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Lectopolis 8 Basico

El cuento describe un encuentro aterrador de un personaje con una criatura en un castillo abandonado. La criatura parece humana pero también monstruosa. El personaje huye aterrorizado pero al final se da cuenta que la criatura era su propio reflejo en un espejo.
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Lectopolis 8 Basico

El cuento describe un encuentro aterrador de un personaje con una criatura en un castillo abandonado. La criatura parece humana pero también monstruosa. El personaje huye aterrorizado pero al final se da cuenta que la criatura era su propio reflejo en un espejo.
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Lección

3
Cuentos de terror
Los cuentos de terror son narraciones que se caracterizan por presentar una atmósfera inquietante que
busca producir miedo o sorpresa en el lector. Esta se logra a partir de la descripción del ambiente en
que se desarrolla el relato y la inclusión de sucesos inexplicables o personajes sobrenaturales.

El intruso
H. P. Lovecraft
No puedo siquiera decir aproximadamente a qué se parecía, pues era un compuesto
Recuerda estas palabras
de todo lo que es impuro, pavoroso, indeseado, anormal y detestable. Dios sabe que no
anonadado • proximidad
era de este mundo —o al menos había dejado de serlo—, y, sin embargo, con enorme
horror de mi parte, pude ver en sus rasgos carcomidos, con huesos que se entreveían,
reminiscencia: recuerdo una repulsiva y lejana reminiscencia de formas humanas.
vago e impreciso. Estaba casi paralizado, pero no tanto como para no hacer un débil esfuerzo hacia la
vítreo: hecho de vidrio, salvación: un tropezón hacia atrás que no pudo romper el hechizo en que me tenía apre-
transparente. sado el monstruo sin voz y sin nombre. Mis ojos, embrujados por aquellos asqueantes
ojos vítreos que los miraba fijamente, se negaban a cerrarse. Traté de levantar la mano
anonadado: desconcertado.
y disipar la visión, pero estaba tan anonadado que el brazo no respondió por entero a
impío: falta de piedad o mi voluntad. Sin embargo, el intento fue suficiente como para alterar mi equilibrio y,
creencias religiosas. bamboleándome, di unos pasos hacia adelante para no caer. Al hacerlo adquirí de pronto
execrado: condenado, la angustiosa noción de la proximidad de la cosa, cuya inmunda respiración tenía casi la
maldito. impresión de oír. Poco menos que enloquecido, pude adelantar una mano para detener
a la fétida imagen, que se acercaba más y más, cuando de pronto mis dedos tocaron la
extremidad putrefacta que el monstruo extendía por debajo del arco dorado.
Supe en ese mismo instante todo lo ocurrido; recordé hasta más allá del terrorífico
castillo y sus árboles; reconocí el edificio en el cual me hallaba; reconocí, lo más terrible,
la impía abominación que se erguía ante mí, mirándome de soslayo mientras apartaba
de los suyos mis dedos manchados.
Pero en el cosmos existe el bálsamo además de la amargura, y ese bálsamo es el olvi-
do. En el supremo horror de ese instante olvidé lo que me había espantado y el estallido
del recuerdo se desvaneció en un caos de reiteradas imágenes. Como entre sueños, salí
de aquel edificio fantasmal y execrado, y eché a correr rauda y silenciosamente a la luz
de la luna.
Pues aunque el olvido me ha dado la calma, no por eso ignoro que soy un extranjero;
un extraño a este siglo y a todos los que aún son hombres. Esto es lo que supe desde que
extendí mis dedos hacia esa cosa abominable surgida en aquel gran marco dorado; desde
que extendí mis dedos y toqué la fría e inexorable superficie del pulido espejo.

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Exploremos un cuento de terror

Para lograr infundir temor en el lector, uno de los elementos clave en los
cuentos de terror es el espacio o lugar en el que se desarrollan los hechos.
Entre los escenarios clásicos destacan castillos abandonados, bosques
tenebrosos, locaciones “embrujadas” y lugares aislados o lejanos que el o
los personajes visitan por primera vez.

• Identifica el espacio en que se desarrollan los acontecimientos del


cuento y subraya sus características.
• ¿Por qué podría resultar atemorizante? Explica.

Podría resultar atemorizante por el tipo de construcción: un castillo


fantasmal. Además, se encuentra en ese catillo un ser aterrador.

En estos cuentos, los personajes enfrentan peligros o situaciones que


los hacen sentir atemorizados y vulnerables, ya sea porque se ve
amenazada su integridad física o porque comienzan a dudar de lo que
ven sus ojos.

• Explica con tus palabras cómo se siente el personaje.

Los estudiantes podrían señalar que el personaje se siente intrigado por


la criatura que observa y también aterrorizado, ya que huye del lugar.

Otra de las características de los cuentos de terror es la aparición de per-


sonajes o hechos extraordinarios, que por estar fuera de la lógica natural
se denominan sobrenaturales. Estos buscan que tanto los personajes En los cuentos de
como los lectores del cuento se cuestionen los límites de la realidad posible.
terror de esta lección:
• Subraya las características del ser que se describe en el cuento.
• Localizarás información
Generalmente, estos cuentos incluyen una reflexión que busca esclarecer sobre el ambiente.
los acontecimientos, dándoles una explicación lógica o sobrenatural. • Describirás los
• ¿Cómo se resuelve el misterio del monstruo que aterroriza problemas que enfrentan
al protagonista? los personajes.
• Plantearás y sustentarás
Se resuelve cuando, al final del relato, el narrador revela que la criatura
hipótesis sobre los
era él mismo reflejado en un espejo del castillo.
acontecimientos.

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Ahora leamos

El almohadón de plumas
Horacio Quiroga
Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de
Recuerda estas palabras su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, a veces
delirio • impasible • lívido con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una
furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte,
la amaba profundamente, sin darlo a conocer.
severidad: seriedad, rigidez,
inflexibilidad. Durante tres meses, se habían casado en abril, vivieron una dicha especial.
incauto: ingenuo, crédulo.
Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más ex-
pansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.
impasible: indiferente,
insensible.
La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio
silencioso, frisos, columnas y estatuas de mármol, producía una otoñal impresión de palacio
insidiosamente: con mala encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes,
intención.
afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos ha-
llaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.
En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido
por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin
querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.
No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insi-
diosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín
apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado.
De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió
en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto
callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego, los sollozos fueron re-
tardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.
El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso
absolutos.
—No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una
gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada... Si mañana se despierta como hoy,
llámeme enseguida.
Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Se constató una anemia de marcha
agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visi-
blemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno
silencio. Pasaban las horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en
la sala, también con toda la luz encendida. Se paseaba sin cesar de un extremo a otro, con
incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pasos. A ratos entraba en el dormitorio
y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que cami-
naba en su dirección.

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Lección 3

Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que


estupefacto: desconcertado,
descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no
pasmado.
hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó
de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se antropoide: animal
perlaron de sudor. físicamente similar al
hombre.
—¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.
delirio: desvarío,
Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.
alucinación.
—¡Soy yo, Alicia, soy yo!
lívido: intensamente pálido.
Alicia lo miró con extravío, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato
síncope: pérdida repentina
de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su
del conocimiento y de la
marido, acariciándola temblando. sensibilidad causada por
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra una breve pausa en la
sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos. acción del corazón.
Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, crepuscular: vespertino,
desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta al atardecer.
Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca
inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.
—Pst... —se encogió de hombros desalentado su médico—. Es
un caso serio... poco hay que hacer...
—¡Solo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó
bruscamente sobre la mesa.
Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia,
agravado de tarde, pero que remitía siempre en las pri-
meras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad,
pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Pare-
cía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas
alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de
estar desplomada en la cama con un millón de kilos enci-
ma. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó
más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran
la cama, ni aun que le arreglaran el almohadón. Sus terrores
crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arras-
traban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.
Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin
cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas
en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se
oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor
ahogado de los eternos pasos de Jordán.
Alicia murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer
la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.
—¡Señor! —llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay
manchas que parecen de sangre.

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Ahora leamos

Jordán se acercó rápidamente y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a


bandós: estilo de peinado
ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
que divide los cabellos en
medio de la cabeza —Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil obser-
peinándolos hacia los lados. vación.
—Levántelo a la luz —le dijo Jordán.
La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquel, lívida
y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.
—¿Qué hay? —murmuró con la voz ronca.
—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.
Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del
comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la
sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas
a los bandós.
Sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un
animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le
pronunciaba la boca.
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente
su boca, su trompa, mejor dicho, a las sienes de aquella, chupándole la sangre. La picadu-
ra era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin duda su
desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco
días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.
Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en cier-
tas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente
favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

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palabras

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Estrategias de comprensión Lección 3

Recuperación de la información

 Localizar información sobre el ambiente del cuento


Al leer un cuento de terror, es importante identificar dónde se desarrolla la historia y las características del
ambiente en el que se desenvuelven los personajes; esto te permitirá comprender mejor sus acciones y
apreciar los conflictos que enfrentan.
El ambiente corresponde al entorno en el que suceden los acontecimientos. Para identificar sus caracterís-
ticas, presta atención a los siguientes aspectos:

• El espacio físico: generalmente es descrito por el narrador o los personajes mediante adjetivos
calificativos. Se alude a lugares específicos, momentos del día o fenómenos climáticos,
por lo que puedes ubicar y destacar expresiones que los evidencien, por ejemplo: “el castillo
abandonado”, “una lluviosa y fría noche”, “en un bosque sombrío”, entre otras.

• Ambiente sicológico: para identificar cómo el entorno afecta a los personajes, puedes fijarte en las
intervenciones del narrador y en los diálogos de los personajes. Localiza y destaca alusiones a
emociones o estados de ánimo; en los cuentos de terror podrás encontrar marcas textuales como
las siguientes en la voz del narrador: “dudó”, “temió”, “con gran asombro”, etc. También se pueden
identificar acciones asociadas a estas emociones como gritar, llorar, esconderse o huir.

1 ¿Dónde ocurren los acontecimientos del cuento?


Ocurren en la casa de la pareja, principalmente en la habitación matrimonial.

2 ¿Qué características tiene ese lugar? Fundamenta con citas textuales.


Es una casa amplia, fría, con figuras y elementos de mármol blanco: “La casa en que vivían influía
un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso, frisos, columnas y estatuas de
mármol, producía una otoñal impresión de palacio encantado”.

3 ¿Qué emociones o estados de ánimo de los personajes se mencionan en el relato? Incluye


citas textuales.

Alicia Jordán
Sentía frustración y tristeza al comienzo y luego Siente enfado por la situación y también temor
temor en su etapa de delirio: “vivía dormida en la cuando se descubre el almohadón: “—¡Solo
casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó
llegaba su marido”, “Alicia, mientras deliraba, bruscamente sobre la mesa”, “sintió que los
estaba muy asustada: –¡Jordán! ¡Jordán! – cabellos se le erizaban”.
clamó, rígida de espanto”.

4 Subraya las acciones o emociones que revelan el estado de ánimo de la sirvienta tras la muerte
de Alicia.

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Estrategias de comprensión

Interpretación del texto

 Describir los problemas que enfrentan los personajes del cuento


En el transcurso de la narración, los personajes enfrentan diversos problemas o conflictos que los obligan a
tomar acción. Estos pueden ser internos o externos: inquietudes del personaje o situaciones que surgen
de circunstancias externas y de la interacción con otros personajes o fuerzas antagónicas.
Para reconocer el conflicto, puedes formularte preguntas como las siguientes: ¿cuál es el problema
que afronta el personaje?, ¿qué lo provoca?, ¿a qué o a quién se enfrenta?

5 Completa el siguiente esquema con la información que te permitirá describir el conflicto que
enfrentan los personajes del cuento El almohadón de plumas.

Conflicto
¿Cuál es el problema que enfrentan los personajes del cuento?

Alicia enfermó gravemente por causa de una anemia inexplicable.

Interno es de Externo
tipo
porque sentía tristeza por no poder vivir su porque se debilitó, cayó en cama y un
amor con Jordán como esperaba. extraño parásito le succionó la
sangre hasta la muerte.

6 Describe cómo enfrenta el conflicto cada personaje.

Alicia: pese a sentirse insatisfecha y descontenta con su vida, nunca le dijo nada a Jordán,
adoptando una actitud pasiva frente a su creciente depresión y debilitamiento.

Jordán: este siempre se mostró inexpresivo frente a la situación de su esposa, pese al amor
que sentía por ella y la preocupación que demostró durante la enfermedad, llamando a
médicos y cuidándola.

7 Explica cómo se resuelve el conflicto.

El conflicto se resuelve con la muerte de Alicia y el hallazgo del monstruoso ser del almohadón
de plumas.

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Lección 3

Reflexión y valoración

 Plantear y sustentar hipótesis sobre los acontecimientos del cuento


Para explicar o dar sentido a determinados acontecimientos de un cuento de terror es posible plantear
hipótesis. Estas son suposiciones respecto de los hechos, o de las actitudes de los personajes, que se
sustentan en información entregada de forma explícita o implícita en el texto.
Para formular hipótesis, elige un acontecimiento sobre el que te gustaría profundizar y relee para
identificar la información disponible al respecto. Luego, plantea preguntas que ahonden en el hecho y
respóndelas a partir de las evidencias encontradas en el relato, por ejemplo: ¿qué habría sucedido con
el personaje en otras circunstancias?, ¿qué repercusiones tuvo determinado acontecimiento en el desen-
lace?, ¿qué otro desenlace podría tener esta historia?, entre otras.

8 ¿Crees que Alicia sabía de la criatura que la amenazaba? Fundamenta tu hipótesis.


Respuesta abierta. Se espera que los estudiantes planteen hipótesis y las fundamenten a partir
del texto. Por ejemplo: “Creo que Alicia imaginaba lo que estaba pasando, porque vio una criatura
antropoide que la miraba fijamente”; o “Me parece que Alicia nunca imaginó lo que había en su
almohadón, pues, de lo contrario, habría pedido ayuda”.

9 ¿Piensas que la rigidez y seriedad de Jordán influyeron en el desenlace de la historia?


Argumenta.
Respuesta abierta. Se espera que los estudiantes apoyen su parecer en información textual. Por
ejemplo: “Creo que si Jordán hubiera sido más cariñoso con Alicia, ella habría sentido más confianza
y le habría contado que se sentía infeliz, evitando que enfermara”.

10 ¿Cómo imaginas que reaccionó Jordán al descubrir al insecto?, ¿por qué?


Respuesta abierta. Se espera que los estudiantes fundamenten su hipótesis a partir de las
características del personaje. Por ejemplo: “Creo que, tras la primera impresión, debe haberlo
eliminado, ya que era un hombre práctico”.

11 ¿Podría haberse evitado el final trágico de la protagonista? Plantea una hipótesis y fundamenta
a partir del texto.
Respuesta abierta. Se espera que los estudiantes expliquen su respuesta a partir de información
textual y justifiquen sus hipótesis. Por ejemplo: “Podría haberse evitado si hubieran removido el
almohadón de plumas”.

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Aplica las estrategias

La mano
Guy de Maupassant
Un día me enteré de que un inglés acababa de alquilar por varios años una villa
Recuerda estas palabras
en el fondo del golfo. Había traído con él a un criado francés, a quien contrató de paso
escudriñar • benévolo
por Marsella.
Pronto, todo el mundo se interesó por aquel personaje, que vivía solo en su casa y
carabina: arma de fuego que no salía sino para cazar y pescar. No hablaba con nadie, no iba nunca a la ciudad, y
larga y portátil de menor cada mañana se ejercitaba una o dos horas en el tiro con pistola y carabina. En torno a él
longitud y potencia que se crearon leyendas.
el fusil. Quise, como juez, tener algunos datos de aquel hombre; pero me fue imposible. Se
remachado: clavado. hacía llamar sir John Rowell.
Me contenté, pues, con vigilarlo de cerca; pero, en realidad, nada era sospechoso res-
pecto de él. No obstante, al aumentar los rumores sobre su persona, decidí intentar ver
por mí mismo al extranjero, y me puse a cazar en los alrededores de su dominio.
Esperé mucho tiempo una oportunidad. Se presentó finalmente en forma de una
perdiz a la que disparé y maté delante de las narices del inglés. Mi perro me la trajo; pero
yo fui a excusarme, rogándole a sir John Rowell que aceptara el pájaro muerto.
Era un hombre grande, con el pelo rojo, la barba roja, muy alto y ancho. Al cabo de un
mes habíamos charlado unas cinco o seis veces. Finalmente, una noche, cuando pasaba por
su puerta, lo vi en el jardín, fumando su pipa. Lo saludé y me invitó a entrar para tomar
una cerveza.
Me recibió con toda la cortesía inglesa. Me contó que había viajado mucho por África,
las Indias y América. Riéndose, añadió:
—Yo tener mochas avanturas, ¡oh!, yes.
Luego volví a hablar de la caza y me dio detalles curiosos sobre la del hipopótamo, la
del tigre, la del elefante…
—Todos esos animales son temibles.
—¡Oh, no! El más malo es el hombre.
Se echó a reír con una risa franca de inglés gordo y contento.
—Mi he cazado mocho al hombre también.
Después habló de armas y escopetas con diferentes sistemas. Su salón estaba tapizado
de negro, de seda negra bordada con oro. Grandes flores amarillas corrían sobre la tela
oscura, brillaban como el fuego. Dijo:
—Eso ser un tela japonesa.
Pero, en el centro del panel más amplio, una cosa extraña atrajo mi mirada. Sobre
un cuadrado de terciopelo rojo se destacaba un objeto, también rojo. Me acerqué: era una
mano de hombre. No una mano de esqueleto, blanca y limpia, sino una mano negra reseca,
con uñas amarillas, los músculos al descubierto y rastros de sangre vieja, sobre los huesos
cortados de un golpe, como de un hachazo, hacia la mitad del antebrazo. Alrededor de la
muñeca una enorme cadena de hierro, remachada, soldada a aquel miembro desaseado,
la sujetaba a la pared con una argolla bastante fuerte como para llevar atado a un elefante.

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Lección 3
Pregunté:
—¿Qué es esto?
El inglés contestó tranquilamente:
—Era mejor enemigo de mí. Era de América. Ello había sido cortado con el sable y arrancado
la piel con un piedra cortante y secado al sol durante ocho días. ¡Ah, muy buena para mí!
Toqué aquel despojo humano que debía haber pertenecido a un gigante. Los dedos,
desmesuradamente largos, estaban atados por enormes tendones que sujetaban tiras de
piel a trozos. Era horroroso ver esa mano, despellejada de esa manera; recordaba alguna
venganza de salvaje. Dije:
—Ese hombre debío ser muy fuerte.
El inglés dijo con dulzura: despojo: sobra, residuo.
—Ah, yes; pero fui más fuerte que él. Yo había puesto ese cadena para sujetarle. escudriñar: examinar
Creí que bromeaba. Dije: cuidadosamente algo.
—Ahora esta cadena es inútil, la mano no se va a escapar. benévolo: bondadoso,
simpático.
Sir John Rowell prosiguió con tono grave:
—Ella siempre quería irse. Ese cadena era necesaria.
Con una ojeada rápida, escudriñé su rostro, mientras me preguntaba: “¿Estará loco
o será un bromista pesado?”. Pero el rostro permanecía impenetrable y benévolo. Cambié
de tema y admiré las escopetas. Noté, además, que había tres revólveres cargados encima
de unos muebles, como si aquel hombre viviera con el temor constante de un ataque.
Transcurrió un año entero. Una mañana, mi criado me despertó con la noticia de que
sir John Rowell había sido asesinado durante la noche. Media hora más tarde entraba en
casa del inglés con el comisario jefe. El criado, enloquecido y desesperado, lloraba delante
de la puerta. Nunca encontramos al culpable.
Cuando entré en el salón de sir John, distinguí de un golpe de vista el cadáver exten-
dido boca arriba, en el centro del cuarto. Todo indicaba que había tenido lugar una lucha
terrible. ¡El inglés había muerto estrangulado! Su rostro negro e hinchado parecía expresar
espanto; llevaba algo entre sus dientes apretados, su cuello estaba perforado por cinco
agujeros que parecían haber sido hechos con puntas de hierro.

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Aplica las estrategias

Un médico se unió a nosotros. Examinó durante mucho tiempo las huellas de dedos
en la carne y dijo estas extrañas palabras:
—Parece que lo ha estrangulado un esqueleto.
Un escalofrío me recorrió la espalda y eché una mirada hacia la pared, en el lugar
donde había visto la horrible mano despellejada. Ya no estaba allí. La cadena colgaba, rota.
Según el criado, desde hacía un mes su amo parecía estar agitado. Había recibido mu-
lacrado: dañado, chas cartas, que había quemado a medida que iban llegando. A menudo, presa de una ira
deteriorado. que parecía demencia, con un látigo había golpeado furiosamente aquella mano reseca, la-
magistrado: miembro de crada en la pared, y que había desaparecido, no se sabe cómo, en la misma hora del crimen.
la carrera judicial con Se acostaba muy tarde y se encerraba cuidadosamente. Siempre tenía armas al alcance
categoría superior a la de la mano. A menudo, por la noche, hablaba en voz alta, como si discutiera con alguien.
del juez.
Casualmente, aquella noche no había hecho ningún ruido, y hasta que no fue a abrir
deudo: pariente, familiar. las ventanas, el criado no había encontrado a sir John asesinado. No sospechaba de nadie.
Comuniqué lo que sabía del muerto a los magistrados y se llevó a cabo una investi-
gación minuciosa. No se descubrió nada. Ahora bien, tres meses después del crimen, una
noche, tuve una pesadilla. Me pareció que veía la horrible mano correr como un escorpión
a lo largo de mis cortinas y de mis paredes. Tres veces me desperté, tres veces me volví a
dormir, tres veces volví a ver el odioso despojo galopando alrededor de mi habitación y
moviendo los dedos como si fueran patas.
Al día siguiente me la trajeron; la habían encontrado en el cementerio, sobre la tum-
ba de sir John Rowell. La habían enterrado allí, ya que no habían podido descubrir a sus
deudos. Faltaba el índice. Esta es, señoras, mi historia. No sé nada más.
Las mujeres estaban pálidas y temblaban. Una de ellas exclamó:
—¡Pero esto no es un desenlace! No vamos a poder
dormir si no nos dice lo que, según usted, ocurrió.
El magistrado sonrió con severidad:
—Pienso que el propietario de la mano no había muer-
to, que vino a buscarla con la que le quedaba. Pero no he
podido saber cómo lo hizo.
Una de las mujeres murmuró:
—No, no debe ser así.
Y el juez de instrucción, sin dejar de sonreír, concluyó:
—Ya les había dicho que mi explicación no les gustaría.

1203
palabras

Théodore Géricault. La mano izquierda del artista, 1824.

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Lectópolis G

Lección 3

Recuperación de la información

1 ¿Cómo era la casa de John Rowell?


La casa era una villa en el fondo del golfo. Tenía una sala de estar con paredes tapizadas de negro y
adornadas por armas.
2 ¿En qué aspectos del ambiente se fija el narrador al analizar la escena del crimen?
Se fija especialmente en la pared, donde, al ir de visita la primera vez, había una mano encadenada
que ya no estaba ahí.

Interpretación del texto

3 ¿Cuál es el problema que enfrenta el narrador de la historia?


El problema al que se enfrenta el narrador es el misterio de la muerte de John Rowell y la escasa
información que él maneja para esclarecerlo.

4 ¿Por qué el narrador sugiere que John Rowell vivía “con el temor constante de un ataque”?
Lo sugiere porque, al visitar la casa del inglés, se percató que sobre los muebles de la casa había
armas cargadas.

5 Describe la conclusión a la que llega el juez sobre el conflicto


del relato. Investigación
El juez concluye que el dueño de la mano volvió por ella y • El autor de La mano,
asesinó a Rowell. Guy de Maupassant, es
considerado como uno de
los maestros de la literatura
Reflexión y valoración
de terror. Otros destacados
6 autores de este género
¿Qué otra explicación podría tener el crimen de John Rowell?
son Edgar Allan Poe, H. P.
Fundamenta.
Lovecraft, Stephen King
Respuesta abierta. Se espera que los estudiantes, a partir de la y Anne Rice; muchas de
información textual, elaboren una hipótesis. Por ejemplo: “La mano cuyas obras han sido
cobró vida temporalmente y asesinó a John Rowell, por eso esta fue adaptadas al cine.
encontrada luego en la tumba del inglés”.
Investigación: Considere los siguientes criterios para evaluar la
• Para conocer más sobre
la literatura de terror,
actividad: Se espera que los estudiantes investiguen a distintos
autores de literatura de terror en diversas fuentes (biblioteca investiga sobre alguno de
CRA, Internet u otras) y rescaten los datos más relevantes para estos autores u otro que
comentarlos con sus compañeros en un clima de diálogo y respeto. conozcas y comparte lo que
aprendiste con tu curso.

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Ponte a prueba

Responde las preguntas para corroborar tu comprensión del cuento La mano.

1 ¿Qué se encontró en la tumba del inglés?


A. Un arma.
B. Una cadena.
C. Una mano.
D. Una carta.

2 Al inicio del relato, ¿qué sentimiento despertaba John Rowell en sus vecinos?
A. Pavor.
B. Rechazo.
C. Curiosidad.
D. Compasión.

3 ¿Por qué el juez decide vigilar de cerca a sir John Rowell?


A. Porque tenía una mano disecada como adorno.
B. Porque se comportaba de manera muy excéntrica.
C. Porque se creaban muchas leyendas en torno suyo.
D. Porque en su casa ocurrían fenómenos sobrenaturales.

4 Según el relato, ¿qué representaba la mano para sir John Rowell?


A. La culpa por haber asesinado a un hombre.
B. El temor constante a ser atacado por su víctima.
C. El impacto que buscaba generar entre sus vecinos.
D. La victoria alcanzada en la lucha contra su enemigo.

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Revisa tu proceso de lectura

1 Responde las preguntas de la siguiente pauta teniendo en cuenta tu trabajo con las lecturas de
esta lección.

Sí No ¿Cómo podrías mejorar?


¿Comprendí los cuentos que leí?
¿Entendí las preguntas que se
formulaban para cada lectura?
¿Encontré solución para las
dificultades que me presentaron
los cuentos?

2 Explica las estrategias que seguiste durante la lectura de los cuentos de esta lección para:

Recuperar información ¿Te resultó útil para comprender?, ¿por qué?

Interpretar el texto ¿Te resultó útil para comprender?, ¿por qué?

Reflexionar y valorar ¿Te resultó útil para comprender?, ¿por qué?

3 ¿Cuál te presentó mayor dificultad?, ¿cómo la superaste?

4 ¿Qué le recomendarías a un compañero o compañera que tenga dificultades para comprender


cuentos de terror?

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Actividades de vocabulario

Usemos nuevas palabras

A continuación, te invitamos a ampliar tu vocabulario trabajando con algunas palabras de los


textos leídos.

1 Lee la lista de palabras por lección y desarrolla las actividades.

Lección 1 Lección 2 Lección 3


desplomar acierto anonadado
célebre albergar proximidad
desdén apuro delirio
privilegiado bulla impasible
inadecuado ficticio lívido
inflexible júbilo escudriñar
honrar rencor benévolo

Puedes
n
trabajar e
con
conjunto
na
otra perso

a. Da un sinónimo o define con tus palabras los términos que comprendas. Márcalos con un signo ✔.
b. Busca en las lecturas las palabras que no marcaste y encuentra pistas del contexto para inferir qué
significan. Marca ✔ en las nuevas palabras que lograste comprender.
c. Busca en el diccionario las palabras que quedan sin marcar.

2 Considerando el significado de las palabras destacadas, responde las siguientes preguntas.

a. ¿Qué personaje célebre te parece admirable? Explica por qué.


El actor estadounidense Leonardo Di Caprio me parece admirable, ya que trabaja por la
conservación del medio ambiente.
b. ¿Qué opinas acerca de las personas que tratan con desdén a quienes son diferentes a ellas?

Opino que deberían aprender a tratar a otros con tolerancia y respeto, a pesar de las diferencias.
c. Describe una situación que te haya causado júbilo.
Sentí júbilo en mi último cumpleaños, cuando mis amigos me organizaron una fiesta sorpresa.

d. ¿Por qué es negativo sentir rencor hacia otras personas?


Es negativo sentir rencor porque puede conducir a acciones irracionales y nocivas.

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3 Completa las oraciones con la palabra que corresponda según el contexto. Recuerda conjugar
los verbos si es necesario y cuidar la concordancia.

privilegiado • anonadado • desplomar • escudriñar • impasible • albergar • lívido

a. Como solo albergaba una pequeña esperanza, el joven quedó


anonadado al enterarse de la buena nota que había obtenido.

b. Cuando Camila supo que sus compañeros la habían elegido como presidenta de curso, se sintió
privilegiada de recibir la confianza de sus pares.

c. Luego del temblor, las ruinas de la casa se desplomaron provocando un fuerte ruido.

d. Natalia escudriñó a su amiga con la mirada. Así supo que Sandra le decía la verdad.

e. El padre se sintió preocupado al ver el rostro lívido de su hijo, por eso


decidió llevarlo al médico.

f. Francisca podía permanecer impasible incluso en las situaciones más tensas,


por eso sus amigos acudían a ella cuando necesitaban resolver algún problema.

4 Imagina que en este momento te duermes y tienes un sueño. Nárralo en uno o dos párrafos
usando al menos cinco de las palabras del recuadro.

apuro • bulla • ficticio • acierto • inadecuado • inflexible • honrar


proximidad • delirio • benévolo

Respuesta abierta. Se espera que los estudiantes escriban uno o dos párrafos utilizando
adecuadamente cinco de las palabras que se encuentran en el recuadro. El texto resultante debe
ser coherente y responder al tema que se propone en la instrucción de la actividad. Es importante
verificar que las palabras estén usadas en el contexto adecuado, lo que dará cuenta de la
comprensión de su significado y de la capacidad de utilizarlas en situaciones comunicativas reales.

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