Tema 4: Climas y zonas bioclimáticas.
El tiempo y el clima como
condicionantes de las actividades humanas.
ÍNDICE
1. Principales factores y elementos climáticos
1.1. Tiempo y clima
1.2. Factores que determinan el clima
1.3. Elementos del clima
1.4. La circulación general atmosférica
2. Zonas bioclimáticas
2.1. La clasificación climática de Köppen
2.2. Bioclimas forestales
2.3. Bioclimas no forestares
2.4. Bioclimas no zonales
3. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas
3.1. La adaptación del ser humano al clima
3.2. Alteraciones del tiempo y el clima
El tiempo y el clima son importantes condicionantes de muchas de las actividades humanas
sobre el planeta, tales como la agricultura, la ganadería, el ocio, etc. El ser humano se adapta
al tiempo y al clima y aprovecha sus posibilidades, pero también los altera y modifica. La
diversidad climática del planeta es muy amplia y viene condicionada por una serie de factores
y elementos que estudiaremos en este tema. La importancia de su estudio radica en que el
clima hace de las diferentes áreas del planeta lugares más o menos habitables. A lo largo del
desarrollo del tema veremos las grandes zonas bioclimáticas del planeta y su clasificación.
También veremos cómo la diversidad condiciona la actividad y la vida de los seres humanos y
cómo esta actividad humana afecta a la dinámica climática global.
1. Principales factores y elementos climáticos.
1.1 Tiempo y clima
Antes de comenzar a abordar este tema es necesario establecer la distinción entre lo que
entendemos por tiempo y clima. Así, el tiempo es el conjunto de condiciones atmosféricas
que se dan en un lugar y un momento determinados; mientras que el clima es el
comportamiento atmosférico en periodos relativamente largos que se repite de forma
cíclica y cuyo estudio ha abarcado amplios periodos temporales de no menos de 30 años.
Este estudio está a cargo de la climatología, mientras que el tiempo lo estudia la
meteorología.
Estas dos disciplinas han sido revolucionadas por la revolución tecnológica, la irrupción
masiva de las computadoras, el lanzamiento de los primeros satélites y la llegada de la era
digital. De esta manera, hoy, nuestro conocimiento del tiempo y del clima nos permite a
ver predicciones a largo plazo, o estudiar fenómenos como el calentamiento del Pacífico
oriental ecuatorial (fenómeno conocido como El Niño).
1.2 Factores que determinan el clima.
- Factores astronómicos.
La latitud: se trata de la distancia de un punto geográfico al Ecuador. Esta distancia
determina la cantidad de radiación solar que recibe un espacio geográfico. El calor
recibido será inversamente proporcional a la distancia que exista entre un punto
geográfico y el Ecuador (a la latitud).
El movimiento de traslación: la Tierra gira alrededor del sol en un plano inclinado y
trazando una órbita elíptica en la que el Sol ocupa uno de sus focos. Este movimiento
genera cada seis meses (solsticios de verano y de invierno) una inversión de los
hemisferios con respecto al plano de inclinación del planeta, lo que provoca la variación
estacional.
- Factores geográficos.
Influencia marítima u oceanidad: se trata de la capacidad de los mares y de las grandes
masas de agua de actuar como reguladores térmicos. Esto se debe a las propiedades físicas
del agua, que hacen que esta se enfríe y se caliente cinco veces más lento que la tierra. De
esta manera, las zonas cercanas a estas masas de agua variarán su temperatura de una
forma más suave y presentarán menor amplitud térmica que aquellas situadas en el interior
continental, que se verán afectadas por el factor opuesto: el de la continentalidad.
Además, los mares y océanos generan vapor de agua, lo que favorece las precipitaciones.
La diferencia de temperatura entre el mar y el interior provoca brisas que contribuyen a
suavizar aún más los climas costeros.
El Relieve: tanto la altitud como la disposición del relieve son factores climáticos
determinantes. Por un lado, el gradiente adiabático (gradiente térmico) provoca que la
temperatura descienda 0.6ºC por cada 100m de altitud. Así, cuando una masa de aire
choca con una cordillera se eleva, y al enfriarse debido a este fenómeno provoca
precipitaciones. Cuando esa masa de aire descienda por la ladera contraria lo hará con una
menor concentración de agua y se irá calentando progresivamente configurando el
conocido como Efecto Foehn.
- Factores termodinámicos.
Son los causantes de la circulación de las masas de aire de distinto tipo que genera
estabilidad o inestabilidad y que determina los tipos de tiempo. La circulación general de
la atmosfera se da fundamentalmente en la capa de la atmosfera más próxima a la
superficie (en la Troposfera) y su misión es la de equilibrar las diferencias de temperatura,
humedad y presión tanto en la superficie como en las capas atmosféricas más altas. Entre
sus componentes están:
Las masas de aire: volúmenes de aire que han adquirido unas propiedades de temperatura
y humedad homogéneas en horizontal. Según su latitud de origen pueden ser ecuatoriales,
tropicales, polares y árticas; y según su lugar de origen continentales o marítimas.
Los frentes: superficies de discontinuidad que separan masas de aire de diferente
naturaleza. Cuando dos masas de aire chocan la masa fría penetra en cuña por debajo de la
cálida elevándola. En el frente polar, por ejemplo, las masas de aire polar marítimo elevan
las masas de aire tropicales marítimas que, al reducir su temperatura debido al gradiente
térmico, precipitan.
Los centros de acción: son células alrededor de las cuales se concentran las masas de
aire. Pueden ser anticiclones (centros de altas presiones por encima de los 1013mb, que
giran en sentido horario en el hemisferio norte), o borrascas (centros de bajas presiones,
que giran en sentido antihorario en el hemisferio norte).
La Jet Stream o Corriente de Chorro: se trata de un vórtice circumpolar que forma un
flujo de vientos con velocidades de entre 100 y 300 km/h en una franja entre los 5000 y
los 10000 metros de altitud, con una dirección de oeste a este en el hemisferio norte y una
latitud entre los 40º y 60º (más septentrional en invierno y meridional en verano). Su
camino describe una forma serpenteante y en primavera y otoño pierde velocidad
sufriendo mayores ondulaciones que pueden dar lugar a un embolsamiento que provoque
una depresión aislada en niveles altos (DANA) conocida comúnmente como gota fría.
1.3 Elementos del Clima.
Se define como elementos del clima al conjunto de componentes que caracterizan el clima
o el tiempo y que interactúan entre sí en las capas inferiores de la atmósfera. Son los
siguientes:
- La insolación: es la cantidad de energía en forma de radiación solar que llega a un
lugar de la Tierra en un día concreto (insolación diurna) o en un año (insolación
anual).
- La nubosidad: se mide en porcentajes de días cubiertos al año. Actúa como espejo y
filtro de la radiación solar, y como pantalla protectora contra la radiación. Las nubes,
evitan las oscilaciones bruscas de temperatura al hacer de efecto invernadero natural.
- La temperatura: indica la cantidad de energía calórica del aire. Las líneas que unen
puntos de un mapa con la misma temperatura se llaman isotermas.
- La humedad: es la concentración de vapor de agua de la atmósfera. La cantidad de
vapor de agua que puede absorber el aire depende de su temperatura. A mayor
temperatura al aire admite más vapor de agua.
- La presión atmosférica: se define como el peso de una columna de aire en un punto
concreto de la superficie terrestre. Se mide en milibares (mb) o hectopascales (hPa).
La presión atmosférica normal al nivel del mar es de 1013mb o hPa (760mmHg).
Cuando la presión es superior tenemos una alta presión o anticiclón, si es menor
tenemos una borrasca o ciclón. Las líneas que unen puntos de un mapa con la misma
presión se denominan isobaras.
- El viento: es el movimiento del aire debido a las diferencias de presión y temperatura
presentes en las masas de aire. Puede ser de muy diverso tipo en función de su
intensidad y origen. Así, encontramos: ráfaga, brisa, temporal, tormenta, huracán,
tifón, etc.
- Las precipitaciones: se trata de la caída del vapor de agua contenido en las masas de
aire sobre la superficie terrestre en forma de lluvia, nieve o granizo tras alcanzar la
temperatura de rocío a la cual el vapor de agua condensa. La precipitación sobre un
punto de la superficie terrestre se llama pluviosidad y se mide en mm. Las líneas que
unen los puntos de un mapa con las mismas precipitaciones se llaman isoyetas.
- Evaporación y aridez: son dos elementos climáticos esenciales y profundamente
interrelacionados. La evapotranspiración es la pérdida de agua por procesos de
evaporación y transpiración de la vegetación. Para calcularla hay que recurrir a
medidas como el índice de Patton, establecido para la clasificación climática de
Koppen; o el índice de Gaussen. Para calcular la aridez se puede recurrir a índices
como el de Martonne o el de Lang.
1.4 La Circulación General Atmosférica.
La circulación general atmosférica es un movimiento de aire a escala planetaria que, junto
con las corrientes marinas, hace que el calor se distribuya por la superficie terrestre. Este
fenómeno impulsado y sostenido por el desigual calentamiento entre el ecuador y los
polos. Se produce fundamentalmente por la heterogeneidad en los niveles de radiación
solar que recibe la superficie terrestre siendo mayor generalmente en las latitudes más
bajas. Aunque depende también depende de otros factores como la rotación terrestre que
genera unas fuerzas de Coriolis que afectan al movimiento de las masas de aire; a la
configuración de las distintas tierras y mares o a las diferentes propiedades físicas y
químicas del aire.
Generalmente, el aire se desplaza desde las zonas de altas presiones a las zonas de bajas
presiones generando los vientos. Además, las fuerzas de Coriolis que se derivan del
movimiento de rotación terrestre provocan que las masas de aire se desplacen a la
izquierda o a la derecha dependiendo de la latitud a la que se encuentren. Estos vientos
conforman lo que conocemos como cinturones de presión, y son los siguientes:
- Bajas presiones ecuatoriales: en torno al ecuador. Es la zona donde chocan los
vientos alisios. Los ascensos de aire hacen que esta sea la zona más lluviosa del globo.
- Altas presiones subtropicales: entre 20º y 30º de latitud N y S. El aire frio desciende
en altura, lo que produce un tiempo seco, coincidiendo con las zonas desérticas. Desde
aquí se emiten vientos en superficie hacia el Ecuador y hacia la zona templada. Ambos
cinturones de vientos, al interrelacionarse, constituyen la célula de Hadley.
- Bajas presiones templadas: entre 50º y 60º de latitud N y S. el aire que procede de
los polos y de las zonas tropicales choca cerca de la superficie en las latitudes medias.
El aire cálido se eleva y se desplaza en altura hacia las altas presiones, formando la
célula de Ferrel.
- Altas presiones polares: entre 70º y 90º de latitud N y S. El aire frío desciende en
altura procedente de la zona templada mientras que en superficie el aire polar se dirige
hacia latitudes medias. Esto forma la célula polar.
2. Zonas Bioclimáticas.
Existen dos variables fundamentales a la hora de establecer una clasificación climática: las
temperaturas y las precipitaciones. El problema es que estas dos variables dependen de
muchos otros elementos (relieve, continentalidad, latitud, etc.). Así, la diversidad de
factores que se combinan para dar lugar a un clima es tan amplia que no resulta posible
modelizar las diferentes entidades climáticas. Sin embargo, sí es posible tratar de
individualizar, en base a criterios homogéneos, los conjuntos climáticos que presentan
características similares. La elección de dichos criterios ha dado lugar a la aparición de
infinidad de sistemas de clasificación que ponen el foco en diferentes variables y en
diferentes relaciones entre las mismas. Algunos sistemas, como el recientemente diseñado
por la UNESCO-FAO ponen el foco en datos biogeográficos y zoográficos; otros, en el
análisis de las temperaturas y las precipitaciones, o en la combinación de ambas; la
escuela francesa por su parte utiliza el paisaje como base de su estudio y las
clasificaciones morfoclimáticas se fundamentan en la influencia del clima sobre el
modelado del relieve.
Pese a esta diversidad de criterios, existe cierto consenso acerca de la utilidad de la
clasificación climática de Köppen, que es el más utilizado en la actualidad. Por eso, tras
explicar su funcionamiento, lo utilizaremos de referencia al explicar las diferentes zonas
bioclimáticas del planeta.
2.1. La clasificación climática de Koppen
W.P. Köppen decribió, en el año 1900, su sistema de clasificación climática que,
posteriormente fue recisada y ampliada por el geógrafo estadounidense Charles W.
Thornthwaite. La clasificación de Köppen distingue inicialmente cinco grupos principales
de climas que corresponden a las cinco coberturas vegetales del mundo: bosque ecuatorial,
sabana-estepa, desierto, bosque frondoso o de coníferas y tundra. Según su teoría, la
temperatura y las precipitaciones determinan la distribución de la vegetación a escala
global. Así, Köppen no plantea un conjunto de condiciones dentro de la dinámica general
atmosférica, sino que establece unos umbrales termopluviométricos para distinguir
situaciones climáticas asociadas a las formaciones vegetales más típicas.
Para llevar a cabo la clasificación, Köppen utiliza un sistema de niveles por letras. El
primer nivel distingue los grandes bioclimas del mundo: bioclima forestal tropical (A),
forestal templado (C), forestal frío (D), bioclimas no forestales por escasez de agua (B) y
por exceso de frio (E).
El segundo nivel viene determinado por las precipitaciones. Así, a los climas de tipo A, C
y D se les aplica el siguiente código: “f” cuando no existe estación seca, “s” si la estación
seca es estival, “w” si la estación seca es invernal; o “m” si se trata de un clima
monzónico. En el caso del bioclima B se analiza la aridez del caso de estudio utilizando el
índice de aridez de Patton para diferenciar si se trata de un clima estepario “s”
(Evapotranspiración > Precipitaciones Anuales) o desértico “w” (Evapotranspiración >
2·Precipitaciones Anuales).
El tercer nivel viene determinado por la temperatura. A los climas de tipo C y D se les
asignan las letras a, b, c o d en función de su temperatura, de mayor a menos. A los climas
de tipo B se le asigna h si la temperatura media anual es superior a 18ºC y k si es igual o
menor. Para el de tipo E diferenciamos entre la tundra “t” si algún mes sube de los 0ºC y
hielo perpetuo “f” en caso contrario.
2.2 Bioclimas forestales
Bioclimas forestales tropicales (A)
Se tratan de climas muy favorables para la vida, lo que se aprecia en un desarrollo
exuberante de la vegetación y en una ambla diversidad de especies. A medida que aumenta
la estación seca la vegetación va transicionando de selva densa a selva clara, sabana
arbolada, sabana desnuda y finalmente la estepa que colinda con el desierto. Todos estos
bioclimas tienen temperaturas medias mensuales superiores a 18ºC y sus precipitaciones
anuales son mayores que la evapotranspiración. Su amplitud térmica es bastante
controlada.
Dentro de los bioclimas tropicales podemos encontrar el clima ecuatorial (Af), el clima
tropical de sabana (Aw) o el clima monzónico (Am). Estos diferentes climas presentan
diferencias claras en su nivel de precipitaciones siendo Af un clima con precipitaciones
anuales regulares, Aw un clima con una marcada estación seca, y Am un clima monzónico
con una estación seca y otra especialmente lluviosa.
Estos climas se encuentran en la zona intertropical, una franja latitudinal que determina en
gran medida sus niveles de temperatura y precipitaciones. Además, estos climas están
influenciados notablemente por otros factores. Por ejemplo, el clima ecuatorial Af
presenta una fuerte influencia de su localización en la zona de convergencia intertropical
(ZCIT), donde convergen los alisios del norte y del sur, y que es la zona con más
precipitaciones del planeta. En el caso del clima monzónico Am el factor relieve juega un
papel importante debido al papel que juega la cordillera del Himalaya. Además, todos
ellos están afectados en mayor o menor medida por la oceanidad o continentalidad y por
las corrientes marinas.
Los suelos de los climas tropicales varían dependiendo de sus condiciones, aunque como
norma general encontramos suelos pobres (lateríticos) debido al lavado (lixivado)
continuo que sufren a causa de las abundantes precipitaciones. Los ríos que se desarrollan
en estos climas presentan un caudal estable y abundante en aquellos con precitaciones
frecuentes y variaciones en aquellos que presentan estación seca o húmeda.
Bioclimas forestales templados (C)
Estos climas presentan un invierno moderado en el que el mes más frio no es inferior a -
3ºC y su amplitud térmica no es demasiado acusada.
Podemos diferenciar entre el clima chino o subtropical húmedo (Cfa), el clima
mediterráneo o subtropical con verano seco (Csa-Csb), el clima templado de invierno seco
(Cwa-Cwb) y el clima oceánico (Cfb-Cfc). Estos climas presentan una diferenciación
clara en su nivel de precipitaciones ya que los climas Cfa y Cfb son climas de
precipitaciones regulares anuales, mientras que Csa y Cwa presentan una marcada
estación seca.
Podemos localizar estos climas en la zona templada del planeta. Así, los factores que más
determinan estos climas son la influencia de las altas presiones subtropicales, la presencia
de corrientes marinas cálidas en los climas húmedos y las frías en los secos, la influencia
del frente polar, las variaciones del Jet Stream o la implantación de altas y bajas presiones
continentales, así como la oceanidad en aquellos climas más húmedos. En el caso del
Csa.Csb la propia genética del mar Mediterráneo supone un factor determinante.
La vegetación varía enormemente en función de sus condiciones climáticas. De este modo
podemos encontrar desde bosques esclerófilos de perennifolias (encinas, coníferas,
quejigos, sotobosque de maquia o garriga) en los climas más secos, hasta bosques de
frondosas caducifolias (hayas, robles, castaños, fresnos, arces, etc.) en los más húmedos.
Destaca en materia vegetal la laurisilva china, o la pampa típica del Cwa-Cwb, un
sotobosque que carece de vegetación arborícola, y en el que predomina la pradera de
gramíneas.
La calidad de los suelos depende sobre todo de la pluviosidad. Encontramos suelos
lixivados (lavados) en los climas húmedos; y litosuelos y suelos pardos erosionados por la
intensidad humana en los climas de tipo mediterráneo. Los ríos, a su vez, presentan estiaje
estacional en el caso de que hubiese estación seca.
Bioclimas forestales fríos (D)
Hablamos del clima continental o microtérmico de bosque frio. Presenta una amplitus
muy elevada de hasta 60ºC. Se trata de un bioclima que contiene muchas variantes en
temperaturas y precipitaciones que vienen determinadas por la continentalidad y la latitud.
Como norma general, sus precipitaciones son escasas (300-750mm anuales). En su
cobertura vegetal predominan las plantas microtérmicas adaptadas al frio. De sur a norte
encontramos la estepa, la pradera de gramíneas, el bosque mixto de coníferas y frondosas
y finalmente la taiga. Sus suelos son variados y muy ricos: podzoles, tierras pardas y
tierras negras muy ricas en humus. Los agentes que más contribuyen a la definición de
este bioclima son el frente polar y las altas presiones térmicas continentales. Lo podemos
encontrar en Europa central, septentrional y del este, Asia central y septentrional, y en las
franjas central y septentrional de América del Norte.
2.3 Bioclimas no forestales
Bioclimas áridos (B)
Estamos antes bioclimas cuyas temperaturas dependen mucho del tipo de desierto que nos
encontremos. Sin embargo, siempre presentan fuertes oscilaciones térmicas entre el día y
la noche.
Podemos diferenciar, en función de la humedad, los climas desérticos (Bw) y los
esteparios (Bs) aplicando el índice de aridez de Patton. Ambos tipos presentan una versión
cálida (Bwh y Bsh) y una fría (Bwk y Bsk).
Encontramos en los climas desérticos una vegetación xerófila adaptada a la escasez de
agua con plantas enanas y suculentas que cumplen su ciclo vegetativo en los pocos días
que llueve. La estepa predomina en los bioclimas Bs. Los suelos son desérticos arenosos y
litosuelos. Los ríos son muy irregulares y a menudo su cauce permanece seco (wadi) hasta
que se producen lluvias.
Los agentes que dan forma a estos climas son las altas presiones subtropicales, los cientos
alisios continentales secos o las corrientes marinas frías. Además, en la zona templada
altos niveles de continentalidad son los causantes de desiertos como el del Gobi.
Los climas desérticos aparecen debajo de las altas presiones subtropicales: Sahara,
Namibia, Gran Desierto Australiano, de México, Arabia, Irán, etc., mientras que los
climas esteparios lo hacen en los márgenes de estos grandes desiertos como en el caso del
Sahel africano. Se trata de zonas donde la vida es poco confortable, donde el desarrollo de
la agricultura es prácticamente imposible y el de la ganadería presenta serias dificultades.
Bioclimas fríos (E)
Se trata de climas sin verano. Diferenciamos entre el clima de tundra (ET) en el que el
mes más cálido sube de los 0ºC y el clima de hielo perpetuo en el que todos los meses
presentan temperaturas medias por debajo del punto de congelación. Existe una elevada
amplitud térmica anual producida por la noche polar: fenómeno que se da durante los
meses de invierno en los que las regiones de estas latitudes apenas reciben o no reciben
luz solar. Durante los meses de verano recibirán luz solar durante prácticamente las 24
horas del día. Las precipitaciones se dan en forma de nieve.
En el clima de tundra la vegetación está formada mayoritariamente por musgos y líquenes
y carece de árboles. En EF no hay vegetación. El suelo característico es el Permafrost que
siempre está helado, por lo que no permite la actividad bacteriana. Los ríos también están
helados, aunque en el clima de tundra fluyen durante el verano tras el deshielo.
Estos climas se localizan en la zona polar y circumpolar. Así, los factores climáticos que
más definen este clima son las altas presiones polares y la débil incidencia de los rayos
solares debido a la oblicuidad con la que inciden sobre estas regiones. Existe además una
variante de estos climas, la Polar Marítima (EM) que es igual que el clima de tundra, pero
con precipitaciones abundantes que oscilan entre los 400 y los 1400mm anuales.
La vida en estos climas es prácticamente imposible debido a su nulo confort climático y a
que sus suelos no sirven para el desarrollo de actividades agrarias.
2.4 Climas no zonales
Los climas no zonales son aquellos que debido a diversos factores geográficos pueden
encontrarse a cualquier latitud sobre la superficie terrestre. El clima no zonal por
excelencia es el clima de montaña (H). Algunas de sus características dependerán
irremediablemente de la latitud a la que nos encontremos, sin embargo todos los climas de
montaña presentan rasgos comunes: la temperatura disminuye con la altitud, las
oscilaciones térmicas diarias son fuertes y aparecen diferencias térmicas según nos
encontremos en la ladera de solana o de umbría, las precipitaciones aumentan por el
enfriamiento del aire debido al gradiente adiabático de la atmosfera, aparecen diferencias
de humedad entre ladera de barlovento (donde se producen las precipitaciones) y la de
sotavento (donde el aire llega descargado de humedad).
Su vegetación varía con la altitud: arboles de hoja caduca, coníferas, pastos, roquedos y
canchales y finalmente nieves perpetuas. A medida que se asciende los suelos también van
pauperizando su concentración de materia orgánica. Son característicos los suelos
esqueléticos. Los ríos son torrenciales debido a las fuertes pendientes y se ven fuertemente
afectados por el deshielo primaveral.
Los principales agentes que definen este clima son el gradiente térmico atmosférico, el
efecto Foehn y el aumento de la radiación solar con la altura. Se localiza en los Alpes,
Andes, Himalaya y en las demás cadenas montañosas de importante elevación. Zonas de
confort climático bastante limitado.
3. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas.
3.1 La adaptación del ser humano al clima
El tiempo y el clima son dos claros factores que condicionan las actividades del ser
humano. Por eso, los países más desarrollados invierten grandes cantidades de dinero en
el estudio del clima y su previsión. Por otro lado, bien es cierto que el ser humano es
capaz de adaptarse al clima hasta tal punto que el desarrollo de la mayor parte de las
actividades humanas esta supeditado más a factores sociales y económicos que a factores
climáticos o naturales.
En materia climática existen unos márgenes de temperatura y precipitaciones en los que la
vida humana se desarrolla de forma óptima y que permiten una teórica mejor calidad de
vida. Este fenómeno se denomina confort climático. Cuando se sobrepasan estos límites
de confort el ser humano debe recurrir a respuestas artificiales para convertir un entorno
en habitable. El ejemplo más claro de esta dinámica es que la mayor parte de la población
mundial se encuentra en el área templada del planeta y en las zonas de climas extremos
encontramos una fuerte despoblación.
Las cuestiones climáticas además tienen un fuerte impacto en la actividad económica. En
materia agropecuaria las explotaciones agrícolas y ganaderas van íntimamente ligadas al
clima ya que la temperatura, la humedad y la insolación marcan los límites de
supervivencia de las especies vegetales. Además, la influencia del tiempo meteorológico
también tiene un impacto en estas actividades a escala local ya que puede ocasionar la
merma o la pérdida de las cosechas debido a una granizada o a una inundación, etc.
Además, las actividades industriales también pueden depender del clima ya que este
condiciona la ubicación de los centros de trabajo o las temperaturas a las que se desarrolla
este trabajo. También impacta en actividades como el turismo. Así, por ejemplo, el clima
mediterráneo es el clima turístico por excelencia; mientras que los climas de montaña se
vinculan al turismo de invierno asociado a la práctica del esquí.
Otro aspecto a tener en cuenta es la vinculación de muchas enfermedades a ciertos
contectos climáticos, como puede ser la fiebre amarilla o la enfermedad del sueño al clima
ecuatorial. También podríamos hablar de cómo los climas fríos y lluviosos presentan tasas
más altas de depresiones y enfermedades cardiacas.
3.2 Alteraciones del tiempo y el clima
El tiempo y el clima transforman la actividad humana y viceversa: el ser humano es capaz
intencionada e inintencionadamente de alterar tiempo y clima mediante su actividad. Un
ejemplo claro es la creación de lluvias artificiales mediante la introducción en las nubes de
ciertos núcleos de condensación que pueden poner en marcha la precipitación.
En lo que respecta al clima las alteraciones no se han producido de una manera
consciente. A lo largo de la historia del planeta ha habido grandes fluctuaciones
climáticas. En los últimos 1.8 millones de años ha habido grandes glaciaciones que se han
alternado con épocas de clima más benigno como el actual. La diferencia de temperaturas
medias de la tierra entre una época glacial y una de clima benigno ha sido de unos 5-6 ºC.
Sin embargo, en las últimas décadas se ha venido constatando un considerable aumento de
la temperatura del planeta provocado por la actividad humana. Es lo que se conoce como
calentamiento global y supone el principal problema medioambiental al que se enfrenta la
humanidad de hoy.
De hecho, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) advierte que el
calentamiento global es ya innegable. La contaminación que generamos está alterando la
atmosfera, lo que provoca un calentamiento acelerado del planeta. De hecho, los expertos
del IPCC advierten que solo nos quedan 10 años para revertir esta situación antes de llegar
al punto de no retorno.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) del
Gobierno de España también afirma que el cambio climático es una realidad: las
temperaturas están aumentando, los recursos hídricos están disminuyendo y el nivel del
mar está subiendo. De hecho, a pesar de que lográsemos reducir las emisiones causantes
de estos problemas, estas tendencias se mantendrán durante mucho tiempo, por lo que se
deben tomar tanto medidas de adaptación como medidas de mitigación.
Conclusión
Hemos visto a lo largo del tema la amplia variedad climática que presenta nuestro planeta,
así como los factores que contribuyen a definir cada uno de los climas que la configuran.
Además, hemos mencionado los diferentes métodos de clasificación climática que se han
propuesto en el seno de la disciplina y hemos profundizado en el que goza de mejor
acogida en la comunidad científica: el método de clasificación climática de Köppen.
También hemos visto cómo el tiempo y el clima son factores determinantes para la vida
humana ya que definen su bienestar, las actividades económicas que pueden o no realizar,
y el tipo de asentamientos humanos que son viables en cada lugar del planeta. Pero,
mucho más importante es cómo la actividad humana está alterando los procesos
climáticos de una manera artificial que está desencadenando gravísimos problemas
medioambientales que deberán tratar de solucionar las generaciones futuras.
Así, los procesos de enseñanza-aprendizaje que se deriven de este tema durante nuestra
práctica docente serán cruciales para conseguir que los alumnos se sensibilicen con el
problema y puedan contribuir a solucionarlo. De esta manera se conseguirá que la práctica
docente vaya de la mano con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) que forman
parte de la Agenda 2030 establecida por la ONU en 2015. Concretamente con el ODS
nº13 “Acción por el clima”, que pone el foco en el reto que el cambio climático supone
para la humanidad. Y al que indudablemente hay que contribuir desde las aulas.
Bibliografía
Agencia estatal de meteorología. www.aemet.es
Aguilera, M. J., Borderías, M. P., González, M. P. y Santos, J. M. (2020). Geografía
General I (Geografía Física). Madrid, España: UNED.
Aguilera, M. J., Borderías, M. P., González, M. P., y Santos, J. M. (2009). Orientaciones
para la realización de ejercicios Prácticos. Geografía Física I. Unidades Didácticas.
Madrid, España: UNED.
Naciones Unidas (ONU). www.un.org