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Anexo-2 5to.

A mediados del siglo XX, el Perú experimentó un cambio político significativo con el paso del liberalismo al reformismo, marcado por la transformación del APRA y la aparición de nuevos partidos como la Democracia Cristiana y Acción Popular. Durante este periodo, se implementaron políticas económicas liberales bajo el gobierno de Manuel Prado, que favorecieron a la oligarquía, mientras que el gobierno de Fernando Belaunde Terry enfrentó desafíos en la reforma agraria y crisis económicas. La década de 1960 también vio el surgimiento de guerrillas que buscaban un cambio social radical, inspiradas en la Revolución cubana.

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Anexo-2 5to.

A mediados del siglo XX, el Perú experimentó un cambio político significativo con el paso del liberalismo al reformismo, marcado por la transformación del APRA y la aparición de nuevos partidos como la Democracia Cristiana y Acción Popular. Durante este periodo, se implementaron políticas económicas liberales bajo el gobierno de Manuel Prado, que favorecieron a la oligarquía, mientras que el gobierno de Fernando Belaunde Terry enfrentó desafíos en la reforma agraria y crisis económicas. La década de 1960 también vio el surgimiento de guerrillas que buscaban un cambio social radical, inspiradas en la Revolución cubana.

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Tema 2: El Perú a mediados del siglo XX: del liberalismo al reformismo

Luego del fin de la dictadura de Odría, el Perú se abrió de nuevo a una experiencia democrática,
que transitó entre el liberalismo y el reformismo.

Cambios en el sistema de partidos


Hacia la década de 1950, el APRA era la principal fuerza política del país, a pesar de no haber
ganado ninguna elección presidencial hastaentonces. En ese periodo, la postura ideológica del
partido cambió radicalmente. En 1954, Haya de la Torre presentó en su libro Treinta años de
aprismo las siguientes reformulaciones:
• El abandono del antiimperialismo. El APRA comenzó a considerar el papel positivo del
capitalismo internacional para la industrialización y modernización del país.
• El abandono del capitalismo de Estado. El APRA eliminó de su discurso la nacionalización de
las propiedades y de las empresas privadas. En su lugar, propuso “no quitar la riqueza a los que
la tienen, sino crear la para los que no la tienen”.
• La renuncia a la vía revolucionaria para la toma y el ejercicio del poder. El APRA buscó
convertirse en un partido legal que compitiera por el poder a través del sufragio. Así, el aprismo
se alejó de su posición revolucionaria y antiimperialista inicial y adoptó una postura reformista y
conciliadora con la oligarquía y con Estados Unidos Doc. 5. Esta actitud garantizó la existencia
legal del partido, pero causó la decepción de sus militantes más radicales. En 1959, este sector
se separó del partido y formó el Apra Rebelde.
Los nuevos partidos políticos
Ante el viraje ideológico aprista, el sistema de partidos se renovó con nuevas propuestas políticas. Las
más importantes fueron las siguientes:
• Democracia Cristiana. Movimiento fundado en 1956 por Héctor Cornejo Chávez, proponía establecer
una sociedad más justa y democrática dentro del marco de la doctrina social de la Iglesia católica. Entre
sus miembros destacó Luis Bedoya Reyes, quien en 1966 se separó de ese partido y formó el Partido
Popular Cristiano (PPC).
• Acción Popular. Partido fundado en 1956 por Fernando Belaunde Terry, quien consiguió el respaldo
de las clases medias y profesionales. En su libro El Perú como doctrina, Belaunde mostró la necesidad de
la construcción de una nación integrada, moderna y democrática que incluyese a los sectores sociales
marginados, como los campesinos. Sus ideas básicas fueron la construcción de una sociedad solidaria y
humanista, la participación política de la población por medio de los Gobiernos locales, la integración del
país a través de un sistema vial que comunicase a las poblaciones e incrementase las zonas productivas
poco explotadas como la selva, la construcción de una mayor infraestructura con el apoyo de la
cooperación voluntaria de la población y la recuperación de valores y prácticas del pasado incaico

El régimen de la Convivencia
En 1956, el Gobierno de Odría convocó a elecciones. Se presentaron Hernando Lavalle –
candidato oficialista–Fernando Belaunde y Manuel Prado. Ante el avance de las simpatías por
Belaunde, Prado decidió realizar un acuerdo con el APRA para obtener sus votos. Así se realizó
el llamado Pacto de Monterrico, que además contó con el respaldo de Odría. En dicho pacto,
Prado prometió legalizar al APRA y no investigar los casos de corrupción en el régimen odriista.
Prado logró, de esta manera, ganar las elecciones e iniciar un gobierno conocido como el de la
Convivencia debido a su alianza con el APRA.

La política económica
En su segundo gobierno, Prado continuó con la política económica liberal basada en las
exportaciones de materias primas que había aplicado Odría. El auge exportador se sustentaba en
las actividades agropecuaria, minera y, especialmente, en el crecimiento de la pesquería Docs. 6
y 7. A partir de 1959, la política liberal del pradismo se profundizó luego de que Pedro Beltrán
asumiera el Ministerio de Hacienda. Beltrán trató de estabilizar la moneda y retirar los subsidios a
los alimentos, medidas que afectaron a los más pobres, en especial en el mundo rural. La
pobreza que se vivía allí generó la migración a las ciudades y las protestas de los sectores
campesinos, que reclamaban acceso a la propiedad de la tierra. También empezó a agudizarse el
problema de las condiciones de explotación del yacimiento petrolífero de La Brea y Pariñas. Por
otro lado, el Gobierno de Prado promovió la industrialización a través de la Ley de Promoción
Industrial (1959), instrumento legal que brindó facilidades al capital extranjero para que invirtiera
en manufacturas. La minería y la agricultura se vieron beneficiadas por una incipiente
industrialización, basada principalmente en el mercado norteamericano. Asimismo, la abundancia
de mano de obra y la urbanización del país incentivaron al empresariado nacional a invertir en la
producción de manufacturas para el consumo local. De este modo, la política económica del
Gobierno favoreció principalmente a la oligarquía.

El breve gobierno de la junta militar


En las elecciones de 1962, los tres candidatos más importantes fueron: Víctor Raúl Haya de la
Torre por el APRA, Fernando Belaunde Terry por Acción Popular (AP) y Manuel Odría por la
Unión Nacional Odriista (UNO). Como ninguno alcanzó la mayoría absoluta, el Congreso se
encargó de designar al triunfador. La demora en la publicación de los resultados hizo temer un
fraude electoral. Además, tanto los militares como los sectores reformistas temían que una
alianza entre el APRA y la UNO devolviera el poder a Odría. Por ello, el 18 de julio de ese año, el
Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas dio un golpe de Estado institucional. El Gobierno
quedó a cargo de una junta militar presidida, primero, por Ricardo Pérez Godoy, y luego, por
Nicolás Lindley. Durante su mandato, la junta militar empezó un proceso de reforma agraria en las
provincias de La Convención y Lares (Cusco) e implementó medidas reguladoras en la economía.
El año 1963, Lindley convocó a elecciones en las que triunfó Fernando Belaunde Terry.

El primer gobierno de Belaunde


Fernando Belaunde Terry inició su gobierno en 1963 con un amplio apoyo popular, el respaldo de las
Fuerzas Armadas y una alianza con la Democracia Cristiana. De inmediato, Belaunde puso en marcha tres
proyectos: el inicio de una reforma agraria, el restablecimiento de las elecciones municipales y el
desarrollo del Sistema de Cooperación Popular, que buscaba comprometer a la población en proyectos de
beneficio comunal. Asimismo, desde 1964 inició un ambicioso programa de obras públicas, como la
construcción de la carretera Marginal de la Selva, proyectos de irrigación en el norte y la construcción de
viviendas y del aeropuerto Jorge Chávez Doc. 8. Sin embargo, Belaunde tuvo como principal obstáculo a
la alianza APRA-UNO, que dominaba el Congreso y bloqueaba las reformas propuestas por el Gobierno.
Así, la ley de reforma agraria fue detenida y luego modificada sustancialmente por el Congreso. La ley no
afectó a los grandes latifundios cuando fue aplicada, y solo se pudo expropiar un millón de hectáreas de
un total de 27 millones. Entonces, el campesinado se sintió defraudado con el Gobierno e intensificó las
tomas de tierras que ya habían empezado a darse años antes Doc. 9. Hacia 1967, el Gobierno de
Belaunde enfrentaba una severa crisis económica, a la que se sumó un periodo de sequía en la costa y
una serie de protestas sociales. Al año siguiente, ocurrió el escándalo de la “página once”. El Gobierno
había firmado con la International Petroleum Company (IPC) el Acta de Talara, en la que esta empresa
norteamericana se comprometía a devolver los yacimientos de la Brea y Pariñas, y a comprar el petróleo
de la Empresa Petrolera Fiscal (EPF). Pero poco después, el presidente de la EPF renunció y denunció la
desaparición de la página once del contrato, donde aparentemente se habría establecido el precio de
venta del petróleo por debajo del precio del mercado. La oposición, junto a los militares y la Iglesia
criticaron duramente a Belaunde. El desenlace ocurrió el 3 de octubre de 1968, cuando el general Juan
Velasco Alvarado dio un golpe de Estado.

Las guerrillas de los años sesenta


Durante la década de 1960 surgieron en el Perú guerrillas que consideraban que el cambio social
debía ser radical y prescindir de la democracia. Inspirándose en la Revolución cubana, los
guerrilleros se alzaron para iniciar una revolución popular campesina que luego repercutiera en
los sectores urbano-marginales. Estos fueron los principales grupos guerrilleros:
• El Ejército de Liberación Nacional. Liderado por Héctor Béjar, intentó iniciar sus acciones en
Puerto Maldonado en 1963, pero sin éxito. El grupo reinició sus acciones en 1965 en Ayacucho,
pero fue derrotado por las Fuerzas Armadas.
• El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Liderado por Luis de la Puente Uceda, su
núcleo surgió originalmente del APRA y de marxistas revolucionarios. El MIR postulaba que el
sistema democrático estaba bajo el poder de los sectores dominantes, por lo que se necesitaba
una revolución. En 1965 inició sus acciones en las áreas rurales del Cusco y la sierra central,
buscando el apoyo de la población campesina. Ese mismo año, el Gobierno derrotó a la guerrilla.

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