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Dia de Muertos y Altar de Muertos.

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Published by: Comicion DE Festejos DEL Pueblo DE LOS Reyes on Oct 28, 2013
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LA OFRENDA DEL DÍA DE MUERTOS Y EL SIGNIFICADO DE SUS ELEMENTOS
A través de la historia del hombre, el culto a los muertos se ha manifestado en diferentes culturas de Europa y Asia, como la china, la árabe o la egipcia, pero en las culturas prehispánicas del continente americano no ha sido de menor importancia; así, la visión y la iconografía sobre la muerte en nuestro país son notables debido a ciertas características especiales, como el sentido solemne, festivo, gracioso y religioso que se ha dado a este culto, el cual pervive hasta nuestros días En México, las culturas indígenas concebían a la muerte como una unidad dialéctica: el binomio vida-muerte, lo que hacía que la muerte conviviera en todas las manifestaciones de su cultura. Que su símbolo o representación apareciera por doquier, que se le invocara en todo momento y que se representara en una sola figura, es lo que ha hecho que su celebración siga viva en el tiempo. El altar es la representación icono plástica de la visión que todo un pueblo tiene sobre el tema de la muerte, y de cómo en la alegoría conduce en su significado a distintos temas implícitos y los representa en forma armónica dentro de un solo enunciado. El altar de muertos es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos. Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida La colocación de altares de muertos no es otra cosa que recibir, celebrar y compartir los alimentos y cosechas con los seres queridos que se nos han adelantado. Los niveles en el altar de muertos representan la cosmovisión, regularmente representando el mundo material y el inmaterial o los cuatro elementos. La disposición y acomodo de los objetos puede variar, pero de acuerdo a las creencias y arte popular un altar debe tener 2, 3 o 7 niveles:

Altares de dos niveles: son una representación de la división del cielo y la tierra representando los frutos de la tierra y las bondades de los cielos como la lluvia. Altares de tres niveles: representan el cielo, la tierra y el inframundo. Debido a la introducción de ideologías de las religiones europeas, ha cambiado su significado a dos posibles, pudiendo representar la tierra, el purgatorio y el reino de los cielos, o bien, los elementos de la Santísima Trinidad según la tradición católica. Altares de siete niveles: Son el tipo de altar más convencional, representan los siete niveles que debe atravesar el alma para poder llegar al descanso o paz espiritual. En el primero se coloca la imagen de un santo al que sean devotos; El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; ya que si el difunto se encuentra ahí y puede obtener permiso para salir; En el tercer nivel se coloca sal; El cuarto está

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dedicado al pan de muerto. En el quinto se coloca el alimento y las frutas; En el sexto se ponen las fotografías; y por último, En el séptimo nivel se coloca una cruz formada con la ceniza. Según la práctica otomí, los siete escalones representan los siete pecados capitales Se asocia el número siete con el número de destinos que, según la cultura azteca, existían para los diferentes tipos de muerte.

Los elementos que conforman la ofrenda y el altar se adaptan a los recursos de cada bolsillo, sin embargo hay varios que son esenciales: Agua: La fuente de la vida. El agua tiene múltiples significados, el principal, se utiliza para calmar la sed del espíritu. Se colocan diferentes objetos que representan el agua, como un vaso lleno de ésta, el cual el difunto utilizará para aliviar su sed. Arcos de cempasúchil: Se coloca arriba del último piso un arco hecho de carrizo, palmilla o flores que simbolizan ser la puerta de entrada al mundo de los muertos, el octavo nivel que se debe seguir para llegar al Mictlán y encontrarse con Mictlantecuhtli. Frecuentemente se decora con flores de cempasúchil y puede contener otro tipo de ofrendas como frutos y golosinas. Esta es la flor de muertos de los aztecas, fue lo que el Dios Huitzilopochtli les concedió como una forma de señalar las tumbas de los difuntos, esta flor es amarilla o anaranjada como el sol. Zempoal - Xóchitl significa veinte flores o flores de una sola cuenta y simbolizan la dualidad entre la vida y la muerte. Flores: Son símbolo de la festividad por sus colores y estelas aromáticas. Adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima, la cual al marcharse se irá contenta.
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Flor blanca: representa el perdón de los pecados y significa pureza y ternura Flor amarilla: luz para el camino que recorren las almas. Flor roja: amor de los familiares hacia el difunto.

Un camino de pétalos de flor de cempasúchil y piedras blancas: Se coloca desde la puerta de la entrada hasta el altar como guía y aroma para que los muertos se acerquen al altar y recibir las ofrendas que ahí se les ponen. Vara de rosa: Para liberar al muerto del demonio o para ahuyentar a los malos espíritus. Cadenas y pliegos de papel picado: Los aztecas utilizaban el papel en esta celebración para representar el viento debido a su maleabilidad, aunque lo que utilizaban originalmente era papel amate, un tipo de fibra hecha de la corteza de árboles que no requiere del proceso convencional del papel inventado en Asia. En ellos se pintaban diferentes deidades y se hacían atuendos, debido a su versatilidad podía ser teñido de diferentes colores disponibles para la época; como ejemplo notable se encuentran los códices y jeroglíficos que relataban eventos trascendentes dentro de diferentes culturas mesoamericanas. Con la influencia española aparecieron diferentes tipos de papel, colores y patrones.

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El color amarillo y el color morado (representa el duelo) en el papel picado o las cadenas de papel representan la dualidad entre la vida y la muerte

Calaveras: Las calaveras son dulces que representan alusiones a la muerte pueden ser de azúcar o de chocolate. Son coloridas calaveras de azúcar, barro, chocolate o yeso con adornos y patrones en ellas, gustan por su rico sabor y olor. También son una burla hacia la muerte y se les escribe en la frente el nombre del comprador o de una persona viva.

Cirios, velas y veladoras: La flama significa “la luz”, la fe y la esperanza. Representan la guía para el alma, incluso la luz en su camino de vuelta al mundo de los muertos. Es a su vez una señal de duelo. Se colocan cuatro cirios para representar una cruz y los cuatro puntos cardinales. En algunos lugares se colocan nueve veladoras que representan los nueve misterios del rosario. Y una vela, para el ánima sola, la luz en honor al ánima solitaria que no tiene quien rece por ella. Así como un cirio grande que representa la luz perpetua. Tierra: Es el cobijo definitivo. En la representación de la tierra se debe incluir diversas semillas, frutos, especias y otras bondades de la naturaleza. Se utilizan diferentes semillas como el maíz y el cacao para formar patrones en el suelo. Comida: La comida, según la tradición, debe ser del agrado del fallecido. Debido a la dieta del mexicano promedio, es frecuente ver la cocina criolla cocina nacional como mole, pozole, tacos, tamales etc., presente en muchos altares. Se deben incluir diferentes frutos de temporada como la calabaza, el tejocote y jícama, naranja, y por supuesto, alimentos hechos de maíz. Copal o incienso: La resina del copal es un elemento frecuente en la representación de altares de muertos. Por su capacidad natural al quemarlo produce un aroma distintivo. Se dice que el humo “limpia” y ahuyenta los malos espíritus; Y el agradable olor atrae a las almas de los difuntos hacia la ofrenda para que el alma del familiar pueda entrar a la casa sin ningún peligro. El incienso es un elemento menos frecuente en los altares por ser de origen oriental. Pero por su asociación con la religión, es un fuerte símbolo de oración y purificación. De no poder conseguirse el copal, se puede emplear el incienso en alguna forma para este propósito. En algunos lugares también se emplean hierbas aromáticas (como son el romero y la manzanilla) para un fin parecido, haciendo de ellos una especie de té aromático. Crucifijo, cruz de sal, y cruz de ceniza; así como un rosario: Un crucifijo que representa la muerte del hijo de Dios en el calvario, se coloca en la parte superior del altar a un lado de la imagen del difunto. Se coloca una cruz pequeña de sal en el altar que sirve como medio de purificación de los espíritus y para evitar que lleguen ánimas negras o del mal, y para los sinsabores y altibajos de la vida; Y una cruz de ceniza que representa el dolor, así como el símbolo que ayudará al espíritu a obtener la libertad, por si acaso se encontrara en ese lugar, para ayudarlo a salir. Así mismo la colocación de un Rosario que simboliza la plegaria cristiana.

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Retrato y objetos personales: El retrato de la persona a quien se dedica el tributo. Se colocan igualmente objetos que pertenecieron en vida a los difuntos que indican la personalidad del difunto, y con la finalidad de que el espíritu pueda recordar los momentos de su vida. Pan: El pan es una representación de la eucaristía, y fue agregado por los evangelizadores españoles. Puede ser en forma de muertito de Pátzcuaro o de domo redondo, adornado con formas de huesos en alusión a la cruz, espolvoreado con azúcar y hecho con anís. Petate: Entre los múltiples usos del petate se encuentra el de cama, mesa o mortaja. En este particular funciona, para que las ánimas descansen, así como de mantel para colocar los alimentos de la ofrenda.

En el altar de los “angelitos”: La comida no debe condimentarse con chile, porque les haría daño. Es imprescindible que las flores y los candelabros sean blancos, pues este color simboliza la pureza de estos inocentes difuntos. A los niños muertos se les ponen dulces pasta elaborada con azúcar, con este material se fabrican figuras de animalitos, canastitas con flores, zapatos, ánimas y ataúdes. En otros lugares, los altares se adornan con juguetitos de barro pintado con colores alegres; así cuando lleguen las ánimas de los difuntos “chiquitos” podrán jugar tal como lo hacían en vida

Cuando un familiar nos deja: Los primeros nueve días son los más importantes porque durante ese periodo el muerto duda, no sabe cómo irse y si le rezan; aprenderá de memoria las oraciones que le preguntará San Pedro antes de dejarlo entrar al cielo. Las almas buenas y malas todas se encaminan al cielo, solamente el demonio se adueña de las que son asesinados, mueren ahogados o los que mueren por un rayo. Las almas observan la vida de los hombres pero no intervienen en ella. Sólo pueden volver a encontrarse en los días de la celebración de todos los santos y los fieles difuntos; Así también se cree que el viernes y sábado Santo, durante el tiempo que transcurre entre la muerte y la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo –Que es cuando se está preparando el cielo para abrir la Gloria, y todo se está tambaleando en el más allá-

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Los días de la conmemoración son: 27 de Octubre: Se prepara una ofrenda sencilla para las ánimas solas, sin familiares ni sobrevivientes: Se les ponen velas, pan y agua; afuera de las casas.

28 de Octubre: Ofrenda para los que murieron en accidentes, asesinatos o de otras formas de muerte violenta (rayos, ahogados). La ofrenda (pan, agua, algunos alimentos, velas y flores) se coloca en el patio, porque son almas en pena.

31 de Octubre: Ofrenda de los niños muertos y los niños que murieron sin haber sido bautizados (limbitos): Se colocan todos los elementos de la ofrenda de los adultos, con dulces, juguetes, campanitas de barro, atole y una muda de ropa nueva. Las campanas de las 12 del día del 31 de octubre anuncian el arribo de las almas de los “angelitos”, que son los niños y jóvenes muertos. A la entrada de la casa o donde se encuentre el altar en su honor se colocan arcos de flores y se hace un camino desde la puerta de la casa hasta el altar para guiarlos en su trayecto. A las 7 de la tarde se les sirve la merienda.

01 de Noviembre: Es el “Día de Todos los Santos”, llegan los adultos y se van los niños. Los esperan con campanas en el cementerio, donde se vela junto a la tumba. Todos el día se pasa al lado de las visitas del más allá. Ese día se cambia la ofrenda y se colocan guisos en trastes nuevos, pues se dice que a los muertos no les gusta ver cosas viejas. También se ponen los objetos preferidos del difunto.

02 de Noviembre: “Día de los Fieles Difuntos”, por la mañana, con el “toque de las ánimas”, la familia se reúne en torno al altar para rezar el rosario. A las 12 del día las campanas anuncian la despedida de las almas adultas, las almas se despiden de los vivos y en casa se sirven y se comparte la ofrenda. En algunos pueblos hay bailes de enmascarados que “asustan” a las almas que no se quieran ir al otro mundo. Quienes así lo deciden visitan el panteón a las 7 de la noche, para acompañar a los difuntos en su morada, colocar adornos y flores así como veladoras que alumbran su regreso al más allá. Viernes y sábado Santo: Se coloca una ofrenda sencilla, entre: sal, incienso, velas, flores, pan, agua y frutas.

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