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Contestación. Yufla

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EN LO PRINCIPAL: Contesta demanda de indemnización de perjuicios por enfermedad

profesional; EN EL PRIMER OTROSÍ: Solicita forma de notificación; EN EL


SEGUNDO OTROSÍ: Acompaña personería; EN EL TERCER OTROSÍ: Asume
patrocinio y poder; EN EL CUARTO OTROSÍ: Delega poder; EN EL QUINTO
OTROSÍ: Comparecencia Remota.

S.J.L. DEL TRABAJO DE SANTIAGO

LUIS FELIPE SÁEZ CARLIER, abogado, domiciliado en Av. Vitacura 2969, oficina
1201, comuna de Las Condes, en representación convencional de la denunciada
ASOCIACIÓN CHILENA DE SEGURIDAD, en autos laborales sobre indemnización de
perjuicios por enfermedad profesional y cobro de prestaciones, caratulados “Yufla con
Asociación Chilena de Seguridad”, causa RIT O-554-2023, a S.S. respetuosamente digo:

Don JULIO YUFLA OSSANDÓN (en adelante también, e indistintamente, “el


demandante”, “el actor” y/o Sr. Yufla) ya individualizado en autos, ha interpuesto,
demanda de indemnización de perjuicios por enfermedad profesional, daño moral y cobro
de prestaciones en contra de ASOCIACIÓN CHILENA DE SEGURIDAD (en adelante
también, e indistintamente, “ACHS” o “mi representada”), aduciendo daños por supuesta
enfermedad que tendría origen laboral, solicitando que sea condenada al pago de las
prestaciones e indemnizaciones que singulariza en su demanda.

Solicito a S.S. tener por contestada la demanda de indemnización de perjuicios por


enfermedad profesional, daño moral y cobro de prestaciones, y rechazarla en todas sus
partes, con expresa condena en costas, conforme a los antecedentes de hecho y
fundamentos de derecho que a continuación paso a exponer.

I. HECHOS NO CONTROVERTIDOS

En conformidad con lo dispuesto en el artículo 452 del Código del Trabajo, se tienen como
aceptados los siguientes hechos señalados por el actor en la denuncia de tutela laboral con
ocasión del despido:

1. Es efectivo que el demandante se desempeñó como Experto en Prevención Empresa


en la ciudad de Calama, iniciando su relación laboral con fecha 27 de diciembre de
2021.
II. HECHOS CONTROVERTIDOS

También, conforme al artículo 452 del Código del Trabajo, se tienen por controvertidos los
siguientes hechos:

1. No es efectivo que sus funciones hayan sido desempeñadas en Proyecto Mina


Chuquicamata o en instalaciones industriales de División Codelco Norte.
2. No es efectivo que, además de lo anterior, se le haya impuesto la obligación de
realizar otras labores diversas conforme los requerimientos de su empleador.
3. No es efectivo que la remuneración que percibía el trabajador ascendiera a la suma
de $1.682.368.-, según lo dispuesto en el art. 172 del Código del Trabajo.
4. No es efectivo que tuviera jornada de trabajo en virtud de lo dispuesto en el art. 22
del Código del Trabajo.
5. No es efectivo que se le haya impuesto al actor una carga de trabajo mayor a la de
su contrato de trabajo, ni tampoco mayor a la de la normativa legal vigente.
6. No es efectivo que se le haya exigido al trabajador el trabajar “más allá de lo que
normalmente se le exige a una persona en su posición”.
7. No es efectivo que el actor, además de sus funciones, debía efectuar trabajos como
experto en prevención de riesgo en faenas pertenecientes a División Gabriela
Mistral, Ecometales Camino DRT, Ecometales DE, ni ninguna otra faena alterna
que señale.
8. No es efectivo que haya debido realizar requerimientos de expertos en prevención
de otras empresas tales como Buses JM, Disal, ni niguna otra que señale.
9. No es efectivo que haya debido hacer cursos durante los días sábados y domingos.
10. No es efectivo que haya debido realizar funciones 24/7, ni que debía asumir
funciones en “cualquier horario”, incluidas altas horas de la noche, madrugada, días
feriados y festivos.
11. No es efectivo que haya comenzado a decaer la condición física y psíquica del
actor.
12. No es efectivo que con fecha 28 de marzo de 2022 el actor le haya manifestado a su
superior jerárquico, Jorge Espinoza, que no podía continuar efectuando el trabajo de
4 personas.
13. No es efectivo que haya debido resolver situaciones ordenadas por su superior en
tiempos límites impracticables, como por ejemplo, en 2 horas, so pretexto que eran
urgentes y como tal debían ser resueltas.
14. No es efectivo que esta supuesta sobrecarga le haya generado en el demandante un
colapso nervioso que motivara una denuncia a la mutualidad respectiva por
problemas de estrés.
15. No es efectivo que mi representada haya tomado acciones para “aburrir” al actor, ni
tampoco tendientes a vigilarlo.
16. No es efectivo que se le haya quitado el vehículo en faena. No es efectivo, por lo
demás, que le hayan entregado otro que tenía la revisión técnica vencida.
17. No es efectivo que se le haya realizado una evaluación de desempeño deficiente, ni
que ésta no haya sido informada.
18. No es efectivo que el actor haya gozado de sendas licencias médicas por estrés
laboral siendo diagnosticado con trastorno adaptativo o de adaptación.
19. No es efectivo que la ACHS, como organismo administrador -no como empleador-,
haya emitido una calificación de origen de accidente y enfermedades, en virtud de la
cual habría señalado que la enfermedad del actor habría sido profesional.
20. No es efectivo que hayan existido perjuicios y consecuencias de la enfermedad
profesional. .
21. No es efectivo que haya habido consecuencias laborales de la supuesta enfermedad
profesional en los términos que plantea en la página 6.
22. No es efectivo que haya habido consecuencias en la calidad de vida del actor por la
supuesta enfermedad profesional en los términos que plantea en la página 6
23. No es efectivo que haya habido supuestos sufrimientos del actor debido a la
supuesta enfermedad profesional en los términos que plantea en la página 7.
24. No es efectivo que mi representada no haya dado cumplimiento a la obligación de
protección del empleador respecto de la seguridad de sus trabajadores, en virtud del
art. 184 del Código del Trabajo.
25. No es efectivo que el actor nunca haya recibido procedimiento de trabajo seguro,
capacitaciones, instrucciones o charlas técnico-informativas, por parte de mi
representada.
26. No es efectivo que mi representada se haya extralimitado con la exigencia de
labores para el demandante.
27. No es efectivo que se le haya encargado al actor el estar encargado de efectuar todas
las funciones que señala, sino que además, no lo habría liberado de la realización de
funciones que por contrato estaba obligado a hacer.
28. No es efectivo que el actor haya debido desempeñar las funciones de 4 personas.
29. No es efectivo que mi representada tampoco haya proveído de personal nuevo y
exclusivo al cual poder delegar sus tareas.
30. No es efectivo que no se le haya proveído de instrumentos necesarios para efectuar
sus funciones, ni que tampoco se le haya castigado con el vehículo que se le había
asignado.
31. No es efectivo que exista una presunción de responsabilidad de mi representada.
32. No es efectivo que la enfermedad profesional que alega la demandante sea
responsabilidad de mi representada.
33. No es efectivo que mi representada no haya tomado medidas de resguardo respecto
a la salud de la demandante.
34. No es efectivo que los daños de la denunciante y/o que estos puedan atribuirse a
alguna conducta de mi representada.
35. No es efectivo que adeude indemnización de perjuicios por daño moral.
36. No es efectivo que se adeuden intereses y reajustes ni costas.

Por último, se ejerce una defensa negativa sobre todos los hechos señalados en la demanda,
con la sola excepción de aquellos que esta parte reconozca expresamente en esta
presentación.

III. CONTESTACIÓN DE FONDO DE LA DEMANDA DE INDEMNIZACIÓN


DE PERJUICIOS DEL DAÑO MORAL POR ENFERMEDAD
PROFESIONAL

1. ANTECEDENTES GENERALES: DE LA INDIVIDUALIDAD DE ACHS


COMO ORGANISMO ADMINISTRADOR.

La Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) es una corporación de derecho privado sin


fines de lucro que cuenta con más de 2 millones y medio de trabajadores afiliados, más de
73 mil entidades empleadoras adherentes a lo largo de Chile y registra la menor tasa de
accidentabilidad promedio, lo que la convierte en la mutualidad más importante de nuestro
país.
Su existencia se encuentra establecida en la Ley 16.744 como organismo administrador del
seguro social contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, y su
composición, estructura, organización se encuentra regulada por el Decreto N°285 de 1968
del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, el cual aprueba el “Estatuto Orgánico
de Mutualidades de Empleadores”.
Todos los empleadores deben afiliarse a un organismo administrador del Seguro Social
contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, según prescribe la
Ley N°16.744, siendo uno de estos la ACHS, cuyo rol es desarrollar programas de
prevención de riesgos y otorgar coberturas de salud y compensaciones asociadas a
accidentes del trabajo, de trayecto y enfermedades profesionales. Así, realiza acciones de
prevención de riesgos laborales, otorga prestaciones de salud y otorga prestaciones
económicas que buscan suplir los ingresos que un trabajador siniestrado deja de percibir.
Así, la ACHS debe cumplir con un mandato legal de proporcionar a los trabajadores de las
empresas afiliadas las prestaciones médicas (atención médica, quirúrgica y dental;
hospitalización; medicamentos y productos farmacéuticos; prótesis, aparatos ortopédicos y
su reparación; rehabilitación física, gastos de traslado y reeducación profesional), como
también las prestaciones económicas (Dependiendo del tipo de incapacidad, el trabajador
tendrá derecho a subsidio, indemnización o pensión, además contempla prestaciones de
sobrevivencia para los derechos habientes), junto a cumplir la misión de realizar
actividades de prevención (las que pueden consistir en capacitaciones, asistencia técnica
para identificar los peligros y evaluar sus riesgos, vigilancia de la salud de los trabajadores,
entre otras.).
En el cumplimiento de este mandato legal, la ACHS como toda mutualidad, se encuentra
directamente fiscalizada por la Superintendencia de Seguridad Social, institución ante la
cual se debe rendir cuentas de la actividad que se realiza como organismo administrador,
siendo además sus instrucciones vinculantes y obligatorias.

2. ANTECEDENTES DE LA RELACIÓN LABORAL CON EL ACTOR.

El actor ingresó a prestar servicios para mi representada con fecha 27 de diciembre de


2021, en virtud de un contrato de trabajo, para desempeñar el cargo de EXPERTO EN
PREVENCIÓN EMPRESA, en la ciudad de Calama.
Es relevante señalar que el actor inició un período de descanso laboral, en razón de distintas
licencias médicas durante el desempeño de su relación laboral, siendo todas ellas licencias
médicas otorgadas como de origen de enfermedad común.
De esta manera, durante su relación laboral el actor procedió a presentar una (1) licencia
médica por enfermedad profesional desde el 04 de abril al 09 de abril de 2023, y
posteriormente una segunda (2) licencia médica desde el 10 al 12 de abril de 2023.
Huelga señalar que este proceso investigativo, es absolutamente independiente y ajeno al
proceso de evaluación y prestaciones otorgadas por la ACHS en cuanto organismo
administrador, proceso en el cual mi representada cumple a cabalidad con sus obligaciones
derivadas de la Ley 16.744.

3. ANTECEDENTES DE LA SUPUESTA ENFERMEDAD PROFESIONAL

El trabajador presentó una denuncia individual de enfermedad profesional (DIEP) el 08


de abril de 2022 ante la ACHS, aduciendo estrés laboral, poco sueño, desmotivación y
sobrecarga laboral, lo que dio inicio a la prestaciones médicas, estudios de puestos de
trabajo y controles médicos mientras la enfermedad se encontraba en estudio.

Finalmente, con fecha 6 de mayo de 2022 la Junta Médica del Comité Externo de
Salud Mental de la ACHS determina de manera unánime que el trastorno de
adaptación que presentaba el trabajador era NO LABORAL, lo que implicó que el
trabajador fuese derivado a su sistema de salud común.
Así, dentro del Comité Externo de Calificación, se tuvieron a la vista distintos
documentos, tales como ficha de ingreso médico, la evaluación psicológica, estudios
de puesto de trabajo, comunicaciones por escrito entre el Sr. Yufla y su jefatura, entre
otros.

De esta forma, y conforme a la revisión de los antecedentes del caso realizado por el
equipo profesional multidisciplinario, se concluyó que la patología del paciente es de
origen común.

Así, se determinó que de los antecedentes revisados no se dan cuenta de la presencia


del agente de riesgo estudiado: mal diseño organizacional y liderazgo disfuncional, en
intensidad y temporalidad suficientes para establecerlos como causante de enfermedad
profesional en el cargo de Experto en Prevención de Riesgos.

Posterior a ello, mi representada se entera de que el trabajador presentó un reclamo


ante la SUSESO, cuando dicha entidad solicita que se informe respecto de los
antecedentes reclamados, lo que mi representada cumple diligentemente.

A los pocos meses, en agosto de 2022, mi representada es citada por la Inspección del
Trabajo a una mediación obligatoria por una denuncia que había presentado por el
trabajador aduciendo conductas de su jefatura directa, el señor Jorge Espinoza
Peñaloza.

Frente a tales circunstancias, mi representada, lejos de ser indiferente, procura tomar


cartas en el asunto, disponiendo en septiembre de 2022 el cambio de dependencia
funcional del trabajador, por el cual ya no sigue dependiendo del señor Jorge Espinoza
Peñaloza, sino que de una nueva jefatura.

Así, SS. desde septiembre de 2022, aproximadamente, que el actor se encuentra


alejado del supuesto agente estresor de la enfermedad profesional que aduce,
manteniéndose jerárquica, funcional y espacialmente separados.

Como se señaló, mi representada en cumplimiento de su deber legal, procuró mantener


conversaciones y efectuar propuestas tendientes a resguardar la salud del trabajador.

Por último, vale la pena destacar que, entre las medidas adoptadas, se procuró reducir
las metas del trabajador por lo que el cumplimiento de metas efectivo viene a ser
apróximadamente 50% inferior en comparación con el resto de trabajadores, por lo que
es FALSO el antecedente de que el trabajador aduce tener carga laboral equivalente a 4
trabajadores. En definitiva, se procuró también tomar medidas respecto de la supuesta
sobrecarga laboral que aducía.
Pues bien, finalmente con fecha 19 de marzo de 2023 (prácticamente un año después
de la apelación formulada por el trabajador), la SUSESO dicta la Resolución
Exenta N° R-01-UME-37035-2023, la cual acoge el reclamo del trabajador y califica la
afección como de ORIGEN LABORAL.

En todo caso, es relevante puntualizar que si bien la resolución califica la enfermedad


profesional el 19 de marzo de 2023, lo que se analizan son los antecedentes que eran
atingentes al 18 de mayo de 2022, que no necesariamente se encontrasen vigentes al 19
de marzo de 2023.

En definitiva SS., es claro que si se consideran las circunstancias expuestas, no puede


sino llegarse a la conclusión de que mi representada ha actuado con la diligencia
debida, procurando tomar las medidas necesarias para procurar resguardar la salud del
trabajador.

De todas maneras, esta parte no comparte la recalificación efectuada por la SUSESO y


niega tajantemente que su enfermedad tenga un origen laboral sino que, por el
contrario, y en consideración a los estudios de puestos de trabajo y antecedentes
recabados, la supuesta enfermedad que aduce tiene un origen común, por lo que este
punto deberá ser acreditado por el actor.

4. AUSENCIA DE RESPONSABILIDAD DE MI REPRESENTADA


RESPECTO DE LA ACCIÓN INDEMNIZATORIA POR ENFERMEDAD
PROFESIONAL

Pues bien, en el hipotético caso de que el actor efectivamente acredite la existencia de una
enfermedad de origen laboral, ello no implica, por sí mismo, la existencia de
responsabilidad del empleador, por cuanto el artículo 69 de la Ley 16.744 requiere la
concurrencia de determinados requisitos que hagan surgir la responsabilidad del empleador
por el accidente del trabajo o enfermedad profesional. Así, la responsabilidad contenida en
la norma antes referida no es objetiva, no nace de la mera circunstancia de existir un
accidente del trabajo o enfermedad profesional, sino que la concurrencia de los demás
requisitos que se pasan a detallar.

4.1. Exigencia de dolo o culpa del Empleador o un tercero para dar lugar a la acción
por enfermedad profesional.

La responsabilidad civil del EMPLEADOR por las enfermedades profesionales se rige por
el estatuto establecido en el art. 69 de la Ley 16.744, sobre Seguro Social contra Riesgos
de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, en su coordinación con la
obligación de seguridad, también de origen legal, establecida genéricamente en el art. 184
del Código del Trabajo respecto del empleador. A través de estos artículos, se determina
un sistema de responsabilidad subjetiva, que sujeta su aplicación a la concurrencia de
culpa o dolo de la parte que ocasiona los perjuicios.

En efecto, el art. 69 de la ley 16.744, señala que: “Cuando, el accidente o


enfermedad se deba a culpa o dolo de la entidad empleadora o de un tercero, sin perjuicio
de las acciones criminales que procedan, deberán observarse las siguientes reglas:

a) El organismo administrador tendrá derecho a repetir en contra del responsable del


accidente, por las prestaciones que haya otorgado o deba otorgar, y

b) La víctima y las demás personas a quienes el accidente o enfermedad cause daño


podrán reclamar al empleador o terceros responsables del accidente, también las otras
indemnizaciones a que tengan derecho, con arreglo a las prescripciones del derecho
común, incluso el daño moral”.

A su vez, el inciso 1º del art. 184 del Código del Trabajo prescribe: “El
empleador estará obligado a tomar todas las medidas necesarias para proteger
eficazmente la vida y salud de los trabajadores, informando de los posibles riesgos y
manteniendo las condiciones adecuadas de higiene y seguridad en las faenas, como
también los implementos necesarios para prevenir accidentes y enfermedades
profesionales”.

Como se indicó, el núcleo del modelo de responsabilidad del empleador por las
enfermedades profesionales requiere que éstas se deban a culpa o dolo de éste. La
imputabilidad por la culpa se constituye en relación al incumplimiento del patrón abstracto
de conducta debida, establecido en el art. 184 del Código del Trabajo. En este orden de
ideas, la pregunta fundamental pasa a ser la siguiente: ¿cuál es la supuesta acción u omisión
culpable que se puede imputar a ACHS, que la obligue a responder pecuniariamente por
las supuestas consecuencias de las dolencias denunciadas?.
Sencillamente tal supuesta acción u omisión es inexistente. Como se acreditará
oportunamente, ACHS actuó con la debida diligencia en el cumplimiento de su deber de
protección de la salud y seguridad del demandante.

Así y como se adelantó, mi representada, lejos de mostrar una conducta culposa o


negligente, ha procurado siempre emplear la mayor diligencia posible en la implementación
de medidas preventivas o correctivas. Así, conociendo la determinación de la autoridad
administrativa respecto de su jefatura directa el señor Jorge Espinoza, se procuró realizar
las adecuaciones necesarias para que el actor comenzara a depender de otra jefatura,
situación que se ha mantenido hasta el día de hoy. Es decir, el actor lleva al menos 1 año
sin depender jerárquicamente ni tener contacto con el agente estresor.

Así también respecto de la supuesta sobrecarga laboral, que según se acreditará, no


es tal y por el contrario se han adecuado sus metas por lo que se demostrará que su carga es
inferior al resto de sus pares.

Mi representada no ha actuado omisivamente, sino que a procurado ser diligente en


cumplimiento de su deber legal, conforme se acreditará debidamente.

La Excma. Corte Suprema ha resuelto al respecto “no se está en presencia de una


obligación de garantía que origine responsabilidades en el empleador por el sólo
acontecimiento de un hecho dañoso, sino que se requiere de una conducta de su parte,
que ocasione el daño que se trata de indemnizar, como son los incumplimientos o las
omisiones de las obligaciones de seguridad y protección que le impone la ley,” debiendo
establecer el sentenciador “una acción un omisión del empleador que tuviera incidencia
en el hecho que le ocasionó daño al actor.”1 (lo destacado es nuestro).

4.2. Inexistencia de relación de causalidad

Este elemento de la responsabilidad es uno de los más importantes, pues tiene por fin
precisar si un determinado resultado nocivo, en este caso enfermedad profesional del
1
Causa Rol Corte Suprema Nº 6391-2008, sentencia de 27 de Noviembre de 2008.
demandante, es una consecuencia directa, necesaria y lógica de un hecho imputable a una
persona, en este caso mi representada o por el contrario, los mismos se deben a un
lamentable cadena de hechos ajenos a responsabilidad alguna de mi mandante.

Sostenemos que no existe relación de causalidad entre el actuar libre de dolo y culpa
de mi representada y sus dependientes, y el supuesto resultado dañoso, principalmente
considerando que la recalificación de enfermedad profesional ocurre en marzo de 2023, es
decir, casi un año después del reclamo ante la SUSESO y casi 6 meses después de que el
actor se encontrase alejado del agente estresor.

A ello se debe adicionar que, como ya se indicó, el actor tiene asignada actualmente
una carga notablemente menor, incluso en consideración a sus pares, por lo que al momento
de ocurrir la recalificación de enfermedad profesional ninguno de los factores considerados
para la misma estaban vigentes.

Así entonces, si el actor refiere padecer al día de hoy una enfermedad profesional de
carácter psicológico o mental, pese a que hace casi un año que se encuentra alejado del
“agente estresor”, y siendo que hace meses que no tiene sobrecarga laboral, sino que todo
lo contrario, es legítimo dudar si la causa de tal afección mental es efectivamente aquellos
aspectos fácticos que hace meses que ya no existen, o si en realidad existe otra causa, no
laboral, que permita explicar de mejor manera por qué la supuesta enfermedad profesional
se mantiene, pese a que los factores supuestamente laborales dejaron de estar vigentes hace
meses.

En consecuencia, conforme a lo expuesto, resulta difícil considerar que exista


efectivamente un nexo causal entre una conducta lesiva culposa de mi representada (Que no
existe), y el padecimiento mental del actor.

4.3. En cuanto a la ausencia de una acción u omisión culposa o dolosa por parte de
ACHS.
ACHS no ha incumplido ninguna obligación legal ni reglamentaria en lo que respecta a las
medidas de prevención de riesgos, seguridad e higiene respecto del demandante.

A este respecto, el análisis sobre la eventual responsabilidad involucrada en un


accidente laboral o enfermedad profesional no puede ser efectuado en abstracto sino que
debe ser concreto.

Por lo mismo la Excelentísima Corte Suprema ha determinado que la “observancia


(del artículo 184 del Código del Trabajo) debe ser analizada y declarada de acuerdo a
las circunstancias de cada caso, por cuanto la severidad de las expresiones que contiene
el precepto, a saber, todas las medidas o eficazmente, en ningún caso trasuntan una
obligación de garantía que asegure la indemnidad frente a todo daño, como si lo hace el
régimen de seguro social de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales (…).” 2

El deber de protección y seguridad del artículo 184 del Código del Trabajo, no
puede ni debe ser llevado al extremo de lo absoluto. Al respecto la Excelentísima Corte
Suprema ha resuelto “Décimo: Que, el recurso en estudio, para imputarle responsabilidad
al empleador, se construye sobre la base de exigirle un comportamiento y una diligencia
extrema, sin embargo, las medidas que el empleador debe tomar para proteger
“eficazmente” la vida y salud de su trabajador, deben entenderse en el marco de la labor
para la cual éste fue contratado o dentro de los cometidos que se le hayan encargado por
el empleador y, por lo mismo, sólo puede entenderse transgredida siempre cuando el
patrono infrinja la obligación de adoptar todas las medidas de seguridad y/o protección.” 3

La sentencia en comento apunta a un aspecto fundamental, relativo al marco de la


labor encomendada y “concluye que lo acontecido aquel día, ciertamente el empleador no
lo pudo precaver, ni aún con las más cuidadosas medidas de seguridad, siendo útil para
tales efectos traer a colación el aforismo: “a lo imposible nadie está obligado”.

2
Causa Rol Corte Suprema Nº 4442-2009, sentencia de 10 de Septiembre de 2009.
3
Causa Corte Suprema Rol Nº 6391-2008, sentencia de 27 de Noviembre de 2008.
En cuanto a la imposibilidad a que alude el fallo recién citado, no corresponde
imponer al empleador, una supuesta carga de garantizar la indemnidad absoluta del
trabajador profesional, en la medida que se han adoptado las medidas necesarias para
resguardar la vida y la salud de los trabajadores.

Así como observamos, conforme la Excelentísima Corte Suprema ha resuelto, el


deber de protección y seguridad del artículo 184 del Código del Trabajo no puede ser
llevado al extremo de volver la responsabilidad en una de resultado imposible de cumplir.

Cabe reiterar que una supuesta enfermedad profesional no es por definición


imputable al empleador y, por ende, con menor razón a la empresa dueña de la obra o
faena, respecto no sólo deberán probarse la supuesta acción u omisión, sino además la
culpa.

Razón por la cual afirmamos, que mi representada ha dado cabal cumplimiento a las
obligaciones que le correspondía respecto del Sr. Sandoval, en su calidad de trabajador
dependiente de un tercero no demandado en estos autos.

En consecuencia, esta parte rechaza en forma categórica el supuesto incumplimiento


de cualquier disposición reglamentaria o legal sobre protección, seguridad y prevención de
riesgos, en el caso de autos.

5. CUMPLIMIENTO DE LAS OBLIGACIONES DE SEGURIDAD Y


PREVENCIÓN DE RIESGOS DE ACHS.

Es necesario tener presente que la sola existencia de una enfermedad profesional no implica
una infracción del contrato ni de la ley, ni para situar al empleador en una posición jurídica
de deudor de manera estricta, a todo evento, o sin culpa. En este contexto, el deber de
seguridad o de protección laboral debe entenderse como una obligación de "actividad o
diligencia" del empleador. Con ello, una vez que se ha acreditado en juicio que el
empleador ha empleado el cuidado debido, queda demostrado que ha cumplido (de buena
fe) con su obligación de otorgar eficazmente seguridad a sus trabajadores. El criterio
opuesto, supone imponer a todos los empleadores un deber de organizar la empresa que
supone evitar todo tipo enfermedad, lo que constituye un deber de cumplimiento
“prácticamente imposible” (La Responsabilidad del Empleador por Enfermedades
Profesionales de sus Trabajadores: Enfoque Jurisprudencial”, Revista Chilena del Derecho,
Alfredo Sierra Herrero”).

En efecto, la naturaleza de la responsabilidad que la ley atribuye al empleador en esta


materia se basa en una responsabilidad de carácter subjetivo, debiendo mediar dolo o culpa
de parte del empleador, controvirtiendo derechamente la visión de que la responsabilidad
de la empresa es de carácter objetivo como intenta hacer creer la demandante. Así, la
jurisprudencia ha sostenido al respecto que:

“(… )No se trata de una responsabilidad objetiva, sino de una que requiere de la culpa del
empleador, la que, en general, se manifiesta por lo general en la omisión del deber de
cuidado. Es decir, en la infracción a la obligación de seguridad, ya sea por acción u
omisión, correspondiéndole acreditar a dicho empleador la adopción de las medidas de
seguridad necesarias para proteger eficazmente la vida y la salud del trabajador…”
(Excelentísima Corte Suprema, N° Ingreso 7.249-2010.- 11 de enero de 2011)

En este contexto mi representada cumplió con todas las medidas de seguridad que le
impone la ley respecto al trabajador:

1. Ha cumplido con la obligación de informar los riesgos laborales.

2. Ha entregado los elementos de protección personal necesarios.

3. Ha capacitado al trabajador en el uso de los elementos de protección personal y


procedimientos de trabajo seguro.

4. Se encuentra asociada y ha pagado las cotizaciones del seguro de accidentes del trabajo.

5. El actor recibió las atenciones debidas por el organismo administrador siendo


debidamente derivado.
6. Cuenta con un reglamento interno de orden higiene y seguridad que fue entregado al
demandante.

7. Cuenta y ha formado comités paritarios que se encargan de la revisión de seguridad.

8. Cuenta con un Departamento especialista en materias de seguridad laboral


(prevencionista de riesgos) quien implementa un sistema de seguimiento de salud y
seguridad en el trabajo.

9. Cuenta con un sistema de seguimiento de salud y seguridad en el trabajo.

6. SOBRE LOS SUPUESTOS PERJUICIOS DEMANDADOS POR DAÑO MORAL

En primer lugar cabe señalar que el daño moral, así como cualquier otro daño que se
reclame, debe ser acreditado legalmente, incluyendo la relación de causalidad con el hecho
que se imputa, esta parte lo niega en todas sus partes.

En este sentido, don Hernán Corral T. señala que “el daño moral como requisito de
la acción de responsabilidad debe ser acreditado legalmente. La sola trasgresión de un
derecho patrimonial o no patrimonial no es bastante para sostener la reparación, es
necesario que se acredite que la violación ha causado un daño, una pérdida efectiva, un
menoscabo de las condiciones materiales o inmateriales de la persona afectada.” 4

En segundo término, exigir $20.000.000.- por este concepto resulta desmedido, y no


resiste análisis alguno, teniendo en cuenta la entidad y naturaleza de la supuesta
enfermedad.

4
Lecciones de Responsabilidad Civil Extracontractual, Hernán Corral T., pág. 210
En el hipotético evento que US. llegue a estimar que le cabe responsabilidad a mi
representada, bajo ningún punto de vista se podrá considerar que ella incurrió en un
incumplimiento grave o flagrante a su deber de protección y seguridad.

Por otra parte, en el evento de determinarse judicialmente que a mi representada le


cabe algún grado de responsabilidad en los hechos en que se funda la presente acción
indemnizatoria –previa prueba de los hechos mismos y la relación de causalidad-, el
demandante tiene derecho a una compensación de los perjuicios pero en ningún caso a un
enriquecimiento como se pretende de contrario.

En tal sentido, para la determinación del “quantum” del daño, resulta relevante
analizar la “gravedad” de las consecuencias de la lesión que refiere en su demanda. Así,
resulta relevante considerar que su afección no supone ninguna declaración de
discapacidad respecto del demandante, de modo que no ha se ha disminuido de manera
permanente su capacidad de trabajo ni afectado su calidad de vida.

Por otra parte, la doctrina y jurisprudencia han establecido que la cuantificación del
daño moral es una cuestión privativa del tribunal que debe en todo caso proceder con
prudencia, pero sus causas deben ser legalmente acreditadas por quien la reclama,
cuidando en todo momento que no sea utilizado como una pena punitiva y que no llegue a
constituir un enriquecimiento injusto de la víctima del daño.

En lo que respecta a la necesidad de acreditación del daño, el profesor Fernando


Fueyo L. ha señalado que “es preciso remarcar insistentemente que todo daño debe
probarse, sea patrimonial, sea extramatrimonial. El método y el objeto que recae la
prueba y su extensión serán diferentes según la clase de daño; pero este es una cuestión
aparte y no se hace excusable la prueba que ha de rendirse en todo caso.” Agrega que “la
necesidad de insistir en lo expresado nace del hecho muy corriente de encontrarnos con la
frase siguiente: “el daño moral no requiere prueba, se presume.”
Igual criterio ha adoptado nuestro máximo tribunal, el cual en sentencia de
reemplazo de 16 de junio de 2009 resolvió “Que, en lo concerniente al daño moral
demandado, constituido por diversas aflicciones que se detallan en la demanda, respecto
de cada uno de los actores personas naturales, ello no se encuentra demostrado, por no
haberse rendido prueba alguna tendiente a probar tanto su existencia como la debida
relación de causalidad con el accidente sufrido, lo que conduce a su rechazo, teniendo,
además, en consideración que si bien los tribunales pueden regular prudencialmente su
monto, ello no releva a la parte que dice sufrirlo de su obligación legal de probarlo.” 5

Por último, es importante reiterar que las causas que habrían originado el supuesto
daño moral reclamado, deberán ser convenientemente acreditadas por quien lo reclama y
sostiene haberlo sufrido.

IV. DEFENSA NEGATIVA, LA DEMANDA DE INDEMNIZACIÓN POR


ENFERMEDAD PROFESIONAL DEBERÁ SER RECHAZADAS, POR NO
SER EFECTIVOS LOS HECHOS EN QUE SE FUNDA

Que, por el presente acto, niego, controvierto, y discuto todas y cada una de las
aseveraciones contenidas en la denuncia y demanda interpuesta en estos autos, salvo
aquellas que expresamente reconozco en esta presentación, lo cual unido a los antecedentes
de hecho y fundamentos de derecho que sirven de base a las excepciones o defensas que mi
representada formulará, conducen – necesariamente – al rechazo, en todas sus partes, de la
demanda de autos, con expresa condenación en costas.

POR TANTO, conforme a lo expuesto, normas legales citadas y demás aplicables en la


especie,

5
Corte de Temuco, Rol Nº 1623-2001. La Excma. Corte Suprema declaró desierto el recurso de
casación Rol Nº 1.557-2003 deducido en contra del primer fallo.
SOLICITO A S.S., tener por contestada, en tiempo y forma, demanda de indemnización
del daño moral por enfermedad profesional, presentada en contra de mi representada, y, en
definitiva, rechazarla en todas sus partes declarando:

1. Que se rechaza la demanda de indemnización de perjuicios por enfermedad


profesional al no darse los presupuestos de responsabilidad del empleador.
2. En subsidio de lo anterior, que se rechaza la demanda de indemnización de
perjuicios por enfermedad profesional al cumplir el empleador con su obligación de
seguridad respecto del actor.
3. Que nada se adeuda por concepto de reajustes, intereses, ni costas.
4. Que se condena en costas a la parte demandante.

PRIMER OTROSÍ: Solicito a S.S. que, de conformidad a lo dispuesto en el artículo 442


del Código del Trabajo, las resoluciones dictadas en la presente causa sean remitidas a las
siguientes casillas de correo electrónico: notificaciones@safeabogados.cl y
gdiaz@safeabogados.cl.

SEGUNDO OTROSÍ: Sírvase S.S. tener por acompañada copia de escritura pública en la
que consta el mandato judicial amplio otorgado al suscrito, acreditando mi personería, para
los fines del presente juicio.

TERCER OTROSÍ: Sírvase S.S. tener presente que, en mi calidad de abogado habilitado
para el ejercicio de la profesión, domiciliada para estos efectos en Avenida Vitacura 2269,
oficina 1201, de la ciudad de Santiago, y en virtud del documento acompañado en el
segundo otrosí de esta presentación, asumiré personalmente el patrocinio y poder en esta
causa, en representación de la demandada ASOCIACIÓN CHILENA DE SEGURIDAD.

CUARTO OTROSÍ: Solicito a S.S. tener presente que vengo en delegar el poder con que
actúo en estos autos, en virtud de lo antes señalado, en los abogados habilitados para el
ejercicio de la profesión, don GONZALO IGNACIO DÍAZ SALVO, RUT: 16.323.571-4,
y doña DANIELA PAZ SÁNCHEZ VIDAL, RUT: 19.080.399-6, ambos de mi mismo
domicilio y con la misma forma de notificación, con las facultades de ambos incisos del
artículo 7° del Código de Procedimiento Civil, que se dan por íntegramente reproducidos,
con quienes podré actuar conjunta o separada e indistintamente en estos autos, y que firman
electrónicamente de manera simple en señal de aceptación.

QUINTO OTROSÍ: Solicito a S.S. que autorice a esta parte a comparecer de manera
remota por videoconferencia a la audiencia preparatoria y a la posterior audiencia de juicio
a ser fijada en estos autos, para lo cual se señalan los siguientes datos de contacto:

Correo electrónico: gdiaz@safeabogados.cl


Teléfono celular: +56 9 9343 8444

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