1.
Introducción
La fenomenología ha sido una de las corrientes filosóficas más influyentes del
siglo XX, y actualmente representa uno de los enfoques más sólidos y rigurosos
en el ámbito de la investigación cualitativa. Su punto de partida es una actitud de
asombro filosófico frente al modo en que los fenómenos se presentan a la
conciencia, y su propósito es comprender el mundo tal como lo experimentan las
personas, sin presupuestos ni explicaciones previas que distorsionen esa vivencia.
En un contexto académico donde se busca cada vez más valorar la subjetividad y
el sentido, la fenomenología ha ofrecido un camino metodológico centrado en la
experiencia vivida, el lenguaje y la intencionalidad. Desde sus orígenes en la obra
de Edmund Husserl, pasando por las contribuciones de Franz Brentano, hasta las
reformulaciones hermenéuticas de Martin Heidegger, la fenomenología ha
evolucionado hacia una herramienta poderosa para comprender cómo los seres
humanos dan sentido a su mundo.
Este informe tiene como objetivo desarrollar un análisis de la fenomenología en el
campo de la investigación cualitativa, integrando sus fundamentos filosóficos, sus
métodos, sus aplicaciones y sus implicancias prácticas.
2. Aspectos Generales
2.1. Definición y Etimología
El término “fenomenología” proviene del griego phainomenon (lo que aparece) y
logos (tratado o discurso), por lo que literalmente significa “el estudio de lo que se
muestra”. Esta idea fundamental atraviesa toda la obra fenomenológica: la
búsqueda por comprender cómo los fenómenos se dan o aparecen en la
conciencia, sin intermediaciones teóricas.
Para Edmund Husserl (1950), fundador de esta corriente, la fenomenología es
“una ciencia rigurosa de los fenómenos puros” (p. 5). Su interés no es tanto el
objeto en sí mismo, sino la forma en que el objeto es vivido y significado por la
conciencia. En este sentido, la fenomenología se separa de otras formas de
conocimiento como la ciencia natural, que parte del supuesto de una realidad
objetiva externa al sujeto.
2.2. Intencionalidad de la conciencia
Uno de los principios centrales de la fenomenología es el concepto de
intencionalidad, introducido por Franz Brentano y adoptado por Husserl.
Brentano (1995) define la intencionalidad como el rasgo esencial de la conciencia,
entendida como “conciencia de algo” (p. 45). Es decir, toda experiencia está
dirigida a un objeto, ya sea real o imaginado. Husserl (1913) retoma esta idea y la
convierte en el punto de partida para su fenomenología trascendental, sosteniendo
que el objeto solo tiene sentido en relación con el sujeto que lo experimenta.
2.3. Reducción fenomenológica (Epoché)
Otro de los conceptos clave es la epoché o suspensión de juicios. Para estudiar
un fenómeno en su pureza, Husserl propone dejar de lado todas las creencias,
teorías o interpretaciones previas, adoptando una actitud de apertura radical. La
reducción fenomenológica es, según sus palabras, “un salto fuera del mundo
natural” (Husserl, 1950, p. 12). Esto no significa negar la realidad, sino abstenerse
de emitir juicios sobre ella para centrarse únicamente en cómo se presenta a la
conciencia.
2.4. Intuición de esencias (Wesensschau)
El proceso de reducción conduce a la intuición eidética, es decir, a la captación
de la esencia del fenómeno. Se trata de identificar lo que hace que un fenómeno
sea lo que es, más allá de sus apariencias cambiantes. Esta intuición permite a los
investigadores fenomenológicos establecer estructuras invariables dentro de la
experiencia, lo que les permite comprender la naturaleza del fenómeno más allá
de lo particular.
Heidegger (2006), si bien hereda estos conceptos de Husserl, da un giro radical al
centrarse en la ontología del ser y en la interpretación del Dasein (ser-en-el-
mundo). Para él, la fenomenología es una vía para que el ser se revele en su
verdad más propia, a través del lenguaje, la historia y la existencia concreta.
“La fenomenología significa dejar que lo que se muestra se muestre tal como es, a
partir de sí mismo” (Heidegger, 2006, p. 34).
3. Importancia y Propósitos
La fenomenología ha sido reconocida por su gran relevancia dentro del campo de
las ciencias humanas y sociales. Su importancia reside en que permite acceder a
la comprensión profunda de fenómenos humanos, no como objetos externos, sino
como experiencias vividas y dotadas de sentido para quienes las protagonizan.
Esto la convierte en una metodología ideal para abordar preguntas que requieren
una exploración del significado y la percepción subjetiva.
Desde un punto de vista filosófico, la fenomenología representa una ruptura con el
positivismo y el naturalismo, al proponer una forma de conocimiento basada en la
subjetividad y en el modo en que los fenómenos se manifiestan a la conciencia.
Husserl (1950) sostenía que “la conciencia no es un objeto más en el mundo, sino
el lugar desde donde el mundo se hace significativo” (p. 23).
En la investigación cualitativa, los propósitos de la fenomenología son múltiples:
Comprender la experiencia tal como es vivida por el sujeto.
Describir los fenómenos desde la primera persona.
Identificar las esencias o estructuras invariables de esas vivencias.
Producir conocimiento profundo y contextualizado.
Para Heidegger (2006), el propósito fundamental de la fenomenología es mostrar
el ser del ente, es decir, revelar cómo somos en el mundo, cómo nos situamos,
interpretamos y nos proyectamos en él. Esta perspectiva ha sido fundamental para
que la fenomenología se utilice en estudios que abordan temas de identidad,
existencia, temporalidad y cuidado.
4. Aplicación
La fenomenología ha sido aplicada exitosamente en múltiples campos del
conocimiento, entre ellos la psicología, la sociología, la educación, el trabajo
social, la antropología y las ciencias de la salud. Su enfoque centrado en la
experiencia vivida la convierte en una herramienta privilegiada para explorar
fenómenos complejos y difíciles de cuantificar.
En psicología, se ha utilizado para estudiar la percepción, las emociones, el
duelo, la ansiedad, la depresión y la relación terapeuta-paciente. Por ejemplo, una
investigación fenomenológica sobre el duelo puede revelar las formas diversas en
que las personas experimentan la pérdida, cómo resignifican su mundo y cómo
enfrentan su cotidianidad.
En el campo de la educación, la fenomenología se emplea para comprender
cómo viven los docentes el acto de enseñar, cómo experimentan los estudiantes
su proceso de aprendizaje, y cómo se manifiestan fenómenos como la vocación, el
fracaso escolar o el clima de aula. San Martín (2002) destaca que la
fenomenología permite captar “el sentido que tiene la práctica pedagógica para
quienes la ejercen, más allá de sus resultados medibles” (p. 48).
En salud, la fenomenología permite explorar el significado del dolor, la
enfermedad, el cuidado, la discapacidad y el proceso de morir. Este enfoque ha
sido clave para mejorar la atención centrada en el paciente, al incluir su voz en el
diseño de políticas y prácticas sanitarias.
En sociología y trabajo social, se emplea para comprender la exclusión, la
pobreza, la violencia, la discriminación y otros fenómenos desde la perspectiva de
quienes los viven. Las entrevistas fenomenológicas en estos casos permiten
reconstruir las narrativas de vida, resignificar los contextos y proponer
transformaciones más humanas.
Además, la fenomenología hermenéutica, en particular desde la perspectiva de
Heidegger, ha permitido ampliar el análisis hacia una comprensión interpretativa
de la experiencia. Esto ha sido fundamental en estudios que abordan el sentido
del ser en el mundo, como investigaciones sobre identidad, espiritualidad, tiempo
vivido o decisiones vitales. Heidegger (2006) explica que el análisis
fenomenológico es siempre una forma de interpretación: “La existencia es vista
sobre una peculiar posibilidad de ser, la existencia. Esta posibilidad se revela sólo
en un preguntar hermenéutico radical” (p. 57).
Ejemplos concretos incluyen:
Investigación fenomenológica sobre la experiencia de mujeres migrantes en
situación de vulnerabilidad.
Estudio sobre el sentido del acompañamiento espiritual en pacientes
terminales.
Análisis fenomenológico de la vivencia docente en tiempos de pandemia.
5. Ventajas – Desventajas
5.1. Ventajas
La fenomenología proporciona una serie de ventajas para el análisis e
interpretación de experiencias humanas:
Profundidad y riqueza descriptiva: Permite captar el sentido profundo de
la vivencia subjetiva.
Flexibilidad metodológica: Admite diversas formas de recolección de
datos y análisis.
Atención a la subjetividad: Valora la experiencia en primera persona
como fuente legítima de conocimiento.
Comprensión contextualizada: Ayuda a entender los fenómenos en su
marco histórico, social y existencial.
Pertinencia ética: Da voz a quienes participan, respetando su visión del
mundo.
5.2. Desventajas
Pese a sus beneficios, la fenomenología también presenta algunas limitaciones:
Dificultad de generalización: Al centrarse en lo particular, no busca
establecer leyes universales.
Complejidad conceptual: Requiere dominio de fundamentos filosóficos y
conceptos abstractos.
Subjetividad del análisis: El investigador forma parte del proceso
interpretativo, lo que exige una alta reflexividad.
Extensión del proceso: El trabajo fenomenológico suele ser largo y
detallado, tanto en campo como en análisis.
“La dificultad para mantenerse en la actitud fenomenológica es uno de los
principales retos metodológicos” (San Martín, 2002, p. 56).
6. Metodología
La metodología fenomenológica admite tanto enfoques descriptivos como
hermenéuticos. Mientras que la fenomenología de Husserl se enfoca en la
descripción de la vivencia pura a través de la reducción y la intuición eidética,
autores como Heidegger y San Martín incorporan una dimensión interpretativa
más amplia. Esto da lugar a la fenomenología hermenéutica, cuyo objetivo no es
solo describir, sino también interpretar el sentido del fenómeno en su contexto
histórico y existencial.
Heidegger (2006) introduce el concepto de "situación hermenéutica", en la que
todo comprender está mediado por una pre-comprensión del mundo: "La
existencia es vista sobre una peculiar posibilidad de ser, la ex-sistencia. Esta
posibilidad se revela sólo en un preguntar hermenéutico radical" (p. 57). Desde
esta visión, el análisis fenomenológico se convierte en una interpretación del ser-
en-el-mundo del sujeto, en diálogo constante con su lenguaje, historia y
posibilidades.
Por su parte, San Martín (2002) propone un enfoque hermenéutico-dialéctico
para analizar los textos de Husserl y para aplicar la fenomenología en
investigaciones actuales. Él señala que "la fijación del contexto no puede
prescindir de lo real, de la historia" (p. 51), subrayando que toda comprensión
fenomenológica se articula en un horizonte hermenéutico.
Esto implica que el análisis no solo extrae significados, sino que los reconstruye
desde la experiencia situada del sujeto, haciendo del investigador un intérprete
comprometido con el sentido. El uso de estrategias hermenéuticas permite así
integrar la comprensión y la reflexión crítica dentro del método fenomenológico.
La investigación fenomenológica se estructura sobre una serie de principios y
pasos metodológicos que permiten captar la experiencia vivida en su complejidad.
Los pasos centrales incluyen:
1. Selección de participantes: Personas que hayan experimentado
directamente el fenómeno en estudio.
2. Entrevistas en profundidad: Técnica principal para acceder a los relatos
subjetivos. Las preguntas deben ser abiertas y centradas en la vivencia.
3. Transcripción y lectura reflexiva: Se transcriben las entrevistas y se
realiza una lectura atenta, destacando temas recurrentes.
4. Reducción fenomenológica: El investigador practica la epoché,
suspendiendo juicios y teorías previas.
5. Análisis eidético: Se identifican las unidades de significado, estructuras
comunes y variaciones esenciales.
6. Síntesis e interpretación: Se construye una narrativa del fenómeno desde
la perspectiva de los participantes, integrando las esencias descubiertas.
Este proceso se basa en el respeto a la experiencia y en una postura ética que
reconoce al participante como co-constructor del conocimiento. La reflexividad
constante es esencial para evitar imponer categorías ajenas a los relatos.
7. Etapas Fundamentales
Las etapas del proceso de investigación fenomenológica pueden resumirse en los
siguientes momentos:
Formulación de la pregunta de investigación: Suele comenzar con
“¿Cómo se experimenta...?” o “¿Cuál es el significado de...?”
Revisión teórica inicial: Limitada, para evitar imponer marcos
interpretativos previos.
Diseño metodológico: Selección de enfoque (descriptivo, interpretativo),
técnicas de recolección, criterios éticos.
Trabajo de campo: Recopilación de datos mediante entrevistas,
observaciones o documentos personales.
Análisis fenomenológico: Reducción, identificación de temas, agrupación
eidética, reflexión sobre el sentido.
Redacción y validación: Presentación de resultados con respaldo textual
(citas) y validación de sentido con los participantes.
La claridad en cada una de estas fases asegura la coherencia metodológica del
estudio y su fidelidad a los principios fenomenológicos.
8. Conclusiones
La fenomenología ha demostrado ser una metodología poderosa para explorar las
experiencias humanas desde la interioridad, sin reducirlas a variables externas. Su
aporte al campo de la investigación cualitativa reside en su rigurosidad filosófica y
su profundidad metodológica, que permiten captar el sentido que los sujetos
atribuyen a sus vivencias.
A través de los aportes de Husserl, Brentano y Heidegger, se ha ido consolidando
como una vía legítima para comprender lo humano, lo subjetivo y lo vivido. Su
expansión a múltiples disciplinas evidencia su utilidad en contextos diversos donde
lo experiencial es central.
9. Párrafo crítico
Desde una mirada crítica, la fenomenología representa una metodología compleja
pero profundamente transformadora. Su principal fortaleza radica en su capacidad
de devolverle a la investigación el valor del sentido y la vivencia, en contraposición
al reduccionismo empírico. Al mismo tiempo, esta riqueza interpretativa plantea
desafíos. La necesidad de suspender los prejuicios no es tarea fácil; exige un
entrenamiento filosófico que no siempre está al alcance de todos los
investigadores. Asimismo, la dificultad para generalizar hallazgos puede ser vista
como una limitación, aunque en realidad responde a una lógica diferente: la
búsqueda de comprensión, no de predicción. En un mundo cada vez más centrado
en lo cuantificable, la fenomenología nos recuerda la importancia de escuchar,
comprender y respetar la subjetividad. Su vigencia actual es indiscutible,
especialmente en contextos educativos, clínicos y sociales donde la experiencia
es insustituible. Por ello, se configura como una herramienta indispensable para
quienes desean investigar con profundidad, sensibilidad y sentido.
10. Bibliografía
Brentano, F. (1995). Psicología desde el punto de vista empírico. Alianza Editorial.
Heidegger, M. (2006). Introducción a la investigación fenomenológica. Ediciones
Síntesis.
Husserl, E. (1950). La idea de la fenomenología. Alianza Editorial.
Husserl, E. (1913). Ideas relativas a una fenomenología pura. Fondo de Cultura
Económica.
San Martín, J. (2002). La estructura del método fenomenológico. UNED.