CUERPO
HUMANO
SISTEMA URINARIO:
FUNCIÓN ANATOMÍA,
E IMPORTANCIA
NICOLÁS NAVARRO SALDARRIAGA
5TO AÑO B SEC.
27-11-2024
“SISTEMA URINARIO: ANATOMÍA, FUNCIÓN E IMPORTANCIA”
Nicolás Navarro Saldarriaga
C.A. UCV College, Piura
Anatomía
Blga. Alejandra Preciosa Arévalo Chiroque
27 de Noviembre de 2024
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TABLA DE CONTENIDOS
1 INTRODUCCIÓN 3
2 ORIGEN DEL JUDAÍSMO 3
2.1 PRINCIPIOS FUNDAMENTALES 5
2.2 LIBROS DEL JUDAÍSMO 6
2.3 CORRIENTES 7
3 VIDA COMUNITARIA 9
3.1 FESTIVIDADES 9
4 CONCLUSIÓN 10
REFERENCIAS 11
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1 M
El judaísmo (junto al cristianismo y el islam), es una religión abrahámica, por tanto,
se reconoce como heredera de la historia del patriarca y profeta bíblico Abraham, y sostiene
la existencia y creencia en un único Dios creador. En la actualidad, como una de las diez más
grandes del mundo, se trata de una de las religiones monoteístas más antiguas del mundo, con
raíces que se remontan a más de 3000 años en la región del Medio Oriente. ([Link], 2020)
Mas, el término aduce también al sistema de creencias del pueblo judío, integrando
sus costumbres, sentido de justicia, prácticas rituales y vida comunitaria. Fundada en la
tradición y textos bíblicos originarios del pueblo hebreo de Oriente Medio, el judaísmo es
equivalente a religión, a la vez que significa cultura e identidad étnica. (Gayubas, 2024)
2 ORIGEN DEL JUDAÍSMO
Como religión monoteísta, sus orígenes son demasiado remotos. Comenzando con la
migración del profeta Abraham (aprox. 1800 a.C) desde su pueblo natal, Ur (Mesopotamia),
hacia la tierra de Canaán. Según los textos bíblicos, Dios estableció un pacto con Abraham,
prometiéndole que sus descendientes serían numerosos y su herencia sería Canaán (Ben-Zion,
2017). Este pacto es importante dentro de la tradición judía, pues establece el comienzo de la
relación entre el pueblo y su Dios, donde la figura de Abraham es la del primer judío.
El desarrollo del judaísmo continuó con los descendientes de Abraham,
particularmente con su nieto Jacob, también conocido como Israel, de quien se dice que tuvo
doce hijos que se convirtieron en los progenitores de las Doce Tribus de Israel. La narrativa
bíblica relata cómo los israelitas fueron esclavizados en Egipto y liberados hasta el 1300 a.C.
bajo el liderazgo de Moisés, quien es una figura fundamental en la historia judía (Cohen,
2019). Durante su éxodo de Egipto, los israelitas recibieron la Torá en el Monte Sinaí, un
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conjunto de leyes y enseñanzas divinas que se convirtieron en la base de la religión y la vida
comunitaria judía (Levine, 2018).
Según los libros, con Josué, tras la toma de Jericó, el pueblo israelita se establece en
la tierra prometida. Canaán cae bajo el gobierno de reyes hebreos, como Saúl, David y
Salomón, las doce tribus establecieron un Israel unificado con Jerusalén como capital y
principal centro de fe. Es durante el reinado de Salomón que se edifica el Primer Templo de
Jerusalén, un centro de culto y un símbolo de la identidad nacional y religiosa del pueblo
judío (Harris, 2021).
Sin embargo, tras su muerte, el reino estuvo dividido en dos: El Reino de Israel al
norte y el Reino de Judá al sur. Cabe resaltar que los textos religiosos, para la mayoría de los
historiadores carecen de fundamentos históricos, pero son importantes para entender la
cultura del pueblo judío. Estas divisiones y la eventual destrucción de ambos reinos, primero
Israel por los asirios comandados por Sabón II en el 722 a.C. y luego Judá por los babilonios
al mando de Nabucodonosor en el 586 a.C., resultaron en el exilio de muchos judíos y en la
destrucción del Primer Templo (Jacobs, 2020). Este período de exilio y dispersión marcó el
comienzo de lo que se conoce como la diáspora judía, durante la cual los judíos vivieron
fuera de su tierra ancestral.
En 538 a.C., Ciro el Grande, rey de Persia, conquistó Babilonia y permitió a los judíos
exiliados regresar a su tierra natal (Rosen, 2022). Este regreso condujo a la reconstrucción del
Templo de Jerusalén, conocido como el Segundo Templo, completado alrededor del 515 a.C.
La restauración del templo marcó el inicio del período del Segundo Templo, que fue una
época de revitalización religiosa y social para los judíos que regresaron a Judá. Este período
vio una reafirmación del pacto y las leyes dadas a Moisés en el Monte Sinaí, lo que solidificó
la identidad nacional y religiosa del pueblo judío.
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Sin embargo, el período del Segundo Templo también fue testigo de numerosos
desafíos políticos y religiosos. Durante los siglos siguientes, Judá cayó bajo el dominio de
varias potencias extranjeras, incluidas las dinastías persa, helenística y romana. Cada cambio
de poder trajo consigo influencias culturales y religiosas que afectaron a la sociedad judía. La
conquista de Alejandro Magno en el siglo IV a.C. introdujo la cultura helenística, lo que
resultó en un sincretismo cultural y un conflicto interno sobre la identidad y las prácticas
judías (Goldstein, 2019).
Este período de dominación extranjera culminó en la revuelta de los Macabeos en el
siglo II a.C., que fue una respuesta a la opresión religiosa por parte del Imperio Seléucida y la
imposición del helenismo en la vida judía (Ben-Zion, 2017). La exitosa revuelta condujo a la
restauración de un breve período de autonomía judía bajo la dinastía asmonea, que duró
aproximadamente un siglo antes de que el Reino de Judá cayera bajo el dominio romano en el
año 63 a.C. Durante el dominio romano, el Templo de Jerusalén continuó siendo el centro de
la vida religiosa judía, pero también surgieron diversas sectas, como los fariseos, saduceos,
esenios y zelotes, que tenían diferentes interpretaciones de la ley judía y el papel del templo.
En este contexto de pluralidad religiosa y tensión política, emergió una figura central que
tendría un impacto duradero no solo en el judaísmo, sino en el mundo entero: Jesús de
Nazaret. Jesús, nacido en Judea bajo el dominio romano, predicó un mensaje de
arrepentimiento, amor y el reino de Dios, y su enseñanza se basó en las escrituras hebreas,
aunque ofreció interpretaciones que desafiaron algunas de las prácticas judías tradicionales de
la época (Harris, 2021).
2.1 PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
El judaísmo se basa en varios principios clave que han guiado a sus seguidores a lo
largo de milenios. El corazón de la religión se basa en la existencia de un solo y único Dios,
creador del universo, y su pueblo elegido es el pueblo de Israel, con el que estableció un
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pacto desde épocas antiguas (según el texto bíblico, desde los tiempos del patriarca Abraham)
(Cohen, 2019). Por esta razón, según la Biblia el pueblo judío debe ser “luz entre las
naciones” y llevar el mensaje de Dios al mundo. Sin embargo, el judaísmo no ejerce el
proselitismo. Esta relación se formaliza a través de la Torá, según los pasajes recogidos en la
Biblia, fue dada por Dios a Moisés en el monte Sinaí (Harris, 2021), para que regulen los
comportamientos religiosos y morales del pueblo judío, siendo así una extensión del pacto.
A diferencia del cristianismo, el judaísmo no cree que Jesús de Nazaret haya sido el
Mesías (a excepción de un grupo minoritario conocido como judaísmo mesiánico), y por lo
tanto sigue esperando la llegada de un Mesías (“ungido”), es decir, un descendiente de la casa
de David enviado por Dios para gobernar al pueblo judío y al resto del mundo y establecer
una nueva era de paz (Gayubas, 2024).
2.2 LIBROS DEL JUDAÍSMO
El judaísmo tiene un libro sagrado, conocido como Tanaj o Biblia hebrea, que se
compone de 24 libros que también integran el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana.
Estos libros están agrupados en tres partes:
● Torá. Literalmente significa instrucción y también es llamada Pentateuco, pues
contiene los primeros cinco libros de la Biblia (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y
Deuteronomio), considerados una enseñanza revelada y la base de la ley religiosa
judía.
● Neviim. Contiene los llamados libros de los profetas, constituidos por cuatro libros de
profetas históricos o anteriores (Josué, Jueces, Samuel y Reyes) y cuatro libros de
profetas posteriores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce profetas menores).
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● Ketuvim. En hebreo significa Escritos y contiene once libros de diversos géneros,
como poesía religiosa y literatura sapiencial (Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los
Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester) y libros llamados históricos o
proféticos (Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas).
Además, el judaísmo tiene otros libros importantes que rigen su ley y su vida
religiosa:
● Talmud. En un sentido amplio, está formado por dos compilaciones de textos,
llamadas Mishná y Guemará, aunque en ocasiones se llama Talmud solo a la segunda.
Tiene dos versiones (Talmud de Jerusalén y Talmud de Babilonia) y es un libro
fundamental del judaísmo rabínico, pero su autoridad es rechazada por algunas
corrientes judías.
● Mishná. Es una recolección escrita de antiguas leyes orales que
complementan a la ley judía escrita.
● Guemará. Es un conjunto de comentarios e interpretaciones de la Mishná.
● Shulján Aruj. Es un código legal compuesto en el siglo XVI para ordenar la
legislación judía que existía desde la Antigüedad hasta la Edad Media.
● Zohar. Conocido como Libro del Esplendor, es principalmente un comentario místico
de la Torá escrito en el siglo XIII. Es uno de los libros principales de la corriente
cabalística del judaísmo.
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2.3 CORRIENTES
Existen diferentes corrientes del judaísmo, entre las que se destacan el judaísmo
ortodoxo, el judaísmo reformista, el judaísmo conservador, el judaísmo reconstruccionista y
el judaísmo secular:
● Judaísmo ortodoxo. De rigurosa adhesión a la ley judía o halajá, es una de las
corrientes mayoritarias del judaísmo. En ella se pueden clasificar distintas tendencias.
La más extrema es el judaísmo ultraortodoxo, también llamado jaredí o haredí (en
hebreo: “los que tiemblan” ante Dios), que practica un judaísmo particularmente
devoto y tradicionalista, mantiene cierta distancia con la sociedad moderna y tiene
estrictas reglas de vestimenta que incluyen el uso de ropas de color negro. Dentro de
la tendencia ultraortodoxa se incluyen los jasidíes y los misnagdíes. En el otro
extremo se ubica el judaísmo ortodoxo moderno, más conectado con la sociedad laica
y dispuesto a adaptar sus creencias al mundo contemporáneo.
● Judaísmo reformista. También llamado judaísmo progresista o liberal, surgió en
Alemania en el siglo XIX con la intención de reconciliar los valores del liberalismo y
la vida moderna con la religión judía. Promovió una perspectiva renovada de la
religión basada en la libertad del individuo para interpretar las normas religiosas. Se
hizo especialmente fuerte en Estados Unidos.
● Judaísmo conservador. También llamado masortí, surgió en Alemania y Estados
Unidos en el siglo XIX como una reacción contra el judaísmo reformista, por lo que
propone el retorno a la ley judía (halajá) y a la tradición (masoret) pero sin dar la
espalda al contexto del mundo moderno y la democracia. Suele ser considerado una
postura intermedia entre el judaísmo ortodoxo y el judaísmo reformista.
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● Judaísmo reconstruccionista. Surgió en el siglo XX en Estados Unidos. Defiende la
importancia de la ley y las prácticas judías tradicionales, pero no las considera
mandamientos de cumplimiento obligatorio, pues les niega el carácter de revelaciones
divinas. Su concepción del judaísmo es el de una religión y una cultura que
evolucionan progresivamente y cuyos cambios hay que acompañar con una
adaptación a las necesidades y los valores del mundo contemporáneo.
● Judaísmo secular. Está formado por todos aquellos que pertenecen por razones
familiares o culturales a la tradición judía, pero que casi no practican los ritos
religiosos y no se rigen por las leyes judías.
3 VIDA COMUNITARIA
La vida comunitaria es un aspecto fundamental del judaísmo. La sinagoga, el lugar de
reunión y oración, juega un papel central en la vida judía. Es en la sinagoga donde los judíos
se congregan para la oración, el estudio y la celebración de las festividades religiosas (Jacobs,
2020). Además de ser un espacio religioso, la sinagoga es también un lugar de aprendizaje y
socialización, fortaleciendo los lazos comunitarios.
Los judíos practican una variedad de rituales y observancias que refuerzan su fe y
comunidad. Entre los más significativos se encuentran las festividades como el Sabbat, un día
de descanso semanal, y el Yom Kipur, el día del arrepentimiento, que es uno de los días más
sagrados del calendario judío (Rosen, 2022). Estos rituales no solo sirven para cumplir los
mandamientos religiosos, sino que también ayudan a mantener la cohesión comunitaria y
transmitir las tradiciones a las generaciones futuras.
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3.1 FESTIVIDADES
Las principales festividades judías, que forman parte del calendario hebreo de doce
meses lunares, son:
● Pésaj. También conocido como Pascua judía, conmemora la salida de los hebreos de
Egipto, según narra el relato bíblico, y consiste principalmente en una cena ritual en la
que se consume, entre otros alimentos, pan ácimo (sin levadura).
● Rosh Hashaná. Celebra el Año Nuevo Judío durante los dos primeros días del mes
Tishréi del calendario hebrero. Es el aniversario de la creación del universo, y durante
esta fecha se hace sonar en la sinagoga el shofar, un instrumento de viento que
consiste en un cuerno de carnero.
● Yom Kipur. Llamado Día de la Expiación o Día del Perdón, consiste en veinticuatro
horas de ayuno, reflexión, oración y arrepentimiento. Es el punto culminante y más
sagrado de un período de penitencia de diez días, iniciado en Rosh Hashaná, y en él se
busca el perdón por las ofensas cometidas.
● Sucot. Conocida como Fiesta de las Cabañas y Fiesta de los Tabernáculos, dura una
semana y conmemora los cuarenta años de peregrinación de los hebreos por el
desierto tras la salida de Egipto, según se narra en el relato bíblico. También celebra
la recolección de las últimas cosechas. Los creyentes construyen cabañas o
tabernáculos con ramas en los jardines o cerca de las sinagogas, donde comen y
duermen, a imitación del antiguo pueblo hebreo.
● Jánuca. Llamada Fiesta de las Luces o Fiesta de las Luminarias, dura ocho días y se
celebra aproximadamente en las mismas fechas que la Navidad de los cristianos.
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Conmemora la victoria del líder judío Judas Macabeo contra la dominación seléucida
en 164 a. C., lo que llevó a la nueva consagración del templo de Jerusalén tras haber
sido profanado. Las familias encienden cada día una vela de una menorá de Jánuca
(un candelabro de nueve brazos, diferente de la menorá tradicional que tiene siete), y
el día ocho quedan todas encendidas (incluida la vela del candelabro central, que es la
que se emplea para encender las demás).
4 CONCLUSIÓN
El judaísmo es más que una religión; es una identidad cultural y un conjunto de
tradiciones que han perdurado a lo largo de los siglos. A través de sus principios
fundamentales, prácticas religiosas y vida comunitaria, el judaísmo ha mantenido su
relevancia y vitalidad en el mundo moderno. Esta investigación ha explorado cómo esta
antigua religión sigue desempeñando un papel crucial en la vida de sus seguidores y en la
sociedad en general, demostrando la resiliencia y la adaptabilidad del pueblo judío.
REFERENCIAS
Ben-Zion, D. (2017). A History of the Jewish People. Jerusalem Press.
Cohen, A. (2019). Judaism: Faith and History. HarperCollins.
D, B.-Z. (2017). A History of the Jewish People. Jerusalem Press.
Gayubas, A. (30 de julio de 2024). Obtenido de Judaísmo. Enciclopedia Concepto:
[Link]
Goldstein, E. (2019). Jewish Life in the Modern World. Random House.
Harris, R. (2021). The Covenants of Judaism. Oxford University Press.
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[Link]. (2020). The Oldest Monotheistic Religion: Judaism. Cambridge University Press.
Jacobs, L. (2020). The Synagogue: A Place of Gathering. University of Chicago Press.
Levine, M. (2018). Understanding the Torah. Beacon Press.
Rosen, S. (2022). Jewish Rituals and Traditions. Princeton University Press.
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