UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN ANTONIO ABAD
DEL CUSCO
FACULTAD DE EDUCACIÓN Y CIENCIAS DE LA
COMUNICACIÓN
ESCUELA PROFESIONAL DE CIENCIAS DE LA
COMUNICACIÓN
ASIGNATURA: Comunicación para el Desarrollo
TEMA: Teoría de la Globalización
DOCENTE: Vargas Herrera Yesenia Paulina
ESTUDIANTE: Huarhua Rios Indira Melanie
CODIGO: 210684
Cusco - Perú
Semestre 2022-IIResumen: La Comunicación para el Desarrollo
en Latinoamérica: Un Recuento de Medio Siglo
El autor Luis Ramiro Beltrán Salmón es considerado el pionero de la Escuela
Latinoamericana de Comunicación, gracias a sus provechosos aportes en proyectos de
Comunicación en agricultura y ganadería en países de América Latina en la década de
1954 - 1964, lo que se denominaría desde entonces ¨Comunicación para el Desarrollo¨
En este documento presentado al III Congreso Panamericano de La Comunicación,
llevado a cabo en la capital Argentina a mediados del 2005, el respetado periodista da
respuesta al interrogante sobre cómo la Comunicación para el Desarrollo llegó a
constituirse y a aplicarse en los países latinoamericanos durante los aproximadamente 50
años que ha durado esta transformación. El autor plasma su propio testimonio sobre este
proceso, a través de una descripción detallada, con la ventaja de ser como él mismo lo
afirma: “un actor y observador de ese proceso”. Además de desglosar una de las
principales raíces de esta disciplina, como lo es el Programa Internacional de Asistencia
Técnica y Financiera para el Desarrollo Nacional, que implementó el gobierno
estadounidense en manos del presidente Harry Truman en el año 1949, hacia los países
latinoamericanos; principalmente Colombia y Bolivia, se explican detenidamente los
ejemplos que reflejaron las características del Proyecto: apoyo para ampliación y
mejoramiento de infraestructura de caminos, vivienda, electricidad, agua potable y
alcantarillado. Así mismo, se establecía con dichos gobiernos servicios cooperativos de
agricultura, salud y educación a partir del inicio de la década de 1950. En este punto es
importante resaltar que la base de dicha Comunicación para el Desarrollo radicaba en la
comprensión de que “la acción pro desarrollo en estos campos, requería provocar por
persuasión educativa cambios de conducta tanto en funcionarios como en beneficiarios,
incluía además en cada uno de esos servicios sociales una unidad dedicada a la
información de apuntalamiento a los fines del respectivo sector”. En el primer aparte: En
el Principio fue La Práctica, el autor nos da a conocer en qué consistían las tres iniciativas
precursoras del Proyecto en 1940, entre las que se destacan:
1) Las Radio escuelas de Colombia: Apoyada por el gobierno colombiano, la ACPO
(Acción cultural Popular) una agrupación católica de Sutatenza; una remota aldea andina,
logró contar con ocho emisoras, las cuales principalmente instruían a los campesinos de
la zona sobre educación masiva en pro de fomentar el desarrollo rural en los diversos
programas de producción agropecuaria, de la salud y de la educación.
2) Las Radios Mineras de Bolivia: Al término de 1950 se constituyeron en Bolivia una
red nacional de 33 emisoras que instauraron el fenómeno llamado “vox populi”, es decir
la voz del pueblo, fueron creadas en sus inicios de forma rudimentaria y por sindicalistas
obreros que buscaban expresar sus inconformidades con el Estado y permitir un escenario
para que las clases más populares tuvieran un espacio de discusión y para fomentar el
desarrollo al servicio de todos los ciudadanos.
3) Extensión Agrícola, Educación Sanitaria y Educación Audiovisual: Se utilizaron
estrategias comunicativas como carteles, radio y folletos para instruir académicamente al
campesino en estrategias de producción agrícola, cuidado de la salud pública y fomentar
la educación audiovisual.
Seguido de esta profundización en la práctica, el autor esboza los detalles que
sobrevinieron diez años más tarde, cuando se empezó a definir la teoría de la
Comunicación para el Desarrollo, lo cual tuvo su escenario en Estados unidos, aquí el
periodista Luis Ramiro Beltrán tiene justificados conocimientos, ya que realizó varias de
sus especializaciones en el país del norte. En este importante aparte se enuncia a Daniel
Lerner; sociólogo americano quién publicó un estudio decisivo sobre la transformación
de la sociedad tradicional a la modernización de ella, quien además verificó la existencia
de la clara y estrecha correlación entre el desarrollo nacional y la comunicación social y
resumió las etapas de dicha transición en: urbanización (aparejada con industrialización);
participación de la gente en la comunicación masiva; alfabetismo; y participación en
política, así mismo se menciona a Everett Rogers, quien divulgó su teoría de la difusión
de innovaciones como motor de la modernización de la sociedad, también se cita a Wilbur
Schramm, quien acuña la relación entre la comunicación y el desarrollo de las Naciones,
en cuanto al papel que debe desempeñar ésta al informar, hacer partícipe y formular
políticas en la sociedad en pro de desarrollo. De esta manera se especifica como la
mayoría de estos pensadores crearon las bases teóricas de la Comunicación para el
Desarrollo, además de que el autor resalta el aporte que en este mismo camino hicieron
gobiernos bilaterales (EEUU y Alemania) y organismos multinacionales como la FAO,
la UNESCO, la OPS, el UNICEF y el PNUD.
En el capítulo sobre La Comunicación Alternativa en Acción, el autor habla sobre la
justificación de porqué en los inicios de la Comunicación para el Desarrollo en
Latinoamérica, se tomó como principal instrumento la radio, pues es el medio menos
costoso y de mayor alcance, aquí se definen algunas estrategias en búsqueda de la
democratización de dicho medio como “cassette foro rural” creada en Uruguay por Mario
Kaplún, las “cabinas radiofónicas” que eran puestos de grabación y contacto establecidos
en territorio campesino por un sacerdote de Latacunga en Ecuador, así también estaba la
radio popular de comunicadores de Perú, México, República Dominicana, Nicaragua y
Cuba, lo cual combinó programas radiofónicos con visitas a escuelas y hogares por
brigadas de capacitación en salud y educación, por su parte Colombia y México usaron
la radio para proyectos educativos en el aula. También se destaca el aporte de Bolivia que
con su proyecto de “Cine junto al Pueblo”, sentó las bases del Movimiento del Nuevo
Cine Latinoamericano. Al interrogarnos sobre ¿Cuál desarrollo y Para Quién?, el autor
rememora el fracaso hacia 1960 de la política de desarrollo implementada por Estados
Unidos en Latinoamérica, pues habían grandes inequidades en el aspecto del intercambio
comercial, pues los países suramericanos vendían a precios bajos las materias primas,
para luego comprar a unos muy altos los productos elaborados en el exterior, lo que sin
duda en vez de propiciar algún desarrollo, acrecentó aún más el subdesarrollo
tercermundista; esto se expresó en la llamada “Teoría de la Dependencia” definida por
diversos analistas. A raíz de estas situaciones varios comunicadores y sociólogos, entre
ellos el mismo autor, plantearon alternativas de cambio al modelo anteriormente
establecido como por ejemplo: redireccionar el concepto de desarrollo para conseguirlo
en una forma justa y equitativa, pero dichas voces no tuvieron eco y por ende las Naciones
latinoamericanas se vieron sumidas en más pobreza, deuda externa e injusticia social,
afectando a la mayoría de su población, mientras la élite dominante se enriquecía cada
día más.
En el aparte titulado Decenio de Fuego, Luis Ramiro Beltrán expone su importante aporte
en la creación a principios de 1970 de una “Política Nacional de Comunicación”,
entendida ésta como “Un conjunto integrado, explícito y duradero de políticas parciales
de comunicación armonizadas en un cuerpo coherente de principios y normas dirigidos a
guiarla conducta de las instituciones especializadas en el manejo del proceso general de
comunicación de un país”. En 1976 se realizó en san José de Costa Rica la Primera
Conferencia Intergubernamental sobre Políticas Nacionales de Comunicación en América
Latina, lo cual establecía los lineamientos para desarrollar dichos procesos, pero
infortunadamente no se lograría entonces aplicarlas en ninguno de los países objetivo
(Perú, Venezuela y México) debido a las fuertes presiones empresariales. Y
principalmente aquí en este episodio se comenta las razones de por qué se encendió la
controversia mundial a raíz de la Proclamación por parte de los países No alineados de
un “Nuevo orden Internacional de la Economía” y después de “Un nuevo orden
Internacional de la Información” lo que provocó el rechazo de los países desarrollados en
aras de continuar con su hegemonía capitalista.
Seguido a esto, el autor nos revela en el aparte “Adiós a Aristóteles”, el proceso que llevó
en Latinoamérica la transformación del concepto unidireccional de la Comunicación
importado por Estados Unidos, y así gracias a los conocimientos de grandes sociólogos y
comunicadores se establece una nueva forma para ver la Comunicación alternativa, es
decir más pluralista y democrática, por esto el autor propone su propia definición de este
nuevo tipo de Comunicación: “La comunicación alternativa para el desarrollo
democrático es la expansión y el equilibro en el acceso de la gente al proceso de
comunicación y en su participación en el mismo empleando los medios – masivos,
interpersonales y mixtos – para asegurar, además del avance tecnológico y del bienestar
material, la justicia social, la libertad para todos y el gobierno de la mayoría”. En el
siguiente episodio, llamado con razón por el autor “La Espantosa Década Perdida” se
describe las catastróficas consecuencias que arrojó la implementación del Neoliberalismo
y la Globalización, tanto en los países desarrollados, pero más trágicamente en los
subdesarrollados de Latinoamérica, donde durante esta década se aumentó el desempleo,
se desplomó la economía al alcanzar la deuda externa de dichas naciones cifras
exorbitantes, lo que sin duda no ayudó en nada a los programas de desarrollo que durante
esos años (1980-1990) se estancaron completamente. A pesar de este retroceso en cuanto
al desarrollo, los años que le siguieron a la época de 1980, fueron de gran beneficio para
la reflexión y el aporte de comunicadores latinoamericanos en búsqueda del cambio
estructural en pro de la equidad y la libertad. Así lo describe el autor en el aparte
“Banderas en Alto”, los principales estudios se basaron en la democratización de la
comunicación y la comunicación para el desarrollo en miras a construir ciudadanía y
fomentando la participación protagónica del pueblo. Grandes investigadores de la
Comunicación, tanto Colombianos como Argentinos, Bolivianos e incluso Españoles,
entre los que se destacan José Miguel Pereira, Ana María Millares, Gustavo Cima de villa
y Alejandro Barranquero, aportaron importantes análisis sobre las funciones de la
Comunicación en vías de fortalecer el tejido social y en rechazo al proceso
intervencionista en materia de desarrollo sostenible y además se logró un avance crucial
al procurar la conformación de un modelo de Comunicación propio, contra-hegemónico
y crítico con respecto a los lineamientos norteamericanos dominantes. Gracias a todos
estos avances, tanto la teoría como la práctica de La Comunicación para el Desarrollo han
contado con el apoyo de organismos gubernamentales y no gubernamentales como
también de fundaciones públicas y privadas entre las que se destaca la Fundación
Rockefeller en New York, la cual creó una entidad independiente llamada Consorcio de
Comunicación para el Cambio Social que ayuda desde su sede en New York a forjar la
capacidad de comunidades marginalizadas en África, Asia y América Latina para crear y
manejar procesos de mejoramiento de su vida sobre la base de la democracia, la equidad
y la tolerancia.
Para concluir su interesante y detallado documento Luis Ramiro Beltrán Salmón, nos
expone el imperante deseo de Comunicadores latinoamericanos, entre ellos por supuesto
él mismo, de no renunciar a la “utopía” por la cual se lucha hace más de 50 años, a pesar
de que hoy en día la situación de los países latinoamericanos es incluso peor en cuanto a
la concentración de medios en pocas manos y la privatización de los mismos, la lucha por
un cambio estructural de la Comunicación no ha cesado y por el contrario se han
intensificado las reflexiones al respecto, en países como Perú, Colombia, Venezuela,
México, Brasil, Argentina y Bolivia con pronunciamientos como la Declaración de Lima
(IPAL, 1990), la Declaración de La Paz (OCIC-AL, UNDA-AL, UCLAP, 1992), la
Declaración de la Conferencia sobre Nuevos Escenarios y Tendencias de la
Comunicación en el Umbral del Tercer Milenio (Quito 2001), y los planteamientos de
Carlos Valle (Argentina, 1990), y Antonio Pasquali (Venezuela, 1990), en miras a "la
creación de una Nueva Comunicación, más democrática, la lucha por la descentralización
de los medios y el hecho de no cesar en dicha lucha hasta que a todos los Comunicadores
les llegue la hora de la Democracia, La Utilidad Social y La Calidad " lo que constituye
la “Irrenunciable Utopía” que nos expone el autor para seguir en la pugna por una real
Comunicación para el verdadero Desarrollo en Latinoamérica.
COMENTARIO: La idea de desarrollo había sido vista desde la perspectiva de la
transición de un país del atraso al progreso, donde solo los países del primer mundo
lograrían este objetivo, que sería alcanzado en su mayoría por los países europeos y
norteamericanos. Sin embargo, en el caso de América Latina se tomaría otra ideología la
cual sería dejar pasar y hacer, mas no una ideología de superación como país, siendo así
que hasta imitaron los modelos de desarrollo de dichos países, el término de progreso está
relacionado con la conceptualización de la modernidad en razón de promover mayores
oportunidades beneficiarias para las naciones, todo esto se lograría en base al desarrollo
de tecnologías en conjunto con la evolución de los mercados de cambio. Sin embargo,
vale destacar la presencia de la desigualdad a nivel de regiones que están en pleno proceso
de desarrollo, son aquellas potencias que crecen a diario en modelos de producción
tecnológicas de masas, mientras que la contraparte a veces no desarrolla o se mantienen
aún en la lucha por hacerse la idea de buscar mejores condiciones para una sociedad, que
evoluciona constantemente. Ramiro en ese sentido nos dice que la comunicación como
apoyo al desarrollo es el uso de los medios de comunicación masivos, interpersonales y
mixtos, como factor instrumental para el logro de las metas prácticas de instituciones que
ejecutan proyectos específicos en pos del desarrollo económico y social. Cuando
hablamos de comunicación para el cambio social, hace énfasis en el apoyo técnico y
financiero que algunas instituciones y organizaciones no gubernamentales brindan a la
comunicación además de esta comunicación sea entendida como un diálogo del cual las
comunidades deben ser participantes para generar un cambio de ideas, opiniones e
ideológicas, así formar conductas que vayan acorde a las normas de una comunidad.
Finalmente para concluir, la construcción del término progreso, va de la mano de la
desigualdad ya que se visibiliza una clara diferencia de oportunidades entre distintas
naciones, la comunicación para el desarrollo busca la participación activa de la audiencia
y la población, obteniendo de esta manera un intercambio comunicativo bidireccional con
el objetivo de escuchar y accionar frente a las incomodidades, la oportunidad para
establecer un diálogo es lo que permitirá realmente que se dé ese progreso que tanto está
buscando una nación.