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Cartas desde el Palmar

Hovik

Agosto 2005

…a mi Madre.

…a mis hermanos.

…por supuesto a “La familia”.

…A mi sueño…

Robaste mi vida.

Vivo ahora mi pena

sin juicio ni condena,

ya no amenaza tormenta

en las nubes de mis ojos,

mis ojos son agua

desde que robaste mi vida,

mi pena es mi camino

escrito en lo que queda,

en lo seco de una lágrima

resuena tu última palabra,

es el escudo de mi bandera,

manos en mi cara,

no llores.

Se agrieta mi sangre

como tierra seca,

no llores no es respuesta,

1108 05

el dolor que atasca mis venas

crece,

hace grande mi pena

Al primer regreso…

Kilómetros de menos,

no huele a mar,

el caos está sedado,

qué rápido se olvidan

las caras que no dicen nada,

15/18 08 05

añoranza de sueños de niños

en la playa.

Nos caemos del coche,

eres bien recibida,

dándonos la bienvenida

la noche llora.

Un silencio impone su ley,

nos miran las cunetas.

Abrazos de impotencia

a las puertas de casa.

No digas nada,

dicen, llorar es de niños,

que llevo dentro dos.

Persianas invernando

en verano,

sobre su ventana tapada

nos contemplan.

Giro la llave

por dos veces,

empujo mi puerta,

empujo mi pena.

He perdido algo,

me dicen mis ojos

mojando mi mesa,

ahogando las letras de este papel

escrito por sentir hueco.

He perdido algo,

lo estará arropando la arena,

se lo quiere llevar el viento,

pero vivirá,

lo que he perdido

hechizado por aquel mar.

Y entonces…

rodeado por mis sábanas

una llamada perdida,

llama y cuelga.

Es el agua y su sal.

Los sueños no mojan.

Mi cama sabe rara.

Hay arena en mi boca,

mareas en mi almohada.

El tiempo no ha pasado,

he soñado el viaje,

no he dormido.

La meta es el camino,

dicen en Japón.

Un café doble cargado,

mejor dos.

Mi maleta sonríe conmigo.

Dame sólo

lo que tarda la noche

en perder su nombre

y cantaré tu nana.

…A las flores secas…

Señales de stop.

Semáforos de ciudad,

dando luces de colores.

En las farolas.

Por el tráfico,

por el sol,

secas.

No crecen flores.

Madres con cita fija.

Ritual, oración,

1808 05

manteniendo vivo un te quiero,

minutos de silencio eterno.

Bordillos tras pasos de cebra

son para su llanto

altares del Señor,

de rodillas,

en plegarias de cemento,

en confesiones rotas,

sin Ave María Purísima.

Manteniendo vivo un recuerdo,

una parte del adiós.

Lágrima nacida de ojo cerrado,

pañuelo en la boca.

Aquí, justo aquí,

pude darte un último beso,

pude agarrarte para irme yo.

Ofrendas al viento.

Flores abrazando hierro.

Sin macetas, sin tierra,

un símbolo,

una marca de dolor,

una muesca en el no olvido.

Hola hijo, aquí estoy otra vez,

con mis flores de la mano,

con mi vida de cartón,

en este jardín fabricado,

a las puertas de un porqué.

…Al atardecer…

Escóndete.

Escondiéndote, escóndete.

1908 05

Tímido, casi mentira, distante.

Sobre el azul reflejado,

errante tu camino llega.

No salpicas y eres grande,

no te hundes,

antes que tarde

desapareces.

No sé si te comió el mar

o te tragó el horizonte,

estabas y no estás.

Nace tu oponente,

da luz pero no quema,

en su cara oculta

alguien me mira,

en su cara oculta

alguien me espera.

… …

Danzas indias,

1908 05

aledaños de una cocina.

Familia, clan, piña.

Daniel “el jefe”,

kilómetros a la espalda,

galones en su solapa,

en su cabeza

días de ventaja.

Maria Antonia,

callada, seria, con mirada,

su delantal, su gorro,

aquí se trabaja.

La abuela, la mamma,

los niños del alma,

orgullo, amor en sangre.

El abuelo, patriarca,

sabio de esta tribu,

centurión de esta legión.

Silencio de su silla,

su puesto de verduras,

su huerto oliendo a sol.

Dani, el mayor,

trabajando en la sombra,

cuarto sin paredes,

verde uva y parra el techo,

no hay aplausos para él

su guerra no se ve.

Alejandro, el pequeño

cuidao que mancho,

¿que va a zer?

Juan “el gaviota”

le marca los trazos,

es un niño pero no lo es,

faena, puerta grande.

Mari Carmen, la niña bonita,

su sonrisa llena cartel,

pelar patatas es su juego

con su hermano Daniel

¡tengo cinco años!

corre, la abuela guapa te va a poner.

Sonrisas de un padre,

el mejor patrón,

miradas de niños con arte.

Familia que quita el sentío,

se lo dice un servidor.

…No me llamas…

Han cosido tus labios

los juncos,

desfilando

en el felpudo de tu posada.

Nada oigo,

la cara me vuelves,

algo pasa.

Hay un farolillo

descendiendo,

colgado sobre la nada,

una gaviota

vigila tu calma,

pero no me llamas.

2108 05

…Tres amigos…

Tres amigos,

una despedida.

Lucas Grijarlt.

Llámame Luwanda.

Mac Macaferty.

Compañeros de almohada.

Temblores, tiritonas,

me voy al coche

estoy helao.

Guión para una película,

Spilberg

te queda ná,

2408 05

Nachete está en la recámara.

Hora de abrir,

el Swiming,

el Juanito’s Bar.

Javi one, el bajo,

me deja solo en la playa,

se te recordará.

Gitano.

¿Cómo estás?

¿necesitas algo?

grrl,grrl, ¡taquitos!

¿Comorrrll?

¡taquitos de jamón!

…a Madrid…

3108 05

Tienes un buzón en mi portal,

una muesca en mi culata,

un tronco en mi fogata,

un tirante en mi delantal.

¡Mentiría!

Mentiría diciendo que,

no visitaba tu calor

el olor de tu asfalto.

Fito, mi amigo,

aquí estoy de nuevo.

Madrid, mi Madrid,

una parte suya,

mi barrio.

Me sigue llamando el mar,

mi familia,

mi retrato

en la sombra de las farolas

de mi sueño diario.

Mañana no existe.

Ayer

llora en mi regazo.

Escribo,

en la penumbra de mi reinado,

solo,

entre cuatro paredes y un cuadro.

Marlon Brando,

“El Padrino” me mira,

“¿qué he hecho para que me trates con tan poco respeto?”.

Una luz, un teclado.

Dos casas, dos barrios,

dos colores de la misma piel,

una bajo mis pies,

la otra

a orillas del gran lago.