Dominado ||Tanto Jungkook como Taehyung están acostumbrados a
mandar, dirigir y dominar; por eso les ha resultado difícil tener una
relación amigable y pacifica entre ellos.
*Jeon Top! Kim Bottom!
*Versátiles, AU!
* Sexo explícito.
*Contenido adulto.
*Mención de otros shipp.
UNO
Cerró la puerta con un golpe seco, sin preocuparse del ruido que pudiese
hacer. Estaba al limite, y era consciente de ello. Taehyung había
sobrepasado la línea esta vez. Si no tuviese que trabajar con él Ya le
hubiese partido la cara, seguro.
"Gilipollas."
Cuando comenzó a ascender en la empresa y tropezó con semejante tipo
se prometió a sí mismo deshacerse de el lo más antes posible, con una
bonita carta de despido que le daría sin remordimiento alguno. Sin
embargo, las cosas se habían vuelto es su contra cuando a Taehyung le
habían ascendido al mismo tiempo que él, obligándolos a trabajar
incluso más que antes.
Al principio las cosas no habían estado tan tensas como ahora, pues el
director general le había bastado un par de amenazas para hacerlos
callar. Pero el problema aumentó de manera exagerada, cuando lo único
que se hablaba a la hora del café era del próximo enfrentamiento entre el
director ejecutivo Kim Taehyung y su compañero, el otro
director, Jeon Jungkook.
Y había llegado, por su puesto. El último combate entre ambos había
sido escasos minutos entre la sala de reuniones, ante un par de
secretarias y unos financieros extranjeros. La situación se había vuelto
embarazosa nada más sentarse en las butacas, pero los comentarios
sarcásticos, las burlas tapadas con sonrisas y las ganas de
abofetearse el uno al otro aparecieron cuando Taehyung no se puso de
acuerdo con él a la hora de tomar una decisión. Esto era sin duda las
cosas que más le molestaban, el hecho de que Kim nunca aceptase
alguna propuesta suya, como si no fuese lo suficientemente buenas. Ante
cualquier otra persona Jungkook hubiese tomado medidas,
imponiéndose como siempre, pero Taehyung era tan orgulloso como él.
A menudo su comportamiento le hacía recordar su actitud dominante
ante los sumisos que él solía tener, haciéndole pensar que, al fin y al
cabo, Kim Taehyung también era un dominante.
— Perdona, Jungkook, ha llamado el director general preguntando por la
reunión. Le digo que ya ha terminado?— La voz de la secretaria lo sacó
de la reflexión, dándole el autocontrol.
— Si dile que Taehyung le enviará el resultado final. — Suspiró, con
frustración, pues al final él ni siquiera había tenido voz ni voto en la
decisión.
Los tacones de su secretaría se escucharon acompasados por todo el
pasillo y cuando estuvieron lo suficientemente lejos Jungkook dejó
escapar un pequeño grito rabioso. Arrugó un post— it que había en su
escritorio y lo arrojó a la papelera con fuerza, reprimiéndose las ganas de
romper algo. Autocontrol, se dijo, eso es. Fijó la vista en su teléfono
móvil con el pensamiento de arreglar un par de llamadas y yendo al bar
esta noche estaría mucho mejor.
*******
Agarró el maletín con fuerza, preparado para salir corriendo del
ascensor, en un intento de liberarse de la avalancha de personas que,
como el, deseaba salir de la empresa e irse a casa. Con la mano metida en
el bolsillo acariciando una cajetilla de tabaco que se moría por empezar
salió como pudo, abriéndose paso y caminando hasta las puertas
de vidrio que daban paso a la ciudad de Seúl. No pude evitar fijarse que
Kim Taehyung estaba apoyado en el mostrador de recepción, hablando
curiosamente con la encargada y dirigiéndose miradas lascivas y llenas
de lujuria, como si estuviese deseando llevársela a la cama. Y,
obviamente, la chica no sería tan estúpida de dejar pasar la oportunidad.
No todo los días te tira los tejos un director ejecutivo.
Decidió no hacer comentarios y abandonó el edificio, corriendo hacia el
parking en el que estaba su coche. Una vez allí se metió en su interior y
condujo hasta su casa, una pequeña mansión a las afueras, con jardín,
piscina y el típico jardín coreano bien cuidado. Neh, el jardinero, y la
chica de la limpieza que estaba en la cocina; cogiendo de paso
una manzana que estaba en el frutero. Se deshizo de la corbata y la
chaqueta en su habitación, para después encerrarse en el despacho
sabiendo que debía meterse en su correo electrónico por si lo
necesitaban en el trabajo. El hecho de haberse escapado antes no implica
deshacerse de su obligación.
Se recostó en el sillón de cuero, y desbloqueo el móvil. Una llamada
perdida de Matt.
— ¡Hasta que contestas!
— Estaba trabajando, hay algunos que tenemos cosas que hacer además
de quedarnos tirados en el sofá.— replicó con una sonrisa al oír el
comentario de su amigo al otro lado de la línea. — ¿Vamos esta noche?
— Claro, te iba a preguntar lo mismo. Hace tiempo que no voy y creo que
habrá buena gente, y ya sabes, — respondió su amigo.
— Eso espero, necesito a alguien no puedo más.
— Tranquilo Jungkook, esta noche encontrarás un buen sumiso para ti al
que puedas azotar mientras follas. -rio Matt— Tienes algunos
desesperados por un poco de atención, con el culo abierto a ti, solo tienes
que aprovecharlo.
— Cállate. -gruño, queriendo creer las palabras de Matt. -ya veremos lo
que hay, no adelantes las cosas.
— Está bien. Te veo allí. Adiós.
No le dio tiempo de contestar, pues su amigo ya había colgado. Tenía la
esperanza de encontrar algo realmente bueno esta noche, una persona
que le gustase algo más que lo anterior, que solo le había incomodado
hasta haber roto el acuerdo firmado. Últimamente los sumisos que había
pasado por su casa pedían más atención, como si tener relaciones
sexuales no fuera suficiente para ellos y necesitaban algún tipo de
vínculo sexual no fuese suficiente para ellos y necesitaban de algún tipo
de vínculo sentimental. Le pedían citas, cenas románticas y ataques de
celos cada vez que un diamante se acercaba a ellos. Y Jungkook no
estaba dispuesto a dar todo eso por un sumiso que no tenía
un contrato de vida con él. Era verdad que le molestaba que otra gente se
acercaba a sus juguetes cada vez que acudía a un bar, pero una mirada
furiosa y el collar que los sumisos llevaban al cuello bastaban para alejar
a cualquiera. No hacía falta un arranque de celos, ni una pelea. Jeon
Jungkook no pretendía hacer ver que le importaba algunos de sus
esclavos sexuales; porque esa era la realidad, no le llegaban a importar.
De nuevo la imagen de Kim Taehyung vino a su mente, comparándose
con él y aceptándose para sí mismo que quizás no eran tan diferentes;
salvo por el hecho de que el castaño era más hijo de puta que Jungkook.
Si el solo pretendía aparentar no preocuparse por el resto de los
humanos, a Taehyung capullo Kim realmente no le importaba
ninguno, en ese aspecto su compañero llevaba el premio, pues estaba
segura de que nunca vería a Taehyung compadeciéndose o interesándose
en alguien.
Su amigo Matt a menudo le decía que si seguía actuando así,
demostrando que su máxima aspiración en la vida era vivir en un
casoplón siendo un director ejecutivo y un soltero y amargado, nunca
encontraría a alguien que lo hiciera feliz. Y es que para Matt era muy
fácil, pues creía en el amor verdadero, en el destino, el futuro y mierdas
semejantes que lo único que hacía era volverle cada día más romántico.
A pesar de eso Jungkook no podía negar que su amigo
pelinegro era el primero en proponerle una noche de sexo desenfrenado
o incluso una orgía -a la que Jungkook se negaba— ; pero tenía fines
distintos.
Matt esperaba encontrar a su amor verdadero una noche en un bar,
follando con el para después proponerle matrimonio; pero Jungkook era
realista, él iba para satisfacer los deseos de su polla, que cada dos por
tres le pedía un poco de sexo, sin lazos amorosos. Justo como iba ser esa
noche, o como el deseaba que fuese.
El sexo, solo eso.
DOS
El bar olía principalmente a alcohol y a tabaco, además de sexo. No era
exactamente el olor que se te queda después de una buena follada, sino
más bien que te anticipaba los próximos acontecimientos. Era algo así
como el Pre-Semen que te resbalaba de la polla cuando sabes que tienes
un buen culo que follar, la promesa de que iba a ser una buena noche. Y a
Jungkook le encantaba, le gustaba que el olor a almizcle se le quedara en
la ropa, corroborando que el había estado ahí, entre la gente que a fin de
cuentas estaba buscando lo mismo que el: una cama y alguien que
refregase en ella.
La primera vez que fue iba obligado por Matt y la experiencia fue lo
suficientemente buena como para que repitiese e viernes siguiente.
Después lo había frecuentado más, hasta convirtiéndose casi una
costumbre. Normalmente su amigo le acompañaba, pero también había
estado sólo, a pesar de no disfrutar igual. Por lo general siempre estaba
bien comentar el buen culo de los bailarines, además que existía cierto
ritual suyo y de Matt, más conocido como "La jugada".
Comenzaba cuando Jungkook le echaba el ojo a el sumiso especial,
siendo ese elegido para la noche. Después de haberle observado, Matt —
a petición de su amigo— se iba a la barra y se sentaba con actitud
arrogante, esperando llamar la atención. El chico se acercaba tarde o
temprano para beber algo y el pelinegro se ofrecía a pagárselo,
entablando una conversación con el. Esta charla consistía en averiguar
las prácticas sexuales del chico y si lo consideraba adecuado le hacía una
seña a Jungkook para que se le acercara. A veces Matt conseguía también
a otro, pero al pelinegro no le preocupaba quedarse con las ganas una
noche, pues el prefería el sexo convencional y que a qué sitio no era
mejor para buscarlo.
Esta vez el elegido era un chico rubio de ojos cafés, que se llamaba Jimin
y tenía acento rural. Era sumiso y buscaba sexo sin compromiso, le
gustaba que lo atasen, azotasen y follasen hasta desfallecer. A Matt esta
descripción le pareció suficiente y llamó enseguida a su amigo, que se
acercó contoneándose. Jimin se centró en Jungkook desde el principio,
lanzándole miradas de deseo que este respondió mordiéndose el labio
inferior. Bromearon unos segundos y cuando Jungkook estaba dispuesto
a pasar a la acción, una voz grave lo detuvo.
-¡Vaya! Mira a quien tenemos aquí.
El mismísimo Kim Taehyung estaba parado delante de el, vestido con
una camisa ajustada y unos pantalones de marca, acompañado de unas
botas y una sonrisa burlona. Al principio Jungkook no supo cómo
reaccionar, sorprendido ante semejante visión. De todas formas ¿Que
hacia Taehyung allí? ¿Desde cuando frecuentaba sitios especializados en
el sexo dominante\sumiso?
-Nunca pese que te encontraría precisamente aquí en este bar, Jungkook
- Continuó hablando con cierto retintín.
Parecía como si Taehyung supiera exactamente qué hacía allí, como si
estuviera al tanto que pensaba llevarse a Jimin a la cama.
-Lo mismo digo Kim.- Respondió sin ánimos de empezar una discusión.
-Veo que conoces a Jimin, pensaba invitarle una copa. Ya sabes, quiero
disfrutar esta noche.- Comento Taehyung aun con una sonrisa.
-Has llegado tarde, el estará ocupado hoy.- Dijo Jungkook refunfuñando.
Además se levantó del taburete enfrentándose a Taehyung, con la
mandíbula y los puños apretados, dispuesto a defender lo que era suyo.
Sin embargo Kim se le adelantó, pues se puso delante de el a escasos
centímetros, inclinando la cabeza y con sus labios muy cerca del oído de
Jungkook.
-Ambos sabemos que tu no eres suficiente para nadie, Jungkook. No creo
que seas capaz de satisfacer a Jimin ni a ningún otro sumiso. Disfrutarás
mucho más viendo cómo lo hago enloquecer hasta que se corra. Atándolo
para después azotarle, alternado el látigo entre su espalda y su precioso
culo, para dejárselo rojo. Luego llegaría al orgasmo mientras le follo, ¿Te
gustaría Jungkook? - Susurró Taehyung.
Mierda, claro que le gustaría. Amaría ver ese espectáculo, y después el
disfrutaría de ambos, poniendo de rodillas a Jimin y a Taehyung y
obligándoles a chuparle la polla de castigo. Pero eso no iba a pasar nunca
y Jungkook era consciente de ello, aunque no pudo evitar que su polla se
removiese dura entre sus pantalones, frustrándolo. Sin pensarlo agarró a
Taehyung de los huevos, apretandolos y sintiendo el rechinar de los
dientes de Kim muy cerca de su oído, así como un pequeño gruñido de
frustración que no pudo contener. Acarició el bulto del castaño sobre la
ropa, palpando su dureza y lo apretó también, causándole aun más dolor
al ojimarrón. Segundos después lo soltó, espantado de sus propias
acciones.
Taehyung también se quitó, agarrando a Jimin de la mano, para después
pasar junto a Jungkook y de paso rozarle la entrepierna con los dedos,
como correspondiéndole, y desapareciendo entre la gente.
Jungkook no supo decir quién había ganado el combate, pues aunque
Taehyung se quedó con Jimin, el era el responsable de la erección del
castaño y, por mucho que aliviase sus necesidades sexuales con el rubio,
esa polla dura era suya. La dureza de Taehyung la había provocado él y
eso sería algo difícil de olvidar.
Pero lo peor era ese gran inconveniente que tenía el también en su
pantalón y que no sabía quién lo iba a solucionar.
Sin embargo Matt no pensaba que ese era el único problema pues sus
siguientes palabras fueron:
-¿Soy yo el único que se ha dado cuenta de las ganas que tienes de
follarte a ese tío?.
Y no, obviamente no se refería a Jimin.
TRES
El fin de semana de Jungkook fue bastante tranquilo. Jugó un partido de
fútbol el sábado por la mañana, comió con unos amigos y se pasó la tarde
encerrado en el despacho terminando unos informes de la oficina. El
domingo fue parecido, visitó a su madre y disfrutó de un poco de
tranquilidad. Sin embargo, aunque Jungkook hizo todo su
esfuerzo para dejar su mente despejada, su cabeza bullía sin parar,
removiendo sus pensamientos y desconcentrandole. Su polla se alzó
nerviosa más de una vez al recordar la noche del viernes, pero se negó a
hacer lo mismo que en esa ocasión.
Después de que Taehyung y Jimin desaparecieran el decidió quedarse un
rato más, con el fin de encontrar algo de alivio con otra persona, pero fue
imposible. Volvió a su casa más temprano de lo habitual y allí, oculto
entre las sábanas, volvió a ese método primitivo que consistía en
masturbarse para bajar su erección. Intento no pensar en
Taehyung, de verdad lo hizo, pero la sensación de dureza que se le quedó
en la mano lo persiguió de manera constante. En algún momento incluso
deseó poder ver el miembro que escondía su compañero de trabajo, pero
desechó esa idea y acabó dormido, entre sueños húmedos y fantasías aún
por cumplir.
A última hora de la tarde del domingo decidió llamar a Matt, suplicando
algo de ayuda. El pelinegro se rió de él durante un buen rato, divertido
por la pequeña obsesión que Jungkook parecía haber desarrollado con
Taehyung, pero finalmente se calmó y trató de hacerle creer que en la
oficina no tenía que aguantarle, y menos después de lo que había pasado.
La conversación acabó tomando un rumbo distinto y de pronto ambos se
encontraban susurrando frases sucias y llenas de deseo sexual,
compartieron entre ellos lo mucho que necesitaban una noche con
alguien en la cama. Jungkook decidió cortar a su amigo al darse cuenta
de que como siga así acabaría empalmado de nuevo y con una rápida
despedida término la llamada telefónica.
Esa noche Jungkook no pudo dormir del todo bien, pues no hacía más
que dar vueltas en el colchón como una peonza. No le preocupaba haber
tocado de esa manera a Taehyung, ni siquiera el hecho de saber que se
había excitado, ni que el castaño fuese otro dominante; no le preocupaba
nada de eso, excepto lo próximo que iba a ocurrir.
El miedo le carcomía por dentro al no saber que pasaría el lunes, cuando
le tuviese que volver a ver de nuevo y además era consciente de que no
había hecho nada más que empezar, pero no creía que Taehyung se iba a
quedar con los brazos cruzados. Jungkook lo conocía y Taehyung querria
acabar lo que sea que empezaron esa noche.
****
La mañana había sido agitante desde que había puesto un pie fuera de la
cama. Se había despertado más tarde de lo habitual y había tenido que
correr hasta la oficina. Se le había pasado la hora del café, debido a su
tardanza y que tenía una reunión en plena mañana. Las ojeras se le
notaba a kilómetros y la falta de cafeína hacía que estuviese aún
adormilado. Su secretaria se había tenido un par de veces por su
despiste, haciéndole sentir aún peor. A demás había olvidado un
documento en casa y había tenido que remover cielo y tierra para hacer
que se lo enviasen a la empresa, pues debía enviarlo hoy sin falta. Sin
embargo y a pesar de todo Jungkook prefería tener la cabeza llena de
problemas sin importancia, en lugar de quedarse preocupado por
Taehyung.
No lo había visto en ningún momento y lo agradecía infinitamente. Las
veces que había ido al servicio había acabado ensayando frente al espejo
las posibles palabras que le diría si se lo encontrase, formulando una
disculpa completamente absurda. Estaba seguro de que si veía a
Taehyung lo último que este haría sería aceptar alguna disculpa, pero
aún así sentía la necesidad de hacer creer que lo que había pasado entre
ellos — si es que había llegado a pasar algo— había sido un error.
No había sido hasta bien entrada la tarde, cuando él estaba casi
preparado para irse a casa, que vio como Taehyung entraba a su
departamento, saludando a su secretaria con un papel en la mano. Entró
en su despacho sin avisar y dejó el documento encima de la mesa,
mirándole de arriba abajo.
— Tenemos que repetir de nuevo la reunión del otro día — Fue lo único
que dijo el castaño.
— ¿Por qué? Pensaba que había quedado todo claro.— Puntualizó
Jungkook, maldiciendo su mala suerte.
— Al parecer ellos están del todo de acuerdo, quieren formalizar las cosas
y asegurarse de que el producto va a rentarles.— Contestó Taehyung
encogiendose de hombros y caminando de un lado a otro.
— Según tú, ellos estaban de acuerdo con la magnífica idea que
proponías— Arremetió de nuevo Jungkook, expresándose — ¿Cuando
es?.
— No es culpa mía que el estúpido de su jefe haya cambiado todos los
planes. Es la semana que viene, el miércoles.
— Perfecto, yo no puedo; tengo otra reunión y no la puedo posponer —
refunfuño— y no le eches la culpa a su jefe, tu eres el que se suponia que
habias solucionado todo, ya hicimos el informe y ya estaba el acuerdo
cerrado. Se lo dije a el director, ¿recuerdas?.
— Mira Jungkook, se suponía que estaba todo arreglado, pero acabo de
recibir una llamada desde Busán y los planes han cambiado.— dijo
Taehyung alzando la voz, ligeramente cabreado— podemos hacerlo de
nuevo, los convencemos y le sacamos el dinero; es fácil.
— No Taehyung no lo es. Ellos estaban dispuestos a pagar una millonada
y ahora ni siquiera nos saldrá rentable y todo por tu estúpida idea de
comerles la cabeza y prometerles cosas que no vas a cumplir. ¡Ni siquiera
me dejas opinar, Joder!
Sin darse cuenta estaban uno frente al otro, con las respiraciones
agitadas y los nervios a flor de piel. Los puños de Jungkook estaban casi
sobre Taehyung, que le miraba de forma amenazante. Sin previo aviso
los labios de Taehyung se inclinaron sobre los suyos, moviéndose
ferozmente y besándose sin cuidado. Las manos del castaño se apretaron
contra su cintura y su lengua invadió su cavidad bucal rápidamente, pero
el auto control de Jungkook volvió a su cuerpo avisándole la gilipollez
que estaba haciendo. Sus manos se enredaron en el pelo de Taehyung y
lo apartó de él, obligando al castaño a agacharse, entre gruñidos y
quejidos de dolor. Los ojos cafés del castaño se abrían enormes,
extasiados y ansiosos del próximo movimiento del pelinegro.
La situación era impensable, con Taehyung arrodillado ante Jungkook,
aguantándose la mirada, retándole. Los labios de ambos estaban rojos e
hinchados y ellos eran conscientes de que quería más, muchos más. Las
manos de Taehyung se movieron ágiles hasta el cinturón de Jungkook,
con la intención de desabrocharlo, pero este lo impidió.
Con un tirón de pelo y un manotazo le dejó claro al castaño que eso no
era una buena idea. La sensación de auto control era inexplicable,
Jungkook sentía a Taehyung bajo su dominio, sumiso y necesitado de él
y eso casi lo hacia llegar al clímax. Se inclinó sobre el castaño,
empotrándolo contra la pared y manteniéndolo ahí quieto. Abrió las
piernas de Taehyung con los pies, dejando a la vista la enorme erección
de este y se acercó a su oído, bajando la mano hasta la entrepierna del
castaño.
— Vamos Jungkook — le suplicó Taehyung en el oído, seguro de que le
daría lo que quería. Ante las palabras Jungkook metió la mano dentro de
su bóxer, acariciando de arriba abajo el miembro de Taehyung.
— Pensaba que no era suficiente para nadie Kim. — respondió el con voz
burlona.
Taehyung no respondió, fue incapaz. Agachó la cabeza y relajó en cuerpo,
mostrando una actitud de sumisión completa. Jungkook aprovechó eso y
continuó acariciándole la polla a el castaño, maravillado ante el
espectáculo. Sin embargo, no duró mucho., pues el castaño se tiró contra
él, tumbándolos a los dos a el suelo y pillando desprevenido a Jungkook.
Agarró las manos de el pelinegro por encima de la cabeza y se sentó
horcajadas de el, tomando el control.
— No era una petición, Jungkook— susurro furioso— Era una orden. Has
que me corra.
El corazón de Jungkook empezó a latir desesperadamente al escuchar
esas palabras y lo único que deseo el pelinegro en ese momento fue
poder escapar ahí. Esa situación esta mal, era errónea, no pensaba
dejarse controlar y estaba claro que Taehyung tampoco. Sólo lo quería
ahí para darle un jodido orgasmo, para hacer que su polla se
liberase y nada más. Kim Taehyung lo quería para follar hasta no poder
más y, aunque Jungkook deseaba hacerlo, no estaba dispuesto a
permitirlo.
Una patada directo en los huevos de Taehyung hizo que pudiese soltarse
y rápidamente recogió su maletín y salió disparado del despacho, con la
imagen del castaño de rodillas ante el, sujetándose la entrepierna y con
los ojos desorbitados.
Eso por capullo.
CUATRO
Jodido capullo. Estúpido. Maldito calienta pollas. Cabrón arrogante.
Se lo merecía, Taehyung se merecía esos insultos e incluso más. ¡Por el
amor de Dios! Entrar de esa manera a su despacho, encararse a el como
si lo de la reunión hubiese sido culpa suya y encima después de haberle
casi obligado a tener sexo en plena oficina. ¿Es que estaba loco o que?
¿Donde coño tiene la cordura ese imbécil? Estúpido. Además, por si
fuera poco, había conseguido lo que quería, dejarlo con un dolor de
huevos impresionante.
Jungkook conducía a toda prisa las calles de Seúl con las manos
agarrando fuertemente el volante y rozando el límite de velocidad. Echó
un vistazo a el enorme bulto que tenía en la entrepierna, sintiéndose
ligeramente asqueado y preocupado ¿Es que esa "cosa" tenía vida
propia? Bajo una mano a la erección y la acarició con los dedos, soltando
un gruñido de frustración. Maldita sea. Tenía que liberarse de eso, dolía
como el Infierno. Y no era sólo el echó de tenerla como una roca, si no
porque era Kim Taehyung que la había provocado. Dolía que ese idiota
hubiese sido capaz de provocarle eso. Se sentía como un adolescente que
era incapaz de controlar sus hormonas desesperadas, como si con la
simple visión de algo medianamente erótico ya necesitaba follar.
Nisiquiera había visto a Taehyung desnudo y ya estaba así; si de algo
podía presumir era de su auto control, de su capacidad de mantener su
polla en su sitio, de su capacidad para correrse en el momento oportuno
y, y ante todo, de saber satisfacer la otra persona hasta tenerla
suplicando. Y ahora parecía al revés, como si el necesitado fuese él y no
Taehyung. Sin embargo Kim había sido evidente también, ¿no? "Haz que
me corra" le había casi suplicado. Taehyung le necesitaba, aunque fuese
sólo para un mamada. El castaño le necesitaba, demasiado, más de lo
que le gustaría; y eso se sentía jodidamente bien para Jungkook. Mierda,
si, el quería que Taehyung lo deseara. Y estaba seguro de que el castaño
lo hacía.
Piso fuerte el acelerador y recibió una serie de pitidos, pero no le
importó. Adelanto un par de coches más y condujo hasta su casa, sin
detenerse, intentando escapar de sus propios pensamientos.
Cuando llegó aparcó el coche enseguida y entró por la puerta sin
preocuparse de mirar las cartas. Corrió por toda la planta baja y se
desuso de la chaqueta, tirándola en el sofa. La chica de la limpieza
apareció en la sala y frunció el ceño, deseando que Jungkook no llegase
de mal humor, pero el nisiquiera se dio cuenta.
—Voy a estar en el despacho, no quiero que me moleste nadie, bajo
ningún concepto. Me da igual que venga o llame alguien, si preguntan no
estoy.—gruñó Jungkook sin mirarla.
—Está bien, avisaré a la otra empleada.
Asintió con la cabeza y la chica le vio salir de la habitación
apresuradamente. Jungkook fue inmediatamente al despacho, cerrando
la puerta con cerrojo. Se dejó caer el el sillón y se recostó, deshaciéndose
de los zapatos mientras encendía el ordenador. Desbloqueó el aparato y
se metió en internet, buscando —Por primera vez en su vida— una
página porno, para no poder pensar en Taehyung mientras se
masturbaba.
*******
Respiró nervioso, alimentándose con el olor a cigarrillo. Se adentro en el
lugar, rozándose con la gente y oliendo los perfumes caros que llevan.
Frunció un poco el ceño al sentir el sudor de las personas pegándose a el,
pero se alegró al conseguir una bebida, arrancándosela a un camarero.
Bebió un trago y fue casi directo a los sillones, decidiendo contemplar el
ambiente antes de dar el siguiente paso.
Lleva recostado un rato, lo suficiente como para haber tenido un tío
sentado horcajadas encima de el, que después de haberle besado durante
un rato le había suplicado para hacerle una mamada. Se había negado,
diciendo que eso no era lo que quería para pasar la noche. Jimin estaba
ahí, eso era lo que Jungkook quería. Necesitaba divertirse con el rubio,
simplemente para restregárselo a Taehyung. Era rastrero, patético y
bochornoso, lo sabía, pero su cuerpo le pedía venganza. Tenía que sentir
a Jimin debajo de el, queriendo más, mientras se imaginaba el enfado de
Taehyung al saber que lo había follado. Sabía que no era buena idea, y
que probablemente el castaño ni siquiera se iba a enterar de su
travesura, pues había muy pocas posibilidades de que estuviese ahí,
después de lo que había pasado en la oficina. Sin embargo, no estaba
para razonar ni discutir con sigo mismo si lo que iba hacer merecía la
pena o no. Además, Jimin era follable, antes y después de conocer a
Taehyung. Le venía bien en todos los sentidos.
Durante unos minutos se entretuvo viendo a un chico moviéndose en la
pista de baile, bailando descaradamente. Lo hacía bien, para lo que
Jungkook estaba acostumbrado a ver, probablemente era uno de esos
gays con mucha pluma, que presumen de orientación sexual y vida social
se basa prácticamente en mujeres estúpidas. Seguramente mañana
despertará con un dolor en el culo, maldiciendo por haber acabado en
una casa que no conocía, y frustrado por que iba allegar a su sección de
peluquería a las diez. Sí, seguramente uno de esos; según Jungkook,
ningún tío —a excepción los gays "emplumados" y los bailarines
profesionales— saben más de un paso de baile. Y en este
caso, lo hacía por propia experiencia y no por creencia.
Después de echar un nuevo vistazo vio a Jimin otra vez y decidió ir hasta
el, rogando por tener mas suerte que la vez anterior. El rubio lo vio antes
que llegase a su lado y le dirigió una sonrisa nerviosa. Jungkook no se
dejó impresionar y sólo cuando estuvo junto a el le dedicó toda su
atención.
—Hola Jimin, no pensé que estarías hoy también.— dijo Jungkook
intentando parecer despreocupado.
—Jungkook— respondió el otro, sacudiendo la cabeza en modo de
saludo.— Lo extraño es que estés tu aquí, ¿Cambio de ruta? Creía que
venías los viernes o algún fin de semana.
—¿Desde cuando ese tipo de información va pasando de boca en boca en
este bar?— preguntó Jungkook con una risa, extrañado porque supiera
sus costumbres.
—Teniendo en cuenta que más de la mitad de los que están aquí quieren
que el excitante y caliente Jeon Jungkook les lleve a la cama... Creo que
todos les interesan tus horarios— respondió Jimin, sonriendo de nuevo.
—Me gusta lo excitante y caliente, ¿que más se supone que soy?
Jimin soltó una carcajada al oír la pregunta, capturando la indirecta, y se
acercó a el cuerpo de Jungkook, pasando los dedos por su torso y
enfrentándose a el.
—Eres un dominante arrogante, al que le gusta los hombres sucios y los
buenos sumisos que se abren para él. — susurró Jimin cerca de su oído.
Jungkook pasó las manos sobre el culo del rubio, como si confirmase sus
palabras mediante gestos. Sintió a Jimin estremecerse mientras le tocaba
y lo acercó a un más a su cuerpo, para sentir su erección.
—Creo que este dominante arrogante ya ha encontrado un sumiso que
azotar, ¿Que me dices? ¿Te parece, Jimin?
Sintió asentir al rubio, pero el esperaba que lo confirmase con palabras.
Lo alentó besándole, a lo que Jimin le respondió de buena gana,
frotándose contra su cuerpo.
—El es Mío.
No, no otra vez. No esta vez. Dios Taehyung está aquí viendo como me
morreo a Jimin en sus narices y por su tono de voz parece cabreado,
enojado. Joder. Mierda. Jungkook se separó del rubio con un
movimiento brusco, localizando a Kim a su lado y gruñendo a la vez, esto
no iba acabar bien. Se maldijo mentalmente dándose cuenta ahora de
que no había sido buena idea. De todas formas, ¿Como iba saber el de
que Taehyung los iba a ver?
—No veo que tenga un collar, Kim, así que no lo puedes reclamar como
tuyo.— replicó, sintiendo como la entrepierna de Jimin se apretaba aún
más contra él.
—Jungkook, sabes que no vas a poder. ¿Vas a huir también de el cuando
lo tengas duro?— replicó Taehyung también con una sonrisa malvada,
con los músculos en tensión.— Jimin, ven aquí.
—Lo siento Taehyung, pero tu la tienes demasiado pequeña, necesito
algo más.— dijo el rubio como si nada, sin dignarse de mirar a el castaño.
Sin embargo, Jungkook parecía incluso más sorprendido por el
comentario atrevido de Jimin que el propio Taehyung, que no estaba
especialmente afectado. Y eso le sirvió para echar más leña al fuego.
—Es cierto, la tiene muy pequeña.— murmuró Jungkook, exagerando ese
"muy" y acercando su labios a los de Jimin, para plantarle un beso.
Eso sí hizo que Taehyung reaccionara, que apretara los puños, intentó
hacer algo para que Jimin y Jungkook no salieran con la suya. Pero no le
sirvió de nada, pues sin decir nada más, ambos se pusieron de acuerdo y
pasaron por su lado, echaron andar entre la gente, dejándole embobado
y enfadado.
El autoestima y dignidad de Jungkook iba dando volteretas en su cabeza
mientras salía del bar, felicitándose por haber ganado esta vez y
sintiendo la mano de Jimin quemando contra su piel, casi susurrándole
al oído lo mucho que le iba complacer esta noche.
CINCO
Observó al chico que tenía frente a él, de rodillas, con las piernas abiertas
y la cabeza ligeramente agachada. Una de sus imágenes eróticas
favoritas. Se agachó a su lado, acariciándolo con cuidado, avisándole con
silencio lo que le espera. Y esos ojos avellana le contestaron con ansias,
devorándolo con la mirada.
Sin previo aviso, se inclinó y, dejando un beso en sus labios, le ató las
muñecas, por encima de su cabeza. El chico gimió en voz baja,
endureciendo su polla en segundos. Lo tenía bajo su poder, su cuerpo era
suyo y estaba listo para que lo follara. Con un movimiento brusco se
levantó y le ordenó que le mirara, a lo que este obedeció. Bajo la mirada
del chico se deshizo de sus pantalones y los calzoncillos, mostrándole su
pene erecto y necesitado. Fue el mismo rubio que hizo el primer
movimiento, sacando la lengua y acercándola a su pene, queriendo
chuparlo, no se negó y, de un tirón, agarró el pelo del chico y se lo
introdujo en su boca, obligándole a mamar su polla sin descanso.
Jungkook se removió en su asiento, suspirando con fuerza. Se restregó
los ojos con los dedos y fijó su vista en el ordenador otra vez. Releyó el
correo, intentó concentrarse en la información y rogando que su mente
dejase de jugarle malas pasadas. Sus manos se movieron ágilmente sobre
el teclado y en seguida obtuvo una respuesta escrita, que envió casi de
inmediato. Un problema menos. Suspiro de nuevo, pasando a el
siguiente movimiento.
La lengua del chico acarició su miembro de arriba abajo, rozando sus
testículos. Se sentía jodidamente bien, fantástico. Arañó los hombros del
rubio, agarrándose de el. No quería correrse tan rápido, pero a ese ritmo
no duraría mucho más. Con un gruñido se separó de él chico, que lo miró
expectante. Le obligó a ponerse de pie, con las manos atadas, y se situó
detrás de él, con un cinturón entre los dedos. Se inclinó y comenzó con
pequeños susurros en el oído del rubio, enloqueciendole con palabras
sucias y fantasías eróticas; a lo que el chico respondía con gemidos y
súplicas, su polla alzándose a punto de explotar.
Se colocó bien los pantalones, ajustándolos, intentando evitar cualquier
evidencia. Estaba en la oficina y ese era el peor momento para evitarse y
recordar la noche anterior. Había sido increíble, lo admitía, pero Jimin
no era lo que buscaba, su problema tenía nombre y apellido, y no era
precisamente el del chico rubio.
“El primer azote llegó cuando el semen del chico goteaba de una manera
incontrolable, avisando de que llegaria al climax de un momento a otro,
pero Jungkook esto pasaría, le dio en la espalda, duro, sin
remordimientos. Jimin se arqueó frente a él y exigió más, a lo que él
respondió satisfactoriamente, el rubio se corrió en el tercer golpe,
sintiendo el aliento de Jungkook sobre su cuello y su pene entre sus
glúteos. Después de aquello, Jungkook, frustrado; lo azotó
en las nalgas, abriéndolas y dilatándolas a la vez. Cuando el culo del
rubio estuvo rojo y el chico volvía a estar duro como una piedra,
Jungkook se clavo en él. Lo folló durante unos minutos, tirándolo del
pelo y sujetándose a sus hombros, metiendo y sacando su miembro
rápidamente. Jimin se giró hacia el cuando notó que iba a llegar al
orgasmo y, durante unos segundos, sus ojos avellana se convirtieron en
verde para Jungkook."
No pudo más. se levantó de golpe, apartando algunos papeles que tenía
sobre el escritorio. Le era imposible concentrarse y lo sabia. Sin
embargo, el motivo le resultaba absurdo, completamente estúpido. No
entendía la necesidad de su mente de rememorar la increible noche que
había tenido con Jimin hace un día y le parecía una broma que le
ocurriese justo en este momento. Por un momento pensó que se estaba
arrepintiendo, creyendo que quizás no había sido buena idea; pero ni era
exactamente eso.
En el fondo Jungkook intuía cuál era el problema, pero no era capaz de
aceptarlo. Sí, es cierto, sabía que en algún momento de la noche con
Jimin el había de dejar de pensar en el rubio para imaginarse al castaño;
pero no quería creerlo. No podía, simplemente no podía. Aceptar que sus
pensamientos habían ido para Taehyung mientras follaba con otro tipo le
provocaban arcadas. Una cosa era ridiculizarse frente a Kim, dejandole
ver que le excitaba, pero otra muy distinta era imaginar como sería
follarlo. No, eso era impensable.
La puerta del despacho se abrió violentamente, dejando ver algunos de
sus compañeros de trabajo, amigo suyo. Se sobresaltó al principio, pero
se recompuso enseguida, preguntándole que quería. El otro contestó con
una sonrisa amable, invitándole a tomar un café, le aseguró, duraría sólo
unos minutos y no le quitaría mucho tiempo. Jungkook aceptó casi sin
pensarlo, consciente que le iba a resultar imposible volver a el trabajo sin
un poco de cafeína en su cuerpo.
****
— ¿Jungkook? — la voz de su amigo se escuchó al otro lado de la línea,
confusa.
— Hola Matt.
— ¿No estás trabajando?— le interrogó el pelinegro, contrariado con la
llamada.
— Si, algo asi.
— ¿Que ocurre? ¿Esta todo bien?
Le fue imposible reprimir un suspiro. Agarró el móvil con fuerza
tamborileó los dedos sobre la mesa, intentando encontrar una respuesta
coherente. A fin de cuentas ¿Para que le había llamado?
— Estoy jodido— respondió a el fin.
— ¿Que? ¿Que coño has hecho ahora?
— ¡Nada! Sólo es como si todo estuviese mal, como si me acabase de
venir el mundo encima y todo fuese un jodido desastre. Dios Matt ¡Estoy
echo mierda!
— No. Mira, la última vez que tuvimos esta misma conversación tú tenías
la impresión de que Sehyun te engañaba y al día siguiente descubristeis
que era verdad, ¡Y eso pasó cuando estábamos en la universidad! Joder
Jungkook, vamos, suéltalo. ¿Qué pasa? Y no me vale la excusa del estrés.
— ¿Sabes esa sensación que te queda cuando sabes que han hecho algo
que no debería haber hecho y presientes que acabarás pagando las
consecuencias de alguna forma? — contestó Jungkook, ignorando el
recuerdo que su amigo había llevado a su mente. — Bueno pues algo así.
— Voy a tener que emborracharte para que me digas lo que ha ocurrido,
¿Verdad?— Suspiró Matt, riéndose ante la tozudez de su amigo, si no le
contaba los hechos, no podía juzgarlo, ni apoyarlo.
Jungkook se apoyo más cómodamente sobre la mesa, con el teléfono
pegado en la oreja y dispuesto a contestar; pero un golpe sordo hizo que
se girará asustado, buscando la procedencia de el sonido. Se volvió,
pensando que quizás se había caído una carpeta, pero la puerta se abrió
de un portazo y su móvil acabó sobre la mesa por el susto.
Vio como la llamada se cortaba y el mismísimo Kim Taehyung se
aparecía ante el, una vez más, cabreado y enfadado en su despacho. Se
preparó para aguantar una sarta de gritos, pero en su lugar llegó un
puñetazo directo a la mandibula.
— Te lo has follado, ¡¿A que sí?!— gritó el castaño agarrándole de el
cuello de la camisa— Lo hicisteis.
— ¿De que coño hablas?
— ¡Cállate! Te lo llevastes del bar y te lo tirastes, joder. Eres un cabrón,
¿Lo sabías? ¡Un maldito cabrón! Pensaba que había superado la etapa de
celos, pero ya veo que no. ¿Era necesario Jungkook? Dime, ¿Lo
disfrutasteis? ¡Imbécil!
— Suéltame. No es mi jodida culpa que Jimin prefiera mi polla antes que
la tuya. Si te jode, te aguantas; porque tampoco era su dueño. ¡Mierda,
Taehyung, reclamarlo como tuyo, pero deja de tocar los cojones!
Kim respondió con un nuevo puñetazo que Jungkook respondió,
amenazado por una pelea.
— No hablo de Jimin, idiota. Imaginé que te lo llevastes para joderme,
para dejarme con las ganas y cuando voy hablar con el me entero que de
verdad te lo follastes. ¡Joder!
La mano de Jungkook se deslizó hasta el estómago de Taehyung,
propinándole un nuevo golpe. El castaño correspondió con una patada y
comenzaron a pegarse. Los labios de Kim se juntaron con los de
Jungkook, besándolo agresivamente mientras se agarraban el uno al
otro. El ojimarrón se movía nervioso, intentando escapar, pero sin
poder evitar los besos feroces que exigía Taehyung.
— A nadie más, Jungkook. No se te ocurra volver hacerlo. — Le gruñó el
castaño en el oído, mordiéndole y dejándole una marca en la oreja; justo
ante de que apareciera la secretaria sorprendida por el ruido.
Una vez más, Jungkook se pelea con Taehyung en medio de su
despacho— el sitio favorito del castaño para discutir — Aunque esta vez,
Jungkook no tenía ni la más mínima idea de cuál había sido el motivo de
la pelea. Y eso lo cabreaba aún más.
SEIS
La vida de Jungkook no giraba alrededor de nadie. Y eso era un hecho,
en serio, pensar que a Jungkook le importa la opinión o los
pensamientos de otra persona era absurdo, incoherente. Un hombre
independiente, soltero y acomodado como él no tenía tiempo de
preocuparse por idioteces, y mucho menos si se referían a otra persona.
»Quiero decir, por muy estúpida que se vea esta situación, no significa
que a mi me importe Taehyung. De verdad, no me afecta. El puede hacer
lo que quiera, hasta venir a mi oficina a pegarme puñetazos mientras me
regaña por haberme acostado con alguien. Además, el hecho de que
Taehyung dijese algo sobre estar celoso tampoco tenía nada que ver
¿Cierto? Aunque sea surrealista, esta bien, el tenía su vida y yo la mía. Y
no influye para nada. Al fin y al cabo, sólo me lo he cruzado un par de
veces en un bar y nos hemos peleado, nada más. A partir de ahora y
después de esto, todo volverá a ser normal, con sus comentarios
sarcásticos, sus sonrisas orgásm... «
— ¿Jungkook? ¿Estás bien? ¿Jungkook?
¿lba a decir orgásmico? ¿En serio? Genial Jungkook, eres un genio;
estupendo. Siempre pensando en el sexo, aunque éste Taehyung esté de
por medio. Ya sólo faltaba pensar en Taehyung teniendo sexo .... No,
mejor no.
— No, no. Dios, deja de pensar.
— ¿Que? ¿Jungkook? ¿Pensar en que?
Sus ojos se fijaron en la persona que tenía delante, dándose cuenta de
que tan sólo era su secretaria. Recorrió su cara con la mirada, parándose
en los pequeños pegaste de su maquillaje que intentaba tapa sus granos;
fallando completamente. Intento asimilar las últimas palabras de la
chica, pero le fue imposible.
— ¿Qué ha pasado? Taehyung ha salido muy enfadado de aquí. Oh Dios
¿Te ha golpeado? Tienes un moretón en la mejilla.
—Ah, sí. ¿Se ve muy mal en mi cara?
— Eh, no. No mucho.— Sonrío ella, y añadió, intentando hacer una
broma.— Eso ha sonado bastante gay, ¿Sabes? Lo de preocuparse por tu
apariencia.
— Como sea, sophie- Respondió el, medio sonriendo.
— Taehyung es un burro, no puedo creer que te haya echo eso. ¿Conoces
a Ashley? Es su secretaria, y no lo soporta. ¿Sabes que le tira los tejos?
En serio, se la está intentando tirar, hasta yo misma lo he visto. No hace
más que insinuarse, con movimientos y poses. Es asqueroso.
— Sophie, no necesito los detalles. Taehyung es un cabrón y punto, todos
en esta oficina lo sabemos. Ahora ¿Puedes traerme un pico de agua o
algo así?, me va estallar la cabeza.
— Claro, ahora vuelvo.
Sus ojos se fijaron en la persona que tenía delante, dándose cuenta de
que tan sólo era su secretaria. Recorrió su cara con la mirada, parándose
en los pequeños pegaste de su maquillaje que intentaba tapa sus granos;
fallando completamente. Intento asimilar las últimas palabras de la
chica, pero le fue imposible.
Lo siguiente que hizo Jungkook, después que su secretaria
desapareciese, fue revisar el teléfono móvil, que tenía una
pequeña raya en la pantalla, por el choque del escritorio. Un par de
mensajes de Matt iluminaban la pantalla, preguntándole por qué había
cortado la llamada. No se molestó en responder, porque tampoco es que
quisiese contarle todo su problema con Taehyung. De escucho no
quisiera saber nada más sobre el castaño, vocero no se le ocurría nada
que le hiciese volver a esos días en los que ni siquiera se dirigirían la
palabra. Convivir con él Taehyung malhumorado que le odiaba era más
fácil para él, podía controlarlo, conocer sus reacciones; sin embargo
ahora era completamente distinto. La sensación de haber perdido el
poder ante el castaño no era para nada agradable, y Jungkook quería
hacer algo al respecto. Probablemente cualquier otra persona con otra
perspectiva, como Matt, le diría que quizás le convenía esperar los
próximos movimientos de Taehyung. Pues en las novelas que le les gusta
leer a las quinceañeras en las páginas web, el resultado de la tensión
sexual que había entre él y el de los ojos marrones sería una boda y
muchos hijos alrededor Jungkook sabía que esa situación no era como
un libro barato de esos que suben en internet, y quería aceptarlo cuanto
antes.
Huir esta una buena idea. No le agradaba especialmente, pero podría
considerarla. Al fin de cuentas, la sede más próxima de la empresa estaba
tan solo unos cuantos kilómetros y podía pedir un traslado. Pero el
orgullo le impedía valorar esa acción. ¿Por qué tenía que escapar el de
Taehyung, cuando actuaba con más racionalidad? Kim había perdido los
papeles, se había dedicado a perseguir tanto su polla como sus
sentimientos, insinuándose los suficiente como para que se replanteará
su opinión respecto a él; y en cambio está Jungkook quien quería cortar
con esa situación, intentando actuar con normalidad, tratando de
mantener sus instintos primitivos sexuales que le incitaban a
lanzarse al castaño.
Entonces Jungkook lo supo, fue consciente de lo que no quería caer de
rodillas delante Taehyung, humillándose a sí mismo; por qué eso
significaba perder el poco control que le quedaba.
Había sobrepasado sus propios límites y por primera vez en la vida,
Taehyung quería dar marcha atrás у retroceder en el tiempo. Para evitar
sus últimos actos. No se arrepentía de ellos, pero sabía que traería más
problemas que soluciones. El hombre de ojos mieles y pantalones
apretados qué le había excitarse la primera vez que lo vio acababa
de dejarle por los suelos sin mover un dedo. Solo había bastado para
ridicularizarse, pegando a Jungkook, queriendo liberarse de la rabia que
emanaba su cuerpo.
El quería a Jungkook. O lo deseaba. Simplemente, le ponía como el
infierno y le daban ganas de follárselo en medio del pasillo cada vez que
lo veía. No sabía si amor, probablemente no, pero era lo más parecido.
Para Taehyung, era un sentimiento que le hacía gemir con solo pensar en
Jungkook.
Quizás para algunos esta declaración— si es que se le puede llamar así—
se escasa; por qué con ninguna de las frases anteriores Taehyung lograría
enamorar a Jungkook; pero como toda persona sabe; primero se piensa
con la polla, luego con la cabeza, y al final se hace lo que quiere el
corazón. Y Kim Taehyung no es un excepción, sus reglas se rigen
alrededor de su miembro, su cerebro hace conciencia y sus impulsos
hacen que vaya a Jungkook como una chica desesperada. Así que, antes
de que cunda el pánico y la decepción, debemos recordar que Taehyung
es, ante todo, una persona. Y lo que es peor, hombre; lo que significa que
además; sus impulsos son sobre todo primitivo. Por eso, una declaración
de amor, nunca — NUNCA— ocurrirá ante una buena demostración de
celos.
Y seamos sinceros: a todos nos gusta ver una demostración de drama sin
sentidos, con celos y orgullo de por medio; ya sea lector o escrito. O
ninguno de los dos.
SIETE
Las novelas románticas existen, son populares, son leídas principalmente
por el sexo femenino— y son fáciles de
publicar, con una trama llena de celos, malentendidos estúpidos y
problemas que acaban solucionándose porque el amor puede con todo. A
otros les dan envidia, porque el destino no les ha dejado vivir una. Pero a
Jungkook no. El no tiene envidia, ni pretende vivir una. En serio, no las
necesita. Quiero decir, de qué serviría? Quizá las cosas fuesen más
fáciles, pero Jungkook no necesitaba ver a Taehyung con un ramo de
rosas bajo su ventana, ni quería un oso de peluche conseguido en una
feria. Incluso para algunos es una realidad, eso de viajar a París con tu
novia, pedirla que se case contigo ¡Por favor! El ni siquiera necesita ver a
Taehyung.
No os riais.
Hablo en serio.
Que no os riais!
Jungkook no necesita a Taehyung, a pesar de lo que vuestra adolescente
cabecita piense. En serio, él no daría su vida por la del castaño, no le
esperaría hasta el final de los tiempos. Qué no, que os equivocais.
Queréis saber cómo sabe Jungkook que no necesita a Taehyung para
nada.
Fácil, ignorándole.
¿A que no lo habíais pensado? No me explico porque en los libros los
personajes se persiguen el uno al otro. ¡Que no, coño, que no! Que
Jungkook no necesita a Taehyung y no va a ir detras de el, por muchas
veces que el castaño arrime su polla. Siempre se empeñan en poner a
uno de los dos desesperados y al final la historia es incoherente, porque
por mucho que se excite Jungkook, él sabe que no es una buena idea. Y
está dispuesto a alejarse, no como en un libro, que ya estaría corriendo
desesperado detrás de él.
Por favor…! Parece que no le conocierais.
Lleva casi cuatro días sin responder a las insinuaciones y las frases
molestas del castaño. Sí, a veces aparece en su despacho se pega mucho a
él e intenta ponerle nervioso, como si fuese un estúpido juego, pero él lo
ignora por completo. Y funciona. Su control a vuelto a aparecer y cada
día que pasa él se siente más fuerte, a pesar de que aún cuando se
masturba el nombre del castaño escapa de sus labios... pero esa es otra
historia. Porque para Jungkook todo es atracción sexual, nada más. El no
quiere una relación con Taehyung. Cómo podría pasar de odiarle a
amarle?
Veis, no tiene sentido.
En cambio a Taehyung no le gusta. Por qué coño ahora Jungkook agacha
la cabeza cuando se acerca? Taehyung no quiere un sumiso, el desea al
Jungkook cabrón, al que pelea con el, al que le rechaza pero a la vez no
sabe resistirse. Está perdiendo control y lo sabe, no consigue que el
ojiazul entre en el juego y eso le cabrea.
Y así están las cosas, mientras pasan los días. De hecho, podrían seguir
así durante mucho tiempo, con este "tira— у— afloja" para ver quien
acaba perdiendo, si la cordura de Jungkook o el miembro necesitado de
Taehyung. Aun así, todo va bien, está bajo control.
Aunque no puedo evitar recordar — sobre todo a Jungkook, que con
tanta frustración sexual acaba de los nervios— que los bombones y las
flores no son tan bonitas. Es cierto que a Taehyung no se le ha pasado
por la cabeza lo de tener una cena romántica, ni siquiera intentar
convencerlo con algún regalo absurdo. Y Jungkook es consciente de
que es lo normal, que el castaño no está enamorado con el y que lo único
que quiere es revolcarse una maldita noche, como con cualquier otro tío.
A Jungkook le daría igual, verdaderamente, si no fuera el mismísimo
Kim el que le quiere en su cama.
Ahí está el problema. Aceptar que le gustaría acostarse con él no había
sido muy difícil, pues era algo bastante obvio, pero permitirlo era una
absoluta gilipollez. Había estado años intentando librarse de ese mocoso
estúpido y engreído, que le iba pisando el culo por toda la empresa,
ascendiendo al mismo tiempo y contradiciéndole y rechazando todas sus
ideas; como para que ahora lo fuese a olvidar todo, como si de enterrar el
pasado se tratase. Kim Taehyung había sido un problema desde el
principio, una persona de la que se había burlado con sus amigos
después del trabajo, alguien a quien había intentado — no siempre con
éxito— ridiculizar. La cuestión es que había algo, un miedo
desproporcionado, que le hacía echarse para atrás, como si por una vez
en la vida Taehyung fuese mucho más fuerte que él. No era cierto, claro
que no, pero seguía sin fiarse. Estaba convencido de que, si el castaño le
hubiese mostrado una novela romántica en vez de una cama para follar,
él ya estaría medio convencido, aceptando que vencer ante sus instintos
no era una debilidad que Taehyung pudiese utilizar contra de él.
Pero no había sido así. La dominación predominaba en ambos bandos,
haciéndolo todo aún más difícil. Aunque Matt tampoco rogaba porque
Taehyung se rindiese ante el, porque sabía la forma de ser del castaño,
pero con que se mostrase como una persona en la que pudiese confiar, a
él le bastaba. Jungkook no iba a reclamar nada, si en algún momento se
acostaban, ni siquiera un "follas muy bien, la próxima vez repetimos",
pero quería que al menos lo valorarse en esto.
Por eso la vida de Jungkook no es una novela romántica, por eso
Taehyung no piensa en salidas nocturnas para conocerse antes de hacer
algo precipitado, por eso ninguno de los dos es una adolescente
enamorada de su primer novio.
Por eso y por el hecho de que, ante todo, la polla va primero.
****
— Supongo que irás esta noche al bar, no?
— Sí, eso tenía pensado.
La habitación vuelve a quedar en silencio después de ese intercambio de
palabras. El rubio intenta hablar, sinencontrar las manera adecuada de
decir lo que está pensando.
— Sabes que puedo ayudarte, ¿verdad? — dice al fin
— ¿De qué hablas?
— Puedo ponértelo en bandeja si lo deseas. Puedo meterlo en algún lado,
donde estés tú, para que disfrutéis juntos.
— ¿Te refieres a Jungkook? Es el único que te interesa ahora mismo,
tanto a ti como a mí, así que un trío nos vendrá bien a los dos. — contesta
Jimin riendo.
— ¿Qué? ¿Los tres? Ni de coña, saldrá huyendo. He follado con él,
Taehyung. Lo ha hecho antes, créeme.
— No es la manera de hacerlo — niega Taehyung con la cabeza,
intentando apartar la idea de su mente.
— Ah, no sabía que existían diferentes formas de meter un pene por el
culo. — replica el rubio, sin dar su brazo a torcer.— Ese trío es el sueño
de todo esclavo sexual.
— Sabes a lo que me refiero, así que cierra la bocaza. — gruñe
Taehyung.— Escúchame, este es el plan, tú lo consigues para mí y, si se
puede, participas y nos satisfaces a ambos. ¿Contento?
— Me gusta la idea.
— Pero, si Jungkook huye y se niega, ni se te ocurra tocarlo o
convencerlo para hacerlo sin mí. ¿Me oyes Jimin? Ni de coña te lo follas
de Nuevo.
Ni siquiera sabe qué hace aquí esta noche, cosa que no ayuda en
absoluto. Una parte de él espera liberar la tensión que ha acumulado
durante toda la semana consiguiendo a alguien con quien pasar la noche,
su parte masoquista desea que Taehyung esté aquí y que, si hay suerte,
sea él a quien se folle esta noche. Pero bueno, Jungkook tampoco va a
admitir eso. Según el ir al bar es una tradición, eso es lo que le ha
arrastrado hasta aquí, nada más. Lleva casi tres cuartos de hora en el
local, hablando con algunos conocidos, bebiendo y alegrándose la vista
de vez en cuando. No ha ocurrido nada interesante y, por si la situación
no fuese lo suficientemente deprimente, Matt no esta allí con él. No ha
intentado buscar a Taehyung, ni siquiera a Jimin, porque la idea de
olvidar ese tema sigue fuertemente implantada en él. Sin embargo no ha
podido evitar quedarse mirando a un par de chicos con pelo castaño,
como si eso lo alentase a seguir ahí sentado, soportando de vez en
cuando el peso de alguno que quiere ser su próximo esclavo sexual. El
incluso les ha prestado un poco de atención, acariciándolos y
regalándoles un beso con lengua, para después echarlos
disimuladamente.
La idea de irse de alli crece por momentos, atrayendole enormemente
pero cree ver a Jimin entre la gente y se obliga a sí mismo a permanecer
sentado un rato más, solo por si da la casualidad de que al rubio le
apetece jugar de nuevo. No va a ofrecerse él, eso seguro. Recorre el local
con la mirada una vez más y nota como alguien se sienta a su lado.
— ¡Hombre Jungkook! Hace mucho que no se nada de ti, ya casi no hay
comentarios, se ve que hace mucho que no te llevas a alguien por la
noche, ¿eh? — dice el hombre que está a su lado, es un dominante, algo
mayor que él, fuerte y grande, un conocido.
— Si, ya lo sé, pero no se si hay alguno que merezca la pena.— responde
él con tono cortante, no le gusta dar explicaciones.
— Eres muy exigente y asi te pasa, que te quedas solo. La cosa es pasarlo
bien, ¿no?
Jungkook está a punto de responder con un comentario que le haga
librarse de ese tipo, algo así como "voy a por otra copa": pero otra voz se
adelanta interrumpiendolo.
— ¿Quien ha dicho que está solo?
No tarda en reconocer a Jimin que sonrie con picardía guiñándole un
ojo. El señor los mira a ambos y se acaba despidiendo de Jungkook,
dejándolos uno frente a otro.
— Tenía ganas de verte hoy. — dice el rubio, rompiendo el pequeño
silencio que había entre ellos.- Quería pedirte que repitiésemos, no sabes
las ganas que tengo.
Jungkook como toda respuesta se acerca a el y asiente, entusiasmado con
la idea. Entonces Jimin lo agarra del brazo y lo arrastra por todo el bar
hasta la zona de las habitaciones, que puedes alquilar durante un tiempo
determinado. Abre la puerta de una en especifico y se mete dentro,
Jungkook hace lo mismo y maldice al darse cuenta de que esta a oscuras.
Intenta apoyarse en algo, abriendo los ojos para que se acostumbren a la
oscuridad cuando siente unas manos en su cintura. Su cuerpo choca
contra otro más grande, sabe que es un hombre, pero no
es Jimin. En seguida siente sus muñecas contra la pared, inmovilizadas y
una boca se junta con la suya, luchando con su lengua. Durante unos
segundos el beso parece interminable pero luego al fin la luz se enciende
y lo único que ve Jungkook es a Taehyung delante de él. Por un momento
su cuerpo se bloquea, y los ojos marrones del castaño no hacen más que
analizarle con la mirada, esperando su reacción. Jungkook distingue a
Jimin a un lado, observándoles, disfrutando del espectáculo y para
sorpresa de Taehyung, Jungkook se deshace de su agarre y
camina hasta el rubio.
Le agarra del pelo antes de que pueda protestar y le da un tirón,
poniéndolo de rodillas en el suelo. Jimin ni siquiera dice nada, ansioso
por lo que Jungkook va a hacer, que se inclina para hablarle cerca del
oído, pero lo suficientemente alto como para que Taehyung lo oiga.
— ¿Esto es lo que querías? ¿Que Taehyung y yo te follásemos a la vez?
Eres tan sucio y pervertido y estás tan necesitado que nos necesitas a
ambos para complacerte, porque con uno no te parece suficiente. Muy
bien Jimin, si esto es lo que querías, es lo que vas a tener. Pero más te
vale obedecernos, a los dos.
Se incorporó, agarrando aún a Jimin y sintió unas manos que le
rodeaban la cintura, desabrochándole el pantalón. Se dejó hacer, viendo
como su polla salía de sus calzoncillos y las manos de Taehyung la
acariciaban. Instantes después tenía los labios de Jimin alrededor de su
miembro, chupándolo y lamiéndolo como si le fuera la vida en ello. Por
otra parte, Jungkook tenía la erección de Taehyung clavada en el culo, y
los labios del castaño le recorrían todo el cuello, buscando su boca.
Obedeció la petición de Taehyung para besarlo e hizo que se pusiese a su
lado, para facilitar la tarea. De un momento a otro el pene del castaño
también estaba a la vista y Jimin trataba de lamerlos a ambos a la
vez, frotando los dos miembros.
Al cabo de unos minutos Jungkook se separó, dejando a Taehyung aún
ante Jimin y se quitó la corbata, atándola alrededor de las muñecas del
rubio, ordenándole que las pusiera por encima de su cabeza. Fue
obedecido al instante y después se colocó detrás de Jimin, agachándose y
susurrándole cosas calientes sobre el pene de Taehyung que el
rubio seguía chupando. Los ojos del castaño no se apartaban de
Jungkook, que le quitó los pantalones a Jimin, dejándolo desnudo de
cintura para abajo. Del pene de Jimin ya goteaba pre— semen y
Jungkook le ordenó que no se corriese antes que ellos a menos que
quisiese un castigo. Después se acomodó y agarrándole de la cintura lo
penetró por detrás, haciéndole gemir.
Jungkook estuvo un rato follándose a Jimin, azotándole en el culo cada
vez que veía que el rubio intentaba bajar los brazos y sintiendo la mirada
de Taehyung clavada sobre él, observando cada movimiento, mirando
atentamente como metía y sacaba la polla del culo de Jimin. Hubo un
momento en el que su miembro tocó la próstata del rubio, arrancándole
un gemido increíble y su pene se hinchó aún más creciendo
considerablemente, avisándole de que se iba a correr de un momento a
otro. Llego al orgasmo dentro de Jimin y cuando terminó se limpió como
pudo, colocando su ropa. Estaba a punto de salir de la habitación, o esa
era la intención que tenía antes de que Taehyung lo agarrara de la
cintura y lo besara apasionadamente. Le respondió al beso, jugando con
su lengua, gimiendo en su boca, y mientras caminaba hacia la puerta vio
como Taehyung se corría en la boca de Jimin, gritando su nombre.
Y por un momento Jungkook pensó que oír a Taehyung gimiendo su
nombre mientras se corría era la cosa más erótica que había visto en su
vida.
ОСНО
Jungkook…
¡Jungkook!
¡Oh Dios, Kook!
Esas eran las únicas palabras que se repetían una y otra vez en su cabeza
después de haber salido del bar. Le persiguieron hasta el coche, mientras
iba a su casa e incluso cuando se metió en la cama a dormir. Y por si
fuera poco las oía con la voz grave de Taehyung, acompañada de
gemidos. Dios, si al menos no le afectara.
El problema es que le provocaba una enorme erección que no sabía cómo
aliviar. El pene del castaño aparecía en la mente de Jungkook,
torturándole, riendose de el por no haberlo aprovechado como debía, por
haber dejado que fuese Jimin el que le hiciese la mamada. Por una parte
sabía que había hecho lo correcto tocando lo menos posible a
Taehyung, pero por otra se arrepentía enormemente de no haber
disfrutado con el. Estaba tan dispuesto... Tan vulnerable y necesitado... Y
solo para él, porque a Jimin podría haberlo echado de allí. i Joder!
¡Podría haberse acostado con Taehyung! ¡Follado con el Podría haber
sentido sus labios alrededor de su miembro, sus cabellos
enredarse entre sus dedos, sus gemidos solo suyos, su placer…
Y ahí estaba de nuevo esa erección. Quería que fuese Taehyung quien se
ocupase de ella, a fin de cuentas era el el que la provocaba, ¿no? Quería
sus manos, su boca y su culo para saciarse.
Había estado tan cerca de tenerlo.... Tan listo para el....
[ Taehyung]
No era la manera de hacerlo y lo supo desde el momento en el que Jimin
se lo propuso. No era el método ni el lugar, ni siquiera la hora de hacerlo.
El no quería eso... A pesar de haberle demostrado que era Jungkook el
que estaba en su mente, seguían siendo los labios de Jimin los que
estaban alrededor de su polla. Había actuado mal, había dejado que su
necesidad y lujuria le sobrepasarse, dirigiendolo a hacer la cosa más
estúpida del mundo Por un momento casi deseó que Jungkook huyera.
Sin embargo se había quedado, simplemente para satisfacer a Jimin. Al
rubio, no a él. Ni siquiera cuando gimió su nombre, ni cuando se
besaron, ni cuando llegó al orgasmo. En ningún momento Jungkook se
preocupó por él, en ningún momento quiso follarlo. Y dolía Joder. Dolía
como el infierno.
Taehyung estaba enfadado consigo mismo, no quería saber nada de su
cuerpo, ni mucho menos de su pene. No se atrevía a mirar ese miembro
que Jungkook había rechazado. No quería recordar cómo había pasado
de él, como ni siquiera había intentado metérsela a él por el culo. Por qué
mierda había sido Jimin? Acaso él no era suficiente? Daba asco, joder,
toda esta situación apestaba. Y Taehyung empezaba a odiarlo, a sí mismo
y a Jungkook. Había algo más, eso que le había hecho arrastrarse
durante todo este tiempo, eso que deseaba a Jungkook con todas sus
fuerzas, esa parte de su cabeza racional que le pedía que no abandonase
tan fácilmente. Pero Taehyung sabía lo que tenía que hacer. Dejar las
cosas como estaban, intentar volver a la relación que tenían antes, entre
gritos y peleas. Esa era la mejor opción, rendirse ante la evidencia de que
no provocaba nada en Jungkook y nunca lo haría.
[Lo de esta noche ha sido un error, lo mejor será olvidarse de
todo esto. Está claro que ninguno de los dos se siente cómodo
con el otro.]
Observó la pantalla de su móvil, releyendo una y otra vez el mensaje.
Eran las dos y media de la madrugada y acababa de recibir ese correo
electrónico de Taehyung. Ni siquiera podía creerse lo que le decía, ¿de
verdad había sido tan horrible?
[¿Ahora te arrepientes, Taehyung? Creo que es bastante tarde
como para dar marcha atrás.]
[Deseaba eso, creo que lo sabes; pero no de esa manera.]
Jungkook siente un pinchazo en su miembro, como si le dijese: "ives! Te
deseaba, imbécil."
[¿Qué querías entonces? ¿Flores y una cama? Qué te susurrase
cosas bonitas mientras Jimin te la chupaba]
[Ni siquiera quería a Jimin ahí.]
Ese último mensaje descoloca un poco a Jungkook. No eran amigos ellos
dos ¿Por qué no quería a Jimin disfrutando con ellos?
[Responde Taehyung, ¿qué querías? ¿Qué quieres de mí?]
[Ya lo sabes, Jungkook. Todo]
[Sí, sé que quieres que sea tu puta, para follarme cuando te de
la gana.]
[No, no quiero eso.]
[¿Ah no? Entonces ¿ni siquiera me quieres para una follada?]
[A menos de que sea eso lo que tú desees. ¿Qué quieres ser tú
para mí, Jungkook?]
[Ya lo sabes, Taehyung. Todo]
[Entonces no me lo niegues, no huyas de mí, no me detengas
cada vez que te ponga contra una pared y te baje los
pantalones. No me niegues lo que deseas darme.]
De nuevo otro pinchazo. Joder, no puedes ponerte dura solo con
imaginarte a Taehyung haciendo eso, hija de puta.
[No me interesa estar bajo tu control. No quiero que me
domines o me conviertas en tu sumiso.]
[Tú ya estás bajo mi poder, Jungkook. Al igual que yo ya estoy
bajo el tuyo.]
[¿Te controlo, Taehyung?]
[Era tu nombre el que gemía esta noche.]
Sí, Dios, y de qué forma lo gemías. Y a mí me encantó oírte haciéndolo.
[Y era mi polla la que estaba dura por ti. Quiero oirte de
nuevo, Taehyung. Quiero ver como gimes y te corres para mí,
tendrás que darme eso si de verdad tengo tanto poder sobre
ti.]
[Sabes que lo tienes, Jungkook. Tendrás que hacer que eso
ocurra, que mi miembro este a punto de explotar de placer y
mi boca suelta gemidos sin parar.]
[¿ Qué me pedirás a cambio?]
[Lo mismo. Quiero tus gemidos y tu orgasmo, quiero que sean
míos. Tendrás que provocarme una erección, Taehyung.]
[Sé que ya tienes una, Jungkook. Y la quiero para mi]
Es toda tuya, pensó Jungkook. Pero nunca llegó a enviarlo.
NUEVE
Me levanté una mañana más, me vestí con uno de mis trajes favoritos,
me preparé un café para llevar y salí por la puerta con una magdalena en
la mano. En seguida entré en el coche y fui comiendo mientras conducía,
para cuando llegué a la empresa solo quedaba un poco de café frío. Subí
en el ascensor hasta mi despacho, saludé a mi secretaria y me encontré a
Taehyung delante de mi puerta. Sonrió, me agarró por la cintura y me
metió dentro del despacho, cerrando la puerta, mientras me besaba con
ansias…
Ah no. Espera, que no fue así. Probemos de nuevo.
Me levanté y me preparé para salir de casa siguiendo la misma rutina de
siempre. Una vez arreglado me metí en el coche y conduje hasta la
oficina, tardando veinte minutos en llegar. Saludé a los diferentes
ejecutivos que me iba encontrando de camino a mi despacho y, la
primera noticia que tuve de mi secretaria fue: El señor Kim no ha venido
hoy.
Y no sé por qué, pero lo primero que me vino a la mente tras oír esa frase
fueron los mensajes que nos mandamos ayer. La segunda cosa que
pensé, una vez sentado en mi sillón, fue algo así como que la había
cagado. Luego se me ocurrió que quizá Taehyung estaba enfermo, pero
descarté la idea en seguida, porque ayer estaba perfectamente en
el bar. Por último, me encargué de maldecirlo una y otra vez porque hoy
me tocaría trabajar el doble.
Reconozco que la idea de mandarle un mensaje fue bastante tentadora,
pero ate firmemente mis dedos y los utilicé únicamente para escribir
correos electrónicos. Pensé que lo vería al día siguiente, pero me
equivoque. Al tercer día, cuando los trabajadores que dirigía Taehyung
estaban corriendo en círculos sin saber que hacer sin su jefe decidí que
ya era hora de averiguar qué pasaba. No pude contactar con el director
general así que no tuve otro remedio que enviarle un mensaje
directamente a Taehyung.
Hicieron falta tres intentos para que al fin me decidiera a mandarlo
"Para: Kim Taehyung, Director financiero de S&C
De: Jeon Jungkook, Director marketing y gestión de S&C.
Hace días que no se presenta en la oficina, señor Kim y no
hace más que acumular trabajo con cada ausencia, por lo que
me veo obligado a preguntarle el motivo de su desaparición.
Recuerde que dirige un departamento y al menos debería
tener la decencia de comunicarles a sus colaboradores el
trabajo que debería hacer.
Buenas Noches.
Jeon Jungkook."
Directo, sencillo y formal. No necesitaba parecer amigable, ni interesado
en los problemas de Taehyung. Era un email de compañeros de trabajo y
nada más, estaba perfecto así.
Para su sorpresa, la respuesta llegó bastante rápido.
"Para: Jeon Jungkook, Director marketing y gestión de S& C.
De: Kim Tachyung, Director financiero de S&C.
Soy consciente de cuál es mi posición laboral en la empresa,
señor Jeon, no necesito que me recuerde que tengo a un grupo
de personas bajo mis órdenes. No creo que sea posible
comunicarle el motivo de mi ausencia, pero me complace ver
que al menos se ha preocupado por mí. De todos modos todo
está bajo control.
Espero que no le haya cansado mucho tener que trabajar más,
no me gustaría agotarlo de esta forma, se me ocurren otras
maneras de hacerlo que seguro que le encantarán.
Kim Taehyung."
¿Qué coño...? ¿Pero de qué iba este tipo? "no necesito que me recuerde
que tengo un grupo de personas bajo mis órdenes..." "espero que no le
haya cansado mucho tener que trabajar más…"
Estúpido prepotente. Por no hablar de la insinuación sexual, ¿es que solo
piensa en eso? ¿Quería guerra? Pues bien, La iba tener.
"Para: Kim Taehyung, Director financiero de S&C.
De: Jeon Jungkook, Director marketing y gestión S&C.
Haga el favor de ocuparse de sus responsabilidades, mañana
debe aparecer por la oficina, sino tendremos que dar parte al
Director General. Además si no ha podido venir a la oficina no
creo que pueda hacer esas otras cosas que dice para
agotarme."
Lo siguiente que sintió Jungkook fue como su móvil vibraba encima de la
mesa, iluminándose la pantalla y sorprendiéndome. Desvió la vista del
ordenador y desbloqueó el Iphone, comprobando que tenía un mensaje
nuevo.
[No me infravalores, Jungkook, aún tengo fuerzas para
divertirme contigo.]
[Estoy trabajando, al contrario que tú, déjame en paz.]
Le divertía, muchísimo, notaba cómo crecían esas cosquillas en el
estómago, advirtiéndole de que lo que hacía con Taehyung no estaba
bien, pero a la vez le alentaban. Cada vez que le escribía, pensaba en él o
se lo imaginaba sentía como mejoraba su humor, como si le pusieran un
trozo de chocolate en la boca y solo le dejasen saborearlo pensando en
Taehyung. Era una tortura y a la vez una delicia. Y no hacía más que
engancharle, haciéndole adicto al juego.
[Llevo días sin verte, Jeon Jungkook, sin oirte, sin saber de ti.
Sal de esa estúpida oficina y deja de hacerte el duro conmigo.]
[Como ya he dicho, tengo que trabajar. Eres tú él que no ha
aparecido, ¿por qué no me buscas tú a mí?]
[¿Quieres que lo haga? Me vas a dejar hacerlo, Jungkook?]
[Inténtalo, Tachyung. Sabes dónde estoy.]
[Esta noche, Jeon Jungkook. No vas a escapar más de mí.]
Las nueve y media de la noche y seguía metido en la oficina. A veces
pensaba que le tenía que pagar algo extra por estos dias en los que se
quedaba trabajando hasta tan tarde. La planta del edificio estaba medio
vacia y con la mayoria de las luces apagadas. Sus ojos estaban rojos de
estar tanto tiempo frente al ordenador y tenia un dolor de cabeza que
sería imposible de quitar con un ibuprofeno.
Notó cómo se abría la puerta, pero no levantó la vista, seguro sería su
secretaria diciendo que se iba a casa, que él debía hacer lo mismo y que
es la jodida última vez que se quedaba hasta tan tarde trabajando, que no
era justo y… bah.
— Sí, sí; puedes irte. Yo me iré dentro de poco. Siento que te hayas tenido
que quedar tanto tiempo, Sophie. — dijo antes de que le diese tiempo de
hablar a su secretaria.
— Creo que deberías controlar más a tus empleados, tu querida Sophie
hace tiempo que se ha ido.— le sorprendió una voz grave y burlona.
Taehyung le miraba fijamente con una media sonrisa, apoyado en el
marco de la puerta, con ropa casual. "Lo que faltaba, ¿algo más aparte de
Kim para amargarme la noche?"
— ¿Qué pasa? ¿Se ha puesto de moda venir a trabajar por la noche y por
eso no has aparecido estos días? Estoy aquí por tu jodida culpa. —
contraataca Jungkook.
— He venido expresamente a buscarle, señor Jeon, ¿ni siquiera me va a
agradecer eso? — dijo Taehyung, acercandose a el y dejando una bolsa
que olía muy bien encima de la mesa.
— ¿Cómo sabes que estaba aquí y qué es eso?
— Me dijeron que no habías llegado a casa y supuse que, como eres el
típico jefe responsable te habrías quedado trabajando. Y esto es comida.
— ¿Qué pretendes con esto?
— Cenar contigo una hamburguesa y acompañarte a casa. — respondió
Taehyung encogiéndose de hombros.
— ¿Comida basura, en serio? ¡Qué romántico!— dijo Jungkook con
sarcasmo. — Y luego pretender que ¿te deje entrar y te invite a dormir,
no?
— No sé, esa parte te toca hacerla a ti, pero sí, es algo así como una
indirecta. — rió Taehyung. — Apaga el ordenador y vámonos.
Dicho y hecho, ambos acabar en el coche de Jungkook, bebiendo Coca—
Cola y mordisqueando un par de hamburguesas de vez en cuando.
De vez en cuando Jungkook miraba de reojo a Taehyung, como
asegurándose de que no era una ilusión, y luego volvía a fijarse en la
carretera. Cuando llegaron a su casa estaba claro que Taehyung iba a
dormir ahí, ambos lo sabían, sin necesidad de decirlo en voz alta. intentó
recoger los restos de comida que había por el coche mientras el castaño
le observaba atentamente. Se miraron un par de veces, incómodos, como
si estuviesen decidiendo en silencio en qué habitación iban a follar
primero. Salieron a la vez y Jungkook le guió hasta la entrada, encendió
las luces y en mitad del pasillo, cuando pensó que ya era hora de hablar y
dejar claro lo que pensaban, se giro para encararle.
— Te dije que no escaparías de mí esta noche. — se adelantó el castaño
como advirtiéndole. Se acercó más a él y lo puso contra la pared,
arrinconándole.
Ni si quiera le dio tiempo a responder, porque ya se estaban besando y
desvistiendo el uno al otro. Mientras lo hacían Jungkook no era capaz de
entender cómo había sido capaz de resistirse tanto tiempo al maravilloso
cuerpo de Taehyung. Una parte de el le pedía ir despacio, con la
intención de ver hasta el más mínimo detalle, y luego estaba ese impulso
que le provocaba esas increíbles ansias.
De alguna manera acabaron en el dormitorio, pero Jungkook no dejó que
Taehyung se distrajera con eso. Fueron directos a la cama, solo con un
par de calzoncillos.
— Espérate, imbécil. Déjame disfrutar un poco. — oyó como susurraba el
castaño entre jadeos.
Bajó un poco el ritmo y Taehyung aprovechó para ponerse encima de él.
Sus manos se enredaron en el pelo de Jungkook, tirando fuertemente,
mientras con los dientes le retorcía los pezones. Era agresivo y
dominante, y Jungkook le respondía de la misma manera. Los besos eran
sucios, con lengua, a lametones. La boca de Jungkook recorrió de arriba
abajo el cuello de Taehyung, pasando la lengua, chupando y mordiendo
la piel, llegando poco a poco al pecho del castaño. Se entretuvo con
algunos tatuajes, deteniéndose para admirarlos y después seguir con su
tarea.
— Vamos Jungkook, sabes hacer algo más que eso. — le dijo Taehyung,
medio burlándose de él.
Soltó un gruñido, como advirtiéndole de que pelear en esta situación no
era una buena idea y siguió bajando hasta llegar a su entrepierna. No lo
dudó, ni si quiera pensó que eso mismo se lo habían hecho un montón de
sumisos y que ahora se lo estaba haciendo él a otra persona. Empezó a
lamer el miembro, mientras lo acariciaba con los dedos y observaba la
reacción de Taehyung, como diciéndole "¿esto te parece suficiente,
gilipollas?". El castaño gemía, agarrándose al pelo de Jungkook y
empujando más la cabeza, para meterle el pene entero. Estuvieron así
unos minutos, Jungkook jugando con Taehyung, retándole y
mordisqueándole la polla como si fuese un caramelo que quisiese comer,
pero muy despacio. En un momento determinado Taehyung se cansó de
la situación y puso a Jungkook contra el colchón, masajeándole el pene y
azotándole de vez en cuando. Se preparó, colocándose entre el culo de
Jungkook y empezó a prepáralo.
— ¿Qué haces?— preguntó Jungkook, intentando pararle. — Voy a
follarte yo a ti.
— No, va a ser al revés.
— Taehyung, estás en mi jodida casa no me jodas más y ponte a cuatro
patas. — le ordenó.
— Jungkook, eres mío esta noche.
— No voy a dejar que me la metas.
Taehyung dejó de tocarle y le miró, observando su cuerpo desnudo,
intentando calmarse para no perder los estribos, y finalmente preguntó:
— ¿Por qué no?
— Nunca me la han metido, no vas a ser el primero. — gruño Jungkook
como respuesta.
~ ¿Qué?
— Soy dominante, Taehyung, yo follo a los demás, no ellos a mí. Déjate
de tanta charla y date la vuelta, joder.
Sin previo aviso se dio la vuelta y agarró las muñecas de Taehyung,
utilizando las piernas mpara hacer presión sobre el cuerpo del castaño y
ponerle sobre el colchón. Le susurró que levantase el culo, para poder
metérsela mejor, pero Taehyung no obedeció. La polla de Jungkook
resbalaba pre— semen y las venas estaban muy marcadas, asi que se
metió en seguida dentro de Taehyung. Este respondió con un gruñido y
un grito ahogado, hizo una mueca y sintió como Jungkook le rompía en
dos. Su culo estaba abierto y dilatado, así que pronto sintió el enorme
pene moviéndose dentro de él. Las reacciones de Jungkook eran
espectaculares, le alababa, con los ojos cerrados, mientras le follaba sin
parar. Estuvieron así durante unos minutos y cuando Taehyung pensó
que no podía más y quiso pedirle a Jungkook que parase, que le hacía
daño, notó cómo se corrió dentro de el. Y eso fue demasiado para su
cuerpo, así que instantes después su propio semen era el que estaba
entre las sábanas.
DIEZ
Fue el calor que desprendía el cuerpo que estaba junto a él y la sensación
de suciedad lo que hizo que Jungkook se despertara esa mañana. Desde
el primer momento en el que abrió los ojos supo que Taehyung estaba a
su lado y que había pasado ahí toda la noche. Esbozó una sonrisa
sarcástica, pensando que a pesar de que en las novelas los amantes
desaparezcan a la mañana siguiente, eso no ocurre en la vida real.
Se entretuvo durante un rato paseando la mirada por su habitación, sin
atreverse a levantarse todavía, por el simple hecho de que eso significaría
despertar a Taehyung y asumir las consecuencias. Con cada minuto que
pasaba se enfurecía más, arrepintiéndose y regalándose a sí mismo por
lo que había pasado. Lamentaba su falta de autocontrol y se reprochaba
el haber caído bajo las garras del castaño, pero ante todo sentía el
comportamiento de ayer y no quería que Taehyung le recriminase
haberle follado, no quería oír de la boca del chico de ojos marrones que
no habría una vez más, que había sido un error, porque ya tenía
suficiente con decírselo él mismo.
Unos minutos más tarde vio como las sábanas se movían y Taehyung se
estiraba, despertándose. Se giró lentamente para encararlo, intentando
analizarlo, mientras el castaño hacía lo mismo con una mueca burlona.
— Me quedé dormido.— comentó Taehyung, como si se disculpase.
— Lo sé, yo también estaba cansado. No me extraña. — dijo el castaño
con sorna.
— Hiciste mucho ejercicio anoche, ya sabes meterla y sacarla cansa
bastante…
— Tú tampoco te quedas atrás — criticó Jungkook con el ceño fruncido.
No le gustaba la conversación, parecía que Taehyung se estaba riendo de
él.
— bueno, yo solamente tuve que abrir el culo, porque despues de ver lo
nenaza que eres "no me la metas, soy virgen Taehyung, yo domino, tú no
vas a ser el primero' — dijo el castaño riéndose delante de Jungkook, que
ya estaba de pie en medio de la habitación a punto de matarlo.
— Claro, es que a mí lo de ser una perra no me va, ¿sabes? — replicó—
Hago lo que me la da gana. Y además, bien que te gustó abrirte para mi.
Lo deseabas más que nada en el mundo, te morías por hacer eso conmigo
— Sí, y a ti te encantó también. Lo disfrutaste, te dejaste llevar, y lo
harías de nuevo, ahora mismo.— Susurró Taehyung encarándose con el,
uno frente a el otro.
No hizo falta nada más, porque de un momento a otro se estaban
besando apasionadamente, agarrándose y frotándose. Se acariciaron y se
tocaron, mordisqueándose los labios, hasta que Jungkook decidió que
era suficiente.
— Supongo que hoy ya no vamos a la oficina. — dijo Taehyung con la
respiración entrecortada.
Jungkook miró un reloj espantado, era tarde, muy tarde. Maldijo por lo
bajo y se separó aún más del castaño, recogiendo algunas prendas de
ropa con la mirada de Taehyung fija en él.
— Arréglate, usa el baño, haz lo que quieras: voy a ir a la cocina a
preparar algo de comer.
***
Por un momento Jungkook estuvo a punto de coger el teléfono y hacerle
una foto a escondidas a Taehyung. Se sentía como esas adolescentes que
en su primera cita chatean con su mejor amiga cada cinco minutos para
contarle lo que está pasando. Sin embargo, el no pretendía hacerlo para
presumir, sino para acabar de asimilar el hecho de que Kim Taehyung,
director de una empresa internacional y ganador del Award al cabrón del
año, estaba en su sillón bebiendo té mientras veía un programa en la
televisión.
Para Jungkook esto era como si de un día para otro se hubiese casado y
fuesen una pareja feliz, solo faltaba el perro correteando a su alrededor.
Y lo más gracioso era que Taehyung ni siquiera parecía incómodo por la
situación.
Durante varias horas más estuvieron juntos, Jungkook le comentó lo que
habían hecho en el trabajo los últimos días, hablándole sobre las
siguientes reuniones que tendrían. Al final, como si se hubiesen puesto
de acuerdo, Taehyung decidió que era hora de marcharse y Jungkook se
lo agradeció. Las manos del castaño se deslizaron por última vez
por el cuerpo del pelinegro, se besaron durante un rato, enredados, hasta
que Taehyung salió por la puerta.
Y a pesar de lo que muchos pueden pensar, no fue la cosa más romántica
del mundo. No hubo "te quieros", ni "te llamo luego". Se pareció más a
una relación de amistad y paciencia, como si llevasen así toda la vida.
Ninguno se comportó de manera desesperada y no hubo esa necesidad
incómoda de establecer una cita para el día siguiente, pues ambos sabían
que no acabaría ahí. Esa era la gran pesadilla de Jungkook, que después
de esa noche tenía la sensación de que ninguna otra persona podría
cubrir el espacio que ocupaba Taehyung, o mejor dicho, que su polla
no encajaría en ningún otro culo que no fuese el del castaño.
Taehyung.
Quería más. No había sido suficiente, y eso era un problema. Y además
había añadido un reto. No le bastaba simplemente con haberse acostado
con él, ahora que lo había probado sentía la necesidad de saborearlo una
vez más. Sabía que siempre había estado obsesionado con el, porque
Jeon Jungkook era tan eso, que conseguía encender todo su cuerpo: pero
nunca pensó en la posibilidad de engancharse.
Era cierto que había hecho cosas para llamar su atención que nunca
hubiese pensado hacer para otra persona, pero también era verdad que
nadie hacía que su pene se pusiese erecto más rápido que Jungkook.
Para él había merecido la pena, lo que no esperaba era no quedarse
satisfecho. Estaba seguro de que todo se reducía a eso de
que no quería que le follasen, después de saber aquello Taehyung quería,
necesitaba, enterrarse dentro de él. Como si se intentase demostrar a si
mismo y al resto, que él había tenido por completo a Jeon Jungkook,
como si le gritase al mundo que acababa de conocer a su ídolo y le
hubiese tratado mejor que al resto de sus fans.
No que fuese suyo. Obviamente, eso sería una fantasía hecha realidad,
pero se conformaba con subirse el ego a sí mismo diciéndose que era el
único que había llegado a tocar bien a fondo — nunca mejor dicho,
metido en su culo— a Jungkook. Sin embargo seguía siendo uno más.
Para el chico de ojos cafés, él era un tío más con el que se había
acostado.
Un estúpido más que se había quedado con las ganas.
Un idiota más que volvería y se arrastraría, estaba seguro, hasta
conseguir lo que deseaba.
ONCE
— Entonces señor Jeon, ¿qué le parece?
— Pues... Por mí, yo estoy de acuerdo... Quiero decir... Es una buena idea
que podemos llevar a cabo... Ya sabe…Esta bien.
Jungkook sintió los ojos burlones del castaño sobre su cuerpo cuando
dejó de balbucear. Se sentía estúpido, Taehyung le hacía sentir así,
vulnerable. Podía poner la excusa de que se encontraba ante una
decisión importante, hablando con unos poderosos directivos, pero
aunque eso era verdad: esos hombres no eran los que más le
preocupaban de todos los que había en la habitación.
Las insinuaciones de Taehyung habían empezado nada más sentarse
delante de la mesa y durante el transcurso de la reunión habían ido
subiendo de nivel, hasta llegar a un punto que a Jungkook le parecía
insostenible. El castaño — más duro que una roca eso sí— no se había
cansado de juguetear con la entrepierna de Jungkook bajo la mesa. Su
mano había estado sobre el cuerpo del pelinegro el noventa por ciento
del tiempo que llevaban ahí, moviéndose por encima de la tela que lo
cubría. Y a pesar de ser caliente y excitante, para Jungkook, esta
situación era; ante todo, incómoda. Mentalmente le había ordenado a su
miembro permanecer en su sitio, pero Taehyung había insistido hasta
tenerlo casi goteando.
Oh no.
Olvidado el caso.
Acaba de manchar el calzoncillos de pre— semen
¡Vaya! Parece un grifo, ¿eh?
Perdón. La cuestión es que Taehyung sigue toqueteándole y no tiene
intención de parar. Y él no sabe como detener eso porque aunque le
gustaba, no le parecía que la sala de reuniones fuese el lugar adecuado.
Cuando todo terminó y los directores se levantaron para irse Jungkook
decidió quedarse sentado, intentando ocultar su erección, sin embargo
Taehyung fue uno de los primeros en salir. Al fin solo, Jungkook se
levantó y recogió su carpeta, rezando para no encontrarse a alguien por
el pasillo; pero sus planes se estropearon cuando la puerta se
abrió de nuevo. Se giró asustado, pero se relajó un poco al ver que era
Taehyung.
— ¡Vaya! Quién te ha excitado de esa manera, bebé? Quieres que te
ayude con eso? — preguntó el castaño con tono burlón.
— Creo que ya has hecho suficiente, Taehyung. — respondió él.
El castaño hizo caso omiso a sus palabras y se acercó a más. Como si
supiera exactamente lo que quería hacer. Se colocó lo más cerca de
Jungkook como pudo, intentando llamar su atención.
— Estás muy mojado, Jeon. — susurró con voz ronca. — Y tu polla. está a
punto de estallar. Deseas que te ayude, que haga que te corras, ¿a que si,
Jungkook?
— Mm si... Quiero... No... Deja a mi — murmuró el pelinegro sintiendo
las manos de Taehyung sobre su cuerpo—Polla tranquila…
Pero las grandes manos de Taehyung ya estaban alrededor de su
miembro, acariciándolo y masajeandolo por dentro del pantalón. Lo
siguiente que notó Jungkook fue la boca húmeda de Taehyung robándole
un beso, los papeles tirados por todos lados, la erección del castaño
contra su muslo, sus cabellos rosándole con cada movimiento, sus ojos
marrones, los gemidos en su oído.
Por un momento Jungkook perdió la noción del tiempo, únicamente
pensaba en el hombre que se frotaba contra el y tenía la capacidad de
darle el mejor orgasmo del mundo. Los "bebé" y "Kook" de Taehyung se
colaban en su cerebro, repitiendose, alentándole; mientras diferentes
gemidos picaban en su garganta para que los dejase escapar, asi que
Jungkook se entregó a él, se dejó hacer, vio como le bajaba los
pantalones, como poco a poco iban subiendo de intensidad.
Estuvieron así unos minutos, Jungkook queriendo correrse
desesperadamente y Taehyung torturándole poco a poco.
Los labios del castaño sobre la cabeza de su miembro fueron su
rendición, Jungkook se sintió desfallecer al ver la lengua del de ojos
marrones recorrer de arriba abajo su preciado pene. El calor en su
vientre aumentó considerablemente, avisándole de que se iba a correr,
mientras Taehyung seguía chupando y lamiendo. Pero se detuvo, y
Jungkook no se corrió. Sintió como era dado la vuelta y como Taehyung
le ponía contra la mesa, sin dejar de acariciarle. Notó un dedo tocando su
entrada, cerca de su culo, tanteando.
— ¿Qué haces?
— Voy a follarte
Algo en Jungkook se paralizó. Su mente repitió las palabras y, de un
golpe seco, se apartó de Taehyung. Se subió los pantalones y recogió los
papeles rápidamente, sin mirarle, quitando las manos del castaño de su
cuerpo, sin contestar a sus reclamos.
Y después, salió por la puerta como si no hubiese pasado nada.
DOCE
Algo fallaba. Y no había que ser un genio para darse cuenta. Jungkook es
un idiota. Y para eso tampoco hay que ser muy inteligente. O eso es lo
que cree Taehyung.
Porque o el culo de Jungkook vale oro, o hay una parte de la historia que
Taehyung no sabe. Probablemente sea lo segundo. Es decir, ¿cuál es
exactamente el problema? ¿Tanto drama porque se lo folle? Además, no
es como si fuese a clavarle la polla de golpe, primero le prepararía con los
dedos, lubricaría su miembro... Lo que suele hacer todo el mundo. ¿Era
eso tan horrible como para que el gran Jeon Jungkook no lo soportase?
Definitivamente no. Y lo gracioso es que, con cada negativa que el
castaño le daba, solo aumentaba su necesidad y curiosidad.
El realmente quería follarle. Es decir, tenerle abajo; abierto y ansioso.
Metérsela. Quería clavársela bien al fondo. Por decirlo más
especificamente, tener su dura polla entre el culo de Jungkook. Sí,
supongo que eso era una buena definición. Porque bueno, las mamadas
estaban bien - ¿a quién no le gusta que se la chupen?— pero la
oportunidad de joder al imbécil de su compañero de trabajo... Eso era la
lotería, el premio gordo.
Y Taehyung lo ansiaba. No era simplemente el hecho de follarse a
alguien, que ya de por sí era mucho, sino más bien que fuese Jungkook.
Él... él era la frustración erótica de Taehyung. Era un imbécil, con todas
las letras un idiota arrogante que iba por el mundo como si fuese mejor
que todos; y mierda, a otros igual no, pero al castaño eso le ponía. Se
había encargado de molestar a Jungkook desde el primer día, porque
sabía que sino hacía eso, acabaría entre sus pantalones en menos de una
semana. Y bueno, básicamente, había acabado en ese lugar... Pero unos
años después.
Sin embargo, esto ya no tenía sentido. Jungkook podía ser dominante,
pero esto era sobre dar y recibir. Aqui iban a intercambiar de puestos,
quisiese el pelinegro o no, y Taehyung iba a encargarse de ello.
— Estás jodido.
Asintió.
Eso era un hecho, no había manera de esconderlo por mucho más
tiempo. Y mucho menos ante ella.
— ¿Quieres que te aconseje y te de una de esas charlas en las que tú
pones cara de tonto y yo te digo lo que tienes que hacer, ¿verdad?
Asintió de nuevo. A fin de cuentas, eso era básicamente a lo que iba.
Podría haberse engañado, diciendo que había ido para verla pero…No,
eso era la peor mentira.
Su hermana, Soora; era una imbécil sin remedio pero, joder, conocía a
Jungkook muy bien y a menudo servía de ayuda. Ellos no se hablaban
mucho, ni siquiera por teléfono, pero de vez en cuando Jungkook se
presentaba en su trabajo con la cabeza a punto de estallar y ella, de
alguna manera, conseguía deshacer los problemas. Soora era
completamente diferente a él, presumida, habladora, ruidosa, molesta,
directa, con un humor odioso, un poco bocazas y, en definitiva, una toca
cojones. Estaba casada y tenía dos hijos, una niña y un niño, ambos
adorables; eran los sobrinos favoritos de Jungkook; todo lo bueno que
tenían era por parte del padre, él estaba seguro de eso. A su hermana le
gustaba decirle a la gente lo que tenía que hacer, así que lo de estudiar
psicología había sido una buena idea después de todo. Jungkook
reconocía que era buena en su trabajo, te psicoanalizaba en menos de un
minuto y era capaz de darte una solución antes incluso de que hubieses
contado el problema. Era una maldita metomentodo, pero servía de
ayuda de vez en cuando. Además daba algunas charlas en diferentes
universidades de Seúl, mostrando lo que— según ella— era "filosofía
profunda" y su ego no hacía nada más que dispararse cuando la
reconocían como una Jeon. Odiosa, desde luego. Así que, como desde
muy jóvenes Jungkook y ella habían dejado claro que nunca acabarían
por llevarse bien del todo, habían firmado un acuerdo en silencio y en
son de paz, en el que se aseguraban soportarse y ayudarse en los casos
más extremos, solo eso. Y este, desde luego, lo era.
— ¿Cómo va tu vida sexual, Jungkook?
Ahí estaba. Directa ante el problema antes de que el hubiese podido abrir
la boca. Era exasperante.
— Con problemas.
— Te has enamorado de alguien.
— No. Bueno, no. No es eso. Nunca pensé que diría esto pero...
— Se han enamorado de ti. — volvió a intentar ella.
— No. ¿Que tiene que ver el amor con el sexo, si se puede saber?
— En tu caso tienen mucho que ver. Entonces, ¿cuál es el problema?
— Quieren follarme. respondió con un suspiro
—Ah, era eso. Y tu opinión al respecto es...
— No, definitivamente no.
— Lo suponía. Nadie se ha muerto porque le metan el pene en el culo, ¿lo
sabes no? Incluso lo disfrutas. No entiendo muy bien porqué eres tan
reacio a ello.
— Soora, no necesito saber detalles de cómo te la mete tu marido y de si
tú disfrutas con ello, gracias. Creo que entiendes muy bien mi posición y
mi forma de pensar.
— Te entiendo, Jungkook; pero no veo cuál es el problema. No quieres
que te follen, bien; niégate, deshazte de esa persona. Siempre has sabido
de quitarte a los idiotas de encima, no creo que eso sea algo muy
complicado.
— El hecho es que yo me he follado a esa persona, y ha sido una
experiencia maravillosa. Además el consigue tenerme de rodillas
suplicado, es jodidamente caliente. Ahí está el punto.
— Repite eso.
— Es caliente, me pone como nunca antes lo habían hecho, consigue que
pierda el sentido y mi culo está deseando abrirse ante él. ¿Lo entiendes
mejor ahora?
— Desde luego. No sabía que eras tan vulnerable, el gran dominante
Jeon Jungkook; supongo que esto demuestra que ni siquiera tú eres de
hielo ¿Cómo se llama?
— Taehyung.
— ¿Taehyung? ¿No había un capullo en tu oficina que se llamaba así?
¿Ese al que odias tanto?
— Es él.
Su hermana silbó con cara de sorpresa.
— Vaya, ya veo de que va todo esto. El te gusta, te llama la atención, hace
que se te ponga dura... dilo como quieras; el caso es que puede conseguir
lo que se propone contigo. Y no quieres que eso suceda.
— No lo sé. Una parte no quiere, la otra…
- ¿Cuál es el miedo, Jungkook?
— iPretende quitarme la virginidad de mi culo y largarse con ella como
trofeo! Ni si quiera le importo, Soora. El solo quiere follar, sexo; pollas y
culos, ¿Sabes lo que eso significa? Yo no se lo voy a regalar, sabes lo que
significa para mí que me follen, él no se lo merece
— Jungkook, has admitido que te gusta ¿Qué otra persona mejor que
alguien que te gusta para dejar que te folle? Se lo que piensas, que te
hará vulnerable, que te sentirás como un dominado, que probablemente
duela, que te obligará a ponerte en una situación en la que nunca has
estado; pero dale una oportunidad. ¿Cómo sabes que te va a dejar
tirado después de eso?
— Lo conozco.
— Dale una oportunidad, dale la posibilidad de ganárselo. Hazle ver que
quieres que te demuestre que no te va a dejar tirado, que significas algo
para él. Deja que consiga el premio poco a poco Jungkook; y cuando la
tenga bien metida en tu culo, llámame y dame las gracias.
TRECE
Todo era tan raro, extraño, y completamente absurdo. No había una
explicación razonable, porque de repente Taehyung había desaparecido
sin decir nada. Y a Jungkook le faltaba algo; los mensajes, las miradas,
las insinuaciones, los celos y "el haber quién gana" No hubo una fecha
concreta, o un día; pero Taehyung dejó de estar ahí ya no le perseguía, ya
no le prestaba atención, dirigiendole el menor número de palabras
posibles durante eltrabajo. Jungkook pensó que estaba bien al principio,
que necesitaba espacio, que estaba tanteando el terreno, e incluso llegó a
pensar que quizás había otra persona, que Taehyung simplemente se
había cansado de ir detrás sin conseguir nada; que se había acabado el
juego. Pero dolía, quiero decir, Jungkook lo echaba de menos, ijoder! Y
era tan frustrante porque él sabía que no eran nada, que no podía
reprochárselo a Taehyung; porque no eran absolutamente nada. Dolía.
Así que Jeon lo dejó pasar durante un tiempo, no volvió a buscarle en el
club, no forzó encuentros con él; porque no pensó que fuese a merecer la
pena.
Estaba pensando, una y otra vez, intentando encontrar el fallo, el por
qué. Incluso Soora llamó un par de veces sólo para molestarle y cotillear
un rato, pero él estaba de tan mal humor que acabó colgando el teléfono
lo más rápido posible. La situación le podía porque no sabía qué hacer,
no sabía cómo actuar y no entendía cómo de un momento a otro el
queria a Taehyung de esa manera.
Después Jungkook experimentó la ira, el dolor, el enfado a la
incomprensión, el puro y simple rechazo del castaño hacia el. Un día
apareció una mujer en la oficina, era bonita y olía a perfume caro,
preguntaba por Kim Taehyung. Fue atendida en seguida y al cabo de
unos minutos desapareció de allí agarrada del brazo del castaño;
Jungkook fue al bar esa noche, pero él no apareció. A la mañana
siguiente Taehyung tenía ojeras y algo de dolor de cabeza, olía a
cigarrillo y algo más que Jungkook no supo identificar si era sexo, o un
perfume desconocido. Entonces la situación empeoró, porque hasta
Jungkook se dio cuenta de que algo iba mal, y de repente su secretaria
sonreía más con el fin de que él no estuviese de mal humor. La gente ya
casi no aparecía por su despacho, porque él los alejaba con un reproche y
una mala contestación; y Jungkook no fue a una de sus juntas, ni a la
siguiente; porque era demasiado ver a Taehyung y recordar esos días de
reuniones en los que se chillaban el uno al otro como críos maleducados.
El esperó, casi rezó que el castaño apareciese allí y le recriminase su
comportamiento, pero nada sucedió.
Finalmente Jungkook decidió que estaba siendo un imbécil, así que para
arreglarlo salió un viernes, se emborrachó y folló con dos personas en el
baño de un pub. A las tres de la mañana, cuando estaba decidido a irse
de allí, un sumiso lo llevó hasta una habitación para jugar con él.
Jungkook lo folló, lo azotó y le recriminó todo de lo que se
recriminaba a sí mismo; le gritó y cuando el chico seguía allí un rato
después, atado y adolorido, con ojos llorosos; él no pudo más y se
derrumbó, le pidió perdón y le ofreció dinero, quiso llevarle a un médico,
a un hotel para que descansara, porque "nunca he perdido el control y
dios, joder; lo siento tanto."
Y ahí, en ese momento, Jungkook comprendió que estaba hundido. Se
había acostumbrado tanto a tener a Taehyung alrededor, que ahora que
él no estaba no era capaz de seguir normalmente. Su atención se
centraba en el castaño, en lo que hacía, en lo que sentía y pensaba. No
era solo el hecho de que Taehyung era increiblemente guapo y
quería volver a follarlo, sino que además soñaba con pasar tiempo con él,
conocerle, tenerle siempre a su lado.
Hubo un día en el que Jungkook simplemente no pudo más, se
encontraba mal, cansado y sin ánimos; así que no fue a trabajar. Al día
siguiente lo mismo, e incluso al otro; aunque intentaba hacer algunas
cosas desde casa; no era suficiente. Fue el quinto día consecutivo que
faltaba cuando recibió una llamada de la empresa:
— Jungkook. Soy Kim Taehyung. — dijo una voz grave al otro lado de la
línea.
— ¿Que? Oh, sí, hola. — contestó el confuso y nervioso.
— Quería recordarte que tenemos que viajar a New York pasado mañana,
por esa reunión que no salió bien y tuvimos que posponer varias
semanas. — continúa Taehyung hablando.— Se que has faltado al
trabajo, pero supongo que está todo bien, solo quería asegurarme de que
lo sabías y tenías planeado ir.
— Ah, claro. Quizás sería mejor que alguien más fuese en mi lugar, no sé
si voy a poder ir... Realmente no lo había pensado, esa reunión la hemos
retrasado mucho tiempo.
— No creo que sea posible, Jungkook. Te requieren allí, quieren que
vayamos los dos directores ejecutivos. —suspiró el castaño, casi con
frustración— ¿Está todo bien?.
— Sí, sí. Claro, prepararé mis cosas para ir. Gracias por llamar.
— De nada. Eres necesario en la empresa, Jungkook, espero que seas
consciente de ello. — dijo Taehyung, casi intentando ser amable, o
compasivo.
— Eh, sí. Adiós, Taehyung. — añadió él antes de colgar el teléfono.
Después de eso Jungkook no supo qué pensar, todo era confuso y
extraño; pero lo que sí sabía era que ese viaje iba a ser su perdición. No,
definitivamente no tenía ningunas ganas de ir.
CATORCE
El vuelo no fue tan mal. De hecho, Jungkook hasta lo disfrutó un poco.
Se encontraron en el aeropuerto de Seúl a primera hora de la mañana,
pasaron los controles policiales juntos y pasearon por el edificio mientras
esperaban. Al final acabaron sentados en una cafetería, tomando algo
para desayunar y dirigiéndose escasas palabras entre ellos.
Después, cuando llamaron por tercera vez para que embarcasen, se
pusieron a la cola para subir al avión. (Jungkook había tenido que ir al
baño en el último momento haciendo que casi perdiesen el avión.
Taehyung se lo había reprochado durante cinco minutos.) Una vez
dentro, habían buscado sus asientos - Jungkook se confundió al
principio, por lo que estuvo discutiendo con un señor mientras Taehyung
le miraba con mala cara— y tras haberse colocado, ambos se acomodaron
dispuestos a pasar unas largas horas de viaje.
Jungkook había intentado dormir, pero se le había hecho imposible.
Intento cambiar de posición, recolocar la almohada, echarse la manta
por encima, cruzarse de brazos, descruzarlo e incluso apoyarse contra la
ventana; — le había suplicado a Taehyung por el asiento junto a la
ventana, obteniendo un resoplido por parte del castaño— pero
nada funcionaba. Mientras tanto el chico de ojos marrones había estado
leyendo un libro que se había traído, obviando los movimientos y
quejidos de Jeon que se hacían cada vez más molestos. Hubo un
momento en el que la cabeza de Jungkook estaba prácticamente apoyada
en su hombro, pero él no dijo nada; porque obviamente Jeon podía
apoyarse sobre él sin preguntar siquiera.
Unas horas después les dieron algo de comer, cosa que ambos
disfrutaron, a pesar de la mala calidad de la comida.
(Jungkook se levantó para ir al baño, haciendo mucho ruido y recibiendo
algunas quejas.) Al final los dos decidieron ver la película que echaban en
la pantallita del avión, para entretenerse un poco. En una de las escena
donde los
protagonistas estaban teniendo relaciones sexuales, Jungkook se tensó;
observando a Taehyung de reojo, que ni
siquiera
le prestaba atención. Al poco rato Jeon se aburrió así que sacó su carpeta
y se puso a estudiar los documentos que necesitaría para la reunión;
Taehyung se le unió más tarde y ambos estuvieron discutiendo algunos
aspectos. Por último y finalmente, Jungkook durmió las dos últimas
horas de vuelo.
El aeropuerto de Nueva York era bastante impresionante. Tuvieron que
pasar bastantes controles, enseñar su pasaporte y sonreírle a un par de
policías americanos, como estaba muy concurrido, los taxis se
acumulaban delante de la puerta, por lo que no les fue difícil conseguir
uno.
El camino hacia el hotel fue algo largo, porque estaba relativamente
cerca del centro de la ciudad y el tráfico era horrible. Como no era la
primera vez que ellos viajaban a Nueva York a ninguno le sorprendió
demasiado los grandes edificios o las luces por todos lados. A Jungkook
siempre le había gustado la ciudad, a pesar de parecerle sofocante,
por la cantidad de gente que vivia y trabajaba ahí.
Una vez en el hotel todo fue un poco más fácil, el recepcionista los
atendió en seguida; dándoles la tarjeta de su habitación. En la empresa
habían recortado los gastos que podían hacer durante los viajes laborales
así que compartian habitación. Jungkook estaba secretamente encantado
por eso. El cuarto era lo suficientemente grande como para que ambos
tuviesen su propio espacio, con dos camas individuales y un cuarto de
baño.
Taehyung decidió ducharse nada más llegar, porque el vuelo había sido
largo y lo necesitaba. Y no, Jungkook no se imaginó a Kim desnudo en la
ducha. Mientras tanto el decidió encargar algo de cenar; porque era muy
tarde y ninguno tenía ganas de ir a un restaurante.
La cena fue tranquila, simple y normal.
Taehyung fue el primero en dormirse, Jungkook estuvo durante media
hora observándole dormir; hasta que consiguió cerrar los ojos y empezar
a soñar con él.
Día Uno en Nueva York.
Jungkook se había despertado sin pene: en su lugar tenía un palo grueso,
largo y jodidamente duro.
Está bien, no era un palo; era una erección. Y un problema. Un gran y
maldito problema.
Jungkook analizó las opciones que tenía, y como Taehyung estaba
dormido decidió que no le pasaría nada por hacerse una paja. Sin hacer
ruido para no despertarle comenzó a acariciarse, clavando la mirada en
las facciones del castaño. Veía su pecho descubierto, — Taehyung había
dormido solo con unos pantalones— mientras su mano iba de arriba
abajo. Sentía la necesidad de gemir y aumentar el ritmo, pero no quería
arriesgarse; así que siguió acariciando el bulto con cuidado.
Taehyung empezó a moverse, y Jungkook paró lo que estaba haciendo.
Respirando intranquilo, vio su sábana levantada formando una tienda de
campaña.
Mierda.
Puta mierda.
Jodida puta mierda.
— Mhm…
— Buenos días, Jungkook . — dijo Taehyung con voz somnolienta.
-...
— ¿Estás despierto? ¿Oye, que...? volvió a decir el castaño enfocando
hacia su cama.
— Sí, yo...
- Oh.
Sí. Oh. Joder.
Entonces Jungkook se preguntó por qué, ¿por qué todo esto le pasaba a
él?
QUINCE
Ellos lo habían tomado bastante bien, en realidad. Taehyung se había
levantado de la cama, sin decir nada; y había abierto el grifo del agua
para darse una ducha, mientras Jungkook acababa de masturbarse en la
cama. Ninguno había vuelto a mencionarlo.
Por un momento Jeon había esperado que Taehyung se uniese a él en la
cama, con una sonrisa lasciva e insinuándosele, para acabar teniendo
sexo. Pero eso no había ocurrido, Taehyung había escapado de allí como
si fuese lo peor del mundo.
Jungkook se sentia como la mierda. Toda la situación era horrible,
porque se habia dado cuenta de necesitaba la atención de Taehyung. El
quería al castaño a su alrededor, lo quería en su oficina, en su casa,
rogando por un poco de sexo o siendo un imbécil. El simplemente…
Quería a Taehyung.
Y estaría contento sobre eso porque la última vez que Jungkook había
querido a alguien había sido hace tanto tiempo, y no había acabado
bien—, de no ser porque Taehyung no le quería. El lo veía en los ojos de
Kim en su forma de tratarle, en el desprecio; Jungkook sabía que para
Taehyung él había sido un juego y, al haberse negado a follar con él,
había perdido la gracia Joder, ni siquiera quería sentirse así, pero
Jungkook sabía que estaba roto y que no había forma de repararlo. Se
calaba profunda y lentamente en su corazón hundiéndole, haciéndole
más daño; hasta que explotase. A veces él simplemente quería volver
atrás y borrar algunas cosas que había hecho, o quitar al castaño de su
mente para siempre. Y es que Jungkook no lo conocía muy bien,
tampoco; y quería hacerlo, necesitaba saber cada pequeña cosa de
Taehyung, exprimir todo lo que pudiese y cuando no quedase más,
repasar una y otra vez sus cosas favoritas sobre Taehyung.
Sí, él estaba muy jodido.
****
Después de ducharse habían bajado a desayunar. Comiendo en silencio,
cada uno concentrado en su comida, habían terminado veinte minutos
más tarde.
A las once y media de la mañana habían cogido un taxi hasta la empresa
en la que tendrían la reunión. A las doce estaban sentados en una sala,
frente a dos hombres que no conocían, a punto de empezar.
Estuvieron otras dos horas más, hablando sobre negocios y dinero; hasta
que llegaron a un acuerdo relativamente bueno para ambos bandos y,
tras despedirse se fueron a comer algo.
Ellos habían conseguido mantener la compostura bastante bien durante
la reunión y la comida, comportándose bien como si nada sucediera
entre ellos. Jungkook tenía ganas de echarse a llorar.
— Tenemos que volver a Seúl pasado mañana. Pensaba que quizá
querrías visitar un poco de Nueva York hoy y terminar mañana.
Podemos caminar por aquí, si te apetece. — dijo Taehyung.
— Claro, está bien.
— Aunque mañana temprano debemos volver a esa empresa para
entregarles los últimos papeles, pero por lo demás no tenemos nada que
hacer.
— Genial, entonces hagamos eso.
Así que ellos se habían puesto en marcha. Habían caminado por el centro
de Nueva York, admirando los edificios. Siguieron una ruta y pasaron
por el Empire State, después cogieron un taxi y fueron hasta otra zona de
la ciudad, cerca del Edificio Lincoln. Por último, ya de noche, fueron
hasta Times Square y buscaron un restaurante donde cenar. Todas las
calles estaban abarrotadas, con mucho tráfico. El olor a comida estaba
por toda la ciudad, junto con el humo de la contaminación y el ruido.
Jungkook se sorprendía cada vez más descubriendo algo diferente con
cada paso que daba.
Cuando llegaron al hotel eran las diez de la noche y Taehyung subió
inmediatamente a la habitación diciendo que se iba a dormir, pero
Jungkook se quedó un rato en el bar bebiendo un par de copas.
Con cada trago que daba Jungkook iba formando una idea en su cabeza.
Ya no lo soportaba más, esto era completamente injusto para él.
A las once de la noche Jungkook había tomado una decisión. Subió a la
habitación, donde Taehyung ya estaba durmiendo— luciendo
jodidamente adorable, tanto que el corazón de Jungkook estuvo a punto
de estallar—. Se cambió de ropa y, tras recoger un poco su equipaje,
conectó la alarma para levantarse temprano.
Lo tenía decidido, él mañana se volvía a Seúl . Sin Taehyung.
Tenía que escapar de ahí.
DIECISÉIS
Acababa de cerrar la maleta, tras meter las últimas prendas. Dio un
vistazo a la habitación, deteniéndose por unos segundos en el cuerpo
dormido de Taehyung. Cerró los ojos, maldiciendo en voz baja; y recogió
su chaqueta de la silla. Después agarró la maleta y dio un par de pasos
hasta la puerta.
Se detuvo al golpearse el pie con el borde de la cama, y maldijo de nuevo.
Suspiró aliviado al ver que Kim no se había despertado por el ruido y
llegó hasta la entrada del dormitorio, abriendo la puerta. Arrastró la
maleta y salió al pasillo, caminando por el corredor hasta el ascensor.
Llegó hasta allí y llamó, esperando unos minutos hasta que las
puertas se abrieron. Una vez que el ascensor estaba en su planta, se
metió en él y le dio al botón para cerrar las puertas. Justo en el último
segundo vio como alguien golpeaba el metal para que las abriese de
nuevo, percatandose de ello volvió a pulsar el botón. Se sorprendió
cuando vio a Taehyung delante suya, en pijama, descalzo y con la
respiración acelerada.
— ¿Adónde vas? — le preguntó el castaño.
Él sólo pudo bloquear como un pez. Mierda. Se suponía que esto no iba a
pasar.
— Jungkook. Respóndeme.
— Yo… No sé.
Taehyung le agarró de la camisa, sacándole del ascensor. Tenía el ceño
fruncido, y parecía nervioso
— Eres un idiota. — dijo Kim en un Susurro
— ¿Perdón?
— Es la verdad, eres estúpido. ¿Por qué te ibas? ¿Y a dónde?
— No te atrevas.— contestó Jungkook enfadado, alzando la voz. — No
sabes nada, Taehyung. No tienes derecho a reprocharme nada.
— Cobarde.
— Cierra la boca, Taehyung.
— Imbécil.
- iEs suficiente, Taehyung! Tú no sabes lo que se siente, joder. Tú
simplemente vienes aquí como si todo esto fuera tan fácil, haces la jodida
reunión y ya está. ¿Y yo qué? ¿Qué mierda significo yo? ¿Qué hago yo
aquí? ¿Para qué sirvo? ¡Dimelo, Taehyung! Sí, soy un idiota. Un imbécil
que no puede estar en la misma habitación que tú sin quedar en ridículo,
un idiota que te desea. Pero no soy suficiente, lo sé; no sirvo para nada,
tú solo quieres un jodido buen polvo pero estoy harto de eso. Yo quiero a
alguien que se quede, Taehyung, alguien "para siempre" no una jodida
follada en un club de mala muerte; y yo pensaba que quizá tú…
— Kookie…
Su voz suena débil y lastimera, mirándole con los ojos marrones bien
abiertos. Pero Jungkook niega con la cabeza, está harto, no quiere seguir
lidiando con esto.
— Dejalo. Me voy. Dimitiré en la empresa o pediré un traslado.
— No. Espera. ¿Por qué? Tú no puedes hacer eso.
— No puedo más. No puedo verte. Joder. No quiero respirar el mismo
aire que tú.
— Kookie, yo no sabía…
— No me llames así. ¿Que no sabías? Eres un gilipollas.
— No puedes desaparecer.
— Me voy, adiós.
Se giró, dándole la espalda y volvió a llamar al ascensor. Sus manos
temblaban, y pensaba que iba a echarse a llorar. Dios. Prácticamente se
le había declarado.
— Jungkook.
La voz de Taehyung sonó triste y cansada, repitiendo su nombre una y
otra vez. Se giró, para verle una última vez. Taehyung estaba arrodillado
ante él, con los hombros relajados y la cabeza. agachada. Tenía las manos
detrás de su espalda, mientras murmuraba por lo bajo. La imagen acabó
por destrozar el corazón de Jungkook.
- Soy tuyo, Amo.
Oh Dios. Jungkook se detuvo mirando fijamente hacia Taehyung. Sabía
que era la primera vez que el castaño hacía esto. Sabía que se estaba
dejando dominar, que se estaba entregando a él. ¿Pero por qué? Los ojos
de Jungkook estaban empañados en lágrimas, sin entender nada de lo
que acababa de pasar. Joder.
Movió su brazo y tocó con la punta de los dedos la mejilla del castaño.
Alzó su barbilla, sujetándola; los ojos de Taehyung eran irreconocibles.
Él parecía asustado, pero también aliviado, como si se alegrase de verle.
Se encogió ante su toque y se inclinó sobre su mejilla, para aumentar el
contacto. Parecía ido, como si se hubiese vuelto loco.
— Taehyung, para. ¿Qué haces?
— No quiero que te vayas. Está bien, estoy aquí. ¿Por que haces esto?
Poco a poco Jungkook acabó de rodillas frente a él, imitándolo. Sujetó la
cabeza de Taehyung con sus manos, acercándole.
— Yo quería ver si podía solucionar las cosas con este viaje. Quería
decirte que iba a comportarme bien contigo y que respetaría si tu no
querías saber nada de mí, yo siempre he querido tenerte, Jungkook.
Simplemente no sabía cómo hacerlo, y me comporté como un idiota,
pero yo no quería ser otra puta para ti. No quería tener que arrodillarme,
y suplicarte; como hacen tus sumisos, pero lo haré si eso es lo que
quieres. Yo también estoy cansado, pero no quería que desaparecieras.
Haré lo que digas si así te quedas.
- Oh Taehyung.
Acercó sus cara a la del castaño, perdiéndose en sus ojos marrones
Taehyung quería que se quedara con él. Entreabrió sus labios y acabó
juntándose a los suyos besándolo. Se besaron apasionadamente,
acariciándose, acercándose y mezclando sus lenguas. Jungkook no podía
creerlo.
— Tú no tienes que hacer esto. — dijo Jungkook cuando se separaron. —
Yo no quiero que seas mi sumiso.
— Lo entiendo, lo siento por…
— No, Taehyung. Te quiero para mí. Quiero que seas mi amante. Sé que
soy un gilipollas orgulloso, pero intentaré darte lo que necesitas.
¿Quieres que esté contigo?
— Sí.
— ¿Cómo amantes? — preguntó Taehyung incrédulo.
-Si.
Volvieron a besarse de nuevo, levantándose. Jungkook sintió como su
corazón se recomponía de nuevo.
— Vamos a la cama. — susurró Taehyung cerca de su oreja. Caminaron a
través del pasillo, uno junto a otro, hasta llegar a la habitación. Abrieron
las puerta y pasaron al interior.
— ¿Cómo te has despertado?
— Tu dejaste el móvil sobre la mesa, empezó a sonar.
—Joder.
Taehyung ahogó una risita, y tiró la chaqueta de Jungkook al suelo. Se
acercó a el y lo besó una vez más Después lo llevó hasta la cama,
tumbándolo junto a él. Jungkook lo observaba en silencio, dejándose
llevar.
— Te quiero. — oyó susurrar a Taehyung, antes de besarlo de nuevo.
A veces le desconcierta esta situación en la que se encuentran. No sabe
exactamente lo que quiere Jungkook, у eso lo asusta. ¿Quién le asegura
que un día de estos no va a desaparecer sin más? El sexo es increíble —
Taehyung es consciente de ello—, pero eso no basta para mantener una
relación. A lo mejor Jungkook ni siquiera quiere algo serio con él, quizás
solo esta jugando, improvisando, disfrutando del momento. Sin embargo
él no quiere dejar que esto acabe nunca, no está dispuesto a perderlo. Le
entristece que su amante no esté dispuesto a dárselo todo, que no
confíe lo suficiente en él como para que sea el activo al tener relaciones
sexuales. Taehyung quiere todo de Jungkook, pero éste no esta dispuesto
a dárselo; y el castaño empieza a pensar que eso puede llegar a ser un
problema.
Jeon sale de baño con una toalla en la cintura, lo mira y esboza una
sonrisa, caminando hasta su maleta de la que saca algunas prendas de
ropa. Taehyung se levanta y se encierra en el baño, listo para aprovechar
su ducha.
Un poco después ambos están bajando a recepción, maletas en mano,
para coger un taxi e ir al aeropuerto. Pagan y se despiden, poniéndose en
marcha. Sabe que aún faltan aproximadamente dos horas para que el
vuelo a Seúl salga, pero tienen que facturar y pasar los controles.
El tiempo se les pasa bastante rápido. Comen en un restaurante del
aeropuerto y esperan sentados, comprobando cosas de la oficina en el
ordenador hablando o mandando mensajes a sus respectivas familias.
Cuando suben al avión ambos están cansados y bastante aburridos.
Quizá sea por eso por lo que el vuelo transcurre mucho más
tranquilo que el de ida, o a lo mejor es el hecho de que la mano de
Taehyung se entrelaza lentamente con la de Jungkook y permanecen asi
todo el trayecto.
La primera semana pasó despacio. Llegaron a Seúl y cada uno se centró
en el trabajo, sin insultarse el uno al otro ni hacer escándalos en la
oficina. Los trabajadores respiraban tranquilos, ligeramente
sorprendidos y algo alertas por si las cosas se ponían mal de nuevo.
Salieron un par de veces. El martes fueron a cenar a un restaurante,
disfrutaron de la velada y se despidieron, separándose para ir cada uno a
su casa. Hay que añadir que Jungkook recibió una mamada en el baño y
Taehyung una paja. El miércoles Kim le mandó por mensaje una
invitación para que fuese a su casa por la tarde. Jeon aceptó y al salir de
la oficina fue para allá (salieron por separado para no levantar
sospechas, pero su secretaria ya había averiguado lo que se traían entre
manos). La casa de Taehyung era bastante normal, no tan llamativa y
glamurosa como la de Jungkook; pero tampoco prestó mucha atención a
ello. Estuvieron tumbados en el sofá, viendo películas, comiendo y
rozando sus pollas de vez en cuando.
El jueves pasó sin novedades. Un par de llamadas de Soora y Mark— que
le hizo recordar el hecho de que llevaba sin azotar a alguien demasiado
tiempo—, mucho trabajo y una escueta cena en solitario. Para el viernes,
Jungkook decidió que necesitaba enterrar su pene dentro de Taehyung.
Sí, ellos habían tenido mamadas, toques y demás; pero él quería sexo
completo. Además, rogaba porque el castaño dejase que utilizara alguno
de sus juguetes. Así ideó un plan.
Estuvo mensajeando a Taehyung desde por la mañana, con
insinuaciones, frases románticas, etc. Luego cuando el castaño se pasó
por su despachó le invitó a quedarse a dormir esa noche en su casa, éste
aceptó. Cuando llegó a su casa Jungkook preparó algunas cosas, algo de
cena; lubricante, condones... Taehyung llegó un poco temprano, pero
se le veía feliz de estar allí. Jungkook no desaprovechó eso. Comieron
tranquilamente y al acabar, Jeon se encargó de llevarlo hasta su cuarto.
La habitación era grande y Jungkook supo que Taehyung estaba
complacido con ella. Nunca había tenido sexo con alguien en su cama, —
tenía una habitación para eso— pero quería cambiar esta vez. Empezó
acercándose al castaño y mientras le abrazaba, susurró:
— Cariño, arrodillate
Los músculos de Taehyung se tensaron, y su cara se contrajo. Jungkook
siguió acariciándole hasta que vio como poco a poco este obedecia, sin
rechistar
— Muy bien.— respondió el de ojos avellana, mientras acariciaba la cara
de su amante. — Quiero probar algunas cosas,me gustaria hacerlas
contigo, pero solo si estás de acuerdo.
Con la boca seca, casi gimió cuando el castaño cuadró los hombros y lo
miró expectante. Jungkook empezó a quitarse la camisa, y le ordenó a
Taehyung que hiciese lo mismo . Luego se desabrochó el pantalón y sacó
su polla, poniéndola ante el otro hombre. Taehyung lo chupó hasta
tenerlo lubricado, pero lo paró antes de correrse.
Lo hizo levantarse y quitarse toda la ropa, mientras lo dejaba tumbado
en la cama, abierto y expuesto. Se deshizo de su propio pantalón y miró a
Taehyung con ojos lujuriosos, casi advirtiéndole de lo que iba a ocurrir.
Jungkook estaba excitado, pero no era solo eso. Un sentimiento cálido
ocupaba su pecho y hacía que su polla se endureciera, hinchándole casi
de forma dolorosa, llenándole. Quería tocar a Taehyung, besarlo, adorar
su cuerpo de pies a cabeza y volver a empezar, una y otra vez. No era solo
enterrar su pene en el maravilloso agujero rosado, había mucho más y lo
sabía. Eran los ojos de su amante, que lo hacían correrse casi de lo
brillantes y puros que parecí[Link] labios, abiertos, rojos y dejando
escapar suspiros y gemidos anticipando lo que iba a pasar. Todo el
cuerpo de Taehyung, todo el volvía loco a Jungkook, su jodida y bendita
polla, el maravilloso culo redondeado. No podía esperar más.
Se acercó a su amante y se puso sobre el, excitando su cuerpo con la
lengua. El pene de Taehyung estaba duro y mojado, chocando contra su
estómago y liberando pequeñas gotas de semen que el mismo iba
recogiendo. Al ver que Kim estaba listo y completamente caliente, pensó
que era su turno para disfrutar.
— En cuatro, ahora.
Obedeció de inmediato. El culo de Taehyung quedó casi delante de él y
estuvo a punto de perder el control, pero se resistió. Buscó algunos de
sus juguetes sexuales favoritos, y volvió a ponerse donde estaba. Empezó
acariciando el culo, estimulandolo, hasta agarrar un tapón anal e
introducirlo lentamente. Los gemidos de laehyung aumentaron,
recibiendo gustoso el aparato en su cuerpo. Jungkook se encargó de
retorcerlo y empujarlo contra su próstata un par de veces. Después cogió
su paleta favorita, usada para azotar, y la restregó contra el cuerpo de su
amante. Azotó una vez, y Taehyung estuvo a punto de incorporarse,
siseando de dolor.
— Quieto.
El castaño se mantuvo, y Jungkook golpeó de nuevo. Lo hizo varias veces
más, viendo como Taehyung disfrutaba poco a poco de los azotes. El
último de ellos se lo dio al mismo tiempo que removía el tapón anal,
haciendo que Taehyung se corriese casi gritando. Se desplomó contra el
colchón, sin fuerzas. Jungkook lo obligó a levantarse de nuevo y siguió
tocando su cuerpo, provocando una nueva erección. Lo folló con un
consolador, también, pero esta vez lo obligó a no correrse. Este aguantó
de manera dolorosa. Tras un par de azotes más, Jungkook le dio la vuelta
y frotó su erección contra su cuerpo; susurrándole cosas sucias y
obligando al castaño a declararse de su propiedad.
"Todo tuyo, Jungkook" decía entre gemidos. Al final la polla de Jungkook
acabó cerca de su boca y éste la refregó por las mejillas del castaño,
manchándolas; para después introducirla entre los labios. Lo obligó a
chuparla toda, haciendo que casi se atragantara pero de nuevo Jungkook
se contuvo.
Se colocó de nuevo entre sus piernas y alineó su polla con el agujero de
Taehyung. El castaño suplicaba una y otra vez, observandole, y Jungkook
obedeció metiendola de una estocada. Lo folló sin descanso, duro y
rápido, una y otra vez, con certeros golpes en la próstata. Al final ambos
se corrieron gritando el nombre del otro.
Jungkook se tumbó junto a Taehyung, que se acurrucó junto a su cuerpo.
Prácticamente abrazados y llenos de semen, con los ojos medio cerrados
y exhaustos se sonrieron el uno al otro.
Fue lo siguiente que dijo Taehyung, lo que hizo que el corazón de
Jungkook se congelara:
—Te amo.
DIECISIETE
Los dedos de Taehyung se enredaron con los suyos, aprisionando ambas
manos en la almohada. Su lengua jugaba con la suya, besándolo hasta
dejarle sin respiración. Taehyung mordisqueó su labio inferior,
mirándole con ojos brillantes. Poco a poco fue bajando por su
mandíbula,delineándola con los labios. Después se dedicó a lamer y
succionar el hueco de su cuello excitándole. Jungkook no
pudo evitar gemir.
El cuerpo del castaño estaba sobre él, acosándole como un gato rabioso.
Sentía la erección en su muslo, hinchándose a cada segundo. Jungkook
quería esto. A él no le importaba estar debajo de Taehyung, solo queria
tocar su cuerpo y que el castaño le tocase. Oh Dios, es demasiado bueno
para ser verdad. De un momento a otro Taehyung se había quitado la
camiseta del pijama, mostrándole sus abdominales. Jungkook estaba
casi seguro de que se le había caído la baba.
Jeon era un deportista. Mantenerse en forma era algo que había hecho
desde que era un adolescente, empezando para impresionar a chicos y
chicas y acabando por hacerlo para sentirse mejor consigo mismo. Y por
tanto, sabía lo que era trabajar duro y tener un buen cuerpo; pero eso, el
pecho de Taehyung era simplemente glorioso. Una pequeña línea de pelo
bajaba desde su ombligo hasta su entrepierna, y sus pezones estaban
duros haciéndolo aún más excitante. Jungkook le atrajo aún más hacia
su cuerpo, con sus manos en su espalda, queriendo más. Para
entonces, las manos de Taehyung recorrían la cintura de Jungkook por
debajo de la tela, para después dejarle desnudo de cintura para arriba a
él también. El castaño contempló su cuerpo durante unos segundos y
después se acomodó, para pasear su lengua por la piel. Despacio pero
constantes, los labios de Taehyung estaban justo encima de la cintura de
su pantalón. Ahogó un gemido y tensó la mandíbula, atento a sus
próximos movimientos.
La erección de Jungkook estuvo visible en unos segundos, empapada de
pre— semen delante de Taehyung. El castaño se lamió los labios, atento;
y miró a Jungkook a los ojos esperando la aceptación del mayor.
Jungkook no tuvo tiempo para decir nada, porque para entonces la
mitad de su polla ya estaba en la garganta de Taehyung. Su
pene rozaba contra la boca del castaño, entrando y saliendo. La lengua
de Taehyung estaba por todos lados, lamiendo desesperadamente y sus
labios succionaban la piel. Sintió la presión en la cabeza de su polla,
amenazando con expulsar todo el semen. Sin embargo, antes de que
pudiese hacerlo Taehyung se separó, dejando la erección llena de saliva.
Jungkook lo observó pasando las manos por su pelo y acariciando sus
mejillas sonrosadas, para después acercarlo a él. Se besan
apasionadamente una vez más, suspirando y gimiendo. Jungkook no
cree obtener suficiente de Taehyung, quiere más. Y Kim esta tan loco por
el, que quiere tenerlo para siempre.
Haciendo un movimiento brusco, Jungkook se colocó sobre el castaño
tomando el control. Se acomodó entre las piernas de Taehyung,
quitándole los pantalones y dejándole desnudo en escasos segundos.
Admiró la entrepierna del castaño, con la erección perfectamente dura.
Taehyung parecía un Dios, con la cabeza apoyada sobre la almohada,
sus ojos medio cerrados y su cuerpo en tensión, con la polla alzándose
orgullosa. Jungkook pensó que, en ese momento, haría todo lo que
Taehyung le pidiese. Se entregaría completamente, en cuerpo y alma.
Con agilidad agarró su pene, acariciándolo y mimándolo. Taehyung se
retorcía y gemía, suplicando y pidiendo más.
— Kookie
— ¿Qué quieres, cariño? — susurró Jungkook en su oído.
— Más... ¡Oh! Por favor, bebé
— Quiero follarte Taehyung, quiero meter mi polla en tu culo,
enterrarme dentro de ti y ver como te corres conmigo.
— Sí. Hazlo. Joder.
Jungkook no se hizo de rogar. Plantó otro beso en los labios de Taehyung
y después volvió a tocarle la entrepierna.
Acarició su culo, abriéndolo poco a poco y empezando a meter dos dedos.
Las caderas del castaño se dispararon hacia arriba al sentir el contacto,
sus ojos abiertos. Jungkook se agachó y empezó a susurrarle cosas a
Taehyung, dedicándole su atención, adorándole. Poco a poco fueron tres
dedos los que estaban dentro del castaño. Estaba dilatado y abierto, listo.
Jungkook se levantó para sacar un condón de un bolsillo de su maleta y
un sobre con lubricante (de esos pequeños, que te puedes meter en el
bolsillo y que Jungkook utilizaba cuando viajaba). Taehyung gruñó y
siguió los movimientos de su amante. Se relajó de nuevo cuando sintió el
cuerpo de Jungkook junto a él, y gimió al sentir el lubricante frío en su
entrada. Después vio como la polla de Jungkook se endurecía aún más
cuando le colocó el condón. La cabeza empezó a meterse lentamente,
mientras Taehyung gemía agarrándose a Jungkook. Casi estaba
enterrado en él, cuando un movimiento de caderas hizo que se clavara
hasta el fondo, arrancándole un gran gemido a Taehyung. Al principio no
se movieron, pero después Jungkook empezó a bombear dentro del
castaño.
Jeon empezó a follarle, duro y rápido, mientras una de sus manos
acariciaba el pene de Taehyung. Mantuvieron la intensidad durante unos
minutos, entre gemidos y dos, tocándose, frotándose y alentándose el
uno al otro. Susurros escapaban de sus labios, pequemos "amor" y
"bebé".
Al final, tensándose por completo, Jungkook acabó corriéndose gritando
el nombre del castaño. Taehyung lo observó anonadado, memorizando
las facciones de Jungkook al correrse Pocos segundos después él hizo lo
mismo, con un largo gemido y repitiendo el nombre de Jeon.
Jungkook cayó sobre el y se tumbó a su lado, deshaciendose del condón.
Abrazó a Taehyung y lo besó una vez más.
— Mi amor…. Yo…
— Lo sé.
Y eso fue más que suficiente para ambos. Al menos por esa noche.
El agua de la ducha corría de forma constante, mientras el permanecía
con los ojos cerrados por unos minutos más.
Sonrió lentamente, agarrando las sabanas desordenadas que tenia a su
alrededor, el olor a sudor y semen impregnado en la tela. Se incorporó
despacio, en la vista y reconociendo la habitación de hotel de Nueva
York.
- Pareces un bebé durmiendo.
Jungkook se giró hasta mirar a Taehyung, apoyado en la puerta del baño
con una toalla blanca colgando de sus caderas. Esbozaba una sonrisa
pícara, y sus ojos recorrieron los tatuajes de Jungkook.
— El gran y poderoso Jeon Jungkook parece un bebé cuando duerme. —
volvió a decir Taehyung, acercándose un poco hasta la cama.
Jungkook se le quedó mirando, aun sin moverse, sentado sobre el
colchón. Se mordisqueó nerviosamente la parte interior de la mejilla, sin
reaccionar del todo. Se movió un poco y acabó quedando en el borde de
la cama. Ahora Taehyung lo observaba con el ceño fruncido, entre
sorprendido y confundido. Se puso directamente delante de él, aun
de pie, su entrepierna muy cerca de la cara de Jungkook.
Jungkook pasó las palmas de las manos sobre el estómago del castaño,
acariciando ligeramente. Trazo el pequeño tatuaje en su piel hasta
descender a la tela de la toalla, aflojándola un poco. Un dedo pasó sobre
la semi— erección del castaño, que tenía la cabeza echada hacia atrás.
— Jungkook... Cariño, acabo de ducharme.
Taehyung hizo amago de alejarle, intentando apartar sus manos. La
expresión de Jungkook se endureció dejó un beso húmedo en su ombligo
y lo miró con el ceño fruncido.
— Por favor. — le suplicó Jungkook.
— Dios. Si, vale. — se deshizo de la toalla, tirándola al suelo y enterró sus
manos en el cabello de Jungkook— A la mierda.
Jeon sujeto su polla con cuidado, admirándola. Besó la punta, pasando la
lengua por encima y acariciándola. Sus ojos avellanas se clavaron en los
de Taehyung, mientras se metía el pene en la boca. Apretó los labios
alrededor y deslizó los dientes lentamente. Un gemido se oyó en toda la
habitación. Jungkook la sacó de su boca y volvió a repetir el proceso,
torturándolo. Después deslizó la lengua hasta los testículos de Taehyung,
lamiendo y besando.
— Bebé, mas.
— Está bien. Córrete en mi boca.
Dicho esto Jungkook comenzó a chupar más rápido, casi
desesperadamente. Su lengua recorría la erección de Taehyung, y su boca
se llenaba del pre— semen que tragaba en seguida. Acercó el cuerpo del
castaño, agarrándole del culo y empujándole hacia el. Taehyung gemía y
se retorcia por el placer. Un poco después empezó a tensarse, con los
ojos abiertos, al borde del éxtasis. Jungkook metió el pene en su boca,
abriéndola y llenándola con el semen del castaño. Tragó como pudo,
sintiendo cada chorro en su garganta. Cuando supo que Taehyung ya se
había descargado por completo terminó de chupar y limpiar su polla.
Después se levantó, pegado a su amante; y lo besó en
los labios. Taehyung gimió bajo la lengua de Jungkook, al probar su
propio semen.
— Esa fue una buena mamada — comentó Taehyung, recogiendo la toalla
del suelo.
— Hacía mucho que no le chupaba la polla a alguien. — contestó
Jungkook, sonriendo ligeramente.
Taehyung lo comprendió en seguida, Jeon estaba acostumbrado a que le
chupasen, porque todo lo que hacía era dominar y mandar. Experto
ahora.
— ¿Quieres que te la devuelva? — preguntó el castaño, sujetándole.
— No te preocupes, cariño. Voy a ducharme. — le respondió Jungkook
besándole de nuevo. Taehyung le dejó ir, viendo como se metía en el
cuarto de baño. Oh Dios, ese hombre iba a volverle loco.
Recogió sus cosas y se vistió, aún sorprendido por los últimos
acontecimientos. Jungkook estaba con él, y se iba a quedar. Era
jodidamente increíble.
Quince minutos después Jungkook apareció chorreando agua, y
siguiendo el ejemplo de Taehyung, se vistió y arregló. Luego ambos se
dirigieron al ascensor, para bajar a desayunar.
El desayuno no fue nada especial comieron y hablaron como si
estuviesen empezando de nuevo y tratasen de conocerse un poco más.
Taehyung le propuso a Jungkook ir a visitar la ciudad y éste aceptó
encantado, pero primero debían ir a terminar el papeleo de la empresa.
A las once de la mañana ambos salían del edificio empresarial bastante
satisfechos. Lo tenían todo más o menos hecho, solo faltaba enviárselo a
su jefe para que se diese por enterado. Los dos hombres de negocios
caminaban uno junto a otro, rozándose ligeramente con cada paso que
daban.
Habían decidido ir a la Estatua de la Libertad, así que consiguieron
billetes en uno de los recorridos en barco y disfrutaron del paseo.
Cuando llegaron cerca de la Estatua la gente empezó a amontonarse en
los bordes de la embarcación para hacerse fotos y admirarla de cerca,
ellos la observaron tranquilamente.
Una señora algo mayor, que viajaba con su marido, se acercó a ellos y les
preguntó si quería que les hiciese una foto juntos. Taehyung dijo que sí
en seguida, y se acurrucó contra Jungkook, que lo sostenía sonriendo. La
mujer sonrió y tomó varias fotografías.
Cuando acabó el recorrido desembarcaron y buscaron un sitio para
comer. Muchos de los restaurantes eran caros, pero al fin y al cabo
estaban usando el dinero de la empresa.
Se acababan de sentar en una mesa, cuando el móvil de Jungkook vibró.
Soora:
"¿Cómo te va, hermanito? Me ha dicho mamá que estás de
viaje."
Jungkook:
Si, en Nueva York. Es bastante impresionante.
Soora :
"Estoy segura de que lo es, pero eso no es lo único bueno,
¿Verdad? ¿Cómo está tu compañero de trabajo? :)"
Jungkook se atragantó ligeramente y releyó de nuevo el mensaje.
Maldita sea. Resopló y empezó a escribir de nuevo
Jungkook:
"Con la polla perfectamente satisfecha. Eres una cotilla. Aún
así, todo está bien, eso es todo lo que necesitas saber."
Soora:
"Wow. Entonces si te dejaste follar, después de todo."
Jungkook:
"..."
Soora:
"¿Qué? ¿No lo hiciste? Joder, Jungkook. Idiota."
Jungkook:
"Es mi maldito problema."
Soora:
"No lo alejes asi, Jungkook. No dejes que escape de ti porque
no le das lo suficiente. Lo necesitas, y lo sabes.
Jungkook suspiró y bloqueó el teléfono, sin querer responder al último
mensaje. Lo sabía, era consciente de ello, pero no estaba listo.
Taehyung lo observó atentamente, sin perderse el cambio de su
expresión tras haber leído algo en su teléfono. No quería que Jungkook
se disgustara. Esbozó una sonrisa. y le cogió de la mano clavando sus
ojos en el rostro Jungkook.
— Luego vamos a Central Park ¿Vale? — le preguntó suavemente.
DIECIOCHO
Así que ellos pasan la tarde juntos. Pasean, hablan, se rien y de vez en
cuando se besan. Jungkook a veces solo quiere vomitar, ante las
muestras de cariño del castaño, y otras simplemente cree que es
adorable. A Taehyung le pasa lo mismo.
Es un poco incómodo, porque ninguno está acostumbrado a ser
romántico o a comportarse de manera afectiva con alguien; pero eso no
deja que les impida disfrutar. Hay un momento, en el que a Jungkook le
viene una imagen a la cabeza; Taehyung está sonriendo y abrazando a
unos niños pequeños mientras él prepara el desayuno como si
fuesen una familia feliz. La idea le aterra, pero por alguna razón también
hace que su corazón duela. El no se ha replanteado aun lo que va a ser de
ellos dos cuando vuelvan, ni siquiera sabe lo que siente. Es cierto que la
idea de una relación con Taehyung suena tentadora, pero el miedo
irracional de Jungkook penetra en su sistema cada vez que hace el amago
de preguntarle al castaño si son amigos con derechos, o algo más. Aun
así, no es que no tenga nada claro; de hecho hay bastantes cosas que
tiene seguras:
Son exclusivos. Taehyung es suyo y él es de Taehyung. No hay nadie más.
Ellos dos son iguales a la hora del trabajo, o de Sus Vidas privadas; pero
en el dormitorio ... Digamos que alguno tendrá que ponerse de rodillas y
obedecer.
Le gusta Taehyung, sexual, física y emocionalmente.
No le importaría intentar una relación. Si, con flores y cenas románticas.
Pero no quiere ser la comidilla de la oficina.
Es privado.
De ninguna manera piensa hablar con Soora sobre esto, o su madre. Aún
es demasiado nuevo.
Si acaba entregándose a Taehyung, significará que él está completa y
absolutamente loco y enamorado del castaño.
Pero aun así, él no sabe lo que quiere Taehyung: cosa que probablemente
debería intentar averiguar.
****
La mano de Taehyung se aprieta en su cintura. Ambos están tumbados
en su cama, dejando así la de Jungkook vacía. Mañana tiene que volver a
Seúl y, de alguna manera, ambos saben que las cosas no serán lo mismo
en su ciudad natal.
— No sé si quiero volver a Corea tan pronto. Me gusta Nueva York.
— Te entiendo, pero echarás de menos a tu familia. — comenta
Jungkook.
— Si, bueno; pero aquí todo parece tan... perfecto, supongo. Feliz.
Adecuado. — Taehyung se remueve un poco, casi frotándose contra
Jungkook. Este asiente, dándole la razón.
Jungkook cierra los ojos concentrándose en la respiración del castaño,
intentando acoplarse a ella. Le gusta estar así con él, tranquilo у pacífico.
¿Volverás al club? — Taehyung interrumpe sus pensamientos de nuevo.
— No lo sé.
El cuerpo tumbado a su lado se mueve, y la cara de Taehyung queda a
centímetros de la suya.
— ¿No lo sabes? ¿Qué significa eso? — pregunta con voz demandante. —
¿lrás allí a buscar a un sumiso al que follar? Dime Jungkook.
Taehyung se puso encima suyo sujetándole por las muñecas. Sonaba
enfadado.
-Volverás a ser una perra caliente, ¿eh? -siguió diciendo, mientras
empezaba a tocarle debajo de los bóxers. — Eso es lo que quieres, buenas
mamadas y folladas, ¿no? Pues no vas a encontrarlo en ese club.
La polla de Jungkook estaba entre los dedos de Taehyung, dura. El
castaño lo acariciaba, masturbándole; mientras lo besaba con ganas.
— Entonces ¿dónde lo voy a encontrar? Oh Dios. Ahí Taehyung, más.
Contéstame.
-Aquí, idiota. Justo frente a ti.— susurra el castaño en su oído, y
Jungkook se congela durante un segundo.
— Demuéstramelo, Kim. Vamos Chupame la polla, deja que te folle;
dame lo que quiero, bebé.
Taehyung volvió a besarle aceptando.
— Me encanta verte celoso, eres tan bonito.— murmura Jungkook al
final. —Pero soy tuyo, y esta erección está esperando solo por ti.
— Solo hay una forma de arreglarlo, Jeon. Haz que me corra en tu boca,
si quieres volver a follarme.
-Mandón. — susurra Jungkook sonriendo, antes de besarle.
***
Esta a punto de abrir los ojos, cuando siente algo húmedo por su cuello.
Se desplaza por la barbilla, hasta llegar a rebuscar en su oreja. Algo se
aprisiona contra su cuerpo, y una cosa dura y mojada se frota contra su
muslo.
- ¿Jungkook? — pregunta, finalmente despertándose.
— Tenemos que coger un avión en unas horas. — susurra el hombre a su
lado.
— Lo sé. Oh. — Jungkook le acaba de morder los pezones
Echa la cabeza hacia atrás, con los cabellos desordenados tapándole la
cara. La mano de Jungkook le acaricia el pene, masturbándolo. De vez en
cuando aprieta un poco, haciéndole gemir. Le encanta la sensación. Abre
los ojos un poco para ver a Jungkook encima suyo, desnudo: con una
mirada lujuriosa. Dios, le encanta ese hombre. Está jodidamente loco por
él. Siente cómo su pene se hincha y endurece más, listo para correrse.
Jungkook también pone un dedo en la punta, impidiéndole llegar al
éxtasis. Taehyung protesta. Jungkook vuelve a sus pezones
mordisqueándolos y dejando marcas, aun impidiendo que se corra. El
maldice, su polla palpitando necesitada. Gime, suplica en voz baja. Se
está volviendo loco. Jungkook sigue frotando y tocando, chupando su
cuerpo, haciéndole gritar de desesperación. Y al final, cuando todo
empieza a volverse rojo; se corre.
Jungkook se quita de encima y va hasta el baño, para ducharse. El se
queda ahí tumbado, preguntándose que acaba de pasar.
A veces le desconcierta esta situación en la que se encuentran. No sabe
exactamente lo que quiere Jungkook, у eso lo asusta. ¿Quién le asegura
que un día de estos no va a desaparecer sin más? El sexo es increíble —
Taehyung es consciente de ello—, pero eso no basta para mantener una
relación. A lo mejor Jungkook ni siquiera quiere algo serio con él, quizás
solo esta jugando, improvisando, disfrutando del momento. Sin embargo
él no quiere dejar que esto acabe nunca, no está dispuesto a perderlo. Le
entristece que su amante no esté dispuesto a dárselo todo, que no
confíe lo suficiente en él como para que sea el activo al tener relaciones
sexuales. Taehyung quiere todo de Jungkook, pero éste no esta dispuesto
a dárselo; y el castaño empieza a pensar que eso puede llegar a ser un
problema.
Jeon sale de baño con una toalla en la cintura, lo mira y esboza una
sonrisa, caminando hasta su maleta de la que saca algunas prendas de
ropa. Taehyung se levanta y se encierra en el baño, listo para aprovechar
su ducha.
Un poco después ambos están bajando a recepción, maletas en mano,
para coger un taxi e ir al aeropuerto. Pagan y se despiden, poniéndose en
marcha. Sabe que aún faltan aproximadamente dos horas para que el
vuelo a Seúl salga, pero tienen que facturar y pasar los controles.
El tiempo se les pasa bastante rápido. Comen en un restaurante del
aeropuerto y esperan sentados, comprobando cosas de la oficina en el
ordenador hablando o mandando mensajes a sus respectivas familias.
Cuando suben al avión ambos están cansados y bastante aburridos.
Quizá sea por eso por lo que el vuelo transcurre mucho más
tranquilo que el de ida, o a lo mejor es el hecho de que la mano de
Taehyung se entrelaza lentamente con la de Jungkook y permanecen asi
todo el trayecto.
DIECINUEVE
Las inocentes palabras de Taehyung se cuelan en lo más hondo de su ser,
impidiéndole conciliar el sueñ[Link] ama. ¿Lo ama? ¿De verdad lo hace?
Le parece algo imposible de creer, pues no es alguien al que querer
fácilmente. Jungkook no es una persona simple y sencilla, y Taehyung
probablemente no sepa el verdadero significado de lo que
acaba de decir.
Los cabellos del de ojos marrones se enredan en su pecho, mientras él
calma su respiración poco a poco. Taehyung se durmió enseguida, pero
al contrario él no ha sido capaz de cerrar los ojos. Está confundido. Se
siente agobiado, acorralado por una fuerza que no cree capaz de destruir.
Su cabeza da vueltas y el cuerpo sudoroso de Taehyung solo lo pone mas
nervioso, ahogandole. Quiere escapar, pero a la vez necesita quedarse.
Nunca se lo habían dicho [Link] se había declarado ante él y eso lo
asusta y complace a la vez. Taehyung es el primero, y Jungkook lo siente
perfectamente correcto. Pero no tiene el control sobre ello y eso es
jodidamente terrorífico. Ve al castaño, lo imagina en su cama; una y otra
vez, día tras día, meses, años; celebraciones, cumpleaños, trabajos,
niños. Para siempre. Es impresionante como su cerebro imagina
rápidamente su futuro, una vida completa junto al hombre que está
tumbado a su lado y que sonríe de la forma más adorable que ha visto en
su vida. Jungkook también ve sexo, noches completas, azotes, besos y
folladas rápidas. Él quiere eso. Lo quiere todo, quiere los niños, las
sonrisas y la polla de Taehyung.
La realidad lo golpea rápidamente. Quiere eso desesperadamente, como
si hubiese pasado a ser su preocupación principal en cuestión de
segundos. Necesita mantener a Taehyung con él, como sea. Es increíble,
porque su corazón está latiendo desbocado en su pecho, doliendo e
hinchado mientras su polla se aprieta contra ese cuerpo caliente junto a
el y Jungkook duda que haya algo mejor en esta vida. No se le ocurre
nada, ni una sola cosa que merezca más la pena. Como si viviese para
esto, respirase para Taehyung, por el.
Por un momento piensa en despertarle, decirle todo lo que quiere para
ambos; confesarse, pero se contiene porque no cree que sea buena idea.
Aún. Necesita pensar sobre esto, hacer las cosas bien; respirar y luego
respirar el aire despacio.
Dos minutos después, Jungkook está dormido.
***
Por la mañana se despierta solo en la cama. Angustiado, se levanta y con
unos pantalones de chándal camina por la casa. Suspira cuando ve a
Taehyung desnudo preparando algo de comer en la cocina. Se acerca por
detrás y lo abraza.
— Buenos dias.— dice, besándole en la mejilla.
— Hola.— le contesta el otro sin sonreír.
— Te has despertado temprano . No te hice mucho daño ayer, ¿verdad?
¿Estás bien?
— Estuvo bien, sí. — dice Taehyung separándose un poco.— Pero creo
que debería volver a casa.
— ¿Y eso? ¿Tienes cosas que hacer?
— Algunas.
- ¡Oh!— Jungkook oculta su decepción, apoyándose en la encimera. —
Había pensado que te gustaría quedarte un poco más, quizá podríamos
hacer algo, pasar el día en la cama y besarnos, tocarnos…
Taehyung se detiene un momento, dejando de poner el pan tostado sobre
el plato. Se muerde el labio en silencio, con el ceño fruncido y después
vuelve a su tarea. Jungkook parpadea repetidamente, ¿que ha sido todo
eso?
— Eso es todo para ti, ¿no?
La pregunta intimida a Jungkook, porque no sabe a qué se refiere. Pero
no se deja amedrentar y se acerca un poco mas a su amante, todavia sin
tocarlo.
— ¿Qué dices?
— Acostarnos, es todo lo que importa. El sexo, tú sabes, follar; todo lo
que es esto. — responde Taehyung, ahora mirándole con una chispa de
furia contenida en sus pupilas.
— ¿Esto, Taehyung?
— Tú. Yo. — dice el castaño.
- Tú y yo. — afirma Jungkook, sin gustarle de todo el tono de su amante.
Le gusta como suena el "tú y yo" juntos, pero no cómo lo dijo Taehyung.
— ¿Lo hay, Jungkook? ¿Hay realmente algo aquí? Quizá solo sea yo el
que ve las diferencias, el que no está seguro de qué cojones es esto.
— ¿Perdona? ¿Que estás tratando de decir?
— Te estoy preguntando qué coño quieres. Me cansa esta situación, dejo
que metas tu polla en mi culo pero no tengo ni idea de que qué significa
para ti. — alza la voz Taehyung
— ¿Estás cansado de mi? ¿Es eso? ¿De nosotros, nuestra relación?
— ¡No tenemos una puta relación, Jeon! — grita Taehyung al fin, sus ojos
rojos de furia, el dolor plasmado en su rostro y los músculos tensos. —
Estás tú, que me follas y ahora eres amable; estoy yo que se deja follar y
accede a todo lo que dices; pero no tenemos nada más. Estoy harto
¿Acaso me escuchaste anoche? ¿Te importó? Tú solo te preocupas por ti
mismo, no hay nadie más para ti que tu jodido ego. Y no creo estar
dispuesto a aguantar eso mucho más. Llevo buscando tu atención desde
hace tiempo, aunque fuese por insultos y malos tratos; supe de tus
preferencias respecto al sexo y cuando pensé que había conseguido lo
que quería arrodillándome ante ti me di cuenta de que no, quiero más, y
no vas a dármelo. Quiero ser más que una simple puta, quiero
compromiso, cariño, amor.
Jungkook no se detiene, avanza un paso más y golpea a Taehyung en la
mejilla. Su palma abierta da contra el pómulo del castaño, que se
enrojece. Su actitud dominante más el hecho de que se considera
enormemente insultado le hacen actuar como un idiota sin escrúpulos.
Taehyung deja escapar una lágrima, mirándole asombrado y
desapareciendo de la cocina.
El pequeño y controlado mundo de Jungkook desaparece en ese instante.
Se ve a sí mismo, miserable, con la mirada fija en un baldosín del suelo.
Taehyung no confía en él. No es consciente, no sabe lo mucho que
significa para él lo que tienen. Es normal, piensa. Ha sido un jodido
idiota desde el principio, no ha valorado lo que su amante quería
darle. ¡Joder! Ni siquiera pensaba que Taehyung quisiese algo más con
él, lo mismo que él. Le duele, ahora; es consciente de ello. Su mano
escuece y se arrepiente inmediatamente de lo que acaba de suceder.
Debería ir, decirle lo que piensa, la realidad, lo que quiere. Obligarle a
perdonarle, hacer que duerma en su casa de nuevo, por siempre.
Lo necesita. Quiere a Taehyung. Ama a Taehyung. Solo a él. Se obliga a
repetírselo un par de veces.
Para cuando sale de su trance la puerta de entrada se ha cerrado con un
portazo y de la tostadora sale un pequeño hilo de humo, provocado por
un pequeño trozo de pan que está quemado en el fondo.
Su fin de semana pasa en silencio, de manera inconsciente. No se atreve
a llamar a Taehyung. Coge el teléfono, marca el número y en el último
segundo cuelga. No sabe que decir. Esa es la pura realidad. Un "te
quiero" lleva revoloteando en su pecho, anclado en su corazón y
amenazando con salir de entre sus labios desde que su amante
se fue de la casa. Sabe que debería soltarlo, liberarse al fin, ser sincero y
declarar lo que siente; pero entonces oye el pitido al otro lado de la línea
telefónica y no cree que sea lo correcto.
Piensa haberlo perdido.
Joder.
Está seguro de que lo ha perdido.
No solo a Taehyung,sino lo que tenían. Lo que fuese que ellos estuviesen
haciendo lo que habían construído lentamente; está roto ahora y no
parece fácil de reparar. Lo lamenta a cada segundo, pero es consciente de
que no ha hecho nada para repararlo. Aún.
Tiene pensado hablar con él el lunes, en la oficina, en su despacho. Quizá
convencerle para quedar a cenar, y explicárselo. Decirle lo que ya
Taehyung debería saber. Pero por su culpa aún no sabe.
Su madre llamó. Y Mark. No la respondió. Ha estado evitándola varios
días seguidos y aunque sabe que ella simplemente se preocupa por el y
quiere saber cómo está, no desea derrumbarse hablando por teléfono
mientras llora como una jodida quinceañera enamorada. Realmente no
lo necesita. Por otra parte Mark habló con él un rato, alegando que
llevaban sin verse un tiempo y que probablemente debería ir con él al
club. Jungkook casi soltó una risa irónica. Casi. Porque eso era lo que se
esperaba de el, ¿no? Lo que la gente suponía que el iba o debía hacer. Ir
al club a pasar la noche con alguien, porque el hecho de que estuviese
enamorado y solo quisiese tener relaciones con una persona era
inconcebible para el resto de la humanidad.
Eso lo jodía.
Sin embargo, probablemente se tenía bien merecida su reputación
** *
Él estaba preparado el lunes por la mañana.
De verdad. Iba mentalizado, decidido y seguro de lo que iba a hacer.
Salvo por el hecho de que no acababa de encontrar las palabras
adecuadas que debía decirle a Taehyung y que nada más poner un pie en
su despacho el director general le mandó llamar.
Se dirigió alli con pasos de plomo, ligeramente molesto; porque no
quería pasarse allí una hora discutiendo miniedades. Quería ver a
Taehyung, y punto.
Saludó nada más entrar y se sentó en una de las sillas frente al escritorio
de su [Link] hombre era mayor que él, de escaso pelo y barriga cervecera
y con unas gafas pequeñitas que se apoyaba sobre la punta de la nariz
cuando tenía que leer algún papel.
Lo miró unos segundos, hasta que el hombre decidió hablar.
— Bueno Jungkook, nos conocemos de hace un tiempo, varios años ya.
Lo primero quiero decirte que valoro mucho tu trabajo,y te lo agradezco.
Has sido de gran ayuda, llevando a cabo diferentes tareas y papeles
ejecutivos…
Alto.
Espera.
¿Le estaban despidiendo? Esto no podía ser verdad. Jodida mierda. No.
Definitivamente eso no era lo que su jefe pretendía.
Iba a abrir la boca — probablemente para decir alguna incoherencia -
cuando la puerta se abrió, dejando ver a Taehyung. El castaño entró sin
mirarle y se sentó a su lado en silencio.
— Ah, señor Kim. Bien, sí, como iba diciendo...Es por eso que nos hemos
planteado mucho las cosas y hemos decidido que lo mejor sería ofrecerle
a usted en el puesto de director que tienen en la empresa de la ciudad
más cercana. Llevan pidiendo un traslado durante un tiempo y tras
recibir y analizar sus quejas sobre Taehyung, puesto que no pueden
colaborar juntos y cito literalmente de su boca "es un imbécil, no le
aguanto y nunca lo haré"; pensamos que tomar ciertas distancias sería lo
mejor para usted.
Jungkook estaba atónito, con la boca abierta, sin saber qué decir.
— No me malinterprete, Jeon .Valoramos su trabajo y por eso le
ofrecemos un puesto más alto que el que tiene aquí, porque la empresa
no esta dispuesta a perderle y bueno; pensamos que encajaría. No está
casado y creí que no le molestaría. Incluso va con un contrato a largo
plazo. Es una muy buena oportunidad, se lo digo para que lo piense
pero es su elección. Si decide no irse entonces mantendrá su puesto aquí.
Mierda. Solo podía pensar eso. No quería el jodido contrato. Quizá lo
hubiese aceptado un tiempo atrás pero no ahora, maldita sea.
Observó a Taehyung de nuevo, que lo ignoraba. La furia era clara en sus
ojos, los brazos cruzados en el pecho,la respiración rápida у molesta.
— Deberías aceptar, Jeon. Nadie te detiene aquí.
Analizó la frase en silencio. Taehyung quería que se fuese, se lo pedía. Le
estaba echando. El castaño se levantó y salió de la habitación. Su jefe aún
le observaba,con los ojos abiertos y sin decir nada.
— Esta bien, gracias por decirmelo.— acabó diciendo.— Le diré mi
respuesta dentro de poco.
Y tras terminar de hablar, se levantó y huyó de la oficina; con la
esperanza de alcanzar a Taehyung antes de que fuese demasiado tarde.
EPÍLOGO
CAPÍTULO VERSÁTIL Y FIN.
Su mente está en blanco, mientras corre por los pasillos del edificio.
Taehyung ha salido del edificio y Jungkook no puede sino maldecir el
ascensor que parece no llegar nunca a la planta. Por un momento, cree
que no va a llegar.
La gente lo mira curiosa, mientras él se retuerce en el aparato, casi
dando saltitos y al borde de las lágrimas. Cuando consigue salir, se lanza
a la carrera de nuevo. La chica de recepción lo ve pasar y saluda,
sorprendida y algo avergonzada porque "joder, Jeon es un jodido
director pero acaba de salir corriendo como si fuese un niño". La corbata
le aprieta un poco y se replantea deshacerse de la chaqueta, pero quizá
eso ya sea un poco excesivo.
Al salir a la calle se detiene, mirando a izquierda y derecha. El sol le ciega
por un momento y ante el los coches pasan deprisa. En mitad de la acera,
jadeando y sin saber qué hacer. Es entonces cuando ve a Taehyung a un
lado, haciendole una seña a un taxi para que se detenga y lo lleve. Se
acerca corriendo, al mismo tiempo que el vehículo se coloca frente al
castaño y éste saca la mano para abrir la puerta. Sin embargo, antes de
que eso suceda Jungkook lo tiene sujeto por los brazos, apoyado con la
espalda en el cristal. Los ojos de Taehyung se abren sorprendidos y el
lucha por deshacerse del agarre.
— Para. — sisea Jungkook, aún jadeando. — Tenemos que hablar.
— Nolo creo, Jeon. Todo está claro.
— Taehyung, necesitas dejar de ser un imbécil y escucharme.
— Dejame en paz ahora, Jungkook. Lo digo en serio. — Taehyung alza la
voz.
— No quiero ese puesto. No pienso aceptarlo.
— Bien, vale; eres un idiota por no cogerlo pero bueno; es tu decisión. No
es mi jodido problema.
— Detente. No lo quiero porque no voy a mudarme si tú te quedas
aquí...— empieza a decir Jungkook, respirando, listo para al fin decir lo
que piensa.
— No me debes nada. Vete. No tienes que hacer esto por mi. — le
interrumpe el castaño: más relajado. No sabe a qué viene esto. pero por
lo menos Jungkook ha dejado de aprisionarte.
— No lo entiendes. Quiero quedarme aquí. Quiero estar contigo, no
pienso ir a ninguna parte…
— No voy a ser tu puta nunca más, Jungkook. No me…
Las palabras que Taehyung se dispone a decir se quedan ocultas en su
interior, pues los labios de Jungkook se estrellan contra los suyos en un
movimiento rápido y dominante. Una de sus manos está enredada entre
sus rizos y la otra presiona en su cadera. Sus labios son firmes y se
mueven al compás de los suyos, que irremediablemente responden al
contacto.
Varios segundos después se separan. Jungkook con mirada desafiante y
Taehyung sorprendido,— por el hecho de que le haya besado y por lo
jodidamente buenos que son los besos de Jungkook .
— Acabamos de dar un maldito espectáculo delante de la oficina, espero
la explicación merezca la pena; gilipollas — dice Taehyung rompiendo el
silencio.
— Te quiero, ¿vale? ¿Merece eso la pena para ti?
Por unos segundos nadie dice o hace nada. Taehyung le mira sin saber
qué hacer, analizando las palabras lentamente y preguntándole con la
mirada si es cierto,si de verdad lo dice en serio.
— Dilo otra vez.— susurra el castaño.
— Que te quiero, capullo.
— Sabes hacerlo mejor, Jungkook. Más convincente. — dice Taehyung
cerca de su oído, esbozando una pequeña sonrisa.
— ¡Joder! Me gustas, te quiero. No voy a volver al club, porque no
necesito a ningún idiota más que a ti. Eres molesto, pero me gustas.
Quiero tus besos, tus caricias y tu polla; solo para mí. Eres un prepotente
orgulloso y todo en lo que puedo pensar ahora es en follarte una y otra
vez, y que me folles tú a mi. Pero lo más importante es que necesito que
te quedes en casa, quédate a vivir conmigo y si alguna vez soy un
gilipollas de nuevo en vez de desaparecer esposame a la cama y haz lo
que quieras conmigo. Por favor Taehyung. Te quiero. Lo [Link] da
miedo como el infierno, pero quiero que seas solo mío y quiero ir a cenar
y regalarnos flores y todas esas mierdas que se hacen cuando estás en
una relación. Quiero que estemos juntos, novios, amantes; llámalo como
quieras. Dame una maldita oportunidad, por favor: Soy todo tuyo,
cariño.
Sus labios se enredan de nuevo. El taxi sigue ahí, [Link] hombre
mirando por la ventanilla, con la boca abierta. Además hay varias
personas de la oficina mirando por las ventanas y algunos han salido a la
calle, pero les da igual.
Ambos están duros, apretados y besándose desesperadamente. Y el
corazón de Jungkook está a punto de explotar porque sabe que hay
muchas posibilidades de que haya ganado esta batalla.
— Espera. ¿Has dicho que puedo follarte? — pregunta Taehyung cuando
se separan, mirándole confundido.
— Quiero que lo hagas.
— Mierda, vale.
— ¿Es eso lo que querías? — dice Jungkook, también observándole.
— Yo solo quería que dijeses que te importaba, Kookie.— le contesta el
castaño, sonriendo.
— Lo haces, me importas. Te amo.
— Yo también.
— ¿Podemos irnos a casa ahora? — Jungkook le mira con ojos
suplicantes, casi rogándole.
— Probablemente deberíamos volver a trabajar y…
Se dan otro beso más corto, Jungkook abre la puerta y Taehyung se mete
dentro. Antes de desaparecer juntos en el interior del taxi se gira hacia
atrás para ver a su jefe observándoles riéndo, con los pulgares hacia
arriba. También hay más gente, pero no le preocupan. Mira al director
con una disculpa y mueve la cabeza negando, y su jefe se rie de nuevo,
levanta el pulgar en alto otra vez y le grita "da igual, que le den al
contrato". Ante eso Jungkook no hace mas que reir, finalmente
sentándose en el asiento del coche. Taehyung lo mira atentamente, sus
ojos brillando. Su mano se entrelaza con la del castaño y el sabe que es
un imbécil con suerte.
— Espero que tengan la boda pronto, señores. — se burla en taxista al
arrancar.
Y por una vez en la vida Jungkook está completamente de acuerdo con
eso.
****
Los dedos de Taehyung se deslizan por su espalda, acariciándole. Un
pequeño escalofrío le recorre la espina dorsal, haciéndole arquearse
mientras gime en voz alta. Nunca se había sentido así, tan adorado,
querido. Su cuerpo está ardiendo y el contacto con el castaño solo le
enciende más, calentándole.
Su polla, dura y pesada contra su abdomen, gotea líquido pre— seminal
desde hace unos minutos. En una tortura lenta pero deliciosa Taehyung
pasa la lengua por encima, sonriéndole. Está tumbado en la cama,
desnudo y con las manos por encima de su cabeza, atadas con una
corbata, completamente abierto para el castaño; que lleva tocándole
desde hace un buen rato. Jungkook se muere por besarle y acariciarle,
pero al mismo tiempo está tan lleno de placer que no cree ser capaz de
mover un músculo. También quiere correrse, pero está aguantando;
porque Taehyung le ha dicho que lo haga y porque sabe lo jodidamente
impresionante que es tener un orgasmo al final.
La punta del pene de Taehyung roza contra el suyo cuando el castaño se
incorpora para besarle. Juntan los labios, chupando y mordisqueando.
Mezclan sus lenguas y sonríen en silencio, sucio y caliente. De un
momento a otro Taehyung está retorciéndole los pezones, mientras
succiona su cuello dejando una marca oscura. El castaño se
retuerce moliendo sus caderas juntas y la polla de Jungkook esta
expulsando mucho más líquido y tiene ganas de gemir, gritar. Y…Joder.
Un siseo sale de sus labios, constante. Sabe que está balbuceando algo,
suplicándo, algo así como: "por favor, Taehyung. Fóllame. Por favor,
bebé. Sí." Y de verdad quiere que Taehyung le haga caso y entierre su
polla en su culo, pero el castaño solo le susurra en el oído palabras
tranquilizantes, alguna cosa sucia; empeorandolo todo mucho más. Es
entonces cuando los cabellos de su amante desaparecen e instantes
después siente algo caliente y húmedo sobre su pene, que sabe y es
consciente de que no va a aguantar. Taehyung está chupando,
metiéndose su gran polla hasta el fondo de la garganta; tragando con
dificultad, moviendo su lengua alrededor, succionando y pasando los
dientes por encima. Es demasiado. Su autocontrol está destrozado y todo
lo que Jungkook puede pensar en correrse, cubrir la boca y los labios de
Taehyung con su semen; llegar al bendito cielo aunque luego lo manden
directo al infierno. Y sucede. El pene se hincha aún más, el castaño le
mira mientras sigue lamiendo y él no puede mas. De verdad que no. Lo
intenta, murmura más cosas y se retuerce, intentando deshacer el agarre
de sus muñecas pero ya es imposible. Su cabeza se entierra en la
almohada, sus manos apretadas y la vena de su cuello es perfectamente
visible; sus ojos cerrados y un grutural gemido sale de su boca mientras
su polla dispara sin parar.
Taehyung traga la gran mayoría, pero una parte sobresale por la esquina
de su boca, resbalando por la barbilla.
Cuando su pene esta satisfecho y flácido se atreve a abrir los ojos,
desconcertado y ligeramente mareado. Esta seguro de haber muerto. Sin
embargo, Taehyung sube hasta quedar a su altura, mirándole con los
ojos brillantes, una pizca de sadismo es sus pupilas y mucha lujuria.
Jungkook sigue confuso, pero cuando el castaño le besa dejándole probar
su propio semen lo acepta sin dudar. Solo hace falta eso, varios besos y
lametazos para que su polla empiece a hincharse de nuevo. Se separaran
y Taehyung lo mira de nuevo, en silencio.
— No has aguantado, cariño.— le susurra el castaño.— Pensé que te
había dicho que lo hicieras.
Jungkook no sabe qué decir. Es verdad, no ha aguantado; pero...pero....
Cierra los ojos con fuerza, porque siente la mano de Taehyung
acariciando su culo y sabe lo que viene ahora. Maldice en su interior al
notar su polla dura y lista otra vez. Una lágrima se acumula en su ojo
derecho, amenazándo con salir pero él sigue con los ojos cerrados, sin
darle tregua. Y es que es tan intenso, porque Taehyung va a comenzar de
nuevo, va a torturarle otra vez, que no cree que sea capaz de soportarlo.
Quiere esto, joder. Pero nunca pensó que fuese a dejarle sin sentido, a
abrumarle de esta manera; asique está jodidamente asustado.
Taehyung pasa la lengua por sus labios, obligándole a abrirlos. Un dedo
del castaño está acariciando su entrada, moviéndose en círculos.
Jungkook saca la lengua también, enredándola con la de su amante. Se
mueven de manera constante durante varios segundos, hasta que siente
un golpe seco contra su culo. Pica, duele y escuece; pero no puede hacer
nada porque Taehyung sigue ahí, contra él, ahogando sus gritos. Otro
azote suena en la habitación.
Siente su culo enrojecido, con las marcas de la mano de Taehyung, pero
no puede hacer nada por evitarlo. Otro más. Sin descanso, varias veces;
sobre una mejilla y sobre la otra. Al final, el castaño besa su oreja,
susurrándole lo caliente que es, lo bien que aguanta y las ganas que tiene
de follarlo. Jungkook solo gime y asiente, suplicando de nuevo, su pene
expulsando más líquido.
Suspira al notar las caricias de su amante por su cara. Lo mira, agotado,
y ve como la máscara de determinación que tenía Taehyung desaparece.
Lo besa suavemente, con una pequeña promesa silenciosa. Jungkook
sonrie, satisfecho cuando el castaño baja hasta su culo. El dedo está de
nuevo abriendo su entrada, pero es la lengua de Taehyung lo que le
arranca otro gemido. Levanta las caderas, pidiendo más contacto,
notando como se abre poco a poco. Pasan varios minutos en los que se
relaja, agradeciendo las caricias.
Abre más las piernas cuando nota que está listo. Levanta la cabeza para
ver como Taehyung se coloca frente a él, su polla golpeando su entrada.
Ve la incertidumbre en sus ojos, la duda cuando el castaño clava la
mirada en el cajón de su mesilla; pero niega con cabeza, consciente de
que quiere. Taehyung asiente y sonrie, dedicándole toda su atención. Lo
sujeta por la cadera, juntándolos más.
El pene del castaño se introduce poco a poco, solo la cabeza. Se mueve
ligeramente y Jungkook le pide más, así que empuja de nuevo. Va por la
mitad, pero no es suficiente. Lo quiere todo, la polla hasta el fondo, dura,
rápida, lo quiere ya. Es por eso que Jungkook se mueve, enterrándola el
mismo, con un grito. Taehyung gime pero capta la indirecta y se mueve
en círculos, luego de fuera para adentro. Las embestidas son rápidas y
secas, constantes, una y otra vez, mojando y abriendolo. Jungkook siente
el pre semen de Taehyung resbalando, empapando su entrada. No puede
quedarse quieto, mueve sus caderas junto con las de su amante;
anhelando el contacto cada vez que la polla sale. Se empuja junto a él,
retorciéndose. Su propio pene está golpeando su estómago,
manchándolo; al borde del orgasmo .Y eso es todo lo que quiere.
Taehyung y él unidos, juntos, sin nada que los separe. Para siempre. Por
toda la jodida eternidad. Follándose hasta alcanzar el orgasmo y poder
empezar de nuevo. Eso es todo lo que siempre ha necesitado.
Cuando golpea su próstata Jungkook tiembla y su polla se tensa. Queda
poco. Lo nota, porque de repente Taehyung va más rápido, como si no
tuviese suficiente y su culo está muy mojado y abierto. Pero hacen falta
un par de embestidas más. Golpea su próstata de nuevo. Más. Solo un
poco..Un poco más. Sí.
Eso es. El jodido cielo. Es como chocolate, y azúcar, mucho azúcar. Se
derrite en su lengua, lo saborea por todo su cuerpo, tragándolo, pidiendo
por ello. Está caliente y mojado, ardiendo en su interior. El cielo
convertido en chocolate, mucho; ahogándole. Por todo su puto cuerpo,
haciéndole temblar. Pero también es espeso, como el semen de
Taehyung en su culo, llenándole. O el suyo sobre su estómago. Eso es.
Cielo. Chocolate. Mucho azúcar.
Grita. Sabe que lo hace. Muy alto. Grita "Te amo", una y otra vez. Solo
para Taehyung. Y Taehyung está gritando para él también. Lo hace hasta
que el pecho del castaño choca contra el suyo. Lo hace hasta que está casi
inconsciente, hasta que sabe que Taehyung le ha oído. Que sabe que le
ama. Y aun así, unos segundos después, cuando están todavía jadeando
más tranquilos lo sigue susurrando. Te amo. Es en todo lo que puede
pensar. Y para siempre. Todo lo que dice, incluso al notar el dedo de
Taehyung removiendo su semen en su interior, para después chuparlo;
te amo y para siempre es todo en lo que puede pensar. Y tuyo. Suyo.
Tuyo. Da igual. Porque Taehyung es suyo y Jungkook es de Taehyung. Es
todo lo que quiere, lo que importa. Taehyung se tumba a su lado,
envolviéndose junto a él. Se miran a los ojos y sonríen. Sabe que se
sienten de la misma manera. y al fin Jungkook deja escapar un par de
lágrimas, pero Taehyung también lo hace así que está bien.
Jodidamente bien, porque están juntos.
Y ya está. Eso es todo.
Se duermen tranquilos, abrazándose. Pero Jungkook sigue murmurando
en su cabeza, una y otra vez; y Taehyung también lo hace. Unidos.
Te amo. Para siempre. Tuyo. Te amo. Tuyo. Para siempre. Y te amo. Te
amo. Te amo. Para siempre. Y soy solo tuyo, para siempre; porque te
amo.
EXTRA
Taehyung estaba realmente nervioso, era el primer aniversario que
cumplía junto a su Jungkook, los mejores momentos de su vida los ha
pasado a su lado y a pesar de ser solo un año como novios, es sin dudas el
mejor, lo ama cada día más, a pesar de no cansarse de repetirlo una y
otra vez, quiere seguir dándole lo mejor de su vida.
Hoy, había pedido permiso en la empresa, quería tener todo listo para
una especial cena, compró velas, un buen vino y lo mejor, se puso aquel
traje italiano de color negro que a luego Jeon le encantaba quitarselo sin
piedad, ya lo había llevado al sastre más de 5 veces por la bestialidad de
su novio, pero no podía negar que aquella posesión a la hora de sexo le
fascinaba, luego de aquella vez en la tuvo la oportunidad de tener a
Jungkook entre sus piernas, descubrió que ser su pasivo le encantaba, así
que solo entregaba en cuerpo, alma y gemidos.
El enorme reloj de la pared de la cocina marcaba más de 9:00 pm, muy
extraño era que Jungkook aún no hubiese llegado a casa, no tenía
ninguna reunión planificada, si no se lo hubiese dicho en la mañana
antes de irse a trabajar, estaba comenzando a desesperarse, agarró el
móvil de su chaqueta y le hizo la llamada.
Mi amor.
-¿Se puede saber en donde estás?
Lo siento amor, es que se hizo una cena y tuve que asistir.
Kookie, ven y toma otra conmigo.
Taehyung colgó la llamada en cuanto escuchó la voz de la señorita Kang,
era nueva en la oficina, la mujer era tan hermosa que haría temblar la
sexualidad de cualquiera incluso la de su novio si se lo proponía, apretó
con fuerza la mandíbula, no lo pensó dos veces para ir a buscar a su
novio en donde estuviese, recordó entonces que debido al enorme nivel
de posesión que ambos se traían el uno por el otro, le había puesto un
ship a su teléfono, lo cual le diría el punto en donde se encontraba, ahora
mismo estaba en un bar cerca de la empresa, bebiendo y quien sabe
cuantas cosas más, en cuanto dejó el coche en el estacionamiento,
caminó con pasos firmes hacia la puerta del antro, en cuanto puso sus
pies dentro habían muchos chicos besándose, y chicas también, parejas
tanto homosexuales como heterosexuales eran abundantes, se desesperó
aún más cuando no lo vio ahí.
— ¿Quiere una mesa, señor?
Preguntó un chico parándose a su lado. Tae lo miró fijamente y antes de
marcharse decidió preguntarle por su pareja.
— Estoy buscando a alguien, ¿me puedes ayudar?
— Claro. ¿Dígame?
— Es menos alto que yo, trigueño, tiene tatuajes, pircing, es precioso que
te mueres. — El camarero no pudo evitar reírse.
— ¿Busca a su amante?
— Es mi novio, pero sí.
— El señor Jeon está en la sala de fiestas.
Kim sintió la sangre hervir en sus venas, prefería estar en un salón de
fiestas con aquella puta desgraciada que con él por su aniversario, se
alejó del chico, apretó con fuerzas los puños dispuesto a golpear a
alguien cuando entró al salón todo estaba oscuro que no podía ver
absolutamente nada, sintió el perfume de Jeon golpear contra su nariz y
unos labios húmedos que se abrían paso a su boca, lo reconoció,
reconoció sus besos, su aliento, la manera única en la que solo Jungkook
suele enredar su lengua a la suya, cerró los ojos en cuanto las manos
fuertes de su novio lo agarraron de su cintura atrayendolo a él, sus bocas
no dejaron de juntarse ni por un momento hasta que las luces del local se
encendieron, Tae abrió los ojos tras las luces cegadoras que traspasaban
sus párpados, efectivamente estaba Jungkook pegado a su cuerpo, un
salón casi lleno de sus compañeros de oficina, todo el lugar tenía rosas
entre blancas, rojas y amarillas, Tae no entendía nada, Jungkook se
encargó de ayudarlo a entender, cuando se arrodilló ante él sacando de
su bolsillo trasero una cajita aterciopelada de color roja. Kim perplejó
ante lo que sus ojos divisaban solo pudo quedarse ahí, admirando todo
con paciencia.
— Eres el amor de mi vida, Kim Taehyung, nuestras diferencias nos
hicieron descubrir que nuestros destinos estaban enlazados, que tarde o
temprano serías mío y yo tuyo, quiero compartir mi vida contigo, amarte
en las buenas y en las malas, adoptar a nuestro propio bebé y ser la
familia que ambos nos merecemos. Te amo tanto, que siento que si tú no
estas conmigo algo me faltaría para seguir adelante. ¿Te casas conmigo?
— Taehyung sintio con su corazón latía de prisa, por un momento pensó
que le daría un paro ahí mismo.
— Yo...claro que quiero casarme contigo idiota. ¿Sabes el susto que me
has dado? — Casi llora de la emoción cuando todos los espectadores
comenzaron a felicitarlos de lejos entre aplausos.
Jungkook se puso de pie luego de colocarla el anillo a Tae y lo besó una
vez más.
— ¿Te sorprendí mucho, bebé?
Preguntó Jungkook manejando el coche de Tae de camino a casa, no era
tan larga la distancia, así que no tardarían nada en llegar.
— Pensé lo peor y cuando escuché la voz de la señora Kang llamándote
Kookie, casi me da un infarto, quería cogerla y darle unos buenos golpes
en la cara.
— Bebé, yo no te voy a dejar jamás por ninguna otra persona, mucho
menos por una mujer, a mí el único que me importa eres tú. ¿Te quedó
claro?
Taehyung respondió en un pequeño murmuró tomando la mano libre de
su novio.
— Entonces no olvidaste que hoy cumplimos nuestro primer año juntos.
— No amor, esta era mi sorpresa.
— ¿Sabes que es lo que deseo ahora mismo?
一¿Que?
Jungkook detuvo por fin el coche en el parqueo del condominio, ambas
miradas lujuriosas se encontraron en medio de una leve luz que
sobresalía de una lámpara de la calle. Tae mordió sus labios con fuerza,
desabrochó el cinturón de seguridad que lo protegía y de un ágil
movimiento se subió sobre las piernas de su novio.
— ¿Puedo romper el momento romántico?
Jeon hizo un mohín bastante risueño.
— Todo lo que quieras amor.
— Quiero ser sucio y que me llenes el culo de leche.
Jungkook casi se atraganta con su propia saliva cuando escuchó aquella
morbosidad salir de los labios de su novio, lo cual es bastante efecto, su
duro miembro había empezado a quedarle muy grande dentro de aquel
pantalón, Tae se echó a reír cuando sintió el bulto empujar sus nalgas.
Mordió con fuerzas sus labios para luego acercarse a Jungkook y
devorarle la suya de la forma más caliente que podía existir.
—Tae, aquí hay cámaras de seguridad. Vamos arriba a la casa.
- ¿Me vas a dar muy duro?
— Oh Tae, te voy dar muy duro bebé.
—Quiero que seas mío... —Tae susurra sobre su boca, dejando el par de
labios humedecidos por la saliva—, quiero ser tuyo.
—Ya eres mío, Taehyung.
Jungkook deja un recorrido de besos desde la mejilla hasta el mentón,
descendiendo por su cuello y besando la piel con sensualidad,
provocando sonidos vergonzosos pero muy eróticos. Tae suspira
profundamente y enreda sus dedos en su cabello. Su espalda es
fuertemente presionada contra la pared como si hubiera un temor de que
se fuera escapar, le parece entretenido y algo doloroso, pero aún así se
deja hacer a su voluntad.
— Jeon Jungkook... Mhm —suspira su nombre en un jadeo—, alguien
puede entrar... —avisa cerca de su oído con una voz grave. A pesar de
estar consciente de la advertencia, Kook agarra sus caderas dominante y
lo pega más hacia él, presionando su pelvis con la suya y sintiendo ese
bulto entre sus piernas crecer. Tachyung dejar escapar un inaudible y
largo gemido—, Kookie… podemos continuar en la habitación, no me iré
a ningún lado.
El sonido del ascensor deteniéndose les hace recapacitar del lugar donde
se encontraban. Antes de que las puertas se comiencen a abrir,
rápidamente lo empuja lejos.
—Deberíamos tener más cuidado —masculla avergonzado.
Ambos salieron del elevador, y para su buena suerte, no había nadie
cerca que hubiera tenido la posibilidad de pillarlos. Se dirigen a su
apartamento y tan pronto como están adentro una advertencia sale de la
boca de Taehyung.
El sonríe y apoya el mentón en su hombro—. Te dejaré hacer todo lo que
tú quieras... —susurra sensualmente en su oído, mientras ambas manos
ahora comenzaban a desabotonar su camisa lentamente. Botón por
botón, por cada que uno se iba, dejaba un espacio libre para ver aquella
apetecible piel nívea—. Tú provócame... que yo te respondo.
Eso había sido suficiente, Jungkook ya no soportaba esa tentación, y
aunque en un principio estuvo dispuesto en hacerle caso, ya no podía. Si
no tenía pronto a Tae para él, iba a caer en la locura.
Lleno de esa intrepidez y excitación que apareció como una llama en su
interior, se voltea completamente hacia él para tenerlo de frente.
Entonces, agarra el dobladillo de su camisa y la saca por arriba,
besándolo en el instante que tiró la prenda lejos de él. Y, aunque le había
dejado claro lo que ya quería, su mente otra vez se bloqueó ante la
inmensa excitación de su cuerpo y le correspondió con desespero
mientras terminaba por desabotonar la camisa de Jungkook.
—Me encantas, Taehyung —dice entre besos. Cuando este termina por
desabotonar la prenda, inmediatamente Jungkook se deshace de ella y la
tira a cualquier rincón. Kim ahoga un gemido entre sus labios cuando
siente unas manos traviesas apretar sus regordetas nalgas, y se
aprovechan del movimiento para restregar ambos miembros ya erectos y
duros.
Una de sus manos viaja hasta la polla de Jungkook y la acaricia por
encima de la tela, deseando enormemente el momento en que estuviera
siendo follado con fuerza por él.
— Kookie... Vamos a la cama, será mejor —sugiere, agitado por el intenso
beso que robó el aire en sus pulmones.
No puso resistencia alguna, y ambos se dirigieron hacia la espaciosa
cama de la habitación, aunque no lo dijeran, agradecían el espacio, así
dormían placenteramente y... Quién sabe qué otras cosas.
Una vez que la cama estuvo delante de ellos, Jungkook lo empujó sobre
ella y se le subió encima, colocando sus piernas a cada lado de sus
caderas.
—Tu piel es sumamente blanca, Taehyung. La última vez recuerdo
haberte dejado la piel amoratada —da una pequeña observación de su
pecho, recordando los chupetes que dejó en su cuello y como sus pezones
habían quedado, llenos de mordidas. No por nada le había hecho venir
en la ropa sin ser tocado— ¿Lo recuerdas, TaeTae? ¿Recuerdas lo bien
que te sentiste y como arruinaste tu ropa?
No dice nada pero tampoco hace falta, su mirada estaba cargada de
deseo y lujuria. No sabía que estaba bien o mal, lo único que quería era
terminar con esa tortura y disfrutar cada momento que Kook estuviese
dentro de él.
—¿Recuerdas esto? La última vez te encantó —dicho esto, su rostro se
aparta de la mirada expectante de Tae y se acerca a uno de sus pezones,
donde los recuerdos cruzaban su mente y desesperaban su auto control.
Envuelve uno con su lengua mientras pellizca el otro, ni tan duro, ni tan
suave. Lo suficiente para ver cómo el cuerpo de Taehyung comenzaba a
temblar y sus quebradizos jadeos salían de su boca constantemente.
—Jungkook... —piensa en lo bien que se siente tener la atención de
aquellos labios alrededor de su piel. Su cuerpo ya lo extrañaba, ya se
había acostumbrado a su presencia, a su aroma.
Los estimula hasta sentir como se endurecían y temblaban por un roce
más. Los espasmos no tardan en llegar, y eso le hace sonreír
satisfactoriamente, por lo que sus labios se mueven en dirección a su
abdomen, dejando un recorrido de besos húmedos y mordidas. Cuando
llega a su pantalón se reincorpora y lo desabrocha, esto ante la mirada
expectante de Tae.
—¿Quieres sentirte bien, Tae? —profundiza su voz, era obvio que ya no
podía contenerse más.
Una sensación de vergüenza apareció pero el se limitó a asentir.
—Házme sentir bien, Kookie-pide inocente, mientras retiraba sus
zapatos con ayuda de sus propios pies, así estaba seguro que cuando
retirara el pantalón sería más fácil para él.
Las manos de Jungkook se deshacen ágilmente de la hebilla del cinturón,
sus dedos abren el zipper de la prenda y pronto logra ver ese bulto que
aún se escondía entre su ropa interior. Con un poco de ayuda del propio
Taehyung, logra deshacerse de sus pantalones, deleitándose con la vista
que tenía enfrente.
La respiración de Jungkook se descontrola. Ya no puede esperar ni un
segundo más para entrar en él. Sus manos viajan hasta el dobladillo de la
ropa interior y finalmente se deshace de ella.
Tae une sus piernas receloso y le mira divertido.
—Por favor, ya no aguanto más... —Tae pide en un jadeo—, fóllame.
Házlo duro, que me cortes la respiración dejándome sin habla, que
quede aturdido de tanto placer... Házlo ya.
Eso había sonado tan jodidamente excitante ante sus oídos, que una
descarga eléctrica recorrió su cuerpo y su polla comenzó a palpitar con
dolor. Sin esperar un segundo más, se inclina sobre su cuerpo, y
Tachyung abre sus piernas para dejarle pasar.
—Realmente estás buscando que no tenga compasión sobre ti, ¿No es
cierto? —dice, con la voz ronca—, espero que no te arrepientas,
Taehyung, porque no me haré responsable de mi fuerza.
—Así lo quiero —muerde su labio inferior, dejando un poquito a la vista
lo que realmente disfrutaba y le encantaba —Pst, Jungkook... —abraza su
espalda y le susurra al oído con un tono de voz muy acaramelado y
travieso—, my daddy... ¿Me estás escuchando? ¿Te gusta que mendigue
ser follado por ti? —deja salir el aire caliente lentamente de su boca,
respirando pesadamente cerca de su cuello. Sus manos suben por su
espalda en una lenta caricia en donde aprovecha para sentir esos
remarcados músculos de sus hombros.
— Mejor ven aquí, bésame —agarró ambas mejillas y unió sus labios con
los suyos en un caliente beso. Metió su lengua con destreza y práctica,
dejándolo rígido por un segundo. Sin embargo, no pasó mucho tiempo
para que Jungkook recapacitara y correspondiera de la misma forma
mientras le jalaba del cabello y levantaba su mentón para adentrarse más
a su boca. Ante esta acción, un gemido ahogado salió de la garganta de
Tae que terminó hundiéndose en sus labios.
Desesperado, ambas manos de Tae viajan hacia el pantalón de Kook y
comienza a quitarle el cinturón con movimientos ágiles. A pesar de no
tener el sentido de la vista en ese momento a su favor, sus largos dedos
podían con esa prenda. Una vez que pudo desabrochar el pantalón,
Jungkook se separó del beso y le susurró.
—Prepárate con tus propios dedos. Déjame ver cómo lo haces.
Kim, aún agitado por el beso, se sonroja más, no se atreve a decirle que
no, sobre todo porque una parte dentro suyo también quería hacer algo
tan vergonzoso como eso, quizá producto del morbo y su misma
excitación.
Sin decir nada, pero sin quitarle la mirada de encima, lleva ambos dedos
a su boca, los mismos que había usado para masturbarse, esos que
imaginaba como si fuesen los de Jeon. Metió el dedo corazón y anular en
su cavidad bucal y los envolvió con bastante saliva que comenzaba a
acumular para facilitar la penetración. Cabe destacar que la mirada que
lanzaba era totalmente erótica y excitante. Jungkook lo único que podía
hacer era mirar embobado la manera que chupaba y succionaba sus
propios dedos, sus mejillas ahuecadas por la fuerte succión.
—Ah... —deja salir cuando los saca de su boca—, ¿Estás disfrutando de la
vista? —sonríe. Antes de llevarlos a su contraída entrada, escupe sobre
ellos como lo había hecho la última vez, todo esto ante los ojos lujuriosos
de su novio.
—Descarado.
La saliva resbala y desciende lentamente sobre sus dedos. Tae sin vacilar,
pincha su piel primero con un dedo, introduciendo solamente una parte.
Respira profundo y se prepara mentalmente para lo que está apunto de
hacer. Mete su dedo por completo y un quejido de dolor sale de su
garganta, aún así su expresión seguía siendo tan insinuante que creía que
Jungkook en cualquier momento iba a intervenir sin poder aguantar
más.
—Kookie... ¡Ah..! —el breve dolor que su cuerpo estaba a penas
sobrellevando, lo hace meter el segundo dedo ensalivado con cuidado.
Inconscientemente curva su espalda por unos segundos al sentirse
invadido por sus propios dedos. El dolor es constante pero a él no le
importa, lo único que quería era recibir placer y más placer—.
Jungkook..., por favor... Te necesito a ti —gime, sintiéndose insatisfecho,
y aunque mantenía un ritmo constante, metiendo y sacando sus dedos
con el fin de extender y preparar su agujero, aún tenía ese sentimiento de
vacío.
—Es suficiente, ven aquí —jala sus piernas hacia abajo y lo obliga a sacar
sus dedos. De su pantalón saca un condón color azul, listo para ser
abierto—. Taehyung te deseo tanto.
— Yo también —confirma.
Después de esta afirmación, Jungkook baja su propia ropa interior sin
necesidad de quitarse el pantalón y coloca el condón en su goteante polla
que ya hasta dolía por tanta excitación acumulada. Estaba dura, lista
para penetrar aquel punto rosa que se contraía de placer. Se inclina
sobre él y dirige la punta hasta la pequeña entrada de Tae.
—Te quiero dentro de mí —ruega.
—Así es, Tae, entraré en ti y te follaré tan duro que haré que te desmayes
de placer —advierte.
Esto podía ser una forma de calentar más la situación, sin embargo, la
última vez que Jungkook le dio una advertencia parecida, él había
descargado su orgasmo en su ropa interior.
Finalmente, se adentra a esa carne caliente que envolvía y apretaba su
miembro tan delicioso, que creía que no iba a soportar mucho. Las
paredes de Tae estaban tan apretadas que le era difícil continuar, y el
ligero quejido de dolor que salió de su boca tampoco ayudaba mucho a la
situación. Sin embargo, el logró hundirse hasta el fondo con una lentitud
que ayudaba a apaciguar el dolor.
—A-Así... J-Justo así mhm...— El rostro de Tae complementaba
perfectamente con toda esa fuerza y placer recibido. Sus cejas se alzaban
hacia arriba en una expresión de dolor y satisfacción. Así mismo, sus
labios estaban separados para dejar fluir todas esos gemidos que
Jungkook lograba arrancarle.
—Te ves tan erótico, bebé —embiste sin detener ni el ritmo, ni su fuerza.
—¡Ahh..! —gimotea pausado, sin ser capaz de unir otra vez sus labios. Y
aunque sus caderas están siendo tratadas sin una pizca de cuidado, no
podía quejarse, el placer era tan intenso como adictivo— ¡Ahh... Mhm...!
—gime fuertemente por todo el deleite que le estaba brindando. Lo
estaba volviendo loco, sin dejarlo agarrar aire por segundo.
—Dime que deseas, Tae. Dímelo —baja hacia su clavícula para morderla
y chuparla, como si pudiera darle más atención.
—K-Kookie... —jadea, sintiendo el gran peso de Jungkook encima,
moviéndose placenteramente dentro suyo— T-Te deseo tanto, mierda...
Fóllame, justo así ahh... — gime lloroso, percibiendo esa delicia de
sensación como lejos de dejarlo razonando qué estaba bien o qué estaba
mal. Jungkook al escucharlo sólo puede dar una sonrisa de satisfacción y
seguir penetrándolo cada vez mas rápido.
Esa situación era una locura. La tensión sexual detrás de todos esos años
era tan fuerte, que ahora podía decirse que la estaban quebrando de una
manera que los dejaba delirando.
Ahora para Jungkook le era imposible concentrarse en otra cosa que no
fuese en el movimiento descarado de Tae para enterrarse más profundo.
Si seguía pensando en lo delicioso que se movía, definitivamente
acabaría rápido. Las uñas de Tae se clavan en su espalda, sosteniéndose
a sí mismo de las penetraciones tan salvajes que estaba recibiendo de su
energético novio que veía a su cuerpo casi como un templo de
satisfacción y placer.
—Kookie... Lo estás haciendo t-tan fuerte mhm... Tan delicioso... tan
intenso... ¡A-Ahh! — elogia mordiéndose el labio inferior, sin
preocuparse por lo que su boca estaba soltando realmente.
Las acciones de Jeon tampoco se hacen esperar, también quería decirle
cuán loco estaba por él, por cuanto tiempo tuvo que esperarse para llegar
a este punto. Sin parar tan sólo unos segundos, viaja a su cuello y lo besa,
muerde, y chupa. Le encantaba ver esa piel blanca volverse amoratada
por su culpa.
—Te deseo, Tae. Te deseo, te deseo, me tienes enfermo... —repite
desesperado, como un león hambriento que no ha comido en años,
encontrando una fresca presa. Ahora después de años, él también había
encontrado la suya.
—A-Ahh... Mhm —jadea. El vaivén de sus caderas le hace perder el
sentido del habla, incapaz de pedir piedad, o en este caso, rogar por
más—T-Ten piedad de tu frágil novio ... Mi cuerpo no puede llevar un
ritmo tan energético —lo mira suplicante.
—¿Mi frágil novio no puede soportar la velocidad? —pregunta malicioso.
—A-Ahh, eres tan enérgico... ¿Acaso quieres despedazar mis... AH..
caderas? —masculla lastimero.
Una última embestida con fuerza que los hace correrse a ambos a la par.
Tae suelta todo su líquido caliente contra el colchón mientras su entrada
está llena del semen de su novio.
— Eso fue maravilloso, amor.
— Te amo, Jungkook.
— Yo también mi vida, mi futuro esposo.
Tae se abraza a su pecho sintiendo como sus cabellos son acariciados, el
enorme amor que sentía por ese pelinegro era tan fuerte que no le
importaba ser dominado por siempre.
EXTRA II
Taehyung estaba tan nervioso que no parada de mover la pierna con
desespero, su esposo, Jungkook, tomó su mano entrelazandola a la suya
para tranquilizarlo pero le fue imposible, él también podía sentir los
temblores en la mesa provocados por su esposo, la señora frente a ellos
los miraba con una enorme sonrisa en los labios ,luego bajaba la mirada
a los papeles, echándole un vistazo a los requisitos de la adopción, hoy
seria el gran día, Tae y Jungkook adoptarán a un precioso niño de 4
años, el cual quedó huérfano tras la muerte de sus padres, desde el
primer contacto visual del niño con ellos fue como amor a primera vista,
lo visitaban cada fin de semana para llevarlo a salir y ver que tan bien se
llevaban, siempre bajo la vigilancia de una trabajadora del orfanato.
— Veo que están muy ansiosos por llevarse a Woobin.
Habló por fin la mujer rompiendo el tortuoso suspenso entre ellos.
Taehyung y Jungkook llevaban más de dos meses pasando por exámenes
bastante exigentes para poder llevar a cabo la adopción de un niño,
sabían mejor que nadie que todo estaba sobre ellos por el tema de que
eran una pareja homosexual y que eran más de cuidado, los niños
podrían confundirse al no tener una figura femenina en casa, llamarlos a
ambos papá, pero las agencias de adopción no juzgaban, sólo tenían un
poco más de continuidad sobre ellos.
—¿Y bien. Podrá ser hoy mismo?
Pregunta un Tae al borde de la desesperación.
— Es cierto que ustedes cumplen con los requisitos de padres ejemplares,
tienen una buena situación económica, un hogar perfecto para un niño
pequeño, pero…
一Pero?
Jungkook interrumpió está vez soltando la mano de su esposo para
cruzarla por encima de su pecho, a cambio de molestia obtuvo la sonrisa
agradable de la señora una vez más.
— No es menos cierto que las parejas homosexuales pasan por
procedimientos más rigurosas que las parejas heterosexuales, pero lo
hacemos por el bienestar de los niños. — Kim y Jeon se miraron sin
interrumpir a la mujer. — Una cosa que tienen en común ambas parejas
es que pueden darle mucho amor al niño, pero si no son aceptados
entonces no podrán realizar la adopción, esto que les mostraré lo
hacemos con todos los niños que serán dados en adopción, ellos eligen a
sus padres, Woobin es muy pequeño, pero es inteligente, habla como
todos los niños y toma sus decisiones. — Jungkook abrió los ojos lleno de
asombro. Se estarían llevando un robot a casa o un niño de cuatro años.
Cuando la mujer giró la pantalla en dirección a ellos.
Tae dejó de mover las piernas para centrarse en lo que vería a
continuación, había una pequeña habitación llena de juguetes, en la cual
se encontraba Woobin con una psicóloga.
Woobin. ¿Sabes que día es hoy?
¿Me voy a casa?
Pues eso depende de ti.
De mí.
Woobin, ¿Te han caído bien los señores Taehyung y Jungkook?
Papis.
Jungkook tragó áspero, pero por alguna extraña razón lejos de sentir
miedo, fue como tener millones de mariposas alegres revoloteando en su
interior, entendió que lo mismo pasaba con su esposo al ver sus ojos
llenos de lágrimas.
Pues sí, ellos serán tus papás, ¿Quieres irte con ellos?
Papis.
¿Quieres ir Woobin?
Sí, quiero ir con mis papis.
De un momento a otro la pantalla se puso en negro cortando la
transmisión, ninguno de ellos sabía que podían tener ese vínculo tan
afectivo con un niño tan pequeño que podría estar confundido porque
aún no sabía lo que pasaba a su alrededor. Pero ahora que lo habían visto
aclamando por ellos, tenían más que claro que serían una hermosa
familia, la puerta de la oficina se abrió mostrando al niñito tomado de la
mano de la psicóloga con una mochila en la espalda, el pequeño alegre en
cuanto vio a los dos hombres de pie frente a sus butacas se soltó de la
mujer y salió corriendo a sus brazos.
— Hola, pequeño. ¿Estás listo? — Quiso saber Taehyung recibiendolo en
sus brazos con un ágil movimiento.
— Serás muy feliz, Woobin.
Jungkook besó su hombro mientras los abrazaba a los dos
acurrucándolos en su pecho.
— Pues, necesito que ahora firmen los papeles.
Luego de que todo el procedimiento fue realizado, Woobin salió del
orfanato tomado de las manos de sus nuevos padres, estaban al igual de
entusiasmados que él, Woobin sonreía dando pequeños saltos hasta el
coche.
— Papi, tengo hambre.
Dijo el niño abrazando el peluche al lado de su asiento. Tae miró a
Jungkook más confundido que antes.
- ¿Con cuál de los dos hablará?
Se echaron a reír admirando al pequeño pelinegro que los miraba con los
ojos bien abiertos.
— Woobin. ¿Quieres hacer algo muy divertido? Preguntó Jungkook
colocándole el cinturón de seguridad en la silla del niño.
— ¡Siii!
Exclamó Woobin alzando las manos.
— Bien, es sencillo, a papá Taehyung le dirás papi y a mí papá. ¿Te
parece bien?
— Papi y Papá.
- Muy bien.
Taehyung se mordió los labios para no besar a Jungkook, pero ahora
mismo se estaba muriendo por besarlo, su vida no podría ser más
perfecta, compartiendo vida con el hombre que más amaba y ahora eran
padres de un pequeño hermoso que llenaría su hogar se felicidad.
¿Podían pedir más?