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Definición y significado del feminismo

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¿Qué es el feminismo?

Una guía completa para principiantes


A lo largo de los últimos años, la palabra feminismo ha ido tomando relevancia en muchos
contextos, en algunos de ellos rodeada de una connotación negativa
Tras el #MeToo, ‘Un violador en tu camino’, las movilizaciones cada vez más multitudinarias del
8-M o los casos de violaciones grupales como el de ‘la Manada’, el feminismo se ha ido
ganando poco a poco un espacio en nuestra realidad cotidiana y en los medios de
comunicación. A pesar de ello, es un concepto con un largo recorrido histórico del que todavía
muchas personas desconocen su significado y al que otorgan connotaciones negativas.
¿Sabemos realmente lo que quiere decir? Repasamos, con motivo del 8-M, la definición de
este concepto tan a la orden del día y a la vez tan malinterpretado.

Definición de feminismo
A lo largo de los últimos años, la palabra feminismo ha ido tomando relevancia en muchos
contextos, en algunos de ellos rodeada de una connotación negativa, hasta hacerse un hueco
en cualquier debate político o de bar. El feminismo no es odiar a los hombres, ni querer la
supremacía de las mujeres. No es una moda, aunque efectivamente, está de moda, es mucho
más que eso. La Real Academia Española (RAE) define el feminismo como “el principio de
igualdad de derechos de la mujer y el hombre así como el movimiento que lucha por la
realización efectiva en todos los órdenes del feminismo”. Aún así, todavía hay cierta
reticencia a declararse abiertamente feminista o a apoyar esta ideología por parte de algunos
grupos a causa del desconocimiento de su significado.

No es un antónimo de 'machismo'
El feminismo no busca la superioridad de la mujer respecto al hombre, sino que es la ideología
que defiende la igualdad en aspectos sociales, culturales y económicos entre ambos sexos. A
pesar de ello, la similaridad semántica de la palabra con el concepto de machismo hace que en
muchas ocasiones adquiera un significado incorrecto en el que se la considera una especie de
‘antónimo’ de esta. En ese sentido, el error de interpretación más habitual del concepto
‘feminismo’ lo hace adoptar el significado que actualmente ostenta la palabra ‘hembrismo’.

El ‘hembrismo’, que no es un concepto recogido todavía por la RAE, es popularmente conocido


como la palabra equivalente al machismo aunque en sentido contrario. Así, el ‘hembrismo’
impulsa la preponderancia de la mujer, mientras que el machismo privilegia al hombre y
ninguno de los dos apuesta por la igualdad de género. Esta idea también suele vincularse al
concepto de la misandria, que es el desprecio a los varones.

El feminismo en la historia

sociedad
reivindicación del 8-m

¿qué es el feminismo? una guía completa para principiantes


a lo largo de los últimos años, la palabra feminismo ha ido tomando relevancia en muchos
contextos, en algunos de ellos rodeada de una connotación negativa
manifestación del 8-m del año pasado.
manifestación del 8-m del año pasado. / david castro

begoña gonzález

por qué confiar en el periódico


barcelona - jueves, 04/03/2021 - 18:15
tras el #metoo, ‘un violador en tu camino’, las movilizaciones cada vez más multitudinarias del
8-m o los casos de violaciones grupales como el de ‘la manada’, el feminismo se ha ido
ganando poco a poco un espacio en nuestra realidad cotidiana y en los medios de
comunicación. a pesar de ello, es un concepto con un largo recorrido histórico del que todavía
muchas personas desconocen su significado y al que otorgan connotaciones negativas.
¿sabemos realmente lo que quiere decir? repasamos, con motivo del 8-m, la definición de este
concepto tan a la orden del día y a la vez tan malinterpretado.

definición de feminismo
a lo largo de los últimos años, la palabra feminismo ha ido tomando relevancia en muchos
contextos, en algunos de ellos rodeada de una connotación negativa, hasta hacerse un hueco
en cualquier debate político o de bar. el feminismo no es odiar a los hombres, ni querer la
supremacía de las mujeres. no es una moda, aunque efectivamente, está de moda, es mucho
más que eso. la real academia española (rae) define el feminismo como “el principio de
igualdad de derechos de la mujer y el hombre así como el movimiento que lucha por la
realización efectiva en todos los órdenes del feminismo”. aún así, todavía hay cierta
reticencia a declararse abiertamente feminista o a apoyar esta ideología por parte de algunos
grupos a causa del desconocimiento de su significado.

no es un antónimo de 'machismo'
el feminismo no busca la superioridad de la mujer respecto al hombre, sino que es la ideología
que defiende la igualdad en aspectos sociales, culturales y económicos entre ambos sexos. a
pesar de ello, la similaridad semántica de la palabra con el concepto de machismo hace que en
muchas ocasiones adquiera un significado incorrecto en el que se la considera una especie de
‘antónimo’ de esta. en ese sentido, el error de interpretación más habitual del concepto
‘feminismo’ lo hace adoptar el significado que actualmente ostenta la palabra ‘hembrismo’.

el ‘hembrismo’, que no es un concepto recogido todavía por la rae, es popularmente conocido


como la palabra equivalente al machismo aunque en sentido contrario. así, el ‘hembrismo’
impulsa la preponderancia de la mujer, mientras que el machismo privilegia al hombre y
ninguno de los dos apuesta por la igualdad de género. esta idea también suele vincularse al
concepto de la misandria, que es el desprecio a los varones.

unas estudiantes durante la manifestación del 8-m del 2019 / albert bertran
el feminismo en la historia
el concepto engloba una serie de movimientos, cuyo origen es “tan lejano como podamos
encontrar luchas de mujeresprimero individuales en el seno de las ilustradas tertulias sobre la
razón en el siglo xviii, más tarde de grupo como el sufragismo”, asegura mariela fargas
peñarrocha, profesora titular de historia moderna de la universidad de barcelona.

así, es fácil adivinar que el feminismo no es un concepto unitario sino que engloba diferentes
modalidades de una lucha que comparte un mismo fin. “los feminismos procuran la
visibilización y la transformación de las formas de opresión, dominación, segregación y otras
violencias específicas que sufren todos los sujetos otros del hombre. la fuerza de
transformación de los feminismos pone en cuestión toda fuerza de conservación de dichas
formas de violencia. en ese sentido, toda propuesta que, en nombre del feminismo, subscriba
formas sociales, económicas y políticas afines a la conservación y, por tanto, subscriba formas
de opresión, dominación y segregación, debe ser cuestionada como feminista”, asegura
begonya saez tajafuerce, coordinadora del mínor de gènere y del master mundus phiafec de la
universitat autònoma de barcelona.

muchos consideran que el feminismo está viviendo actualmente su ‘época de oro’ por la
notoriedad que ha adquirido en la vida cotidiana, pero también existe mucha discrepancia al
respecto. “lo que existe es un potente activismo feminista en la red gracias a las nuevas
tecnologías de la comunicación, que desvelan con enorme rapidez y difusión historias
concretas de luchas o de sufrimientos. el hashtag visibiliza experiencias cotidianas, por ejemplo
las relativas a la agresión sexual, la gente las explica, es una permanente denuncia
pública”, asegura la profesora fargas peñarrocha.

el patriarcado, el enemigo del feminismo


“lo que estamos viviendo es una época en que el sufrimiento que el sistema heteropatriarcal,
específicamente en su declinación social, económica y política, es decir en el seno del
capitalismo tardío, como sistema que sostiene y es corroborado a la vez por el sistema
neoliberal, y todas las formas de violencia que comporta no se soportan más”, asegura
la profesora saez tajafuerce. y zanja: “el feminismo viene a poner en evidencia esa violencia
estructural, no sólo contra las mujeres sino también contra lxs migrantes, los animales, la tierra,
etc. y a combatirla.”Por ello, antes de hablar de feminismo hay que hablar de
patriarcado, asegura Nerea Pérez en su libro ‘Feminismo para torpes’ (ed. Planeta). Según la
historiadora Gerda Lener, que se ha ocupado de estudiar las relaciones entre hombres y
mujeres desde el año 6.000 antes de Cristo hasta el #MeToo. “El patriarcado es la
manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños de la
familia, y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres de la sociedad en general”,
asegura Lener. Así, el patriarcado es “todo un sistema históricamente construido que se basa
en la supremacía del varón que ejerce un liderazgo indiscutible sobre el poder o la propiedad,
perpetuando el control de sus recursos mediante prácticas de violencia. Ya en los años setenta
del siglo XX el feminismo radical colocó al patriarcado en el centro de la opresión de las
mujeres”, asegura la profesora Fargas Peñarrocha.
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El feminismo es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo
XVIII -aunque sin adoptar todavía esta denominación- y que supone la toma de conciencia de
las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que
han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus
distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la
liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera.

Atareadas en hacer feminismo, las mujeres feministas no se han preocupado demasiado en


definirlo cuenta Victoria Sau en su libro “Diccionario Ideológico feminista” del que reproducimos
un fragmeno referido a la definición del feminismo:

En el Diccionario (patriarcal) Ilustrado de la Lengua la voz feminismo es definida torpemente


así: «Doctrina social que concede a la mujer igual capacidad y los mismos derechos que a los
hombres.» Así de breve, falsa y tendenciosa la asume la Academia de la Lengua (patriarcal).
La propia definición incurre en aquello contra lo que el feminismo lucha: considerar que la
suprema mejora es elevar a la mujer a la categoría del hombre como ser modélico, y suprimir o
disimular cualquier imagen de la mujer que la presente como ser activo, dueña de su propia
lucha.

El Diccionario (patriarcal) Larouse dice: «Feminismo: Tendencia a mejorar la posición de la


mujer en la sociedad». En un articulo feminista del que son autoras Anne y Jacqueline se lee:
«El feminismo es la toma de conciencia por la mujer de la opresión que padece. Una opresión
que no es solo económica, jurídica y sexual, sino sobre todo psicológica.» (Varias: La liberación
de la mujer, año cero). No todas las feministas podrían estar de acuerdo con esta última. Una
definición global, que pueda reunir todas las tendencias que se manifiestan en el seno del
feminismo podria ser la siguiente:

El feminismo es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo
XVIII -aunque sin adoptar todavía esta denominación- y que supone la toma de conciencia de
las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que
han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus
distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la
liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera.

Marcuse dice que el movimiento feminista actúa a dos niveles: uno, el de la lucha por conseguir
la igualdad completa en lo económico, en lo social y en lo cultural; otro, “mas allá de la
igualdad” tiene como contenido la construccion de una sociedad en la que quede superada la
dicotomia hombre-mujer, una sociedad con un principio de la realidad nuevo y distinto.
("Marxismo y feminismo"). En una linea de pensamiento parecida M. Godelier reconoce que
"Nos orientamos hacia relaciones sociales sin referencia en el pasado." (<

De J .R. Evans (Las feministas) tomo la historia del termino feminismo, surgido primero en
Francia (feminisme) y adoptado en Inglaterra a partir de 1890 (feminism) en sustitucion de
womanism ("mujerismo"). En España la palabra feminismo aparece en la bibliografia en 1899,
con el libro de Adolfo Posada: Feminismo, como asi lo hace constar Aurora Diaz-Plaja en «La
mujer y los libros». Aunque ya las mujeres habian empezado a escribir sobre las mujeres
(como Josefa Amar y Concepcion Arenal, por ejemplo) fueron obra de varones los primeros
titulos conteniendo la polémica palabra, ya que en 1901 Romera Navarro sale en defensa del
sexo femenino contra el sexismo del autor de La inferioridad mental de la mujer con el siguiente
libro: Ensayo de una filosofía feminista: refutación a Moebius.

Los orígenes del feminismo como movimiento colectivo de mujeres hay que situarlo en los
albores de la Revolucion Francesa. Entre los numerosos Cahiers de doleances (Cuadernos de
quejas) que se publicaron entonces con ocasión del anuncio de convocatoria de los Estados
Generales, varios se hacian eco de quejas femeninas, aunque P.M. Duhet solo garantiza dos
como escritos por las propias mujeres, ansiosas de cambiar en muchos aspectos su situacion.
En la Biblioteca Nacional de Paris pueden consultarse estos folletos, que datan de 1788.
Sullerot señala tambien el folleto de Olympia de Gouges «Letre au Peuple», anterior a la
«Declaracion de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana» de esta misma autora. (Histoire de
la Preese Femenine en France.)

- HISTORIA DEL FEMINISMO Y LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS

Hay muchos textos en la red, pero te recomendamos entre ellos:

DERECHOS HUMANOS, MUJER E INMIGRACIÓN. Capítulo 2 LOS DERECHOS Y LAS


MUJERES. Influencia del Feminismo

Sufragismo y feminismo: la lucha por los derechos de la mujer 1789-1945

- DIFERENTES TENDENCIAS EN EL FEMINISMO

Feminismo de la igualdad, feminismo de la diferencia, feminismo radical, ecofeminismo,


feminismo autónomo... hay muchos feminismos y las definiciones son complejas.

Es muy bueno y fácil de leer el trabajo realizado por Ana de Miguel: "Los feminismos a través
de la historia".

- El Feminismo premoderno
- El Feminismo moderno
- Neofeminismo. Los años 60 y 70
- Feminismo de la diferencia y últimas tendencias
Si te interesa información específica sobre ecofeminismo, no puedes perderte los textos de
Alicia Puleo

El feminismo es un movimiento político y social, una teoría política y una perspectiva filosófica
que postula el «principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre».[1] El feminismo
lucha por el reconocimiento de las mujeres como sujetos humanos y de derecho y sostiene que
ningún ser humano debe ser privado de ningún bien o derecho a causa de su sexo. Busca
conseguir que las mujeres tengan iguales libertades que los hombres y eliminar la dominación y
violencia de los varones sobre las mujeres. Surgió alrededor del siglo XVIII con la publicación
de la obra Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft en 1792, y ha tenido
un importante desarrollo teórico, político y filosófico desde entonces. El feminismo centra su
análisis en el rol del patriarcado en estructurar las relaciones desiguales de poder entre
varones y mujeres. El feminismo realiza una crítica de la visión androcéntrica de la sociedad, a
la que busca transformar para conseguir sus objetivos de una sociedad más justa e igualitaria.

Uno de los símbolos del movimiento feminista alemán, a partir de la década de 1970.
Como movimiento social ha buscado promover los derechos de las mujeres, incluyendo
derechos civiles y políticos como votar y ocupar cargos públicos; derechos económicos como
recibir igual remuneración por igual tarea, ejercer las potestades propias del derecho privado,
tales como suscribir contratos, derechos sociales como recibir una educación, ejercer sus
derechos reproductivos y proteger a otras mujeres de diferentes formas de violencia como el
abuso, el acoso sexual y la violencia doméstica. El feminismo además ha jugado un rol
importante en denunciar y cambiar los estereotipos de género. A medida que el movimiento
feminista adquirió relevancia en el mundo académico, fue generando un cuerpo teórico que ha
dado lugar a la aparición de disciplinas como, por ejemplo, la geografía feminista, la historia del
feminismo o los estudios de género. La filosofía política feminista sirve como campo para
desarrollar nuevos ideales, prácticas y justificaciones sobre cómo deberían organizarse y
reconstruirse las instituciones.

Como movimiento social formado por grupos organizados, el feminismo se ha desarrollado


históricamente en una sucesión de etapas o fases, a las se ha denominado «olas». En cada
fase u «ola» se han desarrollado ideas y conceptos, teorías, estrategias, acciones y corrientes
muy diversas, por lo que se utiliza, en algunos casos la noción de «feminismos» para denotar
esa diversidad. Como movimiento de transformación de la sociedad, tiene una vocación de
influencia sobre la forma en la que se conceptualiza la realidad y en el discurso científico.

A lo largo de los años se han desarrollado numerosos movimientos e ideologías feministas que
representan distintos puntos de vista y objetivos. Tradicionalmente, desde el siglo XIX, el
feminismo liberal de la primera ola que buscaba la igualdad política y jurídica a través de
reformas dentro del marco de la democracia liberal se contraponía a los movimientos de
mujeres proletarias del movimiento obrero que, con el tiempo, se convirtieron en el feminismo
socialista y el feminismo marxista basados en la teoría de la lucha de clases.[2] Desde la
década de 1960, ambas tradiciones se contraponen también al feminismo radical, que surgió
del ala radical del de la segunda ola del feminismo y que reclama una reordenación radical de
la sociedad para eliminar al supremacismo masculino. Estas tres corrientes se denominan a
veces como las "tres grandes" escuelas de pensamiento feminista.[3]

Desde finales del siglo XX, han surgido muchas formas nuevas de feminismo, siendo algunas
de las mismas criticadas por tener en cuenta únicamente las perspectivas de las mujeres
blancas, de clase media y/o clase alta, con estudios universitarios, heterosexuales o cisgénero.
Estas críticas han llevado a la creación de formas de feminismo étnicamente específicos o
multiculturales, como el feminismo negro y el feminismo interseccional.[4]
publicaciones del siglo XVII, como De l'Égalité des hommes et des femmes (1622), de Marie Le
Jars de Gournay o De l'Egalité des deux sexes (1673), de François Poullain de la Barre, el
neologismo francés féminisme se formó a finales del siglo XIX, a partir de la palabra latina
«femina» y el sufijo «isme». El primer uso del término, aunque con un significado distinto, se
produce en 1871, cuando un estudiante de medicina, Ferdinand-Valérie Fanneau de la Cour, lo
utilizó en su tesis, Du fèminisme et de l'infantilisme chez les tuberculeux (Del feminismo y el
infantilismo en los tuberculosos), para referirse a la patología que aquejaba a los varones que
sufrían de este mal. Según su tesis, se producía una detención del desarrollo del cuerpo, lo que
derivaba en el debilitamiento del individuo enfermo, y, finalmente, se presentaba una
feminización del cuerpo masculino. Es poco probable, sin embargo, que se diseminara este
término, tanto por su contexto como por la coyuntura en el que se produce.[5]

Meses después, en 1872, Alexandre Dumas hijo, escritor y dramaturgo, retomó el término,
ahora con un sentido político, en sus panfletos «Feminismo» y «El hombre-mujer» para
desprestigiar a los varones que apoyaban decididamente el movimiento de mujeres que
demandaban el acceso a sus derechos ciudadanos. Según la historiadora y filósofa francesa
Geneviéve Fraisse, Dumas utilizó el término feminismo en el marco de un debate sobre temas
como el adulterio y el divorcio.[6] No fue hasta la década de 1880, cuando Hubertine Auclert,
sufragista francesa, retomó el término, ahora con una connotación dirigida a los movimientos
que buscaban la justicia social y política para las mujeres.[7]

Por su parte, el Diccionario de la lengua española recoge por primera vez el neologismo en
1914 y no modifica la definición hasta 1992 (del latín femĭna, mujer, hembra, e -ismo).[1][cita
requerida] Hasta la 22ª edición publicada en 2001 [8] ha definido feminismo como «doctrina
social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los
hombres». En su segunda acepción, movimiento que exige para las mujeres iguales derechos
que para los varones. Esta segunda acepción la incorpora la edición de 1992.[1] La edición
actualizada, define feminismo [9] (l fr. féminisme, y este del lat. femĭna 'mujer' y el fr. -isme '-
ismo') como principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.Y como movimiento que
lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo.
Maryana Marrash (1848-1919) fue una de las primeras feministas de Cercano Oriente.
Se reconocen varias modalidades de feminismo, entre otras: el feminismo cultural, el feminismo
liberal, el feminismo radical, el ecofeminismo, el anarcofeminismo, el feminismo de la
diferencia, el feminismo de género, el feminismo de la igualdad, el feminismo marxista, el
feminismo socialista, el feminismo separatista, el feminismo filosófico, el feminismo islámico, y
el feminismo lésbico. Todo ello hace que se hable de «feminismos» (en plural) y no de un solo
«feminismo». En esta línea, se define feminismo como el conjunto heterogéneo[10] de
ideologías y de movimientos políticos, culturales y económicos que tienen como objetivo la
igualdad de derechos entre varones y mujeres.

Cronología

Después de vender su casa, Emmeline Pankhurst, en la foto en la ciudad de Nueva York en


1913, viajó constantemente, dando discursos en toda Gran Bretaña y Estados Unidos.
Los estudios feministas europeos, entre los que destacan los que se realizan en idioma
español, distinguen como primera fase la del feminismo e Ilustración, también llamada la
polémica feminista.

Una de las primeras mujeres filósofas con principios feministas fue Hiparquía, esposa de
Crates de Tebas. Era miembro de la escuela cínica, por lo que se despojó de sus posesiones,
familia y comportamiento acuerdo a la sociedad, dejó el rol tradicional dado a la mujer y
comenzó a vestir ropa de hombre a modo de no seguir las tradiciones de la sociedad griega.
Teodoro el Ateo, que se reía de ella, le preguntó por qué no se dedicaba a las tareas propias
de su sexo. Hiparquía, consciente de lo que podía haber de revolucionario en su actitud, le
respondió: «¿Crees que he hecho mal en consagrar al estudio el tiempo que, por mi sexo,
debería haber perdido como tejedora?».[11]

Si bien las polémicas sobre la mujer se remontan hasta la Edad Media y aunque arrancan con
el preciosismo, siendo de destacar la obra de obra de Poullain de la Barre (1673), es en el siglo
XVIII cuando la polémica sobre igualdad y diferencia entre los sexos se plantea con un discurso
crítico, a través de la filosofía de la Ilustración, que era contemporánea. El detonante fue la
publicación de la obra Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft (1792).
La segunda ola fue el feminismo liberal sufragista, centrado en el derecho al sufragio y a la
educación. Fue un interregno, después de las Guerras, con la llamada mística de la feminidad.
La tercera ola comienza en los años setenta con lo que las feministas llamaron «el malestar
que no tenía nombre», y el análisis del patriarcado, los techos de cristal, así como la situación
de las mujeres en el resto del planeta donde no se reconocen los derechos humanos que se
declararon universales e inalienables. En esta tercera ola sigue el feminismo, que es un
internacionalismo, en la segunda década del siglo XXI.[12]

Otra cronología distingue[13][14] la primera ola, que apareció a finales del siglo XIX y principios
del XX y se centró mayormente en el logro del derecho al sufragio femenino; la segunda ola
aparece en los años 60 y 70 y se centra en la liberación de la mujer; por último, la tercera ola
comienza en los años 1990 y se extiende hasta hoy en día, y constituye una continuación y una
reacción a las lagunas que se perciben en el feminismo de la segunda ola.[15]

EQUIDAD
La equidad es el mecanismo a través del cual cada individuo recibe lo que se merece. Por eso,
uno de sus sinónimos matizado es el de igualdad. La palabra equidad tiene su origen en el latín
y suele referirse a la igualdad, aunque realmente no representan lo mismo.

Es tanto así, que ambos conceptos podrían percibirse como contrapuestos el uno al otro. La
equidad lo que intenta es promover la justicia social, de manera que cada persona perciba lo
que se ha ganado.

Diferencia entre igualdad y equidad


Como mencionábamos anteriormente, al referirnos a la equidad, la sociedad lo compara con la
igualdad. Sin embargo, no guardan el mismo significado, pues existe una serie de matices que
los hace distintos a ambos conceptos.

Igualdad: consiste en repartir, en partes iguales, en una misma proporción, un bien, recurso,
servicio...
Equidad: consiste en el reparto de bienes o servicios en función de los méritos de un individuo.
Por lo que, si una persona merece más que otra, el reparto dejaría de ser igualitario.
Por esto, la equidad se asocia más al concepto de justicia que al de igualdad. Puede darse un
reparto equitativo sin que sea igualitario para el resto de individuos.

Tipos de equidad
Existen distintos tipos de equidad, los cuales intentan medir la equidad con base en ciertos
escenarios. Por ello debemos hacer referencia a algunos tipos, ya que, a veces, no representan
lo mismo. Entre los tipos de equidad podemos diferenciar:

Equidad de género: es la defensa de la igualdad entre el hombre y la mujer en el control y la


utilización de los bienes y servicios de una sociedad. Pretende destruir la discriminación entre
sexos.
Equidad como valor: pretende impartir justicia e igualdad entre hombres y mujeres, respetando
las características de cada uno.
Equidad en derecho: debe prepararse de acuerdo con el contenido literal de las normas,
dándole importancia a la moral social, el sistema político del Estado y los principios generales
del Derecho.
Equidad en contabilidad: debe estar presente al realizar los estados financieros, pues tienen
que representar de forma equitativa los intereses de ambas partes, sin que exista parcialidad
por alguna de ellas.
Equidad social: consiste en aplicar los derechos y obligaciones de una forma justa y equitativa
a los individuos, con independencia de la clase social perteneciente de cada uno. Pretende
valorar las diferencias sociales y establecer un trato para superar las desigualdades sociales.
Inequidad: se percibe como una gran injusticia o pecado. Se suele usar para referirse a la
transgresión de la Ley, la desigualdad social y el hecho de carecer de justicia.
En función del escenario que se presente, el concepto puede tener un significado u otro.

Ejemplos de equidad
La equidad tiene una gran diversidad de ejemplos. Pero vamos a explicar solo algunos de ellos,
los que se consideran más importantes:

Leyes de cupo laboral: en la mayoría de empresas existen grupos discriminados y que no


reciben las mismas oportunidades de empleo. Como consecuencia de ello, se establecen leyes
de cupo laboral con el objetivo de que las sociedades posean un porcentaje mínimo de
trabajadores que formen parte del grupo discriminado. En general, a ese grupo pertenecen las
mujeres, las etnias o razas distintas o las personas transexuales.
Préstamos hipotecarios estatales: los bancos conceden préstamos a altas tasas porque su
finalidad es obtener beneficios. Esa es una de las razones por las cuales no prestan dinero a
personas con dificultades económicas. No obstante, el Estado sí presta dinero a individuos con
recursos limitados y unos intereses más reducidos que permiten la compra de casas a
personas que no habrían podido en cualquier otra situación.
Equidad de salarios: que los trabajadores que realizan las mismas tareas y tienen idéntica
cantidad de trabajo cobren el mismo salario sin ningún tipo de discriminación.
Acceso a la educación: el reparto sin coste de herramientas escolares, libros, notebooks y
guardapolvos en colegios públicos de áreas faltas de recursos hace mucho más fácil que los
niños puedan acceder a una educación digna sin que sus familias tengan que gastar dinero.
Los desayunos y comedores escolares son otra forma de hacer más sencilla la asistencia a la
escuela. Aunque no todos necesitan ayuda, es por eso que no todos los centros educativos
poseen ese sistema.
Pago de horas extra: la equidad significa que a mayor trabajo, mayor beneficio. Por ello, si un
trabajador emplea más horas que otro, la equidad obliga a que este cobre un porcentaje
superior o que deba recibir otro tipo de compensación.
Estos son algunos ejemplos de equidad en distintos escenarios.

En resumen, la equidad lo que trata de hacer es promover la igualdad sin importar el sexo, la
cultura o los sectores económicos a los que pertenece cada persona. Suele relacionarse con la
justicia social, ya que defiende las mismas oportunidades para todos los individuos.

La equidad debe adaptarse a las condiciones de cada uno, pues se distribuye en función de los
méritos que ha obtenido una persona. Este concepto lucha contra la pobreza, la discriminación,
el racismo, la xenofobia, la homofobia o cualquier cuestión que distancia y diferencie a los
individuos del mundo.

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