DOS Y DOS Adaptacion
DOS Y DOS Adaptacion
1
DOS Y DOS
Versión libre para dos actores a partir de “Extraña pareja” de Neil Simon
2
FEDERICO: dale campeón, cuídate. Un beso muy fuerte, hijo.
TOMÁS: tu ex mujer te va a llevar…
FEDERICO: ¿adónde me va a llevar?
TOMÁS: a la cárcel... por asesino de pescados
FEDERICO: está peor que nunca. Si no me amenaza una vez por semana, no está contenta. La última vez
me reclamó el pago de la cuota alimentaria porque tenía un atraso de dos días en el pago
TOMÁS: ¿Y no te preocupa que tus hijos no tengan para comer y vestir?
FEDERICO: déjate de joder, Tomás. Todo el continente africano podría comer un año entero con lo que
mis hijos dejan en cada comida...
TOMÁS: cada vez estas peor, más renegado.
FEDERICO: yo vivo bien
TOMÁS: ¿de verdad le llamas vivir bien a estar completamente solo y viviendo en esta pocilga?
FEDERICO: ¿y qué me falta? Hasta escoba tengo
TOMÁS: no necesitás una escoba, pelotudo, una mujer te falta, una esposa
FEDERICO: ¿no puedo arreglar la heladera y vos querés que tenga una mujer?
TOMÁS: Entonces, no juegues al póker por plata
FEDERICO. Entonces vos no vengas a mi casa a morfarte los últimos tres sánguches que me quedaban
TOMÁS: sos como un pibe, con vos no se puede discutir porque la ganás siempre
FEDERICO: igual… ¿vos me querés, no?
TOMÁS: (lo mira raro) ¿vos te sentís bien?
FEDERICO: si me querés como amigo, pedazo de gil
TOMÁS: ahhh.. si claro, te quiero, te quiero
FEDERICO: no, así no… con más cariño
TOMÁS: ¿estás mamado?
FEDERICO: es que me siento solo a veces… decilo bien, modulando bien: “te quiero, Federico Ordóñez”
TOMÁS: ¿podés dejar de decir boludeces y ocuparte alguna vez de tu vida en serio?... le debés guita por
la cuota alimentaria a tu mujer, le mataste los pescados a tu hijo, no te funciona la heladera…
FEDERICO: Te olvidaste de los cortes que sufrí…
TOMÁS: ¿qué cortes?
FEDERICO: el agua… el gas… ¿qué mierda querés que haga, Tomás? ¿Qué me tire a un pozo? (Suena el
teléfono y va a contestar) La vida también continúa para los que estamos divorciados, pobres y
zarrapastrosos. ¿Hola?... hola, mi vida... (Con voz muy seductora, se lleva el teléfono hacia un lado y
habla en voz baja pero audible para Tomás, que hace un esfuerzo enorme por escuchar) Te dije que no me
llamaras, que estoy jugando a las cartas con Tomás. Ahora no puedo hablar con vos… sí, te quiero
(cambia el tono) sí, un minuto. Tomás… tu mujer. (Deja el auricular sobre la mesa y se sienta en el sofá)
TOMÁS: (por lo bajo) ojalá esta mujer se encontrara un amante así me deja en paz. ¿Hola? Sí, tipo doce y
media. Dale… una hamburguesa completa y un jugo de naranjas.
FEDERICO: ¿Está otra vez embarazada…tiene antojos?
TOMÁS: (cortando) no está embarazada, pelotudo, está gorda.
FEDERICO: ah… en esto tenés un poco de razón. Pero tampoco es para suicidarse
TOMÁS: a veces me dan ganas. Principalmente los domingos a la tarde…
FEDERICO: tranquilo… nueve de cada diez que amenazan, no hacen nada.
TOMÁS: ¿y la décima?
FEDERICO: Esa sí… esa salta. Siempre hay una posibilidad...
TOMÁS: soy demasiado miedoso como para matarme. Soy tan idiota que me pongo el cinturón de
seguridad hasta cuando me lavan el auto. Igual, quédate tranquilo… si alguna vez se me ocurre matarme,
voy a venir acá a hacerlo
FEDERICO: ¿¿¿ehhh???
TOMÁS: ¡Claro! Si uno quiere suicidarse, ¿cuál es el lugar más apropiado para hacerlo? ¡con sus amigos!
FEDERICO: me sacás de quicio con las pelotudeces que decís
TOMÁS: yo te saco de quicio a vos… vos me sacás a mí… ya sí vamos por la vida, desquiciados los dos.
3
Igual, tranquilo, no tengo agendado suicidarme
FEDERICO: una pena
TOMÁS: aunque nunca me creas mucho (comienza a salir)
FEDERICO: ¿Dónde vas?
TOMÁS: al baño
FEDERICO: ¿Sólo?
TOMÁS: Siempre voy solo al baño, infeliz (sale)
FEDERICO: yo no esto bien de la cabeza… este tipo me habla de que quiere suicidarse y yo lo dejo ir
solo al baño… tendría que haber entrado con él… aunque tengo que pensar en frío… si quiere suicidarse,
en el baño va a ser difícil… aunque no tanto… hay mil maneras de suicidarse en un baño… maquinitas de
afeitar, pastillas… cualquier cosa que encuentre...pero pará, tranquilízate, Federico, pensá bien… ese baño
es el de los chicos, de la única manera que puede matarse es lavándose los dientes...
TOMÁS: (entrando) También podría saltar por la ventana
FEDERICO: (no lo ve porque está de espaldas, cree que es un pensamiento suyo) imposible, es un
respiradero de diez centímetros...
TOMÁS: puedo romper el vidrio y cortarme las venas, o meter la cabeza en el inodoro y tirar la cadena…
FEDERICO: (se da cuenta que Tomás salió del baño) ah pero que pedazo de boludo que sos
TOMÁS: más boludo sos vos, que tu mujer te deja y encima te pone como abogado del divorcio a un tipo
que es pariente de ella. Hasta la parte blanca de los ojos te va a sacar
FEDERICO: y bueno, es el único que conoce… (comienza a llorar) lo terrible de todo esto es que todavía
la quiero, Tomás. Nuestro matrimonio no funcionaba bien, pero... la amo y no quiero el divorcio...
TOMÁS: (Sentándose en el brazo del sofá) ¿Quieres tomar un café, o que baje a comprarte algo para
comer…aunque sea unas galletitas?
FEDERICO: tenemos hijos preciosos, una casa bonita...
TOMÁS: ¿Cómo te gustan las galletitas... de chocolate o vainilla...? Tienen de las dos en el quiosco
FEDERICO: ¿Qué más podía querer...? ¿Qué más puede querer una mujer?
TOMÁS: eso… ¿querés algo más? Primero comé y después hablá del divorcio...
FEDERICO: ¡Es una jugada sucia! (da un puñetazo en el sillón y se queja) ¡Ay, la puta madre, el cuello!
TOMÁS: pero… ¿cómo te duele el cuello si pegaste con la mano?
FEDERICO: ¡Es un espasmo nervioso... en el cuello... Ay como duele carajo!
TOMÁS: ¿Dónde te duele?
FEDERICO: el cuello, pelotudo, pero se cura con un masaje especial, que solo mi ex mujer sabe hacerme
TOMÁS: ¿Queres que la llame y le diga que venga?
FEDERICO: (Grita) ¡No!... ¿No ves que nos estamos divorciando...? ¿Cómo va a querer hacerme
masajes?
TOMÁS: no se me ocurre otra cosa… escúchame… ¿y cuánto te dura?
FEDERICO: A veces unos minutos y a veces horas... (Se sienta y no para de hacer gestos de dolor)
TOMÁS: bueno basta ¿Preferís seguir sufriendo o que te arregle el cuello? (Empieza a darle masaje)
FEDERICO: ¡Con cuidado... con cuidado!
TOMÁS: quédate quieto, carajo, relajate de una vez
FEDERICO: ¡No me grites!... Lo que tengas que decir decímelo de buena manera
TOMÁS: pensá en algo agradable...que se yo… pensá en los pescados de los nenes…
FEDERICO: no puedo, Tomás, no puedo. Imposible relajarme. Duermo todas las noches en la misma
posición, sin moverme... mi ex mujer dice que parezco un cadáver...
TOMÁS: (Deja de frotarle) ¿Te sigue doliendo?
FEDERICO: No, no... siento alivio.
TOMÁS: hacéselo saber a tu cara, porque no diferencia dolor de felicidad.
FEDERICO: Tomás, tengo que confesarte algo… creo que estoy loco.
TOMÁS: y… cuando tenés razón, tenés razón. Y si eso te hace sentir bien, yo también creo que estás loco
FEDERICO: lo digo en serio. Si no estuviera loco no estaría comportándome así, viviendo como una rata,
sucio, sin heladera…matando de hambre a los pescados de mis hijos, jugando a las cartas todo el día…
4
TOMÁS: tranquilo, eso es pánico, es miedo... Vos sos una persona miedosa
FEDERICO: ¿me hacés masajitos de nuevo?... me alivia mucho.
TOMÁS: es que si no te relajás me vas a romper los dedos
FEDERICO: igual me siento mejor… ahora, sólo me duele la espalda
TOMÁS: lo que vos necesitás es tomarte algo (va al bar a servirle algo)
FEDERICO: no puedo tomar, me cae mal. Anoche quise emborracharme. Anduve por ahí, caminando...
TOMÁS: ¿Toda la noche, con lo que llovía?
FEDERICO: sin darme cuenta, hasta que llegué a la Torre de los españoles y me sentí unas ganas de
saltar..
TOMÁS: (mientras prepara el trago, sin darse cuenta de lo que dice) ¿Por qué no lo hiciste?
FEDERICO: ¿¿ehh??
TOMÁS: no no, no me malentiendas. Te pregunto cuál fue el motivo por el que no saltaste…
FEDERICO: porque la parte más alta es una planta baja
TOMÁS: cagad tras cagada se mandaron estos gallegos
FEDERICO: Yo no quiero divorciarme, Tomás, no quiero cambiar mi vida... ¿Qué voy a hacer ahora?
TOMÁS: empezá portándote como un hombre. Tomá este whisky y vamos a planear una nueva vida
FEDERICO: ¿sin mi mujer, sin los chicos?... sin ellos no soy nada
TOMÁS: pero déjate de joder, infeliz. ¿Cómo que «nada»? vos sos «algo». ¡Sos una persona de carne y
hueso, un ser humano hermoso (mientras le dice esto va acercándose a Federico. No tiene otra intención
que no sea ayudarlo, pero Federico entiende que tiene una connotación sexual, y por eso, mientras uno se
acerca, el otro se aleja) vos no sos un pescado...bueno, perdón por la comparación y más teniendo en
cuenta lo de los pescados de tus pibes, digamos… vos no sos un búfalo... ¡sos vos, Federico!... sos
único… ¿o te crees que cualquiera vive en el medio de esta mugre como vivís vos?... ¿vos crees que un ser
humano normal podría vivir dos semanas sin heladera?... ¿qué tipo podría vivir hablando, llorando,
sufriendo contracturas, hablando pelotudeces, matándole de hambre los pescados a sus hijos?... nadie
Federico. Solamente vos, por eso sos único, creeme, sos un ejemplar único. Ahora tomate este whisky,
dale y contame como pasaste las primeras noches
FEDERICO: mamado. Tomé durante cuatro días y cuatro noches seguidas... Llegó un momento en que me
tropecé y me caí por la escalera y empecé a sangrar como un chancho, pero a la vez, empecé a olvidar.
TOMÁS: bue… se ve que el golpe no fue muy fuerte
FEDERICO: ¿y qué querés que haga?... tengo recaídas… uno no puede olvidarse de sus hijos, borrar de
un plumazo doce años de matrimonio, más cuando todas las noches ves habitaciones completamente
vacías
TOMÁS: y sí, debe ser para matarse…
FEDERICO: siento en la cara una cachetada de aire frío. Pero, esa es la realidad y hay que aceptarla.
TOMÁS: también me imagino lo que estará pasando tu ex mujer…
FEDERICO: ¿Qué queres decir con «estará pasando»?
TOMÁS: nada, digo que en el caso de la mujer debe ser más doloroso. Pensá que la pobre está sola,
encerrada en otra casa, con los chicos… sin los pescados… ¿dónde va a encontrar a alguien, ahora, con la
edad que tiene y con los pibes abajo del brazo? ¿Dónde?
FEDERICO: que se yo, pelotudo. A lo mejor alguien se le cruza. Hay miles de divorcios al año, algún tipo
bueno tiene que aparecer (Tomás se tapa los oídos, siente un zumbido) ¿Qué te pasa ahora?
TOMÁS: sinusitis, se me tapan los oídos. Debe ser por el polvo que hay acá, soy alérgico
FEDERICO: mi ex también es alérgica… y encima es alérgica a mi loción de afeitar… pobre, e s increíble
que me haya aguantado tantos años (Tomás ahora muge como un toro) ¿Y, ahora qué carajo haces?
TOMÁS: me limpio los oídos... creo una presión dentro de ellos y el tapón se rompe. (Más mugidos
durante unos segundos. Después, un silencio de tres o cuatro segundos)
FEDERICO: (que no deja de mirarlo) ¿ya se te rompió?
TOMÁS: un poquito, pero creo que me hice mierda la garganta...
FEDERICO: ahora que decís garganta, me acuerdo una vez que mi ex mujer me dijo que si seguía así me
apretaba la garganta hasta asfixiarme… fue después que le compré un cuaderno y la obligaba a anotar
5
hasta el último centavo que gastaba... desde lo más caro hasta una cebolla. Todo tenía que estar anotado en
el cuaderno. Y tuvimos una discusión tremenda porque se olvidó anotar el precio del cuaderno. ¿Cómo se
puede convivir con un ser así?
TOMÁS: pobre mujer, tampoco era culpa de ella ser así
FEDERICO: hablo de mí, pelotudo
TOMÁS: bueno, tampoco es para castigarse… siempre fuiste un buen administrador. Igual, todos tenemos
defectos. En casa tenemos una chica que nos viene a ayudar con la limpieza tres días por semana y cuando
no viene, limpia mi mujer. Y después voy yo y vuelvo a limpiar todo. No lo puedo evitar. Soy un fanático
de la limpieza... La culpable es mi vieja, a los cinco meses ya me obligaba a mear en el inodoro
FEDERICO: ¿Cómo te podés acordar de esas cosas?
TOMÁS: ni el psicólogo puede adivinarlo.
FEDERICO: Tengo bien merecido lo que me pasa... y en algún punto nos parecemos. Mi ex mujer
cocinaba algo, y yo tenía la manía de reforzarle la sal. Todos con presión alta terminamos.
TOMÁS: ahí tenés…
FEDERICO: ¿qué cosa?
TOMÁS: digo, vos solito te arruinaste por pelotudo
FEDERICO: No me puedo soportar, Tomás, me odio. Pero mucho me odio, eh… nada de odiarse un
poquito. No no… me odio con ganas, como un peruano a un chileno
TOMÁS: No te odias, te querés demasiado, que es distinto. Pero, todos tenemos defectos...
FEDERICO: soy un pelotudo
TOMÁS: ah sí, ahí tenés razón
FEDERICO: Creí que eras mi amigo...
TOMÁS: ¿y porque te crees que te hablo así?... porque te quiero casi tanto como vos mismo
FEDERICO: bueno entonces, ayudame...
TOMÁS: ¿pero vos te crees que es fácil ayudarte a vos cuando no puedo ayudarme a mí mismo?... ¿vos
crees que es fácil vivir conmigo? Mi mujer pregunta “¿a qué hora querés la cena?” y siempre le contesto:
“no sé, no tengo hambre”. Después, a las tres de la mañana, la despierto y le grito “ahora quiero la cena”.
Durante los últimos catorce años fui uno de los mejores críticos deportivos de este país comentando los
partidos de fútbol que veía por la tele. Fumaba y quemaba todo, la engañaba en la pri mera oportunidad
que tenía. Para celebrar nuestro décimo aniversario de casados la llevé a pasear…a un partido de fútbol la
llevé. Y como eso no fue poco, a la pobre le pegaron un pelotazo en la cabeza.
FEDERICO: no voy a aguantar mucho más viviendo solo. No voy a poder ir a trabajar y me van a echar,
¿de qué voy a vivir?... ¿no sería bueno que la llame y trate de reconciliarme, de recapacitar juntos?
TOMÁS: ¿te sentís solo?
FEDERICO: muy solo
TOMÁS: problema arreglado: mañana voy a buscar mis cosas y me vengo a vivir con vos.
APAGON
Cuando vuelve la luz, es la misma escena. Solo hay cambios ligeros de vestuario en Tomás. Federico
sigue con la misma ropa
TOMÁS: espero que no sea un estorbo para vos que yo esté acá
FEDERICO: no, tengo varias habitaciones, podríamos estar una semana sin tropezamos siquiera. Después
de todo, no es mala idea que te hayas venido a vivir acá
TOMÁS: no entiendo como cambiaste tanto de opinión, siempre dijiste que soy como la peste
FEDERICO: ¡es que no puedo vivir solo, por eso lo dije, ¿querés, un anillo de compromiso para creerme?
TOMÁS: no hace falta. Hay muchas cosas que puedo hacer acá, me doy maña para todo
FEDERICO: No tenés que ocuparte de nada.
TOMÁS: pero quiero hacer algo, dejame que haga algo.
FEDERICO: bueno, está bien. Empezá por sacar las iniciales de mi mujer de las toallas... o lo que
6
quieras...
TOMÁS: puedo cocinar, soy un cocinero fantástico
FEDERICO: No hay nada para cocinar acá. Apenas tengo yerba para el mate
TOMÁS: ¡no se hable más! Cocinar todos los días nos va a hacer ahorrar mucha plata. Ahora somos dos
los que tenemos que pasar mantención a nuestras ex mujeres
FEDERICO: ayer llamó tu mujer, pero no te avisé porque me dijo que no quería hablar con vos
TOMÁS: ¿No quería hablar conmigo?
FEDERICO: ¡No!
TOMÁS: Entonces, ¿para qué llamó?
FEDERICO: para que saques las porquerías que tenés en tu casa, quiere pintar la habitación.
TOMÁS: mierda. De rosa, seguro. Siempre quiso pintar la habitación de rosa. Que irónico es el destino…
yo pensando en suicidarme, y ella viendo el muestrario de pinturas... pero en el fondo, me alegro... Porque
me hizo ver que todo se acabó. No lo había entendido hasta ahora… mi matrimonio se terminó.
FEDERICO: Tomás, ¿por qué no te dejás de joder y te vas a acostar?
TOMÁS: sin embargo, no me voy a suicidar. Voy a poder vivir...
FEDERICO: Claro amigo, igual… ahora andá a acostarte
TOMÁS: todavía no es el momento. Dentro de un rato me voy a acostar, pero ahora tengo que pensar,
tengo que reorganizar mi vida... ¿tenés papel y un lápiz?
FEDERICO: déjate de joder, Tomás, ¡estás en mi casa y yo establezco la hora de dormir!
TOMÁS: por favor, necesito estar solo. Andá a dormir que yo limpio un rato (Empieza a limpiar)
FEDERICO: no hace falta que limpies nada.
TOMÁS: es Imposible dormir con toda esta mugre, viejo. Vos andá a la cama que yo limpio
FEDERICO: escúchame, una limpiadita así nomás, me imagino que no pensarás sacudir las alfombras
TOMÁS: diez minutos, nada más. Lo prometo. Junto un poco de mugre y me voy directo a la cama.
FEDERICO: bueno (sale)
TOMÁS: (lo llama) Federico… Federico…
FEDERICO: ¿qué carajo querés, Tomás?
TOMÁS: a lo mejor tardo un par de semanas… pero te juro que me voy a recuperar
FEDERICO: (Sonríe resignado) Me alegro amigo
TOMÁS: buenas noches, querida (Federico se paraliza. Tomás sin darse cuenta de lo dicho, sigue
limpiando)
APAGÓN
(Ha pasado un tiempo. Ambos tienen ropa distinta y la casa está reluciente)
TOMÁS: y ahora sí… una cerveza helada para mi amigo Federico
FEDERICO: Gracias, amigo
TOMÁS: (va a apoyar la cerveza en la mesa, pero se detiene) ¿Dónde está tu posavasos?
FEDERICO: ¿Mi qué?
TOMÁS: Tu posavasos. Ese cosito redondo que se pone abajo de los vasos para no ensuciar la mesa
FEDERICO: te juro que pensé que eran fichas de póker.
TOMÁS: sos todo boludo, Federico (busca el posavasos) tomá, y por favor, úsalo. Todos sabemos lo que
pasa con la madera si el vaso está mojado (cuando está apoyando el posavasos, Federico empieza girar
un cenicero sobre la mesa) pero carajo, Federico, ¿no te das cuenta que rayás la mesa, que ese cenicero
deja marca en la madera, que la estropea? En cinco minutos va a estar la comida
FEDERICO: ¿Qué se come hoy?
TOMÁS: hamburguesas de soja con tomates orgánicos y lactonesa, en pan de centeno
FEDERICO: (lo mira fijo) ¿y quién hizo esa mariconada?
TOMÁS: pará la mano, amigo. Las hice yo mismo... en la cocina. Y si no te gusta, no te preocupes, te
hago cualquier otra cosa. Por ejemplo, un pastel de carne en cinco minutos...
FEDERICO: No…no… no es ninguna molestia... lo digo en serio. Me encanta que cocines
7
TOMÁS: tratá de no desparramar migas...estuve pasando la aspiradora toda la tarde (sale mientras
Federico lo mira irse. Después, Tomás grita desde adentro) ¿por qué apagaste el purificador de aire?
FEDERICO: ¿El qué?
TOMÁS: (entrando) El purificador de aire... esa cosa cuadrada que tenés arriba de la cocina. Lo prendí
cuando puse la plancha a calentar, fui al baño, te traje la cerveza y ahora cuando vuelvo a la cocina, está
apagado. De esta manera no vamos a mantener limpia la casa nunca
FEDERICO: Tomás… no sé cómo decírtelo, pero… ya empezaste a romperme las pelotas. Estoy hasta las
bolas con tus ataques de limpieza. En las últimas tres horas tuve más reclamos por limpieza que los que
me hizo mi mujer en años y años de matrimonio; y no estoy dispuesto a malgastar un viernes por la noche
escuchando reclamos de un amigo que se convirtió en algo así como una esposa pulcra.
TOMÁS: claro, porque seguramente antes con toda la basura y el humo que tenías adentro de este
aguantadero, se respiraba mucho mejor.
FEDERICO: es que no tenés límites ¿vos te diste cuenta que raspás el pan antes de traerlo para que no
haga migas? Tengo las bolas llenas de comer miga todos los días. A la lechuga le sacás toda la parte verde
para que no nos quede entre los dientes. Estoy harto de comer solo la parte blanca de la lechuga, ¡me vas a
volver loco amigo! El día que se terminó tu matrimonio, empezó a terminarse nuestra amistad también
(huele la lata de cerveza) Tomás… ¿vos desinfectaste las latitas con lavandina, la puta que te parió??
TOMÁS: basta Federico. Mañana mismo a primera hora agarro todas mis cosas y me voy (Federico no
contesta) me voy a la estación de trenes (Federico lo ignora) ¡y al mediodía tenés un velorio!
FEDERICO: payaso (levanta la lata y va a pasar la mano por sobre la mesa, pero Tomás lo detiene)
TOMÁS: dejá, yo limpio antes de acostarme. Por lo visto todavía no terminaste de ensuciar todo
FEDERICO: es que así no funciona, Tomás… hay algo que está mal. Nunca se me ocurrió pensar que dos
hombres solos, viviendo juntos y recién divorciados, tuvieran la casa mucho más limpia que la de mi vieja
TOMÁS: ¿y qué tiene de malo? yo solamente ordeno. No se puede vivir en el desorden, con residuos
FEDERICO: ahí está el punto: yo me había acostumbrado a vivir con estos residuos…
TOMÁS: bueno perdón. Lo único que intento es mantener la casa un poco decente para poder vivir, pero
no me imaginé que eso te iba a irritar tanto.
FEDERICO: Lo único que pretendo es tener el derecho de decidir cuándo hay tirar un poco de lavandina
en el baño, comer el pan crocante y la parte verde la lechuga… No tanto y menos estando en mi casa
TOMÁS: justo me estaba preguntando eso
FEDERICO: ¿qué te estabas preguntando?
TOMÁS: cuanto tiempo tardaría en sacarte de quicio.
FEDERICO: escúchame, Tomás… ¿y si en vez de dedicarnos a la limpieza… nos echamos una cana al
aire con dos mujeres mientras consigues el divorcio?
TOMÁS: no tengo ganas... Hace muy poco tiempo que estoy separado... necesito acostumbrarme.
FEDERICO: tampoco es el fin del mundo. Simplemente que salgamos a cenar con un par de chicas...
TOMÁS: ¿Y por qué me necesitas? ¿No puedes ir vos solo?
FEDERICO: ¿y si después de cenar nos den ganas de venir para acá con las chicas?… imaginate si
entramos y te encontramos lavando los platos… o sacudiendo alfombras. Van a creer que somos…
TOMÁS: ah no te preocupes, si es por eso, me tomo dos pastillas y me voy a dormir
FEDERICO: ahí tenés, gil… ¿para qué dormir solo cuando podés dormir acompañado?
TOMÁS: es que no tengo chicas, Federico… La única soltera es mi secretaria y no le caigo bien.
FEDERICO: ¡Eso déjamelo a mí! Hay dos chicas que viven en este mismo edificio, son hermanas. Una es
viuda y la otra divorciada... Son muy simpáticas.
TOMÁS: ¿y cómo sabes?
FEDERICO: Me quedé una vez encerrado en el ascensor con ellas. (va a buscar su agenda) Siempre quise
llamarlas, pero no sabía a cuál de las dos invitar. Ahora es la situación perfecta. ¡Dos y dos…!
TOMÁS: ¿Cómo son?
FEDERICO: No te preocupes. La tuya es muy linda
TOMÁS: ¿Cuál es la mía?
FEDERICO: La divorciada. (Mirando la guía)
8
TOMÁS: ¿Y por qué la divorciada?
FEDERICO: bueno agarrá la viuda, mierda, a mí me da lo mismo
TOMÁS: No, tampoco quiero la viuda
FEDERICO: Bueno, hacé lo que quieras, pero yo hoy me encuentro con estas chicas
TOMÁS: Está bien... está bien...
FEDERICO: No digas: «está bien». Quiero que me prometas que la vas a pasar bien, Tomás, por favor
TOMÁS: Lo prometo
FEDERICO: Otra vez.
TOMÁS: ¡Lo prometo!
FEDERICO: Y nada de anotar en el cuaderno si gastamos whisky o algo de comida para las chicas
TOMÁS: nada de anotar.
FEDERICO: ¡Ah, y acordate de no confundirte los nombres con el de tu ex mujer! Una se llama Patricia y
la otra Cindawa… nombre raro…porque parece que nació cuando los padres vivían en Africa
TOMÁS: ¿Ninguna se llama Carolina?
FEDERICO: no pelotudo, ¡en eso es lo que quiero que tengas cuidado, Carolina es tu ex!
TOMÁS: Patricia y Cindawa… hola Cindawa, buenas noches Patricia, ¿cómo estás Patricia, que tal
Cindawa?
FEDERICO: ¡Este es el Tomás que quería ver! ¡Vamos a pasar una noche de aquellas! ¿Dónde querés ir?
TOMÁS: ¿ir a qué?
FEDERICO: A cenar, pelotudo... ¿Dónde vamos a cenar?
TOMÁS: me imagino que no estarás pensando en ir a comer afuera, vamos a gastar una fortuna
FEDERICO: Bueno, ahorremos. Esta semana no vamos al lavadero y ahí tenemos un montón de ahorro
TOMÁS: ir a comer afuera es tirar la plata y no podemos permitirnos esos lujos.
FEDERICO: Pero tenemos que comer algo
TOMÁS: ¡y comemos acá!
FEDERICO: ¿Acá?
TOMÁS: Sí, nos ahorramos más de diez mil pesos haciendo yo la cena. Imaginate poner la mesa en el
balcón que da al parque… con velas… música suave
FEDERICO: ¿Qué clase de cena vamos a tener con vos todo el tiempo en la cocina?
TOMÁS: no, yo preparo todo a la tarde, y con todo hecho, me siento a cenar (Va hacia el teléfono)
FEDERICO: ¿A quién vas a llamar?
TOMÁS: Quiero que me digan la receta del puré de batatas con mil, a estas pibas les va a encantar
FEDERICO: ¿pero a quien vas a llamar?
TOMÁS: A mi ex. Le sale de maravillas el puré de batatas
APAGÓN
9
creer. O sea que yo se separé, no tengo mujer, ¿estoy esperando a dos chicas hermosas y tengo que
llamarte por teléfono a vos para avisarte que llego media hora tarde a cenar?
TOMÁS: No siempre, pero esta noche, sí. Estuve todo el día metido en la cocina como una sirvienta
peruana para ahorrarte un dinero y que puedas pasarle la pensión a tu mujer.
FEDERICO: no es momento para tener una discusión familiar... ya deben estar por llegar las chicas...
TOMÁS: O sea ¿qué les dijiste que vinieran a las ocho?
FEDERICO: no me acuerdo a qué hora les dije, Tomás, no jodas.
TOMÁS: no estoy jodiendo. Pero estaba todo programado con horario: a las siete tocaban el timbre, a las
siete y cuarto tomaríamos una copa y a las ocho cenaríamos. Ahora son las ocho, el asado al horno con
puré de batatas está a punto, y si no lo comemos se queda como una suela de zapato.
FEDERICO: ¡Señor, qué mierda hice yo que me castigues así!
TOMÁS: a Dios pedile que salve la cena, porque tenemos ahora mismo cinco mil novecientos cuarenta y
ocho pesos con cincuenta centavos quemándose en el horno por tu falta de responsabilidad.
FEDERICO: ¿No puedes sacarlo y calentarlo después?
TOMÁS: ¿pero vos te crees que yo soy mago? ¿Qué voy a hacer ahora?
FEDERICO: No sé… agregale salsa.
TOMÁS: ¿Qué salsa?
FEDERICO: ¿No tenes ninguna salsa?
TOMÁS: ¿pero vos sos pelotudo? ¿de dónde mierda voy a sacar salsa a las ocho de la noche? A la salsa
hay que hacerla (suena el timbre) ¡Ahí están! ¡Voy a cortar la carne! (Sale disparado hacia la cocina)
FEDERICO: (lo detiene) ¡Quédate donde estás!
TOMÁS: Muy bien, bajo tu responsabilidad. Yo no tengo la culpa de lo que salga de esta cena.
FEDERICO: Nadie te está culpando. Además, ¿a quién le importa la cena?
TOMÁS: A mí. Pongo esmero en lo que hago y vos vas a explicarles a esas chicas lo que pasó
FEDERICO: no hay problemas, pero sacate ese delantal ridículo, que voy a abrir la puerta
TOMÁS: y cumplí con lo que habíamos hablado: las hacés entrar por el pasillo y de ahí derechito al
balcón. Que no me pisen el parquet de este living. Y que quede una cosa clara: esta es la última vez que
cocino para vos, porque los ignorantes no aprecian el buen comer... precisamente para esas bestias se
inventaron las latitas de picadillo (ambos salen. El escenario queda vacío durante unos instantes, al cabo
de los cuales vuelve a entrar Federico mirando hacia afuera) pónganse cómodas que en un momento
vamos con mi amigo. Dicen las chicas que tienen calor en el balcón
TOMÁS: (entrando) que prendan el aire acondicionado.
FEDERICO: ¡no tenemos aire acondicionado!
TOMÁS: dan lluvia para mañana, ya se les va a pasar el calor. Y si no que se sienten desnudas frente a la
heladera, ahí se van a refrescar seguro.
FEDERICO: ah claro, que buena idea, ¡¡amigo!! (va a salir a ofrecerles eso a las chicas, pero se detiene)
oíme pelotudo... ¿de qué heladera me hablás si no tenemos?
TOMÁS: supongo que en su casa tendrán. Y apurate, la cena está lista
FEDERICO: no carajo, no está lista la cena
TOMÁS: ¿ahora me vas a discutir eso también?
FEDERICO: a las chicas seguro les va a gustar tomar algo antes de comer... ¿qué tenemos para ofrecerles?
TOMÁS: carne al horno con puré de batatas
FEDERICO: si tenemos algo para tomar, gil
TOMÁS: antes de cenar no es bueno tomar, se pueden emborrachar. ¿Esas chicas no tienen madre?
FEDERICO: fijate que en la alacena hay vodka. Preparate cuatro con hielo, bien cargaditos
TOMÁS: ¿hielo?… ¿dónde voy a sacar hielo si no tenemos heladera?
FEDERICO: bueno bajá a comprar y no jodas más
TOMÁS: ah pero mirá que bien... ¿no querés que me ponga un palo de escoba en el traste y barra cuando
camino?. Andá vos, carajo. Son dos pisos y veinte metros hasta el kiosquito
FEDERICO: está bien, voy. Pero ni se te ocurra ir a hablar con las chicas si no estoy yo (sale. Mientras
tanto, Tomás, sale hacia la cocina. Al instante, vuelve a entrar, se fija que Federico haya salido y sale
10
inmediatamente hacia el balcón)
APAGON
FEDERICO: (entrando con dos copas desde la cocina, donde dejó el hielo, se encuentra a Tomás que
entra desde el balcón) te dije que no fueras al balcón sin mí
TOMÁS: amorosas las pibas, che. Laburan en una clínica de estética, hacen tratamientos para adelgazar,
gimnasia, sauna… de todo un poco. Dicen que los clientes les entregan los cuerpos y ellas hacen maravi-
llas… ¿medio raro, no?
FEDERICO: la misma rareza que tiene tu laburo…
TOMÁS: ¿qué tiene mi laburo?
FEDERICO: ¿cuántos tipeadores de códigos de barra conocés?. Yo conozco a uno solo… vos
TOMÁS: igual… las noto como… tontas. Dicen que su mayor sueño es salir en la televisión
FEDERICO: mejor que sean tontas… no las queremos para estudiar filosofía
TOMÁS: ya dijeron tres veces que este piso es más lindo que el de ellas. ¿Y si se quieren venir a vivir
acá?
FEDERICO: no es mala idea… somos dos divorciados, ellas están solas...somos el cuarteto adecuado.
TOMÁS: no creas, la viuda es muy complicada. Dice que aunque ella es viuda, se estaba divorciando del
marido cuando él se murió.
FEDERICO: debe haber sido terrible para ella… viuda antes de ser divorciada
TOMÁS: lo que sí tienen es un amor infinito por los animales
FEDERICO: ahhh me enamoré…
TOMÁS: me lo dijeron cuando les mostré la foto de los pescados de tus hijos, los que mataste de hambre.
También aproveché para contarles que tenés dos hijos hermosos, y que mientras estamos a punto de comer
asado al horno con puré de batatas, tenés varios meses de atraso con la cuota alimentaria.
FEDERICO: sos un hijo de puta
TOMÁS: tranquilo, amigo, tambien les dije que no podés vivir sin ellos, que los extrañás, que los sacás
los fines de semana a pasear, que los llevás de vacaciones cada tanto. Después de todo, sos un padre
ejemplar. Y andá a llevar esas copas, que se va a derretir el hielo. Mientras tanto, yo voy a la cocina a ver
si el asado ya es carbón o todavía queda alguna parte comestible (Federico sale y Tomás se sienta en el
sillón). ¿Qué carajo pasó en mi vida…? ¿cómo llegué a esto?… hasta hace unos días yo era un hombre
feliz, casado… y ahora me volví un viejo pelotudo que vive con otro, lejos de sus hijos…
FEDERICO: (entra) voy a buscar las copas nuestras así… (lo ve a Tomás sentado) ehh...¿qué pasa amigo?
TOMÁS: ¡Nada, nada!
FEDERICO: ¿Cómo que nada? Desaparezco tres minutos y me encuentro con un velatorio
TOMÁS: nada, que se quemó la carne, no sirve para nada
FEDERICO: no te hagas problemas, bajo y compro un par de sandwiches
TOMÁS: desde las tres de la tarde que estoy pelando batatas para que ahora me digas que lo solucionás
bajando y comprando sandwiches… si hubieses mirado antes tu reloj ahora no tendrías que bajar a
comprar sandwiches. Yo a esto lo soluciono rápido (sale hacia el balcón)
FEDERICO: ¿qué vas a hacer Tomás? (mira hacia afuera hasta que Tomás entra nuevamente)
TOMÁS: listo, problema arreglado. Les dije que lo mejor es que fueran saliendo, que suban y que cenen
en su propia casa.
FEDERICO: ¿pero vos estás chupado?
TOMÁS: tranquilo… les dije que nosotros subimos en cinco minutos
FEDERICO: esaaaa… ese es mi amigo
TOMÁS: igual… yo no voy
FEDERICO: ¿Qué decís?
TOMÁS: que no voy.
FEDERICO: ¿pero vos te volviste loco? ¿Sabes lo que nos espera ahí arriba? dos hermanitas hermosas
que nos invitan a pasar una noche en su piso de dos dormitorios. Así que no me vengas ahora con
11
idioteces.
TOMÁS: Es que no sé que decirles... no se me ocurre nada para hablar con ellas… agoté todos los temas
cuando bajaste a comprar hielo. Incluso les conté la vida de mi hermano el que vive en Cutral Có. Ya no
tengo más temas de conversación… entendeme Federico… estoy fuera de carrera
FEDERICO: bueno...no te lo iba a decir, pero… las chicas me dijeron que están locas por vos, Tomás. Es
más: una de ellas quiere agarrarte en sus brazos y acurrucarte, te ve tan débil…
TOMÁS: le faltó decir que quieren cambiarme los pañales
FEDERICO: no sé… fijate, estás teniendo más éxito que yo.
TOMÁS: dejate de joder, ¡les di ternura porque me vieron llorando como un pelotudo desde el balcón!
FEDERICO: ¡eso es lo que les gustó!
TOMÁS: ¿Queres saber por qué lloré? Porque me siento culpable, Federico. Yo todavía amo a Carolina,
amo a mis hijos… no puedo estar con otra mujer que no sea ella
FEDERICO: Pero olvidate, aunque sea por esta noche.
TOMÁS: No quiero discutir más (sale) Voy a lavar todo lo que ensuciamos y después me voy a bañar
FEDERICO: pero carajo, mandá a la mierda los platos, las copas, y hasta el baño de mierda que te vas a
dar. Todo eso puede esperar, vos te venís ahora mismo arriba conmigo
TOMÁS: un no es un no
FEDERICO: pero ¿qué voy a hacer yo solo con dos mujeres, Tomás?
TOMÁS: repito: un no es un no
FEDERICO: listo (sale, pero vuelve a entrar a los pocos segundos) ¿estás seguro que no querés venir?
TOMÁS: un no es un no
FEDERICO: ¿o sea que no vas a hacer el menor esfuerzo por cambiar?... ¿Vas a seguir sufriendo y
llorando hasta el día que te mueras?
TOMÁS: Cada uno es como es (se levanta y empieza a limpiar compulsivamente mientras Federico sale,
la luz baja sin llegar al oscuro, y cuando vuelve a subir, vemos a Federico que entra con un diario en la
mano, y se ha cambiado de ropa, lo que denota paso del tiempo. Tomás nunca dejó de limpiar)
TOMÁS: o sea que la comedia va para largo
FEDERICO: (Leyendo el periódico) ¿Hablas conmigo?
TOMÁS: Sí, te estoy hablando.
FEDERICO: ¿Qué querés saber?
FÉLIX: Quiero saber si vas a pasar el resto de tu vida sin dirigirme la palabra. Porque, si es así, me
compro una radio y al carajo (No hay respuesta) ¿Y? (No hay respuesta) Ok, veo que no vas a hablarme.
Muy bien, en este juego podemos participar los dos. Si no me hablas yo tampoco te hablo. Yo también
puedo comportarme como un chico, y puedo pasar mucho más tiempo del que vos crees sin hablar
FEDERICO: Entonces, ¿por qué no te callas?
TOMÁS: ¿perdón, me estás hablando a mí?
FEDERICO: Anoche tuviste oportunidad de hablar... Anoche, te rogué que me acompañaras...pero nada.
Entonces, te pido por favor que no vuelvas a hablarme en lo que te queda de vida.
TOMÁS: bien, no hay mucho para resolver entonces. Termino de hacer esto y me voy a vivir a otro lado
FEDERICO: (saca una llave del bolsillo) Ahí tienes la llave de la puerta de servicio. No hace falta que te
vayas, si te limitás a andar por el pasillo o por tu cuarto, no me molesta que vivas acá
TOMÁS: no entiendo
FEDERICO: que nunca abandono a mis amigos en las malas: te podés quedar, siempre y cuando no te
cruces en mi camino
TOMÁS: supongo que no estás hablando en serio…
FEDERICO: Esta es mi casa, y todo lo que hay acá es mío. Lo único tuyo que hay en esta casa sos vos,
asique quedate en tu habitación. Y prestá atención a hablar en vos bien baja
TOMÁS: ah bueeeno… veo que hablas en serio… Te recuerdo, Federico, que yo pago la mitad del
alquiler, lo cual me da derecho a usar la casa como se me canten las pelotas (sale, pero Federico lo
detiene)
FEDERICO: ¿Dónde vas?
12
TOMÁS: A pasearme por tu dormitorio, porque pago la mitad del alquiler
FEDERICO: ¡Ni se te ocurra!
TOMÁS: ¿vos me vas a decir donde tengo que estar?, para eso pago casi treinta mil pesos al mes (Sale)
FEDERICO: ¡Te lo advierto, ni se te ocurra entrar a mi dormitorio! (Empieza a perseguirlo, mientras uno
corre el otro intenta bloquear la salida) ¡Si queres seguir viviendo en esta casa, no quiero verte, no quiero
oírte y no quiero oler tus comidas! Así que metete el orden y la comida en el culo. Y los spaghettis que
cocinaste hoy estaban asquerosos (Tomás se ríe) ¿De qué te reís?
TOMÁS: No eran spaghettis, eran tallarines
FEDERICO: ni spaghettis ni tallarines, eran una mierda, eso eran, y por eso los tiré en la pileta de la
cocina…
TOMÁS: (sale y entra) ¡No voy a limpiar el enchastre que hiciste en la cocina! Lo ensuciaste, lo limpiás!.
FEDERICO: A mí me gusta la cocina sucia, es más acogedora
TOMÁS: ¿de verdad pensás dejarlos ahí hasta que se queden secos y pegados en los azulejos?… yo no
puedo vivir en ese chiquero (Entra en la cocina y Federico lo persigue, se oye ruido de lucha y golpes de
cacharros)
FEDERICO: (En off) ¡No los toques, son mis fideos y puedo hacer lo que quiera con esos fideos! Como se
te ocurra tocar un tallarín te doy una trompada que te bajo los dientes. ¡Andate a tu habitación, Tomás,
andate, ¡no quiero verte! (salen los dos de la cocina corriendose uno a otro) y te digo más: si querés
sobrevivir esta noche te conviene que me ates a la pata de la cama y cierres bien la puerta de tu cuarto
TOMÁS: (Se saca el dalantal y se sienta en el sillón fingiendo una gran calma) Bueno, Federico, creo que
llegamos al punto bisagra… ¿me podrías explicar a qué viene todo esto?
FEDERICO: (desconcertado) ¿Que a qué viene todo esto?
TOMÁS: sí, pregunto porque por algún motivo perdiste la razón, te pusiste como un león enjaulado…
¿dije algo que te molestara... hice algo que te fastidiara? Decímelo nomás
FEDERICO: (se sienta al lado de Tomás y toma aire) No es lo que hagas ni lo que digas, Tomás... sos
vos. Podría ser más explícito, pero no quiero ofenderte.
TOMÁS: nada me ofende. ¿Qué te molesta de mí? ¿Mi forma de cocinar, de limpiar… o que sea un tipo
que no se puede olvidar de su mujer, del amor de su vida?
FEDERICO: todo. Para ser exacto, me molesta todo. Tu forma de cocinar, tu manía por limpiar, tu llanto
en continuado, que hagas ruidos a las dos de la mañana... No te aguanto más, Tomás. Estoy hasta las bolas
de vos. Todo lo que haces me hace enojar. Y cuando no estás, de solo de pensar qué vas a hacer cuando
vuelvas ya me enoja. Te dije mil veces que me molesta que me dejes notas arriba de la almohada. Pero
no… voy a acostarme y leo “nos quedamos sin papas”, “hace falta jabón en polvo” … A lo mejor no es
toda la culpa tuya, Tomás, pero no estamos hechos el uno para el otro, ¿entendés?
TOMÁS: empiezo a entender
FEDERICO: y eso que todavía no dije ni la mitad. Tengo una lista con «las diez cosas que más me
molestan de Tomás». Pero, el remate final fue lo de anoche... anoche colmaste mi paciencia
FÉLIX: ¿te referís a la carne quemada o al puré de batatas?
FEDERICO: No. Me refiero a las chicas. Tenía todo planeado para que fuera una noche perfecta. Y
terminé tomando el té en su casa a las dos de la mañana mientras les contaba la historia de tu vida.
TOMÁS: ajá. ¡O sea que estás enojado porque te arruiné el plan!
FEDERICO: A mí, a ellas… y a vos. Después de lo que les hiciste no sé cómo no me invitaron a ir a misa.
TOMÁS: No me culpes, Federico, yo te advertí que no las invitaras. ¿Y sabés qué…? (grita de forma
desmesurada) Andate bien a cagar, pelotudo inservible
FEDERICO: ehhhh. Pará… no te había visto así desde hace años
TOMÁS: es que me hacés perder la paciencia, hermano. Y me vas a obligar a decir lo que no quiero.
FEDERICO: dale, soltalo de una vez
TOMÁS: bueno, si es lo que querés… sos un tipo fenomenal, Federico. Hiciste todo lo que pudiste por
ayudarme, de no haber sido por vos, no sé lo que me hubiera pasado. Me diste un lugar en tu casa, una
cama, y nunca lo voy a olvidar. Pero también sos uno de los hijos de puta más grandes que conocí
FEDERICO: mirá que bien… bueno, ahora es mi turno y voy a decirte yo lo que pienso. Durante seis
13
meses viví solo en este departamento. Me sentí solo, aburrido… desesperado, pero hacía lo que tenía
ganas. Después, un buen día, vos, mi mejor, mi amigo más íntimo, viniste a vivir conmigo... Y después de
tres semanas de convivir juntos... estoy al borde de la locura... ¿Queres hacerme un gran favor? Múdate a
la cocina, hablá con los fideos, con los platos, con las tazas… y cuando quieras salir, tocá la campana y yo
me escondo rápido en mi dormitorio. Te lo pido de buena manera, Tomás… te hablo como le hablaría a un
buen hermano... ¡No te cruces en mi camino! (se levanta y va hacia su dormitorio)
TOMÁS: (como si no hubiera escuchado lo que le dijo Federico) Tené cuidado por donde caminás,
enceré hoy a la mañana (Federico entra y agarra una lámpara para tirarle) ¿así es como arreglás tus
problemas, portándote como un animal?
FEDERICO: Yo te voy a enseñar como soluciono mis problemas. (Tira la lámpara y va hacia la puerta)
TOMÁS: ¿Dónde vas?
FEDERICO: ¡a ninguna parte, idiota, sos vos el que se va! ¡Quiero que salgas de mi casa ahora!¡se
terminó, nuestra amistad se terminó, entendés? Vas a agarrar todas tus cosas y vas a salir de mi casa.
TOMÁS: ¿me estás echando?
FEDERICO: ¡Exacto! Y me importa tres carajos donde vayas física y emocionalmente. Yo soy un ser
humano y lo único que pido es libertad... ¿es tanto pedir?
TOMÁS: es raro, pero mientras más gritás, más ganas me dan de irme al carajo por iniciativa propia
FEDERICO: (Levantando los ojos al cielo) ¡pero la puta madre, Señor! ¿por qué nunca me escucha?, ¿por
qué nunca se entera de lo que digo?
TOMÁS: te estoy escuchando. ¿Cuándo querés que me vaya?
FEDERICO: tomate el mismo tiempo que te dio tu mujer... No quiero que cambies de costumbres.
TOMÁS: en otras palabras, me estás echando…
FEDERICO: en otras palabras, no… ¡en esas, exactamente! ¡Te estoy echando!
TOMÁS: muy bien, que quede bien claro que me voy porque me echas, y no quisiera ser tu conciencia
FEDERICO: ¿Qué pasa con mi conciencia?
TOMÁS: ¡La maldición caerá sobre tu cabeza! (sale)
FEDERICO: ¿Por qué me amenazas ahora? ¿Qué es lo que me va a caer en la cabeza? Yo lo único que
pido es que te vayas de mi casa.
TOMÁS: (entra con mucha paz) ...confesá la verdad, Federico. ¿Te molesto yo o es el remordimiento lo
que no te deja vivir? (los dos quedan en silencio durante varios segundos. Federico desvía la mirada,
pero Tomás no). Perdóname por haberte estropeado la fiesta... Ya me voy... (va hacia la puerta, pero
Federico se le adelanta)
FEDERICO: pará… no te vas un carajo. ¡No te movés hasta que retires lo que dijiste!
TOMÁS: ¿Hasta que retire cuál de las cosas que dije?
FEDERICO: Lo que me va a caer en la cabeza.
TOMÁS: si querés seguir vivo, correte y dejame pasar
FEDERICO: ¿Así saliste de tu casa cuando te echó Carolina? ¡No me extraña que quisiera pintar de nuevo
el dormitorio! ¡Mañana mismo mando desinfectar tu cuarto!
TOMÁS: correte, Federico, dejame pasar
FEDERICO: ¿Dónde vas a ir?
TOMÁS: dale Federico, dejate de joder ¿de verdad te preocupa dónde voy a ir… o hay temor de que
vuelva con mi mujer? (sale)
FEDERICO: (al cabo de dos segundos sale mientras grita) ¡Tomás, Tomás, pará un minuto, vos ganás..
vamos a intentarlo de nuevo. Te juro que voy a hacer lo que vos quieras, pero volvé, no me dejes así...
¡Tomás!...(Tomás finalmente se fue, y Federico entra. Está furioso, agarra un almohadón y lo revoleo
contra el suelo mientras pasea como un león enjaulado) ¡Contrólate, Federico, no seas idiota! ¡Se fue, se
fue, se fue… repetilo hasta que te convenzas! (De pronto se lleva las manos a la cabeza y hace un gesto
de dolor) ¿Cómo fue capaz?. Igual no pienso preocuparme por él. ¿Por qué me voy a preocupar? El no se
preocupa por mí. Debe estar en la calle lloriqueando y haciéndose el mártir que es lo que le encanta... Si
tuviera la más mínima vergüenza, volvería a vivir con Carolina y nos dejaría en paz a todos (suena el
teléfono y Federico va a atender) ¿hola? Sí… ah sí, claro Cindawa, como voy a olvidarme de vos… ¿las
14
cosas de Tomás…? Pero… no, no de ninguna manera. No podés decirme eso, Cindawa, Tomás no es
ningún pobre y dulce ser torturado… ¿cómo que está en tu casa desahogándose con tu hermana? Ah mirá
vos… yo muriéndome de preocupación mientras el mugriento está arriba tomando té... y desahogándose.
No claro, me imagino… cómo lo iban a dejar ir a un hotel… ah por supuesto, más si le ofrecen heladera y
aire acondicionado… puedo imaginarlo, a ustedes no les gusta la idea de que deambule por las calles
buscando un sitio donde dormir. Por supuesto, no hará nada que las moleste, Tomás es como el aire, está
pero no lo vemos… si quiere sus cosas, que baje él a buscarlas, cagón de mierda (corta y sale hacia el
dormitorio mientras murmura. Vuelve a entrar con ropa y una valija) yo te voy a enseñar cuántos pares
son tres botas, Tomás Polmeyra (comienza a guardar las cosas en la valija y suena el timbre. Abre y entra
Tomás)
FEDERICO: ¿asique te vas a vivir con ellas?
TOMÁS: unos pocos días, hasta que encuentre un departamento (termina de poner las cosas en la valija
rápidamente, la cierra y se dirige a la puerta). Bueno, hasta la vista amigo, ya podés hacer toda la mugre
que quieras, tirar migas, no tirar la cadena del baño… sos absolutamente libre
FEDERICO: ¿no pensas darme las gracias?
TOMÁS: ¿las gracias? ¿Por qué?
FEDERICO: Por las dos cosas que hice por vos… Darte un hogar y echarte de ese hogar
TOMÁS: Tenes razón, Federico, muchas gracias. Patear dos veces a un mismo hombre es lo que se puede
esperar de alguien como vos. Y quédate tranquilo, retiro la maldición. Porque además, me hiciste un tercer
favor… y vos sabés cuál es
FEDERICO: (Sonríe) Gracias... (Se dan la mano, luego se funden en un gran abrazo y justo suena el
teléfono)
TOMÁS: debe ser Cindawa
FEDERICO: (Atiende) ¿hola?... sí… es tu mujer.
TOMÁS: por favor, decile que ahora no puedo atenderla, que la llamo en unos días. Ah, y decile también
que si me encuentra raro cuando hable conmigo es porque soy una persona totalmente diferente al hombre
que echó a patadas de la casa. Decíselo nomás y decile todo lo que quieras decirle, que no te voy a hacer
ningún problema (Federico corta)
FEDERICO: a mí no me metas en despelotes con tu mujer, arréglate vos cuando la veas, solo fueron un
par de veces (vuelve a sonar el teléfono y ninguno de los dos atiende) no pienso atender
TOMÁS: la conozco a Carolina… va a volver a llamar (vuelve a sonar el teléfono)
FEDERICO: ahí la tenés (atiende) Carolina dice Tomás que si los ves… ah perdón… Blanca… ¿cómo
estás?... sí, supongo que me llamás por la plata de los chicos, pero ya te la deposité ayer… no, no me gané
nada, pero ahorré bastante durante este tiempo… sí, últimamente he comido en casa... No, no tenes porque
darme las gracias. Lo que hice fue lo que correspondía. ¿La casa...? eh… te sorprenderías si la vieras, toda
ordenada, todo en su sitio... Sí... bueno, te llamo... vos podés llamarme cuando quieras, últimamente no
salgo mucho...bueno, un beso (cuelga)
TOMÁS: me voy, Federico. Si volvés a necesitarme para arreglar tu vida, cobro dos mil pesos la hora
FEDERICO: Tomás…
TOMÁS: (casi afuera) decime….
FEDERICO: escúchame… ¿vos podés venir aunque sea dos veces por semana?... no digo a limpiar. Pero
aunque sea a charlar, a hacerme compañía… a jugar unas partidas de póker para… para no sentirme tan
solo
TOMÁS: nunca te voy a dejar solo, amigo. Los matrimonios pueden llegar a su fin, pero a los amigos… a
los amigos nunca se los deja solos (avanzan lentamente, casi con miedo, se funden en un abrazo fraternal
y cae el
TELÓN FINAL
15