REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN SUPERIOR
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL “RÓMULO GALLEGOS”
ÁREA: CIENCIAS DE LA SALUD
2DO AÑO, SECCIÓN 4
CALABOZO ESTADO GUÁRICO
Facilitador Bachilleres
Dra. Barbara Cannata Barbara Flores
Delia Pérez
Diana Bolaños
María Meléndez
Mariana Camejo
Yosmary Mejías
Miguel Farfan
Marzo del, 2023
Nuestros cuerpos están expuestos a baterías y virus, muchos de estos agentes son capaz
de producir enfermedades, nuestro cuerpo cuenta con un sistema especial para combatir estos
agentes infecciosos, compuesto por determinados leucocitos (glóbulos blancos) de la sangre y
células tisulares derivadas de los leucocitos. Estas células trabajan juntas de dos formas:
1) Destruyendo los virus y bacterias invasores mediante fagocitosis
2) Formando leucocitos especializados que inactivan al invasor.
Leucocitos y origen:
Son las unidades móviles del sistema de protección del organismo. Se forman en parte en
la medula ósea como son: (granulocitos, monocitos y algunos linfocitos) y otra parte en el tejido
linfático (los linfocitos y las células plasmáticas). Tras su formación son transportadas en la
sangre hasta los diferentes partes del cuerpo donde actúan. La verdadera utilidad de los
leucocitos reside en que la mayoría se transportan a zonas específicas de infección e inflamación
intensa proporcionando así una rápida y potente defensa, así pues, los granulocitos y monocitos
poseen una capacidad especial, para buscar y destruir a invasores extraños.
Tipos de Leucocitos;
La sangre contiene 6 tipos de leucocitos:
Polimorfonucleares neutrófilos
Polimorfonucleares eosinófilos
Polimorfonucleares Basófilos
Monocitos
Linfocitos
Células plasmáticas.
Además del gran número de plaquetas que son células similares a los leucocitos que se
encuentran en la médula ósea, los megacariocitos.
Ahora bien, las células polimorfonucleares presentan una aspecto granular, por lo que se
les llama granulocitos, estos granulocitos y los monocitos protegen al cuerpo de los
microorganismos invasores mediante su ingestión.
Los linfocitos y las células plasmáticas actúan en general con el sistema inmunitario.
Neutrófilos.
Los neutrófilos defienden al organismo contra infecciones víricas, bacterianas o
por hongos. Usualmente son los primeros en responder a una infección microbiana; su actividad
y muerte en gran número forman el pus. Comúnmente se refiere a los neutrófilos como
leucocitos polimorfonucleares. Tienen un núcleo multilobulado que puede asemejar múltiples
núcleos, de ahí se deriva el nombre leucocito polimorfonuclear. El citoplasma puede parecer
transparente debido a los gránulos que se tiñen color lila pálido. Los neutrófilos se encargan de
fagocitar bacterias y están presentes en grandes cantidades en el pus. Estas células no son
capaces de renovar sus lisosomas (utilizados durante la digestión de microbios) y mueren
después de haber fagocitado unos cuantos patógenos. Los neutrófilos son el tipo celular más
encontrado en las fases tempranas de la inflamación aguda. Conforman del 60 al 70% de los
leucocitos totales en la sangre del ser humano. La vida media de un neutrófilo circulante es de,
aproximadamente, 5.4 días
Eosinófilos
Los eosinófilos, ante todo, lidian con las infecciones parasitarias. También son las células
inflamatorias predominantes durante una reacción alérgica. Las causas más importantes de
eosinofilia incluyen alergias como: asma, rinitis alérgica y urticaria; así como infecciones
parasitarias. En general, su núcleo es bi-lobulado.
Basófilos.
Los basófilos son principalmente ante estos responsables de las respuestas alérgicas, ya
que liberan histamina (es una amina, involucradas en las respuestas locales del sistema
inmunitario), provocando vasodilatación (es el incremento del diámetro interno de los vasos
sanguíneos lo que permite que aumente el flujo de sangre a través de ellas). Su núcleo es bio o
trilobulado, pero es difícil de detectar, ya que se oculta por el gran número de gránulos gruesos.
Monocitos
Los monocitos comparten la función de “aspiradora” (fagocitosis) (es el proceso por el
cual una célula utiliza su membrana plasmática para engullir una partícula grande y es uno de los
primeros procesos que responde a la infección) con los neutrófilos, pero son más longevos y
además, una función extra: presentar partes de patógenos a linfocitos T para que estos puedan ser
reconocidos de nuevo y ser eliminados. Los monocitos abandonan el torrente sanguíneo
(Diapédesis: Es el paso de elementos formales de la sangre. A través de los capilares sanguíneos
para dirigirse al foco de inflamación o infección sin que produzca lesión capilar) para convertirse
en macrófagos de tejido, que se encargan de remover restos de células muertas y de atacar
microorganismos.
Concentraciones de Leucocitos en Sangre
El ser humano tiene aproximadamente 7000 linfocitos por microlitro de sangre, los
porcentajes nórmales son los siguientes:
Polimorfonucleares neutrófilos: 62.0%
Polimorfonucleares eosinófilos: 2.3%
Polimorfonucleares basófilos: 0.4%
Monocitos: 5.3%
Linfocitos: 30.0%
El número de plaquetas, que constituye solo fragmentos celulares, en cada microlitro de
sangre se aproxima a 300.000.
Vida de los leucocitos:
Los granulocitos y monocitos se forman solo en la medula ósea, los linfocitos y las
células plasmáticas se producen sobre todo en los diferentes órganos linfógenos, entre ellos los
ganglios linfáticos, el bazo, el timo, las amígdalas y diferentes restos de tejido linfático en partes
del cuerpo especialmente en la medula ósea y en las denominadas placas de Peyer bajo el epitelio
de la pared intestinal. Los leucocitos formados se almacenan en la medula ósea hasta que el
sistema circulatorio los necesita. La cifra de granulocitos que se almacena en la medula, triplica
la de toda la sangre circulante lo cual representa u abastecimiento de granulocitos para unos 6
días. Los linfocitos se almacenan sobre todo en los diversos tejidos linfáticos, excepto el pequeño
número de linfocitos que se transporta de forma temporal en la sangre.
La vida de los granulocitos una vez liberados de la medula ósea es de 4 a 8 horas
circulando en la sangre y otros 4 a 5 días en los tejidos, en los periodos de infección tisular
grave, este periodo total de vida se acorta solo unas horas porque os granulocitos acuden
rápidamente al área infectada, cumplen sus funciones y acaban destruyéndose en su propio
proceso.
Los monocitos: también disponen de un tránsito breve en la sangre de 10 a 20 horas
antes de salir a los tejidos a través de las membranas capilares, una vez los tejidos adquieren
hasta convertirse en macrófagos tisulares y en esta forma pueden vivir durante meses, salvo que
se destruyan en su función fagocítica.
Los linfocitos: entran continuamente en el aparato circulatorio junto con el drenaje de la
linfa desde los ganglios linfáticos, después de algunas horas regresan a los tejidos mediante
diapédesis, a continuación vuelve a la sangre de nuevo y así sucesivamente, de este modo, se
mantienen una reacción constante de linfocitos a través de circulación constante de linfocitos a
través del organismo, los linfocitos viven semanas o meses en función de la necesidad que tenga
el organismo de estas células.
Las plaquetas: en la sangre se renuevan cada 10 días, cada día se forman unas 30000
plaquetas por microlitro de sangre.
Órganos del sistema inmune:
Órganos primarios: de producir y madurar las células linfoides (linfocitos T, B.) imprescindibles
para la respuesta. Los principales son:
o La médula ósea
o El timo
Órganos secundarios o periféricos: de ser el lugar donde se encuentran agresor y célula defensora
para activar la respuesta inmunitaria. Los principales son:
o Los nódulos o ganglios linfáticos, cúmulos de tejido linfático aislados o agrupados en racimos y
repartidos por todo el cuerpo. Actúan como filtros para capturar antígenos.
o Amígdalas, extensiones de tejido linfoide situados en la faringe y que constituyen el anillo de
Waldeyer, protegiendo la entrada de las vías respiratorias de la invasión bacteriana.
o Placas de Peyer, cúmulos de tejido linfático que recubren interiormente las mucosas como las
del intestino y las vías respiratorias.
o El bazo, órgano situado en el cuadrante superior izquierdo de la cavidad abdominal de gran
importancia tanto en la inmunidad celular como en la inmunidad humoral.
o Los tejidos linfoides asociados a mucosas (MALT), agrupaciones de células linfoides sin
organización o estructura asociadas a diferentes localizaciones en el organismo como por
ejemplo bronquios, tubo digestivo o nariz.
o La médula ósea, tejido localizado en el interior de los huesos largos, pelvis, vértebras, etc. que
también actúa como órgano secundario en la respuesta inmune.
Están comunicados gracias al sistema linfático, una red de vasos por donde circula la linfa que
contiene los antígenos, que se han ido recogiendo de diferentes tejidos, y las células linfoides. La
linfa pasa por los ganglios linfáticos, órganos secundarios, donde se producirá el reconocimiento y
neutralización del antígeno. De ahí que en ocasiones se inflamen los ganglios como signo de que se
está combatiendo una infección. Allí también se activarán los linfocitos B, que como consecuencia
se multiplican y diferencian para producir anticuerpos. Linfocitos y anticuerpos saldrán arrastrados
por la linfa de los ganglios alcanzando la circulación sanguínea que los distribuye por todo el
organismo. Si un antígeno escapa del ganglio linfático y pasa de nuevo a circulación sanguínea
podrá llegar al bazo, otro órgano linfoide secundario, donde será retenido y neutralizado.
Linfocitos.
Los linfocitos son un grupo de glóbulos blancos que circulan por la sangre y la linfa, se
localizan en los ganglios linfáticos y también en tejidos linfáticos especiales como el bazo, la
submucosa del tubo digestivo y la medula ósea. El tejido linfático se distribuye de manera
ventajosa por todo el cuerpo para interceptar los microorganismos invasores o las toxinas antes
que se diseminen ampliamente. El tejido linfático de los ganglios linfáticos expone a los
antígenos que invaden los tejidos periféricos del organismo y finalmente la linfa del bazo y la
medula ósea desempeñan una función concreta en la captura de los antígenos que logran
alcanzar la sangre circulante.
Los linfocitos se dividen en dos grandes poblaciones, como son los linfocitos T es
responsable de la forma de los linfocitos activados que proporcionan la inmunidad celular. Y el
linfocito B es el responsable de la formación de los anticuerpos que proporcionan la inmunidad
humoral.
Linfocitos T: Los leucocitos predestinados a formar linfocitos T activados migran primero al
timo donde son preparados, razón por la cual se denominan linfocitos T. los linfocitos t después
de originarse en la medula ósea, migran en primer lugar a la glándula timica, aquí se dividen
rápidamente y al mismo tiempo, desarrollan una diversidad extrema para reaccionar contra
diferentes antígenos específicos. Es decir, uno de los linfocitos timicos adquiere reactividad
específica contra un antígeno. Después el siguiente linfocito contrae especificad frente a otro.
Este proceso continua hasta que surgen linfocitos timicos con actividades específicas frente a
literalmente millones de antígenos. Así pues el timo se asegura que cada linfocito que salga no
reaccione contra proteínas ni con antígenos propios sino terminara acabando el organismo en
unos días. Así es como los linfocitos reaccionan contra antígenos extraños como bacterias,
toxinas o un tejido trasplantado de otra persona.
Linfocitos B: son procesados en el hígado durante la gestación y en la medula ósea después del
nacimiento, estos linfocitos b se distinguen de los linfocitos t en dos maneras.
1. La célula no muestra reactividad contra el antígeno (como en el t) en lugar de eso, los
linfocitos b secretan activamente anticuerpos que son los compuestos reactivos, (se trata
de moléculas que destruyen el antígeno).
2. Los linfocitos b poseen mayor diversidad, ya que fabrican muchísimos millones d tipos
de anticuerpos con reactividades especificas diferentes, pues bien, su proviene secreta el
tipo específico de anticuerpo que después circularan por todo el cuerpo.
Clon de los linfocitos:
Los millones de tipos diferentes de anticuerpos y linfocitos son codificados por algunos
genes. El gen completo que cifra cada tipo de célula t y b nunca está presente en la célula madre
original de la que derivan la célula inmunitaria funcional. Durante la preparación de los
respectivos linfocitos t y b, estos segmentos génicos se mezclan entre sí de manera aleatoria
dando finalmente los genes completos. Para cada linfocito t o b funcional que finalmente se
forma, la estructura génica codifica una sola especificad antigénica. Estas células maduras se
convierten en células t y b muy específicas que se extienden y pueblan el tejido linfático.
Inmunidad Celular.
Este es el encargado de proteger al huésped contra cualquier agente patógeno que haya
superado las barreras biológicas y la respuesta inmunitaria innata; además, "elimina" células
inmunes mutadas, las cuáles podrían generar procesos autoinmunes. Se considera, junto a
la inmunidad humoral, una forma de respuesta inmunitaria adquirida. Es mediada por linfocitos
T. Actúa como mecanismo de defensa en contra de los virus y microorganismos intracelulares,
como algunas bacterias capaces de sobrevivir y proliferar en el interior de los fagocitos y otras
células del huésped, lugar al que no tienen acceso los anticuerpos circulantes (los cuales forman
parte de la inmunidad humoral). La defensa frente a este tipo de infecciones depende de la
inmunidad celular, que induce la destrucción de los microorganismos residentes en los fagocitos
o de las células infectadas.
La inmunidad celular se caracteriza por la participación de los linfocitos T, los cuales poseen
en su membrana receptores capaces de reconocer antígenos adheridos a la superficie de otras
células. Existen cuatro clases de linfocitos T:
Los linfocitos T citotóxicos identifican antígenos virales que se encuentran en la superficie
de células infectadas. Luego de este reconocimiento proliferan, atacan y destruyen a estas
células.
Los linfocitos T colaboradores o auxiliares identifican antígenos expuestos en la superficie
de células presentadoras de antígenos. Posteriormente, proliferan y secretan interleucinas,
moléculas que estimulan la proliferación de linfocitos T, la activación de linfocitos B y
también la activación de los macrófagos, incrementando su capacidad fagocítica.
Los linfocitos T de memoria se diferencian a partir de linfocitos activados y pueden ser
colaboradores o citotóxicos. Al igual que los linfocitos B de memoria, su función es
identificar el antígeno en exposiciones sucesivas, iniciando una respuesta mucho más rápida
que la que se produjo por primera vez.
Los linfocitos T supresores Se encargan de disminuir la cantidad de anticuerpos tras la
destrucción del patógeno.
Inmunidad innata:
El cuerpo humano tiene la capacidad de resistir la agresión de sus tejidos y órganos por
casi todos los microorganismos y toxinas. Otra parte de la inmunidad resulta de enfermedades
generales y no de procesos causador por patógenos concretos y comprende los siguientes
aspectos:
La fagocitosis de las bacterias y de otros invasores por leucocitos y las células
del sistema macrófagico tisular.
La destrucción de los microorganismos deglutidos, por los ácidos de estómago.
La resistencia de la piel a la invasión de los microorganismos.
La presencia en la sangre de ciertos compuestos químicos que se unen a los
microorganismos o toxinas extrañas y los destruyen. Algunos de estos
compuestos son:
1. Lisozima: una enzima mucolitica que ataca las bacterias y las disuelve.
2. Polipeptidos básicos: reaccionan contra algunas bacterias Gram
positivas y las desactivan.
3. El complejo del complemento: es un sistema de unas proteínas que se
activan de diversas formas para destruir bacterias.
4. Linfocitos agresores o citoliticos naturales: reconocen y destruyen
células extrañas, tumorales e incluso algunas células infectadas.
Primer nivel de defensa del organismo: Las barreras físicas hacen referencia, por una
parte, a la integridad de la epidermis, la capa más externa de la piel, formada por células
queratinizadas altamente resistentes a enzimas bacterianas y toxinas que se renuevan
frecuentemente, eliminando así los microorganismos asentados en ellas y, por otra parte, a las
mucosas que recubren los aparatos digestivo, respiratorio y genitourinario. Concretamente, la
mucosa respiratoria dispone de cilios que evitan en gran medida la entrada de microorganismos a
las vías respiratorias. Dichas mucosas secretan sustancias protectoras, dando lugar a las barreras
químicas: el pH ácido de las secreciones gástricas y vaginales, la lisozima de la saliva, las
inmunoglobulinas, y el moco. Su efectividad se ve comprometida por su falta de integridad, así
como por la presencia de microorganismos altamente agresivos o en elevada cantidad. De ser así,
el microorganismo consigue introducirse en el huésped, produciendo un foco infeccioso
primario.
Inmunidad Adquirida.
Es un sistema inmunitario especial que forma anticuerpos y linfocitos activados que
atacan y destruyen los microorganismos o toxinas invasoras específicas. Además, protege frente
a ciertas dosis de ciertas toxinas: (Son sustancias creadas por plantas y animales que son
venenosas (tóxicas) para los seres humanos. Las toxinas también que son útiles en pequeñas
dosis, pero tóxicas en grandes cantidades, pueden estar incluidas en algunos medicamentos).
Esto protege frente a dosis de ciertas toxinas, por eso es importante la vacunación.
Tipos de inmunidad adquirida: celular y humoral:
El organismo dispone de dos tipos básicos pero estrechamente relacionados, de
inmunidad adquirida, en uno de ellos el cuerpo desarrolla anticuerpos circulantes es decir
moléculas de globulina del plasma sanguíneo que atacan al agente invasor, inmunidad humoral o
inmunidad de las células b (porque los linfocitos b crean anticuerpos).
Respuesta humoral primaria
La respuesta humoral primaria o respuesta inmune primaria es la cantidad de anticuerpo
secretado por células plasmáticas y la clonación de estas mismas células la primera vez que entra
en contacto el receptor con el antígeno encuentra su máximo aproximadamente a los 7 días de la
primera infección (5-10 días). La dosis necesaria para la inmunización generalmente debe ser
relativamente alta, óptimamente con la presencia de adyuvantes para los antígenos proteicos.
Respuesta humoral secundaria
Una infección repetida por un mismo antígeno activa los linfocitos de memoria creados
como consecuencia de la respuesta humoral primaria. La respuesta, entonces, se inicia más
rápidamente, al cabo de unos 3 días. Por su parte, la respuesta máxima de anticuerpos es mayor,
con una intensidad de 100 a 1000 veces la respuesta primaria. También dura más tiempo,
haciendo que su declive sea más lento. Es una respuesta inducida por antígenos proteicos y sólo
son requeridas bajas dosis de antígenos infectantes, sin necesidad de adyuvantes.
Células citoliticos
Su función es la destrucción de las células infectadas y de las células cancerosas, además
de regular las respuestas inmunitarias. No son células fagocíticas, destruyen las células a través
del ataque a su membrana plasmática causando la citolisis (donde la célula se rompe). No
expresan un receptor de membrana especial de los linfocitos, el receptor de linfocito T (TCR)
que es el receptor de membrana característico de los linfocitos T, tampoco expresan el BCR
(receptor característico de los linfocitos B), ni CD3 (que es una molécula que hace parte del
complejo del receptor TCR), etc. También se las conoce como célula nula. Además, no madura
en el timo, como lo hacen los linfocitos T. Se desarrolla en la médula ósea y como ya se había
mencionado, no posee los marcadores de superficie característicos de los linfocitos B y T.
Células Citoxicas
La célula t citotóxica es una célula de ataque directo capaz de destruir microorganismos y
a veces las células del propio organismo, por eso se le llama células agresoras citoliticos. Las
proteínas receptoras de la superficie, de las células citotóxica se unen con fuerza aquel
microorganismo o células que contienen el antígeno específico. Tras la unión la célula citotóxica
libera proteínas perforadoras llamadas perforinas que hacen grandes agujeros en la membrana de
la célula atacada, a continuación penetra el líquido con rapidez en la célula ataca, haciéndola
crecer en tamaño para disolverse.
Respuesta inmune.
Para poder explicar cómo se controla la respuesta inmunitaria se tiene que definir que
esta es una reacción del organismo contra un agente invasor, denominado antígeno, que es una
molécula capaz de producir una respuesta del sistema inmunitario mediante la activación de
linfocitos y el anticuerpo, que es una proteína que se encarga de eliminar al antígeno por medio
de un complejo antígeno-anticuerpo, en donde además intervienen células inmunocompetentes
(linfocitos B y T), macrófagos, células dendríticas, el factor de necrosis tumoral y anticuerpos.
La finalidad de la respuesta inmunitaria es eliminar al antígeno que ha invadido al
organismo vivo y, de esta forma, restablecer la homeostasis. Para que se produzca la respuesta
inmunitaria es necesario que intervengan las células inmunocompetentes como los linfocitos T y
B, los macrófagos, que son los presentadores de antígenos, y las interleucinas o citosinas, que
son secretadas por los linfocitos y monocitos.
Los macrófagos quedan marcados al fagocitar un antígeno, y al encontrarse con los
linfocitos T se produce una adhesión y el linfocito B se une al acarreador por medio del receptor
para hapteno (es una sustancia de pequeño peso molecular que no induce por sí misma la
formación de anticuerpos pero al unirse a una proteína transportadora estimula una respuesta
inmunitaria). De esta forma se producen proteínas específicas contra un antígeno. Si el linfocito
T no está presente en la adhesión y el linfocito B no une su receptor de hapteno al acarreador, no
se producen las proteínas específicas.