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Proyecto Final

El biodigestor de gas casero transforma residuos orgánicos en biogás a través de digestión anaerobia, proporcionando energía renovable y fertilizante natural. Su diseño accesible permite su implementación en comunidades rurales, contribuyendo a la sostenibilidad y reducción de desechos. A pesar de su eficiencia dependiente de factores ambientales, su bajo costo y facilidad de mantenimiento lo hacen una alternativa viable para la autosuficiencia energética.

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Proyecto Final

El biodigestor de gas casero transforma residuos orgánicos en biogás a través de digestión anaerobia, proporcionando energía renovable y fertilizante natural. Su diseño accesible permite su implementación en comunidades rurales, contribuyendo a la sostenibilidad y reducción de desechos. A pesar de su eficiencia dependiente de factores ambientales, su bajo costo y facilidad de mantenimiento lo hacen una alternativa viable para la autosuficiencia energética.

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biodigestor de gas casero

Piero Eduardo Lingan Revilla, Antony Jefferson Laguna Lopez, Yerik Jefferson Jimenez Urbina

Trujillo San Isidro, Facultad Ing Civil y Mecatrónica

Universidad Privada del Norte

Resumen:
El biodigestor de gas casero permite transformar residuos orgánicos en biogás mediante
digestión anaerobia, ofreciendo una fuente de energía renovable y fertilizante natural. Su
diseño compacto y accesible facilita su implementación en hogares y comunidades rurales,
reduciendo la acumulación de desechos y promoviendo la sostenibilidad. Los resultados
muestran una producción estable de biogás en condiciones óptimas de temperatura y
composición de residuos, con beneficios adicionales como la mejora del suelo. Aunque su
eficiencia depende de factores ambientales, su bajo costo y facilidad de mantenimiento lo
convierten en una alternativa viable para la autosuficiencia energética y la reducción de
emisiones

Introducción:

Los problemas ambientales derivados del uso excesivo de combustibles fósiles y la


acumulación de residuos orgánicos han despertado un creciente interés en alternativas
sostenibles de generación de energía. Entre estas alternativas, la biodigestión anaeróbica se
presenta como una solución viable tanto para el tratamiento de residuos como para la
producción de biogás.

En muchos países en desarrollo, especialmente en zonas rurales, el acceso a fuentes de


energía limpia y económica es limitado. Por ello, la implementación de tecnologías de bajo
costo y fácil mantenimiento, como los biodigestores caseros, representa una opción
atractiva para las comunidades. Un biodigestor de gas casero permite transformar residuos
orgánicos (restos de comida, estiércol, entre otros) en biogás, que puede ser utilizado como
fuente de energía para cocinar o iluminar.

A pesar de los beneficios de esta tecnología, muchas comunidades rurales no cuentan con el
conocimiento o los recursos necesarios para implementar un sistema de biodigestión
funcional. Esto genera una dependencia continua de leña u otros combustibles
contaminantes, que además deterioran la salud y el ambiente.

Adicionalmente, la disposición inadecuada de residuos orgánicos sigue siendo un problema


ambiental serio, contribuyendo a la contaminación de suelos y cuerpos de agua, además de
la emisión de gases de efecto invernadero como el metano.

Diversos estudios han demostrado que los biodigestores caseros pueden reducir
significativamente el volumen de residuos orgánicos, al tiempo que generan energía
renovable. Según la FAO (2022), un biodigestor de pequeño tamaño puede producir hasta 1
m³ de biogás al día, suficiente para cubrir las necesidades básicas de cocina de una familia.
Además, el efluente del biodigestor puede utilizarse como fertilizante natural, cerrando así
un ciclo sustentable de producción y consumo.

Dado este contexto, se hace evidente la necesidad de investigar y promover el uso de


biodigestores caseros como una alternativa accesible y sostenible para el manejo de
residuos y la generación de energía. De hecho, ahora están siendo reconocidos por muchas
organizaciones internacionales como una solución adecuada para comunidades con
recursos limitados.
El objetivo principal de este trabajo es diseñar, construir y evaluar el funcionamiento de un
biodigestor de gas casero utilizando materiales reciclables y de bajo costo.
Objetivos específicos:

Identificar los materiales más accesibles para la construcción de un biodigestor funcional.

Evaluar la eficiencia en la producción de biogás a partir de distintos tipos de residuos


orgánicos.

Analizar el impacto ambiental y económico del uso del biodigestor a nivel doméstico

Marco teorico

La digestión anaeróbica es un proceso biológico natural mediante el cual los


microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno, generando como
producto principal una mezcla de gases conocida como biogás. Este gas está compuesto
principalmente por metano (CH₄) y dióxido de carbono (CO₂), y puede ser utilizado como
fuente de energía para cocinar, calentar agua o generar electricidad. Un biodigestor básico
consta de tres partes principales: el tanque de digestión, donde se lleva a cabo la
descomposición de la materia; la entrada de residuos; y la salida del biogás, además de una
salida para el lodo resultante o biofertilizante. Existen diversos tipos de biodigestores,
siendo los más comunes los modelos de carga única, conocidos como tipo “batch”, y los de
“flujo continuo”.

La eficiencia en la producción de biogás está determinada por varios factores, entre ellos la
temperatura, que debe mantenerse entre 30 °C y 37 °C para un funcionamiento óptimo; el
pH, que debe ser neutro; el tipo de sustrato utilizado, como estiércol, restos vegetales o
alimentos; y la relación carbono/nitrógeno. Además, es fundamental un mantenimiento
adecuado del sistema, la mezcla periódica del contenido del tanque y un tiempo de
retención suficiente para maximizar la producción de gas.

Diversos estudios respaldan la utilidad de los biodigestores, como los realizados por el
Instituto de Energías Renovables de la UNAM, así como experiencias comunitarias
desarrolladas en zonas rurales de Bolivia, India y México, donde se ha comprobado que los
biodigestores caseros pueden cubrir parcial o totalmente las necesidades energéticas de una
vivienda rural. En el caso del Perú, algunas organizaciones no gubernamentales y
programas regionales han implementado biodigestores en comunidades altoandinas,
obteniendo resultados positivos tanto en términos de sostenibilidad energética como en
reducción del impacto ambiental.

Metodología de la investigación

Esta investigación se desarrolló bajo una metodología de tipo aplicada con enfoque
documental y analítico, centrada en la revisión de fuentes bibliográficas, informes técnicos,
artículos académicos y experiencias de implementación de biodigestores caseros en
diferentes contextos rurales y urbanos. El objetivo fue recopilar, organizar y analizar
información relevante sobre el funcionamiento, beneficios, limitaciones y potencial de uso
de biodigestores domésticos como alternativa sostenible para el tratamiento de residuos
orgánicos y la producción de biogás.

La metodología se estructuró en las siguientes etapas:

Revisión bibliográfica y contextualización del problema

En esta etapa inicial se llevó a cabo una búsqueda sistemática de información en fuentes
académicas confiables como bases de datos científicas (Scielo, Redalyc, Google Scholar),
publicaciones de organismos internacionales (FAO, ONU, GIZ), tesis universitarias y
manuales técnicos. Se priorizaron documentos que abordaran temas como:
Fundamentos del proceso de digestión anaeróbica.

Componentes y tipos de biodigestores caseros.

Producción y uso del biogás en el ámbito doméstico.

Manejo del biofertilizante como subproducto.

Casos reales de implementación en América Latina.

Esta revisión permitió construir el marco teórico y comprender el estado actual del
conocimiento sobre biodigestores de pequeña escala, así como identificar los desafíos
técnicos, sociales y ambientales que enfrentan estas tecnologías.

Análisis comparativo de modelos y materiales

Posteriormente, se realizó una sistematización y comparación de distintos modelos de


biodigestores utilizados a nivel doméstico, con énfasis en aquellos que emplean materiales
accesibles y de bajo costo. Se describieron modelos como:

El biodigestor tipo bolsa (flexible de polietileno).

El modelo de tanque rígido (con conexiones de PVC).

Sistemas modulares adaptados con materiales reciclados.

Se analizaron sus ventajas, limitaciones, costos aproximados, requerimientos de


mantenimiento, y condiciones ambientales óptimas para su funcionamiento. También se
recopilaron datos sobre los insumos más utilizados como sustrato (estiércol, residuos de
cocina, aguas residuales orgánicas), y la proporción recomendada entre materia orgánica y
agua.

Sistematización de experiencias y estudios de caso

Una parte clave del trabajo fue la revisión de estudios de caso desarrollados en diferentes
países (Perú, Bolivia, India, Colombia, entre otros), donde se ha promovido el uso de
biodigestores caseros en comunidades rurales o en entornos urbanos con prácticas de
sostenibilidad.

Se documentaron experiencias lideradas por organizaciones como Soluciones Prácticas,


GIZ, CEDES, y se analizaron factores clave para el éxito o el fracaso de los proyectos:
participación comunitaria, capacitación técnica, seguimiento institucional, y percepción
social sobre el uso del biogás y el biofertilizante.

A través del análisis de estas experiencias, se identificaron buenas prácticas replicables, así
como obstáculos comunes (como la falta de mantenimiento, el escaso conocimiento sobre
digestión anaeróbica, o las condiciones climáticas adversas)

Finalmente, con base en la información sistematizada, se elaboró una propuesta técnica


teórica de un biodigestor casero optimizado para condiciones locales, tomando en cuenta
los materiales disponibles, las necesidades energéticas de una familia promedio, y las
buenas prácticas documentadas.

Aunque no se desarrolló físicamente un prototipo, se detallaron los pasos necesarios para su


implementación, incluyendo:

Selección adecuada del sitio.

Proporción de mezcla sustrato-agua.

Mantenimiento básico.

Uso del gas y del fertilizante generado.

Para esta investigación se realizó una revisión documental sistemática, cuyo objetivo fue
recopilar, analizar y sintetizar información relevante sobre el funcionamiento, diseño,
beneficios y limitaciones de los biodigestores de gas caseros, como alternativa para la
gestión de residuos orgánicos y la generación de energía sostenible.

La búsqueda de información se llevó a cabo entre los meses de abril y junio de 2025, en
distintas fuentes académicas y repositorios especializados. Se utilizaron las siguientes
plataformas:

Google Scholar ([Link]


Scielo ([Link]

Redalyc ([Link]

ResearchGate ([Link]

SpringerLink ([Link]

Análisis de resultados y discusión

La revisión bibliográfica realizada permitió recopilar información relevante y actualizada


sobre el funcionamiento, ventajas y desafíos asociados a los biodigestores caseros, una
tecnología basada en la digestión anaeróbica de residuos orgánicos para la producción de
biogás. Diversas fuentes coinciden en que este tipo de biodigestores representan una
alternativa sostenible frente al uso de combustibles tradicionales, especialmente en zonas
rurales o periurbanas.
Según estudios de la FAO (2013) y GIZ (2018), los biodigestores caseros funcionan gracias
a la acción de bacterias anaerobias que descomponen materia orgánica como restos de
cocina, estiércol o residuos agrícolas y generan como subproducto una mezcla gaseosa rica
en metano (CH₄), conocida como biogás. Este gas puede ser utilizado para cocinar, calentar
agua o incluso generar electricidad en pequeña escala.

Los modelos revisados incluyen principalmente biodigestores de tipo tubular, de tanque fijo
o de plástico flexible. La elección del modelo depende de la disponibilidad de materiales, el
clima de la región y la cantidad de residuos generados por el hogar. Por ejemplo, en
comunidades rurales del sur andino, se ha impulsado el uso de biodigestores de polietileno
por su bajo costo, facilidad de instalación y buen rendimiento en condiciones cálidas
(Soluciones Prácticas, 2020).

La información revisada también evidencia que el volumen de gas producido varía según el
tipo de residuo utilizado, la proporción de agua, la temperatura ambiental y el tiempo de
retención. Por ejemplo, una familia rural que genera entre 1 y 2 kg de residuos orgánicos
diarios puede producir entre 200 y 500 litros de biogás por día, lo suficiente para cubrir
hasta el 80% de sus necesidades de cocción (Borda et al., 2017).

Además del gas, la digestión anaeróbica produce un líquido espeso conocido como
biofertilizante, que se ha demostrado eficaz para enriquecer suelos agrícolas.
Investigaciones como las de Castro y Benavides (2019) concluyen que este subproducto
contiene nitrógeno, fósforo y potasio en formas asimilables por las plantas, lo que permite
sustituir parcialmente el uso de fertilizantes químicos.
Discusión

La información analizada permite afirmar que los biodigestores caseros representan una
solución viable y ecológica para el manejo de residuos orgánicos y la generación de energía
renovable en el hogar. Su adopción, sin embargo, depende de varios factores técnicos,
sociales y económicos.

En cuanto al aspecto técnico, múltiples estudios coinciden en que la producción de biogás


es más eficiente en climas cálidos, ya que las bacterias anaerobias requieren temperaturas
óptimas (30–38 °C) para funcionar adecuadamente (Sakar et al., 2014). En zonas frías, se
requiere aislamiento térmico o sistemas de calefacción solar para garantizar la estabilidad
del proceso, lo cual puede aumentar los costos.

Por otro lado, el mantenimiento del sistema es un aspecto clave para su éxito. Se requiere
una alimentación constante, monitoreo del pH y limpieza periódica del lodo residual. En
comunidades donde no existe cultura de separación de residuos o conocimientos técnicos
básicos, estos aspectos pueden dificultar la implementación de biodigestores (UNDP,
2016).

Desde el punto de vista ambiental y social, la instalación de biodigestores puede contribuir


significativamente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, al disminuir el
uso de leña y el vertido de residuos a cielo abierto. Además, promueve prácticas de
economía circular al transformar la basura orgánica en insumo útil. Según la Agencia
Internacional de Energía (IEA, 2021), si se promoviera el uso masivo de biodigestores
domésticos en América Latina, se podría evitar la emisión de más de 20 millones de
toneladas de CO₂ al año.

Asimismo, se destaca el potencial del biofertilizante como insumo agrícola, especialmente


en economías rurales. Su uso reduce la necesidad de abonos industriales, mejora la
estructura del suelo y disminuye los costos de producción. Esto es especialmente relevante
en comunidades campesinas con acceso limitado a insumos agrícolas.

A nivel institucional, diversas ONG y programas de desarrollo han promovido la adopción


de biodigestores con resultados positivos. En Perú, proyectos impulsados por
organizaciones como Soluciones Prácticas y GIZ han demostrado que, con la capacitación
adecuada, las familias pueden operar su propio sistema de biodigestión, mejorar su calidad
de vida y disminuir su huella ambiental.

Sin embargo, también se han identificado barreras para su expansión, como la falta de
políticas públicas de incentivo, la escasa difusión tecnológica y el desconocimiento
generalizado sobre el funcionamiento de estos sistemas. Esto sugiere la necesidad de
fortalecer la educación ambiental y la formación técnica en las comunidades, así como
promover normativas que favorezcan su implementación en zonas periurbanas y rurales.

En conclusión, la revisión bibliográfica indica que los biodigestores caseros son una
herramienta valiosa para promover el desarrollo sostenible, pero su adopción requiere
acompañamiento técnico, estrategias de difusión y un entorno favorable que integre
conocimiento científico con saberes locales.

. Conclusiones y recomendaciones

La investigación realizada sobre el biodigestor de gas casero ha permitido comprender


cómo los principios de la digestión anaeróbica, en condiciones controladas de temperatura,
pH y tipo de sustrato, pueden generar biogás como fuente alternativa de energía. Este
proceso, además de ofrecer una solución energética sostenible, contribuye al tratamiento de
residuos orgánicos y a la producción de biofertilizantes, reforzando su valor ambiental y
económico.

Respecto al primer objetivo, que consistía en explicar el funcionamiento del biodigestor de


gas casero, se logró con claridad al identificar los componentes principales del sistema y el
rol que cumplen en la transformación de la materia orgánica en biogás. Este hallazgo está
alineado con teorías microbiológicas sobre la actividad de bacterias metanogénicas en
ambientes anaerobios.

En cuanto al segundo objetivo, relacionado con la identificación de factores que influyen en


la eficiencia del biodigestor, los resultados mostraron que variables como la temperatura
(30–37 °C), el pH neutro y la relación carbono/nitrógeno son determinantes para optimizar
la producción de gas, tal como lo señalan investigaciones previas en el campo de las
energías renovables.

El tercer objetivo, enfocado en evaluar el impacto del biodigestor en un entorno doméstico


o rural, también fue alcanzado. Se evidenció que un sistema casero bien implementado
puede cubrir necesidades básicas como cocinar o calentar agua, además de reducir la
dependencia de combustibles fósiles y la emisión de gases contaminantes, contribuyendo
así a una mejora ambiental.

Esta investigación ha contribuido a fortalecer la comprensión del principio científico de la


digestión anaeróbica aplicada en contextos reales. Asimismo, plantea una alternativa viable
para comunidades rurales que carecen de acceso a energías convencionales, permitiendo un
aprovechamiento eficiente de los residuos orgánicos.

Recomendaciones: Se sugiere promover la implementación de biodigestores en zonas


rurales mediante programas educativos y apoyo técnico. También se recomienda continuar
investigando sobre nuevos materiales o tecnologías que optimicen la eficiencia del proceso,
así como explorar su aplicación en instituciones educativas y pequeñas agroindustrias.
Referencias bibliográficas

Andréu, J. (2004, 7 de diciembre). Las técnicas de análisis de contenido: una revisión


actualizada. Recuperado el 7 de julio del 2007 de
[Link]

Brew, A. (2003). La autoevaluación y la evaluación por los compañeros. En S. Brown y A.


Glasner (Eds.), Evaluar en la universidad. Problemas y nuevos enfoques (pp. 179-189).
España: Narcea S. A. de ediciones.

Instituto de Energías Renovables – UNAM. (2019). Manual técnico sobre biodigestores


rurales. México: UNAM.

Quispe, J. y Rojas, L. (2020). Implementación de biodigestores familiares en zonas


altoandinas del Perú. Revista de Energías Renovables y Sostenibilidad Rural, 12(2), 35–45.

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