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Migración Climática en América Latina

El cambio climático está provocando migraciones humanas masivas en América Latina y el Caribe, afectando especialmente a las poblaciones vulnerables debido a fenómenos como sequías, inundaciones y aumento de temperaturas. La migración se ve impulsada por factores económicos, sociales y ambientales, y se prevé que para 2050 haya 17 millones de migrantes climáticos en la región. Es crucial implementar políticas de gestión de riesgos y protección para abordar estos desafíos y mejorar las condiciones de vida de los migrantes.

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Migración Climática en América Latina

El cambio climático está provocando migraciones humanas masivas en América Latina y el Caribe, afectando especialmente a las poblaciones vulnerables debido a fenómenos como sequías, inundaciones y aumento de temperaturas. La migración se ve impulsada por factores económicos, sociales y ambientales, y se prevé que para 2050 haya 17 millones de migrantes climáticos en la región. Es crucial implementar políticas de gestión de riesgos y protección para abordar estos desafíos y mejorar las condiciones de vida de los migrantes.

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Migración / Cambio Climático / Salud

Introducción del marco teórico

A nivel mundial los efectos del cambio climático están provocando procesos de adaptación
económica, política, social y geográfica de las poblaciones. Aspectos como el aumento del nivel del mar y
el clima extremo provocan una movilidad humana y una alteración migratoria (McMichael, 2023).
Actualmente, se identifica la tendencia a transicionar los conceptos de vulnerabilidad, cambio climático,
degradación de la tierra, refugiados y seguridad por los de migración internacional, justicia climática,
sostenibilidad, derechos humanos y reducción del riesgo de desastres (Milán-García et al., 2021).

En América Latina y el Caribe, el cambio climático ha influido directamente en fenómenos


específicos que alteran las rutas migratorias. Entre ellos, el aumento o disminución de las precipitaciones,
exacerbado por los ciclos de El Niño y La Niña, crea una intensificación de los periodos prolongados de
sequía, una grave escasez en el suministro de agua o inundaciones más frecuentes. Por otra parte, el
aumento de las temperaturas medias puede acelerar el deshielo de los glaciares, lo que representa un serio
desafío donde el acceso al agua, ya sea para el consumo o para la producción hidroeléctrica, puede ser
difícil, debido a la contaminación mixta de las aguas que puede provocar este fenómeno entre agua dulce
y salada. América Central y el Caribe son los más afectados por las tormentas tropicales y los huracanes,
mientras que América del Sur se vio particularmente afectada por las inundaciones. Todos estos
fenómenos del cambio climático están relacionados con las migraciones (Kaenzig y Piguet, 2014).

Al respecto, se reconoce que pocos estudios se fundamentan en analizar datos y métodos para el
establecimiento de antecedentes antropogénicos de eventos de cambio climático y movilidad humana
(McMichael, 2023). Por lo que, resulta importante entrelazar “aspectos sociales, factores económicos,
políticos y ambientales que son directa o indirectamente influenciados por el cambio climático” (Laney
et al., 2023, p.2), y que son determinantes para generar migración.

Se prevé que el cambio climático provoque migraciones humanas masivas, incluida la inmigración a
través de fronteras internacionales. La migración se considera parte del proceso de desarrollo, pero
también puede ser una importante estrategia de gestión de riesgos para los hogares, la migración no
gestionada e inesperada relacionada con el clima podría exacerbar una serie de problemas, como el
deterioro de los ecosistemas, la ralentización del desarrollo económico regional, la perturbación de los
derechos humanos y políticos, y el aumento de los conflictos internacionales y la fortificación de las
fronteras (Feng et al., 2010).

1
Los procesos migratorios siguen estando profundamente motivados por factores relacionados con el
orden político y económico, base de una diversificación de las fuentes de ingresos para hacer frente a la
disminución de la productividad y los ingresos agrícolas, la exposición a los riesgos de inundaciones y el
aumento de la salinidad y los medios de subsistencia y para las degradaciones del medio ambiente, como
la erosión del suelo y los cambios en los regímenes de precipitaciones (Kaenzig & Piguet, 2014).

A modo de ejemplo, Laney et al. (2023) menciona que “el aumento de calor puede afectar la
capacidad trabajar fuera y así poder ganarse la vida y comprar suficiente comida en una situación ya
precaria economía o frente a condiciones de salud preexistentes, que podrían influir en la decisión de
emigrar” (p.15). Es relevante recalcar que, los grupos humanos más vulnerables son también los que están
más expuestos a los efectos del cambio climático, de ahí se deriva que la mayor cantidad de emigrantes
provengan de bajos estratos sociales.

Por tanto, el objetivo del estudio es conectar evidencia local en América Latina y el Caribe que
pueda contribuir a los debates globales y locales actuales sobre el enfoque de la protección y el bien
superior de niños, niñas y adolescentes en situación migratoria, el contexto de cambio climático y la salud
en la región.

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Resultados y Discusión

Mediante una investigación bibliográfica y la identificación de pruebas científicas, se reconoce que el


cambio climático ha sido incrementado por fuentes antropogénicas, es decir, por actividades humanas
generadoras de emisiones de dióxido de carbono ( CO 2 ), lo cual se puede reflejar en la figura 1. Es
importante mencionar que, por medio de esta ilustración, se puede inferir que aún las personas mantienen
una alta dependencia de combustibles fósiles para el desarrollo productivo de una zona, dado que el
dióxido de carbono es uno de los compuestos principales que se liberan a la atmósfera en el sector
industrial y de transporte.

Figura 1

Aumento de la concentración mensual de CO 2 en la atmósfera, 1980-2019 (en partes por millón).

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de datos del
Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS), el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielos
(NSIDC) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

De conformidad con lo anterior, se destaca que según Bárcena et al., (2020) “la temperatura
media mundial aumentó 0,85 °C (entre 0,65 °C y 1,06 °C3 ) de 1880 a 2012, y hay indicios de que las
últimas tres décadas han sido progresivamente más cálidas” (p.44), reflejado en la figura 2. Como punto
importante se destaca que, a partir de este gráfico se identifica la tendencia de que al pasar de los años la
temperatura de la Tierra se incrementa cada vez más, lo cual evidencia un problema mundial que afecta
directamente a los aspectos ambientales, sociales y económicos de un país.

3
Figura 2

Anomalías de la temperatura combinada de la superficie terrestre y oceánica con respecto al período


1951-1980, 1880-2018a (en grados centígrados).

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de datos del
Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS), el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielos
(NSIDC) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

A raíz de este problema mundial, se deriva la migración de poblaciones a causa del clima y los
efectos secundarios que este puede provocar en las comunidades. En el marco de América del Sur, el
cambio climático se resalta a través del “aumento y la intensidad de los desastres naturales repentinos,
como las sequías, las temperaturas extremas y las fuertes lluvias” (Warn y Adamo, 2014), efectos
vinculantes que provocan una movilidad de poblaciones.

Aunado a lo previo, se alude a que el problema por desplazar personas, ya sean niños, niñas,
adolescentes o adultos no termina al movilizarlos hacia un lugar, en donde no posean un riesgo inmediato
como los antes mencionados. Debido a que, la adaptación que tienen que presentar estas poblaciones
provoca una serie de vulnerabilidades en cuanto a oportunidades de empleo, hogar, salud, educación, así
como el suministro de alimento. Por tanto, actualmente, se debe buscar y propiciar una migración
internacional, la cual reduzca el riesgo de desastres y vele porque los derechos humanos se cumplan
alrededor del mundo.

Un hecho relevante a nombrar es la migración laboral internacional en el departamento de


Chinandega en el noroeste de Nicaragua mediante los vínculos de cambio climático, producción agrícola
de pequeña escala y género, dado que esta nación “es el cuarto país del mundo más afectado por

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fenómenos meteorológicos de todo tipo” (Velázquez et al., 2016, p.47); una de las consecuencias
principales que presenta la zona es la disponibilidad de agua para sus actividades productivas. Es
destacable que, dado estos factores, un gran porcentaje de la población emigra hacia otros países en
búsqueda de mejores oportunidades, lo cual se identifica en la tabla 1.

Con base en esta tabla, se reconoce que hay un parámetro incidente en la migración de esta zona,
el cual es el género. Dado que de acuerdo con la información presentada se observa que las mujeres se
desplazan en mayor porcentaje a países como El Salvador y Costa Rica, zonas más cercanas a Nicaragua,
a comparación de EEUU y España; a comparación de los hombres, los cuales si migran hacia EEUU y
otros países en mayor porcentaje en comparación con las mujeres. Este comportamiento se da, ya que
existe una separación distinguida en las labores de una mujer y un hombre, es decir, la mujer tiene
mayores responsabilidades en casa y con sus hijos, por lo cual no puede migrar lejos, ya que el tiempo de
retorno va a hacer mayor; mientras que el hombre emigra, y solo se preocupa por trabajar (Velázquez et
al., 2016).

Tabla 1

Destinos migratorios de mujeres – jefas y hombres – jefes

El Salvador Costa Rica Guatemala EEUU España Otro


Hombres 31% 42% 0% 25% 0% 3%
Mujeres 47% 42% 5% 0% 5% 0%

Fuente: Velázquez et al., (2016).

Aunado a este caso, se menciona que, al analizar un caso migratorio de una comunidad o país, se
debe estudiar de forma integral, en otras palabras, unificando los aspectos económicos, sociales y
ambientales, lo cual se puede ver reflejado en el caso antes mencionado, ya que la causa migratoria de las
poblaciones no es generada únicamente por los efectos del cambio climático, sino que también persisten
problemas económicos, como lo es el acceso a parcelas para la producción agrícola, así como la
discriminación de género que se efectúa en esta zona (Velázquez et al., 2016).

La crisis del cambio climático ha profundizado problemáticas sociales ya existentes


desencadenando fenómenos de migraciones climáticas. Se estima que para 2050 existan 17 millones de
migrantes climáticos en América Latina y el Caribe, debido a su alta exposición de fenómenos de cambio
climático y sus impactos negativos. Las causas más comunes de desplazamiento migratorio se deben a

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contaminación, desastres naturales repentinos, aumento del nivel del mar, sequías, degradación de suelos,
agotamiento de recursos entre otros (Mijangos Aguilera, 2023).

Cambios en el acceso a recursos ambientales y economía política más deficiente, dan paso a crear
análisis sobre las causas de la migración y sus implicaciones. Países como Honduras y Perú existe un alto
índice de emigraciones a causa de limitaciones en acceso a recursos naturales y desigualdades de poder
local. A diferencia de México, donde las migraciones de mexicanos no tienen un vínculo directo con el
cambio climático y las razones migratorias son forzadas por temas sociales o económicos (Velázquez et
al., 2016).

Una de las causas de la migración forzada será la falta de alimentos en países pobres, significando
una problemática debido a que la migración sigue siendo hacia países pobres que tampoco cuentan con
conocimientos agrícolas. Principalmente porque en su mayoría son ciudades medianas o grandes,
consumidoras de producto agropecuario y no productoras de los mismos (Altamirano Rua, 2014).

La escasez de alimentos en ruta migratoria da paso a la desnutrición y la inseguridad alimentaria,


en conjunto con la disminución de la calidad y cantidad del agua por razones de deterioro ambiental,
contribuyen a la aparición de diarrea, la cuál es una de las principales causas de mortalidad. Así mismo,
cambios de climas abruptos causa o influyen en enfermedades pulmonares y respiratorias (Altamirano
Rua, 2014).

La población más vulnerable ante estos cambios son los niños y niñas migrantes, que pueden
verse más afectados en ruta migratoria. Esto se agrava a falta de servicios de salud, aumentando el nivel
de mortalidad y morbilidad entre esta población. Anudado a esto, las poblaciones migratorias en su
totalidad se exponen a nuevas enfermedades de las cuales no existían o eran una problemática en los
países de procedencia (Altamirano Rua, 2014).

Los trabajadores migrantes tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades y muerte relacionadas
con el calor durante los eventos de calor extremo. Deben ser atendidos en centros de salud, sin embargo,
esto resulta un factor de riesgo debido a la exposición de los pacientes y diagnósticos erróneos, retrasos
en el diagnóstico o tratamientos inadecuados para estas enfermedades por parte de los médicos (Laney et
al., 2023).

Así mismo, el estrés involucrado en cada etapa del proceso migratorio también puede tener
consecuencias para la salud mental de los migrantes. Incluyendo malas condiciones socioeconómicas que
experimentan durante este proceso debido a deficiencia de viviendas, salarios bajos o desempleo, riesgos

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ocupacionales y el acceso limitado a alimentos pueden producir deterioros en la salud (Laney et al.,
2023).

En el Caribe, los patrones insostenibles de producción y consumo ejercen cada vez más presión
sobre recursos como la tierra, el agua y la biodiversidad. La falta de atención a estos factores puede tener
graves consecuencias ambientales y socioeconómicas. En lo que respecta a la exposición de los
asentamientos al efecto de la subida del nivel del mar y a los huracanes, las Bahamas, Cuba, Haití,
Jamaica y la República Dominicana son territorios no preparados, por lo que la vulnerabilidad es mayor y
crean un aumento descontrolado de asentamientos informales principalmente por migraciones a causa de
la gravedad de los fenómenos meteorológicos extremo (Bárcena et al., 2020).

Por otro lado, respecto a la gestión de riesgos, los países latinoamericanos no cuentan con un
sistema seguro y de calidad que permita reducir riesgos. Por ejemplo, hay gran deficiencia respecto a la
implementación de políticas relacionadas a la gestión de riesgos ambientales con pautas, acciones y
decisiones claras que les permita actuar ante una posible emergencia. Así mismo, no hay oportunidades
como fondos nacionales que permitan financiar o utilizarse en respuesta a desastres (Bárcena et al., 2020).

Los países al recibir una gran cantidad de personas migrantes, como consecuencia enfrentan
mayores diferencias culturales en la gobernabilidad local y estatal lo que implica mayor informalidad,
caos y actividades delictivas por falta de asentamientos migratorios y por el gran flujo de migrantes
(Altamirano Rua, 2014).

Conclusiones

Se ha vuelto fundamental abordar los efectos del cambio climático sobre migración, considerando
de gran importancia crear enfoques de estudio en salud, trabajo, seguridad y alimentación en América
Latina y el Caribe. Es necesario implementar planes de gestión de riesgos que permitan garantizar
protección a aquellas personas que se ven forzadas o se encuentren en ruta de migración a otros países de
la región.

El futuro de las migraciones climáticas o forzadas dependerá principalmente de medidas, planes o


estrategias políticas o de gestión de riesgos a nivel nacional en los países o a nivel regional para hacer
frente ante las consecuencias y vulnerabilidades a las cuales se enfrentan las personas migrantes. Deben
abarcarse interrogantes y soluciones ante escenarios inciertos, pero predecibles del cambio climático, los
migrantes y las consecuencias por las cuales se someten en las rutas de migración.

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Los países deben estar preparados para atender fenómenos climáticos y grupos de migrantes que
afectan gran parte de las regiones de América Latina y el Caribe. El cambio climático y la migración ya
representan una amenaza en el mundo. Es de gran importancia establecer políticas complejas y que
respondan y hagan frente a los efectos de este, con planificaciones para la adaptación y riesgos, así como
planes de desarrollo que mejoren las experiencias de los migrantes durante su plazo de movilidad.

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Bibliografía

Altamirano Rua, T. (2014). Refugiados ambientales: cambio climático y migración forzada (Primera

edición). Fondo Editorial, Pontificia Universidad Católica del Perú.

Bárcena, A., Samaniego, J., Peres, W., & Alatorre, J. E. (2020). La emergencia del cambio climático en

América Latina y el Caribe ¿Seguimos esperando la catástrofe o pasamos a la acción? Naciones Unidas.

Feng, S., Krueger, A. B., & Oppenheimer, M. (2010). Linkages among climate change, crop yields and

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