0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas16 páginas

Antiguo Egipto Eva Tobalina

Cargado por

samuel machuca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas16 páginas

Antiguo Egipto Eva Tobalina

Cargado por

samuel machuca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

"El Imperio Antiguo de Egipto"

Presentación:
Esta interesantísima conferencia tiene carencias visuales y, sobre todo, de sonido. Lo sentimos
de veras, pero entendemos que la calidad del contenido es muy alta y que se puede seguir bien.
En las demás conferencias, la calidad de imagen y sonido está muy lograda, cada vez más.
Esperamos que os gusten. Os dejamos con la profesora Eva Tobalina.

Profesora Eva Tobalina:


Buenas tardes. Bienvenidos a este curso dedicado a la historia del Antiguo Egipto. El periodo
del Egipto faraónico abarca más o menos unos 3300 años, ¿de acuerdo? Se extiende desde
finales del cuarto milenio antes de Cristo hasta el año 30 antes de Cristo, con el suicidio de
Cleopatra VII y la conquista de Egipto por parte de Roma.
Es un periodo, por tanto, como resulta evidente, amplísimo de tiempo y, desgraciadamente, para
darle la atención que merecería, nosotros tendríamos que dedicarle no solo cinco sesiones, sino
que tendríamos que dedicarle 50 sesiones. Y probablemente nos quedaríamos con ganas. Así
que nuestro propósito con este curso no es tanto hacer un recorrido exhaustivo, que es
imposible, por la historia del Egipto faraónico, sino darles a ustedes unas pautas muy claras,
muy sencillas, unos cimientos muy firmes para que ustedes tengan en la cabeza este periodo,
para que ustedes tengan en la cabeza bien ordenada la historia de Egipto faraónico y para que, si
quieren ustedes profundizar en un libro, o disfrutar de ver un documental, o disfrutar de ver una
película o una serie de televisión, ustedes ya tengan las bases de la historia del periodo muy
claras en la cabeza y puedan, como les digo, pues emprender ese camino de profundización o
bien disfrutar simplemente de un documental.
La sesión de hoy está dedicada al Imperio Antiguo. Vamos a hablar un poquito más adelante de
cómo se periodiza el Egipto faraónico y cuáles son las distintas etapas que vamos a ver a lo
largo del curso. En la sesión de hoy vamos a hablar de cuatro cosas, ¿de acuerdo? Voy a intentar
dejarles a ustedes muy claros cuatro conceptos, cuatro momentos del Imperio Antiguo.
En primer lugar, voy a tratar de explicarles a ustedes una pregunta que, desde luego, no vamos a
ser los primeros en hacérnosla: ¿Por qué Egipto? ¿Por qué en Egipto se desarrolló una
civilización tan extraordinaria? Porque ustedes, que seguro que muchos han visitado el Valle del
Nilo, han contemplado allí monumentos que no hay en ningún otro lugar, que no tienen
parangón en ninguna otra civilización de la tierra. ¿Qué tenía de particular el Valle del Nilo para
que allí se desarrollara una cultura tan extraordinaria como la cultura del Egipto faraónico?
En segundo lugar, y es lo que nos toca en esta sesión, pues vamos a hablar del nacimiento de
Egipto como estado, de cuando comienzan los primeros faraones, de cuando Egipto se convierte
en un reino unificado y comienza su etapa más brillante.
En tercer lugar, vamos a hablar del reinado de Zoser. No es el faraón más conocido, desde
luego, del Imperio Antiguo, pero sí el más importante de todo el periodo. Fue el faraón que
realmente dio comienzo al Imperio Antiguo, fue el faraón que realmente dio inicio a la etapa de
mayor esplendor del Imperio Antiguo y a una dinastía clave para este periodo, como es la
Tercera Dinastía.

Y por último, pero desde luego no menos importante, vamos a hablar de las grandes
construcciones arquitectónicas de esta etapa, del momento más conocido no solo de la historia
de Egipto, sino de uno de los conjuntos monumentales más conocidos de la historia de la
humanidad, que son las grandes pirámides de Guiza. ¿De acuerdo? Estos cuatro puntos son los
que van a centrar la sesión de hoy y que creo que son los cuatro aspectos más importantes del
Imperio Antiguo.
Voy a comenzar por el primero: ¿Por qué Egipto? Y es que, como les he dicho, resulta
absolutamente evidente que Egipto nos fascina todavía hoy, más de 2000 años después de la
caída del Egipto faraónico y de la muerte del último faraón egipcio, Cleopatra VII. Porque es
una civilización absolutamente excepcional. Las construcciones que hay en Egipto tienen una
magnitud, unas dimensiones, una grandeza, una abundancia inigualada por ninguna otra
civilización de la antigüedad. Ningún otro imperio contemporáneo pudo construir monumentos
de las dimensiones de los que erigieron los egipcios.
Pero es que además, la cultura egipcia tiene unas particularidades en sus manifestaciones
artísticas, en su religión, en su forma de enterrar a los muertos, en su manera de escribir, que
también nos llama tremendamente la atención porque no resulta en eso única, excepcional,
inigualada en ningún otro lugar ni en ninguna otra época de la historia. Así que, como les digo,
la primera pregunta que nos hacemos o el primer punto para entender el Egipto faraónico es:
¿por qué Egipto? ¿Qué tenía Egipto de particular para no solo realizar todas estas grandes
construcciones, sino para construir una civilización que fue mucho más brillante, mucho más
próspera, que dejó una huella mucho más profunda que la mayoría de las civilizaciones
contemporáneas?
Como les he comentado al principio, no somos nosotros precisamente los primeros que nos
hemos hecho esa pregunta, ni muchísimo menos. Otro personaje tan fascinado como nosotros
por el Antiguo Egipto, el abuelo de la historia, el probablemente casi el primer historiador, un
griego que se llamaba Heródoto y que provenía de la ciudad griega de Halicarnaso, hoy en la
costa de Anatolia, en Turquía, ya Heródoto a mediados del siglo V antes de Cristo se hizo esta
misma pregunta que nos estamos haciendo nosotros: ¿Por qué Egipto? ¿Qué tenía Egipto de
particular? ¿Qué había allí que no había en ningún otro lugar de la tierra?
Y lo cierto es que ya hace 2500 años, Heródoto, este griego de Halicarnaso, en sus libros de la
historia, ya dio en la tecla, ya encontró la respuesta a esta pregunta. Así que yo no les estoy
desvelando nada demasiado desconocido. Heródoto dejó escrito en el segundo de sus nueve
libros de la historia, el que dedicó precisamente al Valle del Nilo y a la historia de Egipto, dejó
escrito que "Egipto es un don del Nilo". Y es verdad.
El río Nilo tiene unas particularidades únicas que no comparte con ningún otro curso fluvial de
la tierra. Y son estas particularidades las del río Nilo las que explican las excepcionalidades de
la civilización egipcia. ¿Y qué particularidades son esas que tiene el Nilo que no tenga el
Amazonas o el Volga, o por poner un río que nos quede un poquito más cerca?
Probablemente todos ustedes sepan que el río Nilo es el segundo río más largo del mundo. El
primero es el Amazonas. Nace en el sudeste de África, mediante estos dos grandes ramales, el
Nilo Azul y el Nilo Blanco, y recorre unos 6000 kilómetros de sur a norte, desde, como les digo,
los macizos montañosos del sudeste de África, hasta desembocar en el delta del Nilo, en el mar
Mediterráneo.

En ese viaje, el río Nilo pasa por las tierras altas de los macizos montañosos de Etiopía. Y
resulta que, si se fijan en un mapa, pueden ver ustedes la línea del Ecuador. Si se fijan, este
macizo etíope se encuentra muy cerca del Ecuador y, por tanto, como suele suceder, está
sometido a los vientos, a las tormentas, a la influencia meteorológica de los monzones, estos
fenómenos meteorológicos que se dan pues en estas latitudes ecuatoriales, en la zona del océano
Índico.
Pues bien, como resultado de las lluvias del monzón a comienzos del verano y finales de
primavera, comienza a llover muchísimo, pero muchísimo. Comienzan a haber unas lluvias
monzónicas, nunca mejor dicho, absolutamente torrenciales que descargan sobre el macizo
etíope y que cargan el Nilo Blanco, el Nilo Azul, los cargan completamente, no solo de ingentes
cantidades de agua descargada por las lluvias monzónicas, sino además con una gran cantidad
de tierra, una gran cantidad de detritos arrastradas por estas lluvias.
Y esta corriente del río, que se hace torrencial en muy poco tiempo, esa crecida del río que se
forma en el macizo etíope, va avanzando hasta llegar al Valle del Nilo. Y las lluvias que
cayeron a finales de primavera y a comienzos del verano en Etiopía, alcanzan a comienzos del
mes de julio, y sobre todo entre agosto, septiembre y octubre, alcanzan el Valle del Nilo.
Que ahora ya saben que este fenómeno quedó casi en su totalidad anulado por la construcción
de la presa de Asuán. Pero antes de la construcción de la presa, esta enorme crecida que venía
del macizo etíope se desbordaba por las tierras llanas que rodeaban el Valle del Nilo y cubría
kilómetros y kilómetros y kilómetros cuadrados del Valle y del Delta de todo este barro, de toda
esta tierra arrastrada por las lluvias torrenciales.
¿Qué ventajas proporcionaba esto a los egipcios? Pues dos ventajas absolutamente claves para
una civilización que depende en todo de su producción agrícola y ganadera. En primer lugar, las
aguas del Nilo proporcionaban a los egipcios abundancia de agua dulce. Las aguas de la crecida
dejaban un terreno húmedo tremendamente fértil donde, con el calor de Egipto, pues era muy
sencillo que crecieran las cosechas.
Como les digo, las aguas de la crecida, cuando comenzaban a retirarse ya a partir de noviembre
y diciembre, dejaban todos los alrededores del cauce fluvial cubiertos de un barro
tremendamente fértil. Y además, como el fenómeno se renovaba todos los años, en lugar de
tener que descansar la tierra para que recuperara los nutrientes, o en lugar de tener que abonarla,
los egipcios recibían tierra nueva procedente de la crecida del Nilo, tierra nueva todos los años,
con lo cual era una tierra que siempre estaba cargada al máximo de todos los nutrientes que
necesita la agricultura.
Pero es que además de recibir una tierra tremendamente fértil y de convertir todas las orillas del
Nilo en un territorio perfecto para la agricultura, y que se renovaba en sus nutrientes cada año
con la crecida del Nilo, la crecida se producía de forma normalmente poco destructiva. Las
aguas iban saliéndose de su cauce suavemente. No era una inundación como la que estamos
acostumbrados a ver de la gota fría o de otro tipo de fenómenos. Y además, las inundaciones se
producían en las mismas fechas todos los años.
De tal manera que se podía predecir cuándo iba a tener lugar la inundación. Y del mismo modo
que se podía predecir cuándo iba a tener lugar la inundación, los egipcios comenzaron a contar
con medidores a los que hemos dado el nombre de nilómetros, los medidores de las aguas del
Nilo, ubicados en el curso alto del río, que cuando comenzaba la crecida les decían a los
egipcios cuál iba a ser la extensión máxima de la misma.
Con el paso del tiempo, a medida que iban observando cómo se producían las crecidas, los
egipcios descubrieron que cuando el agua del río, al llegar a Egipto, al llegar al Valle del Nilo,
tenía una altura determinada, los metros cuadrados de crecida que iban a tener como
consecuencia de esa crecida pues iban a ser X. O sea, según lo alta o baja que fuera la crecida
del Nilo al llegar al país.
Esto significaba que los egipcios podían hacer algo que hoy en el año 2021 los agricultores no
pueden hacer. Y es que los egipcios ya podían saber cómo iba a ser su cosecha según cómo
fuera la crecida del Nilo. Como el crecimiento de lo que sembraran dependía únicamente de ese
barro fértil y de la humedad que tenía acumulada debajo, los egipcios sabían que, según de
grande según el tamaño que tuviera el desbordamiento de las aguas, tan así de grande iba a ser
la cosecha, la cantidad de víveres que iban a recolectar.
Con lo cual, antes incluso de empezar a sembrar, ya sabían cuánto iban a cosechar. Y sabían si
el año siguiente iba a ser un año de abundancia, sabían si el año siguiente pues iba a haber
alimento de sobra y les convenía vaciar los almacenes y exportar la comida sobrante, o si por el
contrario el año siguiente iba a ser un año de escasez, iba a ser un año en el que el Nilo había
crecido muy poco y las cosechas iban a ser muy pobres, y por tanto lo que convenía era ahorrar
y almacenar la comida para que el año siguiente no hubiera hambrunas.
Esa capacidad, que como les digo no la tenemos ni siquiera hoy en día, que dependemos de la
lluvia y del frío y de las heladas y de las sequías, esa capacidad les otorgó a los egipcios una
ventaja tan absolutamente brutal sobre el resto de civilizaciones que les rodeaban, que fue la
clave que nos explica la magnificencia y el extraordinario desarrollo de su civilización.
Y he mencionado pues las ventajas de carácter agrícola que le proporcionaba el río. Pero es que
el río ofrecía muchas más ventajas. En primer lugar, como les he dicho antes, proporcionaba
agua dulce en abundancia, ¿de acuerdo?, disponible a lo largo de todo el país.
En segundo lugar, el Nilo era una arteria de comunicación simplemente perfecta. Los egipcios
tenían una autopista de seis mil kilómetros cuando el resto de civilizaciones pues ni siquiera
tenían caminos. El Nilo, pues la corriente va de sur a norte, permitía montar las mercancías en
los barcos en el sur y simplemente con la corriente llegaban hasta el norte de Egipto,
vertebrando completamente todo el país. Y si uno quería hacer el camino al revés, pues siempre
era posible desplegar una vela o usar tracción animal que desde las orillas iba tirando de los
barcos de norte a sur.
Todavía hoy, si han ido ustedes a Egipto y han visitado el país, es muy probable que lo hayan
visitado en un barco. El medio de transporte por excelencia de un reino que no necesitaba
construir carreteras porque tenía algo muchísimo mejor, que eran las aguas del Nilo.
En el Nilo además había pesca, una pesca abundantísima, y había muchísimas aves acuáticas
que eran muy apreciadas por los egipcios y que podían cazar en gran abundancia,
particularmente en los cañaverales del Delta, y que también proporcionaban alimentos, no solo
recursos agrícolas.
Y por último, en los alrededores del Nilo crecían abundantísimamente las plantas de papiro, que
eran el principal soporte de escritura de la civilización egipcia. Así que hasta eso les
proporcionaba el Nilo. Hasta eso, el río era un elemento absolutamente fundamental.

Con todas estas ventajas del Nilo, como les digo, pues no es de extrañar que los egipcios
llegaran a aventajar tantísimo a la mayoría, sino a todas, de las civilizaciones contemporáneas y
a construir un reino brillantísimo desde el cuarto milenio antes de Cristo hasta el siglo primero
antes de nuestra era.
Esto es por lo que se refiere a "por qué Egipto". Vamos con la segunda cuestión, el segundo
asunto que queríamos abordar en la sesión de hoy, que es el nacimiento del Egipto faraónico.
Y es que, como les he comentado antes, la historia del Antiguo Egipto, los egipcios
consiguieron construir una civilización increíblemente sólida que se extendió a lo largo de un
periodo de tiempo mayor que ninguna otra civilización sobre la Tierra. Y los primeros albores
de la civilización egipcia comienzan pues finales del Neolítico, en época calcolítica, comienzan
a finales del cuarto milenio antes de Cristo. Y aquí, como les he dicho, pues termina en el año
30 con la conquista de Octaviano y el suicidio de Marco Antonio y Cleopatra.
Esto es lo que vamos a intentar ir viendo a lo largo del curso. Hoy, en la primera sesión, pues
nos vamos a centrar estrictamente en la etapa del Imperio Antiguo, en el primer periodo de la
historia de Egipto en el que Egipto llegó a construir un estado unificado.
Ah, este primer periodo del que vamos a hablar hoy en clase pues comienza con la época
protodinástica y tinita, que ya vamos a explicar en qué consistían, y que son periodos en los que
el estado egipcio está en formación, está empezando a construirse. Y vamos a terminar o vamos
a llegar al más importante de la clase, hablando del Imperio Antiguo, que como veremos duró
unos 500 años a finales del tercer milenio antes de Cristo.
Esta clasificación que ven ustedes aquí, con estas cronologías que son todas aproximadas
porque las fechas, sobre todo para el Imperio Antiguo y el Imperio Medio, las tenemos
literalmente cogidas con pinzas, cogidas con alfileres, esta clasificación que ven aquí es la
clasificación que han hecho los historiadores, que examinando la historia del Antiguo Egipto
pues han dividido esta historia en estos periodos, en estos imperios y en estos periodos
intermedios que ven ustedes.
Sin embargo, paralela a esta división cronológica en imperios que realizaron los historiadores,
los egipcios habían hecho también su propia división, su propia organización de su propia
historia. En época helenística, en la época de los faraones griegos, después de que Egipto era
conquistado por Alejandro Magno, en época de los tolomeos, un sacerdote egipcio llamado
Manetón escribió, por orden de los faraones tolemaicos, por orden de los faraones griegos, una
historia de Egipto para, de acuerdo, para fomentar la grandeza del reino tolemaico. Escribió una
historia del Egipto faraónico.
Y en esa historia del Egipto faraónico, Manetón no divide la historia de Egipto en imperios y en
periodos intermedios, sino que la divide en dinastías, ¿de acuerdo? En 31 dinastías. La primera
dinastía comenzaría... Las primeras dinastías comenzaron con los dioses, que fueron según
Manetón los primeros faraones de Egipto. Después pues eso se fueron sucediendo 31 dinastías
hasta que llegamos a la 31ª, que fue la dinastía de los tolomeos y de las cleopatras, la última
dinastía del Egipto faraónico.
Por eso, cuando ustedes se encuentran con cualquier escrito, con cualquier documental, con
cualquier cosa dedicada a la historia del Antiguo Egipto, ustedes van a encontrar dos
cronologías o dos clasificaciones. Les van a decir: "esto es del Imperio Antiguo y pertenece a la
Quinta Dinastía", o "esto es del Imperio Medio y pertenece a la Duodécima Dinastía", o "esto es
del Imperio Nuevo y pertenece a la Decimonovena Dinastía, la dinastía de Ramsés, la dinastía
de los ramésidas".
Y como les digo, pues van a tener que tener ustedes siempre en cuenta que les van a hablar de
imperios y de dinastías, uniendo estas dos formas de organizar la historia del Antiguo Egipto de
las que disponemos.
Y bien, ¿cómo surgió el Egipto faraónico? ¿Cómo empezó a haber un estado en Egipto? ¿Cómo
comenzó Egipto a unificarse? Bien, aquí tienen ustedes un mapa del Antiguo Egipto. Egipto se
divide en dos grandes zonas con las que nos conviene familiarizarnos porque las vamos a estar
utilizando durante todo el curso.
La zona septentrional, la zona del delta del Nilo, recibe el nombre de Bajo Egipto, ¿de acuerdo?
Bajo Egipto. Mientras que la zona meridional, a partir del final del Delta pues hasta las cataratas
de Asuán, toda la zona meridional recibe el nombre de Alto Egipto, ¿de acuerdo? El Alto Egipto
al sur, el Bajo Egipto al norte. Bajo Egipto, el Delta. Alto Egipto, el valle.
Cuando empieza a surgir la civilización egipcia, como les digo, en época calcolítica, en la edad
de cobre, en torno a finales del cuarto milenio antes de Cristo, este territorio ya tiene una cultura
común, una religión muy parecida, unas costumbres similares, pero está dividido en una miríada
de pequeños estados. En el Delta encontramos ciudades-estado, bueno, ciudades que son en sí
mismas una construcción política y controlan un diminuto territorio alrededor. Y en el valle
encontramos pequeños principados que también tienen una capital pero que controlan
normalmente al norte y al sur de esa capital un territorio un poquito más extenso.
Este periodo en el que Egipto está dividido en un montón de pequeños estados, ciudades-estado,
principados, a menudo enfrentados entre sí, se va a extender durante muchísimo tiempo, ¿de
acuerdo? Durante siglos, durante cientos de años, en los que además poco a poco se va
conformando la cultura egipcia.
A finales del cuarto milenio aparece, en una excavación en el valle, en el Alto Egipto, un objeto
aparentemente poco importante que, desde luego, había tenido un uso pues no muy relevante. Se
trataba tal vez de una paleta para cosméticos, de una paleta para mezclar aceites o para mezclar
cosméticos que se aplicaban sobre el rostro, pero que puede que albergue el secreto del
momento en el que Egipto dejó de estar dividido en un montón de pequeños estados y pasó a
formar una única construcción política, y nacieron por fin los faraones que gobernaban en el
valle y en el delta.
Ese objeto es este que tienen ustedes aquí delante. Tenía dos caras, y vemos una de las caras y
aquí vemos la otra de las caras. Y es conocido popularmente como la Paleta de Narmer, la
paleta de Narmer, porque parece que este personaje que aparece representado más grande que
los demás en las dos caras, esta de aquí y esta de aquí, podría tener ese nombre de Narmer, que
aparece escrito en esta parte superior de las dos caras de la tableta con estos protojeroglíficos
que representan pues una especie de pez (nar) y un cincel (mer), que como les digo nos darían el
nombre de Narmer, y que sería el protagonista de, como ellos habían dicho, que esta tableta
puede contener el indicio de que Egipto estaba comenzando a unificarse.
¿Cómo podemos entender esa idea? Pues es una paleta para nosotros, bueno, para entenderlo
tenemos que examinar estos símbolos de la realeza egipcia. Los egipcios eran muy conscientes
de que su país estaba formado por dos territorios: el delta o Bajo Egipto, y el valle o Alto
Egipto. Y los faraones, los gobernantes de los dos territorios, representaban esa dualidad a
través de la corona que solían llevar en la cabeza.
Cuando querían representarse como gobernantes del Alto Egipto, se tocaban con una corona
alta, estrecha, de color blanco, la corona blanca. Y cuando querían representarse como
gobernantes del Bajo Egipto, se tocaban con una corona de color rojizo, de color rojo, y más
baja, más achaparrada, la corona roja. Y cuando querían mostrar que gobernaban ambos
territorios, pues llevaban una corona que era compuesta y que incluía la corona alta y estilizada
del Alto Egipto y la corona baja y de color rojo del Bajo Egipto, la corona doble.
Volvamos a la paleta de Narmer. Volvamos a la paleta de Narmer. Esta pieza hallada en
Hieracómpolis, en el Alto Egipto. Si se fijan, vamos a ver primero este lado, el lado derecho.
Pues tenemos a un personaje representado mucho más grande que los demás. Por tanto, debe de
ser más importante que los demás, debe de ser el príncipe, debe de ser el gobernante. Y lo
vemos en una actitud belicosísima. Está cogiendo a este otro personaje del pelo, levanta en una
mano una maza de guerra, delante de él hay un halcón que tiene cogido a otro personaje por las
narices, del que solo vemos la cabeza. En la parte inferior vemos a dos personajes tirados por el
suelo en una postura antinatural, muertos o vencidos por el personaje. Y él lleva en la cabeza la
corona alta y de color blanco y estilizada que indica el gobierno sobre el valle, el gobierno sobre
el Alto Egipto.
Vamos al otro lado de la tableta, a la otra cara de la tableta. Ahí representa al mismo personaje,
porque tiene el mismo protojeroglífico en la parte superior, y además volvemos a ver el nombre
de Narmer representado aquí. Y tenemos, pues, de abajo a arriba, tenemos esta ciudad
fortificada con este otro personaje también tirado en el suelo en una postura descompuesta, y un
toro que está derribando las murallas de la ciudad. En el centro tenemos estos dos animales
fantásticos de cuello antinaturalmente largo, controlados por estos esbirros, en una
manifestación también de poder sobre las bestias. Y en la parte superior tenemos al monarca
que, en este caso, les cuadro la imagen, veis el jeroglífico Narmer, tenemos al rey que lleva esa
corona baja y de color rojo que indicaría el gobierno sobre el Bajo Egipto, sobre el delta,
acompañado de una serie de sirvientes, precedido como vemos aquí de otros miembros de su
séquito o de su ámbito con estandartes, y que tiene delante de él la representación de un montón,
entendemos que de enemigos vencidos, a los que les han cortado la cabeza y la han colocado
entre las piernas.
¿Qué es lo que representa esta paleta de Narmer? ¿Qué información nos pueden proporcionar
estas extrañas escenas acerca de la historia faraónica? Bueno, pues no podemos decirlo con total
certeza porque no hay más textos que el nombre del personaje, pero todo parece indicar que
tenemos aquí a un príncipe, tal vez del Alto Egipto –la paleta fue hallada en el valle, en el Alto
Egipto–, y la parte en la que se representa con la corona del valle es la parte más grande, la parte
en la que él aparece pues más destacado.
Tal vez tengamos aquí a un príncipe del Alto Egipto que sometió a todo el resto del valle, que
consiguió controlar todo el valle, y que, en esta otra representación, aquí lo vemos con la corona
del Bajo Egipto, consiguió también someter las ciudades-estado del delta. Así que, si nuestra
interpretación es correcta, estaríamos aquí delante del primer, entre comillas y con muchas
precauciones, estaríamos delante del primer faraón, del primer hombre que consiguió gobernar
sobre el valle y sobre el delta, y que habría sido el fundador del Egipto faraónico, no del Egipto,
sino del Egipto en el que hay un gobernante para las dos unidades, para las dos partes en las que
está dividido.
A partir, por tanto, de este Narmer –que insisto, no podemos afirmarlo con seguridad, incluso
hay algunas fuentes literarias que nos dan otros nombres para el primer faraón de Egipto–, pero
más o menos creemos que a partir de este Narmer, que podría ser el primer faraón de la Primera
Dinastía, pues comienza un periodo de la historia del Antiguo Egipto que calificamos de
periodo tinita, ¿de acuerdo? Periodo tinita.
En esta etapa, el delta y el valle ya tienen un mismo gobernante, ya tienen un faraón, que serían
los descendientes, los sucesores de este Narmer tan belicoso que hemos visto en la paleta. Sin
embargo, creemos que, a lo largo de este periodo, que por cierto si se fijan fue larguísimo, unos
500 años, medio milenio, creemos que a lo largo de este periodo la vertebración entre las dos
mitades de Egipto era todavía muy deficiente, y creemos que a lo largo de este periodo pues el
estado egipcio todavía no funcionaba de manera especialmente engrasada.
Que bueno, habían sido sometidas las dos partes, tenían un gobernante en común, pero todavía
no se había alcanzado una verdadera unión política administrativa que realmente integrara las
dos partes. A lo largo de este periodo, parece que la capital de este Egipto estaría ubicada en el
valle, en la ciudad de Tinis, por eso se llama esta etapa el periodo tinita. Y parece que es posible
que en esta primera dinastía también se fundara una ciudad destinada a ser importantísima en la
historia de Egipto, que es la ciudad de Menfis, "la balanza del doble país".
Esta ciudad de Menfis está ubicada justo donde acaba el delta y justo donde empieza el valle,
justo en la frontera por tanto entre el Bajo Egipto y el Alto Egipto, y en consecuencia estaría
pues eso, en la mitad de estas dos almas que tiene el Valle del Nilo. Por eso le llamaban "la
balanza del doble país", de acuerdo, la ciudad que está en la balanza de las dos tierras. La ciudad
de Menfis que, como les digo, probablemente habría sido fundada a lo largo de este llamado
periodo tinita.
Bueno, este periodo tinita, como les he comentado, dura unos 500 años, desde finales del cuarto
milenio antes de Cristo hasta el siglo XXVII antes de Cristo, que se dice pronto, antes de Cristo,
hasta el reinado de este faraón que, como les he comentado antes en la breve introducción que
he realizado, creemos que fue el faraón más importante del Imperio Antiguo.
Este periodo tinita, como les he comentado, dura unos 500 años, desde finales del cuarto
milenio antes de Cristo hasta el siglo XXVII antes de Cristo, hasta el reinado de este faraón que,
como les he comentado antes en la breve introducción que he realizado, creemos que fue el
faraón más importante del Imperio Antiguo. No el más conocido –no es Keops, no es Kefrén, no
es Micerino–, pero sin duda fue el más importante de todos. Y les voy a tratar de explicar
naturalmente quién es este Zoser.
Parece que Zoser fue el segundo faraón de la Tercera Dinastía. Esto es, gobernaron los faraones
de la Primera Dinastía, los sucesores de Narmer, los faraones de la Segunda Dinastía, comenzó
una Tercera Dinastía en la persona del predecesor de Zoser, y finalmente, en algún momento a
mediados del siglo XXVII antes de Cristo, llegó al trono este faraón llamado Zoser.
Bueno, pues este faraón fue el hombre que emprendió las reformas administrativas, políticas,
religiosas, como vamos a ver, incluso artísticas, necesarias para articular perfectamente todo el
Egipto faraónico, para convertir al Valle del Nilo y a las ventajas que les proporcionaba el río en
una maquinaria de generar prosperidad durante toda la antigüedad para los egipcios de las
etapas posteriores.

Para los egipcios del Imperio Medio, para los egipcios del Imperio Nuevo, para los egipcios de
la época helenística, el Imperio Antiguo que comenzó con este personaje fue la época más
espléndida de su historia. Los egipcios que vinieron después siempre quisieron, siempre
creyeron que esta había sido el momento más espléndido de su indigación, y como les digo, ese
Egipto que por fin funcionaba como una maquinaria engrasada, ese Egipto en el que el faraón
realmente ya tenía poder sobre el valle y el delta y ya estaban completamente unidos, pues
comienza con la persona, con el reinado de este Zoser.
Por eso se considera que con él termina el periodo tinita, ¿de acuerdo?, esta época de
construcción del reino, y comienza el verdadero Imperio Antiguo, que se extenderá desde la
Tercera Dinastía, desde Zoser, hasta la Sexta Dinastía.
¿Qué hizo? ¿Qué reformas llevó a cabo Zoser para que con él Egipto empezara a funcionar
muchísimo mejor de como lo había funcionado antes y para que quedara ya completamente
articulado y unida las dos unidades, la del delta y la del valle? Bueno, pues llevó a cabo
muchísimas reformas.
Número uno: parece que por fin se traslada definitivamente la capital a la ciudad de Menfis, un
lugar mucho más central, como les he dicho, un lugar que estaba al lado del delta y al lado del
comienzo del valle, y que permitía gobernar mejor las dos partes.
En segundo lugar, Zoser también llevó a cabo una profunda reforma religiosa que parece que
arranca por él y culmina con la Quinta Dinastía, un par de siglos más tarde. Este momento, yo
les había dicho que Egipto tenía una misma cultura y una religión más o menos común, pero
parece que en las distintas ciudades de Egipto y en el delta y en el valle había algunos dioses del
panteón que recibían culto de forma preferente.
Todos tenían dioses comunes, pero en el delta tenían sus dioses predilectos y en el valle tenían
también sus dioses preferidos. Y al final, aunque como les digo todos compartían la misma
religión, el culto preferente que unos y otros daban a unas divinidades pues contribuía a separar
un poco el valle y el delta, perjudicaba la unión.
Pues bien, Zoser promovió que una divinidad que ya existía, el dios del mediodía, el dios que
está, el dios del sol que está justo en el centro del cielo, Ra, pues que este dios Ra, este dios del
sol, se convirtiera en la divinidad suprema de Egipto, ¿de acuerdo?, en la divinidad más
importante, y que recibiera culto preferente en todo el país por encima de todo el resto de
divinidades, y que sus templos fueran más importantes, y que sus sacerdotes fueran más
importantes, y que el propio faraón, el propio Zoser, fuera llamado "Hijo de Ra", y además fuera
el principal sacerdote de este culto al dios solar.
Una reforma destinada a unificar a los egipcios en torno al culto al dios Ra, pero destinada
también a aumentar el poder del faraón en calidad de hijo de Ra y principal sacerdote de este
dios. Además, la ciudad donde se rendía culto a Ra de forma más preferente, la ciudad donde
estaba el templo más importante en honor del dios del sol, se encontraba al ladito de Menfis, ¿de
acuerdo?, un poquito al norte de Menfis, y recibía el nombre de Heliópolis.
Hoy en día, tanto Menfis como Heliópolis, que hace 5000 años eran dos localidades separadas,
hoy en día son barrios de El Cairo, ¿de acuerdo?, que ha crecido tantísimo que ha absorbido
varias localidades que en la antigüedad pues eran localidades distintas.

Además de esta transformación religiosa, Zoser también reformó completamente la


administración. Creó una serie de departamentos dedicados a optimizar el aprovechamiento de
las crecidas del Nilo, a realizar un catastro porque cada vez que el Nilo crecía borraba parte de
los lindes entre las fincas y de los mojones, creando un montón de problemas entre los
propietarios –que ustedes se pueden imaginar, hoy ya hay problemas con los mojones, pues
imagínense si el Nilo anula completamente las lindes entre las fincas–, reorganizar la ingeniería,
el tesoro real, los impuestos.
Zoser reorganizó también la organización administrativa territorial de todo Egipto. Dividió todo
Egipto en provincias llamadas nomos, que tenían un tamaño similar y que tenían una capital a la
que se podía acceder fácilmente en el transcurso de un solo día desde cualquier punto del nomo,
facilitando que los ciudadanos pudieran acceder cómodamente a la capital del nomo a realizar
sus actividades administrativas.
En fin, como ven, modificó de arriba a abajo, desde el punto de vista religioso, administrativo,
de gobierno, de división territorial, todo el Egipto faraónico para convertirlo en un país mucho
más próspero, mucho más productivo, que aprovechaba mucho mejor los beneficios del Nilo.
Y estos no fueron los únicos cambios que llevó a cabo Zoser. Zoser también transformó de una
forma decisiva el arte. Pero para entender cómo Zoser transformó el arte, tenemos que hablar un
poquito de las creencias que tenían los egipcios acerca del más allá.
Los egipcios pensaban que dentro de nosotros había de alguna manera dos almas, o que nuestra
parte espiritual tenía dos partes. Y que cuando moríamos, a esas dos partes, nuestro yo
espiritual, ocurrían cosas. Una de estas partes recibía el apelativo de "Ba". Y los egipcios creían
que cuando moríamos, el Ba salía volando de nuestro cuerpo y se iba, de momento no nos
interesa demasiado saber a dónde se iba. Por eso a veces se les podía representar con el rostro
del difunto, la apariencia de un pájaro, para mostrar que salía volando del cuerpo y se marchaba,
para volver.
Sin embargo, había otra parte de nuestra alma, otro pedazo de nuestra parte espiritual, la parte
además que en opinión de los egipcios era la que siempre nos invitaba a actuar correctamente, la
que era esa vocecita de nuestra conciencia que nos decía que fuéramos buenos, generosos y
gentiles con los que nos rodeaban. En último término, la mejor parte de nosotros mismos.
Bueno, pues los egipcios creían que esa mejor parte de nuestro interior, a la que daban el
apelativo de "Ka", se quedaba rondando en torno a nuestro cadáver de forma indefinida después
de que nosotros hubiéramos vivido. De tal manera que nuestro espíritu seguía vivo alrededor de
nuestro cuerpo cuando nosotros hubiéramos ya muerto. Y yo creo que de alguna manera es
consolador para los familiares del difunto el saber que esa persona a la que has querido y que
acaba de fallecer sigue viva. Pero es que sigue viva ahí, y el Ka está rodeando el cuerpo del
muerto y te oye cuando le hablas, y se alimenta de los alimentos que tú le llevas, y se viste
espiritualmente de la ropa o de los adornos que tú llevas al túmulo.
Sin embargo, para que el Ka pudiera seguir existiendo durante toda la eternidad, de forma
indefinida, para que pudiera seguir viva la mejor parte de nosotros mismos, era necesario que el
cuerpo también se conservara, porque de algún modo el Ka no podía existir si el cuerpo de su
dueño desapareciera. Y eso es lo que nos explica una de las costumbres que más nos han
llamado la atención de los antiguos egipcios, que nos han parecido más exóticas de su
comportamiento, que es la costumbre de la momificación.
La momificación consiste simplemente en convertir nuestros cadáveres en carne seca, en
mojama, para garantizar su conservación, para que así nuestro cuerpo seco pueda seguir durante
toda la eternidad albergando a nuestro Ka, y esa mejor parte de nosotros mismos pueda seguir
viva durante todo el tiempo.
Naturalmente, los egipcios pues contaban con que, por mucho que momificaran a una persona,
le sacaran las vísceras, lo secaran –en fin, lo convirtieran en una especie de bacalao seco o de
jamón seco–, pues la carne tiene sus debilidades, y muchas veces pues las momias, por una
humedad, por un desperfecto, por algo, pues podían perderse, ¿no?, como también la carne seca
se puede perder.
Así que los egipcios se acostumbraron a colocar también en sus tumbas estatuas que eran
retratos lo más cercanos posibles del muerto, para que el Ka, si se perdía la momia, pudiera
reconocerse en esa estatua y de esa manera, aunque se perdiera la momia, pues el Ka pudiera
seguir descansando y existiendo y oyéndote durante toda la eternidad, pues viviendo o
descansando o vinculado a estas estatuas que había en las tumbas.
Todo este proceso era tan importante para los egipcios, este asunto de la conservación del Ka,
de la vida en el más allá de nuestro Ka, de nuestra mejor parte, de nuestra alma, que había una
divinidad dedicada exclusivamente a supervisar el proceso de momificación y a vigilar las
necrópolis, que era el dios Anubis, el dios de cabeza de chacal. Por cierto, que las necrópolis,
las tumbas, se construían con una especie de forma de paralelepípedo. Esta forma que ven
ustedes aquí recibían el apelativo de "mastabas". Así llamamos a las tumbas de los egipcios del
Imperio Antiguo.
Tenían una parte subterránea donde se depositaba la momia, una parte accesible en superficie
donde los deudos podían ir a conversar con el difunto muerto y podían ir a llevarle comida y
vestidos y todo aquello de lo que el Ka hubiera disfrutado en vida. Y las necrópolis siempre se
construían en la orilla occidental del Nilo, mientras que la orilla oriental se reservaba
preferentemente para los lugares habitados, para las ciudades, para los templos o para los
palacios.
Y es que, para los egipcios, el más allá estaba a occidente. Y esto es una cosa curiosa porque lo
comparten muchas civilizaciones. El más allá estaba a occidente, y cuando alguien moría, los
egipcios no decían "se ha muerto", sino que decían "ha viajado a occidente", "ha partido a
occidente", se ha ido al más allá, al otro lado de la orilla del río. Por eso ustedes, cuando viajan
a Egipto, ven los templos de Luxor y Karnac en la orilla oriental, pero van al Valle de los
Reyes, a las tumbas de los faraones del Imperio Nuevo, en la orilla occidental del Nilo. O en
Guiza, cruzan el Nilo para ir a visitar las pirámides y las tumbas de los faraones del Imperio
Antiguo.
¿Cómo eran las tumbas de los faraones, ya que estamos hablando de ellas? Bueno, los faraones
también se enterraban en mastabas, que tenemos una gran mastaba tal vez perteneciente a un
faraón de la Tercera Dinastía. Ah, lo que pasa es que las mastabas de los faraones y de un
gobernante eran muchísimo más grandes que las mastabas de la gente sin tanta importancia.
Sin embargo, todo este asunto del Ba, del Ka, de las mastabas y del modo en el que entendían
los egipcios la muerte, ha venido a cuenta de que yo les he dicho que Zoser cambió el arte
egipcio. Y cambió el arte egipcio cambiando la forma en la que se enterraban los faraones. Y es
que Zoser, que como les he dicho y vuelvo a insistir fue un gobernante absolutamente clave para
entender el Egipto faraónico y el fundador del Imperio Antiguo, cuando se construyó su tumba
–ven aquí–, empezó a construir una mastaba, esta que ve marcada en el número uno, con su
pasaje subterráneo donde debía estar la tumba del monarca, etcétera, etcétera.
Pero después, por algún motivo, decidió superponer varias mastabas en tamaño decreciente
encima de la mastaba original que iba a ser su tumba. Y después de haber realizado estos
trabajos, no contento con ello, volvió a añadir varias hileras, ¿de acuerdo?, de paralelepípedos
de tamaño decreciente, hasta ir construyendo un edificio con el aspecto que ven ustedes
marcado con el número tres. De tal manera que Zoser fue el primer faraón que decidió, en lugar
de enterrarse en una mastaba como todos los demás, enterrarse en una pirámide escalonada, que
es esta pirámide escalonada de Saqqara, como tumba del faraón Zoser que ustedes pueden
visitar.
Así que Zoser no solo fue el primer faraón del Imperio Antiguo, no solo fue el faraón que
trasladó la capital a Menfis, no solo fue el faraón que construyó el entramado administrativo
egipcio, sino que fue el primer faraón que construyó una pirámide y que se enterró
presumiblemente en una pirámide.
¿Por qué decidió Zoser cambiar algo tan difícil de cambiar, y más aún para los egipcios, para
una cultura como la egipcia? Fíjense que es algo complicadísimo de cambiar porque va contra
lo más profundo de nuestras creencias. ¿Por qué Zoser decidió abandonar la mastaba y empezó
a construir la pirámide como forma de enterramiento? Pues eso tiene que ver con el nuevo culto
solar que el propio Zoser estaba impulsando a lo largo de su reinado.

Los templos en honor del sol que conservamos, aunque son posteriores –ya de la Quinta
Dinastía, también del Imperio Antiguo–, estos templos probablemente estaban presididos por un
gran obelisco, que al final es una especie de gran columna coronada por una gigantesca
pirámide. Y estos obeliscos eran la forma de rendir culto, la forma de mostrar la devoción hacia
el dios Ra, hacia el dios del sol.
Creemos que es posible, aunque naturalmente no lo podemos afirmar con seguridad, que cuando
Zoser elige la forma de pirámide para enterrarse, está tratando de que su tumba se parezca más
posible al final de un obelisco, para que la tumba del faraón, que colocó al dios del sol como la
principal divinidad de Egipto y que él mismo se titulaba "Hijo del Sol", "Hijo de Ra", también
tuviera una forma que recordara al dios del sol, que también recordara a los templos en honor
del dios Ra.
El caso es que esta idea de Zoser de enterrarse en una pirámide tuvo un éxito enorme, y el resto
de los faraones que le sucedieron decidieron también enterrarse ellos en pirámides. Lo que pasa
es que construir una pirámide que sea muy parecida al final de un obelisco –esto es, una
pirámide que tenga una relación perfecta entre su base y su altura y todas sus caras, y tenga las
caras lisas como la de un obelisco, y no escalones como la pirámide escalonada de Zoser–, pues
es una empresa que, creo no sé si lo han intentado en sus casas, pero es una empresa
tremendamente complicada.
Los sucesores de Zoser tuvieron muchísimos problemas. La pirámide de Zoser ha tenido
muchos problemas de inestabilidad, ha estado a punto de caerse muchas veces. Hoy en día
parece que ya se ha podido consolidar en gran medida con dinero proveniente de la Unión
Europea. Y los sucesores de Zoser trataron de ir encontrando una manera de construir una
pirámide de caras lisas.
Primero trataron de recubrir una pirámide escalonada para que pareciera una pirámide de caras
lisas. Las caras lisas se les cayeron. Luego trataron de construir una pirámide con una
inclinación muy empinada para que fuera muy alta, y a mitad de la construcción tuvieron que
cambiar el ángulo y alzar esa pirámide, aunque se les caía. Luego, para asegurarse de que no se
les caía, hicieron una pirámide con una base muy, muy, muy, muy ancha y mucho menos alta
que ancha, por lo cual tenemos esta imagen que está aquí, está como si la hubiera pisado
alguien, está como achatada.
Y no fue hasta 100 años después del reinado de Zoser, no fue hasta que subió al trono una nueva
dinastía, la Cuarta Dinastía, que los egipcios aprendieron por fin a construir pirámides perfectas,
pirámides que tuvieran las cuatro caras lisas, que tuvieran una relación elegante entre la base y
la altura, y que constituyen pues los monumentos más conocidos de la historia de la humanidad.
Y nuestro último punto de la sesión de hoy: las grandes pirámides de Guiza.
Como les he comentado, estas grandes pirámides de Guiza comenzaron a construirse ya en la
Cuarta Dinastía. El primero que fue capaz de construir una pirámide perfecta de verdad fue el
faraón Keops, también conocido como Jufu. Pueden encontrarle ustedes por estos nombres en la
bibliografía especializada. Y este faraón que, como ven, reinó más o menos 100 años después
de Zoser, fue el primero que, como les he dicho, consiguió construir una pirámide perfecta: la
Gran Pirámide de Guiza.
Para ello, él eligió una gran meseta que era a la vez cantera, que proporcionaba la piedra con la
que se construyó la pirámide, ubicada naturalmente en la orilla occidental del Nilo, en la orilla
izquierda del Nilo, en frente de Menfis. Menfis está aquí a la derecha, y a la izquierda están las
necrópolis de Menfis. Aquí veis Saqqara, es donde está la pirámide de Zoser. Un poquito al
norte de Saqqara está Guiza, y allí, en esta gran meseta orientada más o menos según los puntos
cardinales –norte, sur, este, oeste–, pues es donde Keops levantó su gran pirámide, la primera.
Era una construcción destinada a tener 146 metros de altura. Quiero que piensen un momento:
cuando salgan a la calle, la altura que tienen los bloques de casas que ustedes van a ver, doblen
la altura y no llegarán a la altura de la pirámide, para que sean una idea de las increíbles
dimensiones. Estaba destinada a ser la más alta de todas las pirámides que se habían construido.
Hoy la pirámide, desprovista de su recubrimiento exterior, solo tiene 137 metros.
Se emplearon en su construcción más de 2 millones de bloques de piedra, con un peso medio
cada bloque de dos toneladas y media. Y a pesar de ello, de las dimensiones de los bloques de
piedra que se emplearon, del esfuerzo, tenemos datos bastante seguros que nos invitan a pensar
que en el año 27 de su reinado, en menos de tres décadas, la pirámide ya estaba prácticamente
terminada, ¿de acuerdo? Así que llegó a construirse una obra tan increíble que 4500 años
después todavía sigue en pie, se construyó en menos de 30 años durante el reinado del propio
monarca Keops.
Aquí tenemos pues la distribución interior de la pirámide. Tiene tres grandes... bueno, la verdad
es que "grandes" es un poco generoso. Tiene tres habitaciones dentro de la pirámide. Una
cámara subterránea cuya finalidad pues la verdad es que no la tenemos demasiado clara. Bueno,
¿para qué servía esta cámara subterránea? Está excavada en la roca y que parece incluso que
está como sin acabar. Tenía una cámara pequeña que los árabes, que fueron los primeros en
entrar en la pirámide, llamaron la "cámara de la reina", creyendo que allí estaba enterrada la
tumba de la esposa del faraón. Hoy creemos que esta habitación podía servir para colocar las
estatuas del faraón, para que el Ka pudiera descansar en ellas en el caso de que se perdiera la
momia –como por cierto ha ocurrido: se han perdido las estatuas, se ha perdido la momia–.
Después hay una impresionante construcción, una larguísima galería en pendiente de 47 metros
de largo y 8.5 metros de alto, y qué creemos que debería de servir... Aquí tienen ustedes esta
galería para llegar a la cámara del rey. Y esta gran galería, que creemos que debía de servir
porque la cámara del rey, la cámara funeraria del monarca donde tenía que estar su momia, lo
más importante, aquello en lo que iba a descansar el Ka del faraón durante toda la eternidad,
toda la cámara funeraria está hecha en bloques de granito, ¿de acuerdo?, la piedra más dura y
resistente con la que contaban los egipcios.
Y para poder subir esos bloques de granito que son absolutamente descomunales en tamaño y en
peso, pues probablemente destinaron esta gran galería con este gran rail central para que sirviera
para poder llevar estos enormes bloques de granito destinados a garantizar la seguridad de la
tumba del monarca, para poder subirlos por esta rampa. Creemos que ese es probablemente el
propósito de esta construcción.
Toda la pirámide, que hoy la vemos desprovista de su recubrimiento exterior –hoy vemos una
cosa como escalonada, incluso por la cual se puede trepar, aunque está prohibido–, toda la
pirámide estaba recubierta de una piedra caliza blanquísima y además completamente pulida al
exterior, de tal forma que si la hubiéramos podido contemplar hace 4500 años, habría sido una
inmensa mole de piedra blanca refulgente al sol del mediodía, refulgente ante la mirada de Ra.
Y, de hecho, los árabes llamaban a las pirámides "las luces", porque cuando brillaba el sol,
cegaban por el resplandor de esta piedra que la recubría entera de color blanco, y que hoy está
repartida por El Cairo, y que fue reaprovechada para realizar construcciones en época islámica.
Para terminar, que sepan que al lado de la pirámide, ya a finales del siglo XX, encontramos una
última sorpresa –y probablemente en el futuro nos deparará alguna más–, porque hallamos dos
grandes zanjas excavadas en la tierra con dos enormes barcos de madera perfectamente listos
para navegar, cuidadosamente desmontados y depositados en estas zanjas delante de la pirámide
de Keops.
Bien, todos ustedes tienen muy claro la lista de los faraones constructores de las grandes
pirámides de Guiza, y todos ustedes piensan: Keops, Kefrén, Micerino, ¿verdad? Lo cierto es
que la historia es un poco más complicada que eso. A Keops no le sucedió directamente Kefrén.
A Keops le sucedió su hijo mayor, que se llamaba Djedefra, que tuvo un reinado muy corto, que
se construyó una pirámide –no era fácil construir pirámides–, y su pirámide se cayó. Aquí
tenemos los restos de la segunda pirámide perfecta, la pirámide del sucesor de Keops, que fue
Djedefra.
Después de la muerte de este Djedefra, efectivamente subió al trono su hermano, que fue
Kefrén, otro hijo de Keops. Pues este personaje que ven en estas espléndidas estatuas halladas
en su templo... Esta pirámide, este Kefrén, perdón, construyó su pirámide al lado de la de su
padre, Keops. Esta es la de Keops, esta es la de... la de Keops, como les he dicho, originalmente
tenía 146 metros, y la de Kefrén, un poquito más baja que la de su padre. Bueno, su padre fue
Keops. Kefrén fue otro hijo, solo tenía 143 metros. La de Keops ha sido completamente
desprovista del recubrimiento, mientras que la de Kefrén sí que conserva una puntita, es esto
que ven ustedes aquí. Hoy la pirámide de Kefrén es un poco más alta que la pirámide de Keops,
y se ve más alta que la pirámide de Keops, aunque como les digo, originalmente era más alta la
del padre que la del hijo.

Este recubrimiento extremo de la pirámide de Kefrén es lo único que queda de esta brillantísima
piedra caliza, ya oscurecida naturalmente por el paso de los milenios y por la polución en El
Cairo, pero que nos puede permitir hacernos una idea de cómo eran estas inmensas moles
brillantísimas en medio del color amarillo del desierto.
Bueno, al interior, la pirámide de Kefrén es increíblemente sencilla, probablemente porque los
egipcios sabían los esfuerzos que había llevado construir la de Keops, esa gran galería de la que
les he hablado, esas construcciones interiores, y para garantizar la estabilidad de la tumba, se
hizo una pirámide, como les digo, que para la mole que es, tiene apenas un par de estancias: una
pequeña cámara superior y una cámara central que es la cámara donde estaba el cadáver del
monarca, donde estaba el sarcófago.
Esta pirámide de Kefrén estaba intacta hasta comienzos del siglo XIX. No se veía su entrada,
del mismo modo que la de Keops ya había un túnel desde época medieval. La de Kefrén, a
comienzos del siglo XIX, estaba completamente cerrada con los cuatro lados. Así que cuando
llegó allí un personaje, Giovanni Battista Caviglia, el Gigante de Padua, en 1818, y penetró en
la pirámide de Kefrén, ¿qué se encontró en el interior de la tumba absolutamente intacta?
Y nos cuentan cómo penetra por un túnel a la luz de unas antorchas, cómo finalmente llega a la
cámara funeraria del monarca, construida en granito como la de su padre, como en el fondo de
la cámara funeraria un sarcófago también de granito. Cómo levanta la tapa de ese sarcófago y
dentro encuentra unos huesos de vaca. Y es que parece que no: ya en la antigüedad habían
violado la apertura de la pirámide. La pirámide estaba completamente saqueada, ya no quedaba
nada de sus tesoros. Y hoy en día, en el interior, pues todavía podemos ver el sarcófago de
piedra que encontró Caviglia. Y para que no quedara ninguna duda, pues ahí tiene un espléndido
graffiti: "Caviglia, 2 de marzo de 1818". Esta pirámide de Kefrén ya...
Para ir terminando, al igual que el resto de las pirámides de Guiza, no es solo pirámide, sino que
tiene un gran complejo funerario. Las pirámides incluían lo que llamamos un "templo alto" al
lado de la pirámide, una gran calzada procesional, y junto a canales que conducían hasta el río
Nilo, lo que llamamos un "templo bajo". De tal manera que probablemente el féretro llegaba en
barca hasta el templo bajo. Allí se celebraban una serie de ceremonias. El cadáver subía por la
rampa o por la calzada hasta el templo alto, se celebran las ceremonias, y por último el faraón se
enterraba dentro de la pirámide.
La de Kefrén es la única que conserva todo el complejo: pirámide, templo alto, calzada
procesional y templo bajo. Y lo curioso es que al lado del templo bajo, que estaba junto a un
canal de agua –hoy naturalmente desaparecido–, se encuentra otra de las construcciones más
conocidas del Antiguo Egipto, que es la Gran Esfinge de Guiza. La famosísima esfinge.
Es curioso porque no estamos del todo seguros de qué época es la esfinge, de quién la talló.
Creemos que se talló en tiempos de Kefrén porque está de alguna manera incluida en el templo
bajo y en el complejo funerario del monarca. Pero como les digo, no podemos afirmar con total
rotunda seguridad que fuera tallada en ese momento por Kefrén. Lo que sí que es claro es que se
trataba de un afloramiento natural de piedra que a los egipcios les debió de recordar a una
esfinge, y que de forma oportunista la tallaron como esa forma, como les digo, quizás en el
contexto de la construcción del templo bajo de Kefrén.

Como les he dicho antes, Keops, Kefrén, Micerino. Sabemos que la cosa no es tan clara. Entre
Keops y Kefrén hubo otro faraón, Djedefra. Y lo cierto es que a Kefrén no le sucedió Micerino
directamente, sino que le sucedieron probablemente dos hermanos pequeños suyos que tuvieron
reinados muy breves y de los que apenas sabemos nada, hasta que finalmente, después del
reinado de este Shepseskaf, ya subió al trono el último personaje, o el penúltimo personaje del
que vamos a hablar en esta conferencia de hoy, que es Micerino, también conocido como
Menkaura.
Y que, como ven, debió de reinar a finales del siglo XXVI antes de Cristo y comienzos del siglo
XXV antes de Cristo. Este Micerino es el constructor de la última de las pirámides. Es mucho
más pequeña que las otras dos. Solo, entre muchas comillas, tiene 65 metros de altura. Tiene
unas proporciones preciosas, es un edificio tremendamente elegante, muy hermoso, y por eso se
le conoce con el apelativo de "la Divina".
Originalmente tenía un recubrimiento muy curioso: las primeras filas de la piedra que la
recubría eran de granito rosa, y el resto de la pirámide estaba cubierta por esta caliza blanca que
deslumbraba al sol. Pero hoy ya solo queda un poquito de las primeras hileras de granito, y el
resto del recubrimiento de caliza ya no está. Fíjense una cosa: la pirámide de Micerino es unos
40 metros más baja que la pirámide de su padre y que la pirámide de su abuelo. Es mucho más
pequeña que las otras dos. Es un reflejo, pero es que además el complejo funerario de la
pirámide de Micerino es el único... aquí veis una reconstrucción de lo que era la necrópolis de
Guiza... es el único que el templo del valle, el templo bajo, se construyó en adobe y no se
construyó en piedra, ¿de acuerdo? Se construyó pues con un material barato y bastante precario
que rápidamente desaparece.
Pero más curioso aún es que cuando murió Micerino y subió al trono su hijo, el faraón
Shepseskaf, el último faraón de la Cuarta Dinastía, el último faraón de la gloriosa dinastía de los
constructores de pirámides, después de llevar 200 años construyendo pirámides, Shepseskaf se
construyó una mastaba. Volvió a levantar una mastaba. Y lo que ya es todavía muchísimo más
curioso es que cuando Shepseskaf murió, quedó borrado de la existencia de los faraones, se hizo
una especie de "damnatio memoriae" sobre el recuerdo de este faraón, y su mastaba de los
faraones que fueron mantenidos y que siguieron recibiendo ofrendas, su estatua quedó
completamente abandonada.
Algo está sucediendo en el espíritu faraónico. Algo no termina de funcionar. Algo no va bien en
el Egipto faraónico. Pero ¿qué es lo que no va bien? ¿Qué es lo que no termina de funcionar?
Pues es algo que ya es otra historia, es algo que ya tendremos que ver en la próxima sesión,
porque yo creo que por hoy los cuatro puntos que queríamos tocar los hemos visto
completamente.
Muchas gracias a todos, y seguimos en la próxima sesión.

Pregunta: ¿Existían contactos entre Egipto y otras civilizaciones en esta época?


Respuesta: Sabemos que ya existía la civilización sumeria en Mesopotamia, y en Creta la
minoica estaba en periodo prepalacial. Los contactos en el Imperio Antiguo eran muy tenues,
muy preliminares. Se intensificarían y serían claves para la historia de Egipto ya a partir del
Imperio Medio.
Pregunta: ¿En qué se basaba Manetón para cambiar de dinastía?
Respuesta: En general, se produce un cambio de dinastía cuando hay un cambio de familia
gobernante. A veces es claro (asesinato, nueva familia), pero otras veces el criterio no es tan
obvio para nosotros y no sabemos exactamente por qué Manetón marcaba un cambio ahí.

Pregunta: Si las estatuas-retrato servían para albergar el Ka, ¿seguían queriendo momificar?
Respuesta: Por dos motivos. Primero, siempre es preferible el cadáver real a una estatua.
Segundo, cuando la eternidad es mucho tiempo, toda precaución es poca. De hecho, en las
tumbas hay a menudo varias estatuas del mismo personaje por si acaso.

Muchas gracias a todos.

También podría gustarte