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Guía Completa de Limpieza Facial

Un proceso de limpieza facial profunda incluye limpieza, exfoliación, vaporización, extracción de impurezas, aplicación de mascarilla, tonificación e hidratación. Es importante realizar este proceso con cuidado y no con demasiada frecuencia para evitar irritar la piel. Los diferentes tipos de exfoliantes, mascarillas y tónicos ayudan a limpiar y equilibrar el pH de la piel según el tipo de piel individual.

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Guía Completa de Limpieza Facial

Un proceso de limpieza facial profunda incluye limpieza, exfoliación, vaporización, extracción de impurezas, aplicación de mascarilla, tonificación e hidratación. Es importante realizar este proceso con cuidado y no con demasiada frecuencia para evitar irritar la piel. Los diferentes tipos de exfoliantes, mascarillas y tónicos ayudan a limpiar y equilibrar el pH de la piel según el tipo de piel individual.

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La limpieza facial profunda es un proceso importante para mantener la piel sana y libre de

impurezas. A continuación, se describe un proceso general para realizar una limpieza facial
profunda en el rostro:

• Limpieza superficial: Comienza lavando el rostro con un limpiador suave para


eliminar el maquillaje, la suciedad y el aceite superficial. Masajea suavemente la piel
con movimientos circulares, evitando la zona de los ojos.
• Exfoliación: Utiliza un exfoliante suave para eliminar las células muertas de la piel y
las impurezas más profundas. Aplica el exfoliante en movimientos circulares y
masajea suavemente durante unos minutos, luego enjuaga bien con agua tibia.
• Vaporización: La vaporización ayuda a abrir los poros y a aflojar las impurezas.
Puedes utilizar un vaporizador facial o simplemente llenar un recipiente con agua
caliente y colocar la cara sobre el vapor durante unos minutos.
• Extracción de puntos negros y comedones: Utiliza un extractor de puntos negros y
comedones para eliminar las impurezas más profundas de la piel. Es importante
tener cuidado de no presionar demasiado fuerte, ya que esto puede causar
cicatrices y dañar la piel.También se puede realizar con skin scrubber o aspirador de
poros.
• Mascarilla facial: Aplica una mascarilla facial adecuada para tu tipo de piel y déjala
actuar durante unos 15 a 20 minutos. Las mascarillas pueden ayudar a calmar la
piel, reducir la inflamación y equilibrar el pH de la piel.
• Tonificación: Utiliza un tónico para equilibrar el pH de la piel y cerrar los poros.
Puedes aplicarlo con una bola de algodón o con un pulverizador.
• Hidratación: Por último, aplica una crema hidratante suave para mantener la piel
hidratada y protegida. Masajea suavemente en la piel con movimientos circulares y
deja que se absorba completamente antes de aplicar maquillaje u otros productos
en la piel.

Es importante recordar que no se debe realizar una limpieza facial profunda con demasiada
frecuencia, ya que esto puede irritar y dañar la piel. Por lo general, una vez cada cuatro a
seis semanas es suficiente para mantener la piel limpia y saludable.

TIPOS DE EXFOLIANTES

• Exfoliantes físicos: Estos exfoliantes contienen pequeñas partículas que ayudan a


eliminar las células muertas de la piel a través del frotamiento. Estas partículas pueden
ser de diferentes materiales, como azúcar, sal, semillas de frutas, cáscaras de nueces o
perlas molidas. Los exfoliantes físicos son ideales para pieles normales o mixtas, pero
pueden ser demasiado agresivos para pieles sensibles o propensas al acné.
• Exfoliantes químicos: Los exfoliantes químicos utilizan ácidos para disolver las células
muertas de la piel. Algunos de los ácidos más comunes utilizados en los exfoliantes
químicos son el ácido glicólico, el ácido láctico, el ácido salicílico y el ácido mandélico.
Los exfoliantes químicos son ideales para pieles sensibles o propensas al acné, ya que
son menos abrasivos que los exfoliantes físicos.
• Cepillos de limpieza facial: Estos dispositivos utilizan cerdas suaves para exfoliar la piel
y limpiar los poros en profundidad. Los cepillos de limpieza facial son ideales para pieles
grasas o propensas al acné, pero pueden ser demasiado agresivos para pieles
sensibles

TIPOS DE MASCARILLAS

• Mascarillas de arcilla: Las mascarillas de arcilla son ideales para pieles grasas o
propensas al acné, ya que ayudan a absorber el exceso de aceite y reducir la
inflamación. La arcilla verde es especialmente adecuada para pieles grasas y la
arcilla rosa es ideal para pieles sensibles.
• Mascarillas hidratantes: Las mascarillas hidratantes son excelentes para pieles
secas o deshidratadas, ya que ayudan a reponer la humedad de la piel. Las
mascarillas que contienen ingredientes como ácido hialurónico, aloe vera, miel y
glicerina son especialmente hidratantes.
• Mascarillas exfoliantes: Las mascarillas exfoliantes ayudan a eliminar las células
muertas de la piel y a mejorar la textura de la piel. Las mascarillas que contienen
ingredientes como ácido glicólico, ácido salicílico, enzimas de frutas y microperlas
son efectivas para exfoliar la piel.
• Mascarillas iluminadoras: Las mascarillas iluminadoras ayudan a reducir la
apariencia de manchas y a mejorar el tono de la piel. Las mascarillas que contienen
vitamina C, niacinamida, ácido kójico y extractos de frutas son excelentes para
iluminar la piel.
• Mascarillas calmantes: Las mascarillas calmantes son ideales para pieles sensibles
o irritadas, ya que ayudan a reducir la inflamación y la rojez. Las mascarillas que
contienen ingredientes como avena, caléndula, manzanilla y té verde son efectivas
para calmar la piel.

Es importante recordar que los tipos de mascarillas adecuados para cada tipo de piel
pueden variar según las necesidades individuales de cada persona. Siempre es importante
leer las instrucciones de la mascarilla y hacer una prueba en una pequeña zona de la piel
antes de utilizarla en todo el rostro.

¿CÓMO IDENTIFICAR EL TIPO DE PIEL?

• Piel seca: la piel se siente áspera y tirante, los poros son pequeños y la piel puede
descamarse y presentar sensibilidad.
• Piel grasa: la piel tiene un brillo aceitoso, los poros son grandes y la piel es
propensa a las imperfecciones y el acné.
• Piel mixta: la piel es grasa en la zona T (frente, nariz y barbilla) y seca en otras
áreas.
• Piel normal: la piel tiene un equilibrio adecuado de aceite y humedad, los poros son
pequeños y la piel tiene una textura suave y sin imperfecciones.
• Piel sensible: la piel es propensa a la irritación y la reactividad, puede enrojecerse y
sentirse incómoda después de la exposición a ciertos productos o factores
ambientales.

Tener en cuenta el tipo de piel es importante para elegir los productos adecuados para su
cuidado, como limpiadores, hidratantes, exfoliantes y protectores solares, para mantener
una piel saludable y equilibrada.

TÓNICOS PARA EQUILIBRAR EL PH

Para equilibrar el pH de la piel y cerrar los poros de la cara, se recomienda utilizar un tónico
que contenga ingredientes suaves y no irritantes. Algunos de los mejores tipos de tónicos
para estos propósitos son los siguientes:
• Tónicos con ácido glicólico: El ácido glicólico es un alfa hidroxiácido (AHA) que
ayuda a exfoliar suavemente la piel, disminuyendo la apariencia de los poros y
equilibrando el pH de la piel.
• Tónicos con ácido salicílico: El ácido salicílico es un beta hidroxiácido (BHA) que
penetra en los poros y ayuda a disolver la suciedad y el aceite, reduciendo su
tamaño y evitando su obstrucción.
• Tónicos con hamamelis: El hamamelis es un ingrediente natural que tiene
propiedades astringentes, lo que ayuda a reducir la apariencia de los poros y
equilibrar el pH de la piel.
• Tónicos con té verde: El té verde es un ingrediente antioxidante que ayuda a reducir
la inflamación y calmar la piel, lo que puede ayudar a reducir el tamaño de los poros
y equilibrar el pH de la piel.

Es importante tener en cuenta que el tónico debe ser adecuado para el tipo de piel de cada
persona. Por ejemplo, si se tiene la piel seca, se debe elegir un tónico suave y sin alcohol,
mientras que si se tiene la piel grasa, se puede optar por un tónico con ácido salicílico para
ayudar a controlar la producción de sebo. En cualquier caso, es importante realizar una
prueba en una pequeña área de la piel antes de utilizar cualquier producto nuevo para
evitar reacciones alérgicas o irritación.

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