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Guía Completa sobre Sondaje Gástrico

El documento describe diferentes tipos de sondas gástricas, sus usos y calibres. La sonda Levin es la más común y se usa principalmente para aspiración y descompresión gástrica o nutrición enteral. La nutrición enteral a través de una sonda nasogástrica es la forma óptima de alimentar a pacientes hospitalizados que no pueden ingerir alimentos por vía oral. Se deben seguir estrictas normas de manejo para garantizar el éxito y la seguridad de la nutrición enteral.

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Guía Completa sobre Sondaje Gástrico

El documento describe diferentes tipos de sondas gástricas, sus usos y calibres. La sonda Levin es la más común y se usa principalmente para aspiración y descompresión gástrica o nutrición enteral. La nutrición enteral a través de una sonda nasogástrica es la forma óptima de alimentar a pacientes hospitalizados que no pueden ingerir alimentos por vía oral. Se deben seguir estrictas normas de manejo para garantizar el éxito y la seguridad de la nutrición enteral.

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SONDAJE GÁSTRICO

El sondaje gástrico es un procedimiento que consiste en la introducción de una


sonda a través de uno de los orificios nasales o por la boca (niños menores de 1
año, pacientes con tubo endotraqueal) hasta el estómago. Existen diferentes tipos
de sondas, según la indicación:  
1. Sonda Levin: La más común. Está construida de caucho duro, presenta una
sola luz, tiene la punta cerrada, y cuatro orificios laterales cerca de la punta.
Midiendo de la punta de la sonda hacia atrás, se observan marcas en forma
de una, dos, tres y cuatro rayas, que indican longitudes en 37, 54, 67 y 68
centímetros, respectivamente. La finalidad de estas marcas es orientar al
personal de salud sobre la longitud de la sonda a introducir. Las sondas
Levin tienen 115 cm de longitud, y vienen en calibres de 12 F – 20 F (1 F =
0.33 mm). Por consiguiente, una sonda Levin 18 F tiene unos 6 mm de
diámetro (referido al diámetro externo).La sonda Levin se usa
primariamente para la aspiración del material contenido en el interior del
estómago, y la descompresión de la cavidad gástrica, tal y como se desea
en los estados post-operatorios de la cirugía gastrointestinal. También se
utiliza para la nutrición enteral de pacientes que la requieran por su
condición de salud.
2. Sonda de Miller-Abbot: Es una sonda larga utilizada para intubar el intestino
delgado, su uso está indicado cuando se quieren hacer estudios de
fisiología intestinal (muestras de secreciones o determinaciones de presión)
y constituye una forma de tratamiento de la obstrucción intestinal, su uso
es poco frecuente. Tiene 3 metros de largo y viene en calibres de 12 a 18 F.
La más usada es la 16 F. Tiene como marcas un anillo a los 45 cm, dos a
los 60 cm y tres a los 75 cm; después del tercer anillo tiene una marca cada
30 cm. El conducto de succión es pequeño y fácilmente se obstruye.
3. Sonda de Cantor. Tiene una luz única más amplia que la de la sonda
anterior. En el extremo de la sonda y sin comunicación con la luz hay una
bolsa de látex en la que se inyecta mercurio. Esta bolsa, que es propulsada
por el peristaltismo, tiene la desventaja de que una vez introducida no
puede retirarse el mercurio para que no avance más. Es el mejor tubo largo
para uso prolongado.

Con respecto a su calibre, hay que decir que también éste es variable, se mide en
escala French y va del No. 4 a 20, a mayor número, mayor calibre. 
CALIBRE DE LA SONDA ETAPA
4 hasta 8 Neonatos y lactantes
8 a 12 Niños y escolares
12 a 20 Adultos

Indicaciones para la SNG:


 Lavado gástrico en pacientes intoxicados con algún químico o fármaco (el
paciente debe estar en decúbito lateral izquierdo y con la cabecera elevada
para evitar aspiración).
 Drenaje Gástrico para descomprimir la cavidad gástrica y suprimir el vómito.
 Administración de medicamentos en pacientes con problemas para deglutir.
 Administración de nutrición enteral en pacientes con imposibilidad para la
ingesta adecuada de nutrientes por vía oral, como los que tienen alteraciones
severas del estado de conciencia y el paciente críticamente enfermo.
 Medición de PH gástrico.
 Toma de muestras del contenido gástrico con fines diagnósticos (tuberculosis).

Nutrición Enteral:

El sondaje nasogástrico es la forma óptima, por ser la más natural, de nutrir a los
pacientes hospitalizados, aún aquellos en estado crítico. Los pacientes
alimentados por vía enteral reciben fórmulas mediante sondas nasogástricas o
yeyunales. Tal modalidad es menos costosa, más fisiológica e implica menos
riesgo que la nutrición parenteral. Pero al igual que ésta, la nutrición por vía
enteral requiere personal debidamente capacitado, la observación de estrictas
normas de manejo y la infraestructura de un servicio de soporte metabólico y
nutricional bien organizado.

Cuando el tracto digestivo funciona y es capaz de asimilar los nutrientes en forma


adecuada, éste debe ser preferencialmente utilizado para el soporte nutricional del
paciente. No obstante, es necesario reconocer que en numerosas situaciones
clínicas se hace difícil llevar esta conducta a la práctica; por lo que es necesario
recurrir a la nutrición parenteral. Por consiguiente, no es sólo el estado del tracto
gastrointestinal el factor de decisión principal en cuanto a la selección entre la
nutrición por vía parenteral o por vía enteral. El éxito y seguridad de la
alimentación enteral depende en gran parte de la adecuada atención a la normas
de manejo por parte del personal de enfermería que tiene a cargo su
administración.

Según la naturaleza e intensidad de la condición clínica, muchos pacientes


incapaces de ingerir alimentos sólidos se benefician con la administración de
dietas líquidas, completas o modulares, que pueden ser suministradas fácilmente
por vía oral o a través de una sonda nasogástrica/nasoentérica.

Indicaciones de la nutrición enteral

Se consideran indicaciones de la nutrición enteral todos aquellos casos en que


exista desnutrición o cuando la ingestión no se vaya a poder restablecer en por lo
menos 7 días, con la condición principal de que el intestino sea capaz de tolerar
este tipo de alimentación.
1. Pacientes con aparato digestivo anatómica y funcionalmente normal :
 Como soporte o complemento en pacientes con dificultad para la ingestión:
edad avanzada, anorexia, neoplasias, SIDA, mala oclusión dental,
estenosis esofágica, y pacientes con aumentos de los requerimientos
nutricionales: sepsis, politraumatizados, quemados, prevención del fracaso
multiórgano en UCI, insuficiencia renal.
 Como nutrición completa en casos de cirugía maxilar, de esófago y de
laringe, enfermedades neurológicas (coma, demencias, síndrome de
Guillain-Barré, esclerosis lateral amiotrófica, miastenia gravis, tumores,
traumatismo craneoencefálico).

2. Paciente con aparato digestivo anatómicamente restringido:


 Por sonda nasogástrica: neoplasias de esófago, síndrome de intestino
corto.
 Por gastrostomía: estenosis completa de algún tramo, dificultad para la
colocación de la sonda, mantenimiento prolongado, postoperatorio, cirugía
digestiva alta.

3. Paciente con aparato digestivo funcionalmente restringido:


En este grupo la nutrición será mixta (enteral y parenteral): insuficiencia hepática
grave, pancreatitis aguda, síndrome de malabsorción, fístula neoplásica del tracto
inferior y SIDA.

Contraindicaciones de la nutrición enteral


La contraindicación absoluta del uso de la nutrición enteral únicamente es
determinada por la presencia de obstrucción intestinal, perforación
gastroduodenal, hemorragia digestiva aguda y lesiones abdominales que obliguen
a la cirugía de urgencia.

Vías de administración

Vías de administración de la nutrición enteral

 Vía oral
El soporte nutricional administrado por la boca requiere de la colaboración del
paciente, que debe estar estable y con reflejos de deglución conservados. En
estos casos se puede utilizar como nutrición completa o como suplemento.

 Por sonda o vía nasoentérica


La alimentación por sonda nasoentérica no necesita la colaboración del paciente,
y la introducción de nutrientes es independiente de la capacidad o incapacidad del
paciente para comer, la dificultad para la deglución o su negativa.

La sonda puede ser:


 Nasogástrica
 Naso duodenal
 Nasoyeyunal.

La técnica más común para la administración de nutrición enteral en los


pacientes que son incapaces de ingerir suficiente cantidad de nutrientes,
pero que poseen capacidad funcional intestinal, es la sonda nasogástrica.

Si, por distintos motivos, existe un retraso del vaciamiento gástrico es probable
que se dé un reflujo, con la consiguiente posibilidad de aspiración pulmonar, en
este tipo de pacientes está indicado el uso de sondas transpilóricas,
nasoduodenales o nasoyeyunales. Se considera que, si el riesgo de
broncoaspiración es escaso, lo ideal es usar sondas nasogástricas, pero en
aquellos pacientes que presentan riesgo elevado de broncoaspiración estaría
indicado el uso de sondas nasoyeyunales.

Las sondas nasoenterales varían en función de su material, longitud y diámetro.


En la actualidad las sondas son de poliuretano y de silicona, materiales mucho
más flexibles que permiten no sólo disponer de sondas de menor diámetro, sino
también de una mejor tolerancia. Las sondas nasogástricas tienen unos 75-90 cm
de longitud, mientras que las sondas nasoenterales tienen de 105 a 120 cm de
longitud. El diámetro de las sondas oscila entre 2,7 mm (8 F) y 6 mm (18 F). Con
las fórmulas enterales que existen en la actualidad, se pueden utilizar sondas de 6
o 10 F de diámetro de poliuretano que son más suaves y producen menos
erosiones en las mucosas.

Gastrostomía:
Consiste en la colocación de un tubo en el estómago para alimentación o
descompresión. La capacidad de reservorio del estómago, la regulación osmótica
y la prolongación del tránsito intestinal hacen del estómago la ruta de elección
para la administración de nutrición.

Son indicaciones para la gastrostomía


Cuadros de atresia y estenosis esofágica y las enfermedades neurológicas,
enfermedades traumáticas o degenerativas que imposibilitan la deglución.

La gastrostomía está contraindicada


Si el estómago tiene una enfermedad primaria, el vaciamiento gástrico y duodenal
es anormal, existe reflujo esofágico significativo o falta reflejo del vómito.
Medidas generales que se debe tener en cuenta antes y durante la nutrición
enteral:

1. Comprobar la colocación de la sonda.


2. La auscultación es importante no sólo al poner la sonda, sino diariamente.
3. Comprobar que el lugar donde se apoya la sonda en la nariz no presenta
erosiones ni irritaciones.
4. Controlar la existencia de vómitos y diarreas.
5. Control de la diuresis.
6. Control de la glucemia
7. Evitar pinchar los equipos para introducir la mezcla o los medicamentos.
8. Cualquier elemento que se administra conjuntamente con la nutrición enteral
puede alterar su composición.
9. Suspender paso de nutrición si se requiere paso de anticonvulsivantes
10. Observar de forma continuada que el aspecto, el color y la consistencia de la
mezcla son normales, y en caso de duda cambiarlo.
11. Comprobar la permeabilidad de la sonda periódicamente, lavar con agua libre
o estéril según protocolo institucional.
12. Vigilar el ritmo de goteo y la tolerancia digestiva.
13. Control del balance de líquidos.
14. En caso de pacientes con tubo orotraqueal o cánulas de traqueostomía, se
mantendrá el balón inflado mientras se está administrando la dieta.

Técnicas o modos de administración de la nutrición enteral

1. En bolo único o varios bolos:


La administración se efectuará en pocos minutos. La cantidad de volumen a
administrar oscila entre 200 y 400 ml de mezcla nutritiva a intervalos que oscilan
entre las 4 y las 6 h durante el día.

Los efectos secundarios


a) Distensión abdominal
b) Vómito
d) Diarrea

2. Bajo flujo continuo:


Es la técnica que se considera más idónea, especialmente para pacientes con
problemas generales digestivos. Es la técnica mejor tolerada por todo tipo de
pacientes y en especial en la infusión de dietas de osmolaridad elevada.

Las ventajas de la administración continua de la nutrición enteral son que:


a) Disminuye la distensión gástrica
b) Disminuye el riesgo de broncoaspiración
c) Disminuye los efectos metabólicos indeseables como la hiperglucemia;
disminución del consumo de oxígeno y la producción de CO2
d) Menor efecto termogénico
e) Se requiere menos calorías para mantener el balance energético
f) Existe un menor riesgo de diarreas

Contraindicaciones absolutas y relativas para el paso de la sonda gástrica y


el lavado gástrico:

 Obstrucción nasofaríngea o esofágica.


 Traumatismo maxilofacial severo y/o sospecha de fractura de la base del
cráneo (sólo colocar sonda orogástrica).
 Sospecha o evidencia de perforación esofágica.
 Coagulopatía severa no controlada.
 No se realizará nunca en caso de ingestión de ácidos, álcalis u otras
sustancias cáusticas o derivados del petróleo.
 La presencia de varices esofágicas o de esofagitis severa no es una
contraindicación absoluta, pero exige valorar muy bien su indicación y
extremar las precauciones.

Materiales y equipos para el sondaje gástrico:


 Guantes limpios.
 Equipo de bioseguridad.
 Toallas de papel.
 Atril.
 Camilla.
 Bandeja.
 Riñonera.
 Bolsas de desechos (roja, verde, gris, azul).
 Sonda gástrica Levin de diferentes calibres, según el caso.
 Lubricante hidrosoluble (tipo glicerina) para el paso de sonda gástrica o agua
en su defecto.
 Marcador tipo Sharpie para marcación de la sonda.
 Fonendoscopio.
 Jeringa adaptable de 60 cc punta catéter.
 Sistema de drenaje, alimentación, medicamentos o soluciones para lavado
gástrico de acuerdo a la indicación.
 Indicadores de PH gástrico.
 Cintas o hilos sujetadores para fijar la sonda.
 Vaso y jarra con agua.
 Aplicadores para realizar el aseo de las fosas nasales de ser necesario.
 Algodón con alcohol y sin alcohol para realizar el aseo externo de la nariz
previo a la fijación de la sonda.
Técnica de colocación de la sonda nasogástrica:

1. Valorar la necesidad de la sonda gástrica.


2. Revisar la historia clínica del paciente en busca de problemas nasales (ej.
Cirugía oro facial, trauma facial, terapia anticoagulante).
3. Verificar la orden médica.
4. Identificar al paciente mediante dos formas.
5. Explicar al paciente el procedimiento que se va a realizar solicitando su
consentimiento y colaboración.
6. Lavado de manos.
7. Preparar los materiales que se van a utilizar incluyendo la fijación para la
sonda.
8. Calzarse los guantes limpios.
9. Retirar la prótesis dental, si la hay.
10. Decir al paciente que se suene y limpie la nariz, o hacerlo si él no puede,
luego examinar los orificios nasales para comprobar su permeabilidad e
integridad cutánea. Indicarle que respire alternativamente por cada uno de
los orificios mientras bloqueamos el contralateral.  Escoger el orificio por el
que respire mejor.
11. Valorar el reflejo de nauseoso. Con un depresor de lengua tocar la úvula
para inducir el reflejo. Permite identificar la capacidad para tragar y si hay
riesgo de aspiración.
12. Colocarse junto al lado de la cama correspondiente al orificio nasal elegido
para la inserción. Situar al paciente en posición fowler, si no hay
contraindicación. Colocar una almohada detrás de los hombros y la cabeza.
13. Colocar una toalla absorbente sobre el tórax. Mantener a manos las toallitas
faciales.
14. Realizar la medición superficial del trayecto e identificar con una marca el
punto señalado. Así:
 Nasogástrica: tomar la medida desde la punta de la nariz, al lóbulo
de la oreja y de allí hasta el apéndice xifoides.
 Orogástrica: medir desde la comisura labial, hasta el lóbulo de la
oreja y de allí al apéndice xifoides.
15. Instalar la riñonera junto al paciente cerca a la sonda, para evitar derrame
de contenido gástrico en la unidad. Lubricar los primeros 10 cm de la sonda
con solución hidrosoluble. La aplicación de un lubricante liposoluble podría
ocasionar complicaciones respiratorias.
16. Introducir la sonda a través del orificio nasal hasta la parte posterior de la
faringe. Dirigirla hacia atrás y abajo. Los contornos naturales facilitan el
paso de la sonda hasta el TGI y reducen las náuseas. Flexionar la cabeza
del paciente hacia el tórax. Esta posición evita que la sonda ingrese a las
vías respiratorias del paciente. Solicitar al paciente que trague saliva o unos
sorbos de agua y aproveche la deglución para avanzar la sonda. La
deglución provoca apertura del esfínter esofágico superior y permite la
entrada de la sonda en el esófago.
Continuar introduciendo la sonda mientras el paciente deglute o ingiere
pequeños sorbos de agua hasta alcanzar la marca predeterminada.
17. Una vez se alcance la marca previamente indicada y se obtiene contenido
gástrico se podrá corroborar que la sonda está en el estómago, si tiene
dudas, aspirar con una jeringa punta catéter de 60 c.c. y tratar de obtener el
residuo gástrico.
18. Si después de la maniobra anterior no se obtiene residuo gástrico, introducir
5-10 c.c. (2c.c. en neonatos) de aire con la jeringa, al tiempo que ausculta
un ruido de burbujas en el epigastrio que indica el aire en la cavidad
gástrica.
 Cabe señalar, que estas dos formas de comprobación de la sonda
gástrica no son apoyadas por la comunidad científica, pues la obtención
de residuo gástrico y la auscultación de aire en el estomago no son
fiables según la literatura. Pues la auscultación no distingue si la sonda
esta en el estomago o en el intestino y en algunos casos tampoco es
clara cuando esta se ha desviado al tracto respiratorio.
 El método más fiable para comprobar la posición de la sonda gástrica es
la radiografía (Bankhead y cols 2009, Kenny y Goodman 2010).
 El método no radiológico más eficaz incluye la aspiración de líquido
procedente de la sonda, la medición de su pH cada 4 – 6 horas y
descripción de su aspecto (Bourgault y cols 2007, Bankhead y cols
2009).Ver cuadro de método de determinación del pH gástrico.
19. Comprobar la posición de la sonda en la parte posterior de la faringe, con
linterna y depresor de lengua si es necesario.
20. Fijar la sonda. Tanto el material como la forma de fijación varían de acuerdo
a con los protocolos institucionales y el servicio en el que se encuentre el
paciente.
21. Conectar la sonda al sistema de drenaje, sistema de alimentación o a
succión si así se requiere. Dejar al paciente en posición cómoda. Nota:
cuando la sonda se coloca en un sistema de drenaje mantenga éste
siempre por debajo del nivel del estómago para facilitar la salida del
contenido gástrico por gravedad.
22. Registrar el procedimiento en la historia clínica: Fecha y hora,
consentimiento informado, tipo y número de sonda, motivo de la inserción,
características del contenido (cantidad, aspecto, color, olor, entre otras), si
se presentaron dificultades en la realización del mismo, si hubo
complicaciones, en qué posición se deja el paciente, la educación impartida
al usuario y a su cuidador o familiar sobre los cuidados y/o complicaciones.
23. Además se hace facturación de los gastos del material utilizado durante el
procedimiento, de acuerdo con el protocolo de la institución.

Recomendaciones

 Nunca presionar la entrada de la sonda.


 Retire rápidamente la sonda si se observa dificultad respiratoria en el paciente.
 En presencia de vómito, suspenda el procedimiento.
 En el neonato y lactante menor, el sondaje siempre se hará orogástrico ya que
por anatomía los recién nacidos son respiradores nasales, tenga en cuenta que
estos no colaboran durante el procedimiento.
 El cambio de las sondas varía según el material de éstas: cada 7-14 días para
las de polietileno, cada 2-3 meses para las de poliuretano y cada 3-6 meses
para las de silicona o según los protocolos institucionales.

RECUERDE
Cuidados de enfermería al paciente con Sonda Gástrica:

4. Durante la administración de nutrición enteral el paciente debe permanecer


en posición semifowler (30 grados) o fowler (45 grados) para disminuir el
riesgo de broncoaspiración.
5. Pasar la sonda de menor calibre posible según la edad y el propósito de la
sonda.
6. Valorar signos de dificultad respiratoria en el paciente durante el
procedimiento.
7. Corroborar la adecuada posición de la sonda previa a la alimentación o
administración de medicamentos.
8. Revisar sitio de marcación en el lugar indicado para verificar que no haya
desplazamiento de la sonda.
9. Cambiar diariamente la cinta adhesiva para la fijación de la sonda.
10. Valorar la presencia de áreas de presión y compresión.
11. Proteger la piel en las zonas de fijación de la sonda.
12. Rotar los sitios de inmovilización en cada cambio de fijación de la sonda.
13. Lavar la sonda después de la administración de medicamentos o nutrición.
14. Mantener la permeabilidad de la sonda.
15. Promover y facilitar la higiene de la cavidad nasal y oral permanentemente.
16. Humedecer y Lubricar el área nasal periódicamente.
17. Evaluar la integridad y estado de la sonda.
18. Si la sonda se encuentra a drenaje evaluar la actividad de la misma y las
características del drenaje.
19. Si es una sonda para alimentación, ésta deberá lavarse después de cada
administración con una jeringa de 60 c.c. y agua a temperatura ambiente
que se deja pasar por gravedad, nunca a presión, luego se aspira
suavemente.
20. Fijarla cuidadosamente la sonda para evitar daño del cartílago nasal.
21. Realizar los registros correspondientes.
22. Brindar apoyo psicológico permanente al paciente y familia, resolver sus
inquietudes.
23. Medir y registrar los líquidos ingeridos y eliminados.
24. Peso diario.
25. Controlar los signos vitales y reportar hallazgos significativos: taquicardia,
bradicardia, arritmias, polipnea, hiper-hipotensión, hipo-hipertermia.
26. Motivar la actividad física del paciente.
27. Realizar terapia respiratoria según las condiciones clínicas del paciente.
28. Cambiar la sonda según el protocolo institucional.
29. En pacientes con alto riesgo de aspiración y con nutrición enteral, se debe
medir el residuo gástrico cada 4 horas.

Complicaciones
 Erosión de la mucosa gástrica: hemorragia gástrica.
 Neumonía por aspiración.
 Hiperventilación por aumento de la ansiedad en pacientes conscientes.
 Bradicardia por estimulación de los reflejos vagales.
 Hipocalemia o alcalosis metabólica por pérdida de electrolitos si el drenaje
gástrico es muy abundante.
 Obstrucción de la sonda.
 Erosión esofágica.
 Esofagitis por reflujo.
 Ulceras por presión.
 Náuseas en exceso.
 Traumatismo y/o hemorragia nasal, faríngea o laríngea.
 Obstrucción o intubación laringotraqueal.
 Aspiración del contenido gástrico.
 Traumatismo o perforación esofágica y gástrica.
 Complicaciones irritativas: rinitis, faringitis, esofagitis o gastritis.

Evaluación de resultados esperados: En esta etapa se verifica el efecto de las


intervenciones y el cumplimiento de las metas propuestas, de lo contrario se
deben reevaluar dichas intervenciones de acuerdo al estado del paciente y al
cumplimiento de los resultados esperados para redireccionar los cuidados en caso
necesario.
 La sonda nasogástrica u orogástrica se ha insertado sin ninguna dificultad.
 El paciente no manifiesta ninguna molestia, ni complicación.
 El funcionamiento de la sonda es satisfactorio.
 El paciente recupera su estado nutricional.
 El paciente y su cuidador familiar conocen y aplican los cuidados a tener
con la sonda durante y después de la alimentación enteral.
 El paciente disminuye el dolor abdominal.
 El paciente recupera su balance hidroelectrolitico.

Técnica de retiro de la sonda nasogástrica


 Lávese las manos.
 Colóquese un par de guantes limpios.
 Coloque el paciente en posición de Fowler.
 Pince la sonda.
 Quite la cinta adhesiva de fijación.
 Solicite al paciente que realice una inspiración profunda y una espiración
lenta.
 Instile 20 cc. de solución salina para limpiar la sonda y evitar que el
contenido gástrico, ingrese al esófago al retirar la sonda nasogástrica.
 Retire la sonda suavemente durante la espiración, con un movimiento
continuo y moderadamente rápido.
 observe las características de la punta de la sonda al salir.
 Efectúe la higiene de las fosas nasales y de la boca.
 Registre el procedimiento: fecha, hora, motivo de retiro, si se presentó
alguna complicación y la educación impartida al usuario y su cuidador o
familiar sobre los cuidados y signos de alarma, después de retirar el catéter
nasogástrico u orogástrico.

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