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Climas y Zonas Bioclimáticas

El documento aborda el estudio del clima y sus factores, elementos y zonas bioclimáticas, así como su influencia en las actividades humanas. Se discuten conceptos clave como tiempo, clima, meteorología y climatología, y se analizan las clasificaciones climáticas globales. Además, se destaca la importancia del clima en la vida y la economía, así como el impacto del cambio climático.
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Climas y Zonas Bioclimáticas

El documento aborda el estudio del clima y sus factores, elementos y zonas bioclimáticas, así como su influencia en las actividades humanas. Se discuten conceptos clave como tiempo, clima, meteorología y climatología, y se analizan las clasificaciones climáticas globales. Además, se destaca la importancia del clima en la vida y la economía, así como el impacto del cambio climático.
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4. CLIMAS Y ZONAS BIOCLIMÁTICAS.

EL TIEMPO Y EL CLIMA
COMO CONDICIONANTES DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS

ESQUEMA E ÍNDICE DEL TEMA

- Definición de conceptos: tiempo, clima, meteorología,


climatología y zonas bioclimáticas.
- Factores del clima: Permanecen estables.
o Cósmicos: la radiación o energía solar.
o Planetarios o astronómicos: forma y movimientos.
o Geográficos o terrestres: latitud, altitud, relieve, etc.
o Termodinámicos o externos: Jet Stream, frentes, masas.
- Elementos del clima: Cambian continuamente.
o Temperaturas: media, amplitud, máximas, mínimas, etc.
o Precipitaciones: total anual, distribución, tipos, causas.
o Humedad del aire: relativa, absoluta, niebla, calima.
o Régimen de vientos: masas de aire, ley de Coriolis, etc.
o Evaporación del agua: evapotranspiración y aridez.
o Insolación: Cantidad de radiación solar que se recibe.
o Nubosidad: gotas de agua suspendidas en la atmósfera.
- Las clasificaciones climáticas y los dominios climáticos en el
globo.
o Clima ecuatorial o tropical húmedo: Isotérmico, lluvias
convectivas, jungla, selva, epifitas, suelos lateríticos.
o Clima tropical con estación seca. Monzónico o
saheliano: precipitaciones convergentes, la sabana.
o Clima desértico o estepario: aridez, plantas xerófitas,
ergs, regs, hammadas, termoclastia, wadis, chotts, oasis
o Clima Mediterráneo: bosque perennifolio, maquis,
garriga, terrazas, bancales, terra rossa, fuertes estiajes.
o Clima chino o templado subtropical de fachadas
orientales de los continentes: bambú, loess, lateritas.
o Clima Atlántico u Oceánico: bosque caducifolio,
sotobosque, landas, turberas, suelos pardos.
o Clima continental o templado frío de fachadas orientales
de los continentes: taiga, praderas, podsol, chernodzem.
o Clima frío o de Alta Montaña: cliseries altitudinales.
o Clima frío, polar o glacial: tundra circumpolar, permafrost
- El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades
humanas.
o Las actividades vitales y el confort climático.

1
o El clima como condicionante de la actividad económica.
o El cambio climático y sus repercusiones.
Introducción justificativa

Pocos temas están tan de candente actualidad como este que


vamos a desarrollar a continuación. Crisis climática, emergencia
climática, cambio climático o calentamiento global del planeta, son
conceptos de uso habitual en todos los medios de comunicación en
todas partes del mundo. Conocer de qué forma está sucediendo
esto y cómo afecta al planeta, es algo que se deberá trabajar en
este tema.

Importancia del tema

La importancia que posee el clima para que se pueda desarrollar la


vida de una forma u otra, justifica sobradamente la inclusión de un
tema como este en el bagaje de saberes básicos que el alumnado
debe conocer. Saber interpretar las causas que lo provocan, así
como las consecuencias que las condiciones climáticas imponen a
los seres humanos y a la biodiversidad en general, es
imprescindible para el conocimiento de cómo la dinámica
atmosférica influye sobre la vida en general.

Adscripción didáctica

El estudio del clima no resulta fácil para el alumnado, sobre todo


para aquellos que, por su edad, cursan los niveles inferiores de la
Enseñanza Secundaria. Pero aún así, parece más razonable
adscribir el tema a un curso inicial como es 1º de ESO, que a otro
más elevado como pueda ser 2º de bachillerato. El motivo es doble:
la trascendencia de estos contenidos implica la necesidad de
conocerlos de forma científica desde que comienza la formación del
alumnado. Y, en segundo lugar, el clima es un tema general que
afecta a todo el planeta y no sólo al territorio español.

Referencias normativas

Si nuestra elección ha recaído en 1º de ESO, tendremos que


basarnos desde un punto de vista legislativo en la LOMLOE, Ley
Orgánica 3/2020, que se desarrolla mediante el Real Decreto
217/2022 y el Decreto 102/2023 para Andalucía. Para nuestra
comunidad autónoma también debe emplearse la Orden de 30 de
mayo de 2023.

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Tiempo y clima. Meteorología y climatología

Por clima se entiende las características medias de la atmósfera a


lo largo de un determinado período de tiempo, que no debe ser
inferior a treinta años. El tiempo, por el contrario, es el estado de la
atmósfera en un momento determinado. El clima es estudiado por
geógrafos como Chorley y Barry, que, a partir del análisis histórico
de sus elementos, identifican el dominio climático de un territorio
determinado. La climatología, es la rama de la Geografía Física
que estudia el clima. El tiempo es una variable física que estudian
los meteorólogos, y que tiene como objetivo predecir cómo van a
ser las condiciones de la atmósfera en el futuro a corto o medio
plazo. Las zonas bioclimáticas son una síntesis entre la
biogeografía y la climatología, e indican la relación existente entre la
vida y el clima.

El clima: factores

Autores como Viers y Ayllon definen al clima por una serie de


factores y elementos. Los factores son aquellas características que
permanecen siempre estables o que, si cambian, solo lo hacen en
un plazo de tiempo muy largo. Indican qué tipo de clima es el que
hay en un lugar. Existen cuatro tipos de factores principales.
Cósmicos, que vienen determinados por la cantidad de energía o
de radiación solar que recibe la Tierra.
Planetarios o astronómicos, que están influidos por tres hechos:
La forma del planeta, es decir, la esfericidad de la Tierra, que es lo
que provoca que, en los Polos, al llegar los rayos del Sol con una
mayor oblicuidad y tener que atravesar una capa más extensa de la
atmósfera que en otras latitudes, reciban una menor cantidad de
energía y, por tanto, haga más frío. Por el contrario, en el Ecuador,
al caer los rayos solares con una mínima oblicuidad y tener que
atravesar una menor cantidad de la capa atmosférica, llegan más
perpendiculares a la Tierra formando un ángulo de 90 grados, lo
que hace que aumente la energía recibida del Sol y, por tanto, haga
más calor. Otro factor planetario es la inclinación del eje de
rotación con respecto al plano de la eclíptica, lo que provoca la
desigualdad entre el día y la noche y el hecho de que en los círculos
polares aparezca el denominado Sol de medianoche. Finalmente,
los movimientos de la Tierra, así el de traslación tiene como
consecuencia las estaciones, dependiendo de los solsticios y de los

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equinoccios, mientras que el de rotación es el que provoca las
temperaturas máximas diurnas y las mínimas nocturnas.
Geográficos o terrestres, entre los que destacan los seis
siguientes. La latitud, que delimita la división del planeta en tres
zonas: frías, templadas y cálidas, y sirve también para explicar la
inversión de las estaciones en los hemisferios norte y sur. La
altitud, ya que el gradiente térmico desciende un grado cada 160
metros de altura. La posición oceánica o distancia con respecto
al mar, también denominado grado de continentalidad, que influye
de manera decisiva en la oscilación o amplitud térmica. La
configuración y organización morfotopográfica (es decir,
geomorfológica y topográfica) del territorio. El relieve y la
orografía, que produce el efecto Foehn o las denominadas lluvias
de relieve, y que determina, según las vertientes, la solana y la
umbría, así como la vertiente de barlovento y la de sotavento en
función de sí reciben o no el viento. Finalmente, la influencia de
las corrientes marinas, que pueden ser tanto frías, como en el
caso de las de Humboldt, Benguela, Labrador, Oya Shivo o
Canarias, como cálidas, como la del Gulf Stream o Corriente del
Golfo (y en particular la de la Deriva Noratlántica en Europa), la del
Kuro Shivo en Japón o la de las Agujas en Sudáfrica.
Termodinámicos o externos, que dependen tanto de la
circulación general de la atmósfera en altura, como de la
dinámica de la circulación atmosférica en superficie. En el primer
caso hay que tener presente el condicionante que supone la
existencia del Jet Stream o Corriente en Chorro. Se trata de un flujo
de aire a unos 10 kilómetros de altura y de unos 450 kilómetros por
hora de velocidad, que discurre en dirección Oeste a Este, a unos
40 grados de latitud norte.
La dinámica de la circulación atmosférica en superficie viene
condicionada por los centros de acción, determinados por la
presión atmosférica medida por el barómetro en milibares o
hectopascales y representados por líneas denominadas isobaras.
Son de dos tipos: altas presiones o anticiclones, cuando la presión
supera los 1.013 milibares, lo que da lugar a un tiempo seco y
estable, y las bajas presiones o borrascas, cuando la presión es de
1.013 milibares o inferior, lo que da lugar a un tiempo inestable y
lluvioso. Las masas de aire, que pueden ser de dos grandes tipos:
polares en invierno, procedentes de los Polos, y tropicales en
verano, que se desplazan desde los trópicos.
Los frentes son las zonas de contacto entre una masa de aire frío y
otra de aire cálido. Pueden ser fríos de origen polar, o cálidos de
origen tropical, según la temperatura de la masa de aire que

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predomina. Otros factores termodinámicos son el efecto Albedo y
la Ley de Coriolis, que explica la dirección de los grandes vientos
dominantes sobre la superficie del planeta.

El clima: elementos
Los elementos del clima son, siguiendo a M. F. Pita y J. M.
Cuadrat, aquellas características que se modifican continuamente.
Hacen referencia a cómo son los rasgos principales del clima. Los
más importantes son:
Las temperaturas, son el grado de calor que tiene el aire, se
representan en grados mediante líneas isotermas que unen puntos
con los mismos valores en la escala centígrada o Fahrenheit. En
ellas hay que analizar las medias anuales, que son las temperaturas
que se dan a lo largo de los meses del año divididas entre doce; las
máximas y las mínimas, lo que ofrece la variabilidad tanto diaria
como mensual; la oscilación o amplitud térmica anual, que se halla
restando el mes más frío al más cálido; la estacionalidad, que
dependerá de los hemisferios y que está marcada por los solsticios
de verano e invierno y por los equinoccios de primavera y otoño; la
existencia de época fría, cuando la temperatura media mensual
desciende por debajo de 6º, y los días de helada anual.
La temperatura tiene una gran influencia en la humedad, a mayor
temperatura mayor capacidad de retener agua en suspensión y, por
tanto, mayor humedad.
Las precipitaciones, son la caída de agua sólida o líquida
procedente de las nubes. Se miden en litros o milímetros con el
pluviómetro y se representan en los mapas con unas líneas
denominadas isoyetas. En ellas se analiza la cantidad total anual,
que indica la sequía o humedad de un territorio; la distribución
anual, que señala la regularidad o irregularidad de estas; los tipos
que existen: lluvia, nieve, granizo, rocío, etc.; las causas que las
provocan: orográficas, frontales, convectivas, convergentes, etc.; la
existencia o inexistencia de época seca debida a la aridez, que se
estudia mediante una serie de índices como los de Gaussen,
Lautensach, Thornwaithe, etc.
La humedad del aire. Es la cantidad de vapor que contiene la
atmósfera, y puede ser tanto absoluta, que es el porcentaje de
vapor de agua que contiene el aire, como relativa, con respecto al
máximo de humedad que podría contener; la humedad provoca
formaciones como la niebla, o la condensación de la humedad del
aire y la calima, que es una bruma seca que se forma en las capas
bajas de la atmósfera.

5
El régimen de vientos. Los vientos son provocados por los
cambios en las altas y bajas presiones, y en ellos es necesario
tener en cuenta: la circulación de las masas de aire, lo que produce
los cambios en el gradiente isobárico; los efectos que tiene sobre la
esfera terrestre la Ley de Coriolis, que consiste en una especie de
remolino que gira en el sentido horario del reloj en el hemisferio
norte y contra horario en el hemisferio sur; los tipos de vientos, que
pueden ser de muchas clases: alisios, contraalisios, monzones, los
rugientes cuarenta, etc. Los vientos más conocidos son el simún del
desierto, el siroco, el mistral, el mistral, la tramontana, etc.
La evaporación del agua. Es el proceso físico por el que, debido a
las altas temperaturas, el agua se transforma en vapor. Esto tiene
como consecuencia tanto la evapotranspiración, o pérdida de
humedad en la superficie terrestre debido a la insolación, como la
aridez, es decir, la relación que se establece entre el calor y la
humedad, y que puede ser estudiada a partir de diferentes tipos de
índices.
La insolación o cantidad de radiación solar que recibe la
superficie terrestre. En el hemisferio norte es máxima en verano y
mínima en invierno, mientras que en el hemisferio sur ocurre justo lo
contrario. Por lo tanto, es máxima en el Ecuador y mínima en los
Polos. La nubosidad, que está formada por las gotas de agua
suspendidas por el viento en la atmósfera. En el hemisferio norte
suele ser máxima en invierno y mínima en verano, mientras que en
el hemisferio sur se invierte este hecho.

Zonas y dominios bioclimáticos

Las zonas bioclimáticas son aquellas que presentan semejanzas en


el clima, suelo, vegetación y fauna.
La clasificación más sencilla es la derivada de las zonas climáticas
de los diversos territorios de la Tierra, a partir de las cuales
buscamos las relaciones con su paisaje vegetal, que relaciona
vegetación, suelo y la fauna. Las zonas bioclimáticas se clasifican
según la latitud en: cálida (área intertropical), templada (que va
desde el área intertropical hasta los círculos polares) y fría, la que
está dentro de los círculos polares.
Esta clasificación contempla dominios zonales, es decir, aquellos
vinculados a una zona climática que se pueden aplicar en función
de la altitud a las áreas de montaña. Algunos autores como Strahler
o Köppen hablan de dominios azonales, que son los que se pueden
dar en cualquier lugar de la Tierra siempre y cuándo se cumplan
algunas características específicas.

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Los principales dominios bioclimáticos en el globo se pueden
clasificar de la siguiente forma:

Medios cálidos:
Clima ecuatorial húmedo, con temperaturas cálidas y constantes
entre 24º y 27º, por lo que es isotérmico. Las precipitaciones son
muy abundantes, entre 2.000 y 4.000 mm, superando en
determinadas ocasiones incluso esta cantidad. Las lluvias tienen
carácter convectivo y son continuas a lo largo de todo el año. La
oscilación térmica anual es mínima o muy débil, solo de 2º a 5º, y la
diaria también es muy pequeña, pues tampoco supera los 5º. La
vegetación predominante es la selva o bosque tropical, y la jungla,
menos densa que la selva debido a su mayor degradación, con
presencia de plantas epifitas o trepadoras, como las lianas, y
árboles perennifolios. Los suelos son pobres por el continuo lavado
a que están sometidos por las lluvias, a pesar de las aportaciones
de humus en el bosque. Esto hace que se formen costras lateríticas
muy duras que resultan improductivas para la agricultura.
Los ríos tienen un régimen regular y son muy caudalosos. Desde un
punto de vista antrópico, se trata de un clima poco favorable al ser
humano, y que además está sufriendo una acusada deforestación
debido al sistema de cultivo itinerante en rozas y a la explotación
maderera de sus árboles. El domino ecuatorial se extiende por la
Amazonía, la Cubeta del Congo, el Golfo de Guinea, Indonesia y las
islas del Pacífico.
Clima tropical en el que aparece una estación seca, que se
extiende a continuación del clima ecuatorial y llega hasta los
trópicos. Posee dos variantes principales, el monzónico y el
saheliano. Sus temperaturas son muy elevadas (entre 25º y 27º),
aunque tiene ligeras variaciones dependiendo de los subtipos. Las
precipitaciones son abundantes, entre 700 y 2.000 mm,
reduciéndose considerablemente en la variante saheliana, pero
aumentando enormemente en la monzónica. Las lluvias tienen un
carácter convergente, lo que provoca la existencia de una amplia
época seca. La oscilación térmica es pequeña, entre 7º y 10º. La
vegetación se caracteriza por la formación de sabana, con el
baobab como árbol más característico, y la presencia del manglar
junto a los ríos o las costas. Los suelos son pobres en humus,
tienen carácter laterítico y poseen superficies coriáceas. Están
sobreexplotados por la superpoblación existente en la zona.
Los ríos tienen un régimen irregular, experimentando fuertes
crecidas en la época de lluvias. Es un clima en el que se producen
frecuentes enfermedades (llamadas “tropicales”) en los seres

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humanos: malaria o paludismo, fiebre amarilla, etc., pero a pesar de
eso, aloja zonas muy densamente pobladas. Se extiende por el Asia
Monzónica, el África Intertropical, Centroamérica, el Caribe, etc., es
decir, entre 10º de latitud norte y sur desde el ecuador, a
continuación del clima ecuatorial, llegando hasta los trópicos.
El clima desértico y el estepario se caracterizan por unas
temperaturas muy elevadas en las zonas de los trópicos (de 22º a
26º), con una gran amplitud térmica entre el día y la noche. La
oscilación térmica anual es apreciable (de 11º a 14º), sobre todo en
las zonas del interior, aunque es muy variable, en especial en las
estepas. La vegetación más característica son las plantas de tipo
xerófilo adaptadas a la sequía extrema, como los cactus, pitas o
chumberas, que se dan en las estepas herbáceas. Los suelos son
esqueléticos y los hay de tres tipos: ergs o de arena, regs o
pedregosos y hammadas, compuestos por grandes cantos
producidos por la termoclastia.
Los ríos son muy escasos, prácticamente inexistentes, y están
secos durante casi todo el año, son cauces intermitentes como los
de los wadis o lagos secos como los chotts. Es un clima que repele
la presencia humana, salvo en los oasis o las tribus nómadas
(tuaregs, beduinos, bereberes, etc.), pero en cualquier caso solo se
dan densidades muy bajas. Los suelos son muy ricos en materia
mineral, pero sin materia orgánica. Los desiertos y las estepas se
extienden por el Sahara, Australia, Gobi, Arabia, Atacama, Kalahari,
Kazakistán, Sinkiang, Thar, Mohave, Sonora, etc., es decir, en
territorios situados entre 15º y 35º de latitud Norte y Sur.

Medios templados:
El clima mediterráneo posee unas temperaturas relativamente
elevadas, entre 16º y 20º, con unos veranos muy calurosos y unos
inviernos suaves. Las precipitaciones son de carácter frontal,
predominando las lluvias equinocciales y siendo el verano
extremadamente seco. La oscilación térmica anual es relativamente
elevada, entre 13º y 18º. La vegetación característica es el bosque
esclerófilo de carácter perennifolio, en el que predomina el género
Quercus con la encina y el alcornoque, las formaciones arbustivas
más importantes son la garriga y el maquis. El suelo más
característico es la terra rossa, que es muy fértil para la agricultura.
Se dan con frecuencia los cultivos en terrazas y bancales.
Los regímenes de los ríos son muy irregulares, con fuertes estiajes
en verano. Es el dominio climático en el que surgieron las primeras
grandes civilizaciones de la Historia y se localiza en el mar
Mediterráneo, California, Chile, Sudáfrica y Australia, es decir, en

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las fachadas occidentales de los continentes entre 30º y 45 º de
latitud Norte y Sur.
El clima chino o templado subtropical de fachadas orientales
tiene unas temperaturas medias entre 15º y 19º, con unos veranos
calurosos y unos inviernos muy fríos por la influencia del frente
polar. Las precipitaciones son abundantes, entre 800 y 1.100 mm,
tienen un carácter frontal subtropical con influencia monzónica. La
oscilación térmica anual es elevada, entre 18º y 21º. La vegetación
que predomina es el bosque mixto con especies como el bambú.
Los suelos son lateríticos, con abundantes depósitos de Loess.
Los ríos tienen un régimen relativamente irregular y experimentan
grandes crecidas. Este clima, junto con el monzónico, es el dominio
en el que se dan las mayores concentraciones humanas del planeta
gracias a la fertilidad de los suelos. Se localiza en China, sureste de
Estados Unidos, Sudamérica (Río de la Plata), etc., principalmente
en las fachadas orientales de los continentes entre 30º y 45º de
latitud Norte y Sur.
El clima Atlántico u Oceánico tiene unas temperaturas muy
suaves, entre 10º y 14º. Las precipitaciones son abundantes y bien
repartidas, entre 800 y 1.500 mm anuales, las lluvias son de
carácter frontal. La oscilación térmica anual no es muy fuerte, entre
10º y 14º. La formación vegetal característica es el bosque
caducifolio de roble, haya, castaño o nogal, con presencia del
sotobosque de brezos y de landas. Los suelos son muy ricos en
humus y fértiles, y en ellos se dan diferentes tipos como los pardos
o las turberas, que son ácidas.
Los ríos tienen un régimen ponderado y regular, sin grandes
oscilaciones en su caudal. El dominio oceánico se da en el noroeste
de Europa, el noroeste de Estados Unidos, y ya en el hemisferio
sur, en Chile, Sudáfrica y Oceanía, básicamente en las fachadas
occidentales de los continentes entre 40º y 70 º de latitud N. y S.
El clima continental y su variedad templado-fría de las
fachadas orientales de los continentes se caracteriza por unas
temperaturas variables y extremas, con medias de 6º a 13º, pero
con una oscilación térmica anual muy fuerte debido a la
continentalidad y a la nula influencia marítima, lo que hace que
fluctúen entre 18º y 25º o incluso más. Las precipitaciones son
ciclónicas, de carácter frontal y no son muy abundantes, oscilando
entre 250 y 450 mm. La vegetación más característica es el bosque
de la taiga, así como las praderas y las estepas frías semiáridas.
Los suelos son de tres tipos: chernodzem o suelos negros que son
muy fértiles, podsoles o suelos ácidos en la taiga, y serosioms,
solonetzs o suelos salinos en las estepas, que son muy pobres.

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Los ríos tienen un régimen muy irregular, con acusados estiajes en
invierno y, por el contrario, fuertes crecidas en primavera debido al
deshielo. Estos bruscos cambios de temperatura propician la
existencia de grandes vacíos humanos, por eso son áreas que han
sido pobladas en épocas históricas relativamente recientes. Este
tipo de clima se localiza en las grandes masas continentales del
interior de Eurasia (Siberia y Rusia) y Norteamérica (Canadá y
Estados Unidos), por tanto, entre 40º y 70 º de latitud Norte y Sur.

Medios fríos:
El clima frío o de Alta Montaña tiene unas temperaturas muy frías
que fluctúan entre 2º y 6º de media, con una oscilación térmica
relativamente fuerte entre 13º y 16º. Las precipitaciones son
bastante abundantes, entre 1.000 y 1.200 mm anuales, se trata
principalmente de lluvias orográficas o de relieve. La vegetación se
organiza en las llamadas cliseries alpinas o pisos altitudinales de
menor a mayor altura, con bosques de coníferas, praderas, pastos,
helechos, musgos, líquenes y nieves perpetuas en las zonas más
elevadas. Los suelos se componen de roquedo y canchales debido
a las fuertes pendientes.
Los ríos no existen como tales, sino que son torrentes esporádicos
y arroyos que provocan una acusada erosión debido a la fuerte
pendiente que salvan. Es un clima desfavorable para la presencia
humana debido a las bajas temperaturas, destacando las
estaciones deportivas para la práctica de deportes de invierno como
el esquí. Su dominio se localiza en los Alpes, Andes, Himalaya,
Cáucaso, las Montañas Rocosas o los altiplanos del centro de Asia
(Tíbet, Cachemira, etc.).
El clima frío polar, glacial o ártico se caracteriza por poseer unas
temperaturas extremadamente frías, que en general casi nunca
superan los cero grados, a pesar de que existe una enorme
oscilación térmica que puede ir desde los 10º hasta los 40º o más.
Las precipitaciones son muy escasas y en forma de nieve, por lo
general no superan casi nunca los 250 mm, e incluso son
inexistentes en el interior de los círculos polares. La vegetación es
muy escasa y se compone de musgos, líquenes y otras especies
propias de la tundra circumpolar.
Los ríos no son tales, ya que solo existe la presencia de las grandes
lenguas de hielo de los glaciares. Al tener unas temperaturas
extraordinariamente bajas, este clima rechaza la presencia humana,
por lo que en él se dan los vacíos demográficos más grandes que
existen en la Tierra, solo hay algunos pueblos nativos que se han

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adaptado a vivir en esas condiciones extremas como son los
esquimales, lapones, etc. También se ubican en él algunas bases
militares y científicas. Su dominio engloba a la Antártida,
Groenlandia, el norte de Canadá y de Siberia, y en general a las
áreas interiores circumpolares del Ártico y del Antártico.

El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades


humanas

El tiempo y el clima ejercen una gran influencia sobre las


actividades humanas como defiende A. J. Gil Olcina, hasta el punto
de que en muchos casos llegan a condicionarlas. De esta forma, los
seres humanos van a intentar buscar siempre el confort climático
a la hora de desarrollar sus actividades vitales. Pero, aun así, el
clima es un fuerte condicionante de las actividades
económicas que realizan las personas, como ocurre con la
agricultura o la ganadería, e incluso también repercute sobre la
industria, los transportes y en especial sobre el turismo.
En la actualidad está de moda la discusión sobre el cambio
climático, o más exactamente sobre el calentamiento global del
planeta y las posibles repercusiones que esto puede acabar
teniendo sobre las actividades humanas.
Para conocer este hecho de forma científica es preciso estudiar en
primer lugar la variabilidad climática en el pasado y sobre todo los
cambios climáticos actuales a escala planetaria, como forma de
analizar su influencia sobre los seres humanos.
Esta problemática climática se centra en tres aspectos
fundamentales: la contaminación del aire por los humos de las
industrias que provocan la lluvia ácida sobre los cultivos y sobre los
monumentos; el agujero que existe en la capa de ozono sobre la
Antártida y sus repercusiones en el aumento de las enfermedades
de la piel; y sobre todo el calentamiento global del planeta a
consecuencia del efecto invernadero que provoca la quema de
combustibles de carácter orgánico como el petróleo.
Tampoco deberíamos olvidar finalmente el hecho de que las
actividades humanas provocan pequeños cambios a escalas
microclimáticas, como ocurre por ejemplo en las temperaturas que
se dan en las grandes ciudades.

Conclusión y síntesis

El debate que genera el denominado cambio climático debe llevarse


a cabo de forma rigurosa mediante el conocimiento previo de todos

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aquellos factores y elementos que condicionan el clima. De la
misma forma, estos saberes permitirán al alumnado comprender el
comportamiento del clima y los diferentes tipos de zonas y de
paisajes a los que da lugar a lo largo de la superficie del planeta.

BIBLIOGRAFÍA

AYLLÓN, T. (1996) Elementos de meteorología y climatología.


Trillas

BARRY y CHORLEY (1999): Atmósfera, tiempo y clima. Omega.

CUADRAT, J. M. y PITA, M. F. (2006). Climatología. Cátedra.

GIL OLCINA, A. J. (2021). Tratado de Climatología. Univ. Alicante.

STRAHLER, A. N. (2007). Geografía Física. Omega

VIERS, G. (1987): Climatología. Elementos de Geografía. Oikos –


Tau.

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