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Amor y Pérdida en La Tregua

1) El documento resume el diario de Martín Santomé, un hombre de 49 años que está a punto de jubilarse. Describe su relación distante con sus hijos tras la muerte de su esposa. 2) Martín comienza una relación con su empleada Laura Avellaneda. Su relación florece a medida que pasan los meses. 3) Desafortunadamente, Avellaneda muere repentinamente de un ataque al corazón, dejando a Martín sumido en una profunda tristeza.

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Amor y Pérdida en La Tregua

1) El documento resume el diario de Martín Santomé, un hombre de 49 años que está a punto de jubilarse. Describe su relación distante con sus hijos tras la muerte de su esposa. 2) Martín comienza una relación con su empleada Laura Avellaneda. Su relación florece a medida que pasan los meses. 3) Desafortunadamente, Avellaneda muere repentinamente de un ataque al corazón, dejando a Martín sumido en una profunda tristeza.

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RESUMEN LA TREGUA

El diario de Martín Santomé inicia el 11 de febrero. Martín tiene 49 años y está a un


año de jubilarse de su trabajo como contador en una casa importadora de repuestos
para automóviles. Medita sobre el futuro que le espera cuando tenga tiempo libre:
podría dedicarse a la jardinería, a la guitarra, a escribir. Es un hombre apagado, triste
y rutinario que mantiene una relación distante con sus hijos, tal vez porque no supo
ser padre y madre a la vez tras la muerte de Isabel, su esposa. Esteban, el mayor,
tenía cuatro años cuando su madre falleció, Blanca no la recuerda y Jaime, el menor,
quedó huérfano a los pocos días de haber nacido. Para Martín, Jaime es su hijo
preferido, aunque existen muchas barreras entre ellos. Esteban siempre está a la
defensiva con su padre y regresa tarde por las noches después de irse de parranda.
Blanca es triste como Martín pero con vocación de alegre, es con quien mantiene mejor
relación, pero le preocupa que su hija esté tan triste, tenga mucha energía y no sepa
en qué canalizarla, pues puede terminar igual de gris y opaca que él.

Durante este primer mes del diario, Martín describe su trabajo rutinario, la relación con
sus hijos y ciertos encuentros con viejos amigos, como el encuentro con Mario Vignale,
un antiguo compañero de la escuela a quien solían molestar en la escuela y apodar el
Adoquín. Vignale reconoce a Martín de inmediato pero éste no le recuerda bien, sin
embargo Mario lo invita a tomar un café y le pregunta sobre Isabel, el primer recuerdo
de su esposa que aparece en el diario. Martín recuerda el cuerpo de Isabel, sus gestos
y manías, pero a veces le cuesta trabajo recordar con precisión su rostro. Él tenía 28 y
ella 25 cuando murió. Recuerda el fuerte deseo sexual entre ellos y cómo tras su
muerte, él se convirtió en un ser automatizado con un trabajo rutinario.

El 27 de febrero, tres nuevos empleados entraron bajo el cargo de Santomé: Alfredo


Santini, Rodolfo Sierra y Laura Avellaneda. A esta última la describe siempre como
Avellaneda, a quien no considera una preciosura pero pasable cuando sonríe.

A partir del mes de marzo, Martín se da cuenta que su empleada Avellaneda es


inteligente, trabaja bien, un poco nerviosa e inexperta, pero le gustan sus piernas, los
lunares en su cara. Con sus hijos varones tiene enfrentamientos. Jaime le aclara que a
estas alturas ya ninguno tiene remedio.

Martín reflexiona en su diario sobre el suicidio; si alguna vez lo haría sería en domingo,
el día más desalentador e insulso para él. Teme que con su jubilación, todos los días
serán domingos solitarios y antipáticos. También reflexiona sobre la existencia de Dios,
la cual no sabe si afirmar o negar, pero concluye que Dios es un coupier y él juega al
rojo cuando gana el negro.

En el mes de abril, Martín describe que ve poco a sus hijos, especialmente a Jaime, a
quien más quisiera ver por su buen sentido del humor.

Una tarde acompañó a Avellaneda después del trabajo y conversaron sobre su novio y
sobre la viudez e hijos de Martín. 

Martín describe en su diario un sueño en donde Avellaneda aparece con un vestido liso
y prevalece el olor a campo, él la posee y ella no opone resistencia. Es entonces
cuando se da cuenta de que Avellaneda le gusta, pero teme que pueda estar reseco
sentimentalmente, pues hasta ahora había tenido varios encuentros esporádicos con
otras mujeres, pero intrascendentes.
El 24 de abril fue el cumpleaños de Esteban. Los tres cenaron en la casa y Blanca dejó
caer la noticia de que tenía novio, Diego, un muchacho que le causa muy buena
impresión a su padre porque lo ve como una persona decidida. Diego es un año menor
que Blanca pero parece cinco años más grande.

Avellaneda había estado muy triste últimamente porque había terminado con su novio.
Martín se percató de una fuerte emoción en su interior y se sintió feliz porque, después
de todo, no estaba reseco sentimentalmente.

A partir de mayo, Martín piensa mucho en Avellaneda. No se atreve a hablar con ella
porque aún no comprende lo que le pasa.

Aníbal, el amigo más querido de Martín, fue a visitarlo a Montevideo. Martín siempre lo
admiró mucho pero ahora lo vio viejo y acabado, como si hubiese perdido su goce de
vivir. Por otro lado, Vignale buscó a Martín para contarle que la ofensiva amorosa de la
que habían platicado ya era una realidad: estaba engañando a su esposa con su
concuña, quien vivía en la misma casa. Ahora Vignale tiene buen aspecto, se le ve más
jovial y alegre que hace 6 meses.

Martín ha pensado que debe ver a Avellaneda fuera de la oficina pero con la apariencia
de un encuentro casual. La esperó un par de veces sin éxito en donde ella solía ir a
comer, hasta que un día su espera terminó y la invitó a tomar un café. Ella se negó de
momento porque tenía cosas que hacer, pero pospuso la cita para otro día. A partir de
ese momento, Avellaneda y Martín dieron inicio a una relación, que comenzó siendo
amistosa, pero se fue tornando más seria e íntima conforme el paso de los meses. La
relación entre ellos era discreta, los colegas del trabajo desconocían lo que ocurría, así
como los hijos de Santomé. Martín sentía que sería una relación ridícula ante los ojos
ajenos, pues él podría ser su padre. Avellaneda y Santomé acordaron que no habría
compromisos ni ataduras, pues ella tenía la vida por delante y Martín, de momento,
temía no poder ofrecerle ese futuro.

En junio, Martín se lanzó a la búsqueda de un departamento para tener más intimidad


y comodidad con Avellaneda, en cierta forma, deseaba llevar las cosas más lejos y con
mayor seriedad. Cuando le enseñó el departamento que rentó a Avellaneda, en
principio ella sintió miedo, pero finalmente confirmó que deseaba estar con Santomé y
dejó a un lado los perjuicios de vivir con alguien sin estar casada. 

Esteban enfermó gravemente pero se recuperó después de un par de semanas. Blanca


le confesó a su padre que había tenido un enfrentamiento con Jaime porque descubrió
que él era homosexual. Jaime se marchó de la casa tras haberse peleado con Esteban
y sin querer hablar con su padre, pues esperaba los reproches de la familia y no estuvo
dispuesto a escucharlos. Tras eses suceso, Blanca se enteró de que su padre salía con
Avellaneda, pero no sintió enojo porque había visto un cambio notorio en su padre: la
apatía y la depresión habían desaparecido. Blanca le pidió a Martín que le presentara a
Avellaneda y cuando ambas se encontraron hubo mucha empatía y se convirtieron en
grandes amigas. Martín se sentía halagado de que las dos mujeres más importantes de
su vida se vieran seguido y hablaran sobre él.

En el trabajo, quieren promover como gerente a Martín, pero él rechaza la oferta


porque añora su jubilación y la paga resulta ser la misma que la de su pensión.

Durante varios meses, Martín y Avellaneda se encontraban en el departamento por las


tardes. La relación entre ellos fue madurando y tornándose más amorosa. Hablaban
mucho sobre sus vidas y sus percepciones. El 28 de junio tuvo lugar el hecho más
importante en la vida de Martín, él le pedía a Dios porque su relación con Avellaneda
durara. Nunca en su vida, ni con Isabel ni con nadie, se había sentido tan cerca de la
gloria. Piensa que Avellaneda es como una horma que se ha instalado en su pecho y lo
está agrandando, lo está poniendo en condiciones adecuadas para sentir cada día más.
Tiene ternura y se siente orgulloso de tenerla. Su relación era pura, sincera y feliz.

Una tarde, Avellaneda no fue al departamento porque sentía que le iba a dar gripe, así
que Martín la dejó a dos cuadras de su casa, pues ella temía que su padre se enterara
de su relación. Martín la extrañaba mucho durante el trabajo, estaba muy
acostumbrado a ella y es entonces cuando descubre que desea proponerle matrimonio.
Blanca aprueba la decisión de su padre y lo apoya.

Los días pasan y Avellaneda no va a la oficina. El diario se interrumpe el 23 de


septiembre cuando Martín escribe “Dios mío, Dios mío, Dios mío”, pues no sabe nada
de Avellaneda.

Después de 4 meses, en enero, Santomé retoma su diario para reflexionar acerca de


Avellaneda. Debido a la gripe, Avellaneda sufrió un ataque al corazón y murió. Cuando
el tío de Avellaneda llamó a la oficina para decirle que ella había fallecido, Martín entró
en estado de shock y lo mandó a la porra.

Martín no sentía las fuerzas para escribir lo ocurrido en su diario, pero a partir de que
lo retoma, hace un recuento desde que conoció a Avellaneda. Mientras estuvo con ella
se sentía feliz, acogido y profundamente enamorado. 

En febrero, Martín tuvo la idea de ir a casa de Avellaneda con el pretexto de hacerse


un traje, pues el padre de ella era sastre. Se hizo pasar por el señor Morales, pues
sabía que la madre de Avellaneda estaba enterada de su relación. Ambos padres
expresaban mucha tristeza en su mirada. Cuando Martín fue a la prueba de traje, sólo
estaba la madre de Avellaneda y en el taller había una foto de ella, la cual provocó una
inmensa tristeza en Martín, suficiente para que la señora se diera cuenta de que él era
el hombre que salía con su hija. Ella le confiesa que Laura era lo único que le quedaba
del hombre que había amado y de quien no supo más nunca, pero Avellaneda
desconocía la verdad así como su padre adoptivo. La madre de Avellaneda le contó a
Martín lo que pasó en los últimos momentos de vida de su hija, pero Martín se lo
guarda para sí mismo y no lo escribe en su diario.

Hace tiempo que Martín no ve a Aníbal. No sabe nada de Jaime y Esteban se limita a
hablarle de temas generales. Vignale lo busca en la oficina, pero Martín quiere estar
solo, a lo sumo, habla con su hija y sobre todo, sobre Avellaneda. Blanca dice que no
puede creer en Dios, pues Dios le ha ido dando y quitando oportunidades a su padre, y
ella no se siente con fuerzas como para creer en un Dios de crueldad, en un sádico
omnímodo. Por su parte, Martín cree que Dios le concedió un destino oscuro, ni
siquiera cruel, simplemente oscuro. Siente que le concedió una tregua de la cual se
resistió al principio por creer que eso pudiera ser la felicidad. Pero no era la felicidad,
era sólo una tregua y ahora está otra vez metido en su destino, el cual es más oscuro
que antes.

El 28 de febrero fue el último día de trabajo de Martín. Los cajones quedaron vacíos,
pero en uno de ellos encontró un carnet de Avellaneda. Se lo puso en el bolsillo y se
sintió desgraciado. Dios había sido su más importante carencia, pero a ella la necesita
más que a Dios. Se acabó la oficina y a partir del día siguiente hasta el día de su
muerte el tiempo estaría a sus órdenes. “¿Qué haré con él?”

PERSONAJES 

MARTÍN SANTOMÉ: Personaje principal. Comprendemos y vemos la historia a través de


su perspectiva solitaria, triste y de desgano a la vida. Hace observaciones y reflexiones
ricas respecto a la existencia de Dios, la soledad, la rutina, la mediocridad, el amor y la
pérdida de éste. Es un hombre gris y apagado que con sólo la presencia de Avellaneda,
es capaz de dar sentido al mundo deprimente y mediocre en el que ha vivido. 

LAURA AVELLANEDA: Personaje principal. Mujer joven, de rasgos suaves, ojos serenos,
nariz fina, pelo negro y piel muy clara. Es decidida, segura de sí misma y de lo que
quiere, inteligente, trabajadora, sensible, amorosa y entregada. Cree que el trabajo la
asfixia, de que nunca se suicidará, de que la muerte no es el fin de todo, de que sus
padres son magníficos, de que Dios existe, de que la gente en quien confía no habrá
de fallarle jamás. 

BLANCA: Personaje secundario. Hija de Martín. De temperamento triste como su padre


pero con vocación de alegre. Tiene mucha energía pero no sabe cómo canalizarle. Ella
y su novio Diego son se preocupan mucho por el mundo, por la juventud, los
problemas sociales, etc. Todo ello los deprime un poco. Es amorosa y comprensiva con
su padre, le alegra que éste se sienta feliz. 

ESTEBAN: Personaje secundario. Hijo mayor de Martín. Está a la defensiva con su


padre y mantiene una relación distante. 

JAIME: Personaje secundario. Hijo menor de Martín. Es homosexual y siente un gran


resentimiento hacia su familia, la cual abandona por completo y no se vuelve a saber
más de él. Era el hijo preferido de Martín, con el mejor sentido de humor. 

MARIO VIGNALE: Personaje secundario. Compañero de la escuela de Martín, pero a


éste no le simpatiza Vignale del todo, lo considera una persona ruidosa y patética. Lo
apodaban en la escuela el Adoquín y odiaba dicho sobrenombre. Es casado y es infiel
con la concuña de su mujer.

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