LA INDAGACION AL CONSULTANTE QUE SIRVEN DE APOYO PARA PODER DESGLOSAR EL
PROBLEMA RAIZ DE LA PERSONA.
1- Contame sobre tus emociones diarias. ¿cuáles son? ¡notas repeticiones, o ciclos de
malestar y bienestar?
2- ¿Cuál es tu sentimiento más frecuente? ¿exactamente cómo y cuándo se produce?
3- ¿Qué personas de tu entorno te hacen sentir mejor? ¿Por qué?
4- ¿Cuáles son tus actividades predilectas? ¿están suficientemente presentes en tu rutina de
vida?
5- ¿Cómo estas a nivel de salud? ¿Qué podrías mejorar en relación a eso? ¿Por qué todavía
no lo has hecho?
6- ¿cómo van tus finanzas, y tus sentimientos al respecto? ¿Qué soluciones conscientes
podrías aplicar?
7- ¿Cuáles son tus planes (financieros, sociales, laborales, etc.) a corto, mediano y largo
plazo? (si no tiene, pueden elaborarlos en la sesión misma, o dejárselo como tarea)
8- ¿Cuál es tu momento preferido del día? ¿Cuál es horario más difícil? ¿Por qué?
9- ¿Cómo están tus relaciones afectivas?
10- ¿Cómo te llevas con tus padres y hermanos?
11- Háblame sobre tu infancia.
12- Contame sobre la infancia de tus padres, ¿sabes algo sobre eso? (si no tiene información,
Es conveniente proponerle que la consiga para futuras sesiones)
13- ¿Qué es lo que más te gusta de vos? ¿Qué te gusta menos?
14- ¿Qué le da sentido a tu vida? ¿Qué te impulsa a levantarte cada día?
15- ¿haciendo que o estando en compañía de quien el tiempo vuela y sentís una alegría
profunda?
16- ¿Cuáles son tus principios éticos? ¿Cuáles son tus valores prioritarios?
17- ¿Cuándo y por qué te enojaste (o te sentiste triste) la última vez? ¿Qué relación tuvo con
tus preceptos fundamentales?
18- ¿Cuándo y porque te sentiste alegre la última vez? ¿Cómo podrías multiplicar o intensificar
esa clase de experiencia?
19- Háblame de las personas de tu mundo. ¿Qué podés tomar como aprendizaje de cada una?
20- ¿Qué área de tu vida, o que meta, te gustaría trabajar ahora?
21- ¿a quién o quienes no has perdonado completamente? ¿Por qué?
22- ¿en relación a que áreas de tu vida sentís más alegría? ¿Qué áreas te producen menos
bienestar?
23- Hagamos un relevamiento de tus “tendría que”, tus objetivos truncos, de tus planes nunca
llevados a cabo, a ver cuáles podes realizar por fin, o descartar y librarte de esas presiones
innecesarias
CON ESTAS PREGUNTAS MEDIANTE LA ETAPA EXPLORATORIA DE LA INDAGACION,
RAPIDAMENTE SE DESCUBRE ASUNTOS POR RESOLVER O MEJORAR, Y PUEDE PASARSE AL
TRABAJO RESOLUTIVO PROPIAMENTE DICHO. LA ETAPA EXPLORATORIA ES UTIL DESPUES Y
ANTES DE CADA UNA DE LAS RESOLUCIONES QUE LLEVEMOS ADELANTE DURANTE UNA
SESION BIODESCODIFICADORA.
INDAGACIÓN:
Indagación es el recurso prioritario para determinar el origen interno de un conflicto en el
contexto de una sesión de Biodescodificación, así como para encontrar las mejores vías
de resolución disponibles.
Si tomamos como axioma la hipótesis anterior: esto es, que los conflictos proceden de
una relación problemática entre ideas, y nos servimos de esta lógica como una infalible
brújula al adentrarnos en el laberinto de las explicaciones, los puntos de vista, las excusas
y las quejas que algunos clientes exponen al relatarnos las situaciones por las cuales
iniciaron el proceso de Biodescodificación , y la mantenemos como referencia al dirigir la
conversación y las preguntas, fácilmente podremos armar el rompecabezas de mandatos,
creencias y opiniones que son la verdadera raíz del problema planteado, aunque el
paciente haya inculpado a otras personas o a sí mismo, y esté convencido de que es
víctima —o que otros lo son— de alguna clase de injusticia objetiva. Descubriremos
siempre una lógica perjudicial, defectuosa, arbitraria y aun insensata detrás de las
interpretaciones y conductas implicadas. De lo contrario, no habría conflicto.
Procedimiento
1. Para iniciar la indagación, podemos pedir claridad y sabiduría dando gracias por ello.
Por ejemplo, diciendo o pensando: «Gracias por esta sesión efectiva, inspirada y muy
beneficiosa para todos los implicados», o «Gracias por la sabiduría de este encuentro», o
cualquier otra variante o fórmula que se prefiera. Según nuestra constatación al cabo de
varios años de aplicación del ejercicio, y sin profundizar en sus causas, el rendimiento de
la propia inteligencia y la dinámica y los resultados de las sesiones tienden a concordar
con este tipo de declaraciones previas.
Hay que tomar conciencia de la respiración, y adoptar una postura erguida y cómoda. Es
importante que relajemos los músculos faciales y que tengamos una actitud amable y
desprejuiciada en relación al cliente y su historia personal.
2. Es conveniente iniciar la conversación con preguntas directas, cuya respuesta nos dé
pistas firmes sobre la raíz secreta del conflicto; es decir, que revele la mirada del paciente
sobre lo que ocurre en su vida, la lectura que hace de ello.
3. Mientras escuchamos con atención y consideramos que, posiblemente, la raíz del
conflicto en tratamiento no esté en los hechos sino en los factores internos, en la
percepción y el procesamiento de los hechos —lo sepa o no el cliente—, es útil que
tomemos nota de toda expresión relevante en el discurso y de cada conclusión parcial
que vayamos haciendo, para detectar cualquier emoción, síntoma del paciente.
LA BIODESCODIFICACIÒN
La Biodescodificación es un proceso para que la persona encuentre
la coherencia entre lo que siente, lo que piensa y lo que hace , aprendiendo a
pensar desde la biología, a desactivar las creencias limitantes y a gestionar las
emociones para disfrutar de una salud física, psíquica y emocional.
Estudia a partir de la sintomatología de las enfermedades, los programas
biológicos que la naturaleza tiene para adaptarse al medio. Cuando sufrimos un
shock emocional, el cerebro organiza una respuesta BIOLÓGICA en el órgano
relacionado con el conflicto que estamos viviendo. Desde la medicina
psicosomática se ha comprobado que cada órgano tiene unos códigos muy
específicos.
Pretende llevar a la persona que se encuentra enferma al siguiente
paradigma: ¿Qué es lo que me ha llevado aquí? ¿Para qué mi biología se
expresa de esta manera?
En la naturaleza todo está codificado, en el Universo todo es información y en
nuestro organismo también y nuestro cuerpo no escapa a este sistema de
organización perfecto. Cuando enfermamos, es porque nuestra información
celular se ha desordenado.
«YO SOY»
Dedicá un minuto a considerar esto... Volvé consciente tu respiración, hacé una pausa.
Mirá a tu alrededor. No busques nada en concreto. Simplemente, disfrutá de existir. Date
cuenta del cuerpo y de la dimensión física en la que estás: una habitación o un espacio a
la intemperie. El cuerpo tiene cierta postura y te envía información desde sus diversos
sentidos. Date cuenta también de la mente, que quizás va repitiendo con su voz interna
estas palabras a medida que leés; que produce o recibe pensamientos o imágenes. Date
cuenta del campo emocional, que genera determinado “sentir”, cierto nivel de malestar o
bienestar, de curiosidad, entusiasmo o aburrimiento, etcétera. Y date cuenta
especialmente de vos, de esa lucidez que percibe todo eso y además se da cuenta de sí
misma. Tomá conciencia de tu propio ser, como si fueses un testigo del testigo, un espía
del espía, un observador callado y sereno de la chispa de inteligencia por detrás de la
mente, del cuerpo y del campo emocional.
No olvides seguir observando la respiración, la postura física, el sentir, el diálogo interno...
Atendé a todo eso, sin retirar una parte de la atención a tu propio ser, a eso que “se da
cuenta”, a la conciencia que percibe. Es tu Yo Real, sos vos mismo, consciencia pura.
No sos ni cuerpo ni mente (tenés un cuerpo y una mente), y en consecuencia no sos tu
aspecto, tu cerebro, tu historia, tu personalidad ni tus pensamientos. Esto es evidente. Sin
embargo, hay aspectos de esta cuestión que a veces nos confunden. La mente, por
ejemplo. Debido a su naturaleza sutil, intangible, y a nuestro escaso entrenamiento en
general para discernir fenómenos que no percibimos con el cuerpo, la mente suele
parecernos lo mismo que el Yo, que nosotros mismos, puesto que “ahí” (en la mente)
acontece el diálogo interior, y eso origina el ego: una fuerte identificación cuya ilusión
ignoramos. Si esa identificación acumula suficientes cualidades y perdura en el tiempo, se
estructura y da lugar a una entidad, una especie de organismo psicológico que toma el
control de la mente y el cuerpo para ciertas funciones. Es un personaje que encarnamos.
Por ejemplo, para relacionarnos con los demás. Para pensar. Para tomar decisiones y
para comportarnos. Para gestionar nuestra salud, etcétera. Con el paso de los años, esta
personalidad se vuelve compleja y profunda en sus lazos, al punto de impedirnos percibir
los fenómenos desde otra perspectiva. Así, la maravillosa flexibilidad y capacidad humana
de adaptación, deviene en rigidez y restricción de la conciencia.
Cuando estamos bajo el influjo de una entidad psicológica (un ego) creemos ser esa
entidad, y percibimos la vida como si lo fuéramos. Todo cobra sentido desde su lógica y
en función de esta. Por ejemplo, quien se identifica con su nombre, personalidad, historia
personal, temperamento, etcétera, solo puede captar y experimentar situaciones
coherentes con los filtros perceptivos de esa identidad. La mente se ocupa de hacer
coincidir las creencias con las “evidencias”. Y esa realidad se transforma en su mundo. El
ego (un personaje, una identidad falsa) siempre teme ser disuelto, perjudicado, vencido,
abandonado, descubierto, y además provoca, si se lo emplea como “idea de sí mismo”, un
inevitable sentimiento de desamparo y separación. Por lo tanto, no es eficaz para ser
felices. Cuando confiamos, cuando experimentamos paz (abundancia, gratitud, empatía,
generosidad, compasión, armonía, amor y belleza), el miedo se disipa y entramos en
contacto directo con la vida desde quienes somos en realidad, a través de la mente y el
cuerpo, como puentes en lugar de obstáculos.
Cuando conectamos con el miedo, en cambio, la mente activa sus alertas y encuentra
peligro en todas partes, porque esa es su función cuando sintonizamos frecuencias
amenazantes. Si creemos ser nuestra mente, deducimos que sus alertas son nuestras, y
caemos en la desesperación, el pánico, la culpa, el rencor, la crítica o cual fuere el efecto
de la ilusión específica que atravesemos.