0% encontró este documento útil (0 votos)
56 vistas22 páginas

Mata 2008

El trabajo analiza la insurrección y la independencia en Salta y los Andes del sur, destacando la formación de la Junta de Gobierno de Buenos Aires en 1810 y su impacto en el Alto Perú. Se exploran las identidades sociales y políticas en un contexto de conflicto, donde diversos sectores de la población, incluidos indígenas y esclavos, participaron en la lucha por la independencia. La militarización y la guerra llevaron a la construcción de nuevas identidades, con un énfasis en la complejidad de las relaciones sociales y políticas en la región durante este período.

Cargado por

Franco Francos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
56 vistas22 páginas

Mata 2008

El trabajo analiza la insurrección y la independencia en Salta y los Andes del sur, destacando la formación de la Junta de Gobierno de Buenos Aires en 1810 y su impacto en el Alto Perú. Se exploran las identidades sociales y políticas en un contexto de conflicto, donde diversos sectores de la población, incluidos indígenas y esclavos, participaron en la lucha por la independencia. La militarización y la guerra llevaron a la construcción de nuevas identidades, con un énfasis en la complejidad de las relaciones sociales y políticas en la región durante este período.

Cargado por

Franco Francos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Mata 2008:´´ Insurrección e independencia en Salta y los Andes del sur´´

En el presente trabajo se estudia la experiencia histórica surandina que posee una vinculación
con el proceso Altoperuano. Por un lado, comienza su trabajo describiendo la formación de la
junta de gobierno de Buenos Aires de 1810, la cual lleva a cabo una búsqueda de
reconocimiento político por parte de las diferentes jurisdicciones integrantes del Virreinato
del Río de La Plata. Esto desencadenó un conflicto bélico que afectó principalmente a las
provincias Alto Peruanas. Se organizó un desplazamiento del ejército realista hasta los
distantes territorios de la provincia de Salta, la cual dificulta el control de la insurgencia que
asolaba los espacios rurales del Alto Perú.
Por otro lado, le interesa reflexionar acerca del carácter y de la dinámica que tomó la
insurrección, esto supone abordar los conflictos sociales, políticos y económicos de la
sociedad colonial sur andina. Haciendo referencia al concepto de insurrección e
independencia, la autora advierte que dicha insurrección fue compleja, que sus formas y
caracteres fueron cambiando a lo largo de los 15 años que duró la guerra de la independencia.
En ella participaron amplios sectores de la población de los territorios correspondientes de las
jurisdicciones de Oran, Salta, Jujuy, Tarija y Valle Grande entre otros. Se colocó el énfasis
hacia otras formas de participación, entre ellas las que involucraron a las improvisadas
milicias locales y a los sectores sociales.
Conato de NACIÓN: TERRITORIOS AUTÓNOMOS

Introducción

La formación de una Junta de Gobierno en la capital del Virreinato del Río de la

| Plata, en mayo de 1810, inició un proceso de cambio político que rápidamente

comenzó a dirimirse militarmente, cuando bs organizo ejércitos

“auxiliares con la finalidad de imponer su auoridad en las provincias discolas del interior. El
principal esenario de esa conforntacion velica fueron loas andes del suy, las procincias del alto
peru (actual Bolivia), integrantes del territorio de aquel virreynaro

La guerra
y la consecuente militarización a la que diera lugar impactaron fuer-

temente en elejido social y en la cultura política de una sociedad atravesada por

¿éonflictos sociales y económicos que adquirirían en el transcurso del enfrentamiento

nuevas significaciones. En este trabajo nos interesa analizar la construcción y re-

significación de identidlades sociales y políticas propiciadas por la presencia de los

ejércitos fidelistas e insurgentes y por los movimientos insurreccionales, que tuvieron

lugar en el contexto bélico ehun espacio muy amplio pero marginal, tanto del poder

e Lima como de Buenos Aires que desde Salta (actual noroeste argentino) se exten-

día hasta las proximidades de La Paz.

Para ello nos proponemos presentar brevemente las identidades sociales y ét-

nicas. presente compleja sociedad salteña de fines de la colonia, intentando

dilucidar si en las mismas es posible observar la existencia de alguna identificación

política. Luego pasaremos a estudiar precisamente las identidades políticas gestadas

en él contexto de la guerra y del cambio político. Varios problemas se plantean, uno

de los cuales podría resumirse con estas preguntas: ¿existía a fines de la colonia entre

las elites un sentido de pertenencia americano, es decir, una identidad americana?

igualmente importante es preguntarse si los sectores subalternos tenían un po-

sicionamiento anticolonial. Probablemente más difícil y controversial sea plantear

entre ellos un sentido de pertenencia superador de su condición social y étnica que

signifique una forma de identidad política. Sin embargo, resulta muy su gerente y ten-

tador evaluar en qué medida esas identidades sociales posibilitaron o no, en momen-

tos de extrema conflictividad, la construcción de identidades políticas dinamizadoras

del proceso de ruptura del orden colonial.


La existencia o nod e un sentido de pertenencia americana entre las elites coloniales ty las
identidades sociales y etncas de los sectores subalternos, sumada al anticolonialismo que
pudiera existir entrwe wellos, nos interesan fundamentalmente para analizar la importancia
tandoto en ala cosntrucciond e unaidentidad nacional entre las elites, como también para
dererminar si esa iodentidad nacional fue la única forma de identidad política generada por la
rev t la fuera de independencia.

Identidades sociales fragmentadas: Salta a fines de la colonia

A fines de la colonia los territorios hispanoamericanos atraverson significaricos cambios po

líticos y administrativos, en el contexto de una sociedad progresivamente

conflictiva. La ciudad de Salta y su jurisdicción experimentaron importantes trans-

formaciones producto de varios factores, entre los cuales adquirieron particular rele-

vancia aquellos de indole económica; o la expansión de la demanda de ganado

mular y vacuno de las regiones andinas, la ocupación de tierras destinadas a la ganadería en la


frontera con el chaco y la creciente valorización e las tierras ene l valle de Lerma entre otras.

En 1776 la creación del Virreinato del Río de la Plata y la implementación, en

1784, del sistema de intendencias que elevó a Salta al rango de capital de la Intenden-

cla de Salta del Tucumán tuvo un efecto doble: por un lado, se instalaron en la ciudad,

junto con

con el Gobernador Intendente, un número considerable de funcionarios borbó-nicos, por el


totro, fluyeron en mator cantidad comerciantes peninsulares de efectos de

castilla como consecuencia de la habilitación del puerto de Buenos Aires para la


introducción de mercancias ultramarinas.* La prosperidad mercantil, las demandas de

de el Alto Perú y la presión sobre la tierra en esas provincias, como conse-cuancia d e la


mrecuperacion demogafica indifena t de la ezpanciond e las haciendas alimentaron la
migración hacia salta.

La pre resencia, tanto en la ciudad como en el ámbito rural, de población indige-na originaria
de las procincias las provincias altoperuanas, unida a una política poblacional en la frontera
fruto de las nuevas disposicioions borvonicas, feneraron conflictos que . también se
trasformaron el comercio

el comercio negrero en la segunda mitad del siglo XVII, favoreciendo el

ingreso y la comercialización de un número creciente de esclavos en

la plaza de Salta, muchos de los. cuales permanecieron mayoritariamente en la ciudad

empleeados en múltiples menesteres.

De esta manera, en las ultimas decadas de la colonia, una población en alza de

mestizos, afromestizos, esclavos e indios tributarios otorgaban a Salta, al igual que

al resto de las colonias hispanoamericanas, un escenario complejo por su heteroge-neisad

social que se expresaba en las prácticas y en las representaciones sociales cir-culantes. Ási la
población identificada como indígena, esclava o afromestiza era, en diferentes grados, excluida
de ciertos espacios sociales y políticos. Los lugares socia-es pre establecidos definían sus roles
y condicionaban las relaciones interprersonales.

En general, indios como afreo , mestixos y esclavos, es decir, la vplevbe , despertaban en las
eliter temores y sospechas. Las redes clientelares operanam en esta sociedad como reasefuro
para sonrellevar una indiscurida posición subalrterna, orifando además posibilidades de
negociación que s epotenciaron aun mas al establecerse las milicias regfladas en la
jurisdicciond e salrta een 1805. Por el foce del fuero correspondiente, quienes ingresabnnm en
ellas consiguieron sistraerse de la justicia ordinatria y lograron el ampara o de susn jefes
militares. En las milicias s eincorporaron metizos, españoles pobres, afdfronmesrizos, y negros
linres, las llamadas caastas, lo cual llevo a algunos funcionarios rreales a adirmar que estos
cuerpos estaban compestos por la plebe insolente.

La población fozaba de una consideración diferende a la de los negros y afrodescendients,


fueran escalvos o no.
Los indios infieles del chaco, ya fuese que estuvieran

reducidos o formaran parte de las naciones amigas, eran considerados in-

feriores sino que además, con frecuencia, eran despojados de su condición humana

Pero si los indios no sometidos del Chaco eran deshumanizados en la jurisdic-

ción de la ciudad de Salta, el temor hacia las castas inferiores se hacía evidente en los

autos de buen gobierno que intentaron reforzar el control sobre una población cada

vez más heterogénea y, por ende, peligrosa. Aparece así la homologación entre plebe

y castas inferiores (negros;mulatos, indios, ¿mestizos?), en ambos casos sospechosas

de incurrir en acciones delictivas.

La pregunta que se hace es hasta que punto las comunidades compartían el imaginario
incario. De acuerdo a las investifaciones en cuierso, es posible obvservar una divcersidad de
suiruaciones que van desde una fuerte presencia de dicho imaginario en el curzo hasta la
indiferencia en otras regones de los andes

Existen, sin embargo, claras evidencias de que las ideas de la usurpacony ilegitimidad del
dominio español no eran en absoluto extraños en las comunidades andinas, y de ello dan fe los
levantamientos de sasntos athaielpa 1743 y de tupac Katari y tupac amaru.. entre potros..

Por su parte, los esclavos y los afromestizos integrantes de la plebe despertaban

aún más temor que los indios, particularmente después de la Revolución Francesa y
de la de los negros de Haití. Está ampliamente comprobado el conocimiento que la

población negra de los territorios hispanoamericanos tenía de los sucesos de 1791 en

Haiti. Las noticias circulaban por el Rio de la Plata, donde los negros y afromestizos

desarrollaban tareas en el puerto y recibían información de los tripulantes de los

barcos que allí atracaban. Estas noticias se difundían al resto del virreinato y no es de

extrañar que muchos de ellos aspiraran a liberarse de sus amos. En Salta el temor a la

plebe: se manifestó con fuerza en el ámbito urbano en la última década colonial. En

109, y en el contexto de la formación de Ja Junta en La Paz, circularon rumores de

levantamiento del cual participaría la plebe, incluyendo a negros y afromestizos,

que a la voz de “¡Viva la Francia!” y “¡Viva la igualdad!” planeaban atentar contra

las autoridades.”

Es posi8vloe suponer en algunos sectores de la poblaicon indifgena la presencia de un


snetimitno anticolonial, mientras que los escvlavos alentarían la speranza de la libertad

En Salta el poder era detentado por la elite local en estrecha vinculación con los

funcionarios arribados a la ciudad capital de Intendencia. Esta elite estaba compuesta

por grandes propietarios de tierras y comerciantes, tanto de efectos de Castilla como

de ganado mular. Y si bien todos eran conscientes de su lugar en la sociedad y sus

actos públicos estaban pautados por esa pertenencia que los ubicaba en espacios de

sociabilidad alejados del resto de la población, también en esa elite es posible obser-

var sentidos de pertenencia social —y por qué no politica— diferentes. Mientras mu-.

chos de ellos se reconocían como españoles americanos por haber nacido en América

de padres españoles, otros eran españoles en América. Y esta distinción señaló en

algunos casos un sentido de pertenencia particular.

Interesante respuesta indicarica de una perenencia local que marca diferencias entre el
español penindsular y el amecicano, pues lo americano se impone. Si bvien es una identidad
local, procpicia sin dudas la cosntrcciond e una identidad americana devenida luego en una
identidad politicia referencial en los primeros aos del procesos revolucionarios
hispanoamericano

Militarización, guerra y construcción de identidades políticas en Salta

Las disposiciones de la Corona relativas a la organización de las milicias iniciaron

un proceso de militarización creciente que harbia de continuar luego, con mayor én-

fasis, durante las guerras propiciadas por la revolución porteña de mayo de 1810.

La composicicon social de estas milicias y las conflictivas relaciones establecidas

entre ellas y los denominados ejércitos patriotas nos permitirán abordar los procesos

.de elaboración de identidades sociales que configuraron la sociedad en la primera mi-

:tad del siglo XIX. En 1805, al organizarse las milicias regladas en la jurisdicción de

alta, quienes pasaron a formar parte de ellas construyeron, más allá de sus identida-

des émicas y sociales, un nuevo sentimiento de pertenencia que les permitia estable-

cer vinculaciones clientelares alternativas y gozar de fuero militar, sustrayéndose de

las justicias ordinarias, Con el establecimiento de la Junta de Gobierno en Buenos Ai-

res y la creación de un Ejército Auxiliar destinado a sofocar la contrarrevolución en

córdoba y a controlar las díscolas provincias del A erú, a fines de 1810 la ciudad

de Salta recibió tropas, a las cuales debió contribuir con hombres y recuersos. Sin em

bargo, y más allá del reclutamiento organizado en un primer mompor el cabildo y depsues por
el jefe del Ejército Auxiliar, no es posible valorar el entusiasmo de los

milicianos frente a las nuevas e inciertas perspectivas políticas que se inauguraban.

El frcaso de esta primera incursión de las tropas porteñas al Alto Perú y la

posterior dqupación o recuperación por parte de los realistas de la jurisdicción de las


ciudades de Salta y Jujuy, en 1812, demostró no sólo la importante adhesión de una

proporción de la elite salteña a la causa del rey. sino también la indiferencia de la mayo-

ria de la población urbana y rural. Exiliados en Tucumán, parte de los milicianos se

retiraron junto al derrotadoxército de Buenos Aires y desde allí participaron tanto en

la batalla de Tucumán, en setiembre de 1812, como en la de Salta, en 1813. En esta

ultima contaron con la colaboración de algunas partidas organizadas por los jefes de las
milicias que operana desde tucuman

recién en 1814 la población rural se movilizo pr4imero como rvoluntaria para incorporase
después a las milicias. Carias fueron las razones de la movilizaicoon.1. la desafortunada
disposiciiond el gfenera realista lñlla pezuela de enciar partidas al calle de Lerma a rtecofer
ganado y basrimetntos.2 fue la dedciiond e san amrtin de reunir al ejkercito de línea en ticiman
y alentar, por medio de milicias, el levanramiento de la población rural para desarrollar una
fuera de monrtaña o de guerrilla, similar a grupos de el alto peru, con martin mihgue l de
guames. El histigamiento de lad fuerzas fealistas fue existoso y si bien el terito del ejertico en
el retido rel ejecito del peru incidieron carias rzones, muchos d elos paisanos mocilizdos que
comenzaron a ser deminados gauchos, s eincorporaron a las milivias provinciales que organizo
martin muiguez de guemes, sindo ya gfobnernador d ela provincia de salta en 1815, h sin
ocupación fija, procedentes del alro peru, que acompañarona a los derrotados ejércitos de bs
en sus fracasadas incursiones de 1811.13.15 yu se incorporaron tamvine a los cuerpo de línea
y a estas milicias provinciasles.

Con la guerra, que se prolongó hasta 1821, se consolidó la identidad militar, ini-

ciada a fines de la colonia con la organización de las milicias regladas. Los paisanos

voluntarios, que se agregaron a las que operaban en nombre del Ejército Auxiliar de

Buenos Aires, comenzaron a considerarse gauchos.

* La condición de gaucho conllevaba una identidad militar, ya que era el paisa-

no armado que defendía a la patria contra el tirano español. Bajo la denominación de

gaucho se borraron las identidades sociales y étnicas. Los arrenderos, peones, agre-

gados o simplemente hombres procedentes de diferentes jurisdicciones regionales,

fueran ellos españoles pobres, mestizos, indios, negros o alromestizos, incluidos tos

esclavos que se identificaron progresivamente con dicha denominación,”


Gozaban los gauchos del fuero militar y usaron de él para peticionar tierras o so-

lucionar conflictos penales. Mientras duró la guerra fueron presentados por Martín

Miguel de Gúemes como “los bravos defensores de la patria”,'” y la elite en el Ca-

bildo de Salta tampoco habría de poner en duda su valentía caracterizándolos como :

“guapos, animosos y valientes”. Esos hombres armados infundían un comprensible

temor pero eran necesarios para enfrentar las invasiones realistas. En contraposición,

y a medida que se prolongaba la guerra y la presión económica sobre los propietarios

“aumentaba, el discurso sobre los valientes gauchos comenzaba a expresar descon-fianza y


rencor.

En tanto se fortalecía la identidad gaucha, iniciaban su metamorfosis las iden-

tidades sociales. Contribuyó a ello la libertad de vientres y la abolición del tributo,

“ambas medidas dispuestas por la Asamblea del Año XIIL, el énfasis en la monarquia

incásica revitalizada en el discurso revolucionario, particularmente en los años 1816

y:1817 y, fundamentalmente, también las posibilidades de incorporación a las mili-

cias. vedadas para esclavos e indios tributarios en la reglamentación colonial.

Despreocupadas las autoridades por ergristrarlos como tributarios, la condiciond e indicio s


emantuco solo cuando se busco estifmatizarlos o cuando ellos mismo se reivindicaban. En el
caso de francisco civi constituye un claro ejke,plo de los procesos de cosntruccion identitaria
disparados por la fuera

Fueron gauchos también ñlos esclavos y negros.


Una pregunta se impone, ¿ser gaucho signficaba, ademas de una condición mi-

«litar, una identidad política? ¿O estamos simplemente frente a una identidad Social

que supera o se suma, para un determinado sector de la población, a las identidades

sociales fragmentadas de fines de la colonia? Probablemente la condición de gaucho con su


connotación militar constituyera tanto una identidad social como política, e

incluso entre los mismos sería posible encontrar significaciones diferentes en contex-

tos distintos. Nos atrevemos a plantear que en el valle de Lerma resultó fundamental.

mente una identidad política, además de militar, en tanto fueron los gauchos quienes

expresaron en su lucha un conjunto de reivindicaciones económicas y sociales que

incluían desde la libertad de los esclavos ala la tierra en un espacio atravesado

por fuertes conflictos en torno a su posesión a fines de la colonia.

La revolución, la guerra y la-eonstrucción de una identidad nacional

En una reciente publicación, Clément Thibaud ha señalado con acierto que “si las na-

cioneS no preexistían a la independencia eran entonces su consecuencia”. Sin duda

esta aseveración nos induce a estudiar la importancia que la dinámica guerrera y el

carácter anticolonial de la guerra tuvieron en la definición de una identidad política

que legitimó el ejercicio de la soberanía y en la delimitación territorial de los nuevos

estados en Hispanoamérica .
producida

la revolución, en mayo de 1810, la construcción de una identidad que

expresara el nx rden político dio lugar al inicio de las celebraciones sobre tan

trascendente acontecimiento. Así, un año después, las nuevas autoridades instituye

ron los solemnes actos que tenían por finalidad legítimarse a través del reconocimien

to público, a la vez que reafinmaban la decisión política adoptada. La importancia

de la fiesta pública como escenificación del poder adquirió un nuevo sentido: el de

instaurar con el imaginario colectivo el inicio de una sociedad regida por nuevos prin

cipios, entre los cuales se destacaba la libertad, entendida de manera diversa por los
diferentes actores sociales y poltiivods, pero que para la elite dirifente recolucionaria
signidicaria contar con un gobierno autónomo.

Pag 12

.herederos de esta revcolicon, los hist del s xix construbuyeron a vincular el 25 de mayo de
1810 con el nacimiento ya no solo de un nuevo orden político, sino de la nación arfenrina.
Bartolome mitre sotuco, con iudndudavle auroridad itnelectal, a apritr de la funcdacion de
ciudades, fue maduranto lentamnet ela idea de linertad e independencia. Por esta razón, la
formaicon de la junta de fovienro en buenos aires, en mayo de 1810, estaba, según sotenia, en
el orden fatal de los hechos.- asi, las independencias gestadas a partir de las memorias y los
primeros relatos históricos elaborados en la segunda mitad del s xix postulaban una tremprana
identidad nacional, coherente con la existencia de una naciona rgenrina, luego de producida la
rev 1810.

En las primeras décadas, la historiogradfia argentina ha cuestionado seriamente la


itenrepretcion mitrista de los sucesos de mayo,

, al plantear la inexistencia de una de una nación argentina en 1810 y sostener que

que dicha identidad es el resultado más tardío

del proceso de construcción del Estado nacional.” Los sentidos de pertenencia se

resolverían entonces en el ámbito de residencia o nacimiento o en el más vago e

impreciso sentimiento americano. Las primeras manifestaciones fueron indefectible-


ménte a favor de la libertad americana. Befo ese sentido de pertenencia e identidad

americana en el cual se reconocían las elites letradas que protagonizaron la revolu-

cion inaugurada en Buenos Aires £6e redefinido en el transcurso de la guerra, ya que

pasó a ser adscriptivo en la ida en que dejó de referenciar tan sólo a los nacidos

en tierra americana, constifuyendo entonces sí una identidad política. Los america-

os, fueran o no nacidos en América, encarmaban un proyecto político y aspiraban

a mayores espacios de poder frente a la Corona española, e incluso a la ruptura del

vinculo colonial.

Pero si es importante despojados de la idea de la existencia de una nacionalidad preexistente a


1810, también lo es dimensionar la indluencia que recestia la fuera en la consrtuccion de un
sentido de pertenencia colectica, que indudavblemtnee era el americanista y el local con un
nuevo sentido político que lo diferenciana sustancial,mete del otrogado en la sociedad
colonial.

.. es evidente que la dinámica d ela fuera fue dibujando una geogradfia política que posibilito
la fgestacion de una territorialidad, que a pesar de la dicversidad y del enfrentamietno en
relación, fundamentelamente, con la dforma de govcierno a adoptarse, permitió a las elites
locales identidicarse en una comunidad política mayor. Esta cpom,unidad mator, de contornos
muy vaogos, fue denominada procincias unidas de la america del sur y cfinculdas a una
identidad america,t amvien en términos acotados, procincias uinidas del rio de la plarta o
incluso, federaciond elas proncias del rio de la plata.

En el «espacio comprendido por el Virreinato del Río de la Plata fue induda-

blemente la guerra la que terminó por definir la territorialidad de la futura nación

argentina, denominación que demoraría en imponerse tanto como la construcción

del Estado, es decir, varias décadas después de concluida la guerra de independen-

cia. Sostiene Chiaralnonte que la voz argentina fue utilizada antes y después de la

independencia para nombrar a los vecinos de Buenos Aires.*! Y así debe entenderse

incluso en las letras del o nacional, en el cual es posible observar la referencia


a las Provincias Unidas del Sur y al gran pueblo argentino. Es que Buenos Aires, en

los momentos en los que se escribe el himno, lideraba el movimiento insurgente y su

autoridad era reconocida incluso por los gobiernos establecidos en las provincias que

adherian a la revolución. La mención a las Provincias Unidas del Sur era de todas

maneras ambigua y no podía ser de obra manera en 1813. En 1816 la declaración de

la independencia también se refería a eltas, lo cual debe interpretarse, además, con

el giro que la revolución y la guerra anticolonial habían adquirido a partir de 1815,

cuando San Martín comenzó a organizar el Bjército de los Andes en Mendoza con

el propósito de cruzar la cordillera, derrotar a 10x realistas que ocupaban Chile y de

allí avanzar hacia el Perú, en un ambicioso plan de emancipación americana del cual

también formaba parte Simón Bolívar desde Colombia.

Ahora bien, si estas eran las formas de identidad política de la elite porteña,

Es interesante analizar cómo se expresaban las mismas en aquellos territorios invo-

lucrados en la guerra. En el caso de Salta, al conocerse las novedades ocurridas en

la capital del virreinato en mayo de 1810, parte del vecindario se preservó fiel a la—

Corona española, mientras que otros adhirieron a la justísima causa de Buenos aires, .

Mucho de ellos habían intefrado los fripos intelectuales y masónicos de España y Londres y
otros habían participado en buenos aires en las invaciones inglesas y contaban con fuertes
lazos con la direifencia revolucioanrioa porteñas. No solo no dudaron en reocnoccer a la junta,
sino que contribuyeron activamente a desactivar la contrarecolucion encabezada por el
gobernador intendente nicolas severo de isasmendi.

En 1515, en el contexto de la crisis drectorial en la antigua captal virreinal y de los proyectos


condeferales, en salra se sucitaroban diurons conflictos entre los porteños y quienes, como
moldes, proponían desconocer la autoridad de nbuenos aires en lel seno del cabildo. En enero
de 1815 un preocupado venino inforbmaba que salyta y Jujuy han provlamado independenica
de buenos aires y su gobierno, quel pueblo esta capitaneado por moldes, este por Gorriti.
Para este conflicto también s emanifiestan en el enfrentamiento entre jose rondeau, jede del
ejercito auxiliar del norte y matin miguel de guemes, donde l a autoridad de nuenmos aires era
desafiada por el esascendente jefe militar de la provincia salteña. En este cambio, la derrota de
las partidas del ejerico en manos de las milicias gauchas fuye interpretada como la derrota de
los porteños.

Sin embargo,

la consolidación en el poder del gobernador, el desplazamiento de José

Antonio en el Congreso reunido en Tucumán y la designación de Juan Martín

de Pueyrredón como Director Supremo propiciaron el reconocimiento sin fisuras por

parte de Martín Miguel de G s de la autoridad de Buenos Aires, que incluyó la

Jura de la Constitución de 1819 de facetas monárquicas. Pero la crisis de 1820 que

no solo disolvió al Ejercito Auxiliar del Perú Sino.que también pulverizó al poder

central en Buenos Aires— evidencia, además de la crisis politica que suponía la lucha

por el poder y el enfrentamiento de diferentes proyectos en torno a entada orga-

nización nacional, la debilidad de un sentido de pertenencia que superara lo local.

De martin miguel de guemes +

Quien fuinalmente dfdue sorprendido y baleado en 1821 junio.

Dan cuenta del grave enfrentmaiento que ajejaba a la sociedad de salta que no debe atribuirse
tan solo al deterioro eocnomico o a la necedidad de restablecer el comercio con el alto peru.
Si bien estas indudablemtne cosntituian razones importantes el control social y la busquedad e
una propuesta política viable en el marco de la crisis institucional que aquejaba a las
provcincias unidas del rio de la plata fueron también responsables de la alternatica lefida por
la clase dirigente.

Las negociaciones , de carácter secrero, entre la oposición deguyemes y el jefe realista

realista Olañe minarían con la firma de un armisticio en julio de 1821, mediante -

el cual se garantizaba Cbretiro de las tropas más allá de la quebrada de Pumanmarca,

se disponía la designación de un mador sin la presión del ejército y se facilitaba”


la adquisición de:vituallas y ganados a erzas realistas, que pagaron por ellas::

a los comerciantes y a los propietarios qe | las facilitaron. Ante la ausencia de un gobierno


central, las procnias de salta, representada por el

cabildo, se constituyó en

sujeto de soberanía negociando el retiro de las tropas realistas y renunciando a con-

tinuar la guerra de independencia, con lo cual el proyecto de San Martín de rzar con el ejercito
del norte una avanzada hacia el alto peru s ehuizo trizas.

Al concluir la guera de independencia en 1824, luego de la batalla de Ayacucho, las provincias


del alto peru bajo la denominaciond e bolicia, en hinir a quien consideraros n su libertador,
decidieorn en 1825 agosro edeclararse estado independiente, tanto de bs como de lima,
consolidandod asi los limite spoltiicos establecidos den el armisticio de 1821.

A partir dee 18825, el normbre de argentina, por lo menos en el proceso de constrruiccion


identitaria de las ex provincias altoperuanas, fue urilizaod de manera ambigua, en ocaciones
referido al ghgobienro de bs as mientra que en otras nos olo desinfa a la anrigua caital
virreinal, sino que inclute también a las demás procinvias, al asociarse a republiva. Asi, en el
condor de Bolivia se aliude al abandono por parte de buenos aores o del gobierno arfentino,
de las procincias del alto peru para justidficar la separicon de esos territorios de la jkurisdiccion
porteña-

La injunticia del gobierno arfgenrino, si olvidfo apra auxiliarnos..

En el mismo diario. En resta respuesta es posible ver qcom el adjericoa rgentino, sinónimo del
porteño, comeinza a utukluzarse de manera mas amplia y genral.

No hay dudads que había gente que adhería a un protyecto politicvo unitario de allí la
cosntriucicond e una identidad política rgentrina íntimamente ligada al proceso de formación
de un estado centralista con capop en bs as.

Las elites dirifentes de las porincias arfgenrinas tr5ansitaron un largo peridodo en el cual, su
bien presomino la identida lítica procnial, el adjetico argentino continu representadndo al
conjunot de ellas. La cosntritucion de 1853 fue por estas razones d la cosnriruciond ela
confederaciona rgentina t en 1860 , con la reincoropraciond enbs as paso a llamrse
constituciond ela naciona rfgentna.
l

También podría gustarte