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LECCIÓN 3: HIPANIA VISIGODA

1. EL TRÁNSITO DE LA HISPANIA ROMANA A LA VISIGODA


Los comienzos del siglo V, y más concretamente el año 409, suelen señalar el fin de la España romana y el
comienzo de una nueva época histórica que duraría hasta la invasión musulmana en el año 711. Se trata de la
etapa visigoda, que se inicia con la invasión de los pueblos bárbaros, adquiere su plenitud con la
desintegración del imperio romano (año 476) y la formación de los reinos nacionales y termina con la caída
del reino visigodo ante las nuevas invasiones musulmanas.
Desde el punto de vista político, esta etapa supondrá un cambio – nuevo poder político en la Península en
forma de monarquía electiva1 -, pero desde el punto de vista cultural o jurídico, no será más que una
continuación de la época romana del Bajo Imperio. Los visigodos son un pueblo que siente una gran admiración
por Roma, y por ello copian su cultura e incluso su Derecho2.
En el 409 una serie de pueblos bárbaros (extraños al Imperio – suevos, vándalos y alanos) invaden la Península
Ibérica. De todos ellos, los que tienen un papel más importante son los de origen germánico. Tras feroces
campañas de saqueo que producen la miseria en casi todo el país, se reparten el territorio y fijan su
asentamiento. Por entonces iniciaba su protagonismo otro pueblo bárbaro, los visigodos. Este pueblo es
germano, procedente de Escandinavia. Su historia se resume diciendo que es un pueblo que busca
asentamiento (hacia el siglo III se separan del pueblo godo, que subsisten con el nombre de ostrogodos).
Los visigodos vienen organizados en comunidades de linaje que reciben el nombre de sippe o parentela y
están dirigidos por una especie de aristocracia militar. Parece que existe un conductor del pueblo, que se elige
de entre los miembros de la sippe más noble, con facultades de tipo militar. Se rigen por un Derecho
consuetudinario y las decisiones las toman reunidos en asambleas de todos los varones libres en edad de
manejar las armas. En ellas se decide la guerra y la paz, se elige al rey y a los jefes, se declara el Derecho y se
adoptan todas las decisiones importantes.
La larga convivencia de los visigodos con el Imperio, al que han servido como auxiliares en la guerra, hace que
no sientan hostilidad contra él. Si lo invaden es porque buscan tierras donde establecerse. Aunque habían
acordado con Roma su asentamiento en tierras orientales del Imperio, y habían vivido en Tracia y Mesia,
rompen este pacto a comienzos del siglo V. En el año 410 los visigodos saquean Roma y prosiguen su marcha
hacia la Galia, pasando a Hispania en el 415, tal vez con el propósito de instalarse en África.
Los visigodos, tras el pacto del año 4183., quedan integrados como aliados del Imperio, con el deber de ayudar
militarmente a éste, aunque conservan su propia organización y no parece que reciban autoridad alguna de
los romanos. A continuación, van a intervenir en España para combatir a los pueblos que allí habitaban (suevos,
vándalos y alanos), tratando de ejercer un beneficio propio sobre el territorio.
Desde mediados del siglo V, los visigodos penetran en España durante los reinados de Teodorico II y de Eurico,
que aparece propiamente como primer rey visigodo de España. Al finalizar el siglo, durante el reinado siguiente
y tras la caída del reino de Tolosa, debió nacer el proyecto de restaurar el reino visigodo y fijar su nueva capital
en Hispania. A lo largo de la monarquía visigoda, sin embargo, no toda la Península estuvo siempre en poder
de los visigodos (también estaban los suevos, bizantinos, vascones). Finalmente, el reino visigodo se
derrumbará en el momento en que los musulmanes invadieron España (711).
2. DERECHOS DE LOS VISIGODOS ANTES DE SU LLEGADA A LA PENÍNSULA
El Derecho germánico es la manifestación de la voluntad colectiva, se basa en el respeto entre los individuos
y las familias y tiene como finalidad asegurar la paz y la pervivencia de la comunidad. Entre sus caracteres
esenciales cabe destacar que se trata de un Derecho consuetudinario y popular, puesto que en su formación
intervenía el pueblo a través de asambleas de hombres libres. Estas características del Derecho germano
primitivo experimentan importantes transformaciones cuando en el pueblo visigodo se afianza la institución
monárquica, cuando más tarde se amplía su ámbito territorial y aumenta el número de sus componentes.

1
Elegían al Rey.
2 Los visigodos son un pueblo bastante romanizado y, a nivel religioso, cristianizados.
3
En el año 418 tiene lugar un foedus (tratado) entre el emperador romano y el rey visigodo, en el que se estipulaba el abandono por
los visigodos de las tierras hispanas y su asentamiento en las Galias, donde constituirían, al parecer, un reino con capital en Tolosa, y
desde donde desarrollarían numerosas campañas para expulsar de Hispania a los otros pueblos (colaboración militar).
La transformación decisiva de este sistema se producirá cuando el pueblo entre en contacto con el imperio y
su Derecho. Ese Derecho germano consuetudinario comienza a redactarse, fijándose sus normas por escrito.
El sentido democrático de los visigodos empieza a cambiar, produciéndose tendencias absolutistas que se
asemejan a la Roma del Bajo Imperio. Los reyes de estos pueblos, que antes eran meros conductores militares,
incrementan su poder y se atribuyen el monopolio de la creación del Derecho a través de la Ley (fruto de la
actividad real y no de asambleas populares). Son 3 los elementos que van a contribuir a la formación de ese
Derecho visigodo oficial: el Derecho consuetudinario, el Derecho romano vulgar de Occidente y el Derecho
canónico.
3. LOS VISIGODOS EN LA PENÍNSULA: ÁMBITO DE VIGENCIA DEL DERECHO LEGAL VISIGODO
Entre los súbditos de la monarquía visigoda se diferencian claramente los hispano-romanos y los visigodos
(una minoría que ostenta el poder). En los primeros tiempos concurrieron una serie de factores que
dificultaban la fusión entre ambas poblaciones, tanto de tipo social, religioso, fiscal o jurídico (prohibición del
matrimonio entre los hispanorromanos y los godos). Poco a poco, fueron desapareciendo estos factores
desfavorables a la fusión (se permitirán los matrimonios mixtos). Sin embargo, parece que hasta el final hubo
una hostilidad entre ambas poblaciones. No está claro si tal división también dio lugar a una duplicidad de
Derechos o si, por el contrario, todos los súbditos se regían por el mismo derecho. La cuestión es insoluble
porque las fuentes no lo aclaran.

4. MODOS DE PRODUCCIÓN DEL DERECHO OFICIAL EN LA ESPAÑA VISIGODA


LA LEY
El Estado visigodo es eminentemente legalista por herencia o influjo de la tradición romana bajo-imperial. El
único Derecho es el que se crea a través de la ley, que es la norma escrita dictada por el poder público. Al
asentarse los visigodos en la península se produce un enorme cambio, pues el Derecho hasta entonces había
sido consuetudinario. Los monarcas se atribuyeron una función legislativa, considerándose herederos de la
autoridad del emperador y se adoptó la vía legal como única forma de creación del Derecho4.
Entre los caracteres de la ley en la época visigoda destacamos su carácter escrito (ius scriptum), y por tanto
opuesto a la costumbre, imperativo, es decir, por encima del poder público y con contenido ético. Además, la
ley debe ser honesta, justa, positiva, conforme a la naturaleza, conveniente al lugar y al tiempo, necesaria, es
decir, dirigida a la utilidad común y manifiesta.
La legislación individual del monarca, en los primeros tiempos del Estado territorial, debió consistir en unas
disposiciones que aparecen con el nombre de edictum5. Más tarde se utilizan otras muchas denominaciones
(leges, constitutiones, decreta, etc.). Probablemente no había entre ellas un rango jerárquico, simplemente
son una muestra de que se copiaba todo de los romanos. Y junto a la legislación individual nos encontramos
también una legislación colegiada, pues al lado del rey aparecen nuevos cuerpos que colaboran con él en la
preparación y aprobación de las leyes. Se trata de:

- El Aula Regia: es un cuerpo político cercano a la corte de naturaleza elitista, complejo por su constitución y
por sus competencias. Integra a unas fuerzas sociales y políticas que colaboran con el monarca en la tarea
legislativa y en funciones de gobierno y de administración de justicia. De él formaban parte los seniores palatii,
los comites (funciones gubernativas en provincias o ciudades), los proceres (actuarían como jueces del tribunal
regio), el Palatium, etc. En cuanto a sus competencias, es probable que tuviera una función consultiva, sobre
todo en los casos políticos y militares graves. Además, podía intervenir en la dirección administrativa del reino,
asistía al rey cuando éste ejercía su facultad judicial y participaba en la creación del Derecho6.
- Los Concilios de Toledo7: son asambleas episcopales reunidas para tratar de cuestiones eclesiásticas y de
problemas que afectan a la vida espiritual de los fieles, estableciendo al respecto reglas jurídicas cuyo valor de
fuentes de creación del Derecho las sitúa junto a las disposiciones dictadas por el Papa (decretos, epístolas).
Su interés reside en que se convierten en una institución que participa en la dirección y el gobierno de la vida
pública al intervenir o influir, a través de las normas emanadas de ellos, en el orden político visigodo.

4 Se ha citado un precedente de Derecho escrito, la legislación de Teodorico, de la época de las Galias.


5 Cuando aparece la palabra leges nunca pertenece a los visigodos sino a los romanos.
6 Es preciso destacar la labor del consejo privado del rey – los próceres -.
7
El Rey Recaredo (rey visigodo) se va a convertir al catolicismo para que la Iglesia le de consistencia moral y, de ese modo, refuerce el
poder del reino visigodo. La Iglesia católica les va a dar fuerza y personalidad (importancia del Derecho canónico para este pueblo).
En cuando a su composición, tradicionalmente asistían a los concilios dignidades de la Iglesia, aunque se iba
a producir también la intromisión del propio monarca y de otros poderes políticos y sociales, entre ellos los
que integraban el Aula Regia. Van a adquirir extraordinaria importancia política y se van a convertir en pieza
fundamental del Estado, teniendo una importante participación en la actividad legislativa del sistema.
En todo caso puede decirse que los Concilios de Toledo llegan a constituir un punto de confluencia de la
potestad del Estado y de la autoridad moral de la Iglesia. Entre sus funciones, cabe resaltar su participación en
la elección del Rey, la aprobación de muchas leyes, no siempre eclesiásticas, así como dar sanción moral a las
leyes de gran importancia. Éstos se han atribuido altas funciones normativas del Estado y han intervenido en
los asuntos políticos más trascendentales del momento.
Debemos señalar que las disposiciones religiosas emanadas de los concilios necesitaban su convalidación por
el Aula Regia para tener eficacia civil.
*El triunfo de la ley como único modo de creación del Derecho se aprecia en el hecho de que el legislador
visigodo prohíbe que se admitan otras formas de producirse normas jurídicas. Existe un rechazo hacia la
función creadora del pueblo mediante la costumbre, de los jueces con sus sentencias (el juez debe aplicar
exclusivamente el Derecho escrito) o de los juristas a través de su doctrina.
5. EL DERECHO CANÓNICO. FUENTES Y COLECCIONES
Tenemos que destacar en esta época la importancia del Derecho canónico, elaborado en el seno de la Iglesia
católica. El sistema del Derecho canónico sufre las consecuencias de la división del Imperio y de la formación
de los reinos germánicos. Se produce así un fraccionamiento de este Derecho, acentuado por las dificultades
de comunicación entre todas las Iglesias. En la península hubo dos núcleos de Derecho canónico, el reino
suevo y el visigodo.
Las fuentes del Derecho canónico son dos, los cánones conciliares – representa una legislación colegiada
emanada de los Concilios – y las epístolas pontificias – legislación individual del pontífice.8 A nivel de norma
los cánones se van a ordenar en colecciones, siendo la más importante para nosotros la colección hispana. Lo
característico en la recepción de esa normativa canónica es la falta de coetaneidad entre la formulación del
Derecho y el de llegada a sus destinatarios, lo que en definitiva supone una diversidad de ordenamientos.
En una primera etapa, las colecciones canónicas españolas siguen el sistema de las refundiciones. Más
adelante, podemos hablar de una segunda etapa en la que se impone el sistema de compilación, consistente
en reunir todos los cánones conocidos en una sola colección.
6. LAS FUENTES DE CONOCIMIENTO DEL DERECHO EN LA ÉPOCA VISIGODA
Con los conocimientos actuales que proporcionan las fuentes, tanto las indirectas como las directas o
propiamente jurídicas, no es fácil valorar adecuadamente la legislación real visigoda.
Entre las fuentes indirectas nos interesan las que tienen datos sobre instituciones germánicas ya que los
visigodos son un pueblo germánico. No interesan igualmente las que contienen datos sobre las invasiones
bárbaras y el establecimiento de los visigodos en la Península.
Entre las fuentes directas o jurídicas podemos distinguir las de carácter doctrinal (representadas por San
Isidoro), y de carácter normativo, las leyes y códigos visigodos (el Código Eurico, el Breviario de Alarico, la Ley
de Teudis, el Código de Leovigildo y el Liber iudiciorum. Hay que destacar el escaso número de los textos
legales visigodos, así como el carácter poco creativo u original de los mismos. En ellos, más que una labor
creadora de leyes, se aprecia una tarea de selección, recopilación o simplificación de leyes preexistentes.
- Leges Theodoricianae (edicto de Teodorico): las leyes debieron ser dictadas para resolver los problemas
surgidos entre galo-romanos y visigodos en torno al reparto de tierras. De aplicación común. Este texto no nos
ha llegado, lo conocemos porque el obispo Sidonio Apolinar se ha referido a su contenido.
- El Código Eurico: se trata del primer texto legal cuya paternidad visigoda no ofrece duda, que tuvo vigencia
tanto en el reino de Tolosa como, posteriormente, en el de Toledo. Se le considera como un monumento de
Derecho romano vulgar. La obra regula cuestiones de Derecho privado, penal y procesal. Destaca por la
sencillez y simplicidad de sus normas.

8
En cuanto a las fuentes del Derecho canónico, se llaman cánones cuando proceden de los Concilios y epístolas cuando proceden del
Papa. Debemos destacar a San Braulio (obispo de Zaragoza) y a dos arzobispos de Sevilla, San Leandro y San Isidoro.
- El Breviario de Alarico: se ha conservado íntegro. Reúne el Derecho oficial de las leges y los iura, es decir, las
constituciones imperiales y los escritos de los jurisconsultos. No hay duda de que fue aplicado a los visigodos
cuando estaban en las Galias.
- El Código de Leovigildo: el monarca corrigió determinadas leyes de Eurico, añadió algunas nuevas olvidadas
y excluyó otras que eran superfluas. Adecuación del Derecho contenido en el Código de Eurico a las nuevas
circunstancias, como respuesta a la propia evolución de la sociedad y a sus nuevos problemas.
- El Liber Iudiciorum9: la actividad legislativa de los reyes visigodos, siempre inspirada en el Derecho romano,
va completando o modificando el Código de Leovigildo. El Rey Chindasvinto forma una recopilación, pero quien
da forma definitiva a ésta es Recesvinto. El nuevo código fue promulgado en el año 654 con el nombre de Liber
Iudiciorum, también llamado “libro de jueces”, que será la gran compilación de leyes para godos y romanos,
es decir, el código más perfecto de su época. El Liber se divide en 12 libros, y éstos en títulos y leyes. Por su
ambicioso planteamiento, orden sistemático y riqueza de contenido, este código ha pasado a la historia como
la gran obra legal del reino visigodo. De una parte, recoge el conjunto de leyes antiguas (antiquae), y, por otro
lado, da cabida a algunas leyes de Recaredo a Recesvinto. El Código finalmente reitera la derogación de las
leyes romanas. El Estado visigodo alcanza la cima de su nacionalismo jurídico, de su desprendimiento de la
tradición romana.

9
Este “libro de juicios” es tan importante que, cinco siglos después, el monarca Alfonso X el Sabio publicó un texto que constituía la
traducción de este libro.

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