0% encontró este documento útil (0 votos)
105 vistas3 páginas

Contemplación Ad Amorem

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
105 vistas3 páginas

Contemplación Ad Amorem

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
5. VOLVER A LA REALIDAD PARA EN TODO AMAR Y SERVIR CONTEMPLACION PARA ALCANZAR AMOR [EE 230-237] El proceso de Ejercicios culmina con la Contemplacién para alcanzar amor. Es devolvernos a la realidad para en todo amar y servir a su divi- na majestad. El ejercicio empieza con dos notas 230-231]. Si la oracién es una ex- periencia de amor y ahora volvemos a Ia realidad es importante que empiece por avisaros que el amor se debe po- ner mas en las obras que en las pala- bras. Pero afiade una segunda adverte cia: que el amor es reciprocidad. Cuando ésta no se da podemos conside- rarlo fracasado. Pues bien, en esta reci- procidad lo ‘intercambiable’ van a ser realidades que el ejercitante ha vivido como engaiios: el honor y la riqueza. {Qué es lo que ha pasado? La realidad sigue siendo la misma, lo que ha debido cambiar es 1a actitud de la persona frente a dicha realidad. Si a la mitad del proceso se nos dijo que 26 tanto se aprovecharé en todas cosas es- pirituales, quanto saliere de su propio ‘amor, querer e interese [EE 189], una vez terminado el proceso, la persona, no centrada en su yo (vano honor del mun- do), ha de percibir la realidad, no como posible ‘presa’ sobre la que abalanzarse (codicia de riquezas), sino como opor- tunidad de darse. La realidad, en vez de verla como un riesgo a evitar, se con- vierte en el unico medio ‘no iluso” de abrirse a Dios y dar de lo que tiene 0 puede: ciencia, honores, riquezas. Todo lo que el PF planteaba como reto pro- blematico, ahora se percibe como opor- tunidad. Lo que antes eran redes y ca- denas (riqueza, honor), ahora son posibilidades de vida verdadera: dar y comunicar. De no haber alcanzado esta meta, la oracién sera evasion y no lle- yard a un encuentro sorpresivo con Dios, sino a una proyecci6n ilusa, Como siempre, el ejercicio queda enmarcado en una peticién: conoci- miento interno de tanto bien recibido, para que yo, enteramente reconocien- do, pueda en todo amar y servir a su di- vina majestad [EE 233]. Pedimos per- cibir la realidad que somos y nos rodea como don. Esto ha de llevarnos a un ‘re- conocimiento’ total (enteramente), a la sorpresa de que todo lo hemos recibido. Somos pura deuda. Esto provocard una respuesta agradecida: pueda en todo amar y servir a su divina majestad. En esta vivencia que pedimos no so- mos protagonistas. No es la iniciativa “generosa’ y ‘heroica’ que convierte una accién en puro voluntarismo, sino la respuesta agradecida y humilde. Es el gozo de devolver lo que se me dio sin mas. La iniciativa no ha sido mia. Para abrimos a esta gracia propone cuatro puntos, que tienen Ja estructura de la peticién: poner delante los benefi- cios recibidos (conocimiento interno de tanto bien recibido), reflectir en mi mis- mo (para que enteramente reconocien- do), considerar... lo que yo debo de mi parte ofrecer y dar (pueda en todo amar y servir). En cl primer punto ‘trac a la memo- ria’ los beneficios recibidos y hay que ponderar con mucho afecto cudnto ha hecho Dios nuestro Senor por mi... y. el mismo Sefior desea darseme.. jSiempre la oracién en san Ignacio se vive como relacién personal! Esto es lo que suscita la ‘ponderacién con mucho afecto’. La interpelacién personal es la que pone en juego a la persona como to- talidad en el compromiso. En el caso que nos ocupa, no son los beneficios en si (que estan ahi para to- dos), sino descubrir que son dones per- sonales. Los beneficios ‘en si’ los dis- frutamos, abusamos de ellos y Ilegamos aexigirlos: los percibimos como ‘presa’ sobre la que abalanzarnos, siendo el centro nosotros. La sorpresa de percibir que son un don personal de Dios nos convierte en respuesta agradecida. Esta experiencia posibilita el reflec- tir en mi mismo: dejar que este hecho me sorprenda hasta el punto de plantearme, no solo lo que yo debo de mi parte ofre- cer, sino también dar a su divina ma- jestad... todas mis cosas y a mi mismo con ellas, asi como quien ofrece afec- tandose mucho: Tomad, Senior, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi en- tendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poser. Vos me lo distes; a Vos, Setior, lo torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dad- ‘me vuestro amor y gracia, que ésta me basta [EE 234]. Esta conocida oracién expresa el coloquio que debe culminar cada punto. En efecto, ante la sorpresa de tanto bien recibido, surge este ‘ofrecimiento’ afectindose mucho. Es un oftecimien- to, que no se impone (tomad Seftor y re- cibid), total (toda mi libertad... toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer). Pero esta entrega no es desde el prota- gonismo: no tenemos la iniciativa (Vos me lo diste), por tanto es l6gico (con mu- cha razén y justicia) que ‘devuelva’ lo que se me dio gratuitamente: es un re- conocimiento: a Vos Seftor lo torno, sen- cillamente porque fodo es vuestro, por 27 tanto, disponed a toda vuestra voluntad (disponibilidad servidora: jes Dios el que tiene que servirse de mi, no yo ser- vir a Dios!), reconociendo mi incapaci- dad radical: dadme vuestro amor y gra- cia que ésta me basta. Pero esta respuesta, ya formulada en el primer punto, esta llamada a enrique- cerse con los tres restantes. En el se- gundo, subraya que en todos estos do- nes recibidos gratuitamente habita Dios, esta presente. Es el don-regalo, cuyo valor radica mas en la persona que me lo hizo que en la cosa misma. Mi to- mad Seftor y recibid no ha de girat tan- to en lo que ‘devuelvo’ cuanto en mi presencia agradecida. El tercer punto afiade un matiz importante: resulta que Dios trabaja en estos dones que me in- undan. No es ya el regalo costoso que se ha comprado, sino que es algo que ha elaborado la persona que regala. Mi do- nacién ha de ponerme en juego de la ‘nica forma valida que podemos hacer- lo: sirviendo. Por ultimo, el cuarto pun- to matiza nuestra percepcién: la gran- deza de los dones que nos rodean podemos vivirlos como ‘absolutos’, que Jos convierte en idolos. Toda la gran- 28 diosidad de los bienes y dones que nos rodean descienden de arriba... La Contemplacién para alcanzar amor de- be llevarnos a en todo amar y servir a su divina majestad, no en idolatrar 0 postrarnos ante nada ni nadie. ;Sino nos abrimos al Absoluto, absolutizaremos lo que sea, pues no podemos vivir sin dio- ses! Esta nueva vivencia de la Realidad que somos y que nos rodea, posibilita, pues, una manera contemplativa de es- tar en ella: no sélo la respetaremos sin convertirla en ‘presa’, sino que seré el medio no “iluso” de buscar a Dios en to- das las cosas... a El en todas amando y a todas en EI [Constituciones 288] Esta tltima contemplacién nos de- vuelve a la realidad. El proceso de Ejercicios lo hemos hecho con los sen- tidos de la imaginacién; luego tendré que vivirlo con los sentidos corporales, con mi sensibilidad real, en el dia a dia. Si he incorporado la dindmica de Ejercicios, actualizaré las Semanas en mi vida real. El proceso de Ejercicios est Hamado a no quedarse en la mera experiencia sino a convertirse en tarea siempre pendiente.

También podría gustarte