LA MUJER DE
BETANIA
Jesús visita a Marta y María
María eligió la buena parte.
(MARÍA DE
BETANIA) Muerte de Lazaro
Juan 11:2
La tristeza de María en el momento de la muerte de su
(María, cuyo hermano hermano Lázaro.
Lázaro estaba enfermo, fue
la que ungió al Señor con
perfume, y le enjugó los Una mujer unge a Jesús en Betania
pies con sus cabellos.)
El sosiego y la devoción de María con respecto a Jesús.
Jesús en el hogar de Simón el fariseo
Lucas 7:36-50
Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la
36
mesa. 37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del
fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a
regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el
perfume. 39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería
quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. 40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón,
una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. 41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía
quinientos denarios, y el otro cincuenta; 42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues,
¿cuál de ellos le amará más? 43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le
dijo: Rectamente has juzgado. 44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me
diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. 45 No
me diste beso; mas esta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite;
mas esta ha ungido con perfume mis pies. 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados,
porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. 48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son
perdonados. 49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es este,
que también perdona pecados? 50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz
María vivía con sus hermanos Marta y Lázaro en Betania, una aldea a unos tres kilómetros de Jerusalén,
en la ladera oriental del Monte de los Olivos, en el camino de Jericó.
En tiempos de Jesús, como en la actualidad, Betania era un suburbio de Jerusalén,
un centro pequeño justo en el borde del desierto de Judea, donde vivían algunos de
sus amigos más íntimos: Marta y María con su hermano Lázaro.
María de Betania, hermana de Marta y Lázaro, es un personaje del Nuevo Testamento.
María vivió en Betania, un pueblo a las afueras de Jerusalén. En su casa se hospedó
Jesús al menos en tres ocasiones.
Algunos la han identificado como María Magdalena, y con la pecadora anónima citada
en el evangelio de Lucas,1aunque esto último ha sido un tema de debate entre diversos
autores.
En el Evangelio de Lucas (Lc 10,38-42, se menciona que cuando Jesús estuvo
predicando en Galilea, se hospedó en la casa de Marta.
Sentarse a los pies del Señor en una muestra de interés por la Palabra del Señor es lo
que hizo María, en vez de ayudar con los preparativos. María tuvo una actitud de
recogimiento y oración, mientras que Marta en ese momento tenía la preocupación por
las cosas temporales.
Jesús visita a Marta y María
Lucas 10:38-42
Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en
38
su casa. 39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús,
oía su palabra. 40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor,
¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me
ayude. 41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas
cosas. 42 Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será
quitada.
Ella entendía que poner a Dios en primer lugar, era el secreto de una vida plena.
Vemos a María tres veces en la biblia, comenzando con el incidente en la casa de su hermana, Marta (Lucas
10:38-42), donde Jesús, y presumiblemente los discípulos que viajaban con Él, estaban como invitados. Marta
estaba tan angustiada, "preocupada con muchos quehaceres", y frustrada de que su hermana no estaba
ayudando, y por esa razón le reprochó a Jesús, acusándolo de que no le importaba de que María se sentara a
Sus pies mientras ella hacía todo el trabajo. La respuesta de Jesús nos da la primera idea de María de Betania.
Jesús le felicitó por "escoger la mejor parte", dando a entender que el deseo de María de estar cerca al Señor y
de aferrarse a cada una de Sus palabras, era mucho más beneficioso que estar en el ajetreo con los preparativos
para una comida. Jesús dijo además que a María no se le quitaría el haber elegido la mejor parte y el haber
aprendido del Señor.
MUERTE DE LAZARO
Juan 11:1-44
En el Evangelio de Juan (Jn 11:1-44), se menciona la resurrección de Lázaro, hermano de
María y Marta de Betania. Ellas le mandaron a decir que su querido amigo estaba enfermo,
pero Jesús no fue a visitarlas antes de que aquel muriese. A su llegada, Marta salió a recibirle,
mientras María permanecía en casa. Jesús le dijo a Marta que Lazaro iba a resucitar. Ella
asumió que se refería al Día del Juicio Final, y después fue a llamar a María. Ella salió a su
encuentro y al verle se tiró a sus pies y le dijo:
"Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”" (Jn, 11:32).
Jesús, al ver esta súplica y las lágrimas de ella, su hermana y todos los presentes, lloró
conmovido por tanta emoción, y pidió que le llevaran a la tumba de Lázaro, al cual resucitó.
Claramente Jesús demuestra el amor que siente por esta familia, y su amistad con ellos.
Pasando al segundo aspecto que era la tristeza de María, congojada por la pérdida de su hermano. La
congoja nos causa un gran impacto que nos afecta y puede llegar a ser mortífero. Afectarnos y llevarnos a
desequilibrios emocionales importantes o hasta repercutir físicamente.
Puede perturbarnos, influir en nuestro relacionamiento con los demás.
Pero María no pasó por estos estados, por eso podemos aprender a que, si sufrimos este mal, es porque
nosotros no hemos sabido elegir lo mejor.
En situaciones de prueba ella aprendió que la fe en Dios y la comunión íntima son el mejor antídoto contra la
congoja. Como nos los dice la Biblia en Salmos “la comunión íntima de Jehová es con los que le temen”, con
los que lo respetan y con los que lo reverencian.
Vemos a María enfrentando el dolor con dominio propio, la vemos siendo una persona templada y con
cordura.
Ella actúa con humildad cuando ve a Jesús luego de haber pasado tres días de la muerte de su hermano
Lázaro. En esa situación podemos ver tres cosas que hace María. Oye de Jesús, va hacia él y se derriba frente
a sus pies. Expresa todo su dolor frente a él, podemos ver la confianza que María tenía en Jesús porque le
dice “si tu hubieras estado mi hermano no hubiera muerto”. Todo esto lleva a Jesús a identificarse con el
dolor de estas personas tan queridas para él. La Biblia nos dice que Jesús lloró en ese momento.
Una mujer unge a Jesús en Betania
Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9 Juan 12:1-8
12 Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde
Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el
6
estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había
leproso, 7 vino a él una mujer, con un vaso de resucitado de los muertos. 2 Y le hicieron allí una cena;
alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados
sobre la cabeza de él, estando sentado a la a la mesa con él. 3 Entonces María tomó una libra de
mesa. 8 Al ver esto, los discípulos se enojaron,
perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies
diciendo: ¿Para qué este desperdicio? 9 Porque
esto podía haberse vendido a gran precio, y de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó
haberse dado a los pobres. 10 Y entendiéndolo del olor del perfume. 4 Y dijo uno de sus discípulos, Judas
Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: 5 ¿Por
pues ha hecho conmigo una buena obra. 11 Porque qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y
siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí dado a los pobres? 6 Pero dijo esto, no porque se cuidara de
no siempre me tendréis. 12 Porque al derramar este los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa,
perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de sustraía de lo que se echaba en ella. 7 Entonces Jesús dijo:
prepararme para la sepultura. 13 De cierto os digo Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado
que dondequiera que se predique este evangelio,
esto. 8 Porque a los pobres siempre los tendréis con
en todo el mundo, también se contará lo que esta
ha hecho, para memoria de ella. vosotros, mas a mí no siempre me tendréis
En medio de un mundo hostil, escogió amar sin importarle el «qué dirán»
Días antes de la Pascua, Jesús llegó a Betania a visitar nuevamente a Lázaro (luego de su resurrección), a Marta y María,
donde sus amigos le prepararon una cena en su honor. Los tiempos no eran buenos, en el ambiente de la ciudad ya se
respiraba el odio hacia Jesús, pues se tramaba un complot para matarle. Fue entonces, en medio del agasajo, que María hizo
lo impensable:
Ese perfume que María vertió sobre Jesús era tan costoso y único que estaba valorado por el salario ¡de un año! Ahora
piensa, ¿qué es esa cosa que atesoras más en tu vida?, y ¿serías capaz de entregarlo por completo? Muchos de los presentes
la criticaron pensando en el valor de lo que, para ellos, fue un “despilfarro” cuando se pudo haber aprovechado para
alimentar a los pobres (Juan 12:4/ Marcos 26:8-9).
María entendía que Jesús tampoco era cualquier persona, y una persona extraordinaria, es digna de cosas
extraordinarias.
Por ilógico que parezca, María no actuó de manera impulsiva. Ella pasó tanto tiempo a los pies de su amigo que llegó a
comprender y a aceptar, mejor que los propios discípulos, el sacrificio de Jesús en la cruz. Los discípulos se
entristecían y no querían escuchar de la muerte de Jesús, ¡se trataba de su héroe! Y nadie quiere ver morir a su héroe. Pero
la relación que María tenía con Él la llevó a entender a cabalidad que Él ganaría solo a través de su sacrificio y sufrimiento.
María, con su perfume, preparó a Jesús para la victoria de su muerte, consciente de que luego, no tendría oportunidad
de ungirlo. Verás, luego de la muerte de Jesús, cuando las mujeres fueron a su tumba para ungirlo conforme lo establecían
las costumbres judías, Jesús ya no estaba ahí, pues, ya había resucitado.
pero en este caso, especialmente de María aprendemos que el amor a la Palabra de Dios es lo que realmente
importa en nuestra vida, y que cuando tenemos esta «única cosa necesaria», el resultado no puede ser otro que
la verdadera adoración que derrama nuestra alma ante el Señor.
También cuando leemos que «María eligió la mejor parte», nos damos cuenta que a veces somos muy
parecidos a Marta, y elegimos otras prioridades, pero que lo que realmente debemos anhelar y poner de
primero es el Señor. Así como el lo dijo el propio Señor: Buscad primeramente el reino de Dios.
Lo más importante de esta familia es que el Señor la amaba, la Biblia dice que «Jesús amaba a Marta, a su
hermana y a Lázaro.» (Juan 11:5), y seguramente podemos entender que esta dulce mención se extiende a
todos sus verdaderos discípulos
La tercera y última vez que vemos a María de Betania, es justo unos días antes de la crucifixión de Cristo
(Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9; Juan 12:1-8). Se había preparado una comida en casa de Simón el leproso,
probablemente un leproso que había sido sanado por Jesús y se había convertido en uno de Sus seguidores.
Marta nuevamente estaba sirviendo mientras Lázaro estaba a la mesa con Jesús y Sus discípulos. En un
momento, María abrió vaso de un alabastro, derramó una parte de ese costoso perfume sobre la cabeza y los
pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos
En segundo lugar, vemos en María una decidida convicción y confianza en su Señor, tanto que ella no
está obligada a defenderse frente a las críticas. ¿Con qué frecuencia aceptamos con entusiasmo una
oportunidad para justificarnos ante los ojos de los demás que nos critican y se burlan de nosotros,
especialmente cuando a nuestra fe se refiere? Pero si nosotros, como María, hacemos que el sentarnos
a los pies de Jesús y escucharle a Él sea nuestra prioridad, tendremos su profundo entendimiento, su
pasión por Cristo, y su fe absoluta en Su plan para nuestras vidas. Puede que no tengamos a Jesús
personalmente sentado en nuestras habitaciones, pero tenemos Su palabra, la biblia, y a partir de ahí
tenemos todo el conocimiento y la comprensión que necesitamos para vivir una vida de fe segura y
confiada como la de María de Betania.