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PLANETA MECANICO EN TRANSITO

Año cinco mil millones de la era sapiens. El sol no pudo tragarse a los planetas cercanos antes de morir. Más bien fue el hombre quien se los tragó: primero Mercurio fue consumido hasta desaparecer por el proyecto éxodo, que construyo una nave espacial esférica de treinta mil kilómetros de diámetro y tres mil falsos cielos de diez kilómetros de altura, con columnas de titanio y otros metales sujetándolos como grandes árboles de varios kilómetros de grosor; luego, el segundo planeta en caer por la voracidad del terror del hombre fue Venus, lo que llamaron proyecto viento, donde toda la atmosfera de Venus se utilizó como aire para respirar en esta gran nave. El proyecto Tierra fué el peor de todos, fue en la Tierra y llevó mil años de trabajo devastador. Primero se llevó al ingenio los cien metros de profundidad de tierra de la superficie del planeta más fértil, más incluso donde más metros había fértiles, y luego se trataba la tierra hasta que se convertía en fértil. Asi hasta que emergió el manto incandescente, y la tierra murió por su fuego.

El proyecto agua fue el más aparatoso. Se realizó en Urano, primero, con cargueros atmosféricos se llevó todo el helio de este planeta gaseoso a la gran nave, y después, al ver que era imposible meter tantos metros cúbicos, se solto al espacio legos del planeta, cuando se descubrió el hielo que había debajo, en este planeta se fue cargando y licuando en la Nave Mundo formando grandes océanos en esta nave de huida, lo que sí que no costó fue almacenar el nitrógeno de la tierra en depósitos para fabricar nitratos para hacer la tierra de la gran estación espacial fértil. Marte también acabó devorada por el miedo del hombre, pues se utilizó su gran cantidad de hierro en reforzar los pisos de Mundo Mecánico, y su tierra en rellenar las zonas del fondo marino, y sobre todo la tierra seca donde vivirían los nómadas humanos. Asi quedo finalmente un mar inmenso y homogéneo de un kilometro de profundidad, una tierra no fértil de dos kilómetros en el océano de tan solo uno y una tierra fértil de trescientos metros en el océano y en las zonas secas por igual.

Solo los últimos románticos se quedaron a ver morir al sol orbitando en naves jungla, naves con forma de bandeja de cuatro kilómetros con su propia reserva natural de los animales y vegetales que pudieron salvar.

Mientras los reactores de fusión situados en todas y cada una de la superficie de cada una de las plantas, concretamente en el centro de cada una ocupando unos cien metros de altura, eran tan potentes que enviaban trillones de kilovatios calentando billones de kilos de gas y alejándose de la gran madre EL SISTEMA SOLAR.

MORALEJA: Soñemos que no termina, que todo es un comienzo, pero no cerremos los ojos, que el que piensa en el fin ya ha terminado, el que piensa en su fin no se preocupa por el tránsito. Este lo es todo, es sobre lo que podemos actuar y si el tránsito nuestro es finito vivamos por y para el tránsito de los demás, si pensamos que sólo nuestro transcurrir es importante, acabaremos siendo objeto de odio y si no nos importa que lo hagan es porque ya acabamos nuestras vidas y vivimos en una sepultura.

PLANETA MECANICO EN TRANSITO

Hace ya cien años que abandonamos el sistema solar. Los informes dicen que el sol bajó su temperatura pero, no se sabe exactamente cuándo morirá. Viajamos en una nave de treinta mil kilómetros de diámetro, una Nave Mundo, aquí podemos contemplar tres mil cielos o pisos de estancias, mundos cada vez más pequeños, hasta llegar al núcleo y cada vez con menos gravedad según descendemos; todo se hizo posible expoliando todo el sistema solar. Mercurio puso el metal y desapareció; Venus puso co2 para las fotosíntesis de este mundo, quedando sin atmosfera; la Tierra puso toda su superficie fértil hasta quedar en el manto incandescente, cuando toda la tierra solida se trató para hacerla fértil, también el valioso nitrógeno y oxigeno de su atmosfera y el agua de sus océanos; Marte fue mermada también por su tierra; europa fue licuada para llenar los océanos de la Nave Mundo, al igual que parte del hielo de Urano y todo su helio para la nueva atmosfera de la nave. Millones de columnas de los metales más resistentes sujetaban esos cielos como grandes árboles de tres kilómetros de grosor, y los techos de los cielos de un kilometro de anchura tenían un hueco de cien metros para millones de millones de centrales de fusión, que mandaban energía al mundo y a su propulsión por el espacio a un millón de kilómetros hora.

En el siglo veinte había cinco mil millones de personas en el mundo, desde entonces la población se multiplico por treinta cada siglo. Llegado el siglo cincuenta millones o cinco mil millones de años después había ocho mil trillones de personas viviendo, la inmensa mayoría artificialmente.