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7. Movimientos Sociales de Los 60 y 70

7. Movimientos Sociales de Los 60 y 70

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Diseño de clase utilizada para enseñar los movimientos sociales de mediados del siglo XX. Destinado a que mis estudiantes recuerden lo estudiado antes de rendir la evaluación de la unidad "Segunda mitad del siglo XX".
Diseño de clase utilizada para enseñar los movimientos sociales de mediados del siglo XX. Destinado a que mis estudiantes recuerden lo estudiado antes de rendir la evaluación de la unidad "Segunda mitad del siglo XX".

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Published by: Eugenio Marcelo Quezada Flores on Sep 01, 2012
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: LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX : Los movimientos sociales de mediados del siglo XX Valorar la gran transformación de la sociedad que

se produce durante el siglo XX, principalmente a partir de los años 60, manifestado en la masificación y democratización de la sociedad y el surgimiento de nuevos actores sociales.
UNIDAD CONTENIDO OBJETIVO :

INICIO: Las alumnas observan discurso de Martin Luther King y opinan acerca de él. DESARROLLO: Leemos en conjunto las páginas 77 y 78 del texto. Realizan la actividad de la página 78 acerca del Apartheid sudafricano. Luego observan imágenes de Mafalda alusivas a la temática y lo relacionan con las manifestaciones del período:

l Leen guía “El Hippismo” y opinan, a favor o en contra, de los ideales de este movimiento. A propósito de este contenido, observan video de meetin político en contra de la Guerra de Vietnam de la película Forrest Gump. Luego, leemos las páginas 79 y 80 del texto acerca de las manifestaciones estudiantiles del período. CIERRE: Finalmente, observan video de síntesis de los movimientos sociales del período.

EL HIPPISMO Los Hippies fueron uno de los actores más representativos de esta contracultura. Nacido a mediados de los años 60 en California, Estados Unidos, el movimiento atrajo a jóvenes de todo el mundo y se convirtió rápidamente en el símbolo del inconformismo generacional. Renunciando a los condicionamientos de las estructuras sociales dominantes, postulaban un estilo de vida alternativo, lejos de la autoridad y bajo los ideales del amor libre, la experimentación sexual y el consumo de drogas, entendidas como pasadizo para acceder a estados superiores de conciencia. Fue común que los hippies abandonaran a sus familias y sus escasas posesiones para vivir en comunidades establecidas fuera de la ciudad, en contacto directo con la naturaleza. En el marco de estas asociaciones, organizaron sus propias cooperativas de producción y consumo, donde la propiedad privada no tenía validez y todo tipo de trabajo se realizaba para beneficio del conjunto. Externamente cultivaron una estética colorida y despreocupada. Su estilo, que simbolizaba el rechazo a la sociedad industrial y represiva de la que escapaban, comenzó a ser imitado por otros jóvenes para convertirse en una tendencia que terminaría consumida en los círculos de comercialización oficiales. Algunos se aproximaron a tradiciones religiosas orientales en busca de nuevos sentidos, mientras otros reafirmaron su identidad recurriendo a nuevos lenguajes, ritos y costumbres alimenticias. Principales protagonistas de la revolución de las flores, los hippies también estuvieron vinculados a los movimientos pacifistas y antimilitaristas que comenzaron a reorganizarse hacia esta década. El lema “haz el amor y no la guerra” traspasó prontamente las fronteras de la corriente para instalarse entre quienes rechazaban la violencia como mecanismo de resolución de conflictos. Las primeras expresiones del pacifismo datan de fines del siglo XIX. Pero fue recién en la década de 1960 cuando el movimiento adquirió un perfil masivo y se proyectó a nivel internacional. Sostenida principalmente por jóvenes, esta corriente criticó con fuerza la lógica belicista propia de la Guerra Fría, la experimentación con armamento nuclear y todo tipo de defensa violenta de los intereses nacionales. Uno de sus logros más notables fue la intensa campaña de protestas y movilizaciones en contra de la Guerra de Vietnam que llevaron a cabo entre 1966 y 1967, causa con la que simpatizaron millones de personas y

que reforzó el prestigio mundial del movimiento. Dos años después, cuando el gobierno anunció el fin de la presencia militar en la zona, sus líderes encabezaron una de las manifestaciones más numerosas en la historia de Estados Unidos, congregando a casi medio millón de personas en Washington, sin contar a quienes se reunieron simultáneamente en otras ciudades. Muy cercano al pacifismo se articuló un movimiento antimilitarista promovido por los objetores de conciencia que se resistían al reclutamiento obligatorio.

EL HIPPISMO Los Hippies fueron uno de los actores más representativos de esta contracultura. Nacido a mediados de los años 60 en California, Estados Unidos, el movimiento atrajo a jóvenes de todo el mundo y se convirtió rápidamente en el símbolo del inconformismo generacional. Renunciando a los condicionamientos de las estructuras sociales dominantes, postulaban un estilo de vida alternativo, lejos de la autoridad y bajo los ideales del amor libre, la experimentación sexual y el consumo de drogas, entendidas como pasadizo para acceder a estados superiores de conciencia. Fue común que los hippies abandonaran a sus familias y sus escasas posesiones para vivir en comunidades establecidas fuera de la ciudad, en contacto directo con la naturaleza. En el marco de estas asociaciones, organizaron sus propias cooperativas de producción y consumo, donde la propiedad privada no tenía validez y todo tipo de trabajo se realizaba para beneficio del conjunto. Externamente cultivaron una estética colorida y despreocupada. Su estilo, que simbolizaba el rechazo a la sociedad industrial y represiva de la que escapaban, comenzó a ser imitado por otros jóvenes para convertirse en una tendencia que terminaría consumida en los círculos de comercialización oficiales. Algunos se aproximaron a tradiciones religiosas orientales en busca de nuevos sentidos, mientras otros reafirmaron su identidad recurriendo a nuevos lenguajes, ritos y costumbres alimenticias. Principales protagonistas de la revolución de las flores, los hippies también estuvieron vinculados a los movimientos pacifistas y antimilitaristas que comenzaron a reorganizarse hacia esta década. El lema “haz el amor y no la

guerra” traspasó prontamente las fronteras de la corriente para instalarse entre quienes rechazaban la violencia como mecanismo de resolución de conflictos. Las primeras expresiones del pacifismo datan de fines del siglo XIX. Pero fue recién en la década de 1960 cuando el movimiento adquirió un perfil masivo y se proyectó a nivel internacional. Sostenida principalmente por jóvenes, esta corriente criticó con fuerza la lógica belicista propia de la Guerra Fría, la experimentación con armamento nuclear y todo tipo de defensa violenta de los intereses nacionales. Uno de sus logros más notables fue la intensa campaña de protestas y movilizaciones en contra de la Guerra de Vietnam que llevaron a cabo entre 1966 y 1967, causa con la que simpatizaron millones de personas y que reforzó el prestigio mundial del movimiento. Dos años después, cuando el gobierno anunció el fin de la presencia militar en la zona, sus líderes encabezaron una de las manifestaciones más numerosas en la historia de Estados Unidos, congregando a casi medio millón de personas en Washington, sin contar a quienes se reunieron simultáneamente en otras ciudades. Muy cercano al pacifismo se articuló un movimiento antimilitarista promovido por los objetores de conciencia que se resistían al reclutamiento obligatorio.

“Las manifestaciones de más éxito no son necesariamente las que movilizan a más gente, sino las que suscitan más interés entre los periodistas. A riesgo de exagerar un poco, podría decirse que cincuenta tipos listos que sepan montar bien un happening para que salga cinco minutos por la tele pueden tener tanta incidencia política como medio millón de manifestantes”
PIERRE BOURDIEU (1994)

Se muestra video (3 ó 4 minutos aprox.) asociado al mundo pre II Guerra Mundial y de la Guerra Mundial también. Al finalizar el video les pido que me expliquen lo que ellas creen vivían esos jóvenes: si se realizaban como personas, qué los motivaba a vivir, etc. Luego les señalo el nombre de la unidad, el contenido y el objetivo. DESARROLLO: Se les muestra otro video (con una duración de 3 a 5 minutos) con imágenes de los movimientos sociales del siglo XX mayoritariamente 60 y 70. Y comparamos lo que vimos en el primero video con el segundo. Realizo una línea de tiempo con los momentos más importantes del Siglo XX. Les pregunto donde ellas ubicarían los movimientos sociales en este cuadro-línea, ¿por qué? Era de Catástrofes 1ºGuerr a Mundial 19141918 Revoluci ón Rusa Gran Depresió n 1929 Fascismo 2ºGuerra Mundial Edad de Oro del Capitalismo Guerra Multilateral Fría ismo 1970 Descomposición Neoliberali smo 1980 Predomini o de EE.UU 1990

1940-1945 1945

Inicio de la Mundo El tercer Derrumbe Globaliza Descoloniza Bipolar mundo Soviético ción ción Surgimiento de la sociedad de Grandes cambios Crisis Universal Masas económicos y sociales

Leemos lo que se entiende por movimientos sociales y los que han marcado más el siglo XX y XXI los más importantes. A partir de los años sesenta comienza una oleada de movimientos sociales (por ejemplo, los movimientos estudiantiles y ecologistas) que no encajaban exactamente con los que se habían producido antes (como el movimiento obrero). Se comprenden estos movimientos sociales como motor de cambios, principalmente en el ámbito de los sistemas de valores. Generando identidades colectivas y fueron capaces, cada vez más, de poner en marcha campañas duraderas, organizadas e incluso nacionales, en nombre de los distintos grupos en conflicto. Es decir, los movimientos sociales constituyen un producto histórico de la modernidad, teniendo un papel primordial en la constitución del mundo moderno. • Movimiento Hippie

• Luchas antidiscriminatorias • Movimientos feministas

Les explico como estas transformaciones que se fueron desarrollando en base a injusticias desigualdades un despertar del mundo, fueron capaces de transformar a una sociedad. Además les hago hincapié en que las personas que vivieron in situ estos procesos no podían comprender lo que en realidad estaba sucediendo, lo iban experimentando de forma progresiva. Les hablo sobre las transformaciones que mas afectaron el siglo XX y que determinaron en muchos casos los movimientos sociales, 1º la casi desaparición de los campesinos en los países desarrollados por sociedades industriales y 2º el aumento de la alfabetización y de los universitarios. No tenían intención de cambiar de forma de vida para siempre, aunque eso fuera lo que ocurrió. Les doy ejemplos como la pastilla anticonceptiva, los panteras negras, etc. Leemos documento sobre los movimientos juveniles y el feminismo (Al final de este archivo). Se resaltan las características generales de estos movimientos sociales, influidos y desarrollados en su mayoría por los jóvenes. 1º Esta nueva generación de jóvenes se caracterizaba por: (Eric Hobsbawn) • Internacionalización de la sociedad. Los téjanos y el rock se convirtieron en las marcas de la juventud «moderna», de las minorías destinadas a convertirse en mayorías en todos los países en donde se los toleraba e incluso en algunos donde no. El inglés de las letras del rock a menudo ni siquiera se traducía, lo que reflejaba la apabullante hegemonía cultural de los Estados Unidos en la cultura y en los estilos de vida populares, aunque hay que destacar que los propios centros de la cultura juvenil de Occidente no eran nada patrioteros en este terreno, sobre todo en cuanto a gustos musicales. • La cultura juvenil era o se convirtió en dominante en las «economías desarrolladas de mercado», en parte porque ahora representaba una masa concentrada de poder adquisitivo, y en parte porque cada nueva generación de adultos se había socializado formando parte de una cultura juvenil con conciencia propia y estaba marcada por esta experiencia, y también porque la prodigiosa velocidad del cambio tecnológico daba a la juventud una ventaja tangible sobre edades más conservadoras o por lo menos no tan adaptables. • La «juventud» pasó a verse no como una fase preparatoria para la vida adulta, sino, en cierto sentido, como la fase culminante del pleno desarrollo humano. Anterior a la guerra el mundo era dominado por una gerontocracia en mucha mayor medida que en épocas pretéritas, en especial por hombres —apenas por mujeres, todavía— que ya eran adultos al final, o incluso al principio, de la primera guerra mundial. Realizan un pequeño ensayo-respuesta de desarrollo, en base a comparar los cambios transformadores de la sociedad; comparar los jóvenes, el trabajo, la cultura, la sociedad, etc, desde la II guerra Mundial hasta lo que pueden apreciar en la actualidad. CIERRE: Revisión oral de una o dos producciones (definiciones).

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES (Eric Hobsbawn, Historia del Siglo XX) La misma juventud del colectivo estudiantil, la misma amplitud del abismo generacional existente entre estos hijos del mundo de la posguerra y unos padres que recordaban y comparaban dio mayor urgencia a sus preguntas y un tono más crítico a su actitud. Y es que el descontento de los jóvenes no era menguado por la conciencia de estar viviendo unos tiempos que habían mejorado asombrosamente, mucho mejores de lo que sus padres jamás creyeron que llegarían a ver. Los nuevos tiempos eran los únicos que los jóvenes universitarios conocían. Al contrario, creían que las cosas podían ser distintas y mejores, aunque no supiesen exactamente cómo. Sus mayores, acostumbrados a épocas de privaciones y de paro, o que por lo menos las recordaban, no esperaban movilizaciones de masas radicales en una época en que los incentivos económicos para ello eran, en los países desarrollados, menores que nunca. La explosión de descontento estudiantil se produjo en el momento culminante de la gran expansión mundial, porque estaba dirigido, aunque fuese vaga y ciegamente, contra lo que los estudiantes veían como característico de esa sociedad, no contra el hecho de que la sociedad anterior no hubiera mejorado lo bastante las cosas. Paradójicamente, al fin y al cabo, podían pedir a la sociedad mucho más de lo que habían imaginado. El efecto más inmediato de la rebelión estudiantil europea fue una oleada de huelgas de obreros en demanda de salarios más altos y de mejores condiciones laborales. Ya que el nuevo colectivo estudiantil era también, por definición, un grupo de edad joven, es decir, en una fase temporal estable dentro de su paso por la vida, e incluía también una componente femenina muy grande y en rápido crecimiento, suspendida entre la mutabilidad de su edad y la inmutabilidad de su sexo. Las mujeres hicieron su entrada también, en número impresionante y cada vez mayor, en la enseñanza superior, que se había convertido en la puerta de entrada más visible a las profesiones de responsabilidad. En una palabra, el acceso a la enseñanza superior era ahora tan habitual para las chicas como para los chicos. La entrada masiva de mujeres casadas —o sea, en buena medida, de madres— en el mercado laboral y la extraordinaria expansión de la enseñanza superior configuraron el telón de fondo, por lo menos en los países desarrollados occidentales típicos, del impresionante renacer de los movimientos feministas a partir de los años sesenta. En realidad, los movimientos feministas son inexplicables sin estos acontecimientos. Desde que las mujeres de muchísimos países europeos y de Norteamérica habían logrado el gran objetivo del voto y de la igualdad de derechos civiles como consecuencia de la primera guerra mundial y la revolución rusa, los movimientos feministas habían pasado de estar en el candelero a la oscuridad, y eso donde el triunfo de regímenes fascistas y

reaccionarios no los había destruido. Permanecieron en la sombra, pese a la victoria del antifascismo y (en la Europa del Este y en ciertas regiones de Extremo Oriente) de la revolución, que extendió los derechos conquistados después de 1917 a la mayoría de los países que todavía no disfrutaban de ellos, de forma especialmente visible con la concesión del sufragio a las mujeres de Francia e Italia en Europa occidental y, de hecho, a las mujeres de todos los nuevos países comunistas, en casi todas las antiguas colonias y (en los diez primeros años de la posguerra) en América Latina. En realidad, en todos los lugares del mundo en donde se celebraban elecciones de algún tipo, las mujeres habían obtenido el sufragio en los años sesenta o antes, excepto en algunos países islámicos. Y sin embargo, antes de la segunda guerra mundial, el acceso de cualquier mujer a la jefatura de cualquier república en cualquier clase de circunstancias se habría considerado políticamente impensable. Después de 1945 fue políticamente posible. La venta de anticonceptivos y la información sobre los métodos de control de la natalidad se legalizaron en 1971. MOVIMIENTOS SOCIALES (Eric Hobsbawn, Historia del Siglo XX´) La misma juventud del colectivo estudiantil, la misma amplitud del abismo generacional existente entre estos hijos del mundo de la posguerra y unos padres que recordaban y comparaban dio mayor urgencia a sus preguntas y un tono más crítico a su actitud. Y es que el descontento de los jóvenes no era menguado por la conciencia de estar viviendo unos tiempos que habían mejorado asombrosamente, mucho mejores de lo que sus padres jamás creyeron que llegarían a ver. Los nuevos tiempos eran los únicos que los jóvenes universitarios conocían. Al contrario, creían que las cosas podían ser distintas y mejores, aunque no supiesen exactamente cómo. Sus mayores, acostumbrados a épocas de privaciones y de paro, o que por lo menos las recordaban, no esperaban movilizaciones de masas radicales en una época en que los incentivos económicos para ello eran, en los países desarrollados, menores que nunca. La explosión de descontento estudiantil se produjo en el momento culminante de la gran expansión mundial, porque estaba dirigido, aunque fuese vaga y ciegamente, contra lo que los estudiantes veían como característico de esa sociedad, no contra el hecho de que la sociedad anterior no hubiera mejorado lo bastante las cosas. Paradójicamente, al fin y al cabo, podían pedir a la sociedad mucho más de lo que habían imaginado. El efecto más inmediato de la rebelión estudiantil europea fue una oleada de huelgas de obreros en demanda de salarios más altos y de mejores condiciones laborales. Ya que el nuevo colectivo estudiantil era también, por definición, un grupo de edad joven, es decir, en una fase temporal estable dentro de su paso por la vida, e incluía también una componente femenina muy grande y en rápido

crecimiento, suspendida entre la mutabilidad de su edad y la inmutabilidad de su sexo. Las mujeres hicieron su entrada también, en número impresionante y cada vez mayor, en la enseñanza superior, que se había convertido en la puerta de entrada más visible a las profesiones de responsabilidad. En una palabra, el acceso a la enseñanza superior era ahora tan habitual para las chicas como para los chicos. La entrada masiva de mujeres casadas —o sea, en buena medida, de madres— en el mercado laboral y la extraordinaria expansión de la enseñanza superior configuraron el telón de fondo, por lo menos en los países desarrollados occidentales típicos, del impresionante renacer de los movimientos feministas a partir de los años sesenta. En realidad, los movimientos feministas son inexplicables sin estos acontecimientos. Desde que las mujeres de muchísimos países europeos y de Norteamérica habían logrado el gran objetivo del voto y de la igualdad de derechos civiles como consecuencia de la primera guerra mundial y la revolución rusa, los movimientos feministas habían pasado de estar en el candelero a la oscuridad, y eso donde el triunfo de regímenes fascistas y

reaccionarios no los había destruido. Permanecieron en la sombra, pese a la victoria del antifascismo y (en la Europa del Este y en ciertas regiones de Extremo Oriente) de la revolución, que extendió los derechos conquistados después de 1917 a la mayoría de los países que todavía no disfrutaban de ellos, de forma especialmente visible con la concesión del sufragio a las mujeres de Francia e Italia en Europa occidental y, de hecho, a las mujeres de todos los nuevos países comunistas, en casi todas las antiguas colonias y (en los diez primeros años de la posguerra) en América Latina. En realidad, en todos los lugares del mundo en donde se celebraban elecciones de algún tipo, las mujeres habían obtenido el sufragio en los años sesenta o antes, excepto en algunos países islámicos. Y sin embargo, antes de la segunda guerra mundial, el acceso de cualquier mujer a la jefatura de cualquier república en cualquier clase de circunstancias se habría considerado políticamente impensable. Después de 1945 fue políticamente posible. La venta de anticonceptivos y la información sobre los métodos de control de la natalidad se legalizaron en 1971.

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