UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DELOS ANDES
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS, CONTABLES Y
SOCIALES
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO
CURSO: DERECHO PENAL II
TEMA: CAPÍTULO IX: VIOLACIÓN DE LA LIBERTAD
SEXUAL
DOCENTE: VILLAFUERTE CABRERA KATHERIN BERTHA
ALUMNOS: ALLENDE ARCE MARCELO
ALDAIR HIGIDIO CASTRO SOLORZANO
CORIMANYA SALCEDO ROMARIO ANGEL
MANDUJANO GALINDO VALERIA
MAMANI ZEGARRA RICKI DANIEL INTI
CUSCO – 2025
PERÚ
INDICE
1. Resumen.................................................................................................................1
2. Introducción............................................................................................................1
3. Objetivos.................................................................................................................2
4. Marco Teórico.........................................................................................................3
4.1. Artículo 170: Violación sexual...........................................................................4
4.2. Artículo 171: Violación en estado de inconsciencia o imposibilidad de resistir 5
4.3. Artículo 172: Violación de persona en incapacidad de dar su libre
consentimiento.............................................................................................................6
4.4. Artículo 173: Violación sexual de menor de edad.............................................7
4.5. Artículo 174: Violación de persona bajo autoridad o vigilancia.........................8
4.6. Artículo 175: Violación sexual mediante engaño..............................................9
4.7. Artículo 176: Tocamientos y actos de connotación sexual sin consentimiento
10
4.8. Artículo 176-A: Actos libidinosos en agravio de menores de catorce años....11
4.9. Artículo 176-B: Acoso sexual..........................................................................12
4.10. Artículo 176-C: Chantaje sexual..................................................................13
4.11. Artículo 176-D: Acoso sexual a menores de catorce años.........................14
4.12. Artículo 177: Formas agravadas.................................................................15
4.13. Artículo 178: Responsabilidad especial (alimentaria)..................................16
4.14. Artículo 178-A: Tratamiento terapéutico obligatorio....................................17
4.15. Análisis de jurisprudencia relevante............................................................18
5. Recomendaciones................................................................................................19
6. Conclusiones........................................................................................................20
7. Bibliografía............................................................................................................20
1. Resumen
El Capítulo IX del Código Penal peruano (Decreto Legislativo N° 635/1991) tipifica las
conductas que lesionan la libertad sexual. Estos delitos penalizan desde la violación
sexual propiamente dicha hasta tocamientos y proposiciones sexuales indebidas,
siempre que medie ausencia de consentimiento. Se protegen tanto relaciones
consentidas entre adultos como la indemnidad sexual de menores (es decir,
relaciones sexuales con menores de 18 años sin consentimiento legal válido). Las
penas contemplan rangos que van de varios años de cárcel hasta cadena perpetua en
casos graves. La acción penal es imprescriptible y no admite perdón del ofendido,
reflejando la prioridad del Estado en la tutela de la autonomía sexual. Esta monografía
realiza un análisis doctrinal, penal y procesal de cada figura (arts. 170–178-A CP),
señalando los elementos típicos (conducta, sujeto activo y pasivo, bien jurídico),
subjetivos (generalmente dolo directo), antijurídicos (ausencia de causa de justificación
o consentimiento), y sancionatorios de cada tipo. Además, se recogen criterios
jurisprudenciales clave —como la exigencia de consentimiento expreso válido
(Tribunal Constitucional, 2007) o la responsabilidad de guardas en la protección de
víctimas— que han complementado la aplicación práctica de la ley. Finalmente, se
proponen recomendaciones para reforzar la capacitación judicial, la atención a
víctimas y la investigación de delitos sexuales, a fin de cumplir con el mandato legal de
protección y reparación integral.
2. Introducción
El Capítulo IX del Código Penal peruano, titulado “Violación de la libertad sexual”,
refleja un cambio doctrinario importante: se abandona la noción tradicional de “buenas
costumbres” u “honor” y se pone en primer lugar la libertad sexual como bien jurídico
protegido. Este bien se entiende como la facultad de autodeterminación sexual de la
persona, es decir, la capacidad de decidir libremente sobre la propia sexualidad. En la
legislación actual, todos los individuos –sin distinción de sexo– pueden ser víctimas de
delitos sexuales, y el acento está en sancionar cualquier conducta que impida o vicie
la libertad de consentimiento de la víctima. Así, el Código Penal consagra tipos que
castigan la violación, los tocamientos u otros actos libidinosos sin consentimiento, el
engaño, el chantaje sexual e incluso el acoso mediante tecnología. La extensión de
penas (de varios años hasta cadena perpetua) y la imprescriptibilidad de la acción
penal subrayan la gravedad que el legislador asigna a estos delitos.
Desde la perspectiva constitucional, el Tribunal Constitucional del Perú ha reforzado
este enfoque: declaró que la libertad sexual es “la facultad de las personas para
autodeterminarse en el ámbito de su sexualidad”. Ello implica proteger tanto las
relaciones consentidas entre adultos como especialmente la indemnidad sexual de
menores, es decir, su integridad sexual futura. En consecuencia, el Capítulo IX tipifica
conductas con distintos grados de violencia o engaño, así como agravantes (como la
alevosía o lesiones graves) que incrementan la pena. Asimismo, se exige
siempre ausencia de consentimiento válido por parte de la víctima, sin perjuicio de
que esta sea mayor de edad o menor, o se halle en situación de dependencia.
En síntesis, el Capítulo IX constituye un entramado normativo heterogéneo que
protege la libertad y autodeterminación sexual a través de varios tipos penales
conexos. Analizar sus disposiciones –tanto desde el punto de
vista dogmático (tipicidad objetiva y subjetiva) como penal y procesal (régimen de
penas, imprescriptibilidad, efectos de la responsabilidad civil especial)– es
fundamental para entender cómo opera la legislación contra la violencia sexual en el
Perú. Esta monografía, siguiendo el contenido de la presentación entregada,
profundiza en cada tipo (art. 170 a 178-A) y en la jurisprudencia relevante que ha
precisado su aplicación.
3. Objetivos
El objetivo general de este trabajo es analizar el Capítulo IX del Código Penal peruano
(“Violación de la libertad sexual”) desde una óptica académica, examinando cada uno
de sus tipos penales, su régimen sancionador y los criterios jurisprudenciales
aplicables, con el fin de entender su alcance protector y procesal.
Entre los objetivos específicos destacan:
Identificar las conductas típicas y las víctimas protegidas por cada figura del
Capítulo IX, así como los elementos comunes que configuran la ausencia de
consentimiento (p.ej. violencia, engaño, incapacidad de la víctima).
Describir los elementos típicos objetivos, subjetivos, y antijurídicos de cada
delito sexual del capítulo, y las sanciones correspondientes (pena privativa de
libertad, inhabilitación, etc.).
Examinar los precedentes jurisprudenciales más relevantes que han
interpretado agravantes, consentimiento y deber de garante, para ilustrar la
aplicación práctica y las restricciones a dichos delitos (por ejemplo, la noción
de consentimiento explícito, la agravación por omisión dolosa de protección).
Estos análisis contribuirán a comprender en profundidad las normas penales relativas
a la libertad sexual y a identificar las fortalezas y desafíos de su aplicación en el
sistema de justicia peruano.
4. Marco Teórico
En el ámbito del derecho penal, el bien jurídico protegido por los delitos del Capítulo IX
es la libertad sexual o autonomía sexual de la persona, entendida como capacidad de
decidir sobre su propia sexualidad sin injerencias externas ilegítimas.
Tradicionalmente, los delitos sexuales estaban tutelados bajo nociones de “honor” o
“buenas costumbres”, pero el Código Penal de 1991 reformuló radicalmente esta
perspectiva: se protege la libertad sexual (en adultos) y la indemnidad sexual (en
menores, es decir, la preservación de la integridad sexual futura). Como señala Ugaz
(1999), la legislación penal actual castiga conductas que obstaculizan la libre opción
sexual de las personas y, en el caso de menores –que “carecen de capacidad para
decidir”– se procura garantizar condiciones que les permitan desarrollar su
personalidad sexual en el futuro. En este sentido, la doctrina peruana y constitucional
coincide en definir la libertad sexual como “la facultad de las personas para
autodeterminarse en el ámbito de su sexualidad”.
Este bien jurídico tiene dos componentes:
1. Dimension individual/adulta: el derecho a elegir libremente con quién, cómo
y cuándo entablar relaciones sexuales (consentimiento de persona mayor de
edad).
2. Dimensión protectora/integridad del menor: la garantía de que los menores
de edad (que no pueden consentir legalmente) mantengan intacta la posibilidad
futura de autodeterminación sexual, protegiéndolos de cualquier contacto
sexual indeseado (concepto de “indemnidad sexual”).
El Capítulo IX del CP tipifica delitos dirigidos a ambos aspectos. Por un lado, incluye
figuras que requieren que la víctima sea mayor de edad y demuestre que no consintió
(violación sexual, tocamientos no consentidos, chantaje, etc.). Por otro lado, establece
tipos especiales que protegen a menores de edad: art.173 penaliza cualquier acceso
carnal con menores de catorce años, y art.175 sanciona el engaño sexual contra
adolescentes de 14 a 18 años (incapacitados para consentir). Además, existen tipos
agravados para casos en que el agresor es guardián del menor (art.174) o cuando se
emplea tecnología o prostitución de menores.
Procesalmente, estos delitos se caracterizan por ser de acción pública imprescriptible.
El Código Penal dispone expresamente que la pena y la acción penal son
imprescriptibles para los delitos del Capítulo IX. Además, no procede el perdón del
ofendido ni la transacción penal en estos casos, dado que se considera que la
protección de la libertad sexual supera el interés particular del agresor. En
consecuencia, la persecución de tales delitos corresponde de oficio al Estado
(fiscalía), en ejercicio del ius puniendi, sin que la víctima pueda desistir del proceso
penal. A nivel sancionatorio, los tipos contemplan penas privativas de libertad que
suelen ser elevadas (desde 3 o 6 años hasta cadena perpetua) y frecuentemente
incluyen inhabilitaciones, así como medidas complementarias (tratamiento terapéutico,
obligación de reparación).
En resumen, el marco teórico engloba los conceptos clave de bien jurídico protegido
(libertad/autonomía sexual), consentimiento válido (ausencia de coacción, violencia,
incapacidad), y las categorías penales clásicas (tipicidad, antijuridicidad, culpabilidad).
De acuerdo con la doctrina penal, la tipicidad subjetiva requerida en todos estos delitos
es en principio el dolo directo: el autor pretende voluntariamente el acto sexual sin
consentimiento de la víctima (lo sabe y lo desea). No se contemplan grados de culpa
en los tipos básicos (pues la conducta es dolosa), aunque la culpabilidad tiene
relevancia al analizar agravantes o imputación por omisión (en caso de garantes). La
antijuridicidad de estos delitos emana precisamente de la ausencia de causa de
justificación, pues no existe consentimiento libre ni otro motivo legal que habilite la
conducta.
4.1. Artículo 170: Violación sexual
Bien jurídico protegido: Libertad sexual y autonomía de la voluntad en materia
sexual de la persona. Protege la capacidad de decidir libremente sobre la propia
sexualidad cuando la víctima es mayor de edad.
Tipicidad objetiva: El tipo penal sanciona al que, “con violencia, física o psicológica,
grave amenaza o aprovechándose de un entorno de coacción… obliga a [la víctima] a
tener acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto
análogo…” (Código Penal, art.170). Es decir, exige la realización de un acto sexual
(penetración genital o equivalente) mediante coacción, fuerza o amenaza, de modo
que la víctima no puede dar consentimiento libre. El sujeto activo es cualquier persona,
mientras el pasivo es cualquier persona cuya resistencia se impide. Se pueden
entender incluidas tanto violaciones heterosexuales como homosexuales, dado que el
concepto de “acceso carnal” no exige sexo masculino/femenino fijo (se admite
penetración bucal o anal con objeto o parte del cuerpo).
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El autor busca y espera la consumación del acto
sexual sin consentimiento, siendo consciente de la resistencia de la víctima o de su
oposición. No aplica el tipo culposo.
Elementos del tipo: Destacan la violencia o amenaza (psicológica o física) que
anulan la voluntad de la víctima. La jurisprudencia ha sostenido que cualquier forma
grave de coacción vicia por completo el consentimiento y configura la violación, sin
que importe el medio específico empleado. Por ejemplo, el uso de arma durante la
agresión constituye violencia agravante. No se requiere que la víctima haya ofrecido
resistencia activa; basta que las circunstancias (amenaza, coacción) impidan su libre
voluntad.
Antijuridicidad: Ausencia total de consentimiento válido. La conducta no está
amparada por causa alguna de justificación. El ordenamiento jurídico protege la
autonomía sexual, de modo que obligar a otro a realizar acto sexual sin
consentimiento viola el principio de libre determinación. (Por el contrario, se descarta
el tipo de “consentimiento inválido” porque en los casos de violencia o incapacidad no
existe legitimidad en el consentimiento).
Sanción: Pena privativa de libertad de 14 a 20 años (art.170). Además, si concurren
agravantes (uso de arma, abuso de cargo, vínculo de confianza o parentesco con la
víctima), la pena aumenta a 20-26 años. También se aplica inhabilitación conforme a
lo señalado en el art.36 CP. En la forma básica, la violación sexual es un delito muy
grave por la severidad de la pena mínima.
Procesalmente, la acción penal es pública, imprescriptible y no cabe perdón del
ofendido. Los jueces deben valorar de manera rigurosa la prueba del “acceso carnal”,
ya que la ausencia de esta puede conducir a una absolución (como ocurrió en el caso
Casación N.°491-2022 – Arequipa, donde se enfatizó que la penetración debe quedar
probada para aplicar la cadena perpetua por violación a menor). En cuanto al
consentimiento, la jurisprudencia nacional exige que sea expreso; la mera pasividad o
sumisión de la víctima bajo coacción no se considera consentimiento (Tribunal
Constitucional 2007; Corte Suprema, STC N.°...). Esto refuerza que la norma penal
protege cualquier acceso sexual impuesto contra la voluntad, incluso si el agresor
afirma que hubo “sometimiento” de la víctima.
4.2. Artículo 171: Violación en estado de inconsciencia o imposibilidad de
resistir
Denominación del tipo penal: Violación de persona en estado de inconsciencia o
imposibilidad de resistir.
Bien jurídico protegido: Libertad y autodeterminación sexual de la víctima. Se busca
castigar el aprovechamiento de una situación en la que la persona no puede ejercer su
voluntad.
Tipicidad objetiva: El artículo 171 CP sanciona cuando el agresor “tiene acceso
carnal con una persona… después de haberla puesto en estado de inconsciencia o
imposibilidad de resistir”. Es decir, el autor induce a la víctima (por ejemplo,
embriagándola o drogándola) a un estado en que no puede oponer resistencia, y luego
practica el acto sexual. La conducta típica consiste en provocar la inconsciencia o
inhabilidad física/psíquica seguida de la consumación (penetración). El resultado típico
es el acto sexual consumado sin consentimiento consciente. Sujetos: activo
cualquiera; pasivo cualquier persona cuya capacidad de resistir fue anulada.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El autor conscientemente busca el resultado
(realizar el acto sexual con persona incapacitada) y sabe de la condición de la víctima.
Antijuridicidad: No existe consentimiento. El autor actúa sabiendo que la víctima no
puede dar su acuerdo libre. Tampoco hay causa justificativa (por ejemplo, no operan
legítima defensa ni estado de necesidad). Se infringe claramente la autonomía sexual.
Sanción: Pena privativa de libertad de 20 a 26 años. Si además el agresor abusa de
su profesión o posición de confianza o autoridad para inducir el estado de
inconsciencia, la pena aumenta a 12-18 años (según las reformas legales recientes).
Este tipo, al igual que el art.170, es muy grave debido a la alta cuantía de la pena
mínima.
Comentarios adicionales: La jurisprudencia ha aclarado que no es necesaria la
inconsciencia absoluta: un nivel de ebriedad que prive de facultades de resistencia o
comprensión constituye “imposibilidad de resistir”. Así lo determinó la Corte Suprema
en Casación 1133-2021 (Tacna), estableciendo que incluso un nivel de alcoholemia
moderado puede ser suficiente para aplicar el art.171 si anula las facultades de
consentimiento. De este modo, el tipo protege especialmente situaciones de
vulnerabilidad inducida (drogadicciones, intoxicación).
4.3. Artículo 172: Violación de persona en incapacidad de dar su libre
consentimiento
Denominación del tipo penal: Violación de persona en incapacidad de dar su libre
consentimiento.
Bien jurídico protegido: Autonomía sexual. Se protege la libertad sexual de personas
que carecen de capacidad real para consentir (incapacitados mentales, profundamente
drogados, etc.).
Tipicidad objetiva: El art.172 tipifica al que tiene acceso carnal “conociendo que [la
víctima] está impedida de dar su libre consentimiento por sufrir de anomalía psíquica,
grave alteración de la conciencia, retardo mental o incapacidad de resistir”. A
diferencia del art.171, aquí el agresor no induce el estado de incapacidad, sino que la
víctima ya posee la condición (por enfermedad mental, bajo sedativos, discapacidad,
etc.) sabiendo ello. Su conducta (penetración sexual) es objetivamente típica en este
contexto. Acto típico: acceso carnal o análogo con objeto/parte corporal.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El agente busca voluntariamente cometer el acto
sexual y sabe del estado de incapacidad de la víctima (es consciente de la
imposibilidad de esta para consentir).
Antijuridicidad: No mediación de consentimiento posible. Como la víctima no puede
dar su consentimiento válido, cualquier acto sexual resulta antijurídico. De nuevo, no
hay causa de justificación; la conducta viola la protección penal de la
autodeterminación sexual.
Sanción: Pena privativa de libertad de 20 a 26 años. Esta pena refleja la idea de que
aprovechar la incapacidad ajena se considera una forma agravada de violación sexual.
Comentarios adicionales: En la práctica judicial se exige que el agresor haya
actuado con conocimiento de la condición de la víctima. Por ejemplo, en Casación
591-2016 (Huaura) se señaló que no basta que la víctima sea incapaz, sino que el
autor debe saberlo. También, la jurisprudencia indica que se debe otorgar credibilidad
a diagnósticos periciales sobre la incapacidad mental, salvo prueba indubitable en
contrario. En todo caso, el art.172 extiende la protección penal a situaciones de
extrema vulnerabilidad (discapacitados, inconscientes) con penas muy elevadas.
4.4. Artículo 173: Violación sexual de menor de edad
Denominación del tipo penal: Violación sexual de menor de edad.
Bien jurídico protegido: Integridad sexual e indemnidad de los niños. Se protege la
libertad sexual potencial de los menores de 14 años, entendiendo que legalmente no
pueden consentir sexualmente.
Tipicidad objetiva: “El que tiene acceso carnal […] con un menor de catorce años”.
Esto incluye penetración vaginal, anal o bucal del menor, así como actos análogos
(introducción de objeto). Cualquiera que sea el medio, el trato es penalizado. Cabe
anotar que en este delito no importa la voluntad del menor: incluso que éste manifieste
“consentimiento” (imposible según la ley) no exime al agresor. Sujeto activo:
cualquiera. Sujeto pasivo: persona menor de 14 años.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo estricto. El agresor actúa voluntariamente sabiendo
la edad de la víctima (o debiendo conocerla). En este tipo, el dolo incluye tanto el
elemento de acceso carnal como la característica de la víctima (edad).
Antijuridicidad: Evidente ausencia de consentimiento válido. Los menores de 14 años
no pueden legalmente consentir actos sexuales; así, cualquier penetración en esas
circunstancias es ilícita. No hay lugar a causa justificante.
Sanción: Cadena perpetua. La ley establece pena máxima (prisión perpetua) para
proteger de modo absoluto a los menores.
Comentarios adicionales: La jurisprudencia ha subrayado que, por la gravedad del
bien protegido, la prueba del “acceso carnal” debe ser concluyente. En Casación 491-
2022 (Arequipa) se absolvió a un acusado por falta de prueba objetiva de la
penetración, a pesar de la declaración de la niña; esto resalta que para imponer
cadena perpetua no basta la denuncia verbal, sino evidencia física o pericial
indubitable. Además, el Tribunal Constitucional ha sustentado que las disposiciones
sobre menores de 14 a 18 (art.173 inciso 3) buscan proteger la indemnidad sexual de
adolescentes y son constitucionalmente legítimas. En la redacción actual, el art.173
castiga con prisión perpetua la violación a un menor de 14, sin necesidad de violencia;
por su parte, entre 14 y 18 años se sanciona en art.175 (con engaño). Esto refleja la
distinción doctrinal: se protege la “libertad sexual actual” de los adultos y la
“indemnidad sexual” de los menores, siendo ésta última un concepto intermedio entre
libertad e integridad.
4.5. Artículo 174: Violación de persona bajo autoridad o vigilancia
Denominación del tipo penal: Violación de persona bajo autoridad o vigilancia.
Bien jurídico protegido: Libertad y autodeterminación sexual en situaciones de
vulnerabilidad institucional. Protege la autonomía sexual de personas internadas en
hospitales, asilos, cárceles u otras instituciones similares, cuando se aprovecha la
situación de dependencia.
Tipicidad objetiva: El tipo sanciona al que “aprovechando la situación de
dependencia, autoridad o vigilancia” tiene acceso carnal o introducción de objetos en
una persona colocada en hospital, asilo o centro de detención. Es decir, basta que la
víctima esté en una institución (p.ej. hospital o centro de rehabilitación) y el autor, por
su cargo o poder (p.ej. médico, guardia, incluso visitante si ejerce control), cometa un
acto sexual. No se exige que el agresor haya creado la dependencia (solamente que
exista). Sujetos: activo cualquier persona que ostente autoridad/vigilancia sobre la
víctima; pasivo persona internada o detenida en esas condiciones.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El autor voluntariamente comete el acto sexual
sabiendo de su posición de superioridad o de supervisión.
Antijuridicidad: La víctima, por su situación, no puede consentir libremente. Cualquier
acto sexual en esas circunstancias carece de validez jurídica.
Sanción: Pena privativa de libertad de 20 a 26 años. Esta severa pena refleja el abuso
de la relación de poder.
Comentarios adicionales: La Sala Penal Permanente ha establecido que no es
necesario que la estancia de la víctima sea permanente para aplicar este tipo penal:
basta con una situación transitoria de internamiento bajo autoridad (p.ej. paciente en
consulta externa). Igualmente, la jurisprudencia indica que el mero hecho de estar
internado sujeta automáticamente la capacidad de consentimiento; aun una
dependencia temporal anula cualquier validez del consentimiento. En la práctica, este
artículo protege a enfermos, ancianos, presos u otros en contextos controlados,
considerando cualquier relación de autoridad como agravante autónomo.
4.6. Artículo 175: Violación sexual mediante engaño
Denominación del tipo penal: Violación sexual mediante engaño.
Bien jurídico protegido: Libertad y autodeterminación sexual de la víctima. Se dirige
especialmente a proteger adolescentes que son inducidos a tener relaciones sexuales
mediante artificios.
Tipicidad objetiva: El art.175 castiga al que “mediante engaño tiene acceso carnal…
a una persona de catorce años y menos de dieciocho años”. Es decir, se requiere que
la víctima sea un adolescente (14 a <18) y que el agresor lo induzca a mantener
relación sexual usando mentiras o falsas promesas (p.ej. prometer regalos, citas,
beneficios, etc.). El engaño debe ser causalmente determinante para que la víctima
acceda; no exige que anule totalmente la capacidad de entender, pero sí que invalide
su voluntad (como lo estableció la jurisprudencia vinculante en Casación 1628-2004,
Ica, al precisar que basta con que el engaño determine el acto). Sujetos: activo
cualquiera; pasivo persona de 14 a <18 años.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El autor, al engañar, pretende conscientemente
cometer el acto sexual. El elemento subjetivo engloba tanto el resultado (acto sexual)
como el medio engañoso.
Antijuridicidad: La víctima menor no puede dar su consentimiento válido, o su
voluntad queda viciada por el engaño. La conducta viola la protección penal de la
autonomía sexual.
Sanción: Pena privativa de libertad de 6 a 9 años. Aunque menor que la violación
común, refleja la especial protección a adolescentes engañados.
Comentarios adicionales: Este tipo surge de la necesidad de sancionar abusos
psicológicos a menores. La jurisprudencia ha precisado que el engaño debe ser causa
determinante del acto, pero no requiere destruir todas las facultades de entendimiento;
basta que la víctima caiga en un error que facilite la agresión. El precedente de
Casación 1628-2004 definió el alcance del engaño causal: el tipo se configura si la
mentira es decisiva para anular el libre consentimiento del adolescente. En la doctrina
penal se entiende que este delito tutela la “autodeterminación sexual potencial” del
menor, similar al concepto de indemnidad, pues el menor carece de juicio autónomo
en dichos casos.
4.7. Artículo 176: Tocamientos y actos de connotación sexual sin
consentimiento
Denominación del tipo penal: Tocamientos, actos de connotación sexual o actos
libidinosos sin consentimiento.
Bien jurídico protegido: Libertad sexual e indemnidad corporal de la víctima. Protege
el pudor y la libertad sexual contra actos indirectos o menores de contacto sexual no
consentido (lo que antiguamente se llamó “actos contra el pudor”).
Tipicidad objetiva: El primer párrafo del art.176 tipifica al que, “sin propósito de tener
acceso carnal [según art.170] y sin el libre consentimiento de la persona, realiza
tocamientos, actos de connotación sexual o actos libidinosos” en cualquier parte íntima
o del cuerpo. En otras palabras, se prohíbe todo contacto o acto de naturaleza sexual
lasciva no consentido que no implique penetración. Esto puede incluir roces,
frotamientos, exhibiciones, etc. Sujetos: activo cualquier persona; pasivo cualquier otra
persona. No se exige que el acto sea físico específico: basta su carácter sexual
(lascivo) para tipificar el delito.
Adicionalmente, el segundo párrafo establece una agravante: si estos actos se
cometen mediante violencia, amenaza o aprovechando coacción (o se fuerza a la
víctima a realizarlos), la pena se eleva (lo que alinea el tipo con violencia). También se
incrementa la pena en 5 años mínimos y máximos si la víctima es adolescente (14-18
años).
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El autor realiza conscientemente actos libidinosos
sin consentimiento. La jurisprudencia ha clarificado que no se requiere un propósito
específico de gratificación sexual; basta la intención de realizar un comportamiento
lascivo no consentido. Es decir, el sujeto se debe limitar a querer llevar a cabo el acto,
y sabe que la víctima no lo ha autorizado.
Antijuridicidad: Ausencia de consentimiento válido. El tipo se centra en la vulneración
de la autonomía y pudor sexual. Toda tocamiento o acto sexual sin consentimiento es
ilícito; no existen causas justificativas legítimas.
Sanción: Pena base de 3 a 6 años. Si intervino violencia, amenaza o coacción, la
pena aumenta a 6 a 9 años. Además, como se indicó, la edad de la víctima agrava en
5 años adicionales sobre los extremos mínimos y máximos.
Comentarios adicionales: Este tipo abarata delitos de abuso o tocamientos sin que
llegue a penetración. Un hito jurisprudencial (Casación 2386-2021, Huánuco) precisó
que no se exige un fin sexual definido: basta que el acto tenga carácter lascivo y sea
no consentido para configurarlo. La sentencia enfatizó que cualquier tocamiento con
ánimo sexual no consentido violenta la autonomía y se castiga, reforzando la amplitud
del tipo. En la práctica, es frecuente en denuncias de acoso físico menor; por ello, la
ley agrava el delito si hay violencia o la víctima es joven.
4.8. Artículo 176-A: Actos libidinosos en agravio de menores de catorce años
Denominación del tipo penal: Tocamientos, actos de connotación sexual o actos
libidinosos en agravio de menores de catorce años.
Bien jurídico protegido: Libertad sexual e indemnidad de los niños. Similar al art.176,
pero enfocado en víctimas muy jóvenes.
Tipicidad objetiva: El art.176-A sanciona al que “sin propósito de tener acceso carnal
[art.170]… realiza sobre un menor de catorce años tocamientos indebidos o actos
libidinosos contrarios al pudor”. También contempla obligar al menor a efectuar dichos
actos sobre sí mismo, el agresor o un tercero. Es un delito específico para proteger a
niños pequeños de cualquier contacto sexual no erótico consentido.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El agresor busca voluntariamente realizar los actos
libidinosos sin consentimiento del menor.
Antijuridicidad: No existe consentimiento válido posible: el menor bajo 14 no puede
consentir actos sexuales. Toda conducta sexual no consentida de este tipo contra un
niño es ilícita.
Sanción: Pena privativa de libertad no menor de 9 ni mayor de 15 años. (Esta
penalidad fue modificada por la Ley N°30838/2018; antes era menor).
Comentarios adicionales: Dada la alta protección al menor, el tratamiento punitivo es
cercano al de la violación. La jurisprudencia (Casación 2583-2022, Madre de Dios) ha
reafirmado que la prueba de abuso sexual contra un niño en estos términos se evalúa
estrictamente, y que la valoración de la prueba testimonial y pericial debe ser integral
pero limitada a cuestiones legales, sin reabrir hechos ya juzgados. En caso de
condena firme, se impone además reparación civil. El Congreso fijó parámetros de
edad para graduar la pena (7-9 años: 7-10 años de prisión; 10-14 años: 5-8 años) para
infractores de edades intermedias, resaltando la sensibilidad del agravante cuando la
víctima es un niño. Este tipo complementa la protección del art.176 extendiéndola a
infantes con sanciones elevadas.
4.9. Artículo 176-B: Acoso sexual
Denominación del tipo penal: Acoso sexual.
Bien jurídico protegido: Libertad sexual, integridad moral, libre desarrollo de la
personalidad y tranquilidad de la víctima.
Tipicidad objetiva: El art.176-B penaliza al que “vigila, persigue, hostiga, asedia o
busca establecer contacto o cercanía con una persona, sin el consentimiento de esta,
para llevar a cabo actos de connotación sexual”. Es decir, el acoso incluye conductas
reiteradas de acercamiento u hostigamiento de índole sexual no deseado (por ejemplo,
mensajes sexuales, llamadas insistentes, seguimientos), aún sin contacto físico. El
sujeto pasivo es cualquier persona a quien se realicen estas acciones, al margen de la
existencia de una relación sentimental o laboral con el agresor.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El agresor persigue voluntariamente un fin sexual o
lascivo a través de su hostigamiento. No se requiere que busque explícitamente
gratificación sexual inmediata; basta que actúe con la intención de generar situaciones
sexualmente denigrantes o acosantes, sabiendo que la víctima no lo consiente.
Antijuridicidad: Ausencia de consentimiento; la conducta vulnera la autonomía y la
integridad moral de la persona. Aunque no hay penetración, el acoso es considerado
una afectación de la libertad sexual y de la dignidad personal.
Sanción: Pena de 3 a 5 años de prisión e inhabilitación (arts.36 incs.5,9,10,11), en el
caso básico. Si concurre alguna agravante (p.ej. víctima mayor de edad vulnerable,
relación de poder, convivencia o vínculo de pareja, dependencia laboral/educativa, o
uso de medios tecnológicos), la pena se eleva a 4-8 años con inhabilitación. El
legislador incluyó agravantes específicas (relación de dependencia, edad de la víctima,
uso de tecnología, etc.) para reflejar la gravedad especial del acoso en esos contextos.
Comentarios adicionales: Con la aparición de nuevas tecnologías, el delito puede
perpetrarse mediante medios digitales. Por ejemplo, el caso de un acosador que
enviaba mensajes sexuales a su exnovia persistentemente por WhatsApp fue tipificado
como acoso sexual (Expediente N.°00958-2019-4, Lima Norte). Este fallo aclara que el
acoso no requiere contacto físico ni presencia; el envío reiterado de propuestas
sexuales no deseadas constituye comportamiento sistemático que afecta la
tranquilidad de la víctima. Por lo tanto, las salas judiciales han expandido la figura para
abarcar el acoso sexual virtual. Asimismo, se enfatiza que la conducta debe ser
reiterada o sostenida para ser delito (no basta un comentario aislado), conformando
así un patrón de hostigamiento sexual.
4.10. Artículo 176-C: Chantaje sexual
Denominación del tipo penal: Chantaje sexual.
Bien jurídico protegido: Libertad sexual, integridad moral y autodeterminación sexual
de la víctima.
Tipicidad objetiva: Se castiga al que “amenaza o intimida a una persona, por
cualquier medio, incluyendo tecnologías de la información, para obtener de ella una
conducta o acto de connotación sexual”. En otras palabras, el chantaje sexual consiste
en coaccionar a alguien para obligarlo a realizar actos sexuales (de connotación
sexual) mediante una amenaza grave. La amenaza puede referirse a difundir
imágenes íntimas, divulgar secretos sexuales, o cualquier daño que presione a la
víctima. En el primer párrafo aplica pena básica (2-4 años); en el segundo párrafo se
agrava el castigo (3-5 años) si la amenaza implica difundir imágenes, audios o videos
sexuales de la víctima. Sujetos: activo cualquier persona; pasivo cualquier persona
amenazada.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El autor busca voluntariamente coaccionar a la
víctima mediante la amenaza para obtener un acto sexual. Conoce el medio de
amenaza y desea el resultado.
Antijuridicidad: No hay consentimiento válido en el acto obtenido; la víctima actúa
bajo intimidación. La conducta viola la autonomía sexual y la libertad de la víctima.
Sanción: Pena privativa de libertad básica de 2 a 4 años (más inhabilitación según
art.36 incs.5,9,10,11). En caso agravado (difusión de material íntimo), la pena aumenta
a 3-5 años. El legislador equiparó el chantaje sexual a otras coacciones, con sanción
menor que la extorsión común pero reconoció su especialidad penal.
Comentarios adicionales: Este delito es relativamente nuevo en el ordenamiento
(Decreto Legislativo 1410/2018). La jurisprudencia ya lo ha aplicado en casos de
“sextorsión”: por ejemplo, en Casación 3347-2022 (Lambayeque), una persona engañó
a jóvenes para obtener fotos desnudas y luego las difundió como chantaje para sexo.
La Sala Suprema determinó que la intimidación sexual mediada por imágenes entra en
el tipo de chantaje sexual. Además, la Corte reconoció que este tipo es más
favorable que el de extorsión común, por lo que debe aplicarse retroactivamente
cuando convenga al acusado. En síntesis, el precedente consolida la protección penal
frente al uso de la tecnología para coaccionar sexualmente, validando expresamente
amenazas de difusión de material íntimo como chantaje sexual.
4.11. Artículo 176-D: Acoso sexual a menores de catorce años
Denominación del tipo penal: Acoso sexual a menores de catorce años.
Bien jurídico protegido: Libertad e indemnidad sexual del menor de catorce años. Se
centra en proteger a niños de cualquier conducta de acoso sexual (hostigamiento) por
parte de adultos.
Tipicidad objetiva: El art.176-D sanciona al que “vigila, persigue, hostiga, asedia o
busca establecer contacto o cercanía con un menor de hasta catorce años para llevar
a cabo actos de connotación sexual”. Es decir, es similar al art.176-B pero el sujeto
pasivo es siempre un niño (<14). Cualquier persona que con fines sexuales busque
acercarse a un niño y hostigarlo constituye acoso sexual agravado.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El agente persigue voluntariamente el fin de realizar
actos de connotación sexual sobre el menor.
Antijuridicidad: El menor no puede consentir, por lo que la conducta es ilícita.
Protege el derecho del niño a ser libre de intromisiones sexuales.
Sanción: Pena privativa de libertad de 6 a 9 años e inhabilitación (art.36
incs.5,9,10,11). La legislación considera más grave el acoso cuando la víctima es un
niño pequeño, por ello la pena mínima es sustancialmente superior al acoso sexual
ordinario. Se establece además igualdad en la pena si se usa tecnología (mensajes,
redes sociales), a fin de abarcar el ciberacoso a menores.
Comentarios adicionales: La novedad de incluir este tipo refleja la creciente
preocupación por la seguridad de los niños en espacios presenciales y virtuales.
Protege cualquier forma de hostigamiento sexual sistemático a niños, como intentos
insistentes de concertar encuentros sexuales o enviar imágenes sexuales
indebidamente. Por ejemplo, mensajes de índole sexual a un niño podrían tipificarse
como acoso sexual a menor (en virtud del uso de tecnología). En general, el criterio
jurisprudencial indica que debe tratarse de comportamiento repetitivo o persistente –no
hechos aislados– para configurar el delito.
4.12. Artículo 177: Formas agravadas
Denominación del tipo penal: Formas agravadas de los delitos contra la libertad
sexual.
Bien jurídico protegido: Integridad y autodeterminación sexual de la víctima, con
énfasis en la gravedad de la agresión.
Tipicidad objetiva: El art.177 no crea un delito independiente, sino que agrava los ya
existentes (art.170, 171, 172, 174, 175, 176 y 176-A). Sus incisos tipifican
circunstancias agravantes:
(1) Crueldad, alevosía o degradación: si el autor procede con crueldad o para
degradar a la víctima, la pena se incrementa en 5 años en los límites mínimo y
máximo de cada delito base.
(2) Lesión grave: si el hecho produce a la víctima una lesión grave (que el
agresor podía prever), la pena será de 30 a 35 años.
(3) Muerte de la víctima: si el acto causa la muerte y el autor pudo prever ese
resultado, la pena será cadena perpetua.
También hay agravantes particulares: si se usan medios tecnológicos para registrar o
difundir el delito, la pena del delito base aumenta en 5 años adicionales en sus
extremos.
Tipicidad subjetiva: Dolo directo. El autor prevé y quiere las circunstancias
agravantes. Por ejemplo, para la agravante de muerte, se exige dolo eventual sobre el
resultado letal (que el agresor prevea la posibilidad de matar).
Antijuridicidad: Operan sobre hechos ya antijurídicos (delitos sexuales). La
agravación refleja mayor reproche moral cuando la acción se acompaña de crueldad,
produce daño grave o muerte.
Sanción: Se incrementan las penas como se indicó: +5 años por crueldad/alevosía;
30–35 años por lesión grave; cadena perpetua por muerte; +5 años por uso de
tecnología. Estos aumentos se suman a la pena del delito base. Así, por ejemplo, una
violación con lesiones graves conllevaría 30–35 años en lugar de 14–20 (el base) más
agravantes.
Comentarios adicionales: La jurisprudencia ha delimitado el alcance del dolo en
estas agravantes. En Casación RN 1482-2014 (Cusco), la Corte Suprema precisó que
para aplicar la agravante de muerte se requiere que el agresor haya contemplado o
previsto la posibilidad de causar la muerte (dolo eventual). Si el fallecimiento ocurre sin
previsión, no procede cadena perpetua. Este precedente refuerza la necesidad de
prueba de la intención eventual del agresor. Igualmente, se ha establecido que la
agravante de crueldad se verifica cuando los actos apuntan a causar sufrimiento
excesivo (p.ej. tortura sexual). El uso de medios tecnológicos (inc. tecnología) fue
incorporado para sancionar violaciones filmadas o transmitidas, elevando la pena base
según el inciso 4°.
4.13. Artículo 178: Responsabilidad especial (alimentaria)
Denominación del tipo penal: Responsabilidad civil especial (alimentaria).
Bien jurídico protegido: Derecho a la alimentación de los hijos procreados
ilícitamente.
Tipicidad objetiva: En los casos comprendidos en el Capítulo IX (delitos sexuales), el
juez penal debe resolver sobre la obligación alimentaria a la prole que resulte,
aplicando las normas civiles respectivas. En otras palabras, si de la agresión sexual
nace un hijo o hijo/a, la ley penal establece que el juez también fije alimentos
(vivienda, vestido, educación, salud, etc.) para ese menor. Esto se hace además de
las sanciones penales ordinarias. No es un delito adicional, sino una responsabilidad
civil accesoria impuesta en la sentencia penal.
Tipicidad subjetiva: Dolo indirecto. El autor del delito viola la ley sexual (dolo directo)
y, por ello, produce la consecuencia del nacimiento de la prole.
Antijuridicidad: Surge de la consumación del delito sexual. La imposición de
alimentos se considera parte de la reparación del daño causado (doctrina de tutela
integral de la víctima).
Obligación: El condenado debe pagar pensión de alimentos a favor del hijo
procreado, de acuerdo con el Código Civil. El Código Penal (art.178) dispone que el
juez penal fije esta obligación “de oficio o a petición de parte”, e incluye rubros desde
el sustento hasta la atención médica y psicológica del niño. También prevé que el juez
anticipe alimentos incluso durante la etapa de investigación o proceso, si hay
elementos suficientes para ello.
Comentarios adicionales: El caso Recurso de Casación 630-2019 (Puno) confirmó
esta función tuitiva del juez penal: la Corte Suprema señaló que el art.178 faculta al
tribunal penal para fijar alimentos al menor nacido de una violación, en armonía con el
interés superior del niño. Sin embargo, también indicó que si ya existe sentencia firme
en sede civil (familia) fijando pensión, el juez penal no debe intervenir duplicando la
orden. Así, se respeta el principio de especialidad procesal: la competencia penal
actúa sólo en defecto de la jurisdicción civil. En conclusión, la responsabilidad
alimentaria es una sanción complementaria obligatoria que busca la atención integral
de la descendencia de actos sexuales punibles.
4.14. Artículo 178-A: Tratamiento terapéutico obligatorio
Denominación del tipo penal: Tratamiento terapéutico obligatorio.
Bien jurídico protegido: Readaptación social del condenado y protección de la
comunidad ante riesgo de reincidencia. Es más bien una medida de seguridad
complementaria.
Tipicidad objetiva: No se trata de un comportamiento típico por parte del acusado,
sino de una medida complementaria impuesta por el juez tras condena por un delito
sexual de este capítulo. El art.178-A dispone que todo condenado a pena de prisión
por delitos sexuales, luego de examen médico y psicológico que lo determine, debe
ser sometido a un programa especializado de tratamiento terapéutico durante la
ejecución de su pena. El sujeto activo es el juez penal que impone la medida; el pasivo
es el condenado.
Tipicidad subjetiva: No aplica dolo (es una medida legal, no un acto voluntario del
reo).
Antijuridicidad: Tampoco aplica examen de antijuridicidad: no es un delito sino una
consecuencia de la condena. Es parte de la respuesta penal para prevenir futuras
agresiones.
Medida/Sanción: Tratamiento terapéutico integral (médico-psicológico) durante la
prisión, orientado a la rehabilitación del delincuente sexual. El juez penal lo ordena
como parte de la sentencia, en coordinación con profesionales de salud. Si el
condenado rehúye, se considerará incumplimiento de la sentencia.
Comentarios adicionales: La jurisprudencia ha enfatizado la obligatoriedad de esta
medida para garantizar la reinserción y la seguridad de terceros. En el Recurso de
Casación 738-2022 (Junín) se confirmó que, además de la pena y la reparación
económica, el juez debe ordenar tratamiento terapéutico para el agresor y, de igual
modo, prever asistencia psicológica obligatoria para la víctima. Este pronunciamiento
afirmó que el art.178-A impone al juez penal la obligación de incluir en la sentencia
tanto el tratamiento del condenado como la rehabilitación de la víctima (reparación
integral). Ello refuerza la dimensión protectora y preventivo-social del capítulo: no
basta con castigar, sino que se busca evitar la revictimización y la reincidencia
mediante medidas de atención psicosocial.
4.15. Análisis de jurisprudencia relevante
La jurisprudencia peruana ha ido precisando varios elementos de los delitos sexuales
del Capítulo IX. Un criterio clave es la necesidad de consentimiento explícito: los
tribunales han sostenido que todo acto sexual exige voluntad afirmativa de la víctima;
la mera sumisión aparente bajo coacción no equivale a consentimiento. Por ejemplo, la
Corte Suprema (Casación 539-2019, Junín) declaró que la ausencia de oposición no
basta para eximir de violación: se requiere manifestación clara de conformidad. Esto
reafirma que el consentimiento no puede presumirse ante ausencia de resistencia.
Otro principio jurisprudencial es la responsabilidad del garante. Si una persona tenía
el deber legal de proteger a la víctima (p.ej. tutor, padre, médico, cuidador) y omitió
impedir la agresión, ello puede agravar su culpabilidad. Hay sentencias que incluso
pueden extender responsabilidad penal al omiso (violación por omisión impropia, art.
11 CP). Asimismo, la Corte ha considerado atenuantes o agravantes la omisión dolosa
del padre o guardián que permitió el abuso (adapta art.177). Esto se basa en el deber
de cuidado legal en materia sexual: el progenitor que “debió proteger” puede incurrir
en responsabilidad adicional.
Respecto a las formas agravadas (art.177), como se señaló, la Corte Suprema ha
delimitado que para aplicar agravantes de lesión grave o muerte debe probarse el dolo
eventual sobre ese resultado (Casación RN 1482-2014). Igualmente, se ha establecido
que la agravante por crueldad solo procede cuando el autor emplea medios
innecesariamente crueles o degradantes (torturas, humillaciones extremas). En
materia de pena, el Tribunal Constitucional ha validado la severidad de las leyes
sexuales, afirmando que aún relaciones consentidas entre mayores no deben
criminalizarse, pero “las relaciones sexuales […] con adolescentes, con prescindencia
de su consentimiento, [se sancionan] para proteger su indemnidad sexual”. Es decir,
respalda la constitucionalidad de sancionar relaciones con menores incluso con
consentimiento de ellos, pues lo legítimo es resguardar su futuro (indemnidad).
Respecto al engaño (art.175), la jurisprudencia ha fijado el estándar causal: el engaño
debe ser determinante para viciar la voluntad del menor. No exige que la víctima
quede completamente inconsciente; basta que acceda impulsada por la falsa creencia.
Esto cierra posibles argumentos del agresor de que “el menor sabía lo que hacía”,
pues el Derecho penal entiende que la madurez emocional de un adolescente puede
ser suplantada por falsas expectativas creadas por el victimario.
En cuanto a los nuevos delitos (acoso, chantaje), las decisiones recientes amplían su
alcance. Ya se ha reconocido que el acoso puede cometerse por medios digitales
(WhatsApp, redes sociales) sin contacto físico. Igualmente, la primera aplicación del
chantaje sexual sancionó la “sextorsión”, reafirmando que cualquier coacción sexual
mediada por amenazas o difusión ilícita de material íntimo encuadra en el nuevo tipo.
Estos fallos señalan que la intimidad tecnológica está protegida bajo la libertad sexual.
Finalmente, la jurisprudencia procesal destaca la imposibilidad de reducción de
pena por convivencia: la Corte Suprema ha indicado que si el agresor vive con la
víctima o tiene un hijo con ella, no se puede atenuar la pena ni eximir por la relación
familiar (Casación 539-2019). Esto contrasta con supuestos de delitos comunes donde
la relación familiar puede ser atenuante; aquí se privilegia la igualdad penal de
agresores sexuales. En suma, la jurisprudencia ha reforzado la interpretación estricta
de las normas, siempre en favor de la protección de la víctima y la autonomía sexual.
5. Recomendaciones
1. Capacitación especializada: Es crucial formar a jueces, fiscales y policías en
perspectiva de género y delitos sexuales. Deben comprender en detalle el
concepto de consentimiento y cómo valorarlo, reconociendo las dinámicas de
poder y manipulación en casos sexuales. Talleres sobre trauma, prueba
testimonial en violencia sexual y entendimiento de las normas deberían ser
permanentes.
2. Protocolos de atención integral: Se recomienda diseñar y unificar protocolos
claros para la atención de víctimas de delitos sexuales (médica, psicológica y
legal). Esto incluye plazos definidos para exámenes forenses, asignación de
personal especializado (médicos, psicólogos, asistentes sociales) y garantizar
confidencialidad. Un protocolo robusto reduciría la revictimización en el
proceso.
3. Fortalecimiento de investigación digital: Dada la creciente incidencia de
delitos facilitados por internet (grooming, sextorsión, pornografía infantil), los
fiscales y peritos deben contar con equipamiento y capacitación en informática
forense. Se deben establecer equipos especializados para el manejo de
pruebas electrónicas, interceptación legal de comunicaciones y preservación
de evidencias digitales.
4. Campañas de prevención y sensibilización: Fomentar campañas educativas
dirigidas a adolescentes y familias sobre el respeto a la libertad sexual, señales
de abuso, prevención en redes sociales y vías de denuncia. Promover
mensajes que desmitifiquen falsas creencias (p.ej. “eso no es tan grave”) y
fortalezcan el conocimiento de derechos sexuales. Se debería involucrar
escuelas, redes sociales e instituciones comunitarias para llegar a diversos
públicos.
Estas medidas buscan reforzar el régimen protector vigente: la norma penal por sí sola
no basta si no se garantiza su aplicación efectiva y un entorno social consciente del
valor de la libertad sexual.
6. Conclusiones
El Capítulo IX del Código Penal peruano representa un sólido marco legal para
la protección de la libertad sexual. A través de figuras graduadas –que van desde la
violación común hasta formas agravadas y delitos contra el pudor–, la ley busca
sancionar todo acto sexual ilícito según la gravedad de los medios empleados, la
vulnerabilidad de la víctima y el grado de agresión. La obligatoriedad de la acción
penal (imprescriptibilidad y proscripción de perdón) evidencia que la sociedad peruana
considera estos derechos fundamentales. Además, los tipos incluyen respuestas
sociales: la responsabilidad alimentaria (art.178) y el tratamiento terapéutico (art.178-
A) añaden un enfoque de reparación y prevención.
No obstante, la aplicación práctica enfrenta desafíos. La jurisprudencia ha ido
acotando conceptos clave –como la exigencia de consentimiento explícito o la
previsibilidad en las formas agravadas–, pero aún persiste la necesidad de
homogeneidad en criterios judiciales. Por ejemplo, asegurar que todas las salas
comprendan la noción de “engaño determinante” o la protección que merece el menor
bajo engaño. Asimismo, en delitos de acoso y chantaje, su carácter relativamente
nuevo requiere difusión y entendimiento entre operadores de justicia para evitar vacíos
en la persecución.
En conclusión, aunque la norma penal penaliza de manera exhaustiva los delitos
contra la libertad sexual, su eficacia depende de una correcta valoración de la prueba,
la sensibilidad procesal hacia las víctimas y la actualización constante ante nuevas
formas de agresión. El Estado, en línea con la jurisprudencia y las recomendaciones
señaladas, debe reforzar la formación de sus operadores y los mecanismos
institucionales de apoyo. Solo así la legislación cumplirá plenamente su función
preventiva, protectora y reparadora en materia de libertad sexual.
7. Bibliografía
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2018 (Junín).
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de febrero de 2007).
Ugaz, J. (1999). Violación a la libertad sexual desde la perspectiva de
género. Ius et Veritas, 9(18), 194-198.
República del Perú. (1991). Código Penal (Decreto Legislativo N°635,
modificado). Lima: Congreso de la República.