CARACTERÍSTICAS, CUALIDADES DE UN BUEN LÍDER
Para poder enumerar las características de un buen líder, es necesario saber en qué consiste el liderazgo. Es
importante ser consciente de que líder no es sinónimo de jefe, por lo que estar por encima de una persona o
un grupo de personas en la jerarquía empresarial no convierte a nadie en un líder, y mucho menos en un buen
líder. Liderar va mucho más allá de mandar o de tener poder sobre el resto.
Las cualidades de liderazgo no son algo que uno pueda aprender o desarrollar de la noche a la mañana, sino
que es una habilidad que una persona adquiere gradualmente a medida que pasa el tiempo. Hay muchas
cualidades que hacen a un buen líder, como la empatía, la honestidad, la inteligencia y el desinterés. Estas
cualidades provienen de tener confianza en uno mismo, lo que se puede lograr a través de la experiencia y la
práctica.
En definitiva, ser líder es mucho más que tener la capacidad de mandar. Liderar está relacionado con inspirar
confianza, ser capaces de motivar al equipo, generar compromiso y promover un buen clima. Diversos
investigadores coinciden en seis características esenciales para un liderazgo eficaz: Inteligencia, confidencia,
carisma, determinación, sociabilidad e integridad.
1. Inteligencia
Los líderes inteligentes están bien informados, perceptivos respecto al entorno y a las personas y entienden el
trabajo a desarrollar. Todos podemos desarrollar nuestras capacidades, entre las que se encuentran las
habilidades de comunicación y lingüísticas, de razonamiento, etc.
2. Confianza
La confianza y seguridad en uno mismo son fundamentales para un líder. Debemos tener una actitud positiva
respecto a nuestras propias habilidades y capacidad de tener éxito en lo que hacemos. Confiar en que
podemos desarrollar las funciones y conseguir las metas marcadas. La confianza también es un ámbito que
se puede trabajar, comenzando por analizar lo que se nos exige y se espera de nosotros y después
practicando en situaciones que impliquen liderazgo.
3. Carisma
El carisma hace referencia al magnetismo y encanto especial de algunas personas, a su atractivo. En lo que
respecta a esta cualidad, tenemos múltiples ejemplos a seguir. Es un hecho que no todo el mundo tiene la
misma labia, pero en caso de que no seamos una de esas personas, tenemos otras alternativas: podemos
actuar como modelos a seguir respecto a los valores que queramos que nuestros seguidores adapten,
demostrar nuestra competencia, articular objetivos claros y valores fuertes y servir de inspiración para otros.
4. Determinación
La determinación es una firme decisión de cumplir con el trabajo. Los líderes eficaces saben hacia dónde van
y cómo llegar allí. Las personas con determinación están dispuestas a mantenerse firmes, son proactivas y
tienen la capacidad de ser perseverantes ante los obstáculos.
5. Sociabilidad
La capacidad de establecer una relación social agradable es muy importante en un líder. Un líder sociable es
amable, extrovertido, cortés, discreto y diplomático. Tiene alta capacidad de relación interpersonal y ayuda a
crear una relación cooperativa, aportando energía positiva al entorno. La sociabilidad es contagiosa y ayuda a
las personas a convertirse en líderes.
6. Integridad
Tal vez esta sea la más importante de las características; si se cuestiona, no hay liderazgo. Un líder íntegro es
honesto, confiable, tiene unos principios fuertes y toma responsabilidades. Asimismo, inspira confianza, actúa
con lealtad y es transparente y auténtico.
Y vosotros, ¿sois buenos líderes? ¿Qué característica de líder os parece más importante? ¿En cuál tenéis
que trabajar un poquito más?
John C. Maxwell considera que «una persona con integridad no divide su lealtad (eso es duplicidad), ni finge
ser de otra manera (eso es hipocresía). La gente con integridad es gente «completa»; puede identificarse por
tener una sola manera de pensar.
Las personas con integridad no tienen nada que esconder ni nada que temer. Sus vidas son libros abiertos.
Todo ser humano experimenta deseos encontrados. Nadie, sin importar cuán «espiritual» sea, puede evitar
esa batalla. La integridad es el factor que determina cuál prevalecerá.»
La prueba de fuego de la credibilidad
Para despertar confianza, un líder tiene que ser auténtico. Según Maxwell, «muy a menudo intentamos
motivar a nuestros seguidores con artilugios efímeros y superficiales.
Lo que la gente necesita no es un lema que diga algo, sino un modelo que se vea. Mientras más credibilidad
poseamos, más confianza tendrá la gente en nosotros y, en consecuencia, nos conferirán el privilegio de
influir en sus vidas.»
«Todo se levanta o se viene abajo a causa del liderazgo. El secreto para levantarse y no caer es la
integridad.»
El experto en liderazgo establece una serie de razones por las cuales la integridad es tan importante:
Produce confianza.
Tiene un valor de mucha influencia.
Forja patrones elevados.
Da como resultado una reputación sólida, no solamente una imagen.
Significa vivirla uno mismo antes de dirigir a otros.
Ayuda a un líder a tener credibilidad y no sólo a ser listo.
Es un logro muy difícil.
La integridad es uno de los pilares de tu liderazgo y funciona en dos vías: hacia los demás y hacia ti. Se
construye por quién eres, cómo te comportas, lo que dices, cómo reaccionas y tus decisiones. Es un elemento
clave para la percepción que los demás tienen de ti, así como la confianza que tienes en tu persona.
Por ello es importante que tus acciones te ayuden a construirla cada día, ya que es frágil y puedes perderla
fácilmente.
Estos 5 comportamientos te ayudarán a llevarlo a cabo:
1 Cumple tus promesas y citas
Cumple las promesas que hagas tanto a tu familia como a tu equipo, superiores, etcétera. Si por alguna razón
no cumples una promesa, discúlpate y evita repetir ese comportamiento. Mantén tus citas tanto personales
como profesionales. Será importante que manejes bien tu tiempo. Lleva una agenda de todos tus
compromisos y considera los tiempos de transición entre una actividad y otra para ser puntual.
2 Comunícate claramente
Si tienes un estilo de comunicación ambiguo (Que puede entenderse o interpretarse de diversas maneras),
esto puede generar falsas expectativas y afectar la percepción de tu integridad. Evita hablar impulsivamente
sin escoger tus palabras y reflexiona si lo que vas a decir o prometer es realista. Cuando vayas a tener una
conversación difícil o tratar un tema delicado (por ejemplo, sobre diversidad, retroalimentación a otra persona,
etcétera), escoge muy bien tus palabras y estructura de tu conversación. Toma un momento para planear
conversaciones difíciles y lee detenidamente aquello que vayas a comunicar por escrito. Si te cuesta trabajo,
contrata a un coach o apóyate en alguien de tu confianza que sea buen comunicador para poder desarrollar
esta habilidad.
3 Sé valiente (andar en verdad)
En muchas ocasiones el ser íntegro implica decir o hacer cosas incómodas, contradecir a otras personas o
decir que no. Cuando tengas que tomar una decisión difícil, evalúa si fortalece tu imagen e integridad o la
debilita en ese momento o a través del tiempo. Parte de tu integridad es que seas auténtico y que las diversas
facetas que tienes en tu vida no se contradigan, sino que sumen a una identidad integral. Algunas personas
viven en “compartimentos”, mostrando valores muy distintos en cada fase de su vida. Esto rompe tu integridad
y crea barreras para el desarrollo de tu liderazgo.
4 Desarrolla tu vulnerabilidad
Aceptar nuestros errores es difícil, pero hacerlo en tiempo y abiertamente que puede fortalecer nuestro
liderazgo y aumentar la confianza que otros nos tienen. Un aspecto que destaca cuando eres íntegro es que
las personas confían en ti. Solo así pueden ser vulnerables contigo y decirte abiertamente sus errores,
debilidades u otras situaciones que pueden avergonzarles. La vulnerabilidad es un aspecto recíproco, es
decir, si tú eres vulnerable, promueves que los demás sean vulnerables contigo. De esa manera se construye
una relación de confianza, la cual será la base de la colaboración y trabajo en equipo.
5 Sé respetuoso
Cuando tratas bien a los demás, aun cuando la situación no sea positiva, fortaleces tu liderazgo y muestras tu
carácter. Los verdaderos líderes no son aquellos que sólo saben manejar el éxito, sino también saben
reaccionar y manejarse a sí mismos y a los demás en momentos difíciles. Solo tendrás el respeto (no el
miedo) de los demás, si los tratas con respeto.
Además de realizar acciones que fortalezcan tu integridad, evalúa continuamente cuál es tu nivel de integridad
tanto contigo como con los demás. Evalúa tus acciones bajo la luz de tus valores (aquello que admiras en
otros y que quieres desarrollar en tu propia vida).
¿Te has hecho promesas que no has cumplido? ¿Dices lo que piensas? ¿Estás dispuesto a equivocarte? ¿Te
gustaría que un ser querido copiara tu comportamiento? Reflexiona si tus promesas y acciones están
alineadas a tus valores, si son realistas, y descubre las razones de por qué no estás cumpliéndolas.
7 conductas para proyectar integridad en el liderazgo
La integridad es la firme adhesión a un estricto código moral o ético; el estado de mantenerse firme. Ser
íntegro y no dividido. La integridad como valor fundamental no puede ser negociable en un buen liderazgo.
Integridad es igual a confianza. El líder que brinda una visión clara coherente y creíble, cuya vida se ajusta a
un conjunto de valores que inspiran en los demás el deseo de imitarlos, sin duda alguna posee una fuente
fundamental de poder.
Su vida, su carácter, integridad y compromiso, deben ser un ejemplo a seguir, porque los miembros de su
equipo apoyan primero al líder como persona y luego la visión.
siete formas que hacen a un líder Integro:
Conócete a ti mismo:
Debemos saber quiénes somos y qué nos impulsa, qué nos activa y lleva a la acción.
Alinear creencias de vida y el liderazgo
Nuestras elecciones revelarán la fuerza de nuestra integridad.
Involucrar sus puntos fuertes y evaluar sus debilidades.
Las fortalezas y debilidades, son nuestra brújula moral a nuestra fuente, nuestra fuerza. Por esta razón se
recomienda realizar un análisis FODA sobre su liderazgo.
Comunicación concisa
Deben cuidarse las expresiones, para no transmitir ansiedad, incertidumbre, preocupación por lo que
debemos reflejar tranquilidad y seguridad.
El nivel de conocimiento, la fuente necesita conocer el tema y saber cómo comunicarlo efectivamente.
Anímese a hablar:
Si lo decimos, lo hacemos. De esta manera, alineamos nuestras acciones con nuestros mensajes de
inspiración y logro de resultados.
Coordine su corazón y sus palabras.
Hablar desde el corazón, siendo consistentes con los sentimientos reales. Alinear pensamientos, sentimientos
y hablar sobre lo que es real para nosotros.
Mantener las promesas.
Tener buenas intenciones no es suficiente. En cualquier caso, mantener las promesas es una competencia
altamente valorada de un líder. Por consiguiente, las promesas deben cumplirse incluso cuando es difícil.
Centrarse en los demás
Un líder real conoce el arte de establecer rapport con los demás. Por consiguiente, debemos sintonizar los
pensamientos y sentimientos de los demás. Su máxima debe ser traer valor a otros para permanecer
conectados.
Los líderes que escuchan su corazón y están conectados con sus motivaciones básicas, de manera, que
dejan que estas fuerzas lo guíen hacia su realización interior. Este tipo de líderes tiene el poder de cambiar el
mundo.
Final
¿Quién soy?
Tú no eres tu apellido, tu color de ojos o de piel.
No eres el colegio al que tuviste el privilegio de ir, un título universitario, tu éxito laboral, ni el cargo que
tengas donde trabajas.
No eres el carro que manejas, ni la casa donde vives; no eres tus viajes, todo lo que te compras ni tu
dinero.
No eres la imagen o el estatus que quieres demostrar en las redes sociales.
No eres con quién te casaste, ni los estándares sociales que sigues.
Nada de eso te hace mejor que nadie, porque nada de eso habla de quién eres tú en verdad.
Tú ERES la amabilidad que expresas al hablar, el perdón que otorgas cuando te ofenden y la empatía
sincera que tengas ante cualquiera que pasa un difícil momento.
Eres la generosidad que tengas al compartir lo que no te sobra con otros, eres la tolerancia ante
cualquiera que te impacienta, y la humildad de no hacer sentir a otros menos que tú.
Eres la inclusión al no discriminar a otros por sus gustos, costumbres, o posición, eres la gentileza que
tengas hacia otro que no puede hacer nada por ti; eres la bondad que muestres ante un niño, un adulto
mayor o una mascota.
Eres la inteligencia emocional que proyectas al pensar antes de hablar para no herir a otros.
Eres la sonrisa que le brindas al desconocido que pasa a tu lado caminando o en el abrazo honesto
que compartes con otro ser humano.
Eres la madurez y la integridad con la que llevas la vida, en lo que dices y en lo que haces.
Eres la sinceridad cuando miras al otro a los ojos y le dices te amo, no por inercia, sino sabiendo todo
lo que amar de verdad significa.
Eres la fortaleza que has construido, la bondad que obsequias, la forma en que en plena conciencia
percibes la vida, tu vida.
Autor desconocido.