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Un mundo campesino, fuera de lo que se

suele llamar Historia, poblado de
presencias mágicas y sometido a las
fuerzas inmutables de una naturaleza
inmisericorde
con
los
hombres,
calcinado por el sol, arrastrado por
los aluviones, doblegado por la
malaria y la pobreza, al margen del
Estado, de la civilización, de la
política, desconocido por la ciudad:
este es el escenario en que debe
pasar tres años de confinamiento un
médico, pintor y escritor (el propio
Carlo Levi), condenado por sus
actividades antifascistas en 1935.
Levi (1902-1974) que ha escrito espléndidos
libros sobre Sicilia (Las palabras son piedras)
o Cerdeña (Se terminó toda la miel), y otras
novelas como Miedo de la libertad o La doble
noche de los tigres, consiguió en Cristo se
paró en Éboli el mejor de sus libros, una
emocionante

historia

construida

como

memorial de una etapa de aprendizaje y

el narrador. otros desteñidos por el sol y la lluvia. Carlo Levi A su llegada a Gagliano.convivencia en los pueblos de la Lucania. Carlo. en el sur olvidado de Italia. casas unos nuevos. observa el pueblo disperso entre barrancos de arcilla deleznable. un paisaje lunar en enmarcadas el en que destacan crespones las negros. de manera que todo el pueblo «parecía estar . donde transcurrirá la mayor parte de su confinamiento.

pone un color rojo sangre en este ámbito gris y fúnebre. resignación en la que algunos súbitos estallidos de rebeldía están condenados a la derrota sempiterna. enfermedad e injusticia. Por las calles la conserva de tomate.de luto o engalanado para una fiesta de la Muerte». El deportado narra en sus memorias la experiencia de este mundo arcaico que soporta con terrible resignación su destino de miseria. en las colinas. . debajo de esa presencia ubicua de la muerte vidas múltiples laten y acechan en los barrancos. Y sin embargo. plagada de moscas. los árboles y las rocas.

bestias de carga. animales montaraces». sino bestias. . hombre). una reflexión antropológica y un poema lírico en el que rinde tributo a una profunda solidaridad con los pobladores de Gagliano. Cristo se paró en Éboli. tanto más melancólica cuanto el propio cronista se siente al margen de esa sociedad que ha aprendido a compadecer y amar. Cristo se ha detenido en Éboli. (Cristiano quiere decir. una denuncia social y política.El relato de Levi es a la vez una interpretación de la historia. Nosotros no somos considerados hombres. Grasano o Matera. en su lenguaje. dicen ellos. Porque a la tierra de Lucania no ha llegado nunca Cristo y es una tierra extraña: «Nosotros no somos cristianos.

de esfuerzo agotador y malaria. guerras que no son suyas los llevan . incompetentes. Gagliano es un pueblo arquetípico de este universo: una reducida casta de dominantes (el alcalde fascista. el médicos jefe de policía…) arden en odios seculares. ni la conexión entre la causa y los efectos. De Roma nada conocen. un dos viejos abogado. ni la esperanza. ni el alma individual. ni aquí ha llegado el tiempo.donde la carretera y el tren abandonan la costa y se adentran en las desoladas tierras de la Lucania. mientras los campesinos agonizan de miseria. «Cristo no ha llegado aquí. la razón y la historia».

La campana de la abandonada iglesia siempre toca a muerto. no del todo humano. Son dos pastores forasteros que andan con sus rebaños de pueblo en pueblo y se llaman desde lejos. no hay otra música ni canciones en este lugar. otros regresan y se incorporan a la inmutable vida del pueblo.y los traen. muchos emigran a América: unos se pierden en el nuevo mundo. al lado de la Virgen negra de Viggiano. sin más huella que el retrato de Roosevelt que colocan en sus cuartos. Solamente una vez. el deportado escucha el lamento de una flauta de caña a la que otra flauta responde desde la colina frontera. difícilmente distinguible de los . Los campesinos no cantan. Pertenecen a un mundo ambiguo.

donde los antiguos dioses de los pastores. la enfermedad o la muerte. Gagliano parece un lugar mitológico en el que pululan antiguas presencias: la vida cotidiana es un proceso en el que las actividades esenciales de la comida. pertenecen a la magia de los tiempos paganos: Todo es posible aquí. misterioso de los . el trabajo. el sexo. el macho cabrío y el cordero ritual. vuelven a recorrer cada día los conocidos caminos y no hay límite entre lo humano y el mundo animales y los monstruos.animales o de las misteriosas fuerzas telúricas.

los dragones viven en las grutas del río. los filtros amorosos y homicidas son cosa corriente. y los trasgos o duendecillos denuncian los tesoros escondidos por los bandoleros… Muchos personajes se nimban con un halo de poder subterráneo: el pregonero y sepulturero de Gagliano es un viejo desdentado con una vida llena de una fuerza oscura e impenetrable: «Su antiguo oficio era el de encantador de lobos.La cabra. Podía hacer descender . Una mujer puede ser hija de una vaca. un sátiro fraterno vivo y verdadero. consumido y hambriento. muchas mujeres son brujas. es un verdadero demonio. numen rústico de la Lucania.

los lobos a los pueblos o alejarlos. observa el médico que Giulia no arroja a la calle como de costumbre los desechos de la cura. La misma criada del narrador. tras curar a un enfermo. Se contaba que cuando era joven vagaba por los pueblos de estas montañas seguido por manadas de lobos feroces». es una bruja experta en filtros y sabia en conjuros. la mujer. Ni los lobos ni los malos espíritus pueden entrar. asombrada de que no tuviera conocimiento de ello. Giulia. otro a la mesa y el tercero en la cabecera del lecho. Si yo arrojase estas . Un día. Uno se pone a la puerta. le explica: Cada noche descienden del cielo sobre cada casa tres ángeles.

que recorre los pueblos acompañado de su jauría de feroces perros de la Maremma. Lo sacaré fuera mañana por la mañana. hijo y nieto de capadores. a la salida del sol. con grandes rabos de penacho… En semejante ámbito el propio narrador. que se ve obligado por los campesinos a ejercer su olvidada profesión de médico. cuando el ángel ya se haya ido.barreduras podría echarlas en el rostro del ángel y el ángel se ofendería. alcanza también una dimensión milagrosa: es un verdadero . capador famoso. El castrador de cerdos que llega dos veces al año es un gigante bárbaro de cabellos rojos y ojos azules. blancos.

Tuve que prometerles solemnemente que volvería.taumaturgo. Cuando le llega la libertad. codiciado por las mujeres que lo elogian a su paso: «¡Qué hermoso eres! ¡Qué gordo eres!». seguido por los niños y respetado por los ancianos. antes de lo previsto. la inesperada alegría se convierte en tristeza ante el desgarro de la partida. admirado por todos. . y promete volver: Tú eres un buen cristiano. Quédate con nosotros. y lo prometí con toda solemnidad. Pero no he podido mantener mi promesa. los campesinos.

Este libro. es el cumplimiento de esa promesa. Cristo se paró en Éboli. y en la poesía y la piedad de sus maravillosas páginas allí se ha quedado para siempre. a la Lucania marginada de la civilización y de la Historia. En él Carlo Levi vuelve a Gagliano. .

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