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Diversidad Del Español en México

El contacto entre el español y las lenguas indígenas en México comenzó en el siglo XVI, resultando en un intercambio de préstamos léxicos en ambas direcciones. Palabras de origen náhuatl y de otras lenguas indígenas se han incorporado al español mexicano, enriqueciendo su léxico y diferenciándolo del español general. Además, se han observado influencias estructurales en el español hablado en México, aunque la evidencia sobre su origen es debatida.

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Diversidad Del Español en México

El contacto entre el español y las lenguas indígenas en México comenzó en el siglo XVI, resultando en un intercambio de préstamos léxicos en ambas direcciones. Palabras de origen náhuatl y de otras lenguas indígenas se han incorporado al español mexicano, enriqueciendo su léxico y diferenciándolo del español general. Además, se han observado influencias estructurales en el español hablado en México, aunque la evidencia sobre su origen es debatida.

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Diversidad del español en México: el aporte de las lenguas

indígenas

El contacto entre el español y las lenguas indígenas en el continente


inicia con la llegada de los españoles en el siglo XVI. En ese mismo siglo
ya se documentan préstamos de palabras del náhuatl en el español de la
época. De igual manera algunas palabras del español se incorporaron en
las diferentes lenguas indígenas para referentes como ‘vaca’, por
ejemplo (baga en otomí; baak en tepehuano del sureste) –lo que
muestra la doble dirección en la influencia entre las lenguas. Este
fenómeno tiene una motivación clara, ya que ante las nuevas realidades
y debido a la ausencia de referentes culturales, los hablantes suelen
nombrarlos en la lengua de origen. Esto ocurrió con los dos grandes
grupos que se enfrentaban a una nueva realidad. Sin embargo, los
préstamos no se limitaron a la necesidad de nombrar un referente
porque éste no existiera en la lengua. En el español de México, por
ejemplo, hemos incorporado a nuestro léxico varios términos para referir
a un niño (escuincle, chamaco, chilpayate).

Actualmente empleamos de manera cotidiana palabras que


provienen de varias lenguas indígenas. Además de los préstamos más
conocidos de origen náhuatl –como chocolate, tomate y aguacate, que
han trascendido nuestras fronteras– hay algunas palabras provenientes
de otras lenguas originarias que se emplean de manera general en el
país como tepache y huarache (provenientes del
purépecha), cigarro, cenote, achiote y pibil (provenientes del maya)
y guarura (proveniente del rarámuri ‘grandulón’).

Otras palabras, originarias de lenguas indígenas, solo se emplean en


alguna región del país. Por ejemplo, en Sonora buki refiere a los niños
(proveniente del yaqui); en Yucatán se emplea el
verbo anolar (proveniente del maya) para referir a la acción de deshacer
algo en la boca; en Chiapas es común escuchar bolo con el significado
de ‘borracho’ (proveniente del tsotsil). En Oaxaca la
palabra chunco (proveniente del zapoteco) se emplea para designar al
hijo menor de una familia. Se trata pues de palabras plenamente
incorporadas al español mexicano, que nos distinguen del español
general, el cual seguimos resignificando y adecuando a nuevas
realidades. Esto ocurrió con la palabra huachicol que no era tan usada
hace algunos años, y que se empleaba anteriormente para referir a una
bebida alcohólica adulterada, pero que dio lugar al
sustantivo huachicolero para referir a las personas que se dedican al
robo de combustible.

Alrededor de 1538 a 1650, surgieron nuevas dinámicas culturales como


producto de la conquista y colonización que llevaron a los hablantes a
aprender la lengua del otro, produciendo bilingüismo, entendido en
sentido amplio, como el hecho de que una persona hable dos
lenguas. Con el paso de los años y con el aumento de las relaciones
entre hispanohablantes y hablantes de lenguas originarias, el contacto
se va haciendo más intenso, y con ello la influencia lingüística va
permeando en las lenguas en contacto en ambas direcciones. Sin
embargo, como lo mencionamos al inicio, nos centraremos en ver qué
ha pasado con el español en México. Es importante mencionar que la
influencia de una lengua sobre otra no solamente se da importando
material, como ocurre con los préstamos, sino que es posible encontrar
influencias indirectas en las que el contacto se vea reflejado en la
modificación del sistema lingüístico de la lengua receptora (lo
expondremos más adelante).

Algunas características del español que hablamos se han atribuido a la


influencia de estructuras provenientes de alguna lengua indígena; tales
como el uso frecuente de diminutivos, la doble marcación de posesivos
(su casa de él frente a su casa; me duele mi cabeza frente a me duele la
cabeza) y la doble marcación de objeto (lo habla bien el español frente
a habla bien el español). Sin embargo, existen opiniones encontradas
acerca de dicho origen y no hay evidencias lingüísticas suficientes para
decantarse en cualquier sentido. Es verdad que en algunos casos es
clara la influencia de una lengua. Esto sucede, por ejemplo, con el
significado que le atribuyen los yucatecos al verbo buscar, pues en
maya el verbo kaxtik significa tanto ‘buscar’ como ‘encontrar’.

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