Salmos 103: 1-12
LAS ABUNDANTES MERCIES DEL SEÑOR
El nombre de David encabeza este salmo incomparable, que expresa, como ningún otro, el alma
de la Iglesia universal y del cristiano individual. Note los tiempos presentes a lo largo de estos
versículos. Los tiernos tratos de Dios corren paralelos a nuestras vidas. Nunca está cansado ni
agotado. Una vez que comienza, continúa. Enumeremos las bendiciones que Él da en tal
abundancia ininterrumpida, y mientras los dedos dicen las sucesivas cuentas, alábele: perdón;
curación, Exo_15: 26; redención de peligros y accidentes, visibles e invisibles; las coronas que pone
sobre nuestras indignas cabezas; total satisfacción, Sal_36: 8; Isa_58: 11; juventud perenne.
Era un proverbio entre los orientales que el águila literalmente se vuelve más joven. Esta es la
referencia del salmista en Salmo 103: 5. Para nosotros significa que la vida que se alimenta de los
manantiales eternos es como un águila en fuerza real y vuelo hacia el sol. Los caminos o planes se
revelan al círculo interno; la congregación ordinaria sólo conoce actos. El Padre nos regaña, pero
solo hasta que nosotros quitamos el pecado. Concebir los espacios infinitos de Oriente y
Occidente, tal es la distancia del pecado perdonado de nosotros. Es imposible que la culpa o la
maldición recaiga sobre el alma redimida.
103.1ss La alabanza de David se centró en los actos gloriosos de Dios.
Es fácil quejarse de la vida. Sin embargo, la lista de David nos da
muchas cosas por las que debemos alabar a Dios: perdona nuestras
iniquidades, sana nuestras dolencias, nos rescata de la muerte, nos
corona de favores y misericordias, sacia de bien nuestra boca y nos
hace justicia y derecho. Recibimos todas estas cosas sin merecer
ninguna de ellas. Por difícil que sea su vida, siempre podrá contar sus
bendiciones pasadas, presentes y futuras. Cuando se sienta como si no
tuviera nada por lo que alabar a Dios, lea la lista de David.
103.7 La Ley de Dios se dio primero a Moisés y al pueblo de Israel. La
Ley de Dios presenta una clara descripción de la naturaleza de Dios y su
voluntad. Preparar a su pueblo para servirle y seguir sus caminos eran
el manual de preparación de Dios. Repase los Diez Mandamientos
(Exodo 20) y la historia de cómo se dieron y pídale a Dios que le
muestre su voluntad y sus caminos a través de ellos.
103.12 El oriente y el occidente nunca se encontrarán. Esta es una
ilustración simbólica del perdón de Dios. Cuando perdona nuestro
pecado, lo aparta de nosotros y ni siquiera lo recuerda. Ya no
necesitaremos revolcarnos en el pasado, puesto que Dios perdona y
olvida. Tenemos la tendencia a arrastrar el horrible pasado, sin
embargo, Dios ha dejado limpia nuestra cuenta. Si vamos a seguir a
Dios, debemos imitar su perdón. Cuando perdonamos a otros, también
debemos olvidar el pecado. De otra manera, no hemos perdonado de
verdad.
103.13, 14 Nosotros somos frágiles, pero el cuidado de Dios es eterno.
Demasiado a menudo miramos a Dios como Juez y dador de la ley,
olvidando su compasión y preocupación por nosotros. Cuando Dios
examina nuestras vidas, recuerda nuestra condición humana. Nuestras
debilidades nunca deberían usarse como justificación para pecar. Su
misericordia toma todo en cuenta. Dios le tratará con compasión, confíe
en El.
103.20-22 Todas las cosas en todo lugar deben alabar al Señor: ¡los
ángeles (los poderosos y sus ejércitos celestiales) y sus obras! Alabar a
Dios significa recordar todo lo que El ha hecho por nosotros (103.2),
temerlo, obedecer sus mandamientos (103.17, 18) y hacer su voluntad
(103.21). ¿Es su vida una alabanza al Señor?
Salmos 103:1-22
SALMO 103 : HIMNO DE ALABANZA DE UN ALMA AGRADECIDA
Los himnos constituyen una parte importante del salterio (ver
Contenido); son cantos de adoración a Dios. En general contienen una
estructura sencilla de: a) Introducción, un llamado a la alabanza
(103:1, 2); b) el cuerpo principal, que explica los motivos de la
alabanza: atributos o hechos de Dios (103:3-19); y c) conclusión, una
síntesis o se repite la invitación a adorar (103:20-22). Los cristianos, a
través de los siglos, han usado muchos de estos himnos para adorar a
Dios.
El Salmo 103 ha sido descrito como “una de las mejores flores en el
árbol de la fe bíblica”. El salmista relaciona su experiencia personal de
Dios con el entendimiento de la fe que venía de la larga y rica tradición
explicada en el Pentateuco y los Profetas. Hace un doble énfasis en la
reverencia ante la grandeza y la santidad de Dios y la entrega a la
misericordia y el amor de Dios.
No hay una clara indicación de la fecha. Por causa de ciertos
arameísmos algunos lo consideran posexílico, pero otros ven detalles
que señalan tiempos mucho más tempranos y lo fechan antes del exilio.
Este Salmo y el 104 parecen haber sido relacionados; por lo menos
empiezan y terminan con las mismas frases.
El título de David podría indicar que fue escrito por David o que se
dedica a David. Una tradición judía dice que David lo escribió cuando ya
era anciano.
1. Invitación a alabar a Dios, vv. 1-5
Bendice, oh alma mía es un automandato. El salmista dialoga consigo
mismo. Nótese que toma una decisión definida de alabar a Dios. La
Biblia manda que amemos a Dios. El amor involucra los sentimientos,
pero es también un asunto de la voluntad. Hemos de decidir alabar a
Dios. Conocer más a Dios requiere tiempo en adoración y comunión con
él.
Podemos preguntar por qué dice bendice; ¿no es Dios quien bendice al
hombre? Sí, pero lleva la connotación de agradar a Dios; el salmista
quiere que Dios se goce con esta alabanza.
Todo mi ser utiliza una palabra que significa todo lo interior, todo que
está adentro. El salmista involucra todos sus pensamientos, sus
recuerdos, su mente, sus emociones, toda su persona en esta ofrenda
de adoración.
No olvides llama la atención a nuestra tendencia de olvidar lo bueno que
Dios ha hecho en nosotros. Es el orgullo del corazón humano que lo
hace ingrato y olvidadizo (cf. Deu_8:12-14). La palabra heb. traducida
beneficios significa hechos de bondad.
En los vv. 3-6 el salmista enumera específicamente los beneficios que
motivan la alabanza a Dios. En el heb. se usa una serie de participios: el
que perdona, el que sana, el que rescata, el que corona, etc.
Empieza con el beneficio más grande, el perdón de los pecados. ¡Qué
motivo para glorificar a Dios es la seguridad de que todas nuestras
iniquidades son perdonadas! Sin el perdón de pecados, aun el bien
terrenal más grande no es más que una tumba blanqueada detrás del
cual se esconde la muerte.
El segundo beneficio es la sanidad. Varios pasajes de los Salmos hablan
de Dios como sanador (Deu_30:2; Deu_41:4). Jesús dedicó mucho
tiempo a sanar a los enfermos. Dolencias viene de una palabra que
significa todo tipo de sufrimiento interior y exterior. Dios sana física,
psíquica y espiritualmente.
El que rescata (v. 4). Nótese cómo el lenguaje del éxodo (rescatar) se
usa para otros hechos de Dios en la vida de su pueblo. Aquí algunos
prefieren traducir “corrupción”, pero la palabra es “pozo” y el salmista
probablemente se refiere a una crisis que le llevó cerca a la muerte.
Muchos también pueden testificar de ser sacado de un hoyo de
desesperación moral y espiritual.
La palabra traducida anhelos es discutida. Algunos encuentran el
significado, “ornamento” y otros “mejillas”, por eso usan “boca” en la
traducción. De cualquier manera es claro que Dios colma con buenas
cosas la vida de sus hijos. El águila es símbolo de fuerza y vigor como
en Isaías 40.
2. El amor y perdón de Dios, vv. 6-10
Hace justicia y derecho (v. 6). Este tema se enfatiza mucho a través de
la Biblia. Si Dios hace justicia, los hombres también son responsables
por la justicia. Y precisamente es la falta de justicia la que produce los
“oprimidos”. (La frase “los que padecen violencia” traduce la palabra
heb. para oprimidos.)
En todo el proceso del éxodo y peregrinaje en el desierto Dios mostró
sus obras a los hijos de Israel. Era un proceso de entrenamiento con
lecciones para nosotros (1 Cor. 10). Pero Moisés iba más a fondo, pidió
conocer los caminos de Dios (Exo_33:13).
El salmista recalca la gran misericordia de Dios. Calvino dijo que nuestra
peor falla es la arrogancia que roba a Dios la alabanza que merece.
No contenderá para siempre (v. 9) no significa aquí lo mismo que en
Génesis 6; aquí el salmista recalca que Dios perdona y olvida. El v. 10
sigue ampliando el tema, pues nuestros pecados merecen muchísimo
más castigo, pero Dios ha provisto una redención en amor. En los
sacrificios, que señalan hacia la muerte de Jesús, Dios muestra su
misericordia sin violar su justicia.
3. La grandeza de su misericordia, vv. 11-14
En este párrafo el salmista usa figuras para explicar la grandeza infinita
de la misericordia de Dios. Primero dice que es inmedible, pues es como
la altura de los cielos sobre la tierra. Es cierto que hoy podemos medir
las distancias a los planetas y estrellas, pero son tan grandes que el
efecto es lo mismo: la misericordia de Dios es sin explicación y sin
medida, sobre los que le temen.
La otra figura enfatiza lo mismo, cuando Dios perdona los pecados, no
los trae a la memoria de nuevo; tampoco debemos hacerlo nosotros. El
que cree lo que dice Dios en pasajes como 1Jo_1:9 no sufrirá de un
sentido de culpa.
Todavía el salmista agrega otra comparación, la compasión del padre
hacia sus hijos. ¡Qué tremendo es ser hijo de Dios en Cristo y saber que
él nos cuida así! Además, Dios entiende nuestras debilidades; fuimos
hechos del polvo y todavía lo somos. A la vez el NT no deja esto como
excusa de seguir en pecado, pues el creyente tiene al Espíritu Santo y la
victoria en Cristo.
4. Su misericordia es eterna, vv. 15-18
En este párrafo el salmista contrasta lo pasajero del hombre con la
eternidad de Dios. Es cierto que el hombre a menudo florece, puede
hacer grandes proyectos; pero no duran mucho. Aun la palabra hombre
(v. 15) es ?enosh H582 que lleva la connotación de debilidad.
Reconocer que nuestra vida es muy breve y pasajera debe hacernos
evaluar bien nuestro valores, nuestros propósitos, y vivir a la luz de la
eternidad.
Desde la eternidad y hasta la eternidad es un eco del Job_90:2. La
misericordia de Dios es estable y duradera, no cambia. Tampoco cambia
su norma de justicia ni su pacto. Los seres humanos siempre anhelan la
seguridad; ¿qué puede proveer más seguridad que la misericordia de
Dios? Así Pablo dice: Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte,
ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo porvenir, ni
poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro
(Rom_8:38-39).
5. Llamado universal a la adoración, vv. 19-22
Este Dios cuya misericordia es eterna también posee el poder y la
autoridad para cumplir su voluntad, pues su reino domina sobre todo.
Este sobre todo abarca todo el universo. ¡Qué privilegio es ser parte de
su reino! El NT aclara que los creyentes somos parte del reino de Dios.
El corazón del salmista está tan lleno de alabanza a este Dios tan
grande que ahora invita a sus ángeles a participar. La alabanza humana
no es suficiente; se agregan las huestes celestiales. Aquí se enfatiza el
poder de los ángeles (“héroes de poder”); son poderosos y también
adoran al Todopoderoso. Dos veces el salmista menciona que ellos
obendecen la palabra de Dios.
Todos sus ejércitos (v. 21). Keil sugiere que estos son los espíritus
celestiales alrededor de los ángeles de rango más alto; que existe cierta
jerarquía de seres espirituales que sirven a Dios (Luk_2:13; Heb_1:14).
Además todas la obras de Dios deben bendecir a Dios.
El salmista da un círculo completo; termina como empezó: ¡Bendice,
alma mía, a Jehová! ¿Cuánto tiempo dedicamos a la adoración de Dios?
El merece más. Es un gran desafío y un privilegio participar con los
ángeles, las huestes espirituales y toda la obra de Dios en honrar,
adorar y glorificar a Dios. Un día lo haremos con perfección; este es uno
de los grandes temas del libro de Apocalipsis.