“(Ls hiscoria) tenia tema, principio, remate. Todo, Y ese era
dl problems, Y de al calibre que, a medida que wraajaba,
adverei que nunca iba a poder exrbir esa historia. Torque
historia. Y que si yo ibe «escribir alguns aovela sobre los
fueguines, me enfa que olvidar proliamente dela historia y
bir ota cos
Eduardo Belgrano Rawson en sonversicién con
Marcos Mayes, “Los fuepos de une nvel
Primer plano (plement de clara de Pagina!T2
15 de diciembre de 1991Prdlogo, dedicatoria y advertencia
Lo que cuento no es la historia tal cual pasd. Lo
‘que pas6, creo, es mucho més que esto, que fabriqué
con palabras un verano (siempre escribo en verano)
cn un cuaderno rayzdo. ¥ lo peor es que lo hice eon.
toda conciencia: sabia eso cuando me senté a esc
bir. Pero no podia dejarlo: la historia me llamaba,
ime pedia palabeas,
Lo que pas6 en el mundo, en Melincue y e
sario y también lejos de Argentina —esa historia de
horror y sangre y pueblo chico y manos que se ate~
ven a rozarse y miradas que ven muy Ieios—, es0 lo
ticnen que contar los proragonistas. Que yo sepa, lo
hacen todo el tiempo. ¥ esté bien: esta es una histo.
fia que hay que contar muchas veces.
Esta 65 mi versién. La pienso como un eco que
va detris de la historia, nunca en contra, nunca en
omperencia. Adin asi, sigo sin estar segura desi hagobien, pero no en escribirla (eso era inevitable), sino
en intentar que otros la lean.
ble dije, porque la historia de Yves Domer-
gue y Cristina Cialoera quiso que yo la contara, Me
Ham desde exquinas que camino, desde catas que vi
tuna sola vez en atin colecrvo, desde un viento quc
doblaba un drbol frente a mi para decitse en el ate
Yyo no sé no escuchar las historias. Esa es mi excusa,
Asi que cuando no pude mis, la levanié con las
dos manos, despacio, y mesenté a csribirlaen Hpi y
papel, como hago siempre con los primeros bors
"es, Peo sigo stbiendo que esta historia que imaginé
y borté y volvi a imaginar, es otra historia.
or eso, pasa en un pueblo que no existe (aunque
tal vez aya algin pueblo com el nombre que yo in
venté) entre personas que no rspiran excepto dettés
de mis ojos. Por eso, la advertencia a los que leen
y las disculpas a los procagonistas. Los verdaderos,
digo. Porque aunque esto no fe lo que pasé en Me.
lineué, sin Melincué, esea historia no enistcia. Sin
Malincué, seguirfamos lorando,
Por eso, esta dedicatoria, que tal vez es el centro
del libro,
Lo que inventécs un homenaje al pueblo que bus
6 con cuidado el final para una historia interrumpi-
da ¥ m0 es una reescritura, No es lo que ella quiere
Se n0 6 lo que yo quiero que sea, Lo que quicto es
volver a contar de otra forma la magia infinica del
recuerdo recuperad por ese pueblo, tan parecido al
de mis abuelos, un pueblo en el que alguien vio a los
fantasmas y supo escucharlos,
Vaya la histaria y mis disculpas« Eric Domerguc,
hable primeto por corteo electténico, des.
ppués en personas a coda su familia y ala familia de
Cristina Cialcets a la profesor Juliana Cagrandi a
la directora de la escuela Pizzurno, Maria Cristina
roll, y a los chicos de la promocién 2003, que
hicieron el trabajo. Ya Melincug, claro, Sobre edo a
Melincué, el pueblo que recibié dos muertos desco-
nocidos y buscé y siguié buscando hasta que consi-
suid devolverles el nombre,TEMAYo no h odiaba ni nada. Al contraio, «veces se me
dlaba por pensar en lo complicado que debia set no t-
nner mada paradefenderse. Quiero dec yo apeendt hace
‘mucho aacordarme delo que mesale bien. Al principio
de la secundaria, cuando mam me retaba si fltaba al
colegio (habia diasen que hacia mucho fio y yo decidin
quedarme), yo sabia qué decile: “Me va bien, ma, zvos
‘nunca te quedaste cuando llovia mucho?”. Con el odio
que le tenemos as dos al fifo, en general, no necesitaba
mucho més... No era diffi yo le recitaba mis notas y
lsc. Y no soy la tinicaen eso El Negro, que siempre se
llev6 todo menos Gimnasa, me comé que cuando era
ncoesario, en su cas les recoraha que acta re fos
‘quel voraban “mejor compaticrc”.
Juno tenia nada de eso. O sf y nosotros no se lo
velamos. A mi me daba como listima. Por ah, digo,
fue por eso que Ja vio lo que vio. Por ahiy ella neces
taba ver, Es0 pienso yo. Pero Ju tiene otra teoria. No
hace falta aclararlo: como en todas sus teorias, ela
no esti en el centr.
—Fueron ellos los que querian que alguien los
Viera. Yo estaba ahi, nada més que eso—dijo enon
es, Supongo que si alguien le preguntara ahora, lo
sequiriadiciendo,
Ese dia, el primero, Hegé tarde a clase. Pero no,
rho, me cquivoco. Ese no fue el primer dia dela histo.
tia, La cos emper6 mucho antes, hace como teinea
afios. Lo que yo quiero eontar fue nuestra parte
af asunto. ¥ si me pongo a pensarlo, ese tampoco
fue el primer dia de Los Baguales en el asunto, En
ese momento, a nadie le llamaba la atencién que Ju
Hegara tarde. Asi era ella enconcer. Estoy tratando de
acordarme cémo nos sentébamos los cinco. ¥ eémo
éamos también, porque no somos los mismos. La
historia nos cambid a vodos, Aunque hay cosas que
ro cambian...
Yo no sé cémo era_yo entonces, no del todo, pero
si que era tan curiost como ahora. Mamé siempre
ime lo decia: “A vos, lo que te via salvar es le curio:
sidad”. El problema es que hay muches tipos de cu
riosidades. A ella ya pap les dolia (por ahi les duele
codavia) que yo no ruviera la que lleva direcramente
hacia la ciencia. Para ellos. esa la inica que im-
porta. Yo soy cutiosa pero solamente cuando se trata
de las personas, los animales, las palabras. Nunca se
‘me dio por preguntarme la raz6n por la que se caen
las cosas o se oxidan los metales. Lo mio es més bien
la gata de Lau me quiere a mi y odia a Ju,
aque Lau y Ju esén siempre juntos”.
0 “por qué, cuando wielve del trabajo, invierno 0
verano, sicmpre, mamé se saca los zapatos y andaNo creo que Ju sea curioss. Hasta que ela vino
a In escuela, yo suponta que nadie vivia sin alguna
pregunta en la cabeza, sin ganas de averiguat algo. Y
‘como Ju no pareciainteresada por nal, para mi ella
‘1a como un autdmata, Un robot. Respiraba, nada
‘més, Y hacia todo como se respira: sin pensar sin
sentir, Lau fue el que lo dijo mejor: “A esa le resbala
todo”, me dij a principio de af.
Fl proyecto la dio vuelta sf. La conwirié en otra.
Por abt fte porque sintié que por primera ver al
guicn la clegfe para algo. Yo no termino de creerle,
no del todo, pero me gusta cuando ella cuenta la his
toria ast manera. Le dije que la escribiera y me dijo
ue no le gusta escribir Por eso lo hago yo. Alguien
tiene que haceto
Una vez, la profe (no 86 por qué le seguimos di-
ciendo asi, ral ver porque ese aio fue la profe para
nosotros) dijo que si una no se siente mirada, se
vuelve invisible, Algo parecida, Yo entiendo eso. Es
Por eso que el Negro siempre esté haciendo chistes.
Es por eso que siempre esté esperando que le pida-
mos que cuente uno. Se sicata como en el medio,
nos mira y hasta que alguien no dice “Dale, contate
algo, Negro", no se queda tranguilo. A Jule faltaba
algo asl. Contar chistes, quiero decir. Por eso Fue dla
la que vio, Necestaba algo que hiciera que los demas
la mizaran, Yo no podria vivir ni medio minuto si
alguien no me estuviera mirando
UN nerwano
Le bascames todos. Todos. Los que viviamos en este
pis, carea del lugar en donde se lo tragé la tierra, y los
aque se habfan ido al oero lado dal mar, més alld de la
rome
‘era el tinico tema del que hablabamos, ¥ estaba
shi, siompre; respiraba debajo de las charlas vontas y
necesarias en las que se arrogla exinta leche hay que
comprar © qué regalarle a alguien pare el cumpleaios
Bl era el rude constante que todos ofamos por debajo
del mundo. Nos acostumbramos a ore ruido, pero a lo
‘otro no nes avostumbramos nunca. Nunes. Las ausen-
«las nunea se hacen eosturabre,
Al principio, mi hermano eseriba, Escribia como se
ceseribia entonces, en papel, con birome y esa letra co
nocida que ahora me golpea come me gelpea el tomo de
la. voz cuando la eseucho en una prabaciéa familiar, Un
dia, legs una carta que no tena por qué ser la dleima.
Después, nada. Como si él hubiera entrad en otra di
rmensidn. Algunos me preguncan si yo sabia lo que sign
ficaba ese silencio de piginas.
YY no, no, Para los que ereem en coneniones mentales
(Gono), laverdad os que ne me intranguilies. Ted estarba bien. Ye haba paseo antes, Supuse que me lege
or cara en dos, tres semanas. Algunas noches me po
fa pensar en lo que signifcaba Ia eima orseién dela
carta anterior. “Me esté pasando algo hermoso”, habia
dicho y yo haba entencdlido “amor” pero no habe nom,
bres. Nada mis que i promesa: "Yate voy a concar”
Cuando le carta sigui sin vents, empezsa bisqueda.
‘Lo busqué en todas partes. Busqu y busqu y seus
buscando, y en algin momento empect a sofiar: En el
sui, qu se rept varias voce, bucaba ao
que munea hubs exis. Y cunndo preguntaba por
2 otros cllos me miraban come se mtn alas oes 80
enoogian de hombros ¥entonces, yo empezaba a dude
Esoera lo peorde tod, lo que me aterorizabu la dud
nes ds, qu nea sent deapierto, me despertabe.
Buagué. De pregunce en pregum,legné ala lime
cluded, el har donde hein eta mi hermanacuanle
manda ima carta. No, no habia velo alacasitaen,
Je que vivia, me dljeron, Hain estado abt ein poss,
s,conuna chica, expats dees, seperdielratrey yo
bnxqas pero ya sin creck, casi in senaid, fl pain
aren cualquier pats Pada habereaminao der ki
Fimetcs y quedarssen una ces; podia haber toma
um Gnibus a Buenos ites, a Newquén «Jujuy pin
«starahimismo,emeldepartamenc deal ada
‘Nome resign. No bthioracabido ema. Tl vex el
Snico sentido que me quedabs oa la binqucd nina,
cl tiempo de esperanza que se me abria por dentro cada
‘er que crofa que estaba avanzando,
'No puseavison No estaba permitidoy yo ya aba
tondido lo que pasaba alrededor. Alguin me aconsejé que
:me era dol pai. Ten razin pero yonecestaba queda.
‘me. Habiaagyeadolaspfstas, todas, peromafiana, hoy mis
‘mo, en una hora, pode Hegar una carta; en dx segundos
pod sonarel etono, Durante afos imaginéal momento
cn que recibir la carta, acenderia el teléfon. Inns la
Tetra conocida la voz como golpeen eleseinag.
‘La mia era una experanca lastimada, A veces co
seguie imeginar el paso posterior el dio en que sebria
las razones del silencio y tomaria un eolectvo, un trem
aleneventro de mi hermano, la sonrisa en Ios labios, la
cabeea apoyada contra la ventana. Hasta ah egaba
porque zeémo imaginar lo que segui sin saber eu se
ria el destino, cl escenario del encuentze? Nunca quise
clegiruno cualquiera (une plaza conocida, wna esuina)
porque me daba la impresign de que eso era cerrarme
aque el encuentro ocurricraen alguna parte. ¥no querfa
corrarme, No iba a corrarme, Stine cerraba, estaba se
gurode que me volver‘ loco,
Los Que se renDiERON
Lemans. Llamamos todos, a cada uno que se ora
‘za.con nosotros sin vernos. Hacemos sales desde nestsi deacon rains spr gu
Y eso campoce ot lt, Hay sme pias que
vienena djros toes Le bacon dede snes, dee
¢l a que sg l vn en lata were mendado de
slo «muerte y sare y rita: dea moe en que
tmperamos « mirar el munde desl auc, comotre
nia cleomedar conte duns care deodecl fs urbio
delinvera Aafque nn oe cee,
Algunn ve, lee fores ws dir expranas, Cr
mos quel qu aan se pondran bear estos
nombres perils. Que entenderian. No fi at, Hap
seguimos rand dnd cl or lade, las ne dete
dela bare, imisblecomoel vidi llortrten ree.
1 le ors na ayes en que oh, evo
imndo,emblay sare y nos la per vues
os afer. Ning nombre, deel coneat
‘rece os don pr vce. vce esperaon
de mor. Les aes, sb od, La fer deo ner
vine dese a primera sma. Eatnes ea una nena,
Sigu lend, Nos haa en vor bay tanga poe
se hace preguntas. Ta wer porque sao ol eine,
porque ly aobecl ut verde lana cere dl no
loys be pis
‘Yahor, umndo yao eoperdbanoy,
Junosaia La eden nsiguirs bien
ti. ApenusilySelg ibe spnenen Pore a
2
a vena pnihanos hs ied de shine
Jorenes Ans de pron sn ore qu ol
(poaliose as octemaspacese guage eg
tisndo todo babi paredo, cee el ied yo ere
‘Tro, Pr ae, ecapa deminer leapt Pongie
ten un leg eopur Gand parse y poner
Tan iy exper some eprieenegere st ght
enque vie Lavenencambalerve ¥despucsno ve
ears subverted
indepen eae stall oly, tain
dig or unalone seen wh fen
is que json doen. vs atin om
sls odes pas Us enon guns peda stars
tn
ara uJ semos) empieza hyenas.
La bir vse de este pabl, eno ds hie
ules sins Nore
‘iver gues refs tp nie ncn order
‘ruts! hombre datos adap «noe
mau ges ones. Lees le ne pion le
ecco
Sajal cease invirdaleliese
cor nana risen vsti erage eal que
cruz, poo oma qu ina pla, ls
pv erecavmde sees pare Noes Cmn-
de conteaiyar el gels sel ieee lnpararse nel escritori de laentrada, ella tampoco tenia
nombee para nosotros.
Eramos cuatro cuando emper6. Cuatro y Ju. No
hay otra mancra de decisl. La profe habla pedido
que nos reuniéraimos en grupo. Yo hubiera podido
estaren cualquiera, Cuando empezé lo del proyecto,
yo ets lo contratio de Ju: a mi me invitaban todos
“Tends suerte", dice mam a veces. Creo que yo no
estuve de acuerdo hasea que se me ocurtié comparar~
ne con Ju, Y se me ocuré cuando Ju empezd a ser
alguien, No antes. No podiamos set ms diferentes:
alla ningén grupo: yo, todos.
Creo [no estoy segura) que ese aio yo me sentaba
on Adsi o, de iltima, con ef Negro porque el Negro
era un payaso y me divert. No suelo legar tarde
pero, si me pasaba, miraba los lugares que quedaban
y dlegia a Lau o a Cami. Me hubiera sentado con
‘aualquiera. Menos con Ju
‘Acabo de darme cuentade la aadn que tenfa Ju para
led Al pins denice de ats
secundaria (lo del proyecto empead a fines de abril
cand ya se habia establecido la rutina). ell Hegaba
catte ls primeras. Yentonces, siempre, cl asiento que
tuviera al lado era el tltimo en ocuparse. O quedaba
vacio. Me acuerdo de un viernes, por ejemplo, en la
primera o ls segunda semana: el Negro llegé itimo
Y se sent6 con una mueca, bien cerca del pasillo para
no rozala, Et L6gico que liegara sltimat af, los que
eleglamos con quién se sentaba ella éramos nosoutos.
ila entraba al fil del timbre yaceptaba el huevo que
Je hubicran dejado los demés. Sin un gesto.
Asi estaban ls cosas y entonees, fines de abril la
de Historia hablo del proyecto. Lo de los equipos lo
ddej6 en nueseras manos. Hizo un cuadro con el ni-
mero de grupos que queria y copi6 los nombres en
dl pizarrén, Cuando todos pasamos 2 anocamos, la
profe toxiéy Ilamd a Ju, que no estaba en ninguna de
has istas. Yo me reoic! un poguito ene asiento, No
sme gustan esas escenas. En cambio, Juni se inmuté
En ese entonees era un robot, ya lo dije. Por ahi 50
le ayudaba, Se encogié de hombros solamente.
La profe la miré, Es alsa y hasta ese momento
‘me habia parecido un poco estirada: dura, digamos.
‘Creo que fue abt que empens a gustarme,
Aj —dijo. Dejé pasar un silencio corto. Y des-
puts—: Bueno, entonces decido yo. Vos estés con el
‘grupo de Lau, ya que lo tenés al lado.
Lau se reroreis. Lo vi claramente. Pero no proves
16, Niun gesto, hizo. Ju dijo “Buen” 0 algo ashy se
hhundié en los apuntesEntonces, la profe empezé a explicar las partes
del trabajo y las fechas de entrega, tranguila, como
si no hubiera pasado mada. Yo ya la estaba odiando
de nuevo. Pensaba en la primera reunién. Porque
Sbamos a tener que reuni:nos, claro. En general, me
gusta trabajar en grupo. Siempre estoy organizando
todo, Pero con Ju... Ah, con Ju por abt la cosa se iba
a poner pesida.
Allfinal nos reunimos en la plaza, Increfble, Esté-
bamos a fines de abril, aca fio y nos reunimos en
'e plaza. Al principio habfa pensado invitara todos «
mi easa, En mi casa siempre se puede, Pezo lo de fu
«cambi6 todo: yo no queria que mam me viera con
Ju. Me ponta los pelos de punta pensar lo que me
iba a deci. Ella siempre estaba atenta a los chicos
que los demés maltratibamos. ¥ la verdad era que
¢ Ju en general, yo tabs de no digi la pal
a. Me ponfa nerviosa, tal ver justamente porque
te dab lst lax Io busca con on a
siempre dura, las manos quietas, inméviles. Asi qu
Hay que decir: la reunién fue inolvidable, Pas
de todo. 26 de abril, fue. Me acuerdo hasta de la fe-
cha, y es0 que las fechas no son lo mio,
La plaza estaba amarilla y roja en las ramas, roja
y marrén en el suelo, Yo llegué caminando por Bel
grano. Desde la curva donde se empiezan a ver los
drboles, esa manzana parecia un lugar hechizado: el
suelo inguieto, en movimiento, un mar de colores
leves que flotaban en el airey se arrastraban por aba-
jo, a la deriva, en remolinos y corrientes invisible.
Ju ya haba liegado. En la plaza, donde los bancos
no obligaban a sentarse en pareja, habfa vuelto a su
costumbre: la de los que siempre son los primeros
[No sé por qué pero yo lo relaciono con los timidos,
Para mi, lo hacen porque les da miedo hacer espe-
tar a alguien. Ella estaba sentada en el banco que
hay debajo del sinico cedro. (Todos le dectan “pino”,
peto a m{ me ensefiaron los nombres de los érboles:
me acuerdo de mi abuelo; los cigo en su vox cuando
‘eo los troncos ¥ las ramas, y es0 que hace muchos
afios que d se murié). Yo me quedé un momento en
la cequina y le miré sin acercarme. Después, caminé
hacia ella despacio,
Estaba pensando en lo que sabia de Ju. Erala chica
menos; pero no porque fuera mala ene! estudio, es0
no, Tenia notas de esas que mam hubiera llamado
“decentes”. En casi todo, menos en Matemética y Fé
sica,y claro, en Gimnasia, donde le aleanzaba justo y
solamente porque las profes nunce ponen notas de-
masiado bajas. Jamas hablaba en elase a menos que
alguien Je preguntara algo. Yo no estaba segura deconocerle la vox, Pero saa que ella no era una chica
tranguila porque yo miro los detalles. Incuso con
«sacar inmovi, sin seis, mova las manos todo el
s me acercaba, levi los hombros ene
cogidos, los dedos apretados entre las rodillas como
si estuviera tratando de dominatlos, de bligaros 4
‘quedarse quicws, °
De pronto, parca... no sé, mas ig. Ell no me
vio hasta que estave a dos pasos y las hojas se movie
ron alrededor de mis zapatillas
Hola —dije y ella levaneé la cabeza y me mir
Creo que nunca ns hablo mado lo oj
fe senté com ella, No es que quisiera pero no ha
bia acc mis ei to Banco ube sido ins
modo. Apcnas me senté, me di cuenta de que habia
hecho bien porque asi, de costa, no ibaa tence que
‘inal, Ella eatuvo un sativo recarekndose las ma.
Hos entre las rodilas sin decie nada, A mi me daba la
impresién de que queria hablar y no se animaba. En
suelo ayudar, Pero ese dia no. Juera una co-
+ No entiendo por qué me ssusté tanto euancla
empezé a hablat
—Miri —aijo desde un costado. Linda voz, me
gustan hs vooes graves—, yo sé que ustedes ino me
uieren en el grupo... Pero yo no pedi nada, No es
capa mia sila profe me meté ack.
labia algo... no sé, algo casi fuerte en ella cuan-
do habl6, Las palabras sonaban a ruego, a discus,
pero el tono... ah, no, el tono era el de una reina
—Ya sé ya sé —dije enseguida—. No te preoci-
pes. Que orra cosa podila decir?
Levanté la vista, por suerte, a venfan Lau ys de
trfs, Adti y ef Negro, O sea que ya estdbamos todos,
La reunién emper6 ni bien llegaron, Sin saludos, i
uno, Me parece que ninguno de nosotros hubiera
tolerado ni un segundo de silencio.
Lo primero que teniamos que hacer era fijar el
tema, Y eso era dificil porque no sablames nit por
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