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Prevención del acoso sexual en aulas

El documento aborda la prevención del acoso sexual en el aula, enfatizando la necesidad de un enfoque holístico que considere el contexto sociocultural y las relaciones de poder. Se propone fomentar la igualdad y el respeto, así como establecer protocolos claros y un ambiente de diálogo para abordar el problema. Además, se destaca que todos, incluidos docentes, estudiantes y padres, tienen un papel crucial en la prevención y erradicación del acoso sexual.

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Prevención del acoso sexual en aulas

El documento aborda la prevención del acoso sexual en el aula, enfatizando la necesidad de un enfoque holístico que considere el contexto sociocultural y las relaciones de poder. Se propone fomentar la igualdad y el respeto, así como establecer protocolos claros y un ambiente de diálogo para abordar el problema. Además, se destaca que todos, incluidos docentes, estudiantes y padres, tienen un papel crucial en la prevención y erradicación del acoso sexual.

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Educar la mirada

¿Cómo puedo prevenir el acoso sexual en el aula?


Educar la mirada

¿Cómo puedo prevenir el acoso sexual en el aula?

Escribir sobre el acoso requiere de una precisa delimitación; no se aborda aquí el perfil del acosador
o del acosado, ni se analizan los perfiles psicológicos (o psiquiátricos) de esta patología. El propósito
de este ensayo es reflexionar sobre el acoso sexual como un fenómeno que nos afecta a todos, y que
influye en nuestras relaciones interpersonales y en nuestros espacios familiares, laborales, de ocio y
de convivencia social, ya sea en la calle o en el transporte público y que va más allá de ser hombre o
mujer o asumir algún género específico.

Esta reflexión considera: el ámbito de lo sociocultural, la forma en que se concibe la sexualidad en


nuestro contexto, los roles de género, el machismo y el feminismo, así como lo que definiré como el
acoso sexual estructural y normalizado a través de la música, los medios de comunicación y las redes
sociales.

Este complejo contexto es el lugar desde el cual los y las estudiantes y docentes llegamos a las aulas.
Muchas veces pensamos en este espacio escolar como un lugar donde sólo tenemos estudiantes,
pizarrón y mobiliario escolar, sin embargo, el espacio del aula es más profundo, es un microcosmos
de la realidad fuera de la escuela,

A partir de esta contextualización, se puede plantear una estrategia para prevenir el acoso dentro
del aula.

El acoso sexual: una mirada desde la desigualdad social.

Analizar el tema del acoso sexual implica partir del contexto en el que se presenta este problema.
Primero, en el caso específico de México, la historia del origen de nuestro país da cuenta de los
abusos y atropellamiento que los españoles aplicaron a las mujeres indígenas, al tomarlas en contra
de su voluntad y convertirlas en meros objetos.

Este hecho, sumado al rompimiento de la vida de las culturas prehispánicas, truncó el desarrollo
intelectual, espiritual de las personas que habitaron y habitan aquí, generando que por muchos
siglos, 500 años para ser precisos, acosar sexualmente a una persona, especialmente mujeres,
estuviera completamente normalizado y aceptado por la sociedad.

La cuestión es que en México se quiere avanzar a otra forma de relacionarnos entre hombres,
mujeres, trans, LGBTiQ+, etc. Sin embargo, no sólo se puede dar en el papel, sino también en la
práctica.

En el caso del aula, y a nivel medio superior, lo que se puede observar son los factores primordiales
de una tormenta perfecta: las creencias inoculadas desde la familia y el contexto sociocultural, la
edad que se relaciona con el despertar de la sexualidad y un ambiente externo a la escuela, en el
que las personas de cualquier género son cosificadas y como consecuencia, reducidas a meros
objetos que se pueden tomar según el deseo de otra persona.

Ante estos hechos es importante cambiar la forma en que nos miramos todos, y dejando de lado lo
que no podemos hacer, enfocarnos en aquello que sí se puede realizar dentro de las aulas a partir
de la práctica docente.

Promover la igualdad

Resolver un problema requiere UNIDAD, mientras estemos divididos y etiquetados no se podrá


encontrar ninguna solución, pues en lugar de mirar el problema, estaremos enfrentando enemigos
imaginarios: los hombres, las feministas, los homosexuales, las mujeres, los trans, hay que reconocer
que independientemente al género, TODOS estamos expuestos a sufrir el acoso, por lo que la
solución es un trabajo en equipo.

En ese sentido, trabajar la igualdad en el aula es mirar a los estudiantes de la misma forma sin dar
cabida a ideas preconcebidas sobre roles o formas de ser, más específicamente, la igualdad deberá
relacionarse con los derechos y obligaciones de todas y cada una de las personas que conforman la
comunidad escolar.

De acuerdo a lo anterior se deben dar a conocer reglamentos, lineamientos, protocolos y ser


congruente en su observación y cumplimientos, también establecer una conducta de cero tolerancia
ante una situación fundamentada de acoso sexual.

Un aspecto muy importante en torno a la igualdad, son las relaciones de poder que se dan en el
ámbito escolar, éstas pueden romper la igualdad y hacer de las relaciones entre docentes y
estudiantes o, incluso entre los diferentes géneros, un espacio asimétrico propicio para el acoso
sexual, es por esta razón que para evitar este tipo de condiciones, se debe cumplir una estricta
normativa en cuanto a los procesos de evaluación, así como condiciones de tiempo y características
de los trabajos a evaluar, y todos deben cumplir: los estudiantes haciendo sus trabajos y los docentes
llevando a cabo su trabajo de forma objetiva, transparente e imparcial.

De esta forma, si el estudiante aprueba el curso es fruto de su trabajo, en cuanto al docente, debe
desempeñar su labor de acuerdo con la naturaleza de su función, establecida en su contrato
colectivo de trabajo y reglamentos del personal académico. No se debe dejar ningún resquicio por
el cual pueda colarse un elemento que propicie el acoso sexual a partir de algún intercambio, por
ejemplo, una calificación aprobatoria.

Dentro de la escuela, el diálogo y los acuerdos, los juicios a los tribunales.

En ninguna escuela deberían permitirse los linchamientos, sin embargo, en los últimos años se ha
hecho “costumbre” permitir que se hagan tendederos de denuncia, acto terrible y violento que
expone a diestra y siniestra a personas que son acusadas de acosadores. La escuela NO ES UN
TRIBUNAl, no es el espacio para exponer, degradar y “hacer justicia”, en realidad este tipo de
prácticas son violencia pura. No es la forma de enfrentar el acoso sexual.

Actualmente, hay dentro de cada institución educativa una figura de acompañamiento para los casos
de acoso sexual, es ahí donde tienen que llegar las denuncias, y partiendo de ese espacio recibir ese
acompañamiento tan necesario en ese tipo de situaciones.

También es indispensable que los Padres de Familia estén atentos y cercanos a sus hijos y sus
docentes, platicar con ellos y escucharlos con atención, en cas de detectar señales de acoso, asistir
de manera inmediata a la escuela y a las instancias correspondientes.

Generar cambios en el lenguaje y la forma de tratarse unos y otros.

Es necesario también, cambiar la forma en que nos tratamos unos y otros, el uso de palabras
obscenas cosifica a la persona a la que se dirigen, dentro de los salones de clase debe promoverse
el respeto a través del lenguaje, llamarnos por nuestro nombre, tratarse con cortesía; el salón de
clases debe ser un espacio que contraste de manera profunda con la realidad. Es ahí donde se
pueden poner límites y también, promover el trato cordial y amable con todos los miembros de la
escuela.

¿Se puede prevenir el acoso sexual en el aula?


Prevenir es un verbo que se relaciona con otro: conocer, es decir, si queremos prevenir algún tipo
de situación o problema, es necesario saber qué debemos de considerar para hacerlo, así, si no me
quiero empapar durante un aguacero, consulto el pronóstico del clima y decido llevar un paraguas
si las condiciones climáticas indican que lloverá.

En el caso del acoso sexual, especialmente dentro del aula, es importante también conocer qué es,
cómo reconocerlo, estudiar los protocolos y tomar las medidas para prevenirlo. En este sentido, una
estrategia para prevenir el acoso dentro del aula debe considerar un enfoque holístico que permita
tener una base sólida para generar acciones que prevengan este tipo de problema. Como docentes
debemos estudiar este fenómeno, capacitarnos para poderlo prevenir, tener siempre presente que
como adultos, debemos buscar el interés superior de los niños, niñas y adolescentes en todos los
órdenes, en el caso específico del acoso sexual, no debemos pasar por alto ningún tipo de conducta
de este tipo y se deben suprimir las condiciones que lo propicien.

Por otra parte, debemos reconocer nuestras atribuciones y límites, siempre recurrir a la persona
encargada de estos asuntos en el plantel, seguir estrictamente los protocolos. Como no somos
jueces, no podemos dictaminar la inocencia o culpabilidad de ninguna persona, por lo que esa parte,
las autoridades la asignarán a las instancias correspondientes.

¿Qué sí podemos hacer los docentes?

A través de nuestro trabajo en el aula podemos hacer mucho para prevenir: primero fomentar el
diálogo como herramienta fundamental para resolver los problemas y expresar aquello que nos
molesta e incómoda. Acercar a los estudiantes al análisis de las causas que podrían originar el acoso
sexual, con la finalidad de que prevengan este tipo de situaciones.

Generar ambientes sanos y armónicos en el salón de clases, evitar palabras de doble sentido o
expresiones que puedan causar incomodidad a los estudiantes. Es importante recordar que los
docentes somos ejemplo para nuestros estudiantes.

Por otra parte, es necesario reflexionar sobre la realidad que nos rodea, realidad en la que muchas
veces se revictimiza a la persona acosada y se perdona al acosador.

Nunca será culpa de la persona acosada, el acosador es el principal responsable de sus actos y debe
enfrentar las consecuencias de los mismos de acuerdo a las leyes aplicables a este delito.
Reflexión final

Una de las ideas planteas en este trabajo debe enfatizarse: Todos estamos expuestos al acoso sexual,
pues de una u otra forma podemos ser las víctimas, o pueden serlo nuestras hijas, hijos, hermanas,
hermanos, esposas, esposos, padres, madres, todos estamos somos afectados de una u otra forma
por esta situación, es necesario hacer conciencia de esto, pues en el momento en que el acoso sexual
deje de ser un problema que afecte a “otras personas, pero no a mí”, entonces asumiremos que es
un problema que debemos prevenir y resolver todos juntos, como sociedad, debemos exigir que se
deje de cosificar y sexualizar a las mujeres y niñas en la publicidad, que se prohíban las letras de
“canciones” explícitas y denigrantes, que se le dé valor a la infancias y adolescencias estableciendo
límites al acoso sexual estructural presente en el reguetón, el perreo, la prostitución, la pornografía,
entre otros problemas de la sociedad actual. No es eliminar “libertades” es establecer límites en
razón de la convivencia armónica y respetuosa de la sociedad en su conjunto, pues en tanto la
violencia sexual siga estando normalizada y difundida en la realidad que nos rodea, el acoso sexual
seguirá siendo una de las consecuencias de confundir la libertad de pensar y ser con la permisividad
de una sociedad que ve lo negativo como positivo y que confunde la violencia sexual con el “libre
ejercicio de la sexualidad”.

La escuela es ahora mismo un pequeño barco en el complejo océano que es el mundo. Un barco, no
una isla, pues las condiciones de este mundo nos sacudirán o incluso podrán hundirnos; no obstante,
tenemos los mapas de navegación y la brújula, y estos instrumentos indican que la escuela es un
espacio de formación integral en el que tenemos una oportunidad única: aprender a prevenir el
acoso sexual.

Este aprendizaje es para todos: los docentes debemos aprender a mirar a nuestros estudiantes como
personas, llamar por su nombre a cada uno de ellos, ser conscientes de que son parte de una familia
que nos los confía para su formación y cuidado.

Los estudiantes deben saber que la sexualidad es una parte esencial de la vida y que se puede ejercer
en forma saludable, que el acoso siempre es una forma de violencia y no es el camino para
relacionarse con nadie.

Finalmente, todos, las autoridades, los docentes, los padres de familia y los estudiantes podemos,
desde nuestro propio espacio prevenir el acoso sexual, según nuestra responsabilidad y nivel
jerárquico: los estudiantes no deben callar estas situaciones, pues hacerlo esconde un problema que
luego estallará. Los docentes, debemos crear ambientes armónicos y de respeto dentro del aula y
los padres de familia deberán estar atentos y con una escucha activa, de sus hijos e hijas. En el caso
de las autoridades deberán dar seguimiento en forma objetiva, y en especial atenderán a la(s)
víctima(s) haciendo cumplir sus derechos y que estos, no se vean vulnerados.

De esta forma, y formando un frente común, se podrá erradicar el acoso sexual.

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