Sandra Marín Castro
Situación mundial previa a la Paz Westfalia
La Paz de Westfalia debe ser analizada en el contexto de un siglo de profundas
transiciones. La guerra que la precedió se prolongó por más de treinta años, de
1618 a 1648, y destaca de anteriores conflictos en el viejo continente por el
número de sus participantes y por la complejidad de sus causas. Los historiadores
coinciden en sus causas más evidentes: el conflicto religioso entre protestantes y
católicos, así como la emergencia del calvinismo; la crisis en el seno del Sacro
Imperio Romano Germánico por las crecientes ambiciones de los príncipes y
arzobispos que integraban la dieta de electores, y las rivalidades entre dos
grandes dinastías: los Habsburgo de España y Austria, con la reciente casa de los
Borbones de Francia. Estos factores animaron el enfrentamiento; pero en aguas
más profundas había corrientes encontradas, y fuerzas emergentes chocaban con
viejas instituciones. Europa transitaba del medievo a una incipiente modernidad.
Los tratados de Westfalia
Las negociaciones de paz duraron más de cuatro años, y pueden dividirse en tres
etapas:
I. La primera se inició en enero de 1643, y se prolongó hasta 1645. En esta
se definieron los asuntos de procedimiento (los estudiosos no están de
acuerdo en la fecha exacta del inicio de las negociaciones).
II. La segunda etapa se prolongó hasta principios de 1647, y se concluyeron
las negociaciones de paz entre España y las provincias holandesas.
III. La última fase se cerró con la firma de los tratados de Münster y
Osnabrück en octubre de 1648, y se resolvieron todos los temas
sustantivos, políticos y religiosos. Algunos autores incluyen en la Paz de
Westfalia al acuerdo de paz del reino de España con las provincias
holandesas, que fue ratificado en Münster en octubre de 1648. Los dos
tratados de Westfalia fueron elaborados de forma independiente gracias a
un acuerdo de procedimiento que facilitó el avance de las negociaciones, y
se celebraron en dos poblaciones de la región distantes entre sí por
cincuenta kilómetros. El nombre de estas poblaciones es el que llevan los
tratados. El acuerdo final representó la culminación de un desgastante
proceso en el que hubo avances y retrocesos, muchos de ellos
determinados por los hechos de armas, porque durante las negociaciones
continuaron las hostilidades. Los dos acuerdos de paz recogieron los
pactos bilaterales que sobre diversas materias se fueron sucediendo a lo
largo del camino, y paso a paso, se fueron ajustando las piezas de un
verdadero rompecabezas. En el tratado de Osnabrück se recogen los
acuerdos que resolvieron el conflicto del emperador con el reino de Suecia,
y lo más importante es que se vino a definir una nueva constitución para el
Sacro Imperio Romano Germánico, en la que se consagraron las nuevas
libertades alemanas. El tratado de Münster resolvió los litigios entre Francia
y el Sacro Imperio Romano Germánico, y se incluyen tanto las concesiones
territoriales, así como los acuerdos políticos y jurídicos sobre la cuestión
religiosa, contenidos en la nueva acta constitucional del Imperio.
Las principales consecuencias de la guerra y de la paz
Thomas A. Walker, distinguido historiador del derecho de gentes de la universidad
de Cambridge, nos recuerda que “la Guerra de Treinta Años, importante en
muchos aspectos políticos, morales e históricos, produjo consecuencias decisivas
en el campo del Derecho Internacional”. Más allá de sus consecuencias políticas
inmediatas, han trascendido las aportaciones más duraderas. Los grandes
vencedores de la guerra fueron Francia y el protestantismo. Como consecuencia
de ello, la Paz de Westfalia sentó las bases jurídicas para el reconocimiento y el
funcionamiento de una nueva correlación de fuerzas en Europa. Las principales
aportaciones de los tratados en el campo jurídico fueron:
a) Un nuevo orden territorial con fronteras mejor delimitadas.
b) Un nuevo orden legal con derechos y obligaciones bien definidos para el Sacro
Imperio Romano Germánico, que sustituyó a su viejo y confuso régimen
tradicional. Mediante una nueva acta constitucional se determinaron las facultades
y derechos de los Estados alemanes en sus relaciones con el emperador.
c) Un nuevo orden legal para regular la convivencia en el espacio germánico entre
los poderes establecidos y las tres religiones institucionales (el catolicismo, el
luteranismo y el calvinismo).