“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”
ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN SECUNDARIA
MATEMÁTICA Y FÍSICA
TEMA 2: RELIGIÓN
CURSO: SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN
PROFESORA: OBREGON ALZAMORA, NORKA INÉS
INTEGRANTES
CABALLERO QUISPE, JIM JEREMY
HUICHO CUTIPA, JAIME ESTEBAN
INGA CASTILLON, CHRISTIAN
MAURICIO LÓPEZ, FERNANDO GABRIEL
SOBREVILLA PALACIOS, JUAN CARLOS
2025
Introducción
La religión ha desempeñado un papel fundamental en la configuración de las civilizaciones, no solo como
un conjunto de creencias relacionadas con lo sagrado, sino también como un fenómeno histórico,
filosófico y social que ha influido profundamente en el pensamiento humano y en la organización de las
sociedades. A lo largo del tiempo, las religiones han surgido como respuestas a las grandes preguntas
existenciales, han brindado sentido a la vida y han establecido sistemas de valores que regulan la conducta
individual y colectiva.
Desde una perspectiva histórica, la religión ha acompañado el desarrollo de las culturas, influyendo en la
política, el arte, la educación y la legislación. Desde el punto de vista filosófico, la religión ha sido objeto
de análisis por pensadores que han buscado comprender su esencia y su papel en la conciencia humana.
Según Mircea Eliade (1957), "la experiencia de lo sagrado es un elemento estructurador de la conciencia
humana", lo que subraya su valor como forma de conocimiento y como vivencia fundamental que da
sentido a la realidad. Esta perspectiva permite entender la religión no sólo como doctrina, sino como una
dimensión profunda del ser humano. Por otro lado, desde lo social, la religión actúa como un mecanismo
de cohesión, pero también ha sido causa de tensiones, conflictos y transformaciones en distintos contextos
históricos, al mismo tiempo que han generado debates sobre libertad, tolerancia y diversidad cultural.
Este trabajo tiene como objetivo analizar la religión desde estas tres dimensiones interrelacionadas: su
evolución histórica, su fundamento filosófico y su impacto en la estructura social. A través de este
enfoque integral, se busca comprender la complejidad del fenómeno religioso y su relevancia tanto en el
pasado como en el mundo contemporáneo.
Capitulo I
Definicion e historia de la religión
La religión es algo que se puede decir es intrínseca del ser humano, se puede decir que es algo
natural del ser humano, así como las ovejas siguen al líder del rebaño, los lobos se organizan
jerárquicamente para seguir al macho alfa, los humanos buscamos un guía que nos garantice paz
y seguridad, y esto es algo que surge desde tiempos muy antiguos, como lo es la prehistoria en el
cual solo éramos meros organismos que buscaban sobrevivir, pero qué es exactamente la
religión, qué lo define o conforma, cómo se da origen y cómo se fue desarrollando este mismo a
lo largo de la historia. Existen algunos autores que pueden dar una respuesta a esta incógnita,
pero todos sabemos que no es tan sencillo como algunos lo plantean.
2.1. Definición y características de la religión
La religión existió durante mucho tiempo, pero algunas personas, grandes filósofos, historiadores
y sociólogos tratan de explicar qué era exactamente la religión, uno de estos grandes pensadores
fue Durkheim (1912) “Una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a
las cosas sagradas, es decir, separadas, interdictivas, creencias a todos aquellos que unen en una
misma comunidad moral, llamada Iglesia, a todos aquellos que adhieren a ellas.”
Aquí Durkheim nos plantea la religión como un sistema de creencias comunitarias dentro de una
comunidad con reglas morales y que pertenecen a una misma iglesia. Esta iglesia sería el lugar o
el contexto social donde los creyentes se reúnen para compartir la moral que los une y que se
predica en su misma religión. Por ello se pueden diferenciar algunas características esenciales
que hacen una religión una religión.
a) Prácticas religiosas que todos acostumbran a realizar.
b) Una deidad en la cual creer y depositar su fe.
c) Un espacio llamado iglesia para la reunión de todos los creyentes.
d) Normas y leyes morales a seguir para promulgar la armonía entre los creyentes.
e) Un profeta que inicie la religión.
Dicho de esta manera Durkheim describe la religión como la unión de todas estas características
en el cual siempre existía un predicador que fomentará la religión.
2.2. Orígenes de la religión
Existen muchas explicaciones para esta pregunta que muchos se hacían, cómo se originó la
religión en el mundo, esta incógnita fue también objeto de estudio para filósofos.
Uno de estos filósofos propone una respuesta simple y concreta, el miedo a lo desconocido, ya
que Hume (1966) nos dice:
“Los hombres llegaron a la concepción de un poder invisible e inteligente a través de la
observación de las obras de la naturaleza. Posiblemente jamás tuvieron otra idea más que la de
un ser único que confirió existencia y orden a esta vasta máquina y ajustó todas sus partes de
acuerdo con un plan uniforme y un sistema armónico”. (p. 50)
Esto nos da una respuesta concreta y coherente con respecto al contexto social en el que se vivía
en aquella época, pues fue en Grecia que surgieron los primeros conceptos de religión, un
politeísmo que surgían a través de la observación y a lo desconocido, fenómenos que ocurrían en
el mundo y que no podían ser explicados. El politeísmo fue la primera manifestación de religión
que vio la humanidad y fue gracias a que el hombre no sabía explicar los fenómenos en el mundo
y por el temor que esto generaba en las antiguas civilizaciones.
Otra respuesta a esta incógnita nos la podría dar Tylor (1920) con su famoso animismo en el cual
nos dice:
“Entre los hombres reflexivos cuya teoría del alma que anima el cuerpo ya los ha llevado a
suponer un espíritu sumergido que anima la enorme masa de la tierra o el cielo, esta idea sólo
necesita una última expansión para convertirse en una doctrina del universo como animado por
una divinidad máxima y omnipresente, el espíritu del mundo.” (p.442)
Aquí Tylor nos explica que como todos en el mundo tenemos almas que animan nuestros cuerpos
y en todas las cosas existen almas, entonces es así como el mundo mismo debe tener un alma el
cual lo haga moverse o bien podría existir un alma superior que mueva todo lo que conocemos,
esto se explica en cómo las primeras civilizaciones le daban un entierro a sus muertos al creer
que existía un alma en cada uno de ellos.
2.3. Desarrollo de las religiones a lo largo de la historia
La religión tiene una trayectoria histórica muy amplia, en la cual existieron etapas, dependiendo
del tiempo y de la sociedad que las adopta, se pueden enlistar en una cronología como a
continuación.
2.3.1 Religiones primitivas o prehistóricas (antes de 3000 a.C.)
Son del tipo: Animismo, totemismo, chamanismo, culto a los antepasados.
Sus características principales fueron: se practicaban en sociedades tribales; creencia
en espíritus de la naturaleza, animales sagrados, fuerzas invisibles; rituales para cazar,
protegerse o curar enfermedades. Ejemplos: Cultos paleolíticos (cuevas con pinturas,
enterramientos rituales), chamanismo siberiano, creencias indígenas.
2.3.2 Religiones politeístas de la Antigüedad (3000 a.C. – 500 a.C.)
Eran del tipo: Politeísmo estructurado.
Características: dioses antropomorfos asociados a fuerzas de la naturaleza o funciones
sociales; religión vinculada al poder político (reyes-sacerdotes); se institucionaliza el
culto (templos, sacerdotes, mitos). Ejemplos: Egipto: Osiris, Ra, Isis; Mesopotamia:
Enlil, Marduk; Grecia: Zeus, Atenea, Apolo; India védica: Agni, Indra (origen del
hinduismo); China: culto al Cielo, a los ancestros y al emperador.
2.3.3 Religiones filosófico-morales (500 a.C. – 0)
Eran del tipo: Ético-filosófico o reformista. Características: Surgen como reacción
crítica a las religiones ritualistas; enfatizan la ética, la moral y la búsqueda espiritual; se
originan muchos de los textos sagrados. Ejemplos (lo que Karl Jaspers llamó la Época
Axial): Budismo (Siddhartha Gautama), Jainismo (Mahavira), Confucianismo
(Confucio), Taoísmo (Lao-Tsé), Profetas del judaísmo (Isaías, Jeremías).
2.3.4 Religiones monoteístas y universales (0 – 1500 d.C.)
Eran del tipo: monoteísmo ético y universalista. Características: Dios único,
trascendente y legislador, religiones misioneras, escrituras reveladas, códigos éticos y
escatología (fin del mundo). Ejemplos: cristianismo (siglo I), Islam (siglo VII),
Judaísmo rabínico (después del 70 d.C., tras la destrucción del Templo), Sijismo (India,
siglo XV).
2.3.5 Reformas y disidencias (siglos XVI – XIX)
Eran del tipo: Cismas y reformulaciones internas. Características: cuestionamientos a la
autoridad religiosa institucional, traducción de textos sagrados, énfasis en la experiencia
personal. Ejemplos: reforma protestante (Lutero, Calvino), contrarreforma católica,
ilustración: auge del deísmo, secularismo y crítica a la religión.
Nuevos movimientos religiosos (cuáqueros, mormones, adventistas).
Capìtulo II
Religión y sociedad
2.1 Influencia de la religión en la sociedad y la cultura
La religión nace antes de todo hecho científico nace con un propósito de dar significado a los
distintos fenómenos, sucesos que en aquellos tiempos eran desconocidos su orígenes , con esta
idea nace desde tiempos inmemorables la religión; es en base a una religión que la sociedad
construyó sus costumbres, creencias, idiosincrasia además de la vestimenta como en el caso del
Islam u su código de vestimenta en las mujeres. Al día de hoy es el hinduismo la religión más
antigua que hasta el momento se práctica, aunque cada civilización tuvo alguna religión con el
paso del tiempo fueron desapareciendo por diversos sucesos históricos, y es así que se fueron
insertando y adoptando una cierta religión en aquellas sociedades. En el caso del Perú antes de la
implantación de la religión cristiana que viene a ser monoteista, se caracterizaba por ser
politeísta y animista.
La religión en el Perú ha sido un factor determinante en la configuración de su identidad cultural.
Desde la época precolombina, los pueblos originarios desarrollaron complejos sistemas
religiosos basados en la cosmovisión andina, que entendía al mundo como un todo
interconectado entre lo espiritual y lo natural. La adoración a deidades como Pachamama (madre
tierra) o Inti (dios sol) estructuró no solo la religiosidad, sino también la organización social,
política y económica de estas civilizaciones. Como señala Millones (1990), “en los Andes, la
religión no era una esfera separada de la vida cotidiana, sino un principio que impregnaba todos
los aspectos de la existencia comunitaria” (p. 42).
Con la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, el catolicismo se impuso como
religión oficial, lo cual transformó profundamente la cultura peruana. No obstante, en vez de
eliminar por completo las creencias indígenas, se produjo un proceso de sincretismo religioso.
Este fenómeno se evidencia en festividades como el Señor de los Milagros o la Virgen de la
Candelaria, donde elementos del cristianismo se entrelazan con prácticas y símbolos de origen
andino. Según De la Cadena (2000), “la religiosidad andina sobrevivió mediante su
reformulación dentro del marco del catolicismo colonial, dando origen a formas híbridas que
perviven hasta hoy” (p. 88).
Actualmente, el Perú es un país predominantemente católico, pero con una gran diversidad
religiosa. Esta pluralidad se expresa en el crecimiento de iglesias evangélicas, religiones
orientales y también en la persistencia de creencias tradicionales en comunidades rurales. Estas
manifestaciones religiosas conviven con expresiones culturales como la música, la danza, la
gastronomía y el arte popular. Como explica Marzal (1993), “la religión en el Perú no puede
entenderse al margen de su dimensión cultural, pues ambas se influyen mutuamente en una
dinámica constante de adaptación y resistencia” (p. 107).
1. Religión y su enfoque social
2.1. Religión como fenómeno social
Émile Durkheim fue uno de los fundadores de la sociología moderna. Estudió cómo la religión
influye en la sociedad y cómo ayuda a mantener la cohesión social. Para Durkheim, la religión
no era simplemente una creencia personal o algo sobrenatural, sino un fenómeno colectivo que
cumple funciones importantes en la vida en grupo.
En su obra más importante sobre este tema, Las formas elementales de la vida religiosa (1912),
Durkheim define la religión como “un sistema solidario de creencias y prácticas relativas a cosas
sagradas, es decir, separadas y prohibidas” (Durkheim, 1912, p. 47). Según él, lo sagrado no
tiene por qué ser algo mágico o divino, sino aquello que una comunidad considera especial,
valioso y digno de respeto.
Durkheim creía que la religión cumple una función social clave: une a las personas y fortalece el
sentimiento de pertenencia a un grupo. Al participar en rituales religiosos, las personas refuerzan
sus vínculos y su identidad colectiva. Por eso afirmaba que “la religión es ante todo un fenómeno
social” (Durkheim, 1912, p. 11), más que una simple expresión individual de fe.
Además, Durkheim sostenía que las normas y valores compartidos por una sociedad muchas
veces tienen su origen en la religión. Estos valores ayudan a mantener el orden y el equilibrio
social. En este sentido, la religión actúa como una especie de “pegamento” que mantiene unida a
la sociedad.
Incluso si una persona no es creyente, vive en una sociedad que ha sido profundamente
influenciada por creencias religiosas. Por eso Durkheim decía que, al estudiar la religión, en
realidad estamos estudiando “el alma de la sociedad” (Durkheim, 1912, p. 13).
2..2. Religión como motor de cambio social
Max Weber fue un sociólogo alemán muy importante que estudió cómo la religión influyó en la
economía y la sociedad. A diferencia de Karl Marx, quien pensaba que la religión solo servía
para tranquilizar a los pobres y mantener el poder de los ricos, Weber creía que la religión,
especialmente la protestante, tuvo un papel clave en el desarrollo del capitalismo moderno.
En su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Weber explicó que los valores
religiosos del calvinismo —una rama del cristianismo protestante— promovían el trabajo duro,
la responsabilidad, el ahorro y la disciplina. Los calvinistas creían en la predestinación, es decir,
que Dios ya había decidido quién se iba a salvar y quién no. Como no podían saber con certeza
cuál era su destino, muchas personas buscaban señales de que estaban entre los "elegidos", y una
forma de hacerlo era teniendo éxito en su trabajo. Así, se esforzaban por ser productivos,
responsables y ahorrar dinero.
Este estilo de vida ascético —es decir, sin lujos, con poco gasto y centrado en el trabajo— llevó
a que muchas personas acumularan riquezas sin buscarlo directamente. Para Weber, esta forma
de vivir, nacida de la fe religiosa, terminó ayudando a formar una mentalidad capitalista,
centrada en la eficiencia, el orden y el crecimiento económico.
Weber también hablaba de la racionalización, un proceso donde la sociedad se vuelve cada vez
más organizada, lógica y orientada al control. Esto afectó no solo a la economía, sino también a
cómo pensamos y actuamos en la vida diaria. Según él, las personas empezaron a alejarse del
mundo espiritual y emocional, entrando en una época que él llamó de "desencanto", donde las
reglas, la eficiencia y el progreso reemplazaron a la tradición y la religión.
Aunque Weber reconocía el aporte de la religión al origen del capitalismo, también pensaba que
con el tiempo esta conexión se iba a perder. El trabajo y el éxito dejarían de estar ligados a la fe,
y la gente trabajaría solo por dinero. En este punto, Weber advirtió que las personas podrían
quedar atrapadas en una "jaula de hierro", donde seguirían rutinas sin sentido, movidas sólo por
la necesidad económica y no por valores espirituales.
2. Religión y la clase dominante
Karl Marx, en su Contribución a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, desarrolla una
visión crítica sobre el papel social de la religión, especialmente en contextos de desigualdad y
dominación. Lejos de rechazar la espiritualidad como experiencia humana legítima, Marx
denuncia la función ideológica que la religión cumple en un sistema socioeconómico basado en
la explotación y la alienación. En este contexto, su célebre afirmación cobra todo su sentido: "La
religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado, tal como
lo es el espíritu de una situación sin espíritu. Es el opio del pueblo". Marx (1844)
Esta frase no debe interpretarse como un ataque a la religión en sí misma, sino como una crítica a
la manera en que esta es utilizada por las clases dominantes para mantener el status quo. Según
Marx, la religión surge como una respuesta al sufrimiento humano en un mundo injusto. Al no
poder transformar su realidad material, el ser humano proyecta sus anhelos de justicia, felicidad
y plenitud en un plano trascendente, construyendo así una realidad ilusoria que le otorga
consuelo frente a su miseria terrenal. En palabras del filósofo Henri Peña-Ruiz (2012) , "Dios no
existe más que por la anulación de la humanidad del hombre", es decir, por la renuncia del ser
humano a tomar las riendas de su propia emancipación.
La crítica marxista señala que la religión cumple una doble función en la sociedad capitalista:
por un lado, actúa como consuelo para las masas oprimidas, proporcionando sentido y alivio
emocional ante las dificultades de la vida. Por otro lado, y de manera más preocupante, opera
como mecanismo de legitimación del orden social establecido, naturalizando las jerarquías
sociales y disuadiendo a los oprimidos de cuestionarlas. De este modo, la religión se convierte en
un instrumento ideológico útil para la clase alta, al presentar la desigualdad como parte de un
designio divino o una prueba espiritual, y no como el resultado de una estructura social injusta
que podría y debería ser transformada.
Desde esta perspectiva, la religión deja de ser una elección libre de la conciencia humana para
convertirse en un aparato ideológico al servicio de la dominación. Su función no es solamente
espiritual, sino política: encubre las causas reales del sufrimiento humano y frena el impulso
revolucionario que podría conducir a una transformación del mundo. Por ello, Marx sostiene que
abolir la religión como felicidad ilusoria del pueblo es exigir su felicidad real, lo cual implica
desmontar las condiciones materiales que generan la necesidad de consuelo religioso y construir
una sociedad en la que el ser humano ya no necesite alienarse para sobrellevar su existencia.
Capìtulo IV. Religión e Individuo
Desde sus orígenes, la religión ha estado profundamente entrelazada con la vida individual,
ofreciendo no solo explicaciones sobre el mundo, sino también estructuras internas de sentido,
identidad y pertenencia. En palabras del filósofo Paul Tillich, “la religión no es una función
especial de la vida espiritual, sino la dimensión de profundidad de toda la vida” (Tillich, 1957, p.
7). Esta afirmación pone de relieve que la religiosidad, más allá de su expresión institucional o
dogmática, constituye un eje central en la experiencia personal del ser humano. Por ello, analizar
la influencia de la religión en la formación de la identidad y su relación con otras formas de
conocimiento, como la ciencia, resulta esencial para comprender la dimensión integral del
individuo moderno.
4.1 Influencia de la Religión en la Identidad y la Moralidad
La religión ha ejercido una influencia decisiva en la construcción de la identidad personal y en la
configuración de la moralidad de los individuos. Desde la psicología, William James (1902)
sostiene que “la religión consiste en los sentimientos, actos y experiencias de los individuos en
soledad, en la medida en que éstos creen estar en relación con aquello que consideran lo divino”
(p. ix). Con ello, James pone el énfasis en la dimensión subjetiva de la fe: no se trata únicamente
de prácticas rituales externas, sino de experiencias interiores que moldean el sentido de sí mismo
y proveen un marco ético interiorizado (James, 1902).
Por su parte, Carl G. Jung (1938) introduce el concepto de individuación, proceso en el cual el
sujeto integra los aspectos conscientes e inconscientes de su psique. Según Jung, la religión
ofrece símbolos y arquetipos que facilitan esa integración: “la función de los mitos y símbolos
religiosos es servir de vehículo al inconsciente para expresarse, ayudando así al individuo a
encontrar una identidad coherente” (p. 15). De ese modo, la religión no solo aporta contenido
simbólico, sino que permite al individuo construir una narrativa personal que ordene sus
vivencias y valores (Jung, 1938).
En el plano sociológico, Peter L. Berger y Thomas Luckmann (1966) argumentan que la religión
actúa como mecanismo de construcción social de la realidad. Al proponer un conjunto de
creencias compartidas y normativas morales, la religión participa en la elaboración de un
“mundo de sentido” que el individuo interioriza desde la infancia. Berger y Luckmann afirman
que “el conocimiento significativo se vuelve un hábito interno del individuo”, de modo que la
religión se convierte en parte de la estructura básica de su identidad y le brinda pautas para
discernir lo moralmente correcto (pp. 56–57). Así, el sujeto no solo vive la religión como
experiencia personal, sino que adquiere un código ético que orienta sus decisiones cotidianas
(Berger & Luckmann, 1966).
La interiorización de valores religiosos no ocurre de manera neutral; muchas veces, las creencias
heredadas pueden entrar en tensión con las experiencias personales o con nuevas cosmovisiones
adquiridas en contextos laicos o pluralistas. En este sentido, la religión puede ser vista como una
fuerza de cohesión, pero también como un desafío para la autonomía individual. No obstante,
para muchos, los principios éticos derivados de su fe ofrecen estabilidad, consuelo y orientación,
especialmente en tiempos de incertidumbre. En una sociedad marcada por el relativismo moral,
el hecho de que la religión proporcione una narrativa ética consistente puede ser clave en la
construcción de identidades firmes pero abiertas al diálogo.
4.2 Relación entre Religión y la Ciencia
La relación entre religión y ciencia, en la experiencia individual, se manifiesta como una tensión
o un diálogo interno. Para William James (1902), ambas esferas responden a necesidades
distintas de la experiencia humana: “La ciencia se ocupa de explicar los fenómenos observables;
la religión, en cambio, atiende a las necesidades de sentido y trascendencia” (p. 22). Bajo este
prisma, el individuo puede conciliar una cosmovisión científica con una dimensión espiritual: la
primera responde al “cómo” del universo, mientras que la segunda aborda el “por qué”
existencial (James, 1902).
Carl G. Jung (1938) defiende la integración de ambos enfoques para lograr una comprensión más
completa del ser humano. Según Jung, “la espiritualidad no debe verse como un residuo de
creencias arcaicas, sino como una manifestación esencial del inconsciente que contribuye al
bienestar psíquico” (p. 48). En consecuencia, la religión y la ciencia no deberían ser vistas como
opuestos irreconciliables, sino como dos maneras complementarias de entender la realidad
personal: la ciencia explica mecanismos, la religión otorga un horizonte de significado (Jung,
1938).
En los tiempos contemporáneos, Berger y Luckmann (1966) reconocen que el avance científico
no ha desplazado por completo a la religión, sino que ha dado lugar a un pluralismo de creencias.
Según ellos, “la modernidad no conduce necesariamente al secularismo, sino a la coexistencia de
múltiples visiones de la realidad, en la que cada individuo elige el marco que mejor se adapta a
sus necesidades” (p. 104). De este modo, la relación entre religión y ciencia —más que un
conflicto frontal— puede entenderse como una convivencia en la cual el individuo busca
armonizar datos empíricos con respuestas de sentido y propósito (Berger & Luckmann, 1966).
La supuesta dicotomía entre ciencia y religión no es tan clara como suele plantearse. En la vida
cotidiana de muchas personas, ambas pueden convivir sin contradicción. Por ejemplo, un
profesional de la salud puede confiar en la medicina basada en evidencia sin abandonar sus
prácticas espirituales o su fe personal. Esta convivencia, sin embargo, requiere una madurez
intelectual que permita distinguir los campos de aplicación de cada uno: la ciencia para
comprender el funcionamiento del mundo físico; la religión para responder a las preguntas
últimas del sentido de la vida. En lugar de enfrentarlas, una perspectiva integral sugiere que
religión y ciencia pueden ser aliados en la búsqueda de una comprensión más completa del ser
humano.
CAPITULO V
Conflictos religiosos
Para Admin P.S (2024) afirma que :
Este tipo de conflictos surge cuando dos o más grupos o individuos discrepan en
creencias, prácticas o interpretaciones religiosas, lo que suele llevar a crudos desacuerdos
y tensiones. Con demasiada frecuencia estos enfrentamientos escalan en conflictos
sociales , políticos e incluso bélicos.
1.Tipos de conflictos religiosos
Los conflictos religiosos se manifiestan en una amplia variedad de formas, reflejando la
complejidad de las creencias y prácticas humanas. El tipo más común es el conflicto
interreligioso, en el que diferentes religiones entran en colisión, a menudo debido a
diferencias históricas, doctrinales o prácticas. Por otro lado, los conflictos interreligiosos
ocurren dentro de la misma fe, generalmente como resultado de interpretaciones
divergentes de textos sagrados o prácticas religiosas.Creencias diferentes.(pag.1)
Una de las diferencias creencias religiosas es la diversidad de creencias religiosas es una de las
principales fuentes de conflicto. Cada religión posee sus propios principios, rituales y
costumbres, que a menudo se consideran únicos o superiores, lo que puede generar actitudes
excluyentes hacia otras tradiciones. Cuando personas de distintas religiones interactúan, estas
diferencias pueden causar tensiones, sobre todo si no existe una base de respeto y entendimiento
mutuo.
Muchos de estos enfrentamientos surgen por interpretaciones distintas de textos sagrados, por
prácticas incompatibles o por la competencia entre religiones por imponer lo que cada una
considera la única verdad. La antirreligion es el concepto de anti religión hace referencia al
rechazo o a la oposición activa hacia la religión en general o hacia prácticas específicas. Esta
actitud puede provenir tanto de individuos como de grupos u organismos estatales, y puede
manifestarse mediante discriminación, represión o persecución hacia quienes practican su fe.
Asimismo, suele estar motivada por ideologías seculares, ateas o agnósticas, y muchas veces
nace como respuesta ante lo que se percibe como una imposición religiosa en esferas que
deberían ser laicas. Este tipo de postura puede resultar especialmente dañina, ya que vulnera un
derecho humano fundamental: la libertad de creencia y de culto.
2. Fanatismo religioso
El fanatismo religioso implica una adhesión extrema y excluyente a una doctrina, que con
frecuencia conlleva la condena de quienes no comparten la misma fe. Los fanáticos tienden a ser
intolerantes y, en muchos casos, utilizan la violencia o la presión para imponer sus creencias.
Este fenómeno puede originarse por diversos factores: la formación ideológica, la manipulación
por líderes religiosos o la percepción de amenazas contra su religión.
El desafío que representa el fanatismo es especialmente complejo, pues quienes lo practican
están profundamente convencidos de la validez absoluta de sus acciones, lo que dificulta el
diálogo o cualquier intento de conciliación. Algunos conflictos a lo largo del tiempo es las
disputas religiosas han influido decisivamente en la evolución de civilizaciones y naciones.
Basados muchas veces en diferencias doctrinales y luchas de poder, estos enfrentamientos han
dejado huellas imborrables en la historia algunos ejemplos tenemos la Reconquista; las
Cruzadas; guerras de religión en Francia; guerra de los treinta años; guerra ruso-circasiana;
revolución francesa
3. El fundamentalismo religioso
Es un fenómeno que se caracteriza por una interpretación literal, rígida e intransigente de los
textos sagrados. Quienes adoptan esta postura consideran que su visión religiosa es la única
verdadera y rechazan cualquier interpretación alternativa. Esta actitud suele ir acompañada de
una fuerte oposición a los valores modernos, como el laicismo, la libertad de culto, los derechos
de las mujeres y la diversidad sexual. En muchos casos, los fundamentalistas idealizan un pasado
"puro" y consideran que la sociedad debe regresar a ese estado original, lo cual justifica su
resistencia frente a cualquier tipo de cambio social o cultural. Aunque el concepto nació en el
seno del cristianismo protestante en Estados Unidos a comienzos del siglo XX, hoy se encuentra
presente en todas las grandes religiones del mundo, como el islam, el judaísmo, el hinduismo y el
budismo.
3. El extremismo religioso
representa una intensificación del fundamentalismo, donde las creencias religiosas no solo se
defienden de forma estricta, sino que también se pretende imponerlas sobre el resto de la
sociedad. Esta imposición suele estar acompañada por actitudes radicales, intolerantes y, en
algunos casos, violentas. El extremista no solo se opone al relativismo cultural y religioso, sino
que también rechaza de plano cualquier diálogo o convivencia con otras creencias o ideologías.
A menudo, quienes adoptan posturas extremistas ven al "otro" como un enemigo, un infiel o una
amenaza que debe ser eliminada o sometida. El extremismo religioso no surge únicamente de la
fe, sino también de factores políticos, sociales y económicos, como la marginación, el conflicto
étnico o la opresión, que se combinan con una visión radical de la religión para justificar sus
acciones.
5.Terrorismo religioso
es su manifestación más violenta y destructiva. El terrorismo religioso consiste en el uso
sistemático de la violencia y el miedo con el objetivo de imponer una determinada visión
religiosa o alcanzar fines políticos amparados en la fe. Lo que distingue al terrorismo religioso de
otros tipos de terrorismo es que sus perpetradores justifican sus acciones como una "misión
divina", actuando en nombre de Dios o de su religión. Esto incluye atentados contra civiles,
instituciones, símbolos culturales o infraestructuras del Estado. A través del uso del terror, los
grupos terroristas buscan generar caos, polarización y sometimiento. Ejemplos notorios de
terrorismo religioso incluyen a Al Qaeda, responsable de los atentados del 11 de septiembre de
2001; el Estado Islámico (ISIS), que proclamó un califato en Medio Oriente basado en una
versión extremista del islam; y casos de terrorismo cristiano como el de Anders Breivik en
Noruega, quien cometió una masacre en 2011 bajo la idea de defender la cristiandad europea
contra la inmigración y el islam.
Conclusiones
1. La religión ha estado presente en todas las etapas del desarrollo humano,
influyendo significativamente en la construcción de las culturas, las normas
sociales y los sistemas de poder.
2. Históricamente, la religión ha cumplido funciones fundamentales como la
cohesión social, la transmisión de valores y la justificación de estructuras
políticas y morales.
3. Filosóficamente, la religión representa una forma de interpretar la existencia,
abordando preguntas sobre el sentido de la vida, la muerte y la trascendencia
que la ciencia y la razón no siempre logran responder.
4. La experiencia de lo sagrado y lo trascendente ha sido una constante en la
humanidad, lo cual sugiere que la religión responde a una necesidad profunda
del ser humano de buscar significado y conexión con algo superior.
5. Las religiones han evolucionado con el tiempo, adaptándose a distintos
contextos históricos, políticos y culturales, lo que demuestra su capacidad de
transformación y permanencia.
6. A nivel social, la religión ha servido como marco de referencia ético, influyendo
en comportamientos individuales y en la organización colectiva de las
comunidades.
7. La religión también ha sido fuente de conflictos y divisiones, especialmente
cuando se ha utilizado para justificar intolerancia, discriminación o violencia.
8. La diversidad religiosa actual refleja la pluralidad de creencias y perspectivas
que coexisten en el mundo globalizado, lo cual plantea nuevos desafíos en
cuanto a la convivencia y el respeto mutuo.
9. En el mundo contemporáneo, la religión continúa siendo relevante, aunque en
muchos casos se manifieste de forma más personal, simbólica o sincrética que
institucionalizada.
10.Estudiar la religión desde una perspectiva integral —histórica, filosófica y
social— permite comprender mejor su complejidad y su impacto en las distintas
dimensiones de la vida humana.
Referencias
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capitalista.
https://www.ebsco.com/research-starters/religion-and-philosophy/max-weber-religious-id
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2. Fajardo, E. (22 de abril de 2018). Crítica marxista de la religión. En Cuadernos
de Filosofía Latinoamericana (pp. 137–151). César Fredy Pongutá.
https://doi.org/10.15332/25005375
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Recuperado de https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/crfh/index.htm
4. Peña-Ruiz, H. (2012). Marx, quand même. París: Plon.
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