LECCIÓN III.
EL DERECHO HISPANO VISIGODO
Introducción
Al analizar el Derecho de la época visigótica nos encontramos con una nueva tradición jurídica, la
germánica, de la que eran portadores los visigodos. Esa tradición influyó en buena medida en el derecho
español posterior, aunque su impronta no fue tan intensa e indeleble como la que supuso el derecho
romano.
1. Origen de los visigodos. El asentamiento de los visigodos en Hispania. Pacto militar y reparto
de tierras. Del reino de Tolosa al reino de Toledo
En 332 firmaron un primer foedus con Roma, que les permitió instalarse en las riberas del Danubio
para protegerlas de los enemigos de Roma.
Años más tarde, rompieron hostilidades con el Imperio y en el año 378 derrotaron en Adrianópolis a
las fuerzas comandadas por el propio emperador Valente, que perdió la vida en la batalla. Un año más
tarde, a través de un tratado, se les permitió asentarse en las provincias de Tracia y Mesia. Sin embargo,
las relaciones no fueron pacíficas por mucho tiempo. En el reinado de Alarico I entraron de nuevo en
conflicto con el Imperio, y en el año 410 saquearon la propia ciudad de Roma.
La relación de los visigodos con Roma se movió en esa época entre la hostilidad y la alianza, según
las conveniencias de cada momento.
Finalmente, en el año 418 el rey visigodo Walia y el general Constancio firmaron un tratado que
permitió a los visigodos asentarse definitivamente en las provincias Aquitania II y Narbonense, como
federados del Imperio, a cambio de sus servicios de carácter militar. En cumplimiento de ese pacto,
los visigodos intervinieron en la península Ibérica para liberarla de algunos de aquellos pueblos
invasores.
El foedus (tratado) reguló el reparto de la propiedad agraria: se asignaron dos tercios de los
latifundios a los visigodos (sortes goticae) y el tercio restante permaneció en manos de sus propietarios
galorromanos (tertia romanorum). De esta forma, los visigodos pudieron establecerse de forma
permanente en aquellos territorios.
El reino visigodo tuvo inicialmente su centro de gravedad en el sur de las Galias, con capital en Tolosa
(actual Toulouse). A principios del siglo VI, los francos, que ocupaban los territorios del norte de la
Galia, entraron en conflicto con los visigodos (fueron vencidos). A raíz de esta derrota, los visigodos
abandonaron los territorios de las Galias, salvo Narbona y unas pocas ciudades de la Septimania, y
trasladaron el centro de gravedad de su reino a la península Ibérica, instalando su capital en Toledo.
El control de la península ibérica por los visigodos no llegó a ser absoluto hasta principios del siglo VII.
2. Características fundamentales de los antiguos Derechos germánicos
El Derecho germánico consiste en un conjunto de normas y prácticas consuetudinarias de los principales
pueblos germánicos, que no fueron estrictamente homogéneas en todos ellos.
El núcleo básico de las comunidades germánicas era la Sippe, colectivo de trascendencia jurídica que
englobaba al conjunto de individuos que descendían de un tronco común por línea masculina. Los
derechos germánicos atribuían a ese conjunto de individuos el carácter de círculo de autodefensa, que
implicaba derechos y deberes para sus miembros, de manera que la protección penal de sus integrantes
quedaba en manos de ese colectivo cerrado.
El jefe de la sippe o hausherr, equivalente germánico al pater familias latino, gozaba de un amplio
poder sobre todos sus componentes, denominado Munt.
La principal institución política de estos pueblos era la asamblea de todos los hombres libres capaces
de usar las armas denominada Ding.
La asamblea era el órgano que:
• Manifestaba el derecho según la costumbre
• Repartía las tierras entre las sippes
• Declaraba la guerra y la paz
• Elegía un rey
El rey germánico era un caudillo vitalicio, elegido entre los hombres libres, que presidía la asamblea y
dirigía a su pueblo en la guerra.
La propiedad de las tierras correspondía a las sippes.
El matrimonio (que era monogámico e indisoluble) se llevaba a cabo mediante la compra de la mujer,
por la que se pagaba un precio a su familia.
En el ámbito penal, los delitos se concebían como una ruptura de la paz social que, una vez verificada
por la asamblea, debía ser restablecida mediante la venganza privada de la víctima o sus parientes (faida
o blut
Los rasgos que hemos señalado son los propios de los derechos de los pueblos germánicos con
anterioridad a su rom
3. La unificación social, cultural, religiosa y jurídica entre visigodos e hispanorromanos
El asentamiento de los visigodos en los territorios del sur de las Galias y de Hispania, supuso la
convivencia entre dos grupos de población diferenciados: los provinciales romanos y los propios
visigodos que se convirtieron en la minoría dominante, a la que correspondía el poder pol
En todo caso, los godos protagonizaron en su convivencia con los romanos una profunda absorción de
su cultura romana. Una vez asentados con carácter permanente en los territorios del Imperio,
abandonaron paulatinamente su le
Los matrimonios mixtos entre romanos y godos estaban prohibidos. Una constitución imperial de
Valentiniano I y Valente castigaba tales uniones con la pena de muerte.
Por otra parte, los visigodos, como los restantes pueblos germánicos, se habían convertido al
cristianismo en la época de las invasiones, abandonando su vieja religión poli
La prohibición de los matrimonios mixtos fue derogada.
En definitiva, las diferencias culturales, sociales y religiosas entre ambos grupos de población se fueron
atenuando en el transcurso de su convivencia, hasta llegar a desaparecer casi completamente en el siglo
VII.
4. Las instituciones políticas del reino visigodo
4. 1. El Rey
Los visigodos establecieron una estructura política caracterizada por una peculiar fisonomía, pues se
construyó mediante la combinación de principios derivados de tres diferentes concepciones acerca del
poder político: la tradición electiva de la antigua monarquía popular germánica, el autoritarismo de la
monarquía romana de época bajoimperial y los criterios morales sustentados por la doctrina de la Iglesia
católica. La integración de tales concepciones fue fruto de una evolución marcada por las distintas
circunstancias políticas y sociales por las que atravesó el reino visigodo a lo largo de sus tres siglos de
Historia.
El rey visigodo se convirtió muy pronto en un monarca legislador. Entre los antiguos pueblos
germánicos el derecho nacía de la costumbre, y el rey era un simple jefe militar sin capacidad para crear
Derecho por su propia voluntad. Sin embargo, una vez asentados en el territorio galohispánico, los
monarcas visigodos asumieron la capacidad legislativa por emulación de las autoridades romanas. De
esta manera, ya en el reinado de Teodorico I nació un derecho escrito, una legislación visigoda
promulgada por el monarca.
La fragilidad del poder de tales monarcas electivos les obligó a consensuar sus decisiones con los
magnates del reino y, sobre todo, desde su conversión al catolicismo, con la Iglesia, cuya legitimación
moral resultaba inexcusable. Por ese motivo, las grandes obras legislativas y sus posteriores reformas
fueron sometidas al escrutinio de los concilios de obispos reunidos en Toledo.
En general, la influencia de la Iglesia logró establecer algunas pautas morales conforme a las cuales los
reyes conformaron su acción de gobierno.
Además, debemos a san Isidoro de Sevilla (ca. 556-636) la elaboración de una doctrina del buen
gobierno de los monarcas.
4. 2. Las asambleas político-religiosas del reino visigodo
A pesar de que, como hemos señalado el monarca gozaba de una amplia potestad para gobernar y
legislar en su reino, tales funciones no eran desempeñadas en solitario sino con el concurso de unos
órganos asamblearios.
Con el paso del tiempo se crearon unos órganos más numerosos y complejos que colaboraron con el
rey separada o conjuntamente.
4. 2. 1. El aula regia
Era una Asamblea permanente que asesoraba al rey en el ejercicio de sus funciones gubernativas,
legislativas y judiciales. Su núcleo central era el Oficio Palatino integrado por los altos oficiales que
dirigíanlos servicios gubernativos, administrativos, fiscales y domésticos de la casa del monarca.
4. 2. 2. Los concilios de Toledo
Los concilios de Toledo (de carácter nacional) integraban a eclesiásticos de todas las diócesis del reino
y eran convocados siempre por el rey según su conveniencia. Los obispos y el clero se congregaban en
la iglesia donde se celebraría el concilio, que era inaugurado a continuación con la entrada del rey
acompañado y su corte y leía el discurso real en el que señalaba las cuestiones sobre las que deberían
debatir los padres conciliares.
A continuación, el monarca se retiraba y comenzaban las deliberaciones, presididas en un principio por
el metropolitano más antiguo y, más tarde, por el de Toledo. Los magnates miembros del Aula Regia
del reino permanecían en la reunión como miembros laicos, aunque se abstenían de participar en el
debate de las cuestiones espirituales o puramente eclesiásticas. Cuando, a continuación, se abordaban
otras materias de carácter político, lo hacían de forma activa.
Los acuerdos del concilio o decretos conciliares (cánones), una vez redactados, eran suscritos por todos
los asistentes a la reunión. La aprobación por el concilio suponía que su incumplimiento fuese
sancionado con penas espirituales, como la excomunión. Sin embargo, para que tuvieran fuerza de ley
civil debían ser confirmados por el rey mediante la promulgación de una
Por otra parte, los concilios de Toledo sancionaron con su autoridad moral las leyes y decisiones regias,
definieron las normas morales a las que debía ajustarse la actuación real y, en definitiva, intervinieron
con eficacia en las diversas manifestaciones del ejercicio del poder púb
5. Las fuentes del derecho visigodo
Introducción
El derecho del reino visigodo se nutrió, en primer lugar, del derecho consuetudinario tanto de sus
súbditos de origen romano como de los de origen germánico. La costumbre fue fuente del derecho en
aquellas cuestiones que no habían sido objeto de regulación escrita, y no cabe duda de que en la práctica
debieron observarse asimismo algunas costumbres contra lege
Los documentos de aplicación del derecho de este periodo son muy escasos y, por tanto, ese derecho
consuetudinario es de muy difícil conocimiento.
Por otra parte, los reyes visigodos, prácticamente desde el mismo momento de la creación de su reino
se convirtieron en monarcas legisladores, y lo hicieron no solo a través de leyes puntuales, sino mediante
la creación de unos libros que, siguiendo una organización sistemática, regularon un amplio conjunto
de instituciones jurídi
La normativa recogida en las obras legislativas dictadas por los monarcas germánicos para sus propios
pueblos, acusa una importantísima influencia del derecho romano.
El derecho visigodo reguló también una comunidad matrimonial de los bienes gananciales (adquiridos
por los cónyuges durante el matrimonio), cuyos orígenes podrían ser germánicos, aunque algunos
autores los consideran romano vulgares.
Por lo que se refiere al derecho penal y procesal, el derecho visigodo recogió la herencia romana. En el
ámbito penal se relajó su antigua concepción privada, vindicatoria y acusatoria, para introducir unos
crímenes públicos que eran castigados con penas predeterminadas legalmente.
5. 1. Las leyes teodoricianas
Son las leyes visigodas más antiguas de las que tenemos noticia. Fueron promulgadas en los reinados
de Teodorico I y su hijo Teodorico II.
Tales leyes se referían al reparto o distribución de tierras en la Galia e Hispania entre la población
visigoda y galorromana o hispanorromana a raíz del foedus del 418, y otras cuestiones comunes a
visigodos e hispanorromanos. Por razón de la materia fueron de aplicación a todos los súbditos del reino
visigodo.
5. 2. El código de Eurico
El Código de Eurico fue una colección de leyes de Derecho visigodo que fueron compiladas por
mandato del rey Eurico. Durante el reinado de este monarca tuvo lugar la caída del Imperio romano de
Occidente en el año 476, desapareciendo toda vinculación, siquiera teórica, con el Imperio.
5. 3. El Breviario de Alarico II
El Breviario de Alarico II es un texto promulgado por este monarca en la ciudad de Tolosa el 2 de
febrero de 506, tras ser aprobado solemnemente por una asamblea reunida e Aduris compuesta por
miembros de la nobleza y el episcopado provincial.
El Breviario se concedió con una finalidad política. La redacción respondió asimismo a razones de
carácter técnico, ya que en esa época se requería simplificar el Derecho romano, suprimiendo los textos
extemporáneos y aclarando el contenido de muchos de los que debían conservarse, aun a costa de alterar
su sentido o eliminar sus sutilezas.
5. 4. El Codex Revisus de Leovigildo
La doctrina tradicional señala la existencia de un código, obra del rey Leovigildo (568- 586), que
constituye una revisión del código de Eurico, mediante la supresión de algunas leyes superfluas, la
reforma de otras y la incorporación de nuevas disposiciones. Sin embargo, no se conserva el texto de
esta obra legislativa, y sólo es posible una reconstrucción hipotética a partir de las disposiciones
recogidas en el posterior Liber Iudiciorum bajo la rotulación “antiquae” (324 leyes).
La existencia de este Código, bautizado como Codex Revisus por la historiografía, se fundamenta
exclusivamente en un texto de San Isidoro en el que relata que este monarca reformó la legislación de
Eurico, eliminó las leyes superfluas y dictó nuevas disposiciones.
5. 5. El Liber Iudiciorum
El Liber Iudiciorum es un código promulgado por el rey Recesvinto en el año 654, tras la revisión de
su texto por el VIII Concilio de Toledo.
El texto del Liber es bien conocido. Existen numerosas ediciones de su versión medieval en romance
castellano. La mayoría de autores consideran que el autor del Liber fue Recesvinto
El Código tiene aplicación territorial y deroga todo el Derecho anterior. Establece que el único derecho
aplicable en el reino visigodo será el contenido en ese libro y excluye expresamente la aplicación del
Derecho romano, aunque autoriza el estudio de las leyes de otros pueblos, refiriéndose sin duda a aquél
5. 6. La legislación posterior y las ediciones revisadas del Liber
Tras la promulgación del Liber los monarcas visigodos continuaron su tarea legislativa mediante
disposiciones que se superpusieron al texto para complementarlo.
Tras la desintegración del reino visigodo se redactaron diversas ediciones llamadas vulgares (Vulgata),
obras privadas de juristas y prácticos, que manipularon el texto y en algunos casos le añadieron un
prólogo sobre derecho público basado principalmente en los textos conciliares. Tales ediciones vulgares
plantean dudas sobre la autenticidad de algunas de las leyes tardías que incorporan. Tal es el caso de la
ley que reintrodujo la ordalía caldaria, considerada por algunos autores como un añadido posterior a la
época visigótic
6. El ámbito de aplicación de las fuentes del Derecho visigodo
El ámbito de aplicación de algunas de las obras legislativas visigóticas ha sido objeto de una dilatada
discusión científica desde muy antiguo. El debate se ha centrado en la posible aplicación de las distintas
obras legislativas con carácter personal para los súbditos del reino, según se tratase de personas de
origen provincial romano o de origen germánico
La mayoría de reinos germánicos permitieron que sus súbditos de distinto origen étnico se rigieran por
su derecho propio, o incluso legislaron separadamente para los distintos grupos, como hemos visto en
el caso de los monarcas burgundios. El principio de personalidad del derecho se mantuvo como un
derecho subjetivo de cada persona.
7. La aplicación de la legislación visigoda en la práctica
No cabe duda del decidido propósito de los monarcas visigodos de imponer su derecho escrito como
único ordenamiento aplicable en su reino. Así lo indican claramente el Commonitorium de Alarico II y
el firme mandato regio del Liber Iudiciorum (II, 1, 13). A pesar de ello, no debieron tener un excesivo
éxito en ese empeño, dados los escasos medios con los que contaban para asumir el monopolio de la
administración de justicia.
Lamentablemente apenas se conocen documentos de aplicación del derecho de época visigótica que
permitan abordar esta cuestión de un modo sólidamente fundamentado.
Así mismo han llegado hasta nosotros 104 documentos escritos sobre pizarra, algunos de los cuales
contienen contratos y otros instrumentos jurídicos.
Estos documentos de aplicación del derecho demuestran en líneas generales la vigencia y arraigo del
derecho romano y de los códigos visigodos, y una muy escasa vigencia o aplicación del derecho
consuetudinario de origen germ
Lo cierto es que existen testimonios de época altomedieval que, como mínimo, demuestran que el grado
de aplicación del derecho oficial visigodo fue muy superior a lo que tradicionalmente se había pensado.
Esta cuestión se proyecta sobre la naturaleza del derecho altomedieval de los reinos será analizada más
detenidamente en la siguiente lección
VOCABULARIO
Allmende, Arrianismo, Ding, Faida, Foedus, Hausherr, Mallum, Morgengabe, Mundium, Munt,
Blutrache, Ordalía, Palimpsesto, Sippe, Wergeld, Wittum, Commonitorium.