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BIENVENIDOS A VUESTRA CASA

Hoy os recibimos en éste, vuestro colegio, “Los Montecillos”. Han pasado


25 años que le han servido para forjarse una personalidad que es la suma de
todas las individualidades de los que hoy estamos aquí y algunos que no
han podido honrarnos con su presencia. Para todos un abrazo emocionado.

Los que hemos consumido parte de nuestra vida y hemos quemado algunos
de nuestros barcos acá, sabemos de ciertos sinsabores y también de
memorables momentos y vivencias agradables que nos son comunes y que
nos hablan de un proyecto educativo importante.

Según concluye un estudio que están realizando sobre nosotros en torno al


“liderazgo y desarrollo sostenible en las organizaciones educativas” las
condiciones adversas de nuestro entorno han actuado como un revulsivo
para sostener una búsqueda permanente de una forma de enseñar que se
ajuste a las necesidades y dificultades del medio.

Los que actualmente desarrollamos nuestra labor en este centro sabemos y


reconocemos el ingente y colosal elenco de maestras y maestros que por
aquí habéis pasado. Debéis conocer que aquí siempre os hemos mirado con
mucho respeto y admiración a los que nos habéis ido dejando. Vuestra
sapiencia sigue presente entre estos muros y unos pocos testigos de los
viejos tiempos nos hemos sentido siempre obligados a realizar el relevo de
vuestras buenas prácticas. Es obligado deciros que los proyectos educativos
que desarrollamos en la actualidad hunden sus raíces en el esfuerzo
colectivo y solidario de todos los que lo integramos porque los históricos nos
habéis trazado este camino.

Hemos tratado de cultivar los elementos identitarios que ya tuvo desde los
primeros años de funcionamiento. El logotipo del Centro se ha actualizado en
el diseño pero sigue siendo el mismo en esencia y mantiene su simbología.
La adopción de una imagen corporativa con un color, el naranja, una
camiseta, chandals, mascota, himno. etc. nos han servido como elemento
para desarrollar un sentimiento positivo de pertenencia, orgullo y mejora de
la autoestima.
Pero si ha habido una seña de identidad en Los Montecillos, esa ha sido el
carácter ideológico y de respeto a los grandes valores. Los niños y niñas han
sido siempre el principal referente. Primero hemos educado y después
hemos enseñado, teniendo el trabajo y el esfuerzo por bandera. En el cartel
del XXV aniversario hemos pretendido reflejar nuestras finalidades
educativas (integración, igualdad, solidaridad, compromiso....) ¡Qué grandes
palabras! ¡Qué inmenso contenido!.

Los Montecillos, desde siempre, ha sabido mantener una verdadera


autonomía frente al poder burocrático y ha desarrollado siempre los
proyectos que le han sido queridos. Ha resistido, en la medida de los posible,
a la norma y la imposición administrativa.

Algunas actividades de en este centro tienen historia y persistencia en el


tiempo. Todos los que aquí estamos hemos participado en las Jornadas de
Convivencia en La Corchuela, Alamilllo, Maribáñez, Sierra de Cádiz,
Villamanrique, Niebla etc... Todos en las polémicas fiestas de Fin de Curso
Muchos en aquel Coro de profesorado, madres y alumnado. Casi todos
hemos pasado por las IX Semanas de Animación a la Lectura y así
sucesivamente.

Con sorpresa, porque sabéis que no me gusta salir en las fotos, he podido
comprobar en la exposición fotográfica de este aniversario la barbaridad de
años que llevo en este centro asumiendo muchas responsabilidades y
comprometiéndome con todo y con todos . Ello me lleva a reflexionar sobre
el ejercicio que he podido realizar del poder. Quiero que sepáis que siempre
he intentado que en este centro se ejerza de forma colectiva pero
seguramente en más de un caso habré caído en la tentación de recurrir a
una lógica autoritaria. Si así ha sido, pido mil disculpas.

No tengo palabras para expresaros lo que personalmente os debo a todos y


todas los que aquí estáis. Me habéis enseñado tanto, que sin duda sois para
mí el mayor de los tesoros.

Con esta celebración-aniversario hemos querido mostraros el camino de


retorno. Pocas situaciones resultan tan gratificantes como la vuelta a los
orígenes; por ello cual si fuéramos Ariadna y los que os habéis ido a matar al
minotauro en el laberinto, fuerais Teseo, os regalamos un ovillo imaginario
para que podáis ir desenrollándolo y os pueda indicar el camino de regreso.

Gracias por haber venido, gracias por las veces que vendréis y ya sabéis que
os podéis quedar en ésta, que es vuestra casa.

Jesús M. Seijas Calvo


Director