ya que miles de imágenes de fórmulas y códigos
genéticos se le agolpaban y no podía tranquilizarse; pero
volvieron con más intensidad si cabe, provocando que se
decidiera a vestirse y saliera de su habitáculo a toda prisa para
a continuación bajar las escaleras a zancadas grandes. En un
momento estuvo en el laboratorio del centro de investigación,
donde Jáaic, especialista en genética avanzada, trabajaba
habitualmente.

*Silk: Civilización extinguida en Ráam.


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Esta vez no daba crédito a lo que le sucedía: Nada más


cerrar los ojos, todo lo que en días anteriores parecía
imposible, se resolvía favorablemente. Se puso manos a la
obra.
-¡Por los cuatro planetas! -se exaltó de pronto, removiendo
papeles y mirando una y otra vez por el microscopio- ¡Lo he
logrado! No puede ser, ¡lo he conseguido!
Jáaic había dado no sólo con la secuencia completa del
ADN humano, sino con la posibilidad de utilizarlo como
vacuna.
Jáaic pudo descansar entonces del baile loco de imágenes
que atormentaban su cabeza. Sólo le queda el recuerdo del
sueño raro de aquella noche. ¿O no fue un sueño? La verdad
es que abría jurado que tuvo la sensación de salirse del cuerpo
y que un ser majestuoso le iba enseñando todas aquellas
fórmulas, explicándole todo lo referente al ADN; luego, con
otra sensación desagradable notaba cómo volvía a introducirse
otra vez en su cuerpo y ya no volvía a reconciliar el sueño.
Jáaic terminó por comprender que había sido realidad y ese
ser de alguna manera le había cedido su secreto. Más tranquilo
regresó a su cuarto dos plantas más arriba.
Jáaic tenía 27 años y ya sobresalía entre los demás en
materia genética, pero con este descubrimiento se había
pasado. Entraría a formar parte como uno de los más grande
científicos de la historia ráamniana. Ahora si que disfrutaría de
ese café con tranquilidad; por cierto, seguro que podría
permitirse el lujo de cambiar de cafetera. -¡Menudo cacharro!-
se dijo a sí mismo.
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RECUERDOS

-“Bip,bip” -sonaba el ingenio que Jáaic tenía instalado en su


antebrazo. Se trataba de una clonadora de ADN creada por
Dalla hace siglos y que permitía que la vacuna de Jáaic pudiese
ser puesta al alcance de todos. -“Bip”- El ingenio o clonadora
dejó escapar otro ruidito y Jáaic la aprisionó con su mano
como queriendo omitir ese sonido que le recordaba sus 3.000
años de existencia.
Jáaic se dirigió a la clonadora de alimentos y se preparó un
café del ya invariable reino de Silk. Inmediatamente recordó su
vieja cafetera, visualizando imágenes fugaces de todo lo
vivido.
Recordó pues el gran descubrimiento de la vacuna, que no
sólo curaba enfermedades terminales, sino que, con una dosis
periódica, (esto era secreto) restauraba cualquier carencia que
se produjera en todo el organismo celular deteniendo el paso
del tiempo para el sujeto.
La vacuna no estaba al alcance de todos, por lo que sólo se
empleaba para enfermedades terminales. Creó esto, en una
sociedad bastante equilibrada, un nuevo componente de
desestabilización, ya que sólo altos dirigentes e individuos con
alto poder adquisitivo se beneficiaban al cien por cien,
administrándose dosis periódicas. Era un secreto oculto para
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evitar descontentos, pero el tiempo pasó e hizo notar cómo en


unos la vejez no hacía mella. El descontento se hizo notar
provocando tensiones que llevaron a los mandatarios a crear
fondos para poder administrar dicha vacuna al menos una vez
al año, con lo cual se calmaron las cosas, pero indudablemente
empeoraron otras.
Jáaic tomó otro sorbo de su café y otro recuerdo del pasado,
esta vez más personal, le vino a la memoria.
-Esto es magnífico, Dalla.¿Cómo funciona? -indagó Jáaic.
Dalla mostraba un gozo extremo al ver que su
descubrimiento llamaba la atención de uno de los más grandes
científicos: nada menos que el padre de la vacuna para la
inmortalidad.
-Es muy sencillo. -se le abrieron los ojos a Dalla en su
explicación- La máquina analiza el ADN introducido,
identifica su secuencia y lo reproduce sin límites. A partir de
aquí, gracias a unos sensores que analizan el estado de
carencia del sujeto, se determina la configuración de la fórmula
adecuada y la inyecta al sujeto automáticamente.
-¡Bravo, bravo! -exclamó Jáaic- Has creado una clonadora de
ADN. Vendrás conmigo, hay que darlo a conocer.
Jáaic recordaba este momento con agrado porque fue
cuando conoció a Dalla; desde aquel día siempre estuvieron en
contacto.
De repente otras imágenes se interpusieron y se centraron
en la fecha en la que se acordó la implantación de este ingenio
a mayores de 30 años. Esto, sin duda, en una sociedad
necesitada de un trabajo para subsistir, se volvió tedioso, como
un castigo, por lo que no todos aguantaban tanta longevidad y
desconectaban la clonadora.
El distanciamiento en las edades de quienes se mantenían
invariables con 35 años y los que envejecían cada vez era
mayor; hasta que no tardó ni 200 años en plantarse una
civilización en esta edad de 35 años.
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El paso del tiempo marcaba sin duda psicológicamente a


todos los habitantes de Ráam y se producía un miedo cada vez
mayor a la muerte, que sólo conocían en accidentes graves y
de soslayo, por lo cual, se convirtió en el tema tabú más
prohibido en toda la historia. Afortunadamente, otras cosas,
salieron a la luz, un nuevo tipo de clonadoras se dio a conocer,
creadas esta vez gracias a la unión de Jáaic y Dalla.
Se trataba de la actual clonadora de alimentos, de donde
Jáaic, momentos antes, había extraído ese sabroso café silkano.
Su coste en aquellos primeros días era elevadísimo pero poco
se fueron adquiriendo y esto supuso cierres en el ramo
alimentario por no ser ya no necesario.
Era como una nevera y tenía en sus programas
memorizadas todas las estructuras complejas de todo tipo de
alimentos, así como su posterior preparación.
Su funcionamiento interno era ya conocido y utilizado: En
la clonadora de ADN se utilizaba la luz solar y mediante filtros
y etapas se producía un caldo base de donde se sacaba la
materia prima para la posterior transfiguración química
deseada. Para introducir en memoria las diferentes estructuras
se hacía en tres fases: Primero se le dejaba analizar los
alimentos en crudo con las cantidades correctas para una
persona; más tarde, un programa específico de elaboración; y
la última fase, otro programa de acabado y comprobación.
Hecho esto sólo quedaba almacenarlo en memoria y a otro
plato.
Esto implicaba una adaptación social, que se produjo de
forma muy radical. Miles de trabajos no eran necesarios y eran
abandonados voluntariamente, con lo que se producían
deficiencias en todos los servicios que ocasionaban el cierre de
negocios y empresas.
Hubo verdadero deterioro social. Todo paralizado:
transportes, bancos, comercios, etc.
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Jáaic comprendía ahora que todo esto tenía que ser


necesario para el gran cambio posterior: Otro molde social que
mirara hacia otras metas. Y así fue, porque el desamparo fue
tan grande y devastador que se produjo una unión total para
resolver el problema.
La realidad que se vivía era que ya no subsistía el más
adinerado, sino el que había logrado adquirir una de estas
máquinas, por lo que la solución era obvia: Todos debían
poseer una; pero, ¿de qué manera?
Al carecer todo de importancia, ya que el dinero no movía
nada, se centraron todos los esfuerzos en crear una cadena de
producción en todos los puntos del planeta de dicho ingenio,
teniendo como pago diario el sustento y como premio final la
misma máquina que allí se fabricaba.
Parece mentira cómo una actuación global hace que el
aparente caos se disipe como si nada, ya que sólo se tardó 5
años (cuando habían estado casi 50 sufriendo toda clase de
penalidades) en conseguir que cada habitante ráamniano
poseyera una.
Después de esta etapa todo fue como la seda, pues
habiendo aprendido la lección y no necesitando ya el trabajo,
el mismo centro de investigaciones, donde Jáaic había
estudiado, promulgaba el interés de que se utilizara el tiempo
libre para la creación de nuevos inventos y de ahí salieron
muchos de los que se gozaba actualmente.
Jáaic meneó la cabeza sacudiéndose los recuerdos pasados y
habiendo terminado su café, devolvió el recipiente a la
clonadora de alimentos; ésta se encargaría de su limpieza para
su posterior utilización.
El café silkano, como todo lo demás, ya no existía. Muchas
cosas quedaron atrás en el tiempo: como los niños. Se tuvieron
que prohibir los nacimientos porque al pararse la mortalidad,
la sociedad quedó inamovible en el tiempo sin envejecer y las
mismas caras año tras año, creaba un problema de convivencia
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sin duda, por lo que se creó un sistema voluntario que cada


100 años permitía a los habitantes un cambio de vivienda, una
vida nueva, como volver a empezar.
Jáaic no tuvo necesidad de dichos cambios; casi no salía de
su domicilio, que como los del resto, habían constituido otro
gran logro social. Eran simples pirámides de 40 metros
cuadrados de base que levitaban a 5 metros del suelo gracias al
Graviter. Sin duda este artilugio resolvió verdaderos
problemas, ya que se utilizaba casi para todos los
desplazamientos personales y de vehículos; además se
integraban en cualquier elemento de la casa, adaptándose a
modo de cama, sofá, silla e incluso escritorio. Un haz de luz
láser era el encargado de dar forma a estos, digamos, muebles.
Las casas, todas iguales, quedaban esparcidas sobre
terrenos llanos alejados de zonas montañosas o boscosas y,
como la clonadora de alimentos, la sociedad había facilitado
una para cada individuo, esto era igual para todos. Otra cosa
era que se compartieran o no; lo habitual era que cuando una
pareja de ráamnianos se “compenetraban” utilizaran una sola
casa, hasta que decidieran separarse. Esto también era muy
normal.
Las casas no estaban agrupadas a modo de urbe, sino
esparcidas aquí y allá, no había limitaciones a modo de
parcelas porque el suelo ya no era propiedad de los
ráamnianos, sino de la flora y fauna existente, que por otra
parte era bien vigilada y tratada para evitar así posibles
peligros. El color exterior de las pirámides variaba según los
gustos. Gracias a una pigmentación, las paredes de las
pirámides, que eran de material transparente, se podían
colorear a voluntad del inquilino. El interior variaba en
prestaciones y comodidades según el grado de méritos del
individuo, partiendo de lo más básico, que era una clonadora
de alimentos y un desintegrador de materias para deshechos,
hasta los más grandes adelantos sociales. Jáaic disponía de
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todos ellos, por ejemplo: el más apreciado por él era el sistema


de pantalla informadora instalada a lo largo y ancho de una de
las paredes del salón de la casa, que era una mezcla de todo lo
referente a comunicación que hasta la fecha se conocía.
Jáaic se introdujo en la ducha desintegradora de materia
escaneada y se relajó hasta que su cuerpo quedó pulcro y
limpio. Ya estaba listo para abrir la ventana al mundo exterior.
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LOS CINCO

Jáaic se dirigió al salón y se dejó caer en el suspensor


gravitatorio, relajado por la ducha anterior. En su cuerpo aún
notaba una ligera vibración sedante. De repente la gran
pantalla informadora se iluminó y empezó a escupir imágenes
siempre de forma escaneada; todo era en directo, nada en
diferido. En ella estaban conectadas millares de personas que
habían alcanzado el determinado mérito social, sistema por el
cual se podía acceder a la adquisición de bienes. Todas las
imágenes eran emitidas por cada usuario y aparecían una tras
otra. Jáaic se dispuso a parar una con el movimiento de su
mano, que dirigió hacia un teclado que la pantalla de forma
tridimensional ponía a su disposición, e hizo coincidir uno de
sus dedos con uno de los apartados de mando. El salón era por
lo tanto una terraza al exterior, la cual podía ser visitada por
cualquiera.
Jáaic se dispuso a utilizar un simulador de vuelo de
gravedad controlada, que se mostraba ahora en la pantalla,
perfecto para dejar escapar algo de adrenalina, cosa muy
necesaria.
Jáaic no daba crédito a sus ojos. Siempre había alguna que
otra novedad introducida por algún usuario en juegos de
recreación, pero éste sin duda sabía bien a quien pertenecía:
había sido elaborado por Tráier, y era de agradecer, ya que se
trataba del propio diseñador de la pantalla informadora.
habiéndose abolido cualquier tipo de pago por los servicios
prestados, el sistema de la acumulación de méritos, eran los
que recompensaban con los caprichos deseados.
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Jáaic, con gran expectación, se sumergía ya en las imágenes


aéreas que le llevaban a viejas construcciones de palacios y
monumentos de siglos atrás; todo ello eran imágenes reales de
la actualidad, lo que aún permanecía en pie de los reinos más
significativos del planeta. Se hizo un gran esfuerzo colectivo
por preservar dichas construcciones del paso del tiempo,
ideando campos de fuerza que las envolvieran y las
preservaran para siempre de la erosión y demás agentes
externos. El único límite sería el impuesto por el propio
planeta y su estrella gigante Tuut.
Se acercó a una inmensa pirámide, que era el centro de otras
más pequeñas, y se dejó llevar por esas grandes y raras
inscripciones que hasta la fecha todavía no se habían
descifrado. Fueron hechas por una civilización que
desapareció cuando Tuut hizo su gran cambio; se creía que ese
cambio brusco los había hecho sucumbir.
En estos pensamientos, Jáaic se percató por el rabillo del ojo
de que estaba recibiendo un mensaje parpadeante situado en
una de las esquinas de la pantalla. Si se trataba de una llamada
sin trascendencia, la eludiría simplemente; pero ésta le
recordaba el papel que desempeñaba. Jáaic era el padre de la
vacuna de la vida, el más responsable de esta sociedad actual
si cabe, y por lo tanto tenía compromisos de los cuales no
podía eludirse.
El manejo de la pantalla informadora se ejecutaba
fácilmente a distancia a través de la indicación de un solo dedo
de la mano, que se hacía coincidir en el aire con la casilla de
mando deseada. Jáaic, sin moverse del suspensor gravitatorio
en forma de sillón, cambió a modo de video-conversación.
Donde antes había estado una pirámide pétrea con escrituras
extrañas, apareció un rostro de mirada cansada (¡pero joven,
claro!) dando la impresión solo de estar falta de horas de
sueño; su clonadora de ADN así parecía indicarlo, pues no
paraba de sonar.
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-¡Tráier! -exclamó Jáaic con aparente alegría. En realidad


sabía que Tráier no lo llamaba para comentar el juego
recreativo de antes; así que, sin decir nada más, esperó a que se
pronunciara.
-Jáaic, te necesitamos. Tenemos reunión, no te demores.
Jáaic asintió con la cabeza y vio que Tráier levantaba su
mano haciendo coincidir uno de sus dedos con un apartado
restringido de la pantalla, que sólo él, Jáaic y tres miembros
más disponían por méritos propios acumulados. De forma
ritual, sabiendo lo que suponía, se apresuró a repetir el mismo
gesto. La pantalla de nuevo cambió a modo conferencial de
alto secreto para decisiones del planeta Raám.
Éste era el sistema de gobierno planetario que se había ido
imponiendo por ser sin duda el que mejores resultados daba,
ya que sus integrantes no estaban elegidos a dedo, sino por
méritos propios. Ellos habían hecho posible esta sociedad
idílica sin problemas y preocupaciones, dejando lo básico
cubierto.
Ellos decidían la fórmula a seguir para el bienestar global,
respetando las voluntades particulares de cada habitante. Por
lo tanto era necesario pensar a dos bandos: uno que beneficiara
a los que siguieran la iniciativa y otro que beneficiara a los que
no la siguieran. Esto era hacer lo correcto en la sociedad
voluntarista a la que habían llegado.
Para tratar cualquier tema siempre se situaban al margen
del problema para tener la visión más diáfana posible.
Llegados aquí cada uno debía aportar su granito de arena,
dando lo mejor de sí mismos para llegar a la solución
adecuada.
A lo largo de sus vidas en conjunto, habían aprendido a
conocerse y a saber quién era el idóneo en cada cosa, por lo
que como en un equipo bien entrenado se tenían adjudicados
diferentes papeles.
Los integrantes se dividían de la siguiente manera:
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Dalla, por ser la creadora de las clonadoras de ADN y


alimentos. Téel, por el gravitador y desintegrador de materia.
Solla, por los sistemas de propulsión en Raám y espacio
abierto.
Se encargaban ellos tres, por sus capacidades demostradas
en el campo de la investigación, de aportar todos los datos y
hechos que creyeran oportunos. Por otro lado estaba; Jáaic, que
por motivos personales que solo el sabía, se convirtió en un
estudioso de Raám y un observador analista de todo lo que iba
aconteciendo, por lo tanto era el idóneo de elaborar con todo lo
hablado la solución final. Tráier, último miembro, por su
carácter inconformista y parcial, era el mejor para dar el visto
bueno. Si Tráier no estaba conforme era síntoma de que se
podía hace mejor, aunque en todos los años pasados, Jáaic
siempre había dado en el clavo.

La pantalla informadora, con la última orden dada por Jáaic,


quedó dividida en cuatro secciones, en las cuales aparecieron
las imágenes de todos los integrantes y más abajo empezaron a
acumularse datos y más datos que reflejaban el anuncio del
problema que se debía tratar.
Jáaic los miraba ya a todos ellos, notando como Dalla con su
amplia sonrisa le daba la bienvenida. Él le devolvió el gesto de
forma particular y seguidamente miró a Tráier queriendo
indagar con su mirada lo que pensaba; pero quedó impasible
esperando que le aclarara la situación, a lo que Tráier tuvo que
acceder:
-Durante 500 años la vida raámniana ha transcurrido sin
preocupación alguna manteniéndose fiel al uso de la clonadora
de ADN, pero de aquí a 50 años atrás se ha ido notando como
ciertos sectores propagaban la idea de dejar de usarla para que
el tiempo les tocara hasta su fin.
Jáaic sabía muy bien de qué hablaba, ya que a algunas
personas el tiempo les había dejado sin alicientes y optaban
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por aniquilarse para descansar de ese estancamiento. Esto era


algo que Jáaic parecía haber estado esperando: el rechazo a la
inmortalidad ¿Sería el camino que seguir?
En la pantalla volvían a acumularse datos, pero esta vez de
hechos que daban fe de sucesos ocurridos en los diversos
sectores del planeta.
-Vaya, dirìase que sólo vamos quedando los cobardes,
¿verdad? -ironizó Jáaic.
-Puede ser -contestó Tráier-. Poco a poco nos han ido
abandonando personas que optaban por dejar de usar la
clonadora de ADN. Al principio, por ser una minoría, pasó
desapercibido, pero ahora parece una plaga, ya que no son
personas aisladas, sino comunidades enteras que envejecen e
invitan a vecinos próximos a seguirles. Por lo cual, sin
nacimientos, nos podríamos ver en la extinción de la raza
raámniana.
Dicho esto, Tráier hizo una invitación para que se entrara en
materia. Los primeros fueron Solla y Téel que ofrecían una
tesis conjunta.
-Bueno he de decir que Téel y yo, nos hemos interesado por
el perfil psicológico y modo de vivir de estos raámnianos. Esto
nos ha dado como resultado, el encontrar en todos ellos varios
puntos en común.
-Son raamnianos muy anclados en antiguas creencias
espiritualistas viviendo todos estos siglos con la singular
esperanza de que un ser superior los llevaría a no se sabe
dónde, bueno he de comentar que en esos tiempos remotos se
decía que los elegidos, y ahora expongo las palabras textuales
de ciertos libros, que muchos de ellos conservan y no dudaron
en enseñárnoslo, “Serían conducidos al cielo”, expresión
utilizada no como el significado literal que tiene, sino como
aludiendo a un lugar realmente fantástico donde las rudezas,
penalidades y enfermedades no existían y los “Elegidos“ se
verían libres de la gravedad raamniana, gracias a la ayuda de
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unas grandes alas de “pájaro”, una forma sin duda de ver las
cosas en una época atrasada tecnológicamente, en la que los
logros constitucionales de los animales era lo más sublime.
Aquí Solla dejó escapar su crítica personal de esos días en
que se creía, que vencer la gravedad sólo era posible mediante
un impulso a cierta velocidad, tal y como lo hacían los pájaros.
Solla, como científica en este campo, tenía cierta
indignación. Ella siempre decía a sus alumnos, que para
desarrollar cualquier tecnología, estaba prohibido tener como
base un logro ajeno porque te limitaba a intentar ver las cosas
de otra forma. Por eso nunca aceptaba trabajos rectificados o
mejorados por otro que no fuera el inventor originario. Solía
decir también que eso fue la causa del estancamiento de los
primeros comienzos tecnológicos, ya que no se molestaron en
superar sus problemas con tecnología propia, sino que
teniendo como base los logros de la naturaleza, los copiaban y
perfeccionaban hasta el grado máximo pero al final, eso era lo
que tenían, una copia de lo que ya existía en la naturaleza.
-Hace mucho tiempo atrás, -siguió hablando Solla- esta
forma de pensar espiritualista, sufrió un sospechoso cambio,
ya que la visión idílica de ese paraíso, es muy similar a lo que
ya se esta viviendo y sin embargo la felicidad supuesta no
llegaba, por lo cual se inclinaron a pesar que la muerte
olvidada era el camino obligado como puerta a ese final
esperado.
-¡Sí! –Cortó Téel enérgicamente, seguro de que, como en
una ópera, era su momento de intervención-. Tenemos pues
raámnianos que viven con lo indispensable sin tener interés
por la tecnología, mostrando solo apoyo social en ayudas de
carácter emocional.
Paró en seco, y con un gesto cedió de nuevo la palabra a
Solla.
-Realmente podemos asegurar que ninguno de ellos ha
intervenido en los propósitos del centro de investigación en
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ninguno de los diferentes campos de estudio. Estaríamos


hablando de raámnianos inseguros de ellos mismos,
desesperanzados y necesitados de una figura paterna o
materna que los libere de su impotencia ante la falta de interés
hacia la vida -aquí Solla volvió a sacar su sentido crítico para
enmarcar a dicho colectivo-. Y visto esto, - Solla notó como
Jáaic con esta última crítica mostraba algo de asombro, por lo
que decidió concluir– y aunque en apariencia esta forma de
actuar va en aumento, he de decir que está limitada
exclusivamente al grupo de raámnianos ya estudiados con
tales características, por lo que no hay motivo para pensar que
esto puede suponer una plaga psicológica para otros
colectivos. Podríamos dejar claro que...
-Gracias Solla, gracias Téel, -cortó Tráier con la intención de
que el comentario no fuera visto como demasiado crítico-
estas son personas desengañadas de la vida por sus creencias y
por lo tanto harán todo lo posible para que todo se cumpla, ya
sé que es difícil orientar sus inquietudes pero quizás
incentivándoles de alguna manera haría que volvieran a
sentirse otra vez con la ilusión por vivir.
Jáaic se mantenía al margen esperando la intervención de
todos, Tráier sabía que posiblemente ya tuviera una solución,
pero no se la pediría hasta el final como era costumbre. Dalla
entraría en el debate esta vez.
-He centrado mi atención precisamente en saber cuales
podían ser sus anhelos. La contestación encontrada siempre ha
sido la misma o similar en todos ellos: tienen la tristeza de
haberse sentido siempre vacíos, necesitados de amor, como
bien dijo Solla, paternal o maternal, pero también necesitados
de dar ese mismo amor a algo propio, como un hijo; por lo
tanto ese sería su anhelo, tomada ya la decisión de morir,
desearían que su descendencia continuara por ellos, eso sería
para ellos lo más grande.
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Dalla, al decir esto notó un fuerte escalofrío por todo su


cuerpo, haciéndola comprender que esta era en parte también
su verdad oculta, tener un hijo, aunque no con el premio de la
muerte ya que no compartía la creencia de esa existencia
posterior.
Jáaic miró a Dalla y le dejó entrever que había dado en el
clavo. Tráier observando el gesto de Jáaic se apresuró a decir:
-¿Una vida por otra? Como solución no está mal, pero poco
estudiada, se podría mejorar -ahora Tráier se dirigió con sus
palabras a Jáaic-. No hay que olvidar que esto podría suponer
que una vez conseguido el propósito de ser padres decidieran
no seguir con su idea principal de la interrupción de sus vidas,
con lo cual provocaría descontentos en otros raámnianos por
desear ser padres también pero sin la necesidad de morir-.
Dalla miró fijamente a Tráier pensando que había adivinado
sus pensamientos y luego se ruborizó al verse sorprendida por
Jáaic, dicho cruce de miradas solo duró micras de segundo,
pero a Dalla no le pareció así, sino que por momentos le
parecía entrar en un trance de difícil salida, pero
milagrosamente salió comprobando que Tráier continuaba en
su comentario-. Nuestra sociedad actual se rige por
actuaciones voluntarias sin imposiciones de ningún tipo, por
lo que nada podríamos hacer llegado el caso. Por otra parte
llevamos milenios sin ningún cambio y nuestros habitantes
están ya acostumbrados a una vida tranquila, que difícilmente
un nuevo ser podría aceptar y esto si que podría representar
un problema serio que podría desembocar en situaciones de
conflicto, digamos, entre raámnianos de miles de años y otros
que desearían imponer sus propias ideas de sus años jóvenes
que serían bien diferentes, seguro. ¿Jáaic? - ahora sí, Tráier
necesitaba implicar al último integrante de los cinco, pues
sabía que él y no otro tendría la respuesta.
Jáaic asintió y cerrando los ojos unos segundos, los abrió
encarándose con todos.
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-Milenios atrás puse freno a la muerte y aún ahora me


pregunto si cometí un error. La misteriosa muerte fue vencida
pero ¿Qué era? ¿El final? ¿Un descanso, en espera de un nuevo
nacimiento? ¿O un paso hacia otro lugar? Según creencias
arcanas, se vivía una y otra vez hasta la perfección de lo que
llamaban alma, que venía a ser como el verdadero conductor
de nuestro cuerpo material. O sea que el cuerpo solo
representaba el vehículo para poder experimentar en este
universo material y al deteriorarse por el paso del tiempo, se
pasaba por la dicha muerte que sería un periodo de espera
hasta el nacimiento de otro cuerpo. Esta explicación supone
comparar la muerte con un simple sueño nocturno, siguiendo
la vida al día siguiente.
-Si la misión de dicha alma era la perfección a través de
experimentar en este universo material, la muerte representa
un retraso en ese proceso ya que sólo daba al cuerpo una vida
útil de experimentación de poco menos de 100 años,
produciéndose además en ese tránsito el olvido de la vida
anterior, que sería como olvidarse siempre del curso anterior al
iniciar uno nuevo, o sea empezando de cero, con unas bases
mejores eso sí, pero el proceso evolutivo era lentísimo. Y yo me
pregunto, ¿cuándo se podría decir que el alma llega al punto
de perfección?, seguramente sin miedo a equivocarme, sería
cuando el alma consiguiera que tal experimentación diera
unos resultados perfectos. Al romper con el proceso tedioso de
la muerte hemos acelerado ese aprendizaje, llevando mil años
con dicha perfección. Sólo nos quedaría el último paso que de
momento desconozco. Pero si la globalidad es la que lleva a
todos los seres al acierto ¿Qué pasó con todos los que
murieron milenios atrás?, al cerrar nosotros el proceso de
natalidad ¿Siguen esperando? ¿Les hemos negado su punto de
perfección?. Creo que hemos sido egoístas parando la
natalidad, eso lo sabemos, pero, ¿hasta qué punto nos va a
28

repercutir?. Si nos hemos equivocado según las leyes


universales de la globalidad, iremos al traste tarde o temprano.
-Pero, por otra parte ¿esta forma de pensar es la correcta?,
otras creencias lo ven sin embargo desde otro aspecto,
creyendo que después de la muerte se evalúa el grado de
positivo y negativo del individuo yendo a engrosar las filas de
un bando u otro, para luego en el final de los tiempos realizar
una cruel batalla cuyo objetivo era el control del universo.
Tráier lo oía y verdaderamente de sentía mal. La angustia
que tenía ya empezaba a ser insoportable ¿Cómo podía Jáaic
pensar que la enfermedad de la muerte tenía algún propósito?
Tráier no lo consideraba así, pues para él esas creencias eran
salidas de pensamientos atrasados e incultos y Jáaic no debía
tenerlos en cuenta. Por lo tanto, viendo que se daba una pausa
en su discurso, decidió cortarle.
Jáaic, el haber cortado con la muerte nos ha hecho grandes
tecnológicamente por no estar limitados por el temido
pensamiento de que la muerte, hiciéramos lo que hiciéramos,
iba a ser nuestro final. Así pues, la conservación de nuestro
entorno ha sido nuestra principal meta, junto con las relaciones
entre todos los habitantes de Raám que son inmejorables, y
vuelvo a repetir que esto es gracias a haber eludido esa gran
losa que era la muerte, provocadora de egoísmos, ansias y
desconsideraciones hacia los demás. Creo que esta forma de
pensar no la has planteado aún.
Jáaic lo miró con expresión de media sonrisa y continuó.
-Ciertamente, y tú ya lo has hecho, por lo cual expondré las
dos posiciones que ahora se plantean. ¿cuál es la correcta? No
importa, nuestra sociedad lleva milenios de logros y bienestar
por haber existido la globalidad en la forma de pensar y
actuar, todos a una, por saber por experiencia que todos
tenemos que llegar a la meta en las mismas condiciones y no a
costa de los demás. Obviamente en estos momentos quedan
descubiertas dos posturas a seguir. A mi modo de ver, el
29

universo encierra una dualidad en todas sus facetas: se trata


del bien y el mal. Esto es causa de conflicto interno el la
materia provocando creación o destrucción. Nuestra sociedad
actual ha eliminado todo el lado negativo produciendo en todo
momento siempre creación; pero la faceta creativa bien
entendida no se centra en los asuntos tecnológicos sino en la
propia vida, esa a la que hemos dado la espalda hace miles de
años.
Gotas de sudor resbalaban ahora por la frente de Tráier,
sabiendo que la fuerte crítica hecha por Jáaic no podía ser
contrariada por cierta.
-Necesitamos –continuaba Jáaic- encontrar formas de actuar
que beneficien al cien por cien las dos posturas; estas son
siempre las pretensiones en todas nuestra decisiones. Por un
lado tenemos un colectivo de raámnianos que optan por
desconectar su clonadora de ADN para poner fin a su vida,
pero que tienen sin embargo el deseo de dejar su descendencia
en su lugar; y por otro lado, un colectivo que se asusta de esta
decisión por considerarla contagiosa y por otro lado temer que
los nuevos nacimientos traigan el caos a la armonía existente.
Tráier volvía otra vez a respirar. Dalla, sin embargo,
mostraba un extremado nerviosismo, como queriendo conocer
el final. Solla y Téel parecían abstraídos en sus pensamientos
dándole vueltas a los comentarios que Jáaic iba planteando.
-Sólo hay una manera posible de agradar a las dos partes –
sentenció Jáaic-.
A Tráier le volvió la angustia. Dalla se crispó más aún si
cabe. Solla y Téel despertaron de golpe de ese letargo mental
en el que tan gustosamente estaban sumidos. Todos ellos
notaron el cambio de expresión de Jáaic, que ahora se tornaba
seria e inapelable. Tráier sabía que Jáaic dejaría saber ahora su
solución ya que siempre había actuado igual a lo largo de
todas las intervenciones en los cinco habían tenido que actuar
y siempre sin equivocación “apreciable”.
30

Jáaic se dirigió a Solla, sorprendiéndola bastante a la vista


de su sonrojez.
-Solla, tengo entendido que un posible viaje por el espacio
exterior no representa ningún problema técnico, ¿es cierto?.
Solla sabía que la pregunta que Jáaic le hacía no era por
desconocimiento o ignorancia del tema, puesto que le constaba
que él siempre había estado interesado en las pruebas
realizadas y en más de una ocasión la había cosido a
preguntas. Solla recordó:
¿Tienes previstos viajes tripulados? ¿Qué velocidad se ha
alcanzado? ¿Se ha constatado si es cierto que viajar a
velocidades cercanas a la luz provoca cambios temporales
entre el sujeto que realiza el viaje y su origen? ¿Qué posibilid...
-¿Solla? –Instigó Jáaic.
Solla dio un respingo, viéndose sorprendida en sus
recuerdos y se dispuso a contestar.
-Sí, Jáaic, ningún problema. La técnica utilizada con totales
resultados es la inversión de los haces de luz emitidos por
cualquier estrella. Tenemos que una vez atrapados dichos
haces por nuestra espacio-nave, cambiados el sentido, estos
tiran de ella a una velocidad un poco por debajo a la de la luz
en su regreso a su punto de origen, pudiendo variar y cambiar
la marcha de la espacio-nave según se utilicen los haces de luz
de una u otra estrella. Se han hecho pruebas con espacio-naves
tripuladas por especies vegetales , las cuales fueron adaptadas
con sistemas de supervivencia, siendo un total éxito quedando
también constancia de la diferencia temporal sufrida entre las
especies vegetales que viajaban y otras que de igual tiempo
quedaban con nosotros. Para la comprobación de este hecho se
envió una espacio-nave con semillas de árboles a un año luz de
distancia y se comprobó a su regreso que todos ellos habían
sufrido el paso de dos años en su crecimiento. Lo sorprendente
fue que la espacio nave tardó 50 años raámnianos en regresar,
evidentemente los árboles que aquí quedaron tenían esa edad.
31

Lo que se desprende que un año luz supone un viaje de 25


años de ida y otros 25 años de vuelta , que son los 50 años de
espera aquí en Raám y tan solo un año solo de ida y otro de
vuelta para el pasajero de la espacio-nave. Esta regla la hemos
comprobado y se mantiene variando la distancia del viaje.
Solla paró, observando que Jáaic quería volver a intervenir.
-Entonces, Tráier, aquí tienes la solución: Los que deseen la
procreación de nuestra especie para luego decidir y digo
decidir porque será a su entero criterio la decisión de
interrumpir su vida, se embarcarán en una espacio-nave con
destino..., ya lo decidiremos, y por otro lado los que deseen la
tranquilidad ahora existente se quedarán aquí en Raám.
-Yo, lo dejo claro en este instante, y mi decisión es muy
posterior a esta reunión, encabezaré dicha expedición. –Jáaic
clavó en ese instante su mirada en Dalla.
Tráier, comprendiendo que era ésta y no otra la solución al
problema, asintió con la cabeza. Dalla quedó prendida de la
mirada que Jáaic le hacía y mirándolo fijamente declaró que
ella también se apuntaba a esa odisea, aunque se le notaba
claramente que era una decisión un tanto precipitada, Solla
junto a Téel se sentían bastante cómodos con la solución dada.
El grupo de decisión de los cinco se disolvería ahora a la
espera de ir dando cuerpo al nuevo proyecto que sin duda aún
tardaría pero a Tráier ya le hacía mella, quedándose con un
rostro entristecido.
Las pantallas volvieron al modo visual particular de cada
uno y Jáaic volvió a sumergirse en esas imágenes de bellas
estructuras tridimensionales, pero su mente quedaba anclada
claramente en otro sitio. Dalla le resultó verdaderamente
turbadora, se diría que le resultó diferente, pero no quiso saber
más quedando nuevamente abstraído.
32

LA ODISEA
(1)

Por el rabillo de su ojo derecho Jáaic notó cómo la débil luz


de Tuut entraba por su retina despertándole y la imagen que
descubría era la de un horizonte liso y perfecto. Se incorporó
un poco para tener una visión desde un punto más elevado y
descubrió que se trataba de Dalla, que despierta también le
miraba con gesto sonriente.
-Buenos días, Jáaic. ¿Has dormido bien?
Jáaic no conseguía centrar su visión y la voz de Dalla le
sonaba aún muy lejos. Sin poder evitarlo se desplomó,
ocultándose de nuevo la claridad de Tuut; cerró los ojos y su
mente se volvió a perder, pero esta vez con una ligera
conciencia en la cual empezó a recordar el momento en el que
el y Dalla juntaron sus vidas convirtiéndose en pareja, pero no
duró mucho el recuerdo porque un fuerte zarandeo le trajo
nuevamente al nuevo día, el gran día esperado.
-Pero, Jáaic ¡cómo te atreves! –le dijo Dalla en tono cariñoso-
Llevas tres años levantándote puntual como una flecha para ir
al centro de investigaciones y hoy precisamente que es el día
de partida, pareces derrotado.
Jáaic se retorcía perezosamente.
33

-Pues no te lo voy a permitir. Hoy estoy más nerviosa y


asustada que nunca. –y encaramándose sobre sus espaldas le
zarandeó nuevamente.
-Sí, sí, está bien, tú ganas. –Imploró Jáaic.
-¿Seguro? –Dalla aflojaba ya su placaje devolviéndole la
libertad.
-Creo que sí. –Dicho esto se incorporó torpemente- Tendré
que ponerme a la altura de hoy pero con calma, debo evitar
nerviosismos innecesarios.
–Jáaic sabía que todo el peso de esta odisea estaba a su cargo
y auto controlarse era algo que no le suponía ningún esfuerzo.
Hizo unos estiramientos y se encaminó a la sala del
desintegrador escaneado para su pulcro aseo personal. Lo
puso en funcionamiento y en seguida empezó a notar la
vibración por todo su cuerpo.
Dalla, al poco, pegó un brinco del suspensor a modo de
canapé y se dirigió a la clonadora de alimentos. Allí se eligió
para desayunar tostadas integrales y leche de rumiante para
beber; la clonadora tardó bien poco en elaborar lo pedido, sus
activadores celulares trabajaban sin cesar y al cabo de 5
minutos Dalla recogió lo pedido depositándolo en el suspensor
a modo de mesa, y volvió hacia la clonadora pero esta vez para
encargar un café silkano para Jáaic. Hecho esto se dirigió
también al desintegrador escaneado, Jáaic salía en esos
momentos con mejor aspecto.
-¿Me toca? –Dijo Dalla- Tu café se está preparando, estaré
enseguida . – y se introdujo en el habitáculo.
-¿Te has preparado... –Jáaic quedó con la pregunta a medias,
ya que vio que el desayuno de Dalla ya se encontraba en el
suspensor, y sonriendo para sí, se quedó montando guardia
junto a la clonadora a la espera de que su café estuviera listo.
Hoy lo necesitaba.
Al poco, los dos desayunaban disfrutando de las vistas que
Raám les proporcionaba.
34

-Jáaic ,estoy asustadísima. Hoy saldremos de Raám hacia lo


desconocido, ¿Por qué Solla no nos ha dicho todavía el destino
o la duración del mismo?
-Bueno, el tiempo sí que lo sé, se trata de una distancia de
500 años luz, suficientes para concretar el posible
asentamiento, sin embargo aquí en Raám tendrán que esperar
25.000 años para saber de nosotros.
-¿Cómo es eso, explícamelo? –Interrogó Dalla.
-Cada año luz representa 25 años de espera aquí en Raám,
por lo tanto los 500 de nuestra ida más los 500 del regreso de la
sonda de información que les enviemos una vez allí
representan 1000 años luz, por lo cual 1000 por 25 son los
25.000 años de espera. Pero eso no es todo, está previsto que
desde aquí, nos vuelvan a enviar de nuevo la sonda de
información con su parecer de todo lo descubierto, por lo tanto
esto representará para nosotros esperar esos 25.000 años, para
recibir la contestación, terminada esta parte, nosotros dos
volveremos a Raám dando por zanjado el primer transporte.
Conclusión, -seguía Jáaic con la densa explicación- haremos
un viaje ida y vuelta de unos 26.000 años, mientras que aquí en
Raám la espera será de 50.000 años. –Jáaic se quedó mirándola
viendo su perplejidad y le dijo- Te agradezco que estés
conmigo en esta aventura, sé que nunca lo has tenido muy
claro.
-Bueno yo, -Dalla daba signos de querer eludir la sugerencia
que Jáaic le hacía, pero no pudo- esto, creo que mi forma de
pensar es la misma que la de todos los que van a realizar este
viaje, sólo que el pánico a lo desconocido me hace dudar.
-Jáaic la puso a prueba- No quisiera, pero creo que lo
comprendería si dieras marcha atrás. Todavía estás a tiempo.
-No, no voy a dejar que te escapes de mí. –Sonrió Dalla
pícaramente.
A Jáaic no le podía haber echo más feliz la contestación; el
sentía lo mismo y así se lo dejó ver con su mirada.
35

-¿Nos vamos? –Le dijo Jáaic ofreciéndole su mano. Dalla de


forma coqueta le tendió la suya.
Estos tres años que habían pasado desde la última reunión
de los cinco fueron de vértigo, ya que no se paró ni un
momento en la realización del proyecto. Todo se hacía en las
inmediaciones del centro de investigación de Raám, bajo la
supervisión de Tráier, Solla y Téel, y la distribución del trabajo
por Jáaic y Dalla.
Todo el planeta se movilizó, implicándose más de lleno los
propios viajantes de la espacio-nave, que eran un total de
1.000.000 agrupadas en parejas ya formadas, o sea 500.000,
cifras bastante respetables considerando que en todo Raám
sólo había 20.000.000 de habitantes y no eran pocos, puesto
que Raám estaba compuesto de un 85% de extensos mares de
agua y el resto eran tres islas, una grandiosa central en la cual
se encontraban ahora y dos más pequeñas una a cada lado.
Así pues la gran espacio-nave se extendía a lo largo de 5 Km
en círculo. Estando toda ella compuesta de diminutas esferas
de 20 metros de diámetro cada una, estando destinadas a los
compartimentos individuales, con lo cual habían 1.000.000 de
esferas. Esta disposición era para continuar con la misma
libertad que en Raám se disfrutaba, que eran las voluntades
individuales dentro de la globalidad. Cada una en su interior
disponía de 10 metros de diámetro que era lo realmente
habitable, el espacio sobrante entre una y otra esfera eran los
utilizados como pasillos circulares para el acceso entre esferas.
Todas estaban agrupadas en circulo en dos planos
horizontales paralelos entre sí siendo su centro otra esfera más
grande de 2`5 Km de diámetro. La espacio-nave tenía la forma
de huevo frito, o eso es lo que a Jáaic le parecía a primera vista,
el cual, en compañía de Dalla, ya la divisaba desde lejos. Ellos
estaban utilizando una de aquellas pequeñas esferas para su
desplazamiento, más que nada para irse acostumbrando ya
que con el graviter en su cinturón podían volar libremente a
36

cualquier lugar, estas esferas como no podía ser de otra


manera según la filosofía raámniana, eran independientes
unas de otras en la espacio-nave una vez asentados en un
planeta cualquiera; no era así fuera de éste, dónde tenían que
viajar todas apiñadas a la esfera central, la cual la formaban
tres esferas más pequeñas en su interior. La más grande, se
situaba en la parte inferior y era de 2 Km de diámetro, estaba
destinada a sala de encuentro y ocio para todos los viajantes.
Esta a su vez tenía en su interior cinco más dispuestas una
dentro de otra, en las cuales se repartían miles de pantallas
informadoras que serían las encargadas de mantener a los
viajantes distraídos. Las otras dos restantes en el interior de la
esfera central eran de 500 metros de diámetro y eran las
poseedoras de un tractor de haces estelares cada una, eran por
lo tanto las esferas de mando de la espacio-nave.
A la pequeña esfera que Jáaic y Dalla utilizaban le salía un
aro a todo su alrededor que era el estabilizador en el control
gravitatorio en vuelo; pero ya desaparecía, introduciéndose en
su interior, porque habían llegado a su destino. La pequeña
esfera maniobró para situarse en el espacio desocupado por
ella el día anterior, lugar éste, pegado a la esfera central.
La espacio-nave en el llano donde se encontraba, levitaba a
100 metros del suelo y toda su construcción se realizó en esa
gravedad controlada; fue todo un espectáculo ver a los
trabajadores en días anteriores pulular por toda ella.
Ahora ya, la maniobra de la pequeña esfera concluyó
quedando encajada por cuatro esferas en su mismo plano, una
más por el plano inferior, y la gran esfera central por el resto.
Con la orden oportuna desde la esfera de mando, la pequeña
esfera quedó completamente comunicada por los puntos
comunes a las otras esferas. Esto era posible gracias al metal
utilizado que era reactivo a este contacto, produciéndose el
efecto de la unión de las pompas de jabón; pero además el
metal se contraía produciéndose la abertura.
37

Jáaic y Dalla salieron del habitáculo de mando de la pequeña


esfera al pasillo, aquí se encontraron con gravedad cero para la
mejor comunicación entre las diferentes puertas de acceso de
las esferas colindantes. No se veía a nadie.
Se dirigieron a la puerta de acceso de la gran esfera central y
una vez allí ascendieron en gravedad cero hasta su cúspide
para adentrarse en una de las esferas de mando donde Tráier,
Solla y Téel les esperaban, la gravedad también volvió a la
normalidad.
-¡Jáaic!¿Dalla? –Les saludó Tráier con gesto amable
inclinando su cabeza- ¿Qué tal os encontráis hoy?
Dalla se apresuró a comentar su alta excitación desde que se
levantó. Jáaic y los demás sonrieron. Jáaic además añadió:
-¡Por los cuatro planetas! ¡Solla! –Se dirigió a ella con tono
de ruego desesperado- ¿Esperas a que marchemos para
comunicarnos nuestro destino? –Jáaic con su pregunta puso un
toque gracioso para aliviar tensiones, sabiendo de antemano
que eso no lo haría en la vida.
Esto era lo único que Solla mantenía en secreto del proyecto.
Alegó miles de veces que no lo diría hasta el último día y éste
había llegado ya. Quedaba claro que en estos momentos Tráier
y téel ya estaban enterados.
No, Jáaic. Acomodaos. –Solla hizo un gesto a los cuatro para
que se sentaran en varios suspensores que aparecían ahora,
iluminados en forma de sofás por la gracia de rayos láser. Solla
acomodándose también empezó la explicación.
Bueno, creo que os va a maravillar. Como ya os dije una vez,
-se dirigió a Jáaic, Tráier y Téel- el destino del viaje se
encontraba a 500 años luz.
En la pantalla informadora se reflejaba su galaxia en forma
de espiral y quedaba indicada la posición de su estrella Tuut.
-Aquí estamos nosotros, -con esas palabras observaron que
del punto de origen que era Tuut, salía una línea de trayectoria
curva con destino, de la parte media del brazo de la espiral al
38

extremo de este, Dalla esperó que la línea parara para


continuar.
La línea se paró y quedó en un recuadro que empezó a
aumentar, Dalla prosiguió su explicación:
-Lo que aquí vamos a encontrar son estrellas jóvenes de
nuestra galaxia y... –La secuencia de zoom iba llegando a su
fin.- bueno, aquí la tenéis: es una estrella de tipo mediana
alrededor de la cual giran 9 planetas.
La imagen ya no podía aumentar más, pero quedaron
remarcados los planetas en forma de puntos diminutos.
-Por su cercanía con respecto a esta estrella, -siguió
comentando Solla-, el tercer y cuarto planeta son los más
predispuestos para la vida, pero es de difícil comprobación
hasta que nos os encontréis más cerca. ¡Ah! –exclamó como
olvidándose algo de lo ya dicho-, me he tomado la libertad de
bautizar esa estrella, espero que el nombre sea de vuestro
agrado, ya que será la nueva cuna para la raza raámniana,
-hizo una pausa solemne y a continuación dio a conocer el
nombre misterioso.- el nombre para la estrella es Sool.
Jáaic y Dalla se miraron, volvieron a mirar a Solla y Jáaic le
dijo:
-Solla, es precioso. No podías haber elegido mejor: estrella
Sool –volvió a repetir Jáaic solemnemente para darle
grandeza-, haremos que llegue a significar tanto como Tuut lo
ha sido hasta hoy para nosotros. Los nuevos raámnianos de
Sool y sus generaciones venideras nunca olvidarán a Tuut, yo
me encargaré personalmente que así sea.
Dicho esto los cinco se abrazaron efusivamente
comprendiendo que ahora sí, era el último gesto de despedida.
Tráier, Solla y Téel cruzaron miradas con las de Jáaic y Dalla,
queriendo retener ese momento, y al poco salieron de la esfera
de control, dirigiéndose a la parte inferior de la esfera central.
Una vez allí salieron de la espacio-nave ocupando un pequeño
vehículo que levitaba por debajo de esta. Sin más el pequeño
39

vehículo salió disparado alejándose. La espacio-nave en breve


partiría.
Todos los viajeros se encontraban en sus esferas desde el día
anterior haciendo una gran celebración como despedida.
Ahora estaban preparados, esperaban la marcha.
El millón de pequeñas esferas estaban todas ocupadas, pero
esto pronto cambiaría durante el viaje, ya que todos hacían
pareja, aunque sería decisión particular el compartirlas o no,
teniendo toda la libertad personal de elegir lo correcto o
incorrecto, la sabiduría raámniana debía tener la clave del
acierto o no estarían donde estaban.
La gran espacio-nave esperó aún 6 horas raámnianas en
iniciar su viaje. Esto fue debido a que decidieron esperar a que
Tuut se ocultara por el horizonte, el último ocaso, simple
sentimiento de pena. La demora llegó a su fin y la espacio-
nave empezó su movimiento ascendente, Jáaic y Dalla estaban
dirigiendo todo el proceso en sendos suspensores frente a las
pantallas de mando, que se situaba dos niveles hacia arriba.
La esfera de mando tenía cuatro niveles. Empezando por
abajo, estaba la entrada que daba paso a una simple sala de
acogida. Luego seguía la sala de reuniones donde
anteriormente los cinco hicieron la despedida; y más arriba, la
sala habitada por ellos dos. La última era donde ahora se
encontraban (había otra pero era la destinada al tractor de
haces estelares).
La espacio-nave seguía su evolución ascendente. Las
pequeñas esferas empezaron a replegarse hacia la gran esfera
central de 2´5 Km. de diámetro, apiñándose unas con otras
dejando ahora a la espacio-nave con una apariencia ovoidal,
quedando la gran esfera central, sólo descubierta por la parte
donde se encontraba el tractor de haces, al igual que el iris del
ojo raámniano.
La espacio-nave salió de la atmósfera de Raám y quedando
estática empezó a girar lentamente buscando con su ojo la
40

estrella Sool. Una vez encontrada, volvió a quedarse estática.


Se producía un nuevo momento crítico ya que era éste el
momento verdadero de la despedida, por lo que antes de
partir Jáaic creyó oportuno reunir a todos los viajeros en la
esfera central de pantallas informadoras. Esto se produjo con
bastante rapidez ya que al estar todas las esferas apiñadas, la
más alejada no distaba más de 100 metros.
En el espacio exterior cada pequeña esfera conservaba su
propia gravedad en la parte habitable, no siendo así la
destinada al acceso entre esferas, que quedaba con gravedad
cero para mejor accesibilidad.
Jáaic calculó una media hora por su reloj temporal, hora de
Raám, naturalmente; ésta sería la medición del tiempo durante
todo su viaje, más que nada por nostalgia, ya que sabía que
sería muy distinto el tiempo que transcurriría en Raám y que
llegados a la nueva estrella tendrían que acostumbrarse a otros
nuevos ciclos del nuevo planeta elegido.
Cada esfera podía estar conectada a 17 más, por lo que el
tiempo estipulado por Jáaic era el correcto para que todos los
viajeros concluyeran sus diferentes caminos hacia la esfera
central. El tiempo se agotó con lo que se dispuso a dar un
mensaje ceremonial.
En otro lugar...
-Jáaic, me tienes intranquila, -decía Dalla- siempre me has
esquivado la pregunta del porqué tú sentiste la necesidad, de
que esta odisea se llevara a cabo, que secretos escondes
todavía que no me puedes revelar. Yo, siempre he sido sincera
contigo ¿qué es lo que esperas que pase?
-Quizás, espero a un fantasma, -medio bromeó Jáaic- creo
que te decepcionaría mi verdad, pero creo me mereces saberla,
ya que al fin del cabo, llegado el momento, como yo, tú
tendrás que enfrentarte a un mismo destino.
-Todo lo que he sido, -Jáaic empezó a hurgar en su
pasado- fue gracias a algo irreal que me ocurrió en un sueño
41

hace ya tres mil años, y eso es precisamente lo que persigo, que


ese sueño se haga real por fin.
Dalla no entendía, por lo que pidió a Jáaic que se lo
aclarara. Jáaic continuó:
-La vacuna del ADN no la descubrí yo -Jáaic bajó la
mirada avergonzándose-. Ocurrió una noche, me desperté
notando como si dejara mi cuerpo físico, pareciéndome como
si aquel cuerpo ya no me perteneciera, era muy raro porque lo
que sentía era sorprendente, pues presentía que ese estado era
el originario de mi ser y el que realmente me pertenecía,
haciéndome sentir más vivo que nunca, percibiendo cosas
hasta el momento nunca sentidas, notándome como parte
integrante en el universo. Quiero decir con eso, que era como
si el universo y yo fuésemos una misma cosa, estando a mi
alcance todos sus secretos, mas bien era, que no había tales
secretos. Pues bien, en ese estado fui llevado, sin yo apreciarlo,
a un lugar donde me encontré en presencia de un ser extraño
de noble apariencia; de ojos pequeños, vellosidad en su cabeza
y parte inferior de su cara, de piel clara; su mirada era tierna
hacia mí, y despedía una luminosidad interna que me hacía
sentir una gran paz interior. Este ser me habló con estas
palabras:
-Me llamo Obbo y te he traído hasta aquí para hacerte
partícipe del secreto que mi raza ha estado guardando miles
de años. Ahora, comprendiendo nuestro destino, he decidido,
que ha de ser legado a la siguiente raza, o sea, la tuya. Te he
elegido a ti para el relevo, como antaño lo fui yo, aunque lo
había borrado totalmente de mi memoria. Esto te supondrá un
sacrificio tremendo, pues llevarás sobre tus espaldas el
sentimiento de culpabilidad de ver como tu mundo entra en la
catástrofe social más grande que hasta ahora hayas conocido.
-Este secreto que te doy es un bien de incalculable valor
para cualquier ser viviente; pero también un arma de doble
filo, ya que es una aceleración de acontecimientos, que
42

promoverá en tu raza todas sus características negativas,


provocando el caos. Tiene que ser así, pues llegados a este
punto, empezaréis a comprender que no iréis a ninguna parte
sin un pensamiento global. Esto sin duda es lo que os abrirá
todas las puertas hacia la madurez de la existencia. Tú serás
testigo de todos estos acontecimientos, y espero que llegado el
momento vislumbres el sentido de la vida que es común para
todos los seres. Llegado ese momento al igual que yo, sabrás
que hacer, ten paciencia pues todo ha de llegar con una
madurez en vuestra convivencia, y eso puede tardar
muchísimo, sé observador de tu raza, recuerda que la
globalidad es el camino, pero ten presente que este valor se ha
de llevar por dentro, nunca impuesto. Ahora prepárate para
recibir este conocimiento...
-Todo esto lo recuerdo como si hubiera sucedido hoy
mismo. –Comentaba Jáaic.
Jáaic cayó y esperó. Dalla estaba perpleja ante todo lo
contado, dando muestras de que le costaba asimilarlo. Jáaic
dejó pasar unos segundos y siguió con su relato.
-Me hizo entrar en un estado de conciencia en el cual se
me reveló todo lo relacionado con mi propio trabajo en los
laboratorios de Raám: eran fórmulas que hubiesen sido
imposibles de aplicar sin los conocimientos que me eran
dados. Supuso la clave para el descubrimiento, que esa misma
mañana se hizo realidad ante mis ojos: creé la vacuna del
ADN, la causante de toda nuestra evolución en tan corto
espacio de tiempo. ¿Lo comprendes ahora?
Dalla callaba aún sin saber que decir.
-Ese ser me predijo todo lo que tendría que suceder y que
llegaría el momento en que yo tendría que coger las riendas
del destino de nuestra raza. Llevamos tres mil años de armonía
y prosperidad gracias al sentimiento de globalidad, pero al
igual que todos los viajeros de esta espacio-nave, he estado
todos estos años, esperando una señal, pero no divina, sino la
43

que me pondría a la cabeza del futuro de nuestra raza, como


aquel ser me indicó; Jáaic emuló nuevamente la voz de Obbo:
-Llegará un tiempo en que tu raza comprenda el sentido
de la vida, y este, será el momento de que los guíes y les
procures su destino, tú como yo, serás el encargado de llegado
el momento legar a otra raza esta sabiduría.
Jáaic mostraba ahora preocupación.
-Te juro Dalla que aún no sé el sentido de la vida, pero
cuando en la reunión de los Cinco se planteó el problema de
que millares de raámnianos optaban por morir, pensé que en
el misterio de la muerte estaba encerrada la contestación ¿No
es lo que le sucede a cualquier materia en todo el universo?
Siento sin embargo que aún me faltan cabos por atar, pero creo
sin duda que voy por buen camino en mis deducciones, y que
llegado el momento todo me será revelado. Él me eligió como
guía y eso es lo que haré.
Dalla mostraba un rostro de puro pánico, ya que de lo que
se desprendía de la aclaración de Jáaic era, que el camino a
seguir acababa en la misma muerte; con lo cual se sintió de
repente en una encerrona de la cual era demasiado tarde para
escapar, sin duda no aceptaría jamás tal cosa.
Jáaic viendo las facciones de Dalla comprendió que el
pánico se iba apoderando de ella, por lo que se apresuró a
tranquilizarla.
-No tengas miedo, ese ser me dijo que toda su raza había
comprendido su destino, que era un destino maravilloso el
cual comprenderemos a su debido tiempo y lo asumiremos
con orgullo de ser parte de ese plan universal.
Dalla se abrazó a el y más tranquila pensó que cabía la
posibilidad de que jamás llegara ese momento.
¿Cómo se podría saber el sentido de la vida a través de la
muerte?
44

La espacio-nave surcaba imparable el trayecto prefijado y


los años iban pasando, haciéndose más notable el nerviosismo
en los viajeros por saber el destino del viaje, siempre había
algún corrillo de parejas hablando de ese tema, pero Jáaic y
Dalla acordaron mantener el suspense, pues la incertidumbre
era buena en viaje tan largo y además poco se podía explicar
de lo comentado por Solla 400 años atrás. Esperarían a
consumir los 500 años estipulados para la llegada.
En el viaje lo más notable que se dejaba percibir era la
acentuación más si cabe de la escasa musculatura de la que
eran acreedores. Sus costumbres ociosas en Raám durante
miles de años era la culpable, aun así tenían cuerpos esbeltos
pero sin flacidez, cosa que debían enteramente al uso de la
clonadora de ADN, que los regulaba y mantenía en perfecto
estado.
El uso de los gravitadores en la espacio-nave era inevitable
por lo que sabían que siempre dependerían de ellos allí donde
fueran, ya que no podrían soportar la gravedad de planeta
alguno, pero en contrapartida se podrían considerar emulando
creencias de sus antiguos, como los propios ángeles, aunque
esta vez sin alas ¿Y no sería así en realidad?
45

RAÁM

En otro lugar lejano ya en el tiempo y en el espacio; una


visión se presentaba ante los ojos de Solla y de cada uno de los
integrantes de los Cinco, (dos nuevos integrantes,
naturalmente) se encontraban todos ellos en una reunión para
las decisiones planetarias en Raám.
Desde luego Tráier podía estar orgulloso de que su ingenio
de pantallas informadoras hubiera evolucionado de esta
manera. Ahora los Cinco parecían estar juntos en carne y
hueso en una misma sala, pero no, ya que se trataba de clones.
Las pantallas, como Jáaic y Dalla las conocían desde su
partida habían desaparecido, el tiempo transcurrido en Raám
había echo posible unas cuantas mejoras, en su lugar, y por
medio de receptores de materia situados en el techo, se recogía
para la posterior emisión, la parte exterior de todo objeto o ser
viviente que en el campo de acción del aparato estuviera; por
lo tanto se trataba de clones o copias huecas que, para el caso
de seres vivos, todos los sentidos eran también transportados,
con lo cual los clones respondían de la misma forma que el
sujeto verdadero desde su punto de origen, esto suponía
entrar al punto de destino casi, casi, de forma real; el fin de la
emisión conllevaba la destrucción de dicho clon o copia y
decorado mediante un desintegrador de materia.
Solla saludó a Tráier, Téel, Kiic (inventor del emisor de
clones) y por último a Séem inventor de un nuevo acelerador
molecular para la clonadora de alimentos. Solla desde la
partida de Jáaic y Dalla hace ya 100.000 años, había cogido
mayor relevancia en las reuniones de los Cinco, ya que los
problemas se habían convertido más en tecnológicos que de
46

convivencia, Tráier seguía con su papel de juez y, Téel, Kiic, y


Séem quedaban relevados al papel de argumentación.
Solla hablaba ahora y se dirigió al clon de Tráier, que al igual
que su homólogo real, le devolvió la mirada.
-Tengo muy malas noticias que exponer: he encontrado cuál
es la causa de los fallos que se han venido produciendo desde
hace unos meses en toda nuestra tecnología. -Solla se les
mostraba con una expresión gravemente alarmista, pero
además mostraba algo más aterrador.
Mostraba un rostro sin la mitad derecha máxilo-facial
inferior, mostrando el interior hueco de su clónico. Esto ya
empezaba a ser normal, lo mismo ocurría en los demás
avances tecnológicos, como fallos en gravitadores provocando
accidentes o en la clonadora de alimentos, dando por buenos
platos incompletos.
-El fallo –seguía Solla-, se produce en nuestra fuente de
energía que es Tuut. Aparentemente no se percibe nada pero
en el estudio de sus haces se comprueba una intermitencia
esporádica en su velocidad e intensidad, produciendo cortes
momentáneos en nuestros equipos.
Solla Terminó la última palabra con el rostro facial clónico al
completo; el clónico de Téel sin embargo apoyaba su mano
derecha en el suelo para evitar una caída de costado, al
sobrevenir en ese instante, un corte en el suspensor utilizado
como sillón en su lado de la emisión.
-¿Cómo se puede evitar? –preguntaba Séem centrando su
mirada en la postura cómica que Téel mostraba.
-Probablemente sí, -contestó Solla- se podría adaptar en cada
aparato un acumulador que garantizara la continuidad e
intensidad de los haces de luz; pero creo que la realidad del
problema es otra y más grave ¿Qué está sucediendo en Tuut?
Mucho me temo que esté produciéndose algún cambio como
ya lo hizo millones de años atrás de pasar de *enana blanca a
47

gigante roja, esta vez podría darse el caso de estar


presenciando los primeros síntomas del final de Tuut.
Estas palabras produjeron escalofríos en todos ellos, sin
embargo Kiic sobreponiéndose, intentó atenuar la noticia
exponiendo una vía de solución:
-Por la parte que me toca, me pondré a solucionar el lado
tecnológico. He estado trabajando ya en un acumulador que
interponiéndolo en los filtros de luz de cada ingenio evitaría
las interferencias y creo que por su simplicidad se podrá hacer
de forma particular; darme algunos días para comprobarlo y
yo mismo daré instrucciones oportunas a través del visor
clónico.
-Me parece bien –dijo Tráier- Solla, comprueba esos datos
sobre Tuut, a ver si varía para peor.
-Será lo que ocupe todo mi tiempo, aunque mucho me temo
que si irá a peor, -terminó Solla de hablar dejando en el aire el
asunto más que sentenciado.
La reunión acabó y el miedo producido por la noticia quedó
sembrado dentro de ellos. Téel, sin embargo, lo que se le
pasaba por la cabeza en estos instantes era un enfado interior
al sentirse traicionado por su propia creación (gravitador) que
le había dejado en ridícula postura en plena reunión. Los
clones se desintegraron al cerrar la emisión y la nada volvió a
reemplazar el escenario.

*Enana blanca: Estrella con alto poder calorífico y gravedad


extrema.
48

ESPACIO-NAVE

Llevaban ya 400 años de viaje y sólo les quedaban 100 años,


tiempo insignificante para ellos por su inmortalidad, sin
embargo había sucedido algo que si era motivo de
preocupación.
La comunicación entre ellos y Raám era imposible a esta
velocidad cercana a la luz esto es obvio, pero si estaban en
contacto con la señal de Tuut, lo sucedido desde hace tiempo
era que esa señal había quedado menguada en cuanto a su
intensidad y no se recuperó en el transcurso del viaje. Solo
Jáaic y Dalla sabían de esto pero no comentaron nada ya que
supondría motivo de preocupación para todos los viajeros.
La espacio-nave surcaba el espacio comiéndose uno a uno
los años, sin intromisión alguna acercándose más a su destino.
Jáaic ya tenía en su poder la visión del planeta idóneo, y
faltando solo unos meses para su encuentro se dispuso a
comunicarlo a través de los paneles de información.
En la gran esfera central todos los paneles informativos
mostraban la imagen de Jáaic, el cual se dispuso a hablar:
-Hermanos viajeros, padres de Raám -se expresó Jáaic
dando constancia del cometido de la odisea-, el destino
esperado por todos es el cuarto planeta del sistema estelar de
Sool. Es sin duda el más idóneo para nuestro asentamiento; su
apariencia rojiza nos traerá recuerdos de Raám, aunque su
49

rojez proviene de la composición de su atmósfera y no por la


luz de su estrella, que aun siendo más pequeña nos
proporcionará más calor y energía. Este sin embargo no será
nuestro destino final, al parecer el planeta Tres está habitado,
realizaremos el estudio por precaución desde el planeta rojo.
Todas las parejas apreciaban las buenas nuevas que Jáaic,
presente en todos los paneles de información, les iba
proporcionando. Saiel y Mailla como todos se alegraron
viéndose ya en ese planeta rojizo que el destino parecía haber
hecho que fuese tan similar a Raám.
“Rojo”, como habían bautizado al planeta, era, por la
distancia a la estrella Sool, por sus dimensiones parecidas y
por su estabilidad geológica interior, el que ofrecía mayor
seguridad para el primer paso. Enumerándolos, por
aproximación su examen se catalogó de la siguiente manera:
-Uno; impensable por su aproximación a la estrella, las
altas temperaturas hacía inviable incluso el acercamiento.
-Dos; envuelto por gases que provocaban lluvias ácidas y
ardientes, imposible el asentamiento.
-Tres; era el verdadero candidato pero se había vedado de
momento por haberse encontrado vida inteligente todavía en
formación, suponía momentáneamente un peligro de
naturaleza desconocida.
-Cuatro; era el planeta elegido para el asentamiento.
-Cinco; era gigantesco pero imposible por estar
enteramente compuesto por gases en evolución, aunque si se
pensó en acercarse a una de sus lunas, la número nueve que
sería bastante propicia para el acercamiento a Rojo.
Los demás planetas fueron totalmente descartados por
estar fuera de la acción calorífica de la estrella, siendo el último
de ellos y el primero con el que se toparían una bola de gases
congelados.
50

Nuevas imágenes aparecían borrando la cara de Jáaic,


aunque no su voz comentando las mismas, que no eran otras
que Rojo.
-Mirad, hermanos viajeros, padres de Raám, las llanuras
que aquí veis darán cobijo a nuestras esferas en nuestro
proceso de asentamiento. Hay agua, todo el planeta está
plagado de grandes canales que sin duda enriquecen el suelo.
No parece haber vegetación, pero nosotros la haremos surgir.
Se convertirá por lo tanto en un nuevo planeta echo a la
medida de nuestros deseos. Dicho esto las pantallas volvieron
a sus quehaceres habituales, quedando todas las parejas llenas
de felicidad al comprobar que todo iba a ser un éxito, la
verdad es que nunca habían pensado lo contrario. El deseo de
este sueño era más fuerte que un posible temor al fracaso.
51

ROJO

Dalla le miraba preocupada ante los resultados ya


completados de la composición del suelo del planeta Rojo. La
aridez del suelo era más que preocupante, Jáaic no comprendía
cómo teniendo el planeta todo los elementos imprescindibles
para la vida, esta estuviera ausente, no era lo normal, según las
leyes de la naturaleza. Jáaic le devolvió la mirada de
preocupación y le dijo:
-En todos los planetas siempre hay algo que por
desconocimiento resulta preocupante; en éste parece que el
problema pasará por tener que hacer unos análisis más
detallados una vez llegados allí, en principio no nos presentará
ningún problema para el asentamiento. Llegado el momento
estudiaremos la posible implantación de vida vegetal, la salida
al exterior quedará restringida mientras tanto a la espera de
resultados.
Dalla más tranquila, mostraba su aceptación con
movimientos de cabeza y añadió:
-Tenemos que evitar en lo posible que esto sea motivo de
preocupación, sin embargo debemos compartirlo con los
científicos genéticos Saiel y Mailla.
-Naturalmente, solo ellos serán los encargados de efectuar
las salidas al exterior y recoger muestras –alegó Jáaic-.
La espacio-nave lo había logrado, la distancia tan terrible
había sido vencida, la marcha se había aminorado
52

considerablemente para poder apreciar con toda tranquilidad


la nueva morada, el sistema planetario de la estrella Sool
estaba a su alcance, pudiéndose apreciar a simple vista uno a
uno sus mundos, maravillándose de cada uno de ellos, todos
tenían algo especial pero en particular uno que parecía mágico.
Dicho planeta disponía de un anillo a su alrededor producido
en su mayoría por gases helados en una sola capa sumamente
delgada, asemejaba la apariencia de la espacio-nave, esto les
pareció tan atrayente e impresionante que se regalaron la vista
quedándose anclados varios días entorno suyo. Pararon
también como ya se había prefijado en el noveno satélite del
gigante gaseoso mostrando sumo interés por dicho planeta
que era sobrecogedor, pero también en su final destino que era
Rojo, casi se podía tocar pues la distancia era ínfima para la
espacio-nave.
En un nuevo salto la espacio-nave se acomodaba ya
formando satélite en torno a Rojo, por lo que Jáaic, visible
nuevamente en las pantallas informativas, invitó a todas las
parejas a que ocuparan sus esferas respectivas para iniciar el
descenso.
La espacio-nave, descendía paulatinamente sin prisas
atravesando la atmósfera de Rojo, Jáaic controlaba este proceso
en la esfera de control levantando sus dedos en el aire para
hacerlos coincidir en los mandos adecuados.
-¡Adelante! –No pudo evitar susurrar Dalla con excitación
contenida.
La disgregación de la espacio-nave se produjo y las miles
de esferas iban dejando al descubierto la gran esfera central. Se
disgregaban cada vez más y más hasta conseguir la
horizontalidad con respecto a la superficie viendo que el
descenso había de Rojo.
Jáaic, finalizado, manipuló los mandos y las esferas
empezaron a entrar en contacto unas con otras quedando la
espacio-nave con la apariencia de un gigantesco huevo frito
53

con su yema en el centro; toda ella quedaba a una distancia de


5 metros del suelo.

La gran espacio-nave continuó así posada un día tras otro


sin que se pudiera apreciar ningún interés hacia el planeta, o
eso es lo que pensaría un observador que desde el exterior la
hubiese estado contemplando, nada más lejos de la realidad,
pues en el interior de la misma, era todo bullicio de parejas
yendo y viniendo de una punta a otra para poder apreciar el
paisaje desde todos los ángulos posibles, eso es lo que de
momento se podía hacer. Esta espera no importaba mucho
después de 500 años de viaje a unos tripulantes ya milenarios
acostumbrados a la calma del transcurrir del tiempo.
La expectación se mantenía viva con el sueño en todas las
parejas de ser padres y de que Jáaic como cabeza de mando,
diera noticias favorables para la colonización del planeta.
Jáaic en reunión constante con Dalla en el estudio del
planeta, decidió que había llegado el momento de que Saiel y
Mailla participaran en esto en calidad de científicos biólogos y
todo lo que ello significaba, supondría la integración de dos
miembros más en las decisiones ráamnianas, sin más espera
les hizo una llamada a través de las pantallas informadoras,
pidiéndoles que se presentaran en lo más breve posible en la
esfera de mando. La noticia les causó tanta satisfacción que no
tardaron en llegar.
-Aquí estamos-, dijo Saiel, acompañado de Mailla, la cual
dejaba notar signos de impaciencia por empezar las tareas para
las cuales fueron asignados, sin embargo Saiel mostraba temor
por lo hablado con anterioridad con Mailla en las salas de ocio.
-Acercaos-, dijo Jáaic, señalando con la mano el lugar
donde les invitaba a sentarse junto a Dalla-. Tenemos una tarea
sumamente importante que encomendaros.
54

Ocuparon sendos gravitadores y saludaron a Dalla


alegremente y esperaron a escuchar lo que Jáaic les quería
comunicar.
- Como pareja destinada a la implantación de vida en este
planeta, ha llegado el momento de haceros partícipes de todo
lo encontrado por nosotros en la observación de Rojo. Dalla y
yo, -dijo señalando a su compañera- hemos elaborado algunos
esquemas que os serán útiles en vuestro trabajo, son referentes
a la composición del aire, suelo y agua de este planeta, en
teoría todo entra dentro de lo normal.
La pantalla informadora de la esfera de mando de la espacio-
nave no paraba de mostrar fórmulas y datos de todo lo que
Jáaic les iba comunicando; Saiel y Mailla especializados en
todo lo referente en biología genética se percataron enseguida
que algo fallaba.
-Como habréis observado, -dijo Jáaic- no hay razón
aparente para la ausencia de vida en Rojo, por lo que
necesitamos que elaboréis vosotros un análisis más exhaustivo,
pero por motivos de seguridad es vital extremar las posibles
salidas de la espacio-nave.
-Estamos preparados, -dijo Saiel- con una salida será
suficiente para traer las muestras necesarias.
Mailla asintió con la cabeza marchando los dos a preparar
todo lo pertinente.
Los días pasaron como siempre sin prisas, hasta que llegó
el momento de la salida. De nuevo el espectador imaginario
que desde un lugar cercano a la espacio-nave hubiera estado
observando, vería con una diminuta esfera se separaría de las
demás dirigiéndose a un poco mas allá descendiendo y
levitando a 5 metros del suelo y eso es todo, pues al poco la
pequeña esfera retornaría con las demás, vaya misterio se
preguntaría.
Lo que realizaron fue bien sencillo, una vez alejados de la
espacio-nave, situaron su pequeña esfera en un espacio de
55

terreno aceptable para su estudio y salieron de ella con sendos


gravitadores para evitar el contacto directo con el suelo. Al
terminar de recoger las muestras efectuaron el regreso.
Con todo lo recogido efectuaron muchísimos análisis hasta
que por fin dieron con el problema. La composición del suelo
arrojaba índices altísimos de oxidación y esto estaba por todas
partes, prueba tras prueba para que germinaran las semillas
vegetales resultaba del todo negativo, la semilla moría
contagiándose de esa oxidación. Probaron con pequeños
microbios y bichos rastreros creados genéticamente pero
igualmente los resultados eran nefastos ya que sin alimento
del entorno morían irremediablemente. Pruebas y más
pruebas, años y más años y el único resultado posible era el
que tuvo que ser aceptado por Jáaic y Dalla, el compromiso
con los demás viajeros suponía darles a conocer tan nefastas
noticias, Jáaic no lo demoró más.
En la sala central donde las parejas confluían en un ir y
venir constante las imágenes de las pantallas informadoras
mostraron a un Jáaic desolado, naturalmente por la triste
noticia que se disponía a dar:
-Queridos hermanos, futuros padres de la herencia de
nuestro querido Ráam, -empezó a hablar Jáaic con verdadero
desaplomo- los años han pasado y como ya sabéis a través de
las pantallas de información los resultados sobre Rojo siempre
han sido negativos, por lo tanto, doy por terminado su
examen, la posibilidad de crear vida en este planeta es
totalmente imposible. Por otro lado la posibilidad de que
podamos seguir aquí es perfectamente posible, teniendo pues
la posibilidad de asentarnos sin peligro y de que nazcan
nuestros hijos a la espera de que Tres sea seguro para todos
nosotros, mientras habremos de conformarnos sin remedio a
las limitaciones en la belleza paisajística del planeta que solo
nos acepta porque somos perfectamente autónomos, con lo
56

cual la vida dentro de nuestras esferas será totalmente


necesario.
Esto era muy duro de digerir para todas las parejas, ya que
habían confiado plenamente en poder disfrutar enteramente
de este nuevo planeta tan parecido a Raám. Jáaic y Dalla, lo
sabían por lo que elaboraron un compromiso de esperanza
para todos:
-Dalla y yo, -proseguía en su discurso Jáaic- partiremos
hacia Ráam para dar los resultados de este viaje, con la
esperanza de que una vez allí dando los resultados de Rojo, se
nos dé nuevas posibilidades para el resurgimiento de la vida,
dejamos a Saiel y Mailla como pareja de mando, ellos
proseguirán en el estudio de Tres. Engendrar a vuestros hijos
con la idea de que Rojo es sólo el primer paso, confiad en
nuestro regreso con nuevas esperanzas, no tengo más que
deciros.
Dicho esto, dio por terminada la comunicación y las
pantallas volvieron a sus funciones cotidianas, las parejas más
que nunca se sintieron más unidas, el silencio reinante era el
acorde y el que tocaba en ese momento, la crudeza de una
realidad de desolación.
Jáaic y Dalla habiendo echo con anterioridad todos los
preparativos de la partida, se despidieron de Saiel y Mailla con
verdadera efusión ya que tenían que expresan en ellos dos lo
que no podían hacer con las demás parejas. Ocuparon la
contigua sala de mandos, se acomodaron en los suspensores
delante de la pantalla de mando y dieron las ordenes
oportunas para la división de la esfera central. La gran esfera
central se elevó por los aires colocándose a cierta distancia de
las otras más pequeñas en las que estaban los demás viajeros,
produciéndose la división de la misma por clonación de
materia, quedando convertida en dos esferas de igual tamaño,
dirigiéndose en la que se encontraban Saiel y Mailla de nuevo
entre las demás a pocos metros del suelo y la otra donde Jáaic
57

y Dalla estaban al contrario se distanció cada vez más hasta


salir despedida de Rojo con destino a Ráam, Jáaic y Dalla se
miraron sabiendo que el regreso no sería hasta dentro de 1.400
años.
Las dudas de lo ocurrido en el viaje hacia Rojo volvían a
sus mentes pues volvían a notar la baja intensidad de los haces
de luz de Tuut ¿qué estará pasando? se preguntaban y que
encontrarían en Ráam después de 1.800 años de ausencia, la
situación estática de los que se quedaron en Ráam producía
diferencias temporales que en teoría y en la practica habían
sido comprobadas, pero ahora se trataba de toparse y sentirlo
en sus propias carnes. Volverían a verse en las reuniones de
los cinco como si el tiempo no hubiera pasado o habría
cambios en las formas de convivencia y maneras distintas en
las decisiones planetarias. Los pensamientos de ambos se
cruzaban en estas ideas hasta que de pronto la espacio-nave se
paró de golpe.
No recibían los haces de luz de la estrella Tuut, la
información que recibían en las pantallas era que no estaban,
no existía dicha fuente, habían desaparecido sin más.
58

RAÁM

Tráier no daba crédito a lo que oía, Téel y Solla le mostraban


datos irrefutables de que Tuut, la gran estrella roja, menguaba
alarmantemente como consumiéndose.
-Pero no es posible, -decía Tráier- eso puede suponer la
muerte de nuestra estrella, no estamos preparados; todo
funciona gracias a la energía de Tuut, supondría...
-Supondría, -habló Téel- que moriremos con ella sin
remedio. Si la intensidad de luz baja de manera crítica, todos
nuestros aparatos dejaran de funcionar. Podríamos salir
airosos de este caos pero más tarde o más temprano sin
estrella que nos caliente nos mataría sin poder evitarlo.
En un instante al termino de las palabras de Téel todos
quedaron presos del posible horror que el destino les
otorgaba, envidiando a Jáaic y Dalla por su marcha hace ya
2.000 años, y pensando que si bien volvían ya no les
encontrarían. Se acabó el futuro de esta raza con la suficiente
soberbia de creerse dueños del entorno que les rodeaba.
Y la oscuridad reinó y la vida, que como un sueño que
quizás nunca existió, dejó de ser, dando nueva realidad a la
irrealidad de un más allá todavía más increíble, por
desconocimiento.
Raám ya inerte vagaba sin estrella junto con los otros
cuatro compañeros de igual suerte, quién sabe si alguna
59

estrella vecina atraería para sí este conjunto de planetas


devolviendo a Raám lo que le fue arrebatado: la vida.

Jáaic y Dalla comprobaban todos los sistemas y no había


fallo posible. Tuut no existía, por lo tanto ningún haz de luz
de la estrella podía ser utilizado para la tracción de la espacio-
nave. En la desesperación no tuvieron más remedio que
utilizar los emitidos por una estrella vecina que raramente
quedaba dentro del sistema estelar de Tuut.
Los temores de que algo desastroso había ocurrido cada
vez eran más fuertes, sospechando quizás la probabilidad de
que Tuut hubiera llegado a su final, era lo más loable dada la
ausencia de haces, pero no en estos 800 años, por lo que Jaáic
y Dalla dieron por sentado que ciertamente en Raám podían
haber pasado muchos más, con pena en sus corazones,
zanjaron sus temores acordando no comentar más este miedo
hasta el acercamiento a Raám, que no sería hasta dentro de
400 años, tiempo más que suficiente para prepararse del
posible desenlace que el destino había urdido para con sus
semejantes.
La espacio-nave ya veterana en el viaje interestelar había
cumplido su misión por segunda vez, la espera para la verdad
había concluido, Jaáic y Dalla suspendieron la tracción de la
espacio-nave cuando por su cercanía al lugar no cabía la más
mínima duda de lo que había pasado, Tuut ya no estaba, en su
lugar un terrible agujero negro engullía sin piedad todo lo que
su alta gravedad atraía que no era ni más ni menos que a sus
más cercanos planetas incluido Raám, era una imagen
aterradora de los planetas destrozados que pulverizados se
iban adentrando como finos hilos a esa nada oscura.
La comprensión de que no había habido supervivientes se
hacía latente ya que para este horror nunca habían estado
preparados y lo más seguro les pillaría desprevenidos,
60

quedando todos anclados al planeta se desconectarían lo más


seguro de la “biptac” para morir apaciblemente de viejos sin
conocer jamás este final fatal.
Observaron la nueva estrella que se erguía donde por la
situación debía haber estado el último de los planetas de Tuut,
un gigante gaseoso congelado que a lo más seguro con tanto
caos a su alrededor había entrado en fusión. Lo espeluznante
de todo era ver que incluso el poder de atracción del agujero
negro llegaba hasta la nueva estrella, absorbiendo parte de los
gases desprendidos, nada quedaría en un par de siglos.
Jaáic y Dalla se miraron comprendiendo lo insignificantes
que eran ellos y cualquier vida, que comparativamente sería
como la de cualquier bacteria microscópica y no, como la de
unos seres guiados por el designio divino de algún dios
arcano, simple y llanamente se producía la más vil de las
necesidades cósmicas, caos y vida.
Jaáic no queriendo ver más tal desastre, solo tenía
necesidad de alejarse y volver a Rojo, era su principal deseo
temiendo que otra desgracia en los allí dejados hicieran que la
soledad que ahora sentían se convirtiera en algo aún más
palpable.
Se apresuraron pues y pusieron rumbo a la estrella Sool,
ciertamente había una pequeña sensación de miedo de que a
mitad del trayecto se quedaran otra vez parados, otros 500
años eran muchos por lo tanto no lo pensarían y entrarían de
nuevo en conversaciones banales, que sin duda aumentaría
ese desespero de no saber que decir cuando ya se ha dicho
todo. Jaáic acomodándose en el suspensor de mando le tendió
la mano a Dalla y con lágrimas en los ojos le dijo:
-Este golpe será una herida abierta hasta el final de los
tiempos, nuestros hijos o descendencia en ese mundo nuevo
debe ignorar lo sucedido o les cerraremos la puerta mágica de
la ilusión por vivir y conseguir grandes logros.
61

Dalla asentía comprendiendo que debía ser así para que


tuvieran un principio limpio sin conocimiento del anterior.
Así unidos en ese pensamiento, surcaban nuevamente la gran
distancia, que de nuevo les devolvería con los suyos.

TRES

Los nuevos habitantes de Rojo se asentaron


favorablemente en el planeta pero la nueva descendencia no
llegaba, con lo que la colonia de raámnianos empezó a
desesperarse, todos los intentos eran nulos, Saiel más tarde
comprobaría que algo en el gen raámniano había desaparecido
y era la capacidad de reproducción de forma automática. Las
células sin ayuda de la “biptac” no respondían y por más que
las reproducían estas no eran capaces de arrancar sus
mecanismos de desarrollo. Para alentar esperanzas duplicaron
la capacidad de la espacio-nave con más esferas, las cuales
darían cobijo a los recién llegados pero también fue inútil.
La forma del asentamiento inicial continuaba siendo la
misma, todas las esferas agrupadas a modo de huevo frito, con
la variación del nuevo grupo que fueron creadas, tomando una
disposición en dos anillos separados en paralelo pero eso sí a 5
metros del suelo.
La vida se sucedía muy ociosamente, tal y como siempre
la habían conocido; el único interés era el observar la evolución
de Tres, así lo habían bautizado por su situación planetaria en
torno a Sool.
62

En éste planeta azulado, llamado Tres por los raámnianos,


de un tiempo para aquí se estaba observando que en la
diversidad de todas las especies animales que en él
convergían, había una en particular que destacaba de las
demás por su intelecto. Larga fue la contemplación desde Rojo
hasta notar dicho cambio en esta especie de animales , habían
pasado 1000 años.
Se estimó la conveniencia de adaptar el cronómetro
raámniano con el de Rojo para una mayor comprensión de la
cuenta del paso del tiempo y hubo notables diferencias; por un
lado estaba la situación en la galaxia de Sool, conllevando que
recibiera menores impactos magnéticos, esto producía que las
rotaciones en los 9 planetas fueran hasta 10 veces más rápidas,
por otro lado el viaje de traslación de Rojo entorno a la estrella
Sool era de 100 veces menor a la que Raám hacía alrededor de
Tuut; todo esto conllevaba que el cálculo proveniente de estos
parámetros diese como resultado, que 1000 años en Rojo
representara solamente 1 año raámniano. Indudablemente la
compresión de esta alta longevidad de los raámnianos antes de
la invención de la “biptac”, solo es posible en el razonamiento
de que la situación de Raám en la galaxia a sí lo hacía factible.
Haciendo cálculos aproximados del tiempo de
asentamiento en Rojo con los nuevos cálculos era de 1.000.000
de años, la sucesión de las cosas por tanto quedaba
acompasada con el tiempo trascurrido, originándose en Tres
una rápida evolución de la vida a los ojos de los raámnianos,
por lo cual sin demora era necesario realizar el primer
acercamiento.
Saiel y Mailla escaparon muchas veces de Rojo con la
esfera de mando de la espacio-nave hacia Tres, ya que su
estudio así lo requería. La especie observada poseía una
capacidad asombrosa y su manera de actuar era
completamente diferente de las otras. Agrupados en
colectivos, unían esfuerzos para la ejecución de cualquier
63

tarea, pronto representarían una fuerza en ese planeta y en


caso de un posible asentamiento de los raámnianos sería cosa
de tener en cuenta.
Siempre de regreso a la gran espacio-nave se disponían
todos los datos recogidos en relación a todo lo que Saiel y
Mailla habían estado observando del planeta azul; las grandes
pantallas de las salas de ocio escupían imágenes asombrosas
de los paisajes y seres del planeta. Era sin duda lo más bello y
terrorífico que los raámnianos habían visto jamás y eso les
sedujo.
Esta atracción les llevó a sentir verdadera admiración por
esa raza de animales tan inteligente comparativamente con las
demás, consiguiendo salir siempre airosos de los muchos
peligros a los que estaban expuestos. Se produjo entonces una
verdadera ansia por ayudarlos sacándolos de su animalidad,
actuando por lo tanto genéticamente sobre ellos provocando el
cambio. Se quería sobre todo, conocer, hasta donde se podría
avanzar en su intelecto y que cambios se originarían.
Naturalmente pasaron muchos años para que estas
intrusiones físicas dieran resultados, pero poco a poco, parejas
de tresáqueos como les decidieron bautizar por ver en ellos a
los herederos de Tres, daban a la luz nuevos seres
sobradamente más evolucionados, que aunque pasaban
desapercibidos por los demás, tras más apareamientos, se
produjo al fin el cambio y claro distanciamiento con otros de
su especie que no habían sido tocados genéticamente,
quedando apartados en el retraso y la irracionalidad animal.
Muchos de los tresáqueos ya evolucionados no avanzaban
al seguir con su dieta alimentária de frutas y semillas, mientras
que otros empleaban su ingenio para la caza dándose otro
claro distanciamiento, pronto estos estarían preparados para el
regalo de la sabiduría.
La apariencia dejaba mucho que desear, comparándola
con un raámniano, pero tampoco era tan distante; los cuerpos
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de estos eran más pequeños y peludos, con facciones más


huesudas, cabeza pequeña con ojos diminutos, pero con una
pequeña ayuda más, se solventarían las diferencias
constitucionales. La prueba de fuego era sin duda aparentar
los genes de éstos con la de los raámnianos. Saiel y Mailla
dispusieron todo para tal obra.

La inseminación, se hacía capturando a las hembras


tresáqueas con el gráviter hacia la esfera de mando, sin
preocupación alguna sobre la repercusión que tenía el echo de
que otros miembros de tresáqueos pudieran observar como
una de las suyas salía disparada hacia un objeto circular
situado a poca distancia del suelo, para más tarde volver a
bajar; esto sin duda se hacía por las muchas hembras que había
que inseminar y también porque los tresáqueos aún no tenían
conciencia del hecho.
Esta actuación originó nuevas diferencias entre los bien
llamados tresáqueos, altos, sin tanto pelo y más inteligentes
hacían por llevar una vida más pacífica y productiva, mientras
que los antiguos tresáqueos quedaban otra vez alejados de
este despertar del saber, marginándose en cuevas y grutas
abiertos solo a la necesidad de cazar para el sustento diario.
Los otros por el contrario, empleaban su inteligencia para la
administración del alimento en tiempos duros combinándolo
con la agricultura y la ganadería.
Llegados aquí, se dispararon vertiginosamente, creando
verdaderas concentraciones en sus ansias de aprendizaje de
todas las técnicas y trucos que a sus manos llegaba. Saiel y
Mailla, supieron entonces que ya estaban preparados.
Pero ¿cómo entrar en sus vidas sin acobardarlos o que se
pusieran a la defensiva?, sería cosa a debatir pero por ellos
dos, tal y como Jaáic y Dalla lo quisieron; pero que pensarían
ellos de todo esto, dos entre los más grandes de los
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raámnianos , en su regreso, ¿verán con buenos ojos el cambio


genético llevado a cabo en Tres?
Jaáic, tan preocupado como siempre del pensamiento
colectivo, seguro que no lo vería bien tachándolos de
insensatos, pero ¿qué podían hacer, si no eso, dos biólogos
genéticos al mando? Saiel intuía de todas formas que Jaáic por
alguna razón ya lo sabía y lo esperaba.
Saiel y Mailla produjeron un cambio radical en el medio
animal, consiguiendo una raza en el planeta Tres capaz de
hacerse dueño de el. Se hizo todo tan sistemáticamente, que en
un posible estudio del pasado de esta raza nada encontrarían y
todos las evoluciones producidas se verían normales de una
adaptación al medio. El nuevo estudio para el acercamiento
entre las dos razas raámniana y tresáquea era la nueva tarea a
llevar a cabo.
-Podríamos , -dijo Mailla- hacerles ver que somos sus
padres y siempre hemos estado al cuidado de ellos desde aquí
en nuestra espacio-nave.
-¡Já!, -atajó Saiel- eso sería pretender que nos vieran y nos
adoraran como a dioses, nunca podríamos disfrutar de su
mundo teniendo que mantenernos distanciados y siempre se
estarían apoyando en nosotros para todo, lo que daría paso a
una involución intelectual-
-Pero no podemos darnos a conocer de igual a igual,
seguimos siendo diferentes, solo conseguiríamos que se
sintieran amenazados provocando que nos atacaran para
aniquilarnos.
-Saiel asintió y propuso que solo había una solución: entrar
por la puerta grande, sin mentiras y con todas las esperanzas
buenas hacia ellos, pero de la manera siguiente...
Mailla escuchó atentamente todas las ideas expuestas por
Saiel:
Punto número uno: el planeta Tres consta en su mayoría
de grandes extensiones de agua, la espacio-nave se asentará en
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este lugar por estar totalmente a salvo de visitas de los


Tresáqueos.
Punto número dos: se enviarán emisarios disfrazados en
todo lo posible, dando mensajes de paz y ayuda de nuestra
raza venida de las estrellas, que está dispuesta a enseñar sus
conocimientos a todos los Tresáqueos.
Punto número tres: se les enseñará lo que encamine y
estimule sus mentes para la comprensión raámniana.
Punto número cuatro: no se intervendrá, ni mediará en
cualquier conflicto que se origine por nuestras enseñanzas,
simplemente rectificaremos nosotros en la manera de
educación.
Punto número cinco, en todo momento serán estudiados
en sus lugares de origen evaluando repercusiones y logros
obtenidos.

Lo lograremos, –Dijo Mailla- pareces triste.


-Sé que lo conseguiremos, sólo, que me gustaría que Jáaic
y Dalla estuvieran aquí.
-El tiempo transcurrido te está haciendo mella, pero no
debes preocuparte por ellos, lo más que podemos hacer es
esperar.
Saiel sabía que se retrasaban, por eso su preocupación,
quizás el tiempo de espera podía llegar a ser muchísimo más,
en el cálculo de estos viajes podía haber sorpresas y más ahora
con la adaptación del tiempo en esta otra parte de la galaxia.
Los raámnianos debían partir hacia Tres, eso era lo único que
les debía preocupar, pero antes debían dejar una señal en Rojo
para Jáaic y Dalla, se enfrentaban ahora a la incertidumbre de
este planeta habitado, todo podía ser.
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DESPEDIDA

Saiel comentó a Mailla que antes de partir de Rojo, debían


dejar alguna construcción en la que poner un mensaje que
constatara el tiempo transcurrido, la partida hacia Tres y el
lugar de destino en éste.
Los preparativos a realizar se hacían a través de las
pantallas informativas, día tras día sin parar se volcaban todos
los datos necesarios, estos a su vez eran recibidos por todos los
colonos en Rojo, que veían con ilusión esta otra partida al
planeta Tres.
Poco a poco se iba consolidando la tarea a realizar y ésta
sería una faena compartida por todos voluntariamente, según
las capacidades que cada uno pudiera aportar.
La gran obra la constituían dos pirámides y una esfinge a
modo de monumentos como en Raám. Las proporciones eran
gigantescas, debían cumplir la misión de poder ser observadas
desde fuera de la atmósfera de Rojo, cosa que no representó
ningún problema. Se emplearon miles de gravitadores para el
transporte de bloques de piedra, que llevadas al sitio en el que
se iban a ubicar eran seccionadas con el láser.
La base de la pirámide más grande, era de 2 kilómetros
cuadrados y en la pequeña de 1 kilómetro, la altura en ambas
era de 2.000 y 1.000 metros respectivamente, por otro lado la
esfinge medía 500 metros de altura con el cuerpo
proporcionado a dicha medida.
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El mensaje fue situado en la esfinge y decía:


“En memoria de los raámnianos a Rojo por los 2.000 años
de cobijo” (calendario del planeta Raám).
Dejaron también instalada una pantalla informadora que
contenía los datos de todo lo transcurrido y motivos de la
necesidad de la partida hacia Tres.
Así pues, todo concluido, nos les quedaba otra cosa que
marchar hacia su nuevo destino. Saiel y Mailla, acomodados
en sendos suspensores en la sala de mandos alzaban sus
brazos hacia las pantallas de control para hacer coincidir sus
dedos con los mandos adecuados, la espacio-nave volvería a
moverse.
Al instante, 2.000 años de quietud empezaron a moverse,
iniciándose por los dos anillos paralelos. Todas las esferas se
replegaban unas a otras hacia la gran esfera central, y de
repente, todo el conjunto empezó a elevarse sin parar éste
movimiento de repliegue de las esferas, estaban listos.
Saiel y Mailla buscaron las coordenadas de Tres,
escogiendo cualquier estrella en su línea recta. El tractor de
haces invirtió el sentido y la espacio-nave fue arrancada del
planeta Rojo ; poco tardarían en llegar esta vez. Mientras en el
interior se organizarían en la forma de intervención más
efectiva y apropiada.

Tres albergaba cuatro razas de Tresáqueos, consecuencia


de los diferentes climas y cruces efectuados. Sus diferencias
estribaban en, tono de piel, vello corporal y facciones.
Se había observado pues, que los de piel oscura y pelo
rizado se asentaban en zonas tórridas, agrupándose en tribus
bien separadas; no recibían ningún tipo de intercambio de
otras razas, eran los más agresivos, utilizando su intelecto para
la caza y lucha entre tribus; podían llegar a comer carne de su
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misma especie. Los de piel clara, pelo claro y lacio, pertenecían


a lugares más fríos, se agrupaban también en tribus pero con
intercambios entre ellos, su intelecto era utilizado para la caza,
defensa de los suyos y calidad de vida. Los de piel macilenta
era la más misteriosa por sus costumbres siempre envueltas en
ritos místicos, no se relacionaban, no luchaban y no cazaban,
ocupaban zonas dispares en la geografía de Tres, su intelecto
era muy superior pero se confinaban y se alejaban del mundo
que les rodeaba. Los últimos eran una mezcla de todos, siendo
o bien de piel clara, pelo oscuro y rizado o piel oscura, pelo
oscuro y lacio, ocupaban zonas intermedias, o sea templadas,
eran en su mayoría viajeros, pero sus asentamientos en sitios
estratégicos eran construcciones sólidas y fuertes para resistir
el paso del tiempo, su intelecto era el idóneo para los
propósitos de los raámnianos, por ser los más curiosos en
cuestión de nuevos conocimientos.
Poco a poco, la espacio-nave se iba acercando y el planeta
Tres con su color azulado ya quedaba a disposición de hacer la
última maniobra y así querían todos que fuera; el destino
definitivo para el asentamiento raámniano.

La espacio-nave empezó a adentrarse en la atmósfera


tresáquea, pausadamente como un globo sin que su gravedad
les afectara y llegada la altitud adecuada las esferas pequeñas
empezaron a desgranarse para adquirir la posición horizontal
adecuada en forma de huevo frito. Continuaron con el
descenso hasta acabar a 5 metros del suelo, que en este caso
era una superficie acuática la elegida con una extensión de más
de 4.000 kilómetros, la espacio-nave quedaba situada en el
centro justo de ésta gran masa de agua, a ambos lados se
encontraban dos grandes zonas de suelo firme, las cuales eran
las habitadas por los tresáqueos.
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La espacio-nave simulaba pues, un gran trozo de isla


perdida en medio de éstas aguas, nadie notaría su presencia
sin duda.
A los pocos días, habiendo terminado todos los preparativos,
20 de las esferas que se integraban en el conjunto se elevaron
individualmente y modificaron su forma saliéndoles un alero a
todo su alrededor, así aparentando pequeños huevos fritos
salieron disparados cada uno a un punto diferente del planeta
Tres, tenían por misión encontrar asentamientos de tresáqueos
con la capacidad intelectual adecuada, la catalogada como
intermedios.
Todo sucedía con normalidad en la previsión de los
acontecimientos esperados en las enseñanzas a los tresáqueos,
se les enseñaba todo tipo de disciplinas en todos los campos
del saber, poco a poco y hasta cierto grado, con la
descendencia de éstos ya se empezaba a vislumbrar una
verdadera base para poder sacar beneficio de todo el saber
adquirido. Los raámnianos influenciaban egoístamente y en
todo se notaba la instrucción dada, sus construcciones, sus
ropajes, sus costumbres, su alimentación, etc. Así se había
querido por añoranza de su mundo tan lejano en el tiempo, y
todo parecía ir bien, los tresáqueos parecía que llegaban a
identificarse con éstas otras maneras, pero todo cambió en un
par de siglos.
La realidad raámniana fue terrible, pues una catástrofe
climatológica provocó que la gran espacio-nave sucumbiera
bajo las aguas donde se asentaba. Jamás hubieran adivinado el
destino que Tres les tenía reservado, terribles olas y vientos
huracanados, fueron los causantes de tal desastre, pocos
sobrevivieron.
Saiel y Mailla se encontraban entre los supervivientes y
verían con estupor que en 8 generaciones no más, todas las
agrupaciones de tresáqueos formadas, casi con exactitud
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cronológica, entraban en decadencia, olvidando todo lo


aprendido y originándose el caos.
Esto surgió por el motivo siguiente: A los raámnianos se les
conocía por los hombres-peces o Atlantes por verlos surgir de
las aguas de la Atlántida, se contaban entre los tresáqueos mil
y una anécdotas sobre ésta raza y como muy antaño salieron
de las aguas para enseñarles toda su sabiduría, pero ahora no
venían, murieron, se decía en las zonas costeras, mientras que
en zonas más al interior se los conocía por los Dioses del cielo,
todavía se les solía ver pero ya no bajaban. Éste corte en el
contacto provocó una sensación de desamparo y
desprotección, originando que los deseosos de poder se
autoproclamaran como hijos de los Talantes o como los
propios Dioses del cielo. Las diferentes interpretaciones de la
historia dieron origen si cabe, a más caos cultural, dando al
traste todo lo enseñado y provocando multitud de
enfrentamientos por la ostentación de la verdad y el dominio
sobre los más débiles.
Se derramó sangre y se acrecentó la esclavitud, erigiéndose
portentosas construcciones, nadie vendría a poner fin.
Los pocos sobrevivientes raámnianos junto con Saiel y
Mailla, buscaron cobijo mezclándose entre los tresáqueos y
más adelante con el tiempo, sintiéndose cómodos
abandonaron el uso de la “biptac” y su rastro quedó entelado
y olvidado.
Los tresáqueos siguieron solos.
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JAÁIC Y DALLA

Ciertamente llegaron a Rojo, ciertamente encontraron


signos de la partida de los suyos, reflejada en varias pirámides
y una esfinge.
Ciertamente se dirigieron a Tres, pero tristemente no
encontraron rastro de la gran espacio-nave ni superviviente
alguno, pero si un gran asombro por el cambio del planeta y
sus raros habitantes.
Con resignación presintiendo lo ocurrido, investigaron a
estos seres, de los cuales sin duda encontrarían la mano de los
suyos, pero nada de ellos, todo quedaba dicho, solos seguirían,
únicos de una raza extinta y otra floreciendo a su alrededor.
Muchos años pasaron en la observación siempre a
distancia de los tresáqueos, sin intervención alguna pero cada
vez Jaáic y Dalla lo tenían más claro.
Jaáic, lloraba en soledad pero de alegría de ver que su final
estaba cerca, el pasado tenía sentido ahora, la búsqueda del
misterio onírico había concluido, el cetro de sabiduría que
antaño recibió de ese ser llamado Obbo estaba preparado para
pasar de mano. Compartió con Dalla sus propósitos y esta vez
no hubo miedos.
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Buscaron pues al nuevo guía y Jaáic se encargó de


enseñarlo e instruirlo para su nuevo destino, cuanta
semejanza, que paralelismo con lo ya vivido.
Sólo les restaba una cosa a hacer y eso hicieron.
Las biptac de ambos dejaron de funcionar y el paso del
tiempo hizo mella en ellos, primero murió Dalla y ahora lo
hacía Jaáic.

Jaáic se encontraba sólo, pero una nueva gama de


sensaciones llenaba ese hueco de soledad, se diría, que se
notaba como expandido por todo el universo, estaba absorto
en ésta sensación y pletórico, pero no todo iba bien, algo tiraba
de su existencia arrebatándolo del lugar en que se encontraba,
estaba siendo como succionado, alejándolo de éste sitio que le
era familiar, miles de veces lo había contemplado en solitario,
mirando hacia la negrura del espacio.
Todo se le aparecía ahora con más claridad, quizás por la
distancia, la visión de su galaxia natal ya quedaba lejos y la
inercia del alejamiento continuaba, la vista ahora de la
formación de un grupo de estrellas en espiral en torno a su
núcleo así se lo confirmaba y poco a poco distanciándose más
su diminuta galaxia fue a formar parte junto con otras miles,
quedando concentradas en un único punto que pronto y como
ya se temía fue acompañado de otros más apiñándose
nuevamente para perderse en la distancia.
Quedó otra vez sólo, pero ahora le rodeaba la más negra
oscuridad.
-¡Jaáic! –una voz en su interior le llamó atronadoramente-
¡Date la vuelta! –éstas palabras, calaron en lo más hondo de su
ser, ya que eran muy familiares, aunque muy olvidadas en el
tiempo.
Jaáic como de un sueño empezó a tomar consciencia de la
realidad que se hacía más patente, a medida que se giraba y se
encaraba con diferentes seres, todos conocidos para él.
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La voz que parecía llegar de la nada para alejarse en su


interior parecía salir de todos aquellos seres y de uno solo, la
verdad es que no importaba pues al fin Jaáic comprendía el
misterio de la vida que hasta ese momento le había sido
vedado.
La evolución de su ser había sido completada pues todos
aquellos seres eran en realidad parte de él y él parte de ellos.
La globalidad en el universo material era dicho fin, a conseguir
por todos, limándose poco a poco en diferentes
reencarnaciones, lo que eran ahora, uno sólo, luz solamente,
esparciéndose en esa negrura y como otros puntos de luz en la
lejanía, su nueva misión acababa de comenzar, pues una nueva
estrella había nacido.
Millones y millones de años le esperaban para crear vida
en algún remoto planeta que por gracia estuviera en la
distancia adecuada para recibir su calor.
Mientras dicha estrella se preguntaría, cual sería su
destino final designado cuando muera como estrella, ya que
como muy bien sabía ese momento llegaría.
Las preguntas le sobrevenían y no pararían hasta ese final
¿Qué intención tiene éste nacer y morir? ¿Volveré siendo otra
estrella? ¿Serviré como pasto para la creación de otros planetas
tras mi explosión? ¿Volveré a empezar desde el principio, en la
cadena evolutiva y sin recordar lo que soy ahora?

-¿Quién mueve los hilos invisibles de mi existencia?


-¿Después de ser estrella, evolucionaré a un nivel
superior?
-¿Existe Dios?
-¡Por favor! Quizás desee descansar y no seguir existiendo.
Llegado éste momento y lanzadas todas sus preguntas,
comprenderá, que como un niño, no le queda más remedio
que esperar. Quizás más adelante lo sepa, quizás.
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CONCLUSIÓN

Para la compresión de las cosas y sobre todo, lo que se nos


escapa por su complejidad, es muy útil la comparación entre lo
grande y lo pequeño o viceversa, ejemplo:
El universo podemos compararlo con la observación del
micro-cosmos de la materia, verdadero universo en miniatura,
cuan insignificantes podríamos ser realmente ¿Verdad? ¿Qué
límite podríamos ponerle al universo conocido? No lo tiene y
no sería lógico que lo tuviera ¿Dónde quedaría todo expuesto?
¿En alguna vitrina?
¿Cuántas estructuras están a nuestro alcance de
comprensión? Lo justo debajo y lo justo encima y es inútil
pretender saber más.
Todo es muy irónico, con mucha incoherencia pero
demasiado semejante para no caer en la reflexión.
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En la comprensión del sentido de la vida y es aquí donde


quería llegar ¿Qué ejemplo sería el idóneo? Seguramente
muchísimos, pero nada más sencillo que un curso escolar
comprendido desde el inicio hasta los grados superiores donde
se empieza a tener conciencia de donde se está y donde se
quiere llegar, el final de éstos.
En ésta observación comprobamos que como meta inicial
es llegar a los grados más altos, pero no todos están
preparados y buscan las mismas expectativas, fracasan y
abandonan siguiendo otros caminos, la vida sin embargo se
nutre de todos ellos por igual, porque tan importante es la
cabeza que guía como el cuerpo o los pies.
Deduzco que somos individualidades con pensamientos y
destinos diferentes pero que servimos aportando lo bueno o
malo de nosotros a una globalidad, que podría tener por
destino lo relatado en éste libro, pero claro está, aún no
tenemos conciencia de ello y aún nos queda mucho en
compañía de nuestras interrogaciones y dudas, diferencias y
rechazos.
Quizás necesitemos de un empujón y en esa espera
estaremos, pero que nadie viva equivocado, este relato entra
dentro del marco de ciencia-ficción, hoy por hoy, claro.
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FIN