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Diferencias Entre Tango Y Milonga

Diferencias Entre Tango Y Milonga

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Diferencias entre tango y milonga Las diferencias entre la milonga y el tango varían según se considere la milonga antigua o la moderna

, musicalmente hablando. La milonga primitiva posee una diferencia melódica con el tango que la hacía distinguible perfectamente por su ambigua estructura: los tangomilonga. Las nuevas milongas son tangos más acelerados y en dos por cuatro. La primitiva milonga era sólo de dos frases (cuatro compases) que al repetirse textualmente una vez, cubrían los cuatro versos de cada estrofa. Luego surge la milonga de cuatro frases distintas (ocho compases.) Tenía ella una música más zandunguera, menos seria, más movida que la del cantar por cifra. Con aire de habanera la difunden los organillos. Antes, la guitarra era su instrumento. Según se decía, a fines del siglo XIX la misma música de la milonga que acompañaba al baile de pareja abrazada, era también payada de contrapunto y canción criolla que competía con el estilo y con la cifra. Esto significa que en 1880, el payador legendario se había transformado en milonguero, aunque seguía siendo el trovero que había cambiado el contenido de sus cantos. Milonga: De mil amores, sentimental, bien criolla y bien porteña Milonga: palabra de origen africano que significa lío, problema, batahola, enredo. Por extensión, servía para designar a las casas de baile de los barrios periféricos y a las mujeres que trabajaban en ellos. Coexistió con la habanera, pero reinó en ambientes sociales muy humildes. Por eso, incluso se la ha llamado la habanera de los pobres. Sin embargo, aunque sea hermana de la habanera, la milonga tiene una mayor relación con la música afroamericana. Se estructura en compás binario de 2/4, siguiendo un diseño musical característico del cancionero colonial. Adquirió su denominación cuando fue incluida en los repertorios de los establecimientos de baile o "milongas", nombre que se comenzó a dar a dicho género musical alrededor del año 1870. La milonga tuvo una clara influencia en el surgimiento del tango, pero paralelamente evolucionó y también se mantuvo como género independiente. Incluso hay una especie de híbrido que ha sobrevivido con variada suerte -a tal punto que algunos estudiosos lo consideran extinguido- denominado tango milonga y que ha sido usado cuando los autores quisieron dar al tango un ritmo fuerte y sostenido. Porque, precisamente, la milonga se caracteriza por sus compases machacones y enérgicos. La sola mención de su nombre recuerda la potencia de ese ritmo que, no obstante, para muchos autores tiene como carácter específico lo cantable. La milonga se presenta en diversas formas rítmicas y melódicas, por lo que puede ser sureña o pampeana, porteña o compadrita, corralera, libre canción, negra o candombeada, siempre manteniendo su especificidad. En sus versos recorrió asimismo diferentes temáticas: burrera, lunfarda, evocativa, sentimental, altamente poética, captando "pintorescas y coloridas estampas o mostrando el lado social o testimonial".

Tango: Danza apasionada El tango es la danza de la carne, del deseo, de los cuerpos entrelazados. Es un diálogo nuevo, la seducción hecha movimiento, el ir y venir, encuentro de dos mundos. Es un baile exhibicionista, estéticamente bello, y ronda sin temores el universo de lo lúdico. La pareja de baile roza sus zapatos entre sensuales caricias mientras el atónito espectador ocasional, eterno ******, se fascina y deslumbra con el ardor del tácito romance entre los bailarines de turno. La primera expresión precursora de lo que sería luego el tango fue, para muchos, la incorporación en los bailes de la pareja enlazada y figuras coreográficas propias de los bailes de los negros. La danza atravesó varias etapas: el baile criollo, el de salón, el tango liso, el estilo milonguero de mediados de los años cuarenta, luego su virtual desaparición y en la actualidad un resurgimiento importante. El tango como baile ha sido determinado por la conjunción de tres elementos: un componente musical negro, la milonga y la habanera, que asume un rol catalizador. La guajira flamenca aportó su melodía para la formación de la milonga. La habanera, su ritmo. El tango negro, la danza. Luego esa milonga ya transformada por su triple influencia, pasa a denominarse tango por efecto del tango negro y del tango andaluz. Para ese entonces el tango andaluz aporta al nuevo tango en Buenos Aires, melodía y música. Originariamente, el tango comienza a bailarse en tugurios y lupanares. Este nuevo ritmo se asocia desde su inicio al ambiente prostibulario, ya que eran sólo prostitutas y "camareras" las únicas mujeres presentes en las academias o perigundines. Este escenario facilitó el hallazgo; en el prostíbulo era posible abrazar a la pareja, ceñirse a su cuerpo: rostro contra rostro, pecho contra pecho, vientre contra vientre, muslo contra muslo, pulso contra pulso. Sin embargo, el baile en sus comienzos fue una creación individual: el compadrito demostraba sus habilidades desde la esquina a sus amigos o a la mujer que quería conquistar. Y paradójicamente, es una pareja de varones la primera que baila el tango en alguna esquina de la ciudad. En un principio, se trataba simplemente de mostrar la habilidad, de lucirse. Luego de que el tango conquista a la mujer para la danza, ella no será el ingrediente fundamental. El objetivo final es la ostentación, el saber bailar sin preconceptos, sin intenciones ocultas. Recién al llegar a la vida nocturna, al cabaret, se convierte, a veces, en pretexto para la ulterioridad amorosa. Pero el tango como danza no quedaba limitado a los bajos fondos o a sus ambientes cercanos. Se extiende también a los barrios proletarios y pasa a convertirse en la alegría de bodas, cumpleaños y fiestas de todo tipo. Después es aceptado "en las mejores familias". Y de alguna manera, deja de ser, un poco, el tango desafiador y alegre de los orígenes, para volverse sentimental, escapándose raudamente de los pies del bailarín para instalarse casi completamente en los oídos.

Instrumentos utilizados para tango y Milonga: En el principio, los primeros conjuntos fueron tríos de flauta, violín y guitarra, y recién a finales del siglo XIX se incorporó el bandoneón. Sin embargo, la realidad se imponía y se improvisaba con los músicos e instrumentos que se podían encontrar y mantener. Así, arpistas, "mandolinistas" o "pistonistas" se unían a las agrupaciones que cambiaban continuamente. El primer conjunto del que se tiene registro data de 1870 y estaba compuesto por Sinforoso en el clarinete y Casimiro Alcorta en el violín. Si bien hacia el 1900 empezaron a surgir los cuartetos y los quintetos, los dúos no desaparecieron y, con el tiempo, se reagruparon formando las orquestas típicas. Estas agrupaciones causaron verdadero furor en los pueblos. Este nombre se le atribuye a Vicente Greco, director de uno de los conjuntos más famosos de los primeros años. Por el 1911, la casa Tagini contrató a Greco para realizar algunas grabaciones y difundir así la incipiente industria fonográfica. Para distinguirla de las formaciones que, además de tango, también interpretaban pasodobles, tarantelas, mazurcas, polcas y valses, Greco decidió bautizar a su conjunto "Orquesta Típica Criolla". Con este nombre, Greco identificaba la música nativa y hasta el día de hoy se utiliza la denominación de orquesta típica para aquellos conjuntos que sólo interpretan tangos. La figura del cantor con orquesta tuvo a grandes como Ignacio Corsini y a Agustín Magaldi, y a Tita Merello, Azucena Maizani, Ada Falcón, Rosita Quiroga y Nelly Omar, entre las mujeres. Luego de la crisis del 30, que arrastró también al tango, el éxito de la orquesta de Juan D'Arienzo comenzó a devolverle su lugar a finales de la década. "Ríanse, pero gracias a él comemos" comentaba Troilo cuando se burlaban del estilo rítmico y apresurado de D'Arienzo. Como después de toda crisis, las cosas pueden resurgir con mayor fuerza. Los 40 fueron años de brillo para el tango. Fue la época de la poesía de Discépolo, Manzi y Expósito, de escuchar cantar a Casal, Berón y Marin y de las orquestas de Troilo, Pugliese, De Angelis y FranciniPontier, que tenían sus propios seguidores. Fueron los fulgores tangueros de los 40 los que imprimieron las páginas más inspiradas de los 50 mil tangos escritos.

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