Estrés académico
1. Introducción.
El estrés académico se refiere a la presión y tensión que experimentan los
estudiantes universitarios debido a las demandas del entorno educativo. Este estrés
puede afectar tanto su bienestar físico como emocional. Algunos síntomas comunes
incluyen ansiedad, insomnio y dificultades para concentrarse. Para abordar este
problema, es importante que los estudiantes desarrollen estrategias de
afrontamiento efectivas y busquen apoyo cuando sea necesario.
2. Actividades que causan estrés académico.
El estrés académico en estudiantes universitarios puede ser desencadenado por
diversas actividades y situaciones. Algunos de los factores que incrementan el estrés
incluyen:
Comprender temas abordados en clase: La dificultad para entender el
material puede generar ansiedad y presión.
El periodo universitario es una etapa crucial en la vida de cualquier
estudiante. Durante este tiempo, los estudiantes se enfrentan a numerosos
desafíos académicos que pueden afectar su bienestar emocional. Uno de los
factores más significativos que contribuyen a la ansiedad y la presión es la
dificultad para entender el material académico. Este informe analiza cómo
esta dificultad puede influir en la salud mental de los estudiantes
universitarios, basándose en investigaciones y teorías relevantes.
Impacto de la Dificultad Académica en la Ansiedad
La comprensión insuficiente del material académico es una fuente
importante de estrés para los estudiantes. Según un estudio de Beilock
y Ramirez (2011), la ansiedad académica puede surgir cuando los
estudiantes sienten que no tienen las habilidades necesarias para
comprender o aplicar el conocimiento adquirido. Esta ansiedad puede
manifestarse en síntomas físicos y emocionales, como insomnio,
fatiga, irritabilidad y problemas de concentración, lo cual afecta su
rendimiento académico y bienestar general.
Presión y Estrés Académico
La presión para lograr un buen desempeño académico es otra
consecuencia de la dificultad para entender el material. Los estudiantes
a menudo sienten una presión significativa para obtener altas
calificaciones, lo que puede llevar a una carga de trabajo excesiva y a
la adopción de hábitos de estudio poco saludables. Según un estudio
realizado por Misra y McKean (2000), los altos niveles de estrés
académico están correlacionados con la percepción de falta de control
y la autoexigencia, exacerbando la ansiedad y la presión entre los
estudiantes.
Factores Contribuyentes
Varios factores pueden contribuir a la dificultad para entender el
material académico. Estos incluyen la complejidad del contenido, la
calidad de la enseñanza, la falta de recursos adecuados y las
diferencias individuales en las habilidades de aprendizaje. La teoría de
la carga cognitiva de Sweller (1988) sugiere que cuando el material es
excesivamente complejo, puede sobrecargar la capacidad de
procesamiento del estudiante, dificultando la comprensión y
aumentando el estrés.
Plazos ajustados para trabajos y tareas: La presión de cumplir con fechas
límite puede ser estresante.
Exceso de trabajos y tareas: La sobrecarga de responsabilidades académicas
puede afectar negativamente al bienestar
El exceso de trabajos y tareas puede llevar a niveles elevados de estrés y
ansiedad en los estudiantes. Según un estudio de Conley, Travers y Bryant
(2013), los estudiantes que enfrentan una gran cantidad de tareas y trabajos
tienden a experimentar una mayor presión académica, lo que puede resultar
en síntomas de agotamiento y desgaste emocional. La acumulación de tareas
puede hacer que los estudiantes se sientan abrumados, disminuyendo su
capacidad para concentrarse y aprender de manera efectiva.
Sobrecarga de Responsabilidades Académicas
La sobrecarga de responsabilidades académicas, que incluye no solo
los trabajos y tareas, sino también las actividades extracurriculares,
proyectos de investigación y prácticas profesionales, puede afectar el
equilibrio entre la vida académica y personal de los estudiantes. Esta
sobrecarga puede llevar a una falta de tiempo para actividades de ocio
y autocuidado, lo cual es esencial para mantener un bienestar mental y
emocional saludable. Según un estudio de Salmela-Aro y Tynkkynen
(2012), los estudiantes con una carga académica excesiva tienen un
mayor riesgo de sufrir depresión y ansiedad.
Consecuencias para el Bienestar Físico y Mental
El impacto negativo del exceso de trabajos y tareas y la sobrecarga de
responsabilidades académicas s extiende también al bienestar físico.
Los estudiantes que se encuentran bajo una presión constante pueden
desarrollar hábitos poco saludables, como la falta de sueño, una
alimentación inadecuada y la reducción de la actividad física. Estos
hábitos, a su vez, pueden exacerbar los problemas de salud mental,
creando un ciclo perjudicial. Un estudio de Lee et al. (2013) encontró
que el estrés académico crónico está relacionado con problemas de
salud física, como dolores de cabeza, problemas digestivos y
trastornos del sueño.
Estrategias para Mitigar el Impacto Negativo
Para reducir el impacto negativo del exceso de trabajos y tareas y la
sobrecarga de responsabilidades académicas, es fundamental
implementar estrategias de manejo del tiempo y técnicas de estudio
efectivas. Los estudiantes pueden beneficiarse de establecer
prioridades, dividir las tareas en partes manejables y tomar descansos
regulares. Además, las instituciones educativas deben considerar la
carga total de trabajo de los estudiantes al asignar tareas y proyectos,
asegurándose de que no excedan un límite razonable.
Evaluaciones de profesores: Los exámenes y evaluaciones pueden generar
tensión.
Las evaluaciones de profesores, exámenes y otras formas de evaluación son
componentes esenciales del sistema educativo. Sin embargo, estos métodos
de evaluación pueden ser una fuente significativa de tensión para los
estudiantes. Este informe explora cómo estas evaluaciones generan tensión,
analizando sus efectos en el bienestar emocional y mental de los estudiantes,
y propone estrategias para mitigar estos efectos.
Impacto de las Evaluaciones en la Tensión Estudiantil
Las evaluaciones académicas, especialmente los exámenes, son una
de las principales fuentes de tensión entre los estudiantes. Según un
estudio de Putwain (2009), los exámenes pueden provocar altos
niveles de ansiedad, lo que puede afectar negativamente el
rendimiento académico y la salud mental. La ansiedad ante los
exámenes puede manifestarse en síntomas físicos como sudoración,
temblores y problemas gastrointestinales, así como en síntomas
psicológicos como miedo, pánico y pensamientos negativos.
Evaluaciones de Profesores y Estrés
Las evaluaciones de los profesores también pueden ser una fuente de
estrés considerable. La percepción de juicio y la necesidad de cumplir
con expectativas académicas elevadas pueden incrementar la presión
sobre los estudiantes. Un estudio de Carless (2006) muestra que los
estudiantes a menudo sienten que las evaluaciones de los profesores
no solo miden su conocimiento, sino también su valía personal, lo que
puede intensificar la ansiedad y el estrés.
Consecuencias para el Bienestar Estudiantil
La tensión generada por las evaluaciones puede tener diversas
consecuencias negativas para el bienestar estudiantil. La constante
preocupación por el rendimiento en exámenes y evaluaciones puede
llevar a problemas de salud mental, como depresión y ansiedad
crónica. Según un estudio de Richardson, Abraham y Bond (2012), el
estrés académico crónico está estrechamente relacionado con una
disminución en la calidad de vida y el bienestar general de los
estudiantes.
Estrategias para Mitigar la Tensión de las Evaluaciones
Para reducir la tensión asociada con las evaluaciones, es crucial
implementar estrategias tanto a nivel individual como institucional. A
nivel individual, los estudiantes pueden beneficiarse de técnicas de
manejo del estrés, como la meditación, el ejercicio regular y la
planificación efectiva del tiempo. A nivel institucional, las universidades
pueden proporcionar recursos de apoyo, como servicios de
asesoramiento y talleres de habilidades de estudio. Además, los
profesores pueden adoptar enfoques de evaluación formativa, que
proporcionan retroalimentación constructiva y reducen el énfasis en los
exámenes de alto riesgo.
Participación en clase: La ansiedad por hablar en público o participar
activamente puede ser un factor estresante.
Tipo de trabajo solicitado por los maestros: La naturaleza de las tareas
asignadas también puede influir en el estrés.
3. Conductas de estudiantes con estrés académico.
El estrés académico puede manifestarse de diversas maneras y estar influenciado
por varios factores. Aquí te presento algunas conductas comunes asociadas al
estrés en estudiantes universitarios, junto con las causas que las desencadenan:
Exigencia personal: Algunos estudiantes se plantean metas muy altas en
sus estudios, como obtener una nota específica en los exámenes. Esta
presión puede generar ansiedad por alcanzar esos objetivos.
La exigencia personal es una característica común entre los estudiantes
universitarios, quienes a menudo se imponen altos estándares y
expectativas para lograr el éxito académico. Aunque esta autoexigencia
puede motivar a los estudiantes a esforzarse y alcanzar sus metas,
también puede tener efectos negativos significativos en su bienestar,
particularmente en forma de estrés académico. Este informe analiza cómo
la exigencia personal influye en el estrés académico y sugiere estrategias
para manejar esta situación.
Exigencia Personal y Estrés Académico
La exigencia personal se refiere a la tendencia de los estudiantes a
establecer estándares de desempeño muy altos para sí mismos y a
esforzarse constantemente por alcanzar estos objetivos. Según un
estudio de Rice, Leever, Christopher y Porter (2006), los estudiantes
con altos niveles de autoexigencia a menudo experimentan mayor
ansiedad y estrés académico. Esta presión autoimpuesta puede llevar
a una sensación de insatisfacción constante, incluso cuando se logran
buenos resultados, debido a la percepción de que siempre se podría
haber hecho mejor.
Factores Contribuyentes a la Autoexigencia
Varios factores contribuyen a la autoexigencia en los estudiantes
universitarios. La competencia académica, el deseo de obtener
reconocimiento y la influencia de expectativas familiares y sociales son
algunos de los principales factores. Un estudio de Stoeber, Feast y
Hayward (2009) encontró que la autoexigencia está relacionada con el
perfeccionismo, donde los estudiantes sienten que deben evitar
cualquier error y alcanzar la excelencia en todas sus actividades
académicas. Esta mentalidad puede resultar en una carga emocional
significativa y un aumento del estrés académico.
Estrategias para Manejar la Autoexigencia y el Estrés Académico
Para manejar la autoexigencia y el estrés académico, los estudiantes
pueden adoptar varias estrategias. Es crucial fomentar una actitud de
autoaceptación y reconocer que el perfeccionismo no siempre es
alcanzable ni saludable. La práctica de la atención plena y la
meditación puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el bienestar
general. Además, buscar apoyo a través de consejería o terapia puede
ser beneficioso para aprender a establecer límites y manejar la presión
autoimpuesta. Las instituciones educativas también pueden jugar un
papel importante proporcionando recursos y apoyo para ayudar a los
estudiantes a manejar el estrés académico.
Competitividad: Hay quienes siempre quieren estar en la cima, superando
a sus compañeros. La necesidad de no fallar y mantenerse en esa
posición puede generar tensión.
La competitividad es una característica intrínseca del ámbito universitario,
donde los estudiantes compiten por obtener las mejores calificaciones,
becas y oportunidades laborales. Si bien esta competitividad puede
motivar a los estudiantes a esforzarse más y alcanzar altos niveles de
logro, también puede ser una fuente significativa de estrés académico.
Este informe analiza cómo la competitividad influye en el estrés académico
y sugiere estrategias para manejar esta situación.
Competitividad y Estrés Académico
La competitividad en el ámbito universitario se refiere a la presión
constante para sobresalir y compararse con los compañeros. Según un
estudio de Barreira, Basilico y Bolotnyy (2018), los estudiantes en
entornos altamente competitivos reportan niveles más altos de estrés y
ansiedad. Esta presión por destacarse puede llevar a una
preocupación constante por el rendimiento académico y una mayor
sensibilidad a los fracasos y errores.
Factores Contribuyentes a la Competitividad
Varios factores contribuyen a la competitividad en las universidades. La
cultura institucional que valora y recompensa el rendimiento
excepcional, las expectativas familiares, y el mercado laboral
competitivo son algunos de los principales impulsores. Un estudio de
Pekrun, Goetz, Titz y Perry (2002) encontró que las emociones
académicas, como la ansiedad y el miedo al fracaso, están
estrechamente relacionadas con la competitividad percibida en el
entorno educativo. Los estudiantes a menudo sienten que deben
competir no solo por buenas calificaciones, sino también por
reconocimiento y validación social.
Estrategias para Manejar la Competitividad y el Estrés Académico
Para manejar la competitividad y el estrés académico, los estudiantes y
las instituciones educativas pueden adoptar varias estrategias. A nivel
individual, es crucial que los estudiantes desarrollen habilidades de
manejo del estrés, como técnicas de relajación, mindfulness y una
buena organización del tiempo. Las universidades pueden crear
entornos de apoyo que promuevan la colaboración en lugar de la
competencia, ofreciendo programas de mentoría y talleres sobre
manejo del estrés. Además, fomentar una cultura de apoyo y
reconocimiento de los esfuerzos individuales, en lugar de solo los
logros, puede ayudar a reducir la presión competitiva.
Cumplir expectativas: La percepción de que los padres o profesores
esperan un rendimiento excepcional puede generar estrés. A veces,
incluso comentarios bienintencionados pueden ser interpretados como
presión.
El cumplimiento de expectativas es un aspecto significativo de la
experiencia universitaria, donde los estudiantes enfrentan presiones tanto
internas como externas para alcanzar ciertos estándares académicos y
personales. Estas expectativas pueden provenir de padres, profesores, la
sociedad, e incluso de los propios estudiantes. Este informe analiza cómo
la presión para cumplir con estas expectativas influye en el estrés
académico y propone estrategias para manejar esta situación.
Expectativas Académicas y Estrés
Las expectativas académicas se refieren a las metas y estándares que
los estudiantes sienten que deben alcanzar. Estas expectativas pueden
generar altos niveles de estrés, especialmente cuando los estudiantes
perciben que no pueden cumplirlas. Según un estudio de Richardson,
Abraham y Bond (2012), los estudiantes que se sienten presionados
para cumplir con altas expectativas tienden a experimentar mayor
estrés y ansiedad académica. La presión constante para lograr el éxito
puede llevar a una carga emocional significativa y a una disminución
del bienestar general.
Fuentes de Expectativas
Las expectativas pueden provenir de varias fuentes. Los padres y
familiares a menudo tienen expectativas altas sobre el rendimiento
académico, basadas en la inversión en la educación y el deseo de ver
a sus hijos tener éxito. Las instituciones educativas también imponen
estándares y expectativas que los estudiantes deben cumplir para
mantener becas o acceder a programas avanzados. Además, los
propios estudiantes a menudo se fijan metas elevadas, influenciadas
por la competencia académica y el deseo de destacarse. Un estudio de
Eccles y Wigfield (2002) destaca cómo las expectativas de los padres y
las propias creencias de los estudiantes sobre sus capacidades
afectan su motivación y estrés.
Estrategias para Manejar las Expectativas y el Estrés Académico
Para manejar la presión de cumplir expectativas y reducir el estrés
académico, es crucial que los estudiantes desarrollen habilidades de
manejo del estrés y estrategias de afrontamiento. Establecer metas
realistas y alcanzables, aprender a priorizar tareas y tomar descansos
regulares puede ayudar a gestionar la carga académica. Además,
buscar apoyo emocional de amigos, familiares y consejeros puede
proporcionar una red de apoyo importante. Las instituciones educativas
pueden ayudar proporcionando recursos de apoyo, como talleres de
manejo del estrés y servicios de asesoramiento.
Comparaciones: Compararse con otros estudiantes cercanos, como
hermanos o amigos, puede generar ansiedad por mejorar el rendimiento.
Las comparaciones en el ámbito universitario son comunes y pueden tener
un impacto significativo en el bienestar emocional y mental de los
estudiantes. Compararse con los compañeros en términos de rendimiento
académico, habilidades y logros puede generar altos niveles de estrés
académico. Este informe analiza cómo las comparaciones influyen en el
estrés académico y propone estrategias para manejar esta situación.
Comparaciones Académicas y Estrés
Las comparaciones académicas ocurren cuando los estudiantes
evalúan su propio rendimiento en relación con el de sus compañeros.
Esta práctica puede llevar a sentimientos de inferioridad, inseguridad y
ansiedad, especialmente cuando los estudiantes perciben que no están
a la altura de sus pares. Según un estudio de Festinger (1954), la
teoría de la comparación social sugiere que las personas evalúan sus
propias habilidades y opiniones en comparación con las de los demás
para reducir la incertidumbre y aprender cómo comportarse en
situaciones sociales.
Impacto de las Comparaciones en el Estrés Académico
Las comparaciones pueden aumentar significativamente el estrés
académico. Los estudiantes que se comparan constantemente con sus
compañeros pueden sentir una presión adicional para rendir al mismo
nivel o mejor. Un estudio de Mussweiler, Rüter y Epstude (2004)
encontró que las comparaciones desfavorables pueden llevar a una
disminución de la autoestima y un aumento de la ansiedad. Además,
las redes sociales y las plataformas digitales han exacerbado este
fenómeno, al permitir que los estudiantes vean los logros académicos y
personales de sus compañeros de manera constante.
Estrategias para Manejar las Comparaciones y el Estrés
Académico
Para manejar las comparaciones y reducir el estrés académico, los
estudiantes pueden adoptar varias estrategias. Es fundamental que los
estudiantes desarrollen una mentalidad de crecimiento, enfocándose
en su propio progreso y no en el de los demás. Practicar la
autoaceptación y reconocer sus propios logros puede ayudar a mejorar
la autoestima. Además, limitar el tiempo en redes sociales y evitar
comparaciones innecesarias puede reducir la presión externa. Las
universidades pueden apoyar a los estudiantes proporcionando
recursos de salud mental y fomentando un ambiente colaborativo en
lugar de competitivo.
Sobre carga horaria: La sobrecarga horaria es un fenómeno común en el
ámbito universitario, donde los estudiantes a menudo deben gestionar
múltiples responsabilidades académicas y extracurriculares. Esta
sobrecarga puede llevar a altos niveles de estrés académico, afectando
negativamente tanto el rendimiento académico como el bienestar general
de los estudiantes. Este informe analiza cómo la sobrecarga horaria influye
en el estrés académico y propone estrategias para manejar esta situación.
Sobrecarga Horaria y Estrés Académico
La sobrecarga horaria se refiere a la cantidad excesiva de tiempo que
los estudiantes deben dedicar a sus estudios, trabajos, y actividades
extracurriculares. Según un estudio de Misra y McKean (2000), los
estudiantes universitarios que enfrentan una alta carga de trabajo
reportan niveles significativamente mayores de estrés. La necesidad de
cumplir con múltiples plazos, asistir a clases, participar en actividades
extracurriculares y, en algunos casos, trabajar a tiempo parcial, puede
resultar abrumadora.
Factores Contribuyentes a la Sobrecarga Horaria
Varios factores contribuyen a la sobrecarga horaria en el ámbito
universitario. La estructura del programa académico, la carga de tareas
y proyectos, las expectativas de los profesores y la participación en
actividades extracurriculares son algunos de los principales factores.
Además, los estudiantes que trabajan a tiempo parcial para financiar
sus estudios enfrentan una carga adicional. Un estudio de Kausar
(2010) encontró que la gestión ineficaz del tiempo y la falta de
habilidades de organización pueden exacerbar la sobrecarga horaria y
el estrés resultante.
Estrategias para Manejar la Sobrecarga Horaria y el Estrés
Académico
Para manejar la sobrecarga horaria y reducir el estrés académico, los
estudiantes pueden adoptar varias estrategias. La gestión efectiva del
tiempo es crucial; establecer prioridades, crear un horario equilibrado y
tomar descansos regulares puede ayudar a manejar la carga de
trabajo. Además, aprender a decir no a compromisos adicionales
cuando la carga ya es alta puede ser beneficioso. Las universidades
también pueden apoyar proporcionando recursos como talleres de
gestión del tiempo, servicios de asesoramiento y apoyo académico.
Fomentar un equilibrio entre la vida académica y personal es esencial
para el bienestar de los estudiantes.
Dificultades con asignaturas: La lucha por entender ciertos temas puede
generar estrés.
La dificultad para entender materias es una experiencia común entre los
estudiantes universitarios y puede tener un impacto significativo en su
bienestar académico y emocional. Este informe examina cómo la dificultad
para entender materias influye en el estrés académico de los estudiantes
universitarios y presenta estrategias para abordar esta problemática.
Dificultad para Entender Materias y Estrés Académico
La dificultad para entender materias puede generar altos niveles de
estrés académico en los estudiantes universitarios. Cuando los
estudiantes luchan por comprender el contenido de sus cursos, pueden
experimentar sentimientos de frustración, ansiedad y falta de confianza
en sus habilidades académicas. Un estudio realizado por Hamaideh
(2011) encontró que la percepción de dificultad académica estaba
significativamente asociada con niveles más altos de estrés entre
estudiantes universitarios.
Factores Contribuyentes a la Dificultad para Entender Materias
Varios factores pueden contribuir a la dificultad para entender materias
en el ámbito universitario. Estos incluyen la complejidad del material
académico, la falta de preparación previa, los estilos de enseñanza
inadecuados, la sobrecarga de cursos y la falta de recursos de apoyo
adecuados. Además, las diferencias individuales en el estilo de
aprendizaje y las habilidades cognitivas pueden influir en la forma en
que los estudiantes procesan y comprenden la información.
Estrategias para Abordar la Dificultad para Entender Materias
Para abordar la dificultad para entender materias y reducir el estrés
académico asociado, es importante que los estudiantes utilicen
estrategias efectivas de estudio y busquen apoyo cuando sea
necesario. Algunas estrategias útiles incluyen la búsqueda de recursos
adicionales, como tutorías, grupos de estudio y materiales de
aprendizaje en línea, así como la comunicación abierta con los
profesores para aclarar dudas y obtener orientación adicional. Además,
desarrollar hábitos de estudio saludables, como la organización, la
gestión del tiempo y el autocuidado, puede ayudar a mejorar la
capacidad de los estudiantes para comprender y manejar el material
académico de manera más efectiva.
Miedo a hablar en público: La ansiedad por participar activamente en clase
o presentar proyectos puede ser un factor estresante.
El miedo a hablar en público es una experiencia común entre los
estudiantes universitarios y puede tener un impacto significativo en su
desempeño académico y su bienestar emocional. Este informe examina
cómo el miedo a hablar en público influye en el estrés académico de los
estudiantes universitarios y presenta estrategias para abordar esta
problemática.
Miedo a Hablar en Público y Estrés Académico
El miedo a hablar en público puede generar altos niveles de estrés
académico en los estudiantes universitarios. La ansiedad relacionada
con el habla en público puede manifestarse como nerviosismo,
sudoración excesiva, temblores y bloqueos mentales, lo que dificulta la
capacidad de los estudiantes para comunicarse de manera efectiva y
presentar sus ideas de manera clara y coherente. Un estudio realizado
por Beilock y DeCaro (2007) encontró que el miedo al hablar en público
estaba asociado con un rendimiento académico deficiente y una
disminución de la autoconfianza entre los estudiantes universitarios.
Factores Contribuyentes al Miedo a Hablar en Público
Varios factores pueden contribuir al miedo a hablar en público en el
ámbito universitario. Estos incluyen la falta de experiencia previa en
hablar en público, el miedo al juicio y la crítica de los demás, la presión
por el rendimiento académico y la falta de habilidades de comunicación
efectiva. Además, las diferencias individuales en la personalidad y la
autoconfianza pueden influir en la forma en que los estudiantes
experimentan y manejan el miedo al hablar en público.
Estrategias para Abordar el Miedo a Hablar en Público
Para abordar el miedo a hablar en público y reducir el estrés
académico asociado, es importante que los estudiantes utilicen
estrategias efectivas de manejo del estrés y desarrollen habilidades de
comunicación efectiva. Algunas estrategias útiles incluyen la práctica
regular de hablar en público, la participación en talleres y cursos de
comunicación, la visualización positiva y la utilización de técnicas de
relajación, como la respiración profunda y la meditación. Además,
buscar apoyo y orientación de profesores, mentores y consejeros
puede ayudar a los estudiantes a superar el miedo al hablar en público
y mejorar su confianza y desempeño en situaciones de presentación.
Cambios personales: Adaptarse a un nuevo entorno universitario, lejos de
casa, también puede generar estrés.
El entorno universitario está sujeto a una serie de cambios constantes que
pueden influir en el bienestar académico y emocional de los estudiantes.
Este informe examina cómo los cambios de entorno en el ámbito
universitario afectan el estrés académico de los estudiantes y presenta
estrategias para abordar esta problemática.
Cambios de Entorno y Estrés Académico
Los cambios de entorno en el ámbito universitario pueden generar
altos niveles de estrés académico en los estudiantes. Estos cambios
pueden incluir la transición a la vida universitaria, la adaptación a un
nuevo entorno social y académico, cambios en la carga de trabajo y la
presión por el rendimiento académico. Un estudio realizado por El
Ansari y Khalil (2016) encontró que los cambios de entorno estaban
asociados con niveles más altos de estrés entre estudiantes
universitarios.
Factores Contribuyentes a los Cambios de Entorno
Varios factores pueden contribuir a los cambios de entorno en el
ámbito universitario. Estos pueden incluir la transición de la escuela
secundaria a la universidad, cambios en el programa de estudios, la
mudanza a un nuevo lugar de residencia, la separación de amigos y
familiares, y la adaptación a un nuevo estilo de vida independiente.
Además, los cambios en la dinámica social y académica del campus
universitario pueden influir en la experiencia de los estudiantes y su
nivel de estrés.
Estrategias para Abordar los Cambios de Entorno
Para abordar los cambios de entorno en el ámbito universitario y
reducir el estrés académico asociado, es importante que los
estudiantes utilicen estrategias efectivas de manejo del estrés y
busquen apoyo cuando sea necesario. Algunas estrategias útiles
incluyen establecer rutinas regulares, desarrollar redes de apoyo
social, participar en actividades extracurriculares, buscar orientación
académica y profesional, y practicar técnicas de relajación y
autocuidado.
4. Métodos de control del estrés.
Planificación y Organización: Establece un horario de estudio y descanso.
Prioriza las tareas y evita la procrastinación.
Habilidades de Estudio: Aprende técnicas de estudio eficientes, como
resúmenes, mapas conceptuales y repaso activo.
Equilibrio Entre Estudios y Descanso: No te sobrecargues. Descansa, haz
pausas y cuida tu bienestar físico.
Comunicación y Apoyo: Habla con amigos, familiares o consejeros sobre
tus preocupaciones. No enfrentes el estrés solo.
Prácticas de Bienestar: Practica la meditación, el ejercicio físico, la
respiración profunda y el autocuidado.
Alimentación Saludable: Una dieta equilibrada influye en tu bienestar
general.
Mantener Ciclos de Sueño Estables: Duerme lo suficiente para mantener
tu mente y cuerpo en óptimas condiciones.
Meditación: Practicar técnicas de relajación y mindfulness.
Ejercicio físico: Beneficioso para la salud mental.
Gestión del tiempo: Planificar y priorizar tareas.
Servicios de asesoramiento: Desarrollar habilidades de afrontamiento y
encontrar recursos útiles.
El consumo de alcohol y tabaco no es una estrategia saludable para manejar
el estrés académico. De hecho, estos hábitos pueden tener consecuencias
negativas para la salud. Permíteme explicarte:
Alcohol:
Desventajas: Aunque algunas personas pueden sentir temporalmente
alivio o relajación al beber alcohol, su consumo excesivo puede afectar
negativamente la concentración, el sueño y la memoria. Además, el
alcohol puede empeorar la ansiedad y la depresión.
Riesgos: El abuso crónico de alcohol puede llevar a problemas de salud
física y mental, adicción y dificultades académicas.
Conclusión: No es una solución efectiva para manejar el estrés.
Tabaco:
Desventajas: Fumar tabaco no proporciona alivio real al estrés. Aunque
algunos fumadores pueden sentirse momentáneamente más relajados, la
nicotina es adictiva y puede aumentar la ansiedad a largo plazo.
Riesgos: El tabaco está relacionado con enfermedades cardiovasculares,
cáncer y otros problemas de salud.
Conclusión: Evita el tabaco como mecanismo de afrontamiento.
5. El estrés académico en el aspecto psicológico.
Desde una perspectiva psicológica, es importante entender cómo este impacto se
manifiesta y cuáles son sus causas.
Síntomas físicos y emocionales:
El estrés puede manifestarse en forma de ansiedad, depresión y otros
problemas emocionales.
Además, el estrés también puede afectar la salud física de los estudiantes
al provocar dolores de cabeza, dificultades para dormir y problemas
digestivos.
Dificultades cognitivas:
Cuando el estrés se vuelve crónico, puede afectar la capacidad del
estudiante para concentrarse, recordar información y procesar nueva
información.
También puede disminuir la motivación y el interés por el aprendizaje, lo
que lleva a una disminución en la calidad del trabajo académico.
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