Primera Unidad: Ambientación histórica y doctrinaria
PROCESO HISTÓRICO DEL DERECHO DEL TRABAJO. LA CUESTIÓN SOCIAL. LA
REGULACIÓN DEL TRABAJO POR EL DERECHO.
Evolución Histórica: Introducción. El derecho del trabajo es un conjunto de normas y principios
jurídicos. El empleador tiene bienes y capitales (maquinarias, técnica, medios, estructura) de lo
cual carece el trabajador, marcando que no existe plano de igualdad al momento de celebrar un
contrato. El derecho del trabajo considera que la igualdad no existe, en contraposición del
derecho civil, es decir, se presenta una desigualdad de tipo económico a favor del empleador, por
cuya causa las leyes deben igualar dichas posiciones.
La fundamentación de la igualdad-desigualdad comienza a presentarse en la década de 1940, en
cuya época Couture afirmaba que ¨ así como el padre con el hijo puede especular con el hambre
para lograr un acto injusto a favor ¨. El derecho debe prever ciertas situaciones para igualar la
realidad.
El derecho está constituido por el derecho sustantivo (que contiene la sustancia que la sociedad
intenta plasmar en su vida en relación) y el adjetivo (que es autónomo de donde derivan las
demás ramas: civil, penal, trabajo, etc.). Entonces el procedimiento sirve para hacer cumplir la ley
o sea debe responder a los principios básicos del derecho sustantivo.
Proceso Histórico. En la evolución histórica del trabajo humano, el punto de inflexión lo marcó el
movimiento social y económico de carácter mundial denominado ¨ revolución industrial ¨, con el
cual comienzan a aparecer las prestaciones laborales en relación de dependencia y por cuenta
ajena. Es decir, a la primera etapa evolutiva se denomina ¨ pre-industrial ¨ que corre desde las
prestaciones rudimentarias de la Roma clásica hasta la aparición de los primeros
emprendimientos industriales del siglo XVIII, donde se presentan meras prestaciones
rudimentarias.
Roma y Grecia. El derecho romano elaboró normas del derecho civil pero no del derecho laboral.
En los orígenes no existen los contratos de trabajo. En Roma aparecen ciertos estatutos de
trabajadores manuales, los colegios de trabajadores con normas en común para evitar la
competencia. Con la República se producen las guerras de expansión que provocan esclavos,
quienes posteriormente se vuelven trabajadores aspecto que complicó a los trabajadores libres
frente a la actividad de los esclavos a quienes solamente se pagaba con comida y vivienda.
Posteriormente decae la economía romana y surge la política de conceder la libertad a los
esclavos a quienes, en muchas ocasiones, entregan terreno para cultivo, a quienes se conoce
como ¨ siervos de la gleba ¨ (arrendamiento). En el año 475 cae el Imperio Romano de Occidente.
Por su parte, en Grecia el trabajo manual era propio del esclavo, ya que el hombre libre pensaba
y gobernaba.
Edad Media. Posteriormente en la historia se desarrollan las Cruzadas con ejércitos importantes
contra los mahometanos. Los señores feudales deseaban recuperar las tierras donde había
nacido el Cristianismo, pero finalmente fueron derrotados. Como necesidad para concretar estas
campañas nacieron los colegios de trabajadores, donde había maestros que enseñaban el oficio a
los aprendices. Los maestros artesanos ayudaron a los señores feudales a cambio de la libertad
de los pueblos, modificando la organización en las ciudades, crece la población, el comercio y una
nueva clase poderosa que eran comerciantes y productores (burguesía).
Posteriormente las monarquías comienzan a controlar los poderes de los señores feudales y de la
burguesía y se conforman los Estados. Las monarquías organizaban su producción determinan la
creación de la llamada ¨ manufacturación real ¨, incrementando el poder de los reyes naciendo la
Monarquía Absoluta, que más adelante ocasionará injusticias y las reacciones de las poblaciones
sometidas a las mismas, que culmina con la Revolución Francesa en 1789, la caída de las
monarquías absolutas y la toma del poder por parte de la burguesía.
Edicto de Turgot y Ley de Chapelliere. Como consecuencia directa de este movimiento, aparece
el pensamiento racionalista con el desarrollo de las ciencias y las técnicas. Se inventan y aplican
las maquinarias para la producción que, a su vez, generan conflictos contra los trabajadores
manuales. En ese contexto se concreta el Edicto de Turgot y se sanciona la Ley de Chapelliere,
donde aparece el obrero como dependiente y comienza la explotación. El Estado debe procurar
que ningún obstáculo intervenga en la libertad individual, por cuya causa elimina las
corporaciones de oficios.
En 1804 se sanciona el Código de Civil Francés (Código de Napoleón), dentro del cual dos
artículos se refieren al derecho del trabajo, indicando que la vinculación entre empleador y
empleado no es de por vida y que los jueces deben privilegiar en esta relación al trabajador.
De esta manera comienza la segunda etapa a la que se denomina industrial propiamente dicha,
por cuanto en ella hay que incluir todas las formas de prestaciones laborales que se han ido
verificando desde la revolución industrial hasta hace algunos años.
Finalmente, en la actualidad ha surgido una tercera etapa que se puede denominar pos-industrial
con características propias.
Prestaciones laborales pre-industriales. El primer antecedente de prestación en esta época es la
que realizaban los primitivos romanos cuando llevaban a cabo una locación de servicio, aunque
debe recordarse que solamente los ciudadanos romanos (como hombres libres) podían
realizarlas. Las prestaciones de los esclavos no pueden ser entendidas como laborales ya que no
eran considerados por el derecho romano como personas sino como cosas y como tal carecían
de libertad, aunque con el tiempo se fue restringiendo el poder absoluto del señor mejorando la
condición de los esclavos (podían llegar a comprar su libertad).
Con la caída del Imperio Romano y la aparición de la estructura de la nueva sociedad medieval,
las prestaciones que antes efectuaban los esclavos trasladados a los siervos de la gleba (tierra
cultivada) en tanto que las tareas que hasta entonces venían desarrollando los romanos libres
fueron asumidas por los artesanos. Los nuevos siervos continuaron desarrollando las tareas
encomendadas por sus amos de manera infrahumana ya que seguían siendo considerados como
cosas y no como personas o sujetos de derecho.
Solo a manera de rudimentaria contraprestación era permitido a los siervos conservar una
pequeña porción de lo obtenido del suelo para su subsistencia y la de su familia. La Sociedad
medieval era una organización de estamentos y clases, dominada por el clero y la nobleza.
Entre los siglos X y XVIII, no se produjo un cambio trascendente en el ámbito del trabajo humano.
En cuanto a la duración de la jornada de trabajo, las leyes de Manú (año 1280 a. C.) establecían
el trabajo de sol a sol: se trabajaba mientras duraba la luz y estaba limitado el trabajo nocturno,
que era considerado perjudicial.
En esta época se observan tres etapas:
La antigua (hasta el siglo X): caracterizada por el trabajo esclavista, por las industrias
familiares y por el agrupamiento de los artesanos en colegios.
La medieval (siglos X a XV): las comunas se liberan de la tiranía y comienzan a aparecer
los gremios de practicantes de oficios y las corporaciones.
La monárquica (XVI a XVIII): los monarcas, reforzados en su poder tras la decadencia y
disolución del sistema feudal, trataron de desarrollar algún tipo de industria y emitieron
reglamentaciones para los gremios.
Prestaciones laborales en la época industrial. Hacia fines del siglo XVIII, tanto la Revolución
Francesa como la Revolución Industrial de manera definitiva las estructuras sociales y las formas
tradicionales de prestación laboral. En efecto, con la aparición de las primeras máquinas, de la
consecuente producción en serie y de la iluminación de gas de carbón (que permitía el trabajo
nocturno), comienza una etapa de ¨ industrialización ¨, mutando los papeles de artesano-vasallo-
propietario hasta lo que hoy se conoce como obrero-empleador.
En la etapa industrial los obreros comenzaron a desplazarse en movimientos migratorios internos
para asentarse en las típicas aglomeraciones que fueron alrededor de las fábricas, originando
nuevas relaciones de abuso y sometiendo a los trabajadores a condiciones infrahumanas de
labor. El trabajo era realizado esencialmente de día y se descansaba el sábado o el domingo por
razones religiosas, con jornadas de trabajo extenuantes que se extendían hasta 16 horas diarias.
Solamente a fines del siglo XVIII, en Inglaterra, se redujeron a 12 horas por día. La jornada de 8
horas diarias y 48 semanales, a nivel internacional, fue establecida luego de la finalización de la
Primera Guerra Mundial en el Tratado de Versalles, que creo la Organización Internacional del
Trabajo (1919). En Argentina se legisló sobre la jornada de trabajo en la ley 11.544 que data de
1929 y que rige actualmente.
La etapa pos-industrial. A partir de la década de 1970, se va conformando un nuevo orden
económico y político que puede ser denominado pos-industrial. Esta etapa se caracteriza por los
siguientes factores: la información, la robotización y la electrónica aplicada; la automatización de
los procesos de producción y la búsqueda de la eficiencia y el bajo costo unitario. Se materializa
en los procesos de globalización, flexibilización laboral y la precarización del empleo.
Laboren exercens. En 1981 el papa Juan Pablo II ratifica la prioridad del trabajo y elabora el
concepto de ¨ empresario indirecto ¨, por ejemplo, las multinacionales que le fijan las condiciones
de trabajo (salarios, horarios, condiciones) sobre los empresarios locales. Vuelve a insistir que el
Estado intervenga y que realice una política justa, reivindica la necesidad de los sindicatos, los
cuales sostiene son un exponente de la lucha social que no es posible prescindir.
La cuestión social y la política social: causas, caracteres y problemas. Como corolario de la
mencionada evolución histórica, se puede afirmar que a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX
la situación de los trabajadores fue peor que en cualquier época anterior, ya que prácticamente se
habían transformado en una nueva expresión social de la esclavitud de los siglos pasados.
Era la época de la consagración a ultranza del liberalismo económico y jurídico, siendo su máxima
expresión el ¨ Código Napoleón ¨ (Código Civil de Francia de 1804), que consagraba el principio
de la autonomía contractual.
La necesidad de terminar con las altas tasas de mortalidad entre las mujeres, los niños y obreros
en general – por un lado – y los socialistas, los levantamientos como el de la Comuna de París y
la cada vez mayor trascendencia católicos franceses – por el otro – conformaron un hecho social
de suficiente magnitud como para exigir una legislación que contemplara la siniestralidad del
trabajo.
Con la aparición de la doctrina de Josserand, que impuso la responsabilidad objetiva, se logró
dictar las primeras leyes sobre accidentes de trabajo. La teoría de Josserand responsabiliza al
dueño de un establecimiento por haber generado el riesgo y entonces debe reparar el daño hasta
determinado monto: la indemnización no era integral sino tarifada en la mayoría de los países
europeos. Sin embargo, en Alemania, entre 1889 y 1890, se consagraron los seguros obligatorios
para supuestos de accidente de trabajo, enfermedad, muerte y otras consecuencias emergentes
de los siniestros laborales.
Autonomía de la voluntad. La cuestión social. En síntesis, en esta segunda época dominaba el
sistema capitalista de producción, que cobro fuerza en Francia con la disolución de las
corporaciones y la eliminación de las regulaciones, fijándose la plena libertad de contratar,
comercial y trabajar. Tal es que en 1791 se abolió definitivamente el sistema de las
corporaciones, determinando que: a) toda persona, nativa o extranjera, podía instalar una
empresa en el territorio del país, b) desaparecido el sistema corporativo, el trabajo quedaba
despojado de la traba del aprendizaje; c) los productores podían elegir la técnica que quisieran
para realizar su trabajo ( no estaban ya obligados a seguir las pautas de la corporación, ahora
desaparecidas); d) se estableció la libre contratación, es decir, las condiciones de trabajo
quedaban liberadas a la voluntad de las partes contratantes.
El Código Civil francés de 1804 tradujo en sus normas estos principios y consagró la autonomía
de la voluntad. Por su parte el Código Penal francés de 1810 contenía disposiciones de carácter
laboral que buscaba reprimir las manifestaciones colectivas de reivindicación, como las
asociaciones profesionales y las coaliciones. Ambos códigos expresan el liberalismo expresan el
liberalismo y el individualismo con que se nutrió la Revolución Francesa.
A esta delicada situación de abusos y de avances desmedidos del capitalismo, se la conoce como
¨ la cuestión social ¨. Las soluciones para paliarlas fueron variadas y disímiles, ya que desde
distintos ámbitos y posiciones teóricos-filosóficas se buscó interpretar y encausar el industrialismo
hacia formas más humanas.
La cuestión social. Los Estados intervienen con diversos remedios y a estos se los conoce con el
nombre de ¨ política social ¨ que actúa sobre cuatro aspectos:
Constitucional. Hacia donde el Estado dirigirá su accionar (Preámbulo: ¨ promover el
bienestar general ¨).
Ejecutivo. Controlar el funcionamiento y cumplimiento de las normas.
Legislativo. Tratar de encauzar el accionar a través de las normas.
Judicial. Sancionar los incumplimientos de las normas y hacer que se cumplan.
Esto significa que toda política social responde a una ideología, a un concepto de Nación, ya que
no existe una política social pragmática, sino que la misma debe partir u orientarse desde una
concepción de organización social.
Escuelas: liberalismo, socialismos, sindicalismo, corporativismo, cooperativismo. En la
búsqueda de paliativos para la ¨ cuestión social ¨ cabe distinguir cuatro tipos de soluciones: el
liberalismo, el socialismo, el comunismo y la doctrina social de la Iglesia.
Liberalismo. Esta doctrina, nacida de la conceptualización teórica de Adam Smith propone la
regulación natural de las relaciones sociales nacidas del nuevo industrialismo.
El liberalismo es anti-intervencionista ya que Smith postula que cualquier regulación conspira las
leyes naturales de la división del trabajo, de la moneda y de la oferta y la demanda.
El Estado sólo debe limitarse a preservar el discurrir normal de dichas leyes naturales,
removiendo los obstáculos que puedan presentarse. De allí que a la concepción liberal del Estado
se la caracteriza como ¨ Estado Gendarme ¨.
Socialismo. El Estado tiene la obligación de intervenir para evitar los abusos y mantener el
equilibrio de los distintos factores de producción. Por ello, Sismondi es considerado como el
primero de los ¨ intervencionistas ¨.
Comunismo. También denominado ¨ socialismo científico ¨ fue conceptualizado por Carlos Marx y
Federico Engel y expuesto en el llamado ¨ Manifiesto Comunista ¨ de 1848. Proclaman que los
instrumentos de producción deben ser puestos en manos de los obreros (¨ proletariado ¨).
Para Marx y Engel las clases son irreconciliables y la lucha no termina hasta que sea instalada
una verdadera ¨ dictadura del proletariado ¨.
Para ellos, el poseedor del dinero compra ¨ fuerza de trabajo ¨ como si comprase cualquier otra
mercancía.
Pero, quizás, en la mitad del tiempo de la jornada el obrero produce una mercancía que cubre los
gastos de su manutención y en la segunda mitad crea un producto suplementario que el sistema
capitalista no retribuye al obrero y cuyo beneficio el patrón se guarda para sí. A esa producción
suplementaria, no retributiva para el obrero, la denominan ¨plusvalía ¨.
Doctrina Social de la Iglesia. Esta solución teórico-filosófica reconoce sus orígenes en las
enseñanzas de Jesucristo, en los padres de la Iglesia (entre otros, Santo Tomás de Aquino) y en
las encíclicas papeles. La Doctrina Social condena tanto las soluciones capitalistas como las
socialistas y las comunistas.
Condena al capitalismo porque se produce el triunfo del más fuerte y una explotación del
trabajador tan dura que lo reduce al pauperismo; también condena al socialismo y comunismo
porque propician la lucha de clases y la instauración de una dictadura estatal férrea en manos del
proletariado.
La Doctrina Social sostiene que la sociedad tiene como finalidad primordial conservar, desarrollar
y perfeccionar a la persona como una integralidad, el hombrees un ser único e indivisible, que
debe dedicarse a la búsqueda de su propio bien, pero sin desatender el bien común social.
Las más modernas construcciones de la Doctrina Social surgen de 7 documentos, encíclicas
papales, desde León XIII hasta Juan Pablo II.
Sindicalismo. Movimiento revolucionario que defendía que el control del gobierno y la industria
debían estar en manos de los sindicatos, lo que se lograría mediante acciones directas como
huelgas generales y sabotajes. Según una segunda acepción, muy común en Francia (país donde
apareció este término), el sindicalismo es sinónimo de la acción de sindicarse o de afiliarse a un
sindicato, mientras que la asociación de trabajadores revolucionarios se denomina sindicalismo
revolucionario.
En la práctica, se considera que los sindicatos son instrumentos que han de servir para mejorar
las condiciones de los trabajadores dentro de la organización social existente. Sin embargo, el
sindicalismo busca la creación de una sociedad sin Estado, donde la producción se destina a
satisfacer las necesidades de la comunidad y no a obtener beneficios. Esta producción sería
gestionada por sindicatos y asociaciones empresariales autogobernadas por los trabajadores. Así,
el sindicalismo acepta la teoría marxista de la lucha de clases, que culminará en la propiedad
colectiva de los bienes y los medios de producción, aunque rechaza el concepto marxista de una
dictadura del proletariado. En este sentido, el sindicalismo acepta el concepto anarquista de que
cualquier forma de gobierno centralizado es indeseable.
Las doctrinas que podrían considerarse como marxista fueron desarrolladas en Londres en la
década de 1860 por Karl Marx y presentadas en la inauguración de la Internacional o Primera
Internacional socialista, en Ginebra en 1866. El revolucionario ruso Mijaíl Alexándrovich Bakunin
desarrolló estas teorías bajo sus postulados anarquistas y fue expulsado de la Internacional de
1872. Sin embargo, el verdadero sindicalismo surgió en Francia de la década de 1870. Estaba
muy influenciado por la obra del anarquista francés Pierre Joseph Proudhon y por la del filósofo
social francés Georges Sorel, quien añadió la idea de la acción violenta. En la década de 1890
dos organizaciones sindicalistas francesas, la Confederation Generale du Travail (Confederación
General del Trabajo) y la Federation des Bourses du Travail (Federación de Intercambios
Laborales), fueron ganando apoyos; terminaron fusionándose en 1902. El movimiento alcanzó su
máximo esplendor antes de la I Guerra Mundial. En Inglaterra, durante este mismo período,
existía un movimiento análogo, el socialismo corporativo, que tuvo cierta importancia.
El encarcelamiento de algunos pacifistas y sindicalistas durante la I Guerra Mundial y posterior
conversión de muchos sindicalistas al comunismo durante la década de 1920 redujeron la
efectividad del movimiento.
Solamente en España, donde la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) logró tener afiliados a
un millón de trabajadores, siguió creciendo el movimiento sindicalista. El sindicalismo español
defendió la causa republicana durante la Guerra Civil, pero fue exterminado con la victoria fascista
de 1939. A partir de entonces, el sindicalismo se redujo a una utopía intelectual.
Movimiento cooperativo. En economía, empresas de negocios sin ánimo de lucro y cuyo principal
objetivo es la distribución de bienes y servicios. Por tradición era un movimiento que agrupaba a
consumidores que compartían un interés mutuo: reducir sus gastos en consumo y beneficiarse del
control de los medios de producción. Sin embargo, algunas están formadas por productores y no
por consumidores. Las cooperativas de productores pretenden controlar la oferta; suelen ser
asociaciones de trabajadores que adquieren y gestionan de forma cooperativa sus fábricas o
granjas; los productores también crean cooperativas para adquirir en común las materias primas
que necesitan para producir y para comercializar en común con el fruto de su trabajo. Las
principales cooperativas de productores suelen ser asociaciones de agricultores. Los aspectos
más relevantes de este movimiento pueden resumirse en los ítems siguientes:
Características. Las cooperativas suelen tener una serie de normas comunes a todas ellas
que, resumidas, son las siguientes: control democrático, pues cada miembro tiene un solo
voto, independientemente de su aportación a la cooperativa; la pertenencia al movimiento
cooperativo es libre, no teniéndose en cuenta la raza, el credo, la clase, profesión o
afiliación política del cooperativista; derecho a obtener créditos con tipos de interés
reducidos; distribución de beneficios ( que se denominan retorno cooperativo ) entre los
cooperativistas, que se realiza en función de la aportación de cada miembro, quedando
una parte de los beneficios para reinvertirse en la cooperativa. Si una persona trabaja en
ella se ser miembro cooperativista, puede serlo reinvirtiendo su parte del retorno
cooperativo como aportación inicial. Los bienes y servicios que produce la cooperativa se
venden en los mercados, una parte de cuyos ingresos se reservan en fondos de
amortización para cubrir la depreciación de la maquinaria y hacer frente a posibles
contratiempos. Otra parte se invierte en cursillos de información y formación profesional de
los miembros. Por último, el trato a todos los miembros debe ser justo e igualitario y todos
deben trabajar coordinados.
En el mundo. En los países europeos destacan los movimientos cooperativos de Francia,
Alemania, Bélgica, Austria, Italia, Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia. El movimiento
cooperativo en Suecia ha tenido tanto éxito en cuanto a distribución y producción de bienes
que es uno de los motores de la economía del país, la cual se ha denominado ¨ el camino
intermedio ¨ o ¨ tercera vía ¨, refiriéndose a su posición entre el sistema de libre empresa y
el socialismo. Los movimientos cooperativos de todo el mundo se integran en la Alianza
Cooperativa Internacional (ACI), creada en 1895; el número de afiliados a esta alianza da
una idea de la importancia del movimiento cooperativo en la actualidad. A mediados de la
década de 1990, la ACI contaba con más de 500 millones de cooperativistas,
pertenecientes a movimientos cooperativos de más de 70 países; entre las cooperativas
asociadas a la ACI las hay de consumidores, agricultores, pescadores, productores y
artesanos, constructores y cooperativas de vivienda y de crédito. Los países europeos son
los que tienen más cooperativas afiliadas, seguidos por los asiáticos. A través de esta
organización se fomenta el comercio mutuo y las relaciones financieras entre movimientos
cooperativos de varios países dedicados a la distribución, el marketing, la producción, la
banca y los seguros. La ACI tiene dos objetivos fundamentales: vincular los distintos
movimientos cooperativos de los países con el fin de crear una red económica
internacional y fomentar la creación de un entorno internacional favorecedor de la
cooperación que evite las disputas y los enfrentamientos económicos. La ACI es la mayor
organización no gubernamental con voz, pero sin voto, en el seno de las Naciones Unidas
(ONU).
Desarrollo actual. En los últimos años han aparecido nuevas clases de cooperativas. Entre
ellas destacan las cooperativas de viviendas, que compran casa o apartamentos (a veces
incluso las construyen ellas mismas) y los individuos adquieren acciones de la cooperativa
que les dan derecho a habitar una vivienda. La propiedad de la casa sigue siendo de la
cooperativa y los gastos de mantenimiento se reparten entre todos los miembros. Los
movimientos cooperativos se han extendido a todas las áreas económicas, desde
cooperativas energéticas hasta servicios funerarios. También han aparecido cooperativas
de marketing, que reúnen a pequeños productores para comercializar sus productos en
común. La comercialización y distribución cooperativa permite reducir costes y obtener
mayores beneficios. También adquieren una gran importancia las cooperativas de crédito o
uniones crediticias, en las que los cooperativistas suman sus ahorros para poder acceder a
préstamos con tipos de interés reducidos. Estas cooperativas juegan un gran papel a la
hora de financiar proyectos locales en países en vías de desarrollo.
Concepto jurídico del trabajo. El surgimiento de los principios laborales. El derecho es una
realidad compleja, sistemática y dinámica (nunca es estático), aunque nunca se llega a la justicia
total.
Sostiene que el derecho tiene dos entradas, por un lado, los hechos (realidad) y los valores, con
dos salidas que son las normas y las conductas transformadoras.
Trabajo. En sentido amplio el trabajo es toda actividad realizada por el hombre, que produce
bienes y servicios. Para el derecho del trabajo, el concepto es más estricto, ya que se circunscribe
a toda actividad lícita prestada a otro (empleador individual o empresa) a cambio de una
remuneración. El derecho del trabajo se ocupa solo del trabajo en relación de dependencia.
Se trata de una actividad creadora, de utilidad, que tiene valor social. El trabajo no es un fin en sí
mismo sino solamente un medio, para obtener otras cosas.
En principio, en el trabajo oneroso hay una relación de cambio de carácter patrimonial, ya que el
trabajador desarrolla tareas para su subsistencia y la de su familia, pero, la dignidad humana del
trabajador merece una valoración legal preferente. Ese hombre es digno no porque trabaje sino
porque es un ser humano.
Para que el trabajo realizado sea debidamente retribuido no basta con otorgar una compensación
económica suficiente, sino que debe brindar cierta satisfacción al trabajador, esto se observa en
pocas oportunidades porque no ve ni disfruta el resultado de su labor.
Desde el punto de vista histórico, un antecedente del trabajo son los esclavos. El trabajo humano
ha evolucionado a lo largo del tiempo, pasando de un trabajo esencialmente físico a uno
básicamente intelectual.
El trabajo que regula la LCT no es todo el trabajo humano, ya que queda fuera de su alcance el
trabajo benévolo, el familiar y el trabajo autónomo.
En el llamado trabajo benévolo (gratuito) se presta en forma desinteresada, sin buscar el beneficio
propio; se puede citar como ejemplo el trabajo realizado en una cooperadora escolar. En principio,
tampoco cabe incluir dentro de la LCT el denominado trabajo familiar; por ejemplo, los cónyuges o
los padres respecto de sus hijos que están bajo su patria potestad. No puede haber contrato de
trabajo entre esposos (1358 CC) y del 27 Ley 19.550.
Tampoco tienen carácter laboral los trabajos que presten los hijos que viven con sus padres a
favor de ellos, aun si la prestación es remunerada, no puede existir contrato entre padres e hijos
menores de edad, pero si con los mayores.
El autónomo trabaja por su cuenta y riesgo; por ejemplo, el dueño de un quiosco. Es un trabajador
independiente: trabaja bajo su propio riesgo y no está protegido por la LCT ni por ninguna otra
norma del derecho del trabajo.
El trabajo en la LCT. El 4 LCT dispone que ¨ constituye trabajo, a los fines de esta ley, toda
actividad lícita que se preste a favor de quien tiene la facultad de dirigirla, mediante una
remuneración. El contrato de trabajo tiene como principal objeto la actividad productiva y
creadora del hombre en sí. Solo después ha de entenderse que media entre las partes una
relación de intercambio y un fin económico en cuanto se disciplina por esta ley ¨.
Los caracteres fundamentales son:
Productividad. Le sirve tanto a quien va destinado como al propio ejecutor.
Ajenidad. Por cuanto se realiza para otro.
Libertad. Voluntad del trabajador para efectuarlo.
El segundo párrafo de este artículo imparte la directiva de privilegiar la faz dignificante del trabajo
del hombre.
Relación de dependencia. El trabajador protegido por la LCT y el derecho individual del trabajo es
el que presta su actividad personal a cambio de una remuneración, en relación de dependencia o
subordinación respecto de otro.
El trabajador dependiente es una persona física que se caracteriza por:
Trabajar en una organización ajena.
Trabajar bajo el riesgo de otro.
Estar protegido por la Constitución Nacional (artículo 14 bis) y por la legislación de fondo (LCT,
entre otras). Entre dichas medidas se encuentran: salario mínimo vital y móvil; jornada
legal, descanso mínimo, vacaciones pagas, protección contra el despido arbitrario, entre
otras.
La relación de dependencia entre empleador y trabajador no es un vínculo de superior a inferior
dignidad, sino que se trata de trabajo dirigido: el trabajador está bajo la dependencia del
empleador.
La relación de dependencia se manifiesta en un triple sentido:
Técnico. Somete su trabajo a los pareceres y objetivos señalados por el empleador.
Económico. No recibe el producto de su trabajo y no comparte el riesgo de la empresa. El
trabajador pone su fuerza de trabajo a disposición del empleador a cambio de una
remuneración, los mayores beneficios o los quebrantos derivados de la explotación,
solamente benefician o perjudican al patrón.
Jurídico. Posibilidad jurídica del empleador de dirigir en el empleo la conducta del trabajador
hacia los objetivos de la empresa.
No obstante, el hecho que una persona ¨ realice actos, ejecute obras o preste servicios a favor de
otra ¨ mediante el pago de una remuneración, no implica necesariamente la existencia de contrato
de trabajo. Lo importante es determinar si actúa ¨ bajo la dependencia de otra ¨. Por ejemplo, un
abogado que asesora legalmente a una empresa y cobra un abono mensual, en principio, no
puede incluirse en esta norma ya que, para cumplir con el fin pactado, el profesional determina la
forma, el lugar y el tiempo de la prestación de la tarea. De esto se desprende que lo determinante
para establecer si existe vínculo laboral no es la tarea encomendada sino como y en condiciones
se la efectúa; es decir, la nota excluyente es la existencia de subordinación efectiva de una parte
respecto de la otra.
Naturaleza Jurídica. Definido el derecho del trabajo como una rama del derecho que estudia los
principios y normas que rigen el hecho social trabajo, como fundamento de las relaciones jurídicas
que tienden a la realización de los fines individuales y sociales de los que lo ejecutan.
En el derecho del trabajo se interfieren normas y relaciones del derecho privado y del derecho
público.
Las normas de derecho privado regulan primordialmente las relaciones individuales de trabajo,
como son las comprendidas en la ley sobre contrato de trabajo, decretos reglamentarios,
estatutos profesionales, etc.
En cambio, en el derecho colectivo del trabajo predominan las normas de derecho público, como
acontece con el derecho sindical, convenciones colectivas y conflictos laborales. El derecho
gremial legalmente reconocido, tanto en orden al sujeto sindical pactante de la convención
colectiva de trabajo, como por los intereses públicos comprendidos en su ámbito de aplicación,
homologación y publicidad, actos éstos de control del Estado para asegurar su vigencia y siendo
sus normas de carácter obligatorio para todos los trabajadores, afiliados y no afiliados,
pertenecientes a la misma categoría profesional, constituyen, por sus efectos, actos de derecho
público no estatal.
Todas estas notas demuestran que las normas aplicables a las relaciones de trabajo se
desplazan del ámbito del derecho privado y se proyectan sobre el campo del derecho público.
Las normas de derecho privado que regulan el contrato de trabajo están inspiradas en principios
de orden público y, por tanto, son inderogables por convención de partes en perjuicio del
trabajador, en virtud del interés social protegido y de la naturaleza especial de la prestación de
servicios comprometida.
Autonomía del derecho del trabajo. El problema en torno a la autonomía del derecho del
trabajo, como rama jurídica independiente, debe surgir de un estudio científico a través del cual se
examinen con método adecuado, cada uno de los elementos que entran en su composición.
a) Autonomía científica. Después de la encíclica Rerum Novarum, el trabajo humano, como
objeto del contrato de trabajo, dejó de considerarse una mercancía para conceptuarlo
como una función social del hombre y se comenzó a elaborar una legislación tendiente a
tutelar los derechos del trabajador y a la luz de las nuevas instituciones se fue formando un
cuerpo de doctrina, el cual llego a demostrar que los principios generales que informan los
institutos comprendidos en la legislación laboral, son distintos de los que informan otras
ramas del derecho entre ellas, la civil y comercial, con el cual el derecho del trabajo
conserva mayores afinidades. La difusión de la doctrina jurídica del derecho laboral es
abundante y fecunda, sobre todo después de la Primera Guerra Mundial y de la creación
de la OIT. En el derecho del trabajo tienden a establecer el alcance de sus normas y a
asegurar su contenido, como la pronunciada intervención del Estado en la regulación del
contrato de trabajo para garantizar el justo consentimiento de las partes en su celebración;
el principio de orden público que informa sus normas e impide al trabajador la renuncia al
beneficio reconocido por la ley y a modificar el contenido de la relación de trabajo, en su
perjuicio, bajo sanción de nulidad; el principio de la aplicación de la ley más favorable al
trabajador, para el caso en que una actividad estuviese regida por dos o más normas, así
como también el principio in dubio pro operario.
b) Autonomía Legislativa. Pero, no solamente el derecho del trabajo, en su evolución, había
logrado la existencia de un cuerpo de doctrina jurídica, considerada como ciencia
autónoma, sino que además había alcanzado su legislación un desarrollo adecuado como
para merecer un estudio especial y también disponer de un método propio para conocer la
verdad constitutiva del objeto de su investigación.
c) Autonomía Didáctica. El hecho de haber alcanzado, desde el punto de vista científico, su
independencia, exige que se le dispense la debida autonomía didáctica en los planes de
estudio de las facultades de derecho y se la considere una asignatura académica, como
materia de estudio, por la importancia y extensión de su contenido doctrinario y desarrollo
legislativo.