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Curso de Iridología: Guía Completa

Este documento presenta un resumen del curso de iridología impartido en el Centro Kyreo. La iridología es una técnica de diagnóstico basada en los reflejos que el sistema nervioso graba sobre el iris del ojo. El documento incluye una breve historia de la iridología, desde sus orígenes en la antigua Caldea hasta su desarrollo en el siglo XIX y XX en Europa y Estados Unidos. Finalmente, se describen los temas que se abordarán en el curso, como la anatomía del iris, los signos

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Curso de Iridología: Guía Completa

Este documento presenta un resumen del curso de iridología impartido en el Centro Kyreo. La iridología es una técnica de diagnóstico basada en los reflejos que el sistema nervioso graba sobre el iris del ojo. El documento incluye una breve historia de la iridología, desde sus orígenes en la antigua Caldea hasta su desarrollo en el siglo XIX y XX en Europa y Estados Unidos. Finalmente, se describen los temas que se abordarán en el curso, como la anatomía del iris, los signos

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CURSO DE IRIDOLOGÍA

Centro Kyreo
ÍNDICE:

1. Introducción a la iridología
2. Recuerdo anatómico
3. Constitución iridológica.
4. Densidad del iris. Índice iridológico de vitalidad.
5. Topografía circular del Iris
6. Topografía radial del Iris
7. Signos agudos y signos de cronicidad
8. Signos iridológicos
9. Pupila
10. Esclerótica
11. Método Rayd
12. Líneas funcionales de diagnóstico en el iris
13. Patología
14. Bibliografía recomendada
TEMA 1: INTRODUCCIÓN A LA IRIDOLOGÍA

La iridología es una técnica de diagnóstico basada en los reflejos que el sistema


nervioso graba sobre nuestros iris. El cuerpo humano tiene varias zonas que reflejan
el estado global de nuestro organismo: los pies, las manos, la oreja, la nariz, el iris,....
Las zonas reflejas de las manos y sobretodo la de los pies son muy útiles para
tratarlas a través del masaje y la reflexología, que permiten actuar de manera
indirecta e inofensiva sobre cada órgano, sistema y en la totalidad del cuerpo
humano. La oreja se uitiliza en acupuntura, al ser sus dimensiones reducidas, sus
puntos reflejos no se trabajan bien con técnicas manuales, en cambio, es una zona
perfecta para tratar mediante semillas o agujas de acupuntura. El iris es una zona
refleja del cuerpo que cambia la estructura de su tejido y las coloraciones del mismo
grabando así todo lo que acaece en el cuerpo, por tanto es una técnica de gran ayuda
y apoyo para encontrar la causa de nuestras patologías.

Todo cuanto sucede en nuestro cuerpo es registrado por el sistema nervioso,


quien lleva la información hasta el cerebro y de allí a los iris. Por tanto, todo aquello
que nos suceda sin que sea registrado por el sistema nervioso, como ocurre por
ejemplo en las operaciones en las que el sistema nervioso está anestesiado, no será
grabado en el iris.

La iridología como todas las terapias alternativas ha sido largamente criticada


por sus detractores. Si bien es cierto que la iridología dista mucho de ser una ciencia
exacta, no por ello es menos útil, la iridología tal y como estudiaremos a lo largo de
este curso nos permitirá conocer la predisposición patológica de nuestros pacientes,
nos permitirá conocer el grado de reactividad, la fortaleza física y la resistencia a las
enfermedades, nos permitirá discernir qué organos están en estado de debilidad,
cronicidad o hiperreactividad y qué desórdenes son los que están detrás de los
síntomas que puedan mostrar nuestros pacientes.

La iridología está dentro del contexto de la naturopatía, no de la medicina


alopática, por este motivo una persona que busque el nombrede la enfermedad de sus
pacientes en el iris se va a sentir defraudada con la iridología. En cambio, desde la
naturopatía, la ayurveda y la medicina china que entienden que la salud es sinónimo
de equilibrio entre todas las funciones orgánicas, físicas y emocionales, contar con un
arma como es la iridología que nos puede decir donde está el desequilibrio en nuestro
paciente, nos es de vital importancia, ya que si sabemos de dónde nace el
desequilibrio sabemos el tratamiento correcto que será capaz de devolver el estado de
salud a nuestro paciente. Os pongo un ejemplo para clarificar esta idea: un
desequilibrio en el sistema nervioso puede producir tanto una úlcera, como una
migraña, como una dermatitis, podemos tener tres pacientes distintos con tres
patologías distintas (úlcera, migraña y dermatitis) y en cambio el origen de todas ellas
será el sistema nervioso y los tres pacientes se irán con tratamiento para sistema
nervioso. Y, por el contrario, podemos tener tres pacientes con la misma enfermedad,
por ejemplo dermatitis, y en cambio una de ellas sea por sistema nervioso, otra por
reacción alérgica y la tercera por falta de depuración a nivel hepático, y de resultas
tendríamos que tres pacientes con la misma patología se van con tres tratamientos
distintos. Este es el enfoque de la iridología, el iris nos marca dónde nace el
desequilibrio, por supuesto también nos indicará la enfermedad o nos dará pistas
sobre los síntomas del paciente, pero lo más valioso para los terapeutas no son los
síntomas (que estos nos los puede contar muy bien nuestro paciente) sino la causa de
esos síntomas, el punto dónde se origina el desequilibrio. Como dijo Felke, "El iris
nos dicta las recetas", es decir nos dicta qué debemos tratar para lograr reequilibrar
nuestra salud desde el origen, y no sólo para calmar los síntomas.
BREVE HISTÓRIA DE LA IRIDOLOGÍA

“Cuenta Von Peczely que siendo niño entró un día en su cuarto un búho y que
al intentar cazarlo, lo agarró de una pata con la mala suerte de que al animal se le
rompió. En ese mismo instante, ante el asombro del niño, en los grandes ojos del
búho apareció una línea negra en su iris.”

Esta historia solemos enmarcarla como el inicio de la iridología tal como la


conocemos en la actualidad, aunque si hemos de buscar un origen histórico de la
iridología deberíamos remontarnos a la antigua Caldea. De la edad antigua nos llegan
escritos en los que se relaciona el iris y los cambios que en este ocurren con la salud y
la enfermedad. En el año 1000 a. de C. los caldeos de Babilonia tallaron
representaciones del iris en losas de piedra, acompañadas por su relación con el resto
del cuerpo. En estos tiempos, la iridología se relaciona estrechamente con la
astrología, de hecho, se piensa que las enfermedades son manifestaciones de los
órganos y que ambos dependen de acontecimientos cósmicos.

Esta línea de investigación en la que se relaciona el iris con la astrología y la


influencia de los astros en la salud y por tanto en su reflejo en el iris se sigue todavía
hoy en día en algunas corrientes francesas de la iridología.

En occidente, los primeros escritos sobre la relación entre los signos del iris y
la salud, los encontramos de manos de Hipócrates. También Pitágoras, Filóstrato y la
escuela médica de Salerno practicaron la iridología.

Más recientemente, en 1670, el médico Philippus Meyens publicó su libro


“Chiromatica Medica” en Dresde, en el que se describe con bastante precisión el
mapa del iris.

Pero, como decíamos al principio, el inicio de la iridología moderna lo solemos


ubicar en la figura del húngaro Ignats von Peczely (1826-1911). El doctor von
Peczely produjo uno de los primeros gráficos europeos del iris vinculado con al
resurgimiento moderno de esta técnica. Todo se inició con el conocido drama que le
ocurrió cuando tenía 11 años y que supuso la rotura de la pata de una lechuza y el
hecho de que posteriormente observara la aparición de una señal negra en su iris, a
las seis de la tarde. Mientras cuidaba de la lechuza y la ayudaba a recuperarse,
observó que la señal se iba aclarando y eso fue lo que le indujo a estudiar después los
ojos de sus pacientes. Peczely estudió medicina, se licenció en 1867 y en 1880, en
Budapest publicó el primer tratado de iridología: “Descubrimiento en el seno de la
naturaleza y el arte de la curación”, en él registraba todos sus descubrimientos e
investigaciones en el diagnóstico a partir de los iris de los ojos.

En 1893, aparece publicada una obra del homeópata sueco Nils Liljequist, “Om
Oegendiagnosen”. Nils centró sus estudios sobre el iris en la observación de las
coloraciones y pigmentos que aparecen en el iris. Cuando Liljequist era un
muchacho, se esperaba de él que estudiara medicina, pero a los quince años pasó de
ser un joven robusto a convertirse en un enfermo crónico de malaria, gripe, glándulas
linfáticas hinchadas, pólipos nasales y dolores en las extremidades, y todo esto
durante los doce meses que siguieron a una vacuna. El uso constante de quinina le
permitió observar que sus ojos azules cambiaban de color y, cuando tenía veinte años,
publicó un artículo titulado “La quinina y el yodo cambian el color del iris”. Al
cumplir los treinta años decidió estudiar homeopatía y las obras del profesor Jaeger,
lo cual le permitió adentrarse en el conocimiento e la medicina natural.

En 1924, Emil Schlegel publicó el libro “La Iridología según Pecly”


considerado como una obra fundamental de la iridología alemana.

Clásicamente se habla de dos escuelas de iridología, la escuela centroeuropea y


la norteamericana. La escuela centroeuropea se caracteriza por expresarse en
términos técnicos y tomar un modelo científico de presentar la iridología basado en
estadísticas y experimentos para comprobar su validez. En Europa, las medicinas
alternativas siempre han estado tratadas como técnicas de segunda clase, incluso
muchos de nuestros autores han sufrió denuncias por parte e los médicos acusándoles
de estafadores o médiums, lo cual ha llevado a nuestros iridólogos a esforzarse en dar
a sus obras un carácter marcadamente científico para poder conseguir que se tomara
la iriología como una ciencia y no como mero charlatanerismo. Entre los naturópatas
alemanes destaca el Abad Felke, que no dejó obra escrita, pero que tuvo numerosos
seguidores que a su muerte transcribieron sus enseñanzas, tanto de la iridología como
de otros tratamientos naturistas, entre los seguidores más notables de Felke tenemos
que citar Sebastian Kneipp, famoso por sus tratados de hidroterapia. Felke fue uno de
los impulsores de la orientación tipológica de las constituciones del iris, y podía
valorar a la persona desde el punto de vista psicosomático. Una frase que solía decir
era " El iris nos dicta las recetas".

También cabe citar a otros iridólogos algo posteriores, Magdalene Madaus


(1857-1925) describió la constitución general del cuerpo entre 1916 y 1925, así como
la predisposición a los virus. Su hija, Eva Flink, continuó sus estudios y publicó una
revista sobre iridología, titulada “Iris-Correspondes”. Esta revista apareció en los
años 1920-1940, aproximadamente.

En Francia también se desarrolló ampliamente esta ciencia. Entre los primeros


impulsores sobresale el Dr. Leon Vannier, famoso miembro de la Sociedad
Homeopática Francesa y autor de numerosos libros, publicó un interesante tratado
cuyo titulo es "El diagnostico de las enfermedades por los ojos" editado en 1923
donde realiza profundas investigaciones sobre este modo de evaluar la salud y hace
notables aportes sobre Isoterapia, Organoterapia y homeopatía, en honor a sus
valiosas aportaciones se publica actualmente la revista "L´Homeopathie Francaise".

Posteriores a él fueron Fortier Bernonville, y los más actuales como Gilbert


Jausas y el profesor René J. Bourdiol, quienes han desarrollado un mapa iridológico
diferente del tradicional. Tanto los libros del primero como los de Bourdiol, pero muy
especialmente este último, merecen un estudio detallado por parte de los iridólogos,
puesto que se trata de una aproximación interesante de la medicina científica. Otros
autores, como Serge Jurasunas, Jean Pierre Lancel, Maurice Rubin o André Roux,
han escrito recientemente interesantes textos de Iridología.

La escuela noteamericana no tiene la necesidad de demostrar al cuerpo


científico que la iriología es una ciencia, más al contrario la intención de sus autores
es llegar al mayor número de lectores posible, para ello las obras americanas se
preocupan principalmente por usar un vocabulario más llano y una explicación de la
iriología fácilmente entendibles. Los norteamericanos se centran más en conseguir
una difusión rápida y eficaz de la iriología. La primera publicación sobre iridología
escrita en ingles fue la del doctor Henrry Lahn, médico alemán que emigro hacia
América a principios del siglo XX publicando un libro titulado "La diagnosis por el
iris", firmado como Henrry Lane en 1904. Lane empezó rápidamente a trabajar como
iridólogo en el Kosmos Sanitariun de Evanston, en Ilinois. Los discípulos más
directos de Lane fueron Henry Lindlahr y la mayoría de las siguientes generaciones
de iridólogos, como McLain, Haskell Kritzer, Collins, Hutchens, Bernard Jensen,
John Arnold, Harry Wolff, etc. se han inspirado en sus teorías. Estos autores
americanos iniciaron una Iridología práctica, algo lejana del cientifismo europeo,
pero que daba excelentes resultados.

Un clásico de la iridología sin ningún lugar a dudas fue Bernard Jensen.


Jensen (25 marzo 1908 a 22 febrero 2001) fue un famoso quiropráctico y especialista
en técnicas de medicina natural entre las que destaca la iriología. Nació en California
en 1908, en 1929, Jensen se graduó de la West Coast Chiropractic College en
Oakland, California. Jensen fue a estudiar conVictor Rocine, un noruego homeópata.
Jensen era un autor notable de una variedad de temas de medicina natural, la
hidroterapia, la irrigación el colon, el ayuno, la reflexología, terapia del color, la
polaridad, el equilibrio glandular, la homeopatía, la fitoterapia, la acupuntura , etc.
Pero sus trabajos más reconocidos han sido en iridología. Poseía tres sanatorios,
siendo la última la Salud Hidden Valley Ranch en San Diego, California. Gran
terapeuta del que se dice que visitó a más de 350.000 pacientes en su vida. Jensen
escribió más de 50 libros y folletos, y parte de su obra apareció en VHS y DVD que
todavía están disponibles. Entre sus obras más venidas destacan “La naturaleza tiene
el remedio”, “Mi sistema naturista, Ciencia y práctica de la iridología”, “Respire
otra vez…naturalmente”, “Cuerpo radiante: la guía del Dr. Jensen para la limpieza
y la regeneración de los tejidos a traves del intestino”.

Uno de sus mayores logros fue esclarecer la correspondencia de muchos


puntos del iris, ya que su carta del iris es la más usada y reconocida por iridólogos de
todos los países del mundo; además, ha sabido aportar una vertiente eminentemente
práctica en el campo de la iridología. Su obra “Ciencia y practica de la Iridología”,
ha sido el libro de texto más usado en España en las escuelas de iridología. Una de
sus mejores obras fue “Iridology”, con multitud de casos clínicos y fotografías, y que
representa el colofón a su texto inicial. Sus nuevas experiencias con cámaras
ultramodernas, así como las aplicaciones del vídeo y la informática en Iridología, lo
convierten en un pionero de la aplicación de nuevas técnicas de Iridología.

En España la Iridología se inicia con la publicación de un libro del oftalmólogo


bilbaíno Juan Ángel Bidaurrázaga, allá por los años veinte. Bidaurrázaga, tuvo poco
eco en España puesto que hubo de soportar múltiplas presiones y el exilio de la
España de la postguerra a causa de sus ideas liberales y nacionalistas. Otro autor
destacado fue el Dr. Ferrandiz, en Barcelona, quien escribió el libro de iridiología
“Iridodiagnosis”. Así mismo, hemos de destacar la influencia positiva que sobre
nuestra iridología han tenido nombres como el Dr. Vander.

Mención especial hemos de dedicar en España a Josep


Lluís Berdonces. Berdonces se licencio en Medicina en 1979 y
se doctoró por la universidad complutense de Madrid, fue un
gran naturópata especializado en hidroterapia, fitoterapia, fue
miembro fundador de la asociación española de médicos
naturistas, Autor del libro “Manual básico de iridología”, libro
de texto de iridología más utilizado en la actualidad por la
mayoría de escuelas españolas de naturopatía.

En la actualidad la iridología es una técnica de diagnóstico utilizada por la


mayoría de naturópatas. La iriología es una ciencia abierta de la que nos queda
muchísimo por descubrir y tiene muchos caminos abiertos en los que falta
profundizar.
LA IRIDOLOGÍA UNA HERRAMIENTA DE DIAGNÓSTICO

La iridología es una herramienta de diagnostico complementaria en la consulta


de un naturópata. Es importante conocer los límites y la función e la iridología para
poder hacer un buen uso de ella. La iriología no es una técnica que nos vaya a revelar
el historial patológico del paciente como si a éste le hiciéramos un TAC o una
resonancia donde podemos observar todo sus tejidos. La iridología nos informa del
cuadro de salud del paciente, pero no nos dará el diagnostico preciso de la
enfermedad de la que acaece el enfermo. Por ejemplo, en el iris podemos ver signos
como coloraciones amarillentas que nos hablan de acumulaciones e ácido úrico, y
lagunas en la zona renal que nos indican una disfunción renal, pero el iris no nos dirá
si el paciente tiene una o dos piedras de riñón ni el tamaño de las mismas. El iris nos
indica que el riñón no goza de plena salud y hay que tratarlo. La iridología no
“adivina”, a veces hay signos de una patología y el paciente todavía no la siente,
aunque es cierto que con el tiempo es probable que acabe somatizando sus síntomas,
del mismo modo, a veces el paciente tiene ya los síntomas de la enfermedad y en
cambio en el iris no se reflejan. Por tanto el iris no es una herramienta para “acertar”
todo lo que tiene el paciente. En cambio es una arma genial para saber el por qué, la
causa de los síntomas que nos describe el paciente. Por ejemplo, si un paciente nos
viene con dolores de cabeza y nosotros en el iris vemos claramente marcados signos
de hiperexcitabilidad nerviosa, podemos decir que el dolor de cabeza está causado
por el sistema nervioso, y por tanto el iris nos marcará el tratamiento. Si por otro lado
vemos señales de toxicidad intestinal que ascienden hacia la zona de la cabeza,
podemos asegurar que la causa será digestiva y por tanto el tratamiento debe ir a
descongestionar hígado y depurar intestinos.

Es importante que todo aquel que use la iridología tenga nociones de patología
y de medicina natural sino se encontrará desubicado al tratar con el iris.

Uno de los puntos mas importante del iris que más adelante estudiaremos es la
tipología y la constitución, estos temas nos explicaran cual es el fondo somático y la
tendencia patológica de cada paciente, lo cual nos permitirá actuar de modo
preventivo y no solo curativo y el tema de la densidad nos hablará del modo de
reaccionar del paciente y por tanto de la intensidad que debemos dar a nuestros
tratamientos. Pero no adelanemos acontecimientos.

La iridología es parte del la infomación que nos revela el paciente, pero el


paciente nos está informando con todo su cuerpo y sus modos. Un buen naturópata se
fijará en la constitución física del paciente, la textura y el color de su piel, la fortaleza
de cabello y uñas, constatará la fuerza del pulso, observará el modo de gesticular y
hablar del paciente, y con todo ello junto con el iris se formará un cuadro del
paciente. Y no olvidemos lo más importante, escuchar cómo el paciente describe sus
síntomas, preguntar e investigar sobre los antecedentes del paciente. La visita de un
naturópata suele durar de una a dos horas en las que el profesional está recabando
información del paciente, y en todo ese proceso la iridología es un arma muy útil pero
no la única en la que se basa el terapeúta.

Es importante así mismo esclarecer que el diagnóstico de las patologías queda


absolutamente en manos de médicos, cuando un terapeuta sospeche que algo no va
bien en alguno de sus pacientes es necesario derivar a estos a los médicos para que
confirmen el diagnóstico y tomen las medidas oportunas.
TEMA 2: ANATOMÍA DEL OJO

El ojo es el órgano de los sentidos encargado de la visión. El ojo tiene forma


esférica y está formado por tres capas: la esclerótica, la úvea y la retina.

La esclerótica es la capa más externa, es muy resistente, de tejido fibroso y


color blanco. Por su parte anterior continúa con la córnea que es igualmente resistente
pare transparente en lugar de blanca para poder dejar paso a la entrada de luz. Ambas
se hallan recubiertas por una fina capa transparente llamada conjuntiva.

La úvea es la capa intermedia del ojo, está muy vascularizada y contiene el iris,
el cuerpo ciliar y la coroides. El iris es de color variable, situado detrás de la cornea y
en su centro tiene un agujero llamado pupila que varía de tamaño, se contrae o dilata
para regular la entrada de luz en la retina. El cuerpo ciliar se halla entre el iris y la
coroides e interviene en la función de acomodación del iris y el cristalino. Por detrás
de ella se halla la coroides, una capa muy vascularizada cuya función es nutrir al ojo.

El iris regula el diámetro de la pupila, contiene fibras de músculo liso, circular


que se contraen para que la pupila se haga más pequeña cuando el ojo se expone a
una luz intensa, y contiene fibras de músculo liso radiales que se contraen haciendo
más grande el agujero de la pupila cuando el ambiente es oscuro y también en
situaciones de miedo o dolor.

El cristalino es una lente situada detrás de la pupila cuya función es enfocar la


imagen para que se refleje en la parte posterior de la retina donde dicha imagen será
captada por las células sensitivas (conos y bastones). Para que la proyección de la
imagen sea correcta, el cristalino debe modificar su curvatura, cuando el músculo
ciliar se contrae, el ligamento suspensorio se relaja disminuyendo la tensión de
manera que el cristalino se abomba hacia delante, se vuelve más convexo acercando
de esta forma los objetos al foco.

La retina es la capa interna del ojo, transparente y muy delicada, capta los
estímulos visuales gracias a la existencia de unas células llamadas conos y bastones
que son sensibles a la luz. Los bastones se encargan de captar la visión en blanco y
negro (escala de grises) que es nuestra visión nocturna, mientras que los conos se
estimulan con haces intensos de luz y tienen la capacidad de captar los colores. Estas
células, conos y bastones, tienen prolongaciones que se dirigen hacia el nervio óptico,
que recogerá dichos estímulos y los llevará al cerebro.

Además de estas tres capas, el iris tiene una serie de estructuras transparentes
que lo rellenan en su interior y lo recubren por delante: la córnea, membrana
transparente situada por delante de la esclerótica; el humor acuoso, un líquido acuoso
situado entre la esclerótica y el cristalino; y, el humor vítreo, sustancia transparente
de consistencia gelatinosa que se halla entre el cristalino y la retina.

Inervación del Iris

Esta es responsabilidad de tres tipos de inervaciones, la motora, sensitiva, y


sistema autónomo. La inervación motora rige todos los músculos extra oculares.
Salvo el recto externo y el oblicuo superior, todos están inervados por el motor ocular
común. El oblicuo superior está inervado por el nervio patético troclear, y el externo
por el nervio ocular externo.

La inervación sensitiva del globo ocular proviene de la primera rama del


trigémino, el nervio oftálmico, que a su vez se divide en tres ramas frontal, lagrimal,
y nasociliar.

En el sistema nervioso autónomo, los nervios simpáticos que inervan el globo


ocular provienen del ganglio cervical superior en la porción craneal del simpático
para-craneal, estos actúan sobre el músculo dilatador del esfínter pupilar, el tarsal del
párpado, y el músculo de Muller en la órbita. Por ello cuando hay una afectación de
la vía simpática se produce el llamado Síndrome de Horner cuyos síntomas son
miosis y ptosis palpebral. Los nervios parasimpáticos por el contrario provocarán la
midriasis y la relajación de los músculos externo e internos del ojo. Las relaciones del
sistema nervioso vegetativo del iris demuestran la existencia de actos reflejos que
afectan al iris, no sólo en sus movimientos, sino también en la coloración, ya que se
ha comprobado que ciertas celular pigmentarias se estimulan con el aumento de tono
vegetativo.

Embriología del ojo

El sistema nervioso embrionario se desarrolla a partir del conducto neural, el


cual, al invaginarse, forma el tubo neural; a cada lado de este se produce un
engrosamiento que, al crecer, da lugar a las vesículas o cúpulas óptimas primarias.
Con este par de divertículos como origen, situados a ambos lados del cerebro
anterior, y a partir de las estructuras mesodérmicas y ectodérmicas que están en
contacto con dichos divertículos, se desarrollan los ojos. Las vesículas ópticas se
invaginan y forman el cáliz ocular o vesícula óptica secundaria. Su capa interna
formará las capas nerviosas de la retina y la externa, el epitelio pigmentario. Del
crecimiento del borde interno se formarán el cuerpo ciliar y el iris. En el punto donde
el ectodermo neural hace contacto con el ectodermo superficial, este último sufre un
engrosamiento que da origen a la placa lenticular, la cual se invagina formando la
vesícula lenticular y al separarse forma el cristalino. A través de la fisura embrionaria,
la arteria hialoidea penetra en la cúpula ocular y crece hacia delante hasta alcanzar el
cristalino, al que nutre de modo temporal; finalmente, esa arteria desaparece y es
sustituida por una secreción gelatinosa del ectodermo neural: el humor vítreo.
Mientras el mesodermo que circunda la cúpula ocular se diferencia para formar las
túnicas del ojo, la coroides, las estructuras de estas, que se encuentran entre el
cristalino y el ectodermo superficial, se ahuecan para formar la cámara anterior que
está limitada por condensaciones mesodérmicas que forman las capas anteriores del
iris, el ángulo de la cámara anterior y las principales estructuras de la córnea. El
ectodermo superficial queda convertido en epitelio corneal y conjuntival. En la región
adyacente, se pliega frente a la córnea, se une y se separa nuevamente para formar los
párpados.

Del Ectodermo superficial provienen las estructuras del Cristalino, Córnea,


conjuntiva, glandula lacrimal, párpados y pestañas. Del Ectodermo neural, la Retina y
epitelio pigmentario, los músculos dilatadores y el esfinter muscular de la pupila, el
nervio optico, el humor vítreo y el ligamento suspensorio del cristalino. Del
Mesodermo, los vasos sanguíneos, la esclerótica, la vaina del nervio óptico, el
músculo ciliar y el estroma del iris.
EL IRIS INFANTIL

Desde el nacimiento hasta los cuatro o cinco


años, el estroma del iris del niño todavía se está
formando, por lo cual no nos permitirá hacer una
exploración correcta del iris. Al nacer la mayoría de
los niños presentan una coloración en el iris azul
oscuro, y si los miramos más de cerca con la lupa
observaremos grandes lagunas que podrían hacernos
pensar en una constitución de debilidad de
conjuntivo o hiposténico (explicadas en el siguiente
capítulo), pero sería un diagnóstico erróneo, lo que en realidad sucede es que el
estroma del iris todavía se está formando y por ello no se han cerrado sus fibras
presentando agujeros entre ellas. Del mismo modo, la coloración no es definitiva, las
fibras del iris tomarán su color más o menos definitivo hacia los cuatro años, aunque
el color del iris a partir de este momento y hasta la edad adulta puede ir modificando
ligeramente sus tonos, de ahí que haya gente que de niños tenían los ojos de color
azul y de adultos verde, o de niño marrones (en realidad mixtos como veremos más
adelante) y de adultos verdes.

EL IRIS SENIL

En el extremo opuesto encontramos


al iris senil, la exploración de la gente muy
mayor y muy cargada de signos se vuelve
también cada vez más difícil. En la gente
mayor solemos encontrar signos como el
arco de demencia o el arco de colesterol o
de anemia de extremidades (explicados
más adelante) que nos ocultarían gran parte
del iris. Pero, por añadidura, el iris senil presenta una dificultad mayor y es la
esclerosis de los tejidos. Con edad, los tejidos se van endureciendo, pierden
hidratación y elasticidad, el líquido intercelular apenas se renueva debido a la falta de
una correcta irrigación sanguínea, lo cual provoca que con el paso del tiempo los
tejidos se toxifican y pierden hidratación, se esclerosan. Eso mismo le ocurre también
a la córnea, la córnea como explicamos en el apartado de la anatomía del ojo es una
capa que recubre el ojo por delante y que es transparente, pero en edades muy
avanzadas, el líquido interceular de la cornea ya no se renueva debidamente y dicha
capa va tomando una ligera coloración blanca, como si hubiera niebla delante del ojo,
lo cual, evidentemente nos oculta gran parte de la información que podíamos hallar
en el iris. Este rasgo, en sí mismo es ya indicativo pues nos está informando del
estado de salud general del propio individuo, nos está informando de que sus tejidos
están esclerosados, con falta de hidratación y de un buen aporte sanguíneo y que por
tanto los tejidos estarán carentes de un correcto aporte de oxígeno y nutrientes por
parte de la sangre arterial y a la vez acusarán una notable falta de recogida de
residuos por parte de la sangre venosa y la linfa.

En los primeros grados de esta esclerosis en la córnea, el proceso todavía


podría ser reversible siempre que nuestro paciente empezara a andar, a moverse,
mejorando mediante dieta y tratamiento el estado de nuestras venas y arterias y poco
a poco mejorando por tanto el aporte de nutrientes, oxígeno e hidratación en todos los
tejidos del cuerpo. Por mi experiencia puedo decir que he encontrado gente de más de
noventa años con una cultura sobre el cuidado personal y de la salud excelentes, que
desde el momento de la jubilación han pasado sus días andando, haciendo
excursiones todo los días, tomando el sol y el aire puro y cuidando su alimentación, y
en ellos no aparecía ninguno de los rasgos que hemos descrito en el iris senil. Y al
contrario, he encontrado iris de personas de poco más de cincuenta años, de vida
sedentaria y sin hábitos dietéticos e higiénicos tan cuidados y ya se les empieza a
observar cierto emblanquecimiento en la córnea.

Por tanto, a la hora de hacer una exploración del iris senil, no será tan decisiva
la edad en sí, como el grado de envejecimiento que presenten los tejidos de la
persona, independientemente de la edad que se tenga. Y el envejecimiento de los
tejidos depende del correcto aporte sanguíneo de nutrientes, agua y oxígeno, la
correcta renovación de líquidos intercelulares e intracelulares, y el movimiento
continuo y uso de cada tejido. En la naturaleza todo lo que está quieto está muerto, y
en el cuerpo humano del mismo modo, todo órgano o tejido que no se usa se atrofia,
por tanto, si queremos mantener sanos nuestros tejidos y órganos no podemos parar
de usarlos, andar mucho, hacer ejercicio, respirar aire puro, tomar el sol, leer, estudiar
y una buena alimentación son claves imprescindibles para mantener el correcto
estado de salud de nuestro organismo.
TEMA 3: CONSTITUCIÓN DEL IRIS

El tema de las constituciones del iris es uno de los temas clave en la


interpretación de los signos iridológicos. En este tema vamos a estudiar el genotipo
de cada iris, éste marcará la tendencia patológica y el modo de reaccionar ante las
patologías de cada paciente.

Este tema está intrínsecamente relacionado con la medicina de los terrenos. La


medicina de los terrenos nos habla de "tipos" de pacientes, y cada uno de esos
"tipos", en función de sus características físicas, mentales y emocionales tiene una
tendencia a sufrir más de unas enfermedades que de otras y a somatizarla de un modo
concreto. La medicina china nos habla de las personas en que predomina el aire,
fuego, madera, tierra o metal, cada una de ella tendrá unos rasgos y un modo concreto
de reaccionar ante las enfermedades. La medicina ayurveda nos habla de los tipos
Vata, Pitta y Kapha, y también les atribuye unas características físicas y emocionales
distintas a cada una de ellas y por tanto una tendencia patológica distinta. En
oligoterapia tenemos las diátesis hiperreactiva, hiporreactiva, distónica y anergíca. En
dietética los tipos leptosómicos, atléticos y pícnicos. La clasificación de las personas
en tipos es un tema como vemos clave en muchas disciplinas, y una vez las
analizamos y comparamos, vemos que no andan muy distantes unas de otras. En la
medicina natural hablamos de terrenos, en cada persona predomina un terreno, es
decir unas características físicas, mentales y emocionales que nos hacen responder de
un modo u otro ante los estímulos del entorno y del mismo modo nos hacen
responder de un modo determinado ante los agentes patógenos y nos predisponen a
una tendencia patológica determinada.

En este tema, las constituciones del iris nos hablarán siempre de una tendencia
patológica, no necesariamente de que el paciente sufra de dichas patologías. Por
tendencia patológica entendemos una predisposición de origen genético a ser más
vulnerables a unas patologías que a otras, pero que dichas patologías lleguen a
somatizarse dependerá de lo que haga el paciente. Por ejemplo, el tipo linfático
hidrogenoide tiene tendencia a la retención de líquidos, pero si esta persona practica
de manera asídua deporte, tal vez nunca llegue a somatizar dicha tendencia, ahora
bien ante las mismas condiciones de una vida sedentaria, este tipo sería de los
primeros en sufrir retención de líquidos.

Como siempre que se divide a las personas en tipologías y terrenos, nosotros


elaboraremos una clasificación constitucional en función de los iris, pero tenemos
que tener presente que después podemos encontrarnos personas que presenten rasgos
combinados de varias constituciones de iris que no sean fáciles de clasificar
claramente dentro de una constitución concreta, en estos casos diremos que se trata
de constituciones combinadas y que por tanto la tendencia somática tendrá rasgos de
ambas constituciones.

Vamos a distinguir las siguientes constituciones: linfática, hematógena y mixta,


cada una de ellas tendrá subtipos que veremos a continuación, y al finalizar
hablaremos de los iris ferrocromatoso, poliglandular, de debilidad de tejido
conjuntivo y lipídico. Estos cuatro tipos de iris se pueden presentar dentro de todas
las tipologías, por eso los estudiaremos a parte.
CONSTITUCIÓN LINFÁTICA

A la constitución linfática pertenecen los iris de colos azul, gris, perla y verde.
Es decir que comprende toda la gama de iris de color claro. En estos iris podemos
distinguir la corona o tercer anillo del iris porque suele estar en relieve y tomar una
tonalidad más clara y el estroma (tejido del iris) se caracteriza por presentar unas
fibras longitudinales que van desde la corona hasta el esterior del iris. Es por esto que
algunos autores denominan a esta constitución el tipo fibrilar.

El tipo linfático típico, sería una persona más alta que ancha, es decir que
predominaria más en los delgados, de tipo desgarbado, piel blanca, pelo rubio, ojos
azules. El linfático típico es una persona mental, que contiene sus emociones,
comedido en la demostración de sus pasiones, contenido al mostrar alegría, enfado,
ira, afecto,... Persona mental, disciplinada con gran sentido del deber y el trabajo. La
persona linfática como vemos no se clasifica solo por el iris, sino por un conjunto de
rasgos físicos y de caracter, por tanto, a la hora de hacer iridología, tendremos muy
encuanta el resto de rasgos, si nuestro paciente tiene los ojos claros, pero es más
robusto de complexión, moreno de piel y cabello y muy emotívo, aunque tenga los
ojos claros presentará una constitución combinada del linfático (por el iris) pero
hematógena (por el resto de la fisionomía) y por tanto su tendencia patológica será
también una combinación de ambas tipologías.

El tipo linfático tiene tendencia a sufrir de linfa : retención de líquido, defensas


bajas (los linfocitos nacen en los gánglios linfáticos), mucosidad, alergías,.... y su
órgano regente será riñón. El órgano que va a depurar la linfa es el riñón, ya que la
linfa es la que recoge todos los resíduos y los líquidos y será el riñón quien tendrá que
eliminar esos residuos y ese líquido a través de la orina.
LINFÁTICO PURO

El linfático puro es el base del tipo linfático, presenta un estroma de fibras que
suelen presentar leves ondulaciones. Su tendencia patológica viene marcada por la
hiperreactividad del sistema linfático, con lo cual presentan una tendencia a sufrir
más de procesos de ORL, faringitis, laringitis, resfriados, mucosidad, otitis... También
presentan mayor tendencia a procesos de mucosisdad en el sistema respìratorio,
gripes, bronquitis, asma,....Este tipo también presenta una mayor predisposición a
alergias, con rinitis y sinisitis de origen alérgico, asma alérgico y dermatitis de origen
alérgico.

Como vemos en este tipo hay una marcada hiperreactividad del sistema
linfático que provoca exceso de mucosisdad y alergías. Al linfático puro le
recomendaríamos eliminar de su dieta los lácteos y los azúcares refinados, ya que
ambos espesan la mucosidad considerablemente y el azúcar baja las defensas, con lo
cúal se agravaria la tendencia patológica de este subtipo. Por el contrario, le
recomendaríamos beber mucho líquido y tomar mucha fruta y vitamiena C. También
serían aconsejables los ejercicios respiratorios, respirar aire puro (campo o playa),
tomar el sol (siempre con prudencia) y andar por el campo o la playa y practicar
ejercicio para movilizar la linfa.
LINFÁTICO HIDROGENOIDE

Este subtipo, pertenece al linfático, por tanto será un iris de color claro, con el
estroma fibrilar, pero, además presenta un rosario linfático. El rosario linfñático es un
signo iridológico en el que observamos unos tofos blancos (como pequeñas
acumulaciones de niebla espesa formando pequeños círculitos) dispuestos formando
un círculo cercano a la periferia del iris.

El rosario linfático nos marca una tendencia a sufrir de retención de líquidos y


estancamiento de linfa. Este subtipo, al tener la tendencia al estancamiento de linfa,
presenta mayor dificultad a la hora de eliminar resíduos y por tanto podría marcarnos
una predisposición a sufrir de enfermedades reumáticas y articulares, puesto que
tampoco se renovarían los líquidos intraarticulares.

El rosario linfático, como ya lo estudiaremos más adelante puede presentarse


completo o sólo unos tofos localizados en alguna parte concreta del iris, si este es el
caso, los tofos que hallemos en la zona de pulmones, bronquios y ORL (entre la 1 y
las 3 horas y entre las 9 y las 11 horas según el mapa radial (tema 6), indicarían
tendencia a la mucosidad y congestión en ORL y bronquios. Si en cambio, los tofos
los hallamos entre las 5 y las 7 horas la tendencia será a la retención de líquidos en
tobillos, piernas y rodillas.

El peor enemigo del tipo hidrogenoide es la vida sedentaria, el tipo


hidrogenoide debe andar mucho y practicar deporte, siempre mejor al aire libre y
beber mucha agua para renovar los líquidos corporales.
LINFÁTICO HIDROGENOIDE DE ORINA ÁCIDA

Éste es realmente un subtipo dentro del hidrogenoide. El iris hidrogenoide de


orina ácida presenta una rosario linfático en el que los tofos en lugar de ser blancos,
presentan una coloración amarillenta. Esta coloración indica acumulación de líquidos
pero ya tóxicos, cargados de ácido. Este subtipo marca una tendencia patológica a
sufrir de enfermedades reumaticoartríticas, es decir, ácido úrico, gota, reuma y con el
tiempo, artritis y artrosis.

Para contrarestar esta tendencia, el subtipo de hidrogenoide orina ácida debe


andar mucho, practicar ejercicio y beber mucha agua como el tipo hidrogenoide, pero
además, para neutralizar los ácidos y ayudar a expulsarlo le convendría tomar clados
depurativos a base de verduras y zumos de verduras y evitar el abuso de purinas
(exceso de proteinas) y ácido úrico y el exceso de sal.
LINFÁTICO NEUROGÉNICO

En este tipo, se obserban acumulaciones de fibras en el estroma que se


presentan en relieve, de color blanco y con formas más sinuosas, los llamados
penachos, cabellos peinados o colas de caballo. Además, normalmente el collarin
también se verá blanco, en relieve y con picos en forma de estrellla en lugar de
circular, lo que llamaremos un collarín espástico. Este subtipo marca una gran
reactividad del sistema nervioso, este iris pertenece a gente hiperreactiva, muy activa,
dinámica. El problema de estos tipos es que tienden a acaer en la hiperactividad, el
exceso de trabajo u obligaciones, el estrés y al final vienen los problemas del sistema
nervioso: ansiedad, taquicardias, neuralgias, migrañas,.....

Es muy importante en estas personas que aprendan a equilibrar el ritmo de


actividad, que aprendan a marcarse un tiempo para el relax, el descanso, la diversión
o los hobbies. Sería muy útil la practica de la relajación y la meditación, y también es
de gran utilidad el deporte que nos permite quemar el exceso de adrenalina producido
por la hiperreactividad del sistema nervioso.
CONSTITUCIÓN HEMATÓGENA

La constitución hematógena corresponde a los iris color avellana, pardo,


marrón y negro. En estos iris se distingue el collarín o corona, pero no las fibras que
componene el estroma del iris. Estos iris en lugar de presentar fibras, presentan una
estructura lisa y compacta. Suelen presentar cambios en la tonalidad del color, como
si en unas zonas es tejido estuviera más erosionado que en otras y hubiera perdido
color.

El tipo hematógeno típico sería una persona de ojos oscuros, piel morena, pelo
oscuro, de formas corporales más redondeadas, más rellenas, de caracter más relajado
y tranquilo, gusta de los placeres de la vida (dormir, una buena comida, la risa,...), de
caracter emotivo, exagerado en sus demostraciones de afecto (grita mucho cuando se
enfada, rie muy fuerte cuando está contento, ...) más emocional que mental.

Como vemos, el tipo hematógeno típico sería justo lo contrario al linfático


típico, pero muy pocas personas presentan las características exclusivas sólo de uno u
otro. La mayoría de personas tenemos un poco de cada tipo, así podemos ser muy
emotivos, pero rubios y delgados, o muy mentales pero rellenitos y morenos. La
mayoría de personas tienen un poco de ambos, y por tanto tendrán una tendencia
patológica con rasgos también de ambas constituciones. Aquellos que más marcada
presenten su constitución, más marcada estará su tendencia patológica, y, por el
contrario, aquellos que presenten rasgos de los dos tendrán una tendencia patológica
más equilibrada, menos marcada.

La constitución hematógena presenta una tendencia sanguínea, con mayor


predisposición a tener colesterol, triglicéridos elevados, sobrecarga hepática y con el
tiempo arterioesclerosis, hipertensión y corazón. Su órgano regente sería el hígado,
puesto que es el hígado quien depura la sangre, metaboliza las grasas, regula el
colesterol, etc. Las personas con esta constitución deberían eliminar de su dieta las
grasas saturadas (fritos, embutidos, cerdo, grasa de origen animal (escepto el pescado
azul), salazones y el exceso de carnes rojas y sal. Les sería preferible aumentar la
ingesta de grasaa poliinsaturadas (semillas, frutos secos y pescado azul) y tomar más
verduras y frutas. También sería recomendable la practica de ejercicio para
compensar la tendencia a la acumulación de grasas.

El tipo hematógenos presenta menos subtipos que el linfático por dos motivos,
el primero es que al tener la coloración más oscura, hay muchos signos pigmentarios
que se ocultan y son difíciles de ver, y en segundo lugar, como dice Berdonces, ha
habido muchos iridologos alemanes y franceses que han desarrollado mucho la
iridología en ojos claros, pero, es reto nuestro (de los iridólogos del mediterraneo) el
estudio en mayor profundidad de los iris marrones. La iridología es una ciencia joven
que está todavía creciendo y en desarrollo.
HEMATÓGENO PURO

El hematógeno puro es la tipología base del hematógeno, por lo cual vale lo


indicado más arriba. El hematógeno puro presenta un estroma liso, sin fibras
marcadas, de color avellana, pardo, marrón o negro. Su tendencia patológica es al
acúmulo de grasas, colesterol, triglicéridos, grasa en hígado, sobrecarga hepática, y si
esto no se corrige, con el tiempo el cuadro se puede complicar con hipertensión,
arterioesclerosis y finalmente problemas coronarios y de corazón.

HEMATÓGENO TETANICO LARVADO

En este subtipo, el rasgo característico es la presencia de los llamados arcos


nerviosos, unas líneas en forma de medias o tercios de esfera que erosionan el
estroma del iris dibujando ligeras hendiduras circulares en el estroma. Este rasgo
marca una mayor tendencia a sufrir de sistema nervioso (ansiedad, estrés,..) y mayor
tendencia a espasmos de origen nervioso que pueden provocar migrañas, colon
irritable, espasmos digestivos, tics, etc.
Los arcos nerviosos no son exclusivos del iris hematógeno, de hecho la
mayoría de las personas en nuestra sociedad los presentan, pero en el iris hematógeno
será el indicativo de la predisposición a sufrir del sistema nervioso como lo eran los
cabellos peinados el los iris linfáticos en el subtipo neurogénico.

Estos individuos deberían equilibrar su tendencia con la práctica de la


relajación, la meditación, el descanso, etc. Deberían aprender a marcar los tiempos de
trabajo y descanso y sería muy recomendable la práctica de deporte para canalizar
todo el exceso de adrenalina producida por el sistema nervioso.

CONSTITUCIÓN MIXTA O BILIAR

La constitución mixta la encontramos en iris que aparentemente presentan una


coloración hematógena, marrón, pero que al mirarlos con lupa o iriscopio, vemos que
por debajo del estroma se distinguen zonas de color claro, normalmente verde.
Además, aunque predomina el color marrón, el estroma del iris es fibrilar como el
linfático, no liso como el hematógeno.

Es un error frecuante, incluso en muchos libros de iridología el confundir el


tipo mixto con un iris verde con toxicidad e hipofunción en el digestivo. Como más
adelante estudiaremos, la hipofunción digestiva, los problemas crónicos del aparato
digestivos, se leen en el iris por un oscurecimiento de la zona correspondiente a los
anillos 1 y 2, es decir la zona del iris que va del collarin a la pupila. Cuando ocurre
esto, es frecuente observar coloraciones pardas y marrones que salen de dicha zona y
parece que se extienden al resto del iris. Este caso no seria un mixto, en este caso, si
tratamos el digestivo, corregimos la alimentación y depuramos un poco sobre colon e
hígado, las coloraciones marrones desaparecerán y veremos el tipo de iris real, el
linfático. El iris mixto por mucho que lo tratemos y depuremos, no dejará de ser
mixto.
El iris mixto nos indica una predisposición a sufrir de problemas digestivos,
biliares y pancreáticos. Por tanto, estas personas tendrán más tendencia a sufrir de
digestiones lentas, difíciles, con falta de jugos digestivos, tendencia al estreñimineto.
Y pensemos que si no se digiere bien, no se puede asimilar correctamente, por tanto,
aunque la persona se alimente correctamente, puede sufrir de deficiencias
nutricionales por mala asimilación de nutrientes como la anemia, la osteoporosis,
falta de fosfolípidos para el cerebro y por tanto dificultad para la concentración y la
memoria, piel reseca por falta de omegas y un larguísimo etc. Problemas todos ellos
derivados de una falta de vitaminas, minerales y nutrientes en general.

SUBTIPOS COMUNES

En este apartado vamos a presentar cuatro subtipos que podemos encontrar en


iris linfáticos, hematógenos y mixtos.

IRIS FERROCROMATOSO

En el iris ferrocromatoso encontraremos pigmentos rojizos que nos indican que


hay un depósito de hierro en los tejodos, con lo cual el cuerpo no está trabajando bien
con el hierro, y muy probablemente el paciente sufra o acabe sufriendo de anemia,
cansancio y astenia.

Este tipo de coloraciones solemos encontrarlos en la zona digestiva y de ella se


extiende por el estroma del iris dibujando líneas, o muy frecuentemente lo
encontraremos el la zona de la linfa, tofos de color rojizo.

Este tipo es más habitual en los iris mixtos, pero también lo podemos encontrar
en los linfáticos y hematógenos.
IRIS LIPÍDICO

En el iris lipídico observamos una anillo de colesterol. El anillo de colesterol es


una circunferencia ancha blanca que aparece al rededor del iris y que nos marca una
tendencia a producir colesterol y una mayor tendencia al endurecimiento y la
esclerosis de las arterias. Este tipo es más frecuente hallarlo en los iris hematógenos,
pero también podemos encontrarlo en los linfáticos y mixtos.

IRIS POLIGLANDULAR

En el iris poliglandular vemos que rodeando al collarin hay pequeñas lagunas


(como aberturas en el tejido). Estas lagunas se encuantran en el anillo que según
estudiaremos más adelante correspònde a la zona glandular, por tanto marcarían un
posible desequilibrio glandular, por ejemplo una mujer muy delgada, de poco pecho y
caderas, que la regla le vino tarde, que se agota fácilmente, con diabetes en el
embarazo,..... estaría indicándonos un caso en el que las glandulas hormonales,
aunque equilibradas entre ellas y sin llegar a padecer ninguna enfermedad hormonal,
están en hipofunción.

El iris poliglandular es más frecuante en el iris hematógeno, pero lo podemos


hallar en las tres constituciones.

El iris poliglandular es llamado por algunos autores de iridología el iris


margarita, pero personalmente prefiero evitar ese nombre porque también se le llama
iris de margarita al iris de debilidad de conjuntivo que veremos a continuación y esto
lleva a errores, ya que no tienen nada que ver el iris poliglandular con el de debilidad
de conjuntivo.

IRIS DE DEBILIDAD DE CONJUNTIVO

El iris de debilidad de conjuntivo se caracteriza por la presencia de grandes


agujeros en el estroma del iris. Al ver estos iris por primera vez, nos pueden asustar,
ya que vemos el estroma del iris en muy mal estado y podemos caer en el error de
pensar que son grandes lagunas marcando patologías del paciente, no es así. El
estroma del iris está hecho de tejido conjuntivo, que es el tejido que también forma
los tendones, ligamentos, y lo que llamamos el tejido de relleno que rodea y sujeta a
los órganos y vísceras en su sitio. Cuando esté tejido genéticamente está débil, la
persona puede acusar mayor flacidez, mayor tendencia a sufrir esguinces, torceduras,
distensiones ligamentosas, etc. Muchas personas con debilidad de tejido conjuntivo,
si no son deportistas, no habrán notado tal vez nunca que poseen esta constitución, si
es cierto que con esta constitución, una persona que desee dedicarse al deporte
profesional, se va a lesionar muy frecuentemente.

Este tipo lo podemos encontrar por igual en las tres constituciones, linfática,
hematógena y mixta. Cuando lo hallamos en el iris linfático, también se le suele
llamar iris hiposténico. En algunos libros encontrareis que a este iris se le llama
también iris de margarita, pero como hemos señalado antes, cuidado de no confundir
el poliglandular con el de debilidad de conjuntivo.

El tipo de debilidad de conjuntivo dificulta enormemente el diagnóstico por el


iris, ya que no podemos leer signos como lagunas o criptas porque el estroma
presenta numerosas aberturas, solo podremos leer los signos que se marcan por
cambios de coloraciones y pigmentaciones.
TEMA 4: DENSIDAD DEL IRIS. ÍNDICE IRIDOLÓGICO DE VITALIDAD

Si en el tema anterior, el color y las constituciones del iris nos hablaban de una
cierta predisposición patológica de origen genético, la densidad del iris nos va
proporcionar información relativa a la vitalidad del paciente, al grado de fortaleza
física.

La densidad la observamos por la uniformidad del estroma de iris. En los iris


linfáticos y mixtos la densidad viene marcada por la uniformidad en la distribución de
las fibras que constituyen el estroma de iris, así, un iris en el que sus fibras estén
distribuidas de manera homogénea, radiales, podríamos decir “bien peinadas”
correspondería a un individuo con un grado de fortaleza máximo, un individuo de
salud robusta. Por el contrario, un iris con las fibras radiales ondulantes, separadas,
con aflojamientos y lagunas, marcaría un índice de vitalidad más débil, una menor
resistencia a las enfermedades y una fortaleza física más mediocre.

En los iris oscuros y marrones, para observar la densidad del iris hemos de
fijarnos en la homogeneidad de las coloraciones. En los iris hematógenos no se
distinguen las fibras del estroma del iris, pero sí se ven grados en la tonalidad de los
colores, así, un iris marrón de coloración totalmente uniforme, nos indicará un nivel
de salud fuerte y robusto, mientras que un iris con cambios radiales en las tonalidades
de color, lagunas, criptas y demás, nos mostrará un iris de constitución más débil,
más vulnerable a padecer enfermedades.

Por supuesto, esta clasificación nos habla del índice de vitalidad heredado, pero
además de la constitución heredada deberemos observar la realidad actual del
paciente, si es un paciente que cuida de su salud o por el contrario comete abusos
importantes que juegan en detrimento de su fortaleza física. Es por ello que nosotros
vamos a distinguir entre la constitución heredada y la constitución adquirida.

A la hora de hacer la clasificación de las densidades de los iris, existen autores


como Hall y Berdonces, clasifican los iris del uno al cinco, siendo el uno la
constitución más fuerte y el cinco la constitución más debilitada. Otros autores como
Gazzola, dividen las constituciones en seis grados. Realmente, tanto la clasificación
en 5 como en 6 constituciones son muy similares. Nosotros hablaremos de seis
constituciones y distinguiremos cuando estemos hablando de constituciones
heredadas o adquiridas.

Para observar la constitución heredada hemos de fijarnos en aquellas zonas del


iris que estén menos cargadas de signos, aquellas zonas donde podamos observar el
estroma originario del iris. Dentro de la clasificación de la constitución heredada,
sólo clasificaríamos del 1 al 3. Para la clasificación de la constitución adquirida nos
fijaremos en el estado general del iris, en la suma de todos sus signos, y lo
clasificaremos en los tipos del 1 al 6. La mayoría de autores de iridología no hacen la
distinción entre la constitución heredada y adquirida, pero es muy difícil diferenciar
los signos heredados y los adquiridos, por ejemplo, una persona puede nacer con una
laguna en el iris (signo de debilidad en el órgano donde se encuentre la laguna) o la
puede haber adquirido como consecuencia de una patología actual o pasada. Por lo
que una persona de mayor edad siempre presenta iris generalmente más cargados de
signos que cuando era joven y en cambio la constitución heredada es la misma, pues
estamos hablando de la misma persona. Por tanto el iris nos dará mayor información
si al clasificarlo diferenciamos la constitución adquirida de la heredada, para ello, la
constitución heredada la buscaremos en aquellas zonas del iris en las que no haya
signos y podamos observar la calidad del estroma y la constitución adquirida la
observaremos como conjunto de todos los signos del iris. Con los años la constitución
adquirida puede cambiar, podemos con la edad mantener nuestra salud o empeorar y
por tanto tendremos un iris más cargado de signos, pero la constitución heredada no
cambiará, la calidad del estroma base será la misma. Esto nos permite no solo
conocer la fortaleza del individuo, sino también si es una persona con hábitos
saludables y que se cuida o por el contrario es una persona que no cuida mucho de su
salud y tiene hábitos dietéticos o higiénicos no muy correctos.

Constitución heredada:

Tipo 1:

El tipo 1 corresponde al estroma más homogéneo posible, llamado por Hall


como tipo seda porque en la seda no se distinguen los hilos, de igual modo que en el
iris tipo uno no hay cambios de coloraciones en los hematógenos y las fibras son
perfectamente homogéneas en los linfáticos y mixtos. Jensen nombra a esta tipología
tipo roble, porque dentro de los distintos tipos de madera será la madera más
resistente.

El tipo 1 corresponde a un individuo de gran fortaleza física y resistencia a las


enfermedades. En general decimos que es la mejor constitución por disfrutar de un
nivel de salud muy resistente. Entre la gente que llega a una muy avanzada edad
predominan estos iris, gracias a la constitución tan fuerte de la que disfrutan.

No obstante entre la gente de tipo 1 existe un gran peligro y es que


precisamente su gran resistencia física hace que su cuerpo no le ponga límites y por
tanto estas personas corren el riesgo de abusar de su fortaleza. Por ejemplo, el tipo 3
no puede comer cualquier cosa, ya que ante una comida copiosa o no saludable,
seguramente su cuerpo responderá con gastritis o malestar, por tanto están
“obligados” a escuchar y cuidar a su cuerpo si no quieren sufrir y tener dolores. Por el
contrario los tipo 1 lo “aguantan todo”, siguiendo nuestro ejemplo, un tipo1 puede
abusar enormemente de la comida sin consecuencias, su digestivo lo soportará, y no
dará síntomas, este hecho lleva a que entre los individuos tipo 1 se encuentren
aquellos que más abusan y maltratan a su organismo, individuos que abusan de la
comida grasa, fritos, abusan del alcohol, del tabaco, o incluso abusan de sus sistema
nervioso sometiendo durante temporadas muy largas de pocas horas de sueño y
ritmos de vida muy estresantes. En consulta, cuando nos llega un paciente con
enfermedades derivadas de abusos como pueda ser el colesterol, la obesidad, grasa en
hígado, depresión o ansiedad, y al mirarlo en el iriscopio vemos que es un tipo 1, ya
podemos deducir que para haber acabado con patologías como las mencionadas ha
debido abusar mucho y durante mucho tiempo, por tanto cambiar esos hábitos tan
arraigados será difícil, porque lucharemos contra todo un estilo de vida o unas
costumbres dietéticas muy arraigadas en el tiempo, pero, del mismo modo, también
sabremos que si el paciente pone un poco de su parte, la recuperación será más fácil
que en otras tipologías.

Tipo 2:

El tipo 2 o seda-lino, corresponde a una constitución ligeramente más débil. En


los iris linfáticos y mixtos podemos observar que sus fibras no están tan “bien
peinadas”, presentan ligeros aflojamientos, y las fibras son ligeramente serpenteantes.
En el iris hematógeno observaríamos ligeros cambios radiales en la tonalidad de la
coloración del iris. Este es el iris más frecuente entre la gente que consideramos sana,
nos indicaría que la constitución no es tan robusta como la 1 pero tampoco estamos
ante una persona débil y enfermiza.

Estadísticamente, el tipo 2 de herencia es el más frecuente, nos hablaría de una


persona de salud media, que si abusa su cuerpo responderá con síntomas y patologías,
pero que no es una persona débil que al menor contratiempo o abuso enferma de
manera exagerada.
Tipo 3:

El tipo 3, de Lino según la clasificación de D. Hall, corresponde a aquella


estructura de fibras abiertas e irregulares en los iris linfáticos y de cambios de
tonalidades marcados e irregulares en los iris hematógenos. El tipo 3 heredado parte
de una constitución débil, corresponde a una persona con tendencia a enfermar, su
cuerpo reacciona y protesta ante todo. Un tipo tres de herencia no puede hacer un
comida copiosa, enseguida reaccionará su digestivo con dolor o molestia, los fritos le
sentarán mal, el alcohol no lo tolera, una noche sin dormir implica malestar general al
día siguiente o dolores de cabeza, un contratiempo emocional provoca enseguida una
reacción estresante en su sistema nervioso, suelen ser alérgicos, fácilmente padecen
de asma o dificultades respiratorias a causa de la polución y así con todo.

El tipo 3 de herencia es la constitución heredada más débil, pero del mismo


modo es un paciente al que su cuerpo lo “obliga a cuidarse”, por tanto, el tipo 3 será
un paciente que a la mínima enferma de patologías agudas, pero precisamente por
esto, no suele llegar a enfermedades crónicas (al menos aquellas que vienen por
abusos). Por ejemplo, un tipo 3 de herencia si come fritos o grasas sufrirá de malas
digestiones, por tanto, siempre tomará una alimentación cuidada, con lo cual es difícil
que llegue a tener colesterol, obesidad, diabetes II,….. Por el contrario, el tipo 1 por
mucho que abuse no tendrá molestias digestivas, con lo cual si no sabe cuidarse,
acabará abusando y no habrá padecido en su vida de malas digestiones, pero en
cambio, en la vejez será una persona con sobrepeso, colesterol, probablemente
diabetes tipo II, arterioesclerosis e hipertensión.

El tipo 3 de herencia está obligado a cuidar su alimentación, hacer deporte


moderado y sobretodo cuidar su sistema nervioso, ya que podemos controlar cosas
como el comer o el fumar, pero no es tan fácil controlar las dificultades que nos
pueda traer la vida, con lo cual el sistema nervioso de un tipo 3 está mucho más
expuesto. Un tipo 3 no debe elegir un ritmo de vida estresante, debe controlar las
horas de trabajo, equilibrarlas con los tiempos de descanso y diversión y dormir
mínimo 8 horas todos los días, de lo contrario, a la mínima contrariedad nos caerá
otra vez enfermo.
Constituciones adquiridas:

La constitución heredada tipo1, si se cuida correctamente no presentará


pigmentaciones, ni lagunas ni ningún otro signo adquirido y por tanto hablaremos del
Tipi1-1 (tipo1 de heredada y 1 de adquirida), es decir una persona que por herencia
tiene una constitución de roble y que además se cuida. Este tipo, el 1-1 es el
individuo de mejor índice de salud y vitalidad. Por desgracia, lo más habitual en esta
topología es tener un iris de constitución heredada 1 pero que presenta un digestivo
dilatado (gran comedor) y con pigmentos de toxicidad (por abusos dietéticos) y
manchas marrones que indican sobrecarga hepática, entre otros signos, por lo que lo
más habitual es que los tipos1 sean 1-3, es decir 1 de herencia pero 3 de adquirido por
los signos que a lo largo de la vida se han ido sumando a los de su constitución
heredada.

El tipo 2 adquirido sería aquel iris que siendo tipo 1 o 2 de herencia, presente
algún signo (pocos) y de poca importancia, por ejemplo algún rayo solar que
marcaría problemas y dolores de espalda, o algún tofo que marque mucosidad o
tendencia a resfriados, o alguna pigmentación en la zona digestiva (sobre todo en los
iris claros en los que la más mínima pigmentación ya se manifiesta) que indicarían
posible estreñimiento, etc. En síntesis, cualquier rasgo irídico que refiera a una
molestia o malestar leves.
El tipo 2 de herencia si se cuida mucho y no suma signos de enfermedad, será
un 2-2. Es decir tipo 2 de heredado y dos de adquirido (no puede ser de adquirido 1
porque ya parte de la constitución 2), si el tipo 2 empieza a sumar signos, pero todos
ellos de enfermedades agudas, no graves, será un 2-3 (tipo2 de herencia y tres de
adquirida) y si sigue acumulando patologías, entonces se convertirá en un tipo 2-4, 2-
5 y puede que finalmente un 2-6.

El tipo 3 adquirido sería aquel que presenta signos todos de enfermedades no


graves como pigmentos de toxicidad en el digestivo, alguna coloración de ácido
úrico (coloraciones amarillentas), lagunas cerradas o de consideración leve, rayos
solares, etc… todos ellos signos de patologías leves, pero en mayor cantidad que el
tipo 2.

El tipo 3 de herencia, aun cuidándose mucho no puede tener de adquirido un 1


o un 2, pues parte ya del nivel 3. Si se cuida mucho y no pasa de tener enfermedades
agudas será un tipo 3-3, con forme vaya empeorando su constitución y acumulando
signos, pasará a un tipo 3-4 o 3-5, 3-6 si enferma de patologías terminales.

El tipo 4 o de tela de saco, presenta ya un acúmulo considerable de signos y


algunos ya de mayor gravedad. Aparecerá alguna laguna abierta, de medusa,
lagunas dobles, triples o de teja, posiblemente alguna cripta o agujero de bala que
ya nos indica lesión orgánica y no solo malfuncionamiento. Observaremos
posiblemente coloraciones y pigmentos tanto en el digestivo como ya en la zona ciliar
(después del collarin), posiblemente pigmentos hepáticos (marrones) o de ácido úrico
(marillentos) o pados (páncreas).

En el tipo 4 veremos un tipo 3 con signos no graves a los que se les empieza a
sumar ya algún signo de gravedad aunque todavía en poca cantidad (uno o dos
depende también de dónde los encontremos).

El tipo 4 de adquirido lo podemos encontrar combinado con una herencia muy


robusta, 1, media, 2, o débil 3. Consideramos que el tipo 4 no viene de nacimiento,
porque la gravedad de sus síntomas ya nos habla de patologías crónicas y que por
tanto se adquieren con el tiempo.

El tipo 5 o de red según la clasificación de D. Hall, presenta ya un conjunto


considerable de signos de menor gravedad (como el tipo 3) pero con signos ya de
cronicidad o de mayor gravedad como el tipo 4 pero en mayor cantidad. Este tipo nos
hablará de una persona ya con enfermedades más serias y crónicas. El aspecto del iris
será muy “cargado y sucio”. Normalmente corresponderá a gente de avanzada edad y
salud ya muy complicada.

El tipo 6 lo reservamos para los peores casos, los casos ya exageradamente


marcados, y de difícil compatibilidad con la vida.
Mención aparte cabe mencionar el caso del iris de debilidad de conjuntivo, en
este iris no podemos acceder a la información de la densidad puesto que el estroma
del iris está roto y en muy mal estado pero no porque el paciente presente una
constitución débil o esté muy enferma, sino porque su tejido conjuntivo es débil. En
estos casos la información sobre el grado de vitalidad y fortaleza del paciente habrá
que obtenerlo por otro medio como el historial médico, preguntando y observando al
paciente, la iridología no nos dará esa información en los casos de iris de debilidad de
conjuntivo.
TEMA 5. TOPOGRAFÍA CIRCULAR DEL IRIS

La topografía circular del iris es aquella que delimita el iris en siete anillos
circulares concéntricos: el anillo I o del estómago, el anillo II o intestinal, el anillo III
o Collarín, el anillo IV o glandular, el anillo V donde encontramos los órganos, el
anillo VI o de la linfa, y el anillo VII de la piel.

Antes de pasar a describir los anillos uno por uno debemos hablar de dos
grandes zonas, la zona pupilar y la zona ciliar. La zona pupilar es la zona
comprendida entre la pupila y el collarín, en esta zona, el iris siempre suele presentar
un estroma más abierto e irregular que en la zona ciliar. La zona ciliar correspondería
a la zona que va desde el collarín hasta el anillo VII, incluido.

ZONA PUPILAR:

Reborde pupilar: el reborde pupilar como su nombre indica es el borde de la pupila,


no está clasificado dentro de los anillos del iris, pero en él encontramos ya signos de
diagnóstico del iris, es por esto que lo incluimos en esta clasificación. La pupila como
ya explicamos en el tema de anatomia del ojo, está inervada por el sistema nervioso
vegetativo, el sistema simpático hace que la pupila se dilate y el parasimpático que se
contraiga. Al acercar una luz al iris para observarlo, la reacción natural de la pupila
debe ser contraerse ante el estímulo luminso, si no se contrae o se mantiene
anormalmente abierta, midriasis, implica que el sistema nervioso vegetativo
simpático está en hiperfunción. Por el contrario, si la pupila está demasiado pequeña,
demasiado contraida, miosis, el sistema que predominará será el parasimpático.
Existe un tipo de reacción pupilar en la que al acercar la luz a la pupila está presenta
unos movimientos alternos de contracción y dilatación, llamados nistagmos, estos
movimientos nos indicarían que el sistema nervioso vegetativo está desequilibrado, el
simpático y el parasimpático están en desequilibrio.

Traducido todo esto a los efectos de salud sobre el paciente, un sistema


nervioso simpático hiperexcitado implica mayor tendencia a hiperactividad,
nerviosismo, insomnio, posible aumento de las pulsaciones cardíacas y de la tensión
arterial, espasmos intestinales o gástricos, dolores de cabeza, etc. Por el contrario, una
hiperfunción del parasimpático implica que la persona se encuentre apática, cansada,
con somnolencia, falta de vitalidad, etc. Y un desequilibrio entre ambos sistemas se
podría traducir en insomnio acompañado de somnolencia por el día, alternanacia
entre momentos de nerviosismo y de apatía, de ansiedad y de depresión, etc.

Otro signo interesante de la pupila es el llamado anillo de neurastenia, este


anillo se presenta cuando vemos el reborde de la pupila de color rojizo. En estos
casos interpretamos que el sistema nervioso está somatizando en el estómago,
creando irritación, posible gastritis y que está impidiendo que el estómago digiera
correctamente con lo cual, es posible que el paciente esté teniendo carencias
alimentarias por mala asimilación. Aunque el paciente se alimente correctamente, si
la digestión por causa de la acción del sistema nervioso no se realiza correctamente,
la asimilación no será tampoco correcta y por tanto el paciente puede presentar
síntomas carenciales. Este anillo también se llama anillo de mala asimilación.

Un signo muy llamativo de la pupila es el anillo de azúcar. En este caso


observamos que el reborde popilar está dentado, presenta ondulaciones irregulares en
lugar de una circunferencia lisa. Este anillo puede estar indicando desequilibrios con
el azúcar, hipoglucemias y si va unido a otros signos, podría estar indicando una
tendencia a la diabetes.

Estos son los signos que más frecuentemente podemos encontrar en la pupila,
más adelante, tendremos un tema exclusivo para la pupila, el tema 9, en el que
profundizaremos en todos los signos pupilares.

Anillo I: El anillo I sería el primer anillo después del reborde pupilar, en este anillo
se refleja el estómago. En condiciones nosmales en las que el estómago y el intestino
están bien, este anillo no se distingue del anillo II, pero cuando el estómago está
alterado presenta coloraciones que sí nos lo haran visible. Podemos encontrar este
anillo, más claro que el resto del iris, blancuzno, en este caso diriamos que el
estómago esá inflamado, hay un axceso de jugos digestivos y posible gastritis.
También podemos encontrar el anillo del estómago más opaco, oscurecido respecto
del resto del color del iris, en este caso hablaríamos de hipofunción del estómago,
falta de jugos digestivos, digestiones lentas y pesadas.

El tamaño del anillo también es indicativo, este anillo debe ocupar la mitad del
espacio entre la pupila y el collarín, un tamaño exagerado indicaría una dilatación del
estomago, esto suele ocurrir en personas muy comilonas en las que el estómago se
halla dilatado. Por el contrario, una estómago contraido indicaría una persona que
come muy poco y posee un estómago pequeño que no admite grandes cantidades de
alimento.

Es frecuente tembién encontrar coloraciones marrones, oscurecidas, en este


caso hablariamos de sobrecarga a nivel digestivo y toxicidad por una alimentación
excesiva o incorrecta.

Un agujero de bala, una perforación circular en el estroma muy profunda


(fondo de la perforación totalmente negro) en este anillo podría estar indicando una
posible ulceración.

Un arco nervioso en el estómago podría indicarnos espasmos gástricos,


retortijones o la sensación de "bola en el estómago" que nos quita el apetito y nos
impide comer. En este caso, el causante de todos estos síntomas sería el sistema
nervioso.

Anillo II: El anillo II corresponde a los intestinos delgado y grueso. En el iris


derecho encontraremos la zona del apendice, el colon ascendente y la mitad del
transverso, en el iris izquierdo la otra mitad del colon transverso, el colon
descendente, el sigmoideo y el recto (ver mapa del iris). En el resto del anillo estará
reflejado el intestino delgado.

En este anillo la forma es muy reveladora, si la forma del anillo es circular,


indica que los intestinos no tienen deformaciones, ni prolapsos, pero es muy habitual
que el intestino grueso presente curvaturas, prolapsos y asas, así, la forma de este
anillo estará indicando la forma del colon. Por ejemplo, si el anillo II presenta un
achatamiento superiror, es decir que el anillo es más estrecho (se acerca a la pupila)
en la parte superior, estará indicando un prolapso del colon transverso. Si presenta
una curbatura externa (se aleja de la pupila) en el iris izquierdo a las dos horas,
indicará que se ha formado un asa en la curvatura entre el colon transverso y el
descendente. Si la curvatura está a las cinco horas, indicará que se ha formado un asa
en el colon sigmoideo. Un anillo II espástico, con puntas, como si fuera una estrella
podría indicar espasmos intestinales.
En esta imagen se observa un prolapso del intestino transverso

En esta imagen (Iris derecho) se observa un pliege entre el colon ascendente y el transverso

No solo la forma, sino también el tamaño es un rasgo indicativo. Así, de igual


modo como courría con el estómago, un anillo II dilatado, indicaría una persona de
abdomen dilatado, gran comedora. Por el contrario un anillo II estrecho, indicará una
persona muy poco comedora, de las que en cada toma solo pueden tomar una
pequeña cantidad de alimento, y por tanto suelen hacer muchas tomas al día pero
cada una de ellas de poca cantidad.

Este anillo es frecuente encontrarlo pigmentado de marrón oscuro, en este caso


indicaría toxicidad a nivel intestinal, posible estreñimineto o sobrecarga tóxica en el
colon. Una coloración más clara, blancuzna, respecto de la coloración normal del iris,
indicaria inflamación intestinal, exceso de jugos intestinales, colitis o incluso una
posible alergia alimentaria, en síntesis, toda enfermedad que pueda presentar como
síntoma la inflamación intestinal. Por el contrario, una coloración oscurecida respecto
del color normal del iris, indicaría una hipofunción intestinal, digestiones lentas y
pesadas, peristaltismo lento, posible estreñimiento, etc.

En este anillo podemos encontrar tanbién agujeros de bala o criptas que


asociados a otros signos podrían estar indicando ulcaraciones. Otro signo típico son
los signos en coma, pequeñas lagunas en forma de comas que pueden ser indicativas
de pólipos intestinales o divertículos.

Anillo III o collarín: Este anillo viene marcado por una linea, es en realidad la línea
divisoria entre el anillo II y el anillo IV. En el iris el collarín viene siempre marcado,
resaltado por una linea de fibras visible a simple vista. En el collarín se refleja de
nuevo el sistema nerviosos vegetativo. Así, un collarín resaltado, blanco luminoso,
indicará una hiperactividad del sistena simpático, por el contrario un collarín
desdibujado, que casi no se distingue indicará una predominanacia del sistema
parasimpático.

La forma del collarín también es reveladora, un collarin redondeado, con


curvas suaves indicaría un equilibrio del sistema nervoso vegetativo, pero un collarín
espástico, con picos indicaría una hiperexcitabilidad del sistema nervioso simpático,
y aquella zona donde más picos o puntas se presenten puede estar indicándonos a qué
órgano pueda estar afectando el sistema simpático. Así, es frecuente encontrar picos,
de coloración blanca en el collarín que señalan hacia la zona de pulmones en la gente
que sufre de asma de origen nervioso y en crisis de ansiedad en las que el síntoma es
la falta de aire, la sensaciónde ahogo, aunque sabemos que en realidad lo que está
ocurriendo es que hay una hiperventilación.

ZONA CILIAR:

Anillo IV: El anillo IV corresponde a la zona refleja de las glandulas hormonales,


aquí encontramos la tiroides, la paratiroides, el hipotálamo y la hipófisis, el páncreas,
las suprarrenales, el timo, los ovarios y los testículos.

En este anillo podemos encontrar como estudiaremos más adelante, lagunas,


criptas, coloraciones, aflojamientos, y todo un conjunto de signos en los que nos
adentraremos en el tema 8. Vamos a destacar en este punto uno de los más
reveladores en cuanto a las alteraciones glandulares y es el anillo poliglandular. Tal
y como vimos en el iris poliglandular, la presencia de lagunas al rededor del collarín,
nos indicaría un equilibrio glandular en hipofunción, unas glándulas hormonales que
sin presentar patología médica, se encuentran en hipofunción. En estos casos la
persona suele ser delgada, sin rasgos muy femeninos (poco pecho, pocas caderas) ni
muy masculinos (complexión más débil, poco vello), facilmente agotables (ya que las
suprarrenales no segregan cantidades abundantes de adrenalina), huesos no muy
calcificados, con mayor tendencia a la osteoporosis, etc....

Si en lugar de encontrar el anillo poliglandular, encontramos una laguna sobre


una de las glándulas, esto indicaría una hipofunción que sólo afectaria a la glandula
en cuestión. Así, por ejemplo, una laguna sobre la zona del pancreas indicaría una
hipofunción del páncreas, que por si sola no indicaría diabetes, pero que si va
asociada con el enillo de azúcar que hemos visto antes más coloraciones pardas (que
como estudiaremos en el tema 8 indican también hipofunción del páncreas), entonces
ya podemos hablar de una tendencia marcada a padecer problemas de páncreas y
posible diabetes, si no la presenta ya.

Anillo V: El anillo V es el anillo donde encontramos los órganos: pulmones, riñones,


hígado, corazón; también encontramos la zona de la columna, los brazos y piernas; el
cerebro y los nervios periféricos; etc. En este anillo profundizaremos en el próximo
tema, en el que estudiaremos mediante la topografía radial la zona exacta que ocupa
cada zona del cuerpo en el iris.

Los signos que podemos hallar en este anillo son lagunas, aflojamientos,
criptas, coloraciones y pigmentos, arcos nerviosos, rayos solares, hilos de plata,
radicales aberrantes, etc. Estos signos marcarán la hipo o hiperfunción de cada órgano
o sistema e inclusive si hay lesiones en los tejidos que componene cada órgano o
sistema. En el tema 8 vamos a estudiar todos estos signos de manera detenida.

Anillo VI: El anillo VI corresponde a la zona refleja de la linfa, por tanto


nosindicará, si hay estancamiento de líquidos, mucosidad y el estado de nuestras
defensas.

El signo más habitual que podemos encontrar en este anillo es el rosario


linfático. Tal y como vimos en la tipología hidrogenoide, la presencia del rosario
linfático en este anillo indicaría tendencia al estancamiento de líquidos, por tanto a
edemas, tendencia a padacer de una linfa espesa y por tanto también de una
sobrecarga de mucosidad o mucosisdad espesa y una respuesta inmune más delicada.
Si este rosario linfático en lugar de ser blanco, presenta tonalidades amarillenta o
anaranjadas estaría indicando estancamiento de ácidos, posible tendencia a padecer
ácido úrico, gota o enfermedades de origen reumático.

Puede que en lugar de encontrar el rosario linfático completo, encontremos


sólo tofos dispersos, es este caso, la hubicación de los tofos nos estará indicando
dónde se encuentra la sobrecarga linfática, si los tofos son blancos y se encuentran
entre las 2 y las 3 horas en el iris izquierdo y las 10 y las 11 horas en el derecho,
indicará mucosidad a nivel de ORL, por tanto posibles resfriados, otitis o rinitis. Si
los tofos los hallamos a las seis, estarán indicando estancamiento de líquidos en
piernas y por tanto posibles edemas en tobillos.

La profundidad de los tofos también es indicativa, si los tofos en lugar de


aparecer en el anillo VI, se adentran en el cinco, el estancamiento linfático empieza a
observarse ya en la zona de órganos, por tanto el signo sería de mayor gravedad.

Anillo VII: El anillo VII corresponde a la zona de la piel. En este anillo, el signo más
habitual para indicar problemas de piel será el cerco de costra. El cerco de costra es
un anillo oscuro que rodea al iris, como enmarcándolo. Este anillo indica sobrecarga
en la piel, la piel se encuentra sucia y con dificultades para expulsar a través del sudor
la toxicidad de los tejidos que se hallan debajo de la piel. Puede indicar una piel
endurecida, seca, con falta de sudoración o con sudoradión de olor muy fuerte, densa
e irrritante. Si hay eccemas, éstos suelen venir marcados porque en el cerco de costra
aparecen unos signos de comas en la zona correspondiente a la zona del cuerpo donde
se halla el eccema.

En este anillo, podemos encontrar también otros signos que aun no siendo
indicativos del estado de salud de la piel, nos dan información sobre el paciente. Por
ejemplo, rebordeando el anillo VII podemos encontrar una coloración azulada,
reborde de mala circulación, que estará indicando mala circulación de retorno y por
tanto con el tiempo tendencia a las varices y capilares rojizos en las piernas.

En este anillo podemos encontrar el anillo de colesterol, que como vimos en la


constitución lipídica indica una predisposición a padecer de colesterol.

En la zona superior del iris podemos encontrar el anillo de demencia senil, un


anillo que presenta una coloración blancuzna parecida a la del anilllo de colesterol
pero en forma de meda luna y que ocupa la parte superior del iris. Este signo indica
un déficit de aporte de oxígeno a la cabeza, es decir que la circulación sanguínea
arterial que va a la cabeza se está viendo comprometida. Este arco es muy habitual en
la gente mayor en la que el riego en la cabeza empieza a debilitarse.

Un signo menos frecuente pero también significativo es el anilllo de anemia


de extremidades. En este caso, el anilllo presenta dos medias lunas de color
blancuzno como el anillo de demencia senil, pero una en la zona superior del iris y
otra en la inferior. Este anillo indica un riego sanguíneo deficiente tanto en la zona de
la cabeza como en la de las piernas. Es decir que la circulación sanguínea arteriar ya
no funciona correctamente y por tanto hay un déficit de aporte de oxígeno y
nutrientes a las dos partes más alejadas del corazón, la cabeza y las piernas. Este
anillo es frecuente en los pacientes crónicos que llevan mucho tiempo encamados.
TEMA 6: TOPOGRAFÍA RADIAL DEL IRIS.

En este tema, vamos a localizar ya todos los órganos y sistemas del cuerpo en
su zona correspondiente del iris. Para ello, necesitaremos dividir el iris en sectores. El
modo de división más ampliamente utilizado por los iridólogos por su sencillez es el
sistema horario, dividiremos el iris en horas como si fuera un reloj.

Existen numerosas cartografías del iris, desde las más simples como la de Von
Pecely en el inicio de la iridología hasta cartas muy meticulosas como la de
Ferrandiz. En la cartografía de los primeros iridólogos, faltan muchas localizaciones,
evidentemente, desde ellos hasta nuestro tiempo, la iridología ha avanzado mucho.

La cartografía sectorial más utilizada y la que nosotros seguiremos en nuestro


curso será la de Bernard Jensen. Las cartografías extremadamente precisas como las
de Ferrandiz, en la práctica iridológica son excesivamente precisas, y la localización
de las zonas reflejas en el iris nunca es tan concreta, por tanto es preferible hablar de
zonas mas genéricas.
En el mapa sectorial vamos a estudiar la localización de los órganos, pero todo
órgano puede estar afectado en diferentes zonas. La zona del órgano más proxima a la
corona o collarín, representará la zona del órgano donde están los vasos sanguíneos
de mayor calibre, así como los centros neurológicos que enervan dicho órgano. Por el
contrtario, la zona más alejada del collarín representará la zona del órgano donde los
vasos y la inervación es menor.

Si observamos el anillo I de la topografia radial, hemos de localizar el píloro


sobre las tres horas en el iris de la derecha y el cardias sobre las nueve en el iris
izquierdo. La zona más interna, la más cercana a la pupila representaria la mucosa,
mientras que la más alejada representa la musculatura del estómago.

En el anillo II, observamos que el ciego con la apendice se hallan en el iris


derecho entre las seis y las siete, el colon ascendente entre las siete y media y las
diez, y el transverso entre las diez y la una. Desde la una hasta las seis la zona
corresponde al intestino delgado. En el iris izquierdo la zona del intestino delgado la
encontramos reflejada de las siete a las once. De las once a la una tenemos el resto de
colon transverso, de la una a las cuatro treinta el descendente y de las cuatro treinta a
las siete menos cuarto el colon sigmoideo, que acaba en el recto y el ano que invaden
la zona ciliar.

El tercer anillo, corona o collarín representa el sistema nervioso. Hasta el


momento siempre habíamos hablado en esta zona del sistema nervioso vegetativo,
pero, el colarín representa la médula de donde nacen todos los nervios periféricos,
lleven mensajes dels sistema nervioso vegetativo o del sistema nervioso central. Por
tanto, en el collarín situaremos la salida de los nervios periféricos. Así pues. La zona
del collarín de las once a la una en ambos iris representa la zona de los nervios
craneales y cervicales, de la una a las cuatro y de las ocho a las once tendríamos los
nervios dorsales y de las cuatro a las ocho los nervios lumbares y sacros.

La sintomatología nerviosa suele marcarse en el iris a través de rayos solares o


hilos de plata como veremos más adelante en el tema ocho, pero sirva de adelanto
que si encontramos rayos solares entre las once y la una, señalarán problemas de
cervicales, entre la una y las cuatro y entre las ocho y las once, problemas de
dorsales, y entre las cuatro y las ocho lumbalgias, y si sobre las seis vemos un hilo de
plata podría estar marcando una ciática inflamada.

A partir de este punto entramos en la zona ciliar. En esta zona hemos de hablar
de sectores del iris, cada sector corresponderá a una zona del cuerpo. Si nos fijamos
en ambos iris, podemos observar que los iris son opuestos, es decir que las zonas
reflejas de la parte externa del iris derecho corresponden con las externas del iris
izquierdo, y las zonas internas del derecho con las internas del izquierdo, como si los
iris estuviesen reflejados en un espejo. Así, de las once a la una en ambos iris
tenemos el cerebro, de la una a las dos en el izquierdo y de las diez a las once en el
derecho tenemos la zona del cuello. De las dos a las cuatro en el izquierdo y de las
ocho a las diez en el derecho, la zona de pulmones y torax. De las cuatro a las seis en
el izquierdo y de las seis a las ocho en el derecho, la zona de abdomen superior e
inferior. De las seis a las siete en el izquierdo y de las seis a las cinco en el derecho, la
zona de la pelvis. De las siete a las nueve en el izquierdo y de las cinco a las tres en el
derecho, la zona de la espalda baja y alta. Y de las nueve a las once en el izquierdo y
de las tres a la una en el derecho, las zonas de la garganta y la cara.

Si nos damos cuenta, la parte externa de ambos iris corresponde a la parte


anterior del cuerpo. De las dos a las seis en el iris izquierdo y de las seis a las diez en
el iris derecho tenemos pulmones, torax y el abdomen. Es la zona que corresponde a
los órganos y vísceras, corazón, hígado, vesícula, páncreas, etc.... Por el contrario, de
las seis a las diez en el izquierdo y de las dos a las seis en el derecho encontramos la
parte posterior del cuerpo, la espalda y los riñones. A las diez en el iris izquierdo y a
las dos en el derecho esto se invierte y en lugar de continuar con el cuello (posterior)
encontramos la cara (anterior), y del mismo modo, entre la una y las dos en el
izquierdo y las diez y las once en el derecho encontramos el cuello (posterior) en
lugar de la cara (anterior).
Esto se explica porque en la base del cerebro se encuentra la denominada
decusación piramidal de la médula espinal, una zona donde los nervios se invierten,
de manera que los nervios anteriores pasan a la parte posterior y a la inversa. Esto
explica el porqué de la inversión a nivel del cuello de las zonas reflejas del iris, a las
diz y las dos.

En cuanto a la lateralidad de los signos, el iris izquierdo refleja los órganos del
lado izquierdo, por ejemplo, el corazón lo encontramos solo en el iris izquierdo. Por
el contrario, el iris derecho refleja los órganos del lado derecho del cuerpo como por
ejemplo el hígado. Cuando los órganos son dobles como los riñones o los pulmones,
cada iris reflejará el órgano correspondiente a su lateralidad. Si la patología es
estructural, solo estará reflejado en el iris que muestre la zona lesionada, pero si la
patología es funcional, encontraremos signos de ella en ambos iris, ya que afectará a
la función del órgano y por tanto se reflejara en más sitios del cuerpo y del iris. Por
ejemplo, un brazo roto solo se reflejara en el iris del brazo que le corresponda, pero si
el hígado funciona mal. Los pigmentos hepáticos que indican la toxicidad hepática
los podemos hallar en ambos iris, ya que afectaran al organismo en general.

Sector de la cabeza: la cabeza se halla reflejada en el cuadrante superior del iris,


entre las diez y las dos en ambos iris. La línea de las doce marcaria una zona de
energía vital, cuando en esta linea encontramos un rayo solar marcado, podemos
deducir que la persona se encuentra sin vitalidad, muy agotada y posiblemente en
depresión. Este tipo de síntomas, este agotamiento y falta de viatlidad tendrían su
origen en el sistema nervioso y emocional, hemos de pensar más en un estado de
ánimo bajo más que en patoligías de tipo fisiológico que también dan cansancio y
apatia como podría ser la anemia por ejemplo.

De las once a la una encontramos la zona refleja del cerebro. Aunque en el


mapa sectorial de Jensen está dividido en zonas cerebrales, no podemos hablar de una
lesión en una zona concreta del cerebro, ya que no hay estudios suficientes que
avalen que cada una de las zonas delimitadas correspondan a un área del cerebro.
Hablaremos del cerebro en general. La zona de boca, nariz y ojo la encontramos a
continuación del cerebro en la parte interna del iris y la de cuello, hombro, oido y
mastoide, se hallarian a continuación de la zona del cerebro en el lado externo del
iris.

Sector bronco-cardiaco-pulmonar (cuadrante externo o parietal): Este sector está


localizado entre las ocho y las diez en el iris derecho y entre las dos y las cuatro en el
iris izquierdo. La zona de los bronquiolos se localiza pegada a la corona, y en el iris
izquierdo localizamos en esta zona también el corazón, el timo y el plexo solar.

La zona pulmonar se encuentra entre las nueve y las diez en el iris derecho y
las dos y las tres en el izquierdo, aunque en patologías graves, los signos pueden
invador la zona del torax y las pleuras (situadas entre las ocho y las nueve en el iris
derecho y entre las tres y las cuatro en el izquierdo). De la misma manera, una
afectación de pleuras puede reflejarse también en la zona de pulmones.

La zona correspondiente al brazo y la mano se encuentra justo a las cuatro en el


iris izquierdo y a los ocho en el derecho. Es una zona lineal y de difícil diagnostico al
estar rodeada de órganos tan importantes y somáticos como el bazo en el iris
izquierdo y el hígado en el derecho que suelen invadir las zonas adyascentes en sus
signos.

Sector abdominal: El sector abdominal abarca de las cuatro a las seis en el iris
izquierdo y de las seis a las ocho en el derecho. En este sector encontramos en el iris
derecho, entre las siete treinta y las ocho al hígado y la vesícula biliar. El hígado es un
órgano que se observa muy bien en la iridología, a la mínima afección ya suele
mostrar señales funcionales como son los pigmentos hepáticos que estudiaremos en el
tema 8, y que nos indican que existe sobrecarga hepática y que el hígado está siendo
incapaz de neutralizar y depurar toda la toxicidad de la sangre, por tanto, estos
agentes tóxicos iran impregnando los tejidos de nuestro cuerpo y eso se graba
enseguida en el iris. Así mismo, el hígado cuando ya está afectado o ha pasado por
alguna enfermedad suele grabarla mediante lagunas en dicha zona refleja.

La vesícula biliar aparece en el iris derecho entre las siete treinta y la ocho,
pegada a la corona. La vesícula también pigmenta rápidamente el iris ante la menor
afectación, y aunque no haya un signo decisivo sobre la posible existencia de piedras
en la vesícula, cuando ha habido cólocos de repetición, las señales de dolor sí quedan
grabadas en el iris mediante puntitos negros, lo cual nos puede hacer sospechar de la
posible existencia de piedras de vesícula. Recordemos que todo lo que se graba en el
iris se graba por madio del sistema nervioso, por tanto los depósitos de bilis y
oxocalatos que puedan estar formando las piedras de vesícula no se reflejaran en el
iris mientras no se muevan y duelan, es decir hasta que el sistema nervioso las
detecta.

El bazo tiene su zona refleja en el iris izquierdo, entre las cuatro y las cuatro
treinta. La topografía del bazo es un poco complicada porque tanto el hígado como el
páncreas suelen alterar también la zona propia del bazo. Parte del hígado pasa al lado
izquierdo en el cuerpo, por tanto, el hígado cuando pigmenta suele pigmentar en la
zona antes descrita pero también en esta. Y el páncreas cuando está alterada su
función exocrina, es decir su función digestiva en la que produce jugos pancreáticos
para hacer la digestión, también suele pigmentar en esta zona, por tanto, la zona que
en la cartografia de Jensen tenemos marcada para el bazo, también nos suele mostrar
afectaciones del hígado y el páncreas.

Sector genital: El sector genital lo encontramos de cinco a siete en ambos iris. Los
ovarios y testiculos los encontramos entre las cinco y las cinco menos cuarto en el iris
izquierdo y entre las siete y las siete y cuarto en el derecho, mientras que los órganos
internos, la vulva, vagina y útero en la mujer y prostata, pene y escroto en el hombre,
los tenemos entre las siete menos cuarto y las siete en el iris izquierdo y entre las
cinco y las cinco y cuarto en el derecho.

Zona del recto: La zona del recto, a pesar de formar parte del tubo digestivo, lo
encontramos en la zona ciliar, en concreto en el iris izquierdo a las siete menos
veinte. En esta zona suelen grabarse als afecciones de las hemorroides.

Zona de la vejiga urinaria: La vejiga la encontramos entre las siete y las siete y
cuarto en el iris izquierdo y las cinco menos cuarto y las cinco en el iris derecho. La
vejiga suele marcar muy rápido en el iris mediante pigmentos. Si la orina es muy
fuerte o está muy cargada, enseguida pirmentará esta zona de color amarillo
anaranjado. En los casos de inflamación o cistitis, se grabarán en esta zona signos
blancos en relieve que indican inflamación y dolor.

Sector de la columna vertebral: La zona de la columna vertebral se encuentra entre


las siete y cuarto y las ocho y cuarto en el iris izquierdo y entre las cuatro menos
cuarto y las cinco menos cuarto en el derecho. En esta zona hacemos referencia a la
estructura ósea de la columna vertebral y a la espalda, ya que como dijimos antes la
médula espinal se refleja en el collarín y los nervios periféricos nacen desde el
collarín. En esata zona podemos observar los dolores de espalda, tensión muscular,
contracturas, debilidad ósea o de cartílagos. Normalmente los problemas de la
columna afectan a los nervios que parten de ella, por tanto una persona que sufra de
cervicales señalará sobre esta zona en el iris mediante señales como una laguna o
aflojaminetos y también en la zona de la cabeza mediante rayos solares. De igual
modo en las dorsalgias encontraremos señales en esta zona y en las zonas externas
(parietal) e internas (nasal) encontraremos rayos solares. Así mismo, en las
lumbalgias, a parte de los signos sobre esta zona encontraremos también rayos solares
en la zona inferior del iris. Ya que si en la columna ósea hay desviaciones o
pinzamientos, éstos, afecatarán al recorrido de los nervios que salen de dicha zona de
la columna.

Sector naso - faríngeo: este sector comprende los órganos localizados entre las
nueve menos cuarto a las once en el iris izquierdo y las tres y cuarto a la una en el
derecho. Aquí encontramos, el esófago, la laringe, la faringe y tambien la tiroides y la
paratiroides y más arriba la boca, naríz, senos nasales y ojos. Esta es una zona
habitual de tofos linfáticos que indicarán mucosidad, resfriados e irritación de las vias
altas respiratorias.
TEMA7: SIGNOS AGUDOS Y SIGNOS DE CRONICIDAD

En medicina natural, existe una relación muy clara entre las enfermedades o
síntomas agudos y los crónicos. Cuando un órgano, víscera o sistema se ve atacado
por un agente tóxico, ya sea un tóxico alimentario, un virus o bacteria o incluso un
problema, nuestro cuerpo reacciona intentando eliminar el tóxico. En esta reacción,
nuestros organos, vísceras o sistemas se inflaman o se irritan, es decir que se ponen a
trabajar más intensamente, diríamos que están en hiperfunción. A esta hiperfunción la
llamamos enfermedad aguda. Si la enfermedad se alarga en el tiempo, o el tóxico no
deja de estar presente, llegará un punto donde el organismo no puede seguir luchando
con la misma intensidad y la reacción disminuirá de la fuerza de sus síntomas, pero se
alargará en el tiempo. A esto lo llamamos enfermedad subaguda, los síntomas son
más suaves pero parece que no somos capaces de llegar a solucionar la patología. Si
el proceso continua, llegaremos al agotamiento del órgano o sistema en cuestión y
pasaremos a una hipofunción, es decir, que dicho órgano o sistema trabajará menos
de lo que debería. En este caso hablaremos de enfermedad crónica. Si el proceso
sigue empeorando, finalmente la enfermedad pasará de ser funcional a estructural, es
decir llegaremos a sufrir lesiones en los tejidos que se están viendo afectados.

Pongamos algún ejemplo para ilustrar este tema: empecemos observando cómo
reacciona nuestro sistema nervioso. Imaginemos que tenemos una temporada de
estrés laboral. En este caso el estrés sería el tóxico que nos está afectando. En un
primer momento, nuestro sistema nervioso reacciona perfectamente, se incrementan
las funciones nerviosas, sube la adrenalina y nuestro cuerpo se adapta a un ritmo de
vida más frenético. Si el exceso de trabajo se intensifica más todavía, nuestro sistema
nervioso intensificará sus funciones y nuestras suprarrenales segregarán mucha más
adrenalina, pero entonces, ya no somos capaces de adaptarnos tan perfectamente a la
nueva situación, empezamos a sentir nerviosismo, estamos más irritables, dormimos
muy poco, nuestro humor empeora, etc. Estaríamos sufriendo estrés. En este caso, el
estrés sería la enfermedad aguda, nuestro sistema nervioso está en hiperfunción y sus
síntomas son agudos. Si el proceso continua, llegará un momento donde nuestro
sistema nervioso ya no podrá aguantar el ritmo, sufriremos de insomnio, por lo tanto
durante el dia nos sentiremos muy agotados, con somnolencia, el trabajo nos costará
muchos más de llevar adelante, rendiremos menos, nos sentiremos más torpes, nos
equivocaremos más, nuestro estado de ánimo además de irritable empieza a sentir
desilusión, decaimiento. En este caso hablaríamos de un estado subagudo, en el que
nuestro sistema nervioso quiere mantener la hiperfunción para poder adaptarnos a las
exigencias laborales pero ya no puede, no tiene suficientes fuerzas, empieza a
agotarse. Si el proceso continua, el exceso de trabajo, el insomnio prolongado y el
agotamiento excesivo harán que finalmente nuestro sistema nervioso llege al
agotamiento, nuestras suprarrenales también se agoten y el nivel de adrenalina baje y
llegaremos a la apatía total y la depresión. Es decir habremos pasado de la
hiperfunción a la hipofunción, de sintomas del estrés a la depresión, de la enfermedad
aguda a la crónica.
Pongamos otro ejemplo donde este proceso se ve muy claro, el exceso de
azúcares en la alimentación. Cuando una persona ingiere cantidades muy grandes de
azúcares en una comida, por ejemplo cuando comemos pasteles, dulces, chocolates,
etc. Ese exceso de azúcar se transforma en una subida de glucosa en sangre, lo que
llamamos un pico de glucosa, para neutralizar y equilibrar este pico de glucosa,
nuestro páncreas deberá excretar dosis grandes de insulina, es decir estaremos
haciendo trabajar al páncreas más intensamente. Si las ingestas de azúcares se
convierten en una costumbre y todos los días abusamos de los dulces, estaremos
obligando a nuestro páncreas a trabajar en exceso todos los días para poder adaptar a
nuestro cuerpo al tóxico que en este caso es el azúcar. Cuando esto se repite
frecuentemente, nuestro páncreas estará en hiperfunción, se verá obligado a segregar
dosis de insulina mayores a lo que debería, es más, si un dia no tomamos tantos
dulces, como nuestro páncreas ya está en hiperfunción y está acostumbrado a ciertas
horas a tener que hacer una descarga grande de insulina, la hará igualmente y
entonces nuestro paciente acusaría un bajón de azúcar, una hipoglucemia. Estos
pacientes en estos momentos justifican su necesidad de comer dulce porque de lo
contrario se marean debido a que la glucosa les desciende demasiado, no se dan
cuenta que lo que en realidad destá pasando es que su páncreas ya sufre de una
enfermedad aguda, ya está en hiperfunción. Si el proceso continúa, el páncreas se irá
agotando más y más, hasta que no sea capaz de adaptar la insulina a los picos de
glucosa y empecemos a tener momentos en los que los niveles de azúcvar en sangre
estén elevados. En este momento hablaríamos de enfermedades subagudas. Si el
proceso continua, finalmente el páncreas se agota y podemos entrar en la diabetes
tipo II, es decir llegaríamos a la enfermedad crónica del páncreas.

Como vemos, ente una agresión o tóxico (alimentos, virus, bacterias,


problemas, etc.) nuestro organismo reacciona primero trabajando en exceso, lo que
llamamos inflamación o irritación, enfermedad aguda, para poder solucionar el
problema. Pero si el tóxico continua, nuestro organismo se irá agotando hasta llegar a
la hipofunción o enfermedad crónica. Este proceso es así en la mayoría de patologías,
y se observa muy bien en el iris. El tejido del iris, el estroma, cuando está en un
estado de normalidad, nos muestra sus fibras bien alineadas si es un iris linfático o su
coloración homogénea si es un iris hematógeno, tal y como vimos en el tema 3. Si
presentamos una enfermedad aguda, nuestro iris la mostrará con signos de irritación,
es decir signos blancos, brillantes y en relieve. Por ejemplo, cuando nuestro sistema
nervioso ente en estrés, en hiperfunción, el collarín presentará un tono blanco
brillante y estará en relieve, también podremos observar cabellos peinados que serán
de color blanco y también estarán en relieve. Si un órgano está inflamado o en
irritación, veremos signos blancos como los hilos de plata, las fibras estarán
blanquecinas en los iris linfáticos o el marrón más aclarado y luminosos en los iris
hematógenos.

Cuando el proceso continua y entramos en la fase subaguda, en el iris, la fibras


empiezan a abrirse y se muestra una coloración más oscura, por ejemplo, en una
laguna, las fibras del estroma del iris se abren y se ve el color del iris pero más
oscurecido. Cuando el proceso avanza y entramos en fases más crónicas, la
profundidad de la laguna aumenta y el color que se ve es ya prácticamente negro. Y si
finalmente el órganos afectado se lesiona, observaremos signos como las criptas
donde el fondo es totalmente negro.

Si pensamos en el estómago, por ejemplo, la acidez gástrica (síntoma agudo) se


ve en el iris porque el anillo del estómago presenta una coloración más clara que la
del iris, estado agudo. Si el problema persiste, finalmente tendremos un estómago en
hipofunción, digestiones lentas, difíciles, todo sienta mal,... y en el iris veremos el
anillo del estómago oscurecido, con un tono más oscuro que el resto del iris. Si
finalmente el tejido del estómago se lesiona y tenemos una úlcera, veremos un
agujero de bala, una perforación en el estroma del iris con el fondo totalmente negro.

Pensemos ahora en el sistema respiratorio, si tenemos un proceso catarral


agudo, en el iris observaremos tofos blanquecinos que nos estarán indicando
mucosisdad, si hay dolor, por ejemplo en faringitis y otitis podemos ver también las
fibras del iris más blanquecinas, más claras que la coloración normal del iris. Si el
proceso catarral se complica y se alarga en el tiempo, los tofos se oscureceran, puede
que incluso pigmenten, y aparecerán aflojamientos de fibras o incluso una laguna con
el fondo más oscuro. Nos escontraríamos en el estado subagudo. Si el proceso
empeora, la profundidad de la laguna aumentará y el color que veremos será cada vez
más oscuro, más cercano al negro. Estado de cronicidad.

En síntesis, podríamos decir que la enfermedad aguda implica un proceso de


inflamación e irritación y que en la medida que la enfermedad avanza y empeora pasa
de la hiperfunción a la hipofunción y finalmente la anergia. En el iris la enfermedad
aguda se lee por la irritación e inflamación de las fibras del iris que se verán más
blanquecinas que el color del iris y sobreelevadas, con forme la enfermedad avanza,
en el iris la afectación del estroma va profundizando, de manera que en las subagudas
la lesión del tejido es menos profunda y la coloración será un poco más oscura que la
del color del iris, pero conforme va profundizando y cronificando, la lesión del
estroma del iris también profundiza hasta llegar a las capas del iris más profundas en
las que el color que veremos será totalmente negro.

Los signos propios de las enfermedades agudas en el iris serán los tofos
linfáticos, las fibras blanquecinas o más claras que el color del iris, los cabellos
peinados, la corona del iris más clara y en relieve, hilos de plata,..... Los signos
propios de las enfermedades subagudas seran los aflojamientos de fibras, fibras
ligeramente oscurecidas respecto del color del iris en cuestión, las lagunas poco
profundas, los arcos nerviosos, rayos solares suaves, etc. Los signos de las
enfermedades crónicas serán lagunas profundas, rayos solares profundos, arcos
nerviosos muy profundos,... Y finalmente el estado degenerativo se marcará por
criptas y agujeros de bala, lesiones todas ellas en las que el fondo será totalmente
negro.
TEMA 8: SIGNOS IRIDOLÓGICOS

Signos en el iris hay muchos, intentaremos en este tema ir clasificandolos por


grupos para que sea más fácil su estudio.

1.Signos estructurales:

En los signos estructurales hemos agrupado todos aquellos signos iridológicos


que afectan al estroma del iris: aflojamientos, lagunas y criptas. Estos signos, nos
van a marcar siempre una hipofunción en mayor o menor medida (dependerá de la
profundidad del signo) de la zona donde aparezcan. Son siempre signos topoestables,
es decir que nos dan indicaciones de la zona en concreto donde aparecen.

Los signos estructurales del iris, una vez aparecen ya no desaparecerán del
estroma, esto no quiere decir ni de lejos que la patología que señalen no pueda ser
curada, sino que una vez que el iris es marcado con uno de estos signos estructurales,
ya no recuperará la estructura normal de su estroma. Es por esto por lo que antes de
mirar el iris a un paciente es importante preguntarle las enfermedades pasadas
anteriormente para que al mirar el iris podamos deducir cuáles de estos signos
pertenecesn al pasado y no están activos ya en el presente.

Aflojamientos:

Los aflojamientos o debilidades se observan porque las fibras que forman el


estroma del iris presentan aberturas, se separan y forman ondulaciones, el tejido del
iris se muestra más débil. La zona donde se encuentra al aflojamiento deja entrever
entre las fibras del aflojamiento las zonas más oscuras de debajo del estroma
superficial del iris.

Este signo indica una debilidad del órgano o zona donde aparezca. Dicho
órgano o zona se encontrará en una ligera hipofunción, no suele estar indicando
todavía una patología concreta y lo más frecuente es que el paciente no presente
ningún síntoma (a no ser que el aflojamiento vaya unido a otros signos), tan sólo
indicaría que el órgano o la zona donde se encuentra el aflojamiento podría trabajar
mejor.

Los aflojamientos los buscaremos siempre en la zona ciliar del iris, ya que la
zona pupilar siempre presenta un estromas más abierto sin que esto tenga en principio
(si no hay otros signos asociados) significado alguno.

Este es el mejor momento para trabajar sobre la salud del paciente, ya que es
un signo incipiente de que una zona de nuestro cuerpo empieza a verse afectada pero
todavía no presenta síntomas, por tanto es fácil de recuperar. Si tratamos ahora, a
nivel todavía preventivo, evitaremos futuras complicaciones.
Los aflojamientos pueden ser de caracter genético, es decir la debilidad del
órgano o zona en cuestión es heredada, hay una tendencia marcada en la familia a
sufrir patologías de dicha zona. En estos casos, a la hora de tratar, sabemos que dicha
zona siempre será una zona delicada del paciente, pero precisamente por eso hay que
mimarla y cuidarla frecuentemente, para que nunca pase a somatizar y a enfermar. Si
la debilidad del órgano es adquirida al tratarlo, podremos llegar a conseguir la
funcionalidad cien por cien del órgano, pero el aflojamiento ya no desaparecerá del
iris.

Los aflojamientos pueden indicar una mayor o menor debilidad en función de


su grado de oscuridad y de su amplitud. Cuanto más separadas están las fibras del
aflojamiento, más oscurecida se verá la zona, y por tanto el signo será de mayor
gravedad. Cuanto más amplio sea el aflojamineto evidentemente, también el signo
indicará una mayor debilidad. Por el contrario, si el aflojamineto afecta a unas pocas
fibras y no se ve apenas oscurecido, prácticamente no le daremos importancia. Es
también determinaante a la hora de señalar la gravedad, la localización del
aflojamiento, es mucho más grave un aflojamiento en el corazón que en cualquier
otra zona.

Estructura en forma de colador:

Esta estructura estaría a medio camino entre los aflojamientos y las lagunas. La
estructura en forma de colador presenta pequeñas hendiduras, a modo de lagunas pero
sin el reborde característico de las lagunas. Suelen ser pequeños y presentarse en
grupos de cuatro a ocho. Este tipo de signos también estaria indicando debilidad pero
en grado más mardcado que el simple aflojamiento.

Lagunas:

Las lagunas son uno de los signos que más frecuentemente vamos a observar
en los iris. Una laguna está formada por unas fibras en forma de arco que encierran y
delimitan la zona interna de la laguna que llamaremos "lecho lagunar" y donde se
obseva que el tejido está perforado dejando ver el tejido inferior del estroma del iris.

La lagunas indican debilidad del órgano o la zona donde aparecen, indican que
dicho órgano o zona podrían estar trabajando mejor, que se encuentran en
hipofunción. Son un signo de mayor gravedad que los aflojamientos, pero las lagunas
cerradas y no muy profundas que serían las menos serías, a no ser que estén
acompañadas de otros signos, todavía no somatizarán enfermedades y seguramente
cursan asintomáticas.

Las lagunas, al igual que los aflojamientos, hemos de buscarlos en la zona


ciliar, ya que la zona pupilar, sobretodo en los linfáticos presenta el estroma más
"roto" que no tendría ningún significado somático.

Las lagunas, al igual que los aflojamientos pueden tener un caracter


hereditario, es decir, las podemos tener desde el nacimiento y en este caso marcarían
una debilidad heredada del órgano o zona donde aparezcan. Las lagunas pueden ser el
resultado de enfermedades leves, por ejemplo, es muy habitual ver lagunas en la zona
de ORL y de pulmones que estarían marcando una posible otitis importante que se
sufriera en la infancia o un proceso catarral un poco más serio de lo habitual del que
nos recuperamos perfectamente, pero del cual, el signo estructural todavía permanece
en el iris. Recordemos que todos los signos estructurales del iris, una vez aparecen en
el estroma, ya no desaparecerán, incluso aunque la patología que los originó haya
curado perfectamente.

Existen muchos tipos de lagunas que estudiaremos a continuación, pero en


todas ellas, para valorar la mayor o menor gravedad del signo es importante tener en
cuenta los siguientes aspectos: la profundidad y la amplitud de la laguna, la
localización y la presencia de lineas de curación y de signos de activación.

Una laguna cuanto más profunda sea, estará indicando una mayor hipofunción
del órgano y una mayor tendencia a la cronicidad. Recordemos el tema anterior en el
que hemos explicado como la profundidad de los signos, marca la tendencia a la
cronicidad, de modo que cuanto más profunda sea la laguna, más oscuro se verá el
lecho lagunar y mayor será la carga somática de la que nos estará hablando la laguna.

La amplitud de la laguna también es muy significativa, cuanto más grande es la


laguna, mayor es la zona de debilidad afectada y por tanto peor sería al significado de
dicha laguna. Así como la localización, una laguna en el corazón puede ser muy
significativa y habrá que tenerla muy presente, sobretodo si va asociada a signos de
activación, mientras que una laguna en la zona de ORL puede simplemente marcar
algún refriado sin mayor importancia e incluso de cuando éramos niños.

Las líneas de curación se ven como unos pequeños hilos de color claro que
aparecen en el lecholagunar y que parece como si estuvieran "cosiendo" la laguna,
como si intentaran repararla. Cuando en una laguna observamos estas líneas, quiere
decir que la patología que dio origen a la laguna está curando. De hecho, las líneas de
curación son líneas blanquecinas que indican una reacción inflamatoria del cuerpo
que lucha por curar, por superar la debilidad o la hipofunción que marca la alguna.
Ahora bien, estas líneas no aparecen siempre, hay lagunas que marcan patologías ya
pasada y que han curado perfectamente y no se observan las líneas de curación, por
tanto, que no se observen estas líneas no quiere decir necesariamente que la patología
o la hipofunción no se haya superado. Estás líneas más bien aparecen cuando el
cuerpo está reaccionando, se está esforzando por recuperarse de la lesión o patología
que dio origen a la laguna en cuestión, pero una vez recuperados, las líneas pierden su
tono más claro y se hacen cada vez menos visibles, pero recordemos que las lagunas
una vez formadas ya no desaparecen del estroma.

La presencia de ciertos signos unidos a las lagunas, nos indicarán el estado


actual en que se encuentra la evolución de la patología o debilidad que ha dado origen
a la laguna. Por ejemplo, una persona que de niño pasara la hepatitis A (una
enfermedad normalmente de curso benigno) tendrá seguramente una laguna cerrada
en el sector correspondiente al hígado. Si la enfermedad pasó hace muchos años y
curó perfectamente, ahora lo único que veríamos sería la laguna. Si por el contrario es
actualmente cuando nuestro hígado no trabaja bien, sea por la hepatitis A o por
sobrecarga alimentaria (por abusos de grasas, fritos y "alimentos basura"), a parte de
la laguna en la zona del hígado que nos estaría indicando debilidad del hígado, que el
hígado no puede, no da abasto con todo el trabajo que se requiere de él, en este caso,
además, observaremos en el iris coloraciones marrones que indican estancamiento e
hipofunción del hígado y que como veremos más adelante cuando aparecen sí son
actuales y sí pueden desaparecer cuando se restablece la normalidad en el hígado.

Los signos de activación, por tanto, nos indicarán que la patología o debilidad
que indica la laguna es actual, está activa. Estos signos pueden ser las
pigmentaciones, los rayor solares, arcos nerviosos que crucen la laguna, hilos de plata
que crucen la laguna, cabellos peinados que rodeen la laguna, tofos, etc.

Tipos de lagunas:

Al clasificar los tipos de lagunas vamos a intentar ir de las menos significativas


a las más serias o de pronostico más grave, aunque muchas veces esta graduación no
sea exacta y debamos tomarla simplemente a modo orientativo. No podemos hablar
de una graduación precisa en las lagunas ya que hemos de tener muy presentes los
signos asociados a ellas y la localización de las mismas.

Lagunas cerradas con líneas de curación:

La laguna cerrada con líneas de curación nos indicaría que el órgano o zona
donde se haya la laguna estaba en hipofunción, se encontraba debilitado pero que
está en proceso de curación. El organismo está luchando, está reaccionanado para
lograr la recuperación de dicho órgano o zona.

Laguna cerrada:

La laguna cerrada sería aquella en la que sus bordes se ven limpiamente


delimitados. Indica que la debilidad afecta únicamente al órgano que señala la laguna,
sin que esta debilidad esté afectando a las zonas limítrofes. En principio, si no existe
ningun signo asociado, indicaría una debilidad o un órgano que podría estar
funcionanado mejor, pero que seguramente todavía no ha llegado a dar síntomas al
paciente.

Medias lagunas:

Las medias lagunas presentan el borde marcado solo en un lado de la laguna.


En principio, podemos pensar que la patología no está cerrada, que está en sus
inicios, y que no sabemos hasta donde puede abarcar. Esta laguna sí podría afectar a
los órganos adyascentes a la zona donde aparece la laguna.

Lagunas gigantes:

La amplitud, como hemos dicho más arriba es signo de peor diagnóstico,


cuanto más grande sea la alguna peor.

Lagunas abiertas:

Son lagunas que nacen en el collarín pero que no están cerradas por el
extremos opuesto a éste. Diriamos que el mal no está limitado a una zona, que pouede
expandirse.
Lagunas de medusa:

Estas lagunas suelen nacer en el borde del collarín y por el extremo opuesto
están abierta y presentam fibras que asemejan a los tentáculos de una medusa. Este
tipo de lagunas indica que la patología en cuentión está extendiendose a los tejidos
adyascentes de manera más agresiva. Por tanto el pronóstico será más serio.

Lagunas dobles:

Las lagunas dobles o gemelas serían lagunas cerradas que están pegadas la una
a la otra. Indicarián que la enfermedad o debilidad crece, está empeorando y
afectando a más zonas.

Lagunas de suela de zapato:

Estas lagunas serían como las gemelas, pero en lugar de estar una al lado de la
otra, hay una más cerca del collarín y la otra pegada a la primera, pero en el lado
opuesto al del collarin. El significado de estas lagunas es similar al de las lagunas
dobles.
Lagunas en panal de abeja:

Las lagunas en panal de abeja muestran celdillas con rebordes que asemejan a
las celdas del panal de las abejas. Este tipo de lagunas indicarían ya una daño en la
funcionalidad del órganos. Ya no estariamos hablando de una simple debilidad, ya la
enfermedad normalmente estará declarada en el paciente y el pronóstico es más serio.

Laguna en forma de lanceta:

Las lagunas en forma de lanceta son alargadas y puntiformes y normalmente


suelen presentar una profundidad considerable, por lo cual deberiamos tomarlas en
mayor consideración.

Lagunas múltiples:

Son lagunas pequeñas, más o menos redondeadas y que se hayan en la misma


zona. Algunos autores las llaman lagunas de foto de grupo, porque las lagunitas
asemejana los ovalos de las caras de una foto de grupo. En este caso, al igual que en
la de panal de abeja, el pronóstico será más grave.
Signos de comas:

Los signos en comas son pequeñas lagunas bastante profundas (suelo lagunar
practicamente negro), en forma del signo de puntuación de la coma y suelen aparecer
en grupos de tres a cinco y en la zona interior a la corona. Estos signos suelen indicar
la posibilidad de padecer pólipos intestinales.

Laguna en forma de torpedo:

Esta es una laguna que en su zona más proxima al collarín acaba en punta y
esta punta se inserta parcialmente en el collarín. En este caso diríamos que el mal que
ha marcado la laguna está afectandoa nuestra respuesta neurogénica y el sistema
nervioso se está viendo comprometido.

Lagunas de brote de espárrago:

Son lagunas alargadas que penetran en el collarín y que en su extremo opuesto


presntan una zona más redondeadas a modo de cabeza. En estas lagunas hemos de
pensar que la dolencia empezó en la zona de la periferia, en la zona que ocupa la
cabeza de la laguna y que desde allí penetra hacia dentro en nuestros tejidos,
profundiza y que por tanto, la dolencia o patología que representa se está agrabando.
Lagunas triples:

Las lagunas triples seerían como las gemelas, pero agravadas por una laguna
más. Diriamos que el mal se extiende ya de unos órganos a otros.

Lagunas en teja:

Normalmente veremos tres lagunas aunque podemos ver cuatro o más. Estas
lagunas no presentan como es habitual bordes redondeados o curvos, sino que tienen
forma romboidal, sus límites están formados por lineas rectas y suelen ser bastante
profundas. Este tipo de lagunas estaría en un punto intermedio entre las lagunas y las
criptas. Cuando observamos este tipo de lagunas hemos de pensar que la patología ya
no es solo funcional sino también estructural. Es decir que no estaremos ante un
órgano o zona en hipofunción, que no pueda realizar correctamente su función, sino
que además, ese órgano o zona tendrá parte de sus tejidos lesionados.

Criptas:

Las criptas serían los signos estructurales de peor pronóstico. Las criptas son
perforaciones en el estroma de iris que llegan hasta la base de dicho estroma, con lo
cual, la cripta es totalmente negra y muy profunda. Es muy característico de las
criptas su forma de rombo, perfectamente delimitadas por lineas rectas.

Las criptas podemos encontrarlas tanto en la zona ciliar como en la zona


pupilar. Las criptas también son topoestables, es decir la zona dónde aparecen es la
zona que está afectada, así, una cripta en el hídado indicará una lesión hepática.

Las criptas indican que ya hay lesión estructural en el órganos o zona donde
aparecen, hasta ahora (excepto en las lagunas de teja) siempre hablábamos de
hipofunción o patologías que afectaban a la capacidad para realizar su trabajo del
órgano o zona donde aparecián los aflojamientos o las lagunas. La cripta indica ya no
solo que dicho órgano o zona no puede trabajar correctamente, sino que además ya
está lesionado, hay partes de sus tejidos inservibles. Pongamos un ejemplo para
esclarecer esto: una laguna en pulmones con tofos de mucosisdad muy penetrados en
el quinto anillo, indicará que tenemos una congestión bronquial y pulmonar ya seria.
Los tofos penetrados indicarán que los pulmones están muy cargados de mucosidad y
la laguna que el pulmón no puede respirar correctamente y que se ve incapaz de
expulsar por el momento todo ese acúmulo de mucosidad. Pero, mientras no se
presente una cripta, en general, pensaremos que todos los alveolos están sanos y que
por tanto se puede drenar la mucosidad con un tratamiento correcto y recuperar
perfectamente la salud de los pulmones. Por el contrario, si además, vemos una cripta
en una de las zonas pulmonares, indicará que ese grupo de alveolos ha perdido ya la
capacidad de recuperación, tal vez se hayan encharcado completamente de moco o se
hayan esclerotizado, pero en cualquier caso, son alveolos lesionados que aunque la
persona cure de su enfermedad, esos alveolos ya quedarán inservibles. Si el paciente
no realiza ejercicios respiratorios para aumentar la capacidad pulmonar del resto de
alveolos sanos con el fin de compensar el trabajo de los alveolos que han quedado
inservibles, el paciente tal vez note que no se ha recuperado completamente y que le
ha quedado una pequeña insuficiencia respiratoria que le hace sufrir de disnea al
menor esfuerzo.

En las criptas la profundidad de las misma, la amplitud y la localización son


también rasgos definitivos a la hora de calibrar la seriedad del signo. Así, aunque
hemos dicho que las criptas tienen todas la base oscura, es posible ver criptas con el
fondo negro totalmente o gris oscuro, cuanto más negro sea el lecho de la cripta pero
será el pronóstico. Del mismo modo, cuanto más grande sea la cripta, más grande
será la zona de tejido lesionado. Finalmente, hay localizaciones en las que una cripta
podría ser incluso mortal, por ejemplo una cripta en el corazón, o de significado muy
serio como una cripta en el cerebro que estaría indicando que una parte de nuestro
cerebro ya no funciona.

Tipos:

Cripta simple:

La cripta, tal y como hemos explicado indicaría ya una lesión órgánica. En


función del lugar donde encontremos la cripta, la seriedad del problema puede ser
mayor o menor.

Cripta que rompe el collarín:

Una cripta que rompe el collarín siempre implica un pronóstico de peor


consideración, ya que el sistema nervioso se estaría viendo afectado.

Cripta doble:

Dos criptas juntas ya implican un problema funcional y estructural muy serio.

Cripta doble dentro del collarín:

Cuando las criptas aparecen dentro del collarín indican que la lesión de tejidos
está en el digestivo. Posibles ulceraciones gástricas, duodenales o de colon, en
función de la localización exacta de las lagunas.
Criptas múltiples:

Este es uno de los peores signos que podemos encontrar en el iris.

Criptas pigmentadas:

Las criptas que van acompañadas, rodeadas de pigmentos indicarían no solo la


lesión de los tejidos sino que el órgano en cuestión no está pudiendo trabajar
correctamente y están habiendo deposiciones de tóxicos. La localización de las
criptas y el color de los pigmentos nos indicarán qué órgano es el que no solo está
lesionado sino en estado de cronicidad y toxicidad.

Agujeros de bala:

Los agujeros de bala, son signos puntiformes, de forma totalmente circular,


muy profundos y con el lecho totalmente negro. Son perforaciones en el estroma que
lo atraviesan hasta la base del tejido. Estos signos, al igual que las criptas indican
lesión estructural de los tejidos. Los agujeros de bala los solemos encontrar en la zona
pupilar y podrían estar indicando úlceras gástricas, duodenales o de colon, en función
de dónde localicemos este signo.

2. Signos de hiperreactividad:

En este grupo vamos a estudiar el conjunto de signos en los que el sistema


neuroendocino del cuerpo está en estado de hiperreactividad, es decir, el conjunto de
signos que indican que nuestro organismos está luchando, esforzándose por luchar
contra los agentes tóxicos que nos rompen nuestra salud, nuestro equilibrio.

En todos estos casos estaremos hablando de hiperreactividad o hiperfunción,


por tanto, la mayoría de estos signos van a pigmentar de blanco o de tonos de color
más claros que los del color del iris y se presentarán en relieve.

En estos casos hablaremos normalmente de enfermedades agudas, en las que


nuestro cuerpo está fuerte y está luchando por reestablecer la salud.
Cabellos peinados o colas de caballo:

Estos signos son típicos del linfático neurógénico. Son signos en los que las
fibras se encuentran sobreelevadas, en relieve y siempre más claras que el color del
iris que estemos observando. Lo más habitual será que el iris sea azul y las fibras
practicamente blancas. Los cabellos peinados arrancan del collarín, donde vemos que
las fibras se acumulan juntas, como si partieran de un mismo punto y desde ahí se
abren de manera ondulante atravesando la zona ciliar.

Este signo indica hiperreactividad del sistenma nervioso, por tano, puede estar
indicando que nuestro sistema nervioso esta en hiperfunción, por ejemplo en los
casos de estrés. En estos casos, veremos que en el iris abundan los cabellos peinados
y diremos que son signos topolábiles, es decir que no es significativa la zona refleja
donde se presenten, sino que cuando vemos un iris en el que abundan los cabellos
peinados pensaremos que hay una hiperreactividad del sistema nervioso que se puede
traducir en estres, ansiedad, taquicardias, hipertensión causada por alteraciones
nerviosas y un largo etc. Todos estos síntomas deberán estar confirmados en el iris
por la presencia de otros signos.

Los cabellos peinados, si no abundan en el iris y se presentan de manera


concreta, sí podríamos considerarlos como topoestables, es decir, que en ese caso nos
estarían marcando una hiperreactividad en el órgano o zona refleja a la localización
de este signo. Esto ocurre por ejemplo en patologías que cursan con dolor, en las que
las terminaciones nerviosas sensitivas del dolor están inflamadas, por ejemplo en los
procesos de artrosis y artritis que cursen con dolores muy agudos.

En síntesis, podemos decir que los cabellos peinados indican hiperreactividad


del sistema nervioso, inflamación o irritación.

Hilo de plata:

El hilo de plata es una fibra única que pigmenta de blanco brillante y destaca
claramente sobre las demás. Estaría indicando de nuevo una hiperreactividad del
sistema nervioso o una inflamación, normalmente de un nervio (neuralgias) y que
cursa con un dolor muy agudo. Por ejemplo, un hilo de plata a las seis suele estar
asociado a las ciáticas.
Radical aberrante:

El radical aberrante es como el hilo de plata, pero en lugar de seguir la


dirección de las fibras de la zona ciliar, es decir desde el collarín hacia la periferia,
sigue una direccionalidad transversa. En estos casos el significado somático sería
parecido al del hilo de plata pero de peor pronóstico. El radical aberrante implica una
hiperreacción excesiva del sistema nervioso que curso con dolor y con alteración de
la funcionalidad del órgano inervado. Por ejemplo, si vemos este radical aberrante en
la zona del corazón podría en algunos casos indicar un fallo cardíaco, un infarto por
malfuncionamiento del sistema nervioso.

Radical vascularizado:

Este radical presenta la forma del hilo de plata o radical aberrante, pero su
coloración es rojiza. Este signo se observa en muy pocas ocasiones y se suele asociar
a posibles hemorragias, pero su significado está todavía por corroborar.

3.Relieve de la corona del iris:

La corona del iris es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la
hora de hacer el diagnótico del iris. Como ya sabemos el corona o collarín es la zona
donde el iris expresa el estado del sistema nerviosos vegetativo. Nuestro sistema
nervioso se divide en dos grandes zonas, el sistema nerviosos central, aquel en el que
nosotros somos conscientes, en el que nosotros tomamos las decisiones, damos las
órdenes para actuar, memorizamos, sentimos, ..... y, el sistema nerviosos vegetativo
que es el que rige la funcionaledad de todo aquello que nos mantiene vivos pero de lo
cual no tenemos consciencia, hacer la digestión, respirar, regular el ritmo cardíaco,.....
El sistema nervioso central comprende los órganos del cerebro y el cerebelo, el
sistema nervioso vegetativo está compuesto por la protuberancia, el bulbo raquídeo y
la medula espinal.

En el sistema nerviosos vegetativo, nosotros no damos las órdenes para la


acción, al contrario, nuestro sistema vegetativo está trabajando las venticuatro horas
del día sin que nosotros seamos conscientes de ello. A su vez, el sistema vegetativo se
divide en dos partes, el simpático y el parasimpático. El simpatico decimos que activa
todo menos la digestión, es el sistema que se activa en las situaciones de estrés y
peligro para poder salvarnos la vida, el simpático, aumentará la frecuencia cardíaca,
el ritmo de la respiración, la tensión arterial, el tono muscular (nos da una fuerza
extra en momentos de tensión), dilata la pupila (para tener más capacidad de visión),
nos hace pensar más rápido y concentrarnos más, cierra esfínteres y corta la digestión
(pues en momentos de necesidad hay que reservar todas las fuerzas para la huida o el
ataque), etc.

Por el contrario, el sistema parasimpático es el que debe activarse para darnos


relax y para hacer la digestión: el parasímpático baja la frecuancia cardíaca y
respiratoria, baja la tensión arterial, induce el relax y el sueño, relaja el tono
muscular, cierra la pupila, abre esfínteres, hace la digestión, etc.

En muestro día a día, ambos sistemas, el simpático y el parasimpático deben


trabajar alternativamente por ciclos, así, al levantarnos debe activarse el simpático
para entrar en actividad, al mediodía debería descansar el simpático y activarse el
parasimpático para hacer la digestión y que el cuerpo se relaje un poco, en la tarde de
nuevo el simpático y a partir de la cena y hasta el día siguiente el parasimpático. En
nuestro sistema de vida acelerado, normalmente forzamos el trabajo del simpático, lo
hacemos trabajar más horas de las que debería y a una intensidad mayor. Esto con el
tiempo nos traerá desequilibrios en ambos sistemas y por tanto desequilibrios en todo
nuestro organismo, pues es el sistema nervioso el que hará que el resto de funciones
se realicen correctamente o no.

El sistema nervioso vegetativo y el equilibrio entre el simpático y el


parasimpático se observan muy bien en la corona del iris. El relieve, el tamaño y la
forma del collarín nos indicará cómo está el sistema nervioso vegetativo.

Si el collarín se halla en relieve, sobresale del iris y está blanco o más claro que
el color del iris, diremos que hay una hipersimpaticotonia. Es decir que el simpático
está en hiperfunción en detrimento de la función parasimpática. Si por el contrario el
collarín es tan suave que a penas se distingue, está aplanada, hablaremos de una
hiperparasimpaticotonia.

El tamaño normal del collarín diriamos que debe distar de la pupila una tercera
parte de la distancia entre la pupila y la periferia del iris y debe presentar una forma
circular. Si el tercer anillo, el collarín es mayor de esta distancia y presenta una forma
estrellada con picos muy marcados, diremos que hay nuevamente una
hipersimpaticotonía. Si por el contrario está muy contraído, menos de un tercio, de
forma totalmente circular y muy difuminado, diremos que predomina el
parasimpático.

Anillo en hiperparasimpaticotonia

Anillo en hipersimpaticotonía

4. Pigmentos del iris:

Antes de entrar a describir los distintos pigmentos, es importante marcar una


diferencia entre los pigmentos toxínicos y los pigmentos toxémicos. Los pigmentos
toxínicos del iris o manchas son de color variable, limitados a una zona concreta y
que se ven superpuestas al tejido del iris, como en relieve, en forma de "peca". Estos
pigmentos son acumulaciones de toxicidad, son signos topolábiles, es decir que no
importa donde esten situados en el iris, la información dependerá del color de dichos
pigmentos, una coloración amarillenta indicaría hipofunción renal y acumulaciones
de acidos, una coloración parda, disfunción pancreática y una coloración marrón,
sobrecarga hepática. Su importancia a la hora del diagnóstico está todavía en
discusión por parte de los diversos iridólogos. Hay iridólogos que le otorgan a estos
pigmentos gran importancia, relacionándolos con patologías crónicas e incluso con el
cáncer, más adelante, en el apartado de patologías hablaremos de esta patología y de
su repercusión discutible en el iris. Por el contrario, una corriente más moderna, le da
menos importancia somática a estas manchas ya que explica que al no mostrarse
intercaladas en el tejido del iris realmente no se puede considerar que sean acúmulos
de toxicidad. Se afirma que este tipo de manchas van apareciendo con la edad del
mismo modo que en la piel van apareciendo pecas y lunares, por tanto, indican un
deterioro en la función de los distintos órganos (según la coloración de los pigmentos,
tal y como acabamos de explicar) pero no le asignan un significado somático en el
iris tan serio, y, en cambio, se le da un valor informativo a nivel emocional dentro del
método Rayd que estudiaremos más adelante.

Otro tipo de pigmentos son los toxémicos o coloraciones, son los pigmentos
que vemos que se hayan entretejidos en el estroma del iris. Estos pigmentos no nos
indican que exista una alteración funcional en algún órgano, ni tampoco una lesión en
sus tejidos. Estos pigmentos indican una sobrecarga tóxica, indican que ciertos
resíduos tóxicos se están depositando en nuestros tejidos del mismo modo que en el
iris se ven los pigmentos inundando el estroma del iris. Estos resíduos o
acumulaciones pueden deberse a distintas causa: un exceso de tóxicos (una
alimentación incorrecta, el alcohol, etc.), una deficiente función depurativa del
cuerpo (vía renal y hepática sobretodo) o a ambos.

Estos pigmentos pueden cambiar de forma, hacerse más grandes, diluirse,


hacerse má pequeños y llegar a desaparecer. Al contrario que los signos estructurales,
los pigmentos sí desaparecen, por tanto cuando están presentes en el iris están
informándonos del grado de toxicidad de nuestro organismo en el momento presente,
y con forme los tratemos veremos cómo gradualmente van desapareciendo, por el
contrario si la toxemia de nuestro organismo aumenta, estos pigmentos también
aumentarán.

El significado de estos pigmentos viene determinado principalmente por su


color, el color del pigmento nos indicará qué tipo de sustancias tóxicas se están
acumulando y por tanto qué órganos se pueden estar viendo afectados. Los pigmentos
sí suelen marcar la zona del cuerpo que se está viendo afectada por la sobrecarga
tóxica, son topoestables.

Pigmentos de uroseina

Los pigmentos de uroseina son los pigmentos amarillo claro, es el tipo de


pigmentos más claro de todos, de hecho, muchas veces se deja entrever el tejido por
debajo de estos pigmentos.

Los pigmentos de uroseina son frecuentes en los tofos del rosario linfático,
formando el subtipo de linfático hidrogenoide de orina ácida. Pero, su localización no
es exclusiva de la linfa, los podemos encontrar en cualquier parte del iris.

Este tipo de pigmentos indica una acumulación de resíduos de tipo ácidos,


como el ácido úrico, el reuma, etc... Indicaría también un organismo acidificado. Esto
puede deberse a un exceso de ingesta de alimentos acidificantes como mariscos,
carnes rojas y demás o bien a una insuficiente depuración de los ácidos por parte del
riñón. Si el color amarillo es claro, el estancamiento debemos pensar que es reciente,
pero si el color amarillo está muy sucio hemos de pensar que el estancamiento es de
mucho tiempo y que la insuficiencia renal está cronificando. Es frecuente que los
pacientes con pigmentos de uroseina sufran de infecciones de orina, cistitis, ácido
úrico, reuma, gota,...

Sería recomendable para estos pacientes hacer una dieta basificante, aumentar
mucho la ingesta de verduras y los caldos de verduras (sin sal), tomar algún
tratamiento depurativo de riñones y eliminar de su dieta los mariscos, el alcohol, los
irritantes como el café, y las carnes rojas.

Pigmentos de fucsina:

Las manchas de fucsina son de color anaranjado. Indican una agravación de los
depósitos de uroseina, en los que el depósito de tóxicos es ya crónico y el déficit
depurativo del riñon empieza a sobrecargar al hígado y al páncreas.

Pigmentos de rufina:

Los pigmentos de rufina son de color anaranjado – rojizo. Estos pigmentos


están relacionados con un deficiente metabolismo de las grasas, lo cual indica que el
órgano que está sobrecargado es el hígado y posiblemente también el páncreas.

Las coloraciones rojizas también pueden indicar acumulación de hierro en los


tejidos tal y como vimos en el iris ferrocromatoso.

Pigmentos de porfina:

Los pigmentos de porfina son de color marrón e indican una hipofunción o


sobrecarga hepática, no tan relacionada con el metabolismo de las grasas como
indicaba el pigmento de rufina, sino con la función digestiva del hígado. Cuando el
color marrón es claro, pensaremos que el estancamiento es reciente, pero si el color
marrón se ve muy sucio e impregna gran cantidad de tejido del iris, pensaremos que
la sobrecarga tóxica arranca desde hace muchos años.

Pigmentos de melanina:

Los pigmentos de melanina son de color negro. Estos pigmentos son los más
discutidos en iridología, ya que el hecho de ser los más oscuros nos hace pensar en
toxicidad muy crónica y en enfermedades degenerativas, hay autores que los asocian
al cancer, pero todavía necesitamos contrastar mucho en la practica estas opiniones.
Por mi parte, en mi humilde experiencia he visto muchos de estos pigmentos en gente
sana que no presentaba sintomatología ni enfermedades graves. La melanina es la
sustancia que pigmenta las células, y por tanto la responsable de la aparición de pecas
en la piel y también en el iris.
En este iris podemos ver diversos pigmentos anaranjados y rojizos, de fucsina y rufina, y un
pigmento de melanina a las siete.

En este iris podemos observar pigmentos amarillos, anaranjados y rojizos, de uroseina, fucsina y
rufina.
En este iris observamos una coloración amarillo-anaranjada que sobresale del collarín, y varios
pigmentos marrones entre los que destaca el de las siete.

5. Signos generales del iris

En este apartado haremos referencia a un conjunto de signos que nos aportará


información muy diversa sobre el iris y el paciente.

Rayos solares:

Los rayos solares son hendiduras que se forman en el iris que parten de la
pupila o del collarín y que se dirigen en línea recta hacia la periferia del iris. Se les
llama rayos solares porque parecen los rayos de sol que salen del astro, suponiendo
que la pupila o la corona representaran al sol.
Los rayos solares que nacen en la pupila, estarían indicando una sobrecarga
tóxica que desde el digestivo invade otras zonas del organismo. Es muy frecuente ver
los rayos solares que nacen de la pupila y se expanden hacia el sector de la cabeza, en
este caso, la sobrecarga digestiva estará provocando pesadez, dolores o molestias en
la cabeza. Una alimentación excesiva da sensación de pesadez que suele afectar
principalmente a la cabeza.

Los rayos solares que parten del collarín tienen otro significado. El collarín
como ya dijimos expresa el estado de funcionalidad del sistema nervioso vegetativo,
y el sistema nervioso vegetativo comprende la protuberancia, el bulbo raquídeo y la
médula, por tanto, el collarín estará expresando también la funcionalidad de la
medula y de los nervios periféricos que nacen a partir de ella o que llegan a ella. De
entre todas las vértebras nace un nervio motor a cada lado de la columna que serán
los encargados de llevar a las distintas zonas de nuestro cuerpo los mensajes tanto del
sistema nervioso central (por ejemplo la orden de andar) como del vegetativo (por
ejemplo la orden de activar los movimientos peristalticos del colon). Y a cada espacio
intervertebral llegan un nervio por cada lado que traen la información de cómo se
encuentra cada parte de nuestro cuerpo, tanto aquella de las que somos conscientes
(por ejemplo un dolor en el pie) como aquellas de las que no somos consciente (por
ejemplo la localización del bolo alimenticio en el tubo digestivo y la fase digestiva en
que nos encontramos en un momento dado).

El estado de estos nervios vendrá representado por los rayos solares que parten
del collarín, de manera que si hay mucha tensión muscular en la zona de las
cervicales, con posibles pinzamientos en dichas vértebras y los nervios que suben a la
cabeza se están viendo afectados, esto, se representará en el iris por rayos solares en
la zona de la cabeza, entre las diez y las dos. Estos rayos solares pueden dar síntomas
como dolores de cabeza, vértigos y hasta determinadas parálisis faciales.

Si la zona de las dorsales es la que presenta tensión muscular y problemas de


columna como pinzamientos de vértebras o desgaste de discos que puedan estar
afectando a los nervios que salen de las dorsales, en el iris se reflejará mediante rayos
solares que se extienden en las zonas entre las dos y las cuatro y entre las ocho y las
diez.

Si la zona afectada es la lumbar y sacra, los rayos solares nacerán del collarín y
se extenderán por la zona inferior del iris, entre las cuatro y las ocho. Estos rayos
solares pueden estar indicando lumbalgias y sobrecarga de lumbares.

A la hora de valorar la información de los rayos solares hemos de tener


encuenta, la longitud, la profundidad y el número de rayos solares, así como el
hecho de que el reyo solar vaya unido a otros signos asociados. Cuanto más
profundo, oscuro y largo sea el rayo solar, evidentemente el pronóstico será peor,
diremos que la dolencia se arrastra desde hace mucho tiempo y está ya cronificando.
Así, un rayo solar que llega hasta el borde del iris y es muy profundo será un rayo
solar de peor pronóstico que otro que no pase del anillo cinco y sea superficial. Por
otro lado, un rayo solar aislado, siempre tendrá menor importancia somática que
cuando vemos en una misma zona varios rayos solares muy próximos o incluso
cuando los rayos solares abundan en todo el iris.

Otro rasgo a tener en cuenta son los signos asociados. Existen signos como los
arcos nerviosos que frecuentemente los encontraremos atravesando a rayos solares,
en ese caso el significado somático es más serio. Por ejemplo, rayos solares en la
zona de la cabeza que parten del collarín nos indicarían en principio problemas de
cervicales, pero si a los rayos solares se les unen arcos nerviosos en la zona de la
cabeza que los cruzan, entonces la tendencia a padecer ya dolores de cabeza estará
mucho más marcada. Otro signo que podemos encontrar asociado a un rayo solar es
una laguna, cuando un rayo solar cruza una laguna, el significado que pudiera tener
esta se ve agravado por el rayo solar. Lo mismo ocurrirá con las criptas, si una cripta
es atravesada por un rayo solar, el significado de la misma se verá agravado por la
presencia del rayo solar.

Anillos nerviosos

Los arcos nerviosos se muestran como pequeñas hendiduras en el tejido del


irirs en forma de arco circular. Este signo está relacionado con el sistema nervioso
central. Tal y como ya hemos explicado, la pupila y el collarín reflejan el estado del
sistema nervioso vegetativo, en cambio, serán los arcos nerviosos los que nos
informarán sobre el estado del sistema nervioso central. Cuando nuestro sistema
nervioso sufre, lo más habitual es que se alteren tanto el vegetativo como el central,
puesto que ambos estan compuestos del mismo tejido nervioso, pero hay personas
que somatizan más en el vegetativo y por tanto las podemos ver muy calmadas
exteriormente y en cambio estar sufriendo taquicardias, espasmos, y demás. Por el
contrario, hay personas que en cuanto su sistema nervioso se altera se somatiza más
en el central, se vuelven hiperactivas, alteradas, estresadas, con cambios bruscos de
humor y de vitalidad. En principio decimos que el hecho de que se afecte antes el
sistema central es mejor porque nos da síntomas, es decir "nos sentimos nerviosos y
alterados" y por tanto podemos hacer algo al respecto. Cuando por el contrario se
altera primero el vegetativo, los síntomas no aparecen hasta que algun órganos o
víscera da síntomas.
A la hora de valorar la gravedad de los arcos nerviosos es importante tener en
cuenta el número de arcos nerviosos, su profundidad, su localización, su longitud,
las zonas donde los arcos se entrecruzan y los signos asociados. Evidentemente a
mayor número de arcos el pronóstico será de mayor gravedad. Del mismo modo,
cuanto más profundos sean los arcos nerviosos, la alteración será de mayor
importancia. Es también importante la longitud del arco, cuanto más completo sea, su
importancia somática será mayor, siendo el peor de todos aquel que realiza el círculo
completo, en cuyo caso ya no lo llamaríamos arco nervioso sino anillo nervioso,
haciendo referencia a su forma circular completa. Por otro lado, un arco nervioso
cuanto más hacia la periferia se encuentra el pronóstico será más favorable, en
cambio si se acerca hacia el collarín su importancia será mayor.

En conclusión, si existen varios arcos nerviosos, alguno de ellos completo, de


gran profundidad y cercanos al collarín, el sistema nerviosos se encontrará muy
afectado. Esto puede traducirse en estrés, hiperactividad, nerviosismo, ansiedad,
cambios bruscos de humor (pasar de la risa histérica al llanto), irritabilidad nerviosa,
agresividad, etc. Si el sistema nervioso empieza a mejorar observaremos que los
arcos nerviosos pierden profundidad, se van separando del collarín y finalmente
cuando se acercan a la periferia se van desdibujando hasta que desaparecen.

Es importante también tener en cuenta las zonas donde varios arcos nerviosos
se entrecruzan, ya que habitualmente estará marcando la zona del cuerpo que pueda
estar siendo la más afectada por los nervios. Así, si los arcos nerviosos se encuentran
en mayor número en la zona de la cabeza o bien se entrecruzan en dicha zona,
podríamos deducir que el paciente posiblemente sufra de dolores de cabeza causados
por el sistema nervioso. Si los arcos se entrecruzan en pulmones, posiblemente el
sistema nervioso esté somatizando en dificultad para respirar, ansiedad.

En el iris siempre que se presentan varios signos unidos, el pronostico merece


tomarse más en serio. Los arcos nerviosos, muy frecuentemente cruzan rayos solares,
sobretodo en la zona de la cabeza en pacientes con migrañas, hemicráneas o vértigos,
en estos casos la causa de estas patologías serían las cervicales y el sistema nervioso.
Es también frecuente observar que una laguna es atravesada por un arco nervioso, en
este caso el la debilidad que marque la laguna estará empeorada por el sistema
nervioso.

En general, es muy frecuente encontrar este tipo de arcos en la mayoría de las


personas, podemos pensar que esto es debido al ritmo de vida tan estresante en el que
vivimos que nos afecta de manera general a todos.
Cerco de costra

El cerco de costra se presenta como un oscurecimiento en el anillo VII de la


piel. En principio, si la piel está sana este signo no aparece, pero hay pacientes que
genéticamente han heredado una piel delicada, que a la mínima presenta erupciones y
rojeces, en este caso, el cerco de costra estaría presente aunque el paciente en este
momento no tenga problemas de piel.

En nuestras sociedades, es muy frecuente "frenar" las reacciones de la piel, es


decir, que a la mínima erupción, la piel se trata con cortisonas o antihistamínicos.
Desde la óptica de la naturopatía cuando en la piel se presentan eccemas o
erupciones, estos síntomas son indicativos de que la piel está eliminando toxinas o
somatizando un deseqilibrio orgánico o emocional. Nuestro cuerpo, siempre que
pueda intentará eliminar todo tóxico o regular todo desequilibrio a través de la piel,
ya que es la zona del cuerpo más externa. Cuando "suprimimos" estas erupciones sin
tratar la causa que las originó, realmente no estamos curando la piel, estamos
haciendo que el tóxico penetre hacia el interior de nuestro cuerpo. Si nuestro
organismo trabaja bien, intentará depurar estos tóxicos a través de la linfa, el hígado o
el riñón, pero muchas veces, estos toxicos quedan ocultos bajo la piel y aunque no se
muestren sus síntomas, en el iris sí observaríamos el cerco de costra.

Cuando se presentan ya erupciones en la piel, a parte del cerco de costra,


veremos signos en coma que nacen del cerco de costra hacia el interior del iris. Estos
signos de coma en el ceco de costra también se conocen como escobillas. La zona
donde aparezcan estos signos indicarán la zona del cuerpo con tendencia a eccemas o
erupciones.

Al valorar la seriedad del cerco de costra hemos de tener en cuenta la amplitud


del cerco, el grado de oscurecimiento y la presencia de coloraciones. Cuanto más
ancho y oscuro es el cerco de costra, la hipofunción de la piel será mayor, por tanto la
piel se encontrará más reseca (queratinizada) y con escasez de sudoración o bien con
un sudor muy ácido y de olor penetrante. Es frecuente ver iris en los que aparecen
coloraciones marrones en la zona digestiva que se extienden a través de la zona ciliar
y se expanden en el anillo de la piel. En este caso, el iris nos indica que hay
sobrecarga tóxica en la piel, la piel se ve sobrecargada por la acumulación de toxinas
mal eliminadas.
Reborde azulado

El reborde azulado, como su nombre indica presenta en el iris una coloracion


azulada translúcida que suele enmarcar la zona ciliar del iris. Este signo suele indicar
mala circulación de retorno. La circulación sanguínea de retorno se está viendo
comprometida. Este signo es muy habitual hoy en día a partir de los treinata años o
incluso antes debido a la vida tan sedentaria que solemos tener. Es un signo mucho
más frecuente en mujeres, en las que la tendencia a los tobillos hinchados, los
capilares y las varices en piernas, estadísticamente es más frecuente que en hombres.

A la hora de valorar su significancia somática debemos fijarnos en la


amplitud, la intensidad del color de este reborde y en los signos asociados. Cuanto
más ancho sea el reborde azulado y la intensidad de su color azul sea mayor,
evidentemente implicará que la hipofunción en la circulación de retorno es mayor.
Para poder hablar de presencia de varices, además del reborde azulado debemos
complementar esta información con otros signos, sobretodo los signos de la
esclerótica que estudiaremos más adelante.

Alteraciones de la transparencia de la córnea

Recordemos que la córnea es la capa transparente que recubre el iris. Como


explicamos en el apartado del iris senil, con la edad nuestros tejidos van perdiendo
hidratación y la renovación de los líquidos intra e intercelulares es peor, con lo cual
la tendencia de los tejidos es a esclerotizarse. Cuando esto le ocurre a la córnea, esta
capa pierde su transparencia y se torna translúcida y blanquecina. Pero, hay casos en
los que la córnea pierde su transparencia y se torna blancuzna y translúcida solo en
determinados sectores del iris. En estos casos, la alteración de la transparencia de la
córnea tendrá relevancia en el diagnóstico del iris
Arco de demencia senil:

El arco de demencia senil se presenta por una pérdida de la transparencia de la


córnea en la parte superior del iris y en forma de media luna. En estos casos, la
córnea aparece blanquecina y translúcida en la zona de la cabeza. La presencia de
este arco nos indica un deficiente aporte de sangre arterial en el cerebro y la cabeza
en general. Recordemos que la sangre arterial es la encargada de llevar el oxígeno, la
glucosa y los nutrientes al cerebro, por tanto si la circulación arterial se ve
comprometida, la persona puede padecer de vértigos, caida del cabello o fragilidad
capilar, pensamientos "embotados", lentos, pérdidas de memoria o dificultad para la
concentración, etc.

Este arco es muy frecuente en la gente mayor, pero se puede encontrar a


cualquier edad y evidentemente no marcará siempre una demancia senil. Como
hemos explicado, la presencia de este arco indica que el aporte sanguineo a la cabeza
es deficiente, esto acurre también en los casos en que las cervicales se encuentran en
nuy mal estado: tensión, muscular, pinzamientos vertebrales, desviaciones de
columna o hernias discales. Tambien puede aparecer en aquellos pacientes que tengan
la "sangre gruesa" exceso de grasas, colesterol, triglicéridos,... Y también se observa
en niños que se alimentan con exceso de dulces y azúcares, normalmente gorditos y
con dificultades de psicomotrización.

En todos estos casos, el arco de demencia senil, bien tratado, puede llegar a
desaparecer, excepto en el caso de pacientes de mayor edad, en los que el arco no
llegará a remitir del todo pero si podemos frenar o retrasar su tendencia a empeorar.

La gravedad de los síntomas del arco de demencia vendrá marcada por la


amplitud del arco y la opacidad del color blanco. Cuanto más ancho sea el arco senil
y su color más blanco y por tanto más opaco y menos translúcido, la circulación
arterial en al cabeza será de peor pronóstico.
Anemia de extremidades:

El arco de anemia de extremidades es como el arco senil pero se prenta como


media luna en la parte superior del iris, junto a media luna en la parte inferior del iris.
Este signo es mucho menos frecuente. Indicaría un déficit de circulación sanguínea
no solo en la zona de la cabeza sino tanbién en las extremidades inferiores. Cuando se
presenta este signo, nos indica que el aporte de sangre en general en toda la periferia
es escaso, y por tanto el aporte de oxígeno, glucosa y nutrientes es deficiente, con lo
cual los tejidos y sus funciones se ven afectados. Este anillo sólo suele presentarse en
gente muy mayor que está postrada en la cama por enfermedad y que debido a tanta
inactividad, la circulación es muy deficitaria, empiezan a llagarse los tejidos y el
estado de salud es en general ya muy deficiente.

Anillo de colesterol:
El anillo de colesterol, tal y como lo estudiamos en el tipo lipídico, se
caracteriza por la presencia de un anillo completo situado en la periferia del iris en el
que la córnea ha perdido su transparencia y se presenta blancuzna y translúcida.

La presencia de este anillo indica o bien que la persona tiene una


predisposición genética a fabricar colesterol, o bien que actualmente, debido a una
sobrealimentación incorrecta y a una deficiente actividad física, tiene colesterol. En
realidad, la presencia del anillo de colesterol marcará un deficiente aporte de oxígeno
a los tejidos, de igual modo que el arco senil, este anillo indica que la circulación
arterial es pobre y que por tanto no irriga bien los tejidos, que acusan falta de
oxígeno, glucosa y nutrientes. Pero, en este caso, la causa de este déficit de
circulación sanguinea es el hecho de que la sangre está espesa, sobrecargada de
grasas. Recordemos que el exceso de colesterol, a largo plazo se relaciona con la
obesidad, la hipertensión, la arteroesclerosis y con el tiempo a problemas cardíacos.

A la hora de valorar la gravedad del anillo hemos de fijarnos en su amplitud y


su opacidad. Cuanto más ancho es este anillo, mas blanco, menos transparente y más
opaco, más marcados serán sus síntomas. Este arco, frecuentemente va acompañado
por signos en la esclerótica que incicarán tendencia a la arteroesclerosis y
alteraciones vasculares y por posibles signos en el hígado (lagunas sobre el hígado y
pigmentos hepáticos).
TEMA 9: LA PUPILA

La pupila es el orificio central del iris, de color negro, tal y como explicamos,
es un esfinter inervado por el sistema nervioso vegetativo que deja ver el fondo del
iris, la cámara del ojo. Por tanto, las reacciones y alteraciones en la pupila reflejarán
el estado del sistema nervioso vegetativo.

Dentro de la pupila, en oftalmología es posible observar a veces los signos


conocidos como intrapupilares, como las cataratas (en las que la pupila se ve
blanquecina) o el glaucoma (donde la pupila ocasionalmente se ve con una ligero
toque de color verdoso), pero estos casos pertenecen a problemas propios del ojo y no
a la iridología como terapia refleja. En el diagnóstico del iris nos fijaremos en los
signos peripupilares, es decir en el reborde de la pupila, en la forma del esfínter de la
pupila, así, según sus características podemos encontrar signos que sí nos darán
información relativa al estado de salud del paciente.

Miosis y midriasis:

La contracción o dilatación de la pupila es un reflejo que viene regido por el


simpático y el parasimpático, en condiciones normales, al acercar la luz al ojo para
hacer la exploración del iris, la pupila debe cerrarse ligeramente para evitar un paso
de luz excesivo a la retina. Hay ocasiones en las que al explorar el iris observamos
que la pupila está excesivamente contraida (miosis) o por el contrario excesivamente
dilatada (midriasis). Estos casos nos indicarán que la respuesta del sistema
neurovegetativo está alterada. El sistema simpático es el encargado de dilatar la
pupila, y por el contrario, el parasimpático es el encargado de contraer la pupila. Una
miosis muy marcada nos indicaría una hiperfunción del sistema vegetativo
parasimpático, por tanto, nustro paciente estara en un estado de anergia, apatía, falta
de vitalidad, tendencia a dormir demasiado, etc. Si por el contrario, observamos una
midriasis marcada, nos indicará una predominanacia del sistema simpático, lo cual se
traduce en síntomas como insomnio, hiperexcitabilidad, estrés, ensiedad, etc.

Estadísticamente es más frecuente observar midriasis que miosis, en nuestro


modelo de sociedad hiperactiva y competitiva, nuestro estilo de vida supone un
desgaste excesivo de adrenalina y una hiperexcitación del sistema simpático.
Nistagmos:

Los nistagmos o "hippus pupilar" haría referencia a la contracción y dilatación


alternativa de la pupila. Si al acercar la luz al iris observamos que en lugar de
producirse una ligera miosis, la pupila se contrae pero depués vuelve a dilatar y este
movimiento sigue produciéndose de manera rítmica y alternativa, estamos ante lo que
denominamos un hippus pupilar. En este caso, los movimientos de la pupila nos están
indicando que el simpático y parasimpático se encuentran en desequilibrio, es decir
que no están bien marcados los momentos de activación y reposos de nuestro sistema
vegetativo. Esto suele traducirse en síntomas como la hiperactividad alternada con la
apatía total, cambio de humor muy variable, fácilmente se pasa de la risa al llanto,
insomnio nocturno con somnolencia durante el día, o sueño irregular con despertares
frecuentes, etc.

Este signo es muy frecuente observarlo hoy en día, tal y como dijimos antes, el
estilo de vida actual impone un sobreesfuerzo al simpático, cuando ya lo hemos
forzado durante tiempo, este sistema empieza a agotarse, pero, las exigencias que nos
autoimponemos no le dejan relajarse y así entramos en lo que yo suelo llamar el
"quiero pero ya no puedo", es decir, queremos seguir llevando el ritmo de vida que
llevábamos pero nuestro cuerpo ya no puede seguirlo y alterna los momentos de
hiperactividad con la aparición repentina de un cansancio extremo. Es muy frecuente
oir entre nuestros pacientes "yo antes trabajaba, estudiaba, atendia a los niños y podía
con todo y ahora quiero seguir siendo el que era pero no puedo", en estos casos, la
persona sigue luchando por poder cumplir con todos los objetivo con los que cumplía
antes, pero su sistema nervioso ya está alterado y esto hace que cualquier esfuerzo lo
enerve, lo ponga de mal humor y se vuelva irritable, porque está sobreforzando un
sistema nervioso que de por si ya está castigado, con el precio de que a continuación
se sentirá extenuado, cansado y sin fuerzas para seguir adelante, lo cual suele
acompañarse de una estado de tristeza y melancolía.

Anillo de neurastenia:

En el anillo de neurastenia observaremos que el reborde pupilar se encuentra


pigmentado de un color rojizo y suele presentar un ligero relieve. El anillo de
neurastenia indica también una hiperexcitabilidad del sistema nervioso, pero además,
nos estaría indicando que el sistema nervioso está afectando el estómago, está
inflamando la mucosa del estómago y el proceso digestivo puede estar viendose
afectado. Este anillo es llamado por muchos autores anillo de mala asimilación, ya
que cuando nuestro sistema nervioso afecta al proceso digestivo, si la digestión no se
hace completamente y por tanto no se extraen de los alimentos sus nutrientes básicos,
el intestino no podrá asimilarlos, con lo cual, aunque nuestra alimentación pueda ser
correcta, el paciente puede presentar carencias. Recordemos que dijimos que el
sistema simpático activaba todo menos la digestión, para que realicemos una
digestión correcta, debe estar trabajando el sistema parasimpático, cuando comemos
con prisas o no hacemos un pequeño reposo después de las comidas, el sistema que
tendremos activado será el simpático, y por tanto la digestión se verá comprometida,
no se realizará completamente y el resultado puede ser la falta de asimilación de
nutrientes.

Anillo de azúcar:

El anillo de azúcar aparece cuando en el reborde pupilar observamos la


aparición de acumulaciones dentadas, vemos el reborde pupilar dentado y formando
relieve como si acumuláramos pequeñas cantidades de material en el mismo reborde
pupilar. Este anillo puede indicar la presencia de hipoglucemias. Cuando pasa mucho
tiempo entre una toma de alimento y la siguiente, o cuando realizamos esfuerzos
físicos de intensidad, nuestros niveles de glucosa en sangre bajan y nuestro páncreas
debería segregar glucagón que es una hormona que hace que nuestro hígado libere
glucosa a sangre. De esta manera, cuando el nivel de glucosa en sangre es excesivo,
nuestro páncreas debe segregar insulina y cuando es escaso glucagón. Hay casos, en
los que nuestro páncreas está en hipofunción y le cuesta segregar el glucagon, en
estos casos la falta de azúcar en sangre provoca la aparición de hambre intensa,
puesto que el cuerpo demanda azúcar y además solemos buscar siempre dulces o
hidratos de carbono tipo pan o bollería, que es lo que más cantidad de glucosa aporta.
A parte del hambre, el paciente puede sentir mareo, pesadez de cabeza (incluso a
veces dolor de cabeza), agotmiento e incluso en los casos más extremos desmayo.

Este anillo por sí solo no sería indicativo de diabetes, pero las hipoglucemias si
no se regulan bien a través de la alimentación y logramos que el páncreas recupere su
funcionalidad normal, estaremos ante lo que en naturopatía conocemos como un
terreno prediabético, es decir estamos creando las condiciones (normalmente una
alimentación incorrecta) que al final pueden llevarnos a la diabetes.
Descentramientos pupilares:

La pupila se encuentra ligerísimamente desplazada hacia la parte nasal superior


del iris, pero este pequño desplazamiento es muy ligero. Todo desplazamiento
anómalo de la pupila dentro del iris sería un signo que afectaría al sistema
neurológico. Este tipo de desplazamientos son muy extraños y raros de observar, pero
el hecho de que la pupila refleja el estado de salud de nuestro sistema nervioso, deben
ser tenidos muy encuenta. En estos casos, siempre habrá que derivar al paciente al
neurólogo, tal vez el descentramiento no signifique nada y sea de orígen genético,
pero también puede estar indicando una inestabilidad psíquica importante, o un
problema neuronal más serio, por tanto, es conveniente siempre la revisión de un
especialista.

Ovalizaciones de la pupila:

Este signo suele afectar a los dos iris e indicará alteraciones más generales. Son
alteraciones graves, pueden estar relacionadas con parálisis, insuficiencia cerebral,
neurosis, estados de ansiedad, alteraciones circulatorias, hemiplejías, etc. Por tanto
será un signo que también deberemos remitir a un neurólogo para que realice una
exploración detenida del paciente.

Usando la regla básica; diremos que el eje que cruza la pupila por su parte más
alargada es el eje mayor, y el perpendicular a éste será el eje menor. Los sectores que
aparecerán más afectados serán los señalados por el eje mayor, diremos que esos
sectores tienen una tendencia congestiva. Los ejes mayores de las dos pupilas pueden
ser paralelos o divergentes. En el caso de que sean divergentes, el interés de la
iridología se centrará en los órganos de la divergencia.

Una ovalización vertical (de las 12 a las 6) puede indicar embolia cerebral,
insuficiente circulación cerebral, trombos o aploplegias. Una ovalización horizontal
(de las 3 a las 9) afectaría a pulmones, corazón y tiroides. Las ovalizaciones oblícuas
pueden indicar tendencia a las hemiplegias o fallos neurológicos que afecten a los
sectores señalados por el eje mayor. Las ovalizaciones divergentes superiores denotan
un exceso de energía mental, que puede traducirse en ansiedad, neurosis,
espasticidad, ... Por el contarario, una divergancia inferior indicarían alteraciones en
las extremidades inferiores de origen también neurológico (falta de sensibilidad,
trastornos en los impulsos motores de los nervios, etc).

Como vemos son signos todos de una gravedad marcada y por tanto como ya
hemos señalado será conveniente que los revise un neurólogo.

Aplanamientos:

Los aplanamientos se presentan como deformaciones de la circularidad de la


pupila en las que una parte de la pupila está recta. Suele ser un signo que se
manifiesta en ambas pupilas y es un signo que marca también patológias de gravedad
considerable, por lo cual, de igual modo como hemos indicado en el apartado
anterior, será conveniente derivar al paciente a un neurólogo para una exploración
más detenida.
La localización del aplanamiento indica la zona con déficit de función
nerviosa, es decir la zona donde el sistema nervioso estará en hipofunción. Un
aplanamiento superior indicará un déficit de energía en la zona del cerebro,
tendencias depresivas o estados psicóticos. Un aplanamiento temporal superior puede
estar relacionado con disminución de la capacidad auditiva o problemas de vértigo.
Un aplanamiento temporal probremas cardiorespiratorios como la disnea,
taquicardias, bradicardias, etc. Un aplanamiento temporal inferior afectará al hígado y
páncreas. El aplanamiento inferior afecta a piernas y riñones, alteraciones en la
marcha o déficit de eliminación renal. Un aplanamiento nasal inferior, problemas
genitales de origen nervioso (disfunciones eréctiles, frigidez), lumbalguias y
afectaciones de los nervios lubares y sacros. El aplanamiento nasal afectará al resto
de la espalda, posibles neuralgias intercostales, o faciales, o alteracion motora de
dichos nervios. Y finalmente el aplanamiento nasal superior afectariá a la zona de la
visión.

Estos signos son muy escasos y difíciles de observar, por tanto, su significado
somático debe ser todavía mucho más contrastado y observado, pero en todos los
casos es posible una alteración neurológica seria, por lo cual, en todos estos casos de
aplanamientos, ovalizaciones o descentramientos pupilares insistermos siempre en la
importancia de la revisión del paciente por parte de un neurólogo.
TEMA 10: LA ESCLERÓTICA

La esclerótica es la capa fibrosa, blanca que rodea al globo ocular y que en su


parte anterior está recubierta por una capa fina y transparente, la conjuntiva. La
esclerótica es la zona del cuerpo que nos va a permitir ver y observar el estado de las
arterias y las venas, por tanto, en este sentido, la esclerótica no pertenece a la
iridología como zona refleja del cuerpo que expresa el estado de salud de los distintos
órganos, sino que será un reflejo del estado de salud de los vasos sanguíneos y de
todo aquello que ocurre en dicha capa. Es como una ventana que nos permite
observar el estado de arterias, venas y la irrigación de los órganos de manera muy
sencilla, sin pruebas complejas.

Existen dos aproximaciones al estudio de la esclerótica una es la observación


como acabamos de decir de los rasgos propios de la esclerótica y la segunda será el
estudio que los iridólogos han hecho de la esclerótica relacionanado los vasos
directamente con la localización de los sectores de iris.

Vamos a empezar este tema con el estudio de la esclerótica en sí y de todo


cuanto ella nos muestra.

Normalmente la sangre arterial pasa de arterias a arteriolas más finas, de aquí a


los capilares arteriales que nutren los tejidos y después la sangre es recogida por
capilares venosos que confluyen en vénulas y finalmente en venas de mayor calibre.
En la conjuntiva, en cambio, tan solo una cuarta parte de la circulación pasa por la
red capilar, el resto, pasa de las arterias a las venas por las llamadas metaarteriolas, de
las cuales surgen redes pequeñas de capilares provistos de células musculares que les
permiten contraerse y dilatarse para impulsar la sangre. La esclerótica presenta pues
una gran red de vénulas, arteriolas y capilares fácilmente observables.

Siempre que observemos la esclerótica hemos de tener en cuenta que una


simple conjuntivitis nos camuflaría toda la informacion que podemos obtener del
estudio de la esclerótica, por tanto, no podremos estudiarla en aquellos casos en los
que el paciente por causa de alergia, exposición a humos o debido a traumatismos
presente una conjuntivitis. En estos casos el estado del ojo congestionado y rojo solo
indicara que la esclerótica sufre irritación. Normalmente estas conjuntivitis redimen
pronto y por tanto será conveniete aplazar el diagnóstico de la esclerótica para cuando
remita la conjuntivitis. Del mismo modo, una exposición prolongada a la luz directa
sobre el ojo también provocará irritación y lagrimeo, por tanto, para la correcta
observación de la esclerótica será necesario usar fotos del "blanco del ojo" que nos
permitan estudiar tranquilamente el estado de venas y arterias sin la exposición
continuadad del ojo a la luz de un iriscopio o un a lupa.
Red vascular:

Las arteriolas de la conjuntiva suelen ser de menor calibre y presentan una


coloración roja más pálida que la de las vénulas. La sangre arterial va cargada de
oxígeno y esto le confiere un color rojo más claro, por el contrario, la sangre de las
vénulas transporta el dióxido de carbono, lo cual le confiere un tono más oscuro
tendiendo a violáceo. La diferencia de coloración no es tan evidente como en un
primer momento pueda parecer, es simplemente un cambio en el matiz del color rojo.

Las arteriolas y las venas se distinguen sobretodo por su calibre. Las arteriolas
son de menor calibre y tienen más tendencia a retorcerse o a presentar rigideces
debido a que tienen una capa de tejido muscular que se contrae y dilata en función de
los estímulos del neurovegetativo para empujar o frenar el paso de sangre a través de
ellas. Las vénulas, por el contrario suelen presentar un calibre mayor, no tienen capa
muscular, por tanto suelen tener más tendencia a dilatarse y presentar sinuosidades.

La disposición normal de los vasos sanguíneos en la esclerótica sería de


arteriolas discretamente ondulantes e irregulares que discurren paralelamente a una
vénula de un calibre mas o menos el triple que la arteriola y que acaban a pocos
milímetros de la córnea, a pocos milímetros del borde del iris. Todo lo que se aleje de
esta descripción sería un rasgo significativo.

- Inyección vascular: a veces el ojo presenta una inyección vascular superior a lo


normal. En primer lugar debemos descartar que sea una conjuntivitis, pero una vez
descartado, observaremos a pacientes que presentan zonas del ojo especialmente
irrigadas y en distintas observaciones en el tiempo de su esclerótica. Estas zonas
suelen presentar exudacón de tejido y coloración rojiza, pequeñas microhemorragias,
estos signos son frecuentes en pacientes con diabetes y con problemas hepáticos, en
los que la calidad de los capilares es muy débil.

- Paralelismo arteria-vena: la arteriola y la vénula suelen seguir direcciones paralelas,


la arteriola suele presentar una formación más rectilínea mientras que la vénula suele
presentar una formación más sinuosa. El paralelismo nunca será perfecto, siempre
observaremos vénulas y arteriolas sin pareja, pero cuando observemos que las parejas
venas – arterias empiezan su trayectoria de manera paralela para acabar después de
manera transversal y totalmente anárquica, indicará una peor calidad en la
circulación arterial y venosa.

- Coloración: la coloración nos indica el grado de oxigenación de la sangre, por tanto,


una coloración oscurecida de los vasos y la esclerótica (azulada) indicarán un
deficiente aporte de oxigeno, lo cual suele ir asociedo a problemas cardiovasculares.

- Tortuosidades: dijimos que las vénulas suelen presentar formas sinuosas, pero en
ciertos casos veremos vénulas dilatadas y de recorrido excesivamente serpenteante,
retorcido, con presencia de dilataciones y bucles. En estos casos, la presencia de
vénulas de este tipo en la esclerótica nos informa de que posiblemente este estado
anómalo de las venas no se presente solo en la esclerótica, sino que se presente de
manera generalizada en todo el cuerpo. Por tanto, podría indicar una estado de la
circulación de retorno congestionado, con posible presencia de varices, tendencia a
los edemas, etc.

- Rigidez: La rigidez se puede observar en algunas arteriolas. Cuando las arteriolas


pierden su forma ligeramente ondulante y presentan una trayectoria rectilínea y
rígida, están indicando que han perdido su capacidad de dilatarse y contraerse para
impulsar la sangre, es decir que han perdido sus movimientos musculares y presentan
rigidez. En este caso, de igual modo que les ocurre a las areriolas de la esclerótica, les
puede estar ocurriendo al resto de arterias del cuerpo, y esta rigidez, expresa
arterioesclerosis y por tanto tendencia a la hipertensión.

- Espasticidad: En las arteriolas podemos observar la presencia de nudos seguidos de


estrechamientos en el calibre de la arteriola. Este signo indica que la arteriola sufre
espasmos que la contraen cerrando o dificultando el paso de la sangre. Este tipo de
espasmos (que son de origen neurovegetatiovo) indican una tendencia a la
hipertensión, y si los espasmos son muy numerosos y la calidad de las arterias está ya
muy deteriorada, puede predisponer a problemas más serios como arterioesclerosis,
hipertensión severa, riesgo cardíaco, embolias, etc.

- Bucles: los bucles son curvaturas el las arteriolas, normalmente causados por un
exceso de presión inerna, lo cual nos hace pensar el una posible tendencia a la
hipertensión.

- Calibre excesivo: en cietos casos observaremos que el tamaño de las vénulas es


excesivo, se encuentran dilatadas y engrosadas, en este caso, este rasgo indicará
tendencia a varices y dilataciones de la elasticidad de las venas con el consiguiente
deterioro de la circulación venosa.

En general, diremos, que al observar la esclerótica, un solo signo no nos da


gran información, pero la presencia generalizada de todos estos signos sí nos indicará
la calidad de nuestras arterias y venas. Así, unas vénulas en la esclerótica dilatada,
escesivamente sinuosas, con ensanchamientos y dilataciones, indicarán tendencia a
varices y mala circulación de retorno. Unas arteriolas rígidas, rectilíneas, con
espasmos y nudos indicarán tendencia a la hipertensión, la arterioesclerosis y el
riesgo cardíaco.

Coloración de la esclerótica:

Otro rasgo significativo al observar la esclerótica es su coloración:


- Azulada: una coloración azulada en bebes es perfectamente normal, pero en adultos
sería indicio de falta de oxigenación. Normalmente esta coloración se presenta en
individuos con problemas cardivasculares o insuficiencias respiratorias.

- Blanco opaco: con la edad, la capa de la esclerótica pierde su color blanco nítido, se
va tornanado opaco, sucio, incluso en algunos casos amarillento. Este es un signo de
envejecimiento, en los que los tejidos pierden su hidratación y se van esclerotizando.

- Amarillo: el color amarillo es característico de pacientes con problemas hepáticos, y


en pacientes con cáncer en estado ya avanzado.

- Rojo: la coloración rojiza del ojo es característica de pacientes con problemas


cardíacos, en los que suelen aparecer hemorragias difusas en el tejido de la
esclerótica que tardan mucho en reabsorverse y se van tornando amarillentas

Esta esclerótica muestra dilataciones y sinuosisdades extremas en las vénulas con exudado de
líquidos. Indicaría varices y mala circulación de retorno con tendencia a retención de líquidos.

Esta esclerótica es típica de pacientes cardiovasculares, muestra enrojecimiento, rectificación de las


arteriolas y exudados de grasa y acumulaciones de colágenos (Pterygion).
En este caso predominanlas rectificaciones en practicamente todas las arteriolas con presencia de
retaimientos, por tanto podemos hablar de una marcada arterioesclerosis, hiertensión y riesgo
cardíaco.

Tal y como hemos comentado al principio, existe otra línea de estudio de la


esclerótica hecha por iridólogos que pretenden usar la esclerótica del mismo modo
que la iridología, es decir como zona refleja del cuerpo. Esta línea de investigación es
muy discutida todavía hoy en día y está a falta de confirmar que realmente la
presencia de vasos en determinadas posiciones de la escrerótica estén señalando la
zona o sector concreto del organismo afectada. En mi opinión es más un intento de
hacer cuadrar la esclerología con la iridología pero hecho a nivel teórico y a falta de
demostrarlo a nivel práctico. No pretendamos llevar la iridología más allá de sus
límites. La esclerología como hemos visto nos da muchísima información muy
valiosa por la observación de ella misma y de sus vasos, pero pretender marcar en la
esclerótica zonas y sectores reflejos, en mi humilde opinión es llevar la iridología a
un plano exclusivamente teórico y dedicarnos a teorizar sobre ella olvidando la
corroboración práctica, que hasta hoy en día es muy discutible.

No obstante, y pese a lo dicho vamos a reflejar en este capítulo las nociones de


la esclerología desde el punto de vista iridológico pero invito a los alumnos a que
corroboren en su propia experiencia todos estos datos antes de hacer aseveraciones
atrevidas sobre la salud del paciente.

Según estos autores, la presencia de un vaso que acaba cerca de un sector


determinado del iris nos afectaría a la zona del cuerpo correspondiente a dicho sector.
Si el vaso es grueso y recto indicaría un estado congestivo de la zona del iris a la que
se acerca, un vaso en forma de "V" indicaría espasmos en dicha zona, Un vaso en
forma de "U" indicaría tendencia a edemas. Los signos en forma de comas indicarían
hipertensión y los signos zigzageantes congestión venosa (estos últimos signos ya
guardan relación con lo anteriormente estudiado).
TEMA 11: MÉTODO RAYID

El método Rayid, fue desarrollado por el, médico iridólogo norteamericano


Denny Ray Jonson en la década de 1980. El método Rayid da un paso más hallá en el
diagnóstico del iris e intenta explicar las actitudes y comportamientos, los rasgos
emotivos y mentales del paciente a partir del estudio del iris. Es bien conocido que es
físico, el emocional y el mental están estrechamente unidos, de hecho cuando
marcamos tipologías como por ejemplo hicimos en el tema de las constituciones, o
como se hacen en dietética, en psicología y en tantas otras disciplinas, siempre se
habla de rasgos emocionales, de carácter y rasgos físicos. Jonson observó los iris de
los pacientes intentando relacionarlos con rasgos de carácter, y describió cuatro tipos
básicos de constituciones:

1. Iris tipo Joya

El tipo de iris joya es aquel en el que predominan las manchas toxínicas, que si
recordamos eran aquellas manchas que se presentaban como sobrepuestas al tejido
del iris y con límites bien definidos. Este patrón indica una persona intelectual y
pensadora, con un gran talento para el análisis y el diálogo verbal, con tendencia
filosófica y bastante flexibilidad para los cambios.

El pensamiento analítico, comunicación verbal, el aprendizaje visual, postura y


gestos controlados y fuerte; don de liderazgo, observa y analiza los detalles.

2. Iris tipo Flor

El iris tipo flor presenta numerosas lagunas, y las fibras muy abiertas, como
por ejemplo el iris poliglandular. Son emocionales, cambiantes, observadores,
espontáneos. Son extrovertidos, creativos. Suelen tener períodos de agotamiento y
depresión. Generalmente tienen habilidades para la música, las artes, etc ... Muchos
artistas pertenecen a este grupo.

Sentimental, emocional, comunicación visual, aprendizaje auditivo,


espontáneos.

3. Iris tipo río

El tipo río destaca por la presencia de signos radiales como los cabellos
peinados, los radiales y los rayos solares. La palabra que mejor describe a este tipo es
la sensibilidad, sensibilidad física, emocional e intuitiva. Son muy receptivos a todo
cuanto sucede, el más mínimo cambio o incidente es capaz de alterarlo.

Intuitivo y amable, aprendizaje mediante la acción. Son el soporte y apoyo de


los demás.
4. Iris tipo Revoltijo

El iris tipo revoltijo es una combinación del tipo joya y flor, presentan fibras
abierta y manchas. Son extremistas, individuos tenaces y persistentes. Representan el
gran éxito o el gran fracaso. Si saben equilibrar las energias, en general, son los
inventores, exploradores o motivadores mas exitosos, pero si se dejan arrastrar por
sus energías contradictorias son un gran caos. Son entusiastas.

Comunicación gestual, el aprendizaje a través de sensaciones corporales;


postura dinámica y gestos; don de liderazgo y originalidad.

Introversión y extroversión:

Los rasgos de introversión y extroversión podemos leerlos en la corona del iris.


De hecho, una persona en la que predomina el sistema nervioso simpático, en
principio será una persona más dada a la actividad, posee gran cantidad de energía y
por tanto nos puede inducir, tal y como dice el método Rayid a pensar en una persona
más extrovertida. Por el contrario, una persona con un collarín en el que predomine el
sistema parasimpático, nos describe en principio a una persona más pasiva, con
menos energía y por tanto podemos pensar que pueda tener una mayor tendencia a la
introversión.

Otro rasgo es la dilatación del abdomen, aquellos iris de primer y segundo


anillo dilatado, nos hablarían de personas de abdomen dilatado que normalmente
gustan de la buena mesa y los placeres de la comida. Este tipo de individuos suelen
hacernos pensar en personas de caracter afable y extrovertido. Podríamos incluso
diferenciar que la extroversión marcada por una corona espástica corresponde a un
individuo muy activo y dinámico, pero con alternancia en el caracter, en cambio, una
corona dilatada pero no espástica (digestivo dilatado) nos representaria mejor a una
persona extrovertida y además de caracter afable.
Por el contrario, las personas con una corona muy contraida diríamos que
canalizan la energía hacia el interior, suelen corresponder a gente más introvertida.
En muchos casos el hecho de que la corona esté pigmentada también nos indicaría
tendencia a la introversión.

Lateralidad de los iris:

Al observar los iris de los pacientes, nos llamará poderosamente la atención el


hecho de que siempre suelen mostrarse más señales en un iris que en el otro. Siempre
hay un iris más expresivo, esto podría hacernos pensar en qué lateralidad del cerebro
predomina en nosotros. Si el iris más expresivo es el izquierdo, la predominanacia
sería del hemisferio derecho, se dice que este individuo tiene una mayor
predominancia paterna y predominarián los rasgos del hemisferio derecho:
pensamiento lógico, matemático, visión espacial, etc. Si por el contrario el iris más
expresivo es el derecho, diremos que la predominanacia viene marcada por el
hemisferio izquierdo, predomina más la influencia materna y los rasgos de
pensamiento del hemisferio izquierdo: arte, creatividad, lenguaje, etc.

En síntesis, este sería el resumen del método Rayid. Como todo método que
intenta hacer clasificaciones, siempre encontraremos individuos que representen la
excepción a la norma, pero sí nos da unas pautas que normalmente todos
identificamos. No obstante, como yo siempre suelo decir, el iris va acompañado de la
persona a la que evidentemente pertenecen los ojos, por tanto, todos estos rasgos de
introversión o extroversión son fácilmente corroborables o no al observar a la
persona. No queramos pues leer todo en el iris, el paciente es un todo y su actitud, su
modo de expresarse y las preguntas que nosostros podamos hacerle ampliaran
sobremanera la información sobre su caracter y su actitud social.

El método Rayid abre una campo de investigación preciosos en cuanto que nos
muestra una vez más como las enfermedades físicas están estrechamente relacionadas
con nuestras actitudes, nuestros modos de sentir y pensar. El ser humano constituye
un todo indivisible y así debemos estudiarlo.
TEMA 12: LÍNEAS FUNCIONALES DE DIAGNÓSTICO EN EL IRIS

Si dividimos el iris de manera radial en líneas, obtenemos 16 líneas que nos


muestran áreas del iris que están situadas de manera opuesta pero que se
complementan funcionalmente. Esta complementariedad de los órganos o zonas del
cuerpo recibe gran influencia de la medicina china que nos habla se órganos y
vísceras complementarios, por tanto, cuando encontremos signos en el iris
diamentralmente opuestos en lo que refiere a la división sectorial del iris, podemos
encontrar la relación que guardan entre ellos si estudiamos estas líneas
complementarias.

La división de líneas mostradas en esta imagen pertenecen al iris derecho, para


aplicarla al izquierdo sería la misma gráfica paro a la inversa, es decir empezaríamos
a contar las líneas hacia la izquierda.
1. Línea del equilibrio (desde las 12 a las 6): cuando en el iris nos aparece marcada
esta línea, nos indicará una predisposición a la pérdida del equilibrio, vértigos o
mareos, pero no a causa del oido donde se situa el centro del equilibrio, sino por
problemas de sistema nervioso. Por tanto si tenemos un paciente que nos viene por
vértigos y en el iris observamos esta línea, deberemos enfocar el tratamiento a
reforzar el sistema nervioso.

2. Línea hipofiso – suprarrenal: esta línea nos indica desequilibrios hormonales en


el eje hipofiso suprarrenal. Si la lesión está solo en las suprarrenales, entenderemos
que el desequilibrio afecta solo a dicha glándula. Esto es muy frecuente por ejempo
en pacientes que han sufrido estrés durante períodos de tiempo muy largos, su cuerpo
se ha visto obligado a excretar grandes cantidades de adrenalina y finalmente sus
suprarrenales se han agotado, en estos casos veremos normalmente una laguna en las
suprarrenales. En cambio, cuando además de la laguna en suprarrenales vemos
también una laguna en la hipófisis, el desequilibrio hormonal nace desde arriba,
desde el hipotálamo y la hipófisis que son las glandulas que dirigen al resto de
glándulas. Cuando solo se ven afectadas las suprarrenales, el único tratamineto seria
el descanso y el tiempo para que dichas glándulas puedan recuperarse, cuando la
lesión afecta a toda la línea debemos pensar en reguladores endocrinos.

3. Línea frente – ovario/testículo: la presencia de signos en ambos lados de esta


línea nos marcará disfunciones genitales por causa de actutides mentales o sistema
nervioso, por ejemplo problemas de frigidez en la mujeres que van asociados a
momentos de estrés o hiperexcitabilidad nerviosa, problemas de impotencia en los
hombres causados por sentirse excesivamente presionados en el momento del acto
sexual. Recordemos en este punto que para un correcto funcionamiento de las
relaciones sexuales es importante que tanto hombres como mujeres se sientan
relajados y "se dejen llevar", todo acto sexual dirigido por la cabeza, por el
pensamiento, estará dificultando las relaciones. Estadísticamente la mayoría de
disfunciones eréctiles en los hombres y de frigidez en las mujeres viene marcada por
el sistema nervioso y sobretodo la actitud mental de control, y no porque realmente
existan problemas físicos en los órganos genitales.

4. Línea ojo – hígado: los ojos son el órgano externo reflejo del hígado, ya en la
medicina china, cinco mil años antes de cristo se relacionaban ambos órganos. Las
alteraciones en los ojos indicarán una posible congestión hepática, así, por ejemplo
cuando la esclerótica pigmenta de amarillo sabemos que hay ictericia por enfermedad
hepática, las alteraciones en los párpados como por ejemplo las dermatitis indican
una falta de depuración de la sangre por parte del hígado, la conjuntivitis alérgica
indicaría un estado congestivo del hígado y de la circulación portal del mismo. Por
tanto, cuando sólo tengamos un signo en la zona del ojo, éste indicará que el
problema se limita al ojo, si por el contrario vemos marcada la línea completa,
indicará que el origen de la efección del ojo es más profundo, arranca desde el
hígado. En este caso no estarían incluido los problemas de vista como la miopia,
hipermetropía, estrabismo, astigmatismo,etc. Que son problemas exclusivos del ojo,
bien de origen genético bien por disfunciones de los propios ojos, y que no estarían
relacionados con el hígado.

5. Línea del dolor (naríz – diafragma): cuando aparecen líneas sobretodo blancas
como los cabellos peinados o los hilos de plata cruzando esta línea, suelen indicar un
dolor muy agudo e intenso, un dolor que dificulta la respiración, sería el tipo de dolor
que hace que el paciente se piege sobre él mismo e intente no moverse en absoluto.
Sería el dolor que por ejemplo puede provocar una peritonitis o una apendicitis.

6. Línea maxiloduodenal – páncreas/vesícula biliar: esta línea marca problemas


de sinusitis por congestión digestiva e intestinal. La mayoría de sinusitis están
provocadas por una linfa muy espesa que a su vez provoca una mucosidad muy
espesa, densa y de difícil eliminación, de ahí que la mucosidad estanque y finalmente
inflame los senos nasales. En estos casos, muchas veces van a ser los excesos
sobretodo de azúcares y refinados los que estén espesando la linfa, por tanto, para un
correcto tratamiento de la sinusitis deberemos eliminar de la dieta completamente la
bollería y los azúcares refinados y limitaremos la ingesta de hidratos de carbono de
asimilación lenta como el pan, la pasta, el arroz, etc y cuando los tomemos siempre
integrales, al mismo tiempo debemos aumentear la ingesta de agua, fruta y zumos
naturales que fluidificarán la mucosa. Por tanto, cuando en el iris aparezca la linea
completa, nos está marcando que el tratamiento de la sinusitis pasa por regular el
aporte de azúcares en la dieta.

7. Línea de la nutrición (boca - mano): esta línea arranca por un lado en la zona de
la boca y en el extremo opuesto tenemos la zona refleja del brazo, cuando en el iris
encontramos signos en la zona del brazo, hemos de suponer dolores, problemas
musculo – tendinosos o problemas derivados de los huesos como la artrosis o artritis.
Si observamos la línea completa, podemos deducir que muy probablemente los
problemas del brazo deriven de carencias nutritivas, como por ejemplo falta de calcio
o potasio, por tanto nos indicará que en el tratamiento habrá que incluir suplementos
de minerales o bien aseguraremos su aporte a través de la dieta.

8. Línea laringe, bronquios – mamario inferior: cuando aparece esta línea


completa, indica que el problema está en la inflamación de los ganglios linfáticos.
Toda la zona del cuello y la zona del pecho son zonas de grandes paquetes
ganglionares, si solo tenemos afectada la zona de la garganta o bronquios, hemos de
pensar en un posible proceso catarral, si sólo tenemos afectada la zona del pecho,
pensariamos en inflamaciones mamarias, pero si aparecen ambas, la congestión será
de los ganglios linfáticos que ya afecta a ambas zonas, y por tanto será posible
encontrar ganglios inflamados producidos como respuesta de nuestro organismo a
infecciones (recordemos que en los ganglios es donde se forman los linfocitos y por
tanto cuando hay una infección es frecuente encontrar ganglios engrosados) o a
estancamiento linfáticos.
9. Línea de la falta de armonía: esta línea va desde las nueve a las tres, divide el iris
en su hemisferio superior y el hemisferio inferior. Esta línea se relaciona con el
equilibrio entre en plano material y metabólico, entre el mental y espiritual. Los
pulmones y el corazon son órganos que marcan un ritmo, una frecuencia, y este ritmo
está relacionado con un movimineto de equilibrio entre ambas energías. La parte
inferior del cuerpo representa el plano material, la energía base, es la zona del cuerpo
donde encontramos el digestivo, que digiere y extrae los nutrientes para alimentar al
cuerpo físico, es la zona donde se halla el aparato reproductor, capaz de generar vida,
de multiplicarnos. Por el contrario, en la parte del cuerpo superior encontramos la
mente, los pensamientos, los chackas relacionados con la energía más espiritual. Una
persona en la que predomine el plano material, centrada en cubrir las necesidades
básicas (trabajo, dinero, casa, alimentos, ...) puede llegar al extremo de sentirse
"ahogada" por ellas, puede llegar a "faltarle el aire", veremos que es gente que al
respirar hace fuertes inspiraciones y muy ligeras exalaciones. Por el contrario, la
gente demasiado espiritual, demasiado centrada en su plano mental, sin tener "los
pies en el suelo", acaba olvidadndo sus necesidades físicas, cada vez come menos, se
alimenta peor, y acaba llevando un estilo de vida caótico, son gente que inspira muy
poco (no quiere nada de esta vida) y exala mucho. En los casos en que aparezca esta
línea marcaría una posible falta de equilibrio entre ambos planos.

En medicina china se habla de una falta de equilibrio en el cuerpo alto-bajo, se


acumula yang (energía) en al parte alta y ying (materia) en la baja, produciendo
aumento de la presión arterial, rostro congestionado, jaquecas, etcétera, por la
acumulación de yang, y, estancamiento de líquidos en piernas o abdomen, congestión
linfática y venosa, varices, etcétera, por el exceso de ying en la parte baja del cuerpo.
Así como alternancia de hiperactividad (yang) con estados de apatía (ying) por la
falta de equilibrio.

10. Línea tiroideo – cardiopulmonar: la presencia en el iris de signos en ambos


extremos de esta línea, podría indicar un posible hipertiroidismo que a su vez
provocaría taquicardias y aumento de la frecuencia respiratoria.

11. Línea espalda – pulmón: si encontramos signos en el iris sólo en el lado de la


espalda, hemos de pensar evidentemente en afecciones de la espalda como tensión
muscular, dolores, o pinzamientos en columna. La presencia de signos en la zona de
pulmones nos hará pensar en afecciones pulmonares como procesos catarrales. La
presencia de signos a ambos lados de esta línea, marcará una posible inflamación
pulmonar que refleja en la espalda, o por el contrario, un pinzamiento dorsal que
provoca una neuralgia intercostal que refleja el dolor delante en pulmones. Este tipo
de neuralgias son muy dolorosas y el dolor aumenta sobretodo al inspirar, al toser o
estornudar.

12. Línea lumbosacro – cervicoccipital: esta línea marca problemas de espalda que
afectan ya desde la zona baja del lumbago y el sacro hasta las cervicales y el
occipital. Toda la columna guarda un equilibrio, de manera que si existe tensión
muscular, contracturas, limitación del movimiento, etcétera, en una zona de la
espalda, con el tiempo, se afectará toda la espalda, si se altera la curvatura lumbar, el
resto de curvaturas también se verán con el tiempo alteradas para equilibrar el exceso
de curvatura lumbar, si hay rectificación cervical, también acabarán viendose
alteradas el resto de curvaturas de la espalda. Una alteración en cualquier zona de la
espalda, si no se corrige afectará al resto de la espalda. Cuando en el iris vemos la
línea completa es porque ya está toda la espalda afectada, desde lumbares a occipital.

13. Línea de las infecciones (vejiga – oreja): esta línea se interpreta como un
indicativo de que nuestras defensas están bajas y por tanto nuestro organismo está
expuesto a infecciones. Signos en la zona del oido pueden indicar otitis, en la zona de
la vejiga, infecciones de orina, pero cuando aparece la linea completa, puede indicar
que el paciente está expuesto a infecciones de repetición, por ejemplo pacientes que
en un breve espacio de tiempo han padecido diversas infecciones casi una detrás de
otra (gripe, colitis, infección de orina,....). En estos casos la enegía curativa del
paciente está agotada, deberemos subir defensas y recomendar descanso hasta que la
vitalidad del paciente se haya recuperado por completo.

14. Línea de la uretra, próstrata – bulbo raquídeo: esta línea se relaciona con la
incontinancia urinaria relacionada con síntomas que afectan al bulbo raquídeo,
sobretodo en ancianos.

15. Línea utero, próstata – cerebro: esta línea vuelve a marcar posibles problemas
de los órganos sexuales pero de causa emocional o somática. Tal y como vimos en la
línea 3, la mayoría de desórdenes del aparato reproductor pueden tener su origen en el
sistema nervioso o en problemas a nivel emocional. En esta línea, podemos encontrar
además irritación en el útero de la mujer que provoca metrorragias causadas por
estrés e irritabilidad del sistema nervioso, o alteraciones en las menstruaciones (reglas
dobles, irregulares o amenorrea) por causa nerviosa.

16. Línea de la falta de adaptación ambiental (suprarrenales - epífisis): la epífisis


es la glándula que regula el ciclo diurno – nocturno. En esta línea encontramos en un
extremos a la epífisis que segrega melatonina, la hormona inductora del sueño y en el
otro a las glándulas suprarrenales que segregan adrenalina que nos activa. Cuando
una persona altera sus ciclos de sueño y actividad, pierde el equilibrio entre estas dos
hormonas y puede padecer de insomnio, somnolencia y cansancio durante el día,
irritabilidad nerviosa, delgadez o tendencia a engordar, etcétera. Esto sucede mucho
en personas que trabajan haciendo turnos, cuando trabajan de noche, su cuerpo debe
luchar contra el agotamiento que produce el trabajo más contra la tendencia del
cuerpo al reposo y el sueño, esto hace que el desgaste sea mucho mayor con lo que
hay personas que pueden adelgazar, pero también puede provocar que el trabajador
tienda a tomar más cafés y bollería o dulce para vencer el sueño y porque su cuerpo le
pedirá dulces para tener glucosa rápida de donde obtener energía, con lo cual el
resultado puede ser la ganacia de peso. Estos trabajadores que hacen turnos, no suelen
disfrutar de un sueño profundo y reparador ya que su epífisis no segregará la
melatonina cuando tengan que dormir de mañanas o de tardes. Si los turnos se
cambiaran anualmente, el cuerpo se adaptaría y cambiaría su ciclo, segregando la
melatonina a la hora de dormir (fuera cual fuera esta hora) y adrenalina al levantarse,
pero si los turnos se cambian semanalmente, el cuerpo no tiene tiempo de adaptarse a
tanto cambio horario.
TEMA 13: PATOLOGÍAS

En este tema vamos a exponer de manera orientativa qué signos en el iris


pueden estar marcando las distintas patologías. Como ya explicamos al inicio del
curso, el iris no es una ciencia matemática que indique de manera precisa las
patologías del paciente, dijimos que el iris marcaba una predisposición por parte del
paciente a sufrir ciertos problemas. Por tanto, recordemos que cuando observemos los
signos que a continuació vamos a describir, éstos no indican de por sí que el paciente
sufra de dicha patología, sino que tiene una predisposición a sufrirla. Sobretodo,
recordemos que el iris más bien funciona al reveés, cuando el pacient nos dice su
dolencia, la lectura del iris nos revelará su causa y por tanto nos indicará cómo
debemos tratar al paciente. Tomemos pues la información que a continuación
presentamos desde este punto de vista.

Problemas de estómago:

Gastritis: si el estómago está en hiperfunción, el iris suele presentar el anillo del


estómago con una pigmentación más clara al color general del iris del paciente. Si
esta gastritis es de origen nervioso encontraremos el anillo de neurastenia, signos en
la pupila (nistagmos o midriasis) y posiblemente collarín espástico. Es posible
también, sobretodo si hay espasmos que exista la presencia de un arco nervioso en el
estómago.

Si la causa de la gastritis fuera la inflamación de la mucosa por origen


digestivo, fácilmente encontraríamos coloraciones de toxicidad en el anillo de
estómago e intestinos, normalmente marrones o anaranjadas, incluso, como está
toxicidad sobrecarga al hígado, será fácil también encontrar alguna mancha marrón
(hepática) por la zona ciliar del iris.

Gastritis crónica: si la gastritis se arrastra desde hace mucho tiempo, en lugar de ver
el anillo del estómago más claro lo veremos oscurecido, y aunque la causa sea el
sistema nervioso, al hacer ya tiempo que el digestivo no funciona bien, la presencia
de pigmentos tóxicos suele ser más abundante.

Úlcera: en las úlceras veremos los signos antes descritos más además la presencia de
un agujero de bala en la zona gástrica, y signos de dolor, hilos de plata, línea del
dolor o cabellos peinados en la zona abdominal.

Problemas de intestinos:

Inflamación del intestino delgado: la inflamación suele mostrarse en el iris por la


presencia de un tono de colo más claro y brillante en la zona digestiva del iris. Si esta
inflamación es por causa del sistema nervioso, veremos el anillo de neurasternia,
midriasis o nistagmos pupilares, collarín espástico y es posible, sobretodo si hay
espasmos intestinales observar un arco nerviosos en el segundo anillo.
Si la causa es una alergia alimentaria, es posible que observemos signos de
irritación, más la línea maxilo-páncreas, y muy habitualmente tofos linfáticos y
pigmentos pardos (páncreas) o marrones (hepáticos).

Si la causa es por sobrealimentación o alimentación incorrecta, a los signos de


irritación se sumarán signos de toxicidad, la zona digestiva presentará pigmentación
anaranjada o marrón y en la zona ciliar encontraremos posibles pigmentos y manchas
tanbién anaranjadas o marrones. Posiblemente la zona digestiva se encuentre dilatada,
ocupando más de un tercio del iris que sería su diámetro correcto.

Úlcera duodenal: a los signos anteriormente descritos se puede sumar una agujero de
bala o una cripta en la zona del duodeno, y hilos de plata, cabellos peinados en la
zona abdominal señalando el dolor de la úlcera y a veces la línea del dolor.

Apendicitis: una apendicitis suele cursar con procesos inflamatorios del intestino, por
tanto en el iris veremos la zona digestiva aclarada y brillante y signos de dolor en la
zona de la apéndice, sobretodo hilos de plata.

Ptosis intestinal: como explicamos, la forma de la zona digestiva nos indica la forma
del colon y por tanto los posibles prolapsos y curvaturas, así, si la zona superior del
anillo dos se encuentra descentrada y demasiado carca de la pupila podemos pensar
en un prolapso del transverso e incluso del estómago. Si existen curvaturas en el iris
izquierdo, muy probablemente haya asas intestinales en el colon descendente y/o
sigmoideo, si las curvaturas están en el iris derecho, las asas estarán en el colón
ascendente.

Estreñimiento: el estreñimiento se puede deducir por signos de toxicidad en la zona


intestinal producidos por la falta de una buena higiene intestinal. El estreñimiento
indica una hipofunción en los movimientos peristálticos del colon, por tanto la zona
digestiva suele verse más oscurecidad, en hipofunción.

Diarrea: la diarrea suele estar causada por colitis, inflamación en la mucosa del colón,
por lo cual, lo habitual será encontrar signos claros, coloración blancuzna y brillante
en la zona digestiva.

Colon irritable: el colon irritable alterna procesos de diarrea y estrteñimiento


causados por espasmos del sistema nervioso, por tanto encontraremos facilmente el
collarín espástico, la zona digestiva de forma muy irregular, mostrando asas y plieges,
es posible algun arco nerviosos en el anillo dos y frecuentemente signos de
inflamación y dolor en la zona abdominal. Evidentemente si la causa es el sistema
nervioso podemos encontrar otros signos de sistema nervioso en el iris como los
arcos nerviosos, nistagmos, midriasis,...
Pólipos intestinales: a veces la presencia de pólipos viene marcada en el iris por
signos en coma dentro del segundo anillo, en la zona refleja donde estén los pólipos.
Los pólipos a su vez provocan estreñimiento y dolores abdominales, por tanto estos
signos suelen ir unidos a un oscurecimiento de la zona digestiva, una dilatación
abdominal (sobretodo por la abundancia de gases) y signos de dolor en la zona
abdominal.

Problemas de sistema nervioso:

Hipertonia vegetativa: la hipersimpaticotonia la observamos fácilmente en el iris por


la midriasis de la pupila y la presencia de un collarín espástico, de color blanco
brillante.

Hipotonia vegetativa: la hiperparasimpaticotonía se muestra en el iris por miosis


pupilar y collarín difuminado.

Distonía neurogénica: el desequilibrio entre el sistema simpático y parasimpático


viene marcado en la pupila por los nistagmos pupilares, en los que tanto simpático
como parasimpático luchan por imponerse, el collarín suele presentarse espástico,
blanco y brillante y este tipo de distonias suelen afectar también al sistema nervioso
central, y por tanto aparecerán arcos nerviosos. Este tipo de distonías suele aparecer
tras periodos de estrés muy prolongados, en los que el simpático ha estado durante
demasiado tiempo en hiperfunción y ahora empieza a agotarse, por tanto, el paciente
suele presentar astenia cíclica, alternancia de hiperactividad seguida de cansancio
intenso, alternanacia de estado de ánimo, pasando del llanto a la risa rápidamente,
insomnio por la noche y somnolencia durante el sía, etcétera. En estos casos las
suprarrenales suelen estar ya agotadas, por lo que es muy frecuente ver una laguna en
la zona suprarrenal.

Las zonas del cuerpo que estén viendose afectadas por causa del sistema
nervioso también mostrarán sus signos, así por ejemplo las migrañas, los nervios en
el estómago o las taquicardias.

Estrés, hiperactividad y nerviosismo: la hiperfunción nerviosa del sistema central se


marca en el iris por la presencia de arcos nerviosos, cuantos más se vean, más
profundos y más completos sean, la afectación del sistema nercioso será mayor.
Normalmente en estos casos también estará afectado el sistema nervioso vegetativo, y
por tanto en el iris también se mostrarán los signos anteriormente descritos.

Apatía, depresión: estos estados suelen aparecer tras desgastes muy fuertes del
sistema nerviosos, por tanto, también veremos bastantes arcos nerviosos, pero
normalmente el collarín no está tan blanco brillante ni en relieve, aunque sí suele
seguir espástico, la pupila suele hallarse en miosis y suele presentarse un rayo solar
muy marcado a las doce. Sobre las suprarrenales es fácil observar una laguna ya de
mayor profundidad.
Migrañas: las migrañas de origen nervioso suelen mostrarse en el iris por la presencia
de arcos nerviosos que se entrecruzan en la zona de la cabeza y que cruzan a su vez
rayos solares también en la zona de la cabeza (entre las 11 y la 1).

Si los dolores de cabeza fueran de orígen digestivo, se verian más


frecuentemente signos de toxicidad que ascienden desde la zona del digestivo
(marrones o anaranjados) hacia la zona de la cabeza, junto con rayos solares que
parten desde la pupila.

Cervicalgial, dorsalgias y lumbalgias: los dolores de espalda se ven en el iris por la


presencia de rayos solares que parten desde el colarín a la periferia del irir (parte alta
para las cervicales, zona nasal y temporal para las dorsales y zona baja para las
lumbares). Si del dolor de espalda es por tensión nerviosa veremos arcos nerviosos o
collarín espástico. Si los dolores ya son neuralgias, es decir que un nervio está
inflamado, como una ciática, una neurálgia intercostal o una neuralgia facias, además
de los rayos solares veremos también hilos de plata en la zona correspondiente a la
neuralgia.

Encéfalo:

Falta de riego en la cabeza: la falta del riego en la cabeza en el iris se verá por la
presencia del arco de demencia senil.

Vértigos o mareos: si los vértigos vienen de cervicales y sistema nervioso,


encontraremos rayos solares que parten del collarín en la zona de la cabeza,
normalmente cruzados por arcos nerviosos, la línea del equilibrio y en algunos casos
un ligero e incipiente arco de demencia, debido a que la circulación en la cabeza se
está viendo afectada por las cervicales. Si los vértigos son a causa del caragol del
oido (centro del equilibrio) entonces seguramente veremos una laguna en la zona del
oido.

Alteraciones neurológicas: El resto de afecciones neurológicas, que efecten a la


función del cerebro o de parte de él se marcan en el iris por las deformidades de la
pupila, son signos muy serios que debemos siempre derivar a un neurólogo.

Alteraciones metabólicas:

Anemia: la anemia sólo se ve en el iris cuando el cuerpo no está trabajando bien con
el hierro, en estos casos, veremos un iris ferrocromatoso, con pigmentos rojizos por
depósitos de hierro en tejidos. En estos casos puede que el paciente tenga anemia no
por falta de hierro, sino por falta de vitaminas B9 y B12. Los casos de anemia por
falta de nutrientes se pueden suponer si vemos la linea boca-mano o si el digestivo
muestra signos de irritación y anillo de nuerastenia, en cuyo caso es posible que no se
esté asimilando el hierro.
Colesterol y triglicéridos: cuando las grasas en sangre son muy elevadas, el iris puede
mostrar el anillo de colesterol y normalmente siempre veremos coloraciones
marrones y pardas que muestran la sobrecarga tóxica que está afectando al hígado y
al páncreas. Si el colesterol es debido a una mala alimentación, evidentemente
también veremos signos de toxicidad en la zona digestiva, posiblemente esta zona
también se encuentre dilatada y en hipofunción, oscurecida. Es posible en la
esclerótica ver deposiciones de grasa, acúmulos de "nubes" blanquecinas opacas y el
ligero relieve.

Diabetes: la diabetes suele presentar un color "sucio" en el iris, los iris marrones
presentan una coloración oscurecida "color tabaco" y mate, sin brillo, los iris claros
están llenos de pigmentos pardos, suele aparecer una laguna de consideración en el
páncreas, el anillo de azúcar y la esclerótica suele presentar zonas de capilares con
exudados de líquidos que primero se ven rojizos y después conforme se desintegran
los glóbulos rojos van tomando tonalidades amarillentas. El iris suele presentar
también manchas marrones y pardas.

Ácido úrico: las acumulaciónes de ácido úrico en el iris se verán por la presencia de
pigmentos amarillos y anaranjados. Si el ácido úrico está causado por una
alimentación excesiva en alimentos ricos en purinas y ácidos, la zona del digestivo se
verá tóxica. Si la causa es una función deficiente de los riñones, veremos en la zona
renal lagunas o signos de aflojamientos de fibras.

Sistema circulatorio:

Arterioesclerosis e hipertensión: el estado degenerativo de las arterias se ve muy bien


en la esclerótica, donde veremos las arteriolas rígidas, rectilíneas i con bucles o
nudos. Si la arterioesclerosis a parte de por la edad del paciente se ha visto agravada
por el colesterol y una dieta incorrecta con exceso de alimentación, exceso de grasas
saturadas y exceso de sal, en el iris veremos también signos hepáticos, manchas y
pigmentos marrones, un color del iris sucio y opaco, posible anilllo de colesterol y la
córnea ya blanquecina, empezará a perder su transpariencia.

Varices y mala circulaciónde retorno: en este caso la esclerótica mostrará vénulas


dilatadas y engrosadas, con marcadas sinuosidades. El reborde del iris presentará un
reflejo azulado y muy probablemente, si la linfa también está afectada, el iris muestre
tofos linfáticos o rosario linfático.

Corazón: una laguna en el corazón sería una señal de que el corazón está débil, si esta
laguna tiene forma de torpedo, incrustándose en el collarín indicará que el sistema
nervioso que rige la contracción cardíaca está afectado, por tanto el riesgo cardíaco
aumenta, y si además esta laguna está cruzada por un arco nervioso, el riesgo a
padecer un infarto será mucho mayor, por tanto será recomendable enviar al paciente
al médico para que realice las pruebas oportunas.
Sistema osteomuscular:

Artrosis, artritis y osteoporosis: en el iris no hay un signo esclusivo que nos marque
estas afecciones, pero sí muchos signos que nos los pueden hacer deducir. La artrosis
avanzada, es decir un desgaste de huesos y articulaciones superior al que sería normal
a la edad del paciente suele venir por una deficiente circulación de retorno que no
limpia y renueva correctamente los líquidos intra-articulares, por tanto en el iris
podremos ver el rosario linfático o tofos penetrados. La acumulación de ácidos es
muy frecuente en estos casos, por tanto veremos los tofos pigmentados de amarillo o
anaranjado y posiblemente también veamos pigmentos de estos tonos en el resto del
iris. Si la función renal está comprometida, observaremos una laguna en la zona de
riñones. La presencia de la línea boca-mano también nos indicará un posible déficit
de nutriemtes, de calcio y minerales que puedan estar acelerando el proceso de
artorsis y favoreciendo la aparición de la osteoporosis. Además de estos signos, los
procesos de artrosis y artritis cursan con dolor, por tanto, en el iris veremos cabellos
peinados, rayos solares o hilos de plata que los señales.

Tensión muscular: la tensión muscular la veremos sobretodo en la espalda, marcada


por los rayos solares que parten de la corona y posiblemente en la zona de columna
aparezca una laguna o aflojaminetos de fibras.

Inflamaciones musculares y tendinosas: las lesiones tipo esguinces, torceduras,


subluxaciones y demás procesos inflamatorios se mostrarán en el iris como signos
blancos de dolor.

Sistema endocrino:

Hay signos en el iris que sin ser definitivos a la hora de ver una patología de
origen hormonal, sí nos pueden hacer pensar en una función hormonal débil, como
por ejemplo explicamos en el anillo poliglandular. Cuando observemos una laguna
sobre la zona refleja de alguna glándula, la hipófisis, las suprarrenales, la tiroides,
etc., hemos de pensar que estas glámdulas se hallan en hipofunción, sin que de esto se
deduzca que haya una patología hormonal. La patología hormonal deberá
diagnosticarla un endocrino mediante las analíticas hormonales correspondientes.

Hígado:

El hígado es un órgano importantísimo, en medicina china se dice que si el


corazón es el rey, el hígado es el primer ministro, ya que es la gran fábrica de nuestro
organismo, es el órgano encargado de metabolizar todos los tóxicos, todo alimento
que ingerimos, antes de que sus nutrientes pasen al torrente sanguíneo para su reparto
por tedo el cuerpo, a través de la circulación portal, entran primero en el hígado, el
cual, se encargará de metabolizar todos los tóxicos, por ejemplo, las proteinas derivan
en purinas que a su vez derivan en aminas que son un tóxico muy potente para
nosotros y que el hígado deberá metabolizar en forma de ácido úrico para que el riñón
pueda depurarlas. Cuando tomamos alcohol o medicamentos, el hígado siempre es el
encargado de neutralizar los tóxicos si puede y si no acumularlos evitando que entren
en el torrente sanguíneo. El hígado es el encargado de metabilozar las grasas, es el
encargado de regular el volumen de sangre en el cuerpo, es el encargado de depurar la
sangre,.... Como vemos el hígado es un punto clave para mantener el equilibrio y la
salud en nuestro organismo.

Las afecciones hepáticas se leen muy bien en el iris, antes incluso de que sus
alteraciones se reflejen en las transaminasas de las analíticas. El primer signo que
suele aparecer son los pigmentos marrones. La presencia de pigmentos marrones en
el iris muestra sobrecarga hepática, el hígado no puede neutralizar tanto tóxico como
ingerimos. Si esto no se soluciona, se verá afectado el digestivo, también con
pigmentos marrones y signos de toxicidad. Posteriormente aparecerán manchas
marrones, bien delimitadas y superpuestas al tejido del iris, primero pocas y pequeñas
y posteriormente más numerosa, más grandes y oscuras. Posteriormente es posible
que aparezcan lagunas en la zona del hígado, y poco a poco la calidad del iris
empeora, se ve un color de iris cada vez mas "sucio", opaco, sin brillo.

La sobrecarga hepática suele ir acompañada de aumento de grasas en sangre,


por tanto veríamos los signos descritos anteriormente para el colesterol, y con el
tiempo vendría la arterioesclerosis y la hipertensión, con sus signos iridológicos y de
la esclerótica correspondientes.

Si se llegara a la cirrosis hepática, las coloraciones en el iris serían ya muy


oscuras, muchas de ellas negras y en la zona del hígado aparecerían lagunas muy
profundas y grandes o incluso criptas.

El depósito de oxocalatos y tóxicos en la vesícula biliar se verá en el iris por la


presencia de signos oscuros, aflojaminetos y lagunas en la zona de la vesícula. Si
hubiera un cólico de vesícula en el iris suele aparecer un hilo de plata en la zona de la
vesícula biliar.

Aparato urinario:

Riñón: el riñón es junto con el hígado el órgano depurativo más inmportante de


nuestro cuerpo, y sus señales también se leen muy bien en el iris. Cuando el riñón
empieza a verse sobrecargado por tóxicos, es decir tenemos en nuestro organismo
más tóxicos de los que el riñón puede neutralizar, en el iris empezarán a aparecer
pigmentos amarillentos, primero en la zona de la linfa, en los tofos linfáticos. Si el
estancamiento continúa, cada vez habrá más tofos y cada vez estarán más penetrados
en el anillo cinco en lugar de en el anillo seis. La coloración pasará del amarillo al
anaranjado y empezaremos a ver pigmentos en el iris, fuera ya de los tofos.
Posteriormente aparecerán manchas bien delimitadas y en relieve de color amarillo-
anaranjado. Con el tiempo, la función renal se verá comprometida y aparecerán
primero aflojamientos de fibra en la zona renal y después lagunas.

Los depósitos de arenilla y la formación de piedras en el riñón se pueden


suponer por la presencia de signos oscuros en la zona renal. Por el contrario, un
cólico renal, se reflejará en el iris por signos blancos, normalmente por un hilo de
plata en la zona del riñón.

Cistitis: la cistitis es una inflamación de la uretra, por tanto aparecerám en el iris


signos blancos, cabellos peinados o fibras esclarecidas. Si la cistitis está causada por
el sistema nervioso, veremos signos de sistema nerioso asociados, como por ejemplo
arcos nerviosos que cruzan la zona de la vejiga. Si la cistitis fuera por infección de
orina, en los casos en que esta infección fuera ya muy repetitiva, muy frecuente,
podríamos ver la línea de la infección.

Pérdidas de orina: en los casos de pérdidas de orina por debilidad del suelo pélvico en
mujeres, veriamos en la zona de la uretra signos oscurecidos, aflojamientos de fibras
y lagunas. En los casos de la gente anciana que sufre incontinencia por fallo de
regulación de los esfínteres de los centros nerviosos veríamos la línea uretra- bulbo
raquídeo.

Aparato respiratorio:

Los procesos catarrales suelen empezar mostrando acumulación de mucosidad,


por tanto en el iris suelen aparecer tofos linfáticos blancos en la zona de ORL en los
iris linfáticos y zonas aclaradas en los iris hematógenos. Si el proceso empeora
aparecerán irritaciones e inflamaciones como la otitis, la faringitis o la laringitis, en
estos casos a los tofos o zonas aclaradas se les sumarán signos de dolor, fibras
aclaradas o cabellos peinados en la zona correspondiente (oido, faringe,....), que
muestran el avance del proceso inflamatorio.

Si la infección respiratoria es más seria y afecta a la zona de bronquios (gripes,


bronquitis,...) entonces los tofos aparecerán en la zona de pulmones y más penetrados
hacia el anillo cinco. La zona de bronquios se verá esclarecida, mostrando signos de
inflamación. Si el proceso no remite favorablemente, puede quedar la zona bronquial
debilitada, lo cual se reflejará en el iris por la aparición de un laguna. Si el proceso
infeccioso se alarga en el tiempo y la fiebre persiste aparecerá la línea de la infección
y probablemente vayan apareciendo más tofos linfáticos.

Los pacientes que han sufrido bronquitir de repetición o que se resfrían con
mucha frecuencia presentarán lagunas y signos oscuros que demuestran una debilidad
bien en bronquios bien en la zona de ORL o incluso en la zona pulmonar.

Si el paciente tuviera una afección pulmonar muy seria como una neumonía, en
la que cierto número de alveolos se hepatizaran y perdieran su capacidad para inspirar
y espirar aire, aparecería en el iris una cripta en la zona correspondiente a la zona
lesionada del pulmón.

Las pleuritis y procesos de similar dolor se marcarán en el iris por un hilo de


plata, y si hubiera derrame sanguíneo por un radical aberrante rojo.

Aparato reproductor:

Disfunciones sexuales: las disfunciones sexuales, tanto en hombres como en mujeres


suelen marcarse por signos de debilidad en la zona de útero-próstata y/o en la zona de
ovarios-testículos. La mayoría de las veces estos desórdenes tienen su causa en el
sistema nervioso y emocional, por lo tanto, muy frecuentemente encontraremos la
línea Frente-ovario/testículo.

Dismenorreas: las alteraciones menstruales en la mujer se manifientan con signos de


debilidad en la zona de ovarios y útero, normalmente veremos signos de
aflojamientos o lagunas. Si hubiera dolor o inflamación, por ejemplo en las reglas
dolorosas, podríamos observar los bordes de las lagunas blancos y en relieve o bien
podríamos ver cabellos peinados rodeando la laguna. En muchos casos el sistema
nerviosos agrava estos síntomas., sobretodo el síndrome premenstrual, con lo que es
frecuente ver en estos casos arcos nerviosos que cruzan la zona de ovarios y/o útero.

Vagina: los casos de vaginitis suelen mostrarse en el iris por aflojamientos de fibras y
por la presencia de fibras más blancas y el relieve en la zona de la vagina. Si el
problema persiste en el tiempo y se cronifica, entonces enel iris suelen aparecer
lagunas cada vez más oscuras y profundas.

Prostatitis: las afecciones de prostata suelen mostrar en el iris señales oscuras,


aflojamientos o lagunas rodeadas de fibras blanquecinas.

Cancer:

Respecto al cancer se ha escrito mucho desde la iridología y desde posturas


muy contradictorias, desde nuestro centro, y basándonos en nuestra experiencia
hemos podido llegar a algunas conclusiones que soy consciente entran en
contradicción con la opinión de grandes iridólogos.

En primer lugar hemos de tener claro que el cancer son una células nuestras
que crecen de manera anómala, cuando el tumor canceroso aparece, si nuestras
defensas no lo detectan como anómalo, no lanzarán una respuesta inmune sobre este
tumor para intentar desintegrarlo. De hecho esto es lo que sucede en la mayoría de
tumores cancerosos que progresan malignamente. Estas células siguen teniendo
nuestro ADN y son "nuestras", nuestras defensas no las reconocen como patológicas.
Por tanto, si no las reconocen como patológicas, el cuerpo, ni nuestro sistema
nervioso detecta en ningún momento la alteración, y por tanto el iris no ha podido
grabar nada. De hecho, las primeras fases de los cánceres suelen cursar asintomáticas,
no hay dolor, no hay ningúna reacción de nuestro cuerpo que haga pensar en que algo
va mal. Este es el gran peligro del cáncer, que en sus primeras fases cursa sin ningún
síntoma.

El cancer empieza a dar síntomas cuando el tamaño del tumor es tal que ya
afecta a los órganos adyascentes o impide la función del órgano donde aparece. En
estos casos, en el iris podremos ver signos de dolor en la zona refleja correspondiente
y signos de hipofunción en el órgano afectado por el cancer. Si este cancer sigue
creciendo, entonces es cuando en el iris aparecerán lagunas abiertas con bordes
inflamados, o lagunas triples, cuadruples, o en forma de teja que sí presagian la
seriedad del proceso, acompañados de pigmentos o signos que indiquen que el órgano
o la zona donde esté el cáncer se está viendo muy afectada.

Hay cánceres que sí derivan de un sobreabuso, por ejemplo el cancer hepático


en los alcoholicos, en estos casos, la abundancia de signos en el iris nos da a pensar lo
peor. En estos cánceres el proceso se ha ido "creando" desde hace muchos años, el
hígado ha estado sometido a mucho alcohol, mucho tóxico, y por tanto el iris
mostrará muchos pigmentos marrón oscuro de estancamiento hepático, manchas
marrón oscuro o incluso negras que indicarán malignidad, una coloración del iris muy
"sucia" opaca, sin nada de brillo en los ojos, el estroma se verá lleno de lagunas,
puesto que la persona está teniendo un déficit de nutrientes que va debilitando todo el
organismo durante años, encontraremos tofos muy penetrados en el anillo cinco y
alineados formando una linea recta en lugar de dibujar una línea circular como hacen
normalmente, aparecerían ya criptas, etc.... Es decir cuando el cancer es la última fase
de una enfermedad de cronificación, como ésta en la que el cuerpo va deteriorandose,
el higado pasa de la hiperfunción a la hipofunción, y está hipofunción es cada vez
más severa hasta que deriva en hepatitis, finalmente en cirrosis y en cáncer, el iris
mostrará muchos signos y todos de gran seriedad en cuanto al diagnóstico.

Pero, hay muchos cánceres que aparecen espontáneamente en gente sana, que
muestran un iris muy "limpio" de signos, gente que cuida mucho su alimentación y su
estado de salud en general y de repente aparece el cáncer en ellas. En estos cánceres,
de igual modo que las primeras fases del cancer son asintomáticas, en el iris no
aparece ningún síntoma hasta que la enfermedad haya avanzado.

En el cáncer cuanto más joven y fuerte es la persona en la que aparece esta


patología, el curso y la evolución del cáncer suele ser más agresivo y más rápido que
cuando el mismo tipo de cáncer aparece en una persona de edad avanzada y un nivel
de salud más débil. Esto se debe a que cuento más joven es el paciente, más rápido se
multiplican y se regeneran sus células y sus tejidos y por tanto las células anómalas
del cancer también tienen más fuerza y se multiplican más rápido, en cambio estos
pacientes suelen tener unos iris muy bonitos sin apenas signos. Por el contrario, en las
personas de edad avanzada y con una salud débil, el iris está llenos de signos
(hipofunción hepática, renal, lagunas, pigmentos,....) y en cambio la evolución del
cáncer es más lenta.

Pienso que el cancer ha estado mal entendido por los primeros iridólogos que
entendían el cancer como la parte final de la evolución de una enfermedad. Esos
iridólogos, de igual modo que muchos naturistas, tal y como explicamos en el
capítulo de los signos agudos y crónicos, pensaban que la enfermedad tiene fases de
evolución. En un primer momento, el cuerpo reaccciona ante el agente tóxico con
hiperreactividad, con signos agudos, si la enfermedad avanza, entramos en la fase
subaguda, si el proceso sigue agravando empezaremos a cronificar y el órgano estará
en hipofunción. Con forme la enfermedad avanza, la hipofunción es mayor, la
cronicidad es mayor y finalmente viene la lesión del órganos en cuestión. Los
naturópatas e iridólogos de principos de siglo XX, pensaban que tras la lesión, el
estado final de la enfermedad era el cancer, y por ello cuando describen el iris que
refleja el cáncer hablan de un iris con coloraciones muy oscuras, pigmentos marrones
y negros, lagunas dobles, triples, en espárrago, tofos muy penetrados, signos de lesión
como criptas, etc. Esto es así en cánceres como el de hígado en pacientes alcoholicos
que hemos explicado antes, pero no ocurre lo mismo en otros muchos tipos de
cánceres como el cancer de mamas en mujeres sanas.

Si bien, es cierto que si miramos el iris de una persona con cáncer en sus fases
más avanzadas, terminales, el iris estará lleno de signos, pero no signos por el cancer
en si, sino signos de que todo el organismo del paciente está en un estado avanzado
de deterioro a causa del cancer. Clásicamente en iridología, los signos cancerosos se
enumeran como los siguientes: criptas, lagunas en forma de espárrago, lagunas
abiertas, lagunas triples o de teja, coloración del iris en general muy tóxica, sucia, sin
brillo, opaca, manchas marrones oscuras y de melanina, radicales aberrantes y
radicales vascularizados, pigmentación amarillenta de la esclerótica, ... Todos estos
signos se suelen encontrar en los pacientes terminales de cáncer y en los pacientes
terminales en general, en todos ellos las funciones orgánicas están seriamente
perturbadas, la mayoría de órganos están en hipofunción severa, incluso presentarán
lesiones en sus tejidos, y el acúmulo de tóxicos es importantísimo, todo esto,
evidentemente junto a señales de dolor. Pero no existen señales en el iris propias del
cáncer. Si queremos detectar un cáncer en las fases iniciales, detectarlo a tiempo, la
iridología NO nos sirve. Y pienso que la explicación de porqué no se detecta el cáncer
en sí en el iris es precisamente porque en sus primeras fases nuestro cuerpo no lo
detecta (nuestro sistema inmune no lo detecta y nuestro sistema nervioso no lo
detecta) porque está formado por nuestras propias células. Cuando el cancer avanza
nuestro sistema nervioso e inmunológico detectarán los síntomas que provoca la
tumoración (dolor, hipofunción orgánica y lesión orgánica) y esos síntomas sí irán
reflejándose en el iris.
BIBLIOGRTAFÍA RECOMENDADA:

 El gran libro de lo iridología. Dr. Josep Lluís Berdonces


 Iridodiagnosis. Dr. V. L. Ferrandiz
 Curso de Iridología. Flavio Gazzola
 Iridología. Bernerd Jensen
 Iridología Práctica. Peter Jackson
 Iridología para la salud. Lo que tus ojos revelan. Bernard Jensen y Donald
Bodeen.

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