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Cambios sociales y movimiento obrero

El documento analiza los cambios sociales originados por la Revolución Industrial, destacando la transformación de una sociedad rural a una urbana e industrial, así como el surgimiento y desarrollo del movimiento obrero. Se describen las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, la predominancia de la burguesía y las bases ideológicas del socialismo y anarquismo. Finalmente, se aborda la formación de la I Internacional y las tensiones internas entre diferentes corrientes ideológicas dentro del movimiento obrero.

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Cambios sociales y movimiento obrero

El documento analiza los cambios sociales originados por la Revolución Industrial, destacando la transformación de una sociedad rural a una urbana e industrial, así como el surgimiento y desarrollo del movimiento obrero. Se describen las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, la predominancia de la burguesía y las bases ideológicas del socialismo y anarquismo. Finalmente, se aborda la formación de la I Internacional y las tensiones internas entre diferentes corrientes ideológicas dentro del movimiento obrero.

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Tema 5 Los cambios sociales.

Orígenes y desarrollo del movimiento obrero

1 Una sociedad urbana e industrial


La nueva sociedad se definía por la concentración de población en ciudades y por el predominio de
la actividad industrial.
1.1 La ciudad como centro de la nueva sociedad
El mundo industrializado fue un mundo de ciudades que crecieron a ritmo vertiginoso. El primer
país en conocer este cambio fue Reino Unido.
Londres fue un claro ejemplo de esta transformación, ya que en 1750 su población había alcanzado
los 700k habitantes y en 1800 tenía 1M siendo la ciudad más poblada del mundo y en 1850 tenía
mas de 2,5M de habitantes. Esto pasó lo mismo en otras ciudades del resto de Europa.
Esto sucedió porque las ciudades permitieron el crecimiento derribando las murallas. En los
ensanches vivían los burgueses, alejados de los obreros, los cuales vivían en la periferia en barrios
industriales que carecían de servicios básicos. Esta concentración y forma de vida de la clase obrera
contribuyó a la toma de conciencia de la clase obrera.
1.2 Una sociedad industrial
Había tres tipos de sociedades:
- Sociedades rurales industriales: La mayor parte de la población se dedicaba a la agricultura, otro
grupos importantes eran los comerciantes, artesanos y profesionales liberales. En él, un pequeño
grupo de terratenientes poseía la mayoría de la tierra, y los poderes político, social y económico.
- Sociedades rurales evolucionadas: La actividad básica era la agricultura de mercado. Los
miembros de estas sociedades querían tecnificar las labores agrícolas para el aumento de la
productividad y las tierras pertenecían a las personas que poseían el poder económico.
- Sociedades urbanas: Eran aquellas que se habían industrializado y se había producido un éxodo
rural. Estas sociedades se situaban en las áreas económicamente activas de los países. Y estaban
formadas por tres grandes grupos (la burguesía industrial, las clases medias y el proletariado)

2 El predominio burgués
La burguesía fue el grupos social más poderoso en la sociedad industrial. No formaba una sociedad
homogénea, sino que en ella existían diferencias notables de mentalidad, formas de vida y riquezas.
La burguesía obtenía sus rentas de la industria y la agricultura.

2.1 La forma de vida de la nueva élite social


La cúspide de la sociedad estaba formada por parte de la aristocracia, que fue perdiendo influencia,
y la alta burguesía.
La nueva élite basaba su primacía en la propiedad y la riqueza, por lo que se les llamó plutocracia.
A este grupo solo tenían acceso los más ricos y se excluían los que no poseyeran suficiente
patrimonio. Su estilo de vida opulento y ostentoso imitaba a la antigua nobleza. Sin embargo, había
grandes diferencias entre la antigua nobleza y la alta burguesía. Esta última apostaba por el progreso
económico, dirigía sus negocios y hacía alarde de que su riqueza procedía del esfuerzo individual.
Su ética se resumía en el ahorro, la importancia de la vida familiar y la dignidad del trabajo y el
esfuerzo. El papel de este grupo fue decisivo, ya que invirtió mucho capital en la industria.

2.2 La forma de vida de las clases medias


El término clases medias comenzó a utilizarse en RU para designar a la gente que no pertenecía ni a
la gran burguesía ni al proletariado. Estos grupos fueron los que encarnaron el estilo de vida
burgués. La burguesía media era dueña de pequeños negocios, lo que les permitía llevar una vida
desahogada pero sin lujos. Sus miembros dedicaban todo su tiempo al trabajo y no al ocio. La clase
media baja o pequeña burguesía vivía de su trabajo. Eran asalariados y funcionarios y tenían escaso
poder económico, aunque solían guardar las apariencias. Estos participaron activamente en las
luchas políticas y sociales.
3 La clase obrera y los problemas sociales de la industrialización
Los efectos más notables de la Revolución Industrial fueron las penosas condiciones de trabajo y de
vida de la clase obrera.

3.1 La formación de la clase obrera


Los orígenes del proletariado fueron muy diversos:
- Los campesinos que no habían sido capaces de sustentarse tras la pérdida de tierras y cuyo trabajo
seguía siendo la agricultura ya no eran necesarios debido a las máquinas.
- Los empleados del sistema del trabajo a domicilio, que non pudieron hacer frente a la competencia
de las fábricas.
- Los artesanos provenientes de los gremios tuvieron que cerrar sus talleres.
La introducción de las máquinas en el proceso productivo dio origen a la clase obrera.

3.2 Condiciones de trabajo


Las condiciones de trabajo en la industria eran muy duras, ya que las empresas tenían como
objetivo sacar el máximo beneficio por encima de cualquier cosa. Las características comunes a
todos los trabajadores de la industria eran:
- Largas jornadas laborales (14-16h)
- Disciplina estricta con castigos físicos
- Supresión de los descansos
- Despido libre e inexistencia de subsidios
- Ausencia de derechos sindicales y laborales
- Las fábricas impusieron unas condiciones de trabajo más duras que las que tenían trabajando
como agricultores

3.3 El trabajo infantil y femenino


Antes de la Revolución Industrial, mujeres y niños trabajaban en todo tipo de tareas en el campo, la
escolarización era poco común y la mayoría de familias necesitaban el trabajo infantil para vivir,
por lo que todos en la familia trabajaban en pequeños talleres domésticos, en los que habían tareas
para hombres y tareas para mujeres. Con la industrialización las mujeres adquirieron mayor
presencia en algunos trabajos como el servicio doméstico, la industria textil y las minas en las que
realizaban las mismas jornadas de trabajo de los hombres, sin embargo, sus salarios eran mucho
más bajos que el de los hombres.
Había una opinión general favorable al trabajo infantil, ya que creían que era bueno para los niños.
Estos realizaban largas jornadas de trabajo y recibían salarios más bajos que los de los adultos. La
legislación protectora de la infancia fue escasa, aunque a la práctica, realmente era nula.

4 Las bases ideológicas del movimiento obrero


4.1 El socialismo utópico
Los primeros socialistas denunciaron la miseria del proletariado y propusieron formas de vida y
trabajo alternativas. Estos pensadores fuero llamados utópicos ya que no tenían en cuenta la lucha
social entre patronos y obreros. Los socialistas obreros compartían estas ideas:
- Pretendían crear una sociedad ideal a la que llegarían de forma pacífica en la que se viviera en paz,
armonía e igualdad
- Daban gran importancia a la solidaridad, filantropía y amor fraternal
- Defendían las novedades de la industria pero no sus efectos sobre los obreros
Sus principales ideólogos fueron:
- Saint Simón, que pensaba que la nación debía ser un gran taller en el que propietarios y
trabajadores debían ser dirigidos por los más capaces, elegidos democráticamente.
- Charles Fourier, que odiaba la empresa industrial capitalista , ya que creía que era la causante de la
explotación y miseria de la case obrera, por lo que propuso igualdad y formaciones cooperativas
autosuficientes llamadas falansterios.
- Robert Owen, que aplicó medidas para mejorar las condiciones de sus trabajadores.

4.2 El socialismo marxista


El marxismo o socialismo científico fue elaborado por Karl Marx y Friedrich Engels, que
publicaron juntos el Manifiesto del Partido Comunista, un resumen de su doctrina política y social,
la cual se centraba en que la sociedad no había sido más que la historia de la lucha de clases, la cual
es el motor del cambio social en la historia.
Según los marxistas, las relaciones sociales derivadas de la producción determinan la estructura
socioeconómica de cada una de las etapas de la historia, llamadas modos de producción.
En la época de Marx se estaba desarrollando el modelo de producción capitalista, en el cual había
dos clases: la burguesía y el proletariado, las cuales luchaban. La burguesía quedó anclada en las
contradicciones del sistema capitalista, lo que llevaría a la destrucción de este sistema
El trabajo más importante de Marx fue El Capital, en el que se planteaba que hay una gran
diferencia entre lo que el obrero produce y lo que le pagan, a esta diferencia le denominaba
plusvalía y, cuanto más alta fuera esta plusvalía, mayor sería la explotación del trabajador.
El socialismo marxista creía en la conquista violenta del poder por el proletariado, la sustitución del
sistema capitalista y la transformación del Estado en una dictadura del proletariado hasta alcanzar la
sociedad comunista, en la que el Estado no sería necesario.
El marxismo fue la base ideológica de los movimientos revolucionarios posteriores.

4.3 El anarquismo
La gran teoría revolucionaria de base obrera fue el anarquismo. Su primer ideólogo fue Joseph
Proudhon, pero el principal teorizador del anarquismo fue Bakunin, quien defendía la rebelión
espontánea contra la sociedad capitalista y el Estado. La doctrina anarquista pretendía promover la
acción de todos los sectores oprimidos de la sociedad y la eliminación total del Estado.

Socialistas y anarquistas pretendían alcanzar la sociedad comunista sin clases ni Estado pero
querían usar diferentes estrategias. Para los anarquistas se debía suprimir inmediatamente el Estado,
mientras que para los marxistas el Estado se debía primero conquistar para posteriormente
eliminarlo. Por eso, los anarquistas calificaron a los marxistas como autoritarios y centralistas
mientras que se autodefinían como antiautoritarios y federalistas.

5 Orígenes y desarrollo del movimiento obrero


5.1 Los precedentes: de las friendly societies al ludismo
Desde el siglo XVIII existían asociaciones llamadas asociaciones fraternales, que eran clubes
sociales cuya finalidad era hacer cumplir las leyes para la protección del obrero. Estos fueron
evolucionando hacia los sindicatos. Las unions o asociaciones de trabajadores y los clubes de
reforma política se extendieron por Reino Unido.
El primer ministro William Pitt, ante el temor de motines populares, promovió las Combination
Laws, que prohibieron las asociaciones con fines laborales. Estas estuvieron en vigor hasta 1824,
cuando el parlamento sacó la ley de libre asociación.
Durante los años de prohibición, los sindicalistas organizaban motines clandestinos contra las
máquinas (ludismo). Los motines ludistas se extendieron por toda la sociedad europea agitándola.
Su nombre deriva de un personaje ficticio llamado Ned Ludd, en el nombre en el cual se firmaban
las protestas y motines. Los motines ludistas más destacados se produjeron en zonas donde
abundaban los oficios que peligraban a consecuencia de las máquinas.

5.2 El sindicalismo en Reino Unido: la larga lucha por la libertad de asociación


En 1819 se produjo en Manchester la masacre de Peterloo en la llanura de Saint Peter, donde se
congregaron más de 100k personas para manifestarse de forma pacífica contra la ley que subía el
precio del pan. Sin previo aviso, el ejército actuó matando a 11 personas y dejando casi 200 heridos.
La represión produjo en todo el país un movimiento de solidaridad con las víctimas, lo que
favoreció a la toma de conciencia de la situación de la clase obrera. Este clima obligó al gobierno a
legalizar las asociaciones obreras (no sindicatos) y sacar otras leyes que ilegalizaban las huelgas.
Desde 1830, se intentó formar una gran unión sindical, lo que se consiguió gracias a Robert Owen.
En 1834 se fundó el Grand National Consolidated Trades Union, que animaba a los obreros a hacer
con el control de las fábricas, aunque este desapareció poco después. Este fracaso hizo que muchos
se pasaran al cartismo, un movimiento de carácter político que reclamaba derechos como el sufragio
universal, la retribución económica a los diputados y la jornada laboral de 8h. Este nombre procede
de la Carta del Pueblo, un documento presentado al parlamento británico donde se incluían
peticiones de las clases bajas. Sus peticiones fueron rechazadas y se convocaron huelgas y actos
violentos. El fracaso del cartismo llevó al movimiento sindical hacia una vía pacífica y de
negociación. Durante los años siguientes se crearon sindicatos, que fueron legalizados entre 1871 y
1875.

5.3 El sindicalismo en el resto de Europa


Francia
En Francia ya existían asociaciones de trabajadores , sin embargo, estas asociaciones fueron dando
paso a los sindicatos, que cada vez fueron más numerosos. Las huelgas, motines y actos violentos
terminaron en luchas callejeras reprimidas por el ejército. En esta época, los sindicatos eran todavía
ilegales por lo que se detenían a más de 200 trabajadores al año por formar parte de estos, por lo
que los sindicatos se camuflaban como sociedades de ayuda mutua. Los sindicatos se legalizaron en
1884 con la ley de asociaciones.

Alemania
En Alemania, el movimiento sindical se desarrolló con lentitud. Las primeras asociaciones se
crearon en 1830 y entre 1830 y 1848 se introdujeron las ideas socialistas y comunistas entre la
gente. Hasta 1860 eran ilegales las asociaciones obreras, hasta que la ley de libertad francesa
influyó en el gobierno alemán, que aprobó una ley de libertad de asociación. Hubieron tres tipos de
sindicatos en la década de 1860:
- Las uniones socialistas, que eran las más numerosas e influyentes.
- Los sindicatos liberales, que deseaban imitar el modelo británico
- Los sindicatos cristianos, que no cuestionaban el orden social y buscaban la armonía entre
patronos y obreros.
Los sindicatos eran tolerados, sin embargo, no fueron legales hasta el 1918.

España e Italia
En España e Italia el movimiento obrero fue tardío y estuvo relacionado con los inicios de la
industrialización, por lo que se localizó solo en ciertas regiones.
En España los primeros movimientos obreros imitaron al ludismo y en 1840 se creó la Asociación
de Protección Mutua de Tejedores de Algodón, que llegó a tener 50k afiliados. Durante 1840 y 1850
hubo muchos conflictos laborales, pero no fue hasta 1868 cuando el movimiento obrero ganó
importancia. Los sindicatos se legalizaron en 1887 con la ley de asociaciones.
En el caso de Italia las luchas sindicales empezaron cuando se extendió el movimiento obrero al
resto de Europa y América.
6 La I Internacional
La idea de formar una organización obrera internacional se materializó con la formación de la
Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT)

6.1 Orígenes, formación y objetivos


El origen de esta I Internacional fue la reunión celebrada en Londres entre líderes obreros con
motivo de la visita a la Exposición Universal de Londres. La preparación comenzó en 1864 y se
fundó finalmente en verano de ese mismo año en Londres. En la AIT, los exiliados tuvieron un
papel muy importante. Se le encargó a Marx la redacción del manifiesto inaugural y el lema de la
AIT, que se haría pronto famoso (¡Proletarios de todos los países, uníos!)
El manifiesto inaugural hacía un balance de la condición obrera y alentaba a ala conquista del poder
político por el proletariado. Los estatutos de la AIT establecían la creación de un consejo general
con secciones locales y federales.

6.2 Problemas internos y división ideológica


Frente al sector más autoritario dirigido por Marx y Engels, que pretendía reforzar el consejo
general, surgió un movimiento que defendía la autonomía de las organizaciones locales y nacionales
y que veía mejor el antiautoritarismo de Bakunin, por lo que las discrepancias fueron en aumento y
la revolución se radicalizó hacia los extremos de Marx y Bakunin cuando Bakunin ingresó en la I
Internacional.
Marx y Bakunin mostraron su primera discrepancia grave cuando Bakunin propuso abolir el
derecho a la herencia, algo que Marx rechazó. Pero lo que llevó a la verdadera ruptura fue el
rechazo de Bakunin a la intervención en la política ya que Marx pensó en apoyar la organización de
un partido obrero opuesto a los burgueses.
En 1871 estalló en París un movimiento revolucionario llamado La Comuna, que fue un
movimiento patriótico contrario a la paz entre Francia y Prusia, y que, sin embargo, pronto se
convirtió en una revolución proletaria. El fracaso de La Comuna formalizó los enfrentamientos
entre Marx y Bakunin, ya que Bakunin valoraba positivamente su carácter espontáneo y popular y
creía que tendría efectos beneficiosos sobre los demás movimientos revolucionarios.
Estas diferencias fueron el detonante del choque frontal entre ambas tendencias, por lo que, en
1872, se decidió expulsar a Bakunin y trasladar el Congreso de la AIT a Nueva York.

6.3 El final de la I Internacional


Varios países abandonaron el Consejo General y decidieron formar una nueva Internacional
antiautoritaria basada en el anarquismo de Bakunin. Esta ruptura y la creciente fuerza de las
organizaciones obreras nacionales debilitaron la posición de Marx, por lo que el movimiento obrero
fue abandonando el carácter internacional, por lo que la AIT fue extinguiéndose lentamente y poco
después se declaró su disolución.

7 La II Internacional
A finales del siglo XIX, a la vez que la industria avanzaba, el mundo obrero entró en una nueva fase
que se caracterizó por el aumento del número de sindicatos, la expansión del socialismo y la
implantación de partidos socialistas., lo que se plasmó en la II Internacional

7.1 La expansión del movimiento obrero: partidos y sindicatos socialistas


El aumento del número de trabajadores industriales, unido a la expansión del socialismo, tuvo como
consecuencia la formación y expansión de los partidos socialistas y de las organizaciones sindicales
nacionales.
Uno de los primeros fue el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que adoptó un programa
revolucionario marxista sin renunciar a su lucha parlamentarista para conseguir mejoras en las
condiciones de vida de los trabajadores y lograr reformas democráticas.
Las décadas finales del siglo XIX fueron clave en la fundación de otros partidos socialistas y el
aumento de las fuerzas obreras se tradujo en el impulso de los sindicatos.

7.2 Tendencias y divisiones en el seno del socialismo


Los partidos socialistas no presentaban uniformidad ideológica a pesar de la influencia teórica de la
ideología marxista. El socialismo fue adquiriendo una impronta parlamentaria y favoreció la vía
reformista, pacífica y no revolucionaria. A finales del siglo XIX se perfilaron tres tendencias:
-La revisionista, que negaba que el sistema capitalista estuviera cerca de sus fin y también que el
cambio social solo pudiera lograrse mediante la lucha de clases y revolución. Por el contrario, creía
que la transición al socialismo era posible solo por la vía parlamentaria, por lo que pensaba que el
socialismo no se impondría violentamente sino por medio de reformas, por lo que debía aliarse con
partidos burgueses de izquierda.
- La izquierdista, que defendía la lucha de clases y la revolución como únicas vías al socialismo.
Estaba dirigido por Rosa Luxemburgo y Lenin y englobaba al ala más revolucionaria.
- La centrista, que era mayoritaria. En ella, algunos querían abandonar los dogmas marxistas y otros
no, sin embargo, ninguno quería suprimir las prácticas reformistas.

7.3 De la fundación a la crisis de la II Internacional


La II Internacional se fundó en el Congreso de 1889 en París. Esta, adoptó una clara orientación
marxista, por lo que excluyó a los anarquistas. En 1900 se creó un Buró Socialista Internacional en
la que cada país tenía representación.
Entre sus objetivos estaba lograr una legislación laboral favorable para los trabajadores (jornada de
8h, sin trabajo infantil y derecho de huelga) y también instituyó el Día Internacional del Trabajo
como fiesta reivindicativa.
A comienzos del siglo XX, hubieron intensos debates sobre cuestiones como el revisionismo, las
colonias o la guerra. El estallido de la I Guerra Mundial mostró la impotencia del socialismo para
oponerse a la guerra. La ruptura definitiva se produjo con el triunfo en Rusia de la revolución
bolchevique y la decisión comunista de fundar una nueva internacional, la III Internacional
Comunista.

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