ARTE Y FELICIDAD
Arte y felicidad son dos conceptos que no suelen estar juntos. ¿Qué tiene que
ver una cosa con la otra? ¿Será que hacer arte ayuda a ser feliz o que se hace arte
sólo cuando sé es feliz? Para comenzar a dilucidar esta interrogante hay que conocer lo
que es arte y lo que es la felicidad.
El arte es relativamente fácil de definir. Pérez L (2010) lo define como “la
aplicación de la habilidad y del gusto a la producción de una obra, según principios
estéticos”. Pero este concepto introduce otro aspecto aún más difícil de conceptualizar:
“principios estéticos”. Algo que ya está dentro del campo de la filosofía. Pérez amplía
su concepto así:
El arte es el acto o la facultad mediante la cual el hombre imita o expresa
y crea, copiando o fantaseando, aquello que es material o inmaterial;
haciendo uso de la materia, la imagen, el sonido, la expresión corporal,
etcétera, o simplemente incitando la imaginación de los demás.
Es decir el arte es una actividad. Es algo que puede ser visto, tocado apreciado,
analizado. A esta objetividad del arte se antepone el concepto subjetivo de felicidad.
Desde tiempos inmemoriales el hombre de ha preguntado no sólo qué es la felicidad
sino cuándo sé es feliz o mejor, cómo podemos ser felices. Son cuestiones que
carecen de respuesta.
Lo que sí está claro es que ser feliz es una sensación y como toda sensación
requiere de estímulos. ¿Puede el arte ofrecer esos impulsos para ayudarnos a ser feliz?
El investigador español Eduardo Punset así lo cree y expresa en su libro “El viaje a la
felicidad” (2006): “Los neurocientíficos saben desde hace tiempo que las drogas, la
comida, el sexo y otros estímulos de los que disfrutamos, como la expresión artística,
provocan bienestar porque, al final del camino, todos estos factores maximizan los
sistemas cerebrales de compensación” (las negritas son nuestras) y más adelante en
las conclusiones de su estudio, expone:
En los últimos tiempos, la ciencia ha empezado a desvelar las razones del
impacto del arte en la psique humana. Hasta ahora, todo eran teorías
acerca de la importancia del arte como factor liberador, comunicador,
estimulante... Las primeras explicaciones lógicas refuerzan las intuiciones:
el arte actúa como un potente estimulador mental. (…) El arte altera
nuestra conciencia, nos ayuda a superar la realidad y a tocar, de refilón, el
cielo de la felicidad.
Todo esto puede parecer sólo una hipótesis pero la experiencia indica que la
música, por ejemplo, tiene el poder de mejorar el estado de ánimo. Tal vez por ello
siempre ha estado presente en los rituales, fiestas y ceremonias de todos los pueblos a
lo largo de la historia. Por otra parte, la experiencia también indica que la gran mayoría
de las personas no pueden permanecer indiferentes ante las hermosas obras pictóricas
bien sea de la antigüedad clásica o del renacimiento o del neoclasicismo. Pero no
solamente el ser humano se emociona ante las artes plásticas y la música, también
sucede con el teatro, el ballet, la danza, la ópera y el cine. ¿Cuántos no han sentido
esa sensación de bienestar después de ver una obra de teatro o una buena película?
No da duda que el arte afecta positivamente el estado de ánimo, la percepción
de la vida y del mundo. Lo que no está muy claro es por qué ¿qué extraños
mecanismos sensorio-perceptivos ocasionan estas reacciones? ¿Es que fuimos
condicionados socialmente a emocionarnos o a sentirnos bien ante lo bello? Tal vez,
pero, en conclusión, el arte ayuda a sentirnos bien, nos da un sentido de trascendencia
y elevación como no lo hace ninguna otra actividad humana algo que en resumidas
cuentas si no es la felicidad, se le parece bastante.
Tal vez puedan obtenerse mayores elementos teóricos para explicar la relación
entre el arte y la felicidad o por qué hacemos arte si se analiza la actividad artística en
la antigüedad clásica. Aunque el período varía dependiendo de quién sea el autor que
lo defina, en promedio se acepta que la edad clásica en Europa se inicia a mediados
del siglo V a.C. (el llamado siglo de Pericles) y finaliza a principios del siglo III cuando
Roma acepta el cristianismo como religión oficial. Muy pocos autores la alargan hacia
fines del siglo V d.C. haciéndola coincidir con la disolución del Imperio Romano de
Occidente.
Somos de la opinión que sólo puede hablarse de edad clásica hasta principios
del siglo III, ya que después de allí, el arte (y también un poco la filosofía) comenzaron
a responder a creencias o teorías religiosas cristianas y no el ideal de belleza y
racionalidad que había imperado en el mundo clásico desde los tiempos de Pericles y
de los grandes escultores de los siglos V y IV a.C. Así mismo, arte clásico en Europa
sólo se refiere a arte realizado en Grecia o en Roma en el período antes mencionado.
Los griegos seguramente hacían arte por lo mismo que buscaban afanosamente
el conocimiento: por placer estético. Se ha dicho incluso, que de todos los pueblos
antiguos, el griego debe haber sido el más feliz y ponen como ejemplos su gran
producción artística y filosófica. Sólo un pueblo feliz es capaz de las hazañas que
hicieron en los campos de las artes, las matemáticas y la filosofía. A este particular
considérese las palabras de Faral, J (2010):
Piensa, por ejemplo, en alguien que consideres una persona muy buena.
¿No sientes la necesidad de estar cerca, de conversar, de ayudarla, de
parecerte a ella? (...) Te impulsas hacia “lo bueno” que ves en las cosas y
en las personas, y buscas poseerlo. ¡Y cómo atrae la belleza! Piensa en
tu canción favorita o en alguien atractivo… ¿Verdad que no te cansas de
contemplar “lo bello”? En realidad, lo que en el fondo te sucede es que
deseas ser feliz: conocer la verdad, poseer cosas buenas y contemplar
cosas bellas. Todo junto, ¡nada menos! Sobre la verdad, lo bueno y lo
bello trata la filosofía
El anterior texto resume de forma magistral el porqué de los grandes logros
griegos en el arte o la filosofía: Era la búsqueda de la verdad de lo bueno y de lo bello…
Y todo por el motivo de buscar la felicidad. Ahora bien, si algo caracteriza al arte griego
es su idealismo. Los artistas griegos no quieren imitar la realidad, quieren superarla y
para ello establecen criterios racionales sobre lo que es y sobre lo que no es hermoso:
Crean patrones, proporciones. Lo bello es el orden, es el equilibrio entre las partes.
Sólo así es agradable a la vista, sólo de esa manera produce placer estético.
Aunque los romanos participaron de estos anhelos y motivaciones fueron
incapaces de crear un arte tan original como el griego debido al gran pragmatismo que
imperó en su sociedad. Los romanos no superaron a los griegos, los admiraron y los
imitaron. Su arte fue más práctico o utilitario (obras de arte para cumplir una función, no
sólo para admirarlas). También fue un arte más monumental y se preocuparon más en
la búsqueda de la permanencia y de la durabilidad.
Pero el arte romano fue original en algunos aspectos. Los más destacables son
el retrato, el mosaico y los frescos. Si bien es cierto que en Grecia también hubo
pintores, en Roma la pintura adquirió vital importancia para la decoración de interiores
(observa como sigue apareciendo lo utilitario en el arte romano: No se pintaban frescos
sólo por arte sino para que cumplieran la función de decorar). En cuanto al retrato
romano, éste consistía en bustos (sólo para los que podían pagar el precio). Estos
“retratos” muestran, muchos de ellos el carácter y la fuerza de las personas a los que se
los hicieron, es decir eran “realistas” algo que también los diferenciaba del arte griego.
En otro orden de ideas es necesario mencionar que el arte, como actividad
humana, es dinámico, tanto en su concepción como en las técnicas que se han usado
para producirlo. En la prehistoria predominaron las técnicas del tallado de huesos o
piedras, así como pinturas rupestres. EL fin del arte en este período parecía ser la
magia simpática, es decir, pintar un toro en una cueva aseguraba, para el “artista” que
la caza de toros sería propicia. Sin embargo la gran maestría con la que se hicieron
estas obras (Lascaux, Francia) parece indicar un gran placer estético al hacerlas.
Hacia el tercer milenio antes de Cristo ya estaban asentadas en el Nilo y a las
orillas del Éufrates las civilizaciones egipcias y sumeria. El arte en Egipto fue
monumental e influenciado por la religión. Las decoraciones son profusas, y son de
mucho colorido. Se trabaja la piedra, especialmente la caliza. También la madera.
Durante el denominado período de Amarna el arte egipcio se refinó y evolucionó hacia
formas más estilizadas (ejemplo de ello es el extraordinario busto de Nefertiti). En
Sumer el arte es más simbólico Se usa mucho la arcilla para tallados sencillos pero la
producción que más se realiza es el altorrelieve.
En Grecia el arte se lleva a su máximo nivel, especialmente la escultura. Tallan
en mármol, pintura sobre paredes y sobre tela. El arte de La cerámica produce
hermosas obras. Roma produce un arte más monumental, crea el orden toscano e
inventa nuevos materiales. Producen tintas naturales y realizan frescos decorativos en
sus casas y villas. Aunque los romanos tenían una concepción menos idealista que los
griegos también se sabe que gozaban de gran placer estético.
En el gótico, setecientos años después del fin de la edad clásica, se aprende a
trabajar con el vidrio y se producen hermosos vitrales. La pintura se reduce a retablos y
altares. Doscientos años después, en el Renacimiento, se inventa el óleo, con lo que se
producen las hermosas composiciones pictóricas de Leonardo, Botticelli, Raphael y
otros. González, N (sf) lo expresa de la siguiente manera:
Una de las consecuencias de la mejora de los materiales fue la
comercialización de nuevos pigmentos hallados en Oriente y el
descubrimiento de nuevos aglutinantes y disolventes. Este es el caso del
aceite de linaza, el cual empezó a utilizarse con fines decorativos, pero al
pasar por varios procesos de purificación se convirtió en el diluyente por
excelencia de la técnica que se estaba poniendo de moda: el óleo.
También se usa el temple y un gran uso de la perspectiva cónica en las
composiciones. En la arquitectura se redescubren las proporciones de los clásicos.
No hubo cambios notables en las técnicas que vivieron después (barroco y
neoclasicismo). Sólo fue a mediados del siglo XIX con el impresionismo donde se
mejoran las técnicas pictóricas en cuanto a un mejor tratado de las luces y sombras.
También el arte paulatinamente se va volviendo más simbólico hasta llega a los
movimientos figurativos del cubismo, el abstraccionismo, el dadaísmo, entre otros.
Aunque los estilos cambian con rapidez, las técnicas se mencionan relativamente
iguales en cuanto a materiales, soportes e instrumentos.
Realizado este paseo muy resumido sobre la evolución de las técnicas artísticas,
unido a los puntos anteriormente tratados, una de las principales conclusiones que se
obtienen es que el arte es una actividad que eleva la condición humana. Pese a lo que
pudiera creerse es necesaria. Además, el arte también ha sido un vehículo para la
transmisión de ideas. Además, todo parece indicar que el ser humano gusta de la
belleza y asocia belleza con orden y bondad. Valga mencionar lo que opina Amigo, M
(2008):
La belleza es, ante todo, belleza sensible. Lo bello se aprecia por las
impresiones sensoriales (…) La belleza se refiere, sobre todo, a la
naturaleza eterna, la mujer, los dioses, lo ornamental, la danza, la música
y la poesía. Comienza a vislumbrarse la vinculación de lo vello con el bien
(…) El concepto de belleza está vinculado al gusto, a la admiración y a la
apropiación. De ahí que se relacione con la excelencia y la grandeza del
alma.
En conclusión, como dice Herbert Read (1954), el arte no intenta representar toda la
realidad como un todo, ni todas las apariencias, al contrario, recoge lo significativo de
las experiencias humanas para proyectar sentimientos en distintos niveles por medio de
formas significativas y de símbolos y se apoya en la teoría de Fiedler, donde menciona
que el arte ha sido arte, y es todavía, el instrumento esencial en el desarrollo de la
conciencia humana y ¿quién dice que eso no lleva consigo un sentimiento de felicidad?
Referencias.
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