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-------- La Verdad Presente y el Otro Consolador --------

Ministerio A la Luz de la Biblia


www.alaluzdelabiblia.org

I PARTE

El Otro Consolador

Juan el bautista preparó el camino para la entrada triunfal del ministerio de Jesús, la
plenitud de Jesús vino a darse cuando su limitación de hombre tenía que ser completada
con el bautizo del Espíritu Santo. Sin embargo, Jua n solo lo hacía con agua más Jesús lo
hacía con el Espíritu Santo (Mat. 3:11). El apóstol Juan narra la promesa de Jesús a los
apóstoles de que el Espíritu Santo vendría sobre ellos para guiarles a toda la verdad (Juan
14:16-17; 26; 15:26; 16:7-14).

En el libro de Hechos, se repite la promesa de Jesús (1:5, 8) y explica su cumplimiento


para que se diera la presencia y bendiciones del Espíritu Santo (2:1). Se refiere repetidas
veces a las condiciones necesarias para la presencia y bendiciones del Espíritu Santo
(4:31; 5:3, 9, 32; 6:3, 5; 7:51, 55; 8:15-17, 29, 39; 9:17, 31; 10:44-47; 11:15-17, 24; 13:2-4,
9; 15:8, 28; 16:6, 7; 19:6; 20:23, 28; 21:11; 28:25). Como Jesús había dicho (14:26), el
Espíritu Santo vino para recordarles lo que Jesús les había enseñado, para guiarles a toda
la verdad, para confirmar la Palabra con señales (Marcos 16:20; Hechos 14:3; Hebreos
2:3, 4), y para glorificar a Cristo (Juan 16:14).

Jesús Anuncia Su Representante

Nuestro Señor Jesús presenta a su Sucesor, y podemos encontrarlo en Juan 14:12-16, 26.

En la cita mencionada en 2 Juan 2:1, se menciona que tenemos Abogado para con el
Padre, a Jesucristo el justo. Sin embargo, también podemos aplicar la misma
característica al Espíritu Santo como abogado nuestro.

Función del Abogado

En Grecia y Roma, durante tiempos del Nuevo Testamento, el abogado ayudaba al cliente
de dos formas:

1. Lo representaba ante el tribunal abogando por sus causas.


2. Le preparaba su discurso para que el cliente hablara por si mismo.

Así también el Espíritu Santo es nuestro abogado delante del Padre y de Jesús como
persona. Los visualizamos, si se puede usar ese término. Pero el Espíritu Santo es algo
“tan invisible, que a veces no se percibe y realiza su trabajo en secreto”, de manera tal que
sus acciones nos parecen tan apartadas a nuestros sentidos que su personalidad se pone
en duda cuando se la contrasta con las conductas de las otras personas de la Deidad. A
pesar de que ha aparecido en forma visible para los sentidos humanos (en forma de
paloma Lucas 3:22, Juan 1:33), o fuego en Pentecostés (Hechos 2:1-4). Por esta razón a
veces nos sentimos inclinados a considerarlo como una influencia, un poder o una energía.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 1


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Símbolos tales como el viento (Hechos 2:2), fuego (Hechos 2:3-4), aceite (Génesis 35:14;
Éxodo 27:20; 29:7, 21; 30:25, 31; 31:11, 35:8, 14, 15, 28; Levítico 5:11; Número 35:25, 1
Samuel 16:13; 2 Samuel 2:21; 1 Reyes 1:39; 5:11; todos hacen una representación o
símbolo concernientes al Espíritu Santo), agua (Marcos 1:8) y otros han ayudado a que se
piense en este sentido.

En el siglo III, Pablo de Samotracia presentó una teoría que negaba la personalidad del
Espíritu considerándolo como una simple influencia, una expresión de energía y poder
divinos, una fuerza que emanaba de Dios para ser e jercido entre los hombres.

Durante el tiempo de la Reforma protestante, se le da un reimpulso a esta creencia


satánica con Laeleus Socinus y su sobrino Fausto, dando un reavivamiento hasta nuestros
días.

En el siglo IV Arrio, un presbítero de Alejandría agrega otra doctrina que ataca la


personalidad y divinidad del Espíritu Santo con la enseñanza de que Dios es una persona
eterna, infinitamente superior a los ángeles y que su Hijo Unigénito ejerció su poder
sobrenatural en la creación de la tercera persona, el Espíritu Santo.

Ambas doctrinas siguen en vigencia, sin embargo existen diferencias entre estas dos
herejías. El socinianismo dice que es una energía o influencia, una fuerza activa. Y el
arrianismo reconoce la personalidad del Espíritu Santo pero niega su divinidad. Según
Arrio el Espíritu Santo es una persona creada.

Nosotros los humanos, nos confundimos por el mismo hecho de que el nombre Espíritu
sea en el original griego un sustantivo neutro, y que siguiendo normas gramaticales
escritas en ing lés se haya utilizado el pronombre impersonal “Itself” en Romanos 8:16, 26.
Cuando debe ser utilizado “Himself” que es un pronombre personal. En la Versión Inglesa
Autorizada de 1611 aparece el Espíritu Santo como algo neutro. La influencia enfriadora
de este concepto se deja sentir aún en todas las iglesias protestantes. El hecho de tratar
al Espíritu Santo como una influencia impersonal y no como una persona divina, estamos
robando a esta persona divina la deferencia, el honor y el amor que le debemos.

Satanás, en el pasado se valía de la decisión radical de ausentar las evidencias. En la


Edad Media aisló las Sagradas Escrituras, y eran evidente los resultados de esta
arbitrariedad. Sin embargo, de la experiencia aquella, él logró identificar que en la mezcla
de la verdad y la mentira, en la sutileza y mínima definición pueden perderse muchos. De
manera tal, que se vale para nuestros días el ocultamiento de la mentira, con la verdad.
Todas las nuevas versiones de la Sagrada Biblia, las de nuestra época están
completamente llenas de blasfemia. Miles de errores que desacreditan a Cristo, y eliminan
por completo las verdaderas doctrinas que siempre existieron. Doctrinas que han sido
atacadas como la del Santuario, el sábado, el centro es Cristo, y en efecto, el mismo
Espíritu Santo.

En el libro 1 Corintios 12:3 señala por medio del apóstol Pablo, que para hablar en su
nombre es necesario sea a través del Espíritu Santo:

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 2


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“Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espíritu de Dios, llama anatema á Jesús; y nadie
puede llamar á Jesús Señor, sino por Espíritu Santo”.

Cualquiera con un conocimiento básico de doctrinas, podría identificar rápidamente qué


religiones apoyan las falsas doctrinas. Si en verdad el Espíritu Santo fuera una verdadera
influencia o poder, caeríamos como aquellas doctrinas que tratan de obtenerlo y usarlo.
Muy por el contrario a esta pretensión nosotros no podemos emplear al Espíritu Santo, es
el Espíritu Santo quien nos ha de emplear a nosotros. Es por medio del Espíritu Santo que
Dios obra en su pueblo “así el querer como el hacer, por su buena voluntad” pero muchos
de nosotros no queremos ser guiados. Queremos dirigirnos a nosotros mismos, peor aún
dirigir a nuestro antojo al Espíritu Santo. Es por esto, que no recibimos el don celestial.

Únicamente aquellos que esperan humildemente en Dios, recibirán su dirección y su


gracia y esto será a través del Espíritu Santo.

Si pensamos que podemos poseer al Espíritu Santo, nos sentiremos inclinados a


engreírnos e inflarnos de vanagloria; pero el otro concepto (el verdadero) nos conduce a la
renuncia personal de nosotros mismos, a la negación y la humillación del yo.

Con un carácter firme, pero misericordioso de Jesús, fue él la persona más notable e
influyente que jamás existiera en este viejo mundo; y el Espíritu Santo vino a llenar su
lugar vacante. Es el Espíritu Santo el verdadero Vicario de Cristo y no un pastor, ministro,
papa o cualquier humano entre nosotros que pretenda hacerlo a través del orgullo y
vanagloria ego ísta.

“El mal se había estado acumulando durante siglos, y sólo podría ser restringido y resistido por el
grandioso poder del Espíritu Santo, la tercera persona de la Divinidad, que vendría con energía no
modificada, sino con la plenitud del poder divino”. Testimonios para los ministros. p.398.

Hay “tres persona vivientes” en el trío celestial:

1. El Padre es toda plenitud de la Divinidad corporalmente, invisible a los ojos


mortales.
2. El Hijo es toda plenitud de la Divinidad manifestada corporalmente visible ante
nosotros.
3. El Espíritu Santo es toda plenitud de la Divinidad, manifestando el poder de la
gracia divina a todos los que reciben a Cristo y creen en él como su Salvador
personal.

“En el nombre de estos tres seres grandiosos se bautizan los que reciben a Cristo por medio de una fe
viva, y estos poderes cooperarán con los obedientes siervos del cielo en sus esfuerzos por vivir la
nueva vida en Cristo”. Testimonio. Serie B. No.7,p.62, 63.

La Deidad Compuesto por Tres Personas

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 3


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La pluralidad de la Deidad se indica por primera vez en la creación de todas las cosas aquí
en la tierra, que aparece en el Génesis 1:26, cuando Dios dice: “hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza”. El Padre es la fuente, el Hijo el intermediario y el Espíritu
Santo es el medio de quien la creación llegó a existir. Aparece en Juan 1:1, 14 que Jesús
siendo el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, el cual en el principio estaba con
Dios, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios.

El Verbo es el mismo Dios que se encontraba desde fundación de la Tierra y el Cielo.


Podemos verlo en Hebreos 1:1-10 es la misma cita que aparece en Salmos 45:6.

La Deidad de Jesús se ve registrada cuando se hace mención a Su nombre: “Emmanuel”.


Es decir, “Dios con nosotros”. (Mateo 1:23).

Cristo es llamado Dios en muchas partes de la Biblia, en Salmos 50:1-6 dice: “El Dios de
dioses, el Eterno Jehová, habla, y convoca la Tierra desde el nacimiento del Sol hasta donde se pone.
Desde Sión, dechado de hermosura, resplandece Dios. Vendrá nuestro Dios, y no callará. Fuego
consumirá delante de él, y una poderosa tempestad lo rodeará. Convocará a los altos cielos, y la
Tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme a mis fieles, los que hicieron conmigo pacto con
sacrificio. Y los cielos anunciarán su justicia, porque Dios mismo es el juez”.

Se puede constatar que este pasaje hace referencia a Cristo, por el hecho de que todo el
juicio es encomendado al Hijo, y por el hecho de que es en la segunda venida de Cristo
cuando manda a sus ángeles para que recojan a sus escogidos de los cuatro vientos.
Esto lo encontramos en Juan 5:28-29; 2 Tesalonicense 2:1; Salmos 50:1 -6; Mateo 24:31 y
1 Tesalonicense 4:16. Y además, podemos encontrar que Cristo vendrá como “Dios
poderoso” en todo el capítulo 3 del libro de Habacuc.

En Hebreos 3:3-6 se menciona que Jesús es el creador de todo. Y en el mismo capítulo 3,


pero en el verso 7, es el mismo Espíritu Santo quien sostiene la referencia hacia Jesús
como parte de la tercera persona de la Divinidad copartícipe en la creación de la Tierra y el
Cielo.

En Números 6:24-27 se repite tres veces el nombre del Señor, no son cuatro, ni mucho
menos dos, sino tres veces.

La triple repetición es un paralelismo con la bendición apostólica del Nuevo Testamento


encontrada en 2 Corintios 13:13/14 (depende la versión de Biblia que posea).

En Isaías 6:1 -3 aparecerá la triple alusión de “Santo, Santo, Santo es Jehová de los
ejércitos”, al igual que aparece en Apocalipsis 4:8 “Santo, Santo, Santo es el Espíritu
Santo”. Es la triple alusión a una Persona. Que las citas posteriores de Isaías las repite el
apóstol Pablo en Hechos 28:25-27 cuando el pueblo había engrosado sus corazones.

En Isaías 48:16 se dice la misma triple alusión: “envío del mismo Jesús: Yo, Jehová el
Señor y su Espíritu”.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 4


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En la ocasión del bautismo de Jesús (Mateo 3:16, 17), la voz del Padre anunció el
contestamiento que halla en el Hijo y descendió a través de la obra del Espíritu Santo.
También, en Mateo 28:19 la fórmula bautismal contiene el nombre del Espíritu Santo.
Colocando en igualdad con los del Padre y el Hijo. Por su parte, en su sermón Pentecostal
Pedro lo dijo (Hechos 2:33). La misma idea se evidencia en Juan 14:16, 26; Juan 15:26 y
Juan 16:13-15; Efesios 2:18. El Padre decide, el Hijo obra y el Espíritu Santo testifica.

En Hebreos 10:9-16 aparece que Dios escribirá en los corazones de los santos, su Santa
Ley y nunca más se acordará de sus pecados. Pero, será también el Espíritu Santo quien
atestiguará por la misma promesa (verso 15). Lo mismo se dijo en Jeremías 31:33, solo
que aquí se refiere el profeta a Jehová.

Podemos apreciar que en toda la Biblia aparece haciendo alusión sin discriminación al
Espíritu Santo como a Jehová, y a Jesús.

Vemos nuevamente la consistencia en Filipenses 1:19, en esta ocasión aparece que el


Espíritu Santo es de Jesús, o bien, que de Jesús forma parte un Espíritu con el mismo
poder.

Cuatro Atributos de Personalidad

Dios no es un hombre magnificado o sublimado. Sólo Él posee personalidad perfecta. El


tiene desde la eternidad cuatro atributos en su personalidad, a saber:

1. Voluntad.
2. Inteligencia.
3. Poder.
4. Capacidad para amar.

Características propias de un ser conciente de sí mismo, que se conoce a sí mismo, con


voluntad propia y con poder de autodecisión.

Una persona es un ser con quien uno puede comunicarse, en quien se puede confiar o del
que es posible dudar. Estos atributos esenciales de personalidad se encuentran en forma
limitada e imperfecta, pero Dios los posee perfecta e ilimitadamente.

La idea de personalidad domina la construcción gramatical de sus oraciones. En los


capítulos 14,15 y 16 de Juan se usan no menos de 24 veces, diversos pronombres
personales aplicables al Espíritu Santo. No es que las personas de la Deidad sean
masculinas en contraste con lo femenino, sino que son personales en contraste con lo
impersonal. En ciertos textos la personalidad del Espíritu Santo se presenta subordinada
con el propósito de dar énfasis a otra característica. Cristo presenta al Espíritu como
alguien que enseña, habla, testifica, guía, escucha y declara. Estas son señales de
inteligencia y por lo tanto son de personalidad.

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Se le Atribuyen Cualidades Personales, Acciones y Relaciones Personales

El Espíritu Santo está acompañado de un conjunto de características y cualidades que


solo pertenecen a una personalidad.

1. Conocimiento: 1 Corintios 2:11.


2. Voluntad: 1 Corintios 12:11.
3. Mente: Romanos 8:27.
4. Amor: Romanos 15:30.
5. Comunión: 2 Corintios 13:13 (o verso 14 dependiendo de la versión de Biblia).
6. Se le puede contristar: Efesios 4:30; Romanos 8:26.
7. Se le puede insultar y tentar: Hebreos 10:29; Hechos 5:9.

Atributos y Obras Divinas

Jesús dejó una solemne amonestación en los cuatro evangelios; declara que si sus
palabras o su persona fueran rechazadas, los hombres serían perdonados por tal acto.
Pero que ninguno que pecara contra el Espíritu Santo sería perdonado.

El Espíritu Santo es más que una mera personalidad. Es una persona Divina. Se le llama
Dios (Hechos 5:3, 4), la tercera persona de la Deidad.

Posee Atributos Divinos

1. Omnisapiencia u Omnisciente: 1 Corintios 2:10; Lucas 1:35.


2. Omnipresencia : Salmos 139:7-10.
3. Vida Eterna: Hebreos 9:14.

Estos atributos pertenecen sólo a Dios, y sin embargo, también se le atribuyen al Espíritu
Santo.

El Espíri tu Santo es mayor que los ángeles (a diferencia de la doctrina de Arrio de


Alejandría en el siglo IV), porque como representante de Cristo, dirige a los ángeles en
batalla contra las legiones de las tinieblas.

“Todos los seres celestiales están en este ejército. Y hay más que ángeles en las filas. El Espíritu
Santo, el representante del Capitán de las huestes del Señor, baja a dirigir la batalla”. El Deseado de
Todas las Gentes. p. 318-319.
Además, se adjudica el Espíritu Santo la realización de obras divinas:

1. Creación: Job 33:4.


2. Resurrección: 1 Pedro 3:18.
3. Renovación: Tito 3:5.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 6


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4. Fuente de Profecía: 2 Pedro 1:21.


5. Enseñanza: Juan 14:26.
6. Convence: Juan 16:8.
7. Impide, prohíbe : Hechos 16:6, 7.
8. Concede, permite: Hechos 2:4.
9. Habla: Hechos 10:19.
10. Toma decisiones: 1 Corintios 12:11.
11. Llama: Apocalipsis 22:17.
12. Entristece: Efesios 4:30.
13. Comisiona: Hechos 13:2.
14. Intercede: Romanos 8:26.

Todas estas obras podrían ser realizadas por Dios mismo. El Espíritu Santo no es sólo
una persona sino una persona divina. En el plan de Dios su ministerio incluye creación,
inspiración, convicción, regeneración, santificación y capacitación para un servicio más
efectivo.

Su Relación con la Deidad

Nuestra concepción de la Trinidad (perteneciente a la doctrina de la Iglesia Católica) a


veces nos inclina a imaginar tres dioses en lugar de uno. Nuestro Dios es uno solo
(Deuteronomio 6:4); pero hay tres personas en esta Deidad singular. El problema surge al
tratar de concebir los seres espirituales en términos físicos. Un triángulo posee tres lados,
la Deidad se manifiesta como el Padre, Hijo y Espíritu Santo. El mismo Jesús aseveró: “El
Padre y yo una cosa somos” (Juan 10:30). La siguiente declaración es de gran ayuda: “Si
me conoces, también a mi Padre conocerás; y desde ahora le conoceréis y le habéis
visto”, cuando Felipe pidió ver al Padre y le bastaba.

“Si me conocieseis -dijo Jesús-, también a mi Padre conocierais; y desde ahora le conocéis, y le
habéis visto”. Pero los discípulos no lo comprendieron todavía. “El que me ha visto, ha visto al
Padre”.

Por su parte Jesús, con la humillación de asumir la humanidad pero sin dejar de ser Dios,
pero sin tomar ventaja de ello se entregó por nosotros, por nuestros pecados. Dejándonos
como legado, que por amor se llega hasta la humillación y el abandono de todo lo que se
posee.

Jesús dejó en su reemplazo al Espíritu Santo quien implica también la presencia de Jesús
y el Padre. En otras palabras, en estos momentos la plenitud de la Deidad se halla
presente y operante en el mundo a t ravés del Espíritu Santo.

“Los que ven a Cristo en su verdadero carácter, y le reciben en el corazón, tienen vida eterna. Por el
Espíritu es como Cristo mora en nosotros; y el Espíritu Santo, recibido en el corazón por la fe es el
principio de la vida eterna”. El Deseado de Todas las Gentes. p.352.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 7


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Podemos apreciar en Hechos 16:5-7, que el Espíritu Santo participa no sólo en ellos, sino con ellos,
es decir, el trabajo de la obra de Dios era llevado por el Espíritu Santo entre ellos.

“Así que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día. Y pasando á
Phrygia y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.
Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bithynia; mas el Espíritu no les dejó”.

La Verdad Presente del Parácletos

En el principio un pueblo tenía que ser preparado para vivir y llevar la verdad que Dios les
había encomendado, habían tenido contacto con el Padre, o utilizaba un intermediario
humano preventivamente y con características santas. Dios les había dejado el ritual del
sacrificio en ausencia del Verdadero Cordero, pues el plan de su momento era el “sacrificio
del cordero en representación a la muerte de Cristo, y no al cordero sacrificado”, la verdad
presente no era Cristo presente entre ellos, no se adaptaba al momento, no era la verdad
presente. Pero, para cubrir el plan de esa dispensación era necesario establecer el ritual
del sacrificio en representación al Cordero Inmaculado. El sacrificio que cubriría todos los
pecados del mundo, una vez y para siempre (Hebreos 9:25-28).

Las normas y estatutos fueron entregados a estos patriarcas, quienes se les dejó una ley
por escrito que tenían por cumplir y sostener de generación en generación. En estos
períodos de tiempo; el pueblo se apartaba de aquellos preceptos establecidos por Dios y el
pueblo caía una vez más en apostasía. En cada cisma del pueblo de Dios, se levantó un
gran movimiento para restaurarlo. Elías, Juan el Bautista y Jesús presentaban estas tres
consolidaciones para que el pueblo recibiera el llamado de advertencia de su apostasía y
tomara un rumbo de regreso hacia Jehová.

De igual manera, se han producido tres grandes movimientos religiosos contrarios a la


apostasía donde se hace el llamado de regreso: La Reforma del siglo XVI encabezada por
Lutero; el movimiento evangélico dirigido por Wesley y sus asociados; y el mensaje y
movimiento Adventista para los últimos días.

Si le preguntáramos a un teólogo católico acerca de los movimientos que más


consolidaron al protestantismo, y que fueron considerados como “herejes” según el
Magisterio de la Iglesia (Enquiridium), de seguro nombrarían a Juan Hus y John Wiclef.
Así mismo se levantará un movimiento para nuestra época que se considera como hereje,
los viejos pilares del mensaje de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Los momentos en que se realizaban los sacrificios en reemplazo y símbolo del Cordero,
surge el Mesías Príncipe, Dios hecho carne que habitó entre nosotros, es Cristo quien se
reveló entre nosotros para denunciar a Su pueblo en apostasía y hacer el llamado de
regreso a Él.

Fue Cristo quien se reveló contra el pueblo en continuo citando aquellas verdades de las
Santas Escrituras que fueron entregadas a los antiguos profetas, Cristo trató con la misma

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 8


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firmeza a un pueblo rebelde y de duro corazón, que se había apartado del amor verdadero,
de llevar el mensaje y que se había transformado en formalidades. Recalcó la obligación
de cumplir las mismas leyes desde el principio, de llevar el mensaje a su propio pueblo, y
que éste se encargaría de ayudar a los demás a formalizar y concretar las normas que
Dios había ya establecido.

Enfatizó la obligación de cumplir las leyes de salud, las leyes civiles, los diez
mandamientos o ley moral. Sin embargo la única ley que eliminó fue la que reemplazaba
de alguna manera la majestuosidad del Su sacrificio, la ley ritual o ceremonial.

Cristo, además de Su sacrificio, vino para cumplir con la promesa cuando los primeros
padres cayeron ante la tentación de Satanás. Vino para limpiarnos de la culpa de la
muerte, del pecado. Preparó a los apóstoles y les dejó la responsabilidad de llevar el
evangelio tanto al pueblo judío, como a los gentiles. A toda nación, tribu, lengua y nación;
los gentiles fueron invitados a participar como el pueblo de Dios una vez que aceptaran a
Cristo como su salvador (Gálatas 3:28). Para tal efecto, de los apóstoles era necesario
que el Espíritu Santo morara en ellos, es decir, que la obra iniciaba en santidad cuando
estando aún con Jesús se manifestara el Espíritu Santo como “lenguas de fuego” en el día
de Pentecostés (Hechos 2:1 -4). El Espíritu Santo estaría impulsándolos a mantener la
obra encomendada por Jesús, su misión de sanar y evangelizar sería plena; puesto que
Jesús “con ellos” y no “en ellos”. Jesús, por su pérdida manifestada en un cuerpo humano,
no podía motivarlos sino con la palabra y los hechos, su sabiduría era impresionante por
su sencillez e impregnar cada palabra en los corazones. Sin embargo, el mismo Jesús les
dijo que era necesario que Él se fuera, para que el Padre enviara al Espíritu Santo y
continuara la misma labor que el Dios Padre del Antiguo Testamento realizó, Cristo
continuó y el Espíritu Santo en estos momentos sostiene.

Debemos recordar, que el Espíritu Santo así como en tiempo de los patriarcas y profetas,
está pronto por manifestarse en los santos hijos del Altísimo, considerándoles si se quiere
como los “apóstoles modernos”, pues también es una continuidad de la misma
manifestación del Espíritu S anto, se trata de la lluvia temprana y tardía.

Cada persona que ha sido llamado a recibir esta luz por misericordia de Cristo, por Su
solicitud y voluntad el Espíritu Santo estará manifestándose en cada uno de estos
obedientes humanos, con el maravilloso propósito de preparar el camino para la Gran
Venida de nuestro Señor Jesús.

Es importante saber, que en el Antiguo Testamento se le pedía con firmeza el


cumplimiento de los preceptos de Dios, la justicia era ejecutada casi de inmediato. Cristo
vino a confirmarlo y preparar además la continuidad de la obra por el Espíritu Santo que se
hace presente en nuestra época, con las mismas normas que en las épocas de los
antiguos patriarcas. Los profetas se vieron revestidos por el Espíritu Santo, los apóstoles
lo recibieron como lenguas de fuego. Jesús teniendo la naturaleza humana lo recibió en
forma de paloma. Ahora, para nuestros tiempos, descenderá a cada uno de los fieles hijos
de Dios que han tomado el llamado que hace Cristo, y de tomar la decisión en serle fiel en
las mismas normas y leyes que fueron desde siempre.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 9


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Era de imaginar, que con todo lo acontecido nosotros tenemos que han transcurrido tres
grandes pruebas de fe en cada etapa, y estas tienen que ver con la santificación y son:

1. El período anterior a la encarnación, la prueba de “un Dios” versus el politeísmo, y el


derecho divino de gobernar, con la ley como norma y el sábado como señal.
2. Si en ocasión del primer advenimiento de Cristo los que habían cumplido la primera
generación o período acepta rían a Jesús como el Hijo y Redentor divino.
3. Una vez transcurrido las dos generaciones, nos toca prepararnos enteramente al poder
del Espíritu Santo para que Él haga eficaz en nosotros todo lo que se habría preparado
para nosotros.

Es por ello, que debemos comprender que las vivencias directas con Dios en el pasado,
son luz vivificada para nuestra salvación. Cada experiencia del pasado es una ventaja
para nosotros. Los primeros patriarcas tenían la “ventaja” de tener diálogos directos con
Jehová. Así mismo, lo que vino a ser la presencia de Jehová en ellos, vino a ser la de
Jesús personificado, era para su época un raudal de luz y para ellos también una “ventaja”.
En ausencia de ambos, no sin quedar huérfanos de la bondad de Dios, nuestra ventaja es
el testimonio escrito en las Sagradas Escrituras, y sobretodo, el testimonio escrito en
nuestros corazones a través del Espíritu Santo. Nos aventaja la muerte de Jesús en la
cruz y toda experiencia que trajo consigo. Nuevamente, nos queda como testimonio, que la
raza humana jamás ha sido abandonado desde el principio. Existe una promesa que se
cumple por partes, algunos le llaman “dispensaciones”, una de ellas es la presencia del
Espíritu Santo dando testimonio de Él, que sin querer imponerse y desear hablar lo suyo
habla por los Tres. Desde los antiguos patriarcas, la época de Jesús y terminando en
nuestros tiempos, la Deidad manifiesta Su presencia y participación con el plan
preestablecido. Sin embargo, es importante señalar que en el momento que Uno toma el
mando del plan Divino, los Otros dos no quedaban inmóviles en espera de ver qué tanto y
cómo lo hace. Sino, que el objetivo principal no se enfoca en Ellos, muy por el contrario,
el plan de la Deidad está cimentado en amor, y por tanto sus esfuerzos no se centra en
ellos, sino en cada uno de nosotros, y luego en Ellos, al final se es en un todo.

El plan de la Divinidad se cumple paso a paso, y existe una verdad presente donde cada
uno de Ellos se manifiesta, aunque los Otros realicen sus trabajos, cada uno hace lo
preestablecido en los Concilios Celestiales. Concilio donde una vez Luzbel, es decir el
diablo, estuvo custodiándolos.

Podemos confirmar, que las otras dos personas de la Deidad trabajan coordinadamente y
se manifiestan en la obra, aunque Uno de ellos tome el puesto “al mando”, los otros Dos
no quedan pasivos, sobretodo cuando se tiene que luchar contra Satanás y los millares de
ángeles demonios.
Podemos notarlos desde la creación, la presencia de las tres personas de la Divinidad
estaban presentes (Génesis 1:22).

Por otra parte, durante el éxodo del pueblo de Dios, aunque Jehová se manifestaba entre
ellos como columna de fuego, o sino como una nube que controlaba la temperatura y

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 10


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estaba al cuidado de Su pueblo, el Espíritu Santo dio inteligencia especial a Bezaleel quien
participó en la construcción del Santuario o Tabernáculo (Éxodo 31:2, 3). En la época de
los jueces se menciona la presencia del Espíritu Santo siete veces, como impartiendo valor
y fortaleza a los dirigentes del pueblo (Jueces 3:10; 6:34; 11:29; 13:25; 14:6; 15:14). El
profeta Eliseo al pedir doble porción del Espíritu que guiaba a Elías realizó sorprendentes
señales y milagros (2 Reyes 4:32-36, 42-44; 5:1-14).

El rey David, ofreció una oración de arrepentimiento por su grave pecado, rogó: “No quites
de mi tu santo Espíritu” (Salmos 51:11). El profeta Isaías menciona un derramamiento del
“Espíritu de lo alto”, lo que significaría grandes bendiciones para el pueblo de Dios (Isaías
32:15). Por medio del profeta Ezequiel, Dios prometió la presencia de su Espíritu para
tener poder y deseo de obedecerle (Ezequiel 36:25-27; 39:29). El profeta Zacarías,
llamado por Dios para dirigir y alentar a Israel después de su regreso del cautiverio en
Babilonia, recibió un mensaje de ánimo: “Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice:
No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.
(Zacarías 4:6).

En el día de Pentecostés, referido en Hechos 2, nos presenta una ocasión en la que hubo
un derramamiento especial y abundante del Espíritu Santo, predicho por el profeta Joel
(2:28-32).

Cristo vino a ser el centro de todo, es el punto entre Dios y el Espíritu Santo; es el que
dividió el antiguo pacto del sacrificio de corderos, y el sacrificio vivo de nuestros cuerpos
(Romanos 12:1).

Cristo vino a ser también el centro entre lo Supremo Corporal (Hebreos 1:8; Salmos 45:6)
y lo Supremo “invisible” (Juan 14:17).

En Hebreos 2:16-17, aparece que Cristo es el Pontífice entre Dios y el humano. El vino a
ser el Puente entre la raza caída, y el Supremo. No se sirvió de ser Dios, sino tomó
nuestras limitaciones para rescatar a la humanidad, no en ventaja, sino en la simiente de
Abraham como lo prometido. Vino a ser el Puente que une la salvación con el pecador.

“Porque ciertamente no tomó á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó. Por lo cual, debía
ser en todo semejante á los hermanos, para venir á ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es
para con Dios, para expiar los pecados del pueblo”.

También se confirma Su Gran Pontificado en las siguientes citas en Hebreos 3:1; 4:14, 15;
5:5; 6:20-28; 8:1-4.

Es esta ventaja, la que nos compromete para nuestros tiempos la preparación perfecta
para la santificación, todo ha sido revelado en el pasado, nos toca estudiar diligentemente
las Sagradas Escrituras, pues está inspirada por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21). Pero, a
pesar que tenemos muchas ventajas con respecto a la luz que nos ha sido dada,
reiteramos la misma dureza de corazón que en tiempo antiguos, gracias doy a nuestro
Jesús por el Otro Consolador que sigue su obra para convencernos (Juan 16:8).

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Recibimos una y otra vez más el llamado del Espíritu Santo para el arrepentimiento, sin
embargo, por nuestra dureza le ignoramos en el afán de persistir en el error. Nuestra
actitud dirigida al pecado, la resistencia de nuestra salvación, no nos hace ver el pecado
que mora “en nosotros”. Peor aún, como consecuencia de no identificar o ver el pecado,
no los confesamos. No pedimos perdón a quien nos hace el llamado, de forma tal que nos
compromete en pecar contra el Espíritu Santo. El pecado imperdonable es el que no se
confiesa (Isaías 1:1-18; Miqueas 5:18-19; Salmos 103:8-12).

En ausencia del Espíritu Santo, el espíritu de Satanás ocupará S u lugar:

“El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo”. 1 Samuel 16:14.
En toda la historia humana, ha existido el espacio para Satanás cuando desde nuestras
mentes, aceptamos pecar y no abandonamos lo que nos mata espiritualmente. Así
mismo, pecamos al ignorar como pueblo de Dios, el mensaje al cual hemos sido llamados
a proclamar. Si le rechazamos, damos cabida al error así como el rey Saúl hizo para su
propia perdición. Si no proclamamos el mensaje del Tercer Ángel, proclamaremos otro
mensaje, o peor aún, ningún mensaje, se como sea, al final Satanás es quien saldrá
ganando más almas.

Nuestra verdad presente es la santificación, debemos en estos momentos estar


confesando y abandonando nuestros pecados. Así como en tiempos de la ceremonia del
sacrificio en el Santuario, el pueblo tenía que haber confesado sus pecados, lo mismo
viene a ser en nuestros días, desde que en 1844 Cristo pasó al Lugar Santísimo, pues
viene el Gran Día de la Expiación (Hebreos 9:12, 24, 25), y en estos momentos debemos
estar preparándonos en santificación, esto se logra por supuesto a través la fe, obediencia
y la misericordia del Espíritu Santo. Haciendo en estos momentos sacrificio vivo de
nuestros cuerpos en pos del evangelio que Jehová, Jesús y el Espíritu Santo han
encomendado.

El Espíritu Santo fue dado al pueblo de Dios desde el principio, de igual manera ocurrió a
los apóstoles en el Pentecostés.

El don del Espíritu Santo nos está guardada en la fe y la obediencia para nuestros días.
Así como a los gentiles que estuvieron presentes en el sermón de Pedro (Hechos 10:44-
48), de igual manera seremos bendecidos con los dones del Espíritu Santo al estar
presentes en este sagrado ministerio.

Este punto lo encontramos en Hechos 11:15-18:

Y como comencé á hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al
principio.
Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua; mas vosotros
seréis bautizados en Espíritu Santo.
Así que, si Dios les dió el mismo don también como á nosotros que hemos creído en el Señor
Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar á Dios?

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Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron á Dios, diciendo: De manera que también á los
Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida.

Nuestra verdad presente está en todo su esplendor, predicar el evangelio a toda las
naciones, pero lo cierto es que el pueblo al cual se le ha dejado esta responsabilidad ha
estado adormitando en la sutileza de este mundo. Se les debe presentar a este pueblo
dormido que el engaño los ha atrapado, y que la misma persecución presta a venir a los
santos, se les revertirá a ellos también.

La Misión del Espíritu Santo

El hermoso plan entregado al Espíritu Santo está dividido en cinco partes:

1. En primer lugar revela a Cristo como una presencia que mora dentro del alma.
2. Revela la verdad de Dios, haciéndola una realidad en lo más íntimo del ser.
3. Se le ha confiado la tarea de santificar al hombre.
4. Testifica acerca de Cristo.
5. Glorifica a Cristo.

Cómo debe haber sorprendido Jesús a los apóstoles cuando les dijo: “Empero yo os digo
la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a
vosotros”. Juan 16:7.

Les parecía asombroso y peor aún, doloroso dejar a Cristo, esto también se aprecia
cuando los discípulos se quedaron observando a Jesús mientras lo arrebatan de sus ojos
en la nube de los cielos y los ángeles le dijeron a los apóstoles qué observaban, que así
mismo como se fue, regresaría en la nube de los cielos. Leer Hechos 1:9 -11.

Pero, lo asombroso es que previo a la ida de Cristo en las nubes de los cielos, ya Cristo
les había consolado al manifestarle que recibirían la virtud del Espíritu Santo. Leer Hechos
1:8.

Qué difícil era para los apóstoles separarse del Amado Maestro, durante tres años Jesús
había vivido entre ellos. Habían escuchado las dulces palabras, la musicalidad de su voz,
las hermosas enseñanzas prácticas y sencillas, pero tan llenas de sabiduría jamás
comparadas. Habían presenciado las maravillas de sus hechos. Sus esperanzas más
caras se hallaban centradas en Él. Pero ahora, les asegura que su partida será ganancia
para ellos. ¿Por qué? Porque la carne podía comunicarse con ellos sólo mediante el
vehículo externo del lenguaje humano, los milagros y sanaciones presenciaron y
asombraron con tal autoridad. Pero, su presencia y comunión eran externas. Esto no
quiere decir que esté en contraste con lo perfecto, sin embargo, el otro Consolador, el
Espíritu Santo a diferencia de las limitaciones humanas de Jesús, no moraría entre ellos,
sino en ellos.

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La presencia de Jesús era local, limitada e individualizada. Si estaba en Judea, no se


hallaba en Egipto; si en Jerusalén, no en Capernaum. Jesús no se valió de su poder, sino
más bien, en su limitación humana demostró el poder del Espíritu Santo. Después de
enseñar sus principios, de ordenar y comisionar a sus discípulos y ofrecerse a sí mismo
por todos, finalizó su misión corporal. Su partida era un preliminar necesario para la
venida del Espíritu, y para sus discípulos esa venida sería ganancia.

Durante su presencia corporal, Cristo no conseguía a sus seguidores su morada en ellos,


sino que fue el Espíritu Santo que tiene esa comunión con innumerables corazones en
todas partes del mundo y épocas. Se encuentra Cristo ahora en todas partes sin
limitaciones geográficas. Ahora el Señor está infinitamente más cerca que cuando les lavó
los pies a los discípulos, o en lo más íntimo que cuando cenó con ellos. Analicemos lo
siguiente:

“El día de Pentecostés les trajo la presencia del Consolador, de quien Cristo había dicho: “Estará en
vosotros”. Les había dicho además: “Os conviene que yo vaya; porque si no me fuere, el Consolador
no vendrá a vosotros; mas si me fuere, os le enviaré”. Y desde aquel día, mediante el Espíritu, Cristo
iba a morar continuamente en el corazón de sus hijos. Su unión con ellos sería más estrecha que
cuando estaba personalmente con ellos. La luz, el amor y el poder de la presencia de Cristo
resplandecía de tal manera por medio de ellos que los hombres, al mirarlos, “se maravillaban”; y al
fin los reconocían, que eran de los que habían estado con Jesús”“. El Camino a Cristo. p. 74, 75.

La Morada Interior del Espíritu Santo

En Juan 14:16, 17; 21-23, el Espíritu Santo ha estado con los hombres en las épocas
pasadas; pero desde el Pentecostés en adelante el propósito de Dios ha sido que esté “en
vosotros”. Esto ha de ser una realidad sagrada. El mundo no lo recibe porque no lo ve.
La devoción del mundo se tributa a lo visible, lo material. Pero el cristiano debe
experimentar en su ser la morada personal e interna de Dios el Espíritu Santo.

La primera y segunda persona de la Deidad residen ahora aquí en la Tierra a través de la


tercera. El Espíritu Santo es el representante omnipresente. Su presencia en el mundo
abarca la de las otras personas. De esa manera nos percatamos de la presencia de
Cristo. Para conocer al Padre debemos conocer al Hijo (Mateo 11:27), y para conocer al
Hijo necesitamos que el Espíritu Santo more en nosotros. De tal manera, que a través del
Espíritu Santo no estamos en orfandad, al someternos al Espíritu Santo gozamos de esa
presencia transformadora. Acerca de esto leemos:

“La obra del Espíritu Santo es inconmensurablemente grande. De esta fuente el obrero de Dios
recibe poder y eficiencia; y el Espíritu Santo es el Consolador, la presencia personal de Cristo para el
alma”. Elena White. Review & Herald, 29 de noviembre, 1892.

Podemos apreciar que la morada del Espíritu Santo estará en nosotros. Leer 2 Timoteo
1:14.

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“Dondequiera la necesidad del Espíritu Santo sea un asunto en el cual se piense poco, se ve sequía
espiritual, oscuridad espiritual, decadencia y muerte espirituales. Cuandoquiera los asuntos menores
ocupen la atenció n, el poder divino que se necesita para el crecimiento y la prosperidad de la iglesia,
y que traería todas las demás bendiciones en su estela, falta, aunque se ofrece en infinita plenitud.

Puesto que éste es el medio por el cual hemos de recibir poder, ¿por qué no tener más hambre y sed
del don del Espíritu? ¿Por qué no hablamos de él, oramos por él y predicamos respecto a él? El
Señor está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que le sirven, que los padres a dar buenas
dádivas a sus hijos. Cada obrero debiera elevar su petición a Dios por el bautismo diario del Espíritu.
Debieran reunirse grupos de obreros cristianos para solicitar ayuda especial y sabiduría celestial para
hacer planes y ejecutarlos sabiamente. Debieran orar especialmente porque Dios bautice a sus
embajadores escogidos en los campos misioneros con una rica medida de su Espíritu. La presencia
del Espíritu en los obreros de Dios dará a la proclamación de la verdad un poder que todo el honor y
la gloria del mundo no podrían conferirle”. Los Hechos de los Apóstoles. p.41.

Une la Vida de Dios con la del Hombre

El Espíritu Santo viene como Dios a tomar posesión de la vida. Por medio de él se percibe
a nuestro Señor glorificado y viviente. Y él será impartido a cada alma en la Tierra. Y esta
experiencia puede ser una relación ininterrumpida. Sin embargo, aunque el Cristo
histórico es absolutamente necesario, no nos salva del poder del pecado. Para ello
debemos poseer un Salvador presente y viviente, el Espíritu Santo.

“El Espíritu Santo trata de morar en cada alma. Si se lo recibe como huésped de honor, los que lo
reciben serán hechos completos en Cristo. La buena obra comenzada se terminará; pensamientos
divinos, afectos celestiales y acciones como las de Cristo ocuparán el lugar de pensamientos
impuros, sentimientos perversos y actos de rebeldía”. Consejos sobre Salud. p.261.

“Y será en vosotros”. Por falta de este hecho, por no abandonar la carne, el pecado,
nuestro carácter desfigurado que nos lleva cautivos al pecado, por ir en contra de los
mandamientos de Dios, la vida del discípulo está plagada de fracasos, nuestras
pretensiones de poder y muchas veces de codicia nos deja en la rebeldía, endureciendo
nuestros corazones ante la dulce presencia del Espíritu Santo. Por otra parte, la
verdadera vida cristiana consiste solamente en Jesús viviendo su vida en nosotros.
Debemos compenetrarnos del sentido de su presencia. Sólo así el Señor será la realidad
grande, gloriosa y viviente que llene todo nuestro horizonte. Para esto también nació y
murió Jesús.

El Hijo del hombre vino al mundo para unir la misma vida de Dios con la humanidad del
hombre. Cuando él completó su obra mediante la obediencia, muerte y resurrección, fue
exaltado a Su trono para que el Espíritu Santo, que hab ía vivido con Él, pudiera venir como
una presencia soberana y omnipresente, y el discípulo llegara a ser participante de misma
vida. Así la vida del Creador penetra la de sus criaturas y descubrimos lo que el Espíritu
de Dios está haciendo por nosotros. Veamos:

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“La transformación del carácter es para el mundo el testimonio de que Cristo mora en el creyente.
Al sujetar los pensamientos y deseos a la voluntad de Cristo, el Espíritu de Dios produce una nueva
vida en el hombre y el hombre interior queda renovado a la imagen de Dios”. Profetas y Reyes.
p.175.

Cuando nos apegamos a la obediencia de la ley, y a la fe de que Cristo padeció y murió


por nuestros pecados y es nuestro Salvador, notaremos que es Él fuente vivificadora.
Sumando, cuando el Espíritu Santo more en nosotros, nos habremos renovado y
obtendremos la transformación de Cristo mismo.

El Espíritu Santo Nos Conduce a Toda Verdad

Además, el Espíritu Santo también hace esto por nosotros: Nos guía “a toda verdad”.
Porque él mismo es el “Espíri tu de Verdad” (Juan 16:13). Y nos enseñará “todas las
cosas”. Juan 14:26.

No hay verdad que necesitemos conocer para conducirnos a la cual el Espíritu Santo no
esté preparado. Y jamás pasaremos más allá de esa necesidad.

El Espíritu Santo es la vida interna de la verdad, la misma esencia de la verdad, el Maestro


viviente y personal. Nótese lo que sigue:

“El Consolador es llamado el “Espíritu de Verdad”. Su obra consiste en definir y mantener la


verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de Verdad, y así llega a ser el Consolador.
Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz en la mentira”. El Deseado
de Todas las Gentes. p. 624.

“El Espíritu Santo viene al mundo como el representante de Cristo. No solamente habla la verdad,
sino que es la verdad: el testigo fiel y verdadero. Es el gran escrutador de los corazones y conoce el
carácter de todos”. Consejos para los Maestros, p.66.

Y sin el Espíritu de Verdad no habría hoy verdad sanadora, ni consuelo, ni paz para
nosotros. Cristo es la personificación de la verdad (Juan 14:6), y nadie sino el Espíritu de
Verdad puede llevarnos a la compensación del carácter y la obra, el sufrimiento y la
muerte de Cristo.

Cuando el Espíritu Santo inunda e ilumina el corazón, la Biblia se transforma en un nuevo


libro.

“No podemos llegar a entender la Palabra de Dios sino por la iluminación del Espíritu por el cual
ella fue dada”. El Camino a Cristo. p.109, 110.

En conexión con esto, es muy significativo que en la profecía de Joel relativa a las lluvias
Tempranas y Tardías se de como acotación marginal para lluvia “temprana” (Joel 2:23).

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Aún, en el Antiguo Testamento el profeta escribió: “Enviaste tu bien Espíritu para


enseñarles”. Nehemías 9:20.

Vacante Apostólica llenada: ¿Matías o Barsabas?

La traición de Judas dejó un espacio entre los discípulos, pero ninguno de los discípulos
había participado en la elección de los doce. Jesús había hecho las selecciones
personalmente. Había dicho a los discípulos que esperaran “la promesa” en Jerusalem
para recibir la presencia del Espíritu Santo y Su potencia desde lo alto. (Lucas 24:49;
Hechos 1:4).

Mientras tanto, los once apóstoles eligieron algunos nombres para llenar la vacante
apostólica, por lo hicieron el llamado y oración a dos. José llamado Barsabas, el “Justo”, y
también a Matías, ambos habían estado con ellos desde que empezó a trazar el ministerio
de la venida de Cristo, Juan el Bautista había hecho tanto por labrarlo.

Los apóstoles procedieron a estudiar las posibili dades, finalmente “echaron suerte” sobre
estos y declararon que Matías había sido elegido (Hechos 1:22-26). Dios no abandona a
los Suyos a pesar que el hombre tome su propia iniciativa, aun si falla en los intentos.
Dios no da la espalda porque Él es longánime.

El Espíritu Santo, confía en sus dirigentes porque fueron elegidos por Él. A pesar que
intervino la mano del hombre para la elección, Dios está a disposición a escuchar a los
Suyos. Precisamente porque han sido puestos en Su ministerio por Él mismo. Es como el
siguiente ejemplo administrativo. El dueño de una empresa encomienda al mejor
candidato para administrar todo en cuanto a sus negocios se refiere. Sin embargo,
muchas decisiones tienen que ser tomadas por el terreno de la individualidad y la
confianza que ha sido dada al administrador. El dueño de la empresa confía en las
decisiones tomadas por su representante. Las aprueba en el caso que salgan bien. Y si
es justo, en el caso que traigan consecuencias negativas, contribuye en la decisión
tomada, y en la mediación por corregirla.

La iniciativa de los apóstoles por elegir al número doce, fue elegido por el Espíritu Santo.
¿Por qué? La elección de éste por iniciativa del apóstol Pedro, fue puesta en manos de
Dios a través de la oración (Hechos 1:15-18; 21-23). De forma tal, que es el Espíritu Santo
quien bendice y hace la elección de Matías. Sin lugar a dudas, no puedo negar que
Barsabas recibiera las mismas bendiciones por sus características en este evangelio.
Barsabas estaba por recibir los dones del Espíritu Santo, y también presente, junto y
unánime entre los ciento veinte.

Analicemos la cita del Espíritu de profecía refiriéndose al libro de los Hechos 1:21-26:

“Estos pasajes nos enseñan que el Señor destina a ciertos hombres para ocupar puestos
determinados. Enseñará a su pueblo a usar de circunspección y a elegir juiciosamente a hombres que
no traicionarán los cometidos sagrados. Si en los días de Cristo era necesario que los creyentes

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usasen de prudencia para la elección de los hombres que habían de asumir las responsabilidades,
cuánto mayor será en este tiempo nuestra necesidad de obrar con gran discreción. Debemos
presentar a Dios cada caso, y en oración ferviente pedir al Señor que elija por nosotros.

El Dios del cielo ha escogido a hombres de experiencia para llevar las responsabilidades de su causa.
Esos hombres han de ejercer una influencia especial. Si se concede a todos el poder dado a esos
hombres escogidos, habrá que hacer un alto. Los que son elegidos para llevar cargas en la causa de
Dios no deben mostrarse imprudentes, ni llenos de confianza en sí mismos, ni tampoco egoístas.
Nunca deben su influencia y su ejemplo estimular el mal. El Señor no permitió jamás a nadie, sea
hombre o mujer, que presente ideas que quiten a la obra su carácter sagrado e introduzcan en ella un
sentimiento de vulgaridad. La obra de Dios debe volverse más y más sagrada a la vista de su pueblo.
Por todos los medios posibles, los que han sido puestos como sobreveedores de la obra de Dios en
nuestras instituciones deben dar siempre preeminencias la voluntad y el camino de Dios. La salud
de la obra en general depende de la fidelidad de los hombres designados para hacer cumplir la
voluntad divina de las iglesias.

Deben confiarse los cargos a individuos que quieran adquirir una experiencia más vasta, no en lo que
concierne a lo suyo, sino en lo referente a las cosas de Dios, un conocimiento más amplio del
carácter de Cristo. Cuanto mayor conozcan a Cristo, más fielmente le representarán en el mundo.
Deben escuchar su voz y prestar atención a sus palabras”. Testimonios T. IX. p.211-212.

En la Biblia Interlineal en Griego agrega otro elemento muy importante para nosotros. Es
decir, que la oración hecha por Pedro y los demás apóstoles decía lo siguiente:

“Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muestra a quién escogiste de estos dos, uno que tome
el lugar del ministerio este y apostolado, del que se desvió Judas para irse al lugar propio (suyo)”.
Hechos 1:24-26.

De manera tal, que Dios escoge a personas dentro de su ministerio para que tomen
responsablemente decisiones basados en los intereses del Cielo y de la Tierra. Dios
bendice las decisiones que sus discípulos tomen.

Dos años después, Saulo de Tarso fue llamado por el Señor. “Pablo, apóstol no de hombres
ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos”. (Gálatas 1:1) .
Y en el libro de Romanos 1 versículos 1 y 5, Pablo se llamó “apóstol para el evangelio de Dios
y siervo de Jesús, elegido por gracia por obediencia de la fe en todas las naciones en su nombre”.

2 Corintios 11:5 “Cierto pienso que en nada he sido inferior á aquellos grandes apóstoles”.

El Espíritu Santo realizó una obra directa en Hechos 13:2-4:

“Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme á Bernabé y á
Saulo para la obra para la cual los he llamado. Entonces habiendo ayunado y orado, y puesto las
manos encima de ellos, despidiéronlos. Y ellos, enviados así por el Espíritu Santo, descendieron á
Seleucia: y de allí navegaron á Cipro”.

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Y en Hechos 13:9 apreciamos que Saulo o Pablo, elegido por el Espíritu Santo en las citas
anteriores, convenció y atacó a los enemigos del Señor:

“Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, poniendo en él los ojos, Dijo: Oh,
lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de
trastornar los caminos rectos del Señor?”.

Con respecto a la elección plena y efectiva de aquellos individuos llamados al ministerio


del Señor, a través del Espíritu Santo el espíritu de profecía nos revela lo siguiente:

“Únicamente aquellos que son así enseñados por Dios, únicamente aquellos en cuyo interior obra el
Espíritu, y en cuya vida se manifiesta la vida de Cristo, pueden ocupar la posición de verdaderos
representantes del Salvador”. Obreros Evangélicos. p.302.

La selección humana de un ministro o dirigente no es necesariamente un mensajero de


Dios, a menos que su llamado haya sido por el Espíritu Santo. Es por esto, que la
selección humana también debe ser condicional de acuerdo a los parámetros de santidad
que Dios pide. Dios ha confiado y preparado a hombres para que tomen decisiones
correctas. Sin embargo, es el Espíritu Santo al final quien selecciona y unge. A propósito
de esto leemos:

“Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por
obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre”. Hechos 20:28.
Hay una elección divina de los cargos, como de las personas que deben llenarlos.

“Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros,
pastores y doctores”. Efesios 4:11.

Todo es vano a menos que el Espíritu Santo esté de acuerdo y bendiga la selección, o
bien, escoja o utilice, así como hicieron los once apóstoles en el monte Olivar. De igual
forma para nuestros días, las elecciones deberían ser puestas en manos del Señor a
través de la oración. Si hubiera menos diplomacia y más oración, menos manipulación y
más ruego, el Espíritu Santo tendría mayor oportunidad de revelar su decisión y
participación entre nosotros.

Sabemos que, la iglesia debe tomar la responsabilidad de colocar a personas apropiadas


en el ministerio del Señor, pero los cargos tienen que estar acordes al modelo del cielo;
este debe ser el modelo a seguir. La elección del Espíritu Santo es nuestra primera
opción, debe ser el primer anhelo de la iglesia.

“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponernos ninguna carga más que estas
cosas necesarias”. Hechos 15:28.

El Pentecostés fue el día de la inauguración del Espíritu Santo como el Administrador


divino de la iglesia. El Espíritu Santo es quien tiene la administración total de la iglesia, le
ha sido confiada hasta que Cristo regrese en gloria en Su segundo advenimiento. No por

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ello reiteramos, que las otras dos personas de la Deidad permanecen estáticas, muy por el
contrario, se complementan entre los tres, y sobretodo confirman el trabajo del que
administra en su momento la obra.

En los tiempos apostólicos, puesto que leemos en Hechos de los Apóstoles, que él
escogió (13:2), envió (13:4), dio poder (13:9), sostuvo (13:52), definió asuntos (15:28) y
prohibió (16:6, 7). En el libro de 1 Corintios 12:4 -13 se presenta y reitera el pensamiento
de que la diversidad de dones en la iglesia son concebidos “por uno y el mismo Espíritu”.

¡Esperad! fue la orden dada por Jesús antes del Pentecostés. Muchos tienen demasiada
premura como múltiples, cuando en nuestro afán por alcanzar número olvidamos la calidad
de la obra.

“Es privilegio nuestro creer en Dios. Cuando Jesús estaba por ascender al cielo, antes de dejar a sus
discípulos los comisionó con la tarea de llevar el Evangelio a todas las naciones, lenguas y pueblos.
Les dijo que esperaran en Jerusalén hasta que fuesen investidos por el poder de lo alto. Esta era una
condición esencial para su éxito. La santa unción debe descender sobre los siervos de Dios....

Todos los que tienen una parte en la tarea de proclamar la venida del Señor en las nubes de los cielos
deben proseguir este mismo curso de acción: porque se ha de preparar un pueblo para estar de pie en
el gran día de Dios. Aunque Cristo había prometido a sus discípulos que recibieran el Espíritu
Santo, esta promesa no anulaba la necesidad de la oración. Oraron tanto más fervientemente y
persistieron unánimes en la oración. También deben proseguir orando los que ahora están ocupados
en la solemne tarea de preparar un pueblo para la venid a del Señor. Los primeros discípulos estaba
todos de un mismo ánimo. No especulaban acerca de cómo se cumpliría la bendición prometida ni
tenían ninguna rara teoría que ofrecer al respecto. Eran uno en espíritu y en fe. Estaban de
acuerdo”. Obreros Evangélicos. p.370, 371. Ed. 1893.

Nuestra “confianza” debe estar en la calma, nótese que no me refiero a nuestro trabajo
evangélico, sino la confianza hasta tanto el Espíritu Santo nos administre unánimes en el
mismo curso de acción.

Reiteradas veces caemos en la tentación de sumirnos en perpetua actividad con exclusión


del tiempo que necesitamos para orar, estudiar y mediar espiritualmente. Recurrimos a
que nuestra obra está atrasada, de modo que trabajamos frenéticamente, lo mismo que los
discípulos que se habían afanado toda la noche sin pescar nada. Pero en las primeras
horas del amanecer, con unos cortos minutos de la presencia y bajo la dirección específica
del Maestro colmaron las redes vacías.

Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés,
Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano
de Jacobo. Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y
con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”. (Hechos 1:12 -14). “Cuando llegó el
día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”. (Hechos 2:1).

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Recordemos que el Espíritu Santo se manifestará para clamar el fuerte pregón. Es el


Espíritu Santo quien completará la obra; no nos frustremos por los escasos números de
convertidos en nuestras iglesias. Este acontecimiento será mucho más sorprendente que
el día de Pentecostés.

Si esperamos que toda la iglesia reciba la lluvia tardía, ese día nunca llegará. Era una
asamblea insignificante y humilde: sólo unos pocos pescadores pobres e iletrados,
publicanos y gente sencilla, como también algunas mujeres humildes y devotas.

La palabra “juntos” denota el aspecto transitorio de la ocasión, pero la expresión


“unánimes” es la condición eterna. El lugar no significa nada hoy, pero la “armonía” o
unidad lo significa todo.

“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego”. El Espíritu Santo vino durante
una reunión de oración. Los corazones palpitaban juntos y las oraciones de unos se
mezclaban con las de otros. Y cada vez que en el Nuevo Testamento se registra un caso
de recepción del Espíritu Santo, siempre estuvo precedido por reviente oración.

¡Y cuán fervientemente deseaban el don!. Cuán profundamente lamentaban su infidelidad


pasada, las confesiones eran mutuas y se percibían su incapacidad y nulidad. Cada día
se preguntaban si el Espíritu Santo vendría entonces.

Los cinco primeros días pasaron, ¿por qué no habrá venido el Espíritu Santo?!. El sexto,
séptimo, octavo y noveno día pasaron también. ¡Cuán fácil hubiera sido criticar a medida
que se alargaba la espera!. Con razón no ha venido, si Tomás está entre nosotros con
toda su disposición a dudar. ¡Y Simón Pedro! Basta acordarse de sus maldiciones y
juramentos. ¿Cómo se podría confiar en él? Y por supuesto, allí estaban los hijos de
Zebedeo, que habían solicitado los primeros puestos. Estos sí que eran egoístas e
instigadores, verdaderos “hijos del trueno”. Y además, allí estaba María Magdalena.
Basta recordar su pasado. ¿Cómo podía el Señor enviar su bendición?.

El “día de Pentecostés” probó y probará si nuestro arrepentimiento es genuino y profundo,


ninguna bendición es detenida a causa de nuestros pecados pasados. ¡Gracias doy por
nuestro Señor Jesucristo!. Acerquémonos unos a otros, unánimes y entonces vendrá el
Espíritu Santo.

El día del Pentecostés amanece, todos en oración para las multitudes, incluyéndonos a
nosotros, y el Espíritu se manifestará.

El Registro Sagrado dice en Hechos 2:2-3:

“Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la
casa donde estaban sentados; Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó
sobre cada uno de ellos”.

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El sonido se centralizó en un lugar, llenando la casa donde estaban los discípulos


reunidos. Hizo recordar la declaración de Jesús a Nicodemo: “El viento sopla de donde
quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido
del Espíritu”.

El Poder del Pentecostés

Para sostener la luz, el calor y el poder necesarios para llenar la Tierra con la gloria de
Dios, es el poder que ofrece el Espíritu Santo. Es este mismo poder que proporcionará
velocidad al movimiento adventista.

Pensemos en tres aspectos de esta cuestión: el poder necesario, la naturaleza del poder
disponible y el propósito para el cual es concedido.
Necesitamos poder celestial, no humano, natural ni terrenal, sino caeremos en lo
imperfecto y limitado, el poder cumplir con nuestras propias fuerzas.

Los apóstoles necesitaban ese mismo poder que se desglosa de la siguiente manera:

1. Poder espiritual: con poder para vivir en santidad.


2. Poder de un nuevo afecto y una nueva voluntad: con poder para resistir las
fuerzas de potestades y Satanás.
3. Poder intelectual: limitaciones, ignorancia y comprensión de la misión y esencia de
Cristo.
4. Poder de servidumbre: en la esencia del carácter de Cristo se obtienen los
resultados propuestos.

La experiencia del cristianismo consiste en la transformación de hombres y mujeres de


Dios, que lleven adelante la obra de Dios, con el poder del Espíritu Santo que los capacita
para el servicio Ese poder se manifiesta como indispensable, genuino, incomparable,
obtenible, personal y efectivo. Este poder es medido por el Espíritu Santo.

“Y plugo el parecer á toda la multitud; y eligieron á Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, y
á Felipe, y á Prócoro, y á Nicanor, y á Timón, y á Parmenas, y á Nicolás, prosélito de Antioquía: A
estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima”.
(Hechos 6:5-6, 8, 9).

Cristo nunca habló del Espíritu Santo como si fuera una influencia o atributo, como el amor
o la misericordia. El Espíritu Santo es una persona que desea vivir en nosotros, y que
anhela po ner a nuestra disposición Su poder, es Él quien nos capacita tanto el querer
como el hacer. El deseo de las buenas obras irán acompañadas del poder del Espíritu
Santo, Él es el agente dispensador, viene no para que yo lo use, sino como una persona
Todopoderosa que desea utilizarme. La elección final descansa conmigo, acerca de si
limitaré o no el poder “del Santo”. (Salmos 78:41).

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Originalmente Dios colocó poder en las manos del hombre, quien lo perdió por causa de la
caída en el Edén. Dios, al notar el error por la entrada del pecado no puede confiárnoslo
ahora. Pero ha dado “toda potestad” a Cristo, quien lo administra a través del Espíritu
Santo y lo derrama sobre nosotros por medio de Él. Ni tampoco se concede el poder
solamente por pedirlo. Hay condiciones que deben llenarse. Hay algo que debemos hacer
antes de estar listos para recibirlo. Existen leyes del poder que son fijas. Tanto en el reino
espiritual como el físico, cada vez que uno obedece dichas leyes, el poder obrar
espontáneamente.

La Naturaleza del Poder Verdadero del Espíritu Santo

No se trata de una fuerza intelectual, como la manifestada en discursos de poderosa


elocuencia. Había mejores oradores y hombres más cultos que Pedro entre sus oyentes el
día de Pentecostés. Mediante la elocuencia, fuerza de persuasión, orador de lengua
diestra pueden conmover poderosamente auditorios, produciendo efectos emocionales
profundos y de tremendo entusiasmo. El ingenio y técnica son admirados y codiciados por
todos, pero ese “poder” procede de hombres astutos y sutiles, y la sutileza proviene de
Satanás. Además, las emociones que se perciben son pasajeras, temporales o efímeras.
Mientras tanto, el poder del Espíritu Santo trae al pecador arrepentido a los pies de Jesús.
Su poder es transformador y lo hace desde adentro hacia fuera. Las palabras sutiles que
trae consigo un efecto psicológico que aparenta a la obra del Espíritu Santo, las hace
solamente afuera, por eso es que toda esta apariencia desaparece una vez se pierde la
emoción por el discurso, o acto elocuente. Pero, ambas están separadas como dos polos
opuestos. Se producen efectos emocionales poderosos mediante el uso de buena música,
la emotividad o la alegría pasajera, todas encaminadas a experimentar éxtasis y fuerte
emoción trastornan el centro del evangelio. La actuación experta acompañada de
palabras sutiles, la musicalidad de la voz y el llanto, pueden transportar al individuo a un
sometimiento del trance, alejándolo del verdadero sentimiento que se debe experimentar.
El individuo será sometido una vez más voluntaria o involuntariamente a estas técnicas
psicológicas que violan la libertad de conciencia del individuo, trastocando el verdadero
propósito del evangelio de Dios, muy por el contrario al amor, es manipulación. El
verdadero amor que demuestran las tres personas de la Deidad, es la paciencia en
esperar por la conversión de cada uno de nosotros, esta debe ser pura, sincera, voluntaria
y sencilla. Las lágrimas derramadas en un servicio de iglesia jamás podrán confundirse
con las lágrimas derramadas por el sentimiento de amor cuando un pecador se reconoce y
convierte, comprendiendo que con sus faltas no sólo se perdía, sino que ofendía a Dios
mismo.

En las religiones sectarias hay enseñanzas incorrectas acerca del Espíritu Santo y su obra.
Los carismáticos creen que “reciben el bautismo del Espíritu Santo”, “hablan en lenguas”,
“sanan enfermos”, “echan fuera demonios”, etc., y atribuyen todo esto al poder del Espíritu
Santo, cuando en realidad sus enseñanzas y actividades no son inspiradas por el Espíritu
Santo, sino por su propia imaginación, como también por sus emociones. No es que se
deba dejar de creer en las maravillas y el poder de las tres personas de la Deidad. Sin
embargo, no siempre se valen de “señales impresionantes”, muchas veces lo hace de la

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manera más sencilla, utilizando a los humanos. Así como utilizó al guardia romano para
proteger a Pablo, así mismo puede utilizar Dios a los humanos para avanzar con su obra, y
me refiero también a las sanaciones por medio de los doctores, o el custodio por medio de
policías o políticos. Dios tiene una manera “extraña” de trabajar, y no necesariamente
cuando quiera realizar un milagro, tenga que ser con señales para impresionarnos. Él no
se vale de ello, Su poder está muy por encima de nuestras limitaciones de comprender los
“tiempos y las sazones”.

Por lo tanto, recomiendo que estudiemos más el libro de los Hechos para entender la obra
del Espíritu Santo.

Las obras de Jesús y del Espíritu Santo han sido con sencillez, paciencia, misericordia y
sufrimiento, muchas veces sin poder manifestarlas por nuestra incredulidad. Ambos han
clamado al Padre con gemidos indecibles, por el dolor experimentado en cada una de
nuestras reiteradas faltas. (Gálatas 4:6).

Aún las brillantes frases de un buen orador religioso y la presentación lógica de las cosas
divinas, que deleitan a los oyentes e impresionan la imaginación con entendimiento,
pueden estar totalmente destituidas del poder del Espíritu Santo. No es meramente la
verdad abstracta, sino el poder del Espíritu Santo testificando de la verdad lo que produce
resultados espirituales. Los hombres pueden hablar acerca de las maravillas de Dios, pero
estas no convienen, porque necesariamente no es garantía para nuestra salvación,
Satanás y sus representantes citan la Biblia como si fueran parte de ellos, ellos creen en
Dios, incluso en sobremanera, sólo que sus actos van en contraposición a sus palabras.

“Tú crees que Dios es uno; bien haces: también los demonios creen, y tiemblan”. Santiago 2:19.

A menudo estos recursos de la carne son un estado para la obra efectiva del Espíritu
Santo. El ganador de almas lleno del Espíritu Santo suplantado muchas veces por el
orador religioso, que viene a llenarlo todo con su persona. Solamente cuando se haya
dejado de lado toda confianza en palabras atractivas, Dios podrá utilizar las cosas vanas
del mundo para confundir a los sabios. A menudo es el discurso pronunciado por los
instrumentos más sencillos el que Dios usa con más eficacia.

“Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, trasfigurándose en apóstoles de Cristo. Y
no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. Así que, no es mucho si
también sus ministros se transfiguran como ministros de justicia; cuyo fin será conforme á sus
obras”. (2 Corintios 11:13-15).

“En la tarea de salvar las almas de los hombres, Dios realiza toda la obra, haciendo al hombre su
instrumento. El hombre no puede dirigir la obra de Dios a su manera, porque la tarea externa es
vana a menos que Dios obre en ella. El poder divino debe mezclarse con el esfuerzo humano, o no
podemos ser colaboradores de Dios”. Review & Herald. 6 de mayo de 1890.

El poder del Espíritu Santo convence del pecado. Hace que los oyentes se vean como
Dios los ve. El poder del Espíritu Santo también eleva el poder de Cristo y lo presenta a

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los creyentes en forma real. Además, el poder del Espíritu Santo conduce a los hombres a
una decisión.

Todos estos elementos se confieren por el poder del Espíritu Santo, es Él quien capacita al
convertido pecador a testificar como hijos de Dios, y no a argumentar como perfectos
abogados.

La esperanza que se deposita en humanos es vana, pero jamás podrá rendir buenos
frutos. Si volcamos nuestras vidas en las esperanzas que se ven, no podremos confiar
jamás en las que provienen del Espíritu Santo, hasta tanto le tengamos a Él dentro de
nosotros y su poder manifestándose. (Romanos 8:24).

Muy por el contrario debemos decir como el apóstol Pablo en cuanto al enaltecimiento. En
2 Corintios 12:7 leemos:

“Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, me es dado un aguijón


en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera”.

Ninguno de nosotros podemos testificar acerca de Dios, si no tenemos conocimiento,


vivencias en el Señor Jesucristo. Nuestra testificación será tan débil porque no le
obedecemos. Cada testimonio nuestro no llegaría a concordar con el plan divino.

Debemos ser testigos de la verdad, así como el Espíritu Santo da testimonio de ello. Al
tener una comunión con la vida de Cristo, el Espíritu Santo se manifestará en nosotros y
podremos ser testigos suyos. (Hechos 5:32).

La palabra inglesa “witness” es utilizada para referirse a testigo, y esta proviene de la voz
anglosajona “witam”, que quiere decir “yo sé”. Es más significativo cuando analizamos la
voz griega para referirse a testigo la cual es “martús”. Esta proviene de la palabra “mártir”.
Un mártir es alguien que está convencido de la verdad, la manifiesta tanto en su vida como
en su muerte. Los fuegos de la persecución no hacen a los mártires; simplemente lo
revelan. Así mismo ocurrió con cada profeta, o testigo de Cristo. Tal es el caso de
Esteban que aparece en Hechos 6:1-15. Era Esteban testigo del Espíritu Santo, y se
entregó hasta la muerte por el mismo Espíritu Santo.

La Transformación Efectuada

Lo que se había prometido en los Evangelios se experimentó en los Hechos. La promesa


del Maestro se cumplió al pie de la letra. Los discípulos fueron completamente
transformados por ella y revolucionaron al mundo. Antes del Pentecostés los discípulos
amaban a su Señor, pero eran incapaces de testificar efectivamente en la forma designada
por Jesús. Estaban lle nos de devoción, pero vencidos. Después de ser ungidos por el
Espíritu Santo los cobardes se transformaron en valientes y los pechos henchidos de
rivalidad y sospechas se llenaron ahora de humildad y amor.

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Antes del Pentecostés, Santiago y Juan eran de mente estrecha e intolerantes. Cuando
unos pocos samaritanos tímidos rehusaron recibir a su Maestro, estos zelotes quisieron
destruirlos con fuego. Además que fueron estos mismos apóstoles que su corazón clamó
en egoísmo ser los primeros en el Cielo entre los demás discípulos. Así mismo, el profeta
Elías deseó angustiosamente desaparecer con fuego del Cielo a todo un pueblo, sin
considerar que existían hombres sinceros y con temor a Dios que no habían doblado
rodillas ante Baal.

Es la transformación del Espíritu Santo la que coloca las buenas obras, nos hace santos
ante los ojos del Altísimo.

Después del Pentecostés o de las manifestaciones del Espíritu Santo, las ambiciones son
bajas, y el prejuicio desaparece.

El apóstol Santiago llegó a ser un podero so hombre de oración y Juan se transformó en el


alma espiritual y humilde que captó los murmullos más dulces del amor divino, tanto que
se le llamó de “hijo del trueno” a “mi discípulo amado”.
Notemos también a un tímido hijo de Jonás, que se acobardó como oveja ante las
comprometedoras preguntas de una criada. Pero después se levantó como león y acusó a
sacerdotes y plebe del asesinato del Hijo de Dios, hasta que la multitud se transformó en
una congregación reverente y miles imploraron la misericordia de Dios.

Ni siquiera los concilios de hombres hábiles pudieron resistir a los discípulos. Eran los
mismos hombres y sin embargo aparecían diferentes. Cada uno retenía sus
características individuales y sin embargo era enteramente distinto. ¿Qué operó el
cambio? Sólo una explicación era posible: se hallaban “llenos del Espíritu Santo”; habían
recibido el “poder de lo alto”.

Durante los tres años que nuestro Señor se relacionó con los discípulos no escatimó
esfuerzos para enseñarles y entrenarlos. Los instruyó, amonestó y suplicó. A veces les
reprendió, pero también exhortó. Pero en muchos respectos los discípulos permanecieron
más o menos inalterados. ¿Y por qué? Porque tenían solo las enseñanzas externas, y no
era suficiente para entregarles poder desde el interior, donde se mostraban evidencias de
sabiduría y consejo, de las obras maravillosas y su testimonio era la mejor enseñanza.
Pero, esa enseñanza eran externas, y no era suficiente para redimirlos del poder del
pecado interior. La transformación de cada discípulo vino a darse desde el interior en todo
su poder el día de Pentecostés, donde el Espíritu Santo se manifestó en ellos atribuyendo
sus dones y potencia.

Mientras Cristo se hallaba en la carne, trabajaba con ellos con palabras e influencias
externas del testimonio.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas
las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho”. Juan 14:26.

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“Aun tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el
Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que
hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrá de venir”. Juan 16:12-13.

La venida del Espíritu Santo en el Pentecostés, Jesús hizo su morada en ellos como una
presencia interior. El Espíritu Santo vino a completar lo que Cristo como hombre se
limitaba. Esta provisión y este glorioso hecho constituyen la fuente de todas las demás
bendiciones derramadas en el Pentecostés. Nótese las siguientes joyas de pensamiento:

“Por el Espíritu es como Cristo mora en nosotros; el Espíritu de Dios, recibido en el corazón por la
fe, es el principio de la vida eterna”. El Deseado de Todas las Gentes. p.352.

“... En el día de Pentecostés descendió el Consolador prometido, y por el poder de lo alto que les fue
dado las almas de los creyentes se estremecieron con el sentimiento de la presencia de su Señor que
ya había ascendido a cielo”. El Conflicto de los Siglos. p.399.

“Las inagotables provisiones del cielo están a su disposición. Cristo les da el aliento de su Espíritu,
la vida de su propia vida”. Obreros Evangélicos. p.117.

“Oh mis hermanos, ¿contristaréis vosotros al Espíritu Santo y ocasionaréis su partida? ¿Dejaréis
afuera al bendito Salvador por no estar preparados para su presencia?”. Review & Herald. 22 de
marzo de 1887.

El mismo Espíritu Santo que hizo posible la encarnación en Belén, mora actualmente entre
los hombres pecadores. Similar fue la estada terrenal de Jesús entre los hombres
pecadores. Ambos, desean vivir en el interior nuestro, Cristo con sus palabras y
recuerdos, el Espíritu Santo con Su propio ser, ambos motivándonos hacer el bien. El
Espíritu Santo transforma desde el interior, así como lo hizo con Pedro. Fue el Espíritu
Santo quien le dio el valor necesario para dar su vida por el evangelio de Cristo, contrario
al Pedro que le negó tres veces. El valor de Jesús fue inyectado en el alma de Pedro en
virtud con Cristo. Igual, cuando el maestro hizo su morada en Juan, el amor, la humildad y
sacrificio propio del humilde Jesús se posesionaron de él y lo animaron.

Cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo llegaron a comprender muchas de las
enseñanzas que Jesús les había mostrado y no comprendieron. Cada enseñanza, palabra
o en hechos fueron comprendidas a medida que sucedían, pero la plenitud de las
enseñanzas acompañadas de las buenas obras vinieron a darse con la morada del
Espíritu Santo en nosotros.

El cambio operando en los discípulos los calificó para rendir un servicio completo y
efectivo. Su nueva visión no era la manifestación de algo simplemente externo, sino que
era el brillo visible de la vida interior de Jesús en ellos. Antes de la cruz se mostraron
reverentes al asociarse con el Cristo del exterior. Ahora él transformó toda la perspectiva
de sus vidas asimismo como su conducta. De esta manera fueron equipados para
emprender su tarea aparentemente imposible.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 27


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Con ese mismo poder, se vaciaban los templos paganos y los conversos se multiplicaban
por miles. Sin dinero los cristianos vencieron la confederación de riquezas que los
rodeaban; sin escuela confundieron a los rabinos educados en las mejores escuelas; sin
poderes políticos ni sociales probaron ser más fuertes que el Sanedrín; desprovistos de un
sacerdocio desafiaron a los sacerdotes y su templo; y sin soldado fueron más poderosos
que las legiones de Roma.

Pero, los nuevos privilegios acarrean nuevas responsabilidades y estas crean nuevos
peligros. La iglesia primitiva olvidó gradualmente la escalera secreta que conducía al
aposento alto. Para el siglo IV, ya la iglesia cristiana había transferido su dependencia del
poder divino a las sonrisas de la realeza y al amparo de los tronos terrenales. Desde
entonces ha depositado su confianza sobre hombres, métodos y dinero. Al ignorar la
dirección y autoridad del Espíritu Santo la iglesia se sumergió en la media noche de la
edad oscura. En medio de la gran apostasía se desarrolló un sistema jerárquico dentro de
la iglesia, y por fin una cabeza usurpadora se erigió a sí mismo en lugar del Espíritu Santo,
como vicario Hijo de Dios, transformándose en el poder que: “se opone y se levanta contra
todo lo que se llama Dios y es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios,
haciéndose pasar por Dios”. 2 Tesalonicenses 2:4.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 28


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II PARTE

La Verdad Presente

El Gran Final y la Obra del Espíritu Santo

“Todos los seres celestiales están en este ejército. Y hay más que ángeles en las filas. El Espíritu
Santo, el representante del Capitán de las huestes del Señor, baja a dirigir la batalla”. El Deseado de
Todas las Gentes. p. 318-319.

Así como en el pasado aparece la bendición del Espíritu Santo (Deuteronomio 11:14), será
el recibimiento de los dones espirituales en el presente (Hechos 11:15-18). Pero Satanás
tratará de evitar que la gran mayoría reciba el sellamiento, incluso aquellos que trabajan
para santidad.

“En este tiempo de sellamiento Satanás está valiéndose de todo artificio para desviar de la verdad
presente el pensamiento del pueblo de Dios y para hacerlo vacilar”. Primeros Escritos. p.42-43
(1851).

“No es una evidencia concluyente de que un hombre sea cristiano el que manifieste éxtasis espiritual
en circunstancias extraordinarias. La santidad no es arrobamiento: es una entrega completa de la
voluntad a Dios; es vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios; es hacer la voluntad de nuestro
Padre celestial; es confiar en Dios en las pruebas y en la oscuridad tanto como en la luz; es caminar
por fe y no por vista; confiar en Dios sin vacilación y descansar en su amor”. Los Hechos de los
Apóstoles. p.42.

La Lluvia Temprana y la Lluvia Tardía

En el Oriente los cultivos tienen que ser programados, deben ser supervisadas y con el
transcurso del tiempo ir monitoreando los cultivos para que la lluvia temprana caigan sobre
éstas. Una razón primordial es que lo cultivado germina con las primeras lluvias, pues
sabemos ahora que las “primeras lluvias contienen gran cantidad de minerales y
nutrientes” necesarios para que estas germinen. Si por algún descuido estas semillas no
recibían las primeras lluvias, la pérdida sería significativa porque ni siquiera germinarían.
Por esta razón, la “lluvia temprana” se hace tan necesaria para el inicio de la siembra.
Además, si no se hacían los preparativos para recibir la “lluvia tardía”, de nada servía la
siembra y la espera de todo ese tiempo de espera, el mínimo descuido, la pérdida sería
radical y absoluta. De forma tal, que tan necesaria es la “lluvia temprana como la tardía”, y
para tal efecto hay que hacer los preparativos, si no se perderán ambas, la semilla no
germinará, ni tampoco las germinadas llegarán a cosecharse en buenos frutos.

“La lluvia tardía que madura la cosecha de la Tierra representa la gracia espiritual que prepara a la
iglesia para la venida del Hijo del hombre. Pero a menos que haya caído la lluvia temprana, no habrá
vida; la hoja verde no aparecerá. A menos que los primeros aguaceros hayan hecho su obra, la lluvia
tardía no podrá perfeccionar ninguna semilla”. Testimonio para los Ministros. p.506 (1897).

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 29


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“Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el
precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía”.
Santiago 5:7.

“Esta obra será semejante a la que se realizó en el día de Pentecostés. Como la “lluvia temprana” fue
dada en tiempo de la efusión del Espíritu Santo al principio del ministerio evangélico, para hacer
crecer la preciosa semilla, así la “lluvia tardía” será dada al final de dicho ministerio para hacer
madurar la cosecha”. El Conflicto de los Siglos. p.669. (1911).

Nuestra verdad presente debe estar enfocada en trabajar con “nuestras primeras semillas”
para que al cultivarse reciban las primeras gotas refrescantes de la Lluvia Tardía y
garantizar el buen crecimiento diario. A esto me refiero, a las buenas obras y la
obediencia por fe. Este es nuestro mejor esfuerzo y trabajo, el Espíritu Santo pasará en
grandes campos y la semilla que esté preparada esperando recibirá la Lluvia Tardía que
Espíritu Santo impartirá a cada uno de los suyos. Este momento será tan esperado que
todos los ángeles estarán en firme atención, alegres cantando por los santos de Dios que
ingresan a las filas del Reino de Jesús.

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro
Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”. Lucas 11:13.

La lluvia temprana produce conversión; la lluvia tardía desarrolla un carácter semejante


al de Cristo .

“El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue “la lluvia temprana”, y glorioso fue el
resultado. Pero la lluvia tardía será más abundante”. Joya de los Testimonios. Tomo III. p.211.
(1904).

“No es por causa de alguna restricción de parte de Dios por lo que las riquezas de su gracia no fluyen
a los hombres sobre la Tierra... Si todos lo quisieran, todos serían llenados del Espíritu... El Señor
está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que le sirven, que los padres a dar buenas dádivas a
sus hijos. Cada obrero debiera elevar su petición a Dios por el bautismo diario del Espíritu”.
Hechos de los Apóstoles. p.41.

Veamos lo que nos enseña la Palabra en Levítico y Deuteronomio referente a la lluvia


espiritual.

Levítico 26:1-4:

No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra


tierra piedra pintada para inclinaros á ella: porque yo soy Jehová vuestro Dios. Guardad mis
sábados, y tened en reverencia mi santuario: Yo Jehová. Si anduviereis en mis decretos, y
guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra; Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la
tierra rendirá sus producciones, y el árbol del campo dará su fruto;

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 30


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Cada uno de nosotros que desea fervientemente ser un obrero de Dios, necesita
establecer su programa de responsabilidades en nuestras obras, para que Dios nos regale
la lluvia en su tiempo (temprana y tardía), es de buena cosecha la que ha recibido
preparación día a día, e invita a otros trabajar en sus propios “cultivos”.

Deuteronomio 32:2-4:

Goteará como la lluvia mi doctrina; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna
sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba: Porque el nombre de Jehová invocaré:
Engrandeced á nuestro Dios. Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos
son rectitud: Dios de verdad, y ninguna iniquidad en él: Es justo y recto.

La verdad presente que debemos pregonar a voz en cuello la Reforma Pro-Salud, exponer
al “hombre de pecado”, evidenciar acerca de la existencia de la Marca de la Bestia hasta el
fin de los días aquí en la Tierra, y pregonamos el Mensaje del Tercer Ángel en vez de
encubrirlo, entonces las consecuencias serán como una “lluvia de doctrinas de Dios”,
de los cuales si nosotros hacemos con fervor, tomamos parte de este precioso mensaje,
nos convertimos entonces en el Mensaje del Tercer Ángel. Esta debe ser nuestra meta y
convicción desde este momento.

“El descenso del Espíritu Santo sobre la iglesia es esperado como si se tratara de un asunto del
futuro; pero es el privilegio de la iglesia tenerlo ahora mismo. Buscadlo, orad por él, creed en él.
Debemos tenerlo y el cielo está esperando concederlo”. Review & Herald, marzo 19 de 1895.

“Cristo dice en Mateo 13:39 que “los segadores son los ángeles”. Pero, ¿cuál ángel en particular es
el que está a cargo de la separación del trigo de la cizaña?. Recuerde que descubrimos que es la obra
del tercer ángel separar el trigo de la cizaña”. Primeros Escritos, p.118.

“Estamos viviendo en los últimos días, cuando la verdad debe ser hablada, cuando debe ser dada al
mundo en forma de reproche y amonestaciones, cualesquiera sean las consecuencias”. Mensajes
Selectos. Tomo III. p.482.

“Ahora debe darse en todas partes del mundo el mensaje del ángel que sigue al Tercero. Debe ser el
Mensaje de la Cosecha, y toda la Tierra será iluminada con la gloria del Señor”. Eventos de los
Últimos Días. p.211. año 1900.

“El ángel que une su voz a la proclamación del Tercer Ángel, alumbrará toda la Tierra con su
gloria... Ahora debe darse en todas partes del mundo el mensaje del ángel que sigue al tercero. Debe
ser el Mensaje de la Cosecha, y toda la Tierra será iluminada con la gloria de l Señor”. Carta 86,
1900.

“Viene el tiempo cuando habrá tantas personas convertidas en un día como las hubo en el día de
Pentecostés, después que los discípulos recibieron el Espíritu Santo”. Evangelismo. p.502 (1905).

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 31


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La Falsa Lluvia Tardía

“La Biblia nunca será reemplazada por manifestaciones milagrosas. Hay que estudiar la verdad, y
hay que buscarla como un tesoro escondido. No se darán inspiraciones maravillosas aparte de la
Palabra, ni aquéllas tomarán el lugar de ésta. Aferraos a la Palabra, y recibid la Palabra injertada, la
cual hará a los hombres sabios para la salvación”. Mensajes Selectos. Tomo II. p.55 (1894).

“El último gran engaño se desplegará pronto ante nosotros. El anticristo va a efectuar ante nuestra
vista obras maravillosas. El contrahacimiento se asemejará tanto a la realidad, que será imposible
distinguirlos sin el auxilio de las Santas Escrituras. Ellas son las que deben atestiguar en favor o en
contra de toda declaración, de todo milagro”. El Conflicto de los Siglos. p.651 (1911).

“Se necesita ahora a hombres y mujeres que trabajen fervientemente para tratar de salvar a las almas,
pues Satanás, como poderoso general, ha copado el campo; y en la última parte del tiempo que le
queda está trabajando con todo método concebible para cerrar la puerta a la luz que Dios quiere que
venga a su pueblo. El recorre todo el mundo para fortalecer sus filas, y los pocos que son fieles a los
requerimientos de Dios son los únicos que podrán resistir, y aun a ellos los está tratando de vencer”.
Mensajes Selectos. Tomo III. p.444 (1889).

“Por medio de las artimañas, Satanás hará aparecer imitaciones de seres ya muertos, y muchos se
asociarán con el que ama y hace mentira. Advierto a nuestro pueblo que incluso entre nosotros
algunos se apartarán de la fe y seguirán a espíritus seductores y doctrinas de demonios, y por ellos la
verdad será difamada.

Ocurrirá una obra maravillosa. Los ministros, abogados y médicos, que han permitido que esas
falsedades rijan su espíritu de discernimiento, serán ellos mismos engañadores, unidos a los
engañados. Una ebriedad espiritual se apoderará de ellos”. Alza Tus Ojos. p.315 (1905).

“Dios está desarrollando una clase de personas para proclamar el Fuerte Clamor del Mensaje del
Tercer Ángel. Es el propósito de Satanás crear ahora nuevas teorías para desviar la mente de la obra
verdadera del genuino mensaje para este tiempo”. Mensajes Selectos. Tomo III. p.468.

“Se me ha mostrado que ángeles satánicos en forma de creyentes trabajarán en nuestras filas para
introducir un “fuerte espíritu” de incredulidad. No permitáis que ni siquiera esto os desanime, antes
presentad un corazón fiel para ayudar al Señor contra los poderes de las agencias satánicas...
Tenemos verdades grandes y solemnes para dar al mundo, y ellas deben ser proclamadas sin
vacilación ni claudicación. La trompeta debe producir un sonido cierto. Algunos vendrán por
curiosidad a escuchar el extraño mensaje; otros vendrán con un anhelo de recibir el conocimiento, y
harán la pregunta: “Qué haré para heredar la vida eterna?””. Mensajes Selectos. Tomo III.p.468-469.

“Muchos son ignorante de la decepción que engañosamente da el error como si fuera la verdad... no
mantendremos silencio. La iglesia debe ser despertada. Obtendremos salones en las ciudades e
imprimiremos carteles y el pueblo será iluminado...y aun los hombres en posiciones responsables, en
su ceguedad, guardarán las llaves del conocimiento, rehusando entrar ellos mismos e impidiendo a
los que entrarían...y Satanás está haciendo cuanto puede....para que los que han aceptado verdades

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 32


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impopulares, quienes han tenido gran luz y grandes privilegios, tendrán el espíritu que llena el
mundo”. Manuscript Releases. Tomo XI. p.228-231. Manuscrito 30, Junio 1989.

¿Por qué no ha Descendido ya la Lluvia Tardía?

Las promesas de Dios son para todos nosotros. El tiempo es ahora. El Señor está
ansioso de cumplir lo prometido. ¿Por qué, entonces, la lluvia tardía parece demorarse?.

Cada uno de los miembros de nuestras iglesias deben considerar que la obra de salvación
se logra por:

1. El arrepentimiento sincero y confesión de nuestros pecados.


2. A través de la oración ferviente y la comunión con el Espíritu Santo.
3. Realizando la obra con fe y el trabajo coordinados en el pleno de la iglesia.

“La lluvia temprana vino en Pentecostés en el año 31 d.C. En obediencia a la orden de Cristo, [los
discípulos] aguardaron en Jerusalén la promesa del Padre, el derramamiento del Espíritu. No
aguardaron ociosos. El relato dice que estaban “de continuo en el templo, alabando y bendiciendo a
Dios”. Lucas 24:53.

“Mientras los discípulos esperaban el cumplimiento de la promesa, humillaron sus corazones con
verdadero arrepentimiento, y confesaron su incredulidad... Los discípulos oraron con intenso fervor
pidiendo capacidad para encontrarse con los hombres, y en su trato diario hablar palabras que
pudieran guiar a los pecadores a Cristo. Poniendo aparte toda diferencia, todo deseo de supremacía,
se unieron en estrecho compañerismo cristiano”. Hecho de los Apóstoles. p.29-30 (1911).

“El Espíritu fue derramado después que los discípulos hubieron llegado a la unidad perfecta, cuando
ya no contendían por el puesto más elevado”. Joya de los Testimonios. Tomo III. P.210-211 (1904).

Me he preguntado lo siguiente: ¿cómo puedo identificar la llegada del Espíritu Santo a


nuestros corazones, cómo se si la recibiré?.

Rápidamente viene una respuesta a mi mente, se consigue por medio de la ferviente


oración, en la esperanza de que Cristo vendrá a poner justicia y acabar con el pecado. A
través del trabajo misionero, en el proceso de enseñanza-aprendizaje que esto trae
consigo, en el trabajo sincero con nuestros propios hermanos de fe.

Poco a poco, conforme vayamos abandonando nuestros viejos carácteres, nos


asemejaremos más a Cristo, su humildad, su sencillez, su gran trabajo misionero debemos
modelar su carácter por medio de la acción, del trabajo arduo por esta hermosa obra. Lo
impresionante es que no seremos nosotros quienes lo noten, sino los resultados efectivos,
y el testimonio vivo. Así mismo será la lluvia temprana, la que nos dará la conversión y
reforma de nuestros caracteres despojándonos del pecado, y alcanzando la semejanza
plena en Cristo.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 33


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“Desechen los cristianos todas las disensiones, y entréguense a Dios para salvar a los perdidos. Pidan
con fe la bendición prometida, y ella les vendrá”. Joya de los Testimonios. Tomo III. p.211 (1904).

“Debe haber un reavivamiento cabal entre nosotros. Debe haber un ministerio convertido. Debe
haber confesiones, arrepentimiento y conversiones. Muchos que están predicando la Palabra
necesitan la gracia transformadora de Cristo en sus corazones. No debieran permitir que nada les
impida hacer una obra cabal antes que sea demasiado tarde para siempre”. Carta 51, 1886.

“Podemos haber recibido cierta medida del Espíritu de Dios, pero mediante la oración y la fe
debemos tratar de obtener una porción más abundante. No debemos cesar nunca en nuestros
esfuerzos. Si no progresamos, si no asumimos la actitud necesaria para recibir tanto la lluvia
temprana como la tardía, perderemos nuestras almas, y la responsabilidad será solamente nuestra”...

“Las convocaciones de la iglesia, tales como las asambleas generales, las reuniones de la iglesia
local y todas las oportunidades en que se trabaja personalmente por las almas, son las ocasiones
señaladas por Dios para dar la lluvia temprana y la tardía”. Testimonio para los Ministros. p.508
(1897).

“En ningún momento de nuestra experiencia podemos prescindir de la ayuda que nos capacitó para
comenzar. Las bendiciones recibidas en ocasión de la lluvia temprana nos son necesarias hasta el
mismo fin... Al buscar a Dios para que nos conceda el Espíritu Santo, él producirá en nosotros
mansedumbre, humildad de mente, y una consciente dependencia de Dios con respecto a la lluvia
tardía que trae perfección”. Testimonio para los Ministros. p.507, 509 (1897).

“El Espíritu Santo busca morar en cada alma. Si se le da la bienvenida como a un huésped honrado,
los que lo reciban serán hechos completos en Cristo. La bue na obra que ha sido comenzada, será
terminada; pensamientos santos, afectos celestiales y acciones semejantes a las de Cristo
reemplazarán a los pensamientos impuros, los sentimientos perversos y los actos rebeldes”.
Consejos sobre Salud. p.561 (1896).

“Cerca del fin de la siega de la tierra, se promete una concesión especial de gracia espiritual, para
preparar a la iglesia para la venida del Hijo del hombre. Este derramamiento del Espíritu se compara
con la caída de la lluvia tardía”. Los Hechos de los Apóstoles p.45 (1911).

“Deben producirse un reavivamiento y una reforma bajo el ministerio del Espíritu Santo. El
reavivamiento y la reforma son dos cosas diferentes. El reavivamiento significa una renovación de
la vida espiritual, un avivamiento de las facultades de la mente y el corazón, una resurrección de la
muerte espiritual. La reforma significa una reorganización, un cambio en ideas y teorías, en hábitos y
prácticas. La reforma no producirá el buen fruto de justicia a menos que esté conectada con el
reavivamiento del Espíritu. El reavivamiento y la reforma han de hacer su obra designada, y al
hacerlo, deben fusionarse”. Review & Herald. Febrero 25, 1902.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 34


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Todas las Promesas de Dios están sujetas a Condiciones

“Cristo prometió el don del Espíritu Santo a su iglesia, y la promesa nos pertenece a nosotros tanto
como a los primeros discípulos. Pero como toda otra promesa, nos es dada bajo condiciones”. El
Deseado de Todas las Gentes. p.626.

“Esta bendición prometida, reclama por la fe, trae todas las demás bendiciones en su estela. Se da
según las riquezas de la gracia de Cristo, y él está listo para proporcionarla a toda alma según su
capacidad par recibirla”. El Deseado de Todas las Gentes. p.626.

“El Espíritu Santo obra en el corazón del hombre de acuerdo con su deseo y consentimiento,
implantando en él una nueva naturaleza”. Palabras de Vida del Gran Maestro. p.390.

“En ese tiempo, descenderá la “lluvia tardía” o refrigerio de la presencia del Señor para dar poder a
la voz fuerte del tercer ángel, y preparar a los santos que puedan subsistir durante el plazo cuando las
siete postreras plagas serán derramadas”. Primeros Escritos. p.86.

“El gran asunto que pronto afrontaremos [la imposición de las leyes dominicales], eliminará a todos
aquellos a quienes Dios no ha señalado, y él tendrá un ministerio puro, verdadero, santificado,
preparado para la lluvia tardía”. Mensajes Selectos. Tomo III. p.440 (1886).

La Lluvia Tardía Producirá el Fuerte Clamor

Cuando los miembros dejen de quejarse, de demostrar sus indolencias, cuando note que
fuera de las paredes de la iglesia existe mayor necesidad que las nuestras, cuando se
abandone la pereza y se abrace el trabajo ferviente bajo un manto de realidad, entonces el
amor brotará por si solo.

No debemos considerar que el refrigerio prometido por Cristo llegará estando en un solo
lugar, ni mucho menos en nuestros asientos favoritos de la iglesia. Sin hacer el esfuerzo
de nuestra parte no conseguiremos que los dones del Espíritu Santo sean entregados.

No debemos esperar que el Espíritu Santo corrija nuestros errores, ni limpie nuestras
faltas. El viene a dar impulso a lo que está en movimiento. Soy un convencido de que la
promesa y el mandato está en alistarse en las filas para dar el fuerte clamor del Mensaje
del Tercer Ángel.

“En ese tiempo, descenderá la “lluvia tardía” o refrigerio de la presencia del Señor para dar poder: a
la voz fuerte del tercer ángel, y preparar a los santos para que puedan subsistir durante el plazo
cuando las siete postreras plagas serán derramadas”. Primeros Escritos. p.86 (1854).

“Dios no aceptará nada menos que una entrega sin reservas. Los cristianos indiferentes y
pecaminosos nunca podrán entrar en el cielo. No encontrarían felicidad en él, porque no saben nada
de los principios elevados y santos que gobiernan a los miembros de la familia real. El verdadero
cristiano mantiene abiertas hacia el cielo las ventanas del alma. Vive en compañerismo con Cristo.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 35


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Su voluntad se conforma a la de Cristo. Su mayor deseo es llegar a ser más y más semejante a él”.
Review & Herald. Mayo 16, 1907.

“Oí que los revestidos de la armadura proclamaban poderosamente la verdad, con fructuosos
resultados .. Pregunté por la causa de tan profundo cambio y un ángel me respondió: “Es la lluvia
tardía; el refrigerio de la presencia del Señor; el potente pregón del tercer ángel”. Primeros Escritos.
p.271 (1858).

“Cuando termine el Mensaje del Tercer Ángel la misericordia divina no intercederá más por los
habitantes culpables de la Tierra. El pueblo de Dios habrá cumplido su obra; habrá recibido la
“lluvia tardía”, el “refrigerio de la presencia del Señor”, y estará preparado para la hora de prueba
que le espera. Los ángeles se apuran, van y vienen de acá para allá en el Cielo. Un ángel que
regresa de la Tierra anuncia que su obra está terminada; el mundo ha sido sometido a la prueba final,
y todos los que han resultado fieles a los preceptos divinos han recibido “el sello del Dios vivo”.
Entonces Jesús dejará de interceder en el Santuario Celestial. Levantará sus manos y con gran voz
dirá “Hecho es”.... el número de sus súbditos está completo”... El Conflicto de los Siglos. p.671.
Capítulo 40 titulado: “El Tiempo de Angustia”.

“Muchos de aquellos que profesan creer la verdad dirían, si expresasen sus verdaderos sentimientos:
¿Qué necesidad hay de hablar tan claramente?. Con igual razón podrían preguntar: ¿Qué necesidad
tenía Juan el Bautista de decir a los fariseos: “Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir
de la ira que vendrá?.

Así han venido arguyendo los hombres, hasta que por fin la política reemplazó a la fidelidad. Se
tolera el pecado sin reprenderlo. ¿Cuándo se volverá a oír en la iglesia la voz de fiel reprensión: “Tú
eres aquel hombre”? Si estas palabras no fuesen tan escasas, veríamos más del poder de Dios”.
Obreros Evangélicos. p.155-157.

“Antes que los juicios de Dios caigan finalmente sobre la Tierra, habrá entre el pueblo del Señor un
avivamiento de la piedad primitiva, cual no se ha visto nunca desde los tiempos apostólicos. El
Espíritu y poder de Dios serán derramados sobre sus hijos”. El Conflicto de los Siglos p.517.

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”. (Hechos 2:1).

“Antes del día de Pentecostés, (los discípulos) se reunieron y apartaron todas sus divergencias.
Estaban unánimes”. El Deseado de Todas las Gentes. p.767.

“Pongan a un lado los cristianos sus disensiones y entréguense a Dios para salvar a los perdidos.
Pidan con fe la bendición y la recibirán”. El Deseado de Todas las Gentes. p.767.

“Cuando uno ha quedado completamente despojado del yo, cuando todo falso dios es excluido del
alma, el vacío es llenado por el influjo del Espíritu de Cristo”. Obreros Evangélicos. p.304.

“Cuando el camino esté preparado para el Espíritu de Dios, vendrá la bendición. Así como Satanás
no puede cerrar las ventanas del cielo para que la lluvia venga sobre la tierra, así tampoco puede

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 36


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impedir que descienda un derramamiento de bendiciones sobre el pueblo de Dios”. Mensajes


Selectos. Tomo I. p.144-145 (1887).

“No hay nada que Satanás tema tanto como que el pueblo de Dios despeje el camino quitando todo
impedimento, de modo que el Señor pueda derramar su Espíritu sobre una iglesia decaída y una
congregación impenitente... Cada tentación, cada influencia opositora, ya sea manifiesta o secreta,
puede ser resistida con éxito, “no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová
de los ejércitos”. (Zacarías 4:6). Mensajes Selectos. Tomo I. p.144-145 (1887).

El Tiempo de Angustia Previo y el Tiempo de Angustia

El tiempo de angustia previo no es el tiempo de angustia. Uno está preparado para


aquellos que abandonarán las antiguas creencias y han recibido el llamado en último
momento y no habían recibido esta luz, sino que recibieron misericordia y respondieron a
tiempo. Más sin embargo, el tiempo de angustia será el que recibiremos todos los
conversos y fieles a nuestro Señor Jesucristo.

El Tiempo de Angustia Previo

“Vi que Dios tenía hijos que no reconocen ni guardan el sábado. No han rechazado la luz referente a
él. Y al empezar el tiempo de angustia, fuimos henchidos del Espíritu Santo, cuando salimos a
proclamar más plenamente el sábado... Vi guerra, hambre, pestilencia, y grandísima confusión en la
Tierra”. Primeros Escritos. p.33,34.

El Tiempo de Angustia

“El comienzo “del tiempo de angustia” mencionado entonces (aludiendo la cita anterior) no se
refiere al tiempo cuando comenzarán a ser derramadas las plagas, sino a un corto período
precisamente antes que caigan, mientras Cristo está en el santuario”. Primeros Escritos. p.85.

Cuando la obra de Dios esté llevándose a toda nación, tribu y lengua, cuando este
precioso evangelio esté a punto de culminar, la angustia estaría esparciéndose en la Tierra
y dominando a la humanidad, de acuerdo con la profecía de Cristo. Las naciones se
encontrarán más airadas. Los planes de dominio universal (Nuevo Orden Mundial) se
cumplen cada día más; los presupuestos para aumentar los armamentos y el poder
nuclear son mayores cada año. Las ambiciones de los poderes del mundo son más
egoístas en la desigualdad persistente.

Existe por un lado, el avance tecnológico en supuesta comodidad del ser humano, pero
por otro lado angustia en los corazones humanos. El hambre, la pestilencia, las
diferencias raciales, los desórdenes sociales cada vez más marcados constituyen otra
prueba que es el poder del hombre el que predomina en la Tierra, y no el de Dios.

La cercanía de los sucesos tremendos que aguardan por nosotros antes de la liberación,
debe inducirnos a buscar una auténtica experiencia con el Espíritu Santo, que es lo único
que nos protegerá en la hora de peligro.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 37


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¿Podría estar el Pueblo Adventista en Contubernios con Babilonia?

“En el capítulo 18 del Apocalipsis se exhorta al pueblo de Dios a que salga de Babilonia. Según este
pasaje de la Escritura, muchos del pueblo de Dios deben estar aún en Babilonia. ¿Y en qué
comunidades religiosas se encuentra actualmente la mayoría de los discípulos de Cristo?. Sin duda
alguna, en las varias iglesias que profesan la fe protestante”. El Conflicto de los Siglos. p.433
(1911).

“A pesar de las tinieblas espirituales y del alejamiento de Dios que se observan en las iglesias que
constituyen Babilonia, la mayoría de los verdaderos discípulos de Cristo se encuentran aún en el
seno de ellas”. El Conflicto de los Siglos. p.441 (1911).

“El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad, pues es el punto especialmente controvertido.
Cuando esta piedra de toque les sea aplicada finalmente a los hombres, entonces se trazará la línea
de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven.

Mientras la observancia del falso día de reposo (domingo), en acatamiento a la ley del Estado y en
oposición al cuarto mandamiento, será una declaración de obediencia a un poder que está en
oposición a Dios, la observancia del verdadero día de reposo (sábado), en obediencia a la ley de
Dios, será señal evidente de la lealtad al Creador. Mientras que una clase de personas, al aceptar el
signo de la sumisión a los poderes del mundo, recibe la marca de la bestia, la otra, por haber
escogido el signo de obediencia a la autoridad divina, recibirá el sello de Dios”. El Conflicto de los
Siglos. p.663 (1911).

“Ha hecho beber a todas las naciones del vin o del furor de su fornicación” (Apoc. 14: 6-8). ¿Cómo
se hace esto?. Forzando a los hombres a aceptar un día de reposo espurio”. Testimonios. Tomo VIII.
p.94 (1904).

“Aún no se puede decir:.. “Ha hecho que todas las naciones beban del vino de la ira de su
fornicación”. Aún no ha dado de beber a todas las naciones...

La caída de Babilonia no será completa sino cuando la iglesia se encuentre en este estado, y la unión
de la iglesia con el mundo se haya consumado en toda la cristiandad. El cambio es progresivo, y el
cumplimiento perfecto de Apocalipsis 14:8 está aún reservado para lo por venir”. El Conflicto de los
Siglos. p.440-441 (1911).

“¿Cuándo sus pecados llegan al cielo (Apocalipsis 18:2 -5). Cuando la ley de Dios finalmente sea
invalidada mediante legislación [humana]”. The Signs of the Times. Junio 12, 1893.

El Mensaje irá Acompañado del Poder del Espíritu Santo

El mensaje del tercer ángel del Apocalipsis proclama la caída de Babilonia, y todo aquel
que se hace partícipe de este mensaje, forma parte del mensaje del tercer ángel.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 38


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“Se me mostró también que el tercer ángel, que proclama los mandamientos de Dios y la fe de Jesús,
representa a quienes reciben este mensaje y alzan la voz a fin de amonestar al mundo”... Notas
Bibliográficas. p.104-105.

“Cuando sea proclamado el tercer mensaje, crecerá hasta convertirse en un fuerte clamor, y a medida
que la obra final sea acompañada por gran poder y gloria, los fieles hijos de Dios participarán de esa
gloria. La lluvia tardía es la que los revive y fortalece para que puedan pasar por el tiempo de
angustia”. Comentario Bíblico Adventista. Tomo VII. p.995 (1862).

Es un mandato de Dios que llevemos a toda “nación, tribu y lengua” este mensaje. Es el
mismo mandato que le dio a Pedro y Juan “Id” ante los “hijos de Israel” que estaban
resueltos por asesinarles, fueron por “segunda vez” por mandato de Dios. Acaso dijeron
los apóstoles: ¿No podemos hacerlo hasta que consultemos a los magistrados, y
recibamos su permiso?. No, Dios había dicho: “Id” y ellos obedecieron. De esta misma
forma, estamos bajo el mandato de predicar este hermoso evangelio, a pesar de que las
intervenciones de los ministros y pastores, y cualquier dirigente que sea. Cumpliendo este
mandato, recibiremos las bendiciones del Espíritu Santo.

“Entonces el espíritu de la inspiración descendió sobre los discípulos. Los acusados se convirtieron
en acusadores, inculpando de la muerte de Cristo a quienes componían le concilio”. Los Hechos de
los Apóstoles. p.67-68.

El mandato es seguir las instrucciones que Dios ha dado para nuestra verdad presente,
cuando la fecha a la Gran venida de Jesús sea próxima, se irá acrecentando el odio y la
persecución igual que en el pasado, solo que esta será de magnitudes universales. Y los
verdaderos seguidores de Cristo, bendecidos por el Espíritu Santo estarán más decididos.

“A medida que se acerca el fin, los testimonios de los siervos de Dios se harán más decididos y
poderosos”. Mensajes Selectos. Tomo III. p.464 (1892).

“Este mensaje (Apocalipsis 14:9-12) abarca los dos mensajes precedentes; se lo presenta como si
fuera pronunciado a gran voz, es decir, con el poder del Espíritu Santo”. Comentario Bíblico
Adventista. Tomo VII. p.991 (1900).

“Como está predicho en el capítulo 18 de Apocalipsis, el mensaje del tercer ángel ha de ser
proclamado con gran poder por aquellos que den la advertencia final contra la bestia y su imagen”.
Testimonios. Tomo VIII. p.118 (1904).

“Es con ferviente anhelo que anticipo el tiempo cuando se repetirán los sucesos del día de
Pentecostés aún con mayor poder que en esa ocasión. Juan dice: “Vi a otro ángel descender del cielo
con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria” (Apocalipsis 18:1). Entonces, como en el
momento del Pentecostés, la gente oirá la ve rdad que será presentada a cada hombre en su propio
idioma”. Comentario Bíblico Adventista. Tomo VI. p.1055 (1886).

“La gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación de poder divino que la que
señaló el principio de ella. Las profecías que se cumplieron en tiempo de la efusión de la lluvia

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 39


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temprana, al principio del ministerio evangélico, deben volverse a cumplir en tiempo de la lluvia
tardía...

Vendrán siervos de Dios con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración, y se


apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje celestial. Miles de voces predicarán el
mensaje por toda la tierra. Se realizarán milagros, los enfermos sanarán y signos y prodigios seguirán
a los creyentes”. El Conflicto de los Siglos. p.669-670 (1911).

“El Consolador se revelará no en una forma especifica, precisa, que el hombre pueda delinear, sino
en el orden de Dios: en tiempos y formas inesperados que honrarán su nombre”. The Ellen G. White
1888 Materials. p.1478 (1896).

Muchos Adventistas Rechazarán la Luz que el Espíritu Santo Imparte

“En las iglesias [adventistas del séptimo día] habrá una manifestación maravillosa del poder de Dios,
pero no obrará en favor de aquellos que no se han humillado ante el Señor ni abierto la puerta del
corazón mediante la confesión y el arrepentimiento. En la manifestación de ese poder que ilumina la
tierra con la gloria de Dios, sólo verán algo que en su ceguera considerarán peligroso, algo que
despertará sus temores, y se afirmarán para resistirlo. Debido a que el Señor no actúa de acuerdo con
sus ideas y expectativas, se opondrán a la obra. “¿Por qué -dicen- no debiéramos nosotros conocer al
Espíritu de Dios, cuando hemos estado en la obra por tantos años?”. Review & Herald Extra,
Diciembre 23, 1890.

“El mensaje del tercer ángel no será comprendido por aquellos que se niegan a caminar en su gloria
creciente, y los tales llamarán una luz falsa a la luz que iluminará la tierra con su gloria”. Review &
Herald Mayo 27, 1890.

“Algunos escucharán esas amonestaciones, pero la gran mayoría no les prestará atención”. En los
Lugares Celestiales. p.345 (1897).

“Los ministros populares, como los fariseos de antaño, airándose al ver que se pone en duda su
autoridad, denunciarán el mensaje como si viniese de Satanás e incitarán a las multitudes dadas al
pecado a que injurien y persigan a los que lo proclaman”. El Conflicto de los Siglos. p.665 (1911).

“Muchos de los que oigan el mensaje - la inmensa mayoría- no creerán la solemne amonestación.
Muchos serán hallados desleales a los mandamientos de Dios, que son una prueba del carácter. Los
siervos de Dios serán llamados fanáticos. Los ministros aconsejarán al pueblo a no escucharlos. Noé
recibió el mismo trato cuando el Espíritu de Dios lo impulsaba a dar el mensaje, ya fuera que los
hombres lo oyeran o no”. Testimonio para los Ministros. p.233 (1895).

“Por otra parte, hay algunos que, en lugar de aprovechar sabiamente las oportunidades presentes,
están esperando ociosamente que alguna ocasión especial de refrigerio espiritual aumente
grandemente su capacidad de iluminar a otros. Descuidan sus deberes y privilegios actuales y
permiten que su luz se empañe a la espera de un tiempo futuro en el cual, sin ningún esfuerzo de su

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 40


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parte, sean hechos los recipientes de bendiciones especiales que los transformen y capaciten para
servir.

Es cierto que en el tiempo del fin, cuando la obra de Dios en la tierra esté por terminar, los fervientes
esfuerzos realizados por los consagrados creyentes bajo la dirección del Espíritu Santo irán
acompañados por manifestaciones especiales del favor divino. Bajo la figura de la lluvia temprana y
tardía que cae en los países orientales al tiempo de la siembra y la cosecha, los profetas hebreos
predijeron el derramamiento de la gracia espiritua l en una medida extraordinaria sobre la iglesia de
Dios. El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue el comienzo de la lluvia
temprana, y gloriosos fueron los resultados. Hasta el fin del tiempo, la presencia del Espíritu ha de
morar con la iglesia fiel.

Pero acerca del fin de la siega de la tierra, se promete una concesión especial de gracia espiritual,
para preparar a la iglesia para la venida del Hijo del hombre. Este derramamiento del Espíritu se
compara con la caída de la lluvia tardía; y en procura de este poder adicional, los cristianos han de
elevar sus peticiones al Señor de la mies “en la sazón tardía”. (Zacarías 10:1). En respuesta,
“Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante”. “Hará descender sobre vosotros lluvia
temprana y tardía”. (Joel 2:23).

Pero a menos que los miembros de la iglesia de Dios hoy tengan una relación viva con la fuente de
todo crecimiento espiritual, no estarán listos para el tiempo de la siega. A menos que mantengan sus
lámparas aparejadas y ardiendo, no recibirán la gracia adicional en tiempo de necesidad especial”.
Los Hechos de los Apóstoles. p.44.

Una Verdadera Reforma a través del Espíritu Santo

El Espíritu Santo vino para administrar la vida y el poder de Cristo resucitado, y para
aplicar a las almas confiadas el valor real del sacrificio, obrando en nosotros las
consecuencias de su misión redentora con referencia tanto al poder como a la culpabilidad
del pecado.

Así la venida del Espíritu, al hacer efectiva la provisión de la cruz, constituyó el amanecer
del día más brillante después de la caída, que será sobrepasado en gloria solamente por el
día de la coronación, cuando Jesús vuelva corporal y visiblemente a reclamar a su pueblo
perfeccionado que espera la traslación y a los que llame de su lecho de polvo. El Espíritu
Santo impartió la realidad de la vida y el poder divinos a la vida interior del hombre.

Dios utiliza varias formas de expresar la gran transacción del Espíritu Santo. El “da” el
Espíritu (Lucas 11:13; Juan 14:16), lo “envía” (Juan 15:26; 16:7), lo “suministra” (Gálatas
3:5), lo “derrama” (Hechos 2:33; Joel 2:28), y lo “pone dentro” (Ezequiel 36:27). En su
venida el Espíritu “procedió del Padre” (Juan 15:26), “cayó” (Hechos 10:44) y “descendió”
(Juan 1:32, 33). En todo esto se observa autoridad divina, gracia divina, soberanía divina
y solicitud divina.

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El Espíritu de Cristo vino para traer su presencia corporal al alma. El comprende nuestras
necesidades. Es ampliamente capaz de socorrernos. Se conmueve con el sentimiento de
nuestras enfermedades y flaquezas. Ora por nosotros con gemidos que no pueden
expresarse con palabras, todas estas manifestaciones de amor son las que Cristo hizo con
cada uno de nosotros.

Para que exista la última reforma (la que odiará Sata nás y su iglesia) es necesario:

1. Un espíritu de oración.
2. Un espíritu de sincera conversión.
3. Un espíritu abnegado y generalizado de trabajo misionero.
4. Un espíritu de alabanza y acción de gracias.

“En visiones de la noche pasó delante de mí un gran movimiento de reforma en el seno del pueblo de
Dios. Muchos alababan a Dios. Los enfermos eran sanados y se efectuaban otros milagros. Se
advertía un espíritu de oración como lo hubo antes del gran día de Pentecostés. Veíase a centenares
y miles de personas visitando las familias y explicándoles la Palabra de Dios. Los corazones eran
convencidos por el poder del Espíritu Santo, y se manifestaba un espíritu de sincera conversión. En
todas partes las puertas se abrían de par en par para la proclamación de la verdad. El mundo parecía
iluminado por la influencia divina. Los verdaderos y sinceros hijos de Dios recibían grandes
bendiciones. Oí las alabanzas y las acciones de gracias: parecía una reforma análoga a la del año
1844”. Joya de los Testimonios. Tomo III. p.345.

“Lo que se necesita es disciplina de espíritu y limpieza de corazón y pensamiento. Esto es de más
valor que el talento brillante, el tacto o el conocimiento. Una mente corriente, educada para obedecer
un “Así dice el Señor”, está mejor calificada para la obra de Dios que aquellos que tienen aptitudes,
pero que no las emplean correctamente”. Review & Herald. Noviembre 27, 1900.

“En la solemne obra final, pocos grandes hombres serán ocupados... Dios realizará una obra en
nuestros días que apenas unos pocos anticipan. Suscitará y exaltará entre nosotros a aquellos que
son enseñados por la unción de su Espíritu antes que por la preparación externa de parte de
instituciones científicas. No se debe despreciar ni condenar estos medios; Dios los ha ordenado, pero
sólo pueden proveer las calificaciones externas. Dios manifestará que no depende de seres mortales
doctos y engreídos”. Testimonios. Tomo V. p.80, 82 (1882).

“Los obreros serán calificados más bien por la unción de su Espíritu que por la educación en
institutos de enseñanza. Habrá hombres de fe y oración que se sentirán impelidos a declarar con
santo entusiasmo las palabras que Dios les inspire”. El Conflicto de los Siglos. p.664 (1911).

“Habrá un ejército de creyentes que soportarán tan firmemente como una roca la última prueba”.
Mensajes Selectos. Tomo III. p.446 (1888).

“Habrá miles convertidos a la verdad en un día, los cuales, en la undécima hora, verán y reconocerán
la verdad y los movimientos del Espíritu de Dios”. Ellen G. White 1888 Materials. p.755 (1890).

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Deseamos ansiosos al igual que Eliseo, pedir doble porción del Espíritu Santo (2 Reyes
2:9, 15), pero esto se logró al igual que él, estar fiel en el trabajo esperando hasta el último
momento para recibir este poder, las bend iciones y dones del Espíritu Santo. Eliseo
obtuvo la porción pedida, pero estuvo bajo condición hasta el último momento, ansiaba
que el Espíritu Santo viviera “dentro de él”.

Eliseo, convencido en el poder del Espíritu Santo que deja testimonio por los siglos de los
siglos, el apóstol Pablo confirma lo mismo, que es la morada del Espíritu Santo la que
puede estar dentro de “nosotros”. (2 Timoteo 1:14).

Reconocemos que Cristo es el centro de todo este hermoso evangelio, del Cielo y la
Tierra. Jesús siendo el Ángel de Jehová (Génesis 18:1; 19:1) a diferencia de los demás
ángeles que no reciben adoración o idolatría como a Juan se le apareció en Apocalipsis
22:8-9. En Jueces 6:11-14 aparece el Ángel de Jehová, al igual que Agar en el Génesis
16:7-16.

En reiteradas citas aparece Cristo nombrado en el Antiguo Testamento como el Ángel o el


Ángel de Jehová: Génesis 22:11-12; 48:15-16; Éxodo 3:4 -6; Hechos 7:35. El se
manifestaba entre Su pueblo en el Antiguo Testamento; Él (Cristo) se manifestó en carne
entre el pueblo apóstata y recuperó Su Ministerio a través de los apóstoles. Ahora, en
nuestros tiempos deja al Otro Consolador para que more entre nosotros, levantando un
pueblo para que prepare su venida. Siempre ha estado acompañando a la humanidad.
Ha tenido siempre la misma misericordia desde la creación. Su promesa se cumple día a
día, sea como el Ángel de Jehová, como Emmanuel (Dios con nosotros), o intercediendo
en estos momentos en el Lugar Santísimo, y en Su representación, el Otro Consolador.

¿Qué debemos hacer para que el Espíritu Santo more “en nosotros”?

Hemos recibido luz suficiente para llevar a ser perfectos. Es nuestro carácter el que nos
traiciona, pero es cuando debemos aclamar al Padre y abandonar nuestras tendencias al
pecado. Debemos alcanzar la santidad exhortada por Jesús, ser perfectos como él lo fue
con el Padre, aún en esta naturaleza pecaminosa, o caída podemos a través del Espíritu
Santo lograr lo mandado por Jesús. Esto lo lograremos, no con nuestras propias manos,
sino cuando descansemos en las dulces manos de Jesús. Debemos vivir lo que ya está
escrito para salvación nuestra. Es necesario vivir el consejo dado.

“Debiéramos orar tan fervientemente por el descenso del Espíritu Santo como los discípulos oraron
en el Día de Pentecostés. Si ellos lo necesitaban en aquel entonces, nosotros lo necesitamos más hoy
en día”. Testimonios. Tomo V. p.158 (1882).

“El descenso del Espíritu Santo sobre la iglesia es esperado como si se tratara de un asunto del
futuro; pero es el privilegio de la iglesia tenerlo ahora mismo. Buscadlo, orad por él, creed en él.
Debemos tenerlo, y el cielo está esperando concederlo”. Evangelismo. p.508 (1895).

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“La medida del Espíritu Santo que recibamos estará en proporción a la medida de nuestro deseo de
recibirlo y de la fe que ejerzamos para ello, y del uso que hagamos de la luz y el conocimiento que se
nos dé”. Review & Herald. Mayo 5, 1896.

“No estamos suficientemente dispuestos a importunar al Señor con nuestras peticiones y pedirle el
don del Espíritu Santo. El Señor quiere que lo importunemos con este asunto. Quiere que insistamos
con nuestras peticiones ante el trono”. Fundamentals of Christian Education. p.537 (1909).

Es necesario un reavivamiento espiritual:


“Cierto mediodía estaba escribiendo sobre la obra que podría haberse hecho en el último congreso de
la Asociación General [1901] si los hombres en cargos de confianza hubiesen seguido la voluntad y
el camino de Dios. Aquellos que habían tenido gran luz no habían caminado en ella. La reunión
terminó y no se había efectuado un cambio de actitud. Los hombres no se humillaron ante el Señor
como deberían haberlo hecho, y el Espíritu Santo no fue impartido...

... Nadie parecía demasiado orgulloso como para no hacer una confesión sincera, y los que tomaron
la iniciativa en este proceder eran los que tenían influencia, pero que antes no habían tenido el valor
de confesar sus pecados”. Eventos de los Últimos Días. p.58.

“La iglesia adventista del séptimo día debe ser pesada en la balanza del santuario. Será juzgada
conforme a las ventajas que haya recibido. Si su experiencia espiritual no corresponde a los
privilegios que el sacrificio de Cristo le tiene asegurados; si las bendiciones conferidas no la
capacitaron para cumplir la obra que se le confió, se pronunciará contra ella la sentencia: “Hallada
falta”. Será juzgada según la luz y las ocasiones que le fueron deparadas...

Las solemnes advertencias que nos han sido dadas por la destrucción de instituciones valiosas y
útiles, nos dicen: “Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras”
(Apocalipsis 2:5)...

A menos que la iglesia contaminada por la apostasía se arrepienta y se convierta, comerá del fruto de
sus propias obras, hasta que se aborrezca a sí misma. Si resiste el mal y busca el bien; si busca a
Dios con toda humildad y responde a su vocación celestial en Jesucristo; si permanece sobre la
plataforma de la verdad eterna, y si por fe realiza los planes que han sido trazados a su respecto, ella
será sanada. Aparecerá en la sencillez y pureza 62 que provienen de Dios, exenta de todo
compromiso terrenal, demostrando que la verdad la ha hecho realmente libre. Entonces sus
miembros serán verdaderamente elegidos de Dios para ser sus representantes”. Joya de los
Testimonios. Tomo III. p.251-252, 254. (21 de abril, 1903).

Debemos humillar nuestros corazones:

“La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera


piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra. Debe haber esfuerzos
fervientes para obtener las bendiciones del Señor, no porque Dios no esté dispuesto a conferirnos sus
bendiciones, sino porque no estamos preparados para recibirlas. Nuestro Padre celestial está más
dispuesto a dar su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas
a sus hijos. Sin embargo, mediante la confesión, la humillación, el arrepentimiento y la oración

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ferviente nos corresponde cumplir con las condiciones en virtud de las cuales ha prometido Dios
concedernos su bendición. Sólo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento”.
Mensajes Selectos. Tomo I. p.141 (1887).

“Debe haber un reavivamiento cabal entre nosotros. Debe haber un ministerio convertido. Debe
haber confesiones, arrepentimiento y conversiones. Muchos que están predicando la Palabra
necesitan la gracia transformadora de Cristo en sus corazones. No debieran permitir que nada les
impida hacer una obra cabal antes que sea demasiado tarde para siempre”. Carta 51, 1886.

Tenemos que despejar el camino para la venida de Cristo, pero antes la lluvia tardía:

“Vi que nadie podrá participar del “refrigerio” a menos que haya vencido todas las tentaciones y
triunfado del orgullo, el egoísmo, el amor: al mundo y toda palabra y obras malas. Por lo tanto,
debemos acercarnos más y más al Señor y buscar anhelosamente la preparación necesaria que nos
habilite para permanecer firmes en la batalla, en el día del Señor”. Primeros Escritos. p.71 (1851).

“Y tú, Capernaum, que eras levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en
Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día
de hoy. Por tanto os digo, que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de
Sodoma, que para ti”. Mateo 11:23. Testimonios. Tomo IX. p.212.

“Los dones de Jesús son siempre frescos y nuevos. El banquete que el provee para el alma no deja
nunca de dar satisfacción y gozo. Cada nuevo don aumenta la capacidad del receptor para apreciar y
gozar las bendiciones del Señor. Da gracia sobre gracia. No puede agotarse la provisión. Si
moramos en él, el recibimiento de un rico don hoy, nos asegura la recepción de un don más rico
mañana. Las palabras de Jesús a Natanael expresan la ley de Dios al tratar con los hijos de la fe. A
cada nueva revelación de su amor, declara al corazón dispuesto a recibirle: “¿Crees? Cosas mayores
que éstas verás” (Juan 1:50). El Deseado de Todas las Gentes. p.122.

“La fuente del corazón debe ser purificada antes que los raudales puedan ser puros. El que está
tratando de alcanzar el cielo por sus propias obras observando la ley, está intentando lo imposible”.
El Deseado de Todas las Gentes. p.143.

“Por el simple hecho de creer en Dios, el Espíritu Santo ha engendrado una vida nueva en vuestro
corazón. Sois como un niño nacido en la familia de Dios, y él os ama como a su Hijo”. El Camino a
Cristo. p.52.

No todos recibirán la lluvia tardía:

“Se me mostró que si el pueblo de Dios no hace esfuerzos de su parte, sino que espera que el
refrigerio descienda sobre ellos y elimine sus faltas y corrija sus errores; si depende de eso para
limpiarse de la inmundicia de la carne y del espíritu, y alistarse para participar en el fuerte clamor del
tercer ángel, será hallado falto”. Testimonios. Tomo I. p.619 (1867).

“¿Esperamos ver que se reavive toda la iglesia? Ese tiempo nunca llegará. Hay personas en la
iglesia que no están convertidas y que no se unirán a la oración ferviente y eficaz. Debemos hacer la

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obra individualmente. Debemos orar más y hablar menos”. Mensajes Selectos. Tomo I. p.142
(1887).

“Podemos estar seguros de que cuando el Espíritu Santo sea derramado, los que no recibieron y
apreciaron la lluvia temprana no verán ni entenderán el valor de la lluvia tardía”. Testimonio para los
Ministros. p.399 (1896).

“Sólo los que estén viviendo a la altura de la luz que tienen, recibirán más luz. Amenos que estemos
avanzando diariamente en la ejemplificación de las virtudes cristianas activas, no reconoceremos las
manifestaciones del Espíritu Santo en la lluvia tardía. Podrá estar derramándose en los corazones de
los que están en torno de nosotros, pero no lo percibiremos ni lo recibiremos”. Testimonio para los
Ministros. p.507 (1897).

“Los que no hacen esfuerzos decididos, sino que simplemente esperan que el Espíritu Santo los
fuerce a obrar, perecerán en las tinieblas. No habéis de sentaros tranquilamente y permanecer
ociosos en la obra de Dios”. Servicio Cristiano. p.283 (1903).

La prueba de los fieles:

“La comunión con Dios ennoblecerá el carácter y la vida. Los hombres verán que hemos estado con
Jesús como lo notaron en los primeros discípulos. Esto comunicará al obrero un poder que ninguna
otra cosa puede dar. No debe permitir que cosa alguna le prive de este poder. Hemos de vivir una
vida doble: una vida de pensamiento y de acción, de silenciosa oración y fervoroso trabajo”. El
Ministerio de Curación. p.409-410 (1905).

“Nadie que no ore puede estar seguro un solo día o una sola hora”. El Conflicto de los Siglos. p.585
(1911).

“El que no hace nada más que orar, pronto dejará de hacerlo”. Camino a Cristo. p.101 (1892).

Moldeados por el Espíritu Santo:

“El corazón humano no puede conocer la felicidad hasta que se somete para ser moldeado por el
Espíritu de Dios. El Espíritu conforma el alma renovada según el modelo, Jesucristo. Mediante su
influencia, la enemistad contra Dios se cambia en fe y en amor, y el orgullo en humildad. El alma
percibe la belleza de la verdad, y Cristo es honrado en la excelencia y la perfección del carácter”.
Nuestra Elevada Vocación. p.154 (1896).

“No hay en nuestra naturaleza impulso alguno ni facultad mental o tendencia del corazón, que no
necesite estar en todo momento bajo el dominio del Espíritu de Dios”. Patriarcas y Profetas. p.446
(1890).

“El Espíritu ilumina nuestras tinieblas, informa nuestra ignorancia, y nos ayuda en nuestras múltiples
necesidades. Pero la mente debe buscar a Dios en forma constante. Si se permite que la
mundanalidad entre en ella, si no tenemos deseos de orar, ni deseos de estar en comunión con él,

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quien es la fuente de la fortaleza y la sabiduría, el Espíritu no permanecerá en nosotros”. Nuestra


Elevada Vocación. p.156 (1904).

Preparaos, preparaos para el regreso de Cristo:

“Si no hallamos placer ahora en la contemplación de las cosas celestiales; si no tenemos interés en
tratar de conocer a Dios, ningún deleite en contemplar el carácter de Cristo; si la santidad no tiene
atractivos para nosotros, podemos estar seguros de que nuestra esperanza del cielo es vana. La
perfecta conformidad a la voluntad de Dios es el alto blanco que debe estar constantemente delante
del cristiano. El se deleitará en hablar de Dios, de Jesús, del hogar de felicidad y pureza que Cristo
ha preparado para los que le aman. La contemplación de estos temas, cuando el alma se regocija en
las bienaventuradas declaraciones de Dios, es comparada por el apóstol al goce de “las virtudes del
siglo venidero”. Joya de los Testimonios. Tomo II. p.342-343.

“Cristo ordenó a sus discípulos que empezasen en Jerusalén la obra que él había dejado en sus
manos. Jerusalén había sido escenario de su asombrosa condescendencia hacia la familia humana.
Allí había sufrido, había sido rechazado y condenado. La tierra de Judea era el lugar donde había
nacido. Allí, vestido con el atavío de la humanidad, había andado con los hombres, y pocos habían
discernido cuánto se había acercado el cielo a la tierra cuando Jesús estuvo entre ellos. En Jerusalén
debía empezar la obra de los discípulos.

Había en Jerusalén muchos que creían secretamente en Jesús, y muchos que habían sido engañados
por los sacerdotes y príncipes. A éstos también debía presentarse el Evangelio. Debían ser llamados
al arrepentimiento. La maravillosa verdad de que sólo por Cristo podía obtenerse la remisión de los
pecados debía presentarse claramente. Mientras todos los que estaban en Jerusalén estaban
conmovidos por los sucesos emocionantes de las semanas recién transcurridas, la predicación del
Evangelio iba a producir la más profunda impresión.

Los discípulos iban a tener el mismo poder que Jesús había tenido para sanar “toda enfermedad y
toda dolencia en el pueblo”. Al sanar en su nombre las enfermedades del cuerpo, testificarían de su
poder para sanar el alma. Y se les prometía un nuevo don. Los discípulos tendrían que predicar entre
otras naciones, e iban a recibir la facultad de hablar otras lenguas. Los apóstoles y sus asociados eran
hombres sin letras, pero por el derramamiento del Espíritu en el día de Pentecostés, su lenguaje,
fuese en su idioma o en otro extranjero, era puro, sencillo y exacto, tanto en los vocablos como en el
acento.

Así dio Cristo su mandato a sus discípulos. Proveyó ampliamente para la prosecución de la obra y
tomó sobre sí la responsabilidad de su éxito. Mientras ellos obedeciesen su palabra y trabajas en
relación con él, no podrían fracasar. Id a todas las naciones, les ordenó. Id hasta las partes más
lejanas del globo habitable, pero sabed que mi presencia estará allí. Trabajad con fe y confianza,
porque nunca llegará el momento en que yo os abandone.

El mandato que dio el Salvador a los discípulos incluía a todos los creyentes en Cristo hasta el fin
del tiempo. Es un error fatal suponer que la obra de salvar almas sólo depende del ministro ordenado.
Todos aquellos a quienes llegó la inspiración celestial, reciben el Evangelio en cometido. A todos los
que reciben la vida de Cristo se les ordena trabajar para la salvación de sus semejantes. La iglesia fue

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establecida para esta obra, y todos los que toman sus votos sagrados se comprometen por ello a
colaborar con Cristo.

Los discípulos tenían que comenzar su obra donde estaban. No habían de pasar por alto el campo
más duro ni menos promisorio. Así también, todos los que trabajan para Cristo han de empezar
donde están. En nuestra propia familia puede haber almas hambrientas de simpatía, que anhelan el
pan de vida. Puede haber hijos que han de educarse para Cristo. Hay paganos a nuestra misma
puerta. Hagamos fielmente la obra que está más cerca. Luego extiéndanse nuestros esfuerzos hasta
donde la mano de Dios nos conduzca.

Pero la orden: “Id por todo el mundo” no se ha de olvidar. Somos llamados a mirar las tierras
lejanas. Cristo derriba el muro de separación, el prejuicio divisorio de las nacionalidades, enseña a
amar a toda la familia humana. Eleva a los hombres del círculo estrecho que prescribe su egoísmo.
Abroga todos los límites territoriales y las distinciones artificiales de la sociedad. No hace diferencia
entre vecinos y extraños, entre amigos y enemigos. Nos enseña a mirar a toda alma menesterosa
como a nuestro hermano, y al mundo como nuestro campo.

Cuando el Salvador dijo: “Id, y doctrinad a todos los Gentiles”, dijo también: “Estas señales seguirán
a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; quitarán
serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y
sanarán”. La promesa es tan abarcante como el mandato. No porque todos los dones ha yan de ser
impartidos a cada creyente. El Espíritu reparte “particularmente a cada uno como quiere”. Pero los
dones del Espíritu son prometidos a todo creyente conforme a su necesidad para la obra del Señor.
La promesa es tan categórica y fidedigna ahora como en los días de los apóstoles. “Estas señales
seguirán a los que creyeren”. Tal es el privilegio de los hijos de Dios, y la fe debe echar mano de
todo lo que puede tener como apoyo.

En las curaciones del Salvador hay lecciones para sus discípulos. Una vez ungió con barro los ojos
de un ciego, y le ordenó: “Ve, lávate en el estanque de Siloé.... Y fue entonces, lavóse, y volvió
viendo”. Lo que curaba era el poder del gran Médico, pero él empleaba medios naturales. Aunque no
apoyó el uso de drogas, sancionó el de remedios sencillos y naturales.

Estas lecciones son para nosotros. Hay condiciones que deben observar todos los que quieran
conservar la salud. Todos deben aprender cuáles son esas condiciones. Al Señor no le agrada que se
ignoren sus leyes, na turales o espirituales. Hemos de colaborar con Dios para devolver la salud al
cuerpo tanto como al alma.

Y debemos enseñar a otros a conservar y recobrar la salud. Para los enfermos, debemos usar los
remedios que Dios proveyó en la naturaleza, y debemos señalarles a Aquel que es el único que puede
sanar. Nuestra obra consiste en presentar los enfermos y dolientes a Cristo en los brazos de nuestra
fe. Debemos enseñarles a creer en el gran Médico. Debemos echar mano de su promesa, y orar por la
manifestació n de su poder. La misma esencia del Evangelio es la restauración, y el Salvador quiere
que invitemos a los enfermos, los imposibilitados y los afligidos a echar mano de su fuerza.
El poder del amor estaba en todas las obras de curación de Cristo, y únicamente participando de este
amor por la fe podemos ser instrumentos apropiados para su obra. Si dejamos de ponernos en
relación divina con Cristo, la corriente de energía vivificante no puede fluir en ricos raudales de

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nosotros a la gente. Hubo lugares donde el Salvador mismo no pudo hacer muchos prodigios por
causa de la incredulidad. Así también la incredulidad separa a la iglesia de su Auxiliador divino. Ella
está aferrada sólo débilmente a las realidades eternas. Por su falta de fe, Dios queda chasqueado y
despojado de su gloria.

Haciendo la obra de Cristo es como la iglesia tiene la promesa de su presencia. Id, doctrinad a todas
las naciones, dijo; “y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

Una de las primeras condiciones para recibir su poder consiste en tomar su yugo. La misma vida de
la iglesia depende de su fidelidad en cumplir el mandato del Señor. Descuidar esta obra es exponerse
con seguridad a la debilidad y decadencia espirituales. Donde no hay labor activa por los demás, se
desvanece el amor, y se empaña la fe.

Cristo quiere que sus ministros sean educadores de la iglesia en la obra evangélica. Han de enseñar a
la gente a buscar y salvar a los perdidos. Pero, ¿es ésta la obra que están haciendo?
¡Ay, cuán pocos se esfuerzan para avivar la chispa de vida en una iglesia que está por morir!
¡Cuántas iglesias son atendidas como corderos enfermos por aquellos que debieran estar buscando a
las ovejas perdidas! Y mientras tanto millones y millones están pereciendo sin Cristo.

El amor divino ha sido conmovido hasta sus profundidades insondables por causa de los hombres, y
los ángeles se maravillan al contemplar una gratitud meramente superficial en los que son objeto de
un amor tan grande. Los ángeles se maravillan al ver el aprecio superficial que tienen los hombres
por el amor de Dios. El cielo se indigna al ver la negligencia manifestada en cuanto a las almas de
los hombres. ¿Queremos saber cómo lo considera Cristo?

En el mandato dirigido a sus discípulos, Cristo no sólo esbozó su obra, sino que les dio su mensaje.
Enseñad al pueblo, dijo, “que guarden todas las cosas que os he mandado”. Los discípulos habían de
enseñar lo que Cristo había enseñado. Ello incluye lo que él había dicho, no solamente en persona,
sino por todos los profetas y maestros del Antiguo Testamento. Excluye la enseñanza humana. No
hay lugar para la tradición, para las teorías y conclusiones humanas ni para la legislación
eclesiástica. Ninguna ley ordenada por la autoridad eclesiástica está incluida en el mandato. Ninguna
de estas cosas han de enseñar los siervos de Cristo. “La ley y los profetas”, con el relato de sus
propias palabras y acciones, son el tesoro confiado a los discípulos para ser dado al mundo. El
nombre de Cristo es su consigna, su señal de distinción, su vínculo de unión, la autoridad de su
conducta y la fuente de su éxito. Nada que no lleve su inscripción ha de ser reconocido en su reino.

El Evangelio no ha de ser presentado como una teoría sin vida, sino como una fuerza viva para
cambiar la vida. Dios desea que los que reciben su gracia sean testigos de su poder. A aquellos cuya
conducta ha sido más ofensiva para él los acepta libremente; cuando se arrepienten, les imparte su
Espíritu divino; los coloca en las más altas posiciones de confianza y los envía al campamento de los
desleales a proclamar su misericordia ilimitada. Quiere que sus siervos atestigüen que por su gracia
los hombres pueden poseer un carácter semejante al suyo y que se regocijen en la seguridad de su
gran amor. Quiere que atestigüemos que no puede quedar satisfecho hasta que la familia humana
esté reconquistada y restaurada en sus santos privilegios de hijos e hijas.

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Las palabras solas no lo pueden contar. Refléjese en el carácter y manifiéstese en la vida. Cristo está
retratándose en cada discípulo. Dios ha predestinado a cada uno a ser conforme “a la imagen de su
Hijo.'* En cada uno, el longánime amor de Cristo, su santidad, mansedumbre, misericordia y
verdad, han de manifestarse al mundo.

El Evangelio debía proclamarse hasta los últimos confines de la tierra, y ellos pedían que se les
dotase del poder que Cristo había prometido. Entonces fue derramado el Espíritu Santo, y millares se
convirtieron en un día.

Así también puede ser ahora. En vez de las especulaciones humanas, predíquese la Palabra de Dios.
Pongan a un lado los cristianos sus disensiones y entréguense a Dios para salvar a los perdidos.
Pidan con fe la bendición, y la recibirán. El derramamiento del Espíritu en los días apostólicos fue la
“lluvia temprana”, y glorioso fue el resultado. Pero la lluvia “tardía” será más abundante.

Todos los que consagran su alma, cuerpo y espíritu a Dios, recibirán constantemente una nueva
medida de fuerzas físicas y mentales. Las inagotables provisiones del Cielo están a su disposición.
Cristo les da el aliento de su propio espíritu, la vida de su propia vida. El Espíritu Santo despliega
sus más altas energías para obrar en el corazón y la mente. La gracia de Dios amplía y multiplica sus
facultades y toda perfección de la naturaleza divina los auxilia en la obra de salvar almas. Por la
cooperación con Cristo, son completos en él, y en su debilidad humana son habilitados para hacer las
obras de la Omnipotencia.

El Salvador anhela manifestar su gracia e imprimir su carácter en el mundo entero. Es su posesión


comprada, y anhela hacer a los hombres libres, puros y santos. Aunque Satanás obra para impedir
este propósito, por la sangre derramada para el mundo hay triunfos que han de lograrse y que
reportarán gloria a Dios y al Cordero. Cristo no quedará satisfecho hasta que la victoria sea
completa, y él vea “del trabajo de su alma ... y será saciado”. Todas las naciones de la tierra oirán el
Evangelio de su gracia. No todos recibirán su gracia; pero “la posteridad le servirá; será ella contada
por una generación de Jehová.'* “El reino, y el dominio, y el señorío de los reinos por debajo de
todos los cielos, será dado al pueblo de los santos del Altísimo,” y “la tierra será llena del
conocimiento de Jehová, como cubren la mar las aguas”. “Y temerán desde el occidente el nombre
de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria”.

“¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz,
del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice a Sión: Tu Dios reina!... Cantad
alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalem: porque Jehová ha consolado su pueblo....
Jehová desnudó el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes; y todos los términos de la
tierra verán la salud del Dios nuestro”. El Deseado de Todas las Gentes. p.760-768.

La santificación es un proceso, en que el Espíritu Santo se manifiesta en nosotros, donde


nuestros pensamientos solo se basan en la temperancia del amor y la fe en el amantísimo
Padre Celestial, nuestro Señor Jesucristo y el amante cariñoso Espíritu Santo.

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”.
Hebreos 12:14

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 50


-------- La Verdad Presente y el Otro Consolador --------
Ministerio A la Luz de la Biblia
www.alaluzdelabiblia.org

NOTA AL LECTOR

El presente trabajo fue realizado bajo el estudio y análisis de diversos materiales y citas.
Además se hizo un compendio de los siguientes libros:

• Preparación para la Crisis Final. Fernando Chaij.


• Creencias de los Adventistas del Séptimo Día. Asociación General de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día.
• La Venida del Consolador. Le Roy Edwin Froom.
• Cristo y Su Justicia. 1888. A.T Jones y E.A. Wagonner.
• Biblia Interlineal del Nuevo Testamento en Griego. Ernesto Lacueva.
• Los siguientes son libros escritos por la hermana Elena G. White (con su
abreviatura en paréntesis), inspirada por el Espíritu Santo:
• Alza Tus Ojos. (ATO).
• Comentario Bíblico Adventista. (CBA).
• Consejos para los Maestros. (CM).
• Consejos sobre Salud. (CH: Counsels on Health).
• El Camino a Cristo. (CC).
• El Conflicto de los Siglos. (CS).
• El Deseado de Todas las Gentes. (DTG).
• El Ministerio de Curación. (MC).
• Evangelismo. (Ev).
• Fundamentals of Christian Education. (FE).
• Joya de los Testimonios. Tomo III. (3JT).
• Los Hechos de los Apóstoles. (HAp).
• Manuscript Releases. Tomo II. (2MR).
• Mensajes Selectos. Tomos I y III. (1MS; 3MS).
• Notas Bibliográficas. (NB).
• Nuestra Elevada Vocación. (NEV).
• Obreros Evangélicos. (OE).
• Palabras de Vida del Gran Maestro. (PVGM).
• Patriarcas y Profetas. (PP).
• Primeros Escritos. (PE).
• Profetas y Reyes. (PR).
• Review & Herald. (RH).
• Servicio Cristiano. (SC).
• Testimonio para los Ministros. (TM).
• Testimonios. Tomo. VIII. (T).
• The Ellen G. White 1888 Materials. (EGW’88).
• The Signs of the Times. (ST).

• Evento de los Últimos Días. Compilación de los Escritos de Elena G. White.


• Todas las citas bíblicas fueron tomada de la Antigua Versión Reina Valera de 1909.

Elaborado por: Samuel Saldaña V. Noviembre, 2004 51

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