ETER - ESCUELA DE COMUNICACIÓN
EDUCACIÓN A DISTANCIA
DESARROLLO
DESARROLLO DE
DE LOS
LOS
MEDIOS
MEDIOS DE
DE
COMUNICACIÓN
COMUNICACIÓN
LOS MEDIOS EN LA ERA DIGITAL
CLASE 8
MATERIAL PRODUCIDO POR
MARÍA NOEL ALVAREZ Y EDUARDO MINUTELLA
PARA ETER - ESCUELA DE COMUNICACIÓN
LOS MEDIOS EN LA ERA DIGITAL
Llegamos a la última clase , en la cual vamos a adentrarnos en temas
de gran actualidad y a salir un poco de la perspectiva nacional para
analizar cuáles son las tendencias, problemas y horizontes globales en
cuestiones relacionadas con el desarollo de los medios de comunicación.
Ver video acá
I. Un panorama transformado
Los años finales del siglo pasado fueron, ante todo, los del inicio de una
transformación general en la profesión periodística, en consonancia
con un cambio general en el uso de la tecnología, que impactó con
fuerza extraordinaria en el modelo de negocios.
La interacción entre ciudadanía y nuevos canales digitales de
circulación de la información ha modificado sustancialmente el rol de
los periodistas, la relación que mantiene con el público y el alcance
potencialmente universal de sus mensajes, como así también el modo
de elaborarlo. Sin exageraciones, de lo que se trata, realmente, es de un
cambio radical.
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¿Ahora bien, como es el periodismo que se empezó a configurar en este
contexto atravesado por Internet? Para conceptualizarlo, algunos autores
recurrieron a un nombre más que elocuente: periodismo 3.0.
II. El periodismo 3.0
Hay una frase, ya un lugar común, que suele atribuírsele al artista
estadounidense Andy Warhol, quien, supuestamente, a finales de la década
de 1960, habría afirmado que “en el futuro todo el mundo tendría sus 15
minutos de fama”. La historia de aquella alocución no es exactamente así,
pero lo cierto es que, apenas décadas después, existe —al menos
potencialmente—la posibilidad de que aquello ocurra. El historiador,
periodistica y columnista del diario inglés The Guardian, Timothy Garton
Ash, tiene una explicación para aquello:
"La mayoría de nosotros ahora también puede ser un editor. Podemos
publicar nuestros pensamientos y fotos en la red, donde, en teoría,
cualquiera entre miles de millones de personas puede encontrarlos. En la
historia de la humanidad jamás hubo una oportunidad como esta para la
libertad de expresión. Y nunca los males de la libertad de expresión sin
límites –amenazas de muerte, imágenes de pedofilia, la marea
nauseabunda del abuso— habían influido con tanta facilidad a través de las
fronteras". (Op. cit. p.17).
En lo que respecta al periodismo, a partir de la llegada de Internet y de
la expansión de la lógica interactiva 2.0, los ciudadanos pudieron
empezar a participar directamente en la elaboración del mensaje
informativo gracias a la incorporación de distintos recursos que
favorecen la interacción, como blogs, redes sociales, foros, wikis, etc.
En un primer momento, el periodismo digital no era sino un mero traspaso
de contenido habitual de los medios tradicionales, fundamentalmente la
prensa escrita, a los nuevos canales que proponía la web. En la práctica,
aquello funcionaba como la lectura de las noticias de los diarios que
practicaban algunos locutores de radio a limitarse a leer en la radio los
textos de las rotativas en papel. Posteriormente, se desarrolló una visión
más profesionalizada de los medios digitales, que ya constituía un estilo
periodístico de nuevo tipo: se aportaban otro tipo de referencias, se
adjuntaban links e hipertextos, y se favorecía la interactividad, los
contenidos multimedia y el refuerzo de la sensación de instantaneidad. Así,
la producción realizada para la web se distinguió crecientemente de la
impresa analógicamente.
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Por último, el llamado periodismo 3.0. alcanzó un nivel mucho mayor de
socialización: el público, por ejemplo, puede participar también en la
creación de la noticia, y el volcado del artículo no da por concluido el
proceso de comunicación. Así, la noticia narrada no constituye el
producto final, sino el punto de partida de un proceso mucho más
complejo de apertura de discusiones e intervenciones: la emisión es
solo un comienzo; a partir de ese momento, es el turno de la audiencia,
que publica comentarios, intercambia, discute, o rechaza esos contenidos y
propone otros. Así, se constituye un universo polifónico y abierto. Las
antiguas teorías sobre la recepción pasiva ya no tienen lugar en este tipo de
interacción virtual fluida, en la que se crean sentidos de pertenencia,
comunidad e inmersión, pero también antagonismos. En un contexto tal,
los periodistas ya no pueden dejar de tener muy presente el hecho de que
sus receptores son adultos y forman parte de una audiencia
intelectualmente suficiente y madura.
RED/ACCIÓN es uno de los ejemplos de un medio que se
retroalimenta de la interacción con sus lectores.
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III. La aparición del periodismo ciudadano
La aparición del llamado periodismo ciudadano se vincula con el
periodismo 3.0, ya que implica la participación y la interacción. Según José
Manuel Chillón Lorenzo, este tipo de periodismo se enmarca “como
reclamación de un nuevo periodismo que transforma radicalmente las
estructuras de los medios de comunicación para hacerlas más
democráticas y descentralizadas”. (2010) Según este autor, la irrupción de
la voz de la ciudadanía en los medios produce una transformación
relevante, que modifica las prácticas tradicionales de la profesión
periodística. Varios autores han definido al periodismo ciudadano como
aquel que producen personas ajenas a la profesión a través de los nuevos
medios y tecnologías, elaborando y difundiendo información mediante sus
computadoras, tablets y celulares.
Quienes ven este fenómeno
en términos optimistas,
consideran que el
periodismo ciudadano
mejora la calidad de los
sistemas democráticos. En
primera instancia, podría
asumir dos formas: o bien la
de una práctica
complementaria de las
intervenciones de los
profesionales, o la de la creación de espacios distintos a los que ocupan los
medios de comunicación profesionales, como folletos, blogs, fanzines, foros,
etc. Pero en todos los casos, los ciudadanos, además de informar sobre
hechos de interés público, ofrecen sus miradas subjetivas, opiniones y
testimonios.
A pesar de que la idea de un “periodismo ciudadano” se ha extendido a
partir de la década de 2010, muchos autores ponen en duda que pueda
llamárselo efectivamente periodismo, y ponen en el acento en el
carácter no profesional que lo caracteriza.
Actualmente, el periodismo transita un momento de profunda
exploración
IV. aEl nivel internacional:
momento búsqueda
actual: un lenguajede variopinto
nuevas fórmulas a
través narrativas transmedia, pensadas principalmente para
dispositivos móviles, y enfocadas desde una mirada que prioriza lo
multimedial y la hipertextualidad. A través de un conjunto de fórmulas
muy extendidas en todo el mundo, se piensa la producción informativa
desde una perspectiva que busque integrar la participación de las
audiencias, tanto a través de la apertura a comentarios como alentando
estrategias de redifusión a través de Twitter, Facebook, Instagram y otras
redes sociales.
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IV. El momento actual: un lenguaje variopinto
Actualmente, el periodismo transita un momento de profunda
exploración a nivel internacional: búsqueda de nuevas fórmulas a
través narrativas transmedia, pensadas principalmente para
dispositivos móviles, y enfocadas desde una mirada que prioriza lo
multimedial y la hipertextualidad. A través de un conjunto de fórmulas
muy extendidas en todo el mundo, se piensa la producción informativa
desde una perspectiva que busque integrar la participación de las
audiencias, tanto a través de la apertura a comentarios como alentando
estrategias de redifusión a través de Twitter, Facebook, Instagram y otras
redes sociales.
Además de los contenidos tradicionales, centrados principalmente en el
valor del texto periodístico, cobran cada vez más relevancia recursos de
todo tipo, como imágenes, audios, infografías, GIFs, mapas, videos
interactivos, link. Estas incorporaciones funcionan como instancias que
invitan a participar, a la vez que contribuyen, cada una desde su
especificidad, a la comprensión global de la historia como un nuevo relato,
en el cual la interacción produce un valor comunicacional añadido Una
concepción para la cual, o bien no existen fronteras, o, si las hay, se las
concibe como muy remotas, a la vez que porosas. El resultado, es la
generación de lenguajes híbridos, producto de la creciente
convergencia tecnológica: la auténtica revolución silenciosa que
caracteriza al periodismo actual.
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V. Problemas y desafíos del mundo actual
Según el experto Timothy Garton Ash, libertad de expresión no es lo mismo
que expresión sin límites, es decir, que cada cual pueda decir
absolutamente lo que desee, a la manera de una “gonorrea verbal”. Pero si
eliminar el conflicto no es una meta posible, y tal vez tampoco deseable (ya
que derivaría en una sociedad estéril, monótona y sin creatividad) de lo que
se trata es de encauzarlo civilizadamente: un conflicto civilizado. Los
vientos de la época parecen soplar en otra dirección; una particularmente
compleja para el ejercicio del periodismo. Para algunos autores, las
marcas más salientes de la época son la expansión de la lógica de la
posverdad y el imperio de las fake news.
Estos conceptos comenzaron a
generalizarse en los medios de
comunicación sobre todo a
partir de 2016. Ese año,
ocurrieron dos acontecimientos
que modificaron la mirada que
teníamos sobre el periodismo y
sus relaciones con el poder: la
polémica en torno del Brexit (es
decir, el referéndum sobre la
salida del Reino Unido de la Unión Europea) y la elección de Donald Trump
como presidente de los Estados Unidos. Ambos acontecimientos dejaron
perplejos tanto a los cientistas sociales como a los periodistas.
Si Donald Trump tenía a casi todos los medios más influyentes de los
Estados Unidos (Washington Post, New York Times, Huffington Post, CNN,
ABC, NBC, MSNBC, Usa Today, Atlantic Magazine), ¿cómo ganó las
elecciones? Tanto los medios de derecha como los de centro e izquierda
habían manifestado su rechazo a Trump, quien, sin embargo, logró
imponerse en las elecciones. La pregunta de la hora, entonces, fue:
“¿Ya no influyen los medios influyentes?”.
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VI. De la búsqueda de la verdad a la posverdad
De acuerdo con el especialista Carlos Elías, “la verdad ya no es tan relevante
porque importan más los seguidores o las entradas que el prestigio de la
fuente o del profesional que firma. Los algoritmos que controlan la
comunicación son más cuantitativos (porque son fórmulas matemáticas)
que cualitativos.” (Elías, 2018).
Sin embargo, cabría preguntarse si la posverdad es un fenómeno
realmente nuevo. La doctora en periodismo Nuria Fernández-García ha
planteado al respecto: “¿No ha habido antes una buena cantidad de noticias
falsas? ¿Qué es lo que ha llevado a que ahora hablemos y debatamos
ampliamente sobre estos términos? Nos encontramos ante una cuestión
que requiere analizar cómo las personas acceden y comparten información
en la era digital y cuál es el papel de las plataformas digitales en su
propagación” (en NUSO, 2017).
Una vez más, la clave
parece residir en la
expansión de Internet y las
prácticas asociadas a la
contracara de quienes
concebían en términos en
exceso optimistas la
aparición del periodismo
3.0 y el periodismo
ciudadano. Al contrario, lo
que se ha producido en paralelo con aquel desarrollo es una proliferación
de portales de intoxicación informativa y una proliferación de las llamadas
fake news.
Como señalamos más arriba, las noticias falsas no son un fenómeno
nuevo dentro del periodismo. Por ejemplo, las gacetas del siglo XVIII
las utilizaban como una herramienta de poder bien conocida. Algo
similar ocurrió durante las dos grandes guerras mundiales y en los
regímenes totalitarios del siglo pasado, que se sirvieron de falsedades como
herramienta de desinformación propagandística. Con la expansión de
Internet y las redes sociales lo que se produce es el ingreso de estas
prácticas a una nueva dimensión, en la que imperan la amplitud, la
universalidad y la velocidad, muchas veces amparados en la
participación, la fuente no revelada (o a veces inexistente) y el
anonimato. Las nuevas tecnologías potencian la distribución de noticias
falsas y su posicionamiento en las redes sociales, incluso hasta el punto de
llegar a “dominar la conversación de masas”. Un estudio español de 2018
ha mostrado que el 70% de los habitantes de ese país tienen dificultades
para distinguir entre noticias verdaderas y fake news.
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VII. La primicia del sesgo de confirmación
En su reciente Posverdad (2018), Lee McIntyre afirma que:
"La posverdad no tiene que ver con la realidad: tiene que ver con cómo los
humanos reaccionamos ante la realidad. Una vez que somos conscientes de
nuestros sesgos cognitivos, estamos en una mejor posición para derribarlos.
Si queremos mejores medios de comunicación, tenemos que apoyarlos. Si
alguien nos miente, podemos escoger si creerle o no, y desafiar a
continuación cualquier falsedad. Cómo reaccionar ante un mundo en el
que alguien trata de taparnos los ojos es algo que depende de nuestra
decisión. La verdad aún importa, como siempre lo ha hecho. Reparar a
tiempo en ello está en nuestras manos".
Reflexionar sobre el vínculo verdad/posverdad, entonces, debería
reforzar la conciencia sobre nuestro propio sesgo cognitivo. Esto es
importante para combatir una tendencia biológica que muchos estudiosos
consideran no determinante, pero si condicionante del comportamiento
humano e inherente a él: la búsqueda del bienestar. Los fundamentos de
este comportamiento –señalado por psicólogos y psicobiólogos– son de
índole bioquímico, y compiten con el elemento cultural en el que nos
desenvolvemos socialmente (valores familiares, ideologías, educación y
medios de comunicación).
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Debido a su evolución biológica, nuestro cerebro no busca
necesariamente la verdad sino, principalmente, su bienestar; el placer
y la ausencia de dolor. De ese modo, la “recolección selectiva de
evidencias” o “sesgo de confirmación” nos lleva a seleccionar en
primera instancia el tipo de información que satisfaga nuestras propias
expectativas y refuerce nuestras opiniones y preconceptos. Cuando
esto sucede, nuestro cerebro segrega dopamina, una sustancia química
neurotransmisora que aparece en momentos de placer. Así, cuando leemos,
escuchamos o vemos algo que confirma nuestra creencia previa, sentimos
placer. A la inversa, cuando se la refuta, se activan zonas cerebrales
vinculadas con el dolor. Y nuestro cerebro está biológicamente
diseñado para evitar el dolor.
Recientemente, varios autores han sostenido que un ecosistema mediático
en el que se institucionaliza la mentira con sobreinformación y
sobreabundancia de fuentes, se hace cada vez más importante y necesario
comprobar la veracidad de las noticias y que, por lo tanto, allí existe una
oportunidad para el periodismo.
VIII. Para terminar: libertad de expresión y corporaciones
Ingresamos a la tercera década del siglo XXI con un menú renovado de
desafíos para el periodismo. Por el momento, los platos de este menú se
cocinan en la gran cacerola de Internet, y se condimentan con los aderezos
que proveen las redes sociales.
En los últimos años, muchos investigadores comenzaron a hablar de “nueva
ecología de los medios” para dar cuenta de este universo abigarrado y
complejo de las nuevas formas multimedia e interactivas de comunicación.
Ya tan tempranamente como en 1995, Neil Postman dio cuenta de lo que
denominó como infoxicación, un fenómeno característico de la sociedad
digitalizada: “La gente no sabe qué hacer con la información. No tienen un
principio organizador, lo que yo denominaría una narrativa trascendente”.
Constituirse, justamente, en un organizador posible, puede ser un desafío
mayor, y sin embargo necesario, para el periodismo de la hora.
No es poco, ¿no creen?