Manual de Liberacion
Manual de Liberacion
Manual de Liberación
Contenido
Introducción ......................................................................................................................................... 3
10 pasos para ministrar liberación............................................................................................... 5
Primer Paso ...................................................................................................................................... 6
Cerciorarse de que la persona está manifestada. .......................................................... 6
Segundo Paso ................................................................................................................................... 7
Si la persona está manifestada, tomar autoridad en el nombre de Jesús y
sujetar al espíritu. .................................................................................................................... 7
Tercer Paso ..................................................................................................................................... 9
Hacer volver en sí a la persona ............................................................................................ 9
Cuarto Paso ................................................................................................................................... 10
Preguntarle a la persona si desea ser libre .................................................................... 10
Paso 5..................................................................................................¡Error! Marcador no definido.
Si la persona está de acuerdo en ser liberada, presentarle el plan de salvación
e invitarla a aceptar a Cristo .............................................................................................. 11
Paso 6..................................................................................................¡Error! Marcador no definido.
Indagar en qué áreas de la vida de la persona (cuerpo, alma y área espiritual)
han quedado ataduras como consecuencia del pecado ................................................. 12
Séptimo Paso ................................................................................................................................. 15
Hacer que la persona renuncie, en el nombre de Jesús, a cada atadura, en voz
audible y específicamente, así como fueron hechas .................................................... 15
Octavo Paso ................................................................................................................................... 17
Tomar autoridad en el nombre de Jesús, romper específicamente toda atadura
y al final, echar fuera los espíritus inmundos (demonios) .......................................... 17
Noveno Paso ................................................................................................................................... 19
Invitar a la persona a que dé gracias a Dios por su liberación y declare que
solo a Dios le pertenecen la gloria, la honra y el poder ............................................ 19
Décimo Paso ................................................................................................................................... 19
Hacer orar a la persona para que sea llena del Espíritu Santo ............................... 19
Introducción al ministerio de Liberación .................................................................................. 20
Conquistando la tierra .................................................................................................................... 21
Nuestras armas espirituales........................................................................................................... 23
La armadura dada por Dios ............................................................................................................. 26
El enemigo .......................................................................................................................................... 30
¿Como el diablo domina nuestras vidas? .................................................................................. 32
Raíz de rebeldía ............................................................................................................................... 32
Raíz de orgullo .................................................................................................................................. 34
Raíz de ocultismo ............................................................................................................................. 37
Solución ............................................................................................................................................... 41
Restaurando heridas ....................................................................................................................... 42
La sanidad interior abarca varias áreas de la personalidad ..................................... 42
Las batallas en nuestra mente .................................................................................................... 43
La voluntad de Dios debe controlar nuestra mente.............................................................. 48
1|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
2|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Introducción
(Extractado del libro “La iglesia como comunidad terapéutica – Dr. Pablo Deiros –
Editorial Certeza)
Nunca como hoy, los evangélicos hemos gozado de tan grandes oportunidades para el
testimonio de nuestra fe en Cristo. Las restricciones de ayer son cosa del pasado, y un
nuevo interés por las cosas trascendentes parece atraer a muchas personas a nuestras
iglesias y a la Palabra de Dios. No obstante, el creciente interés por el evangelio del reino
va acompañado por un incremento de seductoras imitaciones o deformaciones de su verdad
y autenticidad. A los falsos maestros se agrega una nube de falsos testigos, que no
escatiman promesas de salud, prosperidad y bienestar como resultado de sus
maquinaciones espirituales. En verdad, el mercado religioso y espiritual es hoy un
verdadero laberinto de ofertas de lo más variadas y dispares. Y entre los muchos
oferentes se encuentran aquellos que sinceramente confesamos a Jesucristo como Señor
y le servimos como Rey.
Nunca como hoy, también, hemos sido más conscientes de la proximidad del retorno en
gloria de nuestro Señor. Sin entrar en el juego de una escatología “pop” ni el ejercicio de
un adventismo entusiasta, miles de cristianos coinciden hoy en calificar los días que
vivimos como “los últimos tiempos”. Un nuevo sentido de urgencia y de responsabilidad
frente a los que todavía no conocen a Cristo, nos está moviendo a redoblar nuestros
esfuerzos evangelizadores y misioneros, a fin de que todos tengan la oportunidad de ser
salvos. Estos esfuerzos parecen estar confrontándose en estos días con una resistencia
mayor y más descarada de las fuerzas de maldad, que no parecen dispuestas a perder su
poder sobre la vida de millones de seres humanos.
Cuando se contempla la realidad inmediata en la que servimos, uno no puede menos que
tener la impresión de que Satanás y sus demonios se han tornado más agresivos,
descarados y evidentes. Esta hiperactividad satánica se da en un momento en que los
cristianos parecemos estar más conscientes que nunca de la realidad y obra de nuestro
enemigo. La propia comunidad de fe no es ajena a estas maquinaciones diabólicas, y en su
seno todavía se puede constatar la manera en que el diablo y sus huestes hacen todo lo
posible por quitar el gozo de la salvación y un sentido de deber a los hijos de Dios.
Por cierto, todo ser humano está sujeto a la labor tentadora y seductora de Satanás, sea
creyente o no. No obstante, muchos creyentes, que no viven llenos del Espíritu Santo,
conservan heridas, raíces de amargura, ataduras u opresiones de carácter espiritual, que
ponen de manifiesto su falta de victoria en Cristo y el hecho de que el diablo continúa
haciendo reclamos sobre sus vidas. En el caso de quienes no creen, llena de dolor ver seres
humanos, enajenados y en vías de destrucción por la obra nefasta del demonio.
Frente a tales desafíos, la iglesia no carece de recursos espirituales poderosos. Jesús les
dio a sus seguidores potestad y autoridad no sólo para proclamar el evangelio del Reino,
sino también para sanar enfermos y echar fuera demonios. Hoy, más que nunca, nos damos
cuenta de cuánta falta hace ejercer tal poder y autoridad en el nombre de Jesús, para
3|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
introducir a las personas a la libertad de Cristo. Si vamos a ganar al mundo para el Reino
de Dios en esta generación, será importante que estemos dispuestos a pelear todas las
batallas que sean necesarias. Entre ellas, los cristianos deberemos involucrarnos en el
frente de la guerra espiritual, el ministerio de liberación y la tarea de la sanidad interior.
En el mover del Espíritu Santo se producen las maravillas y prodigios que acompañan a la
predicación del evangelio. Son las manifestaciones a las que se refirió Jesús cuando dio a
sus discípulos la gran comisión (Marcos 16.15-18).
En el tema de liberación se han cometido no solo errores sino horrores por equivocación.
En las campañas evangelísticas se mezclaban los gritos de los manifestados con los de los
que los “liberaban”. El mayor error que al principio se cometía era el de perjudicar a las
personas que eran introducidas en la carpa de liberación con muy fuertes manifestaciones
demoníacas. Como ejemplo, hace más de quince años fuimos con mi señora a acompañar a
un grupo de cincuenta adolescentes a un Congreso Juvenil Bautista. En las reuniones de la
noche los jóvenes se manifestaban, pero no sabían qué hacer con ellos, y comenzaban a
reprender los espíritus inmundos y lo único que lograban era que los muchachos y las chicas
se retorcieran y golpearan en el piso.
Según nos cuenta el pastor Bottari, junto con su esposa, después de muchas oraciones, de
lágrimas y de equivocaciones, el Señor les dio la posibilidad de descubrir una ordenada y
eficaz forma de ministrar de acuerdo con la Palabra de Dios, dado que él es Dios de orden.
En Génesis 1 nos muestra cómo fue creando cosa por cosa, y en Hechos 6.1-7 no muestra
cómo ordenó a Su Iglesia.
Tenemos que tener clara la promesa del Señor de Isaías 58-8: “… e irá tu justicia delante
de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia”, y creer en ella. Satanás ya está vencido,
lo que quedan son escaramuzas.
4|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
“La experiencia que he ido adquiriendo a través de los años y al estar interviniendo
directamente en el ministerio de liberación en muchísimos y diferentes lugares, me ha
movido a elaborar diez pasos. La recomendación es seguirlos en el orden en que están
presentados. Considero que estos pasos son coherentes, sencillos y eficaces”.
Los primeros cuatro pasos se refieren a situaciones en que las personas se manifiestan
durante una reunión. Pero si se nos acerca una persona que declara estar sufriendo
opresión del enemigo y nos comparte su deseo de ser liberada, los cuatro primeros pasos
son innecesarios dado que la persona está consciente; si no es creyente, lo primero que
hago es presentarle el evangelio. En todos los casos es imprescindible tener en cuenta que
delante nuestro tenemos almas que necesitan a Cristo.
Es un error ensañarnos con la persona o asustarla gritándole al demonio que la tiene sujeta.
No ministramos demonios sino personas. La Palabra de Dios nos asegura que el evangelio
debe ser presentado a las personas; son ellas las que deben tomar decisiones. No
encuentro en la Biblia casos en que Dios haya tratado con personas sin que ellas
participaran. En la ministración es necesario tener respeto, prudencia, y pudor. Tenemos
almas delante de nosotros. Si la herimos, la persona cerrará su corazón y se irá mal.
Ministremos con amor, con mucho amor; tengamos en cuenta la descripción del amor en 1
Corintios 13. No ministramos con el afán de mencionar cantidades de liberados; importa
más la calidad y no la cantidad de ministraciones positivas.
Para ministrar eficazmente hace falta fe. No se puede estar ministrando sin fe. Los
Evangelios relatan que después de la transfiguración Jesús descendió del monte y se
encontró con una multitud que rodeaba a sus discípulos y los acusaba de no haber podido
liberar a un muchacho endemoniado. Jesús echó al demonio y el muchacho quedó libre.
Cuando luego, estando a solas con Jesús los discípulos le preguntaron: “¿Por qué nosotros
no pudimos echarlo fuera?”, Él les dijo: “‘Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo,
que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y
se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno”
(Mateo 17:14-21). Claramente Jesús les advirtió a sus discípulos que no podían estar
ministrando sin fe. ¿Cómo se soluciona la falta de fe? Pidiéndole al Señor que aumente
nuestra fe. Si nos damos cuenta que nuestra fe es escasa, debemos orar y ayunar; es una
forma de crecer en la fe. No significa que con la oración y con el ayuno conseguimos algo
más poderoso; eso constituiría un mérito nuestro.
Debemos estar en permanente comunión con el Señor; Él nos mostrará qué problemas nos
impiden ministrar eficazmente, siempre en Su nombre. Tiempos de oración y ayuno
favorecen nuestra íntima comunión con Dios y nuestra fe se fortalece en esa estrecha y
prolongada compañía. Las personas no quedarán libres porque hemos orado y ayunado
mucho, sino por el poder del Señor. Considero muy importante enfatizar que la única
manera en que Jesús nos enseñó a ministrar es en Su nombre: “En mi nombre echarán
5|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
fuera demonios” (Marcos 16:17). No nos dijo que lo hiciéramos de otra manera. Hay
diferentes opiniones acerca de en qué se ministra. Algunos echan fuera a los demonios por
el poder de la sangre de Cristo, otros por el fuego del Espíritu Santo, otros mandan que
lo hagan los ángeles; también hay quienes afirman, citando Isaías 57:10, que como la unción
pudre el yugo, toda liberación debe ser hecha por el Espíritu Santo. Creo que recibimos la
unción para capacitarnos para hacer la tarea.
Primer Paso
Este primer paso, que parece tan simple, es muy necesario. Antes de tomar la decisión de
sujetar hay que cerciorarse del grado de manifestación que tiene la persona.
Debemos ser sumamente prudentes en el trato con las personas. Muchos hermanos que
ministran, y que lo hacen erróneamente, comienzan reprendiendo al demonio, sin darse
cuenta de que son muchos los casos en que las personas están totalmente conscientes, y
sólo son mortificadas con el trato autoritario que se les da. Hay casos en que la persona a
la que vamos a ministrar está obnubilada, como ida. Cuando vuelve en sí, nos pregunta:
“¿Dónde estoy? ¿Qué me pasó?”. Pero también se dan situaciones de personas
manifestadas que cuando tomamos autoridad y comenzamos a comprobar si está
consciente o no, dan señales de entender lo que se les está diciendo. Sabemos de personas
que, por el maltrato recibido en una inadecuada ministración, han ido a parar al manicomio.
El hecho de que haya una manifestación y que la persona esté consciente no quiere decir
que la manifestación no existe, que un espíritu inmundo no ha tomado es ese momento
autoridad sobre su vida. Por eso la persona no se puede controlar. Si en esa situación uno
empieza a reprender o a atar al espíritu inmundo, la persona puede sufrir un shock emotivo
terrible, porque al problema que está viviendo le agregamos el miedo que le produce
nuestro proceder. En estos casos hay que liberarla de lo que trae y del miedo que le hemos
provocado.
6|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Tenemos que cerciorarnos bien el grado de conciencia de cada persona a la que vamos a
ministrar, para saber bien de que manera la vamos a ministrar. Hay que admitir que
frecuentemente es difícil no reaccionar en forma por demás enérgica cuando uno se
enfrenta con alguien que lo quiere llevar por delante, el demonio en estos casos. No es
fácil desconectar lo que es espiritual de la persona en la que ese espíritu inmundo está
actuando. Es lo mismo que cuando uno se cruza con alguien que lo ofende: la primera
reacción es llevárselo por delante.
Debemos rechazar la tendencia que a menudo muchos parecieran tener: ver demonios por
todas partes, aún donde no los hay. En la persona que el Señor nos da el privilegio de
ministrar no tenemos que ver nada más que demonios.
A menudo hay personas que se manifiestan y se bloquean; tienen los ojos cerrados, parecen
estar desmayadas, o haber sufrido una lipotimia (pérdida súbita y pasajera del sentido y
del movimiento). Esa situación suele darse en alguien que es temeroso; parece que está
como inconsciente, como anulado. Si reprendemos, se sigue escapando.
Quienes a veces intentan ministrar casos así, se nos acercan y nos dicen; “pastor, hace
una hora que estamos reprendiendo y atando, y no pasa nada”. Lo que suele suceder en
casos como este es que la persona está entendiendo, pero no quiere volver a la realidad.
Aconsejamos que le digan: “Jesús te ama, y nosotros queremos ayudarte”. Háganlo con
mucho amor, y verán el cambio. La persona entiende lo que le está pasando, lo que sucede
es que no quiere vivir la realidad y entonces se anula. Hay muchos casos de estos.
Hay personas con problemas cardíacos que cuando se ora y debido a la fuerte conmoción
que viven, parecen que se han manifestado. Pero lo que realmente están sufriendo es un
problema físico y es necesario reconocerlo. Sería tremendamente perjudicial para ellas, y
su salud correría peligro, si no nos cercioráramos de su estado real, y comenzamos a
sujetar y a reprender.
Segundo Paso
Cuando los setenta que habían sido enviados por Jesús regresaron después de cumplir la
misión que Él les encomendara, con mucho gozo le contaron así su experiencia: “Señor, aún
los demonios se nos sujetan en tu nombre”. (Lucas 10:17) El pasaje de Lucas agrega que
Jesús, luego de manifestar que “veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (v.18), “se
7|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños”. (v.21)
Es necesario sujetar al espíritu que está en la persona antes de ministrarla. Una vez dada
la orden, creer que la persona ya está bajo la autoridad de Jesús.
Considero que la expresión: “Sujeta en el nombre de Jesús” es la que más conviene usar,
porque si la persona está consciente, es lo mismo que si le dijésemos: “Quédate quieta”.
Ella misma, como está consciente, colabora quedándose quieta. En este caso, a la persona
no le pasa nada, y no se va a ofender, pues tomará la orden para ella; no le hará ningún
daño. Sí la hubiésemos asustado y perjudicado si hubiéramos declarado: “¡Demonio
inmundo! ¡Estás atado!”.
En muchas ocasiones, cuando una persona se manifiesta, se acostumbra que todos, desde
el pastor hasta los ujieres, empiecen a gritar. Es como que deseasen demostrar que quien
grita más fuerte tiene más autoridad. Pero no es así.
Es aconsejable que cuando uno está ministrando, otro creyente lo acompañe, apoyándolo
en oración, expresando algo así: “Señor dale autoridad a ……………. (el nombre de la persona
que ministra); dale discernimiento de Espíritu, sostenlo, fortalécelo, abre sus ojos
8|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Cuando ordeno al espíritu maligno que deje a la persona, también le digo, siempre en el
nombre de Jesús, que le prohíbo hacerle daño. A menudo los demonios, cuando se les
ordena soltar a quien han tomado, tratan de perjudicarlo con diversas molestias físicas:
ahogos, presiones, palpitaciones, etc.
Tercer Paso
Puede decirse lo siguiente: “Pedro (el nombre de la persona, si se sabe cuál es), en el
nombre de Jesús toma control, dominio de tu cuerpo y de tu mente. Vuelve ahora. Abre
tus ojos”. Si no se conoce el nombre de la persona, se aconseja decirle: “Espíritu humano,
en el nombre de Jesús, toma control, dominio de tu cuerpo y de tu mente. Vuelve ahora.
Abre tus ojos”. Cuando la persona vuelve en sí y abre los ojos, le explicamos: “Tienes un
problema espiritual y yo te quiero ayudar”. No debemos alarmar a la persona diciéndole,
por ejemplo: “Estas endemoniado”. Estamos tratando con una vida y no tenemos que
ponerle más cargas que las que ya tiene. Debemos sacar cargas y no aumentarlas ni
agravarlas. Dios nos respeta y nosotros debemos respetar a la persona a la que estamos
ministrando. No tenemos autoridad de pasar sobre su voluntad. Es sumamente importante
que la persona esté consciente para poder hablar con ella y para que ella misma pueda
tomar sus decisiones. Al hombre Dios le dio libertad y responsabilidad para tomar sus
propias decisiones, aceptando o no los mandamientos divinos (Génesis 2 y 3).
Una persona que está bajo autoridad de un espíritu maligno no es consciente de lo que
hace y no tiene validez lo que pueda expresar. Nos interesa hablar con la persona. No
queremos establecer una desaforada lucha con los demonios, sin ningún tipo de reparos.
Lo que buscamos son las causas que les permiten a los demonios estar dentro de esa
persona.
En un libro que trata el tema liberación se relata el caso de una persona que cada día
encontraba telas de araña en un rincón de su casa. Las deshacía, pero al día siguiente
9|Página
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
volvían a aparecer. Hasta que entendió que lo que debía encontrar y destruir era la araña,
para que así se acabasen las telas que el insecto elaboraba. Cuando mató la araña, se
acabaron las telas. En la ministración de liberación sucede exactamente lo mismo. En lugar
de encarar a la persona, y guiándonos por los síntomas, empezar enseguida a reprender a
los demonios, debemos buscar la colaboración del afectado o afectada, hacerla volver en
sí para entonces seguir los siguientes pasos.
No puede tomar decisiones válidas, porque aún permanecen las ataduras producidas por la
misma persona que las ha hecho; la persona está sufriendo las consecuencias de su pecado.
Es ella la que tiene que decidir renunciar a esas ataduras, poniéndose bajo la autoridad.
Si no lo hace, el Señor no la puede tomar.
Si una persona no está en sus cabales, no podemos intentar romper los yugos que la atan,
porque no lo querrá hacer, menos aún si está manifestada. Cuando estamos ministrando y
hacemos volver en sí a la persona y la guiamos en el renunciamiento, a veces el diablo le
bloquea la mente, la lengua y vuelve a manifestarse.
Cuarto Paso
La pregunta puede ser: “¿Quieres ser libre? ¿Tienes interés en ser ministrada?” Si dice
que no, conviene orar por ella y dejarla ir. Si la respuesta es afirmativa, entonces
comenzar a ministrarla.
Con mucha prudencia hay que explicarle lo que ha pasado y asegurarle que necesita ser
libre. Debemos respetar su decisión, recordando que todos tenemos libre albedrío. No
podemos obligar a nadie a que sea libre. Las decisiones, específicamente en lo referido a
lo espiritual, son propias, dado “que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”
(Romanos 14:12) Dios nos trata en forma personal
A veces es triste comprobar cómo es tratada una persona que manifiesta tener problemas
espirituales. En lugar de tratarla con amor se la agrede, pensando que tratando mal a la
persona se le está haciendo mal al demonio que la domina. Muchos lo hacen por ignorancia:
se ensañan con la persona, desconociendo que con quien deben ensañarse es con el enemigo.
Lo que tengo frente a mí no es un demonio sino una persona, y como tal, debo respetarla.
En ningún momento debemos arriesgarnos a ministrar sin la presencia, sin la unción, sin el
auxilio, sin la gracia y sin el indispensable poder que nos ofrece el Espíritu Santo. Él nos
guiará a tratar a la persona que ha confiado a nuestro cuidado.
Hay que enfrentar a la persona con la realidad que está viviendo. Una vez que la persona
está consciente, es ella la que debe decidir si quiere ser libre, declarando: “Sí, quiero ser
libre”. A partir de este momento comienza la liberación.
10 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Quinto Paso
Sin Cristo no hay ni salvación ni liberación. Para que haya liberación es imprescindible la
presencia de Cristo. Es necesario entender que la persona tiene ataduras espirituales por
estar bajo el dominio y la autoridad del diablo. Todo el que comete pecado es esclavo del
pecado (Juan 8:34; Romanos 6:16). Sólo es posible ser libre del dominio del diablo
poniéndose bajo la autoridad de Jesús: “Así que si el Hijo os libertare, seréis
verdaderamente libres” (Juan 8:36)”.
Nadie puede ser libre del yugo de Satanás si no acepta a Cristo como Señor y Salvador.
No se puede echar un demonio de una vida que no le da lugar a Cristo. Es imposible
ministrar liberación si la persona no ha expresado su decisión de someterse al señorío de
Cristo. Podemos reprender y echar demonios, pero la liberación no será ni efectiva ni
duradera pues la persona no está protegida por la presencia del señor. Conviene recordar
la declaración del salmista: “El que habita al abrigo del Altísimo, vivirá bajo la sombra del
Omnipotente” (Salmo 91:1)”.
Hay quienes opinan que primero es necesario expulsar los demonios de la vida de la persona
para que luego entre Jesucristo a su vida. Afirman que primero hay que limpiar la casa
para dejar entrar luego al Señor. Para mí esta creencia no es bíblica. Nadie puede luchar
contra un reino si antes no decide no pertenecer más a él. Si quiere ser libre del reino de
las tinieblas tiene que acercarse a la luz. No va a permanecer bajo la autoridad del príncipe
de las tinieblas para después andar en la luz. La autoridad máxima es el Señor, y bajo esa
autoridad debe querer estar la persona. De modo que lo más positivo en el proceso de
liberación es que la persona se decida por Cristo.
La Palabra de Dios asegura que sin el Hijo de Dios en nuestras vidas no hay verdadera
libertad (Juan 8:36). De modo que es imposible ministrar liberación si la persona que ha
expresado deseos de ser libre no decide aceptar a Cristo.
2) Los que conocen al Señor, pero se han apartado de Él. Viven en pecado, aunque tal vez
asisten regularmente a los cultos de una iglesia. Pero no viven bajo el señorío de Cristo,
no están consagrados a Él.
11 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
3) Los que conocen al Señor, lo aman, lo siguen, desean agradarle, pero sin embargo no han
tenido respuesta a sus problemas espirituales.
Sexto Paso
Indagar en qué áreas de la vida de la persona (cuerpo, alma y área espiritual) han
quedado ataduras como consecuencia del pecado
No puede haber liberación si no se abre el corazón de quien desea ser liberado. Cuando la
persona ha manifestado su decisión de aceptar al Señor o de reconciliarse con Él si se
hubiese alejado, o de disponerse delante del Señor a quitar lo que impide que la obra del
Espíritu Santo sea total, entonces comenzamos a indagar sobre las áreas de la vida de la
persona en las que pueda haber ataduras.
La indagación debe ser tipo pastoral, animando a la persona a que abra su corazón en todos
los órdenes. Asegurarle que no somos jueces sino ministros que deseamos ministrarla en
forma amplia. Que entienda que aún lo más sucio que pueda compartirnos no cambiará el
concepto que de ella tenemos. De una forma o de otra, todos poseemos nuestra propia
parte oscura que el Señor tuvo que cambiar. Estamos seguros que cuando fuimos a Él y le
confesamos nuestros pecados, nos perdonó y nos dio una nueva vida en Él. Por eso la
indagatoria no debe ser del tipo policial.
Hay que convencer a la persona de que nuestro interés no está en conocer aspectos de su
vida para después cuestionarle su conducta, sino que lo que sí queremos es que saque todas
las cosas para empezar a disfrutar la plenitud de Cristo. Si se guarda algo, no va a lograr
la liberación. Por eso es tan necesario ayudarle a abrir su corazón; si lo hace sinceramente
ya está en las manos del Señor. Delante del Señor no podemos tener cuartitos cerrados.
Cuando estamos en Su presencia y le pedimos que nos limpie, mayormente si hay una
manifestación de un problema espiritual, no puede haber ninguna área oculta. Si hay un
sincero deseo de presentar todo delante del Señor, el Espíritu Santo actúa logrando que
la persona recuerde lo que parecía que ya había olvidado. El Señor mira mucho la
disposición del corazón. La liberación es consecuencia de un corazón dispuesto. Quienes
manifiestan tener problemas y deseos de ser libres, pero les da lo mismo acercarse a un
ministro del evangelio que a cualquiera, no serán liberados por el Señor. Pero quienes se
12 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
acercan y se quebrantan delante del Señor, son liberados por más pesada que sea la carga.
Jesucristo es fiel.
Las personas quedan liberadas cuando al diablo le son cerradas las puertas de ingreso a
sus vidas. Debemos ministrar bajo la dependencia del Espíritu Santo para ayudar a cerrar
en forma definitiva todas esas puertas.
Cuanto más cómoda pueda sentirse la persona que va ser ministrada, tanto mejor. Por eso
es recomendable que, en lo posible, sea ministrada por alguien del mismo sexo.
En el área del cuerpo, lo que trae ataduras más fuertes es todo lo que tiene que ver con
las relaciones sexuales ilícitas, es decir, fuera del matrimonio. Todo contacto sexual une
en una carne a quienes de él participan (Génesis 2:24; 1 Corintios 6:16). Por lo tanto, al
llegar a ser una sola carne, se puede ser receptor tanto de enfermedades físicas como
también de problemas espirituales de la otra persona: ataduras, pactos, incorporaciones,
etc. Si la persona con quien se unió sexualmente practicaba brujerías, hechicerías o era
espiritista, siendo una sola carne, los demonios que tenían autoridad sobre otra vida
pueden ejercerla sobre quien se vinculó con ella.
El aborto también produce ataduras. Primero, por constituir un homicidio; y segundo, por
el sentido de culpa que origina en la madre. Si el padre de la criatura abortada ha sido
cómplice, también debe ser ministrado.
Tiene que ver con los sentimientos y con los pensamientos. En esta área, las ataduras
provienen de odios y miedos.
El odio: Constituye uno de los espíritus más resistentes, da lugar a rencores, enojos,
resentimientos, envidias, orgullo, violencia, deseos de venganza, maledicencias, etc.
Produce raíces de amargura y falta de perdón. Frecuentemente acarrea presión nerviosa.
Quien no perdona no puede ser perdonado (Mateo 6:14-15).
13 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Jesús usó la parábola de los deudores (Mateo 18:23-35) para enseñarnos que quien no
perdona no puede ser perdonado. El odio de por sí es una atadura y aquel que odió por
determinadas circunstancias, aunque haya transcurrido mucho tiempo aún tiene raíces de
amargura que se reflejan en algunas de sus actitudes. Si odió porque fue menospreciado
por alguien, si realmente quiere quedar libre debe recordar las circunstancias, la persona
que la menospreció y declarar: “En el nombre de Jesús perdono a ………………….. (nombre de
la persona), por ………………….. y por …………….”. (detalle del menosprecio). Hay que especificar
lo más que se pueda y se recuerde; hay que confesar la atadura tal como es. Al romper la
causa del verdadero problema, se acaba con las consecuencias.
A los creyentes no nos está permitido tener miedo.: “Porque no nos ha dado Dios espíritu
de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).
El miedo es una puerta abierta a los demonios. Satanás nos asusta para que quedemos
perturbados por determinado temor y para que entonces él pueda entrar en nuestra vida
sin ningún tipo de problemas. Aquel que se asusta, que tiene miedo abrió la puerta al
enemigo.
Hay que indagar sobre los miedos que las personas puedan haber tenido, por ejemplo, en
su infancia, y que se reflejan en su vida: miedos a la oscuridad, a las alturas, al agua, a las
tormentas, a estar encerrado o a otra cualquier circunstancia. Es necesario averiguar
dónde nace ese miedo que constituye una atadura.
Debe ser indagada la causa que provocó el odio o el miedo que han llevado a la persona a
situaciones comprometidas. Si la puerta por la que el enemigo entró a la vida de la persona
no ha sido cerrada, difícilmente podrá llegar a ser libre. El odio, por ejemplo, puede ser el
móvil de todo el andamiaje de un montón de cosas. La causa es el odio; de modo que roto
el odio, es decir, la causa, rompemos lo más importante.
Muchas veces no hay liberación inmediatamente pues en la persona puede haber otros
condimentos que tenemos que ir conociendo y ayudando a describir, para guiar luego a una
renuncia y proceder entonces a romper y a desatar.
Séptimo Paso
Hacer que la persona renuncie, en el nombre de Jesús, a cada atadura, en voz audible
y específicamente, así como fueron hechas
Renunciar a cada atadura significa desandar los pasos que llevaron a la persona a hacer
compromisos con el enemigo, ya sea en lo físico, mental, emocional o espiritual. El
renunciamiento debe ser hecho en forma específica, tal como ha sido realizado.
No sirve la ruptura de una atadura sin especificar diciendo, por ejemplo: “Renuncio al
curanderismo”. Es como tirar un tiro al aire, sin apuntar a nada en particular. Tenemos que
colaborar para que la persona renuncie a todo en la forma en que cada cosa fue hecha.
La decisión debe ser formulada en voz alta. Los demonios, los espíritus no son
omniscientes; no tienen la capacidad de leer el pensamiento. Ponen pensamientos en
nuestras mentes, pero no saben lo que nosotros pensamos. El único que sabe lo que cada
uno de nosotros piensa es Dios. Por eso hay que hacerles escuchar a los demonios la
decisión que uno ha tomado.
Personalmente aconsejamos usar expresiones como las que vamos proponiendo en cada
caso:
15 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Ataduras físicas:”En el nombre de Jesús, renuncio a toda atadura sexual y espiritual con
………….. (nombre de la persona) y a la autoridad que le concedí sometiéndome y
participándole mi cuerpo”.
Las renuncias deben ser bien específicas. Hay que romper la atadura establecida en
cualquier relación sexual fuera del matrimonio, antes o durante, mencionando uno por uno
los nombres de las personas con las que se ha compartido el cuerpo. En caso que no
recuerde el nombre, identificarlo por el lugar donde ocurrió. Por ejemplo:”Renuncio a toda
atadura con la o con el del barrio o localidad tal”.
Si se trata de una prostituta, que renuncie a los contactos más relevantes y a los que no
recuerda, que lógicamente los entregue en su totalidad. Dios conoce la intención del
corazón.
Esto es importantísimo que se declare, porque muchas veces las madres no se perdonan
por haber matado a sus hijos. La atadura que permanece, aún en forma inconsciente, es la
de no haberse perdonado a sí misma. Si el Señor la personó, la madre no es quién para no
aceptar el perdón de Dios.
Ataduras de odio: “En el nombre de Jesús, renuncio a todo odio que tengo hacia …………………..
(nombre de la persona), por ………………………(la causa específica). Lo perdono y lo bendigo en
el nombre de Jesús”.
Hay muchas personas a las que alguien, a veces atendiendo pedidos de tercero, les han
hecho un mal, lo que comúnmente se denomina trabajo. Estas personas sufren no por algo
que han hecho sino por lo que les han hecho. Si una persona a la que le han hecho un trabajo
no puede ser libre es porque en ella hay algo que no le permite romper con esa autoridad.
Puede tratarse de un pecado propio que no quiere confesar o un miedo que le tiene a la
persona que supuesta o realmente le ha hecho un daño. El pecado y el miedo constituyen
puertas abiertas para el enemigo, y producen ataduras.
Jesús nos ordenó bendecir a los que nos maldicen (Mateo 5:44). No nos manda tenerles
miedo. Si bendecimos a quienes nos desean o nos hacen mal, el Señor nos guarda y nos
libra del temor a lo que nos puedan hacer. Cuando hacemos esta recomendación, algunos
creyentes aseguran: “Pero yo no tengo miedo”. La verdad, sin embargo, es que se están
muriendo de miedo. Insistimos: “Ore por ella. Perdónela, bendígala, renuncie al miedo y se
le va a acabar el problema”.
16 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Hay creyentes muy fervientes que se atemorizan porque alguien los maldijo. Si no
proceden como Jesús nos enseñó, quedan paralizados por ese miedo.
Ataduras espirituales: “En el nombre de Jesús, renuncio a toda autoridad que sobre mi
vida le concedí a ………………………. (nombre del hechicero, brujo, santo, virgen, etc.) y a todo
espíritu que opera en él, y a todo compromiso con él”.
Toda participación en cualquier hecho vinculado con el mundo de la brujería, del ocultismo
debe ser mencionado específicamente, renunciando a ella en forma audible. Si alguien nos
dice, por ejemplo, que junto con otras personas una noche de luna llena fue al cementerio
y de allí sacó tierra y prendió luego una vela y enterró después una foto, etc., etc. lo que
debemos hacer es guiarla a renunciar detalladamente a cada etapa de ese ritual en el que
participó. O si participó en un pacto donde, por ejemplo, fue sellada con sangre de gato o
de gallo, la persona debe mencionarlo y renunciar a eso específicamente. Lo que la persona
hizo lo tiene que deshacer tal cual como lo hizo. La oración de renunciamiento debe ser
bien específica.
Cuando son muchas las ataduras que la persona está recordando y mencionando, es
aconsejable que quien ministra las vaya anotando sintéticamente en un papel, para poder
luego ser bien específico en el paso siguiente, cuando en el nombre de Jesús romperá
específicamente cada ligadura que la persona confesó y a la que renunció.
Octavo Paso
Este paso se da en combinación muy estrecha con el paso anterior: a medida que la persona
recuerda las ataduras y renuncia, como ministros del evangelio las vamos rompiendo
inmediatamente. Van juntos el renunciamiento y la ruptura.
Primero es necesario romper las ataduras antes de echar fuera los demonios; hay que
deshacer todas las causas, todo lo que ha dado autoridad a los demonios para sujetar y
para someter a esa vida. A medida que la persona renuncia, rompemos las ataduras. Si
después de tomar autoridad en el nombre de Jesús, de romper específicamente toda
atadura y de echar fuera el o los espíritus inmundos, la persona no queda libre es porque
seguramente queda algo más que la persona tal vez no recordó. No debemos pensar que es
porque al hermano que está ministrando le falte autoridad. Lo que tal vez sí le está
faltando es claridad acerca de las causas por las cuales la persona es oprimida o está
atada.
17 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Es en el nombre de Jesús que los demonios se van. Si no se van, es porque nosotros hemos
pasado algo por alto, porque Él no sea Señor, pues Dios “le exaltó a lo sumo, y le dio un
nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla
de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9,11).
Lo más aconsejable es a medida que vamos hablando con la persona y ella, por ejemplo, nos
dice que en una ocasión se hizo leer la mano por alguien (mencionar el nombre, si lo
recuerda), a quien consultó (mencionar lugar y momento, si lo recuerda), hacerle renunciar
a toda autoridad concedida a ese adivino, detallando en la oración de renuncia todo lo que
recordó: nombre, lugar, fecha aproximada, etc. Ni bien la persona renunció, nosotros
rompemos esa atadura. Si la persona sigue recordando otras vinculaciones con otros
videntes o parapsicólogos o mentalistas o espiritistas, etc. se la guía en las oraciones de
renuncia, todas las que sean necesarias y en el orden en que va mencionándolas. En cada
caso, y también específicamente, se rompen las ataduras. No da resultado, no sirve hacer
renunciar, por ejemplo, a dos ataduras y echar a los respectivos demonios que las
provocaron, si quedan aún otras puertas abiertas.
Cuando se llega al final, oramos: “Ahora, en el nombre de Jesús, espíritus inmundos, fuera
de ……………………… (nombre de la persona)”. Con autoridad, pero sin necesidad de gritar. Lo
que opera es la autoridad que el Señor nos ha concedido. Los espíritus se van: sea uno,
sean dos o más. No es necesario especificar: “ahora espíritu de enfermedad, de dolor (u
otros), se van”. Si se tratase solo de uno de esos espíritus, sí se puede orar así. Pero
cuando hemos buscado las causas que han permitido que los demonios tomaran autoridad,
una vez que hemos roto todas esas causas, lo que resta es expulsarlos en el nombre de
Jesús.
Tenemos que reprender de manera positiva: no tiene sentido reprender a uno o más
demonios y hacer sufrir a la persona, si previamente no ha renunciado. No estamos
buscando manifestaciones físicas: caídas, golpes, vómitos, etc. Todo esto suele demostrar
que la tarea no ha sido hecha en la forma correcta.
18 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
da autoridad sobre esa vida, que ahora sí realmente “está escondida con Cristo en Dios”
(Colosenses 3:3).
Noveno Paso
Invitar a la persona a que dé gracias a Dios por su liberación y declare que solo a
Dios le pertenecen la gloria, la honra y el poder
Aunque este punto pareciera tener importancia secundaria, es necesario recordar que sólo
a Dios le pertenecen la gloria, la honra y el poder (Apocalipsis 7:12). Una persona que ha
sido liberada está dispuesta a agradecer a su libertador. La obra liberadora ha sido hecha
por la gracia de Dios para con nosotros en Cristo Jesús, Señor nuestro. Junto con quien
la ministró, la persona tiene que darle gracias a Dios por la liberación que disfruta a partir
de ese momento.
Décimo Paso
Hacer orar a la persona para que sea llena del Espíritu Santo
No orar nosotros para ungirla, sino que sea ella misma la que ore. Su oración debe ser:
“Señor, te doy gracias porque me has liberado. Recibo ahora la unción, la llenura, la
presencia, el poder, la gracia del Espíritu Santo”. Jesús aconsejó que una casa que ha sido
limpiada y ordenada no debe quedar vacía (Mateo 12:43-45). La persona liberada debe ser
llenada por el Espíritu Santo. Después de agradecer a Dios por su liberación, que la persona
exalte, glorifique repetidas veces el nombre del Señor: “¡Gloria, gloria, gloria a Jesucristo,
¡mi Señor, mi Salvador!” este último paso constituye una recomprobación de la liberación.
A veces las personas liberadas comienzan a alabar al Señor hablando en lenguas,
evidenciando la libertad que les da el espíritu Santo que los llena con Su presencia.
Se dan casos de personas que en este momento no pueden glorificar libremente al Señor
y vuelven a manifestarse. Esto demuestra que algo ha quedado escondido; un demonio, que
ha querido pasar inadvertido, no puede soportar que la persona en la cual aún está, intente
glorificar al Señor. Es por eso que se manifiesta. Entonces hay que volver al segundo paso;
luego continuar indagando (sexto paso), porque evidentemente algo ha quedado sin ser
confesado y renunciado. Hay que indagar hasta que se encuentre la causa.
Finalmente, que la persona confiese que las áreas sobre las que se ha indagado han sido
quitadas del poder de Satanás, y que manifieste su deseo de ser lleno con la presencia del
Espíritu Santo y que exalte a Jesucristo.
Yo le agrego un “décimo paso bis”, y que es que cierro la ministración orando por la llenura
del Espíritu Santo sobre la persona ministrada.
19 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
1. La iglesia ha desempeñado un papel más bien pasivo y asumido una actitud de derrota
al enfrentar al enemigo que gobierna al mundo.
2. Una actitud pasiva no conquistará ni poseerá la tierra de nuestra vida espiritual, tanto
individual como eclesial: el enemigo seguirá en posesión de ella y el pueblo de Dios
sufrirá las consecuencias.
a. Pero la voluntad de Dios nunca ha sido que su pueblo sufra por la opresión de su
enemigo:
2) El Señor espera que su pueblo sea un pueblo fuerte, capaz de gobernar sobre las
circunstancias en lugar de ser gobernado por ellas.
4) Dios quiere que su pueblo magnifique su nombre como único Señor de sus vidas.
1) Dios tomó la iniciativa en darla, pero el deber de Israel fue recibirla: la tierra era de
ellos, pero ellos debían poseerla (Dt. 1.8).
2) Lo que Dios nos da no nos pertenece automáticamente: debemos luchar por poseerlo:
sin batallar no es posible poseer la tierra (Dt. 2.24).
20 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Conquistando la tierra
El Señor nos entregó la tierra prometida, según dice Deuteronomio 1:8 (leerlo en la
traducción Reina Valera 1960 y en la versión actual), y nuestro deber es tomar la iniciativa
de poseer lo que Dios nos dio.
Debido a que dicha tierra estaba dominada por Satanás es necesario luchar para poseerla.
En esta batalla se nos plantean dos desafíos:
Uno como iglesia: que implica conquistar la tierra exterior y otro como persona: que
requiere conquistar nuestra tierra interior.
1. El líder en la batalla “El pueblo de Israel contó con un líder en su misión de conquista:
Josué”.
1) Josué derribó el poder de las autoridades de la tierra. Jos. 11.16-19; incluso los
gigantes.11.21-22.
2. El enemigo en la batalla.
2) Su objetivo fundamental no es impedir del todo la conquista, sino permitirnos sólo una
conquista parcial
3) Israel no poseyó toda la tierra, y ésta fue su peor derrota. Jue. 1.19, 21, 27, 28; 2.12.
3. El botín en la batalla.
a. Lo que Dios nos ha entregado en Cristo, debe ser tomado y poseído por la iglesia.
Cuando pensamos en la conquista interior, en el plano de la lucha personal por vivir la vida
cristiana victoriosa, hay tres cosas a tomar en cuenta:
1. La victoria de Jesús.
a. Nuestro Josué ha roto la autoridad del maligno sobre nosotros. Col. 1.13.
b. Las áreas personales en las que el maligno continúa operando son: la mente, la voluntad,
las emociones, el cuerpo.
3. El principio de la fe.
a. La victoria de Cristo sobre el enemigo demanda que lo que ha sido conquistado, sea
apropiado por nosotros.
1) La salvación que nos ha sido dada bajo el principio de la fe, debe operar bajo el mismo
principio de fe.
2) Por medio de la fe, la autoridad de Dios se extiende a todas las áreas de nuestra vida.
3) Mediante el ejercicio de la fe, las obras del enemigo deben ser destruidas, su control
desarticulado, y su presencia expulsada de la vida del creyente.
Dios nos desafía como iglesia y como creyentes a poseer la tierra de nuestra victoria en
Cristo. Pero este desafío no queda sin reacción por parte de Satanás.
Como vimos, la cruz es el punto clave de su derrota. Allí nuestro Señor lo venció. El es un
enemigo derrotado, que deja sus despojos en la tierra.
22 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
única manera de lograr tal conquista es estando dispuesto a luchar contra las obras del
enemigo en todas las áreas de la vida personal y de la vida de la iglesia.
El Señor Jesús es quien nos guía en esta batalla. Él venció a Satanás en la cruz.
El diablo es un enemigo poderoso, así que no lo menospreciemos. Sus armas son el engaño
y la pasividad. Así como hizo con Israel, el diablo no trata de impedir la conquista; su
estrategia es que lo hagamos en forma parcial. De esta manera Satanás sigue dominando
alguna área de nuestra vida.
Pero no debemos amedrentarnos dado que tenemos la victoria de nuestro lado. Para lograr
esta victoria tenemos un mandato, una armadura y una estrategia.
En nuestra lucha personal debemos tener en claro que somos libres, que el diablo no puede
influir sobre nosotros si no le dejamos alguna puerta abierta. Satanás no se va a quedar
quieto, va a estar atacando permanentemente a nuestra mente, voluntad, emociones y
cuerpo.
¿Para qué vino Satanás? La escritura nos responde: “Para robar, matar, y destruir”. No
hay que descuidarse. No triunfaremos gracias a los recursos humanos, el triunfo lo da el
poder de Dios.
Una vez que los israelitas cruzaron a la Tierra Prometida, se enfrentaron con la
impresionante fortaleza de Jericó. Los recursos y las armas con que contaban no eran
suficientes para tomar la ciudad. De ningún modo hubiesen podido salir victoriosos de
haber batallado con su mejor buena voluntad, valor y armamentos. La victoria que coronó
sus esfuerzos fue el resultado de la intervención del Ángel del Señor y de la provisión
divina de poderosas armas espirituales.
23 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
¿Cuáles son estas armas espirituales? Estas armas espirituales, como dice Pablo, “son
poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,” y encuentran su origen, potencia y
efectividad en nuestro Señor Jesucristo.
El Señor Jesús nos dio un arma poderosa que es su nombre. Marcos 16:17-18. Tenemos
autoridad para usar Su nombre en tanto estemos en obediencia (Santiago 4:7). Es esencial
que tengamos fe y creamos que en Su nombre tenemos autoridad. Si dudamos no sirve
para nada.
Es una autoridad representativa, delegada y graduada. Pasemos a ver qué quiere decir
esto:
1. Autoridad representativa.
2. Autoridad delegada.
b. Dios nos ha delegado su autoridad en el nombre de Jesús. Mr. 16.17-18; Lc. 9.1; 10.19.
3. Autoridad graduada.
a. La autoridad de Cristo como vencedor sobre todas las huestes de Satanás, no es innata
en el creyente.
1) El creyente debe procurarla por medio del poder del Espíritu Santo como respuesta a
la fe.
2) Nuestra propia victoria personal en Cristo es evidencia del grado de autoridad que
tenemos en él.
Otra arma que tenemos es Su Palabra. El logos de Dios, que usada bajo la guía del Espíritu
Santo, vence a Satanás. Apocalipsis 12:11a.
24 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
a. La Palabra, usada bajo la guía del Espíritu, es la que nos da autoridad sobre Satanás.
1) Michael Harper: “No existe mezcla más poderosa que la del Espíritu y la Palabra de
Dios. Cuando se mezclan en las proporciones adecuadas, es cosa segura que el enemigo va
a ser expuesto y vencido.”
c. Martín Lutero
El Espíritu Santo es quien nos fortalece (Efesios 3:16) y quien nos da poder (Hechos 1:8).
b. Al derramarla en la cruz, Cristo venció a Satanás; al hacer pacto con Cristo, su victoria
nos pertenece. Ap. 12.11a.
25 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Dios en Cristo nos ha dado todos los recursos necesarios para vivir una vida de victoria.
Contamos con su autoridad, su arma, su victoria, su protección y su fuerza. De nuestra
parte en la lucha contra el pecado, la carne y Satanás, está el nombre de Jesús, su Palabra,
su fe, su sangre y su Espíritu. Estas armas espirituales “son poderosas en Dios para la
destrucción de fortalezas” (2 Co. 10.4).
Cuando nosotros abrimos la boca para liberar estas armas espirituales, los muros del
maligno se vienen abajo.
Una iglesia viva, en proceso de renovación espiritual constante y que arremete contra las
puertas del Hades, necesita protección. Dios no nos deja desprovistos de cobertura
cuando nos lanzamos a la conquista en su nombre.
Dios no nos deja así nomás, si leemos Efesios 6:10-18 veremos que nos viste con su
armadura. Cuando entramos en batalla, y es lo que tiene que hacer un creyente activo, y
dinámico, necesitamos protección; y Él nos la da mediante Su armadura.
El uso adecuado de esta armadura no es opcional para una iglesia que espera obtener una
victoria contundente como resultado de su ataque a las fortalezas de maldad. Salir a la
batalla sin la armadura es invitar al enemigo a herirnos, además de ser un gesto
presuntuoso de nuestra parte. El Señor nos ordena: “Vestíos de toda la armadura de Dios.”
a. El cristiano se protege con la verdad de Dios: es ella la que nos permite movernos en el
campo de batalla con defensa por todos los flancos. 2 Co. 6.7.
2) Esto significa estar listos para la acción: estar alertas y vigilantes. Lc. 12.35.
26 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
3) Esto significa pensar bien la acción: no actuar por impulso sino con inteligencia. 1 P. 1.13.
La coraza es la justicia de Dios. Satanás nos acusa, nos condena y hace reverdecer nuestro
orgullo (Apocalipsis 12:10, Romanos 8:1 y Génesis 3:4-5). Si confiamos en Dios sabemos
que el diablo no puede atacar porque estamos cubiertos por Él (Colosenses 3:3).
2) La desesperación viene cuando creemos lo que Satanás dice, en lugar de creer lo que
Dios dice.
c. Orgullo espiritual.
1) Según San Agustín, ésta fue la raíz del pecado de Adán y Eva. Gn. 3.4-5.
a. El cristiano se protege con un corazón que está cubierto por la justicia de Dios.
1) Tiene motivos puros: está lleno del amor y la compasión de Dios, y sólo busca la gloria
de Dios.
3) Está seguro, porque Satanás no puede penetrar la coraza de la justicia de Dios. Col.
3.3.
27 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
a. El creyente camina con unos pies protegidos, cuando éstos siguen el camino de la paz.
c. Miedo.
c. La mente que no ha sido renovada: el campo de batalla de Satanás: oscuridad. Ef. 4.18.
a. Cubre su mente con el yelmo de la salvación del pecado, que Dios ha provisto a través
de Cristo. Is. 59.17.
b. Cambia su mente carnal por la mente de Cristo por la operación del ES en su vida. 1 Co.
2.16.
28 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
2) Se libera de la cautividad producida en la mente por medio del ocultismo y los cultos
ajenos a la verdad de Dios.
La espada es la Palabra de Dios. El diablo quiere que dudemos de lo que dice la Biblia,
además tergiversa lo que dice el Señor (Mateo 13:19). Nosotros tenemos que defendernos
alabando a Dios y usando el nombre de Jesús. Como dice Apocalipsis 12:11a el diablo ya fue
derrotado.
Dios ha preparado a su iglesia para enfrentar los ataques del enemigo. No nos ha dejado
sin la necesaria protección para el combate. No tenemos por qué temer los ataques de
Satanás ni sus intentos por neutralizarnos. Cuando estamos firmes, revestidos con toda
la armadura de Dios, se hace realidad la promesa de Jesús de que las puertas del Hades
no pueden soportar los embates de la iglesia arremetiendo contra ellas con el poder del
evangelio de Jesucristo.
Por su Espíritu Santo, Dios nos ha dado el cinturón, la coraza, el calzado, el escudo, el
yelmo y la espada, es decir, todos los elementos necesarios para entrar en combate con
una victoria asegurada. Si a todo esto agregamos la disposición de estar “orando en todo
tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu y velando en ello con toda perseverancia y
súplica por todos los santos,” Satanás no puede esperar otra cosa que la retirada. El no
puede contra la verdad, la justicia, el evangelio de la paz, la fe, la salvación y la palabra
que Dios nos ha dado en Cristo.
29 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Dios nos dio todas estas armas para derrotar al enemigo. ¡Cuidado! No tenemos que temer,
la victoria es nuestra. El Espíritu Santo nos da las armas y, si le agregamos oración,
obediencia y buena comunión con Dios, no hay de qué temer.
El enemigo
Una iglesia viva y en proceso de renovación espiritual confrontará un poderoso reino
espiritual, que intentará disuadirla de su empeño de ser fiel a la misión que Dios le
encomendó.
La confrontación con Satanás y sus huestes es inevitable, toda vez que la iglesia asuma
una actitud positiva de sumisión al señorío de Cristo y de compromiso con el evangelio.
Cuanto más se involucre la iglesia en el empeño de hacer real y evidente el reino de Dios
en la tierra, tanto más la oposición satánica se hará patente.
No luchamos, como dice Efesios 6:12, contra algo material sino contra principados,
potestades, gobernadores de las tinieblas y huestes de maldad.
La Biblia nos enseña que nuestra lucha es contra una verdadera jerarquía de iniquidad.
Ef. 6.12.
a. Definición: “La persona o cosa que comienza, la primera persona o cosa en una serie, el
líder.” Thayer.
b. Referencias: Ro. 8.38; 1 Co. 15.24 (dominio), Ef. 1.21; 3.10; 6.12; Col. 1.16; 2.10; 2.15.
a. Definición: Espíritus maestros, que son gobernadores mundiales de todo lo que genera
las tinieblas actuales: materialismo, hedonismo, secularismo, consumismo, etc.
b. Referencia: Ef. 6.12.
30 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
4. Huestes espirituales de maldad en las esferas celestes (ta pneumatiká tes ponerías en
tois epouraníois).
Dios está en el trono (Efesios 1:21) tiene poder por sobre todo, inclusive el plano
espiritual. Como vemos en Efesios 2:6 estamos sentados con Él y poseemos Su autoridad.
Nosotros, como iglesia, tenemos que batallar. ¿Cómo lo hacemos? Liberando a los
oprimidos, llevándoles el evangelio y ejerciendo el ministerio de liberación.
2. La iglesia debe entrar en batalla para liberar a los oprimidos por el enemigo
1) Libera de las ataduras y el cautiverio del enemigo sobre áreas específicas de la vida:
las sitia y bloquea.
2) Libera levantando los bloqueos que pone el enemigo: incredulidad, dureza, falta de
entendimiento, incomprensión.
31 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
1) Libera de la invasión y ocupación del enemigo, que penetra y controla áreas específicas
de la vida.
2) Libera tomando autoridad y echando fuera los demonios.
Una persona que tiene necesidad de liberación espiritual es alguien que manifiesta algún
grado de demonización, es decir, de estar bajo el control del diablo. En general, cuando
tratamos con las obras del enemigo, nos encontramos con que hay raíces muy profundas
dentro de la vida del individuo. Prendidos a estas raíces hay muchos problemas que
crecen y se desarrollan con el correr del tiempo.
Para poder encontrar la solución a estos problemas, tenemos que ir más allá del problema
y encontrar las raíces del mismo. Es decir, es necesario conocer las circunstancias
gracias a las cuales el enemigo se hizo dueño de la tierra y tomó autoridad sobre ella. Es
necesario poner el hacha a la raíz del árbol, si se quiere liquidar al árbol.
Muchas veces no tenemos éxito en traer sanidad espiritual a las personas, porque nos
limitamos a arrancar las hojas o a podar algunas ramas en lugar de ir directamente a la
raíz del problema que trae ataduras y opresión a la persona o la convierte en un
endemoniado.
Las obras de Satanás están ligadas a las raíces que crecen en la tierra, que es la vida de
un ser humano. Estas raíces pueden absorber la vida y las bendiciones de Dios, de tal
manera que no pueda prenderse a ellas ningún espíritu inmundo.
Raíz de rebeldía
Dios nos creó a su imagen y semejanza, y quería tener una relación armónica con nosotros.
Pero lo estropeamos con el pecado.
32 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
a. Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, con el fin de que tuviese comunión con
él: una relación de plena armonía.
b. Pero esta relación se rompió a causa del pecado y la rebelión pasó a ser parte de la
naturaleza humana.
1) El ser humano natural es un ser fraccionado, alienado, perdido, que vive en soledad y
egoísmo: el propósito y la razón de su vida se han perdido.
2) La salvación comienza cuando el ser humano se vuelve a Dios y reconoce el señorío de
Cristo sobre su vida.
c. Sin Cristo, el ser humano permanece muerto en delitos y pecado, y sumido en una
actitud rebelde. 1 S. 15.23.
A partir del orgullo (innato en nosotros) y de la amargura se instala una raíz de rebeldía.
a. Orgullo.
b. Amargura.
La herida lleva al resentimiento, esto conduce a la amargura, que a su vez nos lleva al
odio y del odio pasamos a la rebeldía. Como consecuencia de la rebeldía rechazamos toda
autoridad: la de Dios, la de nuestros padres y la de las instituciones. Somos nuestro “rey
y señor”, y por lo tanto hacemos lo que queremos.
a. Rechazo de la autoridad.
33 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
b. Gobierno de la carne.
c. Práctica de la hechicería.
2) La hechicería es insubordinación.
Raíz de orgullo
Es natural en el hombre. El mundo opera bajo el principio del orgullo (1 Juan 2:15-16).
34 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
a. El dios de este mundo cayó debido al orgullo (soberbia). Is. 14.13-14; Ez. 28.17.
b. El mundo opera bajo el principio del orgullo. 1 Jn. 2.15-16.
c. El orgullo es la raíz de todo pecado y de todo mal.
a. El perfeccionismo.
b. La competencia.
1) Definición: una lucha constante por sobresalir (ser el primero, el mejor) para recibir
reconocimiento y aceptación.
2) Descripción: persona egoísta, voluntariosa, ambiciosa, envidiosa, que se exalta a sí
misma.
3) Resultados: enemistad entre las personas (Gá. 5.26; 6.3), compararse constantemente
con los demás (2 Co. 10.12), descontento con la vida y con los logros alcanzados en el
pasado, celos y envidia.
4) Religión: la competencia con otros se traduce en competencia con Dios mismo, y esto
produce un espíritu de competencia que absorbe toda la vida y no le permite al individuo
funcional conforme al propósito de Dios.
c. La falta de perdón.
35 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
b) Ceguera y engaño: no puede verse como realmente es y no puede ver a los demás como
realmente son.
c) Amargura y odio:
4) Religión: el orgullo produce un sentido falso de justicia que lleva a pedir retribución
en lugar de perdón.
d. La incredulidad.
El perfeccionista se siente por arriba de todo y de todos, es frío, tiene una muy pobre
relación con Dios. Todo lo mide por logros.
El que es competitivo es egoísta, siempre lucha por sobresalir, también se cree más que
los otros, no se lleva bien con nadie, y tampoco con Dios. No le permite ver cuál es el
propósito de Dios para su vida.
Hay personas que no pueden perdonar ni pedir perdón, son generalmente amargados,
inestables. Vive condenando a otros y a sí mismo.
Hay otras personas que son incrédulos, no pueden confiar en Dios. Se creen
autosuficientes. Buscan la gloria humana.
Su relación con Dios es para conseguir logros personales y no para conocer la voluntad de
Dios.
¿Cómo nos liberamos del orgullo? Hay que arrepentirse de ser orgulloso, humillarse
delante de Dios y pedir que el Señor lo saque a la luz. Tenemos que reconocer que somos
orgullosos.
a. Pedir a Dios que ponga en evidencia el engaño del orgullo.
b. Arrepentirse del pecado del orgullo.
c. Soltar los engaños del orgullo.
36 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Raíz de ocultismo
El diccionario define el ocultismo como: enseñanzas, artes y prácticas que tienen que ver
con lo que está escondido y es misterioso, incluye la brujería, la alquimia y la adivinación.
Consiste en prácticas esotéricas (sig. “interior”), i.e., algo (un conocimiento o enseñanza)
que sólo es accesible a aquellos especialmente iniciados, y que resulta secreto u oculto
para los de afuera, y quizás incluso para los creyentes comunes.
El ocultismo tiene su origen en las religiones de misterio, que tenían ritos de iniciación.
Se basa en la búsqueda de conocimiento y poder. Babilonia fue cuna de muchas de estas
religiones. El ser humano quiere saber el significado de su vida y el propósito. Todas las
formas de ocultismo tratan de predecir el futuro, pero sólo Dios conoce el futuro. Como
el ser humano quiere dominar todo, el ocultismo lo “engatusa”.
a. Las religiones antiguas tenían sus raíces en el ocultismo, especialmente, las religiones
de misterio, que tenían ritos secretos de iniciación.
b. Babilonia fue el lugar de nacimiento de muchas de estas religiones y ritos.
c. La Biblia describe este tipo de religión ocultista en los últimos tiempos, de modo que
el ocultismo no es una cuestión del pasado. Ap. 17.1-5.
37 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
La base del ocultismo es la búsqueda de conocimiento y poder son la base del ocultismo.
Proceso:
a. Mentira. Gn. 3.1.
a) Consiste en: hacerse imágenes (Dt. 5.7-8); adorar imágenes (Is. 44.17); sacrificar
ante imágenes (Hch. 7.41); recordar a otros dioses (Ex. 23.13).
b) La Biblia prohíbe terminantemente la idolatría. Ex. 20.1-3.
1) La Biblia afirma la existencia de otros dioses (demonios): Ex. 20.1. Por eso, adorar a
otros dioses es adorar a los demonios: Sal. 106.35-38; 1 Co. 10.20.
2) Los sacrificios paganos son ofrecidos a los demonios. Lv. 17.7; Dt. 32.17; 2 Cr. 11.15.
38 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
a) Estas fuerzas demoníacas se dejan usar por quienes practican el ocultismo, pero el
precio es la esclavitud completa del individuo.
b) Los beneficios obtenidos a través del poder demoníaco sobrenatural se convierten en
una maldición, y ésta, al igual que los dones sobrenaturales, se pasan de una generación a
otra. Ex. 20.5.
c) Hay una asociación directa entre idolatría, demonios y hechicería. Ap. 9.20-21.
39 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Hace muchos años, y a raíz de que desde chico busqué a Dios, caí en el engaño del diablo.
Me metí en una asociación que se decía ser cristiana pero era espiritista o espiritualista.
La gente era muy buena y amorosa, pero estudiábamos filosofías orientales,
manejábamos videncias, exorcismos, etc. Creíamos que así procurábamos el bien, sin
saber en lo que nos metíamos.
El diablo conoce cómo Dios maneja lo sobrenatural y él lo hace igual para poder dominar
a las personas.
a. Existe un vacío en el mundo religioso, debido a que la iglesia ha negado la obra
sobrenatural del Espíritu Santo para el tiempo presente.
a) Mucha gente se afirma en la siguiente premisa falsa: “Si es poderoso, entonces hay
que someterse a él.”
b) Muchos ignoran la realidad de que del enemigo poderoso que tenemos y del peligro de
caer en sus garras.
c. El ocultismo es una mentira porque por medio del ocultismo se produce una
falsificación de la verdad.
a) Uno resulta en unción y el otro en demonización; uno llena de poder de lo alto y el otro
anula a la persona; uno viene de Cristo y el otro por medio de un medium o brujo; uno es
obra del Espíritu Santo y el otro es obra de un espíritu inmundo; uno es para edificación
y el otro es para destrucción; uno resulta en el fruto del Espíritu y el otro en las obras
40 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Los poderes sobrenaturales pueden ser para edificación cuando son desarmados por
Dios, y pueden ser de destrucción cuando vienen de Satanás. Los dones espirituales
pueden ser falseados. Los dones que se citan en la Biblia son falseados con otras
“demostraciones” como clarividencia, premoniciones, telepatía, sanidades hechas por
curanderos, videncias, etc. Cuando tenemos un caso de estos frente a nosotros no
tenemos que juzgar porque las personas pudieron ser víctimas de engaño o ignorancia
sobre ese tema.
Gracias a Dios que contamos con el “discernimiento de espíritus” que nos permite
descubrir a los “ángeles de luz”, a los espíritus engañadores y a los falsos milagros.
1) Descubre a los “ángeles de luz” que se disfrazan para engañar. 2 Co. 11.13-15; Hch.
13.9-10.
2) Descubre las intenciones de los espíritus engañadores. Hch. 16.16.
3) Descubre las doctrinas de los demonios. 1 Ti. 4.1; 2 P. 2.1.
4) Descubre los falsos milagros hechos por los demonios. 2 Ts. 2.9; Ap. 16.14.
Solución
Restaurando heridas
Muchísimas experiencias de dolor y contradicción provocan heridas en el ser interior,
que no cicatrizan, trayendo como resultado amargura, tristeza, depresión, odio, celos,
etc.
Mediante el amor y el ejercicio del perdón, basados en los evangelios, podemos liberar a
la persona de esos sentimientos negativos, y restaurar en ella el gozo y la paz del
Espíritu Santo.
Se debe reconocer el problema, identificando aquello que hiere o produce dolor interior.
Luego, basándonos en el poder de la oración, pedirle al Señor Jesús liberación y sanidad
para la persona.
1. Confiar (ejercer la fe) en el poder amoroso del Señor para sanar las heridas
interiores (Is. 61.1).
2. Reconocer el problema, permitiéndole al Espíritu traer a la memoria aquello que hiere
o está produciendo dolor interior.
3. Orar sobre cada sentimiento y recuerdo negativo renunciando a él y pidiendo
liberación y sanidad al Señor.
4. Proclamar liberación y sanidad con acción de gracias a Dios.
Leamos Marcos 12:30 y 2 Corintios 10:3-5. Una de las áreas que Satanás ataca es la
mente. Como vimos anteriormente debemos poseer la tierra interior y uno de sus
“territorios es la mente”. No puede haber paz en la vida de una persona hasta que cada
pensamiento haya sido puesto bajo la obediencia a Cristo.
El Señor quiere y nos ordena que nos ocupemos en la tarea de poseer la tierra interior
de nuestras vidas. El primer terreno dentro de la tierra interior es el de la mente.
42 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
No puede haber paz en la vida de una persona hasta que cada pensamiento haya sido
puesto bajo la obediencia a Cristo.
Una mente cuyos pensamientos no son convenientes, es una mente que no ha sido
regenerada; por lo tanto es carnal, mentirosa y pasiva (Efesios 2:3; Romanos 1:25-28, 32
y 8:6-8).
I. Es enemiga de Dios.
II. Si la persona no usa su mente, los demonios sí la van a usar. Poner la mente en blanco
es invitar al diablo a que escriba en ella.
Satanás quiere engañar y anular la mente. El fanatismo lleva al engaño. Léase Santiago
3:15-17 y Tito 1:15. Cuando la mente es mentirosa pronuncia expresiones como: “Yo tengo
la mente de Cristo”; “Dios me habla” y “Ya tengo la verdad”.
I. Michael Harper: “Un espíritu fanático, que procede del enemigo, está lleno de
entusiasmo y de energía, pero el carácter de aquellos que tienen esta clase de espíritu es
dogmático, brusco, se niega a razonar, seguro de sí mismo. Esta clase de personas se
niegan a escuchar a otros pues dicen que ellos están oyendo la voz de Dios.”
II. La revelación y la dirección que proceden de una mente fanática están sujetas a
engaño. Tit. 1.15.
II. Engaño: No debo tener una mente propia, sino que debo anular todo lo racional.
* Para ello, la mente tiene que ser dirigida por el Espíritu Santo.
* Para ello, la mente tiene que ser alimentada por la Palabra de Dios.
* Engaño: Como soy dirigido por el Espíritu Santo, no necesito usar mi mente.
* Verdad: Dios me habla a través de mi espíritu, y mi mente debe estar a tono con mi
espíritu para poder comprender lo que Dios me quiere decir. Jer. 17.10.
* Verdad: Cuando la verdad no está en balance con otras verdades, ésta se convierte en
error.
44 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
No nos confundamos, la mente debe ser dirigida por Cristo, el Espíritu Santo debe dirigir
nuestra vida y debo empaparme de su Palabra. Si te manejas con “tu” mente, Satanás se
hace la panzada. También la mente puede estar “cerrada”, cuando creemos que lo sabemos
todo es porque estamos totalmente engañados.
1) Rechazo.
2) Preocupación.
3) Miedo.
45 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Para que tengamos victoria en Cristo Jesús debemos vestirnos con la armadura de Efesios
6, que ya vimos en liberación. Juan 8:31-32 dice que la verdad de Dios es la que nos libera.
Es la que discierne la fuente de los problemas que afrontamos, resiste a la mentira en
todas sus formas y vence una por una a cada mentira.
a. El cinturón de la verdad.
b. La coraza de la justicia.
d. El escudo de la fe.
e. El yelmo de la salvación.
4) Vence, una por una, toda mentira y sus obras: rechaza sus beneficios.
Como dice 2 Corintios 10:5, debemos someter cada pensamiento a la obediencia a Cristo.
Debemos consultar a Dios antes de tomar cada decisión. No dejemos que el diablo llene la
mente de ideas raras. Sometamos nuestra mente a Cristo.
46 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
2 Co. 10.5.
c. Con un pensamiento.
Leamos Lucas 22:39-42. Otra área que Satanás ataca es la voluntad. La desobediencia a
Dios en el terreno de la voluntad nos lleva a ser esclavos del maligno. Por eso necesitamos
conocer el propósito de Dios para nuestra vida. Cuando nos alineamos con la voluntad de
Dios somos obedientes naturalmente porque dicha voluntad divina controla nuestra mente.
La voluntad del ser humano es la esencia de lo que él o ella es como persona. Por ser seres
humanos dotados de voluntad propia, tomamos decisiones que no sólo determinan nuestra
vida diaria, sino que de algún modo definen también nuestro destino eterno. El Creador le
ha dado al ser humano libre albedrío. Es por eso que él nunca nos mueve por la fuerza o
por coerción, ni actúa para controlarlos o manipularnos.
La voluntad es aquello que está colocado entre el bien y el mal. Es esa parte del ser humano
que cuando está unida a la voluntad de Dios brinda una unión profunda, que produce una
armonía única entre la criatura y su Creador, y suelta por completo el poder de Dios en
una salvación plena.
47 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
El ser humano puede decirle “no” a Dios, y Dios siempre va a respetar esa decisión. Pero
también estará permanentemente a la espera de un cambio de actitud, para volcar todo
su amor y poder, en beneficio de quién así se lo permite.
Hacer la voluntad de Dios en todo es la mejor opción para nosotros, aun cuando a veces
parezca lo contrario.
En Getsemaní Jesús oró: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).
Y su decisión libre y voluntaria fue la mejor, no sólo para él, sino para toda la humanidad.
La obediencia a Dios en el terreno de la voluntad es la garantía de nuestra libertad y
felicidad. La desobediencia a Dios en el terreno de la voluntad es expresión de nuestra
esclavitud a Satanás. Por eso, uno de los campos de batalla más duros en la guerra
espiritual es el de la voluntad.
Dios nos dio libre albedrío, nuestras decisiones o elecciones revelan nuestro carácter.
Debemos elegir hacer la voluntad de Dios, y que se convierta en nuestra propia voluntad y
deseo.
1. Definición de voluntad.
c. La voluntad es nuestro propio yo: por eso nuestras decisiones o elecciones revelan
nuestro carácter.
a. Elegimos hacer la voluntad de Dios, y que ésta se convierta en nuestra propia voluntad
y deseo.
48 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
c. La vida espiritual significa algo más que las emociones o el intelecto: incluye la redención
de nuestra voluntad.
1) Un nuevo corazón significa la armonía total entre la voluntad divina y la voluntad humana.
2) Si fallamos en tener un nuevo corazón para con Dios, vamos a fracasar como la mujer
de Lot o Balaam.
3) No trates de vivir para vos mismo, sino para Dios. Mt. 10.38-39.
49 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
2) Concepto correcto: Yo morí con Cristo y ahora he resucitado para vivir por medio de su
vida.
3) Principio: Dios nunca deja a un lado la voluntad humana ni pide al ser humano que
renuncie a toda acción para que él pueda actuar.
1) Concepto errado: Tengo que rendir todo mi ser al Espíritu invisible y dejarlo actuar.
3) Principio: El ES no piensa por medio de mi mente, ni siente por medio de mis emociones,
ni decide por medio de mi voluntad. El ES me guía por medio de impresiones divinas que
recibo en mí espíritu.
3) Principio: Amar es una decisión de la voluntad; debemos escoger amar como Dios nos ha
amado.
1) Concepto errado: Acepto todas las circunstancias como si fueran la voluntad de Dios.
3) Principio: La sumisión a Dios y la resistencia al mal tienen que trabajar juntas (Stg. 4.7).
50 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
1) Concepto errado: Yo no tengo que escoger, porque es Dios quien ejerce su voluntad
sobre mí.
3) Dios nunca sustituye la voluntad nuestra por la de él; él quiere que nuestra voluntad sea
la de él.
a. Pasos de la pasividad.
a) Dios quiere que el creyente coopere con él por medio del ejercicio obediente de su
voluntad y mediante el uso de sus facultades, pero el creyente ya no le busca.
b) Dios desea llenarlo de su ES, de sus dones y de su fruto, pero el creyente ya no desea
más de él.
El diablo nos engaña y quiere que creamos que no tenemos que existir. Nos confunde para
que no entendamos lo que Dios dice en Gálatas 2:20. Pero el propósito de Dios para el
creyente no es la muerte sino la vida, Él quiere vivir en usted y en mí.
El diablo también se vale de Romanos 5:5 para engañarnos. Amar es una decisión de la
voluntad; debemos escoger amar como Dios nos ha amado. La sumisión a Dios y la
resistencia al mal deben trabajar juntas (Santiago 4:7).
¿Cuáles son los pasos para liberar la voluntad? La persona tiene que admitir que es
susceptible al engaño, tiene que reconocer las áreas de engaño en su vida, sacar al
descubierto el terreno que ha entregado al enemigo, y renunciar al engaño y a la pasividad.
Recibir la verdad.
a. El engaño queda al descubierto cuando recibimos la verdad.
1) Está dispuesto a saber la verdad acerca de vos mismo: admití que sos suceptible al
engaño.
51 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
4) Renunciá al engaño y la pasividad: cuanto más profundo sea el engaño y más aguda tu
pasividad tanto más habrá penetrado el enemigo en el terreno de tu voluntad.
Activar la voluntad.
b. La persona pasiva no puede actuar por su propia voluntad (es como un corcho en el mar).
a) Algunas personas prefieren ser manejadas por las circunstancias, en lugar de tomar sus
propias decisiones. “Vamos a ver qué pasa.”
b) La persona pasiva supone erróneamente que Dios va a tomar todas las decisiones en
lugar de ella.
52 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
d. Trabajá activamente con Dios para que él pueda usar todas y cada una de tus facultades.
e. No aflojes, aunque te parezca que estás más débil: esto es indicación de que el enemigo
se está resistiendo.
a. La liberación está garantizada cuando la voluntad está en control del espíritu, la mente
y el cuerpo.
b. Todo nuestro ser debe estar bajo el control de nuestra voluntad sometida a la voluntad
de Dios.
Cuida tu libertad
a. Para mantener la liberación en cualquier área de nuestra vida, es necesario que nuestra
voluntad esté activa. Gá. 5.1.
La estrategia del enemigo contra la voluntad es el engaño y la pasividad. Cuando esta acción
diabólica se concreta, la persona se convierte en alguien débil, condescendiente e inútil
para el reino. La orden del Señor de poseer la tierra demanda de personas con una voluntad
activa y rendida en obediencia a la voluntad de Dios.
La intención primordial de Satanás es herir a cada persona que nace en este mundo. Este
propósito se hace evidente cuando consideramos la manera destructiva en que él se
aprovecha de esas heridas para terminar con la vida de las personas. Satanás esclaviza a
las personas a través de estas heridas.
Satanás produce heridas, que de no ser sanadas, le sirven como base para su tarea de
esclavización de las personas y de destrucción de sus vidas. Quién se aprovecha de las
heridas que se producen en el terreno de nuestras emociones es Satanás. Y él lo hace con
un triple propósito.
53 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Las emociones son otra área de nuestra vida que ataca el enemigo. Satanás quiere herir a
todas las personas, porque a través de las heridas él esclaviza a los seres humanos. Cristo
vino para “sanar a los quebrantados de corazón”. Tenemos dos ejemplos para ver: la
experiencia de Job y también la de Jesús (Isaías 53).
a) El niño que ha sido rechazado desde niño (intento de aborto) va a crecer incapacitado
para amar y ser amado.
54 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
3) Un niño niño que lleva consigo heridas a lo largo de toda su vida, nunca podrá tener la
libertad necesaria para ser todo lo que Dios quiere que sea.
a) Los temores, la inseguridad, la amargura y el rechazo son evidencia de esta obra del
enemigo.
b) La opresión del enemigo se mantiene viva hasta el momento en que sus obras son
reveladas y destruidas.
b) El peso y la atadura producidos por las heridas que impiden el crecimiento del
cristiano y su servicio, son quitados por Jesús.
55 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
El diablo nos ataca desde niños. Un intento de aborto provoca que el niño crezca con
incapacidad para amar y ser amado. También los ataca durante su crecimiento con miedo
(abusos en la niñez).
“También nos ataca como hijos de Dios. Los nuevos creyentes son un blanco ideal. A los
viejos creyentes los ataca con malentendidos, falsas acusaciones, rechazo y miedo,
mentiras y divisiones en la iglesia. Lo que Satanás quiere es neutralizarnos”.
Las heridas nos atan, pero Jesús vino para liberar a los heridos (Isaías 53:5). El
propósito principal de la sanidad interior es que el Cuerpo de Cristo sea sano.
Satanás hiere las emociones provocando amargura (Hechos 12:15). La amargura causa
daños a todo nuestro ser, daña a otras personas, nos aísla del resto, rompe relaciones,
etc.
a) Fue una gran tragedia la separación de Israel entre norte y sur, lo que provocó un
estado de guerra permanente entre hermanos.
b) La misma estrategia de separar y destruir es la que usa Satanás hoy: la amargura ha
sido el arma más utilizada por el enemigo para destruir a la iglesia, cuando se abandona
el amor y el perdón.
c) Círculo vicioso: herida lleva a amargura, que lleva a división, que termina en
destrucción.
a) Trabaja en la misma forma en que una manzana, cuando cae del árbol, no se le nota el
daño, hasta pasados algunos días.
b) La amargura nace de las heridas causadas en varios niveles de relaciones:
c) Cuanto más íntima sea la relación tanto más profunda será la herida que se produzca
con el conflicto, y tanto más amarga la amargura.
56 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
El remedio para la herida de la amargura es el perdón. Hay que atacar la herida inicial y
curarla con amor mediante el perdón. Si yo perdono, Dios me perdona. El perdón es una
decisión, uno escoge perdonar.
57 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
a) Apoluo:
b) Aphiemi:
– Por la falta de perdón, la otra persona queda retenida en su pecado. Jn. 20.22-23.
– Si retenemos a alguien en su pecado, somos iguales a esa persona.
– El principio bíblico es que perdonemos para parecernos a Dios; si no perdonamos, nos
pareceremos a quien nos hirió.
– Las heridas del pasado no se solucionan con el paso del tiempo; por el contrario, se
agravan.
* Una persona herida está atada al tormento del pasado. Mt. 18.21-35.
58 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
* El perdón libera a Dios para que pueda perdonar a otros. Mt. 18.18-20.
4) La decisión de perdonar.
* Enumera las relaciones que no han sido buenas en el pasado o las heridas que te han
provocado otros.
* Haz un análisis para encontrar las razones.
* Trata con cada relación y libera a la persona por medio del perdón.
* Pide perdón a la persona por haber tenido una actitud de falta de perdón.
Satanás también hiere las emociones provocando rechazo. Puede provenir del rechazo de
los padres. Un niño rechazado tendrá ira contra Dios. Puede ser un rechazo de sus
semejantes con críticas, calumnias, burla, exclusión, falta de éxito, de aceptación, etc.
También podemos sentirnos rechazado por Dios a causa del pecado (Romanos 3:23).
a. El rechazo es una herida profunda que causa la destrucción total del individuo.
El ser humano fue creado a la imagen y semejanza de Dios. Sus necesidades básicas sólo
se satisfacen por medio del amor y la comunicación con otros. El rechazo hace que el
individuo no pueda recibir amor, ni entrar en comunicación. Esto genera inseguridad y
falta de aceptación, identidad y reconocimiento. La persona pierde su capacidad de amar
y de ser amada. El resultado es la destrucción de la persona total. A mayor rechazo,
mayor daño El rechazo es una herida profunda, que puede llegar a provocar la
destrucción total de la persona.
a) Un modelo de padres.
59 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
b) Un modelo de hijo.
* Un niño que no ha sido amado tendrá dificultades para tener una relación estable con
Dios, el Padre.
* Un niño que ha sido educado con rechazo va a enfatizar el rechazo (ira) de Dios más
que su amor.
* La imagen que el niño recibe de sus padres va a ser el modelo con el cual él va a
elaborar su imagen de Dios.
1) Inmadurez emocional.
a) En el matrimonio.
b) En otras relaciones.
2) Vacío de amor.
60 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Otra consecuencia es la soledad y el miedo. Las personas levantan muros que las separan
de los demás. Entonces el ser humano se transforma en una persona insegura, llena de
vanidad, autocompasiva, temerosa, competitiva, agresiva, sin autoestima (“no puedo”; “no
merezco”). La persona rechazada no puede desarrollar una relación aceptable con Dios.
Soledad y miedo.
* Estos muros son expresión del temor a ser heridos y aislan a la persona de los demás.
* El resultado es una persona sumida en soledad y miedo.
Autoimagen negativa
* La persona piensa que el rechazo de los demás es indicación de falta de valor propio.
* Minusvalorización propia: “No puedo.” “No merezco.”
61 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Pérdida de identidad.
Rechazo de Dios.
a) La persona rechazada no puede desarrollar una relación aceptable con
Dios.
6) Acéptate a ti mismo.
62 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
a) Por medio de sanidad interior se cortan las raíces del rechazo, y se rompe así el
cautiverio y la opresión provocados por las mentiras y el engaño del diablo.
b) Recuerda siempre que en Dios no hay rechazo: él no rechaza a nadie.
La sanidad de la iglesia
El Espíritu Santo está preparando a la Esposa (iglesia) para el Esposo (Cristo). El
ministerio de sanidad interior es el embellecimiento de la Esposa. El Espíritu está deseoso
de quitar todas las “manchas y arrugas” de los creyentes y de reunir a la iglesia completa
en un Cuerpo. El ministerio de sanidad interior ayuda a que cada coyuntura se una con las
demás y que todas ellas estén cubiertas por un vendaje de amor y de paz. La iglesia debe
recibir esta obra unificadora y embellecedora del Espíritu con regocijo. La operación de
este ministerio en la iglesia es un indicio de que la venida del Señor está cerca.
1) Mancha: mácula, algo sucio, indicio de enfermedad, herida – Cristo quiere que su
iglesia no tenga heridas.
2) Arruga: indicio de vejez, desgaste – Cristo quiere que su iglesia esté liberada del
pasado.
c. Cristo quiere una iglesia limpia de toda corrupción o contaminación. 2 Co. 7.1.
a. Los muros de división causados por el miedo y el rechazo tienen que ser derribados.
b. Los miembros de la iglesia deben estar capacitados para relacionarse con otros
miembros del cuerpo.
c. Para poder recibir la plenitud de la Cabeza, el cuerpo debe estar unido con todos y
cada uno de sus miembros.
d. El amor debe fluir de un miembro a otro del cuerpo como agentes de unidad.
a. Nosotros no podemos volver al pasado, pero él sí, porque él trasciende al tiempo. He.
13.8.
b. Las heridas se sanan cuando permitimos que su presencia toque ciertos eventos del
pasado.
c. El rechazo y la soledad causados por las heridas del pasado, desaparecen cuando
permitimos que el amor del Señor nos toque.
3. La sanidad interior no borra las memorias del pasado, pero sí nos quita los dolores que
haya en esas memorias.
1. Escuche atentamente.
b. Haga distinción entre los problemas superficiales y los que tienen raíces profundas.
2) Los problemas que tienen raíces profundas involucran muchos recuerdos que
perturban y que se han formado alrededor de una raíz.
Todos nosotros pasamos por diversas circunstancias, a lo largo de nuestra vida, buenas y
malas. Esas situaciones dejan improntas en nuestro ser.
El pasado no lo podemos cambiar, ya fue. Pero sí podemos modificar los efectos de ese
pasado.
Tal vez hayas hecho terapia por años, y si bien fue de ayuda, algunas secuelas de tu
pasado siguen firmes en tu vida actual, marcándote, determinándote. Tal vez le estás
pidiendo a la terapia más de lo que puede dar.
Imaginate por un instante que vos y yo nos subimos a un tren especial que nos hace
viajar por el tiempo, y que nos lleva al pasado, para saber de dónde venimos. Porque el
saber de dónde venimos nos da sentido de pertenencia y de identidad.
Cuando viajamos hacia el pasado, la primera estación en donde el tren para se llama papá
y mamá, porque todos venimos de un papá y una mamá.
allí en el fondo. Pero con el transcurso del tiempo, ese corcho termina flotando y
subiendo a la superficie.
Por eso es tan importante la liberación y la sanidad interior. El Señor utiliza esas
herramientas para sanarnos por completo.
Nosotros solos no podemos. La psicología es una disciplina de gran ayuda pero no sana.
Un psicólogo puede ayudarte a que sepas cómo sos, porque sos como sos, y después te
dice: ”ahora que sabés cómo sos, trata de llevar esta mochila lo mejor que puedas”. Pero
Jesús no nos deja con mochilas puestas, Jesús sana y restaura nuestras vidas.
La psicología, como toda disciplina humana, está limitada. Jesús no está limitado. Dios no
tiene límites cómo nosotros (tiempo, espacio y materia).
Por eso el Cristo resucitado, traspasa la pared, la materia, sin necesidad de usar una
puerta. Él no está limitado a la materia. Y Dios puede estar allí en tu casa, y en la China
al mismo tiempo. Porque no está limitado al espacio. De la misma manera que Dios no está
limitado al espacio ni a la materia, tampoco lo está en cuanto al tiempo. Él va a nuestro
pasado y lo sana.
.
Todo creyente tiene que ser ministrado en sanidad interior y liberación, porque excepto
Jesús, todos los seres humanos tenemos limitaciones, dolores, heridas, recuerdos,
ataduras.
La Biblia dice: Él sana a los quebrantados de corazón y nos asegura que por sus llagas
nosotros somos sanados.
66 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Cuando hemos tenido experiencias traumáticas que nos han hecho sufrir, y somos
confrontados con el amor restaurador de Dios, experimentamos consuelo y sanidad. El
poder de Dios en el nombre de Jesús quiebra los yugos de temores y echa fuera esos
espíritus que gobiernan con limitación y miedo la vida de tantos.
Y ante relaciones dolorosas que nos han herido, el amor de Dios vivenciado en nuestras
vidas nos da la capacidad de perdonar y ser restaurados, experimentando la libertad que
viene de Él de nuestras ligaduras de odio, resentimiento y depresión. El resultado de
esto es la restauración.
Con Jesús es posible. Él dijo: “Yo he venido para que tengan vida y vida en
abundancia”. No te conformes con menos, no le apuntes a menos, no te resignes a menos.
A través de la restauración, o sea pasar por liberación y sanación, podés avanzar hacia
una vida plena.
4. El ministerio de sanidad interior es del Señor, y debemos ser sensibles a la obra que
está llevando a cabo: Él es quien sana.
67 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
El Oprimido
El demonio no está adentro todavía, pero está ejerciendo una presión externa fuerte
para poder entrar. Ejemplo: El demonio oprime con pensamientos de temor, entonces la
persona permite que el temor controle su vida (fuera del cuerpo).
El Atormentado
El Poseído o Endemoniado
Ha perdido completo control de sus vidas – cuerpo, alma y espíritu. El demonio entra a
través de la mente (la cual él obstruye) luego toma control del cuerpo. Finalmente, el
demonio apaga el espíritu (dentro del cuerpo, operando en las áreas del alma y el
espíritu. (Un cristiano lleno del Espíritu Santo no puede ser poseído).
• Movimientos repentinos
• Pérdida de control de sus movimientos
• Conocimiento sobrenatural
• Risa nerviosa y sarcástica
• Fuerza sobrehumana
• Una mirada vidriosa o distante
• Cara desfigurada
• Mirada hostil/dificultad para abrir los ojos o para verle a los ojos
• Cambios en la voz
• Opresión/presión en el pecho, cabeza u otras partes del cuerpo
• Obstrucción en la garganta
• Manifestaciones obvias – sisear, arrastrase como una víbora
Otros ejemplos que pueden ser una manifestación o que indiquen la necesidad de
liberación:
Ejerce Autoridad en el Nombre de Jesús y Ate a los Espíritus Malignos para que no se
Manifiesten Dile: “Te tienes que someter en el nombre de Jesús” cubre todas las áreas,
no solamente las espirituales. Lucas 10:17.
Que NO HACER
Una vez que el espíritu está atado, dile: “En el nombre de Jesús, no puedes dañar a nadie”.
Solamente utiliza fuerza física como último recurso si los demonios están causando que la
persona te haga daño físico a ti o a alguien más y no se somete a lo que le ordenas.
En amor y con amabilidad, diles que tienen un problema espiritual. No digas nada que los
ofenda o los haga enojar (por ejemplo: “Está endemoniado”).
69 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Ninguna liberación es posible a menos que la persona conscientemente diga: “¡Sí, deseo
ser libre!”
Si la respuesta es negativa, ora por ellos y déjalos ir. No podemos forzar a nadie a que
sea libre.
• Romanos 14:12
Para determinar si son o no salvos, puedes preguntar: “si murieras esta noche, ¿estás
seguro que irás al cielo?” Si responden que sí, pregunte: “¿Por qué Dios te va a dejar
entrar?” Puedes determinar si son salvos por la manera en que respondan.
Algunas personas que realizan liberaciones tienen una tendencia de echar fuera demonios
primero para que Cristo entre. Yo personalmente creo que es al revés.
Nadie puede luchar contra un reino sin primero decidir no pertenecer a él nunca más.
Podemos echar fuera algunos de los demonios; sin embargo, debido a que la liberación es
parte de la salvación, deben de ser transferidos fuera del reino de las tinieblas al recibir
a Cristo. Primero atamos a los demonios para que la persona pueda recibir la salvación;
luego proseguimos con los pasos de liberación.
Los cristianos que expresan un deseo de ser libres pero no quieren arrepentirse y
abandonar sus prácticas pecaminosas usualmente no pueden recibir liberación hasta que
estén dispuestos a hacer esa decisión.
5. Descubre las Áreas Donde al Enemigo Se le han dado Derechos Legales Como
Consecuencia del Pecado, Falta de Perdón, Ocultismo y Temor.
Primero ora y mantente absolutamente dependiente del Señor para que guíe el tiempo de
ministración y revele las cosas que Él quiere tratar en ese tiempo.
• 1 Corintios 4:5
70 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
“Por tanto, no juzguéis antes de tiempo, sino esperad hasta que el Señor venga, el cual
sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los
designios de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios”.
• Lucas 6:45
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo,
del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca”.
Investiga entre las tres áreas para descubrir cuándo y cómo el enemigo obtuvo terreno
legal:
cuerpo: (ejemplos: aborto, contacto sexual fuera del matrimonio), alma (ejemplos: falta
de perdón, eventos traumáticos, mentiras, votos, maldiciones), y reino espiritual
(ejemplos: ocultismo, falsas religiones, idolatría).
Encuentra cuáles son las heridas, esclavitudes o fortalezas que hay en su vida haciéndole
preguntas y permitiéndole que hablen. (Mateo 12:34). Por ejemplo:
Por ejemplo, no digas: “¿A quién odias o no has podido perdonar?” En lugar de esto diga:
“¿Le ha lastimado alguien?”
6. Arrepiéntase, Perdone, Renuncie y Trate con Aquello que Causó la Opresión, Herida,
Esclavitud o Fortaleza Esto cancela los derechos legales del enemigo y permite la
liberación, que resulta en sanidad del corazón. Invita a la persona a repetir (o decir) una
oración de liberación apropiada en el nombre de Jesús, perdonando y renunciando a cada
situación específica que ha sido revelada como una de las causas.
• Tito 2:12
• Hechos 19:18
Los demonios no son omniscientes; ellos no pueden leer nuestras mentes. Por lo tanto
cuando se renuncia y perdona debe hacerse con voz audible para que los demonios
puedan escuchar la decisión de la persona.
71 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Utiliza las “Oraciones de Liberación” como se vayan aplicando a cada evento revelado por
el Espíritu Santo. Si otra persona fue la causa, ellos necesitan establecer la situación
específica y la ofensa que están perdonando. Después ellos deben de bendecir a la
persona que causó el problema.
“Yo renuncio a la mentira de que Dios es como mi padre”; “Quiero morir”; Nunca
________”.
Que renuncie a cada acto, ritual, voto, dedicación específica que tuvo que ver con el
ocultismo, falsas religiones, etc.
Las ataduras del alma que fueron el resultado del contacto sexual necesitan ser rotas y
se requiere renunciar a toda autoridad que le fue dada a esa persona.
7. En el Nombre de Jesús, Rompe los Yugos Rompe todos los yugos. A medida que la
persona vaya recordando, perdonando y renunciando (ejemplos: rechazo, temor,
esclavitud espiritual), nosotros como ministros del Evangelio tenemos que romper todos
los yugos inmediatamente.
Cuando han renunciado a ellos, nosotros rompemos con los yugos de lo que fue
renunciado.
• Isaías 58:6
“¿No es éste el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las
coyundas del yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo?”
Cuando creas que nada queda en ellos, entonces echa fuera a los espíritus malignos
(demonios). En el nombre de Jesús, echa fuera a los espíritus malignos que están ahí
debido a los derechos legales (los cuales están ahora cancelados).
72 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Los demonios tienen que irse en el nombre de Jesús. Si no se van, es porque hemos
omitido algo, y el demonio tiene todavía algún derecho para estar ahí. Nunca será por el
hecho de que a Jesús te falte poder (Fil 2:9-11).
Después de que hayas terminado orando y echado fuera a los demonios, invita a la
persona a que agradezca a Dios por su liberación. Guíalo a que declare que toda la gloria,
el honor, el poder pertenecen a Dios. (Apoc. 7:12).
• No sólo oramos para que las personas sean ungidas. Los guiamos a que ellos mismos
oren. (Mat. 12:43-45). Ejemplo: “Señor, te doy gracias porque me has libertado. Ahora
pido y recibo tu amor, unción, presencia y poder”.
• Invítalos a que alaben a Dios. Si es difícil para ellos glorificar a Dios libremente,
puede ser una señal de que no todos los espíritus malignos se han ido todavía. Un
demonio no puede soportar el hecho de que una persona esté tratando de glorificar a
Dios, y aún puede empezar a manifestarse. Somete al espíritu maligno de nuevo (Paso 2),
y regresa al Paso 6.
Finalmente, la persona que está a cargo debe de verificar la liberación orando por ellos e
imponiendo sus manos. Viéndoles a los ojos, ordene a cualquier espíritu maligno que se
vaya. Si la persona tiene una manifestación, someta al espíritu. Si es necesario, regresa
al Paso 6 y repita el proceso. Si no hay manifestación, continúe orando por la llenura del
Espíritu Santo y cualquier otra cosa que le sea dada para que ore sobre ellos. Esta sesión
de liberación está ahora completada.
Apéndice
Agrupaciones de influencia demoniaca
73 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
En esta sección nombraremos toda una lista de agrupación de demonios que nos ayudarán
a entender a la hora de proceder a la liberación. Las posibilidades de agrupación de
demonios son ilimitadas, no obstante, cada grupo tiene su <<hombre fuerte>> o espíritu
jefe. Como dije, esa lista no es exhaustiva, aunque nos será de gran ayuda a la hora de
determinar la necesidad de ministrar, y cuando estemos ministrando.
74 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
18. FALSAS
16. RELIGIOSO 17. ESPIRITISMO
RELIGIONES
Ritualismo Espíritu guía Catolicismo Romano
Formalismo Necromancia Budismo
Legalismo etc. Taoísmo
Obsesión doctrinal Hinduísmo
Seducción Islam
Error Sintoísmo
Error doctrinal Confucionismo
Temor al castigo de Dios etc. etc.
Temor culpable a Dios
Temor al infierno
Temor a perder la salvación
Religiosidad
etc.
19. NERVIOSISMO 20. SUSCEPTIBILIDAD 21. PERSECUCION
Tensión Orgullo Injusticia
Ansiedad Consciente de uno mismo Temor a ser juzgado
Dolor de cabeza Temor al hombre Temor a la reprobación
Hábitos nerviosos Temor a la desaprobación Temor a la acusación
Inquietud Cobardía Temor al reproche
Excitación Susceptibilidad
Insomnio
Errante
75 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
76 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Arrogancia
Legalismo
34. CODICIA 35. PERFECCION 36. COMPETENCIA
Robo Orgullo Mandón
Cleptomanía Vanidad Discutidor
Lujuria material Ego Orgullo
Avaricia Frustración Ego
Descontento Crítica Compulsivo
Inconformidad Irritabilidad
Tacañería Intolerancia
Egoísmo Ira
37. IMPACIENCIA 38. CARGA FALSA 39. PESAR
Agitación Falsa responsabilidad Pena
Frustración Falsa compasión Tristeza
Intolerancia Lloro
Resentimiento Quebrantamiento del
Crítica corazón
Crueldad
40. FATIGA 41. ENFERMEDAD 42. MUERTE
Cansancio (incluye cualquier afección
Lasitud o enfermedad)
Pereza
Desaliento
Desgaste
Sopor
43. HERENCIA 44. HIPERACTIVIDAD 45. OCULTISMO
(física, emocional, mental, Stress Uija
maldiciones) Compulsivilidad Quiromancia
Inquietud Análisis de escritura
Mandón (autoritario) Escritura automática
Opresión42. ESP
MALDICION Hipnotismo
Destructor Horóscopo
Blasfemia Astrología
Maldecir con gestos Levitación
Broma Futurología
Burla Vara de zahorí (buscador
Murmuración de agua)
Crítica Tarot
Calumnia Péndulo
77 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
Chisme Hechicería
Menosprecio Magia negra y blanca
Desprecio Conjuros
Maldecidor Encantamientos
Fetiches,
etc. etc. etc.
46. ADICTIVO Y
47. GLOTONERIA 48. AUTOACUSACION
COMPULSIVO
Nicotina Nerviosismo Odio a uno mismo
Alcohol Compulsivo con la comida Autocondenación
Drogas Resentimiento Inferioridad
Medicamentos Frustración Inseguridad
Cafeína Perezoso
Glotonería Autocompasión
Autocomplaciente
49. CULPA 50. IMPUREZA SEXUAL 51. SECTAS
Condenación Lujuria Testigos
Co Fantasía lujuriosa Gnosticismo
Confusión Masturbación Masonería
Vergüenza Homosexualidad Cienciología
No creerse digno Lesbianismo Rosacrucismo
Turbación Adulterio Teosofía
Indigno Fornicación Urantia
Inutilidad Incesto Subud
Prostitución Latihan
Violación Unitarianismo
Exposición sexual Mormonismo
Frigidez Bahaismo
Moon(Logias, sociedades
que usan la Biblia y Dios
como base, pero que
omiten
la sangre redentora de
Cristo Jesús).
78 | P á g i n a
Manual de Liberación y Sanidad Interior
Iglesia Emanuel en las Naciones
79 | P á g i n a