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Módulo 1: La Ética, origen del concepto

IN TR ODUCCIÓN AL MÓDULO

Introducción

UN IDAD 1: IN TR ODUCCIÓN A LA ÉTICA

Introducción a la unidad

Tema 1: Introducción a la Ética

UN IDAD 2: DIFER EN TES CÓDIGOS DE ÉTICA

Introducción a la unidad

Tema 1: Código de ética profesional de la provincia de Mendoza

Tema 2: Código de ética profesional de la provincia de Buenos Aires

Tema 3: Código de ética profesional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Tema 4: Código de ética


Tema 5: Reglamento del tribunal arbitral de ética profesional

Tema 6: Enfoques de la ética

UN IDAD 3: IMPOR TAN CIA DE LAS AUTOR IZACION ES. MODELOS

Introducción a la unidad

Tema 1: Modelos de autorizaciones

CIER R E DEL MÓDULO

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1 13

Introducción

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En este módulo se desarrollará el origen del concepto de Ética.

Además, se abordará cuál es el rol de los colegios profesionales, la autorregulación de la actividad


profesional, la diferencia entre Ética y Moral y entre Deontología y Ética profesional.

Objetivos del módulo


Identificar el rol de los colegios profesionales considerando la autorregulación profesional y la
diferencia entre Ética, Deontología y Moral.

Contenidos del módulo

Unidad 1- Introducción a la Ética

1.1 Introducción a la Ética

Unidad 2- Diferentes Códigos de Ética

2.1 Código de ética profesional de la provincia de Mendoza

2.2 Código de ética profesional de la provincia de Buenos Aires

2.3 Código de ética profesional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

2.4 Código de ética

2.5 Reglamento del tribunal arbitral de ética profesional

2.6 Enfoques de la ética

Unidad 3- Importancia de las Autorizaciones. Modelos

3.1 Modelos de autorizaciones.


2 13

Introducción a la unidad

A lo largo de la historia ha habido diversas maneras de entender la ética y distintas propuestas morales
orientadoras de la vida humana. Es posible decir que la Ética es una parte de la Filosofía Práctica que se
ocupa del hecho moral y de los problemas filosóficos que nacen de la conducta humana. La ética se dedica
al estudio de los actos humanos, pero aquellos que se realizan por la voluntad y libertad absoluta, de la
persona. Todo acto humano que no se realice por medio de la voluntad de la persona y que esté ausente de
libertad, no forma parte del campo de estudio de la ética. La ética, por tanto, no inventa la vida moral, sino
que reflexiona sobre ella.
Desde la perspectiva del discurso moral existe la presunción, además, de que el ser humano es en cierto
modo libre. Esta consideración deja abierto el campo de posibilidades de actuación de los seres humanos.
En el ejercicio de esa libertad se producen conflictos que constituyen la clave de la vida moral y sobre los

que la ética, como reflexión teórica, trata de dar luz, para encauzar adecuadamente la praxis, la acción
humana. La propia discusión de una ética profesional ya implica la idea de la existencia de un código moral
colectivo con un cierto grado de intersubjetividad y con un carácter vinculante entre sus miembros, y no solo
un mero conjunto de normas apelativas a la intuición, a la emoción o al extremo del relativismo de la moral

individual. Las normas deontológicas son incomprensibles sin la referencia al contexto o grupo social en el
que son obligatorias. La obligación se circunscribe a ese grupo, fuera del cual pierden la obligatoriedad.

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3 13

Tema 1: Introducción a la Ética

¿Qué proporciona la Ética?

La ética es la rama del saber que se ocupa del estudio de las acciones morales de los individuos y de los
grupos, así como de las reglas y normas que rigen ese comportamiento en una sociedad determinada. Por

tanto, la ética profesional es la parte de la ética que rige el comportamiento del individuo en su ejercicio
profesional. Sin duda estamos ante una de las ramas más diversificadas de la ética. Por ejemplo, para los
administradores de empresas, no existe un código ético básico. Por tanto, corresponde a las empresas
definir sus propios códigos de conducta.

Ética profesional

Juan de Dios Apodaca presenta las bases de la actuación profesional y empresarial regida por principios
éticos.
ETICA PROFESIONAL

NoticiasYa San Diego. (2012). Ética profesional. Recuperado el 28 diciembre de 2020 de: https://www.youtube.com/watch?

v=_Rx8TOJlETA&ab_channel=NoticiasYaSanDiego

Origen del concepto

El término deontología procede del griego: to deon (lo conveniente, lo debido) y logía (conocimiento,
estudio…); lo que significa, en términos generales, el estudio o la ciencia de lo debido. El objeto de estudio de
la Deontología son los fundamentos del deber y las normas morales. El concepto de deontología fue
acuñado por Jeremías Bentham en su obra Deontología o ciencia de la moral, donde ofrece una visión
novedosa de esta disciplina.

Para Bentham, la deontología se aplica fundamentalmente al ámbito de la moral; es decir, a aquellas


conductas del hombre que no forman parte de las hipótesis formativas del derecho vigente, aquellas
acciones que no están sometidas al control de la legislación pública. Esto sugiere una de las intenciones de
la redacción de los códigos deontológicos: explicitar la dimensión estrictamente moral de una profesión,
aquellos comportamientos exigibles a unos profesionales, aunque no estén delimitados jurídicamente, o
quizá, por ello mismo.
La primera alusión al término deontología la hizo Bentham en su obra Science de la Morale (París, 1832). Con
ella quería dotar de un enfoque algo más liberal al concepto ética y convertir en un concepto laico el término,
hasta entonces religioso, moral. En otras palabras, pretendía lograr la fórmula kantiana, esquivando la carga

de subjetividad de la moral y la ética. En "Deontología o ciencia de la moral" busca el racionalismo, con un


mecanicismo casi matemático, con el que valorar los comportamientos por su utilidad. Sin embargo, el
intento de Bentham por cambiar el contenido de la moralidad por un concepto más “aséptico” y menos
valorativo, no logró esa transformación por el mero hecho de acuñar un nuevo término. Es decir, aún hoy,

cuando nos referimos al término deontología, seguimos relacionando esta con la ética y/o la moral.

Bentham considera que la base de la deontología es el utilitarismo, lo que significa que los actos de las
personas se consideran buenos o malos en función de la felicidad global que puedan generar. Según este
marco teórico, el fin de una acción debe ser conseguir la máxima felicidad para el mayor número de

personas. De este modo, toda acción que conduzca a ese fin, será aceptada como moralmente correcta.

¿Qué es aquello a lo que podemos denominar bien en sí o bien incondicional? En nuestro contexto
sociocultural actual, es la dignidad de cada persona, que debe ser admitida y garantizada jurídicamente y
defendida políticamente. La dignidad es aquello que debe constituir el núcleo principal de toda ética
filosófica y de toda deontología profesional que se precie.

Emmanuel Derieux sostuvo que, gracias a la deontología, la ética profesional adquiere un reconocimiento
público; y es que la moral individual se hace trascendente en el campo de la profesión. La deontología surge
como una disciplina que se ocupa de concretar normas en el ámbito profesional para alcanzar unos fines.

Como dice P. Barroso en el Diccionario de ciencias y técnicas de comunicación, “Ética es la ciencia

filosófico-normativo y teórico-práctica que estudia los aspectos individuales y sociales de la persona a tenor
de la moralidad de los actos humanos, bajo el prisma de la razón humana, teniendo siempre como fin el bien
honesto, la honestidad”. A partir de esta definición se deduce su:
Objeto (material y formal): Material - es el estudio de los seres en su totalidad . Formal - es el
aspecto particular que la filosofía estudia de los seres y que toma del objeto material. El objeto
formal material, por tanto, es el estudio de los seres por sus causas más universales o de sus
primeros principios.

Conocimiento (Ciencia): Aquello que se sabe de manera cierta y sus causas. Doctrina
ordenada que constituye una rama particular del saber humano. Disciplina filosófica. La ética
como disciplina filosófica intenta a través de métodos de análisis y experiencia propios de la
filosofía, elaborar los conceptos y argumentos para comprender la dimensión moral de la
persona.
La moral se puede justificar desde tres perspectivas: la Metaética (viendo qué son los juicios
morales como juicios de valor), la Ética normativa y mediante la propuesta de unas reglas
prácticas para la discusión, escapando del "todo vale".

Metaética: Con este término se designa al estudio sobre la significación, el sentido y la


evolución histórica de los conceptos éticos. En un principio se distinguen dos grandes grupos
de teorías: Las Cognoscitivistas o Descriptivistas (dicen que podemos conocer la ética o moral
en términos de conocimiento verdadero) y las No cognoscitivistas o no descriptivas (en las
que no cabe conocimiento propiamente dicho).

Dentro de las Descriptivistas, distinguimos las naturalistas (sostienen que los términos éticos
describen propiedades observables de las cosas); con el utilitarismo como ejemplo. Y, por otro
lado, las teorías no naturalistas (creen que los juicios de valor son verdaderos o falsos, pero
las características de las cosas no son observables por la experiencia); con el intuicionismo
como ejemplo.

Dentro de las teorías No Descriptivistas, podemos encontrar el Emotivismo (que sostiene que
con afirmaciones morales no expresamos conocimiento, sino emociones con las que
intentamos influir o incidir en las emociones y comportamientos de los demás); y el
Prescriptivismo (que enuncia que al hacer juicios morales no describimos las cosas "que son",
sino "las que deberían ser"; es decir, expresamos imperativos, enunciamos normas).

Ética normativa: Distinguimos las teorías Deontológicas y Teleológicas; incluyendo un tercer


grupo: la Ética de la virtud. A grandes rasgos, exponemos las principales diferencias. Las
Teorías Deontológicas, que tienen como concepto principal el "deber previamente establecido",
están inspiradas en Kant. Las Teorías Teleológicas se basan en las consecuencias, y su
corriente principal es el utilitarismo. Y, la Ética de la virtud se basa en las actitudes de las
personas, con la corriente de Aristóteles como base teórica. Podemos señalar una serie de
características que conforman la Ética de la Virtud según Aristóteles. Para Aristóteles, el orden
social en los modos de vida está directamente ligado con el orden natural de los mismos.
Aristóteles considera que, lo bueno es hacia lo que tienden las cosas de forma natural. Dicho
de otra forma, todo aquello que es natural es, según este autor, bueno. Sin embargo, esta teoría
no está libre de crítica. Es, precisamente, la absolutización de su postura la que genera más
desacuerdo, ya que no podemos probar, a ciencia cierta, que lo natural puro exista. Por otra
parte, muchas cosas de las que consideramos "naturales", nos vienen dadas por la cultura.
Además, no podemos olvidar el hecho de que la naturaleza evoluciona, no es estática, por lo
que si esta es susceptible de cambio, lo bueno también se vería afectado.

Propuesta intermedia: La vía intermedia se basaría en una idea prescriptivista y también en


una perspectiva deontologista. Pero esto no significa que sea incompatible con otros puntos
de vista. Es una propuesta teórica, a la par que práctica. Sus principales características serían:
un punto de vista moral, el diálogo, la racionalidad práctica y la coherencia y universalidad
(relacionadas con la idea de imparcialidad). Podemos señalar una serie de características que
conforman la deontología kantiana. Kant, al definir la deontología, hace referencia al deber y a
las obligaciones, no nos habla de una ética relacionada con el porvenir del hombre, de sus
objetivos o de sus aspiraciones en la vida, más bien, enfoca la ética a una ética del deber, la
cual establece pautas de comportamiento que se deben seguir o leyes que regulan a los
ciudadanos.

Se podría considerar como una ética independiente y formal si tenemos en cuenta que no ofrece
contenidos, no establece pautas para llevar una vida que se pueda considerar “buena" o “mala”. Mencionar,
por último, su implicación con el criterio de capacidad de universalización, que posibilita diferenciar entre
máximas de tipo moral y las que no lo son. Al igual que sucede con la teoría de Aristóteles, la teoría de Kant
también es objeto de crítica:

1 En primer lugar, a Kant se le puede criticar que, al relacionar la ética con cómo deben hacerse
las cosas, está universalizando el concepto, porque presupone que todos debemos entenderla
del mismo modo. No obstante, la ética está ligada a la moral, y esta también es particular a
cada persona. Por lo tanto, probablemente el deber, no es visto igual por todos

2 En segundo lugar, Kant establece cómo hay que actuar, pero no nos dice si eso es bueno o no.
La ética no se refiere sólo a la forma, sino también al fondo de las cosas.
3 Por último, Kant olvida por completo el sentimiento humano: según él tenemos que actuar en
base al deber y no en base a lo que de verdad queremos hacer. En este sentido, actuar
conforme al deber nos aleja de la felicidad.

Colegios Profesionales

Los Colegios Profesionales, tal como los define la ley, “son corporaciones de derecho público, amparadas
por la ley y reconocidas por el Estado, con personalidad jurídica propia y plena capacidad para el
cumplimiento de sus fines, entre los que se encuentra la ordenación del ejercicio de las profesiones”.
Además, son las corporaciones que elaboran los códigos deontológicos. Los códigos deontológicos
cumplen una triple función:

Fijar una serie de criterios de carácter científico-funcional para el ejercicio de la profesión, con
el objetivo de dar operatividad y eficacia a las actividades ejercidas en el ámbito cubierto por
las normas establecidas.

Refundir orientaciones éticas para el ejercicio de la profesión y plasmarlas en códigos de


deontología profesional.

La posibilidad de imponer sanciones disciplinarias a los colegiados que incumplan los


dictados de los códigos deontológicos. Esta función tiene la singularidad de conferir a éstos
relevancia jurídica estatal, lo que otorga a la deontología ciertas coincidencias con el Derecho
en lo que se refiere a la utilización de un procedimiento judicial. Una diferencia importante entre
la deontología profesional y el derecho reside en el origen de estos dos órdenes normativos
reguladores del ejercicio de una profesión. La fuente del derecho es el poder legislativo del
Estado -que emana del ejercicio de la Soberanía Popular-, mientras que el origen de la
deontología profesional no es "estatal", sino que emana del propio colectivo profesional, y
desde una labor de autorregulación. En casos excepcionales, la iniciativa de un código
deontológico puede partir del Estado o de una entidad supraestatal, como el es caso
paradigmático del Código deontológico de los periodistas del Consejo de Europa, aunque es
una condición necesaria que el colectivo profesional lo incorpore a su actividad y ejerza una
labor de autorregulación. Sin estas dos condiciones, este código normativo se convertiría en
derecho y no en deontología profesional. Por lo tanto, no es necesariamente excluyente de la
deontología profesional un código de origen externo a la propia profesión, si pasa por el filtro de
la autorregulación. En el caso de las profesiones que requieren colegiación profesional, como
la psicología, abogacía y la medicina, existe una institucionalización de la sanción. Sin
embargo, hay profesiones como el periodismo, que se ejercen sin colegiación obligatoria. En
estos casos, el incumplimiento de las normas deontológicas lleva aparejada una sanción
similar a la que corresponde a la vulneración de las normas morales: mala imagen pública,
reproche, expulsión del grupo, etc. Esto las diferencias de las profesiones de colegiación
obligatoria, caracterizadas por la institucionalización de la sanción. Pero no implica falta de
gravedad. Un profesional puede considerar que una sanción por infracción del código de
deontología profesional tiene más importancia que una sanción administrativa. Retomando la
idea de que la deontología profesional es uno de los órdenes reguladores del ejercicio de una
profesión, en una situación intermedia entre el derecho y la moral, es necesario hacer una
serie de precisiones. Las normas de la deontología profesional, aún sentidas como vinculantes
entre los miembros del colectivo, se alejan del carácter coercitivo del derecho. El derecho es
siempre coactivo, y la deontología profesional puede o no imponer sanciones y, en el caso de
aplicarse, son menos graves que las impuestas por el derecho. La sanción más grave que
puede imponer la deontología profesional es la exclusión de la profesión. Por otro lado, las
sanciones de la deontología profesional en aquellas profesiones que no exigen para su
ejercicio la colegiación obligatoria son sanciones sociales difusas; es decir, que aparte de no
llegar al grado de gravedad de la sanción jurídica, no tienen por qué estar necesariamente
institucionalizadas. Un ejemplo de sanciones sociales difusas -en este sentido de
informalidad, cercanas a la moral- emitidas por la deontología puede ser la consideración de
exclusión del colectivo profesional de un miembro, sin llegar esta a ser una sanción no
formalizada. No obstante, la deontología profesional tiene un mayor grado de
institucionalización que la moral general, de tal modo que, para hablar de deontología
profesional, es necesario un grado de institucionalización normativa -inferior a la del derecho
pero superior a la de la moral. La moral, aunque es de carácter social, tiene un componente
último que es individual, mientras que la instancia última de la deontología profesional es
colectiva, común a todo el grupo profesional. Igual que se da el conflicto entre moral y derecho,
cabe la confrontación del individuo con la deontología profesional a la que está sometido.

Autorregulación

La deontología es uno de los tres órdenes normativos que regulan el ejercicio de las profesiones, junto al
Derecho y la moral. Cabe señalar que las normas deontológicas se encuentran a medio camino entre los
otros dos órdenes normativos. Una característica fundamental de la deontología profesional es que tiene un
fuerte componente de autorregulación, entendida en un sentido colectivo. Se trata de una interiorización de
las normas propias de la profesión. Se diferenciaría del Derecho en que este es creado por el Estado, y de la
moral en que la deontología tiene un carácter colectivo, no se basa en los principios individuales. Otra
diferencia clave frente al Derecho, es que este tiene un marcado carácter coactivo, impone sanciones al
incumplimiento de sus normas. La deontología, por su parte, puede o no incluir sanciones, y siempre serán
menos graves que las relacionadas con el Derecho (surgidas de instituciones jurídicas).

No obstante, la deontología puede institucionalizarse a través de los Códigos Deontológicos, la colegiación


(Instrumentos o mecanismos que dotan de más efectividad a la deontología), pero siempre presenta una
institucionalización mucho menor a la del Derecho. Las normas del Derecho son "ajenas" al mismo, junto al
frente extremo, mientras que lo característico de la deontología profesional es la autorregulación. Los
profesionales son creadores, sujetos y objetos de las normas deontológicas de su profesión
correspondiente. Participan (a través de sus asociaciones, por ejemplo) en la creación de los códigos
deontológicos que, a su vez, deberán aplicar y cumplir. La autorregulación es necesaria porque delimita
campos de actuación, alerta sobre conductas alejadas del bien común y puede invitar al profesional a dirigir

sus acciones por el fomento de valores que promuevan una vida más humana.

Objetivos

Todo profesional está y debe estar sometido a controles sociales más o menos rigurosos que permitan

exigirle responsabilidades de muy diversa índole en relación con sus actos, de ahí la necesidad de
establecer unos principios éticos. Independientemente de la propia conciencia, que debiera ser quién más
rigiera el cumplimiento de los códigos morales, existe la figura de los colegios profesionales para mantener,
promover y defender la deontología.

Estos vigilan el cumplimiento de determinados niveles de exigencia, de competencia y de calidad en el


desempeño del trabajo de sus colegiados. El Estado, al convertir a los colegios profesionales en
corporaciones a través de mecanismos legales, propicia el modo de mantener la deontología profesional.
Les encarga funciones públicas y les dota de la potestad de imponer una determinada disciplina a todos los
profesionales pertenecientes a este colectivo. Para que se pueda pedir responsabilidad por actuaciones
profesionales se precisan dos requisitos: la independencia y la libertad.
El profesional debe ser independiente en el momento de tomar decisiones y debe ser enteramente libre de
ejecutarlas. La deontología es de sumo interés para el mundo profesional, y en concreto, para profesiones
que comportan una elevada responsabilidad social (médicos, abogados, docentes, psicólogos, periodistas).

Esa deontología busca un equilibrio entre un determinado estilo de vida moral (lo que antes denominábamos
êthos o carácter moral) y un alto nivel de profesionalidad técnico-científica. Esta doble dimensión ha de
tratarse con armonía y equilibrio para una mayor dignificación de cualquier actividad laboral.

Ética y moral

Estos dos términos proceden uno del griego,<êthos> (=carácter), y otro del latín, (=costumbre). Ambos
tienen la misma raíz semántica y, por tanto, la misma significación original. Por ello Ética y Moral,
etimológicamente, se identifican y se definen como la "ciencia de las costumbres". Sin embargo, con el
tiempo ambos vocablos han evolucionado hacia significaciones distintas.

El concepto de ética y el de moral están sujetos a diferentes usos dependiendo de cada autor, época o
corriente filosófica. Por este motivo es necesario identificar las características de ambos términos para
poder establecer las distinciones y semejanzas pertinentes.

La moral hace referencia a todas aquellas normas de conducta que son impuestas por la sociedad, se
transmiten de generación en generación, evolucionan a lo largo del tiempo y poseen fuertes diferencias con
respecto a las normas de otra sociedad y de otra época histórica. El fin último que persiguen estas reglas
morales es orientar la conducta de los integrantes de esa sociedad.

Por su parte, la ética es el hecho real que se da en la mentalidad de algunas personas, es un conjunto de
normas, principios y razones que un sujeto ha realizado y establecido como una línea directriz de su propia
conducta. En ambos casos se tratan de normas, de percepciones, y de "deber ser". Sin embargo, moral y
ética presentan ciertas diferencias.

Moral Ética
Nace en el seno de una sociedad y, por tanto, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada
uno de sus integrantes. Surge en la interioridad de una persona, como resultado de su propia reflexión y su
propia elección. Pueden coincidir o no con la moral recibida. Actúa en la conducta desde el exterior o desde
el inconsciente. Influye en la conducta de una persona de forma consciente y voluntaria. Ejerce presión
externa y destaca su aspecto coercitivo, impositivo y punitivo. Destaca la presión del valor captado y
apreciado internamente como tal. El fundamento de la norma ética es el valor, no el valor impuesto desde el
exterior, sino el descubierto internamente en la reflexión de un sujeto. Por tanto, podemos afirmar que existen

tres niveles de diferenciación:

1 El primer nivel reside en la Moral, es decir, en las normas de origen externo que condicionan la
mentalidad del individuo.

2 El segundo nivel en la ética conceptual, entendida como el conjunto de normas de origen


interno, personal y autónomo.

3 El tercer nivel es la Ética axiológica como conjunto de normas originadas en una persona dada
una reflexión previa sobre ciertos valores.

Mientras que la Ética se apoya en la razón y depende de la filosofía; la Moral se apoya en las costumbres y la
conforman un conjunto de elementos normativos, que la sociedad acepta como válidos.

Deontología y Ética profesional

Estos dos términos suelen usarse como sinónimos, pero no lo son. Es importante destacar las principales
diferencias entre ellos:

La deontología profesional está orientada al deber, mientras que la ética profesional está orienta al
bien, a lo bueno.

La deontología profesional está recogida en normas y códigos deontológicos, la ética profesional no


se encuentra recogida en normas ni en códigos deontológicos, está relacionada con lo que piensa el
propio individuo: conciencia individual/profesional.

La deontología profesional está constituida por las normas y códigos mínimos aprobados por los
profesionales de un determinado colectivo profesional (por ejemplo: periodistas, médicos, abogados,
ingenieros, etc.), mientras que no es exigible a los profesionales de un determinado colectivo.

La deontología profesional se ubica entre la moral y el derecho, la ética profesional es parte de la ética
aplicada.

Una de las diferencias cuando hablamos de "ética" y "deontología" es que la primera hace directamente
referencia a la conciencia personal, mientras que la segunda adopta una función de modelo de actuación en
el área de una colectividad. Por ello, con la concreción y diseño de códigos deontológicos, además de
autorregular esta profesión, se invita al seguimiento de un camino muy concreto y a la formación ética de los
comunicadores. De forma teórica, podríamos diferenciar dos grandes grupos: la ética social y la ética
individual. Dentro de la ética individual se diferencia, también, una ética interpersonal que es la que rige el
comportamiento que tenemos en relación a otros individuos. Aquí se puede situar la ética profesional, ya que

rige el comportamiento del profesional en su actividad laboral. Los principios que rigen la profesión se
obtienen a través de métodos similares a los de la ética general: dialógico, inductivo y deductivo. Para
conocer el fundamento ético y moral de un código ético, se requiere el estudio de la actividad profesional en
sí misma y no es suficiente la labor de un filósofo que desconozca la profesión.

La ética de las profesiones se mueve en el nivel intermedio de las éticas específicas o “aplicadas”. El
profesional se juega en el ejercicio de su profesión no solo ser un buen o mal profesional, sino también su
ser ético. No acaba de ser considerada una persona éticamente aceptable quien en todos los ámbitos
actuase bien y cumpliese con sus deberes menos en el ejercicio de sus responsabilidades profesionales.

La ética general de las profesiones se plantea en términos de principios: el principio de beneficencia, el


principio de autonomía, el principio de justicia y el principio de no maleficencia. El deontologismo plantea los
temas éticos en términos de normas y deberes. Los principios se distinguen de las normas por ser más
genéricos que estas. Los principios ponen ante los ojos los grandes temas y valores del vivir y del actuar.
Las normas aplican los principios a situaciones más o menos concretas, más o menos genéricas. Las
normas suelen hacer referencia a algún tipo de circunstancia, aunque sea en términos genéricos. Pero
también los principios se hacen inteligibles cuando adquieren concreción normativa y hacen referencia a las
situaciones en las que se invocan y se aplican. En términos generales, un principio enuncia un valor o meta
valiosa. Las normas, en cambio, intentando realizar el principio bajo el que se subsumen, dicen cómo debe
aplicarse un principio en determinadas situaciones.

Tanto las normas como los principios son universales aun cuando el ámbito de aplicación de los principios

sea más amplio y general que las normas específicas que caen bajo dicho principio. Desde la perspectiva de
la ética profesional, el primer criterio para juzgar las actuaciones profesionales será si se logra y cómo se
logra realizar esos bienes y proporcionar esos servicios (principio de beneficencia). Como toda actuación
profesional tiene como destinatario a otras personas, tratar a las personas como tales personas, respetando
su dignidad, autonomía y derechos sería el segundo criterio (principio de autonomía). Las actuaciones
profesionales se llevan a cabo en un ámbito social, con demandas múltiples que hay que jerarquizar y
recursos más o menos limitados que hay que administrar con criterios de justicia (principio de justicia). Y, en
todo caso, habrá que evitar causar daño, no perjudicar a nadie que pueda quedar implicado o afectado por
una actuación profesional (principio de no maleficencia).

La costumbre y la responsabilidad profesional

La costumbre son normas que crean una sociedad y que le dan un hecho jurídico palpable. Tienen, al igual
que ocurre con las leyes, consecuencias cuando son violadas. El profesional debe regirse por su código de
ética propio, pero también tiene que tener en cuenta un marco de costumbre. La gran mayoría de los autores
coinciden al señalar que el fundamento de la responsabilidad es la libertad de la voluntad. El sentimiento de
responsabilidad también se puede ir desarrollando a lo largo de la trayectoria vital y profesional de una
persona. Una profesión cualquiera debe tener un periodo de aprendizaje, una preparación previa,

especializada y casi siempre formal, que se debe completar con una formación permanente que se
completa con el paso del tiempo y la vivencia de distintas situaciones en la vida profesional a las que
enfrentarse.
4 13

Introducción a la unidad

Los códigos de ética son los que regulan la actividad profesional de los Corredores y Martilleros Públicos de
acuerdo a su jurisdicción.

Veremos diferentes Códigos de Ética para poder conocerlos y analizarlos.

Código de ética Profesional del Martillero Público y Corredor de los colegios de la Provincia de Mendoza, de
la Provincia de Buenos Aires, de Corredores, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y de Código de Ética,
reglamento de Tribunal Arbitral de Ética Profesional de C. R. C. I. de Capital Federal.

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5 13

Tema 1: Código de ética profesional de la provincia


de Mendoza

Actividad Profesional legislada por Leyes: 3043 – 20.266 – 25.028


incorporadas al Código de Comercio de la Nación Argentina AÑO - 2012
El Colegio de Martilleros Públicos y Corredores de Comercio de la Provincia de Mendoza, de acuerdo a su
norma reglamentaria Provincial Ley N.º 3043, en su art. 29º, establece el funcionamiento de la “Comisión de
Ética Profesional, y la aplicación del Código de Ética Profesional, sobre la actividad Profesional y las
personas que la ejercen”. Por lo cual, este organismo profesional, mediante su Comisión Directiva,
presentan ante la Dirección de Personas Jurídicas, el “Código de Ética Profesional”, de aplicación, que regirá

los actos de aquellos que se encuentren en condiciones legales de ejercer dicha profesión de acuerdo a las
leyes Nacionales, N.º 20.266 – 25.028 y Provincial N.º 3043.-

CODIGO DE ÉTICA PROFESIONAL PARA MARTILLEROS PÚBLICOS Y


CORREDORES DE COMERCIO DE LA PROVINCIA DE MENDOZA

“El sentimiento de la responsabilidad profesional, es un elemento interno que anima elconjunto de reglas de

una profesión más bien que constituir una Regla Legal de esa Profesión.”

- JULIEN BONNECASE

No basta que las normas de Ética sean preexistentes para todo martillero que estime su dignidad,
ejercitantes rectamente su conducta y proceda con toda la conciencia de su responsabilidad profesional. No
basta que ellas de estricta substancia moral estén en todos los labios, o sean solamente la expresión
doctrinaria de principios básicos que regulen y saneen en lo que fuere posible el ambiente profesional, sino
que es necesario para hacerlas más efectivas y sentidas, que se exterioricen o concreten en fórmulas

estrictas que sirvan de postulado o de guía en el desenvolvimiento de la vida profesional y social. De aquí la
conveniencia de reunirlas en un grupo o conjunto coordinado o metódico, que a la par que trasunte un estado
de conciencia colectiva, aquí late con su simple lectura la conducta de unos, sirva de estímulo en la práctica
profesional de los otros y delimite el radio de acción en que debe modelarse la probidad de todos.

Sección primera

NORMAS GENERALES

Todo profesional, por el mero hecho de serlo, tiene una obligación moral en el desempeño de su actividad.
Ella lo obliga a conducirse de conformidad con principios éticos inmutables, a ser moralmente responsable
de aquellos actos que no se sancionan por normas jurídicas, pero que responden a principios de honestidad
y corrección de orden supremo y permanente, y a seguir su verdadera vocación sin inferiorizarse o
subalternizarse por móviles mezquinos y afanes materiales.

1. Apartándose de la denominación que la función le otorgue, será consiente del rol que asume, por el hecho
de servirse de la sociedad a que pertenece, como institución intermedia entre el hombre y ella. La esencia de
su deber profesional será consagrarse enteramente a la defensa de los intereses de sus clientes,
orientándoles y aconsejándoles, demostrando capacidad, información, a la vez honradez, gentileza y
respeto, de forma tal que su acción inspire, no solo solución al problema particular confiado, sino que sirva
como instrumento generador de una actividad puesta al servicio del bien común y de la economía en general.

2. Debe actuar con irreprochable dignidad, no solo en el ejercicio de su profesión, sino también en su vida
privada. Llamado a apreciar y a veces a defender los intereses de otros, ejerce un ministerio que no puede
desempeñar con autoridad sino a condición de ser él mismo respetable. En suma, su conducta profesional o
privada no debe jamás infringir las normas del honor y de la delicadeza que caracterizan al hombre de bien.

3. El cumplimiento de las obligaciones legales reglamentarias de su profesión, sus costumbres y


modalidades, deben fundarse en normas morales y no solo en la coactividad de ley. Su deber es, también,
combatir por todos los medios lícitos, la conducta censurable de funcionarios y colegas, denunciándoles si
fuere necesario ante las autoridades competentes.

4. PROBIDAD. La probidad que se le exige no importa tan solo corrección desde el punto de vista pecuniario;
requiere además lealtad personal, veracidad y buena fe. Así, por ejemplo, no debe aconsejar ningún acto que
por su conciencia no sea conveniente para sus clientes, formular afirmaciones o negociaciones inexactas,
efectuar en sus escritos citas tendenciosamente incompletas, aproximativas o contrarias a la verdad,
retener indebidamente documentos o bienes que no sean de su pertenencia.

5. DESINTERÉS. El desinterés que debe caracterizarlo no consiste en el desprecio del provecho pecuniario,
sino en el cuidado de que la perspectiva de tal provecho no sea nunca determinante de ninguno de sus
actos. La satisfacción del deber cumplido es el mayor premio y estímulo a que puede aspirar. Debe defender
su derecho a la digna retribución de su trabajo, cumpliendo y haciendo cumplir las escalas arancelarias,
teniendo presente siempre que el provecho es un accesorio del fin, y no debe constituir el móvil
determinante de su ejercicio.

6. DIGNIDAD DE VIDA PRIVADA. En su vida privada debe eludir cuanto pueda afectar su independencia
económica, comprometer su decoro o disminuir, aunque sea en mínima medida, la consideración pública
que debe merecer. Debe evitar persecuciones judiciales o procedimientos precautorios, pues la repetición
de tales medidas revelaría un desorden incompatible con su función profesional. Debe abstenerse de
evacuar consultas, o conversaciones en lugares públicos, sobre temas inherentes a su cometido. En suma,
tratar de conducirse con el máximo rigor moral, para asegurarse la mayor estimación pública.

7. RESPETO A LA LEY. Es deber primordial respetar y hacer respetar la ley a las autoridades públicas. Deben

cumplir estrictamente las disposiciones fiscales que graven su profesión, pagando en oportunidad los
derechos que corresponda.

8. NOMBRAMIENTO DE OFICIO. Son deberes ineludibles de los profesionales la aceptación de los


nombramientos de oficio. Las obligaciones que de los mismos surjan son de tal modo inherente a la
profesión que debe computarse su incumplimiento como falta grave, cuando no mediaren causas
verdaderas y suficientes de excusa.

9. ESTILO. En las expresiones verbales y escritas debe usar la moderación y energía adecuadas, tratando de

decir lo necesario, sin exagerar las condiciones de los bienes, de manera que puedan inducir a engaño a
terceros interesados.

10. SECRETO PROFESIONAL. El secreto profesional constituye un derecho y un deber del profesional. Es
hacia sus clientes un deber, de cuyo cumplimiento ni ellos mismo pueden eximirle; es un derecho del
martillero ante la Justicia y poderes públicos, pues no podría escuchar expresiones confidenciales si
supiese que puede ser obligado a revelarlas. Llamado a declarar como testigo, el martillero debe concurrir a
la citación; luego en la audiencia procederá con absoluta libertad de criterio, negándose, si así lo estima, a
contestar preguntas cuyas respuestas sean, a su juicio, lesivas del secreto profesional.

11. ALCANCE Y CONCEPTO. La obligación del secreto se extiende a las confidencias efectuadas por
terceros en razón de su ministerio. Debe guardar reserva acera de las conversaciones o confidencias
mantenidas con sus clientes, sobre las motivaciones de su cometido, como también los hechos que
llegaren a su conocimiento por colegas o terceros. El secreto cubre también las confidencias intempestivas
de los colegas.

12. EXTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN DE GUARDAR SECRETO. La obligación de guardar secreto cede ante la
necesidad de la defensa personal del profesional cuando sea objeto de acusaciones por parte de sus
clientes. Puede revelar entonces lo que le sea indispensable para su defensa, en la medida que su
conciencia se lo aconseje.

13. EJERCICIO PROFESIONAL DE LA PROFESIÓN. No debe permitir el uso de su nombre o crédito


profesional, para facilitar, hacer pasible o encubrir el ejercicio de la profesión por quienes no estén
legalmente habilitados para hacerlo. La asociación con terceros, cualquiera sea la forma legal que adopte,
con el propósito ostensible o implícito de aprovechar su influencia para conseguir asuntos o ventas, será
considerada falta grave, atentatoria de la dignidad profesional y contraria a los principios morales
fundamentales que sustentan y regulan el ejercicio de la profesión. Es responsable de los errores y
omisiones que de sus actos surjan consecuentemente, y deberá ofrecer espontáneamente el resarcimiento
de los daños que, con motivo de ello, su cliente sufriera.
14. INCOMPATIBILIDADES. Debe respetar escrupulosamente las disposiciones legales que establecen las
incompatibilidades de la profesión, absteniéndose en absoluto de ejercerla cuando se encuentre en alguno
de los casos previstos. Debe evitar en lo posible la acumulación al ejercicio de la profesión de cargo o

funciones que puedan comprometer su independencia, insumirle demasiado tiempo o resultar inconciliable
con el espíritu de su profesión. El que ocupare cargo político, caracterizará su acción por la cautela, mesura
y decoro de sus expresiones y actitudes.

15. PUBLICIDAD. Debe usar de la publicidad en forma decorosa y digna, acorde con la jerarquía de su

profesión. Debe abstenerse de realizar propaganda que en forma maliciosa exalte falsas virtudes o atributos
de los bienes encomendados a su ministerio, relacionando sus actos en forma directa o indirecta con los de
sus colegas. Debe ser justo y veraz al enunciar las calidades de los bienes sujetos a su mediación, no
aportando informes falsos, y proponer con claridad, exactitud y precisión sus negocios. Es recomendable el
no abuso de la publicidad.

16. OBLIGACIONES. Sin perjuicio de las establecidas legalmente, todo martillero y Corredor de Comercio,
está sujeto al cumplimiento de aquellas obligaciones no consagradas por texto expreso, pero que, de una
manera evidente, la costumbre, la ética y estética, las consideran implícitas e inherentes a la naturaleza

misma de la profesión. Es deber de los profesionales guardar para con los funcionarios el respeto y
consideración que emanan de su función. Actuantes como auxiliares de la justicia, prestarán su
colaboración más intensa y desinteresada, ajustando su cometido a las disposiciones legales vigentes,
conscientes de la jerarquía y seriedad que tal representación atribuye. Lejos de interpretar los conceptos
precedentes como sujeción o temor reverencial, es también obligación el denunciar, previa comprobación
formal de los hechos y frente a serios y causados motivos, toda irregularidad que comprueben. Las
obligaciones aquí establecidas no son excluyentes de otras que como tales surjan del presente.

Sección segunda

17. RELACIÓN CON SUS CLIENTES Y CON LOS COLEGAS. El cliente tiene derecho a aspirar del profesional
el máximo empeño y dedicación al ministerio encomendado. Pero es menester hacerles conocer que la
misión será cumplida dentro de las limitaciones impuestas por las leyes y este Código de Ética, haciendo
privar el sano juicio profesional a las pretensiones desmedidas de sus comitentes. De la aludida relación
surge el derecho y deber para el Martillero y Corredor de Comercio, de saber elegir sus clientes. Debe

además defender los intereses que le son confiados con toda lealtad y buena voluntad, dedicado a ello
todas sus energías y conocimientos. Sus funciones deben ser ejercidas personalmente, salvo expreso
consentimiento del cliente. Es su deber limitar sus gastos, sin perjudicar el éxito de su cometido, evitando
aquellos que sean excesivos o injustificados. Toda duda razonable debe ser comunicada a su cliente.

Cuando actúa como auxiliar de la justicia resulta obvio destacar su dedicación y premura, aunque el negocio
no resulte económicamente ponderable. Debe reflexionar aquí que su misión es servir a la sociedad de quien
él se sirve.

18. No deberá jamás hablar mal de sus colegas y solo manifestar su crítica frente a graves

irregularidades. Obtendrá y mantendrá su clientela en base a procedimientos decorosos, evitando


propaganda y participación no compatibles con la dignidad de la profesión. No será jamás competidor
desleal. La cordialidad será su meta para con los colegas, suministrando cuanto dato pueda ser útil a los
mismos. En los asuntos confiados a otros colegas, no intervendrá sin causa justificada, sin previo aviso a

aquellos y dejando siempre a salvo sus derechos. Percibirá la comisión pactada o que por Ley le
corresponda, con prescindencia del mayor precio obtenido, salvo justa causa de gratitud. Evitará tratar con
interesados en cuya representación actúa un colega, haciéndolo directamente cuando este lo autorice. Será
considerada falta grave el no cerrar sus oficinas en la fecha instituida,11 de octubre, como “Día del
Martillero Público y Corredor de Comercio”.

19. Los fondos o valores del cliente o colega que, por cualquier motivo, sean percibidos por el martillero,
deben ser inmediatamente entregados a aquellos o aplicados al objeto indicado por los mismos. La simple
demora en comunicar o restituir, es ya una falta grave contra el honor profesional.

20. Recomiéndese a los martilleros y Corredores, convengan sus honorarios, comisiones o gastos, con los

clientes o colegas antes de tomar su intervención, fijen asimismo la forma de pago. En caso de divergencia
en la apreciación de sus honorarios, Comisiones o Gastos, se plantee ella con el colega o con el cliente,
aconsejándose a los martilleros recabar siempre una estimación al Colegio de Martilleros y Corredores de
Comercio, a título ilustrativo.

21. Los martilleros deberán evitar los apremios por honorarios hasta donde sea compatible con su derecho
a percibir una retribución razonable con sus servicios. En caso de verse forzados a acudir a la vía judicial,
deberán hacerlo previa estimación dela escala arancelaria de acuerdo a lo pactado, aplicando su más
estricto convencimiento.

Sección tercera

APLICACIÓN E INTERPRETACIÓN DE ESAS NORMAS Y SU CUMPLIMIENTO

22. Es deber del martillero prestar su servicio personal para el mejor éxito de los fines del Colegio de la
Provincia. Los encargos y comisiones que se le confíen deben ser aceptados y cumplidos, excusándose
solo cuando pueda invocar causa justificada.

23. Las normas de Ética que se establecen no importan la negación de otras no expresadas y que puedan
resultar del ejercicio profesional, consiente y digno. No debe entenderse que permita todo cuanto no
prohíban expresamente, porque son tan solo directivas generales, impartidas, para los martilleros y
Corredores, que deseen sinceramente evitar errores de conducta o faltas contra la moral profesional. Parte

dela base de que exista en el Martillero una firme conciencia moral, sin la cual ella carecería de sentido y
eficacia.

24. Las normas de Ética se aplican a todo el ejercicio de las profesiones de Martillero y Corredor. Los
profesionales inscriptos en el Colegio de Martilleros Públicos y Corredores de Comercio de la Provincia de

Mendoza quedan obligados a su fiel cumplimiento. COLEGIO DE MARTILLEROS PÚBLICOS Y CORREDORES


DE COMERCIO DE LA PROVINCIA DE MENDOZA
6 13

Tema 2: Código de ética profesional de la provincia


de Buenos Aires

CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL PARA MARTILLEROS Y CORREDORES


PUBLICOS DE LA PROVINCIA DE BUENOSAIRES

El Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires, en Acuerdo General de Ministros, ha resuelto mediante el
Decreto registrado bajo el N.º 2.114, modificar el artículo 58º del Decreto Reglamentario N.º 11.791/65 de la
Ley 7.021 que norma el ejercicio profesional de Martilleros y Corredores en el Primer Estado Argentino.
Posibilita de esa manera que el proyecto de Código de Ética presentado oportunamente por el Colegio de
Martilleros de la Provincia pueda ser dictado por este Organismo en uso delas facultades que le confiere la

reforma de aquel artículo. Por tal causa, las autoridades del Consejo Superior del Colegio Profesional
resolvieron poner en práctica el mencionado texto a partir del 18 de junio del año 1971.

El Decreto de referencia dice:

CONSIDERANDO

Que de acuerdo con el artículo 49º inciso c) de la ley 7.021, es facultad exclusiva del Colegio de Martilleros y
Corredores Públicos de la Provincia dictar "un manual de ejercicio profesional";

Que el artículo 58º del Decreto Reglamentario N.º 11.791/65, reglamentario de la Ley 7.021, establece como
requisito final para la vigencia de un Código de Ética Profesional la pertinente aprobación del Poder Ejecutivo;

Que la norma citada precedentemente se encuentra en colisión con lo preceptuado por la ley que rige la
materia; Que se ha expedido favorablemente la Asesoría General de Gobierno;
Por ello:

EL GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES EN ACUERDO GENERAL DE MINISTROS DECRETA

Artículo 1º.- Sustituyese el artículo 58º del Decreto Reglamentario 11.791/65 de la Ley 7.021 por el

siguiente:

Artículo 58º.- El Consejo Superior proyectará el Código de Ética Profesional previsto en los artículos 18º
inciso i) y 49º inciso c) de la ley 7.021. Para ello requerirá de los Colegios Departamentales la confección de
los anteproyectos que servirán de base al que definitivamente se apruebe.

Artículo 2º.- Comuníquese, publíquese, dese al Registro y Boletín Oficial y archívese. La Plata, 28 de abril de
1971.

Firmado: HORACIO RIVARA, Gobernador de Buenos Aires JOSE DE SAN MARTIN, Ministro de Gobierno

"El sentimiento de la responsabilidad profesional, es un elemento interno que anima el conjunto de reglas de
una profesión más bien que constituir una Regla Legal de esa Profesión." - JULIEN BONNECASE.

No basta que las normas de Ética sean preexistentes para todo martillero que estime su dignidad, ejercite
rectamente su conducta y proceda con toda la conciencia de su responsabilidad profesional; no basta que
ellas -de estricta substancia moral- estén en todos los labios, o sean solamente la expresión doctrinaria de

principios básicos que regulen y saneen en lo que fuera posible el ambiente profesional, sino que es
necesario para hacerlas más efectivas y sentidas, que se exterioricen o concreten en fórmulas escritas que
sirvan de postulados o de guía en el desenvolvimiento ordinario de la vida profesional y social. De aquí la
conveniencia de reunirlas en un grupo o conjunto coordinado o metódico, que a la par que trasunte un estado
de conciencia colectiva aquilate con su simple lectura la conducta de unos, sirva de estímulo en la práctica
profesional de los otros y delimite el radio de acción en que debe modelarse la probidad de todos.
Sección primera

NORMAS GENERALES

Todo profesional, por el mero hecho de serlo, tiene una obligación moral en el desempeño de su actividad.
Ella lo obliga a conducirse de conformidad con principios éticos inmutables, a ser moralmente responsable
de aquellos actos que no se sancionan por normas jurídicas pero que repudian a principios de honestidad y
corrección de orden supremo y permanente, y a seguir su verdadera vocación sin interiorizarse o

subalternizarse por móviles mezquinos y afanes materiales.

1. Apartándose de la denominación que la función le otorgue, será consiente del rol que asume, por el hecho
de servirse de la sociedad a que pertenece, como institución intermedia entre el hombre y ella. La esencia de
su deber profesional será consagrarse enteramente a la defensa de los intereses de sus clientes,
orientándoles y aconsejándoles, demostrando capacidad, información, a la vez que honradez, gentileza y

respeto, de forma tal que su acción inspire, no sólo solución al problema particular confiado, sino que sirva
como instrumento generador de una actividad puesta al servicio del bien común y de la economía en general.

2. Debe actuar con irreprochable dignidad, no sólo en el ejercicio de su profesión, sino también en su vida
privada. Llamado a apreciar y a veces a defender los intereses de otros, ejerce un ministerio que no puede

desempeñar con autoridad sino a condición de ser él mismo respetable. En suma, su conducta profesional o
privada no debe jamás infringir las normas del honor y de la delicadeza que caracterizan al hombre de bien.

3. El cumplimiento de las obligaciones legales reglamentarias de su profesión, sus costumbres y


modalidades, deben fundarse en normas morales y no sólo en la coactividad de la ley. Su deber es también,

combatir por todos los medios lícitos, la conducta censurable de funcionarios y colegas, denunciándoles si
fuere necesario ante las autoridades competentes.

4. PROBIDAD. La probidad que se le exige no importa tan solo corrección desde el punto de vista pecuniario;
requiere además lealtad personal, veracidad y buena fe. Así, por ejemplo, no debe aconsejar ningún acto que
por su conciencia no sea conveniente para sus clientes, formular afirmaciones o negociaciones inexactas,
efectuar en sus escritos citas tendenciosamente incompletas, aproximativas o contrarias a la verdad,
retener indebidamente documentos o bienes que no sean de su pertenencia.

5. DESINTERES. El desinterés que debe caracterizarlo no consiste en el desprecio del provecho pecuniario,
sino en el cuidado de que la perspectiva de tal provecho no sea nunca determinante de ninguno de sus
actos. La satisfacción del deber cumplido es el mayor premio y estímulo a que puede aspirar. Debe defender
su derecho a la digna retribución de su trabajo, cumpliendo y haciendo cumplir las escalas arancelarias,

teniendo presente siempre que el provecho es un accesorio del fin, y no debe constituir el móvil
determinante de su ejercicio.

6. DIGNIDAD EN LA VIDA PRIVADA. En su vida privada debe eludir cuanto pueda afectar su independencia
económica, comprometer su decoro o disminuir, aunque sea en mínima medida, la consideración pública

que debe merecer. Debe evitar persecuciones judiciales o procedimientos precautorios, pues la repetición
de tales medidas revelaría un desorden incompatible con su función profesional. Debe abstenerse de
evacuar consultas, o conversaciones en lugares públicos, sobre temas inherentes a su cometido. En suma,
tratar de conducirse con el máximo rigor moral, para asegurarse la mayor estimación pública.

7. RESPETO A LA LEY. Es deber primordial respetar y hacer respetar la ley y a las autoridades públicas.
Deben cumplir estrictamente las disposiciones fiscales que graven su profesión, pagando en oportunidad
los derechos que corresponda.

8. NOMBRAMIENTO DE OFICIO. Son deberes ineludibles de los profesionales la aceptación de los


nombramientos de oficio. Las obligaciones que de los mismos surjan, son de tal modo inherentes a la

profesión que debe computarse su incumplimiento como falta grave, cuando no mediaren causas
verdaderas y suficientes de excusa.

9. ESTILO. En las expresiones verbales y escritas debe usar la moderación y energía adecuadas, tratando de
decir lo necesario, sin exagerar las condiciones de los bienes de manera que puedan inducir a engaño a

terceros interesados.

10. SECRETO PROFESIONAL. El secreto profesional constituye un derecho y un deber del profesional. Es
hacia sus clientes un deber, de cuyo cumplimiento ni ellos mismos pueden eximirle; es un derecho del
martillero ante la justicia y poderes públicos, pues no podría escuchar expresiones confidenciales si supiese
que puede ser obligado a revelarlas. Llamado a declarar como testigo, el martillero debe concurrir a la
citación; luego en la audiencia procederá con absoluta libertad de criterio, negándose si así lo estimare, a
contestar preguntas cuyas respuestas sean, a su juicio, lesivas del secreto profesional.

11. ALCANCE Y CONCEPTO. La obligación del secreto se extiende a las confidencias efectuadas por
terceros en razón de su ministerio. Debe guardar reserva acerca de las conversaciones o confidencias
mantenidas con sus clientes, sobre las motivaciones de su cometido, como también los hechos que
llegaren a su conocimiento por colegas o terceros. El secreto cubre también las confidencias intempestivas

de los colegas.

12. EXTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN DE GUARDAR SECRETO. La obligación de guardar secreto cede ante la
necesidad de la defensa personal del profesional cuando sea objeto de acusaciones por parte de su cliente.
Puede revelar entonces lo que le sea indispensable para su defensa, en la medida que su conciencia se lo
aconseje.

13. EJERCICIO PROFESIONAL DE LA PROFESIÓN. No debe permitir el uso de su nombre o crédito


profesional, para facilitar, hacer pasible o encubrir el ejercicio de la profesión por quienes no estén
legalmente habilitados para hacerlo. La asociación con terceros, cualquiera sea la forma legal que adopte,
con el propósito ostensible o implícito de aprovechar su influencia para conseguir asuntos o ventas, será
considerada falta grave atentatoria de la dignidad profesional y contraria a los principios morales
fundamentales que sustentan y regulan el ejercicio de la profesión. Es responsable de los errores y
omisiones que de sus actos surjan consecuentemente, y deberá ofrecer espontáneamente el resarcimiento
de los daños que, con motivo de ello, su cliente sufriera.

14. INCOMPATIBILIDADES. Debe respetar escrupulosamente las disposiciones legales que establecen las
incompatibilidades de la profesión, absteniéndose en absoluto de ejercerla cuando se encuentre en alguno
de los casos previstos. Debe evitar en lo posible la acumulación al ejercicio de la profesión de cargos o
funciones que puedan comprometer su independencia, insumirle demasiado tiempo o resultar inconciliable
con el espíritu de su profesión. El que ocupare cargos políticos, caracterizará su acción por la cautela,
mesura y decoro de sus expresiones y actitudes. Debe rehusar las designaciones de oficio que no se hagan
por sorteo, entendiéndose por tales las que efectuaren los magistrados sin previa propuesta departe.

15. PUBLICIDAD. Debe usar de la publicidad en forma decorosa y digna, acorde con la jerarquía de su
profesión. Debe abstenerse de realizar propaganda que en forma maliciosa exalte falsas virtudes o atributos
de los bienes encomendados a su ministerio, relacionando sus actos en forma directa o indirecta con los de
sus colegas. Debe ser justo y veraz al enunciar las calidades de los bienes sujetos a su mediación, no
aportando informes falsos, y proponer con claridad, exactitud y precisión sus negocios. Es recomendable el
no abuso de la publicidad. Lo expresado en el presente artículo debe ser observado sin perjuicio de lo
establecido en el artículo 58º inciso 23 de la ley 7.021.

16. OBLIGACIONES. Sin perjuicio de las establecidas legalmente, todo martillero está sujeto al cumplimiento
de aquellas obligaciones no consagradas por texto expreso, pero que, de una manera evidente la costumbre,
la ética y estética, las consideran implícitas e inherentes a la naturaleza misma de la profesión. Es deber de
los profesionales guardar para con los funcionarios el respeto y consideración que emanan de su función.
Actuantes como auxiliares de la justicia, prestarán su colaboración más intensa y desinteresada, ajustando
su cometido a las disposiciones legales vigentes conscientes de la jerarquía y seriedad que tal

representación atribuye. Lejos de interpretar los conceptos precedentes como sujeción o temor reverencial,
es también obligación el denunciar previa comprobación formal de los hechos y frente a serios y causados
motivos, toda irregularidad que comprueben. Las obligaciones aquí establecidas no son excluyentes de
otras que como tales surjan del presente.

Sección segunda

17. RELACIÓN CON SUS CLIENTES Y CON LOS COLEGAS. El cliente tiene derecho a aspirar del profesional el
máximo empeño y dedicación al ministerio encomendado. Pero es menester hacerles conocer que la misión
será cumplida dentro de las limitaciones impuestas por las leyes y este Código de Ética, haciendo privar el
sano juicio profesional a las pretensiones desmedidas de sus comitentes. De la aludida relación surge el
derecho y deber para el martillero de saber elegir sus clientes. Debe además defender los intereses que le

son confiados con toda lealtad y buena voluntad, dedicando a ello todas sus energías y conocimientos. Sus
funciones deben ser ejercidas personalmente, salvo expreso consentimiento del cliente. Es su deber limitar
sus gastos, sin perjudicar el éxito de su cometido, evitando aquellos que sean excesivos o injustificados.
Toda duda razonable debe ser comunicada a su cliente. Cuando actúa como auxiliar de la justicia resulta
obvio destacar su dedicación y premura, aunque el negocio no resulte económicamente ponderable. Debe

reflexionar aquí que su misión es servir a la sociedad de quien él se sirve.


18. No deberá jamás hablar mal de sus colegas y solo manifestar su crítica frente agraves irregularidades.
Obtendrá y mantendrá su clientela en base a procedimientos decorosos, evitando propaganda y
participación no compatibles con la dignidad de la profesión. No será jamás competidor desleal. La

cordialidad será su meta para con los colegas, suministrando cuanto dato pueda ser útil a los mismos. En
los asuntos confiados a otros colegas, no intervendrá sin causa justificada, sin previo aviso a aquellos y
dejando siempre a salvo sus derechos. Percibirá la comisión pactada o que por Ley le corresponda, con
prescindencia del mayor precio obtenido, salvo justa causa de gratitud. Evitará tratar con interesados en

cuya representación actúa un colega, haciéndolo directamente, cuando este lo autorice. Será considerada
falta grave el no cerrar sus oficinas en la fecha instituida como "Día del Martillero".

19. Los fondos o valores del cliente o colega que, por cualquier motivo, sean percibidos por el martillero,
deben ser inmediatamente entregados a aquellos o aplicados al objeto indicado por los mismos. La simple

demora en comunicar o restituir, es ya una falta grave contra el honor profesional.

20. Recomiéndese a los martilleros convengan sus honorarios con los clientes o colegas antes de tomar su
intervención, y fijen asimismo la forma de pago. En caso de divergencia en la apreciación de sus honorarios,
se plantee ella con el colega o con el cliente, aconsejase a los martilleros recabar siempre una estimación al
Colegio a que pertenezcan, a título ilustrativo.

21. Los martilleros deberán evitar los apremios por honorarios hasta donde sea compatible con su derecho a
percibir una retribución razonable con sus servicios. En caso de verse forzados a acudir a la vía judicial,
deberán hacerlo previa estimación de la escala arancelaria de acuerdo a lo pactado, aplicando su más
estricto convencimiento.

Sección tercera

APLICACIÓN E INTERPRETACIÓN DE ESTAS NORMAS Y SU CUMPLIMIENTO


22. Es deber del martillero prestar su concurso personal para el mejor éxito de los fines del Colegio a que
pertenezca y del Colegio de la Provincia. Los encargos y comisiones que se le confíen deben ser aceptados
y cumplidos, excusándose solo cuando pueda invocar causa justificada.

23. Las normas de Ética que se establecen no importan la negación de otras no expresadas y que puedan
resultar del ejercicio profesional, consiente y digno. No debe entenderse que permitan todo cuanto no
prohíban expresamente, porque son tan solo directivas generales, impartidas para los martilleros que
deseen sinceramente evitar errores de conducta o faltas contra la moral profesional. Parten de la base de

que exista en el martillero una firme conciencia moral, sin la cual ellas carecerían de sentido y eficacia.

24. Las normas de Ética se aplican a todo el ejercicio de las profesiones de martillero y corredor. Los
profesionales inscriptos en los Colegios Departamentales de esta provincia quedan obligados a su fiel
cumplimiento.

MODIFICACIÓN CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL

Resolución H. Consejo Superior del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de la Provincia de Buenos

Aires, adoptada en sesión ordinaria del 14 de febrero de 1991.-El último párrafo del artículo 18º del Código de
Ética Profesional queda redactado dela siguiente manera: "Les está prohibido a los Martilleros y Corredores
colegiados tener abiertas sus oficinas el día 11 de octubre."
7 13

Tema 3: Código de ética profesional de la Ciudad


Autónoma de Buenos Aires

CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL PARA CORREDORES INMOBILIARIOS DE


LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES

Capítulo I

NORMATIVA GENERAL

El presente código está dirigido a los corredores inmobiliarios que ejercen su actividad en el ámbito de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, estableciéndose las obligaciones morales de dichos profesionales en el
desempeño de su actividad, ya que deben conducirse conforme a principios éticos inmutables y hacerse
moralmente responsables por aquellos actos que pueden o no sancionarse por el Derecho positivo vigente,
pero que igualmente resultan repudiables en virtud de los principios de honestidad y corrección de orden
supremo y permanente que deben primar en el ejercicio profesional. Las normas de Ética que establece el
presente Código, no contradicen otras no expresadas y que pueden resultar del ejercicio profesional en
forma consistente, integra y digna.

Para la correcta interpretación de las presentes normas, no debe entenderse que todo cuanto no está
prohibido expresamente, estará permitido, ya que dichas normas son generales y tienden a evitar fallas
contra la ética profesional. Por lo tanto, las normas expresadas en el presente Código de Ética deben
entenderse como la fijación de principios y reglas que deben gobernar a la profesión de Corredor
Inmobiliario. Porque el ejercicio de la actividad no está encaminada únicamente a los aspectos técnicos,
sino que se ve acompañada de una función socialmente responsable y respetuosa dela dignidad humana.

Capítulo II

DESARROLLO

1. El corredor inmobiliario debe ejercer su profesión con decoro, dignidad e integridad, manteniendo los
principios éticos por encima de sus intereses personales y los de su empresa.

2. Debe respetar la dignidad de la profesión, rechazando y denunciando las actuaciones que se supongan
ilegales; cualquier negocio que sea deshonesto, corrupto o impropio y en general todo hecho que represente
inhabilidad, incapacidad y deshonra para la profesión.

3. No permitirá que, al amparo de su nombre, otras personas realicen actividades impropias del ejercicio

profesional, ni participará en negocios incompatibles con la profesión y con Ley. No debe permitir el uso de
su nombre o crédito profesional, para facilitar, hacer pasible o encubrir el ejercicio de la profesión por
quienes no estén legalmente habilitados para hacerlo.

4. No avalará con su firma, a título oneroso ni gratuito, documentación inherente a la profesión que no haya

sido estudiada, ejecutada o controlada personalmente, o que sea falsa o no tenga un soporte cierto.

5. Se abstendrá de prestar servicios profesionales a personas o entidades cuyas prácticas u honorabilidad


estén en contra de los principios éticos o fuera de la Ley.
6. Dedicará a sus comitentes toda su capacidad y conocimientos, buscando obtenerlos mejores resultados.
Demostrándoles capacidad, información, honradez, gentileza y respeto; procurando que su actividad sirva al
bien común y a la economía en general.

7. Mantendrá el secreto profesional como norma de conducta de todas sus actuaciones relacionadas con
su ejercicio profesional, a no ser que haya autorización de las partes involucradas para divulgar información.
Esta obligación únicamente cederá ante la necesidad de la defensa personal del profesional cuando sea
objeto de acusaciones por parte de su cliente; pudiendo revelar lo que le sea indispensable para su defensa

y en la medida que su conciencia se lo aconseje.

8. Nunca proporcionará información incorrecta a su comitente o terceros. Debiendo abstenerse de exagerar


las condiciones de los bienes de manera que puedan inducir a engaño a los interesados.

9. Deberá tener presente, como objetivo básico de su ejercicio profesional, la satisfacción de los intereses

de la sociedad a la cual sirve. Considerará que la retribución por sus servicios no constituye el objeto
principal del ejercicio de su profesión. Asimismo, hará saber a sus comitentes que su labor será cumplida
dentro de las limitaciones impuestas por las leyes y este Código de Ética, haciendo privar el sano juicio
profesional a las pretensiones desmedidas de los particulares.

10. Sólo podrá conceder, directa o indirectamente, comisiones por la obtención de una labor profesional
derivadas de su trabajo, a personas o firmas que sean sus colaboradores en el ejercicio profesional.

11. Actuará en todo tiempo con la máxima imparcialidad de criterio. Proponiendo los negocios con claridad,
exactitud y precisión y comunicando toda duda razonable a su cliente.

12. El cumplimiento de las obligaciones legales y reglamentarias de su profesión, sus costumbres y


modalidades, deben fundarse en normas morales y no solo en la coactividad de la ley.

13. No debe aconsejar ningún acto que por su conciencia no sea conveniente para sus comitentes;
absteniéndose de formular afirmaciones o negociaciones inexactas, escritos incompletos, aproximativos o
contrarios a la verdad. Es responsable de los errores y omisiones que de sus actos surjan
consecuentemente, y deberá ofrecer espontáneamente el resarcimiento de los daños que, con motivo de
ello, su comitente sufriera.
14. No debe retener indebidamente documentos o bienes que no sean de su pertenencia.

15. El interés en el provecho pecuniario no debe nunca ser determinante de ninguno de sus actos. La
satisfacción del deber cumplido es el mayor premio y estímulo a que puede aspirar. Debe defender su

derecho a la digna retribución de su trabajo, teniendo presente siempre que el provecho es un accesorio del
fin, y no debe constituir el móvil determinante de su ejercicio.

16. En su vida privada debe tratar de conducirse con el máximo rigor moral, para asegurarse la mayor
estimación pública.

17. Debe respetar la ley, las autoridades públicas y cumplir estrictamente las disposiciones fiscales que
graven su profesión.

18. La asociación con terceros, cualquiera sea la forma legal que adopte, con el propósito ostensible o
implícito de aprovechar su influencia para conseguir asuntos o ventas, será considerada falta grave

atentatoria de la dignidad profesional y contraria a los principios morales fundamentales que sustentan y
regulan el ejercicio de la profesión.

19. Debe evitar en lo posible la acumulación al ejercicio de la profesión de cargos o funciones que puedan
comprometer su independencia, insumirle demasiado tiempo o resultar inconciliable con el espíritu de su

profesión.

20. Debe usar de la publicidad en forma decorosa y digna, acorde con la jerarquía de su profesión;
absteniéndose de realizar propaganda que en forma maliciosa exalte falsas virtudes o atributos de los
bienes que le fueron encomendados.

21. Cuando corresponda debe anunciar que el ejercicio de su actividad y sus actos están vinculados a los de
sus colegas en forma directa o indirecta. Pero evitará tratar con interesados en cuya representación actúa
un colega, haciéndolo únicamente cuando este lo autorice.

22. Cuando convenga que los gastos por su labor serán a cargo de su comitente, debe limitar los mismos sin
perjudicar el éxito de su cometido. Evitando aquellos que sean excesivos o injustificados. Asimismo, deberá

informar y convenir sus honorarios con sus comitentes o colegas antes de tomar su intervención; fijando la
forma de pago. En caso de divergencia en la apreciación de sus honorarios, ya sea que el planteo exista
entre colegas o con el comitente, deberá recabar la respectiva estimación del Colegio Único de Corredores
Inmobiliarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuyo dictamen será meramente declarativo e
ilustrativo.

23. Actuará con el máximo decoro frente a sus colegas, absteniéndose de formular críticas y denunciando la
existencia de graves irregularidades.

24. Obtendrá y mantendrá su clientela en base a procedimientos decorosos, evitando la competencia


desleal y el uso de propaganda y participación no compatibles con la dignidad de la profesión. La cordialidad
será su meta para con los colegas, suministrando cuanto dato pueda ser útil a los mismos. Asimismo, se
abstendrá de intervenir en los asuntos confiados a otros colegas sin causa justificada y sin previo aviso a
aquellos; dejando siempre a salvo sus derechos.

25. Percibirá la comisión pactada o que por Ley o por uso y costumbre le corresponda, con prescindencia del
mayor precio obtenido, salvo justa causa de gratitud.

26. Los fondos o valores del cliente o colega que, por cualquier motivo, sean percibidos por el corredor,
deben ser inmediatamente entregados a aquellos o aplicados al objeto indicado por los mismos. La simple

demora en comunicar o restituir será considerada falta grave.

27. Deberá prestar su concurso personal para el mejor desempeño y logro de los fines del Colegio Único de
Corredores Inmobiliarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Capítulo III

NORMAS DE PROCEDIMIENTO
1. Serán objeto de sanción disciplinaria, en virtud de lo dispuesto en el artículo 42,apartado 2º, de la Ley
2.340, la violación de cualquiera de las disposiciones contenidas en este Código, siendo su enumeración
meramente enunciativa.

2. Las sanciones disciplinarias y accesoria legal a aplicarse serán las establecidas en los artículos 43 y 44,
respectivamente de la Ley 2.340.

3. La acción disciplinaria podrá ser instaurada, además de las personas o entidades establecidas en el
artículo 45 de la Ley 2.340, por entidades profesionales oficiales o no oficiales, de actuación en esta

jurisdicción o extrañas a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

4. La denuncia deberá formularse por escrito y contendrá la individualización de la persona imputada,


domicilio real y legal, los antecedentes del hecho y el ofrecimiento de pruebas. El denunciante deberá
justificar su identidad y la representación que invoque, fijando su domicilio legal en el radio de la ciudad de

Buenos Aires. Asimismo, acompañará copia para traslado de denuncia al imputado a fin de que este ejerza
las defensas que estime corresponder.

5. En todos los supuestos establecidos en el artículo 45 de la Ley 2.340 y en el Capítulo III, apartado 3º del
presente Código, corresponderá al Consejo Directivo del Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de la

Ciudad Autónoma de Buenos Aires expedirse por resolución fundada, estableciendo si existen o no motivos
para elevar la denuncia al Tribunal de Ética y Disciplina. Para el caso de resolver a favor de la formación de
expediente disciplinario, el Consejo derivará el mismo sin más trámite a dicho tribunal. MEDIDAS
CAUTELARES: En las denuncias promovidas por el Consejo Directivo, este último podrá peticionar al Tribunal
se suspenda preventivamente al transgresor, adoptándose una medida de carácter cautelar previo al curso

del proceso. El Tribunal, como accesorio al principal, con criterio excepcional y previa manifestación del
Consejo, aseverando que la medida cautelar resulta necesaria para asegurar los efectos prácticos de la
sentencia definitiva, deberá resolver su procedencia y en tal caso decretarla dentro del plazo dedos (2) días
de formulada la petición, inaudita parte. Siendo de aplicación supletoria lo dispuesto por el Título V, Capítulo I

del Código Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires. Artículo derogado: “En
todos los supuestos establecidos en el artículo 45 de la Ley2.340 y en el Capítulo III, apartado 3º del
presente Código, corresponderá al Consejo Directivo del Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires expedirse por resolución fundada, estableciendo si existen o no motivos
para elevar la denuncia al Tribunal de Ética y Disciplina. Para el caso de resolver a favor de la formación de
expediente disciplinario, el Consejo derivará el mismo sin más trámite a dicho tribunal”.

6. Respecto de las excusaciones o recusaciones de los miembros del Tribunal de Ética y Disciplina, debe

estarse a lo dispuesto por el art. 40 de la Ley 2.340. En el caso que por excusaciones y/o recusaciones de
los miembros del tribunal, y luego de incorporarse los suplentes, no pudiere integrase el Cuerpo; se formará
quórum con los sorteados en audiencia pública, de entre una lista de colegiados que reúnan las condiciones
previstas por la ley 2.340 (art. 38). Dicho sorteo será llevado a cabo por el Consejo Directivo, labrándose el

acta respectiva.

7. El Tribunal de Ética y Disciplina, previo a todo otro trámite, citará al denunciante a ratificar la denuncia,
quien deberá presentarse dentro del perentorio término que fije el tribunal, bajo apercibimiento de dársele por
decaída su presentación. Una vez cumplida esta diligencia y formulada la ratificación en legal tiempo y
forma, divídase el procedimiento en dos fases perfectamente diferenciadas:

a) Una etapa previa que se inicia una vez cumplidos los trámites indicados en los artículos anteriores, salvo
para los asuntos que no admitan demora o aquellos en que, por su especial naturaleza, resulte improcedente
una etapa preliminar y que deberán ser radicados directamente ante el órgano. Deberá mediar en uno u otro

caso decisión fundada del Tribunal. De optarse por la promoción de esta etapa, se dará intervención a la
Asesoría Legal Permanente, su misión será abrir una instancia esencialmente conciliatoria. El asesor
interviniente citará a las partes e intentará conciliar a los interesados; si lo logra, el acuerdo será
homologado por el Tribunal; y si no lo logra, recién quedará expedita la etapa definitiva, elevándose la
denuncia para su tratamiento. En esta etapa todas las actuaciones serán sin formalidades, con excepción
de las resoluciones que dicte el Tribunal.

b) Una etapa contenciosa que se iniciará una vez agotado el trámite conciliatorio previo, sin arribar a ninguna
solución, o directamente en los supuestos en que se prescinda del mismo. Si fracasare la etapa previa, o si
se resolviese prescindir de esta, se procederá a citar al denunciado por idéntico plazo que el otorgado al

denunciante para ratificar la denuncia, para que brinde explicaciones, bajo apercibimiento de proseguir las
actuaciones en rebeldía. Cumplidas estas diligencias o vencidos los plazos, se sustanciará la causa con
amplitud de recepción de pruebas y derecho de defensa (art. 41 Ley 2.340); fijándose el término de 15 días
hábiles para la recepción de toda la prueba, ordenándose su producción por el término de 30 días hábiles.

Clausurado el período probatorio, deberá dicho tribunal expedirse en igual término, a no ser que por razones
excepcionales considere que debe ampliar uno u otro período. Las respectivas ampliaciones no podrán
exceder de un total de 60 días hábiles. Vencidos dichos períodos sin resolución, podrá el interesado
interponer recurso de queja por retardo ante el Consejo Directivo, quien dispondrá lo necesario para que se
dicte sentencia.

Artículo actual: 7. El Tribunal de Ética y Disciplina, previo a todo otro trámite, citará al denunciante a ratificar
la denuncia, quien deberá presentarse dentro del perentorio término que fije el tribunal, bajo apercibimiento
de dársele por decaída su presentación. Luego y por idéntico plazo citará al denunciado para que brinde
explicaciones, bajo apercibimiento de proseguir las actuaciones en rebeldía. Cumplidas estas diligencias o
vencidos los plazos, se sustanciará la causa con amplitud de recepción de pruebas y derecho de defensa
(art. 41 Ley 2.340); fijándose el término de 15 días hábiles para la recepción de toda la prueba y ordenándose
su producción por el término de 30 días hábiles. Clausurado el período probatorio, deberá dicho tribunal

expedirse en igual término, a no ser que por razones excepcionales considere que debe ampliar uno u otro
período. Las respectivas ampliaciones no podrán exceder de un total de 60 días hábiles. Vencidos dichos
períodos sin resolución, podrá el interesado interponer recurso de queja por retardo ante el Consejo Directivo,
quien dispondrá lo necesario para que se dicte sentencia.

8. Las sanciones establecidas en el artículo 45 de la Ley 2.340 se determinarán con las mayorías previstas
en el artículo 47 del mismo cuerpo legal. Contra la resolución del Tribunal de Ética y Disciplina podrá
aplicarse el procedimiento recursivo previsto en el artículo 48 de la ley citada.

9. La resolución del Tribunal de Ética y Disciplina será siempre fundada y una vez firme, se comunicará al
Consejo Directivo para su cumplimiento y anotación en el legajo personal del colegiado.

10. La sanción establecida en el artículo 43, apartado 5º de la Ley 2.340, solo podrá ser dispuesta por haber
sido sancionado el imputado en tres oportunidades aplicándole algunas de las sanciones previstas en los
apartados 2º, 3º y/o 4º del artículo citado; o por haber sido condenado por delito doloso. A los efectos de la
revisión de dicha sanción, se estará a lo establecido por el artículo 48 de la Ley 2.340.

11. Para su mejor funcionamiento y en virtud de lo dispuesto por el artículo 37 de la Ley 2.340, se establece
que el Tribunal de Ética y Disciplina será asistido por un secretario “ad-hoc” con título de abogado.
12. Serán de aplicación supletoria a la presente normativa las disposiciones aplicables contenidas en el
Código Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires.

Artículo derogado: “12. Serán de aplicación supletoria a la presente normativa las disposiciones aplicables
contenidas en el Código de Procedimientos en materia Civil y Comercial de la Nación Argentina.”
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Tema 4: Código de ética

Preámbulo
La subasta pública y el corretaje inmobiliario sujetan todos los bienes que a través de dichas actividades se
ofrezcan a una apreciación pública equitativa y ofertas competitivas, y, por lo tanto, determina un valor justo
y corriente de los mismos. Los martilleros y corredores son expertos en el procedimiento y conducción de la
subasta pública de toda clase de bienes y de las actividades inmobiliarias; son depositarios dela confianza
del público y promotores del progreso y desarrollo comunitario. Estas funciones imponen grandes
responsabilidades y deberes más allá de la política mercantil ordinaria, a las que los miembros deben
dedicarse con afán. Los miembros de esta Corporación deben bregar por mantener los más altos

estándares de la profesión y compartir con sus colegas una común responsabilidad de integridad y honor.
Los martilleros y corredores conducirán sus negocios de acuerdo al siguiente articulado.

TÍTULO I - DE LAS RELACIONES PROFESIONALES

Artículo 1. A fin de proteger el superior interés de la comunidad, de los colegas martilleros y corredores
inmobiliarios en general y de sus propios negocios, los martilleros y corredores inmobiliarios miembros
deben ser leales a los principios de la Corporación de Rematadotes y Corredores Inmobiliarios.

Artículo 2. Los Miembros deben conducir sus negocios evitando disputas con colegas martilleros o
corredores inmobiliarios, obrando con lealtad, honor y honestidad. Si surgiere alguna controversia entre
estos miembros de esta Corporación, deberán evitar toda acción legal y someter sus diferencias al arbitraje
de la Corporación de Rematadotes y Corredores Inmobiliarios. El laudo emanado del Tribunal de Ética
Profesional deberá aceptarse por ambas partes como final, definitivo e inapelable. Si la disputa se planteare
entre un miembro de esta Corporación y un tercero, el miembro podrá ofrecer los servicios del Tribunal de

Ética Profesional de esta Corporación para resolver el conflicto.

Artículo 3. Si algún miembro fuere acusado de prácticas profesionales desleales y/o deshonrosas y/o
deshonestas, o por alguna razón se cuestionare la ética de la conducción de su actividad comercial,
inmediatamente deberá exponer todos los hechos pertinentes ante el Tribunal de Ética Profesional para que
este proceda de inmediato a iniciar la investigación correspondiente, en la forma prevista en el Título IV y en
el Reglamento que se dictará oportunamente. Las acusaciones que se formulen contra miembros de esta
Corporación, deberán presentarse por escrito y con sus fundamentos ante el Tribunal de Ética Profesional,
en la forma que disponga el Reglamento respectivo.

Artículo 4: Los integrantes de esta Corporación jamás criticarán y/o desacreditarán públicamente a un
colega. Cuando se le pidiere explícitamente una opinión y/o comentario acerca del desempeño y/o calidad
profesional de algún martillero o corredor inmobiliario, miembro o no, deberá el requerido dirigirse de estricta
conformidad con la cortesía y dignidad profesionales.

Artículo 5. Los miembros no solicitarán los servicios de un empleado de un colega sin el previo
conocimiento y consentimiento del mismo. Artículo 5 bis. Los miembros no ofrecerán sus servicios a
Empresas Privadas y/o Entidades Públicas y/o Particulares, que integren la cartera de clientes de otro
miembro, mientras este desarrolle sus actividades con la misma, excepto en los casos en que la Empresa,
Entidad o Particular efectúe un llamado licitatorio público o privado, poniendo previamente dichas
circunstancias en conocimiento del miembro actuante.

Artículo 5 ter. Para garantizar la buena fe en la observación de lo expuesto en el artículo anterior, todos los
martilleros y corredores inmobiliarios que lo consideren oportuno, podrán depositar bajo recibo en la
Secretaría de la Corporación de Rematadores y Corredores Inmobiliarios un sobre cerrado y firmado

conteniendo una nómina fechada en la cual se detallarán con carácter de declaración jurada las empresas,
entes públicos o privados o particulares que integren su cartera de clientes. En el supuesto caso que se
suscitara algún conflicto relacionado con el artículo precedente, el contenido del sobre, será considerado
como presunción iuris tantum a favor de su titular. La información contenida en el sobre mencionado, podrá

ser actualizada en cualquier momento, reemplazando el sobre por otro dejándose constancia en el recibo
original.
Artículo 6. En el superior interés de la sociedad, de los miembros asociados y de los propios negocios de los
miembros, los martilleros y corredores inmobiliarios deben en todo tiempo ser leales a la Corporación de
Rematadores y Corredores Inmobiliarios y partícipes de sus actividades; y deben compartir con los colegas
miembros los beneficios de su experiencia.

TÍTULO II - DE LAS RELACIONES CON LOS CLIENTES

Artículo 7. Por el bien de aquellos que colocan sus intereses en manos de los miembros, los martilleros y
corredores inmobiliarios deben bregar por mantener en los mejores términos posibles las condiciones de los
negocios que se les han confiado, mantenerse informados de las leyes y/o reglamentaciones vigentes y/o
proyectos de ley que pudieran afectar aquellos intereses, con el fin de brindar consejos comerciales

inteligentes, precisos y un servicio eficiente.

Artículo 8. Al aceptar la venta de cualquier bien, los miembros deberán ser justos tanto con el vendedor
como con el comprador, y deberán proteger los intereses del propietario como si fueran los suyos propios.

Artículo 9. En caso de ser consultados por una estimación de valor o problema de liquidación de algún bien,

los miembros deben brindar una opinión meditada, que refleje expertos conocimientos y buen criterio,
tomando prudencial tiempo de estudio, investigación y deliberación. El consejo de un miembro representa un
servicio profesional que se deberá prestar por escrito, y por el cual deberá percibir un precio razonable. Los
miembros no deben aceptar dar una opinión o consejo sobre asuntos en los que tengan intereses directos o
indirectos.

Artículo 10. Antes de aceptar una venta es obligación del martillero o corredor inmobiliario aconsejar al
propietario en forma honesta y eficaz, teniendo presente el valor de mercado del bien y la situación temporal
del mismo, sobre la posibilidad de vender el bien a su valor real y si este tendrá fluctuaciones en menos de

aquel.
Artículo 11. Ningún martillero o corredor inmobiliario negará sus servicios profesionales a persona alguna y
jamás discriminará a ninguna persona por razones de raza, color, sexo, religión, edad, nacionalidad o filiación
política.

TÍTULO III - RELACIONES CON EL PÚBLICO

Artículo 12. Es obligación de cada miembro proteger al público contra todo proceder fraudulento o prácticas
contrarias a la ética profesional relacionadas con la operación a su cargo.

Artículo 13. Es obligación de los miembros indicar todos los hechos pertinentes que afecten o pudieren
afectar los bienes en la venta a su cargo, a fin de evitar a los interesados y/o compradores de caer en
cualquier error.

Artículo 14. Los martilleros y corredores inmobiliarios son depositarios y responsables de la


confidencialidad de la información que reciban del vendedor o ganada de ellos a través de sus relaciones
profesionales, y, por lo tanto, nunca deben revelar ningún dato que pueda violar el secreto profesional, salvo
requerimiento de la autoridad judicial correspondiente.

Artículo 15. Ninguna condición ni orden proveniente de ninguna persona, liberará al miembro del estricto
cumplimiento de lo aquí dispuesto, ni de la responsabilidad que le quepa por ello.

TÍTULO IV - DEL TRIBUNAL ARBITRAL DE ÉTICA PROFESIONAL


Artículo 16. Créase el Tribunal Arbitral de Ética Profesional, que estará conformado por seis miembros
titulares, es decir, un Presidente y cinco vocales, y seis miembros suplentes.

Artículo 17. El Tribunal Arbitral de Ética Profesional tendrá competencia para entender en las cuestiones

relativas a la interpretación y aplicación de este Código, sin perjuicio de lo que establezca el Reglamento
correspondiente. Asimismo, el Tribunal Arbitral de Ética Profesional, tendrá competencia para dictar, de
oficio o a pedido departe, normas generales, recomendaciones y directivas relativas a la ética en el ejercicio
profesional que serán obligatorias para los miembros de esta Corporación, y se incorporarán al presente

Código como enmiendas.

Artículo 18. El Consejo Directivo de la Corporación de Rematadotes y Corredores Inmobiliarios dictará


oportunamente el Reglamento que regirá los procesos que por ante ese Tribunal tramiten, el que formará
parte integrante del presente Código en calidad de Anexo.

Artículo 19. En caso de conflictos de intereses entre los asuntos sometidos al Tribunal y alguno de sus
miembros, el Árbitro comprometido deberá excusarse de inmediato, y el Consejo Directivo de la Corporación
de Rematadores y Corredores Inmobiliarios convocará a uno de los árbitros suplentes que se desempeñará
en su cargo en forma interina con relación a ese caso en particular, hasta resolver definitivamente la

cuestión.

Artículo 20. Las acusaciones por cuestiones relativas a este código que se deduzcan contra los integrantes
del Tribunal Arbitral, deberán interponerse ante el Consejo Directivo, el cual procederá de inmediato a
suspender en sus funciones al o a los acusados, y designará a tres árbitros titulares y/o suplentes para
integrar una Comisión Investigadora Especial, a efectos de que emita su dictamen sobre la conducta de los

miembros suspendidos. Las vacancias que se produzcan en el Tribunal Arbitral por suspensión o
excusación, serán llenadas en forma prevista en el Reglamento respectivo.

Artículo 21. Las actuaciones ante el Tribunal serán orales y actuadas, según el Reglamento que se dictará
al efecto.

Artículo 22. El Tribunal de Ética tendrá la facultad de imponer multas u ordenar suspensiones, y podrá
recomendar al Consejo Directivo la revocación de la membresía.
Artículo 23. Los laudos deberán en todos los casos ser fundados, escritos y notificados a las partes en la
forma que prevea el Reglamento. Cuando el laudo condene a algún miembro de esta Corporación, se remitirá
copia del mismo al Consejo Directivo, quien dispondrá las medidas tendientes a su cumplimiento.
9 13

Tema 5: Reglamento del tribunal arbitral de ética


profesional

TÍTULO I - GENERALIDADES

CARÁCTER

Artículo 1. El Tribunal de Ética Profesional para martilleros y corredores públicos es un organismo privado de
arbitraje que en su conjunto, así como sus miembros particularmente, tienen el carácter de árbitros
arbitradores amigables componedores, quienes procederán de conformidad con las disposiciones
establecidas en el Código de Ética Profesional de la Corporación de Rematadores y Corredores Inmobiliarios,
este Reglamento y supletoriamente en el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación en cuanto este
fuere compatible con la naturaleza especial del juicio de amigables componedores, y dictarán laudo como
jueces de conciencia según su saber y entender, pudiendo tomar como referencia normas de derecho

positivo.

Artículo 2. El Tribunal podrá dictar las reglas generales para su funcionamiento, que no podrán contradecir lo
dispuesto en el Código de Ética para Martilleros y Corredores Públicos de la Corporación de Rematadores ni
este Reglamento.

COMPETENCIA
Artículo 3. El Tribunal tendrá competencia para entender en las siguientes materias:

a) Interpretación y aplicación del Código de Ética para martilleros y corredores públicos de la Corporación de
Rematadores;

b) interpretación y aplicación de las normas generales del corretaje y la subasta públicos;

c) conflictos que se planteen entre martilleros y/o corredores inmobiliarios miembros de la Corporación de
Rematadores y Corredores Inmobiliarios;

d) conflictos que se planteen entre martilleros y/o corredores inmobiliarios miembros y terceros no

miembros;

e) dictar de oficio o a pedido de parte normas generales, recomendaciones y directivas relativas a la ética y
al ejercicio profesional, según lo previsto en el art. 17 del Código de Ética Profesional y en el Título III del
presente Reglamento.

RENUNCIA

Artículo 4. La inserción de cláusula compromisoria o la celebración de compromiso arbitral que establezcan


la jurisdicción del Tribunal Arbitral de Ética Profesional constituye renuncia a cualquier fuero o jurisdicción
que no sea exclusivamente la de dicho Tribunal.

DENOMINACIÓN

Artículo 5. La denominación oficial será Tribunal Arbitral de Ética Profesional Para Martilleros y Corredores
Inmobiliarios y su sede es el domicilio de la Corporación de Rematadores y Corredores Inmobiliarios,
pudiendo ser trasladada en el futuro por decisión del propio Tribunal o de la Entidad que lo cobija, siempre
dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

COMPOSICIÓN
Artículo 6. El Tribunal se compondrá de dos salas denominadas I y II. La Sala I entenderá en todas las
cuestiones contempladas en los incisos a) y b) del artículo tres, en tanto que la Sala II lo hará en aquellos a
que se refieren los incisos c) y d) del citado artículo. Ambas salas estarán compuestas cada una por tres

árbitros permanentes, uno de ellos Martillero Público, otro Corredor Inmobiliario y otro Abogado. Se integrará
además con un Secretario y contará con un Asesor Letrado. El quórum de acuerdo requerido para cada sala
será de unanimidad y las resoluciones serán adoptadas por mayoría. Cada Sala designará de su seno un
Presidente que durará dos años en su función y será reemplazado al cesar su mandato por el miembro que

elija la mayoría. El Tribunal contará con un escribano certificante, cuyas funciones, así como las de los
Secretarios y Asesores, son las que fija este reglamento, y además podrá disponer del personal que
considere necesario.

PRESIDENCIA Y VICEPRESIDENCIA

Artículo 7. La presidencia y la vicepresidencia del Tribunal serán ejercidas alternativamente por los
presidentes de cada una de las Salas, quienes durarán dos años en sus funciones. El Presidente saliente
ocupará automáticamente el cargo de Vicepresidente durante los dos años siguientes a los que hubiere
desempeñado la presidencia. En las reuniones plenarias, el Presidente podrá votar solo en caso de empate.

SUS FUNCIONES

Artículo 8. Los Presidentes de Sala convocarán y presidirán las reuniones de las mismas. El Presidente del
Tribunal convocará y presidirá las reuniones plenarias si las hubiere, y ejercerá la representación del mismo
en sus relaciones con el Consejo Directivo de la Corporación de Rematadores y Corredores Inmobiliarios, y
con las personas públicas o privadas con las que el Tribunal deberá tratar en el ejercicio de sus funciones.

Las firmas de los Presidentes de Sala serán refrendadas por los Secretarios.

ÁRBITROS, SECRETARIO Y ASESOR - REQUISITOS Y DESIGNACIÓN

Artículo 9. Los árbitros abogados, permanentes y suplentes, deberán reunir los requisitos constitucionales
de edad mínima, nacionalidad, profesión y antigüedad en esta, exigidos para ser miembro de la Corte

Suprema de Justicia de la Nación Los árbitros martilleros y corredores, permanentes y suplentes, deberán
reunir los requisitos constitucionales de edad mínima, nacionalidad y antigüedad exigidos en esta para ser
miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ser martilleros o corredores socios de la Corporación
de Rematadores y Corredores Inmobiliarios con 15 años como mínimo de antigüedad, y encontrarse al día
con sus obligaciones sociales. Los Asesores serán abogados y tendrán como función informar al Tribunal
acerca de los antecedentes existentes en los anales de este y/u otro Tribunal similar, sobre el tema que se
le requiera, lo cual será a título informativo y no obligatorio para el Tribunal. El Secretario deberá ser abogado

con una antigüedad en la profesión no menor de 5 años.

Artículo 9 bis. Los árbitros, secretarios y asesores integrantes del Tribunal, serán designados por el Consejo
Directivo de la C. R. C. I. de la siguiente forma: 1) los árbitros martilleros y corredores: mediante llamado a
concurso interno, que se efectuará con 90 días corridos de anticipación al cese del mandato de los árbitros

salientes. Los martilleros y corredores interesados en participar, deberán entregar en la Secretaría de la


Institución una carpeta con los siguientes datos:

a) apellido y nombre completos;

b) número de documento de identidad;

c) nacionalidad;

d) número de socio;

e) fecha de nacimiento;

f) fecha y número de matriculación;

g) domicilio;

h) teléfono;

i) otros datos que consideren relevantes y/o de interés. 2) los árbitros abogados, secretarios y asesores:
mediante llamado a concurso interno y externo, que se efectuará con 90 días corridos de anticipación al
cese de los árbitros, secretarios y asesores salientes. Los abogados interesados en participar, deberán

entregar en la Secretaría de la Institución una carpeta con los siguientes datos:


a) apellido y nombre completos;

b) número de documento de identidad;

c) nacionalidad;

d) fecha de nacimiento;

e) fecha y número de matriculación;

f) domicilio;

g) teléfono;

h) estudios de posgrado y/o especializaciones realizadas y/o obras publicadas;

i) otros datos que considere relevantes y/o de interés. Si los postulantes abogados fueren además socios
de la institución, deberán consignar el número correspondiente. Una vez designados, los árbitros
permanentes y el secretario no podrán intervenir ni prestar asesoramiento respecto de ningún caso radicado
en el Tribunal, salvo previa excusación en causa propia.

ÁRBITROS SUPLENTES

Artículo 10. Anualmente, el Consejo Directivo de la C. R. C. I. Elaborará una lista de seis árbitros suplentes.
Los mismos reemplazarán a los permanentes, por sorteo, en caso de recusación, excusación, impedimento

o ausencia. Los árbitros suplentes deberán reunir las mismas condiciones exigidas para los árbitros
permanentes.

ÁRBITROS SUPLENTES – EXCLUSIÓN


Artículo 11. Cualquiera de las partes podrá sin necesidad de dar explicaciones, requerir con antelación al
sorteo la exclusión de la lista de hasta dos árbitros suplentes. No podrán recusarse los restantes.

REMUNERACIÓN DE LOS ÁRBITROS - FUNCIONARIOS Y PERSONAL

Artículo 12. La remuneración de los árbitros, secretarios, asesores, escribanos certificantes y personal
estará a cargo de la C. R. C. I. Y será en concepto de honorarios, salvo personal administrativo, por cada
asunto en el que intervengan. El Consejo Directivo de la C. R. C. I. fijará el arancel con pautas de actualización
previa consulta a los Asesores Legales de la Institución. El Consejo Directivo fijará del mismo modo los

honorarios de los secretarios y asesores. El Escribano Certificante percibirá los emolumentos que fijen las
leyes vigentes y las disposiciones respectivas. Anualmente, el Consejo Directivo de la C. R. C. I.
confeccionará una lista de escribanos de la que se designarán los suplentes de los Certificantes cuando
estos se hallaren ausentes o impedidos.

REMOCIÓN

Artículo 13. Los árbitros permanentes solo podrán ser removidos por algunas de las siguientes causales, a
saber:

a) mal desempeño o negligencia en el cumplimiento de sus funciones;

b) ineptitud;

c) comisión de delitos cuyas penas afecten su buen nombre y honor. La apreciación de estas causales será
competencia exclusiva del Consejo Directivo de la C. R. C. I., la que previo requerimiento de dictamen
fundado dela Comisión Investigadora Especial establecida en el artículo 20 del Código de Ética Profesional,
resolverá lo que corresponda. Los secretarios, asesores y escribanos Certificantes podrán ser removidos por

el Consejo Directivo a propuesta del presidente del Tribunal Arbitral.

EXCUSACIÓN – RECUSACIÓN

Artículo 14. Los árbitros y los secretarios deberán excusarse y podrán ser recusados por las causales
establecidas en el artículo 17 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, sin perjuicio, para los
árbitros, de lo facultado por el artículo 30, párrafo 2º de dicho Código. Las recusaciones deberán
interponerse en la primera oportunidad en que las partes se presenten en las actuaciones.

TÍTULO II - PROCESO ORDINARIO

DIRECCIÓN DEL PROCEDIMIENTO

Artículo 15. La dirección del procedimiento será ejercida por los Secretarios de cada sala y sus firmas darán
fe del contenido de toda o cualquier actuación sin admitir se prueba en contrario. En caso de ausencia,
impedimento, excusación o recusación, serán reemplazados por quien reuniendo las condiciones
establecidas en el artículo 9ºbis, designe el Consejo Directivo de la C. R. C. I.

FACULTADES

Artículo 16. Como director del procedimiento tendrá amplias facultades para:

a) resolver las incidencias que puedan suscitarse durante la tramitación;

b) aplicar a las partes las sanciones previstas cuando obstaculicen el procedimiento;

c) disponer la recepción y diligenciamiento de las pruebas ofrecidas por las partes;

d) cumplir con las demás funciones que les otorga este Reglamento.

Artículo 17. Las resoluciones dictadas por el Secretario quedan consentidas vencido el plazo de un día (art.
24 del Código Civil) contado desde su notificación. Contra todas sus resoluciones cualquiera fuere su

naturaleza e incluso en materia probatoria, que causen agravio, sólo podrá deducirse recurso de apelación
ante el Tribunal Arbitral, el que deberá fundarse en el acto de su interposición. En todos los casos el recurso
será concedido, aun cuando el Secretario entendiere que su resolución no causa agravio, de lo que podrá
dejar constancia. Del recurso se correrá traslado, el que podrá ser contestado dentro del mismo plazo
establecido para la interposición. Los recursos de apelación contra las resoluciones dictadas en el curso de
una audiencia deberán ser interpuestos y fundados en ese acto, debiendo ser substanciados dentro del
mismo, careciendo la contraparte de la facultad de contestarlos si se hubiere ausentado de la audiencia o
no hubiere concurrido a ella, estando notificada de su celebración.

APODERADOS

Artículo 18. Las partes podrán ser representadas por apoderados, quienes justificarán su personería
mediante testimonio de escritura pública de poder general o especial, que incluya la facultad de
comprometer en árbitros y formular compromiso arbitral.

PLAZOS Y SU CÓMPUTO

Artículo 19. Los términos son perentorios y se computan por días hábiles, salvo los plazos fijados para
cumplir el laudo, que serán corridos. Las partes podrán acordar en escrito conjunto o en audiencia la
suspensión del procedimiento, la que no podrá superar el término de veinte días hábiles, renovable, cuando

se trate de personas de existencia ideal, salvo que mediare expreso consentimiento escrito de sus
representantes legales. Se tendrán por días inhábiles los sábados, domingos, los declarados feriados no
laborables o inhábiles para el funcionamiento de la Administración Pública de la Ciudad de Buenos Aires por
la legislación general, y los comprendidos por las ferias judiciales que rijan en dicha autoridad.

TRASLADOS

Artículo 20. Si el Secretario o el Tribunal lo consideran procedente, podrá disponer el traslado de las
presentaciones que formulen las partes. El plazo del mismo será de tres días a contar desde la notificación.
A tales fines, los escritos en que se formulen ya que ellos por sí mismos susceptibles de traslado deberán
presentarse con tantas copias como partes se hallaren involucradas.

CUESTIONES PREVIAS - INCIDENTES – EXCEPCIONES


Artículo 21. Toda cuestión o planteo, aunque se considerare por las partes de naturaleza previa o incidental,
deberá recién formularse por las mismas como punto de compromiso al celebrarse el compromiso arbitral
(según lo previsto en el art. 33). Se exceptúan los incidentes relativos a notificaciones practicadas por el

Tribunal. Sólo podrán deducirse las excepciones de incompetencia de la juris36 dicción del Tribunal Arbitral
de Ética Profesional, y de caducidad de a acción arbitral, las que tendrán carácter previo y deberán
interpretarse dentro del mismo plazo para contestar la demanda, se responda o no a esta última. La parte
que, además de interponer excepción, por el principio de eventualidad optare también por contestar la

demanda y, en su caso, deducir reconvención, deberá acumular todo ello en un mismo y único escrito. A
quien así no lo hiciere se le tendrá por perdido el derecho de hacerlo en lo sucesivo, sin perjuicio para quien
hubiere dejado de reconvenir, de accionar por separado, sujeto a la caducidad de la acción arbitral que
pudiere a su vez anteponérsele. La declaración de incompetencia podrá ser pronunciada de oficio.

PRESUNCIÓN

Artículo 22. Se presume sin admitirse prueba en contrario que las partes conocen este Reglamento y los que
en su consecuencia dicte el Tribunal, siendo improcedente cualquier articulación que se pretenda fundada
en su desconocimiento.

DOMICILIO

Artículo 23. Las partes y sus apoderados, en su primera intervención en las actuaciones, sea por escrito o en
audiencia, deberán constituir domicilio dentro del radio de la ciudad de Buenos Aires y denunciar el real de
las partes. En el domicilio así constituido se diligenciarán todas las notificaciones, incluida la de traslado de
demanda si el accionado se hubiere presentado en la causa con anterioridad. Todo cambio de domicilio real

deberá denunciarse dentro de los cinco días de operado, bajo apercibimiento de la multa prevista en la
primera parte del artículo.

NOTIFICACIONES

Artículo 24. Las notificaciones se practicarán por el tribunal con la firma del Secretario mediante cédula
telegrama simple con aviso de entrega o carta documento, o en el expediente en forma personal. Los días
martes las partes quedarán notificadas automáticamente de todas las actuaciones de fecha anterior
cumplidas por el Tribunal Arbitral o el Secretario en las que no hubiese dispuesto notificación instrumental
según el párrafo precedente. La parte que en dichos días concurriese a la Secretaría y no pudiere consultar
el expediente, deberá dejar constancia de ello con su firma e indicación de fecha, en un libro de notas de
comparecencia que permanecerá habilitado al efecto.

Artículo 25. Cuando la notificación fuera personal se hará constar en el expediente, con firma del Secretario.

Cuando la notificación se practique por cédula se formulará en original y duplicado, dejándose constancia en
este último del día, hora y lugar en que se practicó la diligencia, con la firma de la persona designada para
diligenciar la notificación, o del Secretario en su caso. Si la notificación se practicará por otros medios, se
glosarán al expediente las constancias respectivas.

JURISDICCIÓN - PLAZO DE CADUCIDAD DE LA ACCIÓN ARBITRAL

Artículo 26. La acción arbitral caducará a los noventa días de producido el hecho o incumplimiento que la
motivara, salvo que en la cláusula compromisoria se hubiere establecido un plazo de caducidad mayor. No
mediando cláusula compromisoria pactada, las partes podrán someterse a la jurisdicción del Tribunal

Arbitral comprometiendo la intervención del mismo en presentación conjunta, por escrito, cuyas firmas se
hallarán certificadas notarialmente, o por acta que se labrará ante el Secretario. Si lo hicieren por escrito,
podrán en el mismo deducir demanda y contestación conjuntas. Si se limitaren a formularse cláusula
compromisoria, la acción arbitral caducará a los noventa días hábiles de tal formulación, si en aquélla no
hubiere establecido un plazo mayor.

EXCEPCIÓN DE CADUCIDAD DE LA ACCIÓN

Artículo 27. La caducidad de la acción arbitral podrá ser declarada de oficio o a pedido de parte; en este
último supuesto, se interpondrá como excepción de conformidad con lo dispuesto en el artículo 21.

DEMANDA

Artículo 28. La demanda deberá deducirse por escrito y contener:

a) nombre, apellido y domicilio de las partes;

b) los hechos y las cuestiones que en principio integrarán el compromiso;


c) la petición, expresada en forma clara y precisa. La demanda que no reúna los requisitos mencionados
será rechazada in límine.

Artículo 29. Con la demanda se deberá acompañar:

a) el instrumento en el que obre cláusula compromisoria de la Jurisdicción del Tribunal Arbitral de Ética
Profesional;

b) cuando se actuare por mandato o representación, los instrumentos acreditantes del carácter invocado;

c) los documentos que hagan al derecho del demandante debidamente ordenados e individualizados

numéricamente. Así se relacionarán en el texto de la demanda;

d) constancia del pago del arancel fijado por la Corporación de Rematadores y Corredores Inmobiliarios

Artículo 30. Presentada una demanda, el Presidente del Tribunal dispondrá la Sala que deba entender según
la naturaleza de la cuestión, en la que quedará definitivamente radicada. Luego de su radicación en la Sala,

se dará traslado de la demanda al demandado para que conteste dentro del término de diez días hábiles. La
notificación del traslado se efectuará en el domicilio especialmente constituido en la cláusula
compromisoria, si ésta lo contuviera, o en el establecido con igual carácter en el contrato si la firma de éste
se hallare certificada notarialmente o resultare de un instrumento público o reconocido. En su defecto, la

notificación se practicará en el domicilio denunciado. Si el domicilio estuviere fuera de la Ciudad de Buenos


Aires, se podrá ampliar el plazo de traslado, que en ningún caso podrá superar los veinte días hábiles.

RESPONDE

Artículo 31. El demandado deberá contestar la demanda dentro del término fijado. Su silencio o respuesta
evasiva podrá considerarse como aceptación de los hechos invocados. En la contestación se cumplirán las

exigencias de los artículos 28 y 29. La falta de contestación en término hará decaer el derecho de hacerlo
con posterioridad, sin necesidad de petición de parte, y se continuarán los procedimientos según su estado.

RECONVENCIÓN
Artículo 32. Dentro del mismo plazo podrá deducirse reconvención de la que se correrá traslado por el
término fijado en el artículo 30. Las condiciones, exigencias de depósito, formalidades y procedimientos
establecidos en los artículos 28; 29; 30 y 31será aplicables cuando se reconvenga. La reconvención se

deducirá, en su caso, de conformidad con lo establecido en el artículo 21.

CONCILIACIÓN - COMPROMISO ARBITRAL

Artículo 33. Contestada la demanda, la reconvención en su caso, u operado el decaimiento del derecho de
contestar la demanda o la reconvención, se convocará alas partes a una audiencia en la que deberán estar
presentes los tres integrantes de la sala y cuya iniciación no podrá dilatarse más de treinta minutos de la
hora para la que fue convocada. En dicha audiencia, el Tribunal invitará a las partes a que arriben a una
conciliación que ponga fin al juicio arbitral, procurando avenirlas y haciendo cuento estuviere a su alcance
para el logro de tal propósito. Las fórmulas y sugerencias que emanen de los árbitros no serán consideradas

como prejuzgamiento por parte de los mismos. Si no se lograse avenirlas, las partes deberán en el mismo
acto:

a) presentar por escrito los puntos de compromiso que serán materia de laudo, pudiendo acordar puntos
comunes. No se conferirá traslado de los mismos y deberán formularse como interrogaciones, no

conteniendo más de una cada punto y estando expuestas en forma clara y concreta, sin incluir
argumentaciones;

b) ofrecer en escrito por separado las respectivas pruebas, acompañado en su caso de sobres cerrados
continentes del pliego de posiciones e interrogatorios de testigos respectivamente. Si se ofreciesen puntos
de pericias, serán substanciados en ese mismo acto. En el caso de ofrecerse prueba sin procedentes o
superfluas el Secretario procederá a su rechazo en ese acto o en resolución dictada dentro del tercer día,
oportunidad en que se pronunciará sobre la procedencia de los puntos de pericia. Las partes deberán
hacerse en esta audiencia recíproca entrega de copia de los escritos a que se refiere este artículo, que
presenten en la misma.

INCOMPARECENCIA

Artículo 34. La incomparecencia del actor, sin justa causa a juicio del Tribunal, se considerará como
desistimiento de la demanda y se le impondrán costas. Si el incompareciente fuere el demandado, se le dará
por decaído el derecho de formular puntos de compromiso y se estará a los que ponga el demandante. La
falta de ofrecimiento de prueba producirá la pérdida de tal derecho. El Secretario podrá excluir del
compromiso los puntos ajenos a las cuestiones planteadas por las partes en sus respectivos escritos de
demanda, reconvención y sus contestaciones, salvo que aquéllas las formularen como comunes.

MULTAS - AUSENCIA DE PRUEBAS

Artículo 35. En el mismo acto se fijará la multa que, a favor de la contraria, se aplicará a la parte que
obstaculice el procedimiento, así como la que deberá abonar la parte que no cumpla el laudo dentro del plazo
que el mismo fije, la que igualmente será a favor de su contraria. Si no hubiere acuerdo de partes, el Tribunal

fijará los importes o porcentajes respectivos. Si las partes convienen que se laude sin producción de
pruebas, dispondrán de tres días para presentar memoriales haciendo mérito referenciado de sus derechos.

PRUEBAS

Artículo 36. No se admitirán otras pruebas que las ofrecidas en la Audiencia prevista en el Art. 33, salvo la

que el Tribunal disponga producir para mejor laudar en uso de la facultad otorgada por el Art. 44.

MEDIOS

Artículo 37. Los únicos medios de prueba admisibles son:

a) instrumental;

b) confesional;

c) testimonial;

d) pericial.

Artículo 38. Dentro de los tres días de celebrada la audiencia del artículo 33, el Secretario procederá a
designar el plazo de producción de prueba ofrecida y fijar las audiencias para recibir la prueba confesional y

testimonial admitidas.
CONFESIÓN

Artículo 39. La prueba de confesión se presentará ante el Secretario quién además podrá interrogar
libremente al absolvente, sin efectos confesorios para éste, para mayor ilustración del Tribunal.

TESTIMONIAL

Artículo 40. La prueba testimonial se recibirá observándose las siguientes reglas:

a)los testigos no excederán de tres por cada parte, salvo que a juicio del Tribunal sean admisibles más
testigos;

b) declararán en la sede del Tribunal, salvo que, con causa grave justificada, invalidez o enfermedad
soliciten con suficiente antelación que la declaración les sea tomada en su domicilio;

c) la aportación de su asistencia es carga de la parte proponente, y la incomparecencia del testigo a la


audiencia produce la caducidad de su declaración, la que no podrá producirse en lo sucesivo salvo

justificación escrita anterior a la audiencia y por una sola vez;

d) acreditarán sus datos personales y prestarán juramento o promesa de decir verdad,

e) serán preguntados por intermedio del Secretario, a tenor de las preguntas que éste considere procedente
formular según interrogatorio presentado y su propia iniciativa.

PERITOS

Artículo 41. La prueba pericial tendrá lugar cuando el examen de los hechos o el desconocimiento de firmas
requiera conocimientos especiales en algún arte, ciencia o técnica. Se procederá al nombramiento de perito
único propuesto por acuerdo departes, no obteniéndose el cual, será designado por el Secretario mediante
sorteo en la audiencia del artículo 33, practicado entre los que consten en una lista confeccionada

anualmente por el Consejo Directivo de la C. R. C. I. El perito designado deberá aceptar el cargo y presentar
su informe dentro del plazo que haya fijado el Secretario, con tantas copias como partes haya, bajo
apercibimiento de sustitución. No se admitirán consultores técnicos.

Artículo 42. Vencido el término fijado para la producción de la prueba, la parte que no la haya producido

perderá el derecho a la misma, previa resolución del Secretario que así lo declare.

INFORME DEL ASESOR INFORMANTE – ALEGATOS

Artículo 43. Vencido el plazo de la producción de la prueba o producida y acumulada ésta, sin necesidad de
calificación de ello y dentro de las 24 horas siguientes el Secretario hará entrega de las actuaciones al

Asesor, quien dentro de los cinco días de su recepción deberá devolverlas al Secretario con su informe.
Recibidos los autos, el Secretario dentro de las 24 horas los pondrá para alegar por el término común de
cinco días, de lo que tomará conocimiento por el sistema de notificación automática establecido en el
artículo 24. No se hará entrega del expediente a las partes a los fines de alegar, ni a ningún otro efecto.
Agregados los alegatos, si los hubiere, el Tribunal en pleno dictará la providencia llamando los autos para
laudar.

PLAZO PARA LAUDAR

Artículo 44. Después de practicada la providencia del artículo 43, párrafo cuarto, el Tribunal dispondrá de un

plazo de treinta días hábiles para laudar. Éste podrá ser ampliado por las partes de común acuerdo en la
audiencia del artículo 33, o por el Tribunal cuando dictare medidas para mejor laudar, en cuyo caso no podrá
extenderse por más de otros treinta días hábiles.

LAUDO

Artículo 45. El laudo deberá ser fundado, dictado por mayoría de votos, laudando el Tribunal y sus miembros

en el carácter y actuación establecidos en el artículo 1. Podrá hacerse constar en el laudo las disidencias
que se produjeren. El laudo deberá ser refrendado con las firmas de todos los integrantes de la Sala.

Artículo 46. El laudo contendrá en todos los casos:

a) plazo de cumplimiento;
b) imposición de las costas y monto de las reguladas, salvo convención en contrario contenida en el
compromiso arbitral;

c) confirmación de la multa comprometida para el caso de incumplimiento. Si el Presidente observara que


del contenido del laudo resulta contradicción con anteriores pronunciamientos del Tribunal o la
Jurisprudencia judicial existente, podrá convocar a plenario del Tribunal para que se debata la cuestión. La
convocatoria deberá efectuarse dentro del tercer día de tomar conocimiento del contenido del laudo, y el
plenario deberá reunirse dentro de los diez días subsiguientes. Lo que se resuelva en el mismo tendrá

carácter definitivo y no será susceptible de rectificación alguna, salvo lo previsto en los artículos 50 y 51.

ESCRIBANO CERTIFICANTE

Artículo 47. El Escribano certificante referido en el artículo 6 certificará la fecha, firma y calidad de los
firmantes del laudo arbitral. Vencido el plazo para pronunciar aclaratoria según el artículo 51, y si alguna

parte lo pidiere, certificará la autenticidad de copia del laudo y en su caso, de sus aclaraciones, siendo a
cargo del petición ante dicha actuación notarial, sin perjuicio de lo que hubiere laudado en materia de costas.

NOTIFICACIÓN DEL LAUDO

Artículo 48. Dictado el laudo se lo notificará en el domicilio constituido, acompañándose copia del mismo

firmada y sellada por el Secretario.

Artículo 49. Notificado el laudo, concluye la jurisdicción del Tribunal. No obstante, este podrá:

a) a pedido de parte formulado dentro de los tres días de la notificación, subsanar errores materiales o de
cálculo, aclarar conceptos oscuros, y suplir cualquier omisión en que se hubiere incurrido;

b) determinar sumas líquidas que hubiere establecido el laudo a cargo de la parte vencida;

c) aplicar la multa comprometida para el caso de incumplimiento del laudo;

d) aprobar liquidaciones destinadas a su ejecución judicial.


IRRECURRIBILIDAD DEL LAUDO - NULIDAD ACCIONABLE – PLAZO

Artículo 50. El laudo es irrecurrible. Podrá demandarse judicialmente su nulidad, mediante la acción al efecto,
únicamente en los supuestos en que se hubiere dictado fuera de los plazos establecidos en el artículo 44 o

en el mayor fijado por las partes en el compromiso arbitral, o que se hubiere pronunciado sobre puntos no
comprometidos. El plazo para promover la demanda de nulidad es de cinco días a partir de la notificación del
laudo.

SANCIONES

Artículo 51. El secretario podrá prevenir y sancionar con amonestaciones, llegando a separar de su
intervención del juicio a los letrados, apoderados o representantes que obstaculicen el trámite normal y
diligente de las actuaciones. En caso de reiteración podrá aplicar a ellos y a sus patrocinados o
representados, la multa a que se refiere la primera parte del artículo 35. También esta facultad para ordenar

se teste cualquier expresión o término agraviante o injurioso contenido en los escritos, pudiendo llamar al
orden a quien los vertiera en la audiencia. En todos los casos, el Secretario está facultado para denunciar el
incorrecto proceder ante el Tribunal de Disciplina del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.

EJECUCIÓN JUDICIAL

Artículo 52. Los laudos dictados por el Tribunal son plenamente ejecutables en sede judicial, en caso de
incumplimiento dentro del plazo que los mismos fijen. Dentro de éste las partes deberán abonar los gastos,
honorarios, costos y costas del juicio en la totalidad o proporción en que hayan sido condenadas, cuya
ejecución judicial, en caso de incumplimiento, podrá ser perseguida por los respectivos beneficiarios.

TÍTULO III - DE LAS ENMIENDAS - FORMA


Artículo 53. El proyecto de enmienda presentado por un miembro de la C. R. C. I., deberá ser dirigido al
Presidente del Tribunal Arbitral, por escrito y con sus respectivos fundamentos, y deberá ser avalado con la
firma de por lo menos 15 asociados. En cuanto a la forma, será aplicable el artículo 28, en lo que resulte

pertinente.

PLENARIO EXTRAORDINARIO - QUÓRUM – PLAZOS

Artículo 54. Recibido un proyecto de enmienda, el Presidente del Tribunal convocará en un plazo no mayor de
10 días hábiles de recibido el proyecto a una reunión plenaria extraordinaria del mismo, a la que deberán ser

invitados los árbitros suplentes y los asesores, aunque estos últimos tendrán voz, pero no voto. El Plenario
extraordinario resolverá en forma preliminar la conveniencia, mérito y oportunidad de la enmienda, en un
plazo no mayor de 10 días hábiles. El quórum necesario para sesionar válidamente será de 2/3 partes de la
totalidad de los árbitros titulares y suplentes. El Tribunal de Ética Profesional podrá autoconvocar una

reunión Plenaria Extraordinaria, a efectos de dictar enmiendas que surjan del mismo seno del Tribunal, cuyo
tratamiento será el dispuesto en el párrafo precedente.

RECHAZO - MAYORÍAS

Artículo 55. El proyecto podrá ser rechazado por falta de oportunidad, mérito o conveniencia con mayoría de
2/3 partes de los árbitros titulares y suplentes presentes. La resolución que así lo disponga deberá ser
fundada y estar refrendada por las autoridades del tribunal. El proyecto rechazado podrá ser presentado
nuevamente transcurrido un año de su rechazo.

APROBACIÓN PRELIMINAR – MAYORÍAS

Artículo 56. El proyecto podrá ser aprobado preliminarmente observando la misma mayoría que en el Artículo

55. Dictada la resolución de aprobación preliminar, el Plenario Extraordinario entrará en sesión permanente
por el plazo que fije, el cual no podrá exceder de 45 días hábiles.

Artículo 57. Redactada la enmienda en su forma definitiva, el Presidente del Tribunal remitirá copia
certificada de la misma al Consejo Directivo, para su inmediata promulgación. La entrada en vigencia de las

enmiendas será en todos los casos de 20 días de su publicación, a menos que las circunstancias
extraordinarias justificadas requirieren otro plazo, que será fijado por el Plenario.
TÍTULO V - ESTRUCTURA ADMINISTRATIVAY
FINANCIAMIENTO DEL TRIBUNAL

Artículo 58. Concordantemente con lo establecido en el Artículo 12 de este Reglamento, la financiación del
funcionamiento del Tribunal y la determinación del presupuesto correspondiente y demás cuestiones de
orden administrativo estarán a cargo del Consejo Directivo de la C. R. C. I.
10 13

Tema 6: Enfoques de la ética

ÉTICA AUTORITARIA - ÉTICA HUMANISTA - ERICH FROMM – ÉTICA Y


PSICOANÁLISIS (1947)

CAPITULO II

“En la Ética autoritaria, una autoridad -otro- es el que establece lo que


es bueno para el hombre y prescribe las leyes y normas de conducta:
en la ética humanista esa el hombre mismo quien da las normas y es
a la vez el sujeto de las mismas, su fuente formal o agencia
reguladora y el sujeto de su materia” (Fromm, 1953, p. 20).

“El empleo del término “autoritario” hace necesario establecer el concepto de autoridad. Existe tanta
confusión respecto a este concepto. ”El verdadero problema consiste en saber qué clase de autoridad
debemos tener. La autoridad racional tiene su fuente en la competencia. La persona cuya autoridad es
respetada ejerce completamente su función en la tarea que le confían aquellos que se la confieren. No

necesita intimidarlos ni espolear su admiración por medio de cualidades mágicas. En tanto que ayuda
competentemente en lugar de explotarlos, su autoridad se basa en fundamentos racionales y no requiere
terrores irracionales. La autoridad racional no solamente permite, sino que requiere constantes escrutinios y
críticas por parte de los individuos a ellos sujetos; es siempre de carácter temporal y la aceptación depende
de su funcionamiento. La fuente de la autoridad irracional, por otra parte, es siempre el poder sobre la gente.
Este poder puede ser físico o mental, puede ser real o solamente relativo respecto de la ansiedad y la

impotencia de la persona sometida a esta autoridad. El poder, por una parte, y el temor, por la otra, son
siempre los cimientos sobre los cuales se erige la autoridad irracional. La crítica a la autoridad no es solo
algo solicitado sino prohibido. La autoridad racional se basa en la igualdad de dos: del que la ejerce y del
sujeto a ella, los cuales difieren únicamente con respecto al grado de saber o de destreza en un terreno

particular. La autoridad irracional se basa por su misma naturaleza en la desigualdad, implicando diferencias
de valores. Al emplear el término “ética autoritaria” nos estamos refiriendo a la autoridad irracional,
ateniéndonos precisamente al uso corriente del término “autoritario” como sinónimo de sistemas totalitarios
y antidemocráticos“.

“Puede distinguirse la "ética autoritaria” de la “ética humanista” en dos aspectos: uno formal y otro material.
La ética autoritaria niega formalmente la capacidad del hombre para saber lo que es bueno o malo; quien da
la norma es siempre una autoridad que trasciende al individuo. Tal sistema no se basa en la razón ni en la
sabiduría, sino en el temor a la autoridad y en el sentimiento de debilidad y dependencia del sujeto, a la

autoridad es el resultado del poder mágico de esta, cuyas decisiones no pueden ni deben objetarse.
Materialmente o en relación al contenido, la Ética autoritaria resuelve la cuestión de lo que es bueno o mal,
considerando, en primer lugar, los intereses dela autoridad y no los del sujeto…” (Fromm, 1953, p. 22)

“Se llama buena a una cosa si es buena para la persona que la usa. Si yo digo que un auto es “mejor” que
otro, es evidente que califico de mejor a un auto porque este me sirve mejor que otro, acá, lo bueno y lo malo

se refieren a la “utilidad” que la cosa tiene para mí. El mismo criterio de valor puede usarse en relación con el
hombre. El patrón considera buenos a un empleado si este es útil para él. El maestro puede calificar de
bueno a un alumno, si este es obediente, no le ocasiona molestias y aumenta su reputación…”

“Pero como está en juego sus propios intereses, la autoridad ordena que la obediencia sea la máxima virtud

y la desobediencia, el pecado capital. La rebelión es el pecado imperdonable en la ética autoritaria, el poner


en duda el derecho de la autoridad para establecer normas. El Antiguo Testamento, en el relato de los
orígenes del hombre, ofrece una ilustración sobre la ética autoritaria. El pecado de Adán y Eva no está
explicado en términos del acto mismo: el comer del árbol del bien y del mal no fue por sí misma una mala

acción. El pecado fue la desobediencia, el desafío a la autoridad de Dios, quien tuvo temor de que el hombre,
habiendo “llegado a ser como uno de nosotros, conociendo lo bueno y lo malo” podría estirar su mano y
tomar también del árbol de la vida y vivir para siempre” (Fromm, 1953, p. 24)
La ética humanista, en contraste con la ética autoritaria, puede
también distinguirse por un criterio formal y otro material.
Formalmente, se basa en el principio de que solo el hombre por sí
mismo puede determinar el criterio sobre virtud y pecado y no una
autoridad que lo trascienda. Materialmente, se funda en el principio de
que “bueno” es aquello que es bueno para el hombre y malo lo que le
es nocivo, siendo el único criterio de valor ético el bienestar del
hombre…” (Fromm,1953, p. 25)

La ética humanista es antropocéntrica. Ciertamente, no en el sentido de que el hombre sea el centro del
Universo, sino en el que sus juicios de valor y aun percepciones radican en las peculiaridades de su
existencia y solo poseen significado en relación con ella; el hombre es verdaderamente “la medida de todas

las cosas.” La posición humanista es que nada hay que sea superior ni más digno que la existencia
humana”. La ética humanista es la ciencia aplicada del “arte de vivir” basada en “la ciencia del hombre”
teórica. Toda ciencia aplicada se basa en un axioma que resulta de un acto de elección, a saber: que el fin de
la actividad es deseable”. (Fromm, 1953, p.30)

El impulso a existir es inherente a cada organismo y el hombre no puede evitar el querer vivir. La elección
entre vida y muerte es más aparente que real, la verdadera elección del hombre consiste en elegir entre una
vida buena y una vida mala. “Estar vivo” es un concepto dinámico y no estático. La existencia y el despliegue
de las potencias específicas de un organismo son una misma cosa. Todos los organismos poseen una

tendencia inherente a volver actuales sus potencialidades específicas. El fin de la vida del hombre, por
consiguiente, debe ser entendido como el despliegue de sus poderes de acuerdo con las leyes de su
naturaleza. (Fromm, 1953, p. 32)

Para resumir: “lo bueno” en la ética humanista es la afirmación de la vida, el despliegue de los poderes del

hombre. La virtud es la responsabilidad hacia la propia existencia.“Lo malo” lo constituye la mutilación de las
potencias del hombre. El vicio es la irresponsabilidad hacia sí mismo”. (Fromm, 1953, p. 32)
“El hombre, al mismo tiempo que está sujeto, como todas las demás criaturas a fuerzas que lo determinan,
es la única criatura dotada de razón, el único ser que es capaz de comprender a las fuerzas mismas a las
que está sujeto y que por medio de su entendimiento, puede tomar parte activa en su propio destino y

fortalecer aquellos elementos que dentro de él luchan por la virtud. No somos, por consiguiente, las
desamparadas víctimas de las circunstancias; en verdad somos capaces de modificarlas fuerzas internas y
externas y de influir en ellas, así como de controlar –al menos hasta cierto punto-las condiciones que nos
rodean.” (Fromm, 1953, p. 253). “La principal tarea del hombre en la vida consiste en dar nacimiento a sí

mismo, a llegar a ser lo que es potencialmente. El producto más importante de su esfuerzo es su propia
personalidad”. (Fromm, 1953, p. 255).
11 13

Introducción a la unidad

Las autorizaciones en nuestra actividad cumplen un papel fundamental, ya que son las que dan origen al
comienzo de una transacción y nos aseguran el mandato por un tiempo determinado.

En esta unidad veremos:

La importancia y puntos básicos e imprescindibles de la Autorización. Modelo de Autorización de Venta de


un inmueble de dueño único y soltero. Modelo de Autorización de Alquiler. Modelo de autorización de Fondo
de Comercio de propiedad de una persona Jurídica. Modelo de Autorización de la concreción de un Remate
Particular.

Comenzar la unidad
Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.

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12 13

Tema 1: Modelos de autorizaciones

Importancia de la autorización
Para el buen desempeño de toda actividad Inmobiliaria es necesario realizar la autorización correspondiente,
ya sea en exclusividad o en común con otros colegas, de acuerdo con la envergadura y tipo de operación. En
la misma se conviene entre Autorizante (s) y Autorizado (s) todas y cada de las condiciones que cada parte

asume y se obliga, lo que constituye el inicio de la actividad del autorizado con una planificación organizada
y con todas las bases sólidas que surgen de esta autorización.

A continuación, verán los modelos con los datos necesarios para redacción de esta.

Modelos de autorizaciones

A continuación podrás descargar distintos modelos de autorizaciones.

Autorización de venta.docx
20 KB
Autorización de alquiler

Modelo de autorización de locación de vivienda.docx


80.6 KB

Autorización de alquiler comercial.docx


80.7 KB
13 13

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