2 - Blackmailing The Virgin - Alexa Riley
2 - Blackmailing The Virgin - Alexa Riley
Traductoras
Sarita RRZOE
Neera Corazon_de_Tinta
micafp_2530 Jessibel
∞PurpleGirl∞ Myr62
Luisas1983
Moderadoras de Corrección
Neera,
Correctoras
Daliam
3
Tamij18
Jessibel
Claudiavero
Neera
Lectura Final
Neera
Diseño
orwzayn
Índice
Sinopsis
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12 4
Epílogo 1
Epílogo 2
Sinopsis
Cuando Calder Cox ve a Felicity por primera vez, tiene que tenerla. No
hay nada que lo detendrá... hasta que descubre que ella es la hija de su
abogado.
Felicity Chandler se graduará pronto pero no tiene idea de lo que
quiere hacer. Mientras toca su violín una noche, ve a Calder y se siente
atraída al instante. Pero cuando él intenta mantener su distancia, ella no
sabe qué hacer con todos sus sentimientos.
Calder no puede contenerse mucho más, y cuando su control se
rompe, hay consecuencias. Felicity podría intentar huir, pero se asegurará
de que se quede... incluso si tiene que chantajearla para que lo haga.
Advertencia: Este es una Promise de Alexa Riley, por lo que es
exagerado, no contiene engaños y siempre tendrá un final feliz. Es un
ridículo drama para hacer bebés que está lleno de calor.
5
1
Felicity
Traducido por Jessibel
Corregido por Daliam
L
a observo irse, el sonido de su música sigue sonando en mi
cabeza, la sensación de sus labios aún en los míos. No sé qué
hacer. Tengo este impulso abrumador de seguirla y empujarla
contra la pared más cercana. Jesús. ¿Qué me está pasando? Se siente como
si estuviera hirviendo por dentro y esa pequeña gatita con curvas es lo único
que puede calmar el dolor.
Su largo cabello oscuro y sus hermosos ojos verdes me tienen en
trance. Quiero enredar mis dedos en su cabello y ver sus ojos brillar de
deseo. Quiero tenerla debajo de mí mientras empujo en su pequeño cuerpo.
Mis labios todavía están hormigueando por donde la devoré. Llamarlo
un beso no le haría justicia. No, eso fue un reclamo. La tomé y la marqué
11
como mía, y todo lo que quiero hacer es terminar de marcarla de la manera
más salvaje posible.
—¿Pasándola bien?
Las palabras de Bill alejan mi atención de Felicity, y de mala gana
aparto los ojos de la puerta por la que desapareció.
—Sí, gracias —respondo tan cortésmente como puedo con todas las
demás preguntas gritando en mi cabeza. ¿A dónde fue? ¿Dónde ha estado?
¿Sabrás si la llevo a un rincón oscuro y me salgo con la mía?
—Crecen tan rápido. No puedo creer que ella esté en la universidad.
Parece que ayer la llevaba al jardín de infantes.
Dejo escapar un suspiro de alivio al descubrir que tiene más de
dieciocho años. Había oído que tenía una hija en la universidad, pero por
un segundo tuve un momento de pánico. Estaba demasiado ido y demasiado
cegado por la lujuria para detenerme. Si ella no hubiera sido legal, aún no
sé qué podría detenerme.
—Es como su madre. —Las palabras de Bill son un poco melancólicas
mientras gira hacia la casa y le sigo.
Nunca conocí a la esposa de Bill, pero había escuchado muchas
historias sobre ella.
Escuché que solo se había casado con él por su dinero. Bill me dijo
una vez que solo se había casado por Felicity, pero pronto descubrió que
había sido un error. A la mujer no le importaba nada su hija. Solo se
preocupaba por ella misma. Salió por la puerta cuando él le ofreció unos
pocos millones para firmar sus derechos.
Aparentemente ella durmió con la mayoría de sus colegas y algunos
de sus clientes antes de que alguien finalmente se lo contara. Estoy seguro
de que Bill sabía de sus indiscreciones, pero como se había casado con ella
solo por Felicity, es probable que no le importara. Bill no perdió mucho. Ella
había guardado su peor comportamiento para las fiestas, había oído.
Siempre tenía que ser el centro de atención. Si ese es el caso con Felicity,
entonces estoy seguro de que está recibiendo toda clase de atención
masculina.
La idea me hace rechinar los dientes y apretar los puños. No quiero
imaginar las manos de nadie más sobre ella, pero la forma en que se ve me
hace pensar que ha tenido suficiente. Su cuerpo está hecho para el agarre
de un hombre. Es de baja estatura, pero tiene curvas gruesas en todos los
lugares correctos.
¿Por qué estoy teniendo estos pensamientos? No puedo hacer nada de
esto. Bill es el abogado de mi compañía, y esta es su hija. Necesito estar
lejos de ella. Necesito mantener mi distancia. Esto podría ser muy malo para
todos los involucrados, así que me alegro de solo haber tomado un beso.
12
Demonios, quería tomar más. Y si el latido en mi miembro, el cual se
niega a bajar, tiene algo que decir al respecto, todavía lo haría. Me
masturbaré en el baño, pero dejo de lado el pensamiento. No quiero mi
mano. En su lugar, tengo algo suave y cálido que quiero, y estoy tratando
como el infierno de no pensar en ella.
Mientras Bill y yo bajamos las escaleras, trato de recordar lo que sé
de su vida personal. No hay mucho más que rumores. Recuerdo haber oído
que su esposa lo dejó hace un tiempo. Me pregunto qué edad tenía Felicity
cuando sucedió eso.
Niego con la cabeza. Necesito aclarar los pensamientos. No puedo
pensar en ella así. No puedo fantasear con la hija de mi abogado, no importa
cuánto quiera. Esto sería muy malo para los negocios, y no puedo imaginar
lo que la gente diría.
Gracias a Dios que me alejé cuando lo hice. No sabía quién nos estaba
interrumpiendo en ese momento, y estoy agradecido de no haber sido
atrapado. La deseaba tanto que no pensé en las consecuencias de quién era
y dónde estábamos. Quién sabe lo que habría hecho si no hubiéramos sido
interrumpidos. Tengo que tener un mejor control de mí mismo.
Cuando finalmente volvemos a la fiesta, asiento con la cabeza a Bill
mientras se mezcla con la multitud. Mis travesuras en el balcón no han sido
mencionadas. Es como si nunca hubiera sucedido. Ojalá alguien le dijera
eso a mí polla porque seguro que sabe que sucedió. Y está buscando más.
Tomo una copa de vino tinto de una de las empresas de catering que
pasan y me paro junto al fuego, examinando a la multitud. La siento antes
de verla. Me dirijo hacia una parte más oscura de la habitación. Felicity está
en la esquina mientras un hombre que no reconozco se inclina para hablar
con ella. La veo mirar hacia mí y luego mirarlo, un rubor profundo enciende
sus mejillas.
Siento un chasquido entre mis dedos y miro para ver que el tallo de
mi copa de vino se ha roto en dos. Se acerca un camarero, me quita el vaso
roto de la mano y me pasa una toalla limpia. Parece que solo hay algunos
cortes menores, así que lo despido.
Cuando miro a Felicity, la veo mirándome con preocupación en su
rostro. ¿Está preocupada de que le cuente a su padre lo que pasó arriba?
Porque eso sería lo último que quisiera hacer. Debería estar más preocupada
de que vaya allí y aleje a ese hombre de ella y la inmovilice en esa esquina
con la mitad inferior de mi cuerpo.
Aprieto mis dientes, agarro otro vaso de vino, esta vez con cuidado de
no romperlo en la mano. También intento, sin éxito, no mirar fijamente a
Felicity. Mantengo mis ojos en ella, observándola mientras se sonroja y
asiente, apenas hablando unas pocas palabras con el hombre. Ella es tan 13
tímida que puedo verlo desde el otro lado de la habitación. Esto no
concuerda con las palabras de su padre. Cuando el hombre se va, doy un
paso adelante y luego lo pienso mejor. Manteniéndome enraizado en el lugar,
me repito una y otra vez en mi cabeza que no debo ir hacia ella. No importa
cuánto lo quiera mi cuerpo.
Veo que sus ojos se iluminan, y comienza a dar un paso, solo para ser
acorralada por otro hombre. Esta vez quiero aplastar mi copa de vino en el
piso y gritar obscenidades hasta que rompa el techo de este lugar. Quiero
gritar que es mía, pero no lo es. Ni siquiera sé de dónde vienen estas ideas
bárbaras y locas.
Ella le da una sonrisa al nuevo hombre, y sofoco la furia en mí por el
gesto. ¿Por qué incluso me importa que esté sonriendo a alguien? No es
asunto mío. Excepto por el hecho de que le he marcado la boca y ahora
siento que soy el dueño. ¿Cómo se atreve a usar lo que tengo para hacer
felices a otros hombres? Esa boca es mía y solo debería usarse para mis
deseos.
—Calder, ¿estás bien?
Miro a mi izquierda, veo a Sidney acercarse y poner su mano sobre mi
hombro. No es la mano que quiero. La que quiero está al otro lado de la sala,
y lo odio.
Asiento, aceptando su consuelo, y trato de no ser tan obvio sobre mi
nueva obsesión con la hija de mi abogado.
—¿Estás listo para irte? Creo que recorrimos el lugar por nosotros, y
me muero por llegar a casa. Mis pies me están matando en estos zapatos.
—Ella se apoya en mí un poco, levantando uno y apretándolo—. Pero son
tan bonitos que no podría soportar no usarlas.
Solo tarareé mientras le echo otro vistazo a Felicity. Siento que el calor
inunda mi torrente sanguíneo cuando la veo con una gran sonrisa en su
rostro mientras se inclina hacia el hombre frente a ella. Supongo que su
padre tenía razón. Tal vez es como su madre, siempre necesitando atención.
No importa de quien sea. Estoy amargado, y no puedo mirar la escena
mucho más tiempo.
Tomo la mano de Sidney y la saco de la sala de estar.
—Estoy listo —digo entre dientes mientras salimos del ático.
Cuando bajamos, mi auto está esperando en la acera. Mi conductor
ayuda a Sidney a entrar y yo voy por ahí, casi dando un portazo cuando
entro.
—¿Calder? ¿Qué pasó?
Sidney y yo nos conocemos desde cuarto curso. Ella era alérgica a los
cacahuetes y yo también, así que tuvimos que compartir una mesa de 14
almuerzo. Había un gran cartel encima de la mesa que decía que teníamos
alergias, y fue realmente embarazoso en ese momento. Así que terminamos
uniéndonos y nos convertimos en mejores amigos.
La gente siempre supone que somos pareja, y lo hemos usado para
nuestro beneficio. Me ayudó con escaladoras sociales y me mantuve fuera
del foco de soltero, y a Sidney le ha ayudado a mantener su orientación
sexual lejos de su familia. Son estrictos católicos, y tener una lesbiana por
hija sería el fin del mundo para ellos. Entonces, en cambio, Sidney les dice
que somos pareja y simplemente no me comprometo. Estoy bien con ser el
imbécil de su familia y tomar toda la mierda que reparten en las fiestas.
Caminaría por el fuego por ella, y sé que ella haría lo mismo por mí.
—Nada. Estoy bien. —Respiro hondo e intento aclarar mi mente.
Quizás ahora que no estoy cerca de ella, esta necesidad se disipará—. Estoy
bien. Solo tengo trabajo en mi mente. ¿Te quedarás donde Lori esta noche?
Intento cambiar el tema a su novia, sabiendo que esto alejará su
atención de mí.
Suspira y se recuesta en el asiento, y por un segundo me siento mal
por mencionarlo.
—No. Ella me dijo la semana pasada que si iba a otro evento contigo
como tu novia, entonces romperíamos. Le dije que trabajamos juntos y es
complicado, pero ella sabe que es una mierda. Está pidiendo algo que no
puedo darle.
Asiento, pensando exactamente en eso, deseando lo que no puedo
tener. Miro por la ventana, sosteniendo mi puño en mi boca mientras trato
de calmar el creciente deseo por Felicity. Es como si cuanto más lejos estoy
de ella, más fuerte fuera el impulso.
—Richard, déjame en mi casa —dice Sidney, y miro hacia ella.
—¿No vienes?
Habíamos acordado antes de que empezara la noche que ella vendría
y jugaría el nuevo Madden conmigo. Ella es una de mis mejores amigas, pero
también es ruda cuando se trata de jugar al fútbol.
Me mira y levanta una ceja. En esa mirada, puedo ver todo lo que no
está diciendo. Esa mirada me dice, sé que estás lleno de mierda y estás
escondiendo alguna cosa. Sé que necesitas la noche para ti. Así que a menos
que quieras hablar de eso, me voy a casa.
Asentí de nuevo y volví a mirar por la ventana.
—Tienes razón. Te veré mañana.
El auto se detiene y ella se inclina, besándome en la mejilla.
—Buenas noches, Calder. 15
La saludo mientras sale y entra en su edificio. Cuando el auto
comienza a moverse otra vez, echo mi cabeza hacia atrás y pongo mis manos
sobre mis ojos. Necesito todo de mí para no decirle a Richard que detenga el
automóvil y regrese a la casa de Felicity.
Solo una mirada más. Creo que si pudiera verla una vez más, eso es
todo lo que se necesitaría para que esto desapareciera.
La distancia entre nosotros crece, y la mentira que sigo diciéndome se
desvanece. Una vez con ella, nunca será suficiente.
3
Felicity
Traducido por Myr62
Corregido por Tamij18
―T
engo una reunión en mi oficina, pero debería haber
terminado en una hora. ―Me asusto de las palabras de
mi padre y cierro mi laptop antes de que pueda ver lo que
hay en la pantalla. Mi vergonzoso secreto
Sus cejas se levantan en una pregunta.
―Lo siento, me asustaste. Solo buscaba recetas. ―Miento. Él me da
una media sonrisa, viendo a través de mí. Soy la peor mentirosa del mundo.
Ni siquiera sé por qué lo intento.
―Le estoy pidiendo a mi cliente que se una a nosotros. ¿Puedes
asegurarte de que haya suficiente? 16
―Sí. Voy a comenzar la cena aquí en solo un segundo. Me aseguraré
de que haya suficiente.
Entra en mi habitación y se inclina y besa la parte superior de mi
cabeza. Me hace sonreír.
―Me alegra que pudieras llegar a casa. Incluso si es solo por unos
días. ―Había dicho eso todos los días desde que llegué aquí, haciéndome
sentir culpable cada vez. Casi no vuelvo a casa por las vacaciones. Era
egoísta, y cuando le dije a mi padre que no volvería a casa, lo retiré
inmediatamente cuando escuché la decepción en su voz. Era Navidad, y yo
era una mocosa incluso por tener la idea. Mi padre y yo somos todos la
familia que cualquiera de nosotros tenemos.
Todo porque no quería toparme con él. Está en la punta de mi lengua
preguntarle a mi padre quien es el cliente, pero no lo hago. Nunca antes
había preguntado algo así. No es raro que mi padre haga reuniones en la
oficina de su casa. Él trabaja aún más desde casa cuando estoy aquí, y no
quiero que me atrape. Mi padre es bueno captando cosas así.
―Estás cansado de la comida para llevar ―bromeo. La única vez que
papá come comida que no es de un restaurante o en una caja para llevar es
cuando estoy en casa para cocinar para él.
―Puedo negar eso, pero te he echado de menos.
Levanto la mano y arreglo su corbata ligeramente torcida.
―Yo también te extrañé ―admito.
―Solo unos pocos meses más y te tendré de vuelta en la ciudad
conmigo para siempre. ―Él sonríe ante su propio recordatorio. La
graduación se acerca rápidamente, y él no podría estar más orgulloso.
Yo, estoy un poco enloquecida. Se avecina la pregunta de “¿Qué voy a
hacer el resto de mi vida?” Pero soy una de las afortunadas. Muchos de los
otros estudiantes con los que fui a la escuela no tienen un padre como el
mío. No les gustaba que sus hijos obtuvieran títulos en bellas artes y
pasaran todo el tiempo tocando un instrumento. Eso no pondría comida en
la mesa.
―Papá, sabes que no volveré aquí, ¿cierto? ―Se pone rígido ante mis
palabras.
―Quiero decir, aquí atrás. ―Señalo hacia el piso, indicando mi
habitación―. Voy a obtener mi propio lugar.
―Ese fondo fiduciario ya me está pateando el culo. ―Deja escapar un
profundo suspiro―. Lo sé, cariño, pero ten en cuenta que hay condominios
en alquiler en este mismo edificio. Podría conseguirte uno ahora si quieres
mantenerlo. Incluso lo compraré si…
Lo corto. 17
―Papá, ¿no tienes una reunión? ―No quiero entrar otra vez en esta
conversación. No voy a derribar la idea, pero si le digo a mi padre que lo
estoy considerando, el insistirá por más y terminaré otra vez en esta
habitación. Mi padre es demasiado bueno en las negociaciones, y he
aprendido a tratar de evitarlas porque me quiebro. No puedo evitarlo cuando
él se vuelve el padre todo dulce y cariñoso. Odio cuando tiene esa mirada de
desilusión en su cara.
―Está bien. ―Besa la parte superior de mi cabeza otra vez antes de
dejarme sola en mi habitación. Reabro mi ordenador portátil y miro la
columna de chismes de Nueva York que acababa de esconder.
Parece que Sidney Grant pasa la noche con Calder Cox una vez más.
Debajo del titular hay una foto de Sidney saliendo de lo que asumo es el
lugar de Calder. La misma mujer con la que siempre aparece en la foto. La
misma mujer con la que dejó la fiesta de mi padre después de besarme.
Siempre se los ve juntos en los eventos. Se rumorea que están
planeando una boda secreta. Parece que no puedo evitar leer todos y cada
uno de los artículos que encuentro sobre ellos. Estoy empezando a pensar
que soy masoquista.
Cierro mi laptop otra vez y me alejo de mi habitación, dirigiéndome a
la cocina para preparar la cena. He cocinado la cena todas las noches desde
que llegué aquí en Nochebuena. Papá hace una lista de las cosas que le
gustaría que haga mientras estoy en la ciudad y las voy tachando una por
una cada día. Guardé su pollo relleno favorito, para el final, y lo estoy
haciendo esta noche.
No cocinaré mañana por la noche, ya que será anfitrión de una fiesta
de fin de año, y me voy a la escuela al mediodía del día de Año Nuevo.
Sacando el pollo, me pongo a trabajar preparando la cena y
preparando la mesa. Continúo y establezco un tercer puesto en caso de que
alguien se una a nosotros como dijo papá. Las mariposas no deseadas huyen
ante la posibilidad de que sea Calder. Me castigo por la idea. Tiene novia,
me recuerdo por enésima vez. Odio enamorarme de un hombre que está
tomado. Se siente mal en muchos niveles. No quiero ser esa chica, pero aquí
estoy.
Me detengo de ir a mi habitación para asegurarme que me veo bien,
porque no importa. Incluso si Calder viene, no es mío y no puede ser, incluso
si me besó como si yo le perteneciera. Me besó como si estuviera hecho para
besarme solo a mí. Hizo que mi cuerpo volviera a la vida y que quisiera cosas
que nunca había deseado antes.
Cuando escucho voces en el comedor, sigo intentando escucharlas.
No puedo hacer nada hasta que mi padre me llame. Tomando una
respiración profunda, entro en el comedor, y allí está él, sentado a la
izquierda de mi padre en la mesa del comedor. Tendré que sentarme frente 18
a él durante toda la comida. Tal vez pueda comer rápido.
―Felicity, recuerdas a Calder de la fiesta el mes pasado, ¿verdad?
―Por supuesto. Es un placer volver a verle, Sr. Cox. ―Asiento con la
cabeza antes de tomar mi asiento. Sus ojos brillantes permanecen centrados
en mí, y puedo sentirlos moverse sobre mi cuerpo. Se ve tan bien como esa
primera noche, solo que esta noche parece un poco más relajado, no tan
ordenado. La chaqueta y la corbata parecen haber desaparecido. Las
mangas de su camisa blanca con botones están enrolladas hasta los codos,
el botón en su cuello está abierto. Incluso su cabello luce como si se pasara
el día pasando los dedos por él.
Él solo continúa mirándome, la habitación completamente silenciosa.
Como si finalmente notara el enorme silencio, él asiente.
―Encantado de verte otra vez, también, Felicity. ―Mi nombre sale de
su lengua como lo ha dicho miles de veces antes.
Los ojos de mi padre van y vienen entre nosotros por un momento.
―Escuchaste a Felicity tocar, ¿no? ―pregunta mi padre, y me pregunto
si también siente la tensión. O tal vez soy la única que la siente en absoluto.
Por lo que sé, Calder besa a cientos de mujeres y eso no significaba nada.
Tal vez estaba borracho y ni siquiera lo recuerda en absoluto. Lo cual es
desalentador. No puedo sacar ninguna parte de mi cabeza. Cada vez que
cierro los ojos, otra vez está ese momento allí. Todavía recuerdo el sabor del
whisky en su lengua esa noche. No creo que alguna vez lo pruebe y no piense
en él. Estará marcado en mi mente mientras viva.
―Sí, ella fue bastante impresionante.
Siento que me sonrojo ante el cumplido de Calder. Mi timidez normal
sale a la superficie como siempre lo hace. Estoy segura de que puede ver el
rubor golpear mi piel clara. No puedo ocultarlo incluso si quiero.
―No es algo que ella comparta con muchas personas. Soy uno de los
afortunados. Parece que tú también lo eres ―se jacta mi padre, haciéndome
sonreír.
―¿Pero no es eso para lo que va a la escuela? ―pregunta Calder,
tomándome por sorpresa. Mis ojos vuelven a los de él, y encuentro su mirada
fija en mí.
―No estoy segura de lo que voy a hacer. Tal vez enseñar ―medio
balbuceo, sintiéndome un poco incómoda porque cada vez que digo eso,
recibo la misma respuesta de la gente. Enseñar es la única cosa a la que
sigo volviendo. Lo único que me hace sentir cómoda.
Enseñando o dando lecciones a los niños. Mis propios maestros me
dicen que es un desperdicio de mi talento. Que debería estar en el mundo,
compartiendo mi música. Ya ni respondo a los comentarios. 19
―¿No quieres compartir tu música? Es impresionante.
Me encojo de hombros, la decepción me atraviesa. Ni siquiera conozco
a este hombre más allá de lo que encontré en línea, pero algo en mí quiere
que lo tenga. Que cada vez que envío una pieza de mi música al mundo,
siento que también estoy enviando un pedazo de mí. Me gustaría dar
voluntariamente mi diario para que cualquiera pueda leer las páginas.
Una sonrisa se extiende por su rostro como si le gustara mi respuesta.
―Escuché que se va a casar, Sr. Cox. ―La frase sale de mi boca,
incluso me sorprende. Echo un vistazo a mi padre que parece igualmente
sorprendido. Algo sobre Calder me hace hacer cosas que normalmente no
hago. Tal vez tiene que ver con todas estas cosas que me está haciendo
sentir. Normalmente no soy de las que hacen las preguntas. Debo ser
acorralada en una conversación o me desconectaré.
Uno pensaría que si estuviera aplastando a alguien, mi timidez estaría
presente, pero tal vez sea la furia hirviente en la que me estoy empujando.
―Nunca me he comprometido. ―Esa sonrisa se extiende aún más, su
perfecta sonrisa brillando a través. Realmente siento el calor de un rubor en
mi cara ahora. Me han atrapado. Sabe que he estado leyendo sobre él. Está
escrito en toda su perfecta cara, y hace que mi enojo sea un poco más
profundo.
―Oh, ¿Aun no te has declarado? ―Continúo, la rabia me alimenta.
Mi padre suelta una risa profunda.
―No creo que nadie consiga que finalmente Calder se case. Es un
soltero empedernido como yo.
―Te casaste una vez ―corrijo a mi padre, sabiendo que se había
casado con mi madre y luego se produjo un divorcio rápido y silencioso. Ella
se había ido igual de rápido.
―He visto cómo puede ser el matrimonio de primera mano con mis
propios padres. No es algo por lo que me someteré. Estoy seguro de que Bill
aquí estará de acuerdo.
Miro a mi padre que me está mirando. Él podría llamarse a sí mismo
un soltero confirmado, pero nunca he visto las verdaderas raíces de eso. Las
mujeres no iban y venían. Nunca lo he visto salir. Sin embargo, lo he visto
hacer ojos saltones a su secretaria.
Mi padre hace el medio encogimiento de hombros que suelo hacer,
antes de tomar su vaso de whisky y tomar un trago. Me hace sonreír. Sí,
soltero confirmado, mi culo. Papá podría ser un abogado duro en el mundo,
pero es un hombre de familia cariñoso y pegajoso cuando está en casa. Creo
que está fingiendo todo el asunto de “yo no quiero una mujer” por mi culpa.
Siempre estoy primero. Es una de las razones por las que no quiero volver 20
aquí. Quiero que encuentre a alguien. Sé que quiere pero simplemente no lo
dirá.
Vuelvo a comer mi pollo. Mi padre cambia el tema a una fusión de
empresas, y solo me concentro en mi plato. Cada vez que miro a Calder, él
solo me mira, así que como rápido, queriendo alejarme de esta mesa antes
de hacerle otra pregunta. Siento cientos burbujeando dentro de mí. Lo que
realmente no quiero decir delante de mi padre.
―Creo que me voy a ir a la cama. —Empujo la silla hacia atrás y me
levanto. Inclinándome, beso a mi padre en la mejilla. No me atrevo a decirle
nada a Calder, pero siento sus ojos en mí como lo han estado desde el
momento en que entré al comedor. Mi padre me da las buenas noches y
salgo de la habitación, llevándome mi plato medio vacío y poniéndolo en el
mostrador de la cocina.
Después de todo eso, mi estúpido enamoramiento no se ha atenuado,
incluso después de lo que dijo sobre el matrimonio. Eso debería haberlo
aplastado por mí. Desde que lo conocí, todo lo que puedo pensar es en el
matrimonio, con bebés pequeños, y en mi propio pequeño estudio de música
donde podría enseñar a niños pequeños a tocar. Esta fantasía crece cada
día, incluso cuando trato de detenerla.
Sacudo la cabeza con mis propios pensamientos. Sólo puedo esperar
que esta noche no sueñe con él otra vez.
21
4
Calder
Traducido por Cjuli2516zc
Corregido por Jessibel
G
iro la perilla en silencio, cerrando la puerta firmemente detrás
de mí. Está oscuro en su habitación, pero la luz de la luna a
través de la ventana brilla lo suficiente como para que pueda
ver el camino hacia la cama.
Esta es una mala idea. Una muy, muy mala idea. Pero me he tomado
cinco copas de más para preocuparme por eso. Estoy borracho, y Bill tuvo
la amabilidad de llevarme a una de sus habitaciones de huéspedes, aunque
tengo un conductor que podría llamar, a pesar de que esta es una ciudad
con más taxis que personas.
Sabía lo que estaba haciendo cuando entré en su estudio. Sabía que
me iba a emborrachar, para dejar ir mis preocupaciones con cada bebida, y
22
luego esperar la oportunidad. Sabía que Bill me pediría que me quedara, y
sabía lo que sucedería si lo hacía. Sabía que entrar aquí estaba mal, pero
está sucediendo.
La forma en que me miró durante la cena me dijo exactamente lo que
había sospechado. Que los sentimientos de la noche en que nos besamos
siguen ahí. Que ninguno de los deseos y necesidades se disiparon durante
nuestro tiempo separados. En todo caso, me ha vuelto loco.
Claramente, estoy loco.
Me acerco a su cama, viendo su silueta, y una vez más me sorprende
mi atracción hacia ella. Su rostro impecable descansa sobre su almohada
mientras sus labios llenos se separan ligeramente mientras duerme. Su
cabello oscuro está extendido sobre su almohada, y me quedo allí mirándola
dormir. Me pregunto egoístamente si está pensando en mí, y doy un paso
más cerca. Como para demostrar que su cuerpo está tan en sintonía con el
mío, la escucho susurrar suavemente mi nombre.
—Calder.
Tal vez estoy borracho, pero sonó como si dijera mi nombre. Avanzo
hasta que mis rodillas tocan el borde de su colchón, y sé lo que voy a hacer.
No puedo detener esto, al igual que no puedo detener la atracción que siento
hacia ella.
Las últimas semanas me han vuelto loco de deseo, y he hecho todo lo
posible para mantenerme alejado. Tantos años mi vida se ha sentido vacía,
pero desde que la encontré en el balcón, algo ha cambiado. Ella se deslizó
en esos espacios vacíos, y necesito más. La anhelo como el oxígeno.
Ahora, con ella tan cerca, no puedo controlarlo más. Es demasiado
hermosa, la cosa más perfecta que he visto en mi vida, y siento tantas cosas
que nunca antes había sentido. Ni siquiera sabía que existía. Es como si ella
hubiera traído algo dentro de mí a la vida. Felicity me ha convertido en un
hombre nuevo, me ha despertado de nuevo y esta nueva parte de mí debe
poseerla. De todas las maneras posibles.
Me quito el traje y lo arrojo al suelo, y luego me quedo de pie en mis
boxers. Dudo por solo un segundo y luego los empujo hacia abajo también.
Sé lo que quiero, y sé que ella también lo quiere. Lo he sentido entre
nosotros, y lo he visto en sus ojos esta noche.
Retiro suavemente su manta, con cuidado de no despertarla todavía.
Miro hacia abajo, veo que lleva una camiseta pequeña con el escudo de su
universidad y bragas de algodón azul claro. Estoy un poco sorprendido por
su ropa interior inocente, dado que su padre había mencionado que ella era
igual que su madre. Por otra parte, ella no esperaba que entrara
furtivamente a su habitación esta noche, así que tal vez por eso no usaba
nada más sexy. Aunque me gusta el aspecto de estas bragas. Son inocentes
y dulces, como si ella no hubiera sido tocada.
23
Cuando aparto la manta por completo, me arrastro hacia la cama
encima de ella.
Abre los ojos de golpe y parece alarmada por un momento antes de
enfocarse y reconocer que soy yo. Hay un momento en el que toma aliento
como si fuera a gritar, pero luego lo deja salir lentamente. Está quieta
mientras me mira a los ojos, las preguntas comienzan a aumentar. A la luz
de la luna, puedo ver el rubor que se intensifica en sus mejillas.
—Felicity —respiro el segundo antes de que mis labios caigan sobre
los suyos.
He aguantado todo lo que pude, pero tengo que volver a probarla.
Tengo que reclamar su boca como mía, porque Dios sabe a quién se la ha
dado desde que nos hemos separado. Gruño ante la idea antes de apartar
el pensamiento y barrer mi lengua dentro de su boca.
Ella deja escapar un pequeño gemido, pero sus manos van a la parte
posterior de mi cabeza, sosteniéndome contra ella. Presionando todo el peso
de mi cuerpo sobre ella, cedo a mis impulsos y la sostengo fuertemente
contra mí. Mis manos van a sus lados y empujo la pequeña camisa sobre su
cintura curvilínea, necesitando su piel contra la mía. Mi boca se mueve
hacia su cuello, y la escucho decir mi nombre otra vez, esta vez con una
pregunta al final.
—¿Qué estás haciendo aquí? —jadea, pero sus piernas se extienden
debajo de mí, permitiendo que mi duro miembro como el acero presione
contra su caliente sexo, cubierto de bragas.
—Nos estoy dando a los dos lo que necesitamos, amor. No puedo
permanecer lejos de ti por más tiempo. Lo he intentado, pero verte esta
noche fue mi perdición. Por favor, Felicity. Por favor, no me rechaces.
Incluso yo puedo escuchar la súplica desesperada en mi voz mientras
le ruego que no me eche. Me apartaría y la dejaría sola aquí si me lo pidiera.
Haría cualquier cosa que me pidiera, pero si ella lo hiciera destrozaría mi
alma.
—Déjame tenerte, Felicity.
—Pero Sidney... —Veo la expresión soñolienta en su rostro mientras
dice las palabras.
—No hay nada de qué preocuparse. Lo prometo. Te necesito. Sólo tú.
Empujo contra ella con mi miembro, dejándola sentir mi necesidad.
Sus piernas se tensan alrededor de mis caderas mientras inclina la parte
inferior de su cuerpo para acercarse a mí. Siento sus bragas mojadas rozar
contra mi longitud, y palpito, esparciendo algunas gotas mías sobre ellas.
—Sí —gime y levanta la barbilla, dejando que mi boca siga bajando.
Mis manos quitan su camisa y nuestros pechos desnudos se
24
presionan juntos. Estoy mareado por la potente excitación que fluye entre
nosotros y la atracción intoxicante que siento hacia ella.
—Eres tan hermosa. Dios, eres absolutamente impresionante, amor.
—Miro hacia abajo a sus pechos desnudos, viendo su exuberante peso
extendido sobre su pecho, sus pezones duros en apretados brotes que hacen
que mis dientes duelan—. No sabes cuántas veces he pensado en ti así.
Pensé en este momento en el que finalmente te pondría debajo de mí. —Me
inclino y lamo entre sus pechos, saboreando su dulce piel—. No quiero que
termine.
Sus dedos suben y se enredan en mi cabello mientras me sonríe.
—¿Cuántas copas tomaste para subir aquí? —pregunta, con una
sonrisa de complicidad en sus labios.
—Nunca antes había necesitado ese tipo de coraje, pero tú me pones
de rodillas.
Tomo su boca otra vez y extiendo mi mano entre nosotros, sintiendo
sus bragas húmedas. Ella está empapada de ellas, y no puedo esperar más.
Su sabor, su aroma, la sensación de ella es demasiado. Debería
tomarme mi tiempo, comer su sexo, que sé que va a saber como el cielo.
Chupar sus pezones, que sé que se sentirán como seda en mi boca. Pero
ahora mismo, solo necesito estar dentro de ella. Tengo que envolver ese
pequeño sexo alrededor de mi miembro y eyacular en ella antes de morir de
hambre.
No queriendo dejar de besarla, me extiendo entre nosotros y empujo
sus bragas hacia un lado. Solo lo suficiente para exponer la parte en la que
necesito sumergirme y darnos lo que necesitamos. Puedo sentirlo
construyéndose en nuestros cuerpos, esta fuerte necesidad de conectarnos.
Es como si tuviera que meter mi miembro en ella antes de que algo suceda
y esta fantasía se esfume.
Presiono mi miembro goteando en su abertura húmeda, me deslizo
contra ella en un movimiento burlón, cayendo lejos de donde quiero ir.
Muevo sus bragas un poco más, empujo, y esta vez me meto completamente
en su sexo caliente. La pegajosa y dulce crema que la cubre me ayuda a
deslizar mi miembro hasta la raíz.
Empiezo a empujar, sintiendo su sexo exprimiéndome la vida. Pero
ella está jodidamente mojada y lista para que mi miembro esté más
resbaloso que nunca. Su boca se abre para mí, y meto mi lengua de nuevo,
tragando sus gemidos y saboreando su deseo. Ella se aferra a mí mientras
la monto duro, me muevo dentro y fuera de su cuerpo apretado. Sus gruesas
curvas debajo de mí dan la bienvenida a mis embestidas, y sus grandes
pechos suaves rozan mi pecho.
Este es el mejor sentimiento que he tenido en mi vida. Es como si 25
nuestra conexión fuera un orgasmo largo —sin acumulación, sin burla, solo
un clímax intenso. Es tan perfecta debajo de mí. Es exactamente como lo
imaginé, solo que mejor. Es más hermosa de lo que imaginé y mucho más
dulce.
Es entonces cuando siento que el orgasmo se acumula en mis bolas,
y quiero que se detenga. No estoy listo para derramarme todavía. Aprieto los
dientes mientras siento las ondas en su sexo que me dicen que está en
camino al clímax. Ella va a venirse, y me va a hacer añicos, porque no tendré
más remedio que seguirla al paraíso.
Ella rompe el beso, echando la cabeza hacia atrás, y tengo una
fracción de segundo de claridad mientras le pongo la mano sobre la boca
para amortiguar sus gritos de placer. Se viene fuerte y duro por todo mi
miembro, y aprieto los dientes en perfecta agonía mientras me derramo en
ella.
Me mantengo dentro de ella, derramando mi semilla caliente en su
cuerpo. No hay otro lugar para mi semen más que su sexo, y ni una vez
pensé en retirarme.
—Tan hermosa, amor. Tan jodidamente hermosa —susurro,
descansando mi frente en su pecho—. Me gusta que no toques para todos.
Que tu música es solo para quien eliges.
Siento que mi mano cae, y comienzo a caer en una especie de coma
lleno de placer. Todo el deseo de las últimas semanas finalmente me ha
alcanzado, y mi cuerpo se siente saciado por primera vez.
Intento no colapsar encima de ella, pero no estoy seguro si lo logro
mientras me quedo fuera antes de que mi cabeza toque la almohada.
Cualquier sueño que tenga de ella no será nada comparado con lo que
acabamos de compartir. Ningún sueño puede tocar la perfección de lo que
acabo de experimentar, y espero que cuando me despierte, recuerde decirle
exactamente eso.
26
5
Felicity
Traducido por Myr62
Corregido por Jessibel
M
e despierto con un dulce dolor entre mis piernas y la noche
anterior reproduciéndose a través de mi mente. Una deliciosa
sonrisa se extiende por mi cara. Si no fuera por el dolor,
pensaría que fue un sueño. Uno que había tenido muchas veces antes.
Distraídamente, alcanzo a Calder pero no encuentro nada. Su cuerpo ya no
está envuelto en el mío.
Abro lentamente mis ojos, la luz de la mañana brilla a través de la
ventana del piso al techo de mi habitación, lo veo sentado en el borde de la
cama. Sus codos están sobre sus rodillas, su cabeza hacia abajo, una mano
en su cabello como si estuviera casi tirando de él. Su respiración es
profunda, cada respiración hace que los grandes músculos de su espalda se 27
flexionen, mostrando las líneas de su definido cuerpo.
Extendiendo la mano, paso mis dedos por su espalda, queriendo
alentarlo a que vuelva a la cama conmigo. Todo su cuerpo se paraliza. No
más respiraciones profundas. Solo se queda completamente inmóvil. Puedo
sentir la frustración saliendo de él en oleadas, y me hace retirar la mano.
—¿Qué hice? —Lo escucho murmurar—. Debería haber escuchado a
tu padre.
De todas las cosas que pensé que podría decir, esa no es una de ellas.
Ni siquiera cerca.
De hecho, hablar de mi padre mientras los dos estamos desnudos
después de hacer el amor, parece completamente incorrecto.
—¿Te dijo que te mantengas alejado de mí? —No me sorprendería eso.
Es lo único que realmente puedo imaginar que diría mi padre. Nunca antes
ha asustado a los hombres, pero normalmente no me involucro en sus
afectos, por lo que nunca ha habido necesidad.
—No. Dijo que eres como tu madre. —La forma en que lo dice, con
tanto disgusto, me hace alejarme más de él, casi cayendo del otro lado de la
cama.
Tomo la sábana, la envuelvo a mi alrededor para cubrir mi cuerpo. No
hace ningún movimiento para mirarme mientras cuelga la cabeza y mira
hacia el piso.
Mi padre ha dicho muchas veces que soy como mi madre, parece que
quiere llamar la atención sobre mí misma. Pero ella buscó lo suyo, y yo no
lo hago. A menudo me dice que solo ilumino una habitación. Siempre creí
que era solo un padre que adora a su hija. Por supuesto el cree que yo
ilumino la habitación. Pero no creo que eso sea lo que Calder quiere decir.
No con su tono de voz, la amarga ira que parece tensarla. No, él está
hablando de los otros murmullos que he oído sobre mi madre. Por alguna
razón, quiero escucharlo de él. Tal vez porque nadie me lo ha dicho antes.
Siempre se ha dado vueltas alrededor o evitado.
—¿Y qué significa eso? —Estoy sorprendida por la firmeza de mis
propias palabras. Estoy sorprendida de no tropezar con ellas. Lo encuentro
de frente.
Esta vez, se vuelve para mirarme. Sus brillantes ojos se clavan en los
míos. La mirada es fría, toda esa dulzura de la última noche desapareció.
Tan fría que casi me pregunto si lo invente, para comenzar. Que nunca pudo
haber estado en esos ojos.
—Creo que sabes lo que quiero decir, Felicity. No es un gran secreto
acerca de tu madre. Saltando de una cama a otra. ¿Caes tan fácilmente en 28
la cama con los hombres? ¿Haces esto por todos los clientes de tu padre?
¿Por eso pareces ser tan popular?
Puedo sentir la sangre drenándose de mi cara. Sí, he escuchado los
rumores. En cierto nivel, no me agrada mi madre, pero otra parte, la niña
que está en mi interior, todavía anhela algo de ella. Cuando mi padre dijo
que yo era como mi madre, me hizo sonreír, porque me llenaba de dulzura.
Que tuviera una pequeña parte de mi madre era motivo de felicidad para mí.
Sé que es una tontería, después de todo, me abandonó, pero me aferré a ello
por alguna razón.
¿Es eso lo que mi padre le dijo? Quizás es por eso que me quiere tan
cerca. Para que él pueda vigilarme mejor. Asegurarse de que no parezca
demasiado a ella.
—Creo que fuiste tú quien se metió en mi cama.
—Una cama en la que tan fácilmente me recibiste —responde. No
entiendo su enojo. ¿Qué diablos cambió desde la última noche hasta esta
mañana?
—Bien, será mejor que te vayas. Estoy segura de que alguien más
estará ocupando el lugar en breve. —No sé de dónde vino eso, pero se sintió
bien. Más que bien. Dejo que la ira tome el control, porque si me permito
sentir algo más, me derrumbaré en un lío de chica llorona. No le daré eso.
No, ya le di demasiado. Más de lo que alguna vez le he dado a alguien,
solo para que me lo arrebaten tan rápido.
Él se levanta de la cama, volviéndose para mirarme en toda su
completa gloria desnuda. La rabia ilumina su rostro. Siento un momento de
triunfo cuando veo lo que parecen ser celos en su cara. Salto al otro lado de
la cama, tomando la sábana conmigo, envolviéndola alrededor de mi cuerpo
desnudo.
—Oh, confía en mí. Si alguien te va a tomar en esta cama, seré yo.
Puedes cancelar tu maldita lista mientras tu pequeño trasero todavía está
en Nueva York. Demonios, indefinidamente. Seré el único hombre entre esos
muslos codiciosos.
—¡Fuera! —grito, esperando que mi padre no esté en casa. Tomó lo
que yo creía que era hacer el amor y lo convirtió en otra cosa. Algo de lo que
no quiero formar parte—. Nunca me tocarás nuevamente.
—Oh, voy a hacer algo más que tocarte. Podría haber bebido
demasiado cuando me encontré aquí anoche, pero ahora veo las cosas muy
claras a la luz del día. Me contuve, pero igual podría tomar lo que pareces
estar ofreciendo. No tiene sentido volverme loco por no solo tomarlo.
—No estoy segura de que veas algo claramente en absoluto. —Mi voz
es suave, perdiendo todo el poder que tenía. No puedo detener la sensación
de derrota que siento filtrándose.
29
Sus ojos se clavan en mí como si estuviera tratando de leerme como
un rompecabezas. Miro hacia otro lado, mis ojos se dirigen a la cama.
Cuando veo la mancha de sangre en la sábana, cierro los ojos por un
momento, tratando de recuperarme.
Cuando lo miro de vuelta, veo que sus ojos ahora están en la cama.
Siento que la vergüenza me inunda. Ser calificada como una zorra a pesar
de haber sido virgen, ni siquiera horas atrás, sería casi risible si mi corazón
no se estuviera rompiendo.
Lentamente, sus ojos vuelven a los míos.
—Dije que salgas —presiono nuevamente, necesitándolo fuera de mi
habitación. Siento que la barrera se está rompiendo.
El nudo crece en mi garganta. Sería un milagro si pudiera sacarlo de
aquí sin derramar una lágrima frente a él.
—YO…
—¡No lo hagas! —Levanto mi mano, la otra aún sostiene la sábana
sobre mi cuerpo. No puedo tomar otra palabra de él.
Él va a moverse alrededor de la cama, y doy dos pasos hacia atrás,
casi resbalando sobre la sábana que ahora se enreda alrededor de mis pies.
—Voy a gritar. Gritaré tan fuerte que todos lo oirán.
Se detiene en seco.
—Por favor. Te lo ruego. Solo vete. —Mi voz se rompe en la última
palabra.
Su cabeza cae y mira hacia el piso. Dejo escapar un suspiro de alivio
cuando finalmente comienza a vestirse. Me doy vuelta, sin querer mirarlo.
Siento una lágrima en mi cara, y la quito rápidamente. No quiero esperar a
que se vaya, así que camino hacia mi baño, cerrando la puerta detrás de mí,
sin siquiera mirarlo. Doy vuelta la cerradura y me dejo caer contra la pesada
puerta.
—Te veré esta noche. Hablaremos entonces. Después de que ambos
nos tranquilicemos y pensemos en las cosas racionalmente. Encuéntrame
en el balcón.
No le respondo.
—Felicity —empuja desde el otro lado de la puerta.
—Está bien —miento, feliz de que no pueda verme la cara y leer la
mentira.
Camino hacia la ducha y giro las perillas antes de dejar caer la sábana
y entrar. Tengo que salir de aquí. No hay forma de que pueda estar aquí esta
noche. La idea de que él piense que lo encontraré en el balcón después de
lo que acaba de decirme es ridícula. La idea de que alguna vez quiera volver 30
a hablar con él es ridícula.
Y tengo la sensación de que si estoy aquí esta noche, él me acorralará
para que haga exactamente eso.
Calder no parece un hombre que se detiene hasta que consigue lo que
quiere. No creo que hubiera tenido tanto éxito como él si lo hubiera hecho.
Lavo mi cuerpo, me detengo entre mis piernas. El dolor que sentí
cuando desperté esta mañana ya no me parece dulce. Ahora el latido sordo
se suma al dolor que siento latiendo a través de mi cuerpo.
Tengo que salir de aquí. Cierro la ducha y me seco antes de abrir la
puerta. Una ola de alivio total mezclado con una punzada de tristeza me
inunda cuando veo que realmente se ha ido.
Entonces noto que la sábana ya no está. La evidencia de lo que
sucedió ya no está aquí, naturalmente se esfumó.
Tomo mi teléfono de la mesita de noche, miro el mensaje de texto de
mi padre.
Papá: tuve que correr a la oficina. Volveré más tarde esta tarde. El
personal debería tener todo resuelto para esta noche.
Dejo caer el teléfono otra vez, preguntándome qué le ha dicho mi padre
a Calder. No me atrevo a preguntar. Ya me siento como si estuviera a punto
de romperme en un millón de pedazos.
Un pequeño empujón y no estoy segura de cuánto tiempo me llevará
volver a armarme.
La noche anterior sigue jugando en mi mente, burlándose de mí. Él
fue tan dulce.
Como si no pudiera tener suficiente de mí. Me golpea como una
tonelada de ladrillos. Miro hacia la basura, no puedo ver un condón usado.
Nada. No recuerdo que usara nada en absoluto.
Me dejo caer sobre la cama, enterrando mi cara en mis manos y me
permito llorar. Nunca me he sentido más sola en mi vida que en este
momento.
Me doy treinta minutos de autocompasión antes de levantarme de la
cama y cambiar mi vuelo. Me siento aliviada de encontrar uno que sale en
tres horas.
Guardo mis maletas y consigo organizar todo antes de salir
furtivamente del apartamento y bajar al vestíbulo donde llamo un taxi.
No es hasta que estoy en el avión que finalmente envío un mensaje de
texto a mi padre. 31
Yo: lo siento, tuve que regresar un poco temprano. Diviértete esta noche.
Te quiero.
Me siento culpable por no quedarme. Por no preguntar por la verdad.
Sé que mi padre tiene cierto desdén por mi madre, nunca lo ha derramado
sobre mí. Esa duda nunca ha estado en mi mente. Ahora está allí.
Después de encender mi teléfono en modo avión, lo vuelvo a colocar
en mi bolso.
Tomo una respiración profunda, dejo caer mi cabeza hacia atrás
mientras cierro los ojos.
Esto también pasará.
6
Calder
Traducido por Neera
E
speré en ese balcón toda la noche cuando esa sensación de
vacío comenzó a regresar. Me quedé allí y escuché a las
personas que estaban debajo cantando la cuenta regresiva y
luego cantando 'Auld Lang Syne'. Ella no vino y no me dejó explicar lo que
sucedió. Actué como un imbécil, y no se lo merecía. Estaba enojado conmigo
mismo y enojado con la situación, pero nunca quise lastimarla ni
descargarle mi frustración.
Al principio me molestó que me permití irrumpir en su habitación
ebrio y tomarla así. Qué tan fácilmente me dio la bienvenida cuando no
debería haberlo hecho. Se merecía algo mejor que eso. Que yo. Peor aún,
dejo que mis celos me dominen. Sabía que nunca podría dejarla ir. Es por 32
eso que traté de mantenerme alejado, y las palabras de su padre se burlaron
de mí, siempre atrae la mirada de los hombres. Tendría que luchar contra
ellos hasta el final de los días. Me molestaba, pero era una tarea que
fácilmente completaría. Me aseguraría de que ninguno de ellos la mirara.
Todos sabrían que ella me pertenecía a mí y solo a mí.
La mirada en su rostro. Nunca lo olvidaré. Toda la dulzura se convirtió
en tristeza. Debería haber sabido. Ella era tan inocente, pero tal vez estaba
un poco hastiada. No pensé que después de todo el dolor que la vida me ha
dado me daría algo tan dulce que podría ser todo mío.
Pisoteé todo el precioso regalo de su virginidad. Si pudiera lograr que
me escuchara, pasaría el resto de nuestras vidas haciendo las cosas bien.
Saqué la sábana de su cama y me la llevé a casa como un recordatorio de lo
que había hecho. Fue bárbaro, pero tuve que tomarlo. Mantenerlo. No
permitir que ese regalo sea lavado.
Pasan los días y no tengo forma de ponerme en contacto con ella.
Finalmente, me derrumbo e intento casualmente mencionar a Felicity a Bill.
Necesito más información sobre ella. No puedo soportar el dolor en mi pecho,
y necesito verla.
Voy por la oficina en la que trabaja y me apoyo casualmente en la
entrada. Irónicamente, es una posición relajada cuando nunca me he
sentido tenso en mi vida.
—Oye, Bill. Solo quería venir y decir gracias de nuevo por las bebidas
antes de Año Nuevo.
Sabía que Bill no sabía lo que pasó entre Felicity y yo, porque estoy
seguro de que me habría arrancado la garganta la primera vez que lo vi
después de eso.
—Claro, Calder. En cualquier momento. ¿Lo lograste en la víspera de
Año Nuevo? Había mucha gente a la que no atrapé si tú y Sidney hubiesen
podido pasar por aquí.
—Sí, lo hice en realidad. —Me detengo, sin saber cómo continuar, y
luego trato de hacer una transición fácil hacia mi objetivo deseado—. Te
busqué a ti y a Felicity, pero no te vi antes de irnos.
—Ah. —Mira hacia otro lado y luego mira hacia mí—. Estaba cerca,
mezclándome como de costumbre, pero desafortunadamente Felicity tuvo
que irse a la escuela antes de lo esperado.
Puedo ver la expresión de desilusión en su rostro, y odio que lo haya
puesto allí. Es obvio que su hija es importante para él, y simplemente agrega
otra capa de idiota a la pila que ya siento.
—¿A dónde va a ir a la escuela otra vez? —Sé exactamente a dónde va
a la escuela, solo necesito algunos detalles.
—Cambridge en Inglaterra. Viene a casa cuando puede, pero está 33
ocupada con sus estudios. Está lista para graduarse este semestre y está
trabajando horas extras. Tiene toda su vida para trabajar. Y si me
preguntas, ella está tomando demasiado. Es joven. Debería enamorarse y
pasar un buen rato. Pero en cambio se guarda su música para sí misma,
cerrada para todos.
Absorbo todas sus palabras, pensando que ella es lo suficientemente
mayor como para saber lo que quiere, y si se enamora de alguien, debería
ser yo.
Él niega con la cabeza y se ve como disculpándose.
—Lo siento, eso podría haber sido demasiada información. Solo me
preocupo. Es mi única pequeña niña.
—Dijiste antes que ella era como su madre. ¿Pero dijiste que Felicity
es introvertida? —pregunto, queriendo llegar al final de su comparación.
—Oh. —Me mira como si olvidara que lo mencionó—. Debo haberlo
dicho de paso. Sí, es tan parecida a ella a veces. Es tan apasionada con su
música, de la forma en que Ruthie era sobre la vida. Mi ex esposa puede
haber tenido sus defectos. —Él suelta una risa amarga—. Mucho más de lo
que me di cuenta para empezar, pero había un aire sobre ella. La gente
acudía en masa a Ruthie. Ella amaba la atención y la conseguía dondequiera
que iba, pero la convirtió en algo desagradable. Pero la dulce Felicity tiene
esa cualidad y ni siquiera lo sabe. Es como el brillo de una puesta de sol
que la gente se reúne para mirar. LLama la atención sin levantar un dedo.
—Niega con la cabeza y mira hacia la distancia—. Esa fue la razón por la
que me enamoré de Ruthie para empezar. Felicity está cortada del mismo
hilo, pero tiene su propio camino. Es tan hermosa como Ruthie, y no creo
que siquiera se dé cuenta.
—Lo sé —le susurro, y se vuelve para mirarme. Me aclaro la garganta
y hago un sonido de murmullo, tratando de que suene como si estuviera
tratando de ahogar una tos en lugar de estar de acuerdo con él—. Entonces,
¿volverá a casa para las vacaciones de primavera? —le pregunté, con la
esperanza de que ella se dirigiera hacia allí pronto.
Bill suspira y se encoge de hombros.
—Me envió un mensaje de texto anoche diciendo que me avisaría. Oh
bien. En algún momento, tengo que dejarla vivir su vida. ¿Cierto?
Le brindo una sonrisa apretada y cambio a la charla de trabajo. Es lo
último en lo que pienso, pero no puedo salir de su oficina hablando solo de
Felicity. Necesito permanecer bajo el radar con él y esconder mis
sentimientos hacia ella hasta que pueda encontrar una forma de hablar con
ella.
Vuelvo a mi oficina y me doy patadas por la carga de trabajo que tengo
delante de mí. Tengo tanto que necesito hacer, pero todo lo que puedo
pensar es en hacer un viaje a Inglaterra. Tenemos consultores allí, y podría
34
usarlo como una excusa para aparecer, pero ¿sería obvio para Bill? Tal vez
estoy siendo paranoico, pero necesito verla. Necesito encontrar una manera
de hablar con ella.
Justo cuando estoy a punto de reservar un vuelo, recibo un correo
electrónico que detalla una larga lista de problemas con uno de nuestros
proyectos aquí en Nueva York. Es el tipo de mierda que tendré que enfrentar
y mantendré mi trasero firmemente plantado en la Gran Manzana por
algunas semanas.
Manteniendo todo lo que puedo mientras estoy en la oficina, trabajo
hasta que el sol se pone y la luna me dice que lleve mi culo a casa. Ya es de
noche cuando entro en mi penthouse, y la sensación que he intentado evitar
todo el día se cuela.
Felicity.
Voy a mi habitación y me quito la ropa, trepando a las sábanas frías.
Agarro mi teléfono y veo lo que puedo encontrar en las redes sociales.
Cualquier cosa. Una chica de su edad tiene que tener Facebook, Twitter,
Instagram. ¿Verdad?
Incorrecto. No está en ninguna parte. Encuentro una cuenta anterior,
pero tiene una sola imagen y hace tiempo que se olvidó, sin siquiera una
publicación.
Decido profundizar y mirar en las redes sociales de su orquesta
universitaria. Allí, tengo suerte y encuentro un poco de información.
Enumera los nombres y las fechas de algunas de sus salidas sociales, pero
no veo el nombre de Felicity mencionado en ellos. Cuando hago clic en
algunas de las imágenes del aula, veo algunas imágenes de ella en la parte
posterior. Al menos saber dónde está alivia algo del dolor. Saber que está a
salvo es mejor que no saber nada.
Después de buscar en su escuela, consulto a uno de mis contactos
que ya trabajó para mí en el pasado. Hago una llamada telefónica rápida a
través del estanque a Edward Odom para que averigüe todo lo que pueda
sobre Felicity. Necesito que alguien la vea, y lo necesito desde ayer.
Una vez que termino nuestra charla rápida y explico lo que necesito,
me recuesto en la cama y pienso en ella.
Es todo lo que puedo hacer últimamente, así que no es difícil. La parte
difícil viene cuando mi pene no para de doler por ella, no importa cuántas
veces lo frote. Me he masturbado tantas veces, mi propia polla está aburrida
conmigo. No me había tocado en años, solo había decidido prescindir. No
soy como la mayoría de los hombres, con una necesidad irresistible de
venirme. Cuando me venía, me gustaba que hubiera alguien conmigo. Pero
la persona que más quiero no está aquí, y mi pene no parece entender eso.
Al llegar debajo de la sábana, coloco mi mano y comienzo a frotarme. 35
No se parece en nada a la sensación de su coño aterciopelado, pero trato de
fingir. Pienso en lo bien que me sentí al meterme dentro de ella y lo mucho
que quiero volver a hacerlo.
Cuando me desperté a la mañana siguiente, estaba tan enojado
conmigo mismo. Me había caído encima de ella tan fácilmente, y estaba tan
celoso de cada hombre que alguna vez había hecho eso antes que yo. Me
ponía enfermo del estómago pensando en todos los hombres a los que podría
haber dejado tocar su precioso cuerpo después de que me fuera ese día.
Pensando en la mano de otra persona sobre ella. No me importaba si ella se
hubiera acostado con diez mil hombres antes que yo, simplemente no podía
soportar la idea de que alguien lo hiciera cuando yo no estaba.
Le arrojé cosas de odio esa mañana, y necesitaba hacerlo bien.
Necesitaba explicar por qué estaba molesto. Necesitaba decirle que todas las
cosas que sentí esa mañana me golpearon duro, cosas que no había sentido
en años, cosas que nunca había sentido en absoluto. No iba a escabullirme
de su vida y ser otro hombre acostado a sus pies cuando ella terminara. Iba
a estar con ella para siempre, y necesitaba acostumbrarse a la idea. Todos
lo necesitaban.
Haré que Felicity lo entienda, y le haré entender a su padre también.
No voy a ir a ningún lado, y ella puede lidiar con eso.
Envuelvo mi verga duramente, castigándome por haberla dejado ir tan
fácilmente. Una vez que esté a mi alcance, no podrá escapar. Me aseguraré
de eso.
Mirando hacia la silla al lado de la cama, veo la hoja doblada
prolijamente con la pequeña mancha roja en la parte superior. Ver su sangre
virgen y saber que primero obtuve su cereza me hace correrme por toda la
mano y el estómago. El conocimiento de que aunque ella no lo haya estado
guardando para mí, todavía lo tengo de todos modos me vuelve loco. Su
himen era mío, y lo mantendré como una insignia de victoria.
Tal vez debería haberla tomado con más cuidado ya que era la primera
vez. Pero mientras limpio mi semen, no puedo imaginar tenerla de otra
manera. Ella era muy receptiva y tan necesitada debajo de mí, y recordar
los detalles hace que mi pene se hinche de nuevo.
***
Supero los próximos meses y, antes de darme cuenta, es mayo. La
mayoría de las veces me siento como un zombie, simplemente caminando
como un caparazón de un hombre. Recibo actualizaciones semanales de
Edward sobre Felicity, pero nada ha cambiado. No volvió a casa en las
vacaciones de primavera, y estoy empezando a preocuparme. Edward me
dice que es una persona solitaria y no participa mucho más allá de su
música. Aunque lo interpreto como una buena señal, porque si todavía está 36
tocando, todavía hay luz dentro de ella.
Encontré su dirección de correo electrónico y le envié un correo
electrónico todos los días. Los que al principio fueron disculpas, pero
después de un mes de eso, pasé a contarle sobre nuestro futuro. Los planes
que quiero hacer, las cosas que quiero hacer con ella, si tan solo me
escuchara. No ha respondido a ninguno de ellos, y estoy empezando a llegar
al final de mi cuerda.
Una forma aterriza en mi escritorio que necesita mi atención, y veo
que hay una nota adjunta. Dice que debe ser atendido antes de que finalice
la semana porque nuestro abogado corporativo estará fuera de la ciudad.
Bill es muy trabajador y se toma tanto tiempo libre como yo, que es
básicamente cero. Entonces, al ver la nota, me pregunto qué está pasando.
Salgo de mi oficina y camino hacia la suya y llamo a su puerta abierta.
—Bill, ¿tienes un segundo? —Trato de preguntar casualmente,
aunque mi corazón late a una milla por minuto.
—Claro, Calder. ¿Todo bien?
—Acabo de ver que no estarías aquí la próxima semana. ¿Vas de
vacaciones?
Él sonríe, y sé de inmediato que es para ver a Felicity.
—Iré a la graduación de mi hija. Hace tiempo que no está en casa, y
tengo la impresión de que me estaba evitando. —Mira hacia otro lado y se
encoge de hombros antes de devolverme la sonrisa—. Pero no me estoy
perdiendo su graduación por nada del mundo.
—Qué casualidad. Tengo negocios que tendré que atender en el Reino
Unido la próxima semana también.
Las palabras salen de mi boca antes de que pueda pensar en lo que
estoy diciendo. Todo lo que sé es que también necesito estar allí.
—¿Oh enserio? Eso es genial. Tal vez podamos encontrarnos para
tomar una copa.
—Estoy seguro de que te veré —murmuro cuando salgo de su oficina.
Antes de que la puerta de mi oficina se haya cerrado completamente
detrás de mí, estoy reservando un vuelo. He esperado lo suficiente para
verla, y esta es la oportunidad que necesito. Será perfecto. Ella se graduará
y la convenceré para que me dé una oportunidad. ¿Qué podría salir mal?
37
7
Felicity
Traducido por Sarita
Corregido por Neera
M
iro hacia abajo a mi teléfono, mis manos tiemblan, mientras
estoy parada afuera del auditorio. La ceremonia de
graduación acaba de terminar, y multitudes de personas se
mezclan y celebran a mi alrededor. Todos están felices de ver a sus familias.
¿Yo? El pánico ahora se ha establecido.
Papá: ¡Sorpresa, cariño! Te ves maravillosa caminando por ese
escenario.
―¿Cuál es el problema? ―pregunta Mark a mi lado, quitándose su
birrete de graduación. Vinimos juntos a la graduación. Sus padres no 38
pudieron hacerlo. Afuera en un viaje o algo así. Él no parecía demasiado
desgarrado al respecto. Los evita como yo había estado evitando a mi padre
en los últimos meses. Solo que por diferentes razones. Él no podía soportar
a su familia. Yo simplemente no estaba preparada para enfrentar la mía.
Para ser honesta, no estaba segura de alguna vez estar lista para enfrentar
a mi padre.
¿Qué está haciendo aquí? Ni siquiera le había contado cuándo era la
graduación. No es que hubiera sido difícil para él descubrirlo. Miro hacia
abajo a mi vestido, feliz de que sea demasiado grande para mostrar algo.
―Mi papá está aquí ―confieso. Puedo escuchar el pánico en mi voz.
No estoy lista para esto. No estoy segura de que alguna vez esté lista para
esto.
―Mierda. ―Mira a mi vestido como lo hice hace unos momentos―.
Realmente no se puede decir. ―Trata de tranquilizarme. Le dije a Mark lo
que pasó. Más o menos. Que me acosté con alguien durante las vacaciones
de Navidad y tuve una pequeña sorpresa. Una que se ha dado a conocer
últimamente. Mi panza parece no poder dejar de crecer. Lo juro, un día no
había nada y ahora hay una panza de bebé que es imposible de ocultar.
Solo sacudo la cabeza.
—¿Qué voy a hacer? —me quejo. He tenido meses para intentar
encontrar algo, cualquier cosa, y todavía nada. Evitar había sido mi plan de
juego, pero parece que ese plan ha terminado.
―Cariño. ―La voz de mi padre me hace saltar, y doy vuelta para verlo
de pie junto a su asistente administrativa, Becky. Ella me da una sonrisa
radiante, se ve elegante y con clase en un par de pantalones blancos y una
blusa azul oscuro. Siempre se ve tan pulcra, nunca un cabello fuera de
lugar, pero cálida y acogedora al mismo tiempo.
Mi papá me mira con sospecha.
―Lo siento, me asustaste. ―Es solo una mentira a medias porque
realmente me asustó.
Mark me rodea con su brazo y me acerca. Lo miro. Es alto en
comparación conmigo, casi tan alto como Calder, pero es más magro.
Incluso podría llamarlo delgado. Me guiña un ojo. No tengo idea de lo que
está haciendo, pero la comodidad es agradable, porque siento que podría
desmayarme. De hecho, puedo escuchar mi corazón latir fuertemente en mi
pecho.
Dios, no quiero decírselo. Menos aún después de escuchar lo que mi
padre le dijo a Calder. Como su madre. No creo que pueda soportar la mirada
que me dará. Nunca he visto la decepción en la cara de mi padre, y es algo
que nunca quiero ver.
39
―Ah, papá, este es Mark. Mark este es mi padre, Bill, y su asistente,
Becky. ―Mark extiende su mano, tomando la de mi papá. Luego sacude la
de Becky.
―Estoy tan orgulloso de ti. ―Mi papá extiende la mano, agarrándome
y tratando de acercarme para un abrazo. Hago un torpe abrazo inclinado
para que la mayor parte de mi cuerpo no lo toque. Cuando retrocedo, me
estudia nuevamente. Sabe que algo está pasando. Puedo verlo por toda su
cara. Simplemente no lo ha juntado todavía. Bueno, no creo que lo haya
hecho. Nunca se sabe con él. Mi papá normalmente está tres pasos por
delante de la mayoría de las personas.
―Vamos a cenar. Hablar sobre tus planes. ¿Recibiste los listados de
apartamentos que te envié? ¿Los de mi edificio? No respondiste. A menos
que estuvieras pensando en volver a casa. En ese caso…
―Papá, ve más despacio. Ni siquiera estoy segura de saber lo que estoy
haciendo. Aún tengo algunas cosas que quiero descubrir.
―¿Cómo qué? ―pregunta, yendo directo al grano.
―Cena. Hablemos de eso durante la cena. ―Me detengo, queriendo
más tiempo. Necesitando más tiempo. Al menos para orientarme.
―Está bien. Me estoy quedando en el Hotel Varsity. Tienen un buen
restaurante allí. ¿Siete?
―Suena bien ―confirmo, tratando de pensar en una forma de salir de
eso.
―¿Debería reservar para cuatro? ―Levanta las cejas, mirando a Mark.
―Eso sería genial ―confirma Mark.
Me quedo allí parada como un pez, abriendo y cerrando la boca en
estado de shock. Mi papá se inclina, besándome en la mejilla antes de
susurrarme al oído.
―Ve allí, o te rastrearé. ―Luego se da vuelta y se abre paso entre la
multitud, desapareciendo de la vista. Él sabía que iba a tratar de cancelar.
Definitivamente sabe que algo está pasando, y no se detendrá esta noche
hasta que sepa de qué se trata.
―Solo díselo ―dice Mark. Niego con la cabeza y empiezo a abrirme
paso entre la multitud también, queriendo salir de aquí. Hay mucha gente.
Me hace sentir incomoda. Mark sigue detrás de mí en dirección a mi
dormitorio.
―Vamos. Iré contigo. Tienes que decírselo eventualmente. Todo lo que
estás haciendo es enfermarte. Va a salir de una forma u otra.
Sé que tiene razón. Me volví loca en mi último semestre. Pero solo fue
porque si no tenía mi nariz dentro de un libro, todo lo que haría sería
obsesionarme con Calder. Apenas podía acostarme y dormir porque todas 40
las noches aparecía de nuevo en mi mente, sus palabras hirientes jugaban
una y otra vez en mi cabeza. Ellas simplemente no se detendrían.
Comenzaba a leer mis libros escolares hasta que me desmayaba.
―Ya sabes. Hablaba en serio cuando dije que me casaría contigo. Creo
que estaríamos bien juntos.
Lo miro. Solo levanta sus manos.
—Lo sé, lo sé —dice con una sonrisa en su rostro, aparentemente no
molesto por mi claro rechazo. Él se había ofrecido la primera vez que le dije
que estaba embarazada y sufrí un pequeño colapso. Fue dulce que hiciera
eso. No lo amo así y sé que él tampoco me ama.
Mark solo tiene una familia de mierda y quiere la suya. Creo que él
piensa que soy una forma rápida de conseguir eso. Lo más cercano que
hemos tenido fue ese casi beso hace casi un año, algo que él nunca intentó
repetir. Ambos nos hemos establecido en una sólida amistad que me
encanta tanto que estoy debatiendo quedarme aquí en el Reino Unido.
Él tiene una casa adosada aquí y me ofreció una habitación si quería
posponer el regreso a los Estados Unidos para enfrentar a mi padre. He
estado jugando con la idea de simplemente aparecer con el bebé. Mira, papá,
¡mira lo que tengo! Podría ser difícil para él estar tan molesto con un lindo y
blando bebé en mis brazos.
En cuanto a Calder, no tengo idea de cómo se lo diré. A menudo me
pregunto si incluso debería por la forma como actuó sobre estar casado. Si
él se sentía así por el matrimonio, no puedo ver que quiera tener hijos. Pero
sería tan malo apartarlo de él. Tal vez si comenzara diciéndole que lo estoy
liberando, sería más receptivo. Empujo esos pensamientos hacia un lado.
Primero necesito enfocarme en mi papá.
Cuando regresamos a mi dormitorio, entramos. Mark cierra la puerta
detrás de nosotros y me quito la toga de graduación, la tiro sobre mi cama
y miro mi panza de bebé.
―Tal vez si me pongo algo holgado, puedo taparla esta noche. Creo
que tengo… ―De repente, la puerta explota, golpeando la pared con un golpe
que hace que Mark y yo saltemos.
Calder se para en la puerta con una mirada que he visto antes. Está
enojado. Su ira inunda la habitación. Doy un paso atrás, luego otro. Mark
se para frente a mí.
―Vete a la mierda ―Calder gruñe en un tono bajo mortal, enviando
escalofríos por mi espina dorsal.
―No voy a ninguna parte. ¿Quién diablos eres tú? ―Mark dispara de
vuelta.
Miro alrededor de Mark para ver a Calder entrar en la habitación, 41
usando su pie para cerrar la puerta detrás de él, encerrándonos a los tres
juntos.
—¿Quién soy? ¿Quién diablos eres tú, y por qué estás en su
habitación?
—Es mi prometido —medio grito, tratando de abrirme paso más allá
de Mark, mi enojo me incitó. Por alguna razón, quiero volverlo loco, incluso
celoso. Hacerle sentir una parte de lo que he estado sintiendo estos últimos
meses. Quiero ponerme en su cara y gritar. Todo fuera de carácter para mí,
pero él me hace esto. Me tiene haciendo cosas que nunca pensé que haría.
Como dejar que un hombre que apenas conocía se cuele en mi cama y tome
mi virginidad. No puedo creer que esté aquí, irrumpiendo en mi habitación
y haciendo preguntas que no son de su incumbencia.
Calder cruza la habitación en dos pasos gigantes, agarrando a Mark
por el cuello de su toga, y empujándolo contra la pared. Agarro a Calder,
tratando de sacarlo de Mark antes que lo lastime. Pueden ser casi del mismo
tamaño, pero es seguro decir que Calder todavía tiene unos buenos veinte
kilos de músculo sólido sobre Mark.
―Por favor para. No le hagas daño ―suplico, lamentándome por
inventar la mentira y arrastrar a Mark a mi propio desorden.
Mark gruñe y empuja contra Calder, quien no se mueve ni siquiera
un centímetro. Lo presiono más fuerte, pero nada. Él es como una maldita
roca.
—Dile que no te vas a casar con él, Felicity. ―Calder ni siquiera me
mira cuando dice las palabras directamente en la cara de Mark. Su
respiración profunda y pesada me recuerda a un toro listo para cargar.
—No me voy a casar con él ―confirmo, pero todavía no lo suelta.
—Ahora dile que se vaya.
—Mark, ¿puedes darnos un momento a Calder y a mí?
—No, de ninguna jodida manera. No te dejaré con él. Podría
lastimarte.
—Nunca jodidamente la lastimaría ―dispara Calder.
—Si eres quien creo que eres, entonces es demasiado jodidamente
tarde. Ha estado sufriendo durante meses. ―La voz de Mark es calmada,
pero la habitación se vuelve mortalmente silenciosa. Calder lo deja ir
lentamente, y veo lo que podría ser dolor en los ojos de Calder.
—Mark. Por favor. Realmente debería hablar con él. Luego iré a cenar
con mi padre. ―Solo necesito terminar con esto. Mark tiene razón. Me he
estado enfermando por todo este lío. Tengo que confesar. 42
—¿Quieres que vaya contigo? —pregunta. Calder va a agarrarlo de
nuevo, pero le arrebato el brazo a tiempo. Él realmente se detiene ante mi
toque.
—No, necesito hacer esto, pero gracias. Estaré bien.
—Todo bien. Llámame si necesitas algo.
—No lo hará ―dice Calder.
Mark solo sacude la cabeza y sale de la habitación.
—Tu prometido —Calder escupe la palabra como si fuera
repugnante—, tan fácilmente te dejó aquí con otro hombre.
Siento mi cara sonrojarse. Todavía no puedo entender el hecho de que
él está aquí, de pie en mi dormitorio. ¿Por qué ahora?
—¿Qué estás haciendo aquí?
—Nos vamos a casar. —Calder me mira con ojos duros. Su voz es
firme. Probablemente sea el mismo tono que usa para comandar su
compañía. Una voz de hazlo-o-de-lo-contrario. Se ve cansado sin embargo.
Puedo decir por sus ojos que no ha dormido en días. Incluso su traje parece
haber dormido con él. Su cabello está desordenado y sus mangas enrolladas,
mostrando sus tatuajes.
―¿Quién te lo dijo? ―Él tiene que saberlo. ¿Por qué más se presentaría
aquí exigiendo que me casara con él? No lo haré. No me voy a casar con un
hombre que no me ama. No lo tengo en mí, no importa cuán tentadora sea
la oferta. No importa cuántas veces en el último mes he soñado que él
apareció y me dijo que cometió un error y me rogaba que le diera otra
oportunidad.
Luego averiguaría sobre el bebé y se llenaría de alegría. Sueños tontos
de niña. Unos que no debería tener. Tengo que crecer. Tomar esto en serio.
Estoy a punto de ser una madre.
—No me casaré contigo solo porque me has embarazado. ¡Te odio!
―grito la última parte alrededor del bulto que se ha formado en mi garganta.
Se inclina, su boca a solo unos centímetros de la mía.
—Oh, te casarás conmigo, o de lo contrario.
43
8
Calder
Traducido por Sarita
Corregido por Neera
S
iento la sonrisa malvada tirar de mis labios ante mi demanda.
Se casará conmigo sin importar lo que ella diga. Entonces todas
sus palabras me golpean, y me detengo.
―Espera, ¿qué dijiste?
Felicity cruza sus brazos frente a su pecho, con una mirada desafiante
en su hermoso rostro. Un rostro que he soñado todas las noches durante
los últimos meses.
―No me voy a casar contigo porque estoy embarazada. Esa es la peor
razón en el mundo. Y no es justo para nuestro hijo. 44
Estoy congelado y sin palabras. ¿Está embarazada? ¿Con mi bebé?
¿La embaracé la primera y única vez que tuvimos sexo? ¿Es eso siquiera
posible?
Solo la estoy mirando, y resopla molesta.
―¿Vas a decir algo, o solo vas a pararte allí como una roca gigante?
Mis ojos van a su vientre, y veo un pequeño bulto mostrándose a
través de su vestido. Una pequeña panza de bebé. Sintiéndome abrumado,
caigo de rodillas frente a ella y agarro sus caderas. Deja escapar un pequeño
chillido, pero la acerco a mí, acercando su barriga a mi boca. Coloco mis
labios en el bulto redondeado. Cierro los ojos y murmuro mi agradecimiento
a lo que sea que está en el cielo sobre nosotros por darme este regalo.
―¿Calder? ―La voz de Felicity es confusa, pero también escucho un
indicio de algo más allí. Algo que suena como anhelo―. Calder, ¿qué estás
haciendo?
Le doy un último beso a su barriga y luego la miro a los ojos, todavía
abrazándola.
―Te vas a casar conmigo. Hoy.
Felicity retrocede ante mis palabras, pero mis manos no la dejan ir
demasiado lejos.
―¡Tienes novia! ―grita, y no puedo evitar soltar una carcajada.
Obviamente tenía esto en mente si esa es su defensa.
―Eso está terminado ahora ―es mi respuesta. Debe pensar que Sidney
y yo estábamos juntos. No había mirado a nadie de esa forma desde mucho
antes de conocerla. Pero ciertamente ni siquiera pensaría en otra mujer
después de verla.
Felicity arrastra los pies un poco, la indecisión la recorre. No la quiero
tratando de salir de esto, y la obligaré a hacerlo. No me importa qué tipo de
amenaza tenga que usar.
―Te casarás conmigo, Felicity. Te casarás conmigo, o detendré todos
los negocios con tu padre. Inmediatamente.
Es el as de espadas en mi bolsillo trasero y lo sabe. El grito ahogado
que deja escapar, seguido por la mirada enojada en su rostro, me deja saber
que me entiende.
―No lo harías ―dice furiosa.
―Oh, lo haría. No hay nada que no haría para tenerte. ―Aprieto sus
caderas, tirando de ella hacia mí para que todo el espacio que ha tratado de
ganar se vaya―. Me aseguraré que no haya una compañía o persona en
Nueva York que lo contrate. Incluso voy a correr la voz a nivel mundial. Te
casarás conmigo o es el final de su carrera. La elección es tuya, cariño. 45
El uso de cariño la enoja aún más, pero no me importa. No estoy
jugando limpio cuando se trata de ella. Al inclinarme, deslizo mis manos por
sus muslos desnudos y siento que sus músculos comienzan a temblar.
―Calder. ―Su voz es suave ahora, pero todavía tiene los brazos
cruzados, no queriendo abrirse a mí.
―Felicity ―digo en el mismo tono exacto, arrastrando mi mano un
poco más arriba, alcanzo el dobladillo de su vestido.
―No puedes simplemente aparecer y chantajearme para que me case
contigo. Así no es cómo funcionan las cosas.
Sus brazos se desenredan y caen a los costados, sus manos
comienzan a alcanzarme pero luego retroceden.
―He pensado en ti sin parar.
―Eso no significa nada ―resopla.
―También has pensado en mí. ―Mis manos corren bajo su vestido
hasta que mis dedos encuentran el borde de sus bragas. Escucho una
inhalación de aliento, y sus manos finalmente van a mi cabeza,
agarrándome del pelo.
―E-e-eso no importa.
Empujando su vestido, expongo su coño cubierto de bragas para mí,
y mi boca se hace agua. No pude probarla esa primera noche, y es todo lo
que he estado soñando.
―Es todo lo que importa, cariño. Tú y yo tenemos algo que no se puede
romper tan fácilmente.
Inclinándome hacia adelante, presiono mi nariz y boca entre sus
muslos e inhalo su aroma. Ella huele a luz del sol y lirios, y es la cosa más
perfecta que jamás haya experimentado.
―Calder. No puedo. No soy lo suficientemente fuerte como para pasar
por esto otra vez.
Su admisión es suave, pero escucho cada palabra. Su agarre se
aprieta en mi cabello, pero ni siquiera trata de alejarme.
―Vas a ser mía, Felicity. Nunca más estarás sin mí.
Con mis palabras, aprieto sus bragas con ambas manos y las arranco
de ella. Su coño está afeitado y húmedo con su excitación. Mi boca se llena
de agua, y luego mi ira se enciende.
―¿Le mostraste esto a ese chico? ¿Le enseñaste lo que es mío?
Sus piernas tiemblan cuando las abro, mirando su coño expuesto.
―N-no. Nunca. 46
―Lo estabas guardando para mí, ¿no?
No espero su respuesta antes que mi boca descienda sobre su suave
y dulce coño. El sabor de deseo azucarado golpea mi lengua, y casi la llevo
al suelo. Sostengo sus caderas mientras mi boca chupa su tierna carne,
lamiendo mi camino dentro de ella.
Siento que se inclina un poco hacia atrás y suelta mi cabello para
agarrar el escritorio detrás de ella. La habitación es pequeña, pero me las
arreglaré por ahora. No tengo paciencia para esperar y llevarla a mi
habitación de hotel, así que esto tendrá que hacerlo.
Tirando de una de sus piernas sobre mi hombro, gruño contra su calor
húmedo. Lamo todo lo que ella me da y siento que mi polla se hincha con
cada lamida. Sus caderas comienzan a empujar contra mi boca, y siento su
cuerpo tensarse. Agarro su otra pierna y la tiro sobre mi hombro, también,
para que sus dos pies estén fuera del suelo y agarro su culo para evitar que
se caiga.
―Dámelo, Felicity. No me lo niegues.
Chupo su clítoris y comienza a gritar. Su voz suena en la pequeña
habitación, y siento mi polla goteando en mi ropa interior. Es todo lo que
puedo hacer para evitar correrme, pero quiero esperar hasta tener más
tiempo. Ella no dice mi nombre, pero es mi boca en la que se corre. La haré
gritarlo cuando mi polla esté enterrada veinticinco centímetros dentro de su
cuerpo.
Lentamente y suavemente, la lamo mientras desciende desde lo alto.
Froto sus piernas y acaricio su piel cálida, siendo amable con su delicado
cuerpo. Como si se diera cuenta de que estoy siendo cariñoso, ella se tensa
y patea sus piernas fuera de mis hombros, poniendo distancia entre
nosotros.
―No puedes venir y hacerte cargo, Calder. Ni siquiera te conozco.
Enojada empuja su vestido, todo el placer que le acabo de dar se
desvanece en el aire. Parece que tendré que hacer que se corra unas treinta
veces más antes que me dé lo que quiero. Bien. Desafío aceptado.
―Tendrás mucho tiempo para hacerlo cuando estemos casados. ―Me
humedezco los labios, me paro y acerco a ella―. Me disculpé y te dije todos
los días lo que quiero contigo. Eso no parece suficiente, así que pensé que
era hora de mostrarte.
―¿De qué estás hablando? ―Casi me escupe las palabras mientras se
da vuelta y se acerca a una cómoda, sacando un par de bragas blancas de
algodón.
Recojo las destruidas del suelo y las meto en mi bolsillo.
―También podrías dejarlas, cariño. No he terminado contigo todavía. 47
Gruñe y aprieta la ropa interior en sus manos, pero no me mira.
—No puedes decirme qué hacer ―dice, pero no hace ningún
movimiento para ponérselas.
―Vas a ser mi esposa. Creo que hay algunas reglas que podemos
hacernos el uno al otro, ¿verdad?
―Deja de decir eso. No he aceptado nada.
Me acerco a ella, tomando su mano y tirando de ella hacia la cama.
Me siento primero y la hago pararse entre mis piernas. En esta posición,
estamos casi cara a cara. Es tan baja que incluso cuando estoy sentado,
todavía soy más alto que ella.
―Felicity. ¿Qué opción tienes? Arruinaré la carrera de tu padre. Y
nuestro bebé necesita un padre.
Al bajar la mano, froto la protuberancia que crece en su vientre.
Nuestro bebe. Voy a ser un padre. El pensamiento hace que mi corazón se
sienta ligero. Nunca antes había considerado el matrimonio y un bebé hasta
Felicity, pero ahora tengo toda esa esperanza a mi alcance y haré lo que sea
necesario para hacerla realidad.
―Tengo planes esta noche.
La miro a los ojos y veo que hay miedo allí. Algo está apagado.
―Tienes una cena con tu padre y su asistente esta noche, ¿no?
―pregunto, sabiendo muy bien que lo hace. Vi a su padre hablando con ella
después de la ceremonia.
―Sí ―dice, sin mirarme.
―Y no le has contado sobre el bebé, ¿verdad?
―No. ―Sus dientes están apretados, y no le gusta que pueda leerla tan
bien.
―Mira, Felicity. Traté de jugar según tus reglas. Traté de darte tiempo
y espacio. Te dije todo lo que te ofrecería si solo me dieras una oportunidad.
Expliqué todo acerca de esa noche, y continúas ignorándome. Odio que
tenga que ser así. Pero así será.
Mis palabras son firmes, pero hay confusión en su rostro.
―Nunca me explicaste nada. Fuiste un gilipollas esa mañana, y luego
nunca escuché otra palabra. Estaba en pedazos, Calder, y tuve que
cuidarme sola. Gracias a Dios por Mark.
Al mencionar el nombre de ese chico, veo rojo.
―No te atrevas a decir su nombre. Eres mía. Y nuestro bebé no
necesita escuchar el nombre de otro hombre en tus labios.
―¿Qué te hace pensar que este bebé es tuyo? 48
Hubiera dolido menos si ella solo me apuñalara en el corazón. Pero en
cambio, solo la miro y su sonrisa triunfante. Sabe que sus palabras me
cortan, pero no siente la menor pena al respecto.
―Cuidado, cariño. A tu futuro esposo no le gusta que le falten al
respeto. ―Me levanto de la cama y la miro―. Y puedo decir cuando estás
mintiendo. Tú y mi bebé necesitan prepararse. Tenemos una cena para
asistir esta noche.
9
Calder
Traducido por Neera
A
l llegar a la cenar, siento a Felicity tirando de mi brazo.
—Por favor, Calder. Así no. Déjame hablar con él
primero.
—No —gruñí y la empujé hacia adelante—. Conoces las
consecuencias si no estás de acuerdo con esto.
Siento que se pone rígida y finalmente da un paso adelante.
Ingresamos al Varsity Hotel y caminamos por el lobby hasta llegar al
restaurante. Tengo a Felicity en mi brazo para que no haya dudas de que
ella y yo estamos juntos.
Cuando vemos a Bill y Becky en la mesa, prácticamente puedo
49
escuchar su corazón latir, está muy nerviosa. Antes de acercarnos, y antes
de que nos vean, saco a Felicity a un lado.
—Mírame —le digo, sosteniendo suavemente su barbilla—. Estarás
bien. Voy a estar a tu lado todo el tiempo.
—De eso me temo.
Su broma nerviosa me hace sonreír, y me inclino, tomando sus labios.
Por primera vez en meses, mi corazón parece aliviarse. Es como si sus labios
hubieran aquietado todo lo que nos rodea, y ahora estamos una vez más en
perfecta armonía.
Su boca se abre para mí, y meto mi lengua, saboreándola. Siento sus
manos llegar a mi pecho y descansar allí mientras la reclamo como mía otra
vez. Ella puede pensar que no quiere esto, pero su cuerpo tiene otras ideas.
A medida que el beso se profundiza, sé que debe terminar, tan a
regañadientes me alejo y descanso mi frente contra la de ella. Me tomo un
momento para recuperar el aliento y luego coloco su mano en el hueco de
mi brazo, llevándonos a la mesa.
Cuando Bill nos ve, hay un momento que pasa, y espero ver el shock.
Pero, en cambio, asiente en nuestra dirección y se levanta para saludarnos.
Él extiende su mano hacia mí y la tomo, agarrándola firmemente.
Becky se pone de pie y saluda a Felicity y luego me mira, un poco
sorprendida de que esté aquí. Pero Bill no se inmuta.
—Calder. Pensé que podrías unirte a nosotros para cenar esta noche.
Por favor toma asiento.
Siento a Felicity tensarse sobre mi brazo, pero se queda callada
mientras se sienta rápidamente, sin duda para tratar de ocultar el bulto del
bebé que no tengo intención de guardar en secreto.
—Bill, es bueno verte. Me doy cuenta de que deberíamos haber tenido
esta conversación en Nueva York, pero las circunstancias han cambiado.
—Puedo ver eso —dice, mirando a Felicity—. ¿Algo que quieras
decirme, cariño?
Veo la mano de Becky caer sobre su muñeca y darle un apretón. Es
un signo de intimidad, y está tratando de calmarlo. Están sucediendo
muchas más cosas en esta mesa de lo que nadie está dispuesto a admitir.
Por ahora.
—Um, papá. Ya sabes, Calder.
—Oh, sí. El hombre que emplea mi empresa. Incluso trabajo en el
mismo edificio. Nos conocemos —dice riendo.
El camarero decide venir en este momento para tomar nuestros
50
pedidos de bebidas. Me tomo un vaso de vino tinto y agua para Felicity.
Después de que se va, miro a Bill y decido que seré el que lidere esta
reunión.
—Mira, obviamente eres consciente de lo que pasa entre tu hija y yo.
Debería haberte dicho antes, pero Felicity y yo queríamos esperar hasta que
ella terminara la escuela.
Él mira de mí a su hija y levanta una ceja.
—¿Es esto cierto?
Felicity me mira y luego a su padre, asintiendo con la cabeza. Es lo
más seguro para ella, ya que es una mentirosa tan terrible. Sus cejas hacen
este lindo surco cada vez que lo intenta.
—Queríamos decirte juntos. Estamos esperando y vamos a casarnos.
Veo una vena al costado de su ojo. Es la única reacción de él por un
latido, y veo a Becky apretar su muñeca una vez más. Pasa un momento de
silencio, y Becky es quien lo rompe.
—Oh mí, esta es una noticia absolutamente maravillosa. ¡Un bebé!
¿Qué tan avanzada estás, Felicity? ¿Cuándo es la fecha límite? Deberíamos
llevarla de vuelta a los Estados Unidos de inmediato para que podamos
preparar a sus doctores. ¿Verdad, Bill?
El entusiasmo de Becky es de gran ayuda para aliviar un poco la
tensión de Felicity y a la vez me relaja.
—Sí. Deberías venir de inmediato.
La declaración de Bill debe sonar preocupada, pero entiendo que él
quiera que ella vaya a su casa. Eso no estará sucediendo.
—¿Felicity? —le digo, recordándole nuestro acuerdo, incitándola a
intervenir.
—Oh, um, Calder y yo viviremos juntos cuando regresemos a Nueva
York. Nos vamos a casar de inmediato, y él, quiero decir, nos gustaría tener
la guardería lista lo más pronto posible. Ya estoy tan avanzada, pero con el
final de la escuela, puedo volver ahora.
Aprieto su mano, haciéndole saber que hizo un buen trabajo. Es
exactamente lo que va a suceder, y Bill necesita escucharlo de ella. Solo odio
lo forzadas que son sus palabras. Quiero que estén llenos de felicidad.
—¿Y qué hay de Sidney? —pregunta Bill, una nota presumida en su
voz.
Siento a Felicity tensa, pero me siento en mi silla y bebo el vino que el
camarero me ha traído.
—Sidney y yo hemos sido amigos desde que éramos niños. No hay
nada que contar.
51
Siento los dedos de Felicity recorrer mi muñeca, y sonrío mientras la
miro. Ella se ve esperanzada, y le doy un pequeño guiño. Debe haber estado
preocupada de que Sidney y yo fuéramos más que amigos íntimos. Estoy
feliz de poder aliviar esa preocupación por ella. La única razón por la que no
le había dicho antes era que era el secreto de Sidney, pero ahora las cosas
realmente han cambiado. No puedo contenerme más.
El resto de la cena se dedica a hablar sobre el bebé y la boda. Becky
se hace cargo de las preguntas, y me sorprende lo emocionada que suena
Felicity a veces. Me da un poco de esperanza de poder hacer que se enamore
de mí. Mantengo mi mano sobre su muslo durante la cena, necesitando
tocarla constantemente. Me he pasado demasiado tiempo lejos de ella, y
tengo que recuperar el tiempo perdido.
Cuando terminamos, llevo a Felicity a mi habitación de hotel. No lo
dudo una vez que la puerta está cerrada.
Arrojo la pequeña bolsa de ropa que le hice llevar con ella al piso y la
recojo, llevándola al dormitorio.
—Calder. Necesitamos hablar. Quiero respuestas.
—Ahora no. Te he esperado durante meses, y ya no me detendré más.
Cuando llego al dormitorio, la pongo de pie junto a la cama y le
desabrocho el vestido, quitándolo de su cuerpo. Sus curvas caderas intentan
aferrarse a él, pero empujo el material hacia abajo el resto del camino.
Todavía está sin bragas, y hace que mi sangre se caliente. Al ver su vientre
redondo y su coño mojado, el hombre de las cavernas gruñe para salir.
—Quítate el sujetador, cariño.
Tironeo de mi corbata y desabrocho el nudo. Entonces empiezo a tirar
de mi propia ropa lo más rápido que puedo. Observo mientras ella se
desabrocha el sujetador y sus grandes pechos se revelan a mí.
—Mierda, se ven más grandes.
El rubor sube por su pecho y sus mejillas mientras asiente.
—Lo están.
—Mmm, más de ti para amar.
La tomo y la acomodo en el medio de la cama, luego me levanto encima
de ella. Mi pene ya está buscando impacientemente la entrada.
Empujo su húmeda apertura mientras mis labios bajan sobre los de
ella. Tengo cuidado de sostenerme sobre su vientre para no aplastar al bebé
entre nosotros. Pero necesito estar encima de ella. Ha pasado demasiado
tiempo, y si no controlo el ritmo en este momento, me correré por todo su
coño sin siquiera meterme dentro.
52
Empujando dentro de su estrecho canal, me enfundé en su calor.
—Joder, he extrañado tu coño, cariño. Lo mejor que he sentido en mi
vida.
—Calder —gime mientras inclina la cabeza hacia atrás y se pone a
ritmo conmigo.
—Así es, Felicity. Di mi nombre, porque me perteneces.
Siento que su coño aprieta mis palabras mientras lentamente empujo
adentro y afuera. Inclinándome, tomo un pezón duro en mi boca y siento
sus dedos ir a mi pelo. Ella deja escapar un fuerte gemido, y me doy cuenta
de que deben estar tan sensibles.
Muevo mi boca de un pezón al otro, hacia adelante y hacia atrás y
hacia adelante y hacia atrás. Edifico su orgasmo, bordeándola el mayor
tiempo posible. Está muy cerca, pero quiero que me ruegue por ello. Quiero
que sepa que solo yo puedo darle este tipo de placer. Entonces nunca me
dejará. No puedo hacer que intente escapar.
—¿Quieres que te haga venir? —pregunto, casi sin aliento. Mis
empujones constantes me están haciendo sudar, y siento su suave piel
deslizándose contra la mía. Hacer el amor es sexy como la mierda, y nunca
quiero que termine. Quiero mil noches como esta y luego mil más.
—Sí, Calder. Estoy a solo un suspiro. Por favor.
—Dime que me amas.
La siento tensa, pero tiro las caderas y presiono su clítoris con cada
golpe.
—¡Calder! —El cambio en la sensación casi la hace gritar, pero todavía
no se ha corrido.
—Dilo, Felicity. O lo mantendré alejado de ti toda la noche. Te haré el
amor tan lentamente que te mantendrás en este borde durante horas. —
Reduzco la velocidad para enfatizar mi punto—. Dame lo que quiero.
Ella me mira, sus hermosos ojos verdes me suplican que le dé alivio.
Quiere decirlo, pero está aterrorizada. Conozco la sensación.
—Siempre estaré aquí para atraparte, Felicity.
—Te amo —susurra.
Es exactamente lo que quiero, y empujo duro tres veces, dándole lo
que quiere. Su orgasmo es feroz, y grita mi nombre en la habitación. Durante
medio segundo, me siento mal por la gente de este hotel, pero luego sonrío
y la sigo por el borde. Déjalos escucharla. Déjalos escuchar a mi esposa y
cuánto ama a su marido.
Mi propio orgasmo casi me rompe en dos mientras me sostengo dentro 53
de ella, viniéndome en largos y densos chorros. Siento que mi cuerpo está
siendo drenado de cada gota de esperma, pero me mantengo firme para
evitar aplastarla a ella y al bebé.
Una vez que siento que la última gota de esperma sale de mi polla,
giro hacia un lado, tirando de ella sobre mí. La mantengo a un lado un poco
para que el bebé no quede aplastado entre nosotros.
Mientras Felicity intenta recuperar el aliento, paso mi dedo por su
espalda, sintiendo su fría y húmeda piel. Somos un desastre sudoroso, pero
ya la quiero de nuevo.
Empujando hacia arriba, la lleno con mi grosor, haciéndole saber que
la necesito de nuevo.
Se sienta un poco, mirándome con una ceja levantada.
—Puedes dormir a través de esto si quieres. Pero te necesito al menos
cuatro veces más antes de que nuestro vuelo se vaya.
10
Felicity
Traducido por ∞PurpleGirl∞
Corregido por Claudiavero
D
ejo de tocar el violín cuando siento un golpecito en el
estómago. Una sonrisa se extiende por mi rostro. Con toda
seguridad, esa fue una patada. Descubrimos el mes pasado
que tendremos un pequeño niño. Sigo pensando que lo siento moverse, pero
nunca estoy segura. Sin embargo, esa fue una buena patada. Guardo mi
violín en su estuche y lo coloco en el banco.
Calder y yo tendríamos que mudarnos pronto, pero él insistió en que
debía tener un lugar en el pent house en el que pudiera tocar. Siempre dejo
la puerta abierta. Su oficina en casa está justo enfrente, y le gusta
escucharme tocar cuando está trabajando.
59
Apenas va a su lugar de trabajo. Su asistente administrativo le trae lo
que necesita, o nos hace un informe a los dos después de almorzar. Él sigue
diciéndome que está recuperando los meses perdidos. Me siento mal por
mantenerlo alejado del trabajo, pero no lo suficiente como para decirle que
debe ir a la oficina. Me gusta tenerlo aquí y absorber el tiempo que tenemos
solo nosotros dos antes de que el bebé llegue.
Nunca antes había tenido una relación, y parece que no puedo tener
suficiente. Nunca quise ser de las mujeres que quieren toda la atención,
pero cuando se trata de Calder, parece que no puedo tener suficiente.
Desde que le dije que nos daría una oportunidad, que lo
intentaríamos, todo ha sido perfecto. Todavía no me ha dicho que me ama.
Me duele, pero por la forma en que me trata, no me puedo quejar. Él me
adora y atiende a todas mis necesidades. A veces, en realidad es un poco
exagerado.
Encontré su estúpido libro de bebé el otro día y lo tiré a la basura.
Tuve que esconder mi risa cuando lo buscó durante una hora anoche. Ese
libro me estaba volviendo loca. Salgo de la habitación y entro en su oficina,
rodando los ojos cuando veo un nuevo libro para bebés en su escritorio. Lo
coloco detrás de una de las almohadas en el pequeño sofá que tiene aquí. A
menudo me acuesto y leo mientras él trabaja.
Vuelvo a la habitación y asomo la cabeza, pero no lo veo allí. Él no
habría salido sin decírmelo. Ahora que lo pienso, en realidad no creo que
hayamos estado separados desde que nos mudamos juntos. Cada vez que
sale, voy con él, ya sea al supermercado o a mirar casas nuevas.
Cuando escucho un ruido en el pasillo que dirige a la entrada, voy
hacia ahí. La vista frente a mí me detiene en seco. Calder tiene sus brazos
alrededor de una mujer. Cuando gira su cara, puedo ver que es Sidney. El
aliento sale de mis pulmones, y me quedo allí sorprendida.
No hemos hablado de ella desde que mi padre la mencionó en la cena.
No pregunté nada más. No sé cuánto tiempo duró su aventura, o si
estuvieron juntos los meses que yo estuve fuera en la escuela antes de que
descubriera que estaba embarazada. No quería saber. Iba con eso de la
ignorancia-es-felicidad, pero sabía que no había estado con ella desde que
nos casamos. Simplemente no era posible, pero aquí está ella en nuestra
casa, cada uno con los brazos alrededor del otro.
Ella se aleja de Calder cuando me ve, haciendo que Calder se gire y
me mire. Solo estoy parada ahí. Parece que no puedo formar una sola
palabra.
—Creo que sentí al bebé moverse —finalmente digo, luego giro y
prácticamente corro por el pasillo.
Escucho a Calder gritar mi nombre, pero cierro de golpe la puerta del
60
dormitorio detrás de mí. Mientras me siento en el borde de la cama, siento
que el bebé patea de nuevo. Cuando se abre la puerta, me sorprende ver a
Sidney de pie allí.
—¿Me escucharías? —dice, levantando las manos—. Prometo que no
es lo que piensas. —Es entonces cuando veo su rostro. Está lleno de
manchas, como si hubiera estado llorando. Inmediatamente me siento mal
por ella. Sé lo que se siente que Calder te rompa el corazón.
Se acerca y se sienta a mi lado.
—Es un placer conocerte finalmente. Siento que ya te conozco. —Me
da una media sonrisa, luego mira mi vientre. Extiende la mano para tocarlo,
pero se detiene. Solo asiento una vez. Desde que estoy embarazada, noto
que a la gente le gusta tocarme el vientre. Muchos no tienen la oportunidad
porque Calder les gruñe, literalmente. Es adorable y me hace reír cada vez
que lo hace.
—Está muy feliz. No lo he visto así desde antes de que murieran sus
padres. Realmente le has devuelto la vida. Podía escucharlo en su voz cada
vez que hablábamos por teléfono. Lo vi en su cara cuando abrió la puerta
hoy. Gracias.
Puedo ver cuánto se preocupa por él. Está por toda su cara.
—¿Conocías a sus padres? Él no habla mucho de ellos. —He intentado
que lo haga un par de veces, pero puedo ver el destello de dolor en su rostro
cada vez que los menciono, así que ya no lo hago. No me podría imaginar lo
que sería perder a mi padre.
—Pasé mucho tiempo con ellos. Mis padres son difíciles, Calder y yo
crecimos juntos. Sus padres sabían que soy… —hace una pausa por un
segundo y toma aire— gay. Los míos, no tanto.
—¿Ustedes dos nunca han estado...? —pregunto. Su cara se arruga
con disgusto.
—¡No! Él es como mi maldito hermano. Así es como siempre ha sido.
Él estaba protegiendo mi secreto. Porque sabíamos que cuando mi familia
se enterara, me despreciarían, y me ha estado ayudando a ocultarlo,
llegando incluso a fingir ser mi novio.
—Lamento si me interpuse entre ustedes. —Estoy empezando a
pensar que soy la razón por la que ella podría estar aquí llorando. Algo pasó.
También creo que Calder la ha estado alejando porque no quería compartir
el secreto que no era suyo para contarme.
—No, ya era el momento. Tenía que decirle claramente a mi familia.
Sabía cómo reaccionarían, pero aun así dolió. Quería decirle a Calder que
finalmente lo hice. Él fue la primera persona en quien pensé. Realmente
hemos sido él y yo durante los últimos siete años.
61
Extiendo mi mano y tomo la suya.
—Bueno, ahora vas a ser tía —le digo. Ella sonríe. Sé que Calder no
tiene ninguna familia además del bebé y yo, pero me doy cuenta de que ella
también es su familia. He estado esperando eso de él. Que me diga más
sobre su pasado, pero ahora lo estoy viendo y voy a asumirlo.
—Me dijo que eras dulce. —Se ríe—. De hecho, no podía dejar de
hablar de ti.
—¿Cuándo? —No puedo evitar preguntar.
—Sabía que algo estaba pasando después de Año Nuevo. Había estado
triste desde que perdió a sus padres, se enfrascó en el trabajo sin parar,
pero podía decir que había algo más. Estar cerca de él era como estar cerca
de un maldito oso. Una noche estábamos jugando videojuegos y bebió de
más, y aproveché la oportunidad para que finalmente soltara la sopa.
Me acerco un poco más.
—¿Qué te dijo? —pregunto, haciéndola reír.
Ella mira hacia la puerta y yo sigo su línea de visión para ver a Calder
de pie en la puerta.
—Contéstale.
—Que haría cualquier cosa para que regresaras. Que eras su única,
como su papá siempre le dijo que su madre era su única.
—¿Dijiste eso?
Calder solo asiente.
—Dijo que quería darte tiempo. Que la había jodido. Sinvergüenza. —
Sidney se ríe de su propio chiste—. Que trató de ponerse en contacto
contigo, pero no respondiste, así que pensó que necesitabas más tiempo.
Luego se desanimó un poco.
—No te pusiste en contacto conmigo. —Niego. No hubo llamadas
telefónicas, nada.
—Te envié un correo electrónico todos los días —dice, con una mirada
confundida cruzando su rostro.
—¿Lo hiciste?
—¿No los recibiste? —Entra a la habitación—. No los recibiste —
repite, pero esta vez como una afirmación.
—La universidad nos da un correo electrónico completamente nuevo
después del final del semestre. Todos obtuvimos nuevas direcciones de
correo electrónico. El anterior se mantenía activo, pero nunca lo revisé ni lo
usé. —Todo este tiempo estuve equivocada, pensando mal de él. Que de
alguna manera sabía que estaba embarazada y solo volvió por eso.
62
—Pensé que me habías buscado porque descubriste que estaba
embarazada. Que por eso era que querías casarte. Espera. —Trato de
recordar y entonces sucede—. Me pediste que me casara contigo antes de
que realmente lo supieras, ¿verdad? ¡Oh Dios mío!
Calder camina hacia la cama y cae de rodillas frente a mí.
—Me voy a ir, chicos. Llamaré más tarde, y haremos planes para la
cena. Puedo contarte muchas historias divertidas —dice Sidney mientras
sale de la habitación, dejándonos solos. Calder envuelve mi rostro con sus
manos.
—Fui por ti. El bebé fue una bonificación.
—¿Qué te hizo finalmente ir? Lo juro, nunca vi tus correos
electrónicos.
—Me rompí. No podía soportarlo más. Había estado en la oscuridad
tanto tiempo, y ese día que subí al balcón y te escuché tocar, mi vida volvió
a encenderse. Al principio intenté alejarme. Pero mi mente no dejaba de
zumbar con la idea de que estuviéramos juntos. Tener una familia otra vez.
Lo quería tanto. Entonces lo jodí. Te fuiste corriendo. No pude lograr que
respondieras, y tu papá dijo que te estabas graduando, y yo sabía que tenía
que ir. Tenía que verte. —Mira hacia abajo, a nuestro bebé y luego hacia
mí—. Debería sentirme mal, pero fui allí con la intención de chantajearte.
Pensé que me estabas ignorando. Solo pensé que, si podía ponerte las manos
encima, podría hacer que te enamoraras de mí. Solo tenía que hacer que
regresaras primero, y estaba dispuesto a hacer casi cualquier cosa para
hacerlo. Cualquier cosa. Sabía que ya la había jodido a lo grande. Que
probablemente me odiabas. No tenía nada que perder y todo por ganar.
Pega su frente a la mía cuando termina su confesión.
—No tienes que hacer que me enamore de ti. He estado enamorada de
ti desde ese primer beso. Te amo.
Su boca toma la mía en un duro beso. Su lengua se empuja y ambas
manos se sumergen en mi cabello. Cuando se aleja, los dos estamos sin
aliento.
—¿Sabes que es la primera vez que lo dices sin que yo te lo pida?
—Sí.
—¿Por qué me lo has estado ocultando?
—Tú nunca lo has dicho.
Se retira para estudiar mi rostro como si estuviera loca.
—¿Nunca te dije que te amo? —pregunta como si yo estuviera jugando
con él.
—Créeme. Lo recordaría.
63
—Joder. —Se pasa la mano por el cabello—. Por supuesto que te amo.
Ni siquiera puedo respirar cuando no estoy cerca de ti.
Mi corazón palpita y siento que el bebé patea de nuevo.
—El bebé se está moviendo —le digo, acercando su mano a mi vientre.
Observo mientras el asombro se apodera de su rostro.
—Hicimos este bebé. En nuestra primera noche juntos. El mundo
sabía que teníamos que estar juntos y nosotros nos aseguramos de que
siempre estuviéramos atados el uno al otro.
12
Calder
Traducido por RRZOE
Corregido por Claudiavero
V
eo un destello de tristeza en sus ojos, y no puedo imaginar por
qué está allí.
—¿Qué es, cariño? ¿Cuál es ese pensamiento que acabas
de tener?
Se encoge de hombros, pero cuando espero, comienza a contarme.
—Dijiste que el mundo sabía que teníamos que estar juntos. Ojalá mi
padre lo viese de esa manera. Siento que quedarme embarazada fue solo
otro recordatorio para él de que soy como mi madre. Siempre dijo que era
como ella, y no me di cuenta de que quería decir que tengo sed de atención. 64
—Oh, Felicity, no. —Sostengo su cara entre mis manos y la miro a los
ojos llenos de lágrimas—. No, cariño, no lo decía de esa manera. Hablé con
él sobre eso. E incluso hablé con él en privado después de la boda para
suavizar las cosas.
Me mira dudosa, pero todavía hay mucha esperanza allí.
—¿Qué quieres decir?
—Me había dicho lo mismo una vez, y le pregunté qué quería decir
con eso. No conocía a tu madre, pero había escuchado rumores, y quería
saber por qué diría esas cosas sobre su hija. Dijo que tienes su espíritu. Que
la gente se siente atraída hacia ti, pero que lo haces sin intentarlo. —Le paso
el pulgar por la mejilla, secando una lágrima solitaria—. Y después de la
boda, dijo que había sospechado que había algo sucedido entre tú y yo, y
que quería darnos espacio para tomar nuestras propias decisiones sobre
nuestra relación. Quería darnos tiempo para tener nuestro propio mundo y
crear nuestra propia familia. Entiende que lo que pasó entre él y tu madre
no nos sucederá. Que siempre te prestaré la atención que necesitas, incluso
si crees que no la necesitas.
Ella me da una pequeña risa, y beso sus suaves labios.
»Sé cuánto te ama tu padre. Cuando se trata de ti, no hay
absolutamente nada que puedas hacer mal. Y aunque puedo haberte
chantajeado en esta relación, sé que lo hice por las razones correctas.
Nosotros debemos estar juntos.
Felicity asiente, y su suave sonrisa alivia todas las preocupaciones en
mi corazón. La empujé a esto, pero ella entiende por qué. Puede haber
pensado que el bebé era lo que me estaba manteniendo aquí, pero ese nunca
fue el caso. Fue la mejor sorpresa que he tenido: un glaseado encima de un
pastel ya perfecto.
—Calder, hazme el amor.
Mis labios están sobre los de ella antes de que termine la última
palabra. Solo necesita pedirlo. Siempre le daré lo que quiera. Lentamente,
nos desvestimos hasta que ambos estamos desnudos. Su piel cálida se frota
contra la mía, y tengo que probarla.
—Recuéstate, cariño. Te necesito.
Me arrodillo en el suelo frente a ella y le abro las piernas. Su coño está
mojado, y sus labios inferiores están hinchados por la necesidad. Mi polla
se endurece al verlo, y abro mi boca, cubriéndola tanto como puedo, y cierro
los ojos, saboreándola.
Su cálida miel golpea mi boca, y el sabor me vuelve loco. Bebo todo lo
que me da, y la lamo con largas lamidas, rogando por más. La sensación de
su clítoris duro contra mi lengua me excita, y siento que el semen gotea por 65
mi polla.
—Calder —jadea cuando la chupo con mi boca y mordisqueo un poco.
Llevando dos dedos a su coño, empujo dentro de su canal mojado y
froto su punto más sensible. Mientras presiono sobre el lugar correcto, sus
caderas se levantan de la cama y sus uñas se clavan en las sábanas.
Ser capaz de darle este tipo de placer me hace sentir como un dios, a
pesar de que soy yo quien está arrodillado.
Una vez que termino de sacar cada ola de su orgasmo, trepo por su
cuerpo, besando todos los lugares especiales que amo sobre ella mientras lo
hago. Cuando llego a su boca, ella sostiene mi rostro y me devuelve el beso
tiernamente. El sabor de su coño pasa entre nosotros, y el beso es tan
poderoso que solo aumenta la intimidad.
Me sostengo sobre ella, con cuidado de no poner nada de mi peso
sobre ella, y pongo sus piernas alrededor de mis caderas. Empujo dentro de
su calor húmedo, y su pequeño cuerpo da la bienvenida a los veinte
centímetros de mí. En un largo empuje, estoy completamente enterrado en
el cielo y camino a correrme.
Solo un segundo dentro de ella y estoy listo para deshacerme. Nunca
antes había sido tan impotente, y no me importa. Mientras Felicity sea mía,
puede tener todo de mí. Puede tomarlo todo.
—Te amo —susurro contra sus labios y la escucho repetir las
palabras.
Mi boca se dirige a su cuello, y siento que se aprieta alrededor de mi
polla. Lamo su oreja y le digo cuánto la necesito mientras construyo
lentamente su próximo clímax.
—Por favor cariño.
Ella se corre sobre mí, mojando mi polla y haciéndome seguirla. Me
sostengo dentro de ella mientras nuestros jugos se mezclan, mi esperma la
llena. Una vez que he dado todo lo que puedo, cuidadosamente nos ponemos
de lado. No quiero retirarme, así que me aseguro de que se sienta cómoda
después.
Nos quedamos allí mucho tiempo, ninguno de los dos quería romper
nuestra conexión. Sonreímos y nos tocábamos suavemente como si esta
nueva información que compartimos hubiera cambiado nuestra relación
para mejor.
Felicity en mis brazos y nuestro bebé entre nosotros, como deben ser
nuestras vidas. No había otra alternativa para ninguno de los dos porque
me había asegurado de eso. Chantajearla fue lo más inteligente que hice.
66
Epílogo 1
Felicity
Traducido por Corazon_de_Tinta
Corregido por Claudiavero
Cinco meses después…
—E
s igual a ti, cariño.
Calder está sentado en el banco junto a la
ventana y los rayos de sol se vierten sobre mis
chicos. Es un momento tierno verlo con nuestro
hijo, Jonathan William Cox. Lo nombramos por nuestros abuelos, y creo que
mi padre podría estallar de orgullo. Solo me gustaría que el padre de Calder
pudiera estar aquí hoy para conocerlo, pero Calder dice que quizás esté con
nosotros de alguna manera, cuidando a nuestro bebé recién nacido. 67
Habían pasado dos semanas de la fecha estimada de parto, incluso
con lo pequeña que era yo y lo grande que se ponía mi hijo. Después de solo
tres horas de trabajo de parto, aquí está. Un bebé saludable de dos kilos,
ochocientos gramos.
—Tiene tus ojos —digo, recostándome de lado en la cama de hospital
y observándolos.
Calder me echa un vistazo y me guiña un ojo, y juro que mis ovarios
están sonriendo. Verlo con nuestro hijo tiene que ser algún tipo de
afrodisíaco. Acabo de dar a luz y ya estoy pensando en tener otro.
Mi padre y Becky se fueron hace un momento para dejarnos
descansar. Estuvieron aquí desde la primera hora de la mañana; aun así,
parecían reacios a marcharse. Ambos estaban tan emocionados por tener
un nieto, dado que soy la única hija de mi padre y Becky nunca pudo tener
hijos.
Lo hicieron oficial, y ella lleva un impresionante anillo de compromiso.
No podría estar más feliz por los dos. Ella parece calmarlo, y él está más feliz
que nunca. Es asombroso lo que el amor le puede hacer a las personas.
Calder se acerca y coloca a Jonathan en mis brazos.
—Creo que tiene hambre de nuevo.
—Si es como su padre, estoy segura que sí. —Lo sostengo contra mi
pecho y se aferra de inmediato y comienza a chupar como un campeón.
Resoplo ante su agresividad y luego me relajo cuando ralentiza un poco—.
Sí. Igual que su padre.
—Lo hiciste genial, cariño. Eres perfecta.
Alzo la vista para encontrarme con lágrimas en los ojos de Calder.
—¿Qué ocurre? —pregunto, la preocupación comenzando a
inundarme.
—Nada. —Se inclina hacia adelante y me da un beso rápido antes de
alejarse y alternar su atención entre el bebé y yo—. Solo estaba preocupado.
¿Qué iba a hacer si perdía todo lo que más quería de nuevo? Solo estoy feliz
de que tú y nuestro hijo estén bien. Te amo tanto, Felicity.
Soy una bola gigante de hormonas en este momento, por lo que solo
asiento y susurro que lo amo. Si hago más que eso, me sumergiré en una
espiral de agradecimiento repleto de lágrimas. En su lugar, Calder me
envuelve en sus brazos mientras amamanto a Jonathan y permanecemos
así por un largo tiempo.
Nuestra pequeña burbuja de amor es irrompible. Es como si todo
entre nosotros haya caído en su lugar y aquí es exactamente donde debemos
estar. Nunca antes he tenido un sentimiento tan fuerte, sabiendo que estar 68
con Calder es la decisión correcta, y cada decisión que he tomado antes me
ha conducido aquí. Es hermoso y poderoso, y voy a vivir el resto de mi vida
agradeciendo por ello.
Epílogo 2
Felicity
Traducido por micafp_2530
Corregido por Claudiavero
Dos Años Después…
—B
ueno, solo quería entrar y ver si había algo más con
lo que pudiera ayudarla hoy, señora Cox.
El joven que trabaja en el jardín para nosotros
está apoyado contra el marco de la puerta. Se quitó la camisa y está sudado,
así que retrocedo. Todo lo que puedo pensar es poner distancia entre
nosotros porque no quiero que me afecte. Tal vez algunas mujeres lo
encontrarían atractivo, pero él es demasiado lindo y egocéntrico para mi
gusto. Tengo algo por los hombres malhumorados y gruñones, y no veo que 69
eso vaya a cambiar nunca.
—No, gracias, Ben. Estamos listos.
—¿Está segura? —Se lame los labios, y sus ojos recorren mi cuerpo.
No me gusta cómo se siente. Estoy completamente vestida, pero de alguna
manera esto se siente como una violación. Solo mi esposo me mira así.
¿Quién se cree este tipo? ¿Ha ayudado dos veces con nuestro jardinero
habitual y de repente cree que tiene derecho a atacarme? Diablos no. Estoy
a punto de abrir la boca para despedirlo cuando un borrón oscuro masivo
se mueve delante de mí.
Antes de que pueda parpadear, Calder tiene al chico empujado contra
el costado de la casa y lo sostiene del suelo por el cuello.
—Calder —digo en voz baja—. Recuerda, si lo matas en nuestra
propiedad, es más probable que los policías encuentren su cuerpo.
Los ojos de Ben se dilatan como platos y empieza a entrar en pánico.
—Tienes razón, cariño. Debería llevarlo al lago con los demás.
Ben comienza a toser, y su rostro se vuelve morado.
Calder se inclina y gruñe en su rostro.
—Te vas ahora y te dejaré seguir respirando. Nunca vuelvas, o te
arrancaré los ojos por mirar a mi esposa de esa manera.
Deja a Ben en el suelo y el jardinero despega más rápido que una bala.
Calder lo ve salir y luego se vuelve hacia mí.
Está respirando un poco fuerte, y hay una mirada de enojo en su
rostro. No sé por qué, pero mi ropa interior está empapada. Verlo tan
posesivo conmigo y tan fuerte, dispara todas mis hormonas femeninas.
—Calder.
Su nombre es una cruza entre una pregunta y un gemido. Bajando la
mirada, noto la erección claramente delineada en el frente de sus
pantalones, y me lamo los labios.
—Entra en la casa ahora, Felicity.
Da un paso hacia mí, pero estoy abrumada por mi necesidad de él.
Ahora. Mismo. No voy a moverme a menos que sea para dejarlo meter su
polla en mí.
Baja su barbilla y me mira con ojos entornados. Él también siente
esto. Esta necesidad interna de marcar su territorio, y Dios me ayude, quiero
ser su posesión. Quiero ser sellada y marcada como nunca antes.
Más rápido de lo que esperaba, me levanta y nuestras bocas se
conectan. Mis manos rasgan en su camisa, haciendo estallar los botones y
rasgando el material a medida que avanzo. Siento sus manos agarrar mi
culo bruscamente, y luego mi espalda golpea algo sólido. Estoy atrapada en 70
una pared por la mitad inferior de su cuerpo mientras sus manos empujan
hacia arriba mi vestido y me arrancan las bragas.
Su largo y duro espesor es empujado completamente dentro de mi
coño mojado antes de que pueda respirar. Entonces, su mano arranca el
material y botones de la camisa de mi cuerpo, y su boca hambrienta está
sobre mi pecho. Siento sus dientes allí mientras sus empujes agresivos me
mantienen en el lugar. Lo agarro por la espalda mientras él se arrima contra
mí, tomando furiosamente lo que es suyo.
Me muerdo los labios para no gritar su nombre, el orgasmo me golpea
tan rápido que ni siquiera lo veo venir. Cuando llego a mi clímax, sus manos
sujetan mis muñecas sobre mi cabeza, y de repente, imposiblemente, está
más profundo dentro de mí. Está estirando mi coño de la manera más
deliciosa, y el trato rudo me recuerda quién está a cargo aquí.
Sé sin lugar a dudas que Calder adora cada centímetro de mi corazón
y mi alma. Pero mi cuerpo es suyo para mandar, y aquí y ahora, él me
recuerda mi lugar.
La mujer de las cavernas en mí responde a su dominio, y extiendo mis
piernas todo lo que puedo, dándole a mi amado todo lo que desea. Soy suya,
y nada va a cambiar eso. Y eso es lo que es ahora. Es un recordatorio para
él de que nadie nunca me sacará de él, y necesita esto de mí. Para mí,
someterme y dejar que declare que mi cuerpo es su tierra reclamada. Le
daré esto y cualquier otra cosa que quiera mientras otro clímax truena a
través de mi cuerpo.
Cuando siento que su cálida semilla me llena, es como si hubiera
saciado a la bestia dentro de él. Me aferro a su gran cuerpo mientras suelta
suavemente mis muñecas y comienza a besarme tiernamente en todas
partes. Es completamente lo contrario a lo que sucedió hace unos
momentos, pero nunca me cansaré de su atención hacia mi cuerpo.
—¿Todo está mejor? —pregunto mientras su boca se arrastra por mi
cuello.
—Necesitamos un nuevo jardinero —dice perezosamente.
—No lo sé. Estoy pensando en contratar a Ben de nuevo si esto es lo
que sucede cada vez que él me ataca. —Calder gruñe de nuevo, y me río,
apretando mi coño alrededor de él al mismo tiempo.
Mi risa se convierte en una súplica cuando me muestra una vez más
lo celoso que puede ser un hombre de las cavernas. La vida es muy, muy
buena.
¡FIN!
71
Sobre la autora
Alexa Riley es un seudonimo tras el que están dos amigas descaradas
que se reunieron y escribieron algunos libros eroticos. Ambas casadas, son
mamás de dos niños que aman el futbol, los donuts y los heroes de libros.
Se especializan en las historias de amor insaciables, sobrecargadas,
dulces y cursis que no toman todo el año leer. Si quieres algo seguro, corto
y siempre con un final feliz, entonces ¡Alexa Riley es para ti!
Alexa Riley son dos amigas atrevidas que se juntaron y escribieron
algunos libros sucios. Ambas son madres casadas que aman el futbol, donas
y tienen una obsesion por los heroes de los libros.
Se especializan en historias de amor insta-love, exageradas, dulces y
cursis que no toman todo el año para leer. Si quieres algo seguro, corto y
siempre con un felices para siempre, entonces, ¡Alexa Riley es para ti!
72
Traducido corregido y diseñado por:
73









